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TEMA 63 LA LÍRICA EN EL GRUPO POÉTICO DEL 27

TEMA 63
LA LÍRICA EN EL GRUPO POÉTICO DEL 27

I. INTRODUCCIÓN
II. EL GRUPO POÉTICO. CARACTERES GENERALES.
III. PEDRO SALINAS
IV. JORGE GUILLÉN
V. GERARDO DIEGO
VI. DÁMASO ALONSO
VII. FEDERICO GARCÍA LORCA
VIII. VICENTE ALEIXANDRE
IX. RAFAEL ALBERTI
X. LUIS CERNUDA
XI. EMILIO PRADOS Y MANUEL ALTOLAGUIRRE

I. INTRODUCCIÓN

La conmemoración del tercer centenario de la muerte de Góngora en 1927 sirvió de


excusa a una serie de poetas para hacer una presentación pública de su arte; no obstante,
varios años antes la práctica totalidad de ellos ya había publicado sus primeros libros de
poemas. A esto se une las numerosas publicaciones de todos ellos en revistas literarias desde
el principio de su creación.
En estos primeros años de creación los poetas tenían pretensiones de experimento
creativo y puro, transformándose en los años '30 con un giro hacia horizontes nuevos
imaginativos y lingüísticos; su ánimo se transforma también en estos años abandonando el
inicial tono lúdico para caminar progresivamente hacia mayores responsabilidades morales e
incluso políticas, llegando a su mayor exponente con la Guerra Civil del '36, momento en que
escogen distintos caminos en la postguerra con el exilio y la muerte como factor dispersador.
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II. EL GRUPO POÉTICO. CARACTERES GENERALES.

El ahora llamado Grupo Poético del 27 ha recibido a lo largo de su ya más de 70 años


