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Dende Cor (6 ec gost de 2008, ‘Obras Exogides ISBN: 956 121291-9. (tin: agosto de 2008 DiecineitoriJoxé Manuel Zab Decide atc an Nein o19 pr Suen de Hermit Slr Aspen. or cnn 78477 Saag de Che Dec lua itn reo Por Tins as 28 tao por Empresa Era ZZ 5.6 Conus 70 Ps 0 Powe fom s740 Fa 810755 ' mail: rigzag@ zigzag. cl Sime Che Faye ion uteri en pe archive rast peeing ei ren, clecic, de pbc, CD-Rom asp een forma eres Sin ean cade er Impres por RR Donate Antonio Escobar Wiliams 50, Cerio, Sign de Che Indice * El cuarto de Porota 7 * El secreto de Mimi ”7 * Elextraio viaje a * El Gobemador 51 ela fabrica de ‘mufiecos 59 * Planes secretos de Porota 07 '* jAy, los vampiros! 7 * El terror de los vampiros y otras cosas increibles 87 * Una ceremonia solemne 99 * Aqui termina nuestra historia 105 Biografia de Herndin del Solar am El cuarto de Porota para una persona tan menuda. Se lamaba Bea- iz Maria Magdalena de los Angeles Osorio y Castroviejo. Y media apenas noventa y siete centimetros. Por eso, talvez, todo el mundo pre feria amarla seneillamente Porota. Y con este nombre se lia conocfa en todas partes. Era una chica rubia, de grandes trenzas de (fo que terminaban en unas cintas rojas, azules © verdes, que tenfan la forma de una mariposa, Los ojos de Porota eran muy claros y daban la impresién de unas bolitas de porcelana. El ros- to estaba cubierto de pecas, y cerca de la boca ‘mostraba unos hoyuelos que todos decian que eran encantadores cada vez que Porota se ref. ‘Su nariz era corta y se empinaba hacia el cielo, como si deseara oifatear continuamente el olor de las nubes, de los vientos y de los pajaros. 7 fa unos dientes chiquitos, como de mufeca. Y su voz parecfa estar siempre cantando, hasta cuando decfa: "Buenos dias” A Porota le habjan amueblado un cuarto propio, al fondo de lacasa, yella estabacontenta de su cuarto por dos razones: porque era suyo y porque tenfa una ventana hacia el jardin, Muy a ‘menudo se asomaba Porota a la ventana y per: ‘manecfa largo tiempo mirando a los gorriones que venfan desde lejos a picotear las migas de pan que ella les dejaba entre los rosales. jComan! Coman! les gritaba en cuanto Jos veia aparecer. Y si los gorriones no se acer caban pronto a los rosales, Porota les ind el camino: —jNo sean tontos! —es decfa-. jAhi no hay nada! ;Vayan a los rosales! allé, hacia la derecha. Y los gorriones talvez comprendian a Po- rota, porque el caso es que siempre terminaban por encontrar los rosales y las migas. Saltaban fentonces alegremente y se daban un festin que a Porota Ia llenaba de jabilo. ;Pobrecitos! -solfa decir la nifia-. Vienen del cielo y alld no tienen comida. Hay que ayu: darlos para que no se mueran. 8 Los gorriones querfan a Porota, indu-da- blemente, y por eso no era raro verlos detenerse en la ventana de la muchachita cuando ella no estaba, y mirar hacia el cuartoa través de los vi- drios, Se quedaban ahi un buen rato, como quien cconiempla un paisaje. Y después se marchaban felices a otra parte. De seguro, cuando Hlegaban ‘a sus nidos, podian contar c6mo era el cuarto de Porota, y esto era talvez como un cuento de hadas para los gorriones chiquitos que todavia no salfan solos. {Qué habia en el cuarto de Porota?” Ante todo, unacamablanca, siempre limpia. Una sila pequeiita, en un rineén. Unos cuantos muebles en que la madre de Porota guardaba los vestidos de lanifa. ¥ juguetes, muchos juguetes por aqut ¥Y por all. Peroenel sitio de honorestaba Mimi. Tena también su cama blanca, sus vestidos y varios pares de zapatos de diversos colores. Mim era feliz y por cierto que Porota aseguraba que era ‘st mejor amiga. {Cémonoibaaserlo! Mimierauna mufieca detrapo, de grandes ojosnegros,delargas renzas ‘oscuras y de cara siempre risuefa 10 ~iMe quieres, Mimf? le decia Porota. Mimf la mirsba con sus enormes ojos y sonrefa, Era su manera de contestar: "Te quiero ‘muchisimo,” Ademas de Mim, vivian en el cuarto de Porota otros personajes, pero todos ellos menos importantes que la mufleca. Habia, por ejemplo, tuna jirafa, un oso amarillo, un piano mindsculo, ‘una cocina, un negro que tocaba el acordeén, un ‘monitode largacolay una mujercitade plomoque tuna casa y cuatro gallinas negras. Hemos citado al piano y a a cocina entre los personajes por la sencilla razén que, en el cuarto de Porota, Jo eran, La nia les hablaba a veces. (Por qué te demoras tanto en tener lista Ja comida? le preguntaba a la cocina-. Mimi esté con hambre y yo no quiero que se ponga a llorar. —Vamios a tocar una cosa muy bonita para ue Mimi esté contenta ~le deeia al piano. Y la cocina, después de las palabras de Po- rota, dejabaen un santiamén preparadalacomida més sabrosa; en cuanto al piano, entendia tan bien a la muchacha que sonaba mejor que nunca cuando tenfa que contentar a Mi u = waronora eg estecuarto fuedondecomenz6 laaventuraque vamosacontar. Esabsolutamente necesariocreerla, porque es veridicade principio a fin, como todas las historias que andan, por los libros escritos por los historiadores que no mienten, Una noche la madre vino a acostar a Porota, como de costumbre, Aguard6 hasta que Porota acost6 a Mimi. Después la madre la desvisti6, le dio las buenas noches con un beso, y se marché de puntillas, como si ya Porota se hubiera dormido. Pero Porota no se dormia jamais sin volverse hacia la cama de Mim{, para decir con su voz, ccantarina: ~|Hasta maf Estoy atu lado. Ya ni fantasmas, Después se volvia Porota hacia la pared y cerraba los ojos. Al cabo de unos instantes estaba dormida profundamente. Y cuando despertaba, en la mafiana, lo primero era mirar a la cama de Mim{ que ya habia despertado. Y aqui vamos a decir lo que nos parece tan curioso: una mafana Mim no amanecié en su lecho. Mimi! No tengas miedo, a casa no entran ladrones, 2 ro LAPOROTA ae {Mimi! Mimi! -grit6 Porota, incorpordn- dose con rapidez. No hubo contestacién. Bajé Porota de su ‘cama, descalza, y vino a miraral lecho de Mimi. Estaba vacio. ;Era posible? Y Porota comenz6 ‘buscar a su mufieca por todo el cuarto. Le pre- gunt6 a la jirafa si la habfa visto, pero la jirafa ‘nO respondi6, como tampoco respondieron el negro ni la mujercita de plomo. —iMimi! {Mimi! —volvi6 a gritar Porota Se abrié la puerta y entré la madre de la muchacha Qué te pasa, Porota? Ha desaparecido Mimi, =iOh!, ya la buscaremos. Acuéstate, por favor, Porota. Vas a enfermarte asi descalza, Hace mucho fro afue ‘Tengo que encontrarla inmediatamente, mamé. Yo no puedo vivir sin ini mutieca. —Seguramente ta has dejado anoche en el jardin, Cuando te levantes ids a buscarla. =No, mamé -aseguré Porota-. No la he LAPOROTA, xs . Porota salté hacia la ventana y mir6 al jardin. Abf estaban los gorriones, pero Mimi no estaba. {Qué puede haberle sucedido, mam4? Nada, Porota. No le ha sucedido nada. Lo que pasa es que te has olvidado de acostarla ‘anoche y la has dejado en cualquier parte de la ccasa. Ya la buscaremos. jVistete ahora! Pero Porota no la encontré durante Ia ma- fiana, a pesar de buscarla afanosamente. {Mim‘! {Mim‘! “la llamaba por todos los rincones de la casa. Y nadie respondia. 