Está en la página 1de 5

Evaluación N°3 “Abordaje Terapéutico de las Adicciones”

Identificación del caso

Nombre: Diego Sánchez


Edad: 15 años
Ocupación: Estudiante de primer año medio, Liceo A-139.
Madre: María Cárdenas
Padre: Antonio Sánchez

Motivo de consulta

El adolescente ingresa al área de protección por medio de OPD el año 2012. En el


año 2013 Diego hace ingreso efectivo a sistema residencial por la causal de peligro
material o moral del niño, donde permanece hasta el año 2015 siendo egresado,
momento en el cual se entregan los cuidados personales al progenitor tras previa
evaluación. En el año 2014, el adolescente hace ingreso a programa PRM
egresando el 22 de abril del año 2016. Durante el año 2016 el referido ingresa a
Programa de Prevención Focalizada, por la causal de ser víctima – testigo de VIF,
egresando en el año 2017 con el fin de que pueda ingresar a Programa PIE, debido
a conductas de riesgo que presenta el adolescente.

Antecedentes Familiares

El joven nace producto de la relación sentimental entre doña María y don Antonio. El
adolescente en la actualidad vive con su padre. Entre los padres, se han presentado
episodios de VIF, existiendo una denuncia por parte de la madre hacia Don Antonio,
por consiguiente, éste debió hacer abandono del hogar hace unos meses atrás.

En cuanto a la relación de Diego con su padre, es posible señalar que es cercana,


en donde éste ha tomado un rol activo frente a las actuales dificultades a nivel
educacional de su hijo, siendo el principal soporte del adolescente.

Se identifican características de ​codependencia en el padre, las que se perciben en


su discurso, ya que, refiere que desea encargarse de acompañar a su hijo a todas
las sesiones en el programa para así asegurar su asistencia, peso a que esto pueda
ir en desmedro de sus actividades laborales. El adulto se centra en los problemas
en el joven, refiere sentimientos de culpa, ya que, piensa que el no haber podido
controlar el consumo de OH de la madre, influyó en que hoy Diego también presente
consumo de alcohol y otras drogas. Agrega que lo ha llevado a atenciones
particulares de psicólogos y psiquiatras, pero critica el desempeño de estos
profesionales por lo que ningún proceso interventivo se prolongó o permitió generar
cambios.

Se percibe al adulto en un estado de sobre alerta respecto de las conductas del


joven, ya que, por ejemplo cuando Diego no le contesta el teléfono comienza a
llamar a la madre, otros familiares y amigos del joven asumiendo que está
involucrándose en algún problema.

Además, el padre verbaliza sentir que debe estar siempre pendiente de su hijo,
puesto que si él no lo acompaña y/o apoya, éste no podrá realizar actividades
prosociales en su vida, ya que lo necesita constantemente junto a él.

Por otro lado, en cuanto al vínculo materno filial, se identifican características de


codependencia en Diego, lo que se evidencia en que la adulta sostiene una relación
ambivalente con su hijo, puesto que presenta consumo problemático de OH, lo que
dificulta la cercanía entre ambos. Ésta situación persiste a la fecha, donde la adulta
nunca ha iniciado un tratamiento debido su consumo. Diego manifiesta sentimientos
de frustración respecto de la situación de su madre, ya que, quisiera ayudarla a
dejar su consumo de OH, pero a la vez percibe en la adulta poco interés en cambiar.

La ​codependencia de Diego con su madre también se percibe en elementos de


riesgo significativos a nivel individual, apreciando de forma relevante el deteriorado y
empobrecido autoconcepto mantenido por el adolescente, el cual aparentemente se
relaciona con deficientes estrategias de vinculación con pares, elemento que se
constituye en preocupación significativas para el referido por cuanto se constituye
en temáticas centrales en la construcción de identidad.

En esta misma línea, se observa la mantención de deteriorada percepción de


autoeficacia para la concreción de objetivos del proceso de enseñanza, con
experiencias de fracaso relacionadas con el aprendizaje pese al aparente logro
relacionado con la aprobación de niveles educativos básicos.

Además, se observa en Diego una percepción de hostilidad en el contexto,


principalmente relacionadas con su red de apoyo, así como de medios y recursos
insuficientes para afrontarlos, lo que pudiera relacionarse con estrategias
desadaptativas empleadas para afrontar distintas tareas y que aparentemente
habrían favorecido el desarrollo e incorporación de estrategias evasivas mediante
consumo de sustancias.

A nivel cognitivo, se aprecia la mantención de procesos caracterizados por bajos


niveles de abstracción y concreción en la construcción, no obstante procesos de
memoria y atención se encontrarían conservados. Además, se observan
características relacionadas con dificultades de aprendizaje y deprivación
socio-cultural, las cuales también son observadas en el grupo familiar.

En cuanto a elementos relacionados con adaptación social, se reportan dificultades


socio-conductuales relevantes, con procesos deficientes de adaptación a normas y
límites en espacios estructurados, con historial de transgresión de normas
educativas y familiares, siendo estas últimas caracterizadas por la aparente
implementación de marco normativo flexible por parte del progenitor, con deficientes
estrategias de supervisión y de corrección de conductas transgresoras.

Como elementos relevantes se puede consignar, que a nivel afectivo el adolescente


se muestra extrovertido, conversador y con intereses relacionados con el desarrollo
de actividades sociales, evidenciando facilidades para vincularse con adultos
mediante el uso de lenguaje apropiado, con relatos altamente adecuados que
tienden a la poca honestidad motivados por el interés de manejar la impresión de los
otros, lo que pareciera relacionarse con altos índices de parentalización. Esto último
pareciera relacionarse también con la necesidad del joven de ser valorado y
reconocido por referentes de su soporte de apoyo.