de existencia numerosos calificativos. Algunos de ellos han sido verdaderamente
desafortunados, como el de "Generación de la Dictadura" por su nacimiento paralelo al mandato
del General Primo de Rivera, pero con el que nada tuvieron que ver ideológicamente. También
se les llamó "Nietos del 98", aunque tampoco se puede considerar muy apropiada por el hecho
de que no se sintieron herederos de los noventayochistas ni se preocuparon por los afanes
sociales de estos. La denominación de "Generación de la Revista de Occidente" se acerca más
a la realidad por los continuos contactos entre estos poetas y esta revista donde todos
publicaron y con su creador ideológico O.Gasset, al menos en sus años iniciales. Bastante
acertada es la de "Generación de la vanguardia" por la relación que con esta tuvieron, eso sí,
con la vanguardia filtrada por la idiosincrasia española, esa vanguardia conjugada con la
tradición y el popularismo español. Todas estas nomenclaturas hacen referencia al grupo en
sus años iniciales, los anteriores a la guerra, y no podría ser de otra manera porque fue
entonces cuando funcionaron como tal, pues a partir del '36 la dispersión es total: Lorca es
asesinado, Salinas, Guillén, Alberti, Cernuda, Prados y Altolaguirre se exilian y Gerardo Diego,
Dámaso Alonso y Aleixandre permanecen en España cada uno en ciudades distintas ejerciendo
sus profesiones intelectuales pero sin contactos entre ellos.
Quizá el nombre que mejor se amolda a esta serie de poetas es el del "Grupo Poético
del 27", tomando esta fecha simplemente como un referente de agrupamiento en torno a un
acto público, y abandonando la idea de la Generación Literaria por no cumplirse todos los
requisitos que Petersen creía necesarios para que esto se produjera. Los poeta del 27 no son
una generación, sino un grupo dentro de una generación histórica en la que podrían caber otros
muchos poetas, novelistas, ensayistas y dramaturgos de aquellos años, por no añadir artistas
de otros campos como músicos y de artes plásticas. El grupo del 27, según el mismo D.Alonso,
no se alzó contra nada, ni sufrió ninguna catástrofe nacional contra la que reaccionar, tampoco
tuvo un líder reconocido. Por tanto, ¿qué es lo que une a los miembros de este grupo tan
aparentemente cohesionados?. Dos características se pueden destacar que los haga afines: los
gustos estéticos y la amistad ("Generación de la Amistad" se les ha llamado también). Llamarlos
Generación con un fin pedagógico puede valer, pero quizá el nombre que mejor se adapta a las
circunstancias del grupo es el de "movimiento artístico" porque este es quizá el lazo más
estrecho entre ellos, los gustos estéticos: reconocen la tradición y la poesía pura de Juan
Ramón Jiménez al principio, aceptan la vanguardia más tarde conjugándola con la tradición, y
se implican en distintas causas sociales con la amenaza de la guerra, la misma que finalmente
los separa.
Pero todas estas afinidades no fueron casuales, hubo una serie de circunstancias para
que la unión se produjera. El primer contacto entre ellos se produjo en la Residencia de
Estudiantes de Madrid, muy unida al pensamiento krausista de Sanz del Río y la Institución
Libre de Enseñanza, donde confluyeron desde distintos puntos de España. Otro lugar de
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encuentro fue el Centro de Estudios Históricos, donde varios de ellos trabajaron con regularidad
y donde conocen a los clásicos de la mano de M.Pidal y A.Castro. Un punto de confluencia
entre ellos y con la tradición fue Góngora: la celebración de su centenario los agrupó
públicamente pero además fueron numerosos los estudios sobre el gran poeta barroco, como
por ejemplo la edición nueva con una gran interpretación de sus hasta entonces oscuros
poemas por parte de D.Alonso con Las Soledades, la Antología en honor de Góngora de
G.Diego, la continuación de Las Soledades de R.Alberti, los comentarios de la imagen poética
en Góngora de Lorca, el número homenaje a Góngora que publicó la revista Litoral en el que
participaron todos los poetas del 27. No hay que olvidar que todos ellos son estudiantes
universitarios, coincidentes en estudios y en labor a la hora de impartir clases de literatura.
También es muy destacable el hecho de que todos ellos pasearan por las mismas revistas
literarias: la Revista de Occidente y La Gaceta Literaria de O.Gasset, Litoral de Altolaguirre y
Prados, Carmen de G.Diego, Índice de J.R.Jiménez, Cruz y Raya y Caballo Verde para la
Poesía de P.Neruda, Octubre de Alberti, etc..
Los autores del 27 también confluyeron en influencias y maestros. Sin duda al primero al
que dirigieron sus miradas fue J.R.Jiménez; fue el ídolo de aquellos jóvenes poetas que por los
años '20 comenzaban a publicar sus primeros versos en las revistas. En estos años el
magisterio de J.R.Jiménez fue decisivo pues encarnaba la belleza y la pureza en la poesía que
todos ellos buscaban. El poeta modernista editaba, prologaba y ofrecía su revista a los jóvenes
en sus primeros escritos, pero no sólo les mostró la pureza sino que también los conectó con la
tradición lírica anterior, primero con Bécquer y retrocediendo aún más hacia la poesía popular
renacentista y los poetas del Barroco: Lope, Góngora y Quevedo, los grandes poetas del
