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RIT : Ordinaria.-449-2020.

RUC : 2000042354-9.

RECURSO DE APELACION.

S.J.G. de Santiago(7°).

Lorenzo Morales Cortés, abogado por el imputado


preso Nicolas Alberto Ríos Verdugo, Egresado de
Geografía, RIT 449-2020, seguidos en contra de mi
representado por infracción al artículo 14 letra d
de la ley 17.798, a US con respeto, digo:

Que en uso de las facultades que me confiere el


artículo 149 del C.P.P. y demás normas legales
aplicables, interpongo recurso de apelación en
contra de la resolución de fecha 11 de Enero de
2019, que estableció la prisión preventiva contra
mi representado, solicitando que esta apelación sea
declarada admisible, se eleve para ante la Iltma.
Corte de Apelaciones de Santiago para que éste
enmiende conforme a derecho, en los términos de
decretar una cautelar de menor intensidad,
proponiendo desde luego la del artículo 155 letra
a), en su modalidad de arresto domiciliario parcial,
todo ello, conforme a los antecedentes de hecho y
fundamentos de derecho que paso a exponer;

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ANTECEDENTES DE HECHOS; e ilegalidad de la
detención.

Es del caso que mi representado se encuentra


privada de libertad desde el viernes 10 Enero del
presente año, en lo cual con gran revuelo mediático
y con intensidad extrapenal se le imputa un tipo
legal descrito en el artículo 14 letra d de la ley
17.798, ya que en circunstancias con abierta
infracción de garantías, fue aprehendido en forma
violenta y artera en contra de su integridad física,
lo cual fue filmado por una tercera persona, que lo
subió a las redes sociales, y causo gran revuelo
debido a que se veía en las imágenes 5 personas de
gran envergadura física, que los reducen, lo golpean
y lo ingresan a un vehículo particular, lo cual
produjo un gran debate, que incluso llevo a a la
alta oficialidad de Carabineros en la mañana del 11
de Enero a explicar que los aprehensores eran
funcionario del OS9, lo cual hasta este minuto sólo
se ha objetivado la participación de 1 de los 5, un
teniente de nombre Pablo Cabezas, que supuestamente
lo habría filmado, en toda la manifestaciones de
aquel pasado viernes 10 de Enero del presente, sin
la debidas autorizaciones que establecen el artículo
226 bis del Código Procesal Penal, tal como se ha
sostenido por la Corte Suprema en las sentencias SCS
23.930-2014 y 25.003-2014 la negativa a admitir
prueba ilícita tiene como fundamento la concepción

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del proceso como instrumento de resolución
jurisdiccional de litigios dentro del ordenamiento
jurídico, lo que conduce a que todo acto que
infrinja dicho sistema debe ser excluido del mismo.
Dicho planteamiento es corroborado por el profesor
Hernández Basualto quien afirma que “el Estado está
obligado de modo especial a velar por el irrestricto
respeto de las garantías fundamentales y a evitar
sin más los efectos ilegítimos de los atentados de
que son objeto, (…) de no verificarse la exclusión
de la prueba obtenida con inobservancia de tales
garantías fundamentales el Estado estaría usando
como fundamento de una eventual condena el resultado
de una vulneración constitucional”. (La exclusión
de la prueba ilícita en el nuevo proceso penal
chileno, Héctor Hernández Basualto, Colección de
Investigaciones Jurídicas, Universidad Alberto
Hurtado, año 2005, N° 2, p.p. 65-66). Que en estas
condiciones, advierte el tribunal en primer
lugar la vulneración de garantías
constitucionales- debido proceso - en la obtención
de las pruebas, por lo que es su deber no
valorarlas por haber sido obtenidas en forma
ilícita, cumpliendo de esta forma con “la
prohibición general de valoración de la prueba
obtenida con inobservancia de garantías
fundamentales que emana del artículo 276 del Código
Procesal Penal.” (La exclusión de la Prueba Ilícita
en el Nuevo Proceso Penal Chileno. Colección de

