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CINE ECUATORIANO

La historia del cine en Ecuador empieza con un barbero italiano que llegó al país a
principios del siglo XX: Carlo Valenti Sorié. Tenía una barbería en el centro de la Ciudad
de Guatemala. Valenti dejó su oficio porque estaba convencido de que el cinematógrafo
atraería al público e inició una gira que lo llevó al puerto de Guayaquil en mayo de 1906,
en donde con ayuda del círculo de italianos en la ciudad exhibió una película sobre las
Fiestas de la Minerva en Guatemala.
Lo más importante de la estancia del exbarbero en Ecuador fueron las imágenes
cinematográficas que capturó y convirtió en películas: La procesión de Corpus en
Guayaquil, Amago de incendio y Ejercicios del Cuerpo de Bomberos. Las “vistas en
movimiento”, que ya cautivaban al público en Europa, empezaron su andar en el país.

PRIMERA DÉCADA DEL SIGLO XX


Algunos montajes cortos

PRIMERA PELÍCULA
En la década de 1924 con el estreno del primer largometraje de ficción ecuatoriano: El
tesoro de Atahualpa, dirigido por el guayaquileño Augusto San Miguel. En la misma
década el sacerdote italiano Carlos Crespi Croci produce y realiza el documental Los
invencibles shuaras del Alto Amazonas por lo que juntos son, respectivamente, los
pioneros del cine argumental y documental del Ecuador.
DÉCADA DE LOS 30
Entre 1930 y 1931, el advenimiento del cine sonoro detuvo el desarrollo de la industria
cinematográfica nacional la cual intentó hacer frente a las nuevas películas por medio de
la "sonorización en vivo", es decir, a través de la interpretación de canciones y textos
simultáneamente a la proyección, aunque sin éxito. Durante cerca de dos décadas el cine
nacional se dedica intermitentemente a los documentales, los noticieros y los reportajes
turísticos promocionales, con la excepción de dos largometrajes argumentales en 1950.
Durante esta etapa sobresale la figura del fotógrafo y cineasta sueco Rolf Blomberg

DÉCADA DE LOS 60
Durante la década de los años 60 el cine ecuatoriano es promovido por intelectuales como
Ulises Estrella, quien luego fundaría la Cinemateca Nacional del Ecuador. Es un período
en el cual proliferan coproducciones mexicano-ecuatorianas con Ernesto Albán a la
cabeza. Durante la siguiente década se fortalece el género documental y en 1977 se funda
la Asociación de Autores Cinematográficos del Ecuador, ASOCINE.

DÉCADA DE LOS 80
En los años 1980 hasta la actualidad la cinematografía ecuatoriana retoma la producción
de largometrajes gracias al impulso de ASOCINE, gremio que aglutina a la primera
generación de cineastas ecuatorianos o Generación del 80, siendo ejemplos de esta etapa
las películas argumentales y documentales de directores tales como Jaime Cuesta Hurtado
(Dos para el camino 1981) o Edgar Cevallos (Daquilema 1981, Una araña en el rincón
1982, Luto eterno 1982), entre otros.

En 1989 Camilo Luzuriaga dirige La Tigra, basada en la obra de José de la Cuadra; y el


mismo director realiza luego otra adaptación cinematográfica de una obra emblemática
de la literatura ecuatoriana a través de la película Entre Marx y una mujer desnuda,
basada en la novela del escritor ambateño Jorge Enrique Adoum.

Entre las diferentes películas tenemos:


Ratas, ratones, rateros (1999)
Qué tan lejos (2006)
Cuando me toque a mí (2007)
Esas no son penas (2006)
Prometeo deportado (2010)
Con mi corazón en Yambo (2011)
Pescador (2011)
La llamada (2012)
La muerte de Jaime Roldós (2013)
Rómpete una pata (2013)
Medardo (2014)
A estas alturas de la vida (2014)
La ruta del sol (2015)
Un secreto en la caja (2016)
Huahua (2017)
Cenizas (2018)
La dama tapada - El origen de la leyenda (2018)

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