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Unidad III.

La Acción y la Pretensión Procesal


Tema No. 14. Introducción al Estudio de la Pretensión Procesal

Contenido:
A. Preliminares
B. Definiciones Básicas
1. El problema terminológico
2. El significado de la palabra pretensión
3. La pretensión procesal y otros fenómenos procesales
a. Pretensión material y pretensión procesal
b. La pretensión procesal y la acción
c. La pretensión procesal y la demanda
C. La Pretensión como Tutela de Intereses Jurídicos
1. Preliminares
2. La pretensión procesal y el interés
3. Del interés sustancial y la pretensión material
4. Concepto y características de la pretensión procesal
D. Estructura de la Pretensión Jurídica y Pretensión Procesal
1. los sujetos de la pretensión material
2. El objeto de la pretensión o petitum
3. La causa petendi o título de la pretensión
4. La posibilidad jurídica
5. Bilateralidad de la acción y bilateralidad de la pretensión.

__________________________

A. Preliminares

El destino de la pretensión procesal como concepto jurídico ha sido desafortunado,


sólo una minoría de autores ha dedicado poca atención, además, a la elaboración del
concepto de pretensión procesal.

La importancia de esclarecer el concepto de pretensión procesal hoy nadie la discute,


y de hecho “es imposible proporcionar una definición satisfactoria del proceso mismo, es
decir, de la función que como instituto jurídico le corresponde realizar.

En este tema se estudiará la vinculación de la pretensión, no sólo como contenido de


la acción sino como objeto del proceso.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 409 y 410.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 386.

B. Definiciones Básicas

Normalmente, conviene en cualquier tarea de investigación precisar la definición de la


palabra que denota a un determinado fenómeno, y ello puede realizarse a priori para
luego descender por deducción a los distintos aspectos que la definición abarca; o a
posteriori, como consecuencia de pendular los principales elementos.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 410.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 386 y 387.

1. El problema terminológico

Resulta famoso el llamado “retruécano de Redenti”, según el cual “con la acción


(actividad procesal) se propone al juez la acción (pretensión), y él dirá si existe la acción
(derecho).

Pues bien, paralelamente a lo que ocurre con el concepto de acción procesal, también
con la “pretensión” suele abusarse en tres sentidos diferentes:

a) La pretensión como “demanda”.


b) La pretensión como “acción procesal”, y
c) La pretensión como “derecho sustancial”.

Para salir adelante, dice Ramírez Arcila, debemos convencernos de que tanto la
acción como la demanda, como la pretensión y el derecho, no obstante las relaciones que
todos estos conceptos tienen entre sí, corresponden a significaciones diferentes, que no
sólo los procesalistas sino todos los que algo tengan que ver con el derecho, en manera
alguna, pueden olvidar.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 410 y 411.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 387.
 “Derecho procesal”. Autor: Carlos Ramírez Arcila. Pág.: 241.

2. El significado de la palabra pretensión

Según el DRAE, la palabra “pretensión” proviene del latín praetensio, praetensionis,


que significa “solicitación para conseguir una cosa que se desea”; en segundo lugar,
denota “derecho bien o mal fundado que uno juzga tener sobre una cosa”. Mientras que la
palabra “pretender” significa “querer conseguir algo” o “hacer diligencias para conseguir
algo”.

Así entonces, visto desde nuestro idioma, la pretensión está unida a la noción de
“aspiración”, “querer”, “desear” algo y, además, hacer las diligencias para conseguirlo.

Pretende quien quiere o desea algo; pretende el hombre al querer casarse con una
dama; pretendequien se disputa con otro un bien de la vida; pretende quien pide la
realización, por otro, de una conducta determinada.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 411.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 387.

3. La pretensión procesal y otros fenómenos procesales

El múltiple uso que se hace de la palabra “pretensión” y la noción etimológica de ella


no resuelven la aparente dificultad en la elaboración de un concepto de “pretensión
procesal”; de allí que convenga, realizar un deslinde entre las diversas maneras en que se
usa la noción de pretensión procesal.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 411.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 387 y 388.

a. Pretensión material y pretensión procesal

Desde hace algún tiempo, la doctrina viene poniendo sobre el tapete la necesidad de
distinguir la “pretensión material” y la “pretensión procesal”.

