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SOBRE, LA BRE,VEDAD DE LA VIDA

La mayor parte de los mortales, Paulino, se queia de la malicia de la


Doturaleza, porque somos engendrados para un tiempo escaso,455 por-
que estos espacios de tiempo que nos da discurren tan velozmente, tan
rápidamente, eue, salvo muy pocos, a los demás la vida les deja plan-
tados en los propios preparativos de su vida. Y por esta desgracia, en
au opinión común, no sólo gimen la gente y el vulgo ignorante: este
sentimiento ha provocado las queias también de insignes varones. I)e
ahí viene la proclama del mejor de los médicos: ,,,La vida es corta,
largo el conocimiento>> )a56 de ahí viene el pleito, muy poco apropiado
en un hombre sabio, d. Aristóteles, cuando presenta una reclamación
contra la natu raleza: ..FIa otorgado a los animales tanta vida que la
alargan cinco o diez generacionesr pára el hombre, engendrado para
tan numerosas y notables cosas, mucho más próximo se halla el
términ s¡¡.457 No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho.
Nuestra vida es suficientemente larga y se nos ha dado en abundancia
para la real izacíín de las más altas empresas, si se invierte bien toda
entera; pero en cuanto se disipa a través del lujo y la apatía, eD cuanto

455 Recuerda Séneca en esta introducción a Salustio, concretamente el co-


mienzo también de la Guerua de Jugurta: el filósofo rinde así homenaie a un autor
con quien tenía afinidades de estilo y de pensamiento (rf.E. Pasoli, ..Le prefazione
sallustiane e il primo capitolo del De breuitate uitae de Seneca, , Euphrosyne j
bg7i,págs. 432-445; A. Borgo, "Allusione e tecnic a citazionale in Seneca (brev., r,
r;Sall. Irg., r, r)rr,Vichiana 18 (r989), págs. 45-5r).
+s6 Cf. Hipócrates, Aforismos, r, r. A[ p"i...r, ya An axágoras, Empédocles y
Demócrito se habían expresado de forma similar, {. Cicerón, Segundas Acadérni-
cas, r, 12.
457 Séneca adjudica a Aristóteles unas palabras que son de su discípulo Teo-
frasto (cf. Sobre la irA, q nota rcT), según testimonia Cicerón, Disputaciones tuscu-
lanas, :.:t, 69.

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no se dcdica ¿t tllttlrt llu('ll(), ('uiul(lr,1x,r f irr n()s r('('l:urr:r nrrt'slr'«r riltirrr,, ltrr ll,,l','sl:tnlt'll() ('s vi.l:t, siltrl li('lnlx). L,rs itc()s¿ul y ccrc¿ln por tcldas
trance nos percatamos dc quc ya ha tr¿lr)scrlrrirl«, llr vi«lrr r¡u('r)() c()nl l.'s los vit'ios y no l«rs tlci:rrr :rlzllrsc'ni lcvuntar los oios para contem-
¡utt
prendimos que corría. Así es: no recibimos un¿l vitl¿r c«rrtu, sin«) (¡r('
¡,1;tr lr vc'r(lrttl, sittr) quc los rctienen hundidos y fiios en su pasión.
nos la hacemos, y no somos indigentes de ella, sino dilapidaclorcs.'l'll Nutrcl lcs cs ¡r«rsible volver en sí. Si tal vez les toca por casualidad al-
como los caudales vastos y dignos de un rey, efl cuant«) van a par¿lr:r grin colro un mar profundo, en el que también después del
s«¡sic'flo,
un mal dueño, al instante se desvanecen y, en cambio, por más qu(' vcnrl¿rv¿rl hry agitación, se remecen y nunca tienen reposo de sus pa-
sean modestos, si se ponen en manos de un buen administrador, crc- rirr)cs. ¿Piensas que hablo de esos cuyas desgracias están de manifies-
cen con su uso , así nuestra vida re sulta muy extens a para quien se ll trl Mira a aquellos a cuya prosperidad se arrima la gente: están aho-
organi za bien. grt« l«ls por sus bienes. ¡Para cuántos resultan abrumadoras sus riquezas !
¿Por qué nos queiamos de la naturaleza? Ella se ha portado bon- ¡
A cuántos ha chupado la sangre su elocuencia y la obligación diaria
dadosamente: la vida, con que sepas servirte de ella, resulta larga. rlc ostentar su talento! ¡Cuántos andan demacrados por sus continuos
(Peto) a uno 1o domina la avaricia insaciable, a otro su oficiosa aplica-
¡rlnceres! ¡A cuántos no les deja ninguna libertad el hacinamiento de
ción en inútiles empeños; uno se empapa de vino, otro se embota de clientes que los asedia! En fit, repásalos todos desde los más bajos
indolencia; a uno lo agota su ambición siempre pendiente de las deci- Iursta los más altos: éste convoca, éste comparece, aquél está en un
siones de los demás, a otro su arrebatado deseo de comerciar le lleva rr
lrrieto, aquél lo defiende, aquél lo juzga, ninguno se ocupa de sí mis-
alrededor de todas las tierras, d. todos los mares, con la espe ranza de n1o, cada uno se desgasta por el otro. Pregunta sobre esos cuyos nom-
una ganan cia; a algunos los atormenta su pasión por la gue rra) sin bres son bien sabidos, verás que se los reconoce por estas señales: aquél
dejar nunca de estar atentos a los peligros ajenos o angustiados por los cs servidor de aquél, éste de aquél; ninguno es su propio dueño. Ade-
suyos; los hay a quienes desgasta en una volunt aria esclavitud su vene- tnás, la irritación de algunos es ve rdaderamente insens ata se queirt
ración a sus superiores, en absoluto agradecida; a muchos les han rlel desaire de sus superiores porque no han tenido tiempo para ellos
mantenido ocupados sus pretensiones a la fortuna de otros o su pre- cuando queríanuna audiencia. ¿S. atreve a queiarse de la altanería de
ocupación por la prop ia; a los más, que no van detrás de nad, .rrf,r.- otro uno que nunca tiene tiempo para sí mismol É1, sin embargo, con
to, los ha lan zado a renovados proyectos su volubilidad errática, in- un aire ciertamente impertinenter pero te ha mirado a veces, a ti, seas
constante, disgustada consigo misma; a algunos no les gusta nada a quien seas, él ha inclinado sus oídos a tus palabras, él te ha acogido a
dónde pudieran end eÍezaÍ su rumbo, sino que su destino los sorprende su lado: tú nunca te has dignado mirarte ni escucharte. Así pues, no
languideciendo y bostezando, de manera que no dudo deque sea cier- tienes por qué hacer valer ante nadie esos buenos oficios, puesto que,
to lo que en el más grande de los poetas está dicho a modo de oráculo: cuando los llevabas a cabo, en realidad no querías estar con otro, sino
<<escasa es la porción de la vida que vivimosrr.458 De hecho, todo el
que no podías estar contigo.
Aunque todos los hlentos que en algún momento han brillado es-
+stt lt{o constituye verso esm frase; ni se halla nada parecido en Virgilio ni en Homero,
tán de acuerdo en este solo punto, en ningún momento se adm irarán
únicos que pueden ser considerados cada uno el mayor poeta en su lengua (de he-
cho, Séneca aplica a Virgilio este calificativo luego.r 9, z).Por ello, algunos creen que bastante de esta ofuscación de la mente de los hombres. I\o consienten
Séneca parafraseó un pasaie de Hom ero (cf. Q. Cataudella, ,rMaximus poetarutnrr, Studi que nadie invada sus fincas y, si surge un pequeño conflicto sobre la
italiani difilologta classica z7-z\ (rg56),págs. 7S-82) o de Virgilio (rf.G.Mazzoli, ,,Maxi- dimensión de los terrenos, acuden corriendo a las piedras y a las armas:
mws poetarumrr,Athena,eum 4o $962), págr. r4z-ry6; A. Primmer, ,.Das Dichterzitatin
deian que otros entren en su vida, es más, ellos mismos introducen in-
Sen. dial ro, 2,2>>,Wiener Studien r9 (1985), págr. ryr-r57). Pero Séneca atribuye a uno
de los dos un fragmento borrosamente recordado de algún otro poeta, que podría ser cluso a sus futuros propietarios. I\{o se encuentra nadie que quiera re-
Simónid rt (d. H. Dahlmann, partir su dinero: ¡entre cuántos distribuye cada uno su vida ! Son es-
"Drei Bemerkungen zu Sene ca, De breuitate uitaerr, Her-
mes (t94r), págs. roo-ro6), Menandro (rf. A.Garzya, ..Varia philologa, rrr, z: Sen. Brev.
trictos a la hora de conservar su patrimonio, efl cuanto hry ocasión de
vit., It, zrr,Maia (196o), págs. 47-50; A. Setaioli poetarum (Sen. Brev., z,z)rr,
"Maximus
Giornale italiano difiblogia ZZ GgSS), págr. t6t-zoo) o Ennio (d. S. Koster, ,,Maximus
poetarum (Sen. dial., ro) 2) z)rr, Rheinisches Museumfi.ir Philologn nr $978), págs. 3o3- aus Euripides bei Seneca, De breu. uitae, rr,2, und der Topos des vexgóE l3iog in der
3ro), que podría haber imitado incluso a Eurípides (rf.E. Bickel, ,,I)as Ennius-Zítat Antike", Rheinisches Museum fcir Pltilologie 94 0g5r), págs. z4z-249).
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malgastar el ticrnlx), llr«itligos lx)r'«lt'rrr:is t'orr l,r rirrit, t'n l,) (l¡«. l:r ;r\,.r ¡,,,liltt':t'l',') ('tr;rlr¡rrit'r (
2 ricia resulta honorable. Así [)ucs, cs lrtrcr)() (-()g('r-:rl):lr-tt.;r :rlgun() rl,'l.r lr;r ,'l ot'i«,., nlisl r':rí;r sus ;rl;ttt('s ( ()n cslr' ('()tlstt('ltt, tlultc, aunque falso:
multitud de los más viejos: <<Vemos quc h¿rs llcg:r«lo al cxtrcn'r() (lr.ur,., -rlgrrrr;r vt'r, (l il¡rr rr vivir l):rr-;r í'1. I',ll utt¿l c-ilrt¿t cnviada al Senado, des-
vida humana, cien o más años te agobian: ven¡I¿l [)uc)s, llrrrn¿r ¿r t¡ vi.l,, ¡rrrtis rlc'rts('grtrur
(luc su rcp()s() rlo itr¿r a estar exento de dignidad ni en
paraechar cuentas. Saca cuánto de ese tiempo se ha llevacl«r tu ¿rcrc(.( 1,,¡ r untrarlicciírn con su ¿rnterior gloria, he encontrado estas palabras:
.. 1'r.ro cso se pue de con más gusto hacer que prometer. A mí, sin em-
,

