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CONSULTA DE LENGUA Y LITERATURA

NOMBRE:JORDAN ANDRES CARDENAS CEDEÑO

Que es la falacia

En lógica, una falacia (del latín: fallacia, ‘engaño’) es un argumento que parece
válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente para
persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención
debido a descuidos o ignorancia. En ocasiones las falacias pueden ser muy
sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para detectarlas.

 Tipos de falacia

1. Falacias no formales

Las falacias no formales son aquellas en las que el error del razonamiento tiene
que ver con en el contenido de las premisas. En este tipo de falacias lo que se
expresa en las premisas no permite llegar a la conclusión a la que se ha llegado,
independientemente de si las premisas son ciertas o no.

Es decir, que se apela a ideas irracionales sobre el funcionamiento del mundo


para dar la sensación de que lo que se dice es cierto.

 Falacia ad ignorantiam

En la falacia ad ignorantiam se intenta dar por hecha la veracidad de una idea


por el simple hecho de que no se puede demostrar que es falsa.

El famoso meme del Monstruo Espagueti Volador se basa en este tipo de falacia:
como no se puede demostrar que no existe un ente invisible formado de
espaguetis y albóndigas que además es el creador del mundo y sus habitantes,
debe de ser real.

 Falacia ad verecundiam

La falacia ad verecundiam, o falacia de autoridad, vincula la veracidad de una


proposición a la autoridad de quien la defiende, como si eso proporcionase una
garantía absoluta.

Por ejemplo, es corriente argumentar que las teorías de Sigmund Freud sobre
los procesos mentales son válidas porque su autor era neurólogo.
 Argumento ad consequentiam

En este tipo de falacia se intenta hacer ver que la validez o no de una idea
depende de si aquello que se puede inferir a partir de ella resulta deseable o
indeseable.

Por ejemplo, un argumento ad consequentiam sería dar por hecho que ls


posibilidades de que el ejército dé un golpe de estado en un país son muy bajas
porque el escenario contrario supondría un duro golpe para la ciudadanía.

 Generalización apresurada

Esta falacia es una generalización no fundamentada en datos suficientes.

El ejemplo clásico lo encontramos en los estereotipos acerca de los habitantes


de ciertos países, que pueden llevar a pensar falazmente, por ejemplo, que si
alguien es escocés debe de caracterizarse por su tacañería.

 Falacia del hombre de paja

En esta falacia no se critica las ideas del oponente, sino una imagen
caricaturizada y manipulada de estas.

 Post hoc ergo propter hoc

Se trata de un tipo de falacia en el que se da por sentado que si un fenómeno


ocurre después de otro, es que está causado por este, a falta de más pruebas
que indiquen que eso es así.

Por ejemplo, se podría intentar argumentar que la subida repentina en el precio


de las acciones de una organización se ha producido porque el inicio de la
temporada de caza mayor ya ha llegado a Badajoz.

 Falacia ad hominem

Por medio de esta falacia se niega la veracidad de ciertas ideas o conclusiones


resaltando las características negativas (más o menos distorsionadas y
exageradas) de quien las defiende, en vez de criticar la idea en sí o el
razonamiento que ha llevado a ella.
Un ejemplo de esta falacia lo encontraríamos en un caso en el que alguien
desprecie las ideas de un pensador argumentando que este no cuida su imagen
personal.

Sin embargo, hay que saber distinguir este tipo de facacia de argumentos
legítimos referidos a las características de una persona en concreto. Por ejemplo,
apelar a la falta de estudios universitarios de una persona que habla sobre
conceptos avanzados de física cuántica puede considerarse una argumentación
válida, ya que la información que se da guarda relación con la temática del
diálogo.

 Falacias formales

Las falacias formales lo son no porque el contenido de la premisa no permita


llegar a la conclusión a la que se ha llegado, sino porque la relación entre las
premisas hace que la inferencia no sea válida.

Por eso sus fallos no dependen del contenido, sino del modo en el que están
vinculadas las premisas, y no son falsas porque hayamos introducido en nuestro
razonamiento ideas irrelevantes e innecesarias, sino porque no hay coherencia
en los argumentos que usamos.

