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CAPITULO 9

Resumen

Capítulo 1: Principios y líneas generales


Capítulo 2: El comienzo
Capítulo 3: Planificar el tiempo libre y las actividades recreativas
Capítulo 4: La comunicación: El darse cuenta de la reciprocidad
Capítulo 5: La comunicación: El arte de escuchar y de expresar
sentimientos adecuadamente
Capítulo 6: Dar y recibir: Los contratos de pareja
Capítulo 7: El final
Capítulo 8: Solución de problemas especiales
Capítulo 10: Sugerencias generales para las sesiones de terapia de pareja

En este manual se presenta la terapia de pareja como un enfoque positivo de ayuda a las relaciones
con problemas. Este enfoque es aplicable tanto a las parejas que experimentan conflictos graves y tensión,
como a aquellas para las que el trabajo continuado de la rutina y el hábito diario ha empañado el brillo del
afecto y la atracción. El concepto clave en la terapia de pareja es el entrenamiento en la comunicación. La
comunicación incluye tanto la escucha empática y exacta como la expresión de sentimientos de una forma
directa y constructiva. La comunicación efectiva impregna y mediatiza todos los aspectos de la vida
matrimonial: el ocio, la socialización, la educación de los hijos, el dinero y el presupuesto, las tareas
domésticas, el afecto y la sexualidad, la compañía y la resolución de conflictos. En este resumen
revisaremos brevemente los contenidos de cada uno de los capítulos poniendo hincapié en los
procedimientos clínicos y prácticos que nosotros hemos encontrado útiles en nuestro trabajo con
matrimonios con problemas.

CAPITULO 1: Principios y líneas generales

Uno de los principales objetivos del enfoque del aprendizaje social a la terapia de pareja es elevar el
nivel de reciprocidad entre esposo y esposa. La reciprocidad tiene lugar cuando los intercambios
mutuamente placenteros o reforzantes y las interacciones acentúan la relación. De igual importancia para
fomentar la satisfacción marital es reducir el nivel de coerción en la relación. La coerción tiene lugar
cuando los compañeros consiguen sus necesidades y deseos a través de amenazas, exigencias y control
aversivo. La satisfacción matrimonial es directamente proporcional a la frecuencia de conductas
mutuamente agradables e inversamente proporcional a la frecuencia e intensidad del castigo mutuo El
enojo, la desilusión, la frustración y la irritación son sentimientos normales y esperables en un
matrimonio, sin embargo, el tratar constructivamente con estos sentimientos marca la diferencia entre las
relaciones de éxito y las desgraciadas.
La terapia de pareja defendida en este manual se basa en un modelo educativo. Educar a las parejas
en formas positivas de reestructurar sus relaciones significa enseñar nuevas habilidades de interacción.
Aprender nuevas habilidades centra la atención en el presente y en el futuro: se impide activamente
detenerse excesivamente en las infelicidades y problemas pasados después de un período inicial de catarsis
y evaluación. Sirviendo de educador el terapeuta apunta, modela y adiestra a la pareja de forma activa para
lograr un cambio positivo en su conducta y actitudes. Practicar nuevas habilidades en el ambiente seguro
de la consulta o de la clínica ha de seguirse con la práctica en casa y en el mundo real. Por consiguiente, se
asignan regularmente tareas para ayudar a la pareja a utilizar sus recientemente adquiridas habilidades en
su ambiente natural.

