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¡Ánimo!

Confiamos en un Dios Grande

LECTURA INICIAL

Huye el impío sin que nadie lo persiga;


Mas el justo está confiado como un león.
Proverbios 28:1

Ocozías cae de una ventana y enferma, manda a consultar a Baal-Zebub en ves de a Jehová de
los Ejércitos Dios se enoja y Frente a Elias Tisbita son consumidos 2 grupos de capitanes con sus
50 hombres que trataron de arrestarle, el tercer capitán se salvo.

Salmos 27:3
Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.

Por nada debemos estar afanados, no podemos permitir que el estrés (miedo al futuro)
interrumpa la paz que Dios nos da.
Se acerca la época navideña, el mes en el cual muchos se afanan por tener lo que no pueden
comprar, lucir lo que no pueden costear y hasta se enferman si alguien tiene mas que ellos.

Isaías 26:3
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha
confiado.

Testimonio de Amílcar, mi compañero cuando en lo mas doloroso de su enfermedad pudo


sentir que en sus mas profunda soledad, alguien le abraso y le produjo una cálida paz que jamás
había sentido antes.
Deuteronomio 31:6
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que
va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Conclusión
I Corintios 2:6-16

1Co 2:6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no
de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
1Co 2:7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios
predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
1Co 2:8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido,
nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
1Co 2:9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.(B)
1Co 2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios.
1Co 2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre
que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
1Co 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
1Co 2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con
las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
1Co 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para
él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
1Co 2:15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
1Co 2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?(C) Mas nosotros
tenemos la mente de Cristo.