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Psicóloga versus amor

En 1973, en Italia, G. Gulotta escribió "Psicoanálisis y Responsabilidad


Penal". Y en 1974, en España, empieza a circular el Anuario de
Sociología y Psicología Jurídica.

En 1976, en Italia, G. Gulotta escribe "La Vittima" (La Víctima) y se


escribe también el documento llamado "Collana di Psicologia Giuridica e
Criminale" (La Cadena de Psicología Jurídica y Delictiva); en Polonia, el
Tribunal Supremo permitió el uso auxiliar del detector de mentiras, por
consiguiente sus resultados necesitaron ser confirmados; y en España,
se realiza el Primer Congreso Internacional de Psicología Forense, en
Barcelona, sobre las "Perspectivas de Psicología Forense".

En 1977, en Italia, el Grupo de Psicología Forense y la Sección de


Psicología Forense del Instituto de Psicología de la Universidad de
Milano, empezó sus actividades; y el primer curso en psicología forense
es dictado por G. Gulotta.

En este mismo país, en 1978, se realiza el Primer Congreso Internacional


de Psicología Forense, en Milán, llamado "Víctima de Ofensa: La
Prevención y Reparación". También se realiza el Congreso Nacional en
Piacenza, llamado "El Homicidio Sin Control: Los Problemas de
Inimputabilidad"; el Comité Organizador Científico era el encargado de la
Sección de Psicología Forense de la Universidad de Milán. Mientras
tanto, en Roma se realiza el Congreso Nacional de "Psicología y
Justicia"; y también en Milán, se realizó la primera Reunión Internacional
en Victimología. Además, en Austria se instituyeron cursos de psicología
en las Facultades de Ley.

En 1980, en España, sale a circulación el libro "Introducción a la


Psicología Jurídica" por los autores L. Muñoz Sabaté, R. Bayés & F.
Munné. En Estados Unidos, la División 41 de la Asociación Americana de
Psicológica (APA) realizó algunos trabajos de investigación en psicología
forense en las Universidades de Arizona, Nebraska-Lincoln, El Paso
(Texas), Virginia, la Universidad de Stanford, la Universidad Internacional
de Florida y el Colegio de Justicia Criminal John Jay de la ciudad de
Nueva York. También los psicólogos se integran al Departamento de
Policía de Los Ángeles, al Departamento Alguacil Country de Los
Ángeles, al FBI (Quantico, Virginia), y al Departamento de Corrección en
las prisiones de EE.UU.; además la Conferencia de la Casa Blanca
promovió el uso de la mediación en todos los Estados americanos; y en
California una ley sobre la "custodia colectiva" de niños fue aprobada en
caso de divorcio, ante lo cual veintiséis Estados americanos adoptaron
medidas similares.

En 1981, en España, el psicólogo era permanentemente permitido en los


Tribunales Civiles debido a la modificación de Derecho Civil en el
divorcio; y se publica una monografía en la revista "Papeles del Colegio"
de Psicología Forense. Además, se instituyeron los Tribunales
Familiares, en donde los psicólogos tomaron parte como los mediadores
familiares. En Polonia, el Proyecto de Reforma del Código de
Procedimiento Criminal apuntaba a reducir los malos usos de la
psicología. Mientras que en España los psicólogos eran
permanentemente admitidos en las Cortes Civiles, debido a la
modificación de la Ley Civil de divorcio; y se instituyeron los Tribunales
Familiares, en los cuales los psicólogos tomaron parte como mediadores
familiares. Finalmente en ese año, en Estados Unidos, en California, se
emitió una ley para la mediación de la custodia en casos de divorcio y
aumentó el uso de la hipnosis en contextos forenses.

En junio de 1982, en el Reino Unido, se realiza la Conferencia


Internacional de Psicología Británica y Ley; y el Comité para
Procedimientos Matrimoniales, promovió la mediación en los casos de
divorcio y separación. Luego, en 1983, en España, el proyecto para el
nuevo Código Delictivo permitió la valoración del demandado. Y en
Estados Unidos, en Michigan, una ley declara las características del
mediador familiar, en conformidad con la Ley Californiana de 1981. Más
tarde, en 1984, se creó el Centro de Psicología Forense en la
Universidad de Turín, dirigida por Fornari.

En 1985, en Francia, se establece la Asociación para las Víctimas de la


Represión en el Exilio (AVRE). Juristas, psicólogos, pedagogos, doctores
y otros profesionales trabajaban en él. Mientras que en Estados Unidos,
la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Principios
Básicos de Justicia hacia las víctimas de los crímenes y abuso de poder.

En 1986, en España, publican J. Burillo & C. Díaz el libro "Psicología


Social y Sistema Penal"; y J. F. Morales, A. Blanco, C. Huici & J. M.
Fernández, el de "Psicología Social Aplicada". En Italia, la psicología
forense fue incluida entre los cursos para el grado de Psicología en la
Universidad de Roma "La Sapienza" (La Sabiduría), pero no fue llevada a
cabo sino en los años de 1988/89. En Noto y Siracusa, el I.S.I.S.C.
organizó algunos talleres en los temas de la psicología forenses. La
Sección de Psicología y Ley se instituyó al Consejo de Abogados de
Barcelona.

