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Revista de Geografía Espacios

Ensayo Rev. Geogr. Espacios Vol. 2, No4: 49-69, 2012

La Identidad Local en las visiones de desarrollo


Local Identity in development visions
Raúl González Meyer
Departamento de Estudios Generales, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, Chile.
Profesor invitado de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.
E-mail: raul.gonzalez.meyer@gmail.com

Resumen
Este artículo, desde distintas perspectivas, muestra las relaciones que han sido establecidas entre las nociones de desa-
rrollo con la identidad local territorial: la forma en que la identidad territorial ha sido aprehendida y evaluada o valorada
desde diferentes perspectivas y estrategias de desarrollo. El período abarcado parte desde el momento de consolida-
ción de las Ciencias Sociales del desarrollo, luego de la Segunda Guerra y finaliza con los actuales debates referidos al
proceso de globalización. Esto abarca los proyectos de modernización nacional, el punto de vista culturalista, la idea del
desarrollo endógeno y los distritos marshalianos, el enfoque de la competitividad global y la visión de las resistencias
locales. En cada una de estas perspectivas aparecen consideraciones relativas a los espacios locales y sus identidades.
Como lo revelará el artículo, esas consideraciones parten de diferentes ángulos y valores que en muchos casos son con-
tradictorios entre sí. Finalmente, se realizan algunas propuestas de cómo puede ser aprehendida y evaluada la identidad
territorial con relación al desarrollo local.
Palabras claves: Identidad territorial, estrategias de desarrollo, resistencias locales, globalización, nacionalismos.

Abstract
This article, from distinctive perspectives, studies relations between the notion of development and local territorial
identity. The study goes from after the Second World War until the present debates related to globalization, period in
which social sciences and economy related to development are consolidated. The revision emphasizes the national
modernization projects, the cultural perspective, the endogen development viewpoint, Marshall’s districts approach,
the globalized competitiveness and the local resistance. In all these perspectives, the local area, identities and culture
are taken into account. The article studies the phenomenon from very different angles and values, and, in some cases,
from opposite points of view. Finally, considerations are made about how can be apprehended and evaluated territorial
identity in relation with local development
Keywords: Territorial identity, development strategies, local resistance, globalization, nationalism.

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Identidad y desarrollo local

Introducción
El tema de este artículo es acerca de las re- en las propuestas de desarrollo? Con esto se
laciones que han sido establecidas en lo busca contribuir a ordenar un debate en el
académico y en lo político entre identidades que ambas situaciones sociales -identidad y
territoriales locales y procesos de desarrollo. desarrollo- suelen aparecer mencionadas y re-
Por territorio local se comprenden de manera lacionadas de manera cada vez más frecuente,
genérica escalas subnacionales variadas que pero en que sus usos o significados –como en
abarcan desde las regiones administrativas toda temática que cobra importancia- suelen
hasta otras menores, que en conjunto forman ser distintos, a veces confusos y otras veces
un “mesonivel” dentro de un espacio nacional. contradictorios (Debuyst, 1998, ver también
Se afirma que lo local constituye una escala Anexo 1).
en que existe lo social (Arocena, 1995), o si se
Complementariamente, considerando los
prefiere, es en la escala local donde ocurren
contenidos antes expuestos, se harán algunos
procesos de construcción social de una terri-
aportes a la manera de comprender esta rela-
torialidad a partir de la acción e interacción de
ción, lo que supone obligadamente, algunos
agentes (González, 2008). Esta escala y territo-
juicios de valor sobre lo que debemos enten-
rios locales han venido siendo objeto durante
der por desarrollo y sobre la importancia de
los últimos decenios de una revalorización
la identidad para una sociedad local. En este
desde varios fundamentos, entre ellos, lo local
artículo no se hará una discusión sobre la no-
como espacio deseable para impulsar estrate-
ción de desarrollo para el período que aquel
gias de desarrollo (González, 1995).
comprende. Lo que sí se realiza es la caracte-
Más precisamente, se buscará reconstituir las rización básica del cómo se le entiende desde
aproximaciones con que en estos últimos de- las diferentes perspectivas con que se le rela-
cenios hasta el presente, se han establecido ciona con la identidad territorial local. Para una
teóricamente las relaciones entre identidad revisión de las distintas teorías del desarrollo y
territorial local y desarrollo, desde el propósito la discusión sobre su propia concepción, en-
explícito de impulsar este último. Para esto se tendido ello como una noción en disputa, con
intenta responder la pregunta: ¿cómo ha sido preeminencias y contestaciones, ver González
considerada la cuestión de la identidad local Meyer (en prensa).

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González

La identidad local mirada desde el nacionalismo modernizador


Siguiendo una secuencia histórica y tomando escala nacional. Esto es, un proceso de cam-
como punto temporal de partida la emergen- bio social que resulta de –y debe conducir
cia del campo de las teorías y políticas del a- apropiarse de los valores y destrezas que
desarrollo luego de la Segunda Guerra Mun- son creados como funcionales a la posibilidad
dial (Bustelo, 1998; Peemans, 2005), se pue- de desarrollarse económicamente, es decir,
de identificar una primera forma en que fue funcionales al desarrollo de la tecnología, la
establecida la relación entre identidad local y productividad, la laboriosidad, la eficiencia, el
desarrollo. Aunque de modo más bien implíci- ahorro, el deseo de confort material, etc. En
to, ello fue generado a través de los proyectos definitiva, a producir una cultura e identidad
nacionales de modernización que surgen y (“mentalidad”) moderna (Germani, 1964).
marcan dicha época (Peemans, 2005). La re- En ese contexto histórico e ideológico, la re-
ferencia territorial principal considerada para presentación predominante por las élites
aquellos proyectos es el espacio nacional. Esto, modernizadoras respecto de los territorios e
siguiendo la idea de que el progreso moderno identidades locales, es la de ser carentes de los
se puede y debe impulsar desde la construc- valores modernos. Estos más bien provienen
ción o reforzamiento institucional del Estado- desde los espacios centrales de cada país (las
nación. Este proceso puede presentarse como ciudades capitales, en general) y deben ser
un nuevo ciclo de modernización de la nación, depositados en los espacios regionales, loca-
basado en la industrialización (como en Amé- les y alejados del centro administrativo. Estos
rica Latina) o más fundamentalmente, como últimos son concebidos como culturalmente
una estrategia de configuración de la nación retrasados o en el mejor de los casos, como
misma, como ocurrió en parte importante de pasivos y abiertos a asimilar.
los países africanos y asiáticos en descoloniza-
En algunos casos y de manera más radical, lo
ción (Preston, 1999). A la vez, esta perspectiva
local va a ser caracterizado directamente como
modernizadora y desarrollista puede tomar
lugar de bloqueo cultural al progreso. Las cali-
distintas vías o estrategias. Por ejemplo, en la
ficaciones que recibe lo local puede incorporar
relación de la economía nacional con la eco-
una amplia gama de apelativos como: lugar
nomía internacional, podrá haber estrategias
de mentalidad irracional, supersticiosa, con-
más abiertas o más protegidas, más homogé-
servadora, tradicionalista, de baja disposición
neas o selectivas según los sectores económi-
al cambio, de alta aversión al riesgo, de pocas
cos o en relación con la industrialización, po-
disposiciones emprendedoras, de fatalismo.
drá haber más o menos énfasis en la industria
Asimismo, surge la mirada despectiva hacia el
de bienes de capital.
“localismo” y el “provincialismo” como menta-
Es de interés enfatizar que este desarrollo, aun- lidad estrecha y particularista, sospechosa de
que concebido como su centro más decisivo aquellos líderes que iban más allá de la fron-
en el crecimiento económico, es a la vez y en tera permitida por el centralismo y la “unidad
sinergia con aquel, también concebido como nacional” (Leal, 1975). Una lectura distinta de
un proceso de modernización socio-cultural a lo local proviene de la aproximación “costum-