16 ____Elsecreto de Mimi mn padre de Porota regres6 de su trabajo y entré en su biblioteca Deseaba leer un poco antes que le Hamaran a almorzar. Casi enseguida se le oy6 llamar a st hija. Le parecié a Porota que no estaba bien que Ja lamaran mientras buscaba tan ansiosamente a sumufeca, Aquelloera, sencillamente, arrancarla de una de sus mas importantes ocupaciones, de su més grande © imperioso deber; pero como estaba acostumbrada a obedecer a sus padres, contesté inmediatamente: =iVoy, paps! Y corrié por un pasillo, en direccién de la biblioteca. Su padre estaba sentado en un sillén, junto a una ventana, y lefa, Levant6 la cabeza al sentir los pasos de la chica. ~Te tengo una buena noticia, Porota le dijo sonriendo. "7 - __tarorora s — {Has visto a Mimi? ~pregunté la mucha: cchita con vor esperanzada, Y ti también puedes v Porota miré hacia el sitio que le indicaba su padre. Y allf estaba Mimi, en efecto. Sentada junto a la chimenea, cafdas las trenzas, abiertos los brazos, parecfa descansar de un largo viaje. ={Mimi! {Mimf querida! -grit6é Porota, corriendo hacia ella y toméndola luego con una ‘maternal solicitud. El padre habfa vuelto a inclinar la cabeza sobre el libro, Porota le hablaba, entretanto, su mufeea y le daba los més extrafios nombre: porque ya sabemos que el amor es a! contenta con un nombre tinico; busca y encuer diez mil para expre: Pero de repente Porota aparté un poco a Mim{, estirando sus brazos para mirarla mejor, y le dijo muy ser —{Por qué me has hecho padecer tanto? {Quién te ha traido hasta aqui? Anoche te acosté ‘como siempre, y € cido, Seguramente te ha sucedido algo, y tienes {que contérmelo enseguida con toda sinceridad, Esta es la primera vez que me haces sufrir, y 18 re LAROROTA a debes prometerme que seré la tiltima, El padre de Porota habia levantado otra vez la vista y contemplaba a su hija sonriendo afectuosamente. ¥ Eres una madre distrafda, Porota dijo el padre Estis convencida de que anochehasacos- tado a Mim; pero la verdad es que la has dejado en la biblioteca. Y sit dices que has sufrido, muchisimo més tiene que haber sufrido Mim, abandonada en la oscuridad toda una noche y ‘una mafiana. Los padres no deben hacer nunca esto. Que te sirva de leccién. Y ahora, jdéjame leer tranquil, hijita! Salié Porotaestrechando fuertemente contra su pecho a Mimf. En el pasillo se encontré con su madre. ~{Dénde encontraste a tu mufieca’ —Ie pre ‘gunt6 la madre, deteniéndola y acariciéndole la ‘cabeza rubia. . -Estaba en la biblioteca, mami, y no me ‘explico cémo puede haber sido eso. Mi papé me ha dicho que soy distrafda y que no me ocupo bastante de Mimi. Pero no tiene raz6n. Yo no he estado ayer en la biblioteca. Y estoy segura de que anoche la acosté en su cama. 20 rn ___taronora x =Lo principal es que la encontraste, Porota. Lo que ahora tienes que hacer es obligarla a dormir un poco. Después te lavas bien las manos y bajas al comedor, porque el almuerzo ya esti servido. Porota se fue a su cuarto, acost6 a Mimi, Je canté un rato para que se durmiera y después salié de puntillas. Pero dejé ante Ia puerta a negro que tocaba el acordedn, diciéndole con yor muy severa: ~iCuidala, Pepo! No dejes que entre nadie. Si algo pasa, t eres el culpable y te dejaré tres dias sin comer. EI mufieco del acorde6n no se inmuté Sentado ante la puerta, continu sonriendo con sus dientes muy blancos y sus ojos muy negros. Parecfadecir:"Andaaalmorzarsintemoralguno; conmigo no se atrevera nadie, te lo prometo’ Y asf fue, realmente: nadie se atrevié a desafiar las iras del negro, pues cuando Porota termin6dealmorzarycorri6a su cuarto,encontré 4 Mimi durmiendo todavia. ~iQué cansada estas! —Ie dijo en voz muy baja Porota-. Te dejaré dormir hasta las tres. Pero después vas a tener que contérmelo todo. a a LAPOROTA A.una madre no se le oculta nada. Y baje al jardin a darles de comer a los gorriones, que Hegaron en gran mimero a dis- frutar el goce de las blancas migas. Después persiguié riendo a una mariposa que se burlaba deella. Por titimo se sent6 en una silla pequefia ala sombra de un drbol y comenzé a mirar un libro de estampas. Habfa cosas muy bellas en ese libro: un gigante mucho més alto que un castillo, caminando en direccién a un bosque; unos jinetes que corrian, con sus perros, detras deun jabalf; una princesa de tiempos muy anti- guos que se peinaba ante un espejo de oro; un ‘conejito que bailaba al son de una flauta tocada por su hermano mayor; una cocinera negra que barria su cocina mientras por una ventana se veia volar un pajaro amarillo. ‘Se entretenja mirando las estampas y temi6 de repente que la hora hubiera'pasado. Dej6 el libro sobre la silla y se dirigié corriendo hacia la casa, —{Dieron las tres? —le pregunt6 a la coc -No las he sentido; pero podemos mirar el eloj. “Sy: 2 - Lanonora — ‘Al fondo de 1a cocina, en un mueble pe- uefito, haba un reloj. Faltaban cinco minutos para las tres. =iAb, tengo que subir! ~exclam6 Porota. Y eché a correr escalera arriba. Lleg6 a su cuarto, quit6 de delante de la puerta al mufieco del acordeén, abrié la venta- nna que daba al jardin, y golpeando sus manos, alegremente grit ;Mimi! Mimi! ;Se acabé el suefio! jA levantarse! ji vieras lo lindo que esté el sol fuera! Mim{ sonrefa en su cama, cubierta por unia colcha azul. =jAh! jTe veo contenta, Mimi! {Cuénto ime alegro! Te voy a poner un vestido colorado Y unos zapatos verdes. Nadie va a poder estar mds elegante que t. Y comenzé a vestir a su mufeca. Después Ja sent6 en su rodilla y le pregunté seriamente: ~{Qué hiciste anoche? ;No me mientas! ‘Vas a contérmelo todo, de principio a fin, sin callar nada Y Mimi movi un ojo, después el otro, © hizo evidentes esfuerzos para hablar, Esto-asust6 2B ron LanoRorA xs «Porota. En realidad estaba acostumbrada.atra- tar a Mimf como si fuera un ser vivo; pero bien sabia que era una mufteca. De modo que verla ‘comportarse ahora como si fuera una auténtica muchachita, le causaba una impresién extra Y profunda; sintié miedo y a la vez una alegr indescriptible: ~{Quieres hablarme, Mimf? —le pregunté cn vor baja, temerosa, La mufieca de trapo inclin6 la cabeza, Si. Deseaba hablar con Porota. ;Ah, qué cosas tan cextraordinarias suceden en el mundo! No. Noteesfuerces tanto, por favor, Mimi Te puede hacer mal. No me hables todat ‘Tranguilfzate. Pero la mufieca estaba decidida a hablar. Ahora movia perfectamente los ojos, pero no conseguia articular una sola palabra, Salfan de sus labios unos sonidos roncos, y después muy agudos, y roncos otra vez ~Be...a...triz Ma...i..Magda...le..nade. los... Ange...les. =iOh, no, por Dios! ;No digas ese nombre tan largo, Mimi! No vas a acabar nunca -la inte: rrumpié Porota, al advertir con cudnto esfuerzo 25 > Lavonors agg ograba ahora la mufteca pronunciar las silabas de su nombre ‘Mim{ continuaba diciendo: =0...50..10 y Castro Vi..e..j0. Mimi, Mims, por favor, mi hij émame Porota! Y dijo la mufieca Po... Hubo un breve silencio, Mim{ se habia cansado. Era la primera vez que hablaba el lenguaje de ta gente, y como estaba habituada ‘a pensar en el idioma de los muitecos, no tenia atin bastante soltura para expresarse. Porota, en el colmo de la extrafteza y de la dicha, la anim6 con esta palabras =jDescansa, ahora, Mimi! Lo has hecho muy