Modernismo fueron admirados por ellos, Unamuno, Darío, los Machado, aunque no influyeron
gravemente en ellos.
En estos primeros años Antonio Machado no estuvo muy considerado, reconocían la
autenticidad y la hondura de su obra, pero no la seguían. Fue en los años '30 cuando dieron el
giro más comprometido a su poesía cuando supieron ver en el poeta jiennense su verdadero
valor. Paul Valery fue también durante los primeros años un ídolo para ellos, pues al igual que
J.R.Jiménez encarnaba la poesía pura a la que aspiraban. R.G.de la Serna con su innovismo y
vanguardismo les marcó en los años en que entraron en contacto con la vanguardia. También
por estos años entra en sus vidas O.Gasset con su obra La deshumanización del arte, donde
hace un análisis del arte de vanguardia, señalando el carácter minoritario y antipopular del arte
nuevo, el arte puro que invita a las puras calidades formales, la deshumanización, pues supone
un alejamiento de la realidad y la eliminación de las emociones sino en la inteligencia, el arte
como un juego. La vanguardia de la que bebió el grupo del 27 no tiene que ver, ni mucho
menos, con lo que sucedía en Europa; lo que llegó a España fue una vanguardia filtrada por
autores que la acercaron y que se fundió con la tradición. Así, los del 27 se acercaron
levemente al Futurismo que exalta la civilización mecánica -P.Salinas escribe poemas a la
bombilla eléctrica o a la máquina de escribir, Alberti al billete de tranvía o a los actores de cine-,
al Creacionismo que viene de Hispanoamérica de la mano de V.Huidobro, defiende la
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autonomía y la creación absoluta del poema -así los juegos de palabras, las imágenes y las
metáforas insólitas de G.Diego-, al Surrealismo difundido en España de la mano de J.Larrea -el
Alberti de Sobre los ángeles o el Lorca de Poeta en Nueva York y algunos poemas de
V.Aleixandre.
Del mismo modo que el grupo en su conjunto tiene unos mismos inicios e influencias, a
lo largo de toda su trayectoria poética hasta la etapa de disgregación del grupo, atraviesan
todos una serie de procesos en cuanto a su arte similares. En estas líneas generales las etapas
por las que pasan son:
-Desde los inicios hasta 1927 (aproximadamente), es una etapa donde se dejan sentir los
tonos becquerianos junto a algunos resabios modernistas, se deja notar el magisterio de
J.R.Jiménez y la poesía pura. El deseo de perfección formal motiva un primer acercamiento a
los clásicos y a formas estróficas tradicionales. Es la fase de experimentación. Es el momento
de Presagios de Salinas, de la primera edición de Cántico de Guillén, de Imagen de G.Diego,
de Poemas puros. Poemillas de la ciudad de D.Alonso, de Poema del cante jondo y Romancero
Gitano de Lorca, de Ámbito de Aleixandre, de Marinero en tierra de Alberti y de la primera
edición de La realidad y el deseo de Cernuda.
-Entre 1927 hasta 1930: los poetas, ya en plena madurez, comienzan a sentirse un tanto
cansados de las aventuras formalistas. Aparece así las deshumanización del arte, la presencia
de Ortega y su obra, de Gómez de la Serna y sus innovaciones, viene la vanguardia y toman de
ella lo que mejor pueden adaptar a su poesía. Aparecen obras como Seguro azar de Salinas, la
segunda edición de Cántico de Guillén, Fábula de Equis y Zeda y Poemas adrede de G.Diego,
de Poeta en Nueva York de Lorca, Pasión de la tierra y Espadas como labios de Aleixandre, El
alba del alhelí, Cal y canto, Sobre los ángeles, Yo era un tonto y lo que he visto me ha echo dos
tontos de Alberti, Perfil del aire, Un río, un amor de Cernuda.
-Desde 1930 hasta la guerra: se inicia el proceso de rehumanización de la lírica y al mismo
tiempo de politización de la misma. Se produce la irrupción del surrealismo que señalaba una
dirección diametralmente opuesta a la poesía pura. Pasan a primer término los eternos
sentimientos del hombre: el amor, el ansia de plenitud y las frustraciones, la inquietud ante los
problemas existenciales, etc.. Neruda funda en Madrid la revista Caballo verde para la poesía
en la que aparece el "Manifiesto por una poesía sin pureza", es decir, inmersa en las
circunstancias humanas y sociales más concretas. El acento social y político se introduce en la
poesía, Alberti, Cernuda y Prados adoptan una concreta militancia revolucionaria y de forma
más o menos activa, todos los demás se mostrarán partidarios de la República al estallar la
guerra. Es la hora de obras como La voz a ti debida de Salinas, Alondra de verdad de G.Diego,
El diván del Tamarit y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Lorca, Espadas como labios, La
destrucción o el amor de Aleixandre, Con los zapatos puestos tengo que morir, Un fantasma
recorre Europa, Consignas, !3 bandas y 48 estrellas de Alberti, En los placeres prohibidos,
Donde habite el olvido, Invocaciones a las gracias del mundo de Cernuda, La voz cautiva,
Andando, andando por el mundo, Llanto en la sangre de Prados.
-A partir de la Guerra Civil se produce la dispersión y desaparición del grupo por el exilio y la
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muerte de sus miembros. Cada uno una forma particular de hacer poesía cuyo componente
común será una poesía cada vez más humana. A partir de la guerra el grupo poético del 27 no
existe como tal.

