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XXI Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Santiago, Chile, 8 - 11 nov.

2016

La importancia del conocimiento del control gubernamental: internalización y


aplicación por parte de los servidores y funcionarios públicos

Juan Carlos Leonarte Vargas

Introducción:
Hemos visto durante ya varias décadas, las acciones permanentes que vienen desarrollando
los diferentes órganos de control gubernamental, y en muchos casos sin mayor éxito de
reforma o cambio, esto básicamente por la poca importancia o nula del conocimiento de lo
que significa el control gubernamental, entendiéndose éste por parte de los servidores y
funcionarios públicos, principalmente como el hecho de encontrar errores en el accionar
público y buscar que sancionarlos.

Esto aunado al desinterés principalmente del titular de una entidad en respetar los controles
e implementar las recomendaciones de quienes componen el Sistema Nacional de Control: la
Contraloría General de la República, los Órganos de Control Institucional y las Sociedades
de Auditoría.

La reflexión inmediata a lo planteado encuentra base sólida en primer lugar en conocer que
es el control gubernamental y en segundo lugar en internalizar cual es el objetivo principal de
éste, con el propósito que luego de ello pueda ser aplicado con pleno conocimiento y
responsabilidad por parte de los servidores y funcionarios públicos para la mejora de la
gestión pública.

Es por ello, que lo que buscaremos en ésta ponencia, es analizar los diferentes escenarios
de cómo se ve el control gubernamental desde la perspectiva del auditor, como la del
auditado, así como cuál es la intencionalidad del primero, lo cual facilitaría el accionar de
ambas partes en beneficio de una gestión pública transparente.

Analizaremos cuales son las deficiencias principales que encontramos y que imposibilitan su
aplicación, planteando soluciones, que permitan fortalecer tanto el Sistema Nacional de
Control (la Contraloría General de la República, los Órganos de Control Institucional y las
Sociedades de Auditoría), como a la administración pública en sus totalidad (gobierno
central, gobiernos regiones y gobiernos locales), permitiendo hacer viable una gestión
pública en pro de una correcta, eficiente y eficaz utilización de los recursos públicos del
Estado.

Veremos los conceptos básicos tanto del Sistema Nacional de Control, del Control
Gubernamental, y cuál es la finalidad de la implementación y seguimiento a las
recomendaciones derivadas de los informes de auditoría, para que de esta manera podamos
arribar a conclusiones concretas que nos lleven a entender el control gubernamental dándole
la importancia debida y su incidencia en la mejora de la gestión pública, tal como se
manifiesta en el párrafo precedente.

Ahora bien, en primer término el artículo 12° de la Ley N° 27785 del 22 de junio del 2002 -
Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la República,
señala que el Sistema Nacional de Control es el conjunto de órganos de control, normas,
métodos y procedimientos, estructurados e integrados funcionalmente, destinados a conducir
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y desarrollar el ejercicio del control gubernamental en forma descentralizada. Su actuación


comprende todas las actividades y acciones en los campos administrativo, presupuestal,
operativo y financiero de las entidades y alcanza al personal que presta servicios en ellas,
independientemente del régimen que las regule.

En segundo lugar, el artículo 6° de la Ley N° 27785 del 22 de junio del 2002 - Ley Orgánica
del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la República, nos señala que
el Control Gubernamental consiste en la supervisión, vigilancia y verificación de los actos y
resultados de la gestión pública, en atención al grado de eficiencia, eficacia, transparencia y
economía en el uso y destino de los recursos y bienes del Estado, así como del cumplimiento
de las normas legales y de los lineamientos de política y planes de acción, evaluando los
sistemas de administración, gerencia y control, con fines de su mejoramiento a través de la
adopción de acciones preventivas y correctivas pertinentes, indica además, que el control
gubernamental es interno y externo y su desarrollo constituye un proceso integral y
permanente.

Finalmente, de conformidad a la Resolución de Contraloría Nº 120-2016-CG del 3 de mayo


de 2016, que aprueba la Directiva Nº 006-2016-CG/GPROD - “Implementación y seguimiento
a las recomendaciones derivadas de los informes de auditoría y su publicación en el Portal
de Transparencia Estándar de la entidad”, ésta tiene como finalidad regular el proceso de
implementación y seguimiento a las recomendaciones de los informes de auditoría emitidos
por los órganos conformantes del Sistema Nacional de Control, y la publicación de las
recomendaciones orientadas a la mejora de la gestión en el Portal de Transparencia
Estándar de la entidad, con el propósito de contribuir al fortalecimiento y mejora en la gestión
de las entidades y la lucha contra la corrupción.

