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2 DOMINGO, 13 DE OCTUBRE DE 2019 LA OPINIÓN - EL CORREO DE ZAMORA DOMINICAL

✒ Textos: Carlos Coca Durán. Fotografías: Eva Song.


El francés Élisée Reclús, fue uno de los mada de sus contenidos, siendo reducidos
más importantes geógrafos de su tiempo. a 6 tomos en español. Blasco Ibáñez era un
Nació en la Gironda en 1830, pertenecien- gran admirador de Reclus, y este fue su

Zamora
do a una familia que alcanzó enorme noto- particular homenaje al genio francés. Para
riedad en el mundo de las ciencias, sus esa edición, se la tituló Novísima Geografía
ilustres hermanos: Élie (mitólogo y etnó- Universal, siendo corregida y actualizada
grafo), Onésime (geógrafo), Armand (ma- por su hermano Onésime.
rino y explorador) y Paul (cirujano).
Desde muy joven se interesó por el co-
nocimiento, contante pasión, desarrolla- en la obra de Nuestra provincia, también dejó su par-
ticular huella en las páginas de Élisée Re-
clus, unos escritos bastante desconocidos
da gracias a los frecuentes viajes por Euro-
pa, América y el norte de África, que le pu-
sieron en contacto con destacados intelec-
tuales y a conocer de primera mano la re-
Élis é e Re clus actualmente, pero que hasta el gran cro-
nista zamorano de comienzos de siglo XX,
Ismael Calvo Modroño, cita en su admira-
ble descripción de la provincia. El pasado

tes geógrafos
Uno de los más importan
alidad de los diferentes pueblos de la Tie- de Zamora es recordado por el sabio ácra-
rra. Conoció también España en profundi- ta, quien además, observa la situación es-

su obra la
del siglo XIX ya observó en égica de
dad, visitando ciudades como Barcelona, tratégica de la región, totalmente infrauti-
Madrid, Zaragoza, Burgos o Valladolid. lizada: «Descendiendo en el curso del

trat
infrautilizada situación es
Asímismo tuvo una fuerte conciencia so- Duero nos encontramos con Toro, y luego

fronterizo
la provincia como territorio
cial revolucionaria, sobresaliendo en el Zamora, una vez llamada ‘la bien cercada’,
campo de la filosofía anarquista, siendo un muros contra los cuales se rompió el poder
activo miembro de la Primera Internacio- de los moros. Más famosa por las cancio-
nal Obrera. A día de hoy, muchas villas nes de ‘El Romancero’, que hablan de su
francesas, tienen dedicada una calle en su gloria pasada, que por su importancia in-
honor, e incluso un volcán, en la región pa- dustrial en la España moderna; Zamora es
tagónica argentina, lleva su nombre. ahora solo una especie de callejón sin sali-
En definitiva, una vida fascinante, autor da y, aunque está destinada a encontrarse
de numerosos estudios geográficos y an- un día en el eje principal que pondrá a la
tropológicos que gozaron de gran presti- ciudad de Oporto en comunicación con la
gio en su época. Como curiosidad, señalar Europa continental, está conectada con la
que el popular novelista galo Julio Verne, frontera portuguesa solo por las malas ru-
utilizaba sus textos para ambientar sus na- tas de mulas que serpentean en los flancos
rraciones. de los promontorios y en las peligrosas
Su producción escrita, ha sido traduci- gargantas de los torrentes» (RECLUS,
da a bastantes lenguas, siendo sus enciclo- 1876).
pédicas Geografía Universal (1876) y El La dureza de la climatología de la re-
hombre y la Tierra (1905), sus obras más re- gión, es analizada magistralmente, ocu-
conocidas. Otros títulos, como La monta- pándose de las diferentes comarcas natu-
ña, Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta rales: «En Trás-os-Montes, prologanción
o el descriptivo El Arroyo, fueron un verda- occidental de las altas llanuras de Vallado-
dero éxito editorial, constituyendo su par- lid y Zamora, habrá visto tierras secas, ri-
ticular estilo expositivo, una auténtica de- bazos pelados, horizontes sombríos, ca-
licia para el lector ávido de nuestros días. ñadas sin agua, arroyos miserables, y des-
La geografía física y social de España y pués de haber sufrido todo el día el calor y
Portugal son analizadas, fundamental- el polvo, se habrá helado de frío por la no-
mente en su colosal obra Geografía Uni- che» (RECLÚS; 1906, pág. 40). También, in-
versal. La primera traducción al castellano cide en los usos agrícolas: «Vastas exten-
de esta enciclopedia, la realizó el afamado siones de su meseta, como la Tierra de
escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, Campos, son antiguos fondos lacustres de
en el año 1906, aunque fue bastante mer- una gran fecundidad, pero de una extre-