cuánto tu ami ga, cuánto tu rey, cuánto tu cliente, cuánto las pele¿ls ('( )¡
tu esposa, cuánto las reprimendas a tus esclavos, cuánto tus oficir)s;r,, lxrrgo, el cleseo de un tiempo tan ansiado por mí me ha llevado, puesto
caminatas por la ciudad; añade las enfermedades que cogemos por cr r i (luc la alegría de la realizaciónse demora aún, a anticipar algún placer
pa nuestra, añade también el tiempo que ha pasado sin provecho: vc'r.:i,, ('()n cl encanto de las palabras>>. El ocio le pareció un asunto de tanta
3 que tienes menos años de los que calculas.Hazmemoria nrr¡r«rrtancia gue, como no podía en lapráctica, se lo tomaba por ade-
de cuándo t('
has mostrado firme contigo mismo en tus propósitos, de cuántos de [r,,, l¿rntado con el pensamiento. É1, que todo lo veía pendiente sólo de é1,
días han terminado como tú habías previsto, de cuándo has tenido prr r (lue determinaba la suerte de hombres y naciones, soñaba lleno de ale-
vecho de ti mismo, cuándo una expresión natural, cuándo un espírirrr gría el día en que se desp oiaría de su grandeza. Había comprobado
intrépido, qué obras tuyas quedan hechas en tan largo tiempo, cuánrgs r'tránto sudor le costaban aquellos bienes que resplandecían por todas
te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuárr lls tierras, cuántas preocupaciones veladas ocultaban: obligado a enta-
to se han llevado el dolor inútil, la alegríanecia, la codicia ansiosa, Irl¿rr combate contra sus conciudadanos primero, después contra sus
l,r
conversación huera, qué poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás colegas, finalmente contra sus parientes,+6o derramó sangre por tierra
4 que mueres prematuramenterr. ¿Q.ré hry, entonces, en este casol Qut. y por mar. Llevado por la guer Ía a través de Macedonia, Sicilia, Egip-
como si siempre fuerais a vivir vivís, nunca se os hace presente vuestrrr r«r,Siria y Asia,46'y prácticamente todas las costas, dirigió sus eiércitos,
fragilidad, no observáis cuánto tiempo ha transcurrid o ya; lo perdéis lrastiados de matanzas de romanos, a las guerras exteriores. Mientras
como si hubiera a rebosar y en abundancia, mientras que quizápreci-
samente ese día que consagráis a algo, bien una persona, bien una .bro, 45s Más por estrategia que por ansia de ocio, Augusto insinuó por dos veces su
sea el último. Todo lo teméis como mortales, todo lo queréis como in- i¡rención dgrenunciar al poder y reimplantar la República (/ Suetonio, Augus-
5 mortales. Oirás que dicen los más: <<A los cincuenta me refugiaré en el to,28, r-2)r lo que, evidentemente, flo hizo; sí rechazó, en cambio, cargos extraor-
tlinarior,.o*o la dictadura o el consulado vitalicio, o bien otros que se le propo-
ocio, los sesenta me librarán de mis obligacionesrr. Y, en definitiva, ¡rían por encima de las costumbres o del derecho (d [A"gusto], Hechos del diuino
¿qué
garantías de una vida más largarecibesl Augusto, 5-6; rc;Tácito, Anales, r 9; Suetonio, ibid., 5z).
iQuién darásu consenrimien- - 46o
to para que eso salga como dispones túl Augusto remató la guerra civil entre su tío-abuelo y padre adoptivo, ]ulio
§o te da vergüenzareservar Oésar, y Pompeyo, ambos ya muertos, y entabló otra contra Marco Antonio, con
para ti los restos de tu vida y destinar a la beneficiosa reflexión sola- t¡uien .o*prr1ía poder en el segundo triunvirato. Además, condenó al destierro a
mente el tiempo que ya no puedes dedicar acosa algunal su única hiia, |ulia, y a Póstumo y fulia, sus nietos. De estas tribulaciones y otras
iQue tarde
es empezar a vivir precisamente cuando hay que dejarlo! hace Séneca a continuación un rápido resumen.
¡Qué olvido 46' Distintos escenarios de Ia guerra civil: en la llanura de Filipos, ciudad de
tan necio de la condición mortal, diferir hasta los cincuenta o los sesen-
Macedonia, Augusto y Marco Antonio, aún aliados, deshicieron el eiército de Bru-
ta años los buenos propósitos y querer com enzar la vida desde un pun- ro y Casio, ,r.rlnos de César (año 4z a.C"); d. Sicilia se había apoderado Sexto
4 to adonde pocos la han prolongado ! Pompeyo, hijo del Grande; fue reducido por el lugarteniente y yerno de Augusto,
A los más poderosos y encumbrados en lo alto verás que se les es- Agripa, trm largaguerra (del 4z al36 a.C.). Por último, el enfrentamiento entre el
f ,rt,rro emperador y Marco Antonio culminó con la batalla naval de Accio
(3, a.C.)
capan palabras según las cuales optan por el ocio, lo alaban, lo prefie- frenre a lai cosras de Grecia. Antonio, derrotado, se refugió en Alei andría, capital
ren a todos sus bienes. Desean en esos momentos, si es posible sin de Egipro; pasado el invierno, Augusto asedió y rindió a su antiguo aliado con una
riesgo , b^jar de su pedestal; en efecto, aunque nada la dañe o golpee flota q,r. se había dirigido a Egipto costeando Asia y Siria (f, Suetonio, Augus-
to, t7,6). Ntro fueron estas últimas, pues, propiamente carnpo de batallas civiles; en
desde fuera, la prosperidad se derrumba sobre sí misma. ."*tio, Séneca no menciona la de Módena (43 a.C.), contra Antonio antes de su
2 El divino Augusto, a quien los dioses respaldaron más que a nin- alianza. ni }a de Perusa (4o a.C.), contra Lucio Antonio, hermano del triunviro(cf.
guno, no deió de pedir paraél reposo y de pretender un descanso de la Suetoni o, ibid., g; r4-r5).
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pacifica los Alpcs'/'' y rcrlucc rr los ('n('rrrig«)s (prr' lr;rlrí;r¡t il't-ttnr¡ritl() ('rt t'rrtrt' los Orrtilirrus y l«rs (llodios, los
lVl:u'r',r ( lit'r'r-«in,, '/,; t'urr,l,':r,1,,
medio de la pazy del imperio, rnicr)tr:rs tnrsl:rrla las fi-,rtttt'l'ls lluis lll:i Itornlx'y()s y los ( )rlrs«rs, tlt' unit lxrrtc, cncrrligos manifiestos, de otra
del Rin y del Éufrates y del l)anubio,+r'r en l¿t pr«rPia Oitr«lrt«l sc ¿rf rlrr l):u-lr',:trnig«rs «lutl«rs«1s,467 mientras sufre el oleaj, ula par que la Repú-
ban contra é1 los puñales de Murena, de Cepií;n, de I-ópid«r, tlc F.gn:r- lrlit'rr y la suicta cuandoya se iba a pique, viéndose al final arrastrado,
cio, de otros.464 Aún no había escapado a sus acecha nzas) y su hiia y rri s«rsegaclo en la prosperidad ni paciente con la adversidad, icuántas
tantos ióvenes nobles atados por el adulterio como por un iurament() v('ccs maldice de aquel consulado suyo, alabado no sin motivo, pero sí
aterro rizaban su edad ya quebranta da,+6s y |ulo y de nuevo una muier sirr rrrcrcleración!+68 iQué lastimeras palabras profiere en una carta a
que se hacía temible al lado de un Antonio.466 Estas llagas las había Átic«r,+óq cuando ya había sido derrotado Pompeyo, el padre, y su hijo
extirpad" iunto con los miembros mismos: renacían otras; como un ¡rrirr rehacía en Hispania su quebrantado ejércitol.47o 4¿Me preguntas
cuerpo sobrecargado de sangre, a cada momento reventaba por algu- --dice- qué hago aquíl Me estoy en mi finca de Túsculo,47'a me-
na parte. Así pues, ansiaba el ocio, con la espe tanza y el pensamiento rlias libre." Añade después otras expresiones en las que deplora el
de él se aliviaban sus afanes; éste era el anhelo de quien podía hacer t icmpo pasado y se queia del presente y desconfía del futuro. .,A me-

que todos vieran realizados sus anhelos. rli¿ls libre" se llamó Cicerón: pero, por Hércules, nunca un sabio se
rc:baj ará hasta tan humillante calificativo, nunca será a medias libre ,

