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Voces: MEDIO AMBIENTE ~ IMPUESTO

Título: El derecho ambiental y un caso pese a todo aleccionador


Autores: Tinant, Eduardo Luis
Publicado en: LLBA1996, 774
Fallo comentado: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires (SCBuenosAires) ~
1996/07/05 ~ Tapera Arteche S. C. A. c. Municipaliddad de Magdalena

SUMARIO: I. El medio ambiente, la biosfera y el suelo. - II. Derecho y educación ambientales. - III.
Desarrollo sustentable, tributación y argumentación "per-dis-suasiva". - IV. El "Parque Costero del
Sur" y un caso pese a todo aleccionador.

I. El medio ambiente, la biosfera y el suelo

1. El ambiente -o entorno- es el conjunto de factores que influyen sobre el medio en el cual el


hombre vive, es decir todo aquello que nos rodea y con lo que tenemos contacto directo o indirecto.
Aire, agua, luz, calor, alimentos, son los elementos esenciales cuya pose-sión a la par de satisfacer
nuestras necesidades hacen más confortable la vida en el planeta y, a contrario, la tornan insalubre
sino incierta.

Así, el ambiente dista de ser sólo un patrimonio de valores estéticos que debe salvaguardarse. Es,
fundamentalmente, la sede de un activo y dinámico conjunto de fuerzas de las que depende el ciclo
vital de todas las especies, destacándose entre sus componentes la biosfera, ámbito natural en el
que aparece el hombre y que condiciona su existencia como ser ético-físico. (1)

2. La biosfera comprende elementos abióticos o mine-rales (aire, agua y suelo) y bióticos


(animales, vegeta-les y microorganismos), cumpliendo cada elemento una fun-ción en relación a los
otros. Aportes sin los cuales serán incapaces de llenar sus propias funciones. (2)

Se trata pues de un sistema autorregulador, delicadamente equilibrado y que tiende a la


estabilidad, aun con capacidad propia para absorber los posibles cambios que pueden producirse en
el ambiente. Pero, una cosa es el cambio ordenado y previsto en la naturaleza y otra muy distinta la
intervención abrupta y descontrolada del hombre, que puede modificar, alterar, empobrecer y hasta
in-terrumpir ciclos naturales y provocar, artificiosamente, un desorden en la naturaleza no previsto
en los planes originales de la creación. Por ello, a medida que se ago-tan recursos interconectados,
disminuye progresivamente la calidad del ambiente, a lo que cabe añadir que los factores que

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determinan la muerte o la vida de los orga-nismos son en ocasiones imperceptibles o secretos, de
manera que provocada la espiral de la degradación resulta difícil sino imposible retornar al
equilibrio.

Repárese que cada porción del planeta constituye un ecosistema, esto es un sistema
relativamente estable en el tiempo y termodinámicamente abierto en cuanto tiene una entrada de
energía solar y elementos minerales de las rocas, atmósfera y aguas subterráneas, y una salida de
energía y sustancias biogénicas hacia la atmósfera (calor, oxígeno, ácido carbónico y otros gases), la
litosfera o corteza terrestre (compuesta por humus, minerales, rocas sedimentarias) y la hidrósfera
(sustancias disueltas en las aguas superficiales, ríos y otros cuerpos de aguas).

De tal modo la noción de medio ambiente se vincula estrechamente con la de ecología, o biología
ambiental, entendiendo a ésta como la parte de la biología que se ocupa de las relaciones de
intercambio de los organismos entre sí y de éstos con su medio ambiente, en el sentido de su
ámbito vital de actuar biológico. Por ende, el campo de acción de la ecología comprende no sólo el
medio ambiente, sino también el medio ambiente como ambiente del hombre. (3)

Y, en tanto concibamos a éste como ser cultural, cabe distinguir protección del medio ambiente
(a partir del ecosistema hombre-medio ambiente, cuyo punto de refe-rencia es la protección del
hombre, en el marco de la "Humanoecología"(4) ) y protección ética de la naturaleza (favoreciendo
la delimitación de determinadas zonas de la denominada naturaleza "intacta", fuera del ámbito de
influencia humana). Sigue siendo válida, como se ve, la distinción entre naturaleza y cultura
formulada por Rickert ya en 1898.

En esa inteligencia se intenta preservar el medio ambiente del "impacto de la gente", tal como lo
denomina Báez cuando se refiere a "las cuatro pes": población, polución (contaminación), pobreza y
proliferación (de armas nucleares), en una visión dramáticamente ampliada -si se quiere- de la
"Rebelión de las masas" descripta por Ortega y Gasset hace ya siete décadas. En rigor, resulta mucho
peor el "impacto del dirigente", en todo caso de quienes propician o toleran desaprensivamente la
destrucción y/o polución del medio a escala regional o mundial.

De cualquier manera, como lo declaró la Conferencia Internacional de 1992 de Río de Janeiro al


considerar el derecho del medio ambiente sano como derecho humano fundamental, el hombre
tiene derecho a un mínimo de sanidad y de seguridad ambiental, resultante de una armónica

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relación entre las condiciones del aire, del agua, del suelo, y de todos los factores modificadores de
las respectivas condiciones que conforman el medio.

