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Nómadas (Col)

ISSN: 0121-7550
nomadas@ucentral.edu.co
Universidad Central
Colombia

Alvarado Forero, Gloria


LA INSTITUCION: UNA CATEGORIA A RECONSTRUIR
Nómadas (Col), núm. 2, marzo, 1995
Universidad Central
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=105115242004

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LA INSTITUCION:
UNA
CATEGORIA
A RECONSTRUIR*
Gloria Alvarado Forero**

El desarrollo de las teorías del Sujeto modificó, de manera sensible, las estrate-
gias de construcción del concepto de Institución y por tanto impuso la necesi-
dad de reconsiderar a uno de los pilares en los cuales se fundamenta el saber de
las Ciencias Sociales. Tales teorías, articuladas de manera indisoluble con los
problemas del orden simbólico y por tanto con el problema del sentido, no han
conducido sinembargo, a viabilizar satisfactoriamente un concepto dinámico
de la institución como acción en y por la creación, manteniendo por el contra-
rio afianzada su condición de entidad y estado de cosas. Una aproximación a
la lógica del sentido, muestra por el contrario interesantes posibilidades, a la
luz de las cuales ciertos debates sobre lo instituído y lo instituyente como mo-
mentos de la institución se revelan irrelevantes

* Estas reflexiones están ancladas en el estudio «La Escuela: Aproximación Cartográfica a la Instaura-
ción de Disponibilidades para la Violencia como Efecto de Socialización», realizado por Gisela Daza,
Mónica Zuleta y Gloria Alvarado, mediante cofinanciación de Colciencias y la Universidad Central. Su
objeto central supuso la consideración del concepto de Institución, bajo el ángulo particular de una
teoría del sentido. El presente artículo pretende ofrecer al lector sólo algunos de los elementos de
análisis tomados en cuenta en el marco del proceso investigativo.

** Psicóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Postgrado en Educación Universidad de París


VIII. Investigadora del DIUC.
A sumir la violencia en su mane-
ra particular de anudarse con nuestra
de un orden social y su conservación
y por tanto, a aproximarnos a la vio-
En última instancia las institu-
ciones representarían, en la perspecti-
experiencia vital, conduce directamen- lencia bajo el ángulo de lo instituído. va funcionalista, un gran mecanismo
te a interrogar a las instancias que pue- El punto de vista exclusivamente fun- destinado a reproducir el orden esta-
den mediar entre lo que podría consi- cional de la institución, ha sucumbi- blecido, bien por la vía de su manteni-
derarse como perteneciente al orden do a este obstáculo; afianzado en el miento -momento de lo instituido-,
de lo individual y lo que asignaríamos modelo del Estado como fundamento bien orientando su transformación -
a lo colectivo. En el curso de esa in- de toda institución. Por tanto, no vien- momento de lo instituyente-. En tal
dagación, la categoría «institución» se do en ella sino la dinámica de necesi- virtud, la institución constituiría una
perfila como un instrumento necesa- dades sociales surgidas de la propie- realidad anterior y externa a cualquier
rio de trabajo, toda vez que a partir de dad y su materialización en una hecho social y todo intento de aproxi-
ella, las ciencias sociales han intenta- normatividad jurídica y en el sistema mación a la violencia desde su estra-
do dar cuenta de procesos que, a tra- de sanciones que garantiza su mante- tegia teórica, supondría necesariamen-
vés de la ley y de sus desarrollos parti- nimiento, la institución aparece como te su consideración como el resultado
culares en normas, regulan las for- una cadena de mediaciones destina- de una insuficiencia en la eficacia
mas de articulación de la vida social. das a asegurar la satisfacción de nece- disuasiva y reguladora, respecto de las
sidades relativas a la reducción de ten- acciones de los individuos.
El uso de la categoría institu- siones y el desgaste de la vida colecti-
ción para asumir una pregunta por la va. El desarrollo del concepto de
violencia, presenta la dificultad de ten- institución en los trabajos de C.
der a situarnos frente a los problemas Castoriadis ha representado un impor-
tante avance para las ciencias socia-
les. Partiendo justamente de una críti-
ca sistemática a la filosofía racionalis-
ta que subyace a la visión
funcionalista, señala la existencia de
una confusión entre el reconocimien-
to de una relación profunda de la pro-
ducción con el resto de la vida social,
y la reducción de la actividad humana
mediatizada por instrumentos, a la
condición de fuerza productiva. Dicha
confusión da como resultado la apli-
cación de la lógica, la organización
social y el contenido de la cultura ca-
racterísticos de la modernidad a toda
la historia.

