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Cultura griega

En la Grecia clásica surge una cultura esplendorosa cuya máxima figura es Homero.
El griego se convierte en la lengua de todo el mar Egeo. El idioma griego fue
introducido por los invasores helénicos. Se trata de una lengua indogermánica en cuyo
vocabulario entraron palabras de los pueblos autóctonos. En realidad, las lenguas que
trajeron los invasores eran una serie de dialectos.

Los griegos comenzaron a escribir hacia finales del siglo XI a.C., con un alfabeto de
origen fenicio al cual se le añaden las vocales. Esta temprana introducción de la
lengua escrita y la literatura, contribuyó a fijar el idioma y a unificarlo.

Algo más tarde nace en Grecia la poesía épica. La épica llegó a su máximo desarrollo
en el siglo VIII a.C. con las figuras de Homero y Hesíodo. La épica es el vehículo
fundamental de unificación de la lengua. Más tarde aparecieron otras formas literarias
como la tragedia y la comedia. Según la leyenda, Homero fue un rapsoda ciego del
siglo VIII a.C. como los que había habido antes. Se le atribuye la composición de dos
poemas fundamentales, La Iliada y La Odisea, que serán textos fundamentales de la
literatura griega. Hesíodo nació hacia el año 700 a.C. Fue otro importante rapsoda que
compuso dos obras importantes: Teogonía, en la que se cuenta el parentesco de los
dioses y Los trabajos y los días lleno de reflexiones y consejos de los campesinos
pobres. En los poemas de Homero y Hesíodo aparece reflejada la vida cotidiana de la
época.

La contribución griega a la filosofía y a la ciencia es transcendental. Son los padres de


la filosofía y de la ciencia. Son filósofos destacados: Tales de Mileto, Anaximandro,
Anaxímenes, Pitágoras, Parménides, Zenón de Citio, Heráclito, Empédocles,
Anaxágoras, Protágoras, Gorgias, Sócrates, Demócrito, Platón o Aristóteles.
Destacaron historiadores como Herodoto o Tucídides; matemáticos como Teodoro de
Cirene o Hipócrates de Quíos, médicos como Hipócrates de Cos o Alcemeón. Todos
ellos son filósofos y científicos, aunque se les conoce por la contribución que han
hecho a la ciencia. En la época helenística destacaron médicos como Herófilo de
Caledonia o Eristarco de Ceos; matemáticos como Euclides, Nicomedes o Apolonio;
astrónomos como Aristarco de Samos (con su teoría heliocéntrica) o Hiparco de Nicea;
geógrafos como Piteas, Dicearco o Eratóstenes, físicos como Arquímedes, etc. En
literatura, además, de Homero y Hesíodo destacaron Alcedo, Píndaro, Esquilo,
Sófocles, Eurípides o Aristófanes.

Durante la época helenística la cultura griega se hace universal. El arte sirve de


modelo a las nuevas culturas, el griego será la lengua culta, la literatura y el teatro, la
tragedia, vive un periodo de esplendor con Esquilo, Sófocles y Eurípides. En filosofía,
tras los presocráticos, continúan las grandes escuelas de Sócrates, Platón y
Aristóteles y aparecen los estoicos, los epicúreos, los cínicos, etc. La religión se unifica
en los mitos. Se produce un sincretismo con otras religiones y aparece el monoteísmo.
La magia sigue estando muy presente. Y no se perderá la labor urbanística de los
clásicos. Esta es la gran época de los grandes científicos. La cultura griega ha dejado
conquistas decisivas en el progreso de la civilización occidental.
Historia del Derecho en la Antigua Grecia
Cultura y ubicación geográfica
Grecia se ubicó originariamente en el sector noroeste del mar Mediterráneo, en lo que hoy es
la península de los balcanes, el pueblo más antiguo del cual se tenga fuente de asentamiento
en la Península de los Balcanes, son los pelasgos los cuales eran exógenos de origen
indoeuropeo, que posteriormente, cayeron bajo la influencia de otros pueblos que asentaron
la zona, algunos de los más destacables pueblos, que luego se transformaron en verdaderas
«civilizaciones» son la minoica y la micénica , así como posteriormente los dorios, todos estos
nutrieron y formaron la Grecia de la cual se tiene registro y así también ellos fueron parte del
patrimonio formado por Grecia, incluyendo también las cerca de dos mil islas del Mar Egeo,
que también formaron parte importante de la civilización griega las cuales enriquecieron las
relaciones comerciales, cultura y copulativamente la economía de la región.