En 1987, en Italia, G. Gulotta publica el "Trattato di Psicologia Giudiziaria


nel Sistema Penale" (Tratado de Psicología Jurídica en el Sistema
Penal); la Editorial Cedam realizó "Collana Atti e Documenti dell'Istituto
Superiore Internazionale di Scienze Criminali" (Acciones en Cadena y
Documentos del Instituto Superior Internacional de Ciencias Criminales),
dirigido por M. Cherif Bassiouni; en Roma, en el Departamento de
Desarrollo y Procesos de Socialización de la Universidad "La Sapienza",
da inicio al Centro de Estudios de Psicología Forense para Niños y la
Familia dirigido por Dell'Antonio; y en las Universidades de Roma ("La
Sapienza"), Milán (Católica y Statale), Bolonia, Génova, Padua, Urbino;
se empezaron cursos en temas psicoforenses y cursos de
Especialización. Mientras, en Polonia, el Tribunal Supremo permitió el
uso de hipnosis sólo para propósitos terapéuticos. Y en España, los
psicólogos clínicos se admitieron para el tratamiento forense y médico.

En 1988, en Italia, Gulotta & G. Santi publican "Dal Conflitto al


Consenso" (Del Conflicto al Consenso); siendo el primer libro italiano de
mediación y psicología de Derecho Civil. También se realiza en
Maastricht, la Primera Conferencia Internacional de Psicología Forense.
Y entre 1988 y 1989, se admitieron psicólogos en las Cortes Juveniles de
España.

En España, entre 1989 y 1991, se publica la revista "Delincuencia"; y los


Tribunales Juveniles fueron establecidos, en donde los Psicólogos eran a
menudo empleados como expertos. En Estados Unidos, se lleva a cabo
la Primera Encuesta Internacional de Victimización, promovida por
UNICRI y el Ministerio de Justicia de los Países Bajos; la cual se
contestó en 1992.

En los 90s, en Italia, muchos centros para la defensa de mujeres


maltratadas y niños se ponen en marcha. En toda la Europa (Reino
Unido, Alemania, Croacia, etc.), el trabajo de investigación sobre víctimas
fue aumentado; dicho tema fue analizado desde el punto de vista del
psicoanálisis e incluyó algunas otras perspectivas teóricas. La
victimología dio un empujón notable por Fattah, Viano, Doerner &
Laboratorio, Wexler, Ochberg, Money y Roberts (quienes publicaron en
1990 los resultados de la encuesta nacional acerca de los servicios y
programas de ayuda para las víctimas). Y en el año de 1990, Giuffré
Editores publicaron "Collana Prospettive di Psicologia Giuridica" (Cadena
de Perspectivas de la Psicología Jurídica), dirigido por A. Quadrio.

En 1991, en España, se crea en "Papeles del Colegio", una nueva


monografía de psicología forense; y el Colegio de Psicólogos publica su
"Anuario de Psicología Jurídica". En Italia, en el Paso de la Mendola, el
Centro de la Cultura de la Universidad Católica de Milán organizó el
Primer Taller de Psicología Forense para abogados y científicos sociales.
También, en el Reino Unido, se lleva a cabo la Primera Conferencia
Anual de la División de Psicología Forense y Criminológica, en
Canterbury. En ella, temas de Derecho Penal y Derecho Civil fueron
discutidos; además los psicólogos ingleses se quejaron por la
poca importancia que ellos tenían en los casos de adopción,
comparados con la importancia que se les daba a los psicólogos
americanos en sus salas de tribunales. Por otro lado, en España, los
psicólogos fueron admitidos en los equipos de vigilancia penal. Además,
en EE.UU., la Encuesta Nacional del Crimen (NCS), se convirtió en la
Encuesta Nacional del Crimen y la Victimización (NCVS). Y entre 1991 y
1992, se le asignó a L. Bal Filoramo, durante 4 años, la docencia de
Psicología Forense en la Universidad de Turín.

En 1992, en Francia, se creó la Sociedad Francesa de Psicología Legal


por Viaux de Rouen; mientras que en Europa, se crea la Asociación
Europea de Psicología y Ley (EAPL). Y en Bolonia, se establece el
Centro de la Investigación Interdepartamental de Victimología, dirigido
por A. Balloni.

En 1993, en Francia, en el Nuevo Código de Procedimiento Criminal se


permitieron los juicios periciales psicológicos. En Roma, en la
Universidad "La Sapienza", la Sociedad Internacional de Psicología
Forense empezó sus actividades y empiezan también los Doctorados en
Psicología Forense.

En 1994, en España, J. Sobral, R. Arce & A. Prieto publican su "Manual


de Psicología Jurídica". Y en Italia, se lleva a cabo el X Congreso
Nacional de la Sociedad de Criminológica Italiana de la Víctima y la
Mediación, en Gargnano.