III. PEDRO SALINAS

Madrid 1891 - 1951. Estudia Filosofía y Letras. Ejerce como profesor catedrático de
Literatura y como investigador con Menéndez Pidal. Aunque se le ha tachado de poeta
intelectual, el mundo que le rodea y la vida diaria suele ser la base de sus escritos, si bien no
hay que olvidar el proceso de idealización que sufre su poesía. De apariencia sencilla, se
muestra profundamente complejo al querer expresar la complejidad de la realidad y la búsqueda
de su esencialidad. Su ensayo "El poeta y las fases de la realidad" es una buena base teórica
común de su poética; la poesía aparece como la relación entre dos elementos, el hombre y el
universo. Uno y otro cambian en su relación; las mutaciones que se producen en las diversas
fases condicionan la creación literaria. En su poesía aparecen de forma entrelazadas
vanguardia y tradición.

Atraviesa por varias etapas que destacan unas formas u otras. Como ocurre con la
mayoría de los autores del grupo, una primera etapa es de experimentación, de poesía pura y
vanguardia, de deshumanización del arte. Es un período de tanteo y búsqueda de expresión
propia. En sus poemas se traslucen los "felices años '20", esa vida desenfadada, joven, alegre
que corresponderá al período de esplendor de las vanguardias: Salinas se inclinará por la
admiración a las máquinas, coches, bombillas, películas, teléfonos, etc., del Futurismo. En estos
años -1923 - 1931- escribe Presagios, Seguro azar, Fábula y signo, con poemas
caracterizados por la depuración de contenidos y la sencillez expresiva. En algunas ocasiones
se puede ver el influjo de Góngora, de lo ingenioso e intelectual. Los metros cortos sin rima o
asonantados, la forma fácil y el lenguaje sencillo caracteriza esta etapa.
A partir de 1933 y hasta el exilio atraviesa una segunda etapa de rehumanización de su
arte, de afloración de las emociones personales. El tema principal durante estas época es el
amor. Los contenidos priman ahora sobre la expresión, los versos continúan siendo cortos y sin
rima o asonantados. Escribe obras como La voz a ti debida, Razón de amor, Largo lamento,
donde se observan variaciones sobre el tema amoroso, trata desde la pasión, la melancolía y el
dolor.
Un tercer período corresponde al del exilio y ya se separa de las líneas generales que
llevó el grupo del 27. El estilo ahora se transforma; tras la guerra deja el tema amoroso para
centrarse en el mundo que le rodea, el nuevo mundo en el extranjero con su consecuente
nostalgia pero sin añorar el pasado. Ahora se siente solidario con las angustias del hombre,
humanizando aún más su arte. En estos años escribe El contemplado, un libro metafísico en
que contempla a través de los ojos y el alma; se acerca a lo místico y ético de San Juan de la
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Cruz. Con Todo más claro aflora la amargura por la aniquilación del hombre por la sociedad de
consumo, aparece la poesía realista trágica. Confianza trasluce algo de esperanza en la
contemplación del mundo.

IV. JORGE GUILLÉN

Valladolid 1893 - 1984. Estudia Filosofía y Letras, ejerce como profesor catedrático de
Literatura. Premio Cervantes en 1977. En este autor no podemos observar claramente las
etapas que en otros del grupo del 27 están tan definidas. La crítica de los años 20 vio a Guillén
como el Valéry español. Cuajó también muy pronto la consideración del autor como un poeta
esencialista. Guillén ve la imperfección del mundo e inventa una perfección que no existe y que
proyecta sobre la realidad objetiva.
La obra de su vida es Cántico, que entre 1928 y 1950 ve como se reedita cuatro veces
con sus respectivas modificaciones y ampliaciones; en él podemos encontrar lo mejor de
Guillén. La distribución de los poemas en las distintas ediciones varía debido a su concepto de
obra como un todo orgánico en desarrollo aunque a partir de la tercera edición comienza con un
poema dedicado al amanecer y termina con otro dedicado al anochecer. Lo subtitula "Fe de
vida" pues muestra el entusiasmo por vivir de forma plena y jubilosa. Partiendo de la realidad, el
poeta tiene una visión optimista del mundo, busca el equilibrio, la esencialidad, modera el
sentimiento siendo todo comedido: el gozo, el asombro, la emoción y la inteligencia se expresan
con claridad y exactitud. El ser se desenvuelve en un espacio y tiempo definidos, pasado y
futuro son algo externo, así la muerte es tomada como consecuencia de la vida, es algo natural.
El lenguaje y la métrica están cuidados, hay abundancia de sustantivos abstractos, escasa
adjetivación y tiempos presentes.
Otros libros de poemas de Guillén son Clamor que con la misma temática protesta
contra la destrucción, el dolor, la guerra y la crueldad que daña la perfección del cosmos;
aparecen ahora registro coloquiales e irónicos inexistentes anteriormente. Los libros posteriores
Homenaje, Y otros poemas, Final, Hacia Cántico. Escritos de los años veinte, continuarán
la misma temática y harán comentarios de su obra.