3. Particularmente, el suelo (del lat. solum) es el medio terrestre o acuático en el que se


desarrolla la vida vegetal y animal, obteniendo la mayor parte de las especies vegetales de la capa
de suelo las sustancias nutritivas y también el agua que necesitan para subsistir. Los suelos
terrestres se componen de una dispersión de sustancias en estado sólido, líquido o gaseoso, hallán-
dose la fracción salida en partículas de tamaño coloidal o mayores, constituyendo suspensiones
groseras, limos, arenas o cascajos. Si abunda la fracción coloidal el suelo es arcilloso y bastante
impermeable pues, en tal caso, deja espacios muy pequeños entre las partículas. A su vez, si
aumenta el tamaño de la partícula, se incrementa la porosidad. Se distingue así entre suelos poco
evolucionados y muy evolucionados, éstos últimos escasos en el planeta. De allí que las
degradaciones cuantitativas y cualitativas del suelo alteren profundamente las condiciones de vida
de la flora y de la fauna y, por ende, las del propio ser humano. (5)

II. Derecho y educación ambientales

4. Inasible al menos en soledad por el derecho administrativo, entre otros aspectos porque su
clásica trinidad -derecho subjetivo, interés legítimo, interés simple- ha resultado claramente
insuficiente para comprender las situaciones jurídicas sobrevinientes (6) como su objeto respecto de
la problemática suscitada a su alrededor, la comprobación de que el entorno constituye un conjunto
o sistema de elementos interactivos ha terminado de dar el espaldarazo al derecho ambiental como
disciplina científica.

Así, no sólo constituye una nueva especialidad que se nutre de diversas ramas del conocimiento
jurídico: constitucional, penal, civil y, naturalmente, administrativo (7) sino que, en lo que excede al
Derecho, participa de la problemática ambiental que siempre demanda la estrecha colaboración
entre técnicos y juristas para modelar el sistema normativo.

Es que, como lo destacan Green y Spensley, los principios de la nueva disciplina encuentran sus
fundamentos en la autoconservación del medio ambiente y no son el resultado de construcciones
teóricas sino de necesidades prácticas que a su vez -modificadas con el tiempo- se han transformado

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en pautas rectoras de protección al medio ambiente. (8)

5. El orden público ambiental que esta nueva rama jurídica tiene por fin resguardar, imprime a su
disciplina normativa determinados caracteres destacándose: a. su naturaleza interdisciplinaria (9) y
b. su finalidad esencialmente preventiva.

a. Para establecer las necesarias medidas de protec-ción el Derecho requiere la asistencia de


otras disciplinas que estudian los aspectos físicos, químicos y biológicos del medio ambiente y
describen los deterioros de la biósfera, los evalúan y proponen las soluciones, que el legislador debe
traducir al lenguaje jurídico teniendo en cuenta asimismo los datos que economistas y sociólogos
pueden aportar. (10)

Todavía más. No hay virtualmente estamento de nues-tra sociedad que no se ocupe y preocupe
por el fenómeno ambiental, que apareció tímidamente en escena y hoy ya exhibe un crudo "paisaje"
de sí mismo. Así, las nociones de ética, ciencia, política, economía, derecho, educación, suelen
conjugarse con un común denominador: ambiental. (11)

b. Aun apoyado en un dispositivo sancionador el derecho ambiental tiene objetivos


fundamentalmente preventivos. Al referirse a ellos -con la mirada puesta en la educación para
mejorar la calidad de vida- Báez apela a "las cuatro ces": curiosidad (símil de la actitud humana del
asombro, origen del filosofar según los griegos), creatividad, competencia y competencia (como
preocupación o interés, cualidad humana base de una ética ambiental).

La educación ambiental (12) resulta así doblemente importante pues, amén de factor
fundamental para el desarrollo sostenido de la sociedad y la creación de una conciencia colectiva en
tal sentido, constituye un elemento decisivo para reducir las agresiones de que es objeto el medio
ambiente. Concepto extensivo al derecho de solicitar y recibir adecuada información ambiental. (13)

6. La incorporación de éstas -como de otras reglas- por la reforma constitucional de 1994


(regulando tanto la substancialidad del "ambiente" en función de precisos objetivos de "salud",
"equilibrio" y tutela de la "diversidad biológica", como de su "utilización racional", y no sólo respecto
de los "recursos naturales" sino con expresa inclusión del patrimonio cultural), ha llevado a Quiroga

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Lavié a sostener que estamos en presencia de un verdadero "estado ecológico de derecho",
debiendo reconocerse en él "la clave de bóveda del nuevo sistema constitucional". El autor acude así
al término acuñado por la doctrina alemana no obstante normas mucho más escuetas que las
nuestras -las últimas reformas a la Ley Fundamental sólo hablan de la obligación del Estado de
"proteger y cuidar la cultura y las bases naturales de la vida"- según el informe presentado por el
profesor de Friburgo Thomas Wutemberger en el Seminario sobre reforma del Estado organizado
por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM en febrero de 1996. (14)

7. Menos optimista sobre el rol operativo de preceptos como los enunciados, otro profesor
alemán, Wolf Paul, no hace mucho sostuvo: El derecho ecológico o ambiental, creado por el estado
industrial y tecnológico para asegurar la adecuada administración y prevención de los riesgos y por
ende de los conflictos típicos de nuestro tiempo, no cumple su función. Desde luego, él sigue siendo
portador de todos los signos semánticos para prevenir, evitar y sanear la destrucción y degradación
ambiental, pretendiendo ser la contra-arma jurídica de las fuerzas contaminadoras, el contra-
veneno jurídico del envenenamiento químico de la naturaleza, pero todas esas insignias semánticas
engañan. En relación con la mundial contaminación y degradación de la biósfera el derecho
ecológico es un arma sin municiones, un 'tigre hecho de papel' (como dicen los chinos) que, lejos de
poseer un carácter instrumental, sólo tiene un carácter simbólico". (15)

