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DE AMOR DIVINO 0 DESAHOGOS
DEL ALMA ~
QUE DESEA UNXRSE Á su mos,
por

El. G. De Ü.

Con las licencias necesarias.

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IMPÍÏDE SOLER HERMANOS CALLE nin
' LA RAMADA, 121-4853.
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EL SAÑFÍSIMIO SACRAMENTO.
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(‘SÉEÏÏÏÉÏBZBÉBEÁLS
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Post.rada el alma delánte de la Awcgusta
flflzgcsiad de Dios, aniquilada en cl
centro de sus viziscrias, y deseosa de
salir de ellas, con el fervoroso afecto
que puede snbz‘ntïzistrar un corazon
°penetrado de dolar y amor, prorum
pirá en estos dcsahogos.
~ ‘ I.

jmsME aquí, Dios mir), indigna y


vil criatura, postrada á los sagrados
pié; de vuestra divina Magestatï, de
\
4 Y

seosa de unirme con Vos, que sois mi


primer Principio, y mi último Fin.
II.
Mas ¡ay de mí, ó Bondad infinita!
¿qué comparacion puede haber entre
mi alma, llena de ímperfeccíon, ‘y vues
tra ‘Divinidad soberanamente perfecta?
de este plomo con ese oro? de este
lodo con el cielo? de esta suciedad
cpn una puridad tan grande?
III.
¿Cómo pues, ó Criador y Redentor
de 10s hombres, me atrevo yo á aspirar
á tan excelente union con vuestra Ma
gestad suprema? ¿Puedem por ventura
juntarse dos cosas tan aparladas? pue
den unirse dos cosas tan diferentes?
pueden convenir en uno dos cosas tan
contrarias? -
IV.
Quitad, quitad, ó JEsus mio, lo que
tanto me aparta de Vos, lo que de Vos
, ‘ 5
me hace tan diferente, y‘ es causa de
que yo sea tan contraria de Vos: lim
piad mi alma de todas las imperfeccio
nes, y pecados, que me separan de
Vos. ‘
V.
Veis aquí, amable Salvador mio, que
yo detesto, y abomino de todo mi cora
zon, v de toda mi alma, todos los pen
samientos, palabras, y obras, que en
algun tiempo hé cometido contra Vos.
VI.
, Olvidad, pues, ó Padre de miseri
cordia, todo lo que justwmente me po
deis dar en rostro: pues que yo deseo
ahora unirmi espíritu, y-mi alma per
fectamente con Vos.
. , VII.
Ay, ¡JESUS mio! no repareis, si me
hallo en la ohscuridad, y cubierta de
tinieblas; pues para ser alumhrada me
presento á Vos: y si estoy sumergida
6
en el abismo de mis pecados; para ser
santificada me acerco á Vos. No con
sidereis, os‘ suplico, queparezco un
hediondo lodazar, porque así recurro
á Vos, para ser purificada.
VIII.
¡Ay, dulce ‘Salvador! ‘no os acordeis,
i que tan amenudo he rompido mis bue
nos propósitos: ahora los "reitero
confirmo, cuando vuelvo á Vos. Pro
pongo pues, de nuevo, el quedar inse
parablemente unida con Vos, y cami
nar de aquí en adelante siempre mejor
en el camino de la perfeccion.
IX. ‘
¡O Padre Todo poderoso! yo, aun
que la mas miserable, é indigna de
vuestras criaturas, os ruego," querais
apartarme de todas las cosas criadas, y
parar mi espíritu fixamente en Vos.
, X.
O Sabiduría eterna del Padre, ele
7
vad mi entendimiento, para que pueda
ocuparse continuamente en Vos.
XI.
0 llama del Amor divino, apode
raos de mi corazon, para que del todo
me transforme cn Vos.
Xll.
Y ¿cóm0, ó dulce JESUS, podré yo
resistir á vuestro amor? no me rendirá
á ese suave amor? seré tan ingrata,
que no me dé enteramente á ese incom
parable amor?
XIII. I . .
Ea, alma mia, considera y abraza tal
Amor. Y, ¿qué es lo que mueve mas
á amar, que el ser amado? Si Vos me
amais, Dios mio, tan excesivamente,
¿liallaréme yo helada á vuestr0 Amor?
XIV. ‘
¿Y si yo me amo á mí misma, que y
soy causa de mi perdicion, no os ten
dré de amar á Vos, JEsUs mio, que
sois causa de mi salvacion?
8
XV.
Y si Vos me amais, ó deleite de mí
alma, á mí que soy un nada, y aun me
nos que nada por causa del pecado;
¿no os debo yo amar, ó Dios mio, á
Vos, que sois Bondad soberanamente
amable, que me habeis tanto amado,
que solo por mi. amor os babeis entre
gado á una muerte tan cruel?‘
XVI.
Yo sí, que era el deudor, y Vos os
cargasteis con la ' deuda, ¡ó Bondad
jncomparablel ó Piedad incomprehen
sible!
. XVII.
Y á todo esto ¿podré yo negaros mi
amor? dejaré de entregaros mi corazon?
no os ofreceré, y sacrilicaré cuanto soy
en holocausto perfecto?
XVlIl.
Sí, sí, ó Amor infinito, yo os amo,
y amaré eternamente de todo mi co
’ 9
razon, de toda mi alma‘, y de todas mis
fuerzas.
XIX.
Yo os ofrezco, pues, y sacrifico, para
gloria vuestra, mi cuerpo y alma, mis
pensamientos, mis palabras y obras. Y,
¿qué razon hay,para que yo no me con
sagre enteramente á Vos, Querido de