CAPITULO 2: El comienzo

Un enfoque de terapia de pareja eficaz sirve de poco a menos que pueda reclutarse y comprometerse
en el proceso a un número adecuado de parejas casadas con problemas. El terapeuta debe realizar
contactos personales con una variedad de fuentes potenciales de remitentes –clero, médicos, encargados de
las personas con libertad condicional, trabajadores sociales, centros sociales integrados – y mantener una
relación profesional con los agentes remitentes por medio de un feedback sistemático que no viole la
confidencialidad de los pacientes.
El contacto inicial con un compañero del matrimonio o con la pareja es crucial para el proceso
terapéutico subsiguiente. Debe haber una espera mínima en la primera cita y la pareja debe recibir una
agradable y positiva impresión desde el comienzo, evitando los sentimientos de ser «sólo un caso más». El
terapeuta debe prevenir o reducir ambigüedades que conduzcan a confusión al presentar información
específica sobre honorarios, plan de pagos y expectativas sobre el tipo de terapia.
Se presenta un problema especial en terapia de pareja cuando sólo un esposo está dispuesto a
participar en la terapia. La terapia de pareja con un solo cónyuge es posible pero limitada en sus efectos.
Puede ser necesario para el terapeuta trabajar inicialmente con el esposo dispuesto en la meta de incluir al
otro compañero; de forma alternativa, el terapeuta puede ser capaz de persuadir al esposo reacio para que
asista a una o varias sesiones de «evaluación» haciendo una llamada telefónica directamente. En la sesión
inicial se debe clarificar que no es útil atribuir censura o culpa a los problemas; que la terapia de pareja no
significa que uno o ambos compañeros están neuróticos, locos o «enfermos»; y que se entiende que cada
compañero está y estará intentando hacer lo mejor que puede para mejorar la relación. El terapeuta toma el
rol de experto consultor para ayudar a la pareja a hacer cambios en sus actitudes y acciones que mejorarán
la relación.
Cuando los compañeros varían el grado de compromiso y motivación hacia la salvación del
matrimonio, será útil para el terapeuta insistir en que las relaciones extramatrimoniales estarán prohibidas
durante el tiempo que dure la terapia para que ambos esposos puedan invertir todo su tiempo y energía en
el proceso de cambio. La separación temporal también dificulta el proceso terapéutico y el terapeuta
puede tener que explicar cuidadosamente por qué continuar viviendo juntos es importante durante la
terapia.
Desde el principio, el terapeuta intenta construir una alianza terapéutica positiva teñida con
expectativas realistas del resultado. Las segundas lunas de miel raras veces duran. El terapeuta debe ser
sensible al equilibrio y la imparcialidad en la relación terapéutica; especialmente si un esposo ha estado
en terapia previamente, está más dispuesto psicológicamente o si puede verse por el otro como un «aven -
tajado». Ofrecer anécdotas sobre parejas reales y sus problemas y tratamiento puede ayudar a establecer
credibilidad y cimentar la relación terapéutica.
Las sesiones iniciales son oportunidades para la ventilación y catarsis de sentimientos. Tanto si se
hace en sesiones separadas o conjuntas, la libre expresión de sentimientos y ofensas acumuladas es
necesaria para que la pareja deje atrás el pasado y centre su atención y esfuerzos en el presente y en el
futuro. Junto con apropiados inventarios matrimoniales, cuestionarios y la historia clínica, la corriente
libre de emociones acumuladas ayuda al terapeuta a evaluar los problemas, las energías y debilidades de
la díada marital. Observar las interacciones entre los cónyuges tal como surgen en las primeras sesiones
también proporciona pistas de los problemas y desequilibrios en la relación. El terapeuta necesita
preguntarse sobre los modelos de interacción: «¿Quién hace de hablador?, ¿quién de receptor?, ¿quién
interrumpe o intenta dirigir los temas?, ¿quién atribuye culpa y responsabilidad?, ¿existe potencial para la
violencia?, ¿qué tipo de comunicación no verbal tiene lugar?, ¿existen problemas en la intimidad o
contacto físico?». La evaluación puede también apoyarse en examinar a fondo las distintas áreas de
interacción matrimonial, como la administración económica, la educación de los hijos, el ocio, la
sexualidad, los quehaceres domésticos y las relaciones con amigos, familia y otras parejas. Al lado de la
evaluación, en la clarificación comprensiva de estas -áreas de la vida matrimonial destaca quién quiere
qué para quién, similitudes y diferencias en valores y expectativas, y agendas encubiertas e inconscientes
deseos mantenidos, y demostrar la importancia de la empatía, la tolerancia y la sintonización mutua. El
Capítulo 2 termina con una lista práctica de chequeo para empezar la terapia de pareja y con sugerencias
concretas para organizar un grupo de terapia matrimonial.