A la luz del trabajo de


Castoriadis, la visión que cada socie-
dad tiene de sí misma, del mundo y
de las otras sociedades, forma parte de
su verdad y constituye el principal
obstáculo epistemológico del historia-
dor; para Castoriadis, si la teoría mar-
xista de la historia enfrenta mal este
obstáculo, es a causa de tener como
fundamento una filosofía racionalista
que lleva a dar al hecho social el trata-
miento de un objeto natural: la aplica- intelectuales que han colonizado el simbólico, en la cual los eventos se
ción de un esquema causal que per- campo explicativo de las ciencias so- articulan coherentemente por una ló-
mitiría predeterminar los resultados de ciales, introduce, por una parte, una gica propia, distinta de la lógica de las
la aplicación de ciertas fuerzas sobre discusión acerca de la explicación en causas; es una forma de azar no aza-
unos puntos definidos. El resultado dichas ciencias y por otra parte, -a pe- roso, caracterizado por su potencia
de la aplicación tal esquema es un con- sar de sus reservas-, los elementos significante.
junto siempre posible de explicaciones aportados por el psicoanálisis. Uno y
sobre la constitución, el funciona- otro elemento están orgánicamente
miento, el equilibrio y el desequilibrio vinculados: si la emergencia de lo nue-
de toda sociedad, con base en razones vo y lo diferente hace explícitos los
asignables, coherentes y exhaustivas. límites de una teoría de la causalidad
En la medida en que las fuerzas con- social, es porque lo nuevo, a nivel de
sideradas tienen un carácter de univer- los comportamientos, los objetos pro-
salidad, el esquema no solamente ope- ducidos y las reglas sociales, obliga a
ra como parte de una explicación so- desplazar la mirada hacia las acciones
bre la historia pasada sino como en su relación concreta con el sujeto y
prefiguración de una historia futura, este desplazaminto complejiza el
gracias a una secreta disposición de campo de lo social, al incluir una
los hechos que conduce necesaria- dimensión no considerada pre-
mente hacia la realización de la Ra- viamente: la dimensión de lo
zón.

Del marco de esa filosofía que


totaliza lo «racional objetivo», quedan
excluídos lo «causal bruto» y lo no
causal: lo «racional subjetivo»; mo-
mentos esenciales de lo social que, a
pesar de su exclusión del aparato teó-
rico, aparecen reiteradamente como
distancias imprevisibles entre compor-
tamientos típicos, comportamientos
efectivos y comportamientos creado-
res, nuevos tipos de comportamiento
capaces de instituir una nueva regla
social, de inventar un nuevo objeto, o
de cumplir una producción que no es
consecuencia necesaria de la situación
antecedente.

La crítica de Castoriadis a la
posición central de la economía en la
explicación de la institución y en ge-
neral de los hechos sociales, va acom-
pañada, como ya lo sugiere de alguna
manera la introducción de una «racio-
nalidad subjetiva», de una nueva
centración: la del sujeto y, en conse-
cuencia, la del lenguaje. Así, al pro-
vocar una ruptura en las estrategias
La propuesta teórica de Dado que en esta perspectiva Es evidente que el momento
Castoriadis supone entonces que en- la novedad de lo instituyente sólo pue- instituyente representa un problema
tre los sistemas y redes de significa- de hallar un espacio propio bajo la for- especialmente difícil de resolver para
ciones y los sistemas de causas, existe ma de una desalienación del sujeto, la cualquier teoría de la institución; en
una superposición que hace del cam- noción de «autonomía» cobra una un contexto que no sólo ha hecho ne-
po social un entramado heterogéneo. gran importancia para reelaborar el cesario el concepto de sujeto sino que
En este espacio, configurado para dar concepto de institución, de modo que lo ha situado como el centro de su
cabida a las intenciones inconscientes, lo dado por las reglas, los objetos y los desarrollo, el momento de lo
la significación y las lógicas diversas, comportamientos típicos, no excluya instituyente con su carga de novedad
el sujeto, en tanto que portador de to- la posibilidad de una actividad creativa obliga a renunciar parcialmente a él o
das ellas y como el realizador de las e instituyente de los sujetos. Es así a desvirtuarlo, cediendo su lugar a una
significaciones, es una categoría ne- como el concepto marxista de praxis, conciencia capaz de alcanzar la auto-
cesaria. Se trata, ante todo, de un su- fundamento de una conciencia no tras- nomía, mediante una toma de distan-
jeto instalado en la alienación a partir cendental sino práctica, que estable- cia respecto del discurso del otro.
de un discurso que no es el suyo; de ce una relación de transformación de
un sujeto que es en y por el discurso lo dado entre el saber y su objeto, sien- El saber característico de la
del otro. do ajena a la relación técnica y racio- praxis, siempre fragmentario, provisio-
nal, constituye la piedra angular para nal y en relación recíproca con la trans-
esa reelaboración. formación de lo real, aseguraría la su-
peración de la situación de alienación
del sujeto en el discurso del otro, a
partir del logro de una conciencia
discursiva dotada de competencias
para constituir un universo en el cual
las razones del sujeto llegan a ocupar
el lugar de las razones del otro. En
este universo, la transformación de lo
real coincidiría, hasta confundirse, con
la transformación de la conciencia del
sujeto. La praxis tendría así el poder
de movilizar a un sujeto desde la alie-
nación de su racionalidad hacia una
racionalidad -autónoma, bajo el efec-
to de un «saber hacer» que hace sa-
ber, o en otros términos, de un «hacer
sin saber» del sujeto alienado, que por
la praxis accede al saber como con-
ciencia de sí y del otro. Dicha con-
ciencia operaría como la matriz de la
creación, en la medida que re-crea tan-
to al sujeto individual como a la sub-
jetividad colectiva.