III. Desarrollo sustentable, tributación y argumentación "per-dis-suasiva"

8. El término desarrollo sustentable (16) significa la unión o el lazo entre el medio ambiente y el
desarrollo, cuya finalidad es hallar un nuevo modo de crecimiento sobre la base de una sana
utilización de los recursos para la satisfacción de las necesidades actuales y futuras de la sociedad. El
concepto encierra la responsabilidad de preservar para las generaciones por venir un medio
ambiente humano que pueda darles un nivel de vida decoroso (17) y ha ingresado en nuestro
lenguaje jurídico, art. 41 de la Constitución Nacional mediante: "el ambiente debe ser apto para el
desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesida-des presentes sin
comprometer las de las generaciones futuras", agregando dicha norma que "el daño ambiental
genera prioritariamente la obligación de recomponer", en clara indicación de que para la Ley
Fundamental prevalece dicha obligación en relación a la de la indemnización pecuniaria (similares
preceptos ha consagrado la Carta bonaerense en su art. 28).

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No basta pues la aplicación del principio "quien contamina, paga" (por todas aquellas medidas
que deban tomarse para reducir la contaminación producida) (18) cuyo mensaje es, sin duda,
coercitivo mas no educativo, disuasivo mas no persuasivo.

La represión tiene que ser verdaderamente emergente y no mera alternativa de la prevención,


para lo cual es menester dejar de lado el concepto iusprivatista (individualista) del daño resarcible y
consolidar una tendencia nueva, publicista (colectiva), donde se busque no tanto la reparación
personal del lesionado sino la paralización de los efectos dañosos sobre el medio ambiente.(19)

9. A salvo el poder de policía municipal -de limitar la actividad de los particulares a fin de tutelar
el interés general y asegurar una adecuada convivencia social (20) -, como su potestad tributaria -de
determinar y recaudar tasas, impuestos y contribuciones de mejoras a fin de cubrir la mayor parte
de sus erogaciones (21), ello no significa que las comunas no deban evitar excesos tributarios que
resulten lesivos del derecho de propiedad y la libertad de trabajo, industria y comercio, garantías
asimismo consagradas por la Ley Fundamental. La presión tributaria desmedida, se sabe, excede la
posibilidad razonable de afrontarla y deviene en padecimiento al goce de tales derechos.

No se trata de la fijación de tasas altas -desaconsejable pues además de inducir al evasor retrae
al posible inversor- o de tasas bajas -que se compadezcan con la situación de las empresas
contribuyentes buscando en tal caso que los eventuales evasores se decidan a cumplir-, sino
simplemente de la fijación de tasas que no incurran en montos desproporcionados y arbitrarios, esto
es varias veces mayor y sin servicio alguno adicional en relación a los de tasas análogas conculcando
así el principio de igualdad ante la ley.

Su observancia constituye el prerrequisito de la tributación como herramienta de la ecología.


(22)

10. Particularmente aplicada al desarrollo sustenta-ble la tributación requiere -además- de una


técnica legislativa "per-dis-suasiva" (fundada en argumentos persuasivos y disuasivos), donde la
fuerza de la razón anteceda a la razón de la fuerza legalmente instituida, tornando razonable y aun
deseable no sólo el cumplimiento de las pautas que tienden a solucionar los problemas ambientales
sino también de las normas que prohiben la comisión (por acción u omisión) de daños ecológicos.

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Por tal razón, el "legislador tributario ecológico" posee meta y método propios que difieren de
los del legislador tributario ordinario, cuya mira esencialmente recaudadora suele llevarle a buscar la
obtención de determinados comportamientos humanos, antes que por convicción (variable
psicológica que conlleva el modo existencial de máxima jerarquía de la conducta: la plenitud) o
adhesión (primer grado de carencia), por vía de constricción (manifestándose en el mejor de los
casos como "sano temor") o coacción (extremo que refleja la vacuidad en la conducta respectiva),
desatendiendo -o simplemente ignorando- que las personas (circunstancialmente contribuyentes)
guardan distintas actitudes respecto de las normas jurídicas vigentes a partir del grado de
aceptación o rechazo que tengan hacia las mismas (23) y que, en esa aproximación, disuadir es
inducir, mover a uno con razones a mudar de dictamen o a desistir de un propósito, en tanto que
persuadir es razonar con lo verosímil y con lo opinable, inducir, mover, obligar a uno con razones a
creer o hacer una cosa (24). Como señala Hart, "sentirse obligado" y tener una obligación son cosas
diferentes, aunque sean concomitantes.

Por lo tanto, aun enderezado liminarmente a la captación de recursos de suyo importantes, el


"legislador tributario ecológico" (agrego "municipal"), junto a los singulares caracteres que se
desprenden del orden público ambiental, debe atender sobremanera dichas premisas.

Máxime cuando la preservación de la reserva de la biósfera se inscribe en el marco de la


educación ambiental -como en la especie- pues, si un parque, cual reserva "abierta" y no "cerrada",
tiende a integrar al ser humano, su custodio connatural, con el medio ambiente protegido, nada
mejor que la participación del mismo sea producto de su convencimiento o adhesión, y no de la
mera constricción o coacción que deba soportar.

11. No es difícil advertir entonces que, en la fijación de la tasa diferencial por la explotación de
canteras, el municipio de Magdalena ha incurrido además de las transgresiones a las cláusulas
constitucionales desbrozadas en su fallo por la Corte en evidente inobservancia a tales premisas.

