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Las tradiciones clásicas en los Andes: Diálogos a través del tiempo

y del espacio
Sabine MacCormack

Introducción

Nuestro pasado prehispánico, magnifico e impresionante pero que se ve marcado con la caída
del Tawantinsuyu y la llegada de los conquistadores del viejo mundo, que venían sedientos de
avaricia y pretensiones, encontraron al imperio herido por una guerra civil entre dos hermanos
luchando por el derecho de ser coronado Inca. Los conquistadores no encontraron mejor
escenario que el de un imperio desgarrado, tal y como nos cuentan los cronistas.

Se tiene una noción del por qué las tradiciones cambian al transcurrir del tiempo y también de
como las tradiciones antiguas o clásicas nos han heredado su legado, el cual nosotros nos vemos
influenciados no solo en la forma de actuar sino también ideológica y políticamente, influencias
que se remontan siglos y a lugares remotos de nuestro planeta; en este trabajo plantearemos el
porqué de tanta variedad en la manera de que se cuentan los sucesos tras la llegada de los
españoles al Perú y las influencias que tuvieron de por medio los historiadores, quienes fueron
los encargados de escribirla y para la posteridad.

Este impacto que han causado en las sociedades, esta herencia, como es el caso de los
historiadores del siglo XVI, los encargados de darnos a conocer nuestra historia, que muchas
veces se ve manchada por los mismos escritores, ya que algunos se muestran arbitrarios,
renegados y no muestran nuestra historia de una manera verás; talvez esto también se deba a la
ideología antigua impuesta, ya que son influenciados de la manera como ven la política, el
gobierno incluso las guerras, pero a esto también tendríamos que mencionar los intereses de
por medio los cuales también se ven involucrados.
Uno de los escritores de nuestra historia fue Gonzalo Fernández de Oviedo, un cortesano,
soldado, funcionario imperial e historiador, que tras una desafortunada aventura en busca de
riquezas por las indias en 1524; El emperador Carlos V en 1532 lo nombró historiador regio y
un año después pasó hacer alcaide de Santo Domingo, desde donde observó las idas y venidas
a través del océano atlántico por treinta y cuatro años, en el cual reunió los materiales para su
“Historia general y natural de las Indias”, ya que a lo largo de su vida que culminaría en 1557
había escrito cincuenta libros. (MIRALLES, GÓMEZ, & CLAUDIO, 1958)

Este historiador al igual que muchos otros recibió influencia griega y romana, y que menudo
también hace comparaciones entre el imperio romano y el incaico. Durante el tiempo que se
desempeñó con el cargo de alcaide en Santo Domingo, Oviedo, escuchó diversas versiones de
espectadores y participantes de la invasión y conquista de los españoles al imperio los incas, y
de cómo los hermanos de Pizarro, Hernando y Gonzalo, “ajusticiaron” al emperador inca
Atahualpa en Cajamarca, el cual acababa de derrotar en una guerra civil a su hermano Huáscar.
Pero que ahora Él era cautivo de los forasteros, el cual un año después de su captura fue
ejecutado el 26 de julio de 1533, después de haber pedido su rescate con una habitación llena
de objetos de oro y plata. sabine 72

En 1534 los invasores volvieron a fundar la capital incaica del Cuzco como una ciudad española
y en enero de 1535 se fundó Lima. La amistad entre Diego de Almagro y Francisco llegaría su
fin por pretensión a la riqueza y el poder. El territorio que algún día albergó a uno de los
imperios más poderosos de toda américa, sería nuevamente el escenario para otro
enfrentamiento, esta vez entre los conquistadores. Sabine 73