Surgen en este punto por lo


menos tres preguntas: Cómo sostener
una teoría basada en la crítica al
racionalismo, luego de esta vuelta a
un círculo de racionalidad que hace
de la conciencia del sujeto su pilar?; «...a partir del momen- es porque la heteronomía social no se
Cuál es la naturaleza de este sujeto to en que la palabra, da, simplemente, como el discurso del
«consciente» introducido por incluso no pronuncia- otro y no se confunde con lo
Castoriadis ?; Cuál es la relevancia de da, abre una primera intersubjetivo. Bajo el ordenamiento
este «sujeto» para acceder a una ex- brecha, el mundo y los de la institución el otro desaparece en
plicación de la institución? demás se infiltran de el anonimato y la impersonalidad que
todas partes, la con- caracterizan a lo social. Debido a este
Para solucionar su vuelta a la ciencia está inundada efecto, la institución tiene la potestad
racionalidad y al peligro de reducir la por el torrente de las de crear lo real y de dotarlo de la fuer-
institución al momento de lo significaciones que vie- za necesaria para autonomizarse. Así,
instituído, Castoriadis recurre a «lo ne, por decirlo así, no en el inconsciente individual y colec-
imaginario», como fundamento últi- del exterior sino del in- tivo, el otro está representado por la
mo de la razón: en la interioridad del terior...»(1 ). institución y por lo colectivo anóni-
sujeto individual se perfila una psique mo. No es otra la forma de existencia
que completa el mapa de la institución, y operación de la norma jurídica y de
de modo que la conservación social El sujeto queda así configura- los mecanismos económicos.
que ella opera y por tanto su eficacia y do como entidad instalada en la inte-
su existencia misma, descansan sobre rioridad del ser,teniendo como núcleo Las conminaciones, consignas,
tres pilares: unas reglas, junto con sus a la conciencia. El papel concedido al representaciones e incitaciones a ha-
sanciones materiales y jurídicas co- cuerpo confirma, como veremos, esta cer y no hacer que emanan de la insti-
rrespondientes, una represión psíqui- perspectiva. Como un hacer tución, como formas particulares de
ca y unas sanciones sociales informa- reorganizador y productor de conteni- lo metasocial imaginario, en tanto que
les y metasociales (metafísicas, religio- dos, el cuerpo que actúa y que no es significados colectivos que han sido
sas, etc.), en una palabra, imaginarias. otra cosa que participación en el mun- codificados por la institución, consti-
do, es la materialización y el soporte tuyen la forma de un «imaginario efec-
Sustraído de la relación espe- que une al sujeto (la actividad) y al no tivo»; la codificación operada por la
cular en la cual fué instalado prima- sujeto (momento de la libertad ina- institución ha puesto en relación fija
riamente por la teoría psicoanalítica, lienable, capacidad de poner todo en- el significado correspondiente, con un
el imaginario introducido por tre paréntesis, incluido al sujeto) . símbolo o un conjunto de símbolos
Castoriadis tiene el carácter de una significantes que hace valer y preva-
fuerza pura e indeterminada, actuali- La visión de la sociedad actual lecer para toda la colectividad. Para
zada en un hacer creativo, entre cu- como ineficaz para proponer ello, a partir de un contenido imagi-
yos productos se destacan la raciona- conminaciones positivas, fines valo- nario central, la institución elabora,
lidad y la realidad. Lo perteneciente rizados, ideales colectivos del yo, y lo representándolo, una forma de imagi-
al orden de lo especular -el discurso, que Castoriadis denomina la «desapa- nario efectivo que hace proliferar se-
la mirada del otro-, no tendría otro rición de los valores», aportan nuevos cundariamente, dando paso así a lo
estatus que el de un contenido que al elementos para descifrar la naturaleza racional-real.
constituírse en objeto dentro de una del sujeto que nos propone: dicho su-
relación con el sujeto, lo caracteriza jeto tiene la posibilidad de ser un Yo- Lo codificado del vínculo, lo
como término en una estructura de identidad que, en función de una con- que hace rígida la relación entre sig-