En efecto, al asignar no ya distinto carácter a un mismo servicio sino un monto aproximadamente


trece veces mayor cuando los elementos extraídos son trasportados fuera del partido respecto del
asignado cuando los mismos permanecen en él y de tal modo afectar el derecho de pro-piedad y la
libertad de trabajar y comerciar de la firma accionante (25), lejos de satisfacer objetivos extrafiscales
como la preservación de recursos no renovables y la promoción de industrialización del material

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extraído con la creación subsidiaria de nuevas fuentes de trabajo en el distrito -según adujo- generó
una arbitraria imposición que mal podía suscitar convicción como tampoco adhesión y sólo
mediante constricción cabía esperar su pago por el contribuyente.

La declaración de inconstitucionalidad de la ordenanza impositiva en cuanto fue objeto de


controversia en el caso por la Corte, resultó así el remedio jurídico a tal exceso.

IV. El "Parque Costero del Sur" y un caso pese a todo aleccionador

12. En la legislación argentina -en términos generales- un parque tiende a conservar la naturaleza
y los procesos naturales de la manera menos alterada posible, mientras que una reserva admite
actividades humanas e infraestructura.

No obstante, el "Parque Costero del Sur" -situado en la franja costera del partido de Magdalena e
invocado por el municipio al fundar su defensa en el caso- constituye una reserva de la biósfera e
integra como tal la red mundial establecida en el programa "MaB" (Man and biosphere) de la
UNESCO. Es una reserva "abierta", tendiente a la conservación y el desarrollo del régimen natural y
del material genético que contiene. Propicia así, a diferencia de toda reserva "cerrada" destinada a
una conservación absoluta que excluye la presencia del hombre, una preservación dinámica y
evolutiva del medio, que permite y alienta dicha presencia, en tanto -razonablemente- el ser
humano puede ser el mejor custodio del "metabolismo" de la naturaleza. En tal sentido, cuenta con
el apoyo de los núcleos urbanos de Magdalena, Verónica y Pipinas. (26)

Haciendo gala del pórtico "Naturaleza y cultura pampeana en el mapa del mundo", la reserva -de
aproximadamente 25.000 hectáreas- constituye una muestra muy representativa del bioma
pampeano, en tal estado de conservación que ha llevado a acuñar el lema "si usted quiere ver la
pampa como la conoció Charles Darwin visite el Parque Costero del Sur". En consonancia, su
estructura paisajística permite apreciar, a. un paisaje costero zonas inundables alternadas con playas
de fina arena amarilla y barrancas de calcáreo, b. paisaje de albardón de conchilla o cordón conchil:
sucesivas ingresiones marinas, espina ruta 11 y sobre la cual se monta la última estribación de la
selva en galería del talar, c. paisaje de los altos y bajos occidentales: complejo de bañados de rica
fauna y médanos de conchilla con talares. Los cordones de conchilla -patrimonio natural del parque-

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se hallan entre los bajos costeros y los altos y bajos occidentales, siendo la vegetación en su mayor
parte talar, comunidad arbórea donde predomina el tala ("eltis spinosa"), ulmácea de tronco
retorcido.

13. La actividad minera representa una de las acti-vidades productivas más importantes en el
parque. Pero es, a la vez, la de mayor impacto ambiental, pues actúa fundamentalmente sobre el
suelo y la vegetación del ambiente terrestres, impactando negativamente sobre los componentes en
particular, sobre el ecosistema en general y sobre el paisaje y, aunque su escala es puntual, se
muestra mucho más impactante que una actividad de escala regular como la ganadera que incluso
tiene más antigüedad: se extrae conchilla desde aproximadamente 1930, en cambio, la actividad
ganadera en forma doméstica o como vaquerías se remonta a la Colonia (27).

De allí que la reversibilidad de los efectos causados por tales impactos sea más dificultosa,
requiriendo la recuperación ambiental de la reserva -tendiente a proteger su capital natural y
cultural sin perjuicio de las actividades productivas actuales y futuras- acciones y obras
relativamente importantes, como relleno de terrenos, nivelaciones y forestaciones.

De acuerdo al citado proyecto del CEPA (FLACAM), los depósitos de conchilla (restos de
caparazones de moluscos marinos con diversos grado de conservación, puros o alternando con
depósitos de arena o rodados) se han originado en el período platense (Interglaciar Riss Wurm para
la cronología glaciar o Eerniano para la Europa del noroeste según la correlación tentativa hecha por
Jean Tricart ("Geomorfología de la Pampa Deprimida", pub. INTA, 1973), momento en que se
produce una transgresión marina con un nivel máximo de más de 5 metros y, pese a lo exiguo de la
superficie (35,5 hectáreas) en que se desarrolla la actividad extractiva -en lo que hace a las canteras
dentro del perímetro del parque-, la remoción del suelo y las excavaciones provocan una pérdida del
bosque de tala, asociado directamente al depósito de conchilla subyacente, su indicador biológico,
con el consiguiente deterioro del paisaje por la alta intensidad del disturbio y sin posibilidad práctica
de recuperación en el corto plazo y mediano plazo a no ser la adopción de in-tensas medidas con
altísimos costos económicos.

Por ello, el proyecto recomendaba al municipio de Magdalena "establecer rápidas pautas de


manejo de la actividad elaboradas en acuerdo de técnicos, empresarios y autoridades" (p. 73), así
como medidas a implementar en el corto plazo en el marco del rol de la reserva de biósfera para la

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educación ambiental (p. 159), incluyendo la determinación de un sistema de obligaciones y
correspondientes sanciones para aquellas actividades que aten-ten contra el valor ambiental,
paisajístico, histórico, a fin de propiciar un uso racional de los mismos, con el aporte del Poder
Ejecutivo bonaerense, cuyo decreto 1537 (Adla, XLV-2127) de fecha 21-III-85 reconoció la naturaleza
de reserva del área y la declaró de interés provincial (28).