En 1995, en Italia, Quadrio & De Leo publican "Manuale di Psicologia


Giuridica" (Manual de Psicología Jurídica). También en ese año, el primer
profesorado completo en Psicología Forense se estableció en la
Universidad de Turín; el cual fue asignado a G. Gulotta. Además, en
Roma (luego en Milán y Palermo), el GPG empezó los primeros dos años
entrenando el Curso de Psicología Forense; D. Pajardi Editores
publicaron "Danno Biologico e Danno Psicologico" (Daño Biológico y
Psicológico); y G. Ponti publica "Tutela della Vittima e Mediazione
Penale" (Defensa de la Víctima y Mediación Penal).

En 1996, en Italia, la Editorial Centro Científico publica "Collana di


Criminologia Clinica, Psichiatria Forense, Psicologia Giudiziaria" (Cadena
de Criminología Clínica, Psiquiatría Forense y Psicología Jurídica);
supervisada por U. Fornari, quien también dirigió la Especialización en
Psicopatología y Psicología Forense de la Universidad de Turín, entre los
años de 1996 y 1997. Por otro lado, la Asociación Italiana de Psicología
Forense fue instituida y su presidente era G. Gulotta; la "Carta di Noto"
(Papel del Conocimiento) fue escrita, y se evaluó con ella las
instrucciones principales para el examen psicológico de personas
jóvenes; la Sección de Psicología Forense se instituyó al Departamento
de Psicología de la Universidad de Palermo, supervisada por A. M. Di
Vita; y se llevó a cabo la VI Conferencia Internacional de la Asociación
Europea de Psicología y Ley (EAPL), en Siena.

En 1997, en Italia, sale a circulación la Primera Revista de Psicología


Jurídica llamada "Rivista di Psicologia Giuridica", por la Sociedad Italiana
de Psicología Forense; la revista "Kos" escribe un artículo de Psicología
Forense; y se establece en Turín la Academia Italiana de Psicología,
Psiquiatría y Ley. Por otro lado, en Francia, el autor G. López publica su
"Victimologie" (Victimología); y en Estados Unidos, los autores I.
Horowitz, T. Williging & K. Bordens sacan a circulación "La Psicología de
la Ley".

En 1998, en España, M. C. Díaz escribe "Fundamentos de la Psicología


Jurídica"; en el Reino Unido, G. H. Gudjonsson y L. R. C. Harward
publican el libro "Forensic Psychology" (Psicología Forense); en Italia, se
crea la Especialización en Psicología Forense, en la Universidad de
Palermo, dirigida por A.M. Di Vita; y se lleva a cabo la Reunión de
Psicología Forense en Turín, acerca del tema "Psicología Legal y
Responsabilidad", en los días 21 y 22 de marzo de ese mismo año. Y la
última fecha registrada dentro del marco de la psicología jurídica a nivel
anglosajón y europeo, se da en el año 2000, en Italia; cuando se trata el
primer tema de "Psicologia & Giustizia" (Psicología y Justicia) dentro de
una revisión en línea de psicología forense.
Jiménez Burillo (1986. Citado por: Caballero y Prada, 2001), por otra
parte, discrimina de manera general cuatro períodos en la historia de la
psicología jurídica. El primero se encuentra comprendido entre el
comienzo del siglo XX, hasta finales de los años 20. Es dentro de este
período que, hacia 1900, aparecen publicaciones de autores como Stern
y Münsterberg, en 1907; los cuales concentran sus escritos más en
aspectos relacionados con los procesos psicológicos del testimonio.
También de Bose, en 1917, y de Briw, en 1926; quienes en sus escritos
se refieren a temas de procesos de memoria, testimonio y de psicología
del delito.

Propone un segundo período, que va hasta la época de los años 50 y se


caracteriza por la aparición de trabajos y monografías en el tema de
psicología legal. Los autores McCarthy y Robinsón, con sus escritos en el
año de 1929, son ejemplo de ello. El primero publicó "Psicología para
Juristas", y el segundo escribió alegatos a favor de la utilidad de la
Psicología para el Derecho y viceversa, ante lo cual recibió ataques de
los juristas. Además, en esa época se da tanto la aplicación de la
psicología a los procesos legales, como también la crítica a la misma.
También se encuentra el artículo de Hutchian y Slesinger (1929), quienes
acusaron a los jueces y jurados de hacer supuestos acerca del
comportamiento de las personas. Y adicionalmente, lo concluyen
solicitando un acercamiento entre las ramas del Derecho y la Psicología.
Dentro de este mismo período, entre los años 40 y 50, se realizaron
algunos trabajos acerca del testimonio, delito y simulaciones de decisión
del jurado; los cuales pasaron desapercibidos dentro del marco legal.

En el tercer período acontecido por los años 50, continúan apareciendo


un aumento de publicaciones importantes, dirigidas específicamente a la
Psicología Clínica y Social, dentro de los campos de: trastornos
mentales, influencia de la publicidad sobre las causas antes de
celebrarse el juicio y problemas derivados de la segregación racial y los
derechos civiles; lo cual causó de nuevo la barrera colocada por los
juristas.

