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SALUD COLECTIVA. 2019;15:e2162. doi: 10.18294/sc.2019.2162


Desenmascarando a los impostores: Los médicos
profesionales y su lucha contra los falsos médicos
en Perú

Unmasking impostors: Professional physicians and


their struggle against fake doctors in Peru

Patricia Palma1, José Ragas2

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Doctora en Historia. RESUMEN La caracterización de sanadores no-titulados como “charlatanes” o “impos-
Investigadora, Departamento
de Ciencias Históricas y tores” ha influido notablemente en cómo han sido percibidos por la opinión pública y
Geográficas, Universidad de en las investigaciones académicas. Se creó, entonces, una división entre los médicos
Tarapacá, Arica, Chile. *
profesionales y aquellos que adquirieron su conocimiento de modo tradicional y no-
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Doctor en Historia. académico. Este artículo cuestiona la supuesta división entre dichos especialistas en el
Profesor Asistente, Instituto
campo de la salud para ofrecer un cuadro más complejo y rico de prácticas locales a par-
de Historia, Pontificia
Universidad Católica de tir del caso peruano. A partir, sobre todo, de correspondencia de la Facultad de Medicina
Chile, Santiago, Chile. * de Lima y de avisos en periódicos, reconstruimos la dinámica de las autoridades médicas
en sus intentos, muchas veces infructuosos, de contener y excluir a sanadores de origen
asiático, europeo o local. Para ello, estudiamos dos artefactos diseñados para legitimar y
monitorear a los médicos formados profesionalmente: los títulos o diplomas y las listas
de graduados, predecesores de nuestros modernos documentos de identidad y bases de
datos.
PALABRAS CLAVES Historia de la Medicina; Licencia Médica; Medicina Tradicional; Iden-
tificación Social; Perú.

ABSTRACT The characterization of non-professional healers as “quacks” or “impostors”


has influenced much of how such actors have been perceived by public opinion and
in academic research. As a result of this, a divide has emerged between professional
physicians, on the one hand, and those who acquired their knowledge in a traditional
and non-academic way, on the other. This work questions the alleged divide between
these two groups in the health field in order to offer a more complex and richer picture
of local practices in Peru. Based mainly on correspondence from the Faculty of Medicine
in Lima and newspaper ads, we reconstructed the attempts made by medical authorities
to contain and exclude healers of Asian, European, or local backgrounds, many of which
failed. For this reason, we studied two specific devices designed to legitimate and monitor
physicians trained professionally: degrees or diplomas and lists of graduates, both of
which are predecessors to our current identification cards and databases.
KEY WORDS History of Medicine; Licensure, Medical; Medicine, Traditional; Social
Identification; Peru.

Salud Colectiva | Universidad Nacional de Lanús | ISSN 1669-2381 | EISSN 1851-8265 | doi: 10.18294/sc.2019.2162
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INTRODUCCIÓN de zona gris caracterizada por la superposi-