CAPITULO 3: Planificar el tiempo libre y las actividades recreativas

Muchas parejas llegan al counseling matrimonial a consecuencia de los problemas que resultan del
pobre uso de su tiempo libre en actividades sociales y recreativas. Los problemas se desarrollan cuando se
pasa juntos demasiado o poco tiempo, cuando se pasa demasiado tiempo con los niños o en el trabajo,
cuando se pasa mucho o poco tiempo con otras parejas y con la familia. Es necesaria una planificación
mutua y un buen equilibrio de la vida social y recreativa para la vida y la viveza de una relación
matrimonial. Algunas veces, todo lo que se requiere para restablecer un matrimonio roto es enseñar a la
pareja a distribuir y compartir mejor su ocio y su tiempo libre. Es también útil centrarse en está área del
matrimonio en las primeras sesiones de terapia ya que se dirige la atención de la pareja lejos de su tensión
y conflicto y hacia la diversión y el juego, inyectando de este modo algún sentimiento positivo y
optimismo dentro de una relación previamente cargada de desesperación.
El terapeuta puede mejorar la parte recreativa del matrimonio explorando como reparte el tiempo una
pareja en las siguientes cuatro áreas: (1) como individuos solos o con otras personas sin la presencia del
esposo; (2) como pareja sola; (3) como parte de un grupo social o con otras parejas, y (4) como una
familia con niños y otros parientes. Cuando su esposo y cada pareja tienen necesidades especiales y
diferentes en cada una de estas áreas, es importante ayudar al matrimonio a trabajar en un acuerdo para
redistribuir el tiempo en las cuatro áreas. Hacer esta planificación de tiempo en un grupo de parejas tiene
ventajas concretas debido a la exposición de cada pareja a una gran variedad de alternativas, modelos y
preferencias. Cuando se ve con angustia, celos o sobredependencia pasar el tiempo de ocio solo o con un
amigo fuera de la díada, el terapeuta puede tener que ayudar al esposo amenazado con sesiones separadas
o tiempo adicional para un entrenamiento en asertividad que desarrolle sus propias habilidades para
satisfacer sus propias necesidades recreativas por medio de aficiones o encuentros con amigos. Las quejas
comunes en la terapia de pareja son: «No tenemos tiempo para hacer cosas juntos como solíamos hacer» o
«No tenemos suficiente dinero para salir más». Mientras el tiempo real o las limitaciones económicas
pueden existir, una búsqueda creativa de oportunidades de ocio, frecuentemente revela un número
sorprendente de posibilidades interesantes y prometedoras de actividades conjuntas. Puede rellenarse y ser
útil en sugerir alternativas y compromisos mutuos la «Guía para planificar el tiempo libre» que se
encuentra en el «Cuaderno de trabajo del cliente».

CAPITULO 4: La comunicación: El darse cuenta de la reciprocidad

Durante nuestros años de experiencia en terapia marital, hemos estado constantemente impresionados
por la olvidada importancia de entrenar a las parejas en habilidades de comunicación. Cuando los esposos
empiezan un counseling matrimonial se les pregunta cuál es su mayor problema, la mayoría
frecuentemente indican la pobre comunicación. Todas las áreas de la vida marital –sexo, niños, economía,
tareas domésticas, familia política, amigos y ocio – están mediatizadas por la comunicación entre los
cónyuges y sus habilidades para resolver problemas. Nuestra concepción es que el proceso de
comunicación tiene lugar en tres etapas: (1) reconocer exacta y sensiblemente los mensajes entrantes
(habilidades de escucha y de receptor); (2) ser capaz de desarrollar ideas o alternativas para responder a la
situación, pesando las consecuencias potenciales de las posibles alternativas y eligiendo una que sea
razonable (habilidades cognitivas o de procesador), y (3) ser capaz de responder con nuestro propio
mensaje, usando elementos verbales y no verbales eficaces (habilidades del emisor). En el Capítulo 4,
tratamos las habilidades del receptor; las etapas del procesador y del emisor se describen en el Capítulo 5.
Un punto de partida útil para una pareja con problemas es llegar a darse más cuenta de las
interacciones y mensajes agradables que se están dando en un matrimonio. No dar supuestas las
GRATIFICACIONES puede ser difícil para las parejas después de años de rutina viviendo juntos. Para
ayudar a sensibilizar a los esposos a los elementos positivos del otro, ofrecemos ejercicios como «El darse
cuenta de la reciprocidad» y «Pille a su pareja haciendo o diciendo algo agradable». A través de estos
ejercicios tanto en las sesiones de terapia como en casa. se eleva el conocimiento y la conciencia de cada
esposo que hacen más fácil la vida y que hacen que uno se sienta mejor. Los ejercicios también estimulan
la interacción positiva y refuerzan, a través del mutuo reconocimiento, las satisfacciones que ya tienen
lugar en la relación.