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Identidad y desarrollo local

brista”, en la cual el espacio local escapa a las endógenas existentes. Los grandes déficits de
características rurales, pero no se convierte en historias locales en el caso chileno han hecho
lo que se va a entender como propiamente más invisibles esos componentes internos de
urbano y civilizado. Esta lectura cobra auge en las dinámicas locales, los que quedan subsu-
la segunda mitad del siglo XIX y sobrevive en midos en el relato de la “nación” y de los “hitos
el siglo XX. La sociedad local aparece marcada nacionales” (González, 2006).
por costumbres que en cierta medida son más
La construcción de lo nacional con el forja-
importantes que los sujetos que las encarnan
miento de esa identidad, debía ser necesa-
y se reproduce por la fuerza de aquellas cos-
riamente la eliminación o amortiguación de
tumbres (Ibarra, 1997). El pueblo es visto siem-
las identidades locales fuertes para que fuese
pre desde fuera y caracterizado como lo que
posible la construcción de aquel espacio na-
hay que descifrar, comprender y perdonar. En
cional -subjetivo y material- de la moderniza-
este sentido puede no ser plenamente asimi-
ción. Se construye una representación de que
lado al retraso y al contrario, se le otorgan cier-
las regiones fuertes son amenazantes para la
tos grados de pureza y nobleza, aunque nunca
unidad nacional y un imaginario que asocia
sea considerada como civilización propiamen-
el poder local con disolución o resquebraja-
te tal. Sus personajes no tienen lenguaje su-
miento nacional (Santana, 1995). En el mejor
gerente ni costumbres refinadas y carecen por
de los casos, como fuerzas o identidades cul-
tanto, para la minoría ilustrada de la época, de
turales subalternas o folklóricas, pero que no
sicologías individuales (Monsiváis, 1986).
son pensadas como agentes decisivos para su
Esta representación cultural más o menos do- propio desarrollo (Siddiquee, 1997).
minante sobre las sociedades locales, sin los
Con esa orientación, las élites del centro polí-
valores ni motivaciones del progreso, incluso
tico y económico del país “en desarrollo” que
arcaicas y resistentes, eran el contrapuesto ló-
se trate, entenderán que la única escala espa-
gico del lugar de lo moderno que estaba en
cial “racional” para plantearse los desafíos del
el “centro” (la capital nacional), desde dónde
desarrollo es la escala nacional. Para ellos, esta
operaba –y debía operar– una élite nacio-
escala es la adecuada, ya que permite proce-
nal “progresista” portadora y constructora de
sar la realidad, ordenar los déficits y definir el
la sociedad nacional moderna. Por ello es
campo pertinente de acción de las políticas.
que el desarrollo (o progreso) no podía sino
Esto puede incluir la intervención de un terri-
plantearse desde esta mirada como la cons-
torio local determinado, en la medida que ello
trucción, reforzamiento o refundación de una
favorece o es necesario para el desarrollo na-
fuerza cultural que era la identidad nacional
cional. El proyecto nacional, sustentado en la
moderna. En cierta medida ello tenía una con-
afirmación principal de una identidad nacio-
traparte en la realidad. Por ejemplo, en Chile
nal única, se supone comprensivo y envolven-
existían zonas rurales con fuerte dominio de
te de todas y cada unas de las territorialidades
clases terratenientes conservadoras alejadas
locales existentes.
de idearios de progreso social y técnico. Sin
embargo, esa generalización no daba cuen- La identidad local por el contrario, es percibi-
ta de la complejidad y diversidad de los es- da como la base de una mirada reducida de
pacios locales y no visibilizaba las dinámicas las cosas, como una escala de análisis y acción

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González

que resulta calificada como de racionalidad acciones para su desarrollo. Lo primero es que
estrecha o particularista en relación con “la vi- aquella definición de un centro político ad-
sión nacional”. No es raro por tanto, que desde ministrativo portador y exponente único de
este razonamiento, que no siempre se expre- lo nacional contribuyó al debilitamiento de
sará con la radicalidad o nitidez con que aquí fuerzas motivadoras propias en las territoria-
se expone, resulte más o menos fácil calificar lidades locales a un cierto estigma que operó
a cualquier líder local que sobrepasa ciertos como pérdida de autoconfianza en sus posi-
márgenes permitidos de acción o voz, como bilidades y capacidades dirigenciales y dejó
un “caudillo local”. Esta expresión lo (des)califi- espacios vacíos en la conducción propia. Esto
ca en tanto era significada como portadora de debilitó la (re)producción de grupos de diri-
la irracionalidad y la barbarie. De manera simi- gentes locales con proyectos endógenos de
lar en la era de la globalización, desde visiones desarrollo. Lo segundo es la germinación de
partidarias de la máxima apertura económica un sentimiento de permanente desconfianza
mundial y de la mínima interferencia del Esta- y rabia hacia el centro político administrativo,
do, se considerará estrecha y particularista la que produce variadas resistencias periféricas
idea de un proyecto nacional de desarrollo. La no plenamente visibles y hacen costosa la
mirada pertinente y racional es considerada la gestión del país. Ello puede expresarse como
escala global y la escala nacional será ahora, una explosión identitaria separatista en algu-
acusada de particularista y estrecha (González, nos casos, pero también puede reproducirse
2007, 2009). como una realidad implosiva en que se cultiva
No se hará aquí un análisis de las virtudes que una permanente odiosidad hacia el centro (la
puede haber tenido la idea de un proyecto ciudad capital). En tercer lugar, hay una ten-
nacional de modernización (e.g. inspiración dencia de una parte de las localidades en diri-
de proyectos nacionales autónomos, búsque- girse hacia una identidad más defensiva, que
da de estrategias nacionales independientes, no actúa como base para la afirmación de un
conveniente inserción en la economía inter- proyecto propio de desarrollo. En cuarto lu-
nacional, defensa de riquezas, luchas contra el gar, como expresión de la subordinación res-
colonialismo o el imperialismo, búsqueda de pecto del centro político administrativo, pero
una mayor inclusión social, etc.), como tampo- también por buscar extraer beneficios desde
co sus resultados catastróficos (e.g. nacionalis- él, en el desarrollo de los territorios locales se
mos exacerbados en cuanto a agresividad, ex- apuesta en exceso a la capacidad de logro de
pansionismo, estigmatización de lo extranjero, quienes son “sus notables”, aquellas personas
represión de minorías étnicas, etc.). Más bien que en representación de los territorios loca-
se pretende identificar algunos efectos ne- les tienen más posibilidad de “llegada” al cen-
gativos de esta mirada focalizada en la escala tro para hacer ver las necesidades y reivindica-
nacional y el poder central, en términos de su ciones locales y obtener respuestas y recursos
efecto de negación sobre “lo local”. Esto tiene favorables. Es decir, que cumplen una función
como objetivo el sacar lecciones que permi- notabiliaria (Gremion, 1976). Ello limita la
tan robustecer la afirmación de los espacios construcción de una institucionalidad propia
locales como lugares desde los cuales pueden más fuerte y democrática que efectivamente
imaginarse, elaborarse y ponerse en marcha exprese una descentralización del país.