46' Los Alpes centrales fueron definitivamente conquistados durante la cam- sino de una libe rtad siempre completa y sólida, suelto y dueño de sus
pzrña del año r4 a.C., a cargo de Tiberio y Druso, hiiastros de Augusto; los Alpes ructos y supe rior a los demás. i Qué, pues, puede estar por encima del
marítimos, al año siguiente, con 1o que los belicosos pueblos de la zona quedaron, (lue está por encima de la suertel
clc c«rst¿r ¿r costa, sometidos a Roma (cf. cu-, v, 78t7; Plínio, op. cit., rtt, ry6-r32,
«l«rnrle transcribe e[ texto de dicha inscripción).
4('\ (l«rntinúa Séneca refiriéndose a la política de pacificación del imperio y +62 Catilina (cf.Sobre la ira, rrr, nota
48) y Clodi"(rf.Sobre lafirmeza delsabio,
consolidación de sus fronteras que Augusto realízó en varias campañas dirigidas r)ota 44),adversarios a todas luces de Cicer6n;los dos triunviros, Pompeyo y Craso,
l)crs()nalmente o bajo sus auspicios: en Iliria y Dalm acia del año 35 al 34 a.C., con- rnantuvieron una ambigua relación con é1: el segundo fue sospechoso de complici-
tra ástures y cántabros (27-19 a.C.), eo el primer caso y que Séneca no menciona; rlad en la conjuración de Catilina, aunque él afirmaba que tales acusaciones las
síotras sin intervención directa de Augusto, citando los grandes ríos fronterizos: el urdía el propio Cicerdn (cf. Salustio, Conjuración de Catilina, 17, Z) +8, +-g). Pom-
Rin con los germanos, el Danubio con los dacios, el Eufrates con los partos. l)eyo, a pesar de haber recibido el apoyo del orador con su discurso,Soáre la ley
+6+ Augusto sofocó durante su largo gobierno numerosas conjuras contra su Manilia para que se le encomendara el mando en Ia guerra contra Mitrídates, a su
persona (qf Suetonio, Augusto, 19, donde, además de los cuatro conspiradores nom- regreso triunfal y una vez triunviro consintió que Clodio desterra ra a Cicerín (cf.
brados por Séneca, menciona otros cinco). En el año zz a.C. se descubrió una con- Sobre la firmeza del sabio, nota cit.).
fusa trama, al parecer dirigida por Murena asociado con Fabio Cepión (la identidad +68 Por Cicerón mismo el primero, en su poema perdido Sobre su consutado (cf.
de este Murena ya es problemátíca: Suetonio, loc. cit., lo llama Varrón Murena; Bardon,o?.cit,, t, pág. 36:), del que se conservan algunos versos, cf.los citados en
Veleyo Patérculo, op. cit., n,9r, Lucio Murena; Estrabón, Geografra, xIV, 67o, y Sobre.la irar ] rrr, nota 274.
Dion Casio, op. cit.,Lrv, 3, 4, sólo Murena). Lépido, su antiguo colega, se hizo fuerte +69 Tito Pomponio Ático, amigo y banquero de Cicerón y, durante veinticua-
en Sicilia y se le enfrentó por su posesión; fue derrotado y definitivamente relegado, tro años, destinatario de las cartas más espontáneas y sinceras del orador. Entre las
aunque perdonado (cf.Veleyo Patérculo, op. cit., rr, 8o, vz; Apiano, Gueruas ciui- conservadas no se halla este párrafo que cita Séneca (frag. ro.6 en la ed. Watt)
les, 123-rz6; ryr). Su hiio, igualmente llamado Marco Emilio Lépido, intentó ven- donde Cicerón se llama a sí mismosemiliber. La explicación, para Séneca, es clara:
garlo, pero fue eiecutado (cf.Díon Casio,op.cit.,r-:r, 15, r-¡). Sobre Marco Egnacio Cicerón no alcanz6la sabiduríani la plena libertad porque no supo desvincularse
Rufo, también conspirador eiecutad o, cf.Veleyo Patérculo, op. cit., tt, gr-g2. de la política (d,P. Grimal, oSénéque irg. de Cicéron», Mélanges de l'Écolefran-
+6s |ulia se casó tres veces, siempre por imposición paterna; la última con Ti-
Eaise de Rome 96 (rg84), págs. 655-67o).
berio, que la odiaba por eso (cf. Suetonio,Tiberio,T);Julia escapaba de los sinsabo- 47o Tras la muerte de Gneo Pompeyo el año
48 a.C., su hiio, llamado igual-
res de su matrimonio con amores adúlteros, sin recatarse, aunque el escándalo no mente Gneo, ocupó las Baleares y se hízo fuerte en la península, hasta que fue
llegó a conocimiento de Augusto hasta el año z a.C. (cf. Dion Casio, oP.cit., rl,-, derrotado por César en Mun d^ (+S a.C.) y asesinado después de la batalla; en ella
ro), cuando contaba él 6r de edad. intervino también su hermano Sexto, gue escapó con vida.
+66 |unto con Julia fueron condenados nueve de sus amantes, ocho de ellos al 47r Antigua ciudad del Lacio, en los montes Albanos. Allí tuvo Cicerón una villa
destierro y uno a muerte. I\o parece casual que éste fuera precisarnente Julo An- (había pertenecido añ{es al dictador Sila) donde se refugió en noviembre del añ,o 47,
tonio, hiio del triunviro, sino que hubo razones, por así decir, políticas (cf. Dion tras obiener el perdó" )eC¿sar. Para entretener su retiá forzoso del foro , abri|una
Casio, loc. cit. en nota anterior), a las que alude Séneca evocando a la pareia, tan especie de escuela de retórica y filosofí^(rf.Cartas a losfamiliar es)rx, 18, r-z), de cuyos
peligrosa para Augusto, que formaron Cleopatra y Marco Antonio. debates salieron Las Disputaciones tusculanas tantas veces citadas en estas notas.
j( )l'l l)t,t1,,.t,,,'
lr9
Livio Druso,47'llr)l¡[)l'c itnl)('ttroso y vi«rlt'tltr,,,lt's¡ltttis rlt't¡rrt'lrlr ,'lt't'lo,, un:r v ('/, (¡tr,' lr;ur ('st;rlllr.l,r t'n l);rla[lr¿rs, lr¡s sentimientos recaen
bía promovido nuevas leycs y r:l rlcs¿rstrc clc l«rs ( ir:tt't)s, :tlx)yáttlt, ¡r,,t' ('n sus (-osl trrnlrr('s.
un enorme gendo de Italia entera, al no vcr clar¿trncntc: selitl¿l l)rlr:l Vut'str;t virl;t, [)()r Hércules, pese a que se prolongue más de mil
una situación que ni le era posible dominar ni y¿r er¿r librc cle alrrtntlo- :ríios, sc' rctlucirír ¿l unos estrechísimos límites: esos vicios no dei arán
nar una vezpuesta en marcha, maldiciendo de su vida inquieta desde rrirrgírn siglo sin engullir. Mas este espacio que, por más que la natura-
el com íenzo,se dice que diio que sólo a él no le habían correspondiclo lc't,;t l<»crtza corriendo, Ia raz6n ensancha, es inevitable que se os es-
nunca, ni siquiera de niño, unas vacaciones. Pues se atrevió, aún bajo ('ár
[)c rápidamentei pues no lo cogéis ni lo retenéis ni ponéis freno a la
tutela y vestido con la pret extar473 a recomendar reos a los jueces y a ('()sÍr más fugaz de todas, sino que deiáis que se esfume como una cosa
interponer su influencia en el foro, con tanta eficacia, de hecho, que srr¡re rflua y subsanable .
consra que algunos iuicios fueron escamoteados por é1. ¿Adónde no Ahora bien, en primer lugar cuento a los que no tienen tiempo para
iba a lanzarse una ambición tan prematural Podías advertir que un tt¡tcla más que para el vino y la lascivia; pues nadie está más vergon zo-
atrevimiento tan precoz vendrí a a pafar en un enorme desastre tanto sllmente ocupado. Los demás, aunque se dejan cautivar por una ima-
particular como público. Así pues, tarde se queiaba de que no le hu- gcn vana de la gloria, se extravían sin embargo con cierta dignidad;
bieran correspondido vacaciones, levantisco como fue desde niño y ¿lunque me enumeres a los avaros, a los iracundos y a quienes ponen en
oneroso para el foro. Se discute si é1 mismo atentó contra su propia ¡rráctica odios o guerras injustos, todos ésos obran mal con más hom-
vida; pues se desplomó de repente al recibir una herida en la ingle, hría: la deshonra de quienes se dan al vientre y a la lascivia es infame.
pudiendo alguien dudar de que su muerte fuera voluntaria, nadie de I{egistra todos sus momentos, fíjate en cuánto tiempo pierden hacien-
que fuera oportu 1¿.a74 Está de más record aÍ a los muchos 9ue, aun rl«r cálculos, cuánto tiempo urdiendo engaños, cuánto tiempo sintiendo
cuando a los demás les parecían los más dichosos, dieron un auténtico lniedo, cuánto tiempo cortejando, cuánto tiempo siendo cortejados,
tesrimonio contra sí mismos, abominando de toda la actividad de sus t¡ué cantidad les roban los pleitos suyos y ajenos, qué cantidad los con-
años; pero con esta queias ni cambiaron a los demás ni a sí mismos; en vites, que son ya una auténtica obligación: verás cómo no los dejan
rcspirar, ya sean sus males, ya sean sus bienes.
472 Séneca confunde a Marco Livio Druso, tribuno de la plebe en el año 9r a.C., En fin, todo el mundo está de acuerdo en que un hombre obsesio-
con su padre, igual llamado y tribuno también de la plebe, en el rzziunlo cgn Gayo rt¿rdo no puede ejercer ningún oficio, ni la elocuencia ni las profesiones
Graco, .rryrJeyes reformistas se opuso con métodos demagógicos a fin de arrui- liberales, ya que su espíritu distraído no deia recalar nada en su fondo,
"
nar su popularidad (y 1o consiguió: Gayo murió, como antes su hermano Tiberio,
alzado.rlrr*as contra el Senado). Curiosamente, Séneca, en otra obra (Consola' sino que todo lo vomita como si se lo hubieran embutido a la fuerza.
ción a Marcia, 16,4), distingue con claridad al padre del hijo, a quien, además, Nada es menós propio de un hombre obsesionado que el vivir: de nin-
juzga muy distintamenre (áobilísimo ioven, lo llama; cf. otra opinión favorable guna otra cosa es más difícil el apre ndrzale. Los cultivadores de otras
.., pl,rt Catón el Jouen, r,2, que 1o menciona como tío y tutor que fue de Ca-
^réo, su afán reformador en la línea de los Gracos. En efecto, cuando ciencias se hallan por todas partes y en gran número, pero en algunas de
tón), alabando
Livio Druso accedió al tribunado, logró la aprobación de varias leyes; la más con- cllas personas muy ióvenes parecen haberse instruido tan bien que po-
flictiva, la rogatio Liuia, eue otorgaba a todos los itálicos la ciudadanía romana, drían instruir sobre ellas: a vivir hry que aprender durante toda la vida
cumpliendo ion una antigua aspiración de los pueblos aliados (socii) de Roma.
Peroel Senado la abolió y los decepcionados socii se revolvieron contra su antigua /, cosa que quizá te extrañe más, durante toda la vida hry que aprender
aliada (la Guerra Social, del 9r al89 a.C.). rt morir. Tan¡os grandísimos hombres, abandonando toda impedimen-
473 La toga caracrerística de los magistrados (cf. Sobre la firmeza del sabio, ta, una vez Au, habían renunciado a las riquezas, a los cargos, a los pla-
nora 6o al nná) era rambién obligatoria en los ióvenes hasta que eran declarados ceres, hasta sus últimos instantes sólo hicieron esto: ir sabiendo vivir; los
adultos y ciudadanos de pleno derecho, hacia los diecisiete años, en una ceremonia
señalada en la que cambiaban su pretexta por la toga viril, sin adorno ninguno. rnás de ellos, sin embargo, se marcharon de la vida tras reconocer que
474 Por el contrario, Séneca, en el loc.cit. en nota 472rlamenta que su muerte, Itún no sabían: cuánto menos sabrán ésos. Créeme, es propio del hom-
ocurrida antes de concluir el año de su tribunado, deiara truncados tantos proyec- bre eminente y que está por encima de los extravíos humanos no dejar
tos de leyes, y rampoco se plantea la posibilidad del suicidio, sino que la achaca a
un anórri..ro'homilida. Según Cicerén, Sobre la naturaleza de los dioses, ttt,8z, el que le quiten nada de su tiempo, y su vida resulta larguísima precisa-
asesino fue un tal Quinto Vario, tribuno al siguiente año. mente porque todo cuanto se ha prolongado ha quedado enteramente
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,1,', lr(.u 1,,,r sus n¡lcr('\('\,,'l ,luc,ril;r nr/.,r lotl,,s stts (lí;rs c()ttl«t si fueran
libre par¿l é1. Nirrgúrn nl()rr)('nto lr:r (lu('(l:rtl«r irr:tt'tiv() y ot'ios«), ningun()
,'l rrlt¡n1,.,1,"' ni :rtrsí¡¡ t'l nr:urirn:r nr lo tt'nl('. ¿(-)tró 1ll¿tccr nuevo puede
ha estado cedido a otr¿r [)crs()nu, l)r.lc:s tutn[x)c(, llrt lrall¡ttl«r nr(llt «ligrr.
de intercambiar por su tiempo, como que es de él ccl«rsísirno ¿tdrninis
l,.l r('lxrr-l;u'lt' ur)rr lrorrrI 'l'«,tl,r lt'r's c()lrocid«1, todcl experimentado
Ir.rrt¿r l:r s:r('it'«l:rrl. I)c l«r tlcrn¿is, (luc l¿t suerte disponga como quiera: su
trador. Así pues, para él fue suficiente: en cambio, es inevitable que lt's
vrrl;r t'st¿i y¿r rr s¿rlvo. Sc lc puede añaclir algo, quitarle nadary añadír-
falte a aquellos de cuya vida la gente se ha llevado mucha parte. Y n,
¡t'1,, t:rl cr)rn() a un hombre ya ahíto y lleno algo de comida que tampoco
tienes por qué pensar que ellos no advierten a veces su pérdida: p()r
,lr'rt'¿r y lr» t«)rna. C«rnque no tienes por qué pensarrala vista de canas t0
descontado que oirás a los más de esos a quienes una gran prosperidatl
y:u"rugirs, que uno ha vivido mucho tiempo: no ha vivido ése mucho
abruma, exclamar ante tropeles de clientes o demandas iudiciales u
Irrrnlx), sino que ha existido mucho tiempo. iQué, pues, si pensaras
otras honestas tribulaciones de cuando en cuando: <(Me resulta imposi-
(lu(' lur navegado mucho aquel a quien una furiosa tempestad, cogién-
ble vivirrr. ¿Cómo no te va a resultar imposiblel Todos los que te recla-
,l,,l,r luera del puerto, h, arrastrado de acá para allá y ha llevado en
man paraellos te sustraen a ti mismo. Aquel acusado ¿cuántos días se
r irt'ul«r por las mismas zonas gracias a las alternancias de los vientos
te llevól ¿Cuántos, aquel candida¡s?+75 ¿Cuántos, aquella anciana
,le'sc'ncadenados desde todas direccionesl Ése no ha navegado mucho,
cansada de enterrar herederosl ¿Cuántos, aquel enfermo, imaginaricr
rirrr) que ha sido zarandeado mucho.+8o
a fin de azuzar Ia codicia de los que acechan su herencia?+¡6 ¿Cuánto,
Sr-relo extrañarme cuando veo a algunos pidiendo tiempo, y muy
aquel amigo más poderoso, que os retiene no por amistad sino por os-
l¡icn clispuestos a quienes se lo solicitan; los unos y los otros contemplan
tentaciónl Comprueba, te digo, y recuenta los días de tu vida: verás
;rr¡trcllo por lo que se ha pedido el tiempo, ni unos ni otros, de hecho, el
que en tu haber restan bien pocos y de rechazo. El que ha conseguido
lit'rnpo en sí: como si no pidieran nada, como si no dieran nada. fuegan
los haces que anhelaba desea deiarlos y continuamente dice: " ¿Cuán-
('( )r) la más valiosa de todas las cosas; es que los eng aíta porque es cosa
do pasará este año | ¡s.477 AquéI organiza unos iuegos, cuyo encargo
innraterial, porque no salta alavista, y por eso lo tasan muy barato, es
tuvo e n mucho que le toca ra a él:+28 " ¿ Cuándo me libraré de
-dice-
estol". A aquel abogado se lo disputan por todo el foro, y colma con
rruis, su valor es prácticamente nulo. Los hombres reciben sus anuali-
alquilan su trabajo o
.lacles y congiarios con agradecimiento y por ellos
una gran concurrencia cualquier lug ar, más allá de donde pueden oír-
srr esfue,rzo o su celo: nadie valora el tiempo; lo emplean sin restriccio-
lo: ., ¿ Cuándo se suspenderán los procesos I ,. Todo e/ mun-
-dice- n('s, como si fuera gratuito. Pero a ésos mismos los verás, si está muy
do acelera su vida y se esfuer za por su ansia del futuro, por sú hastío
del presente. Por el contrario, el que no deia ningún momento sin ¡rrírximo el peligro de muerte, abrazándose a las rodillas de los médi-
c( )s, si temen una pena de muerte, dispuestos a desembolsar todos sus

