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Facies del Síndrome de Cushing:

Es la cara de luna llena, redondeada, rubicunda con tinte cianótico; puede haber implantación
masculinoide del cabello.

Facies alcohólica:

Ojos brillantes, con vasos pequeños dilatados sobre el dorso de la nariz y pómulos, piel
rubicunda.

Facies Leonina:

Es propia de la Lepra. Se debe a la presencia de múltiples nódulos que asientan en las cejas,
pómulos y otras regiones de la cara. La cola de las cejas puede haber desaparecido.

Facies tetánica:

La contracción de los maseteros impide la apertura de la boca, mientras que la de los risorios
producen la risa sardónica.

Facies Gravídica:

Como existe, retención tisular de líquidos, la cara se abulta un poco, especialmente los labios;
pero lo más característico es el cloasma gravídico, es decir, las manchas de color café con leche,
que se distribuyen desde el dorso de la nariz hacia la periferie, abarcando los pómulos, las
mejillas y la frente; alguna vez todo el rostro. En el caso del hijo esperado, la expresión es de
serena felicidad.

Facies mongoloide:

Desde un cráneo pequeño se desprende una cara con boca pequeña, lengua saliente, ojos pocos
expresivos y epicanto en los párpados, lo que en conjunto le da un aspecto achinado. Se debe a
la trisomía del par 21.

Facies parkinsoniana:

Es inexpresiva, con piel brillante y cremosa, y a veces con fuga de la saliva por las comisuras
labiales.

EXAMEN DEL CUELLO

Enfocaremos su estudio en dos tiempos:

1.— Su examen en conjunto

2.— Examen por separado de todas y cada una de sus estructuras. Las técnicas generales de
examen son las clásicas, es decir, inspección, palpación, percusión y auscultación.

EXAMEN DEL CUELLO EN CONJUNTO

Forma: En los pícnicos suele ser grueso y corto, mientras que en los longilíneos es más delgado
y largo; sin embargo, también puede ser corto en los raros casos de agenesia de una o más
vértebras cervicales.
Movimientos: Cuando se ordena al paciente que flexione, extienda, gire hacia la derecha o
izquierda; incline hacia la izquierda y derecha; y luego rote la cabeza como para describir una
circunferencia, la simple inspección le estará indicando si estos movimientos son normales o
están limitados, y si pueden realizarse con o sin dolor. Si existe alguna limitación o dolor, su
causa casi siempre está relacionada con afecciones de la columna cervical o músculos del cuello.
Sin embargo, indicaremos unas pocas causas que pueden limitar los movimientos, como son: el
tortícolis y la meningitis.

Fosas Supraclaviculares y supraesternal: Como sabemos, detrás de las clavículas y del mango
del esternón se encuentran unas depresiones que la anatomía nos ha enseñado a reconocerlas
con suma facilidad por la inspección. En los casos de tiraje respiratorio, suelen estar hundidas,
igual que en el tórax raquítico. Al contrario, pueden estar abombadas en los casos de enfisema
subcutáneo o mediastínico por ruptura pleural; también pueden abombarse por tumoraciones
de las estructuras subyacentes.

Piel: Su color guarda relación con la del resto del cuerpo. En el síndrome de Turner, puede verse
el cuello alado, el cual puede notarse unos pliegues de piel que se desprenden desde la parte
alta del cuello hasta los hombros.

EXAMEN DEL CUELLO POR ESTRUCTURAS

1.- MÚSCULOS: En el tortícolis el músculo esternocleidomastoideo se lo ve contraído, tenso,


duro y doloroso a la palpación que se hace con los pulpejos de los dedos dispuestos en pinza.
Cuando la contractura afecta a los músculos paravertebrales del cuello o a los trapecios,
entonces éstos son los que presentan dichos cambios obligando al paciente a tomar posiciones
antiálgicas.

2.- CARTILAGO TIROIDES: Se lo ve y se lo palpa en la parte media del cuello. Asciende durante
la deglución y luego desciende a su situación normal. Los tumores vecinos pueden desviarlo de
su sitio o impedir sus movimientos si se adhieren a él.