mi corazon, pues por tantas razones
soy vuestra?
XX.
Crian.dome, Vos me habeis dado á
mí misma; redimiendome, me habeis
restituido á mí, dandoosme en todo á
Vos mismo. ‘
' XXI.
Pues, si por haberme criado me
debo enteramente á Vos, ¿que puedo
yo daros, ó Dios' mio, por haberme
redimido , especialmente por medios tan
admirables? pues no tan facilmente me
redimisteis, como me criasteis. Vos di
19
jisteis una‘ sola palabra,’y yo fuí cria
do, como las demás cosas ; más el redi
mírme, ay mi Dios, cuanto os ha cos
tado!
XXII.
¿Qué os retribuiré, pues, ó Dios mio,
por tantos beneficios, yo que solo soy
ceniza y polvo? y qué no habeis hecho
por mí?
XXIII.
Cuando fuisteis zabullido desde los
pies á la cabeza en las aguas de vuestra
amarga Pasion, dándoos en presa á la
muerte, para restituirme á mi en vida,
¿no me dejasteis obligada con tercera
deuda? pues me disteis el alma en la
‘Creacion, y despues de haberla yo per
dido, me la volvisteis á cobrar en la .
Redencioíi? .
XXIV.
Mas, por-baber entregado vuestra
Alma á la muerte para salvar la mia,
11
¿qué os podré yo dar, ó" dulcísimo JE
sUs, donde hallaré yo en mí cosa digna
de Vos ? . -
y XXV.
.Yo os ofrecerá, no obstante, lo poco .
que puedo, esto es, un corazon man
chado de pecados; más con todo esto con
trito, y humillado, y tal cual es; quiero
y entiendo que de aquí en adelante
esté con tanta independencia sujetoá
vuestras leyes, que Vos solo podais dis
poner de él á vuestro gusto.
XXVI.
Haced de mí como os agradáro,
porque Vos sois mi Señor, y mi Due
‘ño, ó castigandome, ó consolandome,
con tal que todo termine á vuestra
gloria, y al cumplimiento de vuestra
santa voluntad, y tambien con tal que
en toda adversidad, dolor, tentacion,
ó‘ consolacion esté mi alma por el lazo
de una ardiente caridad atada, y unida
12
con Vos, y resuelta á recibirlo todo de
vuestra mano paterna con uniformi
dadde corazon, como tambien Vos me
lo enviais con uniformidad t! Amor.
‘ XXVII.
Y ¿qué pudiera, ó Diosmio, acaecer
me en este mundo de mas gusto, que
el estar toda mi vida entre vuestras
manos, tan blanda como el barro en
las del Alfarero, y aun, si posible fuera,
con menos resistencia á vuestra santa
voluntad?
XXVlII.
¿Y porque, Esposo de mi alma, re
husaré yo el arrojarme con una verda
dera, y perfecta resignacion á vuestros
brazos, dejandome al arbitrio de vues
tra Providencia? ¿Tendrá una gota de
agua miedodc caer en el mar, lugar de
su origen? no procura una chispa de
fuego volver á su esfera? ‘ ‘
13
XXIX.
¡O buen JEsUs! vuelva pues mi Alma
á Vos, que sois su origen, y su propia
esfera; porque estando fuera de Vos,
al punto se secará, así como una gota
de agua, y como una‘ pequeña chispa,
al instante se apagará.
XXX.
Más que camino bay,Dios mio,para
volver luego á Vos, sino la resigna
cion?
XXXI.
Ofrezcome, pues, de nuevo toda á
Vos, y especialmente á una negacíon,
y desprecio de mí misma. 0 Dios mio,
no quiero de aquí en adelante hacer
mas caso de mí, pues que este menos
precio tambien redunda en honra vues
otra: quiero dar de mano á todos los
deleytes mundanos, palabras ociosas,
compañías vanas, y á las demás curio
sidades inútiles, de las cuales, á pesar
l!»
l
mio, me siento el pobre corazon bien í‘
menudo movido, perturbado.
XXXII.
Ofrezcome á la mortilicacion de mis
pasiones naturales, y desreglzimieutos,
como son, alegría y tristeza, amory
aborrecimicnto, ira y esperanza, temor
y' vergüenza: ofrezcome á la privacion
de toda gracia sensible, devociones,
dón de lágrimas, etc. con tal que pue
da, ó amado Esposo de mi alma, agra
daros para siempre.
A XXXIII.
Veisme aquí, Señor, dispuesta para
sufrir con regocijo de corazon por
vuestro amor todo género de tacha en
el crédito, honra y fama, privacioxi de
bienes, y de amigos, alliccioxxes, penas,
dolores, confusiones, y generalmente.
cuantas adversidades me pueden su
ceder en cualquier tiempo, lugar, ó
manera que sea: como así mismo, si
r
.15
Vos gustaseis, Dios mio, padeceria
por vuestro Amor las penas eternas
del infierno, (las penas digo, mas no
vuestra separacion, como los conde
nados), y todo esto, ó buen JEsUs,
.para poderos agradar, y merecer vues
tro Amor. y
XXXIV.
Mas cómo, ó Amor de mi alma? ¿no
las merezco yo por mis pecados? no
soy yo un vaso perdido? pues porque
temeró el perderme por vuestro Amor?
¿Mas como se puede llamar pérdida
el perderse dicbosamente por vuestro
Amor? Aquellos solamente son perdi
dos, que están porsus maldades pre
cipitados
que en esos
os ama de tormentos: eró silos
corazon seiiicillo el