CAPITULO 5: La comunicación: El arte de escuchar y de expresar sentimientos adecuadamente

La comunicación efectiva tiene dos componentes necesarios: un mensaje significante y la habilidad


para transmitir ese mensaje. Este capítulo se centra en el entrenamiento del contenido y del estilo en las
relaciones maritales y en las comunicaciones de apoyo, directas, congruentes y empáticas. En el
procedimiento de entrenamiento, el terapeuta adiestra a los clientes en las dimensiones no verbales de la
comunicación tales como el volumen de voz, el tono, la expresión facial y el contacto visual.
Un problema común que se encuentra en la terapia marital es la falta de habilidades de escucha. Una
herramienta que se usa para acrecentar las habilidades de escucha activa es la llamada sesión ejecutiva,
donde los clientes, de forma estructurada y segura, aprenden a expresar, escuchar y proporcionar feedback
en mensajes progresivamente más complicados. La sesión ejecutiva ayuda a una pareja a seguir adelante
en su comunicación de sentimientos con paso prudente desde temas neutrales a temas más sensibles. Un
cónyuge se expresa sin interrupciones por parte del otro: después, el receptor refleja o devuelve el
contenido esencial del mensaje para demostrar que lo ha entendido; finalmente, el emisor proporciona
feedback sobre la exactitud del reflejo del receptor. El formato de la sesión ejecutiva se usa para practicar
varios tipos de comunicación, tales como pedir GRATIFICACIONES, expresar sentimientos negativos y
construir empatía.
Quizá la forma más difícil de comunicación sea la expresión de sentimientos negativos y
desagradables. Nosotros hemos encontrado que guardar los sentimientos negativos crea, invariablemente,
una relación tensa y hostil; las emociones y actitudes desagradables tienen que salir al aire para que
puedan tratarse de forma constructiva. Estos sentimientos forman parte de una relación sana como los sen-
timientos positivos. Nosotros vemos la tristeza, el dolor, el aburrimiento, la soledad y el enojo como
sentimientos que no deben ser negados, sino que se debe tratar con ellos. En la expresión directa de estos
sentimientos, más que andar con rodeos, se enseña a los esposos a confesar sus sentimientos y a evitar
acusarse mutuamente. La expresión de sentimientos de daño o enojo debe producirse no mucho después
de que ha acontecido el suceso: el meter en el saco y la acumulación de malos sentimientos, deteriora una
relación positiva.
Consideramos la empatía particularmente crucial en las relaciones personales íntimas; por eso recibe
una atención especial en el proceso de entrenamiento. Se enseñan las habilidades que se requieren para
tratar con la hostilidad inesperada y el constante mal humor, e incluyen: desarmar con
GRATIFICACIONES, humor, cambiar de tema, time out, e ignorar.
Hemos encontrado que muchas parejas tienen problemas en el intercambio de afecto físico y tienen
que aprender o reaprender a pedir verbal o no verbalmente un beso. un abrazo o un contacto sexual. Del
mismo modo, muchos cónyuges tienen que comprender la distinción entre una petición de afecto físico y
una propuesta de relaciones sexuales. Aunque las relaciones sexuales no se ignoran en la terapia marital,
nosotros no proporcionamos, en este manual, instrucciones específicas de cómo guiar una terapia sexual.
Algunas parejas sólo se clarifican una vez que han establecido señales fiables, tales como un vestido
concreto; otras necesitan un entrenamiento amplio y la asignación de tareas; mientras que un tercer grupo
necesitan remitirse a un tratamiento sexual específico.
Se enseña a los esposos a ser asertivos, no pasivos o agresivos. Para promover una positiva solución
de problemas, el terapeuta debe conseguir un conocimiento de primera mano acerca de los tipos de
conflicto que ocurren actual y regularmente en el matrimonio. Repetir viejos resentimientos generalmente
lleva un pequeño cobro de deudas, mientras las peleas recientes están frescas en la mente: de esta forma,
las formas correctas e incorrectas de tratar con los problemas son significativas. La dramatización, el
ensayo y la inversión de roles son técnicas vitales para adquirir la habilidad de expresar sentimientos
negativos de forma positiva. Sugerimos que el terapeuta interprete el rol complementario, de esta forma
proporcionará un marco seguro para expresar y observar. Las instrucciones y el adiestramiento por parte
del terapeuta entrenará la pareja a manejar las situaciones de estrés en casa. El feedback de vídeo y de
cassette a menudo son herramientas útiles durante el entrenamiento en la consulta. Las técnicas, los
instrumentos y las instrucciones respecto de las habilidades de escucha y emisión efectivas, pueden usarse
tanto en el marco de la díada como en el de grupo.

