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18 Principios de Emuna.

1. Creemos que hay un sólo y Único Eloah el Padre, Bendito es Su Nombre, Creador y sustentador de
todo lo que existe quien da a todos vida y alimento y todas las cosas.

2. Creo que este sólo y Único Eloah, el Padre, Bendito es Su nombre, capaz de comunicarse y hacerse
presente en medio de Su creación en sentido general y de su pueblo en sentido especial.

3. Creemos que este sólo y Único Eloah el Padre, Bendito es Su Nombre, antecedió a todas Sus criaturas,
incluso a las primeras y, por tanto, solamente a Él hay que orar y solamente a Él hay que temer y servir
como Único Eloah verdadero.

4. Creemos que hay un sólo y único Mashiaj, cuyo nombre preexiste a la creación de todas las cosas, y
quien forma una ejad (unidad) especial y única con el Padre, y quien nos hace partícipes de la misma,
según las Escrituras y la enseñanza judía.

5. Creemos que este sólo y único Mashiaj cuyo nombre preexiste a todas las cosas creadas, primero debió
padecer y sufrir y ser perfeccionado mediante la obediencia a la voluntad del Padre hasta la muerte, a fin
de entrar en su gloria conforme a las Escrituras.

6. Creemos que este sólo y único Mashiaj cuyo nombre preexiste a todas las cosas, fue resucitado de
entre los muertos por el Padre, conforme a las Escrituras y visto por testigos judíos oculares, quienes
hablaron con él, comieron con él y anduvieron con él después de haberlo visto muerto, enterrado y
resucitado y que la solemne declaración dada por estos varones judíos de la Casa de Israel, como aparece
en el Código Real (Mishna Netzarita), es confiable y digna de ser recibida por todos.

7. Creo que este solo y único Mashiaj cuyo nombre preexiste a todas la cosas, luego de haber realizado
la purificación de los pecados intencionales y de su resurrección, fue escondido de nosotros por un tiempo,
hasta la restauración de todas las cosas, alzado a la diestra del Altísimo, conforme a las Escritura, y
entonces, cuando el Padre lo decida, se manifestará de nuevo de tal modo que todo ojo lo verá, en las
nubes del cielo, con poder y gloria, para sentarse en el trono de Israel como Mashiaj ben David y completar
todas las promesas dadas a nuestro noble pueblo judío.

8. Creo que este sólo y único Mashiaj cuyo nombre preexiste a todas las cosas, es el goel (redentor) del
cual hablaron los profetas, que vendría a Tzion a favor de aquellos que se arrepientan de fesha (pecados
intencionales) y solamente en él y por medio de él, el Padre redimirá a Israel y al mundo.

9. Creemos que para calificar para ser nominado indefectiblemente Mashiaj ben David, el candidato deberá
haber cumplido, primero, todos los requisitos establecidos en el Tanaj, entre otros: haber nacido de la
simiente de David, por la vía de Salomón, no fuera de las fronteras de Israel, sino en Bet Lejem de la tierra
de Juda, la ciudad de David, nunca haber violado la Torah, sufrido por los pecados de Israel y del mundo,
entrado en la ciudad de Yerushalayim, montado en un burro, ser rechazado por los líderes religiosos de
su generación como impostor, muerto por colgamiento de un árbol ubicado exactamente al este del
Templo, que deberá estar en pie, y resucitado al tercer día y visto por testigos oculares, conforme a las
escrituras; revestido con el don de la inmortalidad, sin la posibilidad de jamás morir, para que el trono de
David sea firme para siempre, escondido por nosotros por un tiempo y manifestarse públicamente a todo
Israel, en poder y gloria desde arriba, con las nueves del cielo. Cualquier otro candidato, no importa incluso
que reconstruya el Templo o que establezca un reino mundial de paz y seguridad, sino ha cumplido las
demandas previas, jamás podrá ser denominado el Mashiaj sino un falso mashiaj.

10. Creemos que este sólo y único Mashiaj, del cual hablamos y a quien anunciamos al judío primeramente
y también al no judío, y el único que califica para reconstruir el Templo, traer de vuelta a todas las ovejas
perdidas de la Casa de Israel, reunificar sus doce tribus, borrar para siempre la memoria de Amalek,
eliminar la idolatría de la tierra y establecer un reino de paz y justicia universal, no es ningún otro anunciado
previamente, o actualmente, sino Yeshua ben Yosef, nuestro Maestro HaKadosh, de la Casa Real de
David.

11. Creemos que todo el Tanaj (Sagrados Escritos) es inspirado por Eloah el Padre y que fue ofrecido
finalmente a Israel como depositario de la revelación para su bien y el del mundo y, por tanto, una vez
aceptada en Sinaí, Israel fue transformado en pueblo especial y único sobre la tierra, la nación del pacto y
le es impuesta la obligación de vivir según la Torah y dar a conocer sus demandas a todas las naciones,
para que abandonen sus ídolos y se conviertan al Eloah de Israel, el Único Eloah verdadero. Tan sagrada
elección, no nos hace superiores a las demás naciones, pero si más responsables que el resto y, por tanto,
con mayores exigencias y responsabilidades propias de su llamamiento celestial.