Panorámica de el
Viso, Bamba del Vino.
Arriba, retrato de
Élisée Reclus
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LA HUELLA DEL GEOGRAFO FRANCES EN NUESTRA PROVINCIA

mada monotonía, por la falta de variedad Las dificultades económicas de la épo-


en los cultivos y la ausencia de otro arbola- ca son desgranadas minuciosamente, la
do» (RECLÚS; 1906, pág. 280). Esa preocu- nefasta gestión gubernamental, a su pa-
pación por el déficit de arbolado, sobre to- recer, era la causa de múltiples defectos:
do en la zona oriental de nuestra provincia, «Si los habitantes de Castilla no hubiesen
propia del naturalista moderno, constan- vivido sometidos durante siglos a un regi-
temente es remarcada en sus páginas: «En men fatal, política y administrativamen-
ciertas comarcas no quedan árboles maś te, habrían utilizado mejor las ricas tie-
que en las soledades, lejos de toda vivien- rras que bañan el Duero, el Tajo y el Gua-
da. En otras, puede caminarse días enteros diana. Si la densidad de población en
sin ver uno solo. El campo está reducido a ciertas provincias castellanas es apenas
tal desnudez que, como dice el refrán, “la de 13 habitantes por kilómetro cuadrado,
golondrina, para atravesar las Castillas, ne- hay que acusar de esto al hombre más que Enciclopedias de Reclus
cesita llevar con ella su provisión de gra- a la tierra» (RECLUS; 1906, pág. 287). La
no”» (RECLUS; 1906, pág. 281). educación, a su entender, era una buena
José Saramago, inicia su “Viagem a Por- propuesta para iniciar ese necesario
tugal” en la agreste raya trasmontana; cambio: «Lo que más falta en el pueblo es-
igualmente, Los Arribes del Duero también pañol es ese caudal de conocimientos
aparecen en la geografía reclusiana, identi- primarios que se adquiere en las escuelas.
ficando algunos de los peligrosos pasos Cartel de Élisée Reclus, editado por Estas contribuyen poco aún a la cultura
naturales en el río, como el temible “Paso la FIJL general, por la escasez de recursos y por el
de las Estacas”, en este área internacional: abandono y pobreza de los maestros»
«Si se sigue el Duero hasta más allá de los vi- (RECLUS; 1906, pág. 384). Idénticamente,
ñedos, se entra en gargantas de austera el Reclus más interesado en las cuestio-
grandeza, al pie de peñascos inmensos. Po- nes antropológicas, profundiza en el aná-
ca gente se ve en ellas, y como por casuali- lisis humano: «Los habitantes mismos se Antigua colección de libros de
dad, se distingue un pastor en alguna peña, parecen singularmente a la tierra que los Reclus
o una cabra ramoneando un arbusto a 500 sostiene. Las gentes de León y de las Cas-
pies por encima de las aguas, o algún con- tillas son serias, parcas de palabra, de ac-
trabandista que por agrios vericuetos pasa titudes majestuosas, sin altibajos de hu-
de Portugal a España o viceversa, atrave- mor; incluso cuando se alegran, se com-
sando el Duero que, tranquilo, oscuro, an- portan siempre con dignidad; los que
gosot, avergonzado de su pequeñez, hace conservan las antiguas tradiciones, si-
frontera entre ambos reinos. Cerca de guen hasta en sus menores movimientos
Bemposta, pueblo de la meseta de Trás-os- una etiqueta pesada y monótona. Sin em-
Montes junto a la confluencia con el Tor- bargo, también les gusta la alegría a su de-
mes, río español, el Duero rodea sigilosa- bido tiempo, y hay que recordar sobre to-
mente el Peñasco de Penedo. Desde Portu- do a los manchegos por la agilidad de su
gal se salta fácilmente a la roca, y desde esta danza y la alegre sonoridad de su canto. El
a España, con no menos facilidad» (RE- castellano, aunque siempre amable, es Una página de la Enciclopedia de
CLUS; 1906, pág. 404). Además, leemos: Sello editorial con la imagen de orgulloso entre los orgullosos. “¡Yo soy Reclus
«Más abajo de Zamora, acrecienta el cau- Reclus castellano!” Esta expresión tenía para él el
dal del Duero el lindo Esla (…). Al confluir valor de un juramento, y pedirle más hu-
con el Esla, convertido ya el Duero en fron- biera sido insultarle. No reconoce supe-
tera entre España y Portugal, se mete por
un desfiladero hondo, estrecho y tortuoso,
cuya pared izquierda se abre para dar paso
al claro Tormes, que viene de Salamanca
por la Sierra de Gredos» (RECLUS; 1906,
pág. 282).