pudiera sufrir por vuestro amor, al


contrario de se;
ria en medio erdido,
de plas se conserva
llamas, sirviendo
de tan heroica manera á su Criador.
16
‘ XXXV. . o l
Sea yo pues perdido, humillado, l
mortificado, afligído, y aniquilado en l
tiempoy eternidad, si así os agradáre,
por vuestro amor, ódivino Beparador
mio, pues Vos primeramente lo habeis
querido ser por mi en la Cruz. l
XXXVI.
Ofrezcome á todo esto, en cuanto
vuestra Gracia me lo permitiere, sin la
cual no puedo nada. Mi sér, mi vida, ;
¿mí cuerpo yalma no podrán jamás es- i
‘tar mejor empleados, que segun la dis
posicion verdadera de vuestra divina
voluntad.
XXXVII.
.Peró, ó dulce y amable Esposo de
nuestras almas, Vos, que habeis di
cho: dad, y‘ se os dará; y pues que,
segun mi corta posibiidad yo me hé,
dado y consagrado ent ‘tamente á Vos,
dáos Vos tambien todo recíproca
. 17
,mente á vuestra pobrey fiel‘ criatura.
XXXVIII. .
Vos conoceis, ó Sabiduría eterna,
que .habeis criado mi corazon para
amaros, y que por esto está inquieto
hasta que repose en Vos: tomadlo pues,
«.- guardadlo, y no me lo volvais mas.
XXXIX.
Haced, Señcu‘, que yo no ame. otra
cosa que á Vos, y que mi alma abor
rezca todo lo demás fuera de Vos, para
que pueda ser reconcentrada en Vos,
y hallar perfecto reposo en Vos.
'XL.
Seanme todas las riquezas, sin Vos,
una pobreza extrema: todas las conso- '
laciones, desastres: todos los deleytes
enojosos, y todas las benevolencias, re
galos y gustos aborrecibles, si no se
dirigen á Vos. .
XLI.
Ay mi Dios, tenga yo este conoci
18 e ' ;
miento infalible impreso en mi espíritu; "
que todas las cosas no me pueden ser
vir de nada sin Vos. ¿.
XLII. '’
Alumbrad pues, ó lumbrera eterna,p.
las tinieblas de mi alma,’ para ¿jue yo',,' '
pueda conocer esta verdad tan saluda
ble, y que conociendola pueda emplear
todas‘ mis fuerzas para conseguir el,g,
bien que ¡’ne enseña. "
XLIII.
Haced, ó buen Jnsus, que yo co
' nozca vuestra voluntad, y que la siga
sin empacho alguno, asi como la som- ' '
bra se mueve al movimiento del cuer
po, de quien es. No soy yo vuestra
, sombra, Dios mío? pues po1‘que me he
'de separar de Vos?
' XLIV. ,
Peró, Señor, ¿que digo? qué pre- g‘
sumo queriendoos imitar tau de cerca? y 1
Perdonad, ó Padre' de misericordias: el 7'
I
. . mix i
x