Teniendo claros los conceptos de Sistema Nacional de Control y Control Gubernamental, así
como cuál es la finalidad de la implementación y seguimiento a las recomendaciones
derivadas de los informes de auditoría podemos analizar la existencia o inexistencia del
conocimiento en la materia, pasaremos a analizar los dos puntos de vista sobre el control
gubernamental, que se tiene tanto del lado del auditor gubernamental como del lado del
auditado, pudiendo de ésta manera llegar a conclusiones que vayan en un solo sentido, es
decir en el mejoramiento de la gestión pública, haciendo una gestión pública en pro de una
correcta, eficiente y eficaz utilización de los recursos públicos del Estado.

Debemos indicar que son muy pocos los funcionarios públicos que se interesan en conocer
lo que significa el control gubernamental, hasta que por su función propia son parte de este,
es decir, son auditados, momento en el cual tratan de entender empíricamente lo que
significa, más allá de ver en muchos casos al control como un obstáculo permanente en su
accionar, no dándose cuenta la importancia de éste no sólo porque va a coadyuvar al
mejoramiento de la gestión sino que además, en caso de ser una gestión que se caracteriza
por el orden y cumplimiento de las normas y procedimientos que le corresponda no interferirá
en las labores propias del día a día tal como lo establece la propia norma de control respecto
a la continuidad de los servicios públicos.

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Hay que mencionar sí, que por el tecnicismo utilizado en las normas y procedimientos de
control, son muchas veces mal interpretadas y genera deficiencias en su aplicación por la
complejidad de los mismos, por ejemplo en la implementación de las recomendaciones
producto de los informes de auditoría en el que se debe de llenar una serie de formatos y
efectuar un seguimiento permanente, cuando en muchos casos existe una alta rotación de
funcionarios que no mantiene al día la información relacionada respecto a las acciones
tomadas, máxime si la recomendación que se plantea en los informes no son lo
suficientemente claras y directas que sirvan al titular o funcionario público su inmediata
implementación, lo cual hace que los trámites de implementación sean engorrosos
encontrándose muchas veces las recomendaciones en el estado "en proceso", durante
mucho tiempo, sin perjuicio que la recomendación sea por demás inaplicable.

¿Cómo se ve el control gubernamental desde la perspectiva del auditor


gubernamental?
En primer término debemos tener en cuenta lo establecido en el artículo 9° de la Ley 28716 -
Ley de Control Interno de las entidades del Estado, que señalan que el auditor
gubernamental de un órgano de control, efectúa el control preventivo sin carácter vinculante,
con el propósito de optimizar la supervisión y mejora de los procesos, prácticas e
instrumentos de control interno, sin que ello genere prejuzgamiento u opinión que
comprometa el ejercicio de su función, vía control posterior.

Actúa de oficio cuando en los actos y operaciones de la entidad, se adviertan indicios


razonables de ilegalidad de omisión o de incumplimiento, informando al Titular de la entidad
para que adopte las medidas correctivas pertinentes; así como verifica el cumplimiento de las
disposiciones legales y normativa interna aplicable a la entidad, por parte de las unidades
orgánicas y personal de éstas.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el control es posterior, en casi todos los casos por
desconocimiento normativo, es que el auditado no ve bien este tipo de control, y pese a
existir un control preventivo, éste último tampoco llega a satisfacer a las entidades, más aún
cuando concluyen en que finalmente es la entidad la encargada de evaluar y de considerarlo
implementar lo que se “recomienda” en dichos informes.

Sin embargo, lo que se hace como parte del proceso de auditoría es seguir un marco
normativo establecido por el ente superior del Sistema Nacional de Control (Contraloría
General de la República), teniendo en cuenta los procedimientos indicados para el accionar
de sus integrantes.