V. GERARDO DIEGO

Santander 1896 - 1987. Estudia Filosofía y Letras, ejerce como profesor catedrático de
Literatura. Es nombrado académico de la Lengua, recibe el Premio Cervantes junto a Borges en
1979. No estuvo exiliado. Ha ejercido un relevante papel en la poesía de los años 20. Tres
jalones muy significativos en la historia de la generación del 27 llevan su impulso y lo convierten
en eje de la renovación poética española en la etapa anterior a la guerra civil: aceptación e
hispanización del creacionismo, redescubrimiento de Góngora y elaboración de la primera
antología conjunta del grupo del 27.
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Es difícil clasificar su extensa obra por etapas, ya que coexisten en un mismo período lo
vanguardista con lo tradicional, lo viejo con lo nuevo, el humor con lo grave y severo. Su
temática se centra en el mundo que le rodea, las emociones, las experiencias, los amigos, el
paisaje y los recuerdos. De forma general podemos distinguir en él las mismas etapas que en
otros del grupo. En una primera etapa -1918 - 1919- se pueden agrupar sus primeras obras,
muy adheridas aún al Modernismo intimista con su deseo de unir música y poesía al más puro
estilo simbolista y parnasiano. Destacan obras como Iniciales, Nocturno de Chopin, El
romancero de la novia.
En un segundo período se puede rastrear la gran influencia de la vanguardia, se acerca
al Creacionismo, siendo un período prodigioso en cuanto a imágenes y temática; experimenta
con imágenes irracionales, elimina los signos de puntuación, emplea frases cortas y sin rima, la
sextina real, la décima, la lira, la octavilla italiana y toda la tradición retórica del Barroco se pone
ahora al servicio de la palabra creacionista. Hay un rechazo de la palabra sentimental gastada,
el juego y el artificio verbales suplen en esta poesía la falta de toda preocupación trascendente.
Muy tempranos son sus contactos con el ultraísmo y sus colaboraciones en revistas como
"Grecia", "Cervantes", "Reflector" y "Alfar". Su experiencia parisina de 1922, que señala el inicio
de una fecunda amistad con Vicente Huidobro, le permite conocer de cerca el cubismo. Fruto de
ello son una serie de libros que trazan un arco de más de medio siglo de poesía de creación. En
general todos estos libros se avienen a lo que Gerardo Diego entiende por poesía absoluta: el
poema se desliga del universo real, pierde referencialidad y se erige en realidad sustantiva.
Todo esto se refleja en obras como Evasión e Imagen.
En la tercera etapa -1925 - 1932- conjuga tradición y vanguardia: continúa introduciendo
innovaciones junto a la aproximación al barroco gongorino incorporando la estrofa clásica, la
mitología y la sintaxis larga. Fábula de Equis y Zeda, Poemas adrede se adhieren a esta
tendencia.

Aunque no se exilió, la guerra marcó también su poesía, así en su obra de la etapa de


postguerra aparece una rehumanización del arte. Emplea formas tradicionales para describir la
realidad inmediata e incorpora experiencias personales: aparecerá ahora los temas amorosos,
los religiosos y los paisajísticos con moderación de sentimiento y preocupación por la forma.
Dentro de la poesía amorosa destaca la desnudez y candor de la primera poesía frente a la
frialdad de la postguerra. Corresponde a ella obras como Amor solo, Sonetos de Violante,
Canciones de Violante, todo ello recogido bajo el nombre de Poesía amorosa.