Ha sido el colombiano Carlos Ramírez Arcila quien ha propuesto diferenciar la


pretensión material de la pretensión procesal en el camino de la elaboración de una
definición del instituto. De la pretensión en general, o sea, de la simple pretensión de
solicitar o pedir puede decirse que se trata de una pretensión genérica. En cambio, puede
observarse en el campo de la vida y la cotidianidad que las personas pueden pretender
algo de otras con relación a un aspecto concreto, una acreencia, una reclamación por
daño, una exigencia de una conducta. Refiriéndose al cobro de una deuda, comenta que
se trata de una pretensión concreta o material que algunos denominan “civil” o
“sustancial” y la “pretensión material, sustancial o civil es una pretensión que tiene
sujetos: sujeto activo y sujeto pasivo: el acreedor y el deudor, tiene objeto, que es el
dinero que se reclama, y tiene causa, que es el contrato de préstamo”.
Respecto, de la pretensión procesal, el profesor de la Universidad de Goiás (Brasil),
Marcos Alfonso Borges, propone una definición aceptable salvo cuando indica que el
interés material supone “un derecho suyo amenazado o violado”; en tal sentido señala:

“Consiste la pretensión procesal en el deseo de alguien de obtener del Estado, por


intermedio del Poder Judicial, un pronunciamiento acerca de un derecho suyo que está
amenazado o violado. Desde el ángulo material, es el deseo que tiene una persona, el
actor, de que otra, el demandado, sea sometido a su voluntad. La primera se dirige al
Estado que es titular de la jurisdicción, por medio de la acción. La segunda es propuesta
al demandado y se consustancia con un pedido”.

Ciertamente la pretensión material es diferente de la pretensión procesal. La primera la


realiza directamente un sujeto frente a otro (como quien reclama una deuda), mientras la
segunda se realiza necesariamente frente a un juez; en la primera puede lograrse la
satisfacción espontáneamente y el uso de la fuerza está prohibido, mientras que en la
pretensión procesal existe la posibilidad de coacción física y forzada, de ser necesario.

Por otro lado, la pretensión material no supone un proceso para lograr la actuación
pretendida, mientras que la pretensión procesal, necesariamente supone la realización de
un procedimiento para lograr esa satisfacción.

La pretensión material supone un querer, una necesidad o un deseo de realización de


una conducta por parte de otra persona, o lograr los efectos del ordenamiento jurídico en
la esfera concreta subjetiva; mientras que la pretensión procesal se define con base en la
pretensión jurídica material postulada en el libelo de la demanda; con los límites fijados
por el demandado en su contestación.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 411 y ss.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 388 y ss.

b. Pretensión procesal y la acción

Hoy día, resulta absolutamente claro que la acción no es la pretensión, de tal forma
que aquellos jueces que siguen “declarando con o sin lugar la acción” cometen una
imprecisión. La sentencia no se pronuncia sobre la acción sino sobre la posible actuación
o no de la pretensión bajo el mando del Derecho.

Quienes sostienen que la acción no es más que el mismo derecho material subjetivo,
lesionado y en pie de defensa, la pretensión se identifica con la acción. Sin embargo, tales
tesis fueron, hace tiempo, superadas.

La acción no es más que el mero acceso a la jurisdicción. La pretensión material es


aquella que está vinculada con el derecho material o, a nuestro ver, con un interés
sustancial y; la pretensión procesal no es otra cosa que la materia jurídica sometida a
conocimiento del órgano jurisdiccional.

La pretensión no necesariamente se dirige contra o frente a un “adversario”, pues hay


supuestos donde lo que existe es un “interés jurídico común” (los procedimientos no
contenciosos, el respectivo procedimiento de jurisdicción voluntaria).

Por otra parte, en la pretensión no siempre se afirma un derecho subjetivo; es posible


que el interés sea solamente el mantenimiento del orden constitucional (en la pretensión
popular de inconstitucionalidad) o la tutela de un interés jurídico difuso donde, no
necesariamente, existe un derecho individual.

Que la acción no es la pretensión lo muestran claramente las demandas en las cuales,


por inobservancia o error, no se especifica la pretensión; en tal caso, el defecto se corrige
a través de una cuestión previa (artículo 346, ordinal 6º del CPC) con todos los actos
procesales que ello conlleva, y en tal supuesto, hay técnicamente acción aunque no haya
pretensión procesal.