lrienes para vivir: tan grande es en ellos la contradicción de sus senti-


475 Empleados en apoyar su candidatura y colaborar en la campaña electoral rnientos. Y si se pudiera, del mismo modo que los años pasados de cada
(cf. nota 5rr). cual, ponerles a la vista el número de los futuros, ¡cómo temblarían los
+16 No tan sólo parientes; se refiere sobre todo a los heredipetae)cazadores pro-
que vieran que les quedaban pocos, cómo los economizarían! Pues
fesionales de herencias que, con artimañas y lisonjas, lograban hacerse legar la
fortuna de los ancianos ricos sin herederos (cf. Sobre la firmeza del sabio, 6, \ g, z; lrien, es fácil administrar lo que es fijo, por más que sea escaso; se debe
Sobre la ira, ilr,34,2). Séneca, como otros, ridiculi za este despreciable oficio (cf. Sobre conserrl con más esmero lo que no sabes cuándo falt ará. Sin embar-
los beneficios, vt, 38, 4, Horacio , Sátiras, fi, 5i Petroni o, oP. cit., r4o-r4t; |uvenal , o?.
cit., r,3Z-4r) 12,93-r3o), pero no hay que olvidar gue él mismo fue acusado de
:t;Jt J§5r :::,:'J;ff ff: ;x::
jf,i":r.lil:LH*"fi:;H;
dirigir una extensa red de captatores testamenti (cf. SoVre la uiCafeliz,nota 333).
477 Después de haber salido elegido magistrado con imperiwm, simbolizado por
los hacet (rf.Sobre la ira, rrr, nota ,65), se le hace largo el año que dura su cargo.
+28 l)urante la República algunas magistraturas incluían entre las obligacio-
479 Séneca se complace en recomendar esta norma de vida , cf. Epíst., r2r 8; ror,
nes propias la organizací1n de ciertos iuegos. Prácticamente todos los gastos co- ro.
rrían por cuenta del magistrado, que se esforzaba por ofrecer un espectáculo cuya 48o En latín rmultum iactatus; es inevitable recordar el verso tercero de laEnei-
magnificencia acrecentara su popularidad (rf.ry,6). Aunque en el imperio la ad- da,multum ille et terris iactatus et alto: Eneas es un eiemplo preclaro de héroe <<za-
iudicación de los iuegos se hacía por sorteo, seguía siendo un encargo apetecido en randeado muchorr.
principio por el prestigio que podía proporcionar.
lrf {¡ {

dispuestos a cllrr-lcs ur)ir l);u t«'rl('sus;ur,s. l.:r ,l:ur y n() §:tlr,'ll (lltt: lt:t( ('n- lrr¡i,r,l,'l licnrl)(), lt'¡r¡(lnr.lr'\ nr('.,('\ V .rn,\ ('n l,rl'g:r sttr't'si«itt, según le
en cambio, la dan dc tal rlr,,rl,r rlu('s(' l:r r¡t¡it:ul :r sí rlrislnos sitr l,t'llclr( !¡,
lr,rrr'/,t;t;r ltt;rvi,lct.l'l't'r'st:i lr,rl,l,ut,l,,,lt'u¡)()s tlílrs y 1;rccisamente de
de los otros. Pero precisamentc cst«), (luc sc l¿r r¡trit;ut., lt,, l() l(lvi,'tlcn, r r'rtr¡,, lruy('n. l',s crrlr)n(-('s ,lu«l«,s«) (lut' lorlos los meiores días huyen a 4
¿
por eso les resulta tolerable la pérdida de algo cuye mcrnur ('s ilrvisilrl, 1,,., lr( )nrlrrcs rrríst'r'()s., t'str) ('s, ltt:trcuclosl Sus espíritus tod avía infanti-
Nadie te restituirá tus años, nadie te devolverá de nucvo ¿r ti ntisnrr ¡
l,'., l, rs t«rrn¿r lx)r sorl)rcs¿r la velez, a la que llegan desprevenidos y
La vid airá por donde empezó y no invertirá ni detenclrír su rn¿trclt;t; ,'r, ,l¡'.;u'nllrl«rs. Pues no han previst«r nada: de repente han caído en ella
absoluto hará alboroto, en absoluto nos advertirá de su vel«rciclr¡rl: s( trrr l)irrruntírrscla, ro notaban que se iba acercando cada día. Del mis- 5

deslizará queda. I{o por mandato de un rey ni por favoritismo a t r r r


ul() rn«xl() que bien una conversación, bien una lectura, bien una re-
pueblo se prolongará: tal como desde el primer día se puso en marclr., r nn('cntracla meditación entretienen a los que están de viaje, y antes se
correrá,jamás se desviará,iamás se entretendrá. iQué va a pasarl Qtr, r"rrt('riln de que han llegado que de que se acercaban, así este viaie de
tú estás distraído, Ia vida se apresura; entre tanto, se presentar:i l,r l.r virlu, permanente y aceleradísimo, que despiertos o durmiendo ha-
muerte, para la que, euieras o no quieras, hry que tener tiempo. r t*nr«rs al mismo paso, a los atareados no se les hace evidente más que

¿
S. puede mencionar nada más insensato que (la decisión) de cs( )s ,r su término.
hombres que alardean de su prudencial Están afanosamente atarcrt Si me propongo separar por partes y sus argumentos 1o que he l0
dos para poder vivir meior, a expensas de la vida construyen su vid:r. ¡rl;rrrteado, se me ocurren muchos con los que demostrar que la vida
Organízan sus planes para un lejano futuro; ahora bien, la mayor pér- ,lt'los atareados esla más corta. Solía decir Fabianor4s' no uno de esos
dida de vida es la dilación: elimina el día actual, escamotea el present(' lrl,is«rfros profesionales, sino de los verdaderos y ala antigua, que con-
mientras promete lo por venir. El obstáculo mayor para vivir es la es trrr los sentimientos hay que luchar con arroio, no con sudlezás, y hry
pera, que depende del día de mañana, desperdicia el de hoy. Dispont:s tlu('ahuyentar sus líneas no con golpes insignificantes, sino con una
de lo que está puesto en manos de la suerte, desechas lo que está en las ( ir rga; que (los vicios), pue s, de ben ser triturados, no pellizcados. Sin
tuyas. ¿Adónde mirasl ¿Adónde te alargasl Todo 1o que ha de venir .nrlrargo, para censurarles a aquéllos su extravío, hry que enseñarles,
está e n entredicho: vive al día. Así clama el mayor de los vate s y, como rr,, sólo entristecerse por ellos.
inspirado por una boca divina , canta un canto saludable: En tres etapas se divide la vida: la que ha sido, la que es, la que va Z

;t se r. De ellas, la que estamos pasando es breve, la que vamos a pasar,


Todos los días meiores de vida a los míseros hombres irrciertarlaque hemos pasado, segura; ésta es, pues, en la que la suerte
huyen primero.4s' lrrr perdido sus derechos, la que no se puede suietar de nuevo al capri-
cho de nadie.+83 Ért, la pierden los atareados; pues no tienen tiempo
.r¿Por qué vacilas )ipor qué te parasl Si no lo agarras, te r lc mirar el pasado, y si tienen, les es desagradable el recuerdo de cosas

huye., Y aun cuando-dice


lo agarres, te huirá; así pues, contra la fugacidad r lc las que se arrepienten. Así pues, mal de su grado hacen retroceder 3

del tiempo hry que competir con la celeridad en emplearlo, y hay que su espíritu hasta el tiempo perdido de mala maneÍa)y no se atreven a
sorberlo como de un torrente/'rápido y que no va a correr siempre. rccordar aquel cuyos defectos, incluso los que se infiltraban gracias al
También va perfectamente a'la hora de criticar la interminable vaci-
lación el hecho de que no dice la mejor ..épocarr, sino los meiores 48' Papirio Fabiano fue maestro muy recordado de Séneca (vuelve a hacerlo
..díasr. ¿Por gué, tranquilo y calmoso en medio de tan precipitada (:n 13, 9ry más veces en otros escritos). Sus máximas, como esta que cita Séneca, le
ganaban la admiración de la gente (f, Séneca el Viejo, op. cit., rI, pref., r3), pero
no su dinero: era un auténtico filósofo, sin afán de lucro, no uno de esos que hacían
cle la filosofía un medio de vida y alquilaban sus conseios o abrían una escuela,
48' Esta cita de Virgilio,Geórgica.r, rrr, 66-67,en parte, la repite el filósofo, más rlonde dictaban por dinero sus lecciones sentados en la silla especial del magkter,la
completa, en Epíst., ro8, z4 (vv. 66-68) y la glosa más prolijamente, pero, como cathedra; por eso Séneca los llama despectivamente philosophi cathedrarii.
aquí, insiste en la idea de recibir las palabras del poeta como un oráculo (c/ z, z)\ +8s Séneca incluye en su sistema moral esta teoría epicúrea, sin contradecirla
ahora no lo llama con el helenis mo poeta, sino con la antigua palabra otAtes , cuyo nunca ni modificarla, como otras: "Nada hay seguro si no es lo que ya ha pasado"
significado incluye al poeta y al profeta). (cf. Consolación a Marcia, zz, r).
I r,l J¡5