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Identidad y desarrollo local

A lo anterior puede agregarse un aspecto que regulación mercantil de la economía tendería


se ha ido haciendo más importante en la dis- a acentuar y no a disminuir esas inequidades.
cusión acerca de la pertinencia y efectividad Al interior de una lectura crítica acerca de los
de la política pública. Esto se refiere a una reales logros que habían logrado tener dichas
lectura crítica de lo que fueron las políticas políticas regionales, fue siendo claro que otra
regionales en el pasado de América Latina, razón para su fracaso fue que ellas adolecieron
entre otros aspectos, por ser esencialmente de una consideración de las dimensiones cul-
pensadas desde los niveles centrales y de for- turales de los territorios locales y fueron mar-
ma sectorialista (Boisier, 1992). Estas políticas cadas por una estrechez economicista (Boisier,
habían tenido un desarrollo importante des- 1992). En este sentido, la falta de pertinencia
de fines de los años ‘50 cuando se constató el de esas políticas ha permitido comprender
importante desequilibrio territorial (regional) crecientemente la situación de no correspon-
que tenían los procesos de desarrollo nacio- dencia con formas culturales propias de regio-
nal y la gran concentración de activos, activi- nes u otros territorios locales y ha fundamen-
dades, oportunidades y población en alguna tado la necesidad de participación local en la
gran ciudad (De Mattos, 1984). Del análisis de generación de aquellas.
dichos fenómenos se concluyó que la pura

El desarrollo definido desde la identidad y culturas locales


Se puede decir que este enfoque surge como del desarrollo se debe develar y revelar lo que
una reacción al anterior. Sin embargo, también está contenido en el territorio, entre quienes
se acentúa en el marco de la globalización en forman parte de él.
que se acrecientan los flujos simbólicos de es-
Como puntos de partida para cualquier estra-
cala mundial y a la vez, los Estados y las iden-
tegia de desarrollo, van a ser valorizadas las
tidades nacionales heredadas se fragilizan
identidades, culturas y comunidades locales.
(Giddens, 1993).
Esto significa, en primer lugar, un rescate de
En este enfoque se establece una relación di- la identidad y cultura existentes. Lo local tiene
recta entre identidad y desarrollo. La identidad, una corporeidad de valores, representaciones
en la medida que está asociada a una cultura y modos de ser que expresan una historia
(local) debe ser el punto de partida para orien- particular, que aunque no sea autárquica ni
tar el desarrollo local. Esto no solo en términos autosuficiente expresan una realidad propia.
de consideraciones instrumentales o pragmá- Ello permite comprender tipos específicos de
ticas, sino de la definición sustantiva de ese hibridajes e influencias externas. Existen histo-
desarrollo, de sus contenidos y de su fondo rias y culturas locales, reconocibles en territo-
(Verhelst, 1987). Aquel no puede ser definido rialidades subnacionales específicas, que son
sino en términos de la cultura y la historia de la el soporte sustantivo para una propuesta de
localidad, de su proyección y de su realización. desarrollo. El “agregado nacional” no da cuenta
Así, el desarrollo queda definido dentro de de esas múltiples particularidades, cuyas iden-
los marcos culturales de la localidad. A través tidades podrán ser más o menos intensas, más

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González

o menos distintivas, pero que siempre existi- Esta visión se expresa en innumerables crí-
rán en algún grado. ticas que se hacen a proyectos de desarrollo
Desde esta aproximación deja de existir el “de- ejecutados en distintos puntos del mundo y
sarrollo” con un contenido único y aparecen que son cuestionados por sus nulos o imper-
los “desarrollos” que tienen marcos territoriales tinentes impactos, debido a la no considera-
locales más específicos. En ello se expresa la ción de las culturas locales. En su versión más
profundización de la crítica al etnocentrismo y radical, el desprecio de la cultura local es cau-
una cierta acentuación del valor de la diferen- sa de fracasos del desarrollo (Verhelst, 1987).
cia también en su expresión territorial. En par- Esto conduce a una valoración alta de lo que
te esto tiene que ver con una pérdida de opti- se puede denominar autodesarrollo, ya que
mismo acerca de una definición clara y única son aquellos sujetos que portan esa identidad
de lo que es el progreso y el desarrollo. Se va local quienes pueden construir el desarrollo
a cuestionar una definición universalista del de sus localidades. Además, son ellos los que
desarrollo que deba ser puesta en ejecución podrán determinar cuán pertinente son las
en todo tiempo y espacio (Latouche, 2003). acciones provenientes “desde fuera”, aunque
Esa definición no puede ser exterior a las so- sean hechas en nombre del desarrollo de la
ciedades locales. En este sentido, la afirmación localidad (Verhagen, 1987).
de la identidad local se presenta como una En los antecedentes teóricos de esta mirada,
reacción a lo que sería ese intento de imponer se puede reconocer una fuerte influencia de
sentidos y orientaciones desde fuera de las co- la antropología “moderna” en cuanto al pre-
lectividades locales bajo el fundamento de la dominio del relativismo cultural para obser-
existencia de patrones universales. De manera var y calificar las realidades socio-culturales
más radical, todo supuesto exponente o divul- diferentes. Esto supone la comprensión de lo
gador de lo universal –de lo universalmente distinto antes que nada como algo con con-
válido o racional- no sería sino el exponente sistencia propia y no calificable en términos
de una mirada y cultura particular, envuelta de una línea o dicotomía de progreso-atraso.
de aquella pretensión de universalidad. Sobre En consecuencia, impone severos límites a la
ese fondo se revaloriza lo étnico y “tradicional”, transferencia de modelos o patrones de desa-
visto ya no como mero depósito de un mundo rrollo que serían comunes para todos (Balazo-
atrasado, sino también de culturas plenas de te, 2007).
valor social. Incluso se verá en esos mundos,
Pero esto también se encuentra en la historia
expresiones de búsqueda de vías originales y
misma del debate sobre desarrollo. Una expre-
propias de modernización. En este sentido se
sión de esto lo constituye una escuela nórdica
retoman viejos temas puestos por corrientes
que se hace presente en el debate desde los
como el populismo ruso y el gandhismo, en
años ‘70 del siglo pasado. Es un intento de
su idea de fundar una cierta vía comunitario-
“devolver” el protagonismo de los procesos de
campesina de modernización que recoja las
desarrollo –que son para la gente- a las po-
formas económico-culturales de la comuni-
blaciones mismas. También es una crítica a la
dad rusa (obchima) e hindú (panchayat) (Co-
disociación entre los “técnicos del desarrollo”
query-Vidroutch et al., 1988).
y las poblaciones que gozarían los beneficios