La pretensión puede ser manifiestamente improponible y, sin embargo, hay


técnicamente acción procesal.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 414 y ss.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 391 y ss.

c. La pretensión procesal y la demanda

Hasta ahora, hemos señalado que la pretensión procesal no puede identificarse con el
derecho sustancial o la relación jurídico material que se debate en el proceso; tampoco la
pretensión pude identificarse con la acción procesal, pues responde a aspectos
diferentes. En tercer lugar, la pretensión procesal no puede confundirse con la “demanda”,
como veremos a continuación.

La demanda puede entenderse en dos sentidos igualmente válidos:


a) La demanda es un acto por el cual se le da inicio al procedimiento, esto es, el acto
iniciador del procedimiento y, por otro lado;
b) La demanda es un documento que transporta al proceso la pretensión que se
necesita y se quiere hacer valer.

Sin duda, ha sido un error de algunos autores e incluso algunas legislaciones, el


confundir la demanda con la acción procesal y, mucho más, la confusión reinante entre la
demanda y la pretensión.

La pretensión no puede confundirse con la demanda; es posible, aunque sea extraño,


que exista un libelo de demanda que carezca de pretensión procesal o ésta no esté
determinada, en cuyo caso, tenemos una demanda que carece de pretensión procesal.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 418 y ss.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 394 y ss.

C. La Pretensión como Tutela de Intereses Jurídicos

1. Preliminares

La pretensión, si bien puede mirarse como “acto declarativo de voluntad”, lo será en la


medida en que la manifestación de voluntad no se circunscriba a la “sujeción de la
voluntad de otro”, que es el caso típico de las controversias y conflictos. Separado el
conflicto de lo que es esencial al proceso, y deslindado de la pretensión material o
procesal, no cabe más que señalar que la manifestación de voluntad se centra en la
necesidad de ver actuado el ordenamiento jurídico, es decir, en la tutela de los intereses
jurídicos.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 420 y 421.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 410 y 411.

2. La pretensión procesal y el interés

La pretensión procesal se define en función del interés. En efecto, por nuestra


necesaria coexistencialidad debemos compartir un mismo espacio y un mismo tiempo con
otras personas; eso genera no sólo roces, fricciones, controversias, conflictos y
diferencias, sino también necesidades que requieren ser satisfechas.

El interés es el elemento común y esencial a la pretensión material y la pretensión


procesal. En efecto, hemos señalado que la pretensión material o sustancial implica
un deseo de que otra persona (sea un particular o el Estado) realice una conducta en
nuestro beneficio, o también, cuando por la necesidad básica y cotidiana se requiere la
actuación del Derecho en un aspecto concreto de la vida; por otro lado, el interés se ha
definido como lo querido, deseado o necesitado (relación entre la necesidad y el bien de
la vida que constituye su objeto), no hay duda que tanto en la pretensión material se
encuentra un interés sustancial o material.

Cuando esa pretensión material (interés material) es elevada a conocimiento de los


órganos jurisdiccionales, sea por encontrar resistencia o controversia con respecto del
sujeto cuya conducta se requiere (conflicto de intereses) o cuando se requiera la
intervención de los órganos jurisdiccionales para lograr los efectos jurídicos que el
ordenamiento jurídico promete, nos encontramos en presencia de la pretensión jurídica.

Ahora, la pretensión procesal se integra con la demanda (pretensión jurídico-material)


y la pretensión jurídico material del demandado; esto es, la pretensión procesal se integra
y completa con la demanda o solicitud y con la contestación, pues, como el juez deberá
“resolver la pretensión”, debe también tomar en cuenta y resolver la pretensión del
demandado. En esta pretensión también hay un interés, llamado interés procesal, por el
cual se insta al órgano jurisdiccional a resolver la controversia con carácter definitivo y
actuar lo decidido (con la fuerza pública si fuere necesario), o a actuar el Derecho en la
medida en que sea requerido y necesitado.

El interés procesal permite, entonces, el desenvolvimiento del proceso para la


consecución de la satisfacción de la necesidad (interés o pretensión procesal).

De allí que pueda afirmarse que el interés sustancial define la pretensión material,
mientras que el interés procesal determina la satisfacción de la pretensión procesal.

Ahora, tan diferente es la pretensión procesal del interés en el proceso que es posible
que éste (el proceso) termine sin resolver la pretensión procesal, precisamente por falta
de interés procesal. Así, la perención, mal llamada “perención de la instancia” en realidad
lo que significa es que ha desaparecido el interés procesal sancionándose, a los iniciales
interesados, con la imposibilidad de elevar la pretensión a conocimiento de los órganos
jurisdiccionales durante tres meses, a tenor del artículo 267 del CPC.