La poesía religiosa de un católico practicante es algo inusual en el resto de los poetas


del 27; destacan letrillas, canciones y glosas que lo acercan al Siglo de Oro: Ángeles de
Compostela, Versos divinos, Vía crucis. El tema paisajístico aparece a raíz de los viajes que
realizó: Paisaje con figuras, Mi Santander, mi cuna, mi palabra. Dos temas aparecen
esporádicamente en su obra: el tema social donde condena la violencia y canta a la libertad en
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Ondas morales y el tema de los toros en Égloga de Antonio Bienvenida, La suerte o la


muerte. Poema del toreo.

VI. DÁMASO ALONSO

Madrid 1898 - 1990. Estudia Derecho y Filosofía y Letras. Ejerce de profesor catedrático
de Literatura. Sustituye a Menéndez Pidal en su cátedra, es investigador de literatura,
académico de la lengua y director de la academia en 1968, premio Cervantes en 1978. No
estuvo exiliado, pero todos los que se han ocupado de trazar la semblanza de Dámaso Alonso
coinciden en valorar su dimensión humana como la nota más relevante de su biografía que
aúna al profesor de filología con el crítico de literatura. La trayectoria de D.Alonso es muy
diferente a la de sus compañeros de generación; se puede decir que es un caso a parte porque
a lo largo de su obra sólo se pueden distinguir dos etapas, separada una de la otra por más de
20 años de silencio creativo.
La poesía de sus dos primeros libros queda fuera de los principales planteamientos
poéticos de la generación. A pesar de ello, ejercerá un importante papel en la evolución poética
de esta. Hay un coincidencia entre la crítica en afirmar que, frente a sus otras palabras, la
palabra poética de Dámaso Alonso, a pesar de la enorme carga de cultura literaria que soporta,
responde a una necesidad de dar forma a regiones del alma a las que no tiene acceso por otro
camino. No es mucha su producción poética, ni muy rectilínea la trayectoria que describe. Ello
no le impide que su obra sea, entre las de su generación, la que mayor influjo ejerció en la
inmediata preguerra. Después de 1921, fecha en que apareció Poemas puros, poemillas de la
ciudad, Dámaso Alonso, en desacuerdo con las doctrinas estéticas de los años 20, centra casi
toda su dedicación en la crítica. Las cosas cambian tras el impacto que supone la guerra civil, y
en 1944 da a la luz Oscura noticia e Hijos de la ira, libros que constituyen un verdadero
acontecimiento literario y que vendrán a ser decisivos en la evolución de la poesía de
posguerra. Este grito se torna reflexión en Hombre y Dios y en Gozos de la vista, ya en la
década de los 50. Las canciones a pito solo y Duda y amor sobre el Ser Supremo ponen el
punto final de su labor creadora.