Génesis histórica
Dada cierta inclinación griega al pensamiento y a la organización formal, además de la
exaltación hacia la Justicia como virtud o valor fundamental tanto para Platón y asimismo para
Aristóteles, del mismo modo cabría referir el sitio donde estas cavilaciones comienzan, de
manera de generar una mayor abstracción y comprensión que se posee del derecho hoy en
día, a partir de sus propios orígenes e influencias remotas. Estas influencias hallan lugar en la
obra del griego Hesíodo, principalmente en su texto Los trabajos y los días, en griego, Los Erga.

En el siglo VIII a. C., un griego de la distante Beocia, cuyo cometido consistía en la formulación
de poesía épica, realizó una obra destinada a establecer la justicia como virtud elemental,
dando inicio a la larga tradición que más tarde desarrollaría Platón, y luego Aristóteles.
Hesíodo recoge dos formulaciones, la primera proveniente de Homero, llamada Temis, según
éste, los dioses entregaban a los hombres el cetro y la Temis, que quiere decir en significado
«ley» en su sentido más amplio de comprensión.

Luego éste incorpora figura de la diké, que sería más tarde acogida por Aristóteles en el
famoso y máximo principio aristotélico «dar a cada uno lo suyo». Es decir, entiende que puede
darse una situación en que algo no sea justo acorde a la temis pero sí a la diké. Así como temis
se refiere a la autoridad del derecho, a su legalidad y validez, diké quiere decir cumplimiento
de la justicia, traducida como dar a cada cual lo que es debido, y lo que cada cual puede exigir.
Como podría deducirse, la preocupación de los antiguos frente a la exigencia de un Derecho
igual constituyó el fin más alto.1

La diké poco a poco fue inundado la esfera de la vida pública, donde se veía a todos como
iguales ante esta medida nacida de la consciencia jurídica, incluso la nobleza tuvo que
someterse a sus dictámenes sin más, y con el tiempo, también éstos buscaron amparo en ella
sobre todo en tiempos de crisis social.
Pero luego habrá de surgir un nuevo ideal, a partir de la diké, llamado justicia, acuñado bajo el
término abstracto, diakaiosyne. El concepto surgió, y esto es lo relevante, de una mezcla del
ideal jurídico, o sentimiento del derecho, con la representación de una determinada clase de
hombre, entendido el mismo como depositario de una cierta areté. Así, la nueva diakaiosyne
era más objetiva. La nueva diakaiosyne acabó por unirse a la areté, y se creyó que poseía, en la
ley escrita, el criterio infalible de lo justo e injusto mediante dicha fijación escrita, hubo
derecho usualmente válido y por ende el concepto de justicia alcanzó un contenido palpable.

La Ley se convierte, de esta manera, en el estadio más importante en el camino que lleva a la
formación de la educación griega y realización del más alto ideal griego, siendo ésta, incluso,
antecedente de la filosofía (véase por ejemplo el Critón) como también de la idea de hombre
formulada por los filósofos. La frase la fija Píndaro, señalando que el estado se expresa
objetivamente en la ley, y la ley se convierte en rey. Y luego Heráclito nos reafirma semejante
creencia al decir que «el pueblo debe luchar por su ley como por sus murallas».