Lo establecido "sin carácter vinculante" "sin que ello genere prejuzgamiento u opinión que
comprometa el ejercicio de su función, vía control posterior", son los términos cuestionados
permanentemente por el auditado, señalando como comentario subjetivo "entonces ¿qué
hacen los auditores?", sin entender la diferencia que existe en el accionar de ambas partes,
si bien para una gestión sería ideal contar con una opinión directa y permanente de quienes
auditan, no es menos cierto que deberían de contar con el personal idóneo que sea
responsable de efectuar las acciones que les corresponda en cumplimiento de sus funciones
y no esperar que intervenga el auditor a plantearles cuales son las deficiencias encontradas
en la gestión con el propósito que el titular o los funcionarios de la entidad intervengan en la
implementación de las recomendaciones efectuadas por los órganos de control.
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¿Cómo se ve el control gubernamental desde la perspectiva del auditado?


Para analizar la perspectiva del auditado es preciso indicar lo que prescribe el artículo 6° de
la Ley 28716 - Ley de Control Interno de las entidades del Estado, indicando que son
obligaciones del Titular y funcionarios de la entidad - entiéndase el auditado - , relativas a la
implantación y funcionamiento del control interno, entre ellas: Velar por el adecuado
cumplimiento de las funciones y actividades de la entidad y del órgano a su cargo, con
sujeción a la normativa legal y técnica aplicables, organizar, mantener y perfeccionar el
sistema y las medidas de control interno, verificando la efectividad y oportunidad de la
aplicación, en armonía con sus objetivos, así como efectuar la autoevaluación del control
interno, a fin de propender al mantenimiento y mejora continua del control interno, demostrar
y mantener probidad y valores éticos en el desempeño de sus cargos, promoviéndolos en
toda la organización, entre otras.

Al respecto, y más allá de lo que pueda prescribir las normas de control en la materia, se
puede apreciar un alto índice de subjetividad sobre lo que se tiene respecto al control
gubernamental, se considera entre otros, como intromisión en la gestión, obstaculización en
las labores diarias, falta de criterio y planificación en las acciones de control en determinadas
áreas de una entidad (efectuar auditorías en contabilidad en el mes de marzo cuando se
cierra balance), o en las áreas de rentas o administración tributaria (en los meses de febrero
cuando se inicia el cobro de los arbitrios municipales y que es un mes de a la recaudación
para el año en todo gobierno local, etc.), o al cierre del año, estas y otras acciones además
del trato personal por el solo hecho de ser quien efectúa el control hace que de parte del
auditado exista un rechazo.

Ambas situaciones se dan principalmente, por el poco o nulo conocimiento en materia de


control gubernamental por parte de los auditados (titulares y/o funcionarios), sumado en
muchos casos a ser titulares y/o funcionarios en gestión pública, lo que agrava más aún el
comprender del accionar del Sistema Nacional de Control (Contraloría General de la
República, Sociedades de Auditoría y/u Órganos de Control Institucional).

Por ejemplo, se cree que si un funcionario o servidor público no cumple con los requisitos
establecidos en el Manual de Organización y Funciones, éste documento tiene que ser
cambiado o modificado, como si fuera un terno a medida, desvirtuándose así la objetividad y
el espíritu de la norma es decir, que este documento de gestión rige los requisitos mínimos
exigibles para determinado cargo.

Es importante también que los órganos de control no solo se especialicen en la normativa del
control gubernamental, más allá que sea bastante normativa, es importante asumir el rol del
auditado, es decir ponerse en el lugar de éste último, ya que muchas veces existe un análisis
orientado al control de la legalidad sin efectuar una correcta evaluación de los hechos
materia de examen para poder objetivamente revisar los pro y los contras que llevaron a tal o
cual decisión por parte del titular y/o funcionario.

Es oportuno tomar en cuenta imperiosa necesidad de mencionar la Corrupción en la


Administración Pública, mencionando lo que el reconocido, historiador Alfonso Quiroz N., en
su libro “Historia de la Corrupción en el Perú” define la corrupción como el mal uso del poder
político burocrático por parte de camarillas de funcionarios coludidos con mezquinos
intereses privados para obtener ventajas económicas o políticas contrarias a las metas del
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desarrollo social mediante la malversación o el desvío de recursos públicos y la distorsión de


las políticas e instituciones, y presenta un país afectado por la corrupción.

Es sabido que la corrupción que existe en la gestión pública no es de los últimos años, y
menos se viene extinguiendo, pero ¿qué hacemos contra ello?, ¿los funcionarios y
servidores públicos estamos preparados para enfrentar los actos de corrupción?, ¿dónde
está la ética pública? ¿Dónde están los valores?

