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Tema 03 : Analicemos la terapia conductual y su

aplicación
Actividad

¡Bienvenidos!
Nuestra tercera semana de trabajo académico nos transporta a
los tiempos en que el conductismo estableció las bases de
trabajo en psicología y fortaleció así mismo los contenidos
terapéuticos y su aplicación sobre todo en el área de las fobias,
y que en todas las escuelas psicológicas, se ha ido ampliando
y enriqueciendo hasta combinarse con otros enfoques, pero
ese es otro tema. Procedamos a ingresar al mundo conductista,
y enfoquemos nuestra atención en el dominio de las técnicas
que a continuación se desarrollan.

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Introducción
Actividad

La psicología conductista es una corriente de la


psicología con tres niveles de organización científica
que se complementan y realimentan recíprocamente: el
conductismo, el análisis experimental del
comportamiento y la ingeniería del comportamiento.
El conductismo depende de una filosofía general de la
ciencia en psicología, un asunto que aún no está
totalmente dilucidado. Ontológicamente lo definitorio es
el materialismo monista y el determinismo.
Epistemológicamente para los conductistas post-
skinnerianos la filosofía es el "contextualismo", que
considera la conducta como "acto en contexto". Para los
interconductistas es importante la filosofía analítica.
Principalmente la seminal en los trabajos de Gilbert Ryle
y del segundo Ludwig Wittgenstein. También se puede
reconocer aquí algo de materialismo dialéctico en los
trabajos de Emilio Ribes. En cuanto a concepciones
sobre evolución científica, algunos citan a Laudan
(evoluciones graduales) por oposición a Kuhn
(revoluciones). De otro lado, Arthur W. Staats habla de
"positivismo unificado" (post-positivismo).
Es la psicología-conductual, donde se formulan las
categorías, las unidades analíticas, los parámetros, los
paradigmas de investigación, y las leyes y principios
implicados en el manejo de los datos. Cabe destacar
aquí las ecuaciones que cubren todo el espectro
organísmico y situacional que está implícito o explícito
en un episodio de conducta. La más conocida de dichas
ecuaciones es la comprendida en la fórmula: K = f
[E,O,R,C], que significa que un segmento de conducta
en un momento determinado (K) es función (f) de las
interrelaciones establecidas entre los factores
estimulares (E), organísmico-disposicionales (O), de
respuesta o clases de respuesta respondientes y
operantes (R), y las consecuencias que fortalecen a
estas últimas (C).
Organizador Gráfico
Actividad

Observa detenidamente el siguiente esquema, en


el encontrarás de un “vistazo” de manera
sintetizada los principales concepto de la temática
que abordaremos. ¿Qué conceptos o categorías te
llaman la atención
3.1. LINEA CONDUCTUAL DEL TRATAMIENTO PSICOLÓGICO
Actividad

La modificación de conducta o terapia de conducta


(ambos términos se utilizarán como sinónimos) surge
hacia la mitad del presente siglo como una alternativa
revolucionaria a la actuación en el ámbito de la
“salud Mental”. Desde sus comienzos, se
configura como una alternativa innovadora, válida y
eficaz, no sólo para explicar los problemas
planteados, sino para aportar soluciones más eficaces.
Las concepciones psicopatológicas y terapéuticas
reinantes en esos momentos, tratan de explicar las
conductas anormales de las personas aduciendo como
causas supuestos aspectos internos a las personas,
biológicos o psíquicos según las escuelas.
La terapia de conducta supone un cambio radical. En
primer lugar, abandona el concepto de “salud
mental” (residuo del dualismo cartesiano), por el de
“conducta anormal”, entendiendo anormal en
función de su adaptación al medio ambiente. No se
considera que las personas sean “anormales” (o faltas
de salud mental), sino que realizan alguna o algunas
conductas anormales (en ese sentido, no
adaptativas). En consecuencia, el objetivo se centrará
en promover el cambio de las posibles
conductas desadaptativas, ya sea reduciéndolas o
eliminándolas, o bien, desarrollando otras
alternativas.
3.1.1. Aspectos Generales
3.1.1.1. Modelo de Comportamiento anormal en terapia
conductual