14. Así las cosas, podría pensarse que al resolver la causa "Tapera Arteche S.C.A.
s/inconstitucionalidad" la Corte ha resguardado las garantías individuales de la igualdad ante la ley,
derecho de propiedad y libertad de trabajo, industria y comercio (29), a expensas del orden público
ambiental cuya defensa asumió la demandada. Sin embargo, amén de la solución justa que anida en
el decisorio, toda vez que en la especie no se demostró el apego constitucional de la ordenanza
impugnada sino por el con-trario la vulneración de tales garantías como la falta de configuración de
una pugna entre ambos bienes jurídicos que obligare a su superación por otra vía interpretativa (30),
advierto que si el Tribunal hubiera dado la razón a la comuna, ésta desde luego habría ganado el
juicio pero también habría continuado la extracción de conchilla en el ámbito del parque sin
atisbarse siquiera, aún circunscripto el destino del material dentro y no ya fuera del partido como
consecuencia del elevadísimo monto de la tasa diferencial en tal caso subsistente, de qué modo se
habría recompuesto el sector frente al daño ambiental emergente.

El resultado adverso del pleito, en cambio, obliga al Concejo Deliberante y al Departamento


Ejecutivo de Magdalena en ejercicio del poder de policía a adoptar otras medidas que, observando
las cláusulas constitucionales conculcadas en la especie, preserven efectiva y permanentemente la
reserva en cuestión.

Quizá no necesite ir demasiado lejos. El propio proyecto del CEPA (FLACAM) -según se expuso-
orienta al respecto. En todo caso y con la colaboración del organismo competente provincial,
convendrá efectuar una evaluación de impacto ambiental (EIA) (31) sobre la actividad extractiva en
el ámbito del "Parque Costero del Sur", previa a cualquier decisión en el marco de los principios y
normas que llevaron a declarar al mismo reserva de la biósfera como de un desarrollo sustentable
de dicha actividad.

10
Especial para La Ley. Derechos reservados (ley 11.723)

(1) Báez, Alberto, "Rel entorno humano (medio ambiente)", reflexión a partir de la ciencia, Comité de Ingeniería y
Ambiente, UADI, La Plata, 1989, ps. 23 y sigtes. En análogo sentido Bustamante Alsina, Jorge, "Responsabilidad civil por
daño ambiental", LA LEY, 1994-C,1052. El glosario de la ley bonaerense 11.723 (Adla, XVI-A, 1240) del medio ambiente
(B.O. 22/XII/95), define al ambiente como el "sistema constituido por fac-tores naturales, culturales y sociales,
interrelacionados entre sí, que condicionan la vida del hombre a la vez que constantemente son modificados y
condicionados por éste".

(2) Cf. Cano, Guillermo J., "Introducción al derecho am-biental argentino", LA LEY, 154-913, esp. 917; Báez, ob. y p.
cits.

(3) Cf. Báez, ob. cit., p. 31; Bloy, René, "Los delitos contra el medio ambiente en el sistema de la protección del bien
jurídico", La Ley, suplemento de actualidad, 7-III-95. A su vez, Cano, ob. y p. cits., señala que el ambiente humano está
compuesto por dos categorías de elementos interdependientes: el entorno natural (los recursos naturales vivos e inertes) y
el entorno creado o cultivado por el hombre (incluyendo ciertos fenómenos naturales a veces inducidos por él).

(4) Término acuñado por Ehrlich y Holdren en 1975 y al que acude Bloy, ob. cit., precisando que el ecosistema
hombre-medio ambiente constituye su objeto de investigación.

(5) Por tal motivo las normas sobre uso del suelo constituyen normas de preservación ambiental. El bien jurídico
protegido, sin embargo, no es el suelo sino la pureza del mismo. En la Provincia de Buenos Aires mucho más ahora, luego
de la doble inserción del término suelo en la cláusula ambiental (art. 28) de la Carta reformada (en relación a la promoción
de acciones estatales a fin de evitar su contaminación, como la del agua y el aire, y de asegurar políticas de conservación y
recuperación de su calidad compatible con la exigencia de mantener su integridad física y capacidad productiva). Conc.
arts. 45 a 49, ley 11.723 (Adla, XXXVII-D, 4941) del medio ambiente cit., y 2, incs. a), b) y g), dec.- ley 8912 de ordenamiento
territorial y uso del suelo; cf. Botassi, Carlos A., "La preservación ambiental en el contencioso administrativo provincial",
Rev. Colegio de Abogados de La Plata, nº 42, enero-junio-1982, ps. 261 y sigtes., esp. 267.

