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El Concilio Plenario de Venezuela y la Familia

SEMANA DE LA FAMILIA 2006

El pasado 7 de 0ctubre quedará en la historia de nuestra Iglesia Venezolana como una


fecha de especial significación con la clausura oficial del Concilio Plenario de
Venezuela.

En efecto, a distancia de algunos años de su preparación y realización, se nota cómo la


reflexión conciliar ha comenzado a orientar la pastoral. Y lo decimos, por supuesto,
pensando sobre todo, en la Pastoral Familiar, pero la observación vale también para las
otras pastorales.

Por eso nuestra "Semana de la Familia 2006 - Día del Abrazo en Familia", campaña
organizada desde hace 16 años por el Departamento de Pastoral Familiar e Infancia de
la CEV, quiere retomar los grandes retos pastorales del Documento Conciliar “Iglesia y
Familia: Presente y Futuro”, para convertirlos en las grandes metas de la Pastoral
Familiar del futuro. Se trata de consolidar lo que se está haciendo pero, también, de
promover los servicios familiares en el nivel de Iglesia parroquial y de base, allí donde
está la familia. De esta forma enfrentamos problemas que en nuestro país tienen raíces
históricas muy hondas, a los que se añaden otros nuevos, que son fruto de los cambios
culturales que afectan directamente a la institución familiar.

Los Padres Conciliares han tenido el valor de asumir nuestra realidad familiar así como
es, con sus valores, características y desafíos relacionados con una estructura en la cual
son débiles la figura paterna y la estabilidad de la pareja. En efecto, la familia
venezolana gira alrededor de la mujer–madre que es un pilar con una fortaleza
extraordinaria. “En muchas familias el hombre desertó. Según CEPAL, sin la
abnegación de esas madres que se quedaron para defender la familia, la pobreza sería un
10% mayor a la actual. Su vida es muy dura…..tiene la triple tarea de hacerlo bien en el
trabajo, hacerlo bien en el hogar y preocuparse por los niños” (Bernardo Kliksberg,
Universal 19-07-2006)

Además de seguir apoyando la figura paterna en nuestros hogares, de ir preparando a los


novios, para que construyan hogares estables; de multiplicar centros de apoyo a la
familia para que logre superar sus conflictos y de seguir formando una nueva
generación de agentes, es urgente anunciar el Evangelio de la familia construida sobre el
matrimonio heterosexual, abierto a la vida y para toda la vida.

Para que eso sea posible, la familia necesita condiciones propicias y todos tenemos que
trabajar para crear esas condiciones.

Esta familia es la primera educadora y primera responsable de la educación de sus hijos


(Art. 76.de la Constitución). Por eso, “la iglesia impulsa el matrimonio y defiende el
protagonismo irreemplazable de la familia que, por derecho natural , tiene la función de

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procreadora, educadora y formadora de comunidad de amor y vida “(Concilio Plenario
de Venezuela, Iglesia y Familia : Presente y Futuro, No. 31)
“Partiendo de derechos naturales indiscutidos, la legislación de todos los países, con
excepción de los estados totalitarios antiguos y modernos, reconoce a los padres un
conjunto de derechos y les impone a la vez una serie de deberes que configuran la
llamada patria potestad. (Maria Cristina Guzmán, III Congreso Internacional para la
Familia de las Américas).

La familia presenta problemas ancestrales y también situaciones novedosas que atentan


contra su identidad originaria. Y es por eso que el Papa Benedicto XVI, ante
representantes de la Comunidad Europea, ha enfatizado con fuerza y claridad, los
aspectos “no negociables” de la familia, como son:

“--protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción


hasta su muerte natural;

--reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia como una unión


entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa ante los intentos de
hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que
en realidad la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter
particular y su papel social insustituible;

--la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.”

Estos son los grandes desafíos que deseamos ver asumidos no sólo por la comunidad
eclesial, sino también por todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

P. Aldo Fonti
Director de Pastoral Familiar e Infancia
Sub-Secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana

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