bien. Hablas perfectamente. Te ha costado ‘mucho menos que mf, que me demoré varios afios en aprender. ;Descansa! Después lo hards muchisimo mejor. Mimi entomé los ojos y en sus labios se dibujo una débil sonrisa. Porota la miré muy hondamente. Le parecfa estar softando. Sin em- bargo, no podiaequivocarse. La voz que acababa de ofr era la de Mimi, su muiieca de trapo. ;Ah, 26 linda, > LAPOROTA, = ‘qué felicidad Ia que sentirfa en adelante! Podria ‘conversarcon Mimi y saber muchas cosas que tal ‘vez nadie conocfa, Porque Porota no recordaba haber ofdo decir que alguien conversara con su ‘muiteca. Talvez en algiin libro se podfa contar ‘una cosa parecida; pero aqui no se trataba «le libros, sino de la realidad, de la vida misma ‘Mim{hablaba y ahora parecia dispuesta, despuics de un descanso, a seguir conversando con toda naturalidad, Déjame... ensa..JaFMe.. U.. PO..C0. —murmuré Mimt tras un descanso. Y la mufieca comenzé a emitir sonidos de toda especie; de pronto parecia un violin; lucy ‘una cantante que no consigue dar la nota jusi después una cometa, y por tiltimo, una nifit que ha corrido largo rato y habla con dificultax! Asi pasaron unos cinco minutos. Porfin call la ‘muiieca y sonrié con alegria, Ahora sf que puedo hablar ~dijo de re pente. Porota la tom6 entre sus brazos y omens.» 4 besarla con un entusiasmo profundo. /Mim{!—le decfa-. jEresencants Jora! {Qué buena idea has tenido al decidir « 7 hablarme! Nadie es mas feliz que yo. ;Cunto vamos a conversar en adelante! Descansa otra vez un rato, y después cuéntame todo lo que quieras. Yo también te voy a contar muchas “Mimf se puso seria y dijo: -Es un secreto, Beatriz Maria Magdalena de los Angeles Osorio y Castroviejo. Nadie debe saber que converso contigo. Sit lo cuentas, tal- vex no podré hablar més. ;Y te necesito tanto! -No le contaré a nadie este secreto, Mimi. Nadie lo sabrd, sino ti y yo. Pero voy a rogarte lunacosa: nome llames Beatriz Marfa Magdalena de los Angeles. Nadie me llama asi. Cuando te ‘igo decir mi nombre, me parece que te refieres a otra persona. {Llémame Porota, como todo el mundo! —jMe gusta tanto tu nombre! Es largo como, ‘el de una princesa. Pero si asi lo quieres, te lla- maré Porota. Si, sf, por favor. Es mds corto y queda mas tiempo para hablar de otras cosas. ~Esté muy bien, Porota. Confio en que na- die conocer4 nuestro secreto. Yo te hablaré cada vez que estemos solas ¥ no haya nadie en las 2B r LaroRora x cercanfas. Delante de la gente seré muda como hasta hace poco rato. ~i¥ cOmo has aprendido a hablar? —pre~ ‘gunt6 Porota. —Escuchando a la gente. Me ha costado mucho, pero estoy contenta de los resultados. Hasta he aprendido palabras muy extraitas cuyo significado ignoro, ~ ZY dOnde las aprendiste, Mimf? —Oyendo hablar a tu padre y a sus amigos, cada vez. que me has dejado en la biblioteca. AY qué palabras son ésas? Talvez.yo pueda decirte lo que significan, No lo creo, Porota. Esas palabras raras son las siguientes: estratosfera, bomba at6mica, economia dirigida, estrategia militar, politica, penicilina y trimotor. |Qué extrafio, Mimi! Lo tnico que puedo explicarte es bomba atémica y penicilina iY qué es eso? Me interesa mucho, Porota Bomba atémica es una gran pelota de hierro que adentro tiene una fuerza capaz de dejar viva a una cabrita, pero de echar abajo a tuna montaiia. Y penicilina es un remedio para sanar a la muerte. 20 Pm a ~iLindo, Porota! No lo olvidaré nunca. Se lo contaré a todo el mundo. —Cémo, Mimi? ; Qué es eso de contarselo 4 todo el mundo? ,No me has dicho que tniea- ‘mente hablards conmigo y cuando estemos solas, nada mas? Es cierto, Porota, Pero tengo que revelarte ‘i secreto, Todas las noches, cuando te quedas dormida, me voy sin hacer ruido a la ciudad en que viven los mfos, los mufiecos de trapo. Y ‘vuelvo al amanecer. Perdéname que s6lo ahora te lo diga; pero ha tenido que ser ast GY donde esta la ciudad de los muiiecos de trapo? —pregunt6 Porota, muy intrigada. —Estanoche lo sabrés, porque iremos juntas. He prometido llevarte -contest6 Mim‘. Y nohablaron mas porque enesos momentos se escuchaban unos pasos en el corredor. Porota, acost6 a Mimi y salié a ver quién venfa, Era su madre: —(Estés contenta, Porota, por haber encon- trado a Mimi? Nadie es mas feliz que yo, mamé —repuso Porota, sonriendo misteriosamente, 30 El extraiio viaje Prono ei sec paces «dre; pero estaba resuelta ano contarle su aventura ‘con Mimi, Le era muy dificil callar, sin embargo, Dos o tres veces estuvo a punto de confesarlo todo. Cuando iba a hablar, salfa del cuarto en que se hallaba con su madre y se iba a cantar por la casa, pues era muy aficionada a repetir ciertas canciones que se quedaban en su memoria. ‘Todo aque! dia estuvo nerviosa y ni siquie- ra se atrevia a llegar a su dormitorio. Ahora le parecfa que todo habia sido un suefio y temfa ‘encontrar a Mimi tan muda como antes de su sorprendente conversacién. Ademés, se s inguieta al pensar que aquella noche saldria de viaje hasta la ciudad de los mufiecos de trapo. {.Cémo podria hacerlo? Noconseguiaimaginarlo, Y se decfa que Mimé era la llamada a guiarla, Entonces, ,para qué pensar en €s0? De vez en cuando se asomaba a la puerta 31 pe taroxorn x de su cuarto y decia en voz baja ~{Duermes, Mimf? La mueca no le respondia. Estaba dur- ‘miendo, seguramente. Convenfa dejarla reposat. ‘Acaso el viaje era dificil y fatigoso. Desde Iue- 0, haba que partir en plena noche y atravesar inmensas soledades indudablemente, El pats de Jos muiiecos no podia estar cerca. {Conseguiria realizar este maravilloso viaje? Si, o realizaria; Pero jqué miedo, sefior, qué miedo! La noche ‘est poblada de seres inverosfmiles que andan Por todas partes. Hasta se meten en los cuartos de las personas y hacen crujir los muebles, nada ‘mas que para producir espanto, Ademés, corre- tean con el viento y se trepan en todas partes: en Jos techos, en los campanarios, en las ventanas més altas, en las nubes.";Oh, no debo pensar asi, porque entonces me asusto”, se decfa Porota. Y volvia a cantar, jugaba con el gato de la casa, iba al jardin, llamaba a los gorriones, olfa las flores y las hojas verdes. {No te puedes estar quieta un segundo? -le pregunté de repente su madre. -No puedo, mamé. ~{ Qué te sucede? {Por qué no vas a jugar 32 Pn ie tranquila con tu mufieca? Est durmiendo, mamé =Poedes desper tira: Porota: Estas 6a horas de jugar y no de dormir. -Esté muy cansada, mamé. Anoche no eestuvo en casa. iY por dénde anduvo sin tu permiso” -No sé. Las mufiecas no hablan, mami fo hablan? Yo creo que sit le preguntas algo, Mim{tecontestard, porqueesbieneducala Haz la prueba. Porota salfa del cuarto, entonces, Hein dose las manos a la boca para impedir que la traicionara. Y asf fueron pasando las horas hasta qu ‘oscurecié, El jardin se volvié negro, se encen dieron las luces de la casa, el padre regresé le su trabajo y la madre Ham6 a Porota. =Ven, Porota -le dijo-, porque voy a ha fart. Esta era una verdadera ceremonia todos los dias. A Porota le gustaba mucho bafiarse Y se hacfa acompafiar en la sala de bafio por su inseparable Mimi, a la que sentaba en una sila pero esta tarde no Hev6 a su muieca. 