Está en la página 1de 4

Aprender a convivir José Antonio Marina

APRENDER A CONVIVIR DE JOSÉ ANTONIO MARINA

En este libro de José Antonio marina se tratan los tres principales niveles de convivencia.

El autor lo ha dividido en tres bloques, en el primero nos habla de la convivencia intima, en el


segundo bloque nos habla de la convivencia política y en el tercero de la convivencia con uno
mismo.

En el primer bloque tenemos la convivencia intima, para ello el autor del libro utiliza dos capítulos en
uno nos explica que es la convivencia intima, en este apartado nos explica como tenemos que
convivir con las personas mas cercanas a nosotros amigos, familia, etc. En este capitulo nos da unos
consejos para saber convivir con estas personas. Nos explica José Antonio Marina que tenemos que
tratar a estas personas con todo el afecto que les tenemos y que tenemos que conversar con ellos
no solo verbalmente sino emocionalmente, por otro lado también nos dice que tenemos que ser
capaces de utilizar la empatia o sea ponernos en el lugar del otro individuo para poder solucionar los
conflictos que se presenten. Respecto el tema de la convivencia intima José Antonio Marina utiliza
otro capitulo en el que nos explica como tenemos que educar para mejorar la convivencia intima.

En el segundo bloque aparece la convivencia política, José Antonio Marina para explicar este tema
vuelve a utilizar dos capítulos.

En el primero nos explica como tenemos que convivir en sociedad ya que muchas veces las
personas no somos capaces de convivir con otras personas. En este capitulo nos esta intentando
explicar como debemos comportarnos en sociedad mediante los deberes y derechos que tenemos
los ciudadanos. En el segundo capitulo nos explica como tenemos que educar para mejorar la
convivencia política. para ello nos pone un ejemplo claro y nos propone una cuestión: ¿pueden
adolescentes votar a partir de 16 años ?,ya que si tienen la capacidad de tomar importantes
decisiones también están capacitadas para poder votar. Esta es una pregunta muy interesante ya
que el propio autor nos dice que la respuesta de esta pregunta puede ser este libro.

En el tercer bloque aparece la convivencia con uno mismo en ella José Antonio marina nos da los
siguientes consejos:

1.Tenemos que acortar las diferencias entre nuestro yo ideal y nuestro yo real

2.La relación con los demás es imprescindible, pero en su justa medida.

3.La vergüenza y la culpa son dos sentimientos indispensables para el hombre si nos hacen
progresar.
4.Tenemos que ser sabios en la toma de nuestras decisiones: tenemos que competir con nosotros
mismos, valorar lo que tenemos y comprometernos en proyectos éticamente grandes.

En el segundo apartado del bloque nos enseña a convivir con uno mismo y nos dice que es en la
infancia cuando vamos a configurar la idea que tenemos de nosotros mismos, se tiene que fomentar
la autoestima y las habilidades de los niños cuando son pequeños ya que esto ayudara cuando son
adultos en la convivencia con uno mismo y sobretodo saber conversar ya que esto es fundamental
para saber convivir con uno mismo.

En general creo que es un libro bastante interesante ya que Jose Antonio Marina logra explicar
claramente estos tres grados de la convivencia siendo luego muy utlil para poner en practica lo que
se nos esta explicando en el libro.

En su último libro, Aprender a


convivir, el filósofo ofrece pautas y
reflexiones para mejorar las relaciones
humanas

Madrid. D.PEREZ SANZ


José Antonio Marina acaba de
publicar Aprender a convivir (Ariel),
un ensayo que continúa la saga
iniciada en Aprender a vivir, en el que
el filósofo y escritor da una nueva
vuelta de tuerca a nuestro
complicado entramado social. En
estas páginas nos ofrece claves para
repensar y profundizar en el actual
modelo de convivencia, que Marina
divide en tres niveles. “El primero
ellos -dice- es fundamental
y consiste en saber convivir con
uno mismo, algo nada fácil y que influye notablemente en los otros dos
niveles”. Esos otros niveles son la convivencia con los cercanos -pareja,
familia, amigos, compañeros de trabajo, etc- y con el resto de los
ciudadanos, lo que el llama la convivencia política.
Este catedrático de Filosofía en Bachillerato hurga una vez más en el
universo cotidiano cuando asegura que convivir es un asunto “problemático y
difícil”, porque supone “unificar intereses y sentimientos distintos” lo que
exige un aprendizaje en el que se mezclan elementos psicológicos y éticos.
Marina nos dice que aprender a convivir significa lograr una “buena
convivencia”, algo que se traduce en promover la felicidad de los
participantes. “Nadie se une para ser desdichado”, recuerda que decían los
pensadores de la Ilustración. “Y es verdad, aunque no lo parezca muchas
veces la felicidad es la armoniosa satisfacción de nuestras dos grandes
aspiraciones: el bienestar y la ampliación de nuestras posibilidades”.

La responsabilidad de los adultos

A lo largo de este nuevo trabajo el autor de Ética para náufragos o La


inteligencia fracasada llama a la responsabilidad de los adultos y se hace
preguntas del estilo de: ¿cómo transmitir a las nuevas generaciones formas
de relación adecuadas si la vida adulta está repleta de situaciones
agresivas? o ¿es posible enseñar cuando la misma violencia se ha
convertido en una forma de éxito? o bien ¿qué pueden aprender los jóvenes
si los desacuerdos violentos están presentes en lo que hacemos o vemos
cotidianamente? A ello Marina responde que la pedagogía infantil es sólo una
parte de la pedagogía general para humanos, en otras palabras, “quien
enseña debe dar buen ejemplo”, o dicho de otra forma, los adultos deben ser
muy cuidadosos porque “con cada cosa que hacemos o decimos estamos
enseñando, transmitimos a los niños y a los jóvenes pautas de
comportamiento”.
Otro de los capítulos del libro está dedicado a analizar la convivencia en la
gran ciudad, que en su opinión somete a la relación social a fuertes
tensiones, lo que muchas veces se traduce en una mayor individualismo y en
un aumento de la agresividad en general debido al estrés, las prisas y la falta
de tiempo.
De la misma forma en que se refiere a los derechos, se detiene también en
los deberes, especialmente en aquellos que él denomina “constructivos” o
”arquitectónicos”, son deberes derivados de un proyecto. “Si pretendo hacer
ciencia debo seguir los métodos científicos” o “si deseo hacer feliz a la
persona que quiero debo realizar ciertos actos y evitar otros”. Con ello nos
viene a decir que no puedo existir “un gran proyecto de los derechos si no se
aceptan al mismo tiempo las condiciones de su realización, que son los
deberes”.
En esta nueva entrega de sus reflexiones Marina vuelve a dejar palpable su
pasión por la enseñanza al recordarnos que estamos implicados en una
constante e inevitable actividad educativa. Por ello insiste en su teoría de que
”para educar a un niño hace falta la tribu entera” y que urge una movilización
educativa de la sociedad.