atr¿lctivo clcl lllrt(-('r nl()nl«'rrl:itrr.',,.,:rl rt'vis:rrl()s s('ll,r,','lr ¡r;rtcnl('s. N.r §rln r ,n \us ,ll.rr,l,rs l,r l)t ( )t r ( )ll:r .lt' un()s lx)cos ¿tños; fingen a su Yez
die sino quien totlo l«r ltrr llt't'lrr¡ lxtio stt l)r-()pi«r t'r'itt't-ir,., (lu("nu¡l('rr rr( Ir-nc'r nr('n()s ,'.1:r,l; s(' lrll¿rllarr ('()rt cstc embuste y se mienten tan a
equivoca, se remonta de huen¿t !{iln¿r :rl l)íls¿r«1,,; r'l r¡rrt'Ilrr «lcst'rrrl.r:un §u.rtn t rlnr() si ;rl ¡nistn() tiempo engañaran a los hados. Mas cuando ya
biciosamente muchas cosas, el que las ha rn('r-losl)rcci¿rtl«r orfdull«,s:r -rlp,un r. lr;r(lu('lcs recuerda su condición mortal, ¡de qué modo mue-
mente, el que ha triunfado despóticamente, el quc ha cngañacl«r p('rf i rr:n -rtcr r.r trt'/,ttrl«rs, no como si salieran de la vida, sino como si fueran
damente, el que ha arramblado avariciosamente, el que ha derroch:rr l, , §¡rr,r,l,,s! A grit«)s proclaman que han sido unos estúpidos ellos, pues
pródigamente, es natural que tema sus recuerdos. Pues bien, ésta cs l,r !1, luur vivirl«r, y gue, en caso de librarse de esa indisposición, van a
porción de nuestro tiempo inviolable y sagrada, que ha superado t,, t,t\,tr ('n cl «rcio; entonces piensan cómo se han procurado inútilmente
dos los infortunios humanos, que se ha sustraído al imperio de la sucr' ,ri*rr.lt'lrrs c¡ue no disfrutaban, cómo todo su trabaio ha sido en vano.
te, a la que ni la escasez ni el miedo ni las molestias de las enfermecl;r f
trrr cl contr¿rrio, a aquellos cuya vida se desarrolla lejos de toda ocu-
des alteran; ésta no puede verse turbada ni arrebatada: su posesión ('s r,rr rrn, i c:«irno no va a resultarles extensal De ella nada se les merma,
f
perpetua y libre de temores. Tan sólo uno a uno se hacen presentes k rs rr,r,l;r s('rlisemina por aquí y por allárnada de ahí se entrega ala suerte,
días, y aún a trechos; por el contrario, todos los del tiempo pasad«,, n;rr l¿r sc pierde por negligencia, nada se menoscaba por prodigalidad,
cuando se lo ordenes, acudirán, consentirán ser examinados y reteni n,rrl,r cs superfluo: toda ella, por así decir, está puesta a interés. Así
dos a tu voluntad, cosa que los atareados no tienen tiempo de hace r. lru(.s, l)«rr poca que sea, es de sobra suficiente y por eso, en el momen-
Propio de una mente tranquila y sosegada es despla zarse por todas las Irr rn (lrrt: llegue su día final, el sabio no vacilará en ir a la muerte con
etapas de su vida: los espíritus de los atareados, como si estuvierar) lr-l\(, llrme.
¿'l'e: preguntas quízás a quiénes llamo atareadosl I{o tienes por
bajo un yugo, no pueden girarse y mirar atrás. Cae, por tanto, tu vid¿r t2
en un pozo sin fondo y, así como por más que eches cuanto quieras, rf uri l)cnsar que sólo se lo digo a quienes los perros )azrJzados finalmen-
no sirve de nada si no hry debaio algo que 1o sostenga y conserve, t¡.t orrtra ellos, expulsan de la basílica, a quienes ves ahogarse con todos
igualmente no importa nada cuánto tiempo se concede, si no tienc lus lronores en su propio aietreo o con todos los desaires en el aieno, a
donde sustentarse, se filtr a a través de los espíritus resquebrajados y r¡rrir.ncs sus deberes sacan de sus casas paraestrellarlos contra las puer-
agurereados.+8+ El presente es un tiempo cortísimo, hasta el punto de t-rs ¿rienas, a quienes Ialanza del pretor no deia descansar por mor de
que realmente a algunos les parece inexistente; pues siempre está en un;t ganancia infame y que algún díava a reventar como un abceso.as5
marcha, fluye y se precipita; deia de existir antes de llegar y no admi- l,,l ,rcio de algunos es atareado: en su villa o en su lecho, en medio de la
te más demora que el universo y los astros, cuyo movimiento siempre r,,lq'rlad, a pesar de que se hayan apartado de todos, resultan fastidiosos
incesante nunca se mantiene en el mismo sitio. Sólo a los atareados, ociosa, sino ocupación
lr;r nl sí mismos; su vida no hay que denominarla
por tanto, concierne el tiempo presente, que es tan fugaz que no se ,le.sirliosa. ¿Llamas tú ocioso a quien clasifica con ansiosa precisión sus
puede coger, y también ése a ellos, al estar ocupados en muchos que- v;rsos de Corinto, valiosos por la manía de unos cuantos,486 y consume
haceres, se les sustrae . lrr ruayor parte de sus días en unos metales herrumbrososl ¿A quien se
tl ¿Quieres saber, en fir, hasta qué punto no viven muchol Mira rit.rrta en la cerorna+87 (¡Q"é abominación, er efecto, ya ni padecemos
hasta qué punto desean vivir mucho. Ya ancianos decrépitos, mendi-
+t'ts El lugar donde se iban a vender al mejor postor los bienes confiscados a
,lcutl«rres morosos, condenados y proscritos (cf. Sobre la prouidencia, nota zo) que-
+8+ Según algunos hry aquí urra alusión al tonel aguiereado que las cuarenta y
,l:rlra marcado con una lanza (hasta) hincada en tierra, símbolo de la propiedad del
nueve Danaides están en los infiernos intentando llenar eternamente: el agua que
¡rrrt.lrlo romano. Los licitantes en estas ventas sub hasta estaban muy mal considera-
echan dentro se escapa al instante por las grietas. Esta condena les fue impuesta &s (cf. Cicerón, Filípicas, n,64).
por haber matado en Ia noche de bodas a sus maridos, primos suyos; Dánao había 4n(r Cf. Sobre la tranquilidad,nota 4r2;el pasaje de Consolación a sumadre Hel'
casado a sus cincuenta hiias con los cincuenta hiios de su hermano Egipto pero, ui,t tlue allí se aduce dice «valioso por la extravagancia de unos cuantos>>.
temeroso de sus parientes, había regalado a cada una una daga para que degollara fréroma, una pasta de cera y aceite (cf.Plinio, op. cit., xxIx, z6)
q87 Del griego
a su esposo. Sólo Hipermestra lo desobedeció y Linceo, que se salvó, vengó a sus (f u(. se untaban los luchadores para dificultar Ia presa del adversario; designaba
hermanos quitando la vida a Dánao y a sus hiias. r:unbién el lugar destinado a la práctica de la lucha y otras actividades similares (c/
(r
JI ltt t'ttltl
ljl
vicios r()tn¿u)()s!),:rlicir)nr(lr,:r los ir'rvt'rrcs lut'lr:¡rlor-t'sl ¿ A ,¡rrit'n s('l).rr.r rqt,ilr rl. t rinr() s:rl,','l ¡,tl,,rl¡ ,l(' nr.ur,\ ,1,'l .', lt'ill(:r()) con qué rapidezral
los rebaños de lcls suy()s, yu r.ltrturl()s, [x)r l)urcjas «lc't'«larl y t-olr¡r)r"" ,,'-\ rl¡rr..r' l.r s«'rr:r1., ('()r'r'r'rr l()s ('s, l.¡v()s rrrrllt'r'llt's il sus menesteres, con cuán-
quien mantiene a los atletas bisc¡ñosl iQuét ¿l,lanr¿ts «»ci«)s()s ir (llri.rr,", tr r ,u t(' s(' t rirrcluur l¿rs ;rv('s ('lr t l'r »'/,(ts nad¿r irregularesr+r' qué aplicada-
pasan muchas horas con el barbero, mientras les r¿lsuran l«r quc ll;r ..'r, nri'rrtt' lirrr¡rian l«rs clcsdichatkrs nruchachitos las babas de los borrachos.
cido quizá la noche antes, mientras celebran consulta sobre c¿rtl¿r urrr, | ',rr rsto sc f{¿ln¿rn fama de elegancia y magnificencia, y hasta tal punto
de los pelos, mientras les arreglan la cabellera despeinada o les crluu, Fu t,,rlos l«rs ¿rvatares de su vida los persiguen sus males, que ni beben
hacia la frente desde ambos lados la que está desapareciendo? ¡Oírrrr,, nr r rlnl(:n si no es por interés. Tampoco contaríayo entre los ociosos a
se irritan si el barbero ha sido un tanto torpe, como si barbeara Ír r r n lnq tlr¡('sc tr¿rsladan en silla o en litera de acá para allá y se presentan
hombre! ¡Cómo se encienden si les han recortado un pelo de su calr,' ¡r l,rs ll«rr¿rs de sus paseos como si no les fuera posible faltar a ellos, a
llera, si alguno ha quedado fuera de su sitio, si todos no han caído en su rlulrn('s otro ha de recordar cuándo deben lavarse, cuándo nadar,
rizo correspondiente! ¿Quién hay de esos que no prefiera que se clr't r u;ur«l«r cenar; hasta tal punto se deshacen en la excesiva lasitud de su
componga el Estado antes que sus cabellosl iQue no esté más preocu rrl)Ír'il u refinado, que no pueden saber por sí mismos si tienen hambre.
pado del arreglo de su cabeza que de su salud I i Que no prefiera s.', Nl,' t'ucntan que uno de esos refinados (si es que hry que llamar refina-
más elegante antes que más honradol ¿Ociosos llamas tú a éstos, ocr¡ tlu('rrt«r ¿r desaprender la vida y la conducm propias de un hombre),
pados entre peines y espejosi iQué hry de aquellos (q"*) se han emp(' ,,,lor':rdo en la silla, preguntó: "¿Ya estoy sentadol». ¿Piensas tú que
ñado en componer, escuchar, aprender canciones, mientras su vor,. r"rtr', (lue ignora si está sentado, sabe si vive, si ve, si está ociosol }rlo
cuya correcta emisión la naturaleza hizo excelente y sencillísima, Il r¿l,r'írr clecir claramente qué me darrrás lástima, que lo ignorara o que
retuercen con los altibajos de una melodía inadecuada, aquellos cuy«,t lurgicra ignorarlo. Sufren, d. hecho, el olvido de muchas cosasr pero
dedos suenan siempre mientras miden para su coleto algún poema, Lunlrién simulan el de muchas. Ciertos vicios los complacen como si
aquellos que , cuando están dedicados a taÍeas serias, incluso a menucl,, Irrcnrn pruebas de su felicidad: parece de hombre demasiado plebeyo y
tristes, dejan oír el tarareo de una melodía?+8g Érou no tienen ocio, sin«r tncnospreciable saber qué haces. ¡Ahora ve y mantén que los mimos se
negocios inútiles. Por Hércules, yo no pondría sus banquetes entre sus urvcntan muchas cosas paracriticar nuestro desenfreno! Por Hércules,
ratos libres, cuando veo cuán cuidadosos disponen la plata, qué esme* Irirsan por alto más cosas de las que se inventan, y la enorme abundan-
radamente ciñen las túnicas de sus esclavos de placer, gué pendientes r i¡r tle vicios increíbles en esta época sólo para esto imaginativa ha lle-
g;r.lo al extremo de que ya podemos denunciar la negligencia de los
Plinio, op. cit., xxx, S).f,r, época de Séneca era un helenismo muy reciente; em- r r r irnos .oy
iQ,r. haya alguien que con los refinamientos se haya echado
pleándolo, el filósofo hace más evidente la influencia griega en la difusión de cier- -r ¡rcrder hasta el punto de fiar en otro si está sentado! Luego éste no es
tas prácticas homosexuales en Roma; no habría conseguido este efecto si se hubie-
rur «¡cioso, podrías darle otro nombre: es un enfermo, más aún, es un
ra servido de otros términos, también griegos, pero ya de tiempo arraigados en
latín, como palaestra o gymnasium (de gymnós,,.desnudo": así se practicaban la Inuerto; es un ocioso aquel que de su ocio tiene también la sensación.
lucha y el eiercicio físico en general). M¿rs este vivo a medias, a quien hace falta un testigo para distinguir las
+88 Séneca la emprende ahora con los homosexuales, pero sólo en cuanto que
malgastan su tiempo mirando a los atletas ióvenes y cuidando exageradamente su ¡xrsiciones de su propio cuerpo, icómo puede éste ser dueño de ningún
aspecto y el de sus esclavos de placer (los exoleti, con frecuencia eunucos, cf.Sobre tir:mpol
la prouidencia, 3, 13; Sobre la ira, t) 2T.,3), a los que agrupan, además, por edades y E,sprolijo repasar uno por uno aquellos cuya vida han consumido 13

Íazas (por no mezclar, sobre todo, tipos distintos de cabellos,rf.Epkt.,92, z4). No los bandidos+e' o la pelota o el cuidado de cocer su cuerpo al sol. Ntro
critica aquí las prácticas pederásticas (aunque insinúa su opinión: "desdichados
muchachitos" dice más abaio) ni Ia homosexualidad en sí misma, como hace en
otras ocasion es (cf. E. Conde Gue rri, La sociedad roma,na en Séneca, Murcia, r g7g, 4eo Cf. Sobre la uida feliz, nota 3r5.
págs. tt6-SSi. 4er La ironía es evidente: los ánimos, piezas teatrales al principio llenos de
+8g Para aliviar la tarea o las preocupaciones musitando una canción, como comicidad crítica, habían degenerado en farsas esperpénticas y obscenas; pero a
dice con palabras muy parecidas a las de Séneca el astrólogo Manilio,Astrología,v, l)csar de su crudo y exagerado realismo, dice Séneca, se han descuidado y no están
3.3¡5336; sobre la costumbre de chasquear los dedos para medir el ritmo de versos ;r la altura de la realidad del día.
y canciones, y' Quintiliano, op. cit",tx,4,5r. 4ez Cf. Sobre la tranquilidad del espíritu, nota
442.
ir¡J il(,