En el cuarto y último periodo propuesto por Jiménez Burillo, transcurrido


entre el año de 1970 hasta el presente año; se ha presentado lo que
llaman un boom de publicaciones, tanto en libros como revistas. De aquí
se desprende el reconocimiento a la mencionada Época de Oro de la
Psicología Jurídica. Acerca de ella, el autor June Louin Tapp recopiló un
total de 199 publicaciones (incluyendo cursos y conferencias) dentro de
su libro "Psychology and Law: An Overview" (Psicología y Ley: Una
Apreciación Global), en la Revisión Anual de Psicología. También halló
que el área que generaba mayor interés, junto con los procesos de
socialización legal, era la del Derecho Penal.

Es importante ver cómo los pioneros de la psicología jurídica se han


basado principalmente en el conductismo, viéndose esto reflejado en
todas las investigaciones y estudios del análisis del comportamiento con
relación, por ejemplo, a la delincuencia o toma y análisis de los
testimonios, entre otros (Pérez, 1996).

Por otro lado, haciendo énfasis en el marco latinoamericano de la


psicología jurídica, es deprimente observar como al inicio el ejercicio
profesional de la psicología se limitaba a ser auxiliar de la medicina,
específicamente de la psiquiatría. En él, el psicólogo desarrollaba la
profesión en la práctica hospitalaria y privada, bajo las órdenes y estricto
control médico. Con respecto a la relación psicólogo-psiquiatra, varias
modificaciones se han ido implantando a lo largo de los años, pero en
algunos aspectos se sigue manteniendo. Entre las modificaciones
mencionadas se encuentra la reciente aparición de la especialidad en
Psicología Forense, en la cual el psicólogo representa un papel
independiente del psiquiatra, realizando peritajes; aunque, como se dijo
anteriormente, en algunas instituciones aún mantiene un papel de
subordinado.

Siguiendo el marco latinoamericano, la Psicología Jurídica se destaca en


los países de Argentina y México. En la UBA (Universidad de Buenos
Aires) de Argentina, el posgrado en Criminología era accesible para
abogados, médicos e incluso odontólogos, pero para los psicólogos era
vetado. En el ámbito judicial, estaba limitada la participación del
psicólogo a la voluntad de algunos jueces para el requerimiento de
consejos; muy diferente resultaba con el cuerpo médico forense, en
donde lo exigía la ley. Afortunadamente la situación cambió cuando se
publicó en Argentina la Ley del Ejercicio Profesional de la Psicología, en
donde se legisla el quehacer del psicólogo y se le permite realizar un
sinnúmero de ejercicios ante la sociedad. En ella se establece que
podrán ejercer la profesión quienes posean del título de psicólogo
habilitante reconocido. También se estipula la prohibición con respecto a
prestar firmas o nombres a terceros. Además, se permite realizar
diagnósticos y aconsejar sobre la internación en establecimientos
públicos o privados a aquellas personas que atiendan y que por su
trastorno signifiquen peligro para sí o para terceros. Un logro importante
es el reconocimiento legal de la preparación y facultad del psicólogo para
la práctica de la psicoterapia, lo cual se hacía en hospitales (Aguilera,
2003). También en Argentina, en 1959, el profesor Plácido Alberto Horas
creó la cátedra de Psicología Jurídica, en la Facultad de Psicología de la
Universidad Nacional de Cuyo; la cual en la actualidad se ha convertido
en un área de especialización en pregrado. Por otro lado, en México, en
el 2001, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Oaxaca
(CEDHO); organizó la Primera Semana Estatal de Psicología y Derechos
Humanos, de la cual el Dr. Eric García López fue el director general.
Dentro de ella, se contó con una asistencia estable de 400 personas
aproximadamente, durante toda la semana; la mayoría eran estudiantes
de Psicología y Derecho de diversas universidades de México. Los temas
tratados estuvieron encaminados a disertar sobre la relación entre los
estudios científicos sobre la personalidad y la conducta humana, para un
mejor respeto al ámbito jurídico y particularmente a los Derechos
Humanos. Y también en Oaxaca de Juárez, México, el 11 de agosto de
2002, en la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación y Consejo de Tutela para Menores Infractores del Estado de
Oaxaca; se desarrollaron las jornadas para discutir el tema de la "edad
penal", con miras a la reforma de los artículos correspondientes. El tema
que tuvo relación con la Psicología Jurídica en ese contexto fue el de
"Óptica de la Psicología Jurídica en la Edad Penal".