El Derecho surgió completamente ligado al ideal de formación del individuo en tanto era parte
de la polis, y donde el ethos cobró más importancia que el logos, esto es, resultó de mayor
importancia la formación del individuo en cuanto tal, y de su orientación hacia el "buen
camino" traducido en la diké, y más tarde en la diakaiosyne, siendo el derecho no un sistema
puramente organizador sino realizador del más alto ideal de hombre, la vida en sociedad, la
areté. Esta fue la verdadera misión histórica que podría contrastarse con una visión del mundo
contemporáneo, que ha olvidado en cierto modo al hacer omiso de estas fuentes vinculante y
supletorias el verdadero Génesis y propósito de éste como Derecho. Así es menester hoy
recoger estas fuentes del legado griego.

Aristóteles describe la fusión de ambos elementos en su famoso pasaje: "La justicia es una
necesidad social, porque el derecho es la regla de vida para la asociación política, y la decisión
de lo justo es lo que constituye el Derecho" (Aristóteles, Política), cuya consecuencia inmediata
es que los griegos no concibieron jamás la dualidad moderna planteada por el positivismo
jurídico del llamado "derecho injusto".

Los griegos plantearon su preocupación por cuestiones jurídicas y su forma de estructurarlas


en las sociedades, así vislumbraron un nuevo camino que ellos mismos trazaron
cuidadosamente, como también ayudó la senda de discusiones que iniciaron, y que repercuten
en los ideales modernos, que, si bien se alejan de las reflexiones y el modo de pensar griego,
yacen sus raíces en éste como algo que es imposible prescindir al momento de concebir una
verdadera formación del concepto de derecho

La omisión del Derecho en la obra de Platón sea una muestra clara y una distinción interesante
de cómo incluso la esfera del Derecho y de lo justo influyó en las profundas cavilaciones de
Platón al punto de reemplazar éste por la virtud del rey filósofo rechazando el antiguo ideal
antes establecido de la ciudad-estado.

Y cuya reivindicación sería tardía por parte de Platón, intentando dar en una obra posterior
(Leyes) el lugar que siempre le correspondió y enfatizando la importancia moral del Derecho).
Aristóteles criticaría duramente a Platón al decir que ni siquiera el gobernante más sabio
puede prescindir de la ley, pues la ley es la razón desprovista de pasión.5

Se presenta a modo de ejemplo una fuente del idealismo griego en el Derecho, contenida en la
legislación de Licurgo. Pues es la legislación de Licurgo algo contrario de lo que los griegos
entendían por legislación. No es una codificación habitual de leyes particulares y públicas, sino
el nomo, en el sentido de una tradición oral, dotada de validez, de la cual sólo unas cuantas
leyes fundamentales y solemnes fueron fijadas de forma escrita.

Así Licurgo otorgó mayor importancia a la fuerza de la educación y a la formación de la


consciencia ciudadana que a las prescripciones jurídicas, esto es, prefirió la tradición
consuetudinaria a la manía legisladora de la democracia del siglo IV. Otorgando mayor énfasis
a la formación de los hombres de acuerdo con las normas obligatorias de la comunidad,
alejándolo del individualismo, cuya veracidad se comprueba en el siguiente pasaje: "La
educación se extendía hasta los adultos. Ninguno era libre ni podía vivir como quería. En la
ciudad, como en un campamento, cada cual tenía reglamentadas sus ocupaciones y su género
de vida en relación con las necesidades del estado y todos eran conscientes de que no se
pertenecían a sí mismos, sino a la patria".

Tal cual se observa, el Derecho aquí se entiende como sinónimo de orden de la comunidad,
como elemento organizador y no tanto de dar a cada uno lo que le corresponde, sino ordenar
a cada uno lo que es debido. Estas dos visiones de Derecho (la primera propia de la
democracia, la segunda propia de la autarquía) repercuten en las visiones modernas sobre el
Derecho, que una vez más hace temblar los cimientos de las definiciones clásicas y de su
vinculación con la justicia.