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Identidad y desarrollo local

de aquel, pero que son reducidas a objetos del dad local?. Es decir, ¿no se debiese entender
desarrollo (Dag Hammarsjöld, 1975). Allí se qué junto a un sentido del “nosotros”, -de
presenta un importante esfuerzo por pensar pertenencia, del aquí/allá y de adentro/afue-
en cómo articular el desarrollo con democra- ra- dialogan, se complementan y se disputan
cia y con participación, pensada como quie- sub-identidades que expresan las realidades
nes buscan su desarrollo lo hagan a partir de diversas de quienes hacen la sociedad local?
sus matrices culturales. Ideas similares, más (González, 2008). Esa consideración se puede
directamente ligadas a procesos prácticos de relacionar con el peligro de establecer una
animación social, se van a expresar en América definición “esencialista” de la identidad, que
Latina en múltiples organismos no guberna- conduzca a una especie de “congelamiento”
mentales “de base” en los años ‘80, lo que se de lo que sería su contenido cultural. Ello pue-
expresa en la idea del rescate de la “cultura de poner en contradicción la identidad local
popular”. Parte de esta mirada y corriente se con legítimas aspiraciones internas de cambio
expresan en las formulaciones más recientes local que siempre significan modificaciones
del etnodesarrollo, que son referidas a las dis- culturales. Un ejemplo de esto ocurre cuando
tinciones más fuertes de tipo étnico y se ha- en aras de producir un atractivo turístico, se
cen eco de diversas expresiones de pueblos busca “estatuizar” (dejar detenidos en el tiem-
indígenas en territorios subnacionales (Gros & po) a comunidades étnicas, bloqueando cam-
Ochoa, 1998). bios que pueden ser deseados por ellos (Gros
& Ochoa, 1998).
Con relación a esta aproximación desde las
culturas locales, se pueden destacar algunos Por último, se debe plantear el debate acerca
aspectos que suelen ser polémicos y que le de si toda orientación sobre desarrollo debe
plantean desafíos de consistencia a dicho ser relativizada a la lógica local o hay conte-
enfoque. El primero es cómo reconocer la nidos que pudiesen ganar el reconocimiento
identidad de una comunidad subnacional, de valor universal. En otros términos: ¿debe
la que suele ser compleja y constituida des- hacerse equivalente la afirmación de las par-
de múltiples dimensiones. En este plano: ¿es ticularidades locales con la negación de toda
posible hablar de una identidad local única? construcción de referencias culturales univer-
o ¿esta escala de la realidad está conformada sales, las que pueden ser cambiantes o más
por una complejidad de sujetos que hacen de perennes? o ¿debe pensarse en una construc-
las territorialidades locales espacios sociales ción dialógica de lo universal?. Un ejemplo de
donde los valores, las representaciones del esto son los derechos humanos y de algunas
pasado, las autopercepciones del presente y de sus expresiones específicas, como los dere-
los proyectos futuros, están en “disputa” entre chos de la mujer.
los variados sujetos que conforman la socie-

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González

Ángulos recientes desde los cuales las identidades y culturas


locales han sido conectadas con las discusiones sobre Desarrollo.
El análisis de la discusión política y académica calizada en la aglomeración. Una explicación
en los tiempos más recientes, nos muestra nue- de aquel proceso fue la existencia de un fuerte
vos ángulos desde los cuales las identidades y tejido local de pequeñas empresas, entre las
culturas locales han sido puestas en relación cuales existían relaciones de competencia y
con el desarrollo. Estos planteamientos tienen de cooperación y en que el bien colectivo se
orígenes y naturalezas diferentes, pero se hará hizo parte de la optimización individual. Esto,
mención a tres de estos por la relevancia que entre otros efectos, permitía una permanen-
han adquirido. El primero se refiere a procesos te difusión de las innovaciones tecnológicas
locales de desarrollo económico, denomina- y mutuas subcontrataciones en función de
dos distritos industriales o marshalianos, en negocios conjuntos. Se constituían, producto
que el factor identitario-cultural ha sido des- de esta densidad de relaciones empresariales,
tacado por jugar un rol clave. El segundo se una serie de beneficios apropiables para todas
refiere a la función que juega la identidad y la las empresas y definían un contexto de econo-
cultura local en una realidad marcada por una mías externas para ellas e internas al territorio.
competencia económica globalizada y por
Dentro de la interpretación de los factores
ello, acrecentada. El tercero radicaliza la idea
influyentes en el origen y desarrollo de los
de la identidad local y la cultura propia como
distritos, fue destacada la identidad y cultura
fundamento de cualquier desarrollo, entendi-
territorial. Un fuerte sentido local del nosotros
da como resistencia a la amenaza de un orden
actuaba positivamente sobre la dinámica local
cultural global homogéneo.
de relaciones y emprendimientos económicos
(González, 2008). Se estableció una relación
Distritos, endogeneidad e identidad. entre desarrollo, identidad y cultura local, en
Dentro de los estudios y análisis sobre desa- que estas últimas aparecen como un sopor-
rrollo económico, especialmente a partir de te “duro” y “ambiental” del primero. Esto tuvo
los años ‘80 del siglo XX, va a ser destacada la varias implicancias: 1) La identidad aparece
experiencia de los territorios locales en el cen- como una “estima de sí” o un “orgullo de sí”.
tro-norte italiano, en particular, en la región Como un factor que sustenta una sociabilidad
administrativa de Emilia Romagna (Sengen- local y dicha identidad se renueva cotidiana-
berger et al., 1992). Esta experiencia va a ser mente. 2) Aparece una base de relaciones de
conceptualizada como distrito industrial, reto- alta confianza que hace fácil la posibilidad
mando la noción del economista inglés Alfred de actividades conjuntas, de contratación de
Marshall de fines del siglo XIX, para referirse trabajadores, de intercambio de ideas, de la
a la aglomeración de pequeñas empresas en existencia de una identidad local que cimen-
determinadas zonas y cuya causa era el apro- ta confianza en las relaciones interpersonales,
vechamiento por cada una de las empresas de lo que hace caer los costos de transacción
los beneficios que se generaban por estar lo- (North, 1995) y 3) Esta relación positiva en-