33 I Laronora ss ~Tehas olvidado de Mimi ‘mientras la jabonaba, =No he querido molestarla, mamé. La encuentro muy cansada y prefiero dejarla dor- Jedijosumadre Asi, pues, elbafio se efectué sin lapresencia de la muiteca de trapo. Porota qued6 jabonada de la cabeza a los pies, y parecfa cubierta de una piel de cordero blanquisima. Patale6 en el agua, ‘como de costumbre, fingi6 que nadaba y metié tun bullicio tremendo. No salpiques, Porota. Estis mojando el suelo. Peroeraniniitileslasrecomendaciones, pues lanitiaestabanerviosa y necesitaba desahogarse de alguna manera. De aqui que pataleara cada ‘vez con mayor energfa, riendo a carcajadas, La madre la sac6 de la tina y comenz6 a secarla fuertemente; después la friecioné con un aceite perfumado y la Hlev6 a su cama. Le trajeron la comida. Porota comié con apetito. Ni una sola vez siquiera se dirigié a Mimi, que estaba muy quieta en su cama de sbanas verdes con una flor bordada en un extremo. -Y ahora, ja rezat, Porota! 4 p—_—__unwn ay Junté las manos, como cada noche, y empez6: "Dios te salve, Maria..." Recibi6 el acostumbrado beso de su madre, que enseguida apag6 la luz y salié en puntillas del cuarto. jEra la noche! jLa hora de la aventura! ‘Apenas Porota advirtié que estaba sola se incorporé en su cama y dijo a media vor. temblando: ~iEstés ahf, Mimf? ,Duermes todavia’? =Y ti también debes dormir, Porot contests la muiieca-. Yo te despertaré sueene la hora de irmos. “iY qué hora es ésa? La medianoche “iY a qué hora regresaremos? Antes que salga el sol. ~{Pero tendremos tiempo, Mimf, par: cer tantas cosas? Yo creo que la ciudad de los mufiecos queda lejos, ,verdad? =Vendrin a buscamos. No te preocupes. Porota. Duerme tranquila. Me prometes que no irs sola, Mimi” ~Telo prometo, Porota. Yatehe dicho quiche 35 te ndo oo Laronota jurado Hlevarte. En la ciudad te necesitamos. 4Y para qué, Mimf? Por favor, dimelo inmediatamente. No podré dormir si callas. rtelo ahora, Otroste lodiran imo mejor que yo. Por eso te pido {que ahora te duermas, Porota. Yo me levantaré a despertarte cuando Hegue el momento preciso. Pero Porota, nerviosa como estaba, queria conversar, y dijo: Me he quedado pensando, Mimi, en las palabras raras que me dijistehoy. Creo que podré explicarte otra: la palabra "po Se la he ‘ido muchas veces a mi papa. Déjame recordar lo que quiere decir. Ahora no, Porota, Duerme. Si portias, no tendrés fuerza para llegar hasta la ciudad de los muiiecos. Porota sinti¢ que debfa dormirse enseguida. ‘e volvié hacia la pared y cerr6 los ojos, apre tiindolos con fuerza. Al cabo de veinte minutos ‘de quictud absoluta se durmié suavemente. YY sofid muchas cosas absurdas que a ratos la hacfan reir de buena gana en su sueio. Se vio bailando una ronda con unos osos de trapo, que ‘movian la cabeza con inmensa gravedad cada 36 por dos o tres pasos. Después vio que un mufieco muy alto y flaco, vestido como los magos de Jos cuentos, le raia una estrella y la depositaba ‘en sus manos, inelindndose profundamente. Por ‘iltimo, se encontré en un paisaje muy hermoso. ‘Caminaba hacia una casita azul, de techo rojo, {que se hallaba lejos. Alguien se acercaba a ella y le decfa “Monta en mi caballo si quieres Megar pronto. 'Y Porota se refa porque no habia nadie a su lado. ¥ preguntaba: ~{Dénde ests que no te veo?” Soy el jinete invisible “le contestaba la yor. Dame la mano. Porota tenda su mano y sentia que la ayu- daban muy cortésmente a subir en un caballo inmenso. Y después empezaba a galopar hacia la casita azul, pero ésta retrocedia velozmente, corriendo sobre unas ruedas més répidas que las alas de los pajaros. No llegaré nunca ~decfa Porota. “Asi es mejor —le respondia el jinete invi- sible-. De otra manera, dejariamos de galopat. es tan entretenido! 38 Pp ah De pronto sintié Porota que la remecfan de tun hombro. Desperts sobresaltada y oy6, junto a su ofdo, la voz de Mimi, que le decia: =Ya es hora. Levantate ~Tendré que vestirme -respondié Porota No, porque perderfamos tiempo. Dentro de un rato estas muy abrigada. No tengas A través de la escasa luz que et a escasa Tuz que entraba la ventana, Porota vio « Mimi junto as lech. Vestia su traje colorado y seguramente calzaba lon zapatos verdes. Parecinimpacienteydeseoxa Levamtate -dijo. Porota tenia suefio, pero se restregé pero se restreg6 los ojos ‘con fuerza y salté de la cama, i gY si me oyen-pregums Pro No temas. Ya es la media t ell ianoche y todos Porota se puso sus zapatillas y a ' zapatillas y anuncié que ya estaba lista para salir. Entonees la museca la tomé de la mano y le dijo al ofdo: ={Vémonos al jardin! Nos sentirin cuando pasem iando pasemos porel corre- dor -declaré Porota-. Después tendremos que 39 — bajar Ia escalera, y todos los peldatios crujen. No me atrevo. “No necesitamos bajar la escalera, Porota. ‘Tomame fuertemente de mi mano y cierra los ojos. ‘Porota sintié que caminaba porel aire. Nose atrevi6 a abrir los ojos, y apret6 con mas fuerza a mano de Mim. =Hemos llegado dijo la mufeca. Porota abri6 los ojos y se encontré en la coscuridad del jardin, El aire fresco de la noche le acariciaba el rostro. Casi sinti info, Pero, por sobre toda cosa, lo que sentia era asombro. ~ZY e6mo hemos podido Hegar al jardin’? ~pregunt6, No te alarmes, Porota. Los mufiecos te- nemos nuestros secretos y ahora los comparto contigo. Si quieres saber c6mo hemos llegado al jardin, te diré que bajamos por la vent =;Porlaventana de mi cuatto, Mi loca? “Si, Por la ventana de tu cuarto, Porota. ¥ por ahi entraremos a la vuelta. Porota quiso decir algo més, pero Mimt la oblige a seguirla 2 {Estas 40 sonora a Al fondo del jardin nos esperan ~dijo. ‘Caminaron hasta el sitio indicado por Mimi -yentonces vio Porota unas luces amarillas, muy Pequeiias. {Qué es e307 ~pregunt6 Son los faroles del coche —respondié Enefecto, habia uncoche mintisculo, arras- trado por unos caballos de trapo. Junto a la por- tezuelaaguardaba un cochero gordo, cubiertode gruesas pieles. Se inclin6 profundamente al ver Mini, y apenas ambas subieron en el coche les tendi6 unas pieles muy abrigadoras. Después les colocé sobre las piernas otra piel suavisima. Su- big enel pescante, azot6a loscaballos y el coche partié. Sonaron unas campanillas agudas. =Nos oiran los de casa ~dijo Porota, No. Estas campanillas no las oye la gente Son campanillas para munecos y para los habi- tantes de la noche. No temas, Porota, Nadie nos ha visto partir y nadie nos vera egar. Sonaban las campanillas agudamente; pero ‘no se ofan los cascos de los eaballos, lo cual asombr6 a Porota, que le pregunt6 a su amiga Por qué aquellos caballos eran tan silenciosos. 41 e LAPOROTA = de trapo —respondié Mim Y vamos muy lejos ya? -dijo Porota- {Como hemos podido salir del jardin? ;Ten- ddremos que cruzar muchas ciudades? {Es bu cochero este hombre? ; Vamos a pasar porpaises uy frfos, que se nos ha cubierto de pieles? ,Y conseguirernos ver los paisajes? —jOh, Porota, cudntas preguntas! —dijo suavemente Mimé-. Lo nico que puedo decirte ‘es que no debes temer nada. Este es un cochero excelente, loscaballosson muy mansos, hace fio ‘a veces, y por eso nos abrigamos, y en cuanto a ver los paisajes me parece que sera dificil, pues estamos en plena noche. -Si no voy a ver nada, prefiero dormir otro poco, hasta que Heguemos a la ciudad dijo Porota. Bs una buena idea. Yo dormiré también, El cochero nos despertara cuando sea preciso, 'Y ambas se durmieron en el misterioso coche, mientras el cochero guiaba sus caballos por los mas asombrosos parajes. Repentinamente el coche se detuvo y Porota despert6. Mimi ya estaba despierta y hablaba con el cochero. 