deseo‘ ardiente que tengo de hacerme


por imitacion, semejante á Vos, mr‘ de
.1 clara temeraria: peco por la. ignorancia
inocente, que en mí reina‘; y esto nace, .
de que no os conozco á Vos, y me des
conozco á mí. .
. XLV. i ‘
Conózcaos yo pues, amabilisimo Ob—
jeto mio, para amaros, y reconózcamc
yo para despreeiarme ‘y. humillarme:
mejor diré, ó dulce Salvador; bien sé,
que para "aunar á los hombres es . me
nester conocerlos; pero al contrario,
á Vos es menester amaros primera
mente, amándoos se aprende á c0n0—
ceros.
XLVI.
Si ya, puedo, Señor, llegar á cono
cerme, hallará ,en mi, á Vista de mis. ,
miserinsítanfios motivos de humillarme;
y si Vos me dais el dón.«lc humildad,
, s ‘ . .
que tan necesario me es, yo fabrican:
20
bien presto sobre tan firme cimiento
un templo rico de todas las virtudes,
en cuyo medio presidirá el amor divino:
este es el único blanco de mis deseos,
Dios mio. ,
XLVII.
Este, santo amor es por quien yo
muero y suspiro, ó amado mio; no
deseo ni visiones, ni revelaciones, ni el
dón de milagros, no deseo, ni quiero
sino á Vos en tiempo y eternidad: ó
quitadme el alma del cuerpo, ó heridla
con el dardo de vuestro amor, porque
es insuportable la vida, indigna de un
werdadero amante, si no muere de amoi'
en los pechos de su Amado.
XLVIII.
0 Amor, que ardeis siempre sin con
sumiros, ¿que haré y'o apartada de Vos?
ó Vos oireis sin cesar los lamentos y
suspiros importunos de mi alma, ó Vos
la consolareis con el ardor de vuestras
llamas.
— XLIX.
, Mas si Vos me castigais, para echar
me de junto á Vos, yo no me apartaré
con todo eso; antes perseveraré, como
una Madalena á los piés de su adora
ble Maestro, hasta que sea toda herida,
de las flechas de vuestro amor, pues
es propio de este amor consolar á los
que aflige, sanar á los que hiere, y dar
vida á los que mata.
ï L.
Peró si me acariciais sin castigarme,
todas estas caricias seran dardos agu
dos, que herirán mi alma de vuestro
‘amor.
LI.
Y si de otra manera Vos os haceis
indiferente, no mostrandome dulzura,
ni rigor, mi corazon será traspasado de
tristeza: y de cualquier modo que sea
yo conseguirá siempre lo que pido, pues
esto me será causado por la fuerza del
amor.
22
Lll.
0 Padre Todopoderoso, por vuestra
sabiduria eterna, os suplico penetreis
mi corazon de vuestro amor.
‘ Llll. .
O Redentor del género humano,‘por
‘ ese exceso de amor, que os hizo bajar
del cielo á la tierra, llenadme de vues-.
tro amor.
LIV.
0 Espíritu consolador, que sois el
amor del Padre y del Hijo, ruegoos
que por ese lazo sagrado de la Santí
sima Trinidad desterreis todo afecto
mundano de mi corazon, para purifi
carlo, abrasarlo, y consumirlo del fuego
de vuestro amor. y
LV. ,
O Amor de dulzura celestial, que
venceis cl néctar y la ambrosia, cuando
me cmhriagaré de vuestra suavidad y
dcleyte?
LVI.
No pienso sino en Vos, no hablo.
sino de Vos, no deseo sino á Vos.
¿Cuando pues me veré toda desecha y
consumida en Vos?
LVII.
O JEsUs, amparo de mi alma, ablan
dad mi corazon, mas duro que el
acero y el diamante, ungiendolo de
vuestra divina gracia, para que se halle
dispuesto áreciliir la impresion nobi
lísima de vuestro amor, y endurecedlo
á los objetos de todo amor criado.
LVIII.
Ojalá, que por el deseo’ excesivo
de gozar de Vos, ó poderoso amor,
este mundo y sus vanidades se marchi
tasen en mi,\y que el gran peso de mis
pasiones y afectos tan poco mortifica
dos se me aliviase, para correr mas lí
geramente á los olores de vuestros bál
samo: celestes, y llegar finalmente á esa
24
bienaventurada union de voluntad con
vuestra Magestad divina!
LIX.
O buen JEsUs, quisera poder ama--
ros con tanto ardor, come Vos me ha
beis amado en vuestra Encarnacion, en
vuestra niñez, en vuestro pelegrinage,
y en vuestra Pasion.
LX.
O buen Jnsus, amor mio dulcí
simo, haced que yo desfallezca y muera
por vuestro amor: dadme gracia, que
os sirva humildemente, os ruegue ar
dientemente, y os adore eternamente.
LXI.
0 dulce JEsUs, única esperanza ‘de
mi vida, ó vida de mi alma y alegría
de mi corazon, herid, os‘ ruego, mis
entrañas con herida tan viva de vues
tro amor, que venga á morir entera
mente en mí misma, para vivir por
siempre en Vos.
. "\