En abril de 1538 Almagro sería vencido por Gonzalo Pizarro en la batalla de Las Salinas, siendo
ejecutado sin piedad y exhibido su cuerpo en la plaza principal del Cuzco. Al poco tiempo fue
vengado por los amigos y seguidores del hijo Diego de Almagro, “el mozo” el 26 de junio de
1541 asesinaran a Pizarro en su casa en Lima. Fue entonces que los almagristas encabezados
por Diego de Almagro el Mozo tomaron control del Perú, la noticia llego hasta España donde
el Consejo de las Indias, actuando a nombre de Carlos V, enviara a Cristóbal Vaca de Castro
como gobernador. Tras su llegada se unió a las fuerzas pizarristas, los cuales derrotaron y
ejecutaron a Diego de Almagro el Mozo en septiembre de 1542 en la batalla de las Chupas.
Entre tanto España toma conciencia del abuso hacia los indios y formula las “Leyes Nuevas”
para protección de los indios, el reciente enviado, Vaca de Castro no había solucionado los
numerosos males de los peruanos, y es enviado Blasco Núñez de Vela como virrey, mientras
tanto Gonzalo es proclamado gobernador, rey del Perú, en una clara desobediencia a las Nuevas
Leyes y a Núñez de Vela, el cual fue derrotado en 1546 a las afueras de Quito por Gonzalo
Pizarro. Pero en abril de 1548 fue vencido por Pedro de la Gasca en la batalla de Xaquixaguana,
es desde ese hecho que empieza la sucesión de los virreyes con Antonio de Mendoza en
septiembre de 1551. Sabine 73

Oviedo se enteró también del gran oráculo de Pachacámac, el “hacedor del mundo” que le
recordó al oráculo griego de Apolo, en Delfos. Por otro lado, Oviedo reflexiona sobre la
prudencia en no subestimar a un enemigo desconocido, como aconteció con Jerjes, invasor de
Grecia, que su conquista fue detenida en el paso de las Termópilas por Leónidas y un reducido
número de espartanos; Oviedo pensaba del mismo modo, que la pequeña tropa de Pizarro,
superaron al ejército Inca. (OVIEDO, VALDÉS, & FERNÁNDEZ, 1959)

En cuanto a la opinión de los conquistadores Almagro y Pizarro, hubiera sido mejor que nunca
se hubiesen conocido y en efecto los hermanos de Pizarro, habría sido mejor que jamás hubiesen
nacido, y que el Perú no estaría en paz, mientras ellos seguían vivos. Pero sobre la opinión que
tenia de Almagro, era en cambio un digno ejemplo del tipo de virtudes que en tiempos antiguos
transformo Roma de un asentamiento pequeño en la capital de un imperio mundial. Para Oviedo
Pizarro era un hombre valiente, pero que sus hermanos habían sido movidos por el odio, la
envidia y la codicia, los cuales comparaba de un animal bruto, como un lobo que espera a su
presa, por ello incapaces de poder actuar con la virtud humana y que terminaron obrando a
favor de su muerte. (OVIEDO, VALDÉS, & FERNÁNDEZ, 1959)
II
Oviedo no vivió como para darnos un relato más detallado de la derrota de Pedro de la Gasca
sobre Gonzalo Pizarro. Para Oviedo este lazo de amistad roto entre Almagro y Pizarro son
equivalentes a una guerra civil, y compara lo mismo que ocurrió entre César y Pompeyo, que
Lucano relata en su epopeya Farsalia.

El soldado, Pedro de Cieza de León, quien estuvo en Sudamérica entre 1535 y 1550 y Agustín
de Zárate, que llegó con el virrey Blasco Núñez de Vela.
Para Zárate, el conflicto entre César y Pompeyo, captaba la esencia de las guerras civiles
peruanas, que empezó con una amistad al igual que tenían Almagro y Pizarro, y después se
desencadenaría en una guerra civil. Estos temas figuran en su “Crónica del Perú” de Pedro
Cieza de León.