Las conductas de las personas, lo mismo que las de


cualquier otro organismo, se llevan a cabo
siguiendo determinadas leyes o reglas, no por azar.
Estas leyes vienen determinadas por la adaptación de
los organismos al medio.
Pero, a pesar de que todas las conductas están
regidas por las mismas leyes, las condiciones del
sujeto que las emite o del medio en que se emiten
(físico o social), hacen que ciertas conductas resulten
menos adaptativas que otras, aunque no por ello
escapan a las leyes generales que determinan las
conductas. Así, todas las conductas se aprenden, se
mantienen y se modifican según los
mismos principios o leyes generales.
Esta concepción supone un cambio radical con
respecto a los modelos alternativos de
conducta anormal. Ya no se habla de
“enfermo mental”, sino de un “sujeto normal” (en
cuanto que sigue las mismas normas para emitir sus
conductas), que presenta una o varias “conductas
desadaptativas” (incluyendo el término de
conducta en
un sentido no restrictivo donde pueden colocarse
pensamientos, emociones y respuestas cognitivas
en general). En consecuencia, la intervención
debe dirigirse a modificar esas
conductas desadaptativas de las personas.
3.1.1.2. Características básicas en terapia conductual

Las características básicas de este


modelo pueden resumirse en las siguientes:
 Las conductas anormales se adquieren,
mantienen y extinguen según las leyes
generales que también rigen las
demás conductas consideradas normales. Por l
a misma razón, pueden modificarse de
idéntica forma que las conductas normales.
 La labor del terapeuta de conducta se centra en
el análisis, evaluación y tratamiento de conductas
específicas y sus determinantes, y no en
constructos internos o en hipotéticas causas
subyacentes no objetivables ni operativizables.
 Se subraya la trascendencia de la
conducta mensurable y se toma ésta como el
objeto de referencia. Algunos de los seguidores
de este modelo se han interesado por constructos
internos o respuestas encubiertas tales por
ejemplo la ansiedad o los procesos cognitivos. Casi
cualquier conducta puede ser el objeto de
estudio siempre y cuando exista una manera
aceptable de medición.
 El proceso de diagnóstico consiste en la
evaluación continua de los
repertorios conductuales (alterados y no
alterados) del sujeto. Dicha evaluación implica el
estudio de las conductas y las variables
específicas o determinantes que controlan su
aparición.
 El objetivo de la intervención será instalar
conducta(s) que el sujeto no tiene o sustituir
la(s) que tiene por otra(s) más adecuada(s). Se
trata de producir un cambio conductual observable
y medible, directa o indirectamente, en cualquiera
de las tres modalidades de respuesta:
motoras, fisiológicas y cognitivas.
 La intervención puede dirigirse no sólo a modificar
de forma directa las conductas del sujeto, sino el
medio físico o social de éste como forma de
cambiar sus conductas.
 Es un enfoque centrado en el aquí y ahora, el
énfasis se coloca en los determinantes actuales
del comportamiento.
 El terapeuta de conducta debe adaptar su
actuación a las características individuales del
paciente y su medio, diseñando y aplicando en
cada caso un programa de
intervención concreto para modificar las
conductas específicas o las condiciones del medio
objeto de intervención.
 Los procedimientos de
intervención deben evaluarse en forma
experimental y comprobar su eficacia. Es necesario
establecer tanto la eficacia de técnicas o
programas de intervención, como
de cada uno de los componentes incluidos.
 Los conocimientos, métodos y procedimientos de
la psicología experimental se emplean como base
fundamental para ampliar el conocimiento acerca
de la etiología de la conducta, su
evaluación, desarrollo y modificación. Se destaca
sobre todo el uso del método experimental tanto
para el desarrollo de modelos explicativos como de
procedimientos de intervención.
3.1.1.3. Técnicas de intervención

La terapia de conducta o modificación de


conducta refleja un enfoque de tratamiento de la
disfunción clínica y de la conducta desadaptativa. En la
literatura contemporánea se puede identificar una serie
de posiciones conceptuales y teóricas, enfoques
metodológicos y técnicas de tratamiento,
diferentes (Bellack y Hersen, 1985; Fishman, Rotgers y
Franks, 1988).
Uno de los aspectos más destacados y destacables
de la terapia de conducta ha sido el desarrollo de
procedimientos de intervención sistematizados y
breves (al menos en comparación con los propuestos
desde acercamientos alternativos), que además han
expuesto de forma reiterada su eficacia, tanto en
general, como en forma específico en los diferentes
ámbitos de aplicación.
La aparición de dichas técnicas y su presentación
sistematizada en manuales de técnicas, ya desde
finales de la década de 1960.
a. Técnicas Generales