De acuerdo a los ​estilos de comunicación visualizados en el caso en cuestión, de


acuerdo a la Teoría de la Comunicación Humana de Watzlawick y Satir, se
identifican elementos relacionados con el estilo irrelevante, dado las
manifestaciones de baja comprensión de parte del grupo familiar, coincidiendo
también con períodos de separación del sistema de apoyo caracterizados también
por dinámicas de violencia. En esta línea, se comprende que el proceso
diferenciador se manifiesta con altos niveles de angustia y confusión para el
referido, no contando durante estos primeros años con el soporte familiar para
indagar en intereses manifiestos, comenzando la construcción de brecha
comunicacional con sus adultos referentes, quienes al mismo tiempo se enfrentan a
cuestiones propias del funcionamiento de su relación de pareja, además de
aparentes problemáticas de consumo de alcohol y violencia que mantienen en
estrés el funcionamiento del grupo de apoyo.

En relación a lo anterior, se aprecia que el funcionamiento de la estructura familiar


presentaría límites laxos entre sus subsistemas, tendiendo al desligamiento entre
sus miembros y a una baja diferenciación de roles en su funcionamiento, quedando
algunas de sus funciones sin ser ejercidas por los miembros, aperturando espacios
para el desarrollo de conductas sin supervisión por parte del adolescente. Así
también, se observan intentos de imposición de normas rígidas en contexto de
mayor independencia del referido careciendo estas normas de sentido subjetivo
además de no existir normativa clara y definida, expectativas del adulto tácitas,
observándose en consecuencia un grupo familiar tensionado, con baja cohesión
entre el progenitor y adolescente, que se encuentra altamente permeable a la
intromisión de elementos ajenos a la conformación del grupo nuclear.

Por otra parte, y a nivel social, el referido presenta dificultades para relacionarse con
pares de rango etario similar, construyendo relaciones con adolescentes y adultos
mayores que él quienes presentan conocimientos y experiencias diferentes,
propiciándose en este sentido el desarrollo de conductas de desadaptación que no
son evaluadas como riesgosas, por cuanto se encuentran naturalizadas en la
convivencia diaria tanto con pares como con contexto domiciliario.

Consignar así también que durante el último mes se identifican situaciones de riesgo
relevantes relacionadas con el funcionamiento del grupo de apoyo, específicamente
doña María presenta recaída significativa en consumo de alcohol, por lo cual se
solicita ingreso de Diego al sistema residencial ante situaciones de vulneración así
como abandono de los cuidados de la adulta a cargo, generándose situaciones en
las cuales el joven debe buscar domicilio donde pernoctar.

En razón de lo anterior, el adolescente ingresa hace una semana al sistema


residencial proteccional, donde se mantiene ingresado hasta la fecha. Respecto de
adaptación en espacio proteccional, se aprecia que el joven despliega conductas de
sobreadaptación durante primera etapa, esbozándose conductas de exploración en
contextos de riesgo en trayecto al establecimiento educacional, tales como consumo
de sustancias.

En cuanto a la trayectoria escolar del adolescente, durante el año 2017 se


encontraba escolarizado cursando 7º año básico, en donde a pesar de no asistir de
forma regular, fue aprobado para ingresar a 8º básico para el año 2018. En la
actualidad, se menciona que el joven se encuentra matriculado durante el año 2019
en Liceo A-139 en donde cursa 1° año medio y mantiene una asistencia regular a
clases a la fecha. Por otro lado, el joven comenta que hace un año atrás fue
sancionado por la institución educativa por sospecha de consumo de THC dentro
del establecimiento.

Descripción de la adicción

El adolescente es derivado a programa de drogas PDC por sospecha de consumo


problemático de OH y/u otras drogas siendo ingresado para dar inicio a proceso
diagnóstico propiamente tal en el cual se evidencian los siguientes patrones de
consumo:

TAB (Tabaco) con una edad de inicio a los 13 años, con una frecuencia diaria y una
intensidad de 5 o más cigarrillos de la sustancia por vez, sustancias consumida de
forma socializada, motivado por la sensación de relación que le produce la
sustancias, bajo la vía de administración oral pulmonar y consumida actualmente.

OH (Alcohol) con una edad de inicio a los 13 años, con una frecuencia
principalmente los fines de semana con una intensidad de 5 vasos de fermentado
(cerveza) por vez, sustancias consumida en forma socializada, motivado por
validación de grupo de pares.

THC (Marihuana​) con una edad de inicio a los 13 años, con una frecuencia de 2
veces por semana y una intensidad de 1 a 2 cigarrillos de la sustancia por vez,
sustancia consumida de forma socializada, motivado por la validación de grupo de
pares.

PBC (Pasta Base de Cocaína) sustancias consumida de forma experimental en


una instancia, con una intensidad de una papelina de la sustancias según el relato
del adolescente, pero existe la sospecha según el relato de que el adolescente
mantendría consumo durante la semana, desconociendo adecuadamente el patrón
de consumo.

En relación a lo mismo, Diego manifiesta que disfruta el consumo de THC puesto


que le permite relajarse y distraer la mente de sus problemas. Los fin de semana,
refiere que bebe altas cantidades de OH junto a amigos con los cuales se junta. El
joven comenta que cuando pasa muchos días sin consumir OH comienza a sentirse
irritable, e incluso le dan dolores de estómago y cabeza. Además, refiere que el
siente tener controlada dicha conducta, no obstante lo cual, cuando empieza a
beber indica que no puede parar, por lo que mezcla varios tipos de alcohol,
consumiendo lo que esté disponible en el momento.

Cabe señalar que la trayectoria escolar también evidencia que el consumo de


sustancias está siendo perjudicial en la realización de actividades de la vida diaria.