42 ps Hoy hemos llegado mas pronto que otras veces ~decfa Mimi. ~Bfectivamente, sefioritarespondiarespe- tuoso el cochero-. Hoy he traido mis mejores caballos. Han corrido muy bien. f {Qué sucede? ~pregunté Porota~. {Lle- ‘gamos ya? “Sf dijo Mimi-. Pero no nos bajaremos del coche todavia. Tenemos que esperar que se ‘acerquen los guardias. ~ {Qué guardias, Mimf?pregunt6 asustada Porota =No temas. Son los guardias de la puerta de 1a ciudad de los muitecos. Ya vienen abi. Miralos. 3 Porota vio venirhaciael coche adosenormes ‘soldados de trapo, con unas temibles espadas de madera. Uno de ellos trafa una antorcha en Ia ‘mano y al resplandor de ella se podia apreciar To vistoso de los uniformes. La casaca era roja con grandes botones dorados; los pantalones, bblancos. Ambos lucfan unos grandes cascos dorados, con plumas, ~{Quécaminoesel delasdosnoblesdamas? ~pregunt6 uno de los soldados. 44 ___taronora aS EI camino de la ciudad de los mufiecos ~respondié Mim. Son esperadas en ella? ~pregunté el sol- dado, acercando su antorcha hacia el coche Soy Mimi de la Esperanza -respondi la mufieca~ y me acompafa Beatriz Maria Magda lena de los Angeles Osorio y Castroviejo. El soldado se inclin6 profundamente como ante una reina, ={Conque te Hamas Mimé de la Espera za? -pregunté Porota-. jLindo nombre el tuyo! IY no me habias dicho nada que te Hamabas =Tii me Hamaste Mimi y en laciudad de los muiiecos me agregaron: de la Esperanza, Es mds sonoro y por eso se inclina el soldado. —Talvez por eso también has dicho mi nom- bre completo dijo Porota, “Indudablemente ~respondié Mimi Si le digo: "Me acompaiia Porota’, el soldado no sienteadmiraciénalguna. Y entonces as put de la ciudad tardan en a Has hecho bien —declaré Porota~, Pero te ruego que en la ciudad no digas mi nombre mas largo. Prefiero el corto, que es mas facil, 45 LAPOROTA s ‘A veces diré el largo y a veces el corto, segtin con quienes estemos -respondié Mimi-. Hay cosas, entre los mufiecos, que sé Ia tienden ellos, y los hombres cuando han creci mucho. {Qué léstima que sea necesario hablar tanto para decir tan poco! -murmuré Porota, rle ninguna importancia a lo que decia, por la sencilla razén de que estaba sumamente interesada con los soldados Uno de ellos sacé de su casaca un pito y lo hizo sonar con estrid soldado dij: Las nobles d: camino. El cochero azot6 a sus caballos. ¥ el coche anduvo lentamente Se han abierto las puertas? ~pregumts Porota~, No las of Son las puertas de la ciudad de los muie- cos de trapo ~4ijo Mimi, sonriendo-. Aqui todo hace mucho menos ruido que en ef mundo de Jos hombres. Y pas el coche por entre las puertas. Eran cnormes y estaban pintadas de diversos colores. 46 nas pueden continuar su Pe __LAFOROTA XB {A Porota le gustaron las puertas de la ciudad, ero apenas pasaron, volvieron a cerrarse las puertas sin hacer el més leve rumor. Y aqut se asombr6 de nuevo Porota, pues sial otro lado de las puertas habia noche oscura, aqui brillaba la luz, =; Qué Kimparas usan los muviecos? ~pre- gunt6 Porota. -Estaluz noesde limparasdijoMimf-.La noche de los hombres es dia para los musiecos. ‘Avanzabael coche por una calle muy ancha. ‘A ambos lados habfa casas de lindos colores. Y ‘en todas las ventanas habia mufiecos asomados, Porlacalle transitaban otros. Algunosselllevaban la mano al sombrero cuando el coche pasaba ante ellos. Mimi les respondia con un alegre ‘movimiento de su mano derecha. Eres muy popular, Mim‘ ~exclamé Porota. =Mi padre es el gobertiador de la ciudad dijo la mufteca, iY tu madre, Mimi? ;Qué linda debe ser! -Mi madre eres tt, Porota. Estacontestacién enternecié ala muchacha. ‘Tomé a Mimien susbrazos y la bes6 con alegria Pero después, llena de curiosidad, se dedicé a 48 > Laronota __aeg mirarlo todo por la ventanilla del coche. = Lanonora < Porota sintié una sibita alegria al darse ‘cuenta de que era tan importante; pero inmedia- tamente pens6 que estaba muy lejos de ser tan fuerte como un soldado. ¥ frunci6 el cefio. 4 Qué enemigos son ésos? ~pregunt6. El gobemador junt6 las manos sobre su Vientre abultado, cerré un momento los ojos y ccontest6 con voz ronca y triste: Son unos vampiros. “LY qué es eso? ~averigué Porota, que no conocfa esa palabra. =Los vampiros son unos pajarosque chupan la sangre y provocan la muerte. Uy! ~exclamé Porota-. {Qué horrible! ~Y como nosotros no tenemos sangre, nos cchupan el aserrin que tenemos en el cuerpo ~aiia-i6 Mimi. ~.Y e6mo han Hlegado hasta aqui esos vam- piros? ~pregunt6 Porota. Son unos vampiros de trapo, muy vora- es -dijo el gobernador-. Viven en el mundo de los hombres. Durante el dia duermen en una tienda de juguetes. Por las noches, salen silen- ciosamente y llegan hasta aqui sin que nadie lo advierta, En vano ponemos guardias en los par- 55 Pp LaronorA s ques y en los principales rincones de la ciudad. Cada mafiana amanece un guardia despanzu- rrado y tenemos que enterrarlo entre Iégrimas y sollozos. El pueblo de los mufiecos esta eno de pavor. Mi cargo de gobernador me obliga a hacer algo para poner fin a este estado de cosas. Le conté a Mimi lo que sucedia y me contest "Porota nos salvara”. Y en seguida me dijo que ti vivias, Porota, en la ciudad de los hombres y ‘que eras bondadosa y seguramente nosayudarfas. "Trdela” ~dije-. Y Mimf te ha trafdo. -Serfa importante saber el sitio exacto en que se encuentranesos vampiros dijo Porota, ya convencida de que podria actuar como salvadora del pueblo de los mufiecos, ‘Si quieres, yo mismo iré con mi hija a ‘mostrarte el sitio en que se encuentran-dijo el ‘gobernador. dentro de unos instantes comenzaré lanoche en nuestra ciudad, Saldremos ensegui- da y asi yo podré regresar al amanecer nuestro, como podrin ustedes regresar al amanecer del ‘mundo de los hombres. =|Vamos! ~exclamé Porota, levanténdose con decisién. Pirulo tiré de una cuerda y lejos soné una 56 pe ___tarorora xs ‘campana, Poco después aparecia en el umbral tun criado de librea, =Que preparen el coche -dijo el gober- nador. Y al poco rato trepaba Porota en compaiia de Pirulo y de Mimf en un coche arrastrado por siete caballos de colores. Comenzaba a anochecer en la ciudad de los mufiecos. Et coche cruzé las calles sin hacer ruido. Ahora se vefa poca gente. Las puertas de las casas empezaban a cerrarse Todos les temen a los vampiros y toman sus precauciones -dijo Pirulo. Llegaron ante las puertas de la ciudad y pasaron ante los soldados, que presentaron sus sables de madera, cuadrindose'muy mar- cialmente. {Date prisa! -le grit6 Pirulo al cochero. Fueron azotados los caballos y el coche comenzé a correr a una velocidad realmente excesiva. Porota habfa cerrado los ojos. y pensaba: "Han depositado en mf su confian- za. Haré todo lo posible para vencer a los vampiros”. 