lenguaje; mas no se trata aquí del len- signa colectiva -el ideal del yo-, puede nificado y significante, entre símbolo
guaje como orden simbólico, sino del transformarse. y cosa, además de ser fundamento del
lenguaje como palabra, referida a unos momento de lo instituído, representa-
contenidos; en última instancia, Si, a pesar de ese imaginario ría para el sujeto, tal y como es conce-
Castoriadis concibe la relación imagi- radical concebido como fuerza bido por Castoriadis, la posibilidad -
naria como fundamento de un orden creativa pura, la institución tiene un tambien imaginaria-, de establecer la
verbal psíquico: poder sobre el sujeto para fijarlo en una causación, de participar y de identifi-
posición que banaliza toda autonomía, carse. Puede verse entonces que lo
imaginario efectivo, constituye una predominio de la ins- de un interjuego de fuerzas que cru-
forma cristalizada de lo imaginario titución relativamen- zan el espacio social. Para mostrar esta
radical, bajo la acción de lo simbólico te a la sociedad. Esta particular conformación de la subjeti-
de la institución y en relación íntima autonomización de vidad, será preciso tensionar la idea de
con lo real-racional. la institución se ma- lo imaginario radical como creatividad
terializa y se encarna pura, con la del sentido en tanto que
Por otra parte, las sucesivas ela- en la materialidad de producto exclusivo de y en la creación.
boraciones de un imaginario central, la vida social, pero
a través de las cuales la institución ha siempre supone Parece evidente que los proble-
hecho proliferar formas secundarias de tambien que la socie- mas, apenas señalados, que presenta
lo imaginario, es un movimiento con- dad vive sus relacio- el concepto de sujeto ofrecido por
tinuo que da cuenta de la existencia nes con sus institu- Castoriadis, resultan de un postura teó-
social e histórica de lo simbólico como ciones a la manera de rica que al situar al sentido como algo
un conjunto sedimentado de capas lo imaginario, dicho que antecede al significado, direcciona
que, en última instancia, explicarían de otra forma, no re- a uno y otro e introduce relaciones de
la superposición de diferentes visiones conoce en lo imagi- causa a efecto que en ningún momen-
del mundo y de la realidad que carac- nario de las institu- to coinciden con su perspectiva de crí-
terizan a las sociedades y a las épocas. ciones su propio pro- tica al racionalismo funcionalista. En
ducto»(2 ). efecto, entre el sentido como antece-
Lo imaginario social se consti- dente y el sentido como lo que sobre-
tuye pues en fuente de la institución; El énfasis de Castoriadis en una pasa y escapa a la significación, como
su cruce con lo simbólico da lugar, por relación de significación entre lo ima- lo que subsiste e insiste en ella, media
una parte, al agrupamiento de la co- ginario -en su condición de represen- una ruptura epistemológica, cuyas
lectividad en torno a un nombre tación y contenido-, y la institución, consecuencias serán especialemte sen-
significante común y, por otra parte, no le impide reconocer la distancia que sibles en lo referente al sujeto y a la
abre el espacio a lo económico fun- media entre significado y sentido. Más institución.
cional que en la sociedad moderna aún, al señalar explícitamente que para
adopta la forma de unas relaciones de dar cuenta de la institución es necesa- La propuesta de un pensamien-
producción. Bajo esta perspectiva, rio remitirse al sentido y que éste no to del afuera, se sustenta en la posibi-
puede entenderse el sentido que resulta de la combinación de los sig- lidad de conducir la reflexión a través
Castoriadis otorga al concepto de ins- nos, sino que ella depende del senti- de los efectos y los atributos y, por tan-
titución: do, ha abierto el espacio para to, más allá de las cualidades de los
reconsiderar la institución como aque- seres, en el límite entre las cosas y las
«La institución es llo que, simultáneamente, hace posi- proposiciones. Se trata de una opción
una red simbólica, ble e imposibilita la creación de nove- que, al prescindir de los accidentes
socialmente sancio- dades en el orden social. efectuados en las corporeidades y de
nada, en la que se las relaciones interno - externo que los