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Investigaciones Jurídicas. 2004, N° 2, página 90.);
su detención es un hecho confuso, en el ilícito
imputado no hay más prueba que la de los
funcionarios aprehensores, y además que el pre
informe químico en tres de las muestras excluye
trazas de hidrocarburos, pero de todos modos se le
imputa de manera impropia ilícitos graves y además
de acuerdo a la hipérbole de la formalización,
obviando aspectos que robustecen el tipo legal en
el sentido conceptual propiamente penal. Es del caso
que la prueba de cargos estaría viciada ya que el
funcionario que filma; en la marcha a una persona
que supuestamente es mi representado, lo hace con
abierta infracción al 226 bis del código procesal
penal, el cual es expreso en afirmar que esta
actividad debe tener un control jurisdiccional que
no se estableció en la etapa de formalización, El
tribunal europeo de los derechos humanos se ha
pronunciado acerca de que en virtud del orden
público pueda darse la restricción de derechos
fundamentales, que ha dicho que: si para proteger
el orden público, objetivo legítimo, es legítima
también la aprobación de cualquier norma cuyo efecto
sea impedir de hecho el ejercicio de derechos como
el de reunión, expresión o información, en la medida
que ese impedimento no sea de carácter absoluto. Es
decir, ha señalado que en una sociedad democrática,
cualquier norma de sanción o cualquier otra que en
los hechos impida de forma absoluta esas libertades

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es una norma ilegítima desde la perspectiva de los
derechos humanos. Pero si una norma restringe esos
derechos estamos en presencia de disposiciones
legítimas.

Pero en este caso lo que ha hecho mi


representado es ejercitar los diversos derechos
garantizados en la constitución, el derecho a la
libertad de expresión, de reunión y de presentar
peticiones a la autoridad, estas circunstancias de
manifestación no son un delito, si fuera por
aquello, todos los días los tribunales penales
tendrían que estar juzgando a estudiantes,
trabajadores, pobladores, distinta gente que,
precisamente, a través de la protesta social plantea
su descontento legítimo en un estado democrático de
derecho, que no le gusta a los gobernantes porque
protestan en contra de ellos, protestan en contra
de sus políticas, entonces la respuesta del Estado
es la persecución penal infundada en la
criminalización, lo que no tiene asidero y no puede
ser justificado en sede jurisdiccional. Los
problemas políticos son de orden político, no
corresponde que sean abordados en esta sede penal,
para tratar la comisión o no de un delito. Y menos
la imputación de un agente encubierto sin las
autorizaciones legales pertinentes, y mucho menos
una detención con abierta infracción a los derechos
humanos. Además se debe tener en vista que la
Convención Americana sobre Derechos Humanos a la que

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está suscrito Chile y por tanto obliga al Estado
chileno, consagra entre otros, la libertad de
pensamiento y expresión, el derecho a reunión y la
libertad de asociación, artículos 13, 15 y 16. Sin
embargo, como es lógico y observa correctamente, la
vida social conlleva frecuentes colisiones de
derecho que deben ser reguladas, es decir, también
es necesario compatibilizar el ejercicio de derechos
y libertades civiles por razones legítimas como el
derecho de otros, la seguridad colectiva o el
cumplimiento de la ley ya que el ejercicio de los
derechos civiles y políticos no puede conllevar la
perturbación de la paz y la tranquilidad social. De
esta manera es ciertamente legítimo que se limite
el ejercicio de este tipo de libertades o derechos
en miras al bien común, que el derecho internacional
traduce en exigencias como el de garantizar la
seguridad nacional, el orden público, la salud
pública y la moral pública. Aun, en circunstancias
excepcionales tales como, el estado de guerra,
peligros públicos y otras emergencias graves,
también pueden derogarse o suspenderse ciertos
derechos, fundados en la seguridad colectiva y las
justas exigencias del bien común e incluso autorizar
la figura del agente encubierto pero autorizado por
la ley. En el plano interno, la Constitución
Política de la República igualmente reconoce el
derecho a emitir opinión, sin censura previa, en
cualquier forma y por cualquier medio, el derecho a

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reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin
armas y el derecho de asociarse sin permiso previo
(artículo 19 Nº 12, 13 y 15). Sin perjuicio de ello,
a nivel constitucional todos estos derechos o
libertades también encuentran limitaciones en su
ejercicio. En el caso de la libertad de opinión, se
impone por mandato constitucional el deber de
responder de los delitos y abusos que se cometan en
el ejercicio de estas libertades, en conformidad a
la ley, mientras que en relación al derecho a
reunión se imponen exigencias como el desarrollarse
en forma pacífica, sin armas y además, bajo las
disposiciones generales de policía. Con el objeto
de dar luces a los Estados miembros de la
Convención, tal como lo desarrolla Francisco Cox en
su artículo “Criminalización de la Protesta Social”,
la Corte Interamericana a lo largo de su
jurisprudencia, ha reiterado que cuando se está
frente a derechos que no son absolutos, su
limitación puede estar justificada
Convencionalmente. Sin embargo, para saber si lo
está o no, se debe aplicar un test o un escrutinio
a la limitación. Lo primero que señala la Corte es
que cualquier limitación debe estar establecida por
ley. Verificado que se cumple con esa primera
exigencia, se debe confirmar que ésta tenga un fin
legítimo.