25
LXII. ,
Ay, mi Dios, que estoy aun llena de
imperfecciones! ay, cuan sugeta estoy
aun á las pasiones humanas! qué poco
es menester, ó buen JEsUs, para po
ner mi alma en un gran desorden y
confusionl ’
LXIII.
—La menor cosa que me sucede con
tra mi voluntad, ó consolador de mi
alma, turba al instante mi'espíritu; la
mas minimaadversidad me hace caer
de ainimo, y me aflige: la mas, pequeña
injuria me llena dci.amargura: el me
nor buen suceso me hincha el corazon
de vano gozo: ¿á qué alteracion pues
no estoy sugeta? de qué pasiones no
me dejo llevar, y muchas veces con es
cándalo y perjuicio del prójimo?
‘ XIV.
No me hallaré jamás, ó buen Jnsus,
¿bre de todas estas confusiones? no
26
tendré alguna vez el alma exenta y
quieta de todas estas imperfecciones?
LX V.
Han las prosperidades de este mun
do de. arrastrar aun misafectos á sus
vanidades, y transportar mi alma á sus
goces vanos y mentirosos?
. LXVI.
Los accidentes y acasos no cesarán
jamás de atormentar’ mi alma turbando
su paz amada?
LXVII.
Ah, buen Jnsus, no será. lallama
de vuestro amor tan poderosa y ar
diente en mi corazon,. que su fuerza
haga adormecer,
violentas pasiones?y. aquietar todas
i estas
LXVIII.
O mar inmenso de toda perfeccion,
origen y fuente de toda hermosura,
abismvde bondad y de misericordia,
~

