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1984: el control

1984 es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y


1948 y publicada en 1949. Relata la vida cotidiana de un régimen político totalitario y
represivo. En la obra, muestra un Estado dominado por la IngSoc y gobernado por El Partido
que es capaz de suprimir a todo aquel que se oponga a sus reglas. Todos los habitantes tienen
que seguir estas estrictas normas impuestas por el Partido sin mostrar ningún tipo de
disconformidad, ya que es un delito y pueden morir por ello. Muchas de las normas impiden
cosas básicas, para así controlar mejor a los individuos y no permitirles pensar por sí mismos.
De esta manera se aseguran la permanencia de esta dictadura, pero hay algunas personas que
se dan cuenta de lo que ocurre en realidad y son secuestradas, rehabilitadas o en el peor de
los casos, asesinadas. Al frente del Partido está el Gran Hermano, al cual nadie ha visto en
persona, pero todos lo veneran. "- ¿Existe el Gran Hermano? - Claro que existe. El Partido
existe. El Gran Hermano es la encarnación del Partido."₁

El protagonista, Winston Smith, vive en Londres, en el Estado de Oceanía. Este y los otros
dos Estados mundiales, Eurasia y Asia Oriental, están involucrados en una guerra continua.
Winston es un personaje pasivo y muy cauteloso. Cree estar en el año 1984. "Lo primero que
no sabía con certeza era si aquel era, de verdad, el año 1984. Desde luego, la fecha había de
ser aquella muy aproximadamente, puesto que él había nacido en 1944 o 1945, según creía;
pero, «¡cualquiera va a saber hoy en qué año vive!», se decía Winston."₂ El sistema
gubernamental se dividía en cuatro Ministerios. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a
las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz, para los
asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el
Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Winston es un
funcionario del Ministerio de la Verdad, donde se encarga de rescribir los artículos de números
pasados del periódico. "A un kilómetro de distancia, el Ministerio de la Verdad, donde
trabajaba Winston, se elevaba inmenso y blanco sobre el sombrío paisaje."₃ A pesar de su
actitud sumisa ante El Partido, Winston no está de acuerdo con él. Un día compra un diario,
que no es ilegal, porque no existían las leyes, pero sabía que podía ser castigado por ello. En él
comienza a escribir ideas contrarias al régimen. "Su pluma se había deslizado voluptuosamente
sobre el suave papel, imprimiendo en claras y grandes mayúsculas lo siguiente: ABAJO EL
GRAN HERMANO"₄

El tema a abordar y fundamentar a partir del libro, es el control, el cual se presenta en


múltiples ocasiones. La primera muestra del control ejercido en la población es la imagen del
Gran Hermano, que se encuentra en todas partes, recordando a las personas que están siendo
vigiladas por él. "En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme
rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le
siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al
pie."₅ La función del Gran Hermano es "actuar como punto de mira para todo amor, miedo o
respeto, emociones que se sienten con mucha mayor facilidad hacia un individuo que hacia
una organización."₆ En realidad el Gran Hermano no existe, sino que solo es una estrategia
más del Partido para controlar a la sociedad.

Otro método de control son las telepantallas, manejadas por el Partido. Están
constantemente encendidas y se encuentran en todas partes; el lugar de trabajo, la casa. En
lugares públicos y privados. Excepto en los barrios del proletariado, que son aquellos de clase
baja, con poca cultura y que por ello obedecen todas las normas sin protestar. Mediante las
telepantallas, el Partido emite noticias sobre la guerra y diversos programas relacionados con
el Ingsoc. Las telepantallas sirven de control ya que les permite ver y oír. "La telepantalla
recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un
susurro, era captado por el aparato."₇ Además, la telepantalla permitía a la Policía del
Pensamiento escuchar las conversaciones realizadas entre las personas que se encuentran
cerca. A través de ellas podían controlar que no se cometiera un crimen de pensamiento.
Cualquier muestra de desagrado podía ser castigada.

