Está en la página 1de 15

Explicando una tarde anatomía

Eusebio Blanco. (Español)

Explicando una tarde anatomía


un sabio profesor,
del corazón a sus alumnos daba
perfecta descripción.

Anonadado por sus propias penas


la cátedra olvidó;
y a riesgo de que loco lo creyeran
con alterada voz:

_Dicen, señores _exclama pálido_


que nadie consiguió
vivir sin esa víscera precisa,
¡Error, extraño error!

Hay un ser de mi ser, una hija mía,


que ayer me abandonó,
¡las hijas que abandonan a sus padres
no tienen corazón!

Un estudiante que del aula oscura


se oculta en un rincón,
mientras los otros asombrados oyen
tan público dolor,
sonriendo a su amigo y compañero
le dijo a media voz:
_Piensa que a su hija el corazón le falta...
y es que lo tengo yo.
Loca Luz Caraballo
Andrés Eloy Blanco

De Chachopo a Apartaderos
Caminas Luz Caraballo,
con violetitas de mayo
con carneritos de enero
Inviernos del ventisquero
farallón de los veranos
con fríos cordilleranos
entre riscos y ajetreos
se te van poniendo feos
los deditos de tus manos.

La cumbre te circunscribe
al solo aliento del nombre
lo que te queda del hombre
que quién sabe dónde vive
Cinco años que no te escribe
Diez años que no lo ves
y entre golpes y traspiés
persiguiendo tus ovejos
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies.

El hambre lleva en sus cachos


algodón de sus corderos
tu ilusión cuenta sombreros
mientras tú cuentas muchachos
una hembra y cuatro machos
Subida, bajada y brinco
y cuando pide tu ahínco
frailejón para olvidarte
la angustia se te reparte
uno, dos, tres, cuatro, cinco.

Tu hija está en un serrallo


dos hijos se te murieron
los otros dos se te fueron
detrás de un hombre a caballo
La Loca Luz Caraballo
dice el decreto del juez
porque te encontró una vez
sin hijos y sin carneros
contandito los luceros
seis, siete, ocho, nueve, diez.
Volverán las oscuras golondrinas
Gustavo Adolfo Becquer

Volverán las oscuras golondrinas


en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaba


tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas


de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío


cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos


las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,


como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
nadie así te amará.
Para toda la vida
Rafael de León. Sevilla. España

¿Me quieres, amor, me quieres?


¡Sí, para toda la vida!...
y era yo quien preguntaba,
siempre soñando una espina,
siempre rondando una duda,
siempre imaginando heridas.
"¿Me quieres, amor, me quieres?"
¡Sí, para toda la vida!...

Tardes, madrugadas, noches,


mañanas y mediodías;
en el balcón, en la calle,
en el sueño, en la vigilia,
siempre, siempre preguntando,
corazón, si me querías,
y de pronto, no sé cómo,
sin una razón precisa,
mi voz amarga y cansada
se fue quedando dormida,
y cayó sobre mi alma
una lluvia dulce y fina
que se fue cristalizando
en nieve delgada y fría.

y ya no pregunté más,
corazón, si me querías.
Ahora, eres tú quien se queja,
quien pregunta y quien suspira
¿Me quieres, amor, me quieres?,
me dices con voz dolida...

y yo, de la misma forma


con que tú me respondías,
escondiendo la verdad
debajo de la mentira,
te digo ausente y lejano:
—¡Sí, para toda la vida!...
La Despedida.
José Angel Buesa (Cuba)

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.


Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,


me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,


y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,


mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
El Reununciamiento. José Angel Buesa (Cuba)

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.


Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,


soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído


esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,


como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,


—el tormento infinito que te debo ocultar—,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
La Hilandera.
Andrés Eloy Blanco Cumaná. Venezuela

Dijo el hombre a la Hilandera:


a la puerta de su casa:

—Hilandera, estoy cansado,


dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed..., la vida es mala...

y contestó la Hilandera:
—Pasa.

Dijo el hombre a la Hilandera


en el patio de su casa:

—Hilandera estoy cansado,


tengo sed, la vida es mala;
ya no me queda una senda
donde no encuentre una zarza.
Hila una venda, Hilandera,
hila una venda tan larga
que no te quede más lino;
ponme la venda en la cara,
cúbreme tanto los ojos
que ya no pueda ver nada,
que no se vea en la noche
ni un rayo de vida mala.
Y contestó la Hilandera:
—Aguarda.

Hiló tanto la Hilandera


que las manos le sangraban.
Y se pintaba de sangre
la larga venda que hilaba.
Ya no le quedó más lino
y la venda roja y blanca
puso en los ojos del hombre,
que ya no pudo ver nada...
Pero, después de unos días,
el hombre le preguntaba:
—¿Dónde te fuiste, Hilandera,
que ni siquiera me hablas?
¿Qué hacías en estos días,
qué hacías y dónde estabas?