Cieza, quien describía a Almagro como una persona dispuesta a servir a su rey, pero dubitativo
durante su última batalla Las Salinas, lo cual le llevó a su derrota en hora decisiva. Pero no
mucho tiempo después los almagristas asesinaron a Francisco Pizarro, donde Cieza percibe
como una precedente romano, en el cual Cesar, se rehusó a prestar atención a quienes le
advirtieron de una conspiración en su contra. Cesar fue menospreciado por sus asesinos como
un tirano y lo mismo le ocurrió a Pizarro. La muerte de Cesar, lejos de poner fin al conflicto en
Roma, la amplio más, al igual que pasó en el Perú, tras la muerte de Pizarro, su hermano
Gonzalo luego de eliminar a Almagro el Mozo, le hizo la guerra al virrey Blasco Núñez de
Vela. (CIEZA DE LEÓN, 1994)

En el Perú estas semejanzas que Cieza, Zarate y Oviedo descubrieron entre las historias de
Roma y el Perú; no eran cuestión de solo entrelazar acontecimientos y personajes, sino también
en captar parte de la naturaleza de los acontecimientos políticos, de la interacción entre las
circunstancias y la personalidad.

III

Con la llegada de Pedro de la Gasca, los acontecimientos ocurridos cambiarían, según Cieza y
Zarate este personaje contaba con una erudición significativa y una inteligencia penetrante.
Diego Fernández estuvo en el Perú entre los años 1544 a 1557, primero como real notario y
luego como historiador oficial del virrey Andrés Hurtado de Mendoza. Puedo presenciar los
levantamientos tras la partida de La Gasca del Perú, cuyo libro “Historia del Perú” fue publicado
en Sevilla en 1571, donde tras los 20 años transcurridos desde que Oviedo, Cieza y Zárate
terminaron de escribir; cuando Cieza todavía se había preguntado la razón por la que hubo tanto
alboroto en este nuevo imperio de la Indias, la cual Él dio una explicación, que los incas fueron
más sabios que los españoles al momento de elegir a sus gobernantes, porque mientras España
nombraba a hombres durante los años de una irresponsable juventud, los incas elegían a sus
más sabios y entendidos personajes para gobernar. (CIEZA DE LEÓN, Cronología del Perú,
1986), (FERNÁNDEZ, 1963)
Tanto Oviedo, Cieza y Zárate trazaron analogías especificas entre la historia Romana y la
historia del Perú, dichas analogías fueron diseñadas para ayudar al lector a entender y recordar
la secuencia y la naturaleza de los acontecimientos, a captar que sucedió, porque, y razones les
importaba. Fernández también hace las comparaciones cósmicas entre Francisco Pizarro y
Diego de Almagro con las guerras civiles Romanas entre César y Pompeyo. Sabine 84

Herrera obtuvo gran parte de su material de las historias de las guerras civiles peruanas de
Cieza, el cual decía que el Perú habría estado mejor, si Almagro hubiera vencido a Pizarro, y
que para eliminar la discordia debía de destruir las semillas de guerra, y de igual modo, Almagro
el Mozo debería morir por la salud de la república.

Herrera dijo concisamente que la disimulación contiene en si un no sé de aparente virtud que


participa algo de la prudencia, reina de todas las virtudes morales, de la cual no se saben
aprovecharse los ignorantes y groseros sino los cuerdos y sagaces, que conocen los tiempos, las
ocasiones y la naturaleza de los hombres con quien tratan. (HERRERA & TORDESILLAS,
1601-1615)

Bibliografía

CIEZA DE LEÓN, P. (1986). Cronología del Perú. Perú.


CIEZA DE LEÓN, P. (1994). Cronología del Perú . Perú.
FERNÁNDEZ, D. (1963). Primera y segunda parte de la historia del Perú . Madrid.
HERRERA, & TORDESILLAS, A. (1601-1615). Historia general de los hechos de los
Castellanos en las islas y tierra firme del mar Océano. Madrid.
MIRALLES, GÓMEZ, & CLAUDIO. (1958). Del linaje y armas del primer Cronista de
Indias, el madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo. Madrid: Revista de Indias.
OVIEDO, VALDÉS, & FERNÁNDEZ, G. (1959). Historia general y natural de las Indias.
Madrid.