El control mental que se ejercía mediante la modificación del pasado y el presente


también era vital. Se llevaba a cabo dentro del Ministerio de la Verdad, en donde Winston
trabajaba. En ese lugar se modificaba todo tipo de información que pueda tener algún
significado político e ideológico; "Cuando se reunían y ordenaban todas las correcciones que
había sido necesario introducir en un número determinado del Times, ese número volvía a ser
impreso, el ejemplar primitivo se destruía y el ejemplar corregido ocupaba su puesto en el
archivo."₈ De este modo, todas las predicciones hechas por el Partido resultaban ciertas y a su
vez, avaladas por estos archivos. De este modo, la única verdad era la transmitida por el Gran
Hermano; "Todo se desvanecía en la niebla. El pasado estaba borrado. Se había olvidado el
acto mismo de borrar, y la mentira se convertía en verdad."₉ Mediante toda esta modificación
de archivos y documentación, el pasado pasaba a ser inexistente en las mentes controladas de
la población. "Pues nosotros, el Partido, controlamos todos los documentos y controlamos
todas las memorias. De manera que controlamos el pasado, ¿no es así?"₁₀ O de otra manera, la
gente tenía noción de un pasado distinto, pero aceptaba únicamente el impuesto por el Gran
Hermano. Ahí se hace uso del concepto "doblepensar". "El Partido dijo que Oceanía nunca
había sido aliada de Eurasia. Él, Winston Smith, sabía que Oceanía había estado aliada con
Eurasia cuatro años antes. Pero, ¿dónde constaba ese conocimiento? Sólo en su propia
conciencia, la cual, en todo caso, iba a ser aniquilada muy pronto. [...] «El que controla el
pasado - decía el slogan del Partido -, controla también el futuro. El que controla el presente,
controla el pasado.» Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca había
sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría
siendo. Era muy sencillo. [...] A esto le llamaban «control de la realidad». Pero en neolengua
había una palabra especial para ello: doblepensar."₁₁

La lengua está cambiando forzadamente, ya que hay un grupo de personas que trabajan
en crear la neolengua. Este es otro de los métodos de control. La finalidad de la neolengua es
satisfacer las necesidades ideológicas del IngSoc. El objetivo real consiste en disminuir el
pensamiento en la población, y erradicar ideas contrarias a las de El Partido. Syme es uno de
los encargados de modificar el diccionario. "En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de
una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su
contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué
necesidad hay de la contraria, «malo»?"₁₂ De esa manera, no podían nacer ideas contrarias al
partido, ya que no tienen nombre y son inimaginables.

A medida que la sociedad era cada vez más controlada y adoctrinada, los niños ya
convivían con las ideas del Partido incorporadas en su mente. Ellos pertenecen a un grupo
llamado los Espías, en el cual les enseñan los valores del Partido, que estos adoptan y cumplen.
Cuando Winston visita a la Señora Parsons conoce a sus hijos y puede intuir que "Dentro de
dos años aquellos niños la denunciarían a la Policía del Pensamiento. La señora Parsons sería
vaporizada. Syme sería vaporizado."₁₃

En conclusión, todos estos ejemplos contribuyen a fundamentar la idea del control


ejercida por el Partido. A su vez, el autor quiere decir que nosotros como personas debemos
tener la habilidad de cambiar de opinión y de tener un pensamiento crítico.

Referencias

1. Orwell, George. 1948, "1984" en Salvat Editores S.A (eds.), parte 3, cap. 2, pág. 124.
2. Ídem, parte 1, cap. 1, pág. 3.
3. Ídem, parte 1, cap. 1, pág. 2.
4. Ídem, parte 1, cap. 1, pág. 10.
5. Ídem, parte 1, cap. 1, pág. 1.
6. Ídem, parte 2, cap. 9, pág. 99.
7. Ídem, parte 1, cap. 1, pág. 2.
8. Ídem, parte 1, cap. 4, pág. 20.
9. Ídem, parte 1, cap. 7, pág. 36.
10. Ídem, parte 3, cap. 2, pág. 119.
11. Ídem, parte 1, cap. 3, pág. 17.
12. Ídem, parte 1, cap. 5, pág. 25.
13. Ídem, parte 1, cap. 5, pág. 30.