ción de saberes médicos, un área que no era
de legítima competencia de los médicos pro-
En febrero de 2017, diversos medios de co- fesionales y que necesita ser más estudiada
municación estadounidenses informaban del por parte de los investigadores(8). Precisa-
arresto de Malachi Love-Robinson, un adoles- mente, este complejo escenario de saberes
cente residente en el estado de Florida acu- hace muy difícil encontrar un término único
sado de practicar la medicina sin tener título para definirlos, pues abarca desde quienes
profesional ni autorización para ello. En su habían pasado por las aulas universitarias sin
defensa, Love-Robinson sostuvo que nunca haberse graduado hasta los que simplemente
pretendió ser médico y que si se hacía llamar buscaban enriquecerse a costa de la deses-
“doctor” era porque poseía un doctorado en peración de los pacientes o como producto
“divinidad”, adquirido en internet por US$29 de un conocimiento heredado o adquirido
dólares(1). Más allá de una simple anécdota, el a través de prácticas ancestrales. Para fines
caso de Love-Robinson da cuenta de un grave de este artículo, utilizaremos el término “sa-
problema de suplantación médica, que se re- nadores no titulados” para referirnos a este
pite con cierta regularidad en EEUU y Amé- grupo en particular, que opera fuera del ra-
rica Latina. Por ejemplo, a mediados de 2018, dio de influencia institucional de la Facultad
el Colegio Médico de la Provincia de Buenos de Medicina. Al hacerlo, buscamos alejarnos
Aires denunció a un médico venezolano por del contenido peyorativo de términos usados
suplantación de identidad y hacer uso de un en documentos oficiales (y en el lenguaje po-
título médico ajeno. En pocos días eran más pular) como “charlatanes”.
de once los médicos extranjeros investigados Siguiendo estas nuevas aproximaciones,
por usurpación de títulos, honores y falsifi- este artículo analiza las diversas estrategias y
cación de documento público, que ejercían discursos esgrimidos por los médicos profe-
en centros de salud públicos y privados en la sionales en Perú reunidos en torno a la Facul-
capital argentina(2). Estas noticias demuestran tad de Medicina de Lima −la única existente
que, no obstante los avances en el desarrollo en el país hasta 1935− para diferenciarse
de mecanismos de identificación, la práctica de otros sanadores no profesionales. La me-
de falsos doctores en Latinoamérica continúa todología del presente ensayo combina dos
siendo muy difícil de erradicar. áreas en particular: los estudios sobre vigi-
Desde mediados del siglo XIX, América lancia e identificación y la historia de la sa-
Latina atravesó un intenso proceso de profe- lud. La intersección de ambas perspectivas
sionalización de la medicina y las disciplinas sugiere nuevas formas de estudiar el proceso
paramédicas, con el objetivo de consolidar de profesionalización de la medicina desde
una identidad de grupo en la que fue decisiva la generación y circulación de determina-
la supresión de sanadores no titulados del dos mecanismos orientados a desarrollar
mercado medicinal(3,4,5). Hasta hace algunas identidades documentadas. Como busca-
décadas, la historia tradicional de la medi- mos demostrar en las siguientes páginas, los
cina había reducido a la categoría de “charla- médicos profesionales en Perú introdujeron
tanes” a quienes brindaban atención médica nuevas técnicas, sistemas y prácticas con el
fuera del campo diplomado de la salud, propósito de establecer un monopolio de
siendo acusados reiteradamente de atentar profesionales de la salud reconocidos tanto
contra la salud de los pacientes. Sin embargo, por la opinión pública como por el Estado.
en los últimos años, nuevas investigaciones Una ventaja adicional de este enfoque es
han analizado la complejidad de estos sana- que permite prestar atención tanto al as-
dores y médicos sin licencia capaces de usar pecto material del sistema de identificación
posturas, prácticas y terminologías propias de profesional (títulos profesionales y listas que
la medicina oficial(6,7). Como ha planteado el harían las veces de tempranas bases de da-
historiador Diego Armus, existió una suerte tos) como a las prácticas de legitimación de
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dicho sistema (emisión de títulos, apelación de Medicina y la usurpación de identidades
a la fuerza pública) y las resistencias o alter- médicas por algunos sanadores.
nativas ofrecidas a dicho sistema por parte de
quienes fueron excluidos como por parte de
los potenciales pacientes. PROFESIONALIZACIÓN DE LA
Si bien el tema de la profesionalización MEDICINA EN PERÚ
médica en Perú y América Latina ha sido am-
pliamente estudiado, es necesario revisitar
dicho proceso para comprender la coexisten- Durante el siglo XIX, en Perú, al igual que en
cia y no necesariamente la mutua exclusión otros países, se produjo un proceso de profe-
entre diversos médicos profesionales y sana- sionalización de la medicina, caracterizado
dores, en especial, en un contexto en que la –según el historiador francés Matthew Ram-
línea que separaba a unos de otros era difusa. sey– por una reorganización y consolidación
En realidad, el rol de los sanadores fue más de los médicos por sobre otros sanadores que
visible y relevante en el desarrollo del actual ejercían la medicina sin contar con la auto-
sistema de salud de lo que solemos conside- rización o título para ello(9). En los últimos
rar. Por ello, es necesario ir más allá de la años, Diego Armus, Adrián López, Marcos
dicotomía legal/ilegal o formal/informal su- Cueto, Steven Palmer e Irina Podgorny −por
geridas en las fuentes oficiales y reexaminar mencionar solo algunos autores− han reali-
los argumentos con que se buscó contener- zado importantes contribuciones para siste-
los. La etiqueta de “impostor” –al igual que matizar los trabajos que se han producido en
la de “charlatán”– esconde un amplio, flexi- América Latina en torno a la historia de la sa-
ble y heterogéneo grupo de practicantes, que lud en la región, incluyendo temáticas como
van desde curanderos indígenas hasta docto- la profesionalización de la práctica médica
res extranjeros más mediáticos. y el pluralismo médico(10,11,12). En este pro-
Considerando todo ello, el presente artí- ceso, los académicos argentinos han tenido
culo busca entender cómo y a través de qué un rol clave en la expansión de la definición
estrategias los médicos profesionales en Perú de medicina más allá de los discursos médi-
intentaron diferenciarse de otros sanadores, cos académicos, para incorporar prácticas y
en un momento en que los pacientes favo- creencias populares de sanación(13,14,15). En
recían la eficacia del sanador por encima de cuanto a la profesionalización, trabajos como
los títulos profesionales. Los documentos no los de Ricardo González Leandri han sido un
siempre son generosos en abundancia, por lo referente para comprender la construcción
que hemos procedido a incorporar fuentes de del monopolio de los médicos en “las artes
diversos ámbitos, que incluyen documentos de curar”, influyendo en nuevas generacio-
judiciales, prensa, cartas de sanadores a las nes para estudiar dicha problemática en di-
autoridades y documentos oficiales de la Fa- versas partes del país y América Latina(16).
cultad de Medicina. En la medida en que las La batalla contra los denominados “char-
fuentes lo permiten, hemos buscado revertir latanes” fue una de las principales transforma-
el enfoque, poniendo en el centro a los sa- ciones en el plano de la profesionalización
nadores, para así destacar su extraordinaria que se vivió en Occidente, y que involucró
capacidad de adaptación y flexibilidad para a la sociedad civil y las asociaciones médi-
operar en diversos escenarios. cas que iban ganando poder y prestigio, es-
Este trabajo está dividido en tres partes. pecialmente durante la segunda mitad del
En la primera, se estudia el proceso de pro- siglo XIX(17,18). Una de las características de la
fesionalización de la medicina en el siglo profesionalización de la medicina y de otras
XIX, para luego analizar dos temas específi- profesiones liberales fue que la licencia o tí-
cos en la segunda y la tercera parte, respec- tulo otorgado por una institución avalada por
tivamente: los mecanismos de identificación el Estado pasó a ser un artefacto y mecanismo
profesional implementados por la Facultad fundamental para diferenciarse de los demás.
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Los médicos profesionales se comprometie- Asamblea encargada de redactar la primera