Esto porque no puede perderse de vista que el


derecho penal es de última ratio y por ende debe

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aplicarse e interpretarse restrictivamente. Así
tampoco pueden pasarse por alto los principios de
ofensividad, de insignificancia y de
proporcionalidad dado que, el ejercicio legítimo del
derecho a reunión, siempre va a generar molestia en
los demás integrantes de la sociedad. En efecto, con
certeza se afectará, en mayor o menor medida a otros
si un determinado número de personas decide
agruparse en un espacio público y manifestarse
causando ruido molesto, basura con el lanzamiento
de panfletos, dificultad en el desplazamiento, ya
sea en el tránsito de pasajeros si se marcha por la
calzada o a los peatones si se hace en la acera, o
bien a los ciudadanos que ejercen actividades de
esparcimiento en plazas o parques públicos. Suele
suceder que los manifestantes bloqueen a su paso una
o varias arterias impidiendo con ello su
desplazamiento planificado o provocando su
detención prolongada en cierto punto de su camino,
repercutiendo en el retardo más o menos importante
en el arribo a su destino afectando con ello el
normal desarrollo de la vida de otros y la actividad
económica de esa parte de la sociedad. En otras
palabras, el legítimo ejercicio del Derecho
Constitucional de reunirse pacíficamente sin
permiso previo y sin armas, consagrado en el
artículo 19 Nº 13 de la C.P.R., con el objeto de
manifestarse, es decir, emitir opinión, siempre
implicará afectación de los derechos de otros que

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deberán tolerar, en un estado democrático, dicho
ejercicio en el espacio público, pues de lo
contrario, si por cualquier afectación de derechos
de terceros se restringe o prohíbe la realización
de la reunión y manifestación, se estará impidiendo
su ejercicio, que es o debe ser preponderante en un
estado de derecho. Así en el decir de la jueza del
juzgado a quo “que los carabineros deben cumplir sus
funciones”(sic), pero en ningún caso se condice con
nuestro caso encomendó; Es así como el cometido de
la Institución ha sido delineado por ésta en los
siguientes términos:

"Carabineros de Chile, en cumplimiento de la misión


encomendada en la Constitución, brinda seguridad a
la comunidad en todo el territorio nacional mediante
acciones prioritariamente preventivas, apoyadas por
un permanente acercamiento a la comunidad".

"Privilegia la acción policial eficaz, eficiente,


justa y transparente, enmarcada en los valores
institucionales que constituyen el referente que
guía la actuación de todos sus integrantes".

Claramente, la acción de los funcionarios


involucrados en esta presentación, no se ajustó a
la doctrina institucional, pues no fueron ni
eficaces ni profesionales en su actuar. De hecho,
su actuación fue tal que se apartaron expresamente

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de la norma legal, además que su detención fue
desproporcionada, y esta defensa indagará todos y
cada uno de los aspectos de la identificación de los
funcionarios.
Además que la detencion fue efectuada por
funcionarios que ocultaban sus placas
institucionales infringiéndose, de esta manera, los
artículos 17 , letra b), de la ley Nº 19.880 ; y 22,
Nº 6 , letra h) , del Reglamento Nº 11 de Disciplina
de Carabineros. Con esta conducta antijurídica, se
violaron los principios de probidad y transparencia
que, el artículo 8, de la Constitución, exige
a todos los órganos del Estado; y se obstaculizó,
de manera dolosa, el derecho de las personas,
consagrado en la letra g), del artículo 17, de la
ley Nº 19.880, consistente en exigir las
responsabilidades de la Administración Pública y del
personal a su servicio, cuando así corresponda
legalmente. 2º No se informó a los afectados de la
causa de su detención, en los términos exigidos
por la letra a), del artículo 94, del Código
Procesal Penal. Ya que hubo un segundo detenido que
fue dejado en libertad.
Siguiendo con este análisis, esto de exigir
que haya una corroboración de una fuente de
imputación por otra que sea generada de manera
autónoma e independiente de aquella, tiene como
lógica de sustentación las siguientes
consideraciones, las que por su generalidad y