combinan en propor- En esta perspectiva, será nece- caracterizan, se sitúa en un plano que
ción y relación varia- sario rehacer el camino bajo las exi- cuya espacialidad es solamente la de
bles, un componente gencias formuladas por una posición la extensión y cuya lógica es la lógica
funcional y un com- central del sentido y una posición del sentido. Bajo estas condiciones in-
ponente imaginario. periférica de las relaciones de desig- tentaremos examinar el problema de
La alienación, es la nación, manifestación y significación la institución; en ese empeño, la pri-
autonomización y el en que puede entrar el lenguaje. Este mera pregunta a responder es acerca
predominio del mo- punto de vista obliga a poner en juego de lo que puede ser el sentido mismo.
mento imaginario en un pensamiento del afuera que hace
la institución, que de las individualidades, de los sujetos Ante todo, lo reconocemos como un
implica la y de sus intercambios, efectos fortui- orden en el cual las cosas y los esta-
autonomización y el tos y no necesariamente permanentes dos de cosas sólo tienen cabida en
cuanto expresados y expresables. Por tente, y la otra siempre vuelta hacia Puesto que la dirección que una serie
tanto, dado que la única materialidad las cosas y los estados de cosas, su- puede tomar en su divergencia o su
posible del mundo en dicho orden es perficie que no admite continentes ni convergencia, depende de la resonan-
la de la proposición que expresa, las contenidos, internalidades ni cia del acontecimiento, y puesto que
relaciones que ésta contrae no pueden externalidades, los acontecimientos se esta nueva relación modifica los valo-
suceder ni anteceder al sentido. Su distribuyen en series en función de su res posicionales de los términos y a las
vínculo con él no puede ser otro que resonancia recíproca, dando lugar a series mismas, haciendolas ramificar-
el de un plano con el elemento que se bifurcaciones, convergencias, diver- se y unificar singularidades emitidas
desplaza sobre él y sobre ningún otro, gencias, expansiones y contracciones, que no les pertenecían, su equilibrio
de tal modo que el sentido siempre siempre inestables, siempre cambian- estable y su completud resultan incon-
será algo que sobrepasa y excede a la tes. Si la pretensión de causalidad ca- cebibles.
proposición, bien sea que ésta desig- rece de toda viabilidad y las posibili-
ne un estado de cosas exterior a ella, o dades de una lógica racionalista fra- En la constante relación recíproca de
que manifieste su relación con un su- casan en lo referente al plano del sen- las series heterogéneas, la presencia
jeto o que signifique una relación en- tido, ello se debe ante todo a esta con- del sin sentido, como un elemento que
tre un significante y un significado. formación rizomática(3 ) de su espa- se desplaza entre ellas, faltando en una
Esa posición excedente del sentido cio que anula cualquier y sobrando en otra a la manera de una
justifica su consideración como lo que direccionalidad en la relación de las instancia paradójica, sitúa a una de
subsiste e insiste en el enunciado. series bajo el influjo del acontecimien- ellas -la que designa-, como
to. significante y a otra -la que expresa-,
Sobre una superficie plana, una como significada, permitiendo que la
de cuyas caras está siempre vuelta serie significante tenga siempre algo
hacia lo que puede ser considerado en excedente y la serie significada algo
y por el lenguaje como realmente exis- faltante. Es pues la excedencia y la
carencia provocadas por la circulación
del sinsentido, lo que provoca al sen-
tido como un efecto, bajo el influjo del
Acontecimiento.
Si Castoriadis debe recurrir a ces de una mirada que al reducir la
una fuerza primaria de creatividad y institución a lo codificado, la asume Si la institución es entendida
a un imaginario radical para explicar en el plano de la significación y no en como aquello que instituye una reali-
la emergencia de lo instituyente, des- el del sentido y que la vincula con una dad, el llamado «momento de lo
de una teoría del sentido tal como es función de mantenimiento del sujeto instituído» no puede ser incluído como