ron a erradicar a los competidores potencia- Constitución. Siempre según Basadre, los mé-
les que operaban sin los respectivos diplomas dicos ocuparon el cuarto lugar como grupo
y reforzar su estatus superior en el mercado profesional, solo superados en número por
medicinal. Muchos de estos sanadores go- los abogados con 28 integrantes, los eclesiás-
zaban de gran estima y prestigio entre sus ticos, con 26; y los comerciantes, con 9(23). Sin
pacientes, quienes se referían a ellos como embargo, la agitación política entre los años
“doctores”. Sin embargo, los médicos profe- 1830 y 1850, marcada por guerras regionales
sionales comenzaron a utilizar categorías di- e internacionales, estancamiento económico
ferentes para referirse a ellos, nombrándolos e inestabilidad política, hizo que los médicos
de manera peyorativa como “charlatanes” o perdieran visibilidad en la arena política, al
“impostores”. En el mejor de los casos eran igual que otros grupos profesionales civiles.
llamados “empíricos”, un término más neu- Solo a fines de la década de 1840 y por
tral para referirse a aquellos que poseían co- las próximas dos décadas se alcanzaría cierta
nocimiento y entrenamiento médico, pero estabilidad política, social y económica, con
no los títulos correspondientes. una sucesión presidencial iniciada por Ra-
En Perú, desde fines del período colo- món Castilla, así como por los ingresos de
nial se comienzan a observar las primeras la exportación de guano(24). En 1851, el go-
transformaciones en el campo de la edu- bierno inició una reforma educacional que,
cación médica, que apuntaron a un mayor en el campo de la medicina, estuvo marcada
entrenamiento y estatus de los médicos por por la fundación de la Facultad de Medicina
sobre otros practicantes. Una de las figuras de Lima (también llamada San Fernando),
más reconocidas en este período fue el mé- institución heredera del Protomedicato. Al
dico e intelectual Hipólito Unanue, quien igual que esta institución colonial, la Facul-
desde su posición de funcionario en el go- tad de Medicina fue encargada de vigilar el
bierno borbónico y, con posterioridad a la ejercicio de las profesiones sanitarias (mé-
naciente República, impulsó reformas en la dicos, parteras, flebótomos, y boticarios) y
educación médica como la creación del An- la enseñanza de dichas profesiones(25,26). Si
fiteatro Anatómico y el Colegio de Medicina, bien en las ciudades de Arequipa y Cuzco
siendo elegido primer director del Real Cole- existían cátedras de medicina al momento de
gio de Medicina y Cirugía de San Fernando inaugurarse la Facultad de Medicina de Lima
en 1815(19,20,21,22). Las reformas apuntaron, en 1856, su funcionamiento fue intermitente
entre otras cosas, a diferenciar a los médicos debido a la escasez de recursos técnicos y
criollos, con entrenamiento en el Colegio de maestros dedicados a la enseñanza. Ya en
Medicina, de los cirujanos, la mayoría negros 1876, un reglamento general de instrucción
y mulatos, los cuales eran vistos en una posi- había excluido ambas ciudades de sus Facul-
ción inferior y percibidos como una amenaza tades de Medicina(27).
a la profesión. El historiador José R. Jouve ha A diferencia de otras casas de estudios
visibilizado el importante rol que cumplían en América Latina, la Facultad fue la entidad
dichos cirujanos y médicos afroperuanos en que estuvo a cargo de las labores que en
el paso de la colonia a la república, los cua- otros países desarrolló el Estado a través del
les, pese a gozar de un gran prestigio entre la Ministerio de Salud. La inexistencia de tal Mi-
población, fueron deliberadamente excluidos nisterio en Perú hasta 1935 dejó a cargo del
del proyecto modernizador de Unanue(21). decano de la Facultad la fiscalización de los
El proyecto de Unanue fue exitoso pues, practicantes no licenciados, quien debía de-
después de la Independencia, los médicos os- nunciar ante las autoridades la práctica ilegal
tentaron una posición prominente en la po- de la medicina a nivel nacional. Asimismo,
lítica de la sociedad peruana. El historiador San Fernando fue el único lugar donde era
Jorge Basadre estimó que los médicos ocupa- posible estudiar medicina, puesto que la élite
ron ocho escaños –de un total de 79– en la médica limeña asentada en la costa se opuso
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tenazmente a la apertura de otras casas de financieros para implementar y mantener un
estudios médicos en regiones(28). Si bien esta equipo adecuado a la vez que capacitar al
excesiva centralización ocasionó una esca- personal especializado. En segundo lugar, la
sez de médicos en las provincias, también asociación de estas técnicas con perfiles delic-
facilitó el reconocimiento de médicos profe- tivos impidió (o al menos retrasó) su apropia-
sionales entre pares, puesto que la comuni- ción por parte de individuos y organizaciones
dad médica peruana compartía una identidad y una mayor expansión de la sociedad civil
común: casi todos los médicos titulados ha- hasta principios del siglo XX(31).
bían pasado por las aulas de San Fernando y A nivel institucional, las organizacio-
sus registros se custodiaban en el archivo de nes profesionales y las asociaciones civiles