(6) El tema se relaciona con una cuestión largamente debatida en la doctrina: la posibilidad de legitimación judicial de
los ciudadanos para actuar en defensa del entorno, hoy superada en virtud de las reformas introducidas en la Constitución
Nacional (v. arts. 41 a 43) y en la Constitución Bonaerense (doct. arts. 15, 28, 38 y 166) en 1994 que han consagrado la
protección de los llamados intereses difusos y por ende tal posibilidad (cf. voto del doctor Hitters, SC Buenos Aires, causa
B. 55.392 "Rusconi", res. 4/VII/95; conc. ley provincial 11.723 del medio ambiente cit., cap. IV: De la defensa jurisdiccional,
arts. 34 a 38). Sobre los antecedentes de aquélla puede verse: Morello, Augusto M., "La defensa de los 'intereses difusos' y
el derecho procesal", JA-1978-III-321; Grecco, Carlos, "Legitimación contencioso administrativa y tutela judicial de interés
legítimo", LA LEY, 1981-C,878; Bolla, Mario Edgardo-Bissio, Enrique E.-Osio, Alejandro, "La protección de los intereses
difusos con especial referencia al medio ambiente", ponencia presentada al XI Congreso Nacional de Derecho Procesal, Ed.
A.G.G., La Plata, 1981; Morello, A.M.-Hitters, Juan Carlos Berizonce, Roberto, "La defensa de los intereses difusos", JA-
1982-IV, 700, y "La defensa de los intereses difusos. La justicia entre dos épocas", Ed. Platense, La Plata, 1983, ps. 208 y
sigtes.; Marienhoff, Miguel S., "Delfines o toninas y acción popular", ED-105-244, y "Nuevamente acerca de la acción
popular. Prerrogativas jurídicas. El 'interés difuso'", ED-106-922; Cano, Guillermo, "Un hito en la historia del derecho
ambiental argentino", LA LEY, 1983-D,568, y "Acerca de la acción popular y otros temas de derecho ambiental", ED-107-
876; Mairal, Héctor A., "Sobre legitimación y ecología", LA LEY 1984-B, 779; Quiroga La-vié, Humberto, "Los derechos
públicos subjetivos y la participación social", Ed. Depalma, 1985, ps. 103 y sigtes.; Morello, A. M. Stiglitz, Gabriel, "Tutela
procesal de los derechos personalísimos e intereses colectivos", Ed. Platense, La Plata, 1986, esp. caps. IX y XIII, ps. 135 y
212 y sigtes.; Dromi, José Roberto, "Derecho Administrativo", Ed. Astrea, Buenos Aires, 1992, t.I, ps. 520 y sigtes., esp. 531
a 535; Lopez Alfonsín, M. A. Dalla Vía, A.R., "Los llamados 'intereses difusos' y la protección constitucional del medio
ambiente", ED-147-784, y "El amparo colectivo y la tutela jurisdiccional del medio ambiente", ED-151-691; De Santis,
Gustavo J., "La protec-ción constitucional del ambiente. La legitimación del art. 43 de la Constitución Nacional después de
la reforma", La Ley,1995-D, 1117; Botassi, Carlos Alfredo, "La defensa judicial del medio ambiente", La Ley Buenos Aires,
1995, 935 y sigtes.

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(7) Cf. Pigretti, Eduardo, "Derecho ambiental", Buenos Aires, 1993, p. 52; cfr. Cassagne, Juan C., "Sobre la protección
ambiental", La Ley1995-E, 1217. Por su parte, Rocca, Ival, Abatti, Enrique y Rocca, Ival (h), prefieren llamar al derecho
ambiental "ecoderecho" (La Ley, 1984-B, 767, y Enc. Jur. Omeba, apéndice V, p. 295 y sigtes., Buenos Aires, 1986), en tanto
que el ex-presidente de la Suprema Corte de Justicia bonaerense Antonino Vivanco lo denomina asimismo "derecho
eubiótico" (del gr. eubiotos, eú bien, bios vida, relativo al arte de bien vivir), por tratarse de un "derecho a la vida, pues
sirve para proteger la integridad física de la persona y es inherente a la libertad y a la igualdad, por cuanto protege también
su integridad moral" (de su voto en minoría, Ac. 49.992, SC Buenos Aires, causa "Rovere y otra s/amparo", sent. 14-VI-94,
BO-DJJ, 15/IX/94). Cabe agregar que, a nivel internacional, la doctrina considera a la Conferencia de Estocolmo (1972)
como la piedra basal del nuevo derecho.

(8) Green, Guillermo Malm y Spenley James W., "Aproximación a una teoría de los principios del derecho ambiental",
La Ley, 1994-D, 986.

(9) Y no transdisciplinaria, pues cada especialidad necesita de las otras para alcanzar una cabal comprensión del
fenómeno.

(10) Bustamante Alsina, Jorge, "El orden público ambiental", LA LEY, 1995-, 916.

(11) Sin el propósito de agotar un inventario y a sólo título ejemplificador, estudian y eventualmente desarrollan
programas y acciones en tal sentido: Escuela Latinoamericana de Bioética (ELABE) con especial referencia a la ética
ambiental o ética ecológica; Facultad Latinoamericana de Ciencias Ambientales (FLACAM), con maestría en formación
ambiental, actuando asimismo la Fundación Centro de Estudios y Proyectos del Ambiente (CEPA), ambos en La Plata;
Instituto de Política Ambiental de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas; Instituto de Derecho Ambiental del
Colegio de Abogados de La Plata; Licenciaturas en Ingenierías Ambientales (ingeniería ambiental, licenciatura en ciencias
del ambiente y analista ambiental, en Universidad Católica Argentina, con posgrados de master en tecnología y gestión
ambiental y curso de management ambiental; licenciatura en aprovechamiento de recursos naturales renovables, en
Universidad Nacional de La Pampa; técnico universitario en información ambiental, en Universidad Nacional de Luján);
Escuela de Posgrado en Ambiente y Patología Ambiental, con carreras de especialista y magister, Facultad de Ciencias
Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata; Centro Experimental de Tecnología y Agronegocios (CETA), Facultad de
Ciencias Agrarias, Universidad de Belgrano; Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sustentable; Asociación para
la Protección del Ambiente de Buenos Aires (APA); Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado
(CEAMSE); Fundación Ambiente y Recursos Naturales de Buenos Aires (FARN); Fundación Vida Silvestre de Buenos Aires;
Fundación de Estudios Sanitaristas 15 de Mayo, en el ámbito de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires; "Pacto
Ecológico", agrupación política que opera en el seno del partido Justicialista bonaerense. A escala regional o mundial,
desde luego, lo hacen organizaciones como "Green Peace" o los llamados partidos ver-des.