27
tened piedad y compasion de una alma,
que toda muere por Vos.
LXIX.
¿Qué razon tendria yo de apasio
narme de las criaturas? qué otra cosa,
sino á Vos, quiero yo, Criador mio, en
el cielo y en la tierra? Qué es lo que
yo deseo, si deseo otro que á Vos? Qué
es loo que busco, buscando otro á más
de Vos? y quien es el que me puede
contentar, ó hartar, sino Vos?
LXX.
Ah JEsUs mio, no desee pues yo á
otro que á Vos, no busque á‘ otro á
mas de Vos, ni apetezca á otro sino á
Vos, y no halle gusto ni contento mas
que en Vos; pues que mi alma es solo
una tierra seca, y estéril el tiempo que
está sin Vos.
LXXI. .
Vos solamente sois mi Dios, y mi
todo, vos sois el que solo me bastais,
28
daosme pues, y no quiero mas: sin vos
yo soy nada, con vos lo soy todo, y lo ‘
tengo todo, y lo puedo todo.
LXXII.
O buen JEsUs, haced que yo sea
humilde como vos, que sea obediente
y paciente como vos, que tenga, ó Dios
mio, tal prudencia y cordura, que no
haga cosa, que no sea muy conforme
agradable á vos, y que teniendo el
alma desnuda
sea pobre de todoy afecto
de cuerpo terrestre,
espíritu, como l
vos.
, LXXIII.
Que yq no vea á otro sino á vos,
que no oyga, ni entienda sino á vos,
que no me alegre sino de vos, que no
me entristezca sino por vos, y que to
dos mis sentidos y potencias sean total
mente sumergidos y escondidos en vos.
LXXI V.
¡Ay! cuando será el tiempo, ó buen
29‘
Jesus, en que se cumpla mi deseo, de .
f ser humillada, mortificada,despreciada,
" y aniquilada por vos? cuando arderé
con una encendida llama, como un se
rafin, por vuestro amor?
LXXIC
‘Y cuando seré de tal modo muerta
á todas las cosas criadas, que no tenga
ojos, ni boca, ni oídos sino para vos?
No me alegraré, entristeceré, enojaré,
esperaré, temeré, ó amaré, sinó á vos
y p or vos. . LXXVI.
Cuando será el tiempo en que de tal
manera acosada del aborrecimiento de
mi misma,,me aliente y violente para
verme despreciada, desechadaj, envile
cida, burlada, denostada yperseguida
de todos .por vuestro "amor? ‘
LXXVIIJ
Deseo de todo corazon, ó Soberano.
Señor, v dueño de mi alma, deseog
30
‘ digo, de todo corazon, hacerme abor
recible, insuportalïle, y :il>ominable á
mí misma, renunciando de tal modo al
amor propio, para conseguir el vues
tro, que me holgaria de ser castigada,
injuriada, y tenida en oprobio, aun en
tre las criaturas irracionales, mas con
tal que esto sea sin la diminucion de
la reverencia debida á vuestra imagen,
que está en mi.
LXXVIII. ‘ .
Caygan, pues, ó buen JnsUs, sobre
mi todos los desastres, adicciones, ul
trages,y crueldades, que la mala suerte,
la injusticia, la envidia y rencor de los
hombres, y de los diablos me pueden
acumular, con tal que vos me acompa
ñeís siempre con vuestra divina gracia,
yo deseo que todo el mundo sepa, que
lo hé bien merecido, y que quiero pa
decerlo y vencerlo todo por vuestro
solo amor.
31
LXXIX.
¡Ay, Dios mio! y que razon habría
para que yo me atreviese á quejar de
estos malos tratos, ó al contrario á pre
tender algun divertimiento, gozo'ó de
leyte fuera de vos?
x LXXX.
Pues como, ó Salvador y restaurador
de nuestras almas, permitiró yo que las
criaturas honren á la que ha deshonrado
tantas veces á su Criador por el pecado?
que estimen á la que tanto lo ha me
nospreciado? que contribuyan á los pla
ceres de la que ha cargado vuestra sa
grada cabeza (le espinas, de oprobios y
de calumnias? ’
LXX'XI.
De verdad, gue si no estuviera yo
mas deseosa de agradaros, y de cumplir
vuestra santa voluntad, que rigurosa
en tomar venganza de mí misma, yo
renunciaria para siempre desde ahora,
32 .
por toda la eternidad á todas las co
sas deleitables. I
LXXXII.
M,as con todo eso, ó Bondad infinita,
pues quevos me mandais el uso discreto
y moderado de vuestras "criaturas para
mi conservacion, yo admito el usar de
ellas; pero renuncio á todos sus deley
tes, cuanto me es posible, no apasio
ynandome en manera alguna al placer,
que en. ellas se puede hallar.
‘ "‘ LXXXIII.’
Haced, ‘pues, "ó suavísimo Médico
‘de mis llagas‘ yenfermedades, que la.
dulzura,y suavidad, que yo he gustado
hasta aquí en vpestras criaturas,‘ se‘ me
convierta en híel‘. y‘ amargura, para que
"de aquien adelante no tenga dificultad
‘en desechar. susdelevtes. ‘
Lxgxxrrj. ,
Séd Vos solo,’ ó ‘Amor ‘de’ mi. alma,
edesnudamentey sínrplemente el blanco
33
de mi amor purificado, y desenlazado
e cualquier otro fin ó interés, por
pequeño que sea.
‘ LXXXV.
Cuando será la bora, Dios mio, que
lyo os ame únicamente? que’ no tenga
¡otro gusto sino en Vos? yque todas
¿las criaturas me dén hastío, hasta solo
¿parar
.3’ o en Vos?LXXXVI.
Cuando será la hora, Señor, que yo
no vea sino á Vos en todas las cria
turas? que no conozca sino á Vos en
todo lo que se presentáre á mi espíritu?
y que no admire sino á Vos, y lo di
rija todo aVos?
‘y Lxxxvn.
Ay, mi Dios, que aun estoy muy
apartada de Vos! ay, que os amo ti
biamcntel ay, que os sirvo llojamente!
LXXXVIII.
Cuando me sentiré, ¿buen JESÚS»,
2 .
34
toda embriagada de vuestro amor?
cuando os veré cara á cara? cuando os'
abrazaré con un sencillo y limpio afecto?
cuando, pues, me uniré y apegaré in
separablemente con Vos? Y. que es el
estar sin Vos, sino un dolor continuo
por el alma queos ama?
LXXXIX.
Cómo pues , amado Esposo mio,
hanme de agradar aun las vanidades
de este siglo? háme siempre de tener
el mundo en sus redes? no rompereis
Vos una vez mis grillos? ha de estar
aun mi alma embelezada de un amor
profano?
LXXXX.
No, no, Amores de mi alma.,ninguno
tendrá parte en mi corazon sino Vos:
yo destierro de él todos los pensamien
tos pelegrinos, detesto toda intencion,
que no se encamine á V05, renuncio á
la mas mínima inelinagion de cuanto
no S013; Vos. ;
35
‘ XCI.
En Vos pongo toda mi esperanza, ó
áncora firmísima de los que navegan
en este Oceano de miserias: si estoy
atada á Vos, poco se me dá de la
tempestad y borrasca, no temo los ura
canes ni naufragios.
XCII. g
Lluevan de un golpe sobre mí las
amenazas y persecuciones, los golpes,
y heridas, las cruces y tormentos de
los mártires, ó poderoso defensor mio,
nada será jamás bastante para sepa
rarme de vuestro Amor.
XCIII.
r
Dedicome por eso, doyme y dejome
enteramente al albedrío de vuestra
santa voluntad, ó Aliento y Vida de
. mi vidar á Vos, digo, que sois todo
mi bien, mi consuelo, mi amor, mi
principio y mi fin, consagro todos mis
deseos, todos mis pensamientos, pala
36
bras y obras; hágase y cúmplase siem
pre vuestro gusto en mí.
XCIV.
El mio nunca 'será otro, ó amantí
simo JEsUs, dulzura de mi corazon y
de. mi vida, sino de alegrarme siempre
en Vos en medio de mis enfermedades:
yo cantaré vuestras alabanzas en lo mas
fuerte de mis adversidades y tribula
ciones.
XCV.
Verdad es, y yo lo confieso, que
siento mi corazon de tal manera encen
dido de vuestras llamas, que habiendo
totalmente venido en olvido de mí
misma, me parece que no estoy ya mas
sujeta á sentir por vuestro amor cual
quiera suerte de ataque, sea en el
cuerpo, ó en el alma, en los bienes,
en la honra, ó libertad.
' XCVI. .
Héme hecho, digo, por vuestra gra
,37
cía, insensible á mí misma: pero, qué
hablo? yo no soy ya la misma: vuestro
amor, Dios mio, se ha apoderado de
mi cuerpo y alma de tal modo, que
(por una dulce metamorfosis de vues
tra misericordia) parece que yo he ve
nido a ser otro Vos mismo.
XCVII;
Si, mi Dios, yo estoy tan fuera de
mí con vuestro amor, que no me co
nozco mas; no tengo mas sentidos, no
soy mas mia: yo desfallezco, me des
mayo, suspiro, espiro, y conozco que
muero á mi misma, para vivir amoro
samente en Vos.
XCVIII.
‘ Mi memoria no se acuerda mas de
otra cosa sino de las infinitas obliga
ones que tengo de amaros, mi enten
dimiento no se ocupa sino en buscar
y hallar los medios para este fm, y mi
voluntad no tiene otros deseos que de
ponerlos en ejecucion.
38
XCIX.
Ya pues'"que mi corazon se ha huido
en tal forma de mí misma, y que Vos
os habeis dignado acogerlo en el vues
tro, haced, querido Jsses mio, que su
detencion sea eterna en él: obligacion
es de un amante solicitar los intereses
de la cosa amada.
C. .
Jamás tendré yo otros, ó Salvador
de mi alma, que los de vuestra gloria,
y como deseo sobre todos los cuidados
del mundo el poder aumentarla en la
tierra, así os suplico querais unirme
eternamente con Vos para gozarla en
el Paraíso. Amen.