la institución. tomaron diversos caminos al momento de
proteger la identidad de sus miembros y ase-
gurar una identificación única para ellos. En
Identificación profesional el caso de Perú, el auge de las asociaciones
profesionales tuvo lugar a mediados del si-
La Facultad de Medicina se embarcó en la glo XIX, y estuvo vinculado al crecimiento
regulación de las actividades de la profesión de ocupaciones típicas de la clase media,
médica en un momento en que se estaba pro- muchas de estas aprendidas en aulas univer-
duciendo una revolución en la identificación sitarias(31). El tamaño pequeño, en general,
personal en Perú y en otros lugares de Amé- de dichas asociaciones locales favoreció las
rica Latina(29). La transición de una sociedad reuniones periódicas y garantizó una partici-
cara-a-cara, donde la mayoría de las personas pación activa de sus miembros, reforzando
residían en áreas específicas y se conocían la identificación grupal por medio del con-
unas a otras, hacia otra caracterizada por una tacto visual y directo. Independientemente
movilidad espacial intensa y poblaciones de su naturaleza (políticas, de beneficencia,
más grandes, llevó a la aparición de técni- sociales, etc.), estas entidades llamaban pú-
cas más sofisticadas para establecer y fijar las blicamente a reuniones a través de la prensa,
identidades de las personas. La policía había facilitando así que sus miembros se conocie-
estado experimentando con nuevos méto- ran y forjaran una identidad común. El rápido
dos de identificación desde mediados del crecimiento demográfico de Lima, que pasó
siglo XIX, como las huellas dactilares y fotos de 58.236 habitantes en 1836 a 105.167 en
policiales. La obsesión por establecer iden- 1862, favoreció la expansión de dichas aso-
tidades únicas abarcó también técnicas com- ciaciones y las prácticas de sociabilidad en
plejas, como la antropometría, que consistían espacios públicos y privados(32).
en la medición detalladas de los cuerpos de Como señala Marcos Cueto, organizacio-
prisioneros y sospechosos. Las estaciones de nes profesionales como la Academia Libre de
policía, las cárceles y cualquier otra instala- Medicina o la Sociedad Médica Unión Fer-
ción pública se convirtieron en laboratorios nandina ayudaron a consolidar la autoridad y
donde los funcionarios examinaron, midie- el prestigio de la profesión médica a través de
ron, clasificaron y fotografiaron cientos de un proceso de desplazamiento de otros practi-
personas antes de enviarlas a cumplir sus cantes locales. Estas organizaciones se vieron
condenas o dejarlas en libertad(30). obligadas entonces a desarrollar mecanismos
Pese a que estos nuevos métodos eran de seguridad e identificación que evitara la
más precisos que las técnicas convenciona- usurpación de la profesión por extraños(31).
les, se enfrentaban a dos grandes problemas. Así, la Facultad de Medicina buscó instau-
Primero, la tecnología utilizada para obtener rar un modelo de vigilancia marcado por
y validar fotografías, medidas antropométricas su centralismo, donde los médicos pasaban
y huellas dactilares no era del todo asequible por sus aulas y sus registros se conservaban
para individuos y organizaciones profesiona- en sus archivos, incluso si estos se traslada-
les. Incluso la propia policía tuvo problemas ban a otras partes del país. No obstante, este
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proyecto resultó muy difícil de llevar a cabo. información contenida en esas listas era in-
Más allá del grupo compacto de médicos que completa y desactualizada, impidiendo así
se graduaron en San Fernando debidamente el monitoreo efectivo de posibles infractores.
registrados en su base de datos, hubo un Por ejemplo, en julio de 1869, el delegado
escenario vasto y nebuloso de practicantes de Cusco informó al decano de la Facultad
cuyas identidades y acciones escaparon al de Medicina que dos de los médicos cuyos
control de la élite médica asentada en la capi- nombres aparecían en la lista habían falle-
tal. La Facultad de Medicina realizó un gran cido hacía ya mucho tiempo(36). De forma si-
esfuerzo para contener la presencia de practi- milar, el delegado de Arequipa comunicaba
cantes “ilegales” y reafirmar su hegemonía en sobre el fallecimiento de siete médicos que
el panorama médico. Para ello, la Facultad estaban incluidos en la lista recibida desde
buscó vigilar a dos grupos en particular: los la capital(37). Fuera de la capital, la autoridad
practicantes en el interior del país y los médi- de la Facultad de Lima y de sus delegados
cos extranjeros, especialmente, a través de la disminuía de manera notoria, especialmente
verificación de sus títulos médicos. en ciudades y pueblos alejados de la costa
El principal obstáculo en la lucha de la peruana.
Facultad de Medicina de Lima y, en espe- Este aparente ordenamiento y jerarquiza-
cial, de su decano para erradicar la práctica ción del cuerpo médico contrastó con mu-
de médicos no licenciados o “charlatanes” chas fricciones existentes entre autoridades
fue la carencia de un sistema actualizado políticas y delegados regionales, quienes
para identificar a quienes ejercían (o no) le- en múltiples instancias hicieron caso omiso