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claridad es aplicable íntegramente en la especie y
cuyas ideas matrices son las siguientes:
Las argumentaciones para conformarse con sólo
una prueba de cargo, necesariamente caerán en meros
subjetivismos que no son propios de un sistema
democrático dado que escapan a cualquier control,
es decir, para dar por cierto lo que dicen los
aprehensores, sin tener otra prueba que le secunde,
no queda más que creerle por la forma en que se
expresa, por como viste, por su condición social,
política y/o económica, en definitiva, por cómo me
impresiona y eso es puro subjetivismo, en que
para dar verdad a los asertos se toma como factor
único a la individualidad psíquica y material del
sujeto particular que los sostiene, siempre variable
e imposible de trascender hacia una verdad absoluta
y universal, y el problema estriba en que ese
subjetivismo no es posible examinarlo a través del
sistema recursal. Un modelo de convicción más propio
de un sistema democrático, exige que la valoración
de la prueba se base en criterios objetivos-
proporcionados por prueba de esas características-
, lo que permite dejar de lado impresiones
personales que variarán según quien valore, por lo
tanto, asegura igualdad, constancia de las
decisiones frente a casos símiles, evita la
inseguridad o nebulosa jurídica de lo que pueda
sentenciarse, permite comprensión universal de los
argumentos y cabal revisión a través de los recursos

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procesales franqueados por la ley. Y serán criterios
objetivos para dar crédito a una sola fuente de
cargo, las demás pruebas rendidas en juicio que le
refrenden. Así en su momento la defensa planteo la
ilegalidad de la detención, para mostrar
expresamente el video de la detención, que filmo una
tercera persona, lo que implicaba necesariamente una
adelanto al análisis de la evidencia, lo cual el
juzgado a quo rechazo.

A mayor abundamiento, consideramos que el único


lugar en el cual mi representado podría mejorar su
condiciones para enfrentar de mejor manera el juicio
que muy probablemente enfrentará, sería en el
domicilio de su núcleo familiar, conocido por todos
los intervinientes, teniendo además en cuenta que
la medida que se le impuso es ultima ratio, lo cual
no se le tomo en cuenta en este caso para decretar
su prisión preventiva, lo cual es una medida
extrema, no obstante la hipérbole de la que esta
revestida la formalización.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

La resolución recurrida se funda en la


circunstancia que en la especie se habrían llevado
las diligencias preliminares de acuerdo a la
ilegalidad de las acciones, pero de todos modos en
cualquier instancias se desvirtuaría los

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presupuestos establecidos por el legislador penal
en el artículo 140 letra b) y c), de la letra b en
función de que su declaración, más la prueba de
cargo que será solamente policial, además que las
circunstancias determinadas en la letra C) del
artículo 140 y en lo que respecta a esta última,
la única forma de cautelar los fines del
procedimiento, sería con la prisión preventiva,
habida consideración de ser mi defendido, un
supuesto peligro para la seguridad de la sociedad,
todo lo cual dada la circunstancia expuesta en el
acápite precedente, lo hace insostenible, además que
mi representada no tiene procesos pendientes, ni
tampoco sujeta a medida cautelar alguna, además de
gozar de irreprochable conducta anterior.
En efecto, mi representado está lejos de
constituirse en un peligro para la seguridad de la
sociedad, por su parte y considerando además su
derecho a defensa, la posibilidad de que cumpla con
el régimen cautelar impuesto, distinto debido a que
de acuerdo al artículo 122 del código procesal
penal, los fines del procedimiento se pueden
perfectamente cumplir con la medida del artículo 155
letra del código procesal penal.

PETICION CONCRETA SEGÚN EL ARTICULO 367 DEL C.P.P.

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Conforme a lo expuesto y a lo razonado
precedentemente y dando estricto cumplimiento a los
previsto en la norma legal citada en esta acápite,
solicito se revoque la resolución dictada por el
Juzgado de Garantía y en su defecto se ordene
substituir la prisión preventiva por el régimen
cautelar de arresto domiciliario parcial.
POR TANTO, con el mérito de lo expuesto y lo
dispuesto en los artículos 140 y 149 del Código
Procesal Penal y demás normas legales aplicables,
Sírvase SS tener por interpuesto recurso de
apelación en contra de la resolución de fecha 11 de
Enero de 2019, que ordenó establecer la prisión
preventiva contra mi representado, solicitando sea
declarado éste admisible, se eleve para ante la
Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago para que
éste enmiende conforme a derecho, en los términos
de decretar una cautelar de menor intensidad,
proponiendo desde luego la del artículo 155 letra
a), en su modalidad de arresto domiciliario parcial.

Lorenzo Firmado
digitalmente por
Andrés Lorenzo Andrés
Morales Morales Cortés
Fecha: 2020.01.12
Cortés 15:14:35 -03'00'

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