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Bellas RELACIONES

DÍA 1
SOY

Puede ser devastador cuando la vida no sale como quieres, no pasas un examen
importante, te lastimas gravemente, pierdes tu trabajo o terminas con tu novio o
novia. Estas cosas te impiden hacer lo que amas o estar con personas que amas.

· ¿Cómo reaccionarías si te sucediera una de estas cosas?

Por dolorosas que sean estas cosas, lo más importante es que Dios nos amó
tanto que envió a su hijo a llevar nuestros pecados sobre sí mismo y morir por
nosotros. No podemos ubicar nuestra identidad en personas o en lo que hace-
mos, porque estas cosas cambian todo el tiempo y se ven afectadas por cosas
que están más allá de nuestro control. No importa cuánto trabajemos, pero lo
que es seguro es que fracasamos, nos equivocamos y no somos perfectos, pero
Dios es perfecto, y por lo que Jesús ha hecho podemos saber que Dios nos ama,
tiene el control y nos cuida.

Podemos poner nuestra identidad en Dios, con total confianza de que esta es la
decisión correcta, porque Él nos ama, es perfecto y bueno, y nunca cambiará en
estas características.

Mientras cambian tantas cosas en nuestra vida, Dios siempre será quien la Biblia
dice que es. En lugar de poner nuestra identidad en nuestros éxitos, en lo que
hacemos, en nuestros amigos y familiares, nuestro novio o novia u otras muchas
cosas temporales, vamos a poner nuestra identidad en el Dios que nos amó
tanto que envió a su único hijo a llevar nuestros pecados sobre él y morir por
nosotros.

Poner a Dios primero hacer que Él forme lo que eres, y te libera para lidiar con
las grandes pérdidas en la vida porque Dios es más importante que tener dinero
o una relación romántica.

Al poner identidad en Dios, estás construyendo tu casa sobre la roca (Mateo


7:24-27) que no puede ser destruida por las tormentas de la vida; entonces, no
importa lo que pase, recuerda que en lo que sea que hagas, tu identidad estará
en Dios.

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Bellas RELACIONES

DÍA 2
DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Este fue un dicho que escuché muchas veces cuando era adolescente. Significa que
al mirar a tus amigos, las personas pueden saber quién eres. Al principio no
entendía por qué mis padres se preocupaban tanto por elegir a mis amigos; a veces,
realmente pensaba que era su forma de tratar de controlarme y mantenerme solo.

Tenía quince años cuando la adolescencia me pegó. Era rebelde, me molestaba


todo, me la pasaba cuestionando las decisiones de mis padres y prefería estar en
cualquier otro lugar, menos en casa con mis papás. En ese entonces tuve una
«amiga» con la que nos hicimos uña y carne, nos platicábamos todo y nos aconse-
jábamos (ya que estábamos pasando por situaciones similares y nos convertimos
en las mejores amigas); el único problema era que ella también estaba peleada con
la iglesia. Me dejé influenciar tanto por lo que ella me decía que no me di cuenta del
momento en el que decidí que irme de mi casa era la única solución a lo que estaba
viviendo, que mi relación con mis padres nunca mejoraría y que nadie iba a poder
entenderme. Así que una tarde, mientras mis papás estaban en la iglesia, escribí una
carta despidiéndome de ellos y pidiéndoles que no me buscaran, que estaría mejor
sin ellos, y luego agarré mi maleta y me fui a lo incierto.

Hoy veo el poder que tienen las amistades en mi vida. Muchas veces escuchamos
más a nuestros amigos que a nuestros padres o a nuestros líderes, y nos ponemos
en esa posición tan peligrosa donde pensamos que ellos son los «enemigos» y que
mis amigos son los aliados.

Cuando me encontraba sola y sin saber qué hacer, sin saber adónde ir, los únicos
que estaban ahí esperándome eran mis padres. Esa fue la última vez que hable con
mi «amiga», y tomé la decisión de escoger personas cuya amistad pudiera acer-
carme a Dios y a mis padres. Cualquier amistad que te haga alejarte de tu familia,
de la iglesia o de tu propósito, es una amistad que va a llevarte adonde no quieres
ir, hasta dejarte solo.

«Hay quienes parecen amigos, pero se destruyen unos a otros; el amigo verda-
dero se mantiene más leal que un hermano.» (Proverbios 18:24)

Busca amigos que te hagan una mejor persona y no la peor versión de ti mismo.

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Bellas RELACIONES

DÍA 3
¡NECESITO UNA RELACIÓN PARA SOBREVIVIR!