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Identidad y desarrollo local

tre identidad y desarrollo está mediada por fenómeno de los distritos fue objeto de críti-
ciertos valores culturales que le dan cuerpo cas fuertes (Amin & Robins, 1990). Una de las
y constituyen a dicha identidad, además de críticas fue hacia la excesiva universalidad con
resultar favorables al desarrollo económico que fue dotada la experiencia de los distritos.
(Azaïz & Corsani, 1999). Algunos estudios van
a destacar una ética del trabajo, de la laborio- Globalización, competitividad e identidad.
sidad y de la empresarialidad, donde también
Los análisis mas recientes de las dinámicas de
es importante el valor de la familia, de la reci-
desarrollo han enfatizado que un dato funda-
procidad y del intercambio. A la vez, hay reglas
mental del período actual es el de la globa-
e instituciones distritales que difunden esos
lización económica. Entre otros aspectos que
valores entre las generaciones, como son la
la conforman, está la acentuación a escala
familia, la Iglesia, la escuela, el propio mercado
mundial de la competencia entre las empre-
y la empresa. También las autoridades locales,
sas y grupos económicos y también de los
las estructuras locales de los partidos, los sin-
territorios. Desde esta perspectiva ello obliga
dicatos y otros organismos públicos y privados
a la necesidad permanente de aumentar la
cumplían funciones de reproducción de estos
competitividad para efectos de no entrar en
valores. La importancia dada a estos aspectos
crisis frente a los adversarios. Es decir la glo-
culturales de los distritos, indica que no se
balización competitiva se asume como un
trata de cualquier identidad la que empuja
escenario natural o históricamente irreversi-
procesos de desarrollo económico local, sino
ble dentro del cual se juega la posibilidad del
una que valoriza disposiciones y conductas
desarrollo de los diversos territorios. Es en ese
cercanas a lo que Marshall entendía por clima
marco que aparece considerada la identidad
industrioso (Sulmont, 1995).
territorial como factor importante en tanto
La lectura de los distritos como procesos eco- componente de la competitividad. Es decir, de
nómicos locales con alto componente endó- acuerdo a este paradigma que ha adquirido
geno fue también el punto de partida para grados de hegemonía, un territorio con iden-
una lectura más general de otros procesos tidad permea a sus productos con un valor
de desarrollo económico territorial (local). La adicional, que le permite una mejor condición
idea del desarrollo endógeno como matriz a sus unidades productivas en la competencia
interpretativa parecía correcta para la lectura globalizada. En consecuencia, las estrategias
del desarrollo ocurrido en diversos territorios políticas que se derivan de esta perspectiva
(Vázquez, 1993). Por lo mismo, no todos los comprenden un rol importante asignado a
desarrollos locales que pudiesen pesquisarse que los territorios afirmen o reelaboren sus
eran provenientes de procesos de difusión o identidades. Ello, particularmente en relación
inducción (privados o públicos) “desde fuera”, a su actividad económica, que puede referirse
sino también existían aquellos ocurridos bajo a tipos de productos, a los modos de fabrica-
modalidades más endógenas. En este senti- ción, a una tradición en torno a una actividad,
do, se va a dar lugar a una representación del a cierto saber acumulado, etc. Esto hizo que
desarrollo como un proceso que presenta for- algunos territorios, al asegurar que ciertos pro-
mas más difusas y rampantes en el espacio. Se ductos tuviesen reconocimiento generalizado
debe señalar que la literatura que destacó el de su proveniencia, estuvieran bajo la noción

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González

de denominación de origen, imposibilitando locales. Estas culturas son transformadas en


que hubiesen otros territorios presentando función de hacerlas consistentes con los va-
ese producto como característico. lores, las representaciones de la sociedad, las
actitudes, las conductas, las motivaciones, los
Un aspecto importante de este razonamiento
deseos y los estilos de consumo que acom-
es que, contrario a la idea que la globaliza-
pañan la actual globalización gobernada por
ción tendería a una homogeneización de los
agentes e intereses económicos que le impri-
espacios y que la constitución de un espacio
men el sello al capitalismo actual. Se tiende a
económico global implicaba un espacio cul-
una amenazante homogeneización cultural
tural único, el enfoque de la identidad para la
que va absorbiendo las experiencias históricas
competitividad da cuenta que, para generar
e identitarias de los territorios locales. En su
desarrollo del territorio en el mundo globa-
evaluación más crítica, esto ha sido denomi-
lizado es necesario poseer identidad, lo que
nado etnocidio cultural (Santana, 1995).
obliga a generar una política de desarrollo de
la identidad local. Sin embargo, las realidades locales no son re-
ducibles a la acción de un único proceso ver-
Globalización, identidad y resistencia. tical y según esta visión, lo que se observa son
una serie de reacciones locales que defienden
Se puede identificar una última corriente que
los modos de vida y reproducen las formas
ha vinculado la identidad territorial con el de-
comunitarias amenazadas (Peemans, 2001).
sarrollo desde una reacción radical frente a la
Se levanta así una corriente simpatizante de la
globalización de las relaciones económicas y
defensa de las culturas e identidades locales
sociales. Dicha globalización es descrita y en-
y de que estas sean la base de un desarrollo
juiciada como un proceso gobernado por po-
que enfrente la amenaza de dicha homoge-
derosos agentes económicos globalizadores
neización y pérdida de diversidad cultural. En
del resto del mundo en función de sus intere-
algunos casos, ello se interpreta como que en
ses de acumulación de capital (Santos, 2000).
la globalización hay un debilitamiento de los
En ese proceso van siendo integrados los dis-
estados y de las identidades nacionales. Sin
tintos territorios locales, los que finalmente
embargo, también ello suele contener una
son reestructurados para hacerlos funcionales
crítica a la historia de los estados nacionales y
al avance de la globalización asimétrica.
a las formas de construcción y dinámica de lo
Para algunas escuelas que se ubican en esta nacional por haber generado un fuerte anula-
visión, esto compromete también los aspec- miento cultural de las realidades locales.
tos culturales e identitarios de las realidades

61
Identidad y desarrollo local

Conclusiones

El recorrido anterior permite ordenar las for- grupos, agentes, intereses y visiones diferentes
mas con que han sido ligadas las nociones de que pueden entrar en relaciones de coopera-
desarrollo y de identidad territorial. Con ese ción, de conflicto u otras. Por ello, lo local está
telón de fondo se hará mención a algunos as- en permanente reconfiguración y sujeto a di-
pectos que parecen importantes de conside- námicas cambiantes y disputas de sentido y
rar para profundizar en la relación entre desa- de estrategias de desarrollo (Debuyst, 1998,
rrollo e identidad local, así como para orientar ver también Anexo 1).
una práctica de desarrollo local o regional. En segundo lugar, para que la identidad local
En primer lugar, la identidad local puede ser actúe como una fuerza positiva para el desa-
una fuerza importante en la construcción de rrollo, es necesario que se conecte con las tres
los procesos de desarrollo local. En la medida temporalidades en que se representa la exis-
que ello pueda implicar una idea de “estima tencia humana y social: el pasado, el presen-
en nosotros”, un capital de confianzas y de te y el futuro. En este sentido, aunque pueda
autoconfianzas, es claro que puede ser un im- comprenderse el fenómeno, la sola conexión
portante factor “activo” para procesos de me- con el pasado resulta insuficiente y puede ser
joramiento de la calidad de vida local. En este la base de un intento de “congelamiento iden-
sentido, puede ser la base para la movilización titario”, que se opone de manera absoluta a la
de enormes fuerzas presentes en el conscien- identidad con cambio social (local). La identi-
te y subconsciente de los territorios. A su vez, dad no debe ser vista como un contenido fijo.
puede dotar al territorio de elementos de sen- La crítica a que en las actuales circunstancias
tido, de orientación y de significado, que con- de la globalización, el cambio local puede ser
figuren su peculiaridad dentro de un mundo excesivamente producido “desde el exterior”
interdependiente. En este sentido, la historia e de un territorio local, no debe velar el hecho
identidad de un territorio, su espacio-tiempo que las comunidades locales, o partes de ellas,
particular -aunque no autárquico ni autosufi- pueden desear cambios acerca de lo que ocu-
ciente- pueden entregar materiales que per- rre al interior del territorio.
mitan la reducción de las instituciones públi- Asimismo, transformaciones locales pensadas
cas centralizadas y permita las que provienen desde una pura visión de futuro, que no reco-
de la descentralización y desconcentración gen las características históricas de una locali-
del Estado Central. Estas pueden operar como dad, puede producir destrucciones del capital
una capacidad social para establecer una se- identitario, lo que se traduce en acentuación
lectividad frente a lo que viene “de afuera”, de fragmentaciones internas, de desconfian-
sean inversiones privadas o políticas públicas. zas, de conflictos explícitos o implícitos y de
Sin embargo, reforzar la identidad local y el grupos sociales excluidos. Los programas de
sentido de comunidad, no debe velar la com- cambio o de mejoramiento de la vida local no
prensión de lo local como una realidad social pueden ser pensados como si se escribieran en
compleja, que ofrece características de socie- papeles en blanco, donde no existe ni la histo-
dad local. Es decir, configurada y animada por ria ni la identidad. Identidad no es pura vuelta