El autor Alexis Andrade (2002) también hace una crítica al desarrollo de


la psicología jurídica en Latinoamérica y especialmente en Colombia;
diciendo que la psicología, como ciencia que aborda las problemáticas
vinculadas al sujeto en situación de atravesamiento legal, se viene
realizando desde finales del siglo XIX; siendo su principal interés el
comportamiento criminal, sirviendo a su vez como herramienta de
coerción estatal para contener a los desviados del orden existente. Son
varias las teorías psicológicas que tratan de explicar este fenómeno, mas
solo se hará mención de las que aún están vigentes. La primera teoría
que lleva a cabo esta función es la Psicobiologia de Lombroso amparada
por el positivismo, que explica el ser criminal como algo innato;
heredando un atavismo psicológico, tipológico, etc. A su vez, se genera
un diagnóstico de peligrosidad y la consecuente defensa que hace la
sociedad "sana" de su parte "enferma". El Psicoanálisis, por su parte,
está representado por diversos modelos explicativos que van desde el
criminal como chivo expiatorio, el delito como efecto del complejo de
Edipo, hasta producido por sentimientos de culpa, etc. Por último, el
Conductismo nos da su visión de que el crimen procede del aprendizaje
social y del refuerzo de su conducta. Todas estas teorías fueron acogidas
por nuestro margen latinoamericano como sagradas, sin reparar que la
historia de donde salieron estas teorías, y por ende de su delincuencia,
es muy distinta a la nuestra. Hemos acogido una psicología forense que
desde sus inicios ha sido discriminatoria, acrítica y legitimadora del
sistema punitivo; patologizando el crimen, anclada aún en una lectura
positivista con credo terapéutico y empeñada en rehabilitar, dejando a un
lado el acto delictivo para depositarlo en la biografía de la persona,
justificando la intervención represiva o curativa del sistema penal como
defensa frente a los desviados. La tarea más importante de cualquier
psicología forense es despojarse críticamente de estos paradigmas, que
no nacen de nuestra realidad; por lo cual deberíamos crear una
psicología forense interdisciplinaria donde se realice una crítica de la
vulnerabilidad del ser ante el Sistema Penal selectivo colombiano, o de lo
contrario seguir ejerciendo, con la conciencia infeliz, determinadas
formas de control que responden a los intereses de países hegemónicos
(Andrade, 2002).

Sobre el desarrollo de la psicología jurídica en Colombia, se pronuncian


los autores López (1996), Parra (2000) y Caballero & Prada (2001); como
se expone a continuación.

En Colombia, se empezó a ejercer la psicología jurídica, según López


(1996), en el año de 1974; cuando se vinculó al Instituto Nacional de
Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLYCF) la primera psicóloga
forense, la Dra. Victoria Eugenia Villegas Mejía, en la capital de la
República.

Luego, según Caballero y Prada (2001), en 1976, Reinaldo Giñazú


organizó la especialidad de Psicología Jurídica en la Facultad de
Psicología de la Universidad de San Buenaventura de Medellín; y un año
y medio después, con Mercedes Loizo, la organizó también en la
Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia de
Bogotá, impulsada en ese entonces por el Decano José Antonio
Sánchez.

En la última universidad nombrada, hasta el año de 1982, se trabajó en


esta área con seminarios electivos en los cuales se veían elementos
tales como Derecho Penal y Civil, escuelas psicológicas que explican la
conducta criminal, la relación entre Psicología y Derecho, y sus ciencias
auxiliares. Estos temas se trabajaban en 7mo y 8vo semestre; y en 9no y
10mo se profundizaban temas como el rol del psicólogo, peritaje
psicológico, agresión y violencia, tratamiento del delincuente menor y
adulto, y criminología. Además, conjunto con esto, se realizaban
prácticas profesionales en cárceles, penitenciarías y en el INMLYCF.

A partir de 1982, en 8vo semestre, se incluye la materia dentro del


currículo de la Católica, a manera de introducción al campo de
profesionalización de la psicología; mientras que para 9no y 10mo se
siguen llevando a cabo seminarios de profundización en algunos de los
temas mencionados anteriormente, tales como: psicología del testimonio,
confesión e interrogación, tratamiento penitenciario, entre otros. Hoy día,
aún se tienen practicantes en la Reclusión Nacional de Mujeres y en la
Cárcel Nacional Modelo de la ciudad de Bogotá.

En 1980 se firma un convenio entre la Facultad de Psicología de dicha


universidad, a través de su área jurídica, y el Ministerio de Justicia; con el
objetivo de impulsar el Sistema Penal Colombiano. Dicho convenio se
legalizó y renovó hasta el año 1985, año en que se dejó de hacer debido
a los cambios administrativos en la facultad.

Algunos de los egresados siguieron trabajando en esta área. Entre los


que siguieron en ella, se encuentra un grupo de ex alumnos que
organizaron y ejecutaron programas de capacitación para los
magistrados de la rama penal, civil y aduanera; en lo concerniente a la
selección de jueces. Igualmente, se llevaron a cabo programas de
capacitación con Jueces de Menores y Familia; en lo que respecta a la
forma como se debe realizar una indagatoria y al rol del defensor de
menores, desde una perspectiva psicológica. Estos programas se
realizaron con el apoyo y control de la rama judicial del Ministerio de
Justicia. Vale la pena aclarar que estos programas se llevaron a cabo en
todo el país, se iniciaron en 1990 y aún se continúa con el programa.