Era adolescente cuando me encontraba viviendo una etapa difícil en mi autoestima


y buscaba algo que llenará ese vacío. Timmy y yo habíamos sido amigos durante
muchos años; lo conocí desde niña, así que llevábamos demasiado tiempo de
conocernos casi a la perfección. Decidimos convertirnos en novios; sentía una
emoción que no podía explicar, y creo que nunca me había sentido tan bien como
en ese tiempo, aunque empecé a sentir que mis vacíos, mis miedos y mi inseguridad
seguían ahí, y es que le había dado a una persona la responsabilidad de llenarlos
cuando eso solo puede hacerlo Dios. Pasaron siete meses, y por muchas cosas
sucedidas fue que terminamos nuestra relación. Esa noche, sola, llorando, Dios me
dijo un versículo:

«Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón.»


(Salmo 37:4).

Dios sabía lo que yo anhelaba, pero entendí que antes de yo necesitar un novio,
necesitaba de Dios. Necesitaba entender quién era yo, aceptarme y amarme y dejar
que Dios llenara mis vacíos, como nadie más iba a poder hacerlo. Solamente los
corazones sanos producen relaciones sanas, y mi corazón no era el más sano en
ese momento. Mi consejo es que dejes que sea Dios el que llene lo que tu vida
necesita, y que tu autoestima no dependa de una persona, que solo dependa de Él,
y eso solo lo consigues teniendo una relación con Jesús.

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Bellas RELACIONES

DÍA 4
¿PERDONAR EL BULLYING?

Sufrir bullying puede hacernos sentir heridos y avergonzados, ya que nuestro


orgullo se destroza continuamente. Puedes haber enfrentado el bullying y tratar de
hacer lo mismo con ellos, o planear una venganza buscando la manera de
devolverles el daño que te han hecho. Pero, ¿es eso lo correcto?

¿Qué dice la Biblia sobre la venganza?

«Porque conocemos a aquel que dijo: "La venganza es mía; voy a pagar ". Y
nuevamente: "Jehová juzgará a su pueblo".» (Hebreos 10:30).

La venganza le pertenece a Dios. Dios es el único que tiene derecho a emitir juicios.
Entonces, ¿qué deberíamos hacer si alguien nos lastima? Estamos llamados a
perdonarnos unos a otros. Un gran ejemplo de perdón y la aplicación de este
versículo son las circunstancias entre David y Saúl: incluso en una situación difícil,
bajo la amenaza de la muerte, David demostró el perdón y la creencia de que a Dios
le pertenece la venganza.

Después de que David mató a Goliat, rápidamente se convirtió en el héroe de Israel.


Poco tiempo después se convirtió en fugitivo porque el celoso rey Saúl lo deseó
muerto y comenzó a perseguirlo. Mientras Saúl estaba en medio de esta perse-
cución, tratando desesperadamente de encontrar a David, de repente tuvo un
«llamado de la naturaleza». Saúl entró en una cueva oscura (que casualmente era
la misma cueva en la que David se escondía), no teniendo idea de quién estaba
dentro, pero David sí sabía que era Saúl. Esta fue la oportunidad de David para
finalmente poner fin a esta búsqueda ridícula, per sorprendentemente, David dejó
pasar la posibilidad de matar al rey Saúl. En cambio, eligió agradar a Dios en lugar
de agradarse así mismo: él perdonó la vida de Saúl, permitió que Dios hiciera su
propio juicio y no mató al que Dios había ungido.

David nos mostró cómo perdonar al que quería matarlo. No importa cuál sea la
situación, no importa cuánto alguien te haya lastimado o intimidado, deberíamos
aprender a perdonarlos y dejar que sea Dios quien se encargue y trate en el
corazón de los que nos hieren.

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Bellas RELACIONES

DÍA 5
NO TENGO A NADIE. NECESITO A ALGUIEN.
Un mes después de publicar esas palabras en línea, la adolescente canadiense de 15
años Amanda Todd se quitó la vida, empujada al límite por tres años de acoso
cibernético que se convirtieron en ansiedad, depresión y adicciones.

Esta historia sobre Amanda es terriblemente triste. Muchas veces es muy difícil
navegar a través de este mundo como un adolescente. Hay presiones enormes para
encajar y complacer a los demás, pero sin embargo, hay 4 cosas que sería bueno
recordar mientras viajas en tu adolescencia:

1. Dios te ama. Tan simple, pero tan profundo.

2. El perdón está disponible para ti, no importa qué hayas hecho, porque
Jesús murió por ti. Vas a cometer errores en tu adolescencia y más allá
también, y sin embargo Jesús tiene el poder de cambiar tu pasado y
darte un mejor futuro.

3. Nunca estás solo. Si crees en Jesús, nunca estás solo. Él promete estar
contigo siempre, pase lo que pase.

4. Ten cuidado con lo que publicas o haces en línea. Una vez que está en
internet, se queda ahí para siempre.

«Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin
de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.»
(Efesios 2:10)

El Creador del universo te ama, te acepta y te valora; ¡no necesitas hacer «lo que
sea necesario» para lograr que otras personas te deseen o te acepten!

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