62
González

al pasado, pero es impensable sin un pasado. universal, asociados a los derechos de todos
Esta identidad también está hecha del pasado en tanto personas. Es decir, se puede pensar
no alcanzado, del pasado incumplido y que ha en identidades locales que pueden participar
dejado promesas. Desde la identidad también de identidades universales mayores con todos
se puede elegir una opción de futuro. aquellos con los cuales forma una comunidad
En tercer lugar, respecto a la relación entre de relaciones y flujos humanos.
desarrollo e identidad dentro de la relación Por último, respecto al dilema entre la iden-
actual entre lo global y lo local, parece más tidad territorial pensada y orientada como
acertado entenderlo no como una tendencia funcional al desarrollo económico versus el
lineal hacia una homogeneización sociocul- desarrollo subordinado al no poner en cues-
tural del mundo, sino como la producción de tión la identidad presente, se hace una crítica
diversas hibridaciones locales que recogen la a la visión que considera la identidad territo-
marca de los sujetos más locales y localizados rial como algo manejable en función solo de
respecto de lo que ocurre en cada territorio en permitir mayores grados de crecimiento y
este período de globalización (García Cancli- acumulación económica en el territorio local.
ni, 1997). La importancia de esto es que per- Según esta visión, lo identitario y lo cultural
mite visualizar y visibilizar miles de procesos deben ser concebidos como maleables en
locales no explicables solo por los efectos de función de los imperativos económicos del
la globalización o, al menos, no comprensi- crecimiento y la competitividad. Esta visión,
bles desde una única lógica social, económi- si bien es cierto le concede una importancia
ca, cultural o política (Remy, 1998). Tampoco a la identidad en los procesos económicos, lo
son comprensibles solamente desde la pura hace en un plano estrictamente instrumental.
lógica de la “resistencia”, sino que se pueden Pero a la vez, debe aceptarse que si una socie-
presentar variadas orientaciones con distintos dad local posee la necesidad de aumentar su
grados de autonomía respecto del Estado o riqueza y niveles de vida, puede tener la ne-
de grupos privados externos y donde es clave cesidad de interrogarse sobre si ello conduce
el rol de las representaciones sociales que los a nuevas formas o disposiciones culturales al
distintos grupos de la localidad tengan sobre alterar ciertos componentes de la cultura ma-
la realidad (Ritaine, 1979). Aun en lo económi- terial e inmaterial que le permitan asegurar
co se muestra que en muchas localidades, las aquellos objetivos. Lo decisivo para enfrentar
expresiones locales juegan aunque en muy de buena manera el dilema señalado, parece
distintos grados, un rol en la forma que tome ser la idea de una buena calidad de vida como
la identidad local (Beckouche, 1997; González, criterio de desarrollo de una población local.
2006). La comprensión de hibridez de los es- Este objetivo no podrá estar, por un lado, su-
pacios locales permite también, dar una salida bordinada a un proceso de pura acumulación
al dilema entre particularismo identitario o im- económica, a veces comandado desde fuera,
posición universalista, en tanto aquello puede ni por otro lado abstraído de logros en el pla-
actuar como la base social de un respeto iden- no de los niveles de vida, que también pueden
titario en combinación con la construcción hacer de aquel criterio una visión más amplia
de principios que pudiesen tener una validez de desarrollo.

63
Identidad y desarrollo local

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65
Identidad y desarrollo local

Anexo 1:
Entrevista a Frédéric Debuyst1 realizada por Raúl González Meyer
en Septiembre de 2012.

Ud. ha sido alguien interesado de los fenómenos ¿Qué formas pueden tomar esas identidades y qué
de la identidad con relación a los territorios locales. sería lo positivo de ellas para un “buen vivir”.?
¿Cómo define esa situación? Bueno, no es fácil generalizar. Una identidad
La noción de identidad territorial se refiere a calificada de “positiva” al nivel del territorio, en
las “representaciones de sí”, de parte de pobla- un plano general, puede ser defensiva u ofen-
ciones locales, regionales o más amplias; de siva, tomar una forma reivindicativa o de una
sus relaciones con otras poblaciones o grupos. lucha como movimiento social. Ello implica
De sus particularidades culturales y sociales una valorización de sí misma, de su cultura y
sentidas, atribuidas o reivindicadas, en planos de su historia. El “buen vivir” es una herencia
colectivos e individuales. Ellas son el resulta- y una búsqueda, puede ser perdida o amena-
do de relaciones cara a cara y de un juego de zada.
espejos –en que cada uno se ve o juzga a los Una identidad colectiva fuerte ha sido caracte-
otros- en medio de relaciones de cooperación rizada por numerosos analistas del desarrollo
o de conflicto, de simetría/igualdad o de do- local como un factor de dinamismo, en con-
minación/sumisión, explotación alienación, junto con otros recursos materiales, formación
etc. Si pensamos en América Latina, vemos de un capital social y una sinergia entre acto-
que las relaciones étnicas, históricas y aun res políticos, económicos y asociaciones de la
actuales, han creado identidades que portan sociedad civil. Las representaciones identita-
la marca de empresas y desculturaciones na- rias pueden conferir sentimientos de orgullo,
cidas de la colonización y de agresiones de la de solidaridad, de disposiciones a esfuerzos
modernización que han presentado diferentes colectivos, a innovaciones, a acceso a técnicas
fases. nuevas conjugadas armoniosamente a los sa-
beres tradicionales.

1  Doctor en Derecho, Doctor en Ciencias Sociales del Trabajo, Univer-


sidad Católica de Lovaina (UCL). Profesor (1968-1996) y Profesor Emérito
(1996) en el Instituto de Estudios del Desarrollo ( Departamento de Ciencias
de la Población y del Desarrollo, UCL).

