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Después de un tiempo trabajando María se da cuenta de que hay niños y niñas que se

comportan de un modo diferente a la mayoría. Especialmente está preocupada por dos de sus
educandos: Luís, un niño simpático pero muy revoltoso que en ocasiones, cada vez más
frecuentes, se enfrenta con sus compañeros y compañeras, les quita las cosas, a veces les
pega o muerde y no para quieto, desobedeciendo a la maestra y a ella misma; y por otro lado
está Laura, es el caso opuesto de Luís, le cuesta estar con los demás niños y niñas de la
clase, prácticamente no se relaciona con sus iguales, parece que tiene miedo, no sabe
defender sus derechos, cuando le quitan algo, llora pero no es capaz de resolver el asunto ni
acudir a una persona mayor, solamente llora con mucha tristeza.

María se pregunta cómo puede ayudar a ambos, porque no son felices ninguno de los dos, no
saben hacer nuevas amistades. A Luís sus compañeros y compañeras lo rechazan, ¡están
hartos de su comportamiento! Y a Laura también, porque en realidad es ¡como si no
estuviera!....¡No le hacen ni caso! Y ella no es capaz de iniciar la relación con los demás.

María quiere saber cuáles son las conductas que requieren una intervención especial, cuáles
pueden considerarse propias del desarrollo y cuáles no.

María sabe que las conductas se aprenden y quiere repasar las teorías psicológicas del
aprendizaje para saber decidir que técnicas son las más apropiadas de utilizar en cada caso.

María siente que el repaso le ha servido para entender mejor por qué se producen las
conductas de Laura y Luis que les impiden relacionarse con normalidad con el resto de sus
compañeros, pero todavía le falta saber cómo intervenir para poder modificarlas.

Una vez repasadas las teorías del aprendizaje, siente la necesidad de repasar cada una de las
técnicas más utilizadas en modificación de conductas con niños y niñas de 0 a 6 años, porque
está decidida a intervenir para ayudares a ambos, ya que quiere verlos felices, y ahora mismo
sabe que no lo son plenamente.

María no se acostumbra a ver a Luis formar una pataleta cada vez que "se le tuerce el gusto".
Observa una y otra vez cómo cada vez que le niegan lo que pide, forma una rabieta, grita, se
tira al suelo y patalea, golpea y tira al suelo lo que hay a su alcance o empuja a sus
compañeros y compañeras que se acercan a él a ver qué le ocurre. Es una conducta
extremadamente inadecuada, que hay que corregir, hasta conseguir eliminarla, así que María
se ha informado y sabe que tiene distintas técnicas para conseguirlo: El castigo, tiempo fuera,
extinción, sobrecorrección, economía de fichas, ...

Piensa que con Luis es posible que se vea obligada a usar incluso varias de ellas, así que va a
comenzar por el castigo, que es la que le suena "más simple y tradicional”.

Algo frecuente son los conflictos en el aula, los niños y niñas son tan pequeños que es habitual
que surjan peleas por utilizar los mismos materiales, en ocasiones se pegan, se empujan,...

En definitiva, María se pregunta cuál será la mejor forma de actuar en estos casos.

para que la intervención sea eficaz tenemos que saber muy bien cuáles son las conductas a
modificar, cómo y cuándo vamos a hacerlo, etc. Para eso es imprescindible dominar los
instrumentos de evaluación.

María habla con el psicólogo de la escuela infantil, y le pide que haga una evaluación y un
diagnóstico de los problemas conductuales de Luis y Laura.

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