son ociosos aqucllos cuy()s l)l:tr'c'r-cs ticltt't) nluclto tlc tl('got'io. l',lr t'lt't ttttltt ¡'¡ l:rs t:rlrl:rs ¡,ulrlrt.r',, ! .unr lr,,y ,'rt rlí:t., (-()nlilrrll(: ¿t una antigua
to, nadie dudará cle que no h¿tccn alg«r lab«rriosarnc'ntc l«)s (lLt('sc ctI (lu(' lr:ulslx rr l:rtt [)r'()visi()t)c's por el Tíber se lla-
Ir.rr lr, r,,rr, l,,s l):u ( ( )s
tretienen en el estudio de erudiciones inservibles, de los cluc ya h:ry nr.u t,ot/it'tu'ittt');.¡rc v('ngir rrrnllriórI cn buena hora al caso el hecho de
entre los romanos una tremenda trop a.4e3 Fue propia de los griegos «: s:r rlu(' \/:rlcri«¡ ( lrrvino firc cl prirncro que conquistó Mesina y el prime-
obsesión por indagar qué cantidad de remeros había tenido Ulises, si r,, rl,'l:r frrrnilia rlc los Valerios que fue apodado Mesana, al adoptar el
había sido escrita antes la llíada o la Odisea, además de si eran de un nrlrrrl»-c dc la ciudad conquistada, y, como la gente fue cambiando
mismo autor, y una serie de otros detalles de esta clase,+e4 que, si te los lrirulrrlinamente las ietras, le diieron Mesalaass ino vas a permitir tam-
reservas, en nada ayudan a tu conocimiento callado, si los publicas, no l,r«irr rr ulguien atender al hecho de que Lucio Sila fue el primero que
pareces más sabio, sino más pesado. FIe aquí que también a los roma- ,I rcci(l en el circo leones sueltos, cuando hasta entonces se ofrecían
nos los ha invadido la vana afición por aprender cosas innecesarias. ;rtrr«l«rs, una vez que el rey Boco había enviado unos arqueros para
Flace pocos días oí a uno que contaba qué había sido el primero en ¿rlxrtirlosl+ov D.iémosle en buena hora también esto: ¿no tiene algún
hacer cada uno de los generales romanos: Duilio fue el primero que nrtcrés positivo también que Pompeyo fuera el primero que presentó
venció en un combate navalr+os Curio Dentato fue el primero que llevó t'n cl circo la pelea de dieciocho elefantes, enfrentándoles, como en
elefantes en un triunfo.ae6 Y aún esas anécdotas, pese a que no apuntan lr¿rt¿rlla, unos hombres inocenteslloo El personaje principal de la ciu-
a la auténtica gloria, versan cuando menos sobre eiemplos de actua- tlrrd, y entre los personajes antiguos, según cuenta la fama, de una
ciones cívicas; no va a ser útil una tal cienciarpero es capaz de entrete- lxrndad extraordinaria,, consideró un glorioso género de espectáculo
nernos con la atrayente banalidad de los pormenores. D.iemos tam- rrrriquilar a unos hombres con métodos nuevos. ¿ Combaten a muerte I
bién en manos de los curiosos la cuestión de quién fue el primero que l,,s insuficiente. ¿S" hierenl Es insuficiente: que se deien triturar por
conven ció a los romanos de que subier an a un barco (ése fue Claudio, la enorme mole de unos animales. Era preferible que hechos así caye-
por eso mismo apodado Cáu dex,+tz porque un ensamblaie de muchas riln en el olvido, pára que nadie poderoso los aprendiera luego y tu-
tablas entre los antiguos se llam aba caudex, d. donde se denominan viera envidia de una actuación bien poco humana. ¡Ay, cuánta niebla
arroja sobre nuestras mentes una gran prosperidadl Él creyó entonces
493 Estaba ciertamente extendida la obsesión por conocer mtnucias intraécen- c:star por encima de la natu raleza, cuando arrojaba tantos montones
dentes hasta extremos ridículos, sobre todo pormenores perdidos en los mitos o en de hombres infelices a unas bestias nacidas baio otro cielo, cuando
los comentarist ({. Suetoni o, Tiberio, 7o,3; }uven al, op. cit., J, zz9-z16; Aulo Ge-
^t
liorop.cit.rxtv16), aunque los romanos, siempre más realistas y prácticos, al menos l)rovocaba una guerra entre unos animales tan desiguales, cuando derra-
se afanaban, como se va a ver, mucho también por la historia en sus detalles micros-
maba abundante sangre a la vista del pueblo romano é1, que pronto
cópicos. iba a hacerle derramar más. Pero ese mismo, engañado luego por la
4s4 Sobre las dos epopeyas a Séneca le parecían tan banales como la cuestión de
deslealtad aleiandrina, se ofreció para ser traspasado por el último de
los remeros de Ulises, otras que rnodernamente consideran fundamentales los es-
pecialistas, a saber, Ia cronología y el problema de la autoría, tan esencial que cons-
tituye la cuestión homéríca por excelencia. +gB Manio Valerio Corvino Máximo añadió a sus dos cognomina un tercero,
4s5 En el año z6o a.C., frente a las costas de Sicili, y contra los cartagineses Mesala, corrupción según Séneca (y Macrobio, Satwrnales, r,6, z6), de Mesana, el
Duilio logró la primera victoria de la flota romana gracias a convertir la batalla nombre de la ciudad siciliana (hoy Mesina) tomada por él durante la campaña de
naval en una prácticamente terrestre mediante unos artilugios llamados <<cuer- Claudio Cáudex; fue cónsul al año siguiente y aparece en las listas con el nombre
vos>> que inmovilizaban las naves enemi gas (cf. Consolación a Polibio, r, zz-4). de M. Máximo Mesala.
+g6 En el año 275 a.C. Manio Curio Dentato (cf. Sobre la uida feliz, nota 32:) hizo 4ee Sila presentó este novedoso espectáculo durante su pretura en el año 93 a.C.
desfilar en su triunfo sobre Pirro los elefantes que le había arrebatado en combate. (cf.Plinio, op. cit., vrrr, 53); participaron arqueros mauritanos, habituados a cazar
Plinio, op. cit.,vrr, r39, sin embargo, afirma que fue Lucio Cecilio Metelo el primero leones, mandados por su rey, Boco, que conocía a Sila desde que éste era lugarte-
en exhibir elefantes en un triunfo. niente de Mario y había tratado largamente con él el destino de su yerno |ugurta
4s7 Hiio de Apio Claudio el Cieg" ({.Sobre la prouidencia, nota 3o). Fue cón- (cf. Sobre la nanquilidad, nota 428), al que finalmente capturó a traición y entregó
sul en el año 264 a.C. y como tal comandó una escuadra con la que expulsó a los a Mario (y' Salustio, Guerra de Jugurta, toz-r r3).
cartagineses de Sicilia (cf. Suetonio, Tiberio, z, r). Es de notar cómo Séneca pone 5oo Esta contienda entre elefantes y lanceros originarios de Getulia tuvo lugar
también de su propia cosecha, ni siquiera baio capa de discurso aieno, unos deta- durante el segundo consulado de Pompeyo (año 55 a.C.), pero no fue del agrado
lles etimológicos e históricos dignos de esos eruditos en nimiedades que critica. del público (cf. Cicerón, Cartas a los familiares, vrr, r, 3, Plinio, op. cit., vIII, zo-zr).
j ,( ) I )t,t 1,,y,,, 32r

los sirvientcs, c()tt lo clu(' irl f ir) c()rIl[)r-('rr<li«'r l:r :rllsr¡r«l¿r ;rrr()f]:lrrr-irr rlt' ,1,'sr ('r';r l)r"('li'rilrlc n«r «lcj¿Irse llevar por ningún afán de conocimien-
su apodo.5u' Ins :urtt's (lu(' tlcjarsc enredar en éstos.
Pero, por volver al prclpósito del que me he alcja«l() y rnostrar cl Sorr lrorr-rl-rrc:s «rciosos sólo quienes están libres para la sabiduría, sólo t4
inútil celo de algunos en idénticas cuestiones, el mismo de antes con- ,'ll,,s t'strin vivos; [)ues no conservan tan sólo su vida: cualquier tiempo
taba que Metelo, al celebrar su triunfo por haber derrotado a los car- l,, ¿uirrrlcn al suyo; todos los años que se han desarrollado antes que
tagineses en Sicilia, fu. el único de todos los romanos que llevó de- t.ll,,s, cstán adquiridos para ellos. Si no somos de 1o más desagradecido,
lante de su carro ciento veinte elefantes capturados;5"' que Sila fue el r r('( )noceremos que los esclarecidos fundadores de venerables doctri-

último de los romanos que amplió el pomerio, cuya ampliación er¿l n;rs l)lcieron para nosotros, organizaron su vida para nosotros. Gracias
costumbre entre los antiguos nunca por haberse anexionado territorio ;rl tralrajo de otros nos vemos conducidos a los hechos más hermosos
provincial, sino itálico.5o¡ ¿ Sabe r esto es más útil que saber que el \;r('r(krs de las tinieblas alaluz;ninguna época nos está vedada, en to-
Monte Aventino está fuera del pomerio,5o4 según afirmaba é1, por una , l¡r s somos admitidos, y si por nuestra gran deza de espíritu nos compla-

de dos razones, o porque la plebe se había retirado allí,roi o porque, ( (. rchasar las estrecheces de las insuficiencias humanas, tenemos mu-
estando en ese lugar Remo tomando los auspicios, las aves no le apa- , lro tiempo por donde extendernos. Nos es posible debatir con Sócrates,
recieron favorables,rou y una serie de cosas incontables que o son falsas ,lrrrl¿rr con Carnéades, con Epicuro sosegarnos, vencer con los estoicos
o semeiantes a las mentirasl En efecto, aunque concedas que todo lo l;r nrrtu raleza del hombre, sobrepasarla con los cínicos.5o7 Ya que la na-
dicen de buena fe, aunque lo pongan por escrito para corroborarlo, I rrrleza nos permite extendernos para participar en cualquier época,
u

¿
d. quién atenuarán los extravíos esos detalles I ¿ De quién reprimi- ¿
t'rimo no entregarnos de todo corazón, saliendo de este tránsito tem-
rán las ambicionesl ¿A quién harán más esforzado, a quién más im-
¡r,rral exiguo y caduco) a las cosas que son ilimitadas, eternas, comunes
to, a quién más generoso I lr{uestro Fabiano decía que a veces dudaba {'()n los mejoresl Esos que corretean de un cumplido a otro, que se in-
,r,rclian a sí mismos y a los demás, cuando ya se han vuelto bien locos,
5or Cf. Sobre la prouidencia, nota 23. r'uando han recorrido cada díalos umbrales de todo el mundo y no han
5o2 Mediada la primera guerra púnica, en el año z5o a.C., el cónsul Lucio Ce- ¡rrrs:rdo por alto ninguna puerta abiertarcuando han hecho circular por
cilio Metelo (cf. Sobre la prouidencia, nota 3r) obtuvo en Panormo una aplastante l;rs casas más diversas sus saludos interesados,5os ¿qué proporción de
victoria sobre los cartagineses, capturándoles además una enorme cantidad de ele-
fantes (casi un centenar, según Floro, op. cit., r 18, zg-3o; cf. Plinio, loc. cit. en l)c.rsonas en una ciudad tan inmensa y dividida por múltiples pasiones
¡,, rcl rán visitar I ¡Cuántos serán aquellos
nota 496). cuyo sueño o molicie o descor-
5o3 El pomerium es una frania de terreno sagrado a ambos lados de la muralla It.sía les niegue el paso! ¡Cuántos los que, después de hacerles sufrir
de una ciudad y marca sus límites; todo ello según el ritual etrusco de la fundación lrrrgo rato, les darán de lado con una urgencia fingida! ¡Cuántos evita-
(cf.Yarrón, Sobre la lengua latina, v, r43) observado en numerosos asentamientos
ni n salir por el atrio ateshdo de clientes y esc aparán por pasadizos de
en el Lacio, Roma entre ellos. Ensanchar el pomerio de la Ciudad era prerrogativa
de quienes con sus conquistas habían extendido los límites del imperio; Sila hiza l;r casa secretos, como si engañar no fuera más descortés que rechazarl.
¡Ouántos, medio dormidos y abotargados por la borrachera de Ia no-
uso de este derecho, pero después de é1 fulio César (cf. Aulo Gelio,op.cit.,xru, 14)
y también Augusto (cf. Tácito, Aruales, xtt, 23, z).
5o4 Para la cronología de este diálogo sí es útil el detalle.
t'he pasada, mientras aquellos infelices interrumpen su propio sueño
5o5 Cf. Sobre la ira, nota r94.Comúnrnente se creía que la retirada había l)rrra velar el aieno, repetirán con un bostezo descarado el nombre que
sido al Monte Sacro, una colina al otro lado del Anio, y no al Aventino, como
quería una variante mucho más minoritaria de la tradició n (tf. Tito Livio, op.
cit., rr, 32, ,-il. 5o7 El cinismo, renuente a las convenciones sociales, y el estoicisffio, moralista
5o6 Rómulo y Remo porfiaban por ser el que fundara ritualmente la ciudad y
y práctico, los presenta Séneca sin personalizar, al contrario de 1o que hace con
reinara sobre ella; para decidir la cuestión resolvieron recibir por separado los aus- lrpicuro y su ataraxia, corl Carnéades (y' Sobre la ira,III, nota 271) y su escepticis-
picios: Remo, en el Aventino, vio pasar seis buitres, pero por el Palatino, donde nr«r (ponía en duda la posibilidad de la certidumbre, e incluso la existencia misma
estaba Rómulo, pásáron al poco doce; a pesar de las protestas de los partidarios de ,lc los dioses), con Sócrates y la mayéutica.
Remo, los auspicios eran claramente favorables a su herman (d.Tito Livio, op. 5o8 Porque el patronus solía corresponder al saludo matinal de sus clientes
cit., r,6,3-7, z). Quizá por esto el Aventino no se incluyó en" el perímetro hasta kÍ'. Sobre la ira, ur, nota ,4) con un obsequio en especie o en metálico, llamado
Claudio , rf. Aulo Gelio , o?. cit., xrr, 14. sltortula, «cestillar, pues se distribuía en pequeñas canastas.
\¿¿ 323