57 Pp LAnOROTA = En el cielo brillaban las estrellas. Un aire fresco galopaba por los caminos, junto al coche. ‘Mimf habia inclinado su cabeza sobre el pecho de Porota y el gobernador, en silencio, fumaba un grueso cigarro que no echaba humo. 58 La fabrica de mufiecos AN pesar de ue vine fe cesi-vamente largo, a Porota le parecié eterno. Sin embargo, siempre se llega adonde se va. Y Porota se dio cuentade que yaestaban muy cerca de su destino, porque le oyé decir a Pirulo: Ahora, ms despacio, cochero, pueshemos egado al mundo de los hombres, {Estamos en mi ciudad! ~pregunt6 Porota Ladiligente Mimi asom6 la cabeza para cer- ciorarse del sitio en que se hallaban, y contest: Si, Porota, Estamos en tu ciudad; pero en unbarrio algo apartado. Tu casa queda lejos. Hay ‘que cruzar muchas calles para llegar a ella. El coche avanzaba lentamente, La ciudad estaba silenciosa, Nose ofael rumor de los pasos de oscaballos. Pirulo se habfa quitado e de la boca para guardarlo en su bolsillo. 59 > LAPOROTA_ =< Cuidado, gobernador! “le dijo Porota-Se va.aquemar! Sonrié Pirulo y respondi6: =Mis cigarros son de fabricacién especi ¥y no queman, Entr6 el coche por una calle angosta. Un {gato negro, al verlo, eché a correr con la cola en alto y las orejas levantadas con evidentes sefiales, de miedo. —;Pérate, cochero! ~dijo Pirulo. Se detuvo el coche y el gobernador les pidis ‘asus acompatiantes que bajaran. La noche era todavia bastante negra. Pirulo se metié una mano al bolsillo y sacé una linterna, Caminemos un poco dijo. Es mejor que ‘el coche nos espere. A veces, los gatos se asustan al verlo y se ponen a gritar, y con sus gritos co- rremos el riesgo de que alguien se asome a una ventana y nos vea. : ‘Anduvieron lentamente a la luz de ta linterna de Pirulo por un callej6n que tenia al fondo una muralla de ladrillo muy grande y muy oscura —Hemos legado dijo el gobernador. Y deteniéndose ante una puerta, pases so- 60 Poon bre ella la Iuz de su linterna. Porota pudo ver, ‘en una plancha de bronce: Fabrica de Juguetes de Trapo. -Esta es la fabrica de don Pedro dijo Pi- nulo-. Aquies donde el viejo hace sus muiiecos ¥y sus vampiros. Era una casa de aspecto pobre. Tenia una puerta estrecha y una ventana que daba al ca- Mejon, -,Cémo entraremos? ~pregunt6 Porota. Hay que tomarse de las manos ~dijo Mim Cierra los ojos. Porota. Y la muchacha sinti6 que caminaba como conducida por unos pies que no eran los suyos, No se atrevia a abrir los ojos. Ahora se daba cuenta de que ya no estaba en la calle sino dentro de una sala. El aire era distinto y habia alli un olor agrio. Sinti6 que Mimi dejaba de tenerla de la mano y entonces Porota abrié los ojos. Pirulo iba adelante, con la linterna encendida, 'taban dentro de una sala bastante amplia, Habja unas mesas repletas de muiiecos de trapo, vestidos de las més diversas maneras. Algunos ran generales; otros pastores; los de més alld 61 BR marineros; y no pocas eran mufiecas rubias 0 ‘morenas. No despertemos a esta gente ~dijo Pirulo en voz muy baja. y Siguicron caminando por entre las mesas, y vieron animales de trapo: elefantes, 0s0s, co- nejos, cabras, perros, gatos, jirafas,rinocerontes Y panteras. -{Dénde estén los vampiros? ~pregunt6 Porota. ~|Chit! — LAnonoTA_ x Calla! te rog6 Porota-. Se han ido ya. Los he asustado con mi linterna, ~Van aestar més furiosos que nunca y harén eores fechorias que de costumbre —murmuré Mimi abriendo por fin los ojos, pero tiritando como si ‘un frio muy intenso. ~No temas nada, Mimi. Esta serd la ltima ‘vez que salgan, Te lo prometo solemnemente. ~ (Ojald tus esperanzas sean ciertas! ~excla- m6 Mimi, sin poder contener atin sus estreme- ccimientos. Porota aguardé a que su amiga se tran- quilizara y ctiando Heg6 el momento preciso, ‘murmuré: ~Ahora, Mimi, dame el paquete y toma td la linterna. Entremos en la fabrica. El viejo debe de «star dormido, pues los vampiros no se hubieran ‘marchado sino fuera asf Se tomaron de las manos, cerraron los ojos ¥ avanzaron como por un suelo de algodén, tan livianos eran sus pasos. Y Porota volvi6 a sentir casi inmediatamente el olor de la fébrica, Enton- es ambas abrieron los ojos y Mim{ encendié su linterna, —Tenemos que ser répidas ~dijo Porota. 81 Fo Y acercéndose a una mesa, dej6 en ella el paquete y comenz6 a desenvolverlo. Mimi la ‘miraba con una inmensa curiosidad. De vez en cuando, sin embargo, daba unas rapidisimas miradas hacia la cortina que separaba la sala del cuarto de don Pedro, el fabricante. 'Temia verlo aparecer? Pobre Mimi, qué nerviosa estaba! Porque, en verdad, se necesitaba tener muy malos los nervios para creer que don Pedro vendrfa, El fabricante dormfa placidamente, ‘como cada noche, y cada vez se ofan mas fuertes sus ronquidos. Terminé Porotade desenvolverel paquete,y Jo que entonces vio Mimi la Ilené de estupet cién. {Qué es esto? ~pregun Allihabfa unabrocha gruesa no muy grande, y un tarro leno de un liquido glutinoso. Esto me lo ha dado un amigo carpintero {que me conoce desde que nacf - LaroRoTA x de junto al estante, la colocé ante una mesa y después murmuré: ~Podemos imos, Mimf.Creoque estanoche debemos dormir tranquilas. J Salieron poco después de 1a fébrica, lega~ ron hasta el coche y emprendieron el camino de regreso, Cuando ya se habfan alejado bastante, Porota lanz6 el tarro con la brocha fuera del coche, {Qué haces? ~pregunt6 Mint. ~Ya no nos serviré de nada dijo Porota, Al-cabo de unos siete minutcs estaban en el Jardin de la casa, Mimf le entregé la linterna al cochero, le envié muchos carifios a su padre, y el coche se marché, Y haciendo lo que siempre hhacfan, es decir, cerrando los ojos y toméndose de las manos, volvieron al cuarto de Porota. Podemos asegurar que esanoche durmieron muy bien, : El terror de los vampiros aes ___y otras cosas increibles V sc tandentoneitor ‘mente a nuestras amigas, Porota y Mim, para esperarel regitso de los vampiros. Conviene que Sepamos qué les va a suceder. Poco a poco empez6 a retirarse la noche Algunasestellas decidieron acostarse ycerraron 40 ojos, dejando de brillar. Oras caminaron pot elcieloenbuscade sushabitaciones, ¥ comenz6 ‘aparecer una débil claridad palidisima Por las cercanfas se oy6 de repente un ruido suave. Eran los vampiros de trapo que regresaban, después de sus cacerfas nocturnas. Si se les observaba bien, podfa advertirse que volvian contentos. Les brillaban los ojos. Pero su vuelo era un poquito mas pesao, cosa muy natural pues habfan chupado mucho aserrin, y > esto es lo mismo que comer hasta hartarse 0 peor todavia. Volaron los vampiros en eftculo frente a la ‘ventana de la fabrica, ;Por qué no entraban in- mediatamente? Por una raz6n muy clara: porque esperaban la Hegada de los rezagados. Apenas festuvieron todos reunidos ~eran diez, exacta- ‘mente-, agitaron las alas a un mismo compas y se dirigieron hacia la ventana, Cosa curiosa: no chocaron con los vidrios. Al contrario, pues pasaron a través de ellos tan facilmente como tuna persona pasa de una calle a otra, ,Cémo Jo hacian? Esto, en realidad, es un misterio. Lo Xinico que sabemos es que todos tenfan los ojos cerrados en el momento de cruzar Ia ventana ‘Después volaron en silenciopor lasalaoseu- rallenademesas con muiecos. Bratan calladoel ‘vuelo que ni un solo mufieco abrié