Visto así, el interés procesal se presenta como una iure condito de la pretensión
procesal, esto es, para que el juez pueda examinar la pretensión jurídica de cada parte,
éstas deben haber demostrado su interés procesal mediante la actividad correspondiente.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 421 y 422.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 411 y ss.

3. Del interés sustancial y la pretensión material

Es evidente que en la vida tenemos necesidades, querencias y deseos que, pudiendo


ser satisfechas por otras personas o por el Estado, no lo son; o sencillamente, requerimos
que una determinada situación material mejore o cambie. Si el interés es controvertido por
otra persona, estamos en presencia de un “conflicto”, “choque de intereses” o
“controversia”. Cada uno de los sujetos involucrados en la necesidad tiene sus
respectivos intereses. Ese fenómeno se identifica con el nombre de interés sustancial o
material.

Repárese que puede revestir la forma de un conflicto de intereses o puede ser la


necesidad pura y simple plasmada en una querencia o deseo. Cuando ese interés se
plantea frente a otra persona, o cuando se identifica el interés puro y simple, nos
encontramos con una pretensión material.

Cuando se trata de satisfacer ese deseo a cargo de otra persona que se resiste, o
cuando no se pueda satisfacer la necesidad porque la intervención de los órganos
jurisdiccionales es necesaria para lograr el efecto jurídico deseado, entonces se ejerce
el derecho de acceso a los órganos de administración de justicia, es decir, se ejerce la
acción procesal. En ese momento se plantea, por parte del demandante, la pretensión
material que se deslindó antes, con lo cual nos encontramos en presencia de
una pretensión jurídica. Es evidente que la sola pretensión del demandante no es
suficiente para que haya proceso, ni aún puede decirse que exista pretensión procesal. El
hecho de ejercer la acción procesal y postular una pretensión jurídica constituye el inicio
del interés procesal que, además, debe ser permanente a lo largo de todo el proceso.
El interés procesal se manifiesta a través de la instancia.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 422 y 423.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 413.

4. Concepto y características de la pretensión procesal

“Se entiende por pretensión procesal el conjunto de intereses jurídicos sustanciales


que se hacen valer en el proceso y cuya tutela se exige del órgano jurisdiccional,
contenido en la demanda o solicitud del actor, o en la solicitud común de ambos, y en la
respectiva contestación del demandado para que sean actuados los efectos del
ordenamiento jurídico, en sus respectivas esferas de intereses” (Rafael Ortíz Ortíz).

Características:

a) Con el derecho de acceso a los órganos jurisdiccionales (poder de accionar) se


postula la pretensión jurídica, tanto del demandante como del demandado.

b) La pretensión procesal, en tanto es la unidad formada por los intereses (divergentes


o comunes) de las partes, no se plantea frente o contra el demandado, sino que se
somete a conocimiento, decisión y ejecución del juez.

c) La pretensión procesal no es la acción, tampoco es la demanda.

d) La pretensión procesal tampoco es el objeto de la acción y tampoco su contenido,


pues la acción se ejerce cada vez que se produce un acto de instancia en el proceso.

e) La pretensión procesal se da en todo tipo de procedimiento en la medida en que el


juez siempre deberá pronunciarse sobre el interés (colectivo, difuso, simple, complejo,
procesal, sustancial, etc.); tanto la acción como la pretensión procesal se dan en los
procedimientos no contenciosos y en los de la jurisdicción voluntaria, donde se persigue la
tutela de un interés que requiere, necesariamente, la intervención del órgano jurisdiccional
para obtener los efectos jurídicos de una determinada situación.

f) Con la pretensión procesal lo que se pide es la actuación del ordenamiento jurídico


en orden a determinado interés sustancial que se hace valer en el proceso; para que el
juez pueda “conocer, decidir y ejecutar” sus decisiones se requiere que exista, además,
interés procesal.

g) El proceso es un mecanismo de satisfacción o tutela de intereses jurídicos; tutela


que no significa “darle la razón” al actor, significa que determinada pretensión jurídica es
protegida por el Derecho y su titular debe beneficiarse o padecer de sus efectos.
 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 423 y ss.
 “Teoría general de la acción procesal en la tutela de los intereses jurídicos”. Autor:
Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 413 y ss.

D. Estructura de la Pretensión Jurídica y Pretensión Procesal

Como en toda institución jurídica, es posible visualizar una estructura interna


constituida por tres elementos básicos: subjetivo, objetivo y causal, que se corresponden,
respectivamente, con los sujetos, objeto y causa petendi o título.