66
González

La cuestión es saber en qué sentido se perfi- “terrorismo internacional”, si bien no hay que
lan los cambios: hacia la mantención o refor- negar la existencia de este. Constituye una
zamiento de una autonomía local o regional visión muy parcial de los universos culturales,
relativa, debido a la valorización sustentable que no tiene en cuenta sus mixturas y las múl-
de un “buen vivir” para todos, o por el contra- tiples variantes que los oponen y dividen.
rio, hacia una dependencia externa que crea Frente a las identidades cerradas, que sin duda
desigualdades sociales y exclusiones. han ganado terreno, yo propongo una identi-
dad incompleta y abierta a otros horizontes.
En sus escritos hay una advertencia sobre los peli-
Esto permite salir de una adhesión total al gru-
gros que esa identidad tome un carácter cerrado,
po de pertenencia, sea este religioso o filosó-
fundamentalista. ¿De dónde viene tal fenómeno y
fico, profesional o territorial. La empatía al otro
cómo se puede enfrentar esa posibilidad?
supone que yo reconozco ausencias, lagunas,
Este encierro en una identidad “esencialista” se en lo que hace mi propia identidad. Ausencia
encuentra en diferentes geografías y ha carac- de cualidades que “el otro” es capaz de satis-
terizado identidades étnicas, nacionales, triba- facer. Yo destaco también las virtualidades de
les y religiosas. Esto no es lo predominante en las identidades híbridas, hechas de una inte-
América Latina donde los movimientos étnicos gración de aportes diversos, de mestizajes cul-
–se trate del neozapatismo en México o de los turales, que confieren a sus portadores capa-
movimientos bolivianos y ecuatorianos–han cidades de dialogo entre universos diferentes,
sido más bien “inclusivos” y han propuesto un como fue por ejemplo, Garcilaso de la Vega.
multiculturalismo o un Estado muticultural y
han planteado la igualdad de las culturas y la Hay una discusión relativa a lo que ocurre con la
protección de los territorios comunitarios. llamada globalización. Algunos sostienen que se
La visión de identidades que se enfrentan en la avanza hacia una sociedad globalizada que va
escala global o geopolítica ha sido divulgada rompiendo las pertenencias de las personas con los
en los famosos escritos de Huntington, al ha- territorios en que habitan. Por otro lado, se afirma
blar de “choque de civilizaciones”. De acuerdo que el vacío identitario que se está produciendo
a esta visión, los combates ideológicos ligados provoca una afirmación de identidades locales en
a la guerra fría, con el fin del comunismo, de- el mundo. ¿Qué le parece a Ud. que efectivamente
está pasando?
jarán lugar a la oposición de civilizaciones, ca-
racterizados por sus fundamentos religiosos. Pienso que ambos fenómenos son concomi-
Huntington privilegia principalmente el eje tantes en términos de acciones y reacciones.
Occidente/Oriente y deja el sitio trascenden- Las relaciones económicas dominantes del
tal al fundamentalismo musulmán. El valoriza gran mercado capitalista crean deslocaliza-
Occidente por sus valores individualistas, libe- ciones múltiples y una movilidad constante
rales, de defensa de los derechos humanos, de los trabajadores, a través de la flexibilidad
del mercado libre, etc. Este centramiento en de los empleos, de las competencias y de las
los valores esconde otras oposiciones, como cualidades requeridas. En el marco de la com-
los conflictos por los recursos materiales y las petitividad de las empresas, los efectos de la
desigualdades internacionales. Se trata de una separación de los trabajadores de sus lugares
visión dicotómica, ella misma esencialista, que de vida no son considerados. A los fenómenos
ha servido de argumento a la lucha contra el ya antiguos del éxodo a partir de regiones

67
Identidad y desarrollo local

atrasadas que producen crecimientos urba- En ese marco de acciones/reacciones que usted ex-
nos desmedidos y desigualdades regionales plica, han existido planteamientos que han puesto
-que han dejado de ser compensadas por explícitamente el valor en lo local: ¿dónde encuen-
una planificación redistributiva- es necesario tra esa valorización sus fundamentos más concre-
agregar las agresiones territoriales como el tos, sean ideológicos o prácticos?.
caso de las explotaciones mineras y por las Si pienso en Europa, yo postularía que la idea
compras y acaparamientos internacionales de lo local ha sido valorizada en una óptica al-
de millones de hectáreas de tierras. Este es el ter-mundialista, como una contracorriente de
caso de África, lo que hace a las poblaciones una mercantilización multinacional. Lo local
campesinas cautivas de intereses extranjeros, es impulsado en el marco de la relación pro-
condicionándolas en sus medios de existencia ductor-consumidor, entre otras razones por:
o empujándolas al exilio. 1) una preocupación ecológica que propone
Junto a esta movilidad y pérdida de autono- el comercio de proximidad, evitando gastos
mía impuesta por algunas empresas y Estados de energía, y 2) una defensa del pequeño
acaparadores, es necesario agregar la gran productor rural, de una mejor calidad de vida.
expansión de las migraciones económicas Corresponde a una cierta postura ética. Yo no
y políticas, principalmente en el sentido sur- estoy seguro que ese interés por lo local pue-
norte, aunque también este-oeste. Yo me he da recrear un anclaje territorial. Cada uno por-
referido en un escrito anterior, a las “identida- ta identidades parciales y múltiples que son
des nómadas” de estos grupos de pertenencia influidas por redes sociales frecuentadas.
bi-territorial, formando tejidos internacionales Desde este punto de vista, las nuevas tecnolo-
de nuevo tipo, con lazos y capacidades de ori- gías de la comunicación juegan un rol impor-
ginar una economía transfronteriza, entre la tante, sobretodo en las generaciones jóvenes.
sociedad de origen y la de llegada. Hemos visto el impacto del Twitter y del Face-
Sobre la segunda proposición de la pregunta, book en los eventos y movilizaciones demo-
pienso que se trata menos de un vacío identi- cráticas de África del Norte. Las redes sociales
tario y más de una reacción a violaciones de que se forman en el tejido de intercambios
identidad, al menos en lo que concierne a las individuales son trans o supra territoriales.
agresiones territoriales. En este caso, los mo- Son un campo geográfico indeterminado que
vimientos defensivos refuerzan su identidad permite lo virtual. Ello puede o no favorecer
colectiva. Es el caso de resistencias ocurridas la afirmación de identidades locales. Es más
en Perú y en Ecuador, relativas a explotaciones bien una identidad que reposa sobre las priva-
mineras y de petróleo. Las reivindicaciones ciones sociales de una generación y sobre las
para una soberanía alimentaria van también esperanzas de cambio político.
hacia una oposición a la dependencia de una
lógica exógena, poco preocupada del campe-
sinado local.