Pelasgos

El nombre pelasgos fue usado por algunos escritores de la antigua Grecia para aludir a los
pueblos predecesores de los helenos como habitantes de Grecia, «un término comodín para
cualquier pueblo antiguo, primitivo y presumiblemente indígena en el mundo griego».2 En
general, «pelasgo» ha llegado a aludir ampliamente a todos los habitantes indígenas de las
tierras egeas y sus culturas antes de la llegada del idioma griego.3 Esto no es un significado
exclusivo, pero las demás acepciones exigen aclaración. Durante el periodo clásico
sobrevivieron varios enclaves con este nombre en diversas localizaciones de la Grecia
continental, Creta y otras regiones del Egeo. Estos pueblos identificados como «pelasgos»
hablaban una o más lenguas que entonces fueron identificadas como ajenas al griego, incluso
a pesar de que algunos autores antiguos describieran a los pelasgos como griegos. También
sobrevivió la tradición de que grandes partes de Grecia habían sido una vez pelasgas antes de
ser helenizadas. Estas partes solían caer en el dominio étnico que para el siglo V fue atribuido a
los hablantes del griego antiguo que fueron identificados como jonios. La clasificación de las
lenguas pelásgicas, conocidas solo a través de elementos no griegos dentro del griego antiguo
y detectable en algunos topónimos, incluso aunque el pelásgico no fuese una sola lengua, y la
relación de los pelasgos con los helenos prehistóricos son antiguas cuestiones que no tienen
respuestas definitivas. Este campo de estudio busca nuevas evidencias que llenen los huecos.
Existen muchas teorías pasadas y actuales, algunas de las cuales están teñidas por cuestiones
nacionalistas contemporáneas, que comprometen su objetividad.

Los pelasgos eran el pueblo primitivo que habitaba lo que hoy en día es Grecia. Éstos tenían
una postura matriarcal basada en la concepción primigenia de una Diosa Madre. Su principal
pretensión era la de haber nacido de los dientes de Ofión. Llegaron a Grecia desde Palestina
alrededor del año 3500 aC. El papel de la mujer dentro de sus mitos es determinante pues era
vista como el sexo dominante. La paternidad no era reconocida y la fecundación se atribuía al
viento, a la ingestión de habichuelas o algún insecto.

Mito de creación pelasgo:

Eurínome, la diosa de todas las cosas surgió del Caos, pero no encontró nada sólido en
donde apoyar los pies y a causa de ello, separó el mar del firmamento y danzó solitaria entre
sus olas en dirección sur. Entonces apareció el viento Bóreas, que junto con la diosa Madre
dieron origen a la enorme serpiente Ofión. Más tarde, la diosa madre quedó en cinta de Ofión.

Eurínome tuvo que transformarse en paloma, y sentarse en las olas del mar. Llegado el
momento, la paloma puso un huevo que contenía el germen de todos los seres. Después, Ofión
se enroscó siete veces alrededor del huevo, para incubarlo. De él salieron todos los seres y
elementos del Cosmos (el sol, la luna, los planetas, las estrellas, la tierra con sus montañas y
ríos, sus árboles, hierbas y criaturas vivientes)

Eurínome y Ofión fijaron su morada en el Monte Olimpo. Cuando Ofion irritó a su


compañera adjudicándose el título de autor del universo, ésta le pegó un puntapié que le
arrancó los dientes y los arrojó a la tierra al pie del Olimpo y lo desterró a las oscuras cavernas
situadas bajo la tierra.

Seguidamente la diosa creó siete potencias planetarias y colocó una Titánide y un Titán en
cada una: Thía e Hiperión para el Sol; Febe y Atlante para la Luna; Dione y Crío para el planeta
Marte, Metis y Geos para Mercurio; Temis y Eurimedonte para Júpiter; Tetis y Océano para
Venus y Rea y Cronos para Saturno. Guardadores todos de la sucesión del tiempo.

Pero el primer hombre fue Pelasgo, progenitor de los pelasgos; surgió del suelo de
Arcadia,seguido de algunos otros, a los que enseñó a construir chozas, alimentarse de bellotas
y coser túnicas de piel de cerdo como las que la gente pobre lleva todavía en Eubea y Fócida.