3. - GANGLIOS CERVICALES: Nos demuestra su situación en el cuello y su relación con los vasos
linfáticos que proceden desde distintas regiones. Entonces desde ya téngase presente que la
patología ganglionar puede tener su origen en los propios ganglios, en estructuras de la región
o en órganos situados a distancia.

Cómo examinar: Basta la inspección y palpación, pero pensando para su descripción y análisis,
en la situación, forma, tamaño, número, sensibilidad, movilidad, consistencia. La técnica
propiamente dicha obliga a mantener la cabeza fija, colocando la una mano en la región
occipital, mientras la otra busca los ganglios. Es curioso que, para identificarlos con más
facilidad, más que la palpación profunda sirva la palpación superficial con los pulpejos de los
dedos que realizan movimientos de rotación o deslizamiento sobre las zonas de distribución de
los ganglios.

4. - LAS VENAS CERVICALES: Normalmente las venas del cuello no se ven por permanecer
colapsadas, sin embargo, el canto, el grito, el hacer algún esfuerzo muscular, el pujo, pueden
hacer visibles a las venas yugulares externas durante un corto período de tiempo. En estas
condiciones, disminuye la presión negativa intratorácica y dificulta el vaciamiento de las venas
del cuello que permanecen ingurgitadas. Pero, patológicamente pueden permanecer dilatadas
todo el tiempo y en cualquier posición del cuerpo, especialmente las yugulares. En efecto, en la
insuficiencia cardíaca, por ejemplo, pueden estar dilatadas aún en la posición de pie.
5. – LATIDOS: Normalmente no se observa latidos cervicales en condiciones de reposo. Luego
del ejercicio físico, las emociones, puede observarse discretos latidos en la fosa supraesternal,
en la parte inferior del cuello; algo semejante puede observarse en las anemias, la fiebre, el
hipertiroidismo, la hipertensión arterial, es decir, siempre que hay eretismo cardiovascular.
Estos latidos cervicales proceden de las arterias del cuello, o sea, de las carótidas y subclavias, y
en los pícnicos de la aorta que asciende más que en los longilíneos. Se puede palpar estos latidos,
pero el supraesternal es muy difícil puesto que la transmisión del latido aórtico es un fenómeno
más visible que palpable.

La inspección detenida de los latidos puede además revelar la presencia de arritmias de fácil
diagnóstico, como los extrasístoles y la Fibrilación Auricular.

6. - GLANDULA TIROIDES:

Inspección: como sabemos, normalmente no es visible o lo es como un discreto abultamiento


situado por encima de la fosa supraesternal, y solamente cuando el paciente mantiene la cabeza
en hiperextensión; patológicamente, de acuerdo con su tamaño, puede ser fácilmente
reconocible, como una masa tumoral situada sobre la fosa supraesternal, que se desplaza hacia
arriba cuando el paciente deglute, pero, si es muy grande puede no desplazarse.

Esta simple observación permite, en la mayoría de los casos, afirmar la existencia de un bocio,
es decir, de una tiroides agrandada, lo cual ya es patológico.

Palpación:

Cómo examinar: Cuando la glándula es muy voluminosa, la palpación no ofrece ninguna


dificultad; pero, cuando su tamaño es normal o está discretamente crecida, se requiere de una
técnica especial, pero sencilla. En efecto, basta con que se coloque los dedos de una mano,
dispuestos en forma de gancho, sobre la glándula tiroides, y solicite al enfermo que degluta un
poco de saliva. En estas circunstancias, la glándula se desplaza entre los dedos, hacia arriba.

Percusión: No tiene mucho significado práctico, sin embargo, en el bocio retroesternal, la


percusión sobre el mango del esternón puede dar un sonido mate, lo que normalmente es
sonoro.

Auscultación: Normalmente no da ninguna sintomatología, pero en el hipertiroidismo,


especialmente en la enfermedad de Graves Basedow, puede auscultarse un soplo sistólico,
producto del aumento de la velocidad circulatoria que suele haber en estos casos. No debe
confundirse con los soplos sistólicos que, originados en la sigmoidea aórtica especialmente,
pueden irradiarse hacia el cuello.