CAPITULO 6: Dar y recibir: Los contratos de pareja

Cuando la pareja ha aprendido a comunicarse de forma eficaz, está preparada para los acuerdos o
contratos mutuos. En este manual, el contrato se ve como un proceso de aprendizaje en el que los
compañeros adquieren las habilidades de especificación, negociación y compromiso. De esta forma, la
pareja gana una nueva herramienta que les ayuda en la comunicación efectiva y en el manejo de
situaciones conflictivas.
La forma de enseñar a hacer contratos es mediante una aproximación paso a paso para conseguir
motivar la práctica y asegurar el éxito. La pareja empieza por hacer peticiones positivas y va lentamente
eligiendo conductas a cambiar y refuerzos. El terapeuta irá guiando a la pareja para que las acciones de la
negociación sean definidas específicamente respecto del momento, la frecuencia, el lugar y las
circunstancias. Presentamos varios ejemplos de formas correctas e incorrectas de formular ítems para la
negociación. Hacia el final del Capítulo 6, describimos una muestra de contrato y ofrecemos una lista de
los puntos que deben usarse al revisar un contrato eficaz.
Al principio, el procedimiento de contrato puede verse como artificial e inventado, pero después de
alguna práctica, la pareja adquirirá las habilidades básicas y se moverá hacia un enfoque más creativo y
espontáneo. El formato altamente estructurado puede eventualmente ser más flexible, dejando a la pareja
un instrumento muy eficaz que pueda aplicarse fuera de la consulta del terapeuta.