Técnicas de control de la activación: relajación


diferencial o progresiva, entrenamiento autógeno,
técnicas de control de la respiración, técnicas de
biofeedback, hipnosis, terapia de autorregulación y
otras técnicas, control mental, yoga,
meditación trascendental, etc. Técnicas de exposición:
desensibilización sistemática, inundación,
exposición guiada y autoexposición. Técnicas
basadas en el condicionamiento operante:
reforzamiento positivo y
negativo, moldeado, encadenado, control estimular,
desvanecimiento estimular, extinción operante, tiempo
fuera de reforzamiento, costo de respuesta, saciación,
sobrecorrección, refuerzo diferencial de otras
conductas, programas de economía de fichas y
contratos conductuales. Técnicas aversivas: castigo,
procedimientos de escape, procedimientos de evitación
y condicionamiento clásico con estímulos aversivos.
Técnicas de autocontrol. Técnicas de
condicionamiento encubierto o imaginario:
sensibilización encubierta o imaginaria,
modelado encubierto o imaginario y otras técnicas:
refuerzo positivo encubierto, extinción encubierta,
etc. Psicoterapias racionales: terapia racional emotiva
y reestructuración cognitiva. Terapia cognitiva de
Beck. Ciencia personal. Técnicas de afrontamiento:
inoculación del estrés, entrenamiento en manejo de la
ansiedad, detención de pensamiento, administración
de tiempo, técnicas de autoinstrucción, intención
paradójica y técnicas de focalización de la atención.
Técnicas de solución de problemas. Terapia cognitivo-
estructural. Entrenamiento en habilidades sociales.
b. Técnicas Específicas

Entrenamiento en cama seca, condicionamiento con


“pipi-stop”. Práctica masiva, fumar rápido, técnica de
retención del humo, focalización sensorial y sexual,
técnica de parada y arranque, técnicas de
compresión y compresión basilar, recondicionamiento
del orgasmo, técnicas de autoestimulación,
técnica de sombreado vocal, técnica de lectura rítmica,
programación de actividades, terapia de burla o ridículo
y técnicas de entrenamiento en aserción.
Como puede observarse, el número de técnicas es
elevado, lo que ha facilitado de manera importante el
quehacer y las disponibilidades del terapeuta de
conducta. No obstante, conviene insistir en que las
técnicas son sólo instrumentos auxiliares y que la
labor central del terapeuta de conducta es el diseño
de un programa de acción individualizado a partir de la
adecuada evaluación y formulación del problema.
3.1.2. Fundamentación teórica

Según Guerra (2006) el verdadero concepto de la


psicología conductual, consiste en la aplicación de un
método estructurado en la comprensión del
comportamiento humano. Desde las bases, lo
que se intenta es entender el origen de la conduc
ta con una cantidad limitada de elementos simples
los cuales tengan la mayor cantidad de alcances
posibles.
Manifiesta además que el empleo de estos pocos
elementos ha generado en el transcurso del tiempo, la
idea de que el modelo es simplista y reduccionista,
cuando la verdad es que los campos de alcance se
amplían cada vez más.
Para él, la intensión conductual de que el
comportamiento sea entendido a través de un sistema
metódico acogido a los rigores científicos
experimentales, ha sido un gran acierto que ha brindado
un enriquecimiento en la investigación a nivel mundial.
Prueba de esto
se ve como en España, Estados Unidos, Canadá,
México, Argentina y Chile se encuentran a la
vanguardia en producción de datos cada vez más
concretos y específicos, en relación a temas cada vez
más precisos.
Agrega además, que el área investigativa, tiene una
producción de crecimiento vertiginoso. Sin embargo,
estos esfuerzos focalizados se ven
limitados por una población que
se concentra en la práctica clínica como forma de
trabajo, sin acompañar su desarrollo con publicaciones
de carácter y rigor científico, las cuales puedan ser
discutidas por otros colegas cuentistas.
3.2. Ingeniería del Comportamiento