De esta estructura puede determinarse también un elemento condicional constituido


por la posibilidad jurídica y un elemento caracterizador de esa estructura, a saber: la
bilateralidad de la pretensión jurídica.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 425.

1. Los sujetos de la pretensión material

Los sujetos de la pretensión procesal son dos: Quien pretende que constituiría el
sujeto activo y frente a quien se pretende que sería el sujeto pasivo. El sujeto activo se
identifica porque es el titular de un interés material que hace valer en el proceso y,
normalmente, tal interés está dirigido contra otra persona quien debe satisfacerlo.

Sin embargo, el proceso es un complejo de relaciones mutuamente vinculadas; es


decir, es evidente que también el demandado tendrá un interés que hará valer en el
proceso, sea simplemente liberatorio de la obligación o porque ya ha desplegado la
conducta exigida. Esto normalmente en el Derecho Procesal se llama excepción; sin
embargo, técnicamente no es más que una pretensión jurídica dirigida contra el actor, se
configura la bilateralidad de la pretensión.

Ahora, la noción de “parte procesal” nada tiene que ver con el sujeto
físico o individual que participa en el proceso porque tal sujeto puede intervenir de distinto
modo, sea como “parte actora” si es postulante de la pretensión, o como “parte
demandada”, si contra él se postula la pretensión. En este sentido, Ramos Méndez afirma
que la parte es un status, una postura procesal, que puede estar integrada por uno o
varios individuos o personas.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 425 y ss.

2. El objeto de la pretensión o petitum

Aquello que la doctrina clásica llamaba “objeto de la acción” se refiere al objeto de la


pretensión. El objeto de la pretensión está constituido por lo que se persigue en el
proceso, es decir, por el petitum, el cual debe individualizarse, sea con respecto del tipo
de providencia que se aspira (condena, mera declaración, constitución) o bien por la
referencia al bien jurídico al que la providencia debe referirse.

En este caso debe distinguirse entre: a) la pretensión jurídica (que se refiere a lo


pedido por cada parte en particular y la cual está sustentada en su interés sustancial); y b)
la pretensión procesal (que constituye la delimitación procesal del ámbito de actuación del
juez y del proceso mismo, es decir, el thema decidendum sobre lo cual debe versar la
sentencia de mérito). Así entonces, al hablar del objeto de la pretensión debe indicarse
que se trata de la pretensión procesal porque ambas pretensiones determinarán los
elementos de conexidad con otras pretensiones postuladas en otros procesos.

El petitum no es más que una determinada providencia que se pide a los órganos
jurisdiccionales, en orden a una relación jurídica sustancial.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Págs.: 427 y ss.

3. La causa petendi o título de la pretensión

El petitum no es más que los efectos jurídicos que se esperan con la providencia
jurisdiccional, mientras que la causa petendi está formada por los “hechos constitutivos,
modificativos o impeditivos de la relación jurídica sustancial pretendida, discutida o
negada”.

La causa petendi debe estar explanada en el libelo de la demanda como parte


constitutiva de la pretensión procesal, tanto en las razones de hecho como en las razones
de Derecho, pues ello es definitivo para “identificar” por qué se acude al proceso y cuáles
son las razones sobre los cuales se fundamenta.

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 429.

4. La posibilidad jurídica

“Se entiende por posibilidad jurídica la situación fáctica concreta que puede ser
tutelada por el Derecho a través de los órganos jurisdiccionales; esto es, la posibilidad de
que determinada pretensión procesal pueda ser actuada en Derecho y concretada en la
esfera jurídica de los particulares una vez que haya sentencia del juez” (Rafael Ortíz
Ortíz).

 “Teoría General del Proceso”. Autor: Rafael Ortíz Ortíz. Pág.: 430.

5. Bilateralidad de la acción y bilateralidad de la pretensión

Una de las manifestaciones de la acción es la de servir como vehículo para hacer valer
pretensiones, siendo la acción de carácter bilateral, entonces cada parte en el proceso
eleva a conocimiento del órgano jurisdiccional su propia pretensión, constituida, por un
interés sustancial de la vida que adquiere carácter jurídico (pretensión jurídica) cuando se
postula en el proceso. Cuando ambas pretensiones se unen, puede decirse que se
configura la pretensión procesal, esto es, el thema decidendum del juez y la limitación de
uno de los objetos del proceso.