los ojos para mirarlos. Iban en fila Ios vampiros. Y en fila se ccolocaron uno tras otro en el estante. ~,Qué sucede? dijo en su idioma uno de Jos vampiros cuando todos estuvieron posados en elestante. Algo pasa aqui, y muy desagradable ~dijo ‘otro, agitando un poco las patas y las alas. 88 > Laronota Entonces exclam6 un tercero,con voz.llena de terror: ~iEstamos prisioneros! {Nos han cazado! {No podremos salir mas de aqui! Estas palabras produjeron el pénico. Los ‘vampiros comenzaron a hacer los mas desespe- rados esfuerzos para libertarse de la dura cola que habia colocado al la astuta Porota. Pero indtilmente agitaban las alas oscuras y trataban de alzar las patas de trapo, pegadas a la madera ‘como por la liga mas pérfida, =jSocorro! -grité un vampiro, cayendo de costado a causa de los esfuerzos, y que- dando pegado desde la cabeza a la cola de tres colores. -iSocorro! ;Socorro! ;Socorro! —fueron sritando todos, por tuo, y Iuego en coro Socorro, que perecemos! Pero nadie venia a socorrerles. Don Pedro, elfabricante de mufiecos, continuaba durmiendo y roncando. No les podia ofr en suefos, y en ‘caso de despertar era muy posible que tampo- ¢o les oyera. Las voces de los mufiecos no son perceptibles y por eso nunca sabemos emo iensan y c6mo sienten, Unicamente Porota 89 pe —___lsrmorn _ang. cconocia el secreto de escuchar a los mufecos y de hablarles. Y Porota no le ha contado a nadie ‘cémo se consigue aquello, ‘Asi fueron pasando las horas. Llegé la ma- fiana, se levant6 don Pedro, entré en la sala y ‘comenz6 a trabajar. No les dio una sola mirada a los vampiros. Estaba decidido a no fabricar més, pues nadie los compraba. Y asi pasc el diay volvi6 la noche. Los vam- pirostrataron de desprendersede su ligaespanto- sa, pero no lo consiguieron. Ahora ya no tenfan fuerzas para gritar. Estaban desesperados. ={Moriremos! ~dijo uno, poniendo los ojos cen blanco. =jAy! iY qué dulce era chupar el aserrin del cuerpo de los guardias de la ciudad de los, ‘mufecos! ~suspir6 otro que era goloso-. {Ya todo esté perdido! Adis, hermosas noches de aventuras! : Entretanto, denuevoPorotay suamiga Mimi estaban lists para partir. Dentro de tres minutos serfa la medianoche. Aguardaban impacientes la senial del cochero. Y, en el instante exacto, la sefal se dej6 ver en los vidrios, Vamos dijo Mimi, 90 ro LAPOROTA x Llevaremos buenas noticias ~exclam6 Porota Y bajaron hasta el coche. El cochero las salud6 con el respeto acostumbrado, Vamos a la ciudad de los mufiecos de trapo ~ordens Porota, —Seriin cumplidas las drdenes de la noble dama -exclamé el cochero, azotando a sus ca- ballos. El Viaje fue feliz. Porota serefaal advertirel entusiasmo de Mimi, que no cesaba de hablar. =iQué contento va a estar mi padre! ~exclamaba-, °Estés segura, Porota, que esta noche no saldran los vampiros? —Completamente segura, Mimi, Me lo juré y volvi6 a jurar mi amigo el carpintero. Esa ‘cola los mantendré prisioneros hasta el fin de los siglos, iY cwindo es el fin de los siglos? -No llega nunca dijo Porota, que ahora se daba cierta importancia y respondia a todas las preguntas con la seguridad de un sabio que habla de las estrellas 0 de los abismos submarinos. Aparecieron de pronto las puertas de la a ciudad de los mufiecos. Fueron saluda ‘guardias y se abrieron las puertas de par en par para que pasara el coche. En las calles, todos los ‘mufecos las saludaron con su cortesta. Y el coche Hegé ante la casa del gobernador. Bajaron Porota y Mimi, entraron y se fueron co- rriendo la sala en que Pirulo se pasaba la m: parte de su tiempo. Lo encontraron trepado en ‘un columpio, balancedndose alegremente. j Papa! ~grit6 Mims, trotando hacia él con los brazos abi las por los Bajé Pirulodel columpio y exclam6un poco avergonzado: Perdone lanobilisima Porota laescena que acaba de ver, Un gobernador no debe colu se; pero, jestaba tan aburrido! LY por qué no te casas, pap? -pregunt6 Mimi. Pirulo solté la risa y dijo: Tienes raz6n. Cualquier dia de tuna esposa en Ia ciudad. ero Porota se puso seria de repente y ex clamé: jHablemos de cosas serias, Pinulo! {No ‘me preguntas nada? \piar- (0 elijo 92 > LAPOROTA xs El gobemador se rasc6 la cabeza, pidié que Je perdonaran su involuntario olvido y pregunts ‘enseguida con voz ansiosa: ~iHay novedades? : ~Y muy grandes ~contest6 Porota-. Desde luego los vampiros ya estén prisioneros. Nunca mas volverdn a molestarlos. —iHable, hable, Porota, por favor! Soy todo orejas ~dijo Pirulo, Porotale cont6 cuanto habfahecho la noche anterior. Pirulo la escuchaba con una atencién profunda y de vez.en cuando lanzaba un silbido agudo para demostrar suregocijo. Cuando Porota termin6 su relato, salt6 sobre ella y la abraz6 muchas veces. =iSalvadora! ;Prodigiosa herofna! jLuz de ‘nuestras tinieblas! jEspadade nuestra venganza! iAncladesalvacién! ;Baluarte denuestro reposo! =exclamaba, y era tan grande’ su jabilo que por sus mejillas rodaban unas ligrimas de trapo de ‘un hermoso color esmeralda Porota sentia la mayor felicidad de su e tencia. El regocijo de Pirulo le legaba hast Jo mas profundo del coraz6n. Qué delicia era hacer el bien! 4 i Lavoriora x Pero de sibito el gobernador se sinti6 in- quieto: ~{Estés segura, joh salvadora de nuestro reino!, de que hoy no vendrin los vampiros? Completamente segura? =No vendran hoy ni nunca més, Pirulo. Entoncesel gobemadorcorriéhacia lacuer- da que habia en un rincsn y tiré de ella. Son6 una ‘campana y apareci6 poco después un criado, —Llamaal generaten jefe denuestrojército, Llama a los consejeros de ta ciudad. Llama a todos los personajes de importancia. Llama Llama El criado crey6 que el gobernador se habia ‘yuelto loco, pues nunca lo habia visto asi, Eché a correr por el palacio, gritando: Todos a la sala de la gobernacién! ;Todos ala sala! ;Todos, todos! Se abrian puertas, asomaban cabezas, y muchas bocas preguntaban a un tiempo: “i Qué ocurri6? ;Qué sucede? ;Qué acon- tece? criado, sin dejar de correr, respondia: ; Novedades! ;Grandes novedades, talvez! 95, , e LAFOROTA x {Todos a la sala de la gobernacién! ;Todos a la sala! ;Todos, todos. Y los mufiecos se daban prisa en lavarse las ‘manos, en peinarse, en ponerse la casaca 0 Jas botas para acudir a la sala de la gobernacién. Al poco rato ya no cabfan més mufiecos en la sha inmensa, Porota se divertia viendo a tanto perso naje importante que la miraba, la volvfa a mirar, ¥y aguardaba las palabras del gobernador. Pirulo pas6 una mirada grave por toda la concurrencia; guard6 un silencio teatral, y dijo después con su voz mas sonora: ~Légrimas, desapareced! Risas, jasomad! Y en un abrir y cerrar de ojos he aqué que ‘en la enorme sala estall6 una carcajada estrepi tosa, Nadie dejé de reir. Pero todos callaron al mismo tiempo, y dijo el gobernador, sefialando a Porota: —iCelebrad a nuestro escudo! jHorad a nuestra fortaleza! Los mufiecos no supieron qué hacer. En- tonces Pirulo dio el ejemplo cayendo al suelo y golpedndolo siete veces con la cabeza de trapo. Lo imitaron todos. Y Porota se rié al ver unos ‘mufiecos gordos que después no podfan levantarse 96 POROTA = ¥ tenfan que ser ayudados, terminada la extrafia ‘ceremonia. ‘Volvi6 a haber un profundo silencio y Pi- rulo, con