En otro lugar (Montgomery, 2002) se ha definido la


ingeniería del comportamiento como una “aplicación
práctica y precisa de conocimientos científicos para la
elaboración, el perfeccionamiento y el manejo de
técnicas de establecimiento, mantenimiento o
eliminación de conductas humanas”, apuntando a que,
en este sentido, tanto lo que se denomina “modificación
de conducta” o “análisis conductual aplicado”, como la
“terapia de la conducta” y la “terapia conductual-
cognitiva”, e inclusive las terapias constructivistas de
reciente cuño, son formas diversas de tecnología
comportamental (véanse Pantoja, 1986; Labrador,
Cruzado y Muñoz, 1997; Martín y Pear, 1996/1999;
Santacreu y Frojan, 2002).
La relación entre estas formas se halla inserto en las
clásicas tecnologías de control por el estímulo
(estímulo-organismo-respuesta) y de administración de
contingencias (respuesta-contingencia-consecuencia),
así como en las combinaciones de ambas (Homme,
D’Baca, Cottingham y Homme, 1968/1977), abarcando
amplios repertorios lingüístico-cognoscitivos, emotivo-
motivacionales y sensorial-motores. En obras
anteriores (Montgomery, 2002, 2005b) se ha hecho una
clasificación tentativa de todas esas técnicas:
 Técnicas de exposición en vivo, que exponen al
individuo a una situación estimular vívida frente la
cual se inducen conexiones de adquisición,
mantenimiento o reducción de conductas
respondientes u operantes.
 Técnicas de exposición en fantasía, que plantean
algo similar, pero utilizan el recurso de la evocación
imaginativa como sustitución de las estimulaciones
reales.
 Técnicas de autorregulación, que capacitan al
individuo a cambiarse a sí mismo y a su entorno,
mediante la enseñanza de uno o varios repertorios
de autocontrol o dominio de ciertas destrezas.
 Técnicas “racionales” o de contra-argumentación,
que utilizan el lenguaje como instrumento para
articular métodos de discusión e información,
reestructurando la forma como el individuo percibe
el mundo.
3.3. Modificación de Conducta
La modificación de conducta no es una posición
uniforme o monolítica. En el comienzo de la existencia
del campo, muchos esfuerzos independientes que
intentaban proporcionar unos fundamentos científicos,
basados en el aprendizaje, a la psicoterapia, se
unificaron bajo los encabezamientos de terapia de
conducta y modificación de conducta. La justificación
para la unificación de desarrollos diferentes fue la
reacción común contra la posición preponderante en la
psiquiatría y en la psicología clínica y la adherencia a la
teoría del aprendizaje, concebida de forma amplia. Las
diferencias dentro de las áreas de la modificación de
conducta eran minimizadas o ignoradas, con el
propósito de desarrollar un movimiento relativamente
unificado que se opusiese al modelo tradicional de
enfermedad sobre la conducta anormal y su
tratamiento. (Caballo, 1998)
Frente al objetivo más común de dirigir las
intervenciones a personas con problemas o con riesgo
de desarrollarlos, con el propósito de que la persona
vuelva a las condiciones anteriores a la aparición de
éste, lo que a veces se ha llamado “intervención
restaurativa”, se consideran nuevos objetivos como el
de mejorar la calidad o las condiciones de vida. Una
persona no sólo puede volver a su estado de salud
anterior, sino que, aunque fuera aceptable o incluso
buena, puede mejorarla. En esta dirección, se han
desarrollado múltiples
programas de intervención dirigidos al desarrollo de
nuevas habilidades para afrontar los retos cotidianos o,
simplemente, mejorar la propia calidad de vida.
(Oblitas, 2004)
Quizá lo más espectacular en los avances de la
modificación de conducta sea el extraordinario
incremento de las áreas de aplicación a las que se han
dirigido las intervenciones. Así mismo hay que
considerar loas fases, que se presentan a
continuación:
FASES EVALUACIÓN, INTERVENCIÓN,
SEGUIMIENTO

Conclusiones
Actividad

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A continuación planteamos las conclusiones del tema


tratado en la tercera semana:
 Las conductas de las personas, lo mismo que las
de cualquier otro organismo, se llevan a cabo
siguiendo determinadas leyes o reglas, no por
azar.
 No puede haber diferencias “cualitativas” entre las
conductas, pues todas están regidas por la
adaptación al medio, y el organismo que no realiza
conductas que le adapten al medio no sobrevivirá.
 Las conductas anormales se adquieren,
mantienen y extinguen según las leyes
generales que también rigen las
demás conductas consideradas normales.
 La labor del terapeuta de conducta se centra en
el análisis, evaluación y tratamiento de conductas
específicas y sus determinantes, y no en
constructos internos o en hipotéticas
 El objetivo de la intervención será instalar
conducta(s) que el sujeto no tiene o sustituir
la(s) que tiene por otra(s) más adecuada(s).
 El terapeuta de conducta debe adaptar su
actuación a las características individuales del
paciente y su medio, diseñando y aplicando en
cada caso un programa de intervención concreto
 El avance en el desarrollo de las técnicas de
modificación de conducta ha sido eminentemente
empírico, como, por otro lado. es habitual en una
ciencia aplicada.
 Existen tanto técnicas generales como
especializadas que se ajustan a cada tipo de caso
y que son seleccionadas por el terapeuta.

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