Zamora es ahora solo
una especie de
riores, pero respeta también el orgullo del
otro y le muestra en la conversación toda
la cortesía que se debe a un igual.

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callejón sin salida y,


aunque está destinada
a encontrarse un día
en el eje principal que
pondrá a la ciudad de
Oporto en
comunicación con la
Europa continental,
está conectada con la
frontera portuguesa
solo por malas rutas
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LA HUELLA DEL GEOGRAFO FRANCES EN NUESTRA PROVINCIA

Dibujo de Rihonor. Abajo, Molino en la misma localidad.

Ni la Universidad
industria, comercio y cultura. (…) Muchas ciu-
dades hasta comenzaron a librarse del yugo
eclesiástico» (RECLUS; 1906, pág. 273).
Reclus, fiel al análisis libertario, realiza una

En la edición del libro de
1876, Zamora registra

escapó a sus críticas


demoledora crítica sobre la institución univer- 9.000 habitantes. En la
sitaria salmantina, advirtiendo de los graves
problemas académicos que padecía. Sus refle- realizada en 1906, con
xiones no tienen desperdicio, escribe lo si-
datos tomados del censo

El intelectual galo denuncia en su libro la


guiente: «La despoblación y la ruina no hubie-
sen sido más que una desgracia secundaria, ca- de 1900, la capital había

“depravación” intelectual y el embrutecimiento


paz de remediarse con el tiempo, a no haber ido
acompañadas de un embrutecimiento general crecido hasta los 16.287,

general de los habitantes de la zona


de los habitantes. La famosa Universidad de Sa- Toro era la segunda
lamanca y las demás escuelas del país se convir-
tieron poco a poco en colegios de depravación ciudad más poblada con
intelectual. En vísperas de la Revolución Fran- 8.379 y Benavente
Viene de la página anterior registraba 4.959
El término hombre que los castellanos y,
siguiendo su ejemplo, todos los españoles
utilizan para interpelarse no implica ni su- atenían en todo al sistema de Aristóteles
bordinación ni superioridad, y se pronuncia “único conforme con la verdad revelada”. Si
siempre con un tono altivo y digno, como tal era la situación de las Universidades, júz-
procede entre hombres de igual valor» (RE- guese de la profunda ignorancia y las aluci-
CLUS; 1876, pág. 688). Añade incluso: «Pue- naciones infantiles de los habitantes de las
de decirse que España es el país más demo- provincias lejanas, a muchas de las cuales no
crático de Europa. La democracia no está llegaba en todo un siglo, un viajero que traje-
consignada en las leyes, pero existe en las se con él los ecos del mundo exterior» (RE-
costumbres, como un elemento tradicional, CLUS; 1906, pág. 289).
a pesar de la Historia» (RECLUS; 1906, pág. Por último, me ha parecido muy oportu-
286). Y recupera la tradición política medie- no, incluir los habitantes de los principales
val para justificar este igualitarismo: «A prin- municipios de la región, aportadas en la en-
cipios del siglo XI, doscientos cincuenta ciclopedia geográfica del erudito galo. Las
años antes que se hablase en Inglaterra de cifras, recogidas en la edición francesa de
institutuciones representativas, ciudades de 1876: Zamora, aproximadamente 9.000 ha-
León, de las Castilla y de Aragón, se adminis- bitantes; Salamanca, unos 13.500; Vallado-
traban por sí mismas y traducían sus usos y lid, alrededor de 60.000; León, unos 7.000; o
costumbres en leyes. Los soberanos no po- cesa los profesores de la universidad salmanti- Segovia, otros 7.000. En la edición de 1906,
dían entrar en las poblaciones sin previo na“Madre de todas las ciencias”, se resistían aún tomadas del censo de 1900: Zamora, 16.287
consentimiento de su municipalidad. Gra- a hablar de la gravitación de los astros y de la cir- habitantes; Toro, 8.379; Benavente, 4.959;
cias a esta autonomía que proporcionaba a culación de la sangre. El descubrimiento de Salamanca, 25.690; Valladolid, 68.789; León,
los españoles inmensas ventajas sobre los Newton y del de Harvey, precedidos por el glo- 17.022; Ponferrada, 7.188; Ávila, 11.885; Me-
otros pueblos de Europa, las ciudades y villas rioso Servet, eran considerados por los sabios dina del Campo, 5.971; o Medina de Rioseco,
de la península progresaron rápidamente en de Castilla como abominables herejías. Ellos se 5.007.

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