La falacia formal puede ser detectada sustituyendo todos los elementos de las
premisas por símbolos y viendo si el razonamiento se ajusta a las reglas lógicas.

 Negación del antecedente

Este tipo de falacia parte de un condicional del tipo "si le doy un regalo, será mi
amigo", y cuando se niega el primer elemento, se infiere incorrectamente que el
segundo también queda negado: "si no le doy un regalo, no será mi amigo".

 Afirmación del consecuente

En este tipo de falacia también se parte de un condicional, pero en este caso se


afirma el segundo elemento y se infiere incorrectamente que el antecedente es
verdadero:

"Si apruebo, descorcho el champán".

"Descorcho el champán, así que apruebo".


 Término medio no distribuido

En esta falacia el término medio de un silogismo, que es el que conecta dos


proposiciones y no aparece en la conclusión, no cubre en las premisas a todos
los elementos del conjunto.

Ejemplo:

"Todo francés es europeo".

"Algún ruso es europeo".

"Por lo tanto, algún ruso es francés

 Que es contradicción

En lógica, una contradicción es una incompatibilidad entre dos o más


proposiciones. Por ejemplo, las oraciones «llueve y no llueve» y «ni llueve ni
truena, pero llueve y truena» expresan contradicciones.

Contradicciones antagónicas y no antagónicas

Las contradicciones antagónicas en la sociedad tienen por base los intereses


inconciliables de fuerzas, clases o grupos enemigos. Las contradicciones de ese
género sólo se eliminan por lo general por la violencia, vale decir, por una lucha
de clases revolucionaria y la victoria de una clase sobre la otra, o bien, por
guerras, &c. Así, las contradicciones entre la burguesía y el proletariado cuyos
intereses esenciales son diametralmente opuestos, se eliminan por la revolución
socialista. Mientras exista el capitalismo, “el antagonismo entre el proletariado y
la burguesía es una lucha de clase a clase, lucha que llevada a su más alta
expresión, es una revolución total”. (Marx, Miseria de la filosofía, Ed. alem.). En
la URSS, en el período de transición del capitalismo al socialismo, había
contradicciones antagónicas entre la clase obrera y el campesinado laborioso
por una parte, y la burguesía urbana y los kulaks por la otra. El Estado de la
dictadura del proletariado superó esas contradicciones antagónicas venciendo a
las clases explotadoras. Otro ejemplo de contradicciones antagónicas: las
contradicciones entre los Estados imperialistas, entre la burguesía imperialista
de diversos países.
En el caso de las contradicciones no antagónicas, ya no se trata de clases
enemigas con intereses diametralmente opuestos, y estas contradicciones
tienen que ver con cuestiones particulares corrientes y no con cuestiones
fundamentales. El rasgo distintivo de las contradicciones no antagónicas es que,
a diferencia de las precedentes, no se transforman necesariamente en una
oposición hostil y que la lucha entre ellas no desemboca en un conflicto. Un
ejemplo de contradicciones de ese género lo ofrece la situación que existía antes
de la edificación del socialismo en la URSS entre la clase obrera, representante
del socialismo, y el campesinado, clase de pequeños propietarios. Pero los
obreros y los campesinos tienen también importantes intereses comunes que
compensan esas contradicciones: sólo el socialismo libera a obreros y
campesinos de la servidumbre y la explotación y crea las condiciones de una
vida humana y feliz verdaderamente. Por eso, la alianza de los obreros y
campesinos es el principio supremo de la dictadura del proletariado. Las
contradicciones no antagónicas, a diferencia de las contradicciones antagónicas,
no se eliminan por medio de una lucha de clases encarnizada, sino por una
transformación metódica y gradual de las condiciones económicas que
constituyen la causa de esas contradicciones. La URSS ha ofrecido un ejemplo
magnífico de la manera como es preciso superar las contradicciones no
antagónicas entre la clase obrera y el campesinado, ejemplo de un enorme
alcance internacional.