En cuanto al desarrollo de esta área en otros ámbitos académicos, se


destaca la cátedra de Psicología Criminológica en la Universidad Santo
Tomás; la cual fue incluida en el pénsum académico desde los inicios de
la Facultad de Psicología, en el año 1979. El objetivo de esta cátedra era
analizar la criminalidad desde los diferentes puntos de vista psicológicos
y discriminar las acciones posibles del psicólogo en éste campo. Su
contenido se remitía al ámbito de la psicología criminal, la criminalidad,
paradigmas en la psicología criminal, dilemas en la psicología criminal, el
paradigma de los humúnculos, el paradigma mecanicista, el paradigma
formista y el paradigma del hombre creador de paradigmas. Ésta se
realizaba mediante una cátedra magistral, seminarios, estudio de casos,
visitas a centros carcelarios e investigaciones bibliográficas; con la
intención de que el psicólogo empezara a abrir nuevos campos de acción
acordes con las condiciones de nuestro país.

En 1984, empezó a dictar esta cátedra el Dr. Emilio Espejo


conjuntamente con un abogado, trabajando en cárceles como la Modelo
y La Picota; en asocio con la Escuela Nacional de Criminología, el
Ministerio de Justicia y el INPEC. Por otra parte se empezó a profundizar
en el tema de psicopatología criminal, ya que para éste tiempo existía la
creencia que el criminal era un enfermo mental; por consiguiente lo
recluían en hospitales psiquiátricos. Realizando este trabajo se dieron
cuenta que los guardianes no estaban preparados para el cuidado de los
mismos; empezando a capacitarlos y creando equipos terapéuticos
conformados por las enfermeras, los psiquiatras y los guardias.

A raíz de este trabajo realizado, hubo alumnos de último semestre que se


interesaron en desarrollar su trabajo de grado siguiendo ésta línea; y aún
en la actualidad se encuentran más o menos 35 de éstos egresados
vinculados a instituciones como el Ministerio de Justicia, el INPEC, entre
otros.

Luego, en 1990 se reinician actividades en el área de psicología jurídica


de la Universidad Católica, bajo la dirección de la Ps. Nancy Marina
Vargas Espinoza; pero solo hasta 1992 se vuelven a tener practicantes.
En esta ocasión, las prácticas se ejercen en la reclusión de mujeres del
Buen Pastor y en la Cárcel Nacional Modelo. En 1993, la universidad en
colaboración con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (I.C.B.F.),
el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) y la Clínica de
Toxicología; se realiza en Bogotá el Primer Congreso Internacional sobre
Prevención y Resocialización del Infractor Penal (Parra, 2000).

En 1995 se inician las prácticas en la Fiscalía General de la Nación, con


el Programa de Protección a Víctimas y Testigos; siendo la Unidad de
Reacción Inmediata (U.R.I.) de la calle 40, el lugar de trabajo para los
practicantes, con cuatro estudiantes; y con dos estudiantes en la Cárcel
Distrital (Parra, 2000).

Posteriormente, en la Fiscalía se trasladan los practicantes a la Unidad


Especializada de Delitos contra la Libertad y el Pudor Sexual, y luego a
las Unidades de Vida. Para 1997 se cuenta con practicantes en la Unidad
de Antiextorsión, Antisecuestro, Delitos Querellables, en el Cuerpo
Técnico de Investigación (C.T.I.), en la U.R.I. de Engativa (Parra, 2000).
Ese mismo año de 1995, la Universidad Católica en su Facultad de
Derecho, inicia un programa de Especialización en Derecho Penal y
Ciencias Forenses, donde se permite la participación de psicólogos;
situación que se lleva a cabo únicamente por el primer ciclo de la
especialización (Parra, 2000).

En el segundo semestre del año de 1996, el Ps. Fernando Díaz Colorado


fue contratado por la Facultad de Psicología de la Universidad Santo
Tomás de Bogotá, para dictar la cátedra de Psicología Criminológica en
uno de los cursos de 7mo semestre; en ese momento los contenidos de
ésa cátedra cambian para tomar un enfoque de corte psicojurídico.

Al mismo tiempo, el Ps. Fernando Díaz Colorado empezó a trabajar con


el director del Centro de Investigación de la Facultad de Psicología, quien
en ese momento era el Dr. Emilio Espejo, en una línea de investigación
llamada Psicología y Cultura. A raíz de éste trabajo se empezó a crear
una nueva línea de criminología y víctimas; la cual tuvo una gran acogida
en primera instancia, por los estudiantes de la cátedra de Psicología
Criminológica, quienes empezaron a realizar investigaciones en este
tema; y luego, con presentación ante toda la facultad, lo cual elevó el
número de estudiantes que querían trabajar en ésta línea.

A principios de 1997, el Ps. Fernando Díaz Colorado empieza a dictar los


seminarios de investigación de 9no y 10mo semestre, poniendo especial
énfasis en los trabajos de grado de corte psicojurídico. En ese mismo
año se lleva a cabo en La Habana, Cuba, el II Congreso Iberoamericano
de Psicología Jurídica; en el cual el Ps. Fernando Díaz participó. A su
regreso presentó al Decano de la Facultad, el Dr. José Cárdenas, un
proyecto para crear un posgrado de psicología jurídica. A partir de dicha
propuesta, la facultad decidió contratarlo de tiempo completo para que
desarrollara éste proyecto y poderlo presentar ante el ICFES. A finales
de 1998 el ICFES aprueba el posgrado, por consiguiente la Universidad
Santo Tomás se convierte en la primera institución educativa en crear un
programa de este tipo en Colombia y en Latinoamérica.