Su obra tiene una esencial unidad temática y estilística. Todo intento de dividir a
Dámaso en dos poetas -el formalista y el humanizado- es absolutamente improcedente. Se
pueden distinguir una clara evolución en tres etapas: contemplativa -Poemas puros- emotiva -
Hijos de la ira- y conceptual -Hombre y Dios, Gozos de la vista-.
A la primera etapa pertenecen dos obras. Poemas puros, poemillas de la ciudad
(1921) es un libro que, junto a claras tonalidades sentimentales de origen modernista, de Rubén
Darío, Villaespesa, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, testimonia una búsqueda de
nuevos caminos, sobre todo en la selección que lleva por título "Poemillas de la ciudad". La
tonalidad sentimental de las otras secciones queda en esta como disimulada o frivolizada, bajo
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una capa de imágenes humorísticas y bajo un léxico realista y feísta, que Valera sitúa en las
huellas del elemento spleen de algunos libros de Manuel Machado. El viento y el verso sigue a
J.R.Jiménez, aparece la temática de la melancolía, pero al mismo tiempo empieza a aparecer la
temática urbana y feísta y el realismo que más adelante será el centro de su poesía. Pronto se
cansaría de las doctrinas estéticas del 27 y permanecerá en silencio hasta que la guerra renovó
su impulso creativo.
Ya en la segunda etapa tras la guerra, aparece un libro que sirve de transición con la
poesía pura anterior. Las tres primeras secciones de Oscura noticia (1944) continúan la línea
de Poemas puros. Libre aún de la preocupación sentimental el autor juega a doblar
imaginativamente la realidad en una acumulación múltiple de perspectivas e imágenes. Pero da
ya entrada a la angustia ante la soledad o la injusticia existencial. Al cambiar los significados,
cambia también el lenguaje, que abre el poema hacia lo dialógico y le confiere una disposición
dramática. La urgencia de darse, de comunicarse y de comulgar con su circunstancia, que
testimonian estos poemas, exige una expresión apasionada, directa, no descriptiva, ni narrativa,
las exclamaciones y admiraciones de poemas anteriores se tornan en crispadas
interrogaciones, que, sin embargo, cristalizan preferentemente en estrofas, símbolos y motivos
de ascendencia barroca. Hijos de la ira (1944) confirma la tendencia manifiesta ya en la última
parte de Oscura noticia. Al llegar la guerra se solidariza con el dolor, la angustia y la miseria del
hombre en un mundo cruel. Es un libro que aúna la indagación y la protesta contra la radical
soledad del hombre, contra la ininteligibilidad del mundo y contra la monstruosa injusticia que
preside la existencia. En la dimensión cósmica de esta protesta se engloban otras varias iras
parciales: una no oculta inquietud ética y un evidente rechazo estético, que se manifiesta en una
triple dirección: en la liberación de la métrica, sustituyendo el soneto por el verso libre, contra el
neoclasicismo de Garcilaso, en la apertura del léxico a toda impureza, contra el esteticismo de
la poesía de preguerra, y en la racional coherencia que preside la expresión contra el
surrealismo. La obra ofrece un original replanteamiento de problemas y temas fácilmente
localizables en la tradición filosófica religiosa judeocristiana, pero lo hace a través de una
palabra marcada por una tonalidad dialógica, conversacional y localizada históricamente. La
estructura del libro revela una cuidadosa ordenación de los poemas, según un proceso que va
desde el grito a la oración; desde la inicial constatación de los horrores del mundo y de la
muerte a la constatación de la propia abyección, y , de allí, a una final más amplia y
esperanzada, que pasa por la aceptación de la monstruosa circunstancia. Un rasgo esencial del
a lengua poética de la obra reside en la riqueza y variedad de imágenes, desde la metáfora
tradicional a la visión. Estas se reiteran y acumulan hasta crear amplios esquemas alegóricos.
La alegoría actúa como vehículo a través del cual Dámaso Alonso los grandes temas
existenciales.
A partir de la década de los 50 se puede apreciar una nueva tendencia en los que se
considera la tercera etapa. Hombre y Dios (1955) es una compleja inquisición poética acerca
del papel del hombre en el universo. Arrancando en muchos de sus planteamientos de las
posiciones alcanzadas en Hijos de la ira, acentúa los contenidos religiosos y supone una
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superación de la angustia presente en aquel. Posee este libro una marcada inflexión
conceptual, que se percibe claramente en el lenguaje poético: abundan las expresiones
filosóficas y predominan el tono de concentrada presentación conceptual, el verso busca
esquemas más regulares; la expresión se hace más directa y se limitan al mínimo los recursos
artificiosos. El carácter conceptual que define este libro se plasma también en su estructura:
una parte central que intenta reducir a síntesis las visiones antitéticas del prólogo y el epílogo.
Su estructura se caracteriza por la yuxtaposición de diversas consideraciones contrapuestas
sobre la situación del hombre y su relación con dios. Lo que ofrece el libro es una visión
multiforme y no una respuesta. Cada poema de la parte central desarrolla un aspecto
complementario del problema nuclear: la necesidad teocéntrica del prólogo y la no menos
limitada concepción antropocéntrica del epílogo. Gozos de la vista (1981) combina la mayor
carga conceptual de Hombre y Dios con la mayor densidad emotiva y mayor inmediatez de Hijos
de la ira. Este libro abre un nuevo clamor ante la vida. Su estructura se basa en el desarrollo
dialéctico y progresivo de sus partes: las cuatro primeras secciones son una afirmación de los
valores y dignidad del hombre, a la vez