galmente en el país. La relativa flexibilidad a estas listas y reglamentaciones. Como in-
de las instituciones médicas coloniales, así dicaba el delegado en Huaraz, en 1867, las
como los turbulentos años posteriores a la In- listas estaban disponibles en la ciudad. Pese
dependencia, permitieron a los practicantes a ello, el juez de primera instancia había de-
informales ganar terreno hasta que la Facul- cidido contratar, como médico del cuerpo de
tad comenzó recién a abordar este problema. gendarmes, al curandero Guigeres, sin que se
Para subsanar esta carencia de información, pudiera hacer nada para evitarlo(38).
desde fines de la década de 1860, el Consejo La circulación de médicos y otros profe-
de la Facultad de Medicina de Lima acordó la sionales de salud que aseguraban tener título
publicación de listas de médicos, farmacéuti- profesional, junto con la centralización de la
cos, dentistas, matronas y flebotómicos que información de profesionales fueron grandes
contaban con autorización de la Facultad de obstáculos que los delegados en provincias
Medicina de Lima(33). La Facultad se compro- debieron hacer frente a la hora de luchar con-
metía a enviar ejemplares de estas listas a las tra el ejercicio ilegal de la medicina. Mientras
autoridades políticas y sus delegados residen- que, en Lima, identificar a los profesionales
tes en todo el país para que estos pudiesen sin título y denunciarlos ante las autoridades
ejercer control en la práctica de la medicina políticas en búsqueda de sanciones no fue
y farmacia en el territorio nacional(34). un problema mayor durante el siglo XIX, los
En un inicio, las listas fueron recibidas delegados regionales tenían menos recursos
con entusiasmo por los delegados regionales institucionales para ejecutar las directivas
y se consideraron un mecanismo fundamen- de la Facultad. Si los delegados albergaban
tal en la lucha contra el charlatanismo. Sin dudas acerca de si algún practicante tenía
embargo, el entusiasmo inicial pronto fue re- autorización oficial, estos debían enviar un
emplazado por indiferencia, pues la Facultad informe a Lima y esperar una respuesta sobre
dejó de enviar listas actualizadas a sus delega- la validez de los títulos. Este procedimiento
dos por largos períodos, pese a sus reiteradas podía tomar meses antes de que el Consejo
solicitudes(35). En la correspondencia recibida de la Facultad tomara una decisión y la co-
por la Facultad se observa que los delegados municara desde la capital al interior del país.
informaron en repetidas ocasiones que la Un proceso burocrático que, en la mayoría
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de los casos negaba los títulos consultados, necesariamente del interior del país, sino de
y que al momento de recibir la respuesta el reconocer la legalidad de títulos de médicos
presunto sospechoso se había mudado ya de foráneos. En estos casos, la Facultad tuvo que
la ciudad, estableciendo una nueva práctica recurrir en muchos casos a los cónsules en el
en una jurisdicción diferente y atendiendo a extranjero para que solicitaran información
nuevos pacientes. sobre los documentos presentados. Si bien,
En los primeros años de funcionamiento en su gran mayoría, los títulos extranjeros
de la Facultad de Medicina, la poca acuciosi- contaban con todas las certificaciones, las
dad de las listas se debía en parte a conflictos denuncias que llegaban sobre falsificación
internos entre los médicos y otros profesio- no eran pocas. En diversas ocasiones, dichas
nales de salud que estaban bajo su jurisdic- denuncias respondieron más bien a conflic-
ción, especialmente, aquellos de farmacia. tos entre colegas locales y foráneos. Una de
Antes de la refundación de la Facultad de las formas que los médicos criollos utilizaban
Medicina en 1856, la Escuela de Farmacia para desacreditar curaciones o teorías de sus
era una entidad independiente de la de Me- colegas extranjeros fue a través de la nega-
dicina, sus autoridades establecían los planes ción de la validez de sus títulos profesionales.
de estudios y estaban a cargo de velar por Eso fue lo que le sucedió al médico
el correcto funcionamiento de la profesión y francés Abel Victorino Brandín, fundador
de las farmacias y boticas del país. Sin em- de los Anales Medicales, primera revista
bargo, los fundadores de la Facultad conside- médica de Perú de 1824. Brandín pronto
raban la farmacia como una ciencia auxiliar se ganó la animosidad de médicos locales,
y procedieron a subordinarla a la Facultad de pues en su revista proponía nuevas terapias
Medicina. No debería sorprender entonces para pacientes con enfermedades mentales,
que, en 1860, el decano Cayetano Heredia criticando de paso a médicos y autoridades
informara que Silverio Ferrer, exdirector de la locales. En un artículo anónimo publicado
Escuela de Farmacia, se negaba a entregar los en el diario El Telégrafo de Lima en 1833,
materiales del archivo, razón por la cual des- los autores del texto ponían en duda no solo
conocían las licencias que había expedido la los títulos médicos de Brandín, sino también
Escuela hasta esa fecha, y que por esta razón su desempeño en actividades profesionales
era imposible realizar listas(39). en las que supuestamente había participado.