construída por Deleuze, la produc- en tanto que sujetado. Bajo cualquie- parte de ella, justamente en virtud de
ción, o mejor, los efectos de sentido, ra de las dos formas de lo instituído, sus limitados vínculos con lo real. Lo
son siempre una creación y, dado que el carácter real de la institución resul- instituído es el resultado de la capta-
el sentido no requiere de una interio- ta cuestionado. ción del sentido por fuerzas que al
ridad que lo realice mientras el imagi- codificarlo lo sustraen al tiempo y el
nario sí lo exige, la posición y la natu- En el marco de la teoría espacio que le son propios, sujetándolo
raleza de la subjetividad en el marco psicoanalítica(1 ), lo que puede ser con- a la relación fija del significado. Es este
de una teoría del sentido tendrán un siderado como realmente existente, el plano donde el sujeto «es», por lo
desarrollo y unas consecuencias muy supone: a) la constitución de una re- cual su autonomía no pasa de ser una
diferentes. La posibilidad de un suje- lación de objeto en la cual el objeto es ilusión: el sujeto está sujetado por el
to en la lógica de la exterioridad sólo tal, sólo en función del sujeto, es de- significado.
es concebible como una cir en cuanto objeto subjetivo; b) la
«efectuación»; una coagulación del destrucción del objeto en cuanto ob- La propuesta de considerar a la
sentido en un estado de cosas, en un jeto subjetivo; c) la supervivencia del institución sólo como acción
tiempo presente que no es el del sen- objeto objetivo, luego de su destruc- instituyente, obliga a replantear el pro-
tido, en una dimensión tensionada por ción subjetiva. El plano de la crea- blema de lo instituído bajo otro ángu-
la dialéctica interioridad - ción del objeto subjetivo está sosteni- lo. En el contexto de una teoría de la
externalidad, que tampoco le es pro- do por la ilusión: ilusión de haber crea- exterioridad, el mantenimiento de la
pia. Una efectuación del sentido en do lo que ya estaba ahí pero que, en efectuación sugiere más bien, la ac-
un estado de cosas, no pertenece ya función de un nuevo sentido, adquie- ción de múltiples fuerzas con capaci-
al orden del sentido, de modo que el re otro carácter: se hace diferente de dad de crear o impedir la novedad, a
sinsentido no provocará ya allí el sen- lo que existía. partir de sus intersecciones, sus com-
tido, sino la irrupción del caos en la binaciones y sus codificaciones. La
interioridad del sujeto o la posibilidad La subsistencia en el mundo de teoría de la praxis, al tomar a cargo
de una contraefectuación que al res- las cosas y los estados de cosas, de lo solamente la fuerza del saber, oculta
tablecer el plano del sentido, desdibuje que fué destruído en el plano subjeti- otras dos fuerzas igualmente presen-
el tiempo, el espacio y la efectuación vo, encuadra la constatación de la tes: el poder y el deseo; su explora-
misma del sujeto. existencia de límites de la subjetividad: ción permitiría hoy abandonar la vie-
testimonia la existencia de un no-yo ja dicotomía entre instituído e
El sujeto, en el contexto de un situado más allá de las posibilidades instituyente en beneficio de nuevas
pensamiento del afuera, solo puede de control por parte del sujeto y como descripciones y explicaciones de la
tener lugar como una inestable tal equivale a un real que no pasa de vida social
efectuación del sentido; la relativa ser un puro dato. La concepción de
permanencia de esta efectuación sólo lo instituído en una relación de CITAS
puede darse al márgen del aconteci- internalidad o de externalidad con el
1
sujeto, supone así, la restricción de su . Castoriadis, Cornelius. La institución imagina-
miento. Desde esta punto de vista,
cuando se pretende hacer equivalen- realidad a la condición de dato. ria de la sociedad. Tusquets Editories, Barcelona,

te la institución a un conjunto de re- 1984. p.180.


2
glas y sanciones, o a la represión psí- . Op. cit. pp. 227-228.
quica que restringen la posibilidad de 3
. Deleuze Gilles. La lógica del sentido. Paidós,
que el sujeto sea «afectado» por el Barcelona, 1989.
acontecimiento, se la sitúa tácitamente 4
. Winnicott, D.W. Jeu et Realité. Gallimard,
en el plano de una externalidad o de Paris, 1989.
una interioridad. Se trata, a todas lu-