les han susurraclo rnil vcc('s t'nlrt';rlrrit'rrrlo:rlx'¡l:rs l«,s l:rlri«rs! I'icrrs.r lir«'\,(' y :urHt¡sti;rrll lx)r rlcmás es la vida de los que se olvidan de las t6
que se ocupan en unas autóntic-us ollliglrci«rttcs t¡tricr)r's «.'rrrl:r rlí:t (luit'l't'lr 1,\.1\ l):rs;r,lirs., (lt'scrrirl:rn las presentes y sienten temor por las futuras:
ser más íntimos de Zen6n, d. Pitírg«lrurs y «le: l)c'ln«icrit«r y l«rs rlcln;it r u.rrrrlo lr:ur llcg:rrlo ¿l las últimas, tarde comprenden, infelices, que
maestros de los buenos conocimientos, de Arist«'rtclcs y T-c:«rf r¿rst«1. Ningu Ir.ur t'st:rtlo;rtlrrclrrl«rs t«rclo ese tiempo en no hacer nada. I{o tienes por
no de éstos deiará de estar libre, ninguno a quien a él acuda dejará «1,' rfrrr:lx't)slr (luc se dernuestra que tienen una vida larga con el argu-
despedirlo más felí2, más satisfecho de sí mismo, ninguno consentir:i nr('nlo «lc t¡ue ¿r veces invocan la muerte:los inquieta su insensatezcon
que nadie se vaya de su lado con las manos vacías; de noche, durante c'l r.nr irrricntos indecisos que incurren incluso en aquello que les da mie-
día, pueden ser visitados por todos los mortales. ,1,,; rlt'scan a menudo la muerte precisamente porque la temen. Tam-
15 I{inguno de éstos te indu cirá a morir, todos te enseña rán, ninguno ¡n('o ticnes por qué pensar que es un argumento a favor de que viven
de éstos agotará tus años, te agregarálos suyos; entre éstos con ningu- nruclro tiempo el hecho de que a menudo el día les parece largo, de
no la conversación te será peligrosa, con ninguno la amistad funesta,, rlu{.', rnientras llega el momento fiiado para Ia cena, se queian de que
con ninguno la relación onerosa. Lograrás de ellos todo lo que quieras; l;rs lr«rras pasan despacio; en efecto, si alguna vez los dejan libres sus
por ellos no será que no tomes todo lo más que puedas coger. iQuó ,('u¡xrciones, abandonados en el ocio se desazonan y no saben cómo
dicha, qué hermosa veie z agvarda al que se ha incluido en la clientela rrr.llrr ntzarlo o pasarlo. Así pues, se lanzan a un quehacer cualquiera y
de éstos ! Ten drá con quiénes delib erar sobre las cuestione s más fútiles tul«r el intervalo que media les resulta pesado, igual, por Hércules,
y las más fundamentales, a quiénes consultar cad a día sobre sí mismo, tllr(', cuando se ha publicado la fecha de un combate de gladiadores o
por quiénes oír la verdad sin ofensa, ser elogiado sin adulación, a cuya ( uirnclo esperan la fiiada para algún otro espectáculo o entretenimien-

semejan zahacerse. Solemos decir que no estuvo en nuestra mano qué tr r, quieren saltarse los días intermedios. Cualquier plazo para lo que

pad res nos tocaban en suerter eue nos fueron dados al azar: mas nos es ;l¡luardan les resulta largo. Con todo, el instante que anhelan es breve,
¡rosible nacer para nosotros a nuestro albedrío. FIry familias de inge- \ y ¡rrecipitado e incluso más breve por su culpa; pues pasan de una in-
nios esclarecidos: elige en cuál quieres ser acogido; serás adoptado no It'nción a otra y no pueden concentrarse en un solo deseo. I.{o son para
sólo para el nombre, sino también para los bienes mismos, que no ha- clkrs largos los días, sino odiosos; pero, por el contrario, ¡qué cortas les
brás de guardar con avarici, y mezquindad: más grandes se harán a l)il recen las noches que pasan en bra zos de las prostitutas o en compa-
medida que los cornpartas con más gente. Ellos te facilitaránel cami- ñ ía del vino ! De ahí mmbién el de lirio de los poetas, eue con sus fan-

no hacia la eternidad y te alzarán hasta una posición de la que nadie t¡rsías fomentan los extravíos humanos, a quienes les pareció que Iúpi-
puede ser desalojado. Ért. es el único sistema para prolon gar la mor- rcr, por los placeres del coito cautivado, duplicó una noche:5'e ¿qué
talidad, más aún, para transformarla en inmortalidad. Los cargos, los otra cosa sino inflamar nuestros vicios es asignarles a los dioses como
monumentos, todo lo que la ambición ha impuesto con sus decretos o l)romotores suyos y dar ala pasión enfermiza una licencia Tustificada
ha construido con sus obras, rápidamente se derrumba, nada deja de l)or el eiemplo de la divinidadl ¿Pueden no parecer cortísimas las no-
derribar y remover una prolongada vejez; por el contrario, no puede ches a esos que las compran tan carasi El díalo pierden por esperar la
causar daño a las cosas que ha inmor talizado la sabidu ria; ninguna noche, la noche por temer el alba.
edad las bor rará, ninguna las mengu ará; la siguiente y la que siempre Sus placeres mismos son intranquilos y agitados por múltiples zo- t7
vendrá luego contribuirán en algo a la veneración, puesto gue, por zobrasr )1 cuándo están en pleno transporte, los sobrecoge un angus-
descontado, la envidia se encuentra en las proximidades, con más sin- tioso pensamiento: «¿Esto, hasta cuándo?,. Por este sentimiento los
ceridad admiramos lo situado en la lej anía. La vida del sabio, enton- reyes han llorado su poder y no los ha complacido la magnitud de su
ces, es muy extensa, no lo ciñen los mismos límites que a los demás: prosperidad, sino que los ha aterro rizado el final que en algún mo-
sólo él se libera de las leyes del género humano, todos los siglos están a mento ha de llegar. En una ocasión en que el arrogantísimo rey de los
su servicio como al de un dios. Ftra transcurrido un tiempo, lo capta con persas desplegaba su eiército por las inmensidades de las llanuras y no
el recuerdo; está encirna, lo emple a; va a llegar, lo anticipa. Le alarga la
vida la reunión de todos los tiempos en uno solo. 5oe Cf. Sobre la uida feliz, notas l+6 y 347.
124 125

podía conccltir su nrinr('ro, sin() su l¿llrr;rirrr, nl('rriurrri l:igrirrr:rs lx)r-(llr(', t., l,lnr.l!';rrr ,lr su :u';r(1o."'{ M¿rrclurr¿i c«rntr¿r kls cartagineses, inmadu-
en cien años, cle tanta iuvcntud n() (luctllrríu rurtlic.'i"'Y sirr t'rrrIxrrH(), t ¡ r ¡n t n l).u uui;r ('n l [)r-(]sir, lisc ipiírn; vencedor de Aníbal, vencedor
;r t;r lr
ese mismo que lloraba iba a acelerarles su rlcstin() y ir ¿rnir¡uilar ál un()s rt,'¡\ntír,t',., lr,,nrrt «lc su c()nsul¿rclo, fiador del de su hermaflo, si no
en el mar, a otros en tierÍa, a unos en una hatalla, tr otr«ls cn una <lcs lr,ry prr su ¡r:rrt('olxrsicitin, sc verá situado iunto a |úpiter: las revuel-
bandada,y en poco tiempo iba a exterminar a aque[os para quient's l¡rr r rvllcs sircurlirírn a cste salvador f ; tras unos honores iguales a los
temía cien años. iQué hry de que incluso sus alegrías son intranqui ,ltvur()s (lu('rtlr«rrrcciír d" loven, ya anciano lo complacerá el anhelo de
lasi Pues no se basan en motivos consistentes, sino que las perturba Lr urr ,rlt iv,, «lr:sticrro.5'4 l{unca faltarán motivos de inquietud felices o
misma Ligereza de la que brotan. Ahora bien, icómo piensas que son rn+rl;rv('rrttrr:rrkrs;la vida irá pasando entre quehaceres; el ocio nunca
sus momentos infelices, también según propia confesión, cuando in- Er= lrl ;rt't it'urír, siempre se deseará.

cluso estos en que se exaltan y se alzan por encima del hombre son ¡\sí l)uc:s, aléjate del montón, querido Paulino, y retírate por fin, 18

poco naturales I Los mayores bienes son intranquilos y en ninguna ,1,.¡rttris,lc que te has visto zarandeado no en proporción a tu edad, a
suerte se confia menos que en la meior: para preservar la prosperidarl un l)u('rt«» más tranquilo. Piensa cuántas olas has soportado, cuántas
hace falta más prosperidad, y hay que hacer votos por los votos rnis- Inr nr('ntas, en parte particulares has sufrido, efl parte públicas has
mos que han salido bien. Pues todo lo que nos toca por casualidad es ¡rtt,rírlo s«rbre ti; bastante se ha manifestadoya tu virtud en modelos de
inestabl. y cuanto más alto se remonta, más expuesto está a la caída; y
el caso es que a nadie complacen las cosas que van a caer; luego es ló- Irtnrul,lcs rle Gayo Mario (cf.Plutarco, Mario,3, r; Salustio, Guerra de lugurta,6J,
gico que sea infelicísima, no sólo cortísiffiá, la vida de los que se pro- , {),ri¡r«¡ simplemente a su condición de militar, que lo fue prestigioso, como re-
curan con gran trabajo cosas que poseen con otro aún mayor. Labo- lrr rrr,r,l,,r del eiército y como estratega: acabó con |ugurta (cf. nota 4gg), con los
Ir'urun('s y los cimbriot (rf. Sobre la ira, r, nota roo); intervino en la Guerra Social
riosamente logran lo que quieren, angustiosamente tienen lo que han l, I tvú;r 4Jz al final) y por último emprendió una civil contra Sila (cf.Prouidencia,
logrado; entre tanto, flo se hace ninguna cuenta del tiempo que nunca nrt.r r t¡)" F'ue elegido por el pueblo romano cónsul en cinco ocasiones, incluso al-
más ha de volver: nuevas ocupaciones sustituyen a las antiguas, la es- gnn,r (luc otra en contra de la ley, para que pudiera comandar las legiones; en su
sr=rrr,,',rnsulado se dedicó sólo a la política, parala que se demostró incapaz,deján-
peranza despierta más espera nzaslmás ambiciones la ambición. I{o se ,f,,rc rtr:tnejar por los demagogos (c;f Plutarco, loc. cit., z8-3o, r) Aún fue cónsul
busca el fin de las desgracias, sino que se modifica el motivo. Ir{uestros rtrr,r só¡rtima vez, pero murió a los pocos días de su elección
1r I l-ucio
cargos nos han hecho sufrir: más tiempo nos quitan los aienos; hemos Quincio Cincinato fue designado dictador en el año 458 a.C., para
,lrr rgir la guerra contra los sabinos aliados con los ecuos y los volscos. Cuando le
dejado de afanarnos como candidatos, empezamos a hacerlo como
rrrtilic-:rron el nombramiento estaba arando su campo (cf. Tito Livio, op. cit., r:t,
electores;5r' hemos desechado los disgustos de ser acusadores, nos en- rrr). l.a anécdota, embellecida con detalles legendarios, .i *try citada en cada oca-
contramos con los de ser jueces; ha deiado de ser juez, es instructor; §lr'¡n rn que quieren los autores moralistas resaltar la austeridad de las costumbres
,=n lrr ¡rrimitiva Rom^ (rf. p. ei. Persio,op.cit., r, n-25).
ha enveiecido en la administración asalariada de bienes aienos, se ve 5r4 En esta breve biografía de Publio Cornelio Escipión Africano (cf. Sobre la
retenido por sus caudales propios. La sandalia ha dejado ir a Mario, n'tt, t, nota ro4) alude Séneca al hecho de que inició sut cu.rsus honorum antes de la
eierce el consulado.5" Quincio tiene prisa por pasar su dictadura, lo r,l;trl requerida, fue nombrado procónsul en contra de las normas y, finalmente,
r rirrsul el año zo5 a.C., a los treinta de edad. Su consulado se prorrogó hasta la bata-
ll,r,le Zama (año zoz), pero rehusó ser nombrado cónsul vitalicio y otros honores
5ro Fue feries quien, antes de cruzar el Helesponto (cf. Sobre lafirmeza del sa- {lu('se le proponían, tan extraordinarios como poner su busto en el interior del
bio, nota 4il y a la vista de sus inmensas tropas desplegadas por tierra y por mar t.rrrlrlo de |úpiter (cf. Tito Livio, op. cit.,xxxvrr, 12) rr-ry). Su hermano Lucio Cor-
(Séneca olvida mencionar la flota persa), se entristeció, sin embargo, y lloró por la rrrlio Escipión fue cónsul en r goy se ganó elcognomen de Asiático por su campaña
raz6n que dice Séneca (cf. Heródoto, op . cit., vrt, 44-46, ,). t'¡r Asia; pero fue en realidad el Africano, que lo había acompañado como legado, el
5rI En latín el término sffiagator tíene un significado más restringido que el -u t íllce de la demoledora victoria sobre Antíoco III el Grande en Magnesia (año
castellano «elector>>; quizá «partidario, fuera meior traducción, pero seguiría fal- r B9). Ya de vuelta a Roma, los dos Escipiones fueron acusados por sus enemigos de