Ante dicho desconocimiento, las autori- En respuesta, Brandín presentó una carta de
dades tuvieron que recurrir a varias estrate- la Legación y Consulado General de Francia
gias para poder saber quiénes poseían títulos en Perú, donde se certificaban sus diplomas
validados por la Facultad, sobre todo en en Medicina otorgados en París y Quito, así
regiones. Por ejemplo, en 1864, el subpre- como la pertenencia a diversas sociedades
fecto de Tarapacá tuvo que publicar en los profesionales. También presentó un certi-
periódicos de la ciudad un llamado a todos ficado emitido por el Protomédico de Perú
los practicantes de la zona, informando que que lo autorizaba a ejercer la medicina en
tenían diez días para acercarse y presentar el país. Una vez que sus credenciales fueron
sus credenciales. El llamado fue exitoso pues, acreditadas, sus detractores encontraron nue-
si bien ninguno de los cuatro médicos que vos argumentos para cuestionarlo hasta con-
ejercían tenía título profesional, todos ellos seguir finalmente que abandonara el país(41).
solicitaron una prórroga para viajar a Lima y Al parecer, la estrategia de cuestionar
rendir los exámenes pertinentes(40). las credenciales de médicos extranjeros –ya
Como señalábamos anteriormente, la sea de forma anónima o pública–, y con ello
excesiva centralización de la educación mé- dañar su credibilidad, continuó hasta bien
dica en el país facilitó a la Facultad de Me- entrado el siglo XX. Durante una sesión ex-
dicina en Lima identificar quiénes poseían traordinaria de los miembros de la Facultad
títulos legalmente validados. Pero la mayor de Medicina llevada a cabo en abril de 1919,
dificultad para dicha institución no provino el decano informaba haber recibido una carta
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sin remitente en la cual se aseguraba que el Medicina en dicha provincia, el doctor Cole-
diploma del doctor americano Carlyle Wothy man, descubrió que el médico titular no po-
no era auténtico. Ante dicha situación, la Fa- seía diploma de médico. Coleman inició una
cultad decidió investigar la denuncia, y re- campaña pública en 1866 para lograr la desti-
currió al cónsul de Perú en EEUU para que tución de Bockenham, a pesar de que en sus
acreditara la validez del documento. Luego palabras las autoridades locales miraban con
de analizarlo, el consulado reconoció que indiferencia la idea de removerlo del cargo.
era legal y que, por ende, el ciudadano esta- Como le explicaba Coleman al decano, el
dounidense no tenía ningún problema para apoyo de importantes personalidades loca-
ejercer en el país(42). les a Bockenham se debía a que estaba muy
arraigada en la “opinión pública la idea de
que no se necesita para conseguir el título de
Usurpación profesional médico no tanto el de la ciencia cuanto de los
buenos empeños”(45).
Como señalamos anteriormente, la identidad El ejercicio de la farmacia y medicina por
médica se basó en el título profesional, por lo personas no tituladas era bastante habitual en
que no debe extrañar que el primer artículo el país. Muchos de quienes actuaban como
del reglamento de 1888 sobre el ejercicio de médicos no ocultaban la carencia de un título
la medicina y farmacia señalara “nadie podrá universitario, e incluso no tenían problema
ejercer ningún ramo de las ciencias médicas, en firmar documentos legales definiéndose a
si no está provisto de un diploma dado por la sí mismos como empíricos. A falta de médi-
Facultad de Medicina”(43). Para los médicos cos titulados en provincias, muchos de estos
agrupados en la Facultad de Medicina, el di- practicantes tomaron parte activa del sistema
ploma tenía un gran valor simbólico, puesto de justicia, actuando como peritos médicos
que la visibilidad de dicho documento en un en causas criminales, realizando autopsias e,
consultorio o farmacia acreditaba el estatus incluso, firmando permisos a jueces que soli-
profesional y los distinguía de los “otros”. citaban ausentarse de sus labores, como lo ha
A pocos años de inaugurarse la Facultad, analizado Pablo Whipple(46). Por esta razón,
el reglamento de esta institución establecía la existencia de denuncias de usurpación
como obligatoria la exhibición de este docu- médica en los documentos de la Facultad de
mento. Así, en 1879, el decano Miguel E. de Medicina resulta particularmente interesante,
los Ríos recordaba a la Comisión Inspectora porque permite entender la dinámica fuera
de Boticas que, para comprobar que los far- del ámbito legal y de la capital.
macéuticos estaban ejerciendo su profesión De las pocas causas documentadas exis-
conforme a la ley, debían asegurarse de que tentes en los registros de la Facultad, es po-
estos expusieran el diploma de farmacéutico sible deducir que los farmacéuticos tendían
otorgado por la Facultad de Medicina de a falsificar más sus títulos profesionales que
Lima en un lugar visible(44). los médicos. Una posible respuesta es que
Muy al pesar de los San Fernandinos, mu- los farmacéuticos estaban sujetos a un mayor
chos pacientes y autoridades políticas consi- control por parte de la Facultad de Medicina,
deraban que los títulos médicos carecían de ya que anualmente la Comisión Inspectora