Ambigüedad

En el artículo Palabras ambiguas: todo un mundo por descubrir, ya hacía


referencia a este tipo de estructuras y términos dudosos. Hoy vamos a insistir en
el tema y clarificar los tipos o clases de ambigüedad que se nos pueden
presentar al hablar o escribir.

Fijaos en la siguiente frase, en un diálogo en el que intervienen tres


interlocutores: «ayer vi a su madre«. Si A, B y C son los interlocutores y es A
quien dice la frase, ¿a qué madre se refiere, a la de B o a la de C? Por tanto,
ante las dudas, es conveniente dar una definición amplia de ambigüedad:
La ambigüedad es la propiedad de palabras, expresiones, frases, etc., para
ofrecer distintas interpretaciones en la lectura, aunque también se da en el
mundo oral.

¿Causas de la ambigüedad? Pueden ser de carácter muy diverso, a menudo por


incorrecciones gramaticales. Veamos otro ejemplo:

—Ayer vi a Manolo paseando.

—Paseando, ayer vi a Manolo.

Si lo que quiero decir es que paseando yo ayer, vi a Manolo, obviamente la forma


correcta es la segunda. Si en cambio quiero decir que vi a Manolo ayer, quien
estaba paseando mientras lo veía, la estructura correcta de la frase es la primera.
En ambos casos, para evitar la confusión, es necesario construir la frase
correctamente.

TIPOS DE AMBIGÜEDAD

Veamos una clasificación general, que nos puede dar una idea de dónde pueden
esconderse diversos grados de ambigüedad:

Ambigüedad fonológica: cuando una cadena de sonidos puede resultar


confusa.

Ejemplo: es/conde (puede significar un tiempo del verbo esconder o el predicado


de ser (un título nobiliario).

Ambigüedad funcional: cuando se usa un término con doble función


gramatical.

Ejemplo: he vuelto a ver (antes no veía y ahora sí; o bien, me he dado una vuelta
para ver cómo continúan las cosas por aquí).

Ambigüedad léxica: cuando la duda surge respecto a un término aislado, que


admite diversas interpretaciones.

Ejemplo: usted aquí no pinta nada (si no sabemos más del asunto, puede ser
que se refiera a pintar las paredes o bien a que «sobra» en este sitio).
Ambigüedad morfológica: se da cuando coinciden en una frase dos formas de
un mismo verbo.

Ejemplo: Pedro y yo escribimos un cuento (no se sabe si lo hemos escrito ya o


lo estamos escribiendo)

Ambigüedad sintáctica: cuando la estructura sintáctica de la frase tiene varias


interpretaciones. Se divide, a su vez, en dos clases: pragmática y semántica.

Ambigüedad pragmática: depende del contexto del lenguaje y del hablante, en


un momento dado.

Ejemplo: golpeó el armario con el bastón y lo rompió (no sabemos si se rompió


el bastón o el armario).

Ambigüedad semántica: cuando afecta a un elemento de la frase que puede


ser interpretado de diversos modos.

Ejemplo: Pedro quiere pelearse con un francés (no sabemos si se trata de


cualquier francés o de uno en particular).

Claro está que todos estos tipos de palabras u oraciones ambiguas pueden ser
solucionados mediante la adición (en general) de algún complemento (oral o
escrito) que la deshaga.

Ejemplos:

Vi al padre de usted (en vez de decir: vi a su padre).

Arrojó el bastón sobre el armario y se rompió este último («este último aclara la
frase).

Pedro quiere pelearse con un francés que se llama Pierre (el añadido deshace
la ambigüedad).

Pedro y yo escribimos un cuento el mes pasado («el mes pasado» aclara que no
lo estamos escribiendo actualmente).

Usted aquí no pinta ninguna pared (en vez de «no pinta nada«).

Tiene el título de conde (en vez de «es/conde» que podría confundirse con una
forma verbal de esconder)
Supongo que se puede ver con claridad la forma práctica de superar cualquier
tipo de término o secuencia lingüística ambigua, no es difícil, si te fijas un poco
atentamente.

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