Y contestó la Hilandera:
—Hilaba.

Y un día vio la Hilandera


que el hombre ciego lloraba;
ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:

—Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Qué bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas!
Los caminos están frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.
La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas;
¡quítame la larga venda
que me pusiste en la cara!

Y ella le quitó la venda


y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba...
A mi madre ausente
Eduardo Téllez V (Colombia)

Benditas entrañas que me dieron vida,


manos cariñosas que me dieron pan...
! Como se hizo nada lo que fuera todo!...
!Como se hizo angustia lo que fue cantar!...

Mi madre era joven, la casa era vieja...


mullidos los lechos, sabroso el yantar...
éramos pequeños, teníamos entonces
el alma de luna...de flor...de cristal....

Pasaba mi vida soñando en las hadas


o escribiendo cartas a Baltasar...
! cuantas veces ...cuantas! con mano traviesa
despojé de rosas el mejor rosal;
enturbie la fuente, deje que volara
el canario, lindo como un madrigal...
y lloré más tarde por aquel reproche
que era al mismo tiempo ternura y piedad.

Oh mi madrecita grácil y morena


que tan suavemente me enseñó a rezar...
que encendía en las noches lámparas azules
y en las tardes buenas amasaba el pan...
Siempre diligente, siempre compasiva
cuidando de todo, dispuesta a ofrendar
para su macetas el riego piadoso,
para sus canarios el lecho nupcial...

Sin sentirlo apenas nos tornamos hombres,


nublo nuestras frentes, surcos de ansiedad
Sollozamos mucho, como se solloza
por los que se mueren y los que se van.
Unos se murieron... otros se marcharon...
y yo oí a mi madre rezar y rezar...
sus cabellos negros se tornaron blancos
y vistió de luto su serenidad...

Se enfermó su cuerpo... con un mal sin nombre


que ninguno supo conocer quizás
y sus santas manos se le retorcieron
como los sarmientos que envejecen ya...

Cuando aquella noche nos llamó a su vera


para bendecirnos y morir en paz,
yo, que la adoraba con ternura inmensa,
como débil niño le grite: ! ¡Mama...!

Sé que está en el cielo porque fue su vida


toda transparencia, toda suavidad,
y aunque no escuchamos su plegaria ardiente,
ruega por nosotros en la eternidad.

! Benditas entrañas que me dieron vida,


manos cariñosas que me dieron pan!
!Como se hizo nada lo que fuera todo!
!como se hizo angustia lo que fue cantar!
Verdades Amargas. Ramón Ortega. Honduras

Yo no quiero mirar lo que he mirado


a través del cristal de la experiencia
el mundo es un mercado donde se compran
honores, voluntades y conciencia.

Amigos? es mentira, no hay amigos


la verdadera amistad es ilusión
ella cambia, se aleja y reaparece
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes solo tienen


los que disfrutan de ventura y calma
pero a cuantos abate el infortunio
solo llevan tristezas en el alma.

Si estamos bien nos tratan con cariño


nos buscan, nos invitan, nos adulan
mas si acaso caemos, francamente
solo por cumplimiento nos saludan.

En este laberinto de la vida


donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado
amores, parentesco y amistad.

El que nada atesora, nada vale.


En la reunión suele pasar por necio
y por nobles que sus hechos sean
solo alcanzan la burla y el desprecio.

Lo que brilla no más tiene cabida


y aunque brille por oro lo que es cobre.
lo que no nos perdonan en la vida
es el atroz delito de ser pobre.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen


pueden tener su precio señalado.
Las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien cortado.

La sociedad que adora su desdoro


persigue con su saña al criminal
mas si el puñal del asesino es de oro
enmudece....y el juez besa el puñal.

Nada humano es perfecto nada afable.


todo esta con lo impuro entremezclado
el mismo corazón con ser tan noble
cuantas veces se encuentra enmascarado.

Que existe la virtud? yo no lo niego,


pero siempre en conjunto defectuoso,
hay rasgos de virtud en el malvado
y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

Cuando veo en mi paso tanta infamia,


manchándome la planta de tanto lodo
ganas me dan de maldecir la vida
ganas me dan de maldecirlo todo.

A nadie habrá de herir lo que aquí digo,


porque ceñido a la verdad estoy
me dieron a beber hiel y veneno
hiel y veneno en recompensa doy.

Pero si tengo la palabra tosca


con estas líneas turbias y sin nombre,
doblando las rodillas en el polvo
pido perdón a Dios...pero no al hombre.