Reconocida el alma á los tïtfinitos fa


vores del Amor divino, que en estas
jaculatorias habrá participado, con
la humildad y fervor mismo con que
las prefirió, rogará al Espíritu Santo,
39
manantial de toda gracia, se los con
firme y aumente; para lo cual ha
llará materia á propósito en la si
guiente ,

ORACIÓN
AL ’
gmlfillï ÉÉQÍÜÍÏCÜe
pon CLAUSULA m: asus '
@‘3>ÏÏÏÏÉÍBÏ.Ï>E&@'
Sagrado vinculo de la Santísima
Trinidad! «livinisimo Espíritu! Amor,
que de toda eternidad procedeis dei’
Padre y, del Hijo! Vos, Dios mio, sois
á quien me encamino ahora, y ruego
COII.ÍOÓZI humildad os, digneis volver
sobre mí los ojos de vuestrabenigni
dad, y considereis la disposicion en
40
que me hallo por‘estos desahogos, sus
piros y deseos. Vos’ sois, ó Fuego ar
diente de la Divinidad, el que,‘poi‘ la
‘bondad infinita que os es propia, me
habeis puesto en este estado. Vos sois
el que habeis encendido mi corazon de
vuestras llamas: templad su violencia,
moderad su ardor con las dulces y con
tinuas inlluenciasde vuestras gracias,
para que no se consuma. Vos sois el
que habeis dado el golpe, herido y pe
netrado con el dardo de vuestro amor:
consoladlo pues Vos, ó Medico mio
benígnísimo, con el lenitivo de vues
tros favores, por los cuales se aqueja,
. desfallece, se desmaya y se muere.
o Vos sois, digo, ó glorioso Espíritu,
consolador mio, el que me habeis ins
' pirado el hacer estos actos heroicos de
virtudes tan soberanos, que son como
Vivas Centelles de ese fuego sagrado,
que siempre arde, y siempre halla yesca
41
para entretenerse en nuestras almas,
mientras el casto amor preside en ellas.
A Vos pues tambien os toca el con
firmar l0 que tan generosamente ha
beis empezado: dadme fuerza, vigor
y aliento, para que con la perseveran
cia lo pueda todo poner en ejecucion:
os lo pido, os lo ruego, os lo suplico por
aquel amor inmenso, que teneis á la
Virgen santísiina, vuestra purísima Es
p.osa y digno Sagrario, en cuyas cas
tísimas Entrañas, como en Templo de
dicado á la Divinidad, quiso, por ex
ceso del mismo Amor, encarnai'se el
Verbo divino, con el cual, y con el
Padre vivís y reinais por todos los si
glos de los siglos. Amen.
. CONSECUENCIAS,
ó sinnnanss nvconrnasrsnuas,