CAPITULO 7: El final

Cuando la terapia está a punto de terminar, los problemas que se creían resueltos pueden repetirse, y
las conductas que se asumía que habían sido dominadas pueden desaparecer misteriosamente. Es
importante reconocer estos giros y discutirlos con la pareja. Los métodos para hacer frente a la
terminación de la terapia y evitar problemas incluyen la limitación de tiempo, el esparcimiento de las
sesiones, el reforzamiento de lo conseguido, la participación en la tristeza. la planificación del futuro y la
posibilidad de terapia adicional.
El espaciamiento de sesiones ha sido especialmente eficaz en impedir los problemas de la
terminación. Esto puede incluir programar sesiones a intervalos más largos, un descanso en la terapia u
ofrecer una o más sesiones de seguimiento. Puede también ser útil si la pareja planea celebrar fechas y
acontecimientos importantes en el futuro para incrementar la unión y disminuir la aprensión. Cuando se
prevé una situación de estrés el terapeuta puede planear una breve visita de la pareja para tratar ese
acontecimiento.
Revisar las ganancias obtenidas durante la terapia puede ser un poderoso incentivo para ayudar a la
pareja a continuar por sí mismos. La última sesión se puede dedicar a la evaluación de las distintas
herramientas que ha adquirido la pareja y a la discusión sobre las técnicas que han encontrado eficaces y
cuáles piensan seguir usando en su interacción diaria y en las situaciones de crisis. Este proceso ayuda a la
pareja a comprender que pueden usar estas herramientas por su cuenta.
Una de las últimas tareas en el proceso terapéutico es completar el «Test de ajuste marital» y el
«Cuestionario de satisfacción del cliente». Estos instrumentos se encuentran en el «Cuaderno de trabajo
del cliente».
CAPITULO 8: Solución de problemas especiales
A los terapeutas orientados conductualmente se les critica a menudo por asumir que el enfoque del
aprendizaje será rápidamente aceptado por todos los clientes. De hecho. a veces se encuentra resistencia a
las metas o a las técnicas. El Capítulo 8 ofrece al terapeuta varios ejemplos de métodos para poder
resolver este problema especial y difícil de tratar con la pareja.
Una afirmación clara y práctica de las metas por parte del terapeuta es útil a menudo para vencer la
resistencia inicial y crear unas expectativas razonables. El uso de la catarsis puede poner el marco para el
futuro trabajo positivo. y puede ayudar al terapeuta a identificar las situaciones problema. La ventilación
de sentimientos debe usarse con cuidado, sin embargo, si la comunicación es eficaz y no hay catarsis está
última ha de ser la meta del tratamiento. El terapeuta también debe dedicar tiempo a escuchar las
expectativas de la pareja para conseguir señalar metas asequibles con las que tanto el terapeuta como la
pareja puedan trabajar. Asimismo, el terapeuta debe dedicar tiempo a escuchar las descripciones de
cualquier experiencia pasada de la pareja en terapia y explicar la naturaleza comprensiva de la actual
terapia.
Algunas parejas encuentran la utilización del ensayo y de las tareas poco gratas. El manual ofrece
seis formas posibles de tratar con los miembros reacios a participar en la dramatización. Frecuentemente la
resistencia a la tarea puede tratarse mejor en la práctica de la consulta para hacer que la pareja se sienta
más segura en su,; intentos en casa. Si las asignaciones se «olvidan» porque ningún esposo tomó la
iniciativa, puede ser necesario hacer que los esposos decidan durante la sesión de terapia quién será el
responsable de recordarlo la próxima vez. Los formularios de registro deberán ser listas de conductas
específicas, razonables y limitadas. Los clientes informan con frecuencia que sienten mecánicas las tareas.
El soporte y animación del terapeuta son cruciales aquí para cubrir el espacio entre el éxito inicial y la
adquisición definitiva de la destreza, incluyendo espontaneidad y creatividad. Necesitamos asegurar de
nuevo a la pareja que en eso, como en cualquier otra habilidad. se necesita mucha práctica antes de que la
conducta se sienta como natural. Se aconseja al terapeuta prestar atención a las tareas realizadas e ignorar
las excusas de las no realizadas.
El Capítulo 8 termina con varias sugerencias concretas para tratar con diversas situaciones problema
que no son específicas del enfoque conductual y que incluyen abandonos, explosiones y conflicto, y el
trabajo con parejas no casadas. Se proponen como medios efectivos de acción preventiva el cuidadoso
filtrado, la explicación de las reglas de este modelo y el desarrollo de fuentes de anticipación.

CAPITULO 10: Esquema de sesiones que sugerimos


para la terapia de pareja

El Capítulo 10 del manual contiene una guía de sugerencias para 12 sesiones de terapia. Aunque la
terapia marital debe personalizarse para adaptarse a las necesidades especiales de cada pareja, sirve de
ayuda tener un esquema de terapia semiestandarizado que guíe al terapeuta a través de los procedimientos
comprensivos descritos en el manual. El esquema de sesión por sesión para las 12 reuniones terapéuticas,
incluyendo una sesión de seguimiento, proporciona un punto de partida para el terapeuta interesado en
usar los métodos que recomendamos. Estas líneas generales serán particularmente útiles para el terapeuta
novel que no tenga una larga experiencia en el trabajo con matrimonios con problemas.

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