También en el año 1997, la Escuela General Santander inicia la


Especialización en Investigación Criminal permitiendo la participación
interdisciplinar; y al año siguiente, en 1998, la Universidad del Rosario
abre un programa en Conciliación y Negociación, con énfasis en el
ámbito jurídico; dirigido a abogados, trabajadores sociales y psicólogos
(Parra, 2000).
En el primer semestre de 1999, se inicia la primera promoción del
posgrado de la Universidad Santo Tomás, la cual fue de 18 estudiantes.
En ese mismo año, el posgrado organizó el Primer Encuentro de
Psicología y Violencia llamado "Víctima, Ley y Dignidad Humana"; cuyo
tema fundamental se basó en las víctimas y la violencia. Éste tuvo una
duración de tres días y asistieron más o menos 450 personas.

En el año 2000 se iniciaron contactos con la Fiscalía General de la


Nación para fortalecer las prácticas que se estaban desarrollando en éste
contexto; de igual manera se crearon dos nuevas prácticas. Una, en los
consultorios jurídicos de la Universidad Santo Tomás; y la otra, también
con la Fiscalía, pero con el Programa Futuro Colombia.

A comienzos del 2001, el Departamento de Posgrado de la Universidad


Santo Tomás presenta ante el ICFES el proyecto para crear la
Especialización en Psicología Legal y Forense, el cual fue aprobado a
mediados del mismo año; éste está dirigido a profesionales que no sean
psicólogos.

Actualmente el posgrado tiene convenios y contactos para trabajar en la


Fiscalía General de la Nación, en el I.C.B.F., en el INMLYCF, en
Comisarías de Familia y en ONG’s que tratan el problema de la violencia.

Por otro lado, la Pontificia Universidad Javeriana (P.U.J.) lleva poco


tiempo abriéndose campo en el trabajo sobre psicología jurídica. Tuvo su
inicio en 1999 con la apertura de un nuevo proyecto de práctica, ya que
durante el funcionamiento del Centro de Conciliación de la misma se fue
haciendo evidente cada vez más, que faltaba la asesoría psicológica
como componente fundamental. Existía la necesidad de dar solución
integral, ya que en las audiencias se fue percibiendo que las partes no
solo traían una serie de conflictos dentro del área jurídica, sino que
además se encontraban afectados emocionalmente; lo cual impedía en
algunos casos llegar a un acuerdo viable y satisfactorio, aspectos que
imposibilitaban la comunicación y muchas veces el abogado desconocía
la manera de manejar dicha situación.

De esta manera se consolida la necesidad de darle una mirada


interdisciplinar al conflicto y se firma el convenio entre el Centro de
Conciliación y la Facultad de Psicología de la P.U.J., desde enero hasta
diciembre de 1999. En enero de 2000 hasta junio del mismo año, se
sigue este convenio con el Centro de Conciliación; y luego, desde junio
hasta diciembre de 2000, surge la alternativa de realizar las prácticas en
el I.C.B.F. y se firma con dicha institución el convenio de prácticas
permanentes; aparte del convenio todavía existente con el Centro de
Conciliación. Desde enero de 2001 hasta junio del mismo año, ya la
P.U.J. contaba con el Centro de Conciliación y el I.C.B.F., pero se le
suma a esta lista las Comisarías de Familia de las localidades de los
Mártires y Barrios Unidos de la ciudad de Bogotá. Finalmente, desde julio
de 2001 se contó con la Comisaría de Familia de la localidad de
Usaquén, como nuevo sitio de prácticas para los estudiantes de último
año.

Más tarde, en el 2002, la Universidad Católica en Bogotá lanza su


Especialización en Psicología Jurídica; en la cual actualmente se admiten
profesionales de cualquier tipo de carrera, pero que tengan algún tipo de
vinculación con la administración de justicia. Por ejemplo psicólogos,
abogados, trabajadores sociales, criminalístas, etc.

Aparte de las ciudades ya mencionadas, hay que tener en cuenta que en


la ciudad de Barranquilla, la Facultad de Psicología de la Corporación
Educativa Mayor de Desarrollo Simón Bolívar, que inició actividades en
febrero de 1995, estableció un plan de estudios en el que había un área
jurídica. Dicha área desarrollaba desde 3er a 7mo semestre una serie de
asignaturas como: Introducción al Derecho, Teoría Constitucional, Ley de
Familia y del Menor, Legislación de Salud, Ley Educativa, Ley Laboral y
Salud Ocupacional; y finalmente en 7mo semestre, Psicología Forense.
Dichas materias brindaron y brindan a los estudiantes herramientas
jurídicas en sus diferentes campos de acción como psicólogos; junto con
la línea de investigación en psicología forense existente en esta
universidad desde el 1er semestre del año 2002.