Que podrán sacarse de estas pondera- y


cwnes, ó sentcncíasmomo de la fuerza
de un argumento infalible, para con
vencer la rebelde voluntad del pc
cador.
PRIMERA VERDAD.
Dios ha criado el hombre para la Bie
naventuranza, ordenando que la me
reciese en cierto tiempo, haciendo la
voluntad de su Criador : y que si le
desobedeciese, fuese sujeto á la con
denacion eterna; ‘ r
Por lo cual
Cualquiera que peca mortalmente, pe
recerá para siempre, si Dios no usa
una gran misericordia con él;
43
Ypor tanto
Yo me he puesto en peligro á una
desdiclia infinitamente espantosa;
Luego
Debo hacer todo lo posible para salir
de este peligro,mientras estoy seguro
de tener el modo;
Así pues
Me es preciso ganar ahora á mi Juez,
cuando estoy cierto de poderlo ven
cer;
Y por consecuencia
Fuerza es que yo empiece desde ahora
una nueva vida, que produzca tanta
abundancia de bien, que baste á
contrapesar el mal que be hecho por
el pasado; 1
Por cuya razon
Conviene que desde este punto yo
vuelva á Dios en espíritu de contri
cion, y empiece á servirle con per
feccion, haciendo hasta sus menores
gustos;
M \ c

De modo
Que debo de aq'uí en adelante imitar la
vida de Jesucristo ;
Y consiguientemente
Es menester, que yo obedezca perfec—
tamente, me humille hasta aniqui
iarme, y abrzrze el sufrimiento de la
pobreza;
A cuyo fin
Es necesario que me aliste debajo del
estandarte de JEsUs,c0nf0rmand0me
con su manera de vivir;
Y por razon de esto
Estoy obligado á procurar en todo mi
aniquilacion, y ahrazarla ‘sincera
mente cuantas veces se me presen
táre; ‘
Por esta causa
Jamás debo dejar perder ocasion alguna
que halle de aniquilarme, supuesto
que sea sin perjuicio de la gloria de
Dios ;

.__... —'——~í
145
De esta suerte
Es forzoso morir enteramente á mí
mismo, y perfeceionarme en todas
las virtudes hasta el último punto,
sin exceptuarme en cosa alguna;
Yentonces ‘
JEsUs vivirá en mí, y yoviviré en
JEsUs;
De donde nacerá
Que mi conversacion será en el cielo;
Y de este modo
La tierra no me dañará; más al con
trario, me servirá para encaminar—
me á Dios: y así igualando mi‘pr0—
vecho á las gracias que yo adqui
riere, agradaré perfectámente zi mi
Criador, y me dirigiré excelente
mente á la union gloriosa con él,
que es mi soberano bien;
Y finalmente ‘ .
Haré todo lo posible para entrete
nerme siempre, cuanto mas pudiere,
46
en la presencia de Dios, sirviendole \
como á esclavo sumiso, y vene
rando su Santísimo y dulce nombre,
en union con su casta Esposa,. la
Virgen Santísima. Así sen. ‘

(DRAGION.
Señor mio Jesucristo, ¡‘odro dul
cisimo: por el gozo que tuvo tu que
rido lllodre cuando to lo aparecisle
en la sangrando noche do la [Resurrec
cion, y por el gozo que tuvo cuando
lo vio lleno de gloria con la luz de
la Divinidad, le pido que me alum
bres con los dones del Espíritu Santo,
pura quo pueda cumplir tu voluntad
sautisima todos los dios de mi vida;
___..+—_..1n—rr:,—:————,, —
L7
pues vivosy reinas por todos los si
glos de los siglos. Amen,
El Pontífice Bonifacio VII concedió
ochenta mil años de indulgencia á todos
los que d.ijeren devotamente la oracíon
anterior, y el Papa Benedicto XIII
confirmó dichas índulgencias.

GONCLUSION,
ó SEA JACULATORIA DE P10 vu.

Hágase, alobese, y sea eterna


mente ensalzoda la jllSlÍSÍlllü, alti
sima y anmbilisima voluntad de Dios
en todas las cosas.
y .
Por rescrtpto ‘de nuestro Santísimo
¿g ‘
Padre Pio VII, dado en ill- dc Abril de
‘i820; ha concedido perpetuamentc
cien dias de indulgencia, aplicables á
los vivos y ri los difuntos,por cada ve:
que se diga devotamente esta conclu
81071.
Tambien ha concedido una indul
gencia plenaria en cada mes, á los que
la rczáren en el discurso de un mes
todos los dias lo menos una vez; y otra
indulgencia plenaria para el articulo
de la muerte.
(Véase el libro del Snxrísrmo y los
Pasos SAGRADOS del P. Fr. Luis
de Granada.)

Á ‘vieron GLORIA DE mos’.


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