Una de las desviaciones principales en definitiva está en la ética pública, la misma que si
bien se encuentra en la letra, es decir en las normas que aprueban la Ética Pública y en la
reglamentación de la misma, pero los funcionarios públicos ¿la conocen?, ¿la internalizan?,
¿la practican?, ¿se cumple? ¿Se verifica permanentemente su cumplimiento?

En muchos casos se atribuye toda la responsabilidad a los funcionarios públicos, que si bien
la tienen, no es menos cierto que los encargados de dirigir las entidades del Estado deben
tener claros los objetivos nacionales e institucionales, basados en estos valores que
comentamos, pero, si reflexionamos de cuanto sabemos de qué forma vamos a participar en
la labor pública sin saber siquiera cual la misión ni la visión institucional, entonces sino
sabemos claramente esto … ¿cómo podemos mejorar una institución?, para evitar actos de
corrupción, debemos tener servidores públicos, funcionarios y autoridades verdaderamente
llenos de valores y principios éticos que nos permita tener claro que sólo somos personas
que están encargadas recursos públicos del Estado, y que más aún los cargos son
temporales, debe existir en todo momento información clara, transparente, pública y no ser
letra muerta las normas institucionales como la Ley de Transparencia y Acceso a la
Información, el Código de Ética de la Función Pública, su Reglamento, las normas de control,
así como la existencia de un control social que está en todo momento atento a los actos de
posibles desviaciones que pudieran afectar la transparencia de la gestión pública, y que en
los últimos años ha dado reveladores resultados de actos de corrupción.

Consideramos de vital importancia a lo comentado en el párrafo precedente, la importancia


que las autoridades públicas al momento de seleccionar a sus funcionarios de confianza lo
hagan valorando su experiencia profesional y personal, siendo estrictos en ambas
evaluaciones, y que estos tengan experiencia profesional y valores para los encargos de
función a los que estarían sometidos, teniendo claro el desterrar apreciaciones subjetivas
que no contengan lo antes dicho, está claro que debemos hacer un alto y evaluar si estamos
por el camino correcto, en el gobierno central, en los gobiernos locales y regionales a casi un
año y medio de gestión.

¿Las autoridades saben cuál es la misión y visión de la entidad que lideran? ¿Sus
funcionarios lo saben?, ¿todos tiene claros los códigos de Ética de la Función Pública y su
Reglamento?, ¿tienen Códigos de Ética de la Institución, y lo saben y lo aplican?, ¿Es que
queremos seguir escuchando ¡qué! eres funcionario público? y el siguiente comentario es …
¿qué piensas de la corrupción en la Administración Pública?

Es hora de hacer un alto y reflexionar para evaluar lo mencionado, estamos a tiempo siempre
seguiremos viendo actos de corrupción y no hacemos nada, ¿se lo merece el país?, ¿se lo
merecen nuestros hijos?

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En el caso del Perú, finalizado ya el proceso electoral, entremos a la etapa de ir perfilando la


transferencia de las gestiones, las mismas que deben darse de manera ordenada y
eminentemente técnica y como establece la ley. Paralelo a ello, debe considerarse de suma
importancia una correcta elección de los funcionarios de confianza que acompañarán a los
nuevos ministros, y titulares de las principales entidades del Estado dentro de la estructura
orgánica del Gobierno Central.

Es necesario que el tema ahora de la elección de los funcionarios de confianza sea la


correcta, y se elija a funcionarios probos y con la experiencia debida, hay que recordar que al
elegir a un funcionario que no cuenta con experiencia en gestión pública y menos en
gobiernos central no hará más que llevarnos al fracaso anunciado.

Es importante que los funcionarios cuenten no solo con experiencia como comentamos, sino
con una solvencia moral y ética que permita hacer de una nueva gestión, la más transparente
posible, que esté de acuerdo no solo con el cumplimiento estricto de las normas legales, sino
que exista en todo momento la clara intención de servir, en este caso al país.

Los titulares de las entidades del Estado, tienen la dura tarea de evaluar conscientemente y
de manera objetiva quienes serían sus próximos funcionarios que lo acompañen en el éxito
ofrecido, o al fracaso anunciado por una mala elección, sin apasionamientos ni compromisos.

Es por ello, la importancia en ésta etapa que los funcionarios de confianza llamados a liderar
el gobierno evalúen conscientemente cada uno de los currículum de sus posibles
funcionarios, no solo para evitarse sorpresas a futuro que deterioren la imagen de su gestión,
con funcionarios procesados o con una serie de responsabilidades que hagan inviable su
gestión.