valor en sí, puesto que un historial de cura- de Boticas –dependiente de dicha casa de
ciones exitosas decía más de la eficacia de estudios– realizaba una visita a todos los es-
un doctor que un título universitario. Así lo tablecimientos farmacéuticos para corroborar
demuestra el caso de Federico Bockenham, el estado de las medicinas y asegurarse que
médico inglés quien fuera médico titular de estuvieran adecuadamente administrados por
la Provincia de Tarapacá entre 1859 y 1866, un farmacéutico titulado. La visita tenía un
un cargo que dependía y era financiado por costo monetario para el boticario, y signifi-
el Supremo Gobierno. Luego de varios años caba un ingreso nada despreciable para las
en el cargo, el delegado de la Facultad de arcas de la Facultad. En Lima, dichas visitas
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se realizaban de manera periódica, según Al ser consultado, el verdadero Manuel Ro-
acreditan los documentos de la Facultad. dríguez declaró que no había pisado Cusco
Uno de los primeros casos de usurpa- en toda su vida(48).
ción de identidad registrado por la Facultad La prensa jugó un rol importante en la
de Medicina corresponde al del farmacéutico identificación de sanadores no licenciados.
italiano, Carlos Andreotti, quien ejercía su Los anuncios pagados en diversos diarios y
profesión en la capital con la autorización revistas del país era una de las estrategias más
de la Facultad de Medicina. Sin embargo, utilizadas por médicos profesionales y no
un profesor de dicha institución solicitó, profesionales para atraer clientela. Los miem-
en unas de las sesiones del concejo, que se bros de la Facultad constantemente contro-
revisase su expediente bajo la sospecha de laban la publicidad de los “charlatanes”, y
haber presentado un título falso. Ante dicha aquellos que no aparecían en los registros
acusación, Andreotti solicitó a tres personas de la Facultad eran denunciados inmediata-
que acudieran al consulado de Cerdeña para mente al subprefecto o al alcalde de Lima,
que ofrecieran una declaración jurada sobre con el objeto de hacer cerrar consultas mé-
su identidad y sus títulos. Pero las declara- dicas y boticas. En noviembre de 1918, Jorge
ciones no fueron del todo convincentes para Winkelmann, “profesor masajista diplomado
el decano Cayetano Heredia, quien aconsejó en la Facultad de Medicina de Lima”, soli-
que la Facultad debía dirigirse al Supremo citó al alcalde se le devolviese el dinero de
Gobierno para averiguar si la Universidad de una multa impuesta por el inspector de Hi-
Turín había otorgado dicho título a Andreotti, giene por ejercicio ilegal de la medicina. El
o se trataba de una falsificación. Desconoce- inspector, quien actuó a petición del decano
mos el desenlace de este caso en particular, de la Facultad de Medicina, justificó la multa
pero hay registros de muchos otros casos si- a través de un anuncio en la prensa, donde
milares en la documentación de la Facultad Winkelmann se presentaba como profesional
de Medicina(47). de medicina prometiendo curar enfermeda-
El fraude no era fácil de comprobar, es- des y no solo como “masajista” (Figura 1). En
pecialmente cuando supuestos médicos o este caso, la alcaldía procedió a la solicitud
farmacéuticos brindaban nombres de perso- del decano. Sin embargo, no siempre los re-
nas que efectivamente aparecían en los regis- clamos de la Facultad fueron atendidos por
tros de la Facultad. Ante la inexistencia de las autoridades políticas(49).
un registro fotográfico y de un documento No solo los farmacéuticos locales fue-
de identidad nacional –este solo apareció en ron víctimas de usurpación profesional. Los
1931 y restringido a los que tenían derecho herbolarios chinos, también lo sufrieron de
al voto–, determinar si la persona era real- quienes quisieron aprovecharse de su repen-
mente quien aparecía en los registros de la tina fama adquirida luego de la epidemia
Facultad era casi imposible. Conocemos el de fiebre amarilla de 1868(50,51). En 1877, el
caso de Manuel Rodríguez, farmacéutico, herbolario Tam Jing publicó un aviso en el
quien con un supuesto título de la Facultad diario El Comercio, en el cual advertía a su
acudió a la Alcaldía del Cusco a solicitar la clientela que su consulta no se encontraba en
apertura de una botica. El tal Rodríguez co- la calle Plumereros, sino en la de Unión. Esta
metió un grave error, ya que entregó datos declaración la realizaba porque había visto
contradictorios sobre su identidad que hicie- en el diario El Comercio un anuncio en el
ron sospechar a las autoridades locales, so- cual su nombre plagiado “con el propósito
licitando información a la Facultad en Lima de especular con él”, pero que a diferencia
antes de otorgar la licencia para la botica. El de sus anuncios, tenía problemas de redac-
fraude quedó expuesto cuando el decano in- ción(52). Sin embargo, los herbolarios chinos
formó que, según los registros, efectivamente más importantes de la ciudad solucionaron
existía un farmacéutico llamado “Manuel Ro- de manera eficiente el tema de usurpación
dríguez”, el cual ejercía legalmente en Lima. médica al incluir, desde la década de 1910,
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Figura 1. Anuncio de Jorge Winkelmann.