tando elmaríz esencial: no se trata de un votante que meramente ha tomado parti- u¡rropiación indebida: Lucio, pese a la resuelta oposición de su hermano, fue conde-
do por uno de los candidatos, sino, sobre todo, que hace campaña activa a su favor. tr¿¡tlo (cf.Tito Livio, op. cit., xxxvrrr,54-56; también Consolación a Polibio, t4,4);
5r2 La sandalia que menciona Séneca es la milit ar, caliga (cf. Sobre la I'rrl-rlio, despechado, se retiró a sus posesiones de Liternum, en la Campania, y no
firmeza
del sabio, nota 8z), que calzaban principalmente los soldados sin posibles (cf. Pli- tr¡¡resó más a Roma, donde ni siquiera quiso ser enterrado (cf. Valerio Máximo,op.
nio, op.cit.,vIII, r35).No parece que con esto Séneca pretenda aludir a los orígenes r'it., v, 3, 2).
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trabajo y dedicacit'rn: l)r-ttt'lxr r v('r'(¡r('lrlrc('('rr r'l ot'io. l,:r rn;ry()r^¡r:rr tr' llr,', ir ( lur('rr('s ('st:rlr:r ('t)('()n'rcnrllrrla l¿t acltninistración del trigo públi-
de tu vida, la mejor sin clurla,, la h¿rs c()r)sagrurl,, rr lrr ¡xrlíticrr: Ionr.r r rr,.l l)lnrt, tl('('xlx)n('r'sc u l¿rs pedradas, al hierro, al fuego, a Gayols't
también algo de tu tiempo para ti. Y no te invito ¿r un dc:sc¿rns() alxitit'r, (',n urut lro tlisirrrrrl«¡ ()cultaban tan gran desgracia escclndiéndola en
e indolente, ni a que ahogues cuanto en ti hay de temperarnento viv:tt Eti\ ( (rr;t'l,otr('s, c()t) raz6n, por supuesto; pues algunos trastornos hry
en el sueño y los placeres caros al vulgo: eso no es descansar; encontr:r rlu('( ur:rrl,,s.sin rluc sc den cuenta los enfermos: para mucha gente la
rás tareas más importantes que todas las que hasta ahora has realíztr«1,, r ¿lrtr,r,l('su rr)ucrtc ha sido enterarse de su enfermedad.
esforzadamente, que podrás desempeñar retirado y tranquilo. Itt'liigiltc cn estos asuntos más sosegados, más seguros, más im- t9
Cie rtamente tú llevas las cuentas del orbe de las tierras tan desin p,r t¿nrtcs. ¿Piensas tú que cuidarte de que el trigo se traspase a los
teresadamente como aienas, tan cuidadosamente como tuyas, tan cor) Fr.r;rn('r(¡s sin merma por engaño o negligencia de los transportistas, de
cienzudamente como estatales; te ganas el afecto en un cargo en el qtr,' r li. I r( ) sc e stropee y fermente por la humedad que haya cogido, d* que
lt
es difícil evitar el odio; pero con todo, créeme, es meior sacar las cuen rr'\l,,,rtrlu ¿r la medida y el peso, es comparable a participar en estos
tas de la vida de uno que las del trigo público.5'5 Esos bríos de tu espí d\urrtos sagrados y sublimes, dispuesto a saber cuál rnateria es la del
ritu, perfectamente capaces de las mayores empresas, desvíalos de un;r rlrrs, cuál su voluntad, cuál su esencia, cuál su forma, gué destino
función honrosa, por supuesto, pero poco adecuada para una vida fc áHu¿rrrl¿r a tu espíritu, dónde nos pone la naturaleza cuando nos libe-
lizry piensa que tú, desde tus primeros años, con todo tu estudio de krt r ,l rr ros cle nuestros cuerpos, qué es lo que retiene en el medio las cosas

saberes liberales no perseguías que te encomendaran confiadament,' ,lr cstc mundo más pesadas, sostiene por encima las ligeras, lleva el
tantos miles de medidas de trigo: algo más grande y más elevado ha Itrcg,r a lo más alto, pone en movimiento los astros en su turno corres-
cías esperar de ti. Irtro faltarán hombres de una escrupulosa integrida« I prnrlicnte, en fit, lo demás lleno de maravillas infinitasi iQuieres tú,
y, además, de una minuciosa dedicación: para llevar peso son mucho ,tt'st'ntendiéndote de la tierra, mirar con la mente hacia esol Ahora,
más adecuadas las lentas acémilas que los nobles corceles, cuya majes- rrricntras está caliente tu sangre, efl la plenitud de tus fuerzas, has de
tuosa lígereza ¿quién la ha oprimido alguna vez con un pesado fardol
'n(';rtninarte a cosas meiores. Te aguardan en este género de vida mu-
Piensa además cuántas preocupaciones te supone ponerte baio unir ,lr,,s buenos conocimientos, el apego y la práctica de las virtudes, el
carga tan abrumadora: tienes que vértelas con el estómago de los horn- ,,lvirlo de las pasiones, la ciencia de vivir y de morir, el profundo so-
bres; ni se pliega a la raz6n ni se apacigua con la equidad ni se abland¿r lirgo de las cosas.
con ningún ruego el pueblo cuando tiene hambre. Flace bien poco, en La situación de todos los atareados realmente es lamentable, pero
los días en que murió Gayo César (disgustadísiffio, si es que a quienes trrttcho más lamentable la de los que ni siquiera se afanan en sus tareas
están baio tierra les queda algún sentimiento, al ver que le sobrevivía ¡rrogrias, duermen conforme al sueño de otros, andan conforme al
el pueblo romano y sobraban víveres para siete u ocho días cuando l)¡rso de otros, el amar y el odiar, los actos más libres de todos, les son
menos), mientras él tendía puentes de barcos y iugaba con las fue rzas itrtpuestos. Éstos, si quieren saber hasta qué punto es corta su vida,
del imperio, se presentó la que también para quienes están sitiados es (luc piensen en qué proporción es suya.
la última de las calamidades, la escasez de alimentos. Por poco no de- Así pues, cuando veas su pretexta ya ostentada en ocasiones fre- 20
sembocó en muerte y hambre y lo que sigue al hambre, la destrucción ('ttcntes, su nombre célebre en el foro, flo los envidies: eso lo alca nzan
de todas las cosas, esa emulación de un rey demente y extraniero y
vanidoso para su desdicha.5'6 i Qué actitud adoptaron entonce s aque-
lricn por cumplir el imposible de atravesar el golfo de Bayas a caballo, unió esta
t.iudad con Putéolos (actual Puzzoli) mediante un puente tendido sobre naves de
5r5 Esto es, el trigo que envían como impuesto en especie las provincias llama- ('¡rrga ancladas en doble hilera ff Suetonio, Calígula, ry). Séneca da a entender
das frumentarias y se proporciona gratuitamente a la plebe. Paulino, como prefec- (pre el abastecimiento de trigo quedó interrumpido, con el consiguiente descon-
to de la anona, no ha de cuadrar cuentas sólo: sus demás deberes los desglosa Sé- It'nto popular, a pique de la revuelta.
neca más abajo (r9, r). 5Í7 Gradación con remate duramente irónico: 1o peor que podían esperar los
5'6 De nuevo saca Séneca a escena a Calígula (cf. Sobre la
firmeza del sabio, ¡rrefbctos era enfrentarse a Calígula (la mera visión de su rostro constituía el más
nota 76): bien por emular la desmesura de |eries, rey de los pers^t(d.ibid.,nota 49), tt:rrible tormento,cf.la gradación similar de Sobre la ira, rrr, r 9, r).
l)ttl,tutt' .129
.l2ft

¿,ur irr,'lus() 1,, t¡r¡r't'st;i nlris rrll:i,lc llr vitllr, las grancles moles de sus
con periuicicl dc su vitla. ( )r)n t:ll rlc (lLlc' utl sol«r :tño sc lltllll('r(' lx)r
stl
(ltl(' Iurrrl,rrs y lrrs inirullrrrirci«rn('s (lc «rbras públicas y las ofrendas iunto a
nombre, echarán a perder todos sus años. A algunos, :ttttcs tle
l;r ¡rir;r y Lur¿ls ('xc(lui¿rs suntuosas. Pero, por Flércules, sus funerales,
ascendieran a la cirna de su ambición, los ha abanclonado la vicla ctt
( {,nr(} si hul-ric'ran vivido poquísimo, a la Iuz de antorchas y cirios han
los preliminares de la luch a; a otros, cuando habían trepado a la más
rlc n):rrch¿1r.5")
,lt, dignidad gracias a mil indignidades, les ha venido el funest«t
p.rrr"Áiento d. qrr. han trabaiado para el epitafio de su tumba; la
extrema vei ez de otros, mientras se apresta a nuevos proyectos, comc)
en su iuventud, ha fallado, impotente, en medio de unos empeños
excesivos y porfiados. Penoso, aquel a quien ha abandonado su espí-
ritu .,rrrráo, bi.r, enrrado en años, (e*ponía) en un iuicio sus conclu-
siones a favor de unos litigantes absolutamente desconocidos y busca-
ba la aprobación de una concurrencia inexperta; vergon zaso) aquel
gue , cansándose más pronto de vivir que de trab aiar, ha desfallecido
.r, .l eiercicio de sus funciones; vergonzoso, aquel de quien, al morir
mientras le rinden cuentas, se burla su heredero largo tiempo defrau-
dado. hlo puedo deiar de referir un eiemplo que me viene a las mien-
i res. Sexto Turanio fue un anciano de cumplida laboriosidad QUe,
pasados los noventa años, como había recibido de Gayo Cés ar la
or-
j.r, d. iubilarse como procurador, mandó que 1o pusieran en la cama
y que la familia a su alrededor 1o llorara como difunto. Estaba la casa
de duelo por la cesantía de su anciano dueño y no puso fin a su triste-
zahasr, qrr. le fueron restituidas sus funciones.5'8 ¿ Hasta tal punto es
+ un gusro morir arareadol Idéntica actitud tienen los más: su deseo de
t les dura más que su capacidad; luchan contra el debilita-
^b^j^,de su cuerpo y la vejezmisma no la juzgan penosa por nin-
miento
gún orro motivo más que porque los relega . La ley deia de reclutar
soldados a partir de los cincuenta años, de convocar a los senadores
a

partir de los sesenta; los hombres consiguen de sí mismos el retiro con


5 más dificultad que de la l.y. Entre tanto, mientras son arrastrados y
arrastran, mientras uno interrumpe el reposo de otro, mientras mu- /

tuamenre se hacen desdichados, su vida resulta sin provecho, sin pla-


cer, sin ningún progreso del espíritu: nadie tiene presente la muerte,
nadie deia á. .oncebir proyectos a lárgo plazo,algunos hasta organi-

5r8 Tanto la anécdota como su protagonista nos son desconocidos; ahora bien,
cabe sospechar un error en la tr"rrririFción del nombre, bien por parte.del
propio
Séneca (caso que no es impensable), bi.r, de los copistas, con 1o que
el personaie
podría id.rrtificarse T.rianio o Turrrttio. (rf. CTtillo, 1995, pág' gd,
.o' iryo
como paulino y anres que éí, prefecto de la anona, 1o que- hac.e más oportuno
el
eiemplo (cf.D;hllmann, art. cii. en nora +58); es mencionado, sin más, por Tácito,
5te Cf. Sobre la tranquilidad del espíritw, nota 42r.
Anales , r, 7i xI 3r .
SÉNECA

COh{§OLACIÜhü8,§
NIALÜGOS
APOCOLOCII§TOSIS
EPÍSTOLAS MORALE,S A LUCILIO

ESTUDIO INTRODÜCTORIO
Por
luAN §{Alnunr rfax roRRE§

EDITORIALGRENܧ
3 1 A$,ü 2$1§
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