sus palabras més escogidas, narr6 a los asistentes lo que Porota habia hecho con los vampiros. ~{Bravo! ; Vivanuestra salvadora! jReinade nuestra alegria! jPrincesa de nuestro descanso! sritaban por aqui y por all. Y cuando hubo silencio otra vez, Pirulo dijo: i Qué hacemos ahora, Porota? La muchachita se sintié cohibida. ;Hablar delante detanta gente, Sefior! Pero Mimilaanimé apretindole suavemente una mano, Hay que traer acé a los vampiros ~dijo Porota, Inmediatamente se presenté el general en Jefe del ejército y se cuadré ante Pirulo, que le dio las siguientes érdenes: —Tomalos vehiculos més velocesy marchate ‘conlos granaderosmisripidos y mis ¢sforzados. Los vampiros estén prisioneros y sin fuerzas. Hay que traerlos acd. po arena ey “Los traeremos vencidos y humillados ~grit6 el general, agitando unas medallas de oro gue tenfa en el robusto pecho. Y sali6el general, seguidodetodoe! mundo, ‘menos del gobernador, Porota y Mim, que refan ccon regocijo. A poco empezaron a sonar unas ‘campanas, Eran miles de menudas campanas de voces claras, parecidas alas de los cencerros de las vacas de juguete. =i. Qué es eso? -pregunté Porota —Todas las campanas cantan nuestro jtbi- lo ~respondié el gobemador. LY no las escuchardn los hombres? ~pre- ‘gunt6 Porota. =iImposible! -dijo Pirulo-. De ellos nos separa nada menos que toda la noche, que ¢s cextensa y sabe guardar nuestros secretos. ___Una ceremonia solemne Acro de cierto tiempo, entré en {a sala un oficial de vistoso uniforme y anuncié desde el umbral: =Los carros de guerra vienen de regreso, Su Sefioria. El;pueblo ha salido a recibirlos. Se ditigen ala plaza, ~Iré enseguida —murmuré Pirulo, invitando luego a su hija y a Porota a que le acompafia- ran. En las calles habfa un regocijo extraordina- rio. Lanoticia habfa corrido con la rapidez de un rayo de extremo a extremo de la ciudad, y nadie se habia quedado en casa. Hombres, mujeres y nil, vestidos con sus trajes mas bellos, evaban flores de trapo y cantaban himnos de victoria y de jibilo. Cuando la multitud vio al gobernador, Josaplausos estallaron, Pirulo seflalaba a Porota, 99 Y de repente unos granaderos, a una indicacion de Pirulo, tomaron en hombros a Porota y la evaron triunfalmente por la ciudad, camino de la plaza. Las ovaciones estallaron, Porota seni corazén alborotado de alegria indescriptible. Agitaba sus manos en todas direcciones, res- pondiendo a los saludos. Y Ilegaron los carros en que los granaderos fueron en busca de los vampiros. Dentro de ellos hhabiaunos sacos. Deellos sacaronalos vampiros, con las patas desgarradas después de haber sido arrancados de la cola que los mantenfa presos. Sonaron unos tambores. Ahora habjan dejado Porota en el suelo, rodeada de granaderos, y 1a muchachita todo lo miraba con grandes ojos, Pirulo se acere6 a ella y le dij: Dentro de unos instantes estaré a tu lado nuevamente, Ahora tengo que dar algunas 6r- denes. Y se alej6, Porota vio que los vampiros, conducidos por unos soldados, fueron colocados al pie de unos érboles de curiosa forma, Eran de trapo y lucfan unashojas de un verde maravilloso. No cesaban de sonar las campanas. Y la gente 100 rs LapoROTA = cantaba con entusiasmo, El bullicio, pues, era maydsculo, Pero algo debié decir el gobernador, pues poco a poco se fue haciendo el silencio hasta llegar a ser profundo. Y se oy6 la voz de Pirulo que se dirigfa a su pueblo. ~Muiecos y mufiecas de esta ciudad eterna ~Alijo-, aquf tenemos a nuestros enemigos ven- cidos para siempre. Nuestra salvadora es Porota y a ella debemos darle enseguida el titulo de Muiecade Trapo Honoraria para siempre jamés. Estallaron los aplausos, los vitores, los gritos de alegria. Pero en medio de nuestro regocijo~agre- 26 el gobernador- se alza nuestro deber. Ha Hegado el momento de la ejecucién de los vampiros. Sonaron los tambores y Pirulo volvié al lado de Porota. -No me gusta ver correr sangre —dijo la muchachita. Nada temas -repuso el gobernador-. Los ‘vampiros también estén rellenos con aserrin. Y no siguieron hablando porque en esos ‘momentos unos fusileros experimentados se co- ocaban ante el grupo de vampiros y apuntaban. 102 con ___taronora. x Un oficial de grandes bigotes tenia levantada su espada de madera, vueltos los ojos hacia Pirulo. El gobernador guifié de repente su ojo izquierdo y al instante bajé el oficial su espada. Dispararon los soldados. Fue un rumor leve, pero esto no impidié que las balas fueran muy efectivas, pues los vampiros se estremecieron. Lentamente se les fue desangrando el corazén de aserrin. Habfan dejado de ser un peligro para siempre EI pueblo estall6 en grandes gritos. Los cadaveres de los vampiros fueron subidos en los carros y conducidos muy lejos, donde se les dio sepultura Entretanto Porota peda que no la pasearan hnuevamente en triunfo por la ciudad; pero no consiguid deteneral pueblo, quele lanzaba flores, mientras los granaderos la llevaban en hombros hasta el palacio de la gobemacién. Cuando volvi6 1a calma, Porota le dijo a Pirulo que tema que ya la noche hubiera pasado enel mundo de loshombres. El gobernador miré su reloj pulsera y contest6: Falta una hora todavia para que amanezca. Hay que darse prisa, 103 i __tarorors Y Porota, acompafiada de Mimi, regres6en ‘un coche muy veloz. ~iQué contenta me siento! -dijo Mimi por el camino, Porota, sin contestare, la abraz6 tiernamen- tc. También estaba contenta y no podia hablar de emocién recordando todo lo acontecido aquella noche 108 Aquf termina nuestra historia Ab wsientgaeamae Jevant6 don Pedro, el fabricante de mufiecos de {rapo, por casualidad miré hacia el estante de los vampiros. Al no verlos, se puso palo. ~iOh, han entrado ladrones! ~grité~. jMe han robado mis vampiros! ;Y yo tan confiado siempre! Enseguida inspeccioné cuidadosamente toda su fabrica y advirtié que sélo habian des- aparecido los vampiros. "Es curioso ~pensaba don Pedro-, Los ladrones no se han Hevado sino los vampiros, que nadie compra. No me lo explico.” Pero para evitar que a su fabrica volvieran ‘entrar ladrones, esa misma maiiana hizo poner ‘unas barras de hierro en la ventana y otra en la puerta. Ademds, se compré un revélver para sentirse mas protegido. Entretanto, Porota despert6 lena de alegria 105 LATOROTA xs yy se tom6 el desayuno con un apetito devorador. CCrujfan las tostadas de pan entre sus dientes me- rnudos. Mimf, en cambio, dormfa hondamente. En su cara habja una sonrisa de juibilo. Porota, sin despertarla, se incliné sobre ella y la bes6 en la frente y en la nariz. Y pasaron dos o tres dfas. Ahora no salfan en las noches y se levantaban muy temprano, Mimf también jugaba con los gorriones, hasta que uno de ellos de repente la picoted en una ‘mejilla, Porota, al ver Horar a Mim se enoj6 con Jos pajaros y los expuls6 del jardin. Durante tres dfas no les daré migas —les sit. Pero una noche de repente aparecié en los vi- coro de cuatrocientas voces canté la cancién de judad de los mufiecos de trapo. Después habl6 el gobernador. Se le conferia a Porota, oficial- mente, su titulo de Mufteca de ‘Trapo Honoraria, Porota sonrefa feliz. Cuando te dijo a Pirulo: Me gustarfa contarle todoesto Nunca le oculto nada. =No te lo va a creer ~