Archivo Histórico Municipalidad de Lima. Sección Higiene y Vacuna. Caja 3 (1914-1918)

fotografías personales en sus anuncios, per- fueron aquellos que adoptaron las mismas
mitiendo que los pacientes pudiesen recono- estrategias utilizadas por los médicos, convir-
cerlos(50). Se trataba de una técnica bastante tiéndose en los verdaderos “impostores”.
innovadora, para un momento en que mu-
chos retratos permanecían confinados a los
estudios fotográficos y las cartas de visita. REFLEXIONES FINALES
Para los médicos de la Facultad de Me-
dicina, la usurpación médica se agravaba
cuando los “charlatanes” emulaban a los mé- La Facultad de Medicina y los médicos profe-
dicos profesionales a través de elementos que sionales que habían pasado por sus aulas de-
hasta ese momento habían sido utilizados sarrollaron una serie de campañas destinadas
exclusivamente por ellos, como símbolos de a erradicar a los sanadores no titulados, no
estatus que los identificaba como tales. Por solo como una manera de reforzar su identi-
ejemplo, los herbolarios chinos utilizaron téc- dad gremial, sino para desplazar a eventuales
nicas de marketing en la prensa, y entregaban competidores. Esta institución buscó contro-
tarjetas de presentación y recetas médicas lar a quienes ejercían en el campo de la sa-
a sus pacientes similares a las ofrecidas por lud, haciendo de la exhibición del diploma
doctores profesionales. Incluso, como lo de- profesional un requisito obligatorio al igual
nunciaba un médico en 1906, uno de estos que el registro en listas oficiales, las cuales
herbolarios había comprado un “coche mé- eran enviadas a las autoridades médicas y
dico”, una especie de ambulancia en la cual políticas de todo el país. Diplomas y listas
visitaba a los enfermos “del mismo modo eran artefactos low-tech de identificación,
como lo hacen los médicos nacionales o ex- alejados de la sofisticación de las técnicas
tranjeros incorporados legalmente al gremio que la policía estaba comenzando a incorpo-
médico peruano”(50). Como se puede obser- rar por esos años, como las huellas digitales,
var, de todos los no-profesionales que ejer- la antropometría y las fichas individuales. No
cían la medicina en el país, quienes más daño obstante, los diplomas y las listas fueron los
hicieron al proyecto de profesionalización antecedentes directos de nuestros modernos
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sistemas de identificación: los documentos saberes alternativos dentro de la oferta médica
de identidad y las bases de datos. en países como Perú, con una larga tradición
En el caso de Perú, los obstáculos para de prácticas tradicionales de salud.
identificar a los doctores titulados de quienes La preferencia por la experiencia antes
no lo eran no reposaba necesariamente en lo que por los títulos profesionales en sí mis-
avanzado de la tecnología de identificación mos permite explicar la persistencia de “fal-
disponible, sino en factores estructurales, sos médicos” hasta el día de hoy dado que,
como el centralismo y la creencia en que a pesar de los avances de la identificación
la medicina occidental bastaba en sí misma profesional, personas como Malachi Love-
para imponerse frente a otros tipos de sabe- Robinson, citado al inicio de este artículo,
res. Las etiquetas que buscaban descalificar a pueden ejercer públicamente la medicina
los sanadores como “impostores” o “charlata- sin ser detectados. Pese a que en la actua-
nes” han impedido ver la diversidad de este lidad los pacientes tienen las herramientas
grupo, así como el enorme repertorio de es- para verificar las credenciales médicas a
trategias con las que contaban para sortear la través de sitios web del Ministerio de Salud
vigilancia desde la capital. El caso de los her- o en los respectivos Colegios Médicos, se
bolarios chinos es revelador, ya que supieron hace muy poco uso de ellas; pues pareciera
adaptarse a nuevas estrategias publicitarias y que, al igual que un siglo atrás, los títulos
reducir la distancia con los médicos profesio- académicos tienen un rol secundario. Las in-
nales, a la vez que ampliar su clientela. vestigaciones realizadas en los últimos años
Como muestra este artículo, la división bi- sobre Perú y América Latina han permitido
naria entre doctores titulados y sanadores no una mayor visibilización y comprensión del
titulados fue más compleja de lo esperado. En rol de sanadores, curanderos y prácticas mé-
contra de lo que los médicos oficiales hubie- dicas más allá de las realizadas por los siste-
sen esperado, los pacientes no llegaron a con- mas profesionales de salud.
siderar a los sanadores no titulados como una El tema de los sanadores no titulados, su
amenaza para su salud, creando nuevos desa- relación con los pacientes, el rol social den-
fíos para la Facultad de Medicina. El “parecer” tro de determinadas comunidades, la manera
un doctor y tener un historial de “prácticas exi- en que absorbieron diferentes tipos de cono-
tosas” fue en muchos casos suficiente y más cimientos, son áreas en las que nos queda
importante para que los pacientes hicieran uso un largo camino por recorrer. Es necesario
de sus servicios. Como hemos demostrado, la reflexionar más a fondo sobre los conceptos
legitimidad de los sanadores no titulados (o que utilizamos en nuestras investigaciones
la falta de esta) era producto de una negocia- para definir a estos sanadores no titulados.
ción a nivel local y códigos de carácter social, De esta manera, centrar nuestro foco de
muchas veces desconocidos para los médicos atención y revisitar los archivos y las fuen-
profesionales. La Facultad de Medicina privi- tes –sobre todo las no institucionales– en los
legió las medidas punitivas antes que la incor- pacientes y en estos sanadores no titulados
poración o entrenamiento de sanadores no permitirá complejizar la historia de la salud
titulados en procedimientos occidentales o que ha estado centrada en el discurso médico
“modernos”. Las consecuencias de estos des- oficial y conocer más sobre cómo las perso-
encuentros pueden explicar algunos proble- nas desarrollaron un repertorio de terapias de
mas que experimentan los sistemas de salud salud fuera de aquellos espacios en donde las
en la actualidad y la tardía incorporación de elites médicas tenían una mayor presencia.
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SALUD COLECTIVA. 2019;15:e2162. doi: 10.18294/sc.2019.2162 Palma P, Ragas J.

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FORMA DE CITAR
Palma P, Ragas J. Desenmascarando a los impostores: Los médicos profesionales y su lucha contra los falsos médicos
en Perú. Salud Colectiva. 2019;15:e2162. doi: 10.18294/sc.2019.2162.

Recibido: 4 de febrero de 2019 | Versión final: 14 de octubre de 2019 | Aprobado: 6 de noviembre de 2019

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