(12) Formal (en todos los niveles educativos) como infor-mal (susceptible de impartirse, por ejemplo, a través de los
medios de comunicación). En ese contexto se ha señalado el rol de las reservas de biósfera para la educación ambiental.

(13) Tawil, Guido Santiago, "La cláusula ambiental en la Constitución Nacional", LA LEY 1995-B, 1291, esp. 1326. La
obligación de proveer a la información y educación ambiental ha sido incorporada no sólo por la Carta Nacional (art. 41)
sino también por su similar bonaerense (art. 28), a la que ha sucedido la citada ley 11.723, contemplando el sistema
provincial de información ambiental, la educación ambiental con inclusión de los medios de comu-nicación, e incentivos a
la investigación, producción e instalación de tecnologías relacionadas con la protección del ambiente (arts. 26 a 33).

(14) Quiroga Lavié, Humberto, "El estado ecológico de derecho en la Constitución Nacional", LA LEY, 1996-B, 950.

(15) Wolf Paul, "¿La irresponsabilidad organizada? (comentarios sobre la función simbólica del derecho ecológico)",
ED-136-820. De tal manera, como él mismo lo admite, ha variado radicalmente su posición pues en el Segundo Congreso
Internacional de Filosofía del Derecho (La Plata, 1987) había expresado su convencimiento de que las exigencias del
pensamiento ecocentrista y los imperativos de una ética de la civilización tecnológica eran tan apremiantes y tan
convincentes, tan generales y aptos para crear consenso, que producirían un cambio en el pa-radigma de la filosofía del
derecho en el sentido del surgimiento de una especie de "derecho natural de la naturaleza", así como que "era posible con
ayuda del amplio instrumental del derecho ecológico positivo, salvar el medio ambiente y con ello la sobrevivencia del
género humano".

(16) Asimismo adjetivado "sostenible" (sustainable, en inglés) y "durable" (del francés) conforme señala González

12
Arzac, Felipe A., "El medio ambiente en la Constitución Argentina (marco institucional para un desarrollo sustentable)",
Rev. de la Administración Pública (201), ps. 5 y sigtes., esp. 10.

(17) Bustamante Alsina J., "Responsabilidad civil..." cit, p. 1053.

(18) Enmienda japonesa de 1970, adoptada por la Conferencia Internacional de 1972 de Estocolmo; v. Rocca, Ival y
Dufrechou, Roberto, "La responsabilidad civil por la agresión ecológica en el derecho ambiental latinoamericano", ED-106-
999; Green, G.M. y Spenley, J.W., ob. cit., ps. 990 a 992.

(19) Morello-Hitters-Berizonce, "La defensa de los intereses difusos. La justicia entre dos épocas" cit., ps. 234 y 235.
Ver, en análogo sentido, los votos de los jueces Leopoldo Schiffrin (CFed. sala III, La Plata, causa "Giménez", 8-VIII-88, ED-
131-134, esp. 154 (-La Ley 1989-C,117-)) y Francisco Roncoroni (C1ª CC, sala III, La Plata, causas "Sagarduy", 15-XI-94, LA
LEY BUENOS AIRES, 1995, 935 y sigtes.; y "Almada c. Copetro" 9-II-95).

(20) Doct. SC Buenos Aires, causas I. 1018 "Delta Plata S.A.", 5-VI-79; B 46.950 "Delco" (DCA), 11-III-80; I. 1229
"Martins Oliveira y otros", 10-IV-84, ED-110-410; I. 1248 "Sancho", 15-V-90. V. Bolla, Mario Edgardo, "Algunas re-flexiones
en torno al poder de policía municipal", ed. Instituto de Derecho municipal y urbanismo, UNA, La Plata, 1983, ps. 18 y
sigtes.

(21) Cf. Giuliani Fonrouge, "Derecho Financiero", Ed. De-palma, Buenos Aires, II-903, esp. 984 y sigts.; Spisso, Rodolfo,
"Derecho constitucional tributario", 1991, ps. 69 y 75; Martins, Daniel H., "El municipio y su problemática contemporánea
(facultades y atribuciones del gobierno municipal)", ED-116, 6-I-86.

(22) Laciar, Mirta E., "Contribución de la legislación tributaria al desarrollo sustentable", en "Ciencias políticas y
desarrollo sustentable", Buenos Aires, 1993, ps. 133 y sigtes., comentado por González Arzac, F. A., "El medio ambiente..."
cit., ps. 10 y 11.

(23) Sobre esto ver mi artículo "Acerca del derecho como control social", Boletín de la Asociación Argenti- na de
Filosofía del Derecho Nº 28, La Plata, octubre'85, ps. 6 y 7.

(24) Ya Aristóteles proponía buscar en cualquier situación los medios de persuasión disponibles, la facultad de conocer
en cada caso aquello que es apto para persuadir o convencer ("El arte de la retórica", Eudeba, 1966, I. 1355, ps. 42 y 43).
En la actualidad, Chaim Perelman ha acentuado el estudio de las técnicas discursivas que tratan de provocar y acrecentar la
adhesión de los espíritus a tesis que se presentan para su asentimiento (incluyendo las promesas y aún las amenazas, pues
la retórica se sirve del lenguaje para obtener la adhesión). Hay así un creciente interés por la función que cumplen los
motivos en la toma de decisiones (ensayo de persuasión), la noción de auditorio central y la argumentación persuasiva
convincente ("La lógica jurídica y la nueva retórica", Ed. Civitas, Madrid, 1988).