12. Creemos que los dichos y enseñanzas de Yahoshua y de sus Emisarios originales constituyen escritura
normativa y autoritativa para todos los que le seguimos como Mashiaj. Dichas enseñanzas están
resumidas en una colección de escritos que identificamos como el Código Real o Mishna Netzarita que
explica el Tanaj, aplicándolo al judío o al no judío, según fuere, y de acuerdo a sus provisiones internas,
sin negar ni contradecir ni cambiar la Torah dada por medio de Moshé. Dado que no todo lo que Yeshua
habló y enseñó ha llegado hasta nosotros, como tampoco todo lo que sus emisarios escribieron, cuando
dichos rollos aparezcan, si así fuese la voluntad del Padre, serán incorporados a nuestra actual colección,
luego de ser aprobados por nuestras autoridades competentes.

13. Creemos que la única manera de entrada al olam haba (mundo por venir) es por medio de la sincera
emunah (fe obediente) a la Torah, según aplique a cada uno, sobre la base del factor Teshuva (el sincero
arrepentimiento personal hacia el Padre= y Sejutei (los méritos interpuestos por los sufrimientos, muerte y
resurrección) de Yahoshua Ha Mashiaj, que permiten la intervención en justicia de la misericordia divina a
nuestro favor. Toda aparente obediencia a la Torah, cultural o ritual, pasiva o activa, nomina o
generacional, que no está basada sobre esos principios (emunah-Teshuvah y Sejutei), aunque tiene
importancia religiosa, cultural y social, son sin valor alguno para garantizar una porción en el mundo por
venir. Por lo tanto, el estudio y conocimiento de la Torah deberán ser impartidos alrededor de estos tres
principios previos, que tomarán siempre precedencia en nuestra Avodah (servicio) al Eterno.

14. Creemos que la Torah sebe’alpe (Torah oralmente recibida y trasmitida) como ha sido entendida en el
judaísmo tradicional, tiene su valor y su lugar como parte importante de la jurisprudencia judía,
especialmente en sus aspectos civiles, y en ocasiones como comentario explicativo de la Torah, pero no
es inspirada divinamente, contiene errores y contradicciones, así como debilidades éticas y espirituales y
consecuentemente, siempre estará sujeta a la supremacía del Tanaj, la autoridad de nuestro justo Mashiaj
y como ha ocurrido, sujeta también a constante revisión y modificación dentro de las provisiones mismas
de nuestra jurisprudencia. Por tanto, y teniendo en cuenta las advertencias dadas por Rabenu Yeshua
(Yeshua nuestro Maestro), tenemos que ser muy cuidadosos de la levadura de la Torah shebe’al pé y
solamente deberá ser enseñada y aplicada por nuestras autoridades competentes.

15. Creemos que los conversos sinceros provenientes de las naciones gentiles, por los méritos
interpuestos por nuestro justo Mashiaj, son hechos participes de la nación escogida sin exigirles que se
hagan judíos ni que tengan que vivir como judíos, pero aceptando sobre sí los decretos establecidos para
ellos en el Tanaj según fueron explicados y enseñados por los emisarios originales de nuestro justo Mashiaj
a la luz de los escritos dirigidos a ellos en el Código Real y será su responsabilidad vivir en obediencia a
esos mandamientos, preceptos y principios, como la del judío a los suyos, no obstante, los conversos
provenientes de los gentiles, si lo desean tienen la libertad para incrementar su obediencia a la Torah en
aquellos mandamientos que son normativos para los judíos, según vaya desarrollándose su madurez y
servicio al Eterno. Conforme al decreto de los Emisarios; más de hacerlo así, la motivación será siempre
la vida de piedad, no otra y en ese caso, deberán respetar las reglas y principios establecidos para estos
mandamientos en el caso de Israel, evitando introducir prácticas y costumbres contrarias a la fe judía.

16. Creemos que es impuesta sobre nuestras comunidades, la obligación de enseñar la Torah, sus leyes,
preceptos y provisiones, tanto al judío como al no judío, según sea el caso y según sus demandas apliquen,
a fin de propiciar la vida de santidad, la paz y la justicia entre todos, procurando siempre la redención de
todos los hombres y su entrada al mundo por venir.

17. Creemos que es impuesta obligación dar a conocer la vida, dichos y enseñanzas de nuestro justo
Mashiaj a tantos como podamos, sean judíos o no, usando todo medio, posible, moral y espiritualmente
apropiado y legítimo, tanto antiguo como moderno, sin avergonzarnos ni esconder, innecesariamente,
nuestra identidad y fe judías como expresadas en nuestras solemnes festividades y sagradas
convocaciones descritas en la Torah así como las dadas por nuestros emisarios y sabios piadosos, que
son, en ese orden, la única fuente de autoridad.

18. Creo que en el día postrero, todos los muertos resucitarán, unos para vida eterna y otros para
vergüenza y confusión perpetuas, que habrá juicio final donde cada uno recibirá su premio sobre la base
de lo que haya hecho en los días de su vida terrenal, que los malvados serán castigados y los justos
recompensados y que luego de tal juicio, Mashiaj mismo en persona, en nombre de todo Israel y conforme
a lo escrito, entregará al Padre, el reino prometido a David, para que el Padre finalmente sea todo en todos
y Su Nombre sea uno por siempre jamás.

TEFILAH
Sea Tu voluntad, oh Eterno nuestro Eloah, que sometas nuestras inclinaciones a Tu Torah, al dominio que
has dado a Tu siervo Justo, nuestro Mashiaj y que te sirvamos con amor y temor todos los días de nuestra
vida. Que así sea Su voluntad.
Amén

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