Así mismo existió la asignatura de Política Criminal y de Manejo y


Negociación de Conflictos, en 9no semestre; las cuales desaparecieron
por ser asimilados algunos de sus contenidos por otras asignaturas de
9no y 10mo semestre.

Por otro lado, también cabe destacar a la Corporación Universitaria de la


Costa (C.U.C.) que, según consta en su currículo académico, fue la
primera institución de educación superior en el país en aplicar, dentro de
su programa académico, la cátedra de Psicología Jurídica desde el 2002;
para los alumnos de 6to semestre con la docente y Ps. Lida Milena
Rodríguez Navarro a su cargo. Actualmente se desarrolla como área de
estudio y se denomina Psicología Jurídica I, II y III; en 6to, 7mo y 8vo
semestre respectivamente. En este último semestre se realizan 40 horas
de prácticas, en donde la cátedra denomina espacios psicojurídicos; y
estos corresponden a organismos en los cuales confluyen las funciones
del psicólogo jurídico, tales como la Fiscalía General de la Nación, el
I.C.B.F., el Centro de Conciliación de la C.U.C. y Centros Penitenciarios
de la ciudad.

Además, hay que destacar a la Universidad del Norte de la misma


ciudad, por ser la primera institución de educación superior en la costa
colombiana en lanzar, en calidad de posgrado, la primera Especialización
en Psicología Forense; en el segundo semestre del año 2004, contando
con la participación de estudiantes de diferentes lugares de la costa,
quienes se trasladan a la capital del departamento del Atlántico para
asistir a esta especialidad.

Por otro lado, hay que destacar que en el transcurso del presente año, en
la Universidad Santo Tomás de Bogotá, se experimenta el cambio de
dirección de la Especialización en Psicología Jurídica, donde antes era
director el Ps. Fernando Díaz Colorado; y hoy día está regido por la Ps.
Ángela Cristina Tapias Saldaña, anteriormente docente de la Facultad de
Psicología y coordinadora del área Psicología Jurídica de la Universidad
del Bosque.

De igual manera, se anuncia que la Universidad de San Buenaventura de


Medellín tiene planes de lanzar este año su Especialización en
Psicología Forense; aunque ya posee dentro de las opciones de
posgrado la Especialidad en Psicología Jurídica.

Aparte del ámbito académico y de desarrollo de la psicología jurídica


entre las diferentes universidades del país; es importante destacar otros
avances científicos de la comunidad psicojurídica en general. Es el caso
de la aparición, en el año 2001, del sitio web www.psicologiajuridica.org;
el cual dio origen a una comunidad virtual de más de 1600 profesionales
que se inscriben a una lista en la que se comparten diariamente artículos,
opiniones y comentarios en general sobre el tema de la psicología
jurídica y forense en Colombia y en otros países iberoamericanos.

Luego, en el mes de mayo de 2002, se publica el Primer Boletín


Electrónico de Psicología Jurídica y Forense, que se emite
bimensualmente en página web www.psicologiajuridica.org; y hasta el
momento ha publicado más de 120 artículos.
En el 2004, se realiza el Primer Congreso Virtual llamado Congreso de
Psicología Jurídica y Forense, Versión 1.0; del 28 de marzo al 4 de abril.
Dicho congreso estuvo organizado por la Comunidad Virtual de
www.psicologiajuridica.org; quienes tienen programado la segunda
versión de este evento para el año 2005. En esta primera versión del
congreso participaron ponentes de toda Iberoamérica con diversos temas
de investigación psicojurídica.

En conclusión, y como ya se ha dicho, el desarrollo del psicólogo jurídico


es relativamente reciente en el medio colombiano; por lo tanto el Sistema
Legal no ha tenido la ocasión de incorporar todas las posibles
contribuciones que este profesional estaría en la capacidad de aportar a
las actividades propias y relacionadas con la administración de justicia
(Vargas y Beltrán, 1993).

Como podemos observar después del análisis de los hechos expuestos,


la Psicología se ha venido relacionando con el Derecho desde la
antigüedad, lo cual es mucho antes de lo que gran cantidad de incrédulos
opinan. Sin embargo, estas relaciones no se daban de forma explícita y
estaban enmascaradas dentro de la práctica profesional de los juristas y
de los filósofos, en aquélla época; además no se enmarcaban
específicamente con el nombre de psicología jurídica o forense. Y tal
como se dijo anteriormente, no fue sino hasta los tiempos medievales
que el psicólogo empieza a ser solicitado dentro de las cortes, para que
participara como perito en algunos casos y procesos; sin embargo
todavía no se reconocía que había una psicología jurídica conformada,
sino simplemente los juristas hacían uso de las herramientas y
conocimiento de la psicología como ciencia, para esclarecer algunas
cuestiones legales propias de su ejercicio.

Es importante que quede sentado, como conclusión, que los primeros


aportes de la psicología al mundo jurídico se hacen desde Leipzig, en los
laboratorios de Wundt; y que uno de sus discípulos, Schrenck-Notzing es
reconocido como el primer psicólogo forense de la historia.

Luego de esta entrada, se empieza a reconocer la psicología como


ciencia

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