(25) El presente nos recuerda -cual reverso de la medalla- otro caso de inconstitucionalidad resuelto por la Corte (I.
1323 "González y otros c. Municipalidad de Almirante Brown", 4-IV-95). Entonces por mayoría, el Tribunal acogió
parcialmente la demanda en cuanto la ordenanza atacada establecía una limitación horaria (a partir de las 9 horas) para el
ingreso al partido de Almirante Brown de pan elaborado fuera del mismo, a la que consideró discriminatoria e
incompatible con las garantías de igualdad ante la ley y libertad de trabajo, industria y comercio. Similar como injustificado
celo proteccionista, según se advierte, llevó a ambas comunas a desalentar y/o diferir en un caso el egreso y en el otro el
ingreso de bienes.

(26) Semejantes reservas ecológicas son las de "Ñacuñán" en Mendoza (atravesada por la ruta provincial 153), "San
Guillermo" en San Juan, "Laguna Blanca" en Catamarca. En la Provincia de Buenos Aires acaba de declararse "reserva
natural provincial de uso múltiple" a la "Reserva Natural Río Luján" sita en la fracción de una isla en el Delta del Río Paraná,
partido de Campana (ley 11.811, BO 24-VII-96).

(27) Fuente: "Parque Costero del Sur", CEPA (Centro de Estudios y Proyectos del Ambiente), FLACAM, Ed. "Ambiente",
La Plata, 1989.

(28) Aun con la intervención o colaboración provincial, el proyecto enfatizaba que el municipio es el ejecutor directo e

13
inmediato en resguardo de la riqueza natural y cultural local, suministrando los siguientes límites y pautas para la
aplicación del poder de policía municipal en dicha reserva: a) que haya ley previa o reglamento delegado, b) que sea
razonable, esto es imponer prestación de cumplimiento posible en proporción adecuada entre los motivos y fines elegidos
y entre las infracciones y las sanciones, c) todo sin perjuicio del respeto por el prin-cipio de igualdad ante la ley, que es
también una forma de razonabilidad y d) con limitaciones a la propiedad privada en interés público según las zonas de
"amortiguación" y zona "núcleo" de la reserva.
Ver, en análogo sentido, Scotti, Edgardo O., "Atribuciones y responsabilidades municipales en el dec. ley 8912", p. 2:
"La comuna como responsable de la planificación y ejecución", Ed. A. G. G., La Plata, ps. 3 y sigtes., conc. 25.

(29) Lo que no es poco, me apresuro a decir.

(30) Cassagne (ob. cit.), sin desconocer que determinadas empresas constituyen uno de los sectores causantes del
deterioro ambiental y que resulta necesario limitar la contaminación, sostiene que en la problemática ambiental subyace
un trasfondo ideológico que suele conducir a una visión apocalíptica tendiente a justificar la imposición a los particulares
de obligaciones desproporcionadas o irrazonables. Por ello -añade- una solución realista consiste en lograr un adecuado
equilibrio entre todos los intereses en juego. En similar sentido, Dozo Moreno, Abel ("Lo administrativo y lo judicial
enfrentados", La Ley, suplemento de derecho ambiental, 12-XII-95, ps. 7 y 8) advierte sobre los supuestos problemas
ambientales, materia que se presta a que se restrinjan o conculquen derechos so pretexto de que es más importante
proteger el medio ambiente que el orden público. En suma, no todo daño a la naturaleza comporta un daño antijurídico y
resulta necesario compatibilizar la protección del ambiente con otros bienes jurídicos igualmente valiosos. Tal como lo hizo
la Corte, agrego, en el presente caso.

(31) Procedimiento destinado a identificar e interpretar, así como a prevenir, las consecuencias que acciones o
proyectos públicos o privados puedan causar al equilibrio ecológico, al mantenimiento de la calidad de vida y a la
preservación de los recursos naturales existentes. Cf. Green y Spenley, ob. cit. ps. 987 a 989: Cousillas, Marcelo J.,
"Evaluación del impacto ambiental", Montevideo, 1994, ps. 48 y sigtes.; Valls, Florencia M., "La evaluación del impacto
ambiental ya es una realidad jurídica argentina", La Ley, suplemento de actualidad, 7-II-95.

Conc. leyes nacionales 23.879 (EIA de represas hidroeléctricas) (Adla, LV, 3737), 24.051 (EIA de plantas de disposición final
de residuos peligrosos) (Adla, LIII-B, 1468), 24.354 (Adla, LIV-C, 2870) (EIA de inversiones públicas) y leyes provinciales
11.459 (EIA previa a la radicación de industrias) (Adla, LIV-A, 809), 11.720 (de residuos especiales, BO 13-XII-95) (Adla, XVI-
A, 1224) y 11.723 (del medio ambiente, declaración de impacto ambiental, arts. 10 a 24 y glosario), decretos
reglamentarios provinciales 1.601/95 (certificado de aptitud ambiental, arts. 34 y sigtes., esp. 41 a 43, Adla 24-1995, 50 y
sigtes.) y su mod. 1741/96 (EIA anexos 4 y 5, BO 19-VI-96) y resolución 17/96 de la Se-cretaría de Política Ambiental
bonaerense (autorizando a los municipios que lo soliciten a otorgar certificados de aptitud ambiental a establecimientos
industriales; BO 7-III-96).

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