68
González

A partir del hecho que una característica actual es Entonces ¿cómo enfocaría la relación entre identi-
la enorme competencia entre empresas y países, dad local y desarrollo?
lo que también abarca a regiones y localidades, Yo invertiría el razonamiento anterior: la iden-
se han popularizado visiones que sostienen que es tidad local no debe servir esencialmente a una
necesario aumentar la competitividad y que para economía competitiva en el mercado, sino
ello, la identidad local debe ser trabajaba como un que un proyecto económico debe insertarse
recurso para competir, pues eso le dará más valor
en lo social, respondiendo a los valores de uso
a los productos que allí se hagan. ¿Que piensa Ud.
de las poblaciones y por lo tanto, debe estar
de eso?.
enlazado con lo que constituye la identidad
Si nosotros tenemos en la cabeza que la iden- de dichas poblaciones.
tidad local es un recurso para la competencia, En relación con esto, la cuestión de la diversi-
que lo local no sea absorbido por lo global dad cultural en el mundo es un punto a discu-
puede ser calificado de positivo en esta com- tir. Desde mi punto de vista, ella es tan necesa-
petencia en el plano de las mercancías y las ria como la bío-diversidad y debe escapar a la
inversiones productivas. ¿Pero se trata de una mercantilización y al espíritu de la competen-
verdadera identidad local o de un sustituto cia del mismo modo como el resguardo eco-
identitario para entrar en la corriente de una lógico debe escapar radicalmente de la lógica
comercialización a gran escala y que responde de una sociedad de mercado.
a la búsqueda de ganancia?. Esta diversidad cultural no se basa exclusiva-
Los productos controlados por las empresas mente en una herencia civilizatoria, inscrita en
del Norte se difunden a través del mundo e las costumbres y las ideas, sino que se inserta
imponen un modelo de consumo especial- en las evoluciones inacabadas, en los diálo-
mente a favor de las clases altas e insumos gos y contactos múltiples que se perfilan, sin
para la producción de acuerdo a criterios es- que se pueda conocer la salida. Lo peor sería
tandarizados. Existen sin duda algunas adap- caer en la instrumentación cultural desde una
taciones a los gustos locales y de las clientelas práctica y un pensamiento, únicos.
a conquistar, como los “fast food”, a los sabores
mexicanos o asiáticos. La empresa turística ¿Cómo ve lo que está ocurriendo en Europa res-
busca también ofrecer exotismo, el que toma pecto al juego entre identidad europea, identidades
la apariencia de búsqueda de la cultura autén- nacionales e identidades locales? ¿Qué ocurre en
tica, pero que finalmente es algo artificial. Las ellas y sobre todo entre ellas?
poblaciones locales participan allí como es- Yo no pienso que este surgiendo una verdade-
pectáculo o para servir a los extranjeros. ra identidad europea. Para que eso ocurriese
El problema es que esa manera de enfocar las sería necesario que las instituciones europeas
cosas sigue una lógica “economicista”, que se presenten un proyecto de sociedad y una po-
centra en una eficacia tramposa o al menos, lítica internacional común. Pero Europa no se
relativa. El recurso de la identidad local para ha desprendido del juego de algunas de las
el desarrollo, si no emana de fuerzas endóge- potencias como Alemania, Francia y Gran Bre-
nas, responde a una estrategia muy selectiva taña. Ella no tiene más un modelo social claro
de sumisión a objetivos que no tienen anclaje a proponer y tampoco tiene acuerdos sobre las
real. grandes cuestiones políticas del momento.

69
Identidad y desarrollo local

Los mismos Estados han sido marcados por En Bélgica hay un proceso de fuerte tensión entre
las crisis financieras y han remolcado los inte- escalas identitarias. ¿Cuáles son los aspectos cen-
reses económicos y financieros tanto a nivel trales de ese proceso?.
de Estados nacionales como de la Comisión El caso de Bélgica es revelador de una pérdida
Europea. Las deudas públicas han conduci- de solidaridad nacional y de espíritu ciudada-
do a políticas de restricción presupuestaria y no, lo que se traduce también, en una desva-
han puesto en peligro las conquistas sociales, lorización del Estado en su rol de regulador de
como la seguridad social y las condiciones sa- intereses opuestos. Por un lado, la Flandre, la
lariales. Esto sobre todo en los países más dé- parte nerlandofona del país, gracias a una cua-
biles como Grecia, Portugal, España e Irlanda. si mayoría que comprendía una extrema dere-
Las desigualdades en el interior de Europa se cha xenofóbica y un partido que se proclama
han reforzado, en materia de desempleo por separatista, se han embarcado en negociacio-
ejemplo. En ese contexto, los movimientos mi- nes para una reforma de las instituciones que
gratorios que provienen del Sur, sobre todo de iría en la orientación de una confederación
África y de Asia, pero también de América La- sui-géneris.
tina y de Europa del Este, han sido percibidos Es decir, frente a los francofonos de la Wallo-
como una amenaza, un factor de inseguridad nie, situados a la defensiva, la Flandre política
y de tensiones en el empleo. Ello ha alimen- busca su autonomía económica y financiera.
tado el surgimiento de partidos nacionalistas, Detrás de la proclamación de una identidad
calificados de neo-populistas. Estos gozan de propia centrada en la lengua y el predominio
una audiencia importante en los países nórdi- del derecho al suelo, se esconde la voluntad
cos: Austria, Hungría, Holanda, Bélgica y hasta de no soportar más el peso de la seguridad
hace poco en Francia e Italia. Estos partidos social y del desempleo de la Wallonie, más
tienen un anclaje nacional y regional, según el atrasada en el plano económico. Es importan-
caso. Manifiestan una orientación autoritaria, te destacar que este encierro identitario de los
xenofóbica, aunque son liberales en el plano partidos del norte va en paralelo a una orien-
económico. En Francia, el gobierno ha queri- tación liberal en el plano económico y a una
do introducir debates sobre la “identidad na- política de seguridad y de control restrictivo
cional”, que es una manera de poner en contra de la inmigración.
a los franceses puros con los inmigrantes de Frente al bloqueo político de un país sin go-
color. En la mayor parte de los países europeos bierno nacional durante cerca de un año,
existe una tendencia a replegarse en una iden- frente a una clase política que parece haber
tidad cristiana contra una abertura al Islam y a perdido el sentido de Estado, frente a un com-
una sociedad multirracial y multicultural. portamiento electoral en el norte del país
orientado en parte por el carisma de persona-
lidades populistas, es necesario oponer prác-
ticas y voluntad de entendimiento entre las
poblaciones del norte y el sur del país.

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González

Al respecto, es interesante destacar la sabidu- cepto nacionalista flamenco. Ello constituiría a


ría presente en un manifiesto firmado por más la vez, un empobrecimiento y un ataque a lo
de 200 artistas e intelectuales de la Flandres, que somos hoy día”. Finalmente, en su conclu-
que muestran la riqueza del hibridaje belga, sión ellos dicen: “Lo que hace falta en el discur-
nutrido de dos culturas que son capaces de so nacionalista flamenco es la idea de solida-
creaciones originales. Allí señalan que “noso- ridad. Una gran cultura, una cultura abierta, es
tros tenemos ya una cultura y una identidad. una cultura que se aparta del camino estrecho
Ambas son plurales. Ellas son también flamen- del egocentrismo y que adopta la solidaridad
cas, pero no exclusivamente. Nosotros no que- como valor fundador”.
remos que ellas sean redefinidas en un con-

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