Está claro que si la elección es la correcta las gestiones podrán iniciar su proceso
correctamente, sin tener que hacer de los primeros meses de gestión, un proceso de
aprendizaje en el campo, y con las consecuencias que esto acarrea a corto plazo (dilación de
procesos y plazos), mediano y largo plazo responsabilidades administrativas, civiles y/o
penales).

Pese a ser cinco años de gestión estos son muy cortos para hacer una gestión eficiente con
funcionarios eficientes, caso contrario el proceso se acorta entre el aprendizaje, corregir lo
mal aprendido, dar cuenta de las deficiencias y término de gestión ineficiente.

Consideramos de vital importancia, que quienes formen parte del equipo de transferencia de
gestión, sean quienes ocupen los cargos a recibir, ya que estos técnicamente podrán evaluar
que exista una correcta transferencia de gestión y con la información útil, correcta y
necesaria que pueda hacer que la gestión cuente con la fluidez necesaria desde los primeros
días de gestión.

Lo importante es que con funcionarios de confianza eficientes, un titular de cartera podrá


empoderar a estos y hacer una gestión más fluida y menos burocrática, teniendo que estar
revisando cada uno de los procedimientos, con el temor que los funcionarios no hayan hecho
bien su trabajo.

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Finalmente, hay que tener en cuenta lo saludable es que exista un respeto profundo entre lo
técnico y lo político, el técnico deberá respetar entonces las decisiones políticas, en tanto y
en cuanto el político respete las decisiones de carácter técnico y normativo para una
armoniosa decisión final en beneficio de la comunidad.

No tender a restringir la delegación de la toma de decisiones por el propio hecho de


conservar la centralización de la autoridad, todo esto garantizará que tengamos información
veraz, documentos transparentes y normativa que se ajuste tanto a lo legal como a la
necesidad de las instituciones y no a las personas como en el caso que tratamos de un
Manual de Organización y Funciones.

Dijimos que en el momento que se rompa uno de los eslabones estaremos frente a un
garantizado gobierno que, de la suma de estas decisiones, llegue al resultado final del
fracaso, con lo cual las decisiones del ciudadano no se dejarán esperar teniendo en cuenta
que las gestiones no duran toda la vida.

Este binomio de lo técnico y lo político es finalmente un trabajo de equipo con habilidades


complementarias supuestamente comprometidas con un propósito común y una serie de
metas de lo cual son responsables solidarios, por lo menos eso es lo que esperamos todos.

Para ello expresamos que hay que tener en cuenta aspectos como la motivación, induciendo
a los funcionarios y servidores a alcanzar un alto desempeño, el llamado empowerment, que
no es otra cosa que los equipos de todos los niveles, en este caso de un gobierno central,
que tiene el poder de tomar decisiones sin tener que requerir a la autorización de sus
superiores -obviamente respetando las normas internas de la institución- llámense manuales,
reglamentos, directivas, etc. Pero para que funcione esta figura deberá necesariamente
contarse con las personas idóneas para cada cargo, como lo venimos manteniendo.

A modo de conclusión: debemos de tener en cuenta las siguientes lecciones que nos
permitirá fortalecer tanto el Sistema Nacional de Control (la Contraloría General de la
República, los Órganos de Control Institucional y las Sociedades de Auditoría), como a la
administración pública en sus totalidad (gobierno central, gobiernos regiones y gobiernos
locales), haciendo viable una gestión pública en pro de una correcta, eficiente y eficaz
utilización de los recursos públicos del Estado:

1. Capacitación permanente a todas las entidades públicas a fin de tener pleno conocimiento
de lo que es el control gubernamental y para qué sirve.

2. Que el interés y responsabilidad en involucrarse como parte de la administración pública


en sujeto de control parta de los titulares de la administración pública.

3. Que se internalice el objetivo del control gubernamental y cuáles son las consecuencias
positivas en la gestión.

4. Que se mejora la gestión a través de una correcta implementación de recomendaciones


de los informes de auditoría.

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5. Que la responsabilidad directa de la implementación de las recomendaciones recaiga


directamente en el titular de la entidad, ya que a la fecha recae en el funcionario
“responsable”, lo cual haría un compromiso ineludible por parte de la máxima autoridad
frente al control gubernamental.

6. Que se efectúe una correcta implementación de medidas correctivas producto de las


recomendaciones de los informes de control, que además, permitirá a la entidad tener
como antecedente de las deficiencias antes incurridas, a fin que no sean cometidas
nuevamente.

7. Que se efectúe un análisis de la delegación de funciones, las mismas que deberíanser


limitadas, la cual se convertiría en una forma de control mediante el cual el titular de la
entidad asume la responsabilidad de los actos de su gestión.

8. Que exista un claro y evidente fortalecimiento de los valores y la ética pública para así
tener pleno conocimiento de las consecuencias y responsabilidades de los actos de
funcionario y/o servidor público que permitan hacer una gestión pública transparente.

9. Que se combata drásticamente todo acto de corrupción en la administración pública y que


a su vez ésta sea ejemplificadora.

Bibliografía
Leonarte Vargas, Juan Carlos. (2014:43) Parte 1, El Sistema Nacional de Control - “Control
Gubernamental”. Editorial Gaceta Jurídica S.A.,Lima.
Leonarte Vargas, Juan Carlos (2014), Acceso a la información pública, excepciones y
responsabilidades. Revista Administración Pública y Control. Editorial Gaceta Jurídica
S.A. Gobierno, Gestión Pública. Número 8 - Agosto 2014. pp. 75-78.
Leonarte Vargas, Juan Carlos (2014), Acceso a la información pública, excepciones y
responsabilidades. Revista Administración Pública y Control. Editorial Gaceta Jurídica
S.A. Gobierno, Gestión Pública. Número 8 - Agosto 2014. pp. 75-78.
Alfonso Quiroz Norris, “Historia de la Corrupción en el Perú”.(2013). Editora lnstituto de
Estudios Peruanos.
Ley N° 27785 del 22 de junio del 2002 - Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control y de
la Contraloría General de la República.
Resolución de Contraloría Nº 120-2016-CG del 3 de mayo de 2016, que aprueba la Directiva
Nº 006-2016-CG/GPROD - “Implementación y seguimiento a las recomendaciones
derivadas de los informes de auditoría y su publicación en el Portal de Transparencia
Estándar de la entidad.

Reseña biográfica:
Juan Carlos Leonarte Vargas
Abogado, Maestro en Control y Gestión Gubernamental. Experto en gestión pública y control
gubernamental. Con Especialización en Administración en el Programa de Especialización de
Ejecutivos - PEE, y en Gestión Municipal de la Universidad ESAN. Consultor externo en
Gestión Pública y Control del Estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Olaya, Abogados.
Autor de Libro “Control Gubernamental” - Gaceta Jurídica, edición 2014. Miembro del Comité
Consultivo en Administración Pública & Control - Gaceta Jurídica.
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Publicaciones de diversos artículos en Conexión ESAN, Gaceta Jurídica-Administración


Pública & Control, Revista Opinión: Gestión Pública, entre otros. Profesor de la Maestría en
Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, del Programa de Gestión Municipal-PGM, del
Programa de Gestión Municipal Descentralizado-PGMD, de la Universidad ESAN, del Centro
de Altos Estudios Nacionales - CAEN -. Miembro de la Unión Iberoamericana Municipalista
(UIM). Asesor, Gerente Municipal y Secretario General (e) de la Municipalidad de San Isidro.

Ha sido Asesor Legal de la Contraloría General de la República, Congreso de la República,


Inspectoría General del Ministerio de la Presidencia. Director de la Oficina de Auditoría
Interna de la Municipalidad de Lince, Gerente de la Oficina de Asesoría Jurídica del Registro
Nacional de Identificación y Estado Civil-RENIEC-. Encargado de la Jefatura del Órgano de
Control Institucional y Asesor Técnico del Consejo Nacional de Descentralización-CND,
Gerente Municipal de la Municipalidad de Lince, Asesor de las Municipalidades de San Isidro,
La Molina, Miraflores. Asesor Dirección Ejecutiva del Programa Nacional de Alimentación
Escolar Qali Warma - MIDIS; entre otros cargos. Docente de la Escuela Nacional de Control
de la Contraloría General de la República, de la Inspectoría General de la Policía Nacional
del Perú, Colegio de Abogados de Lima, entre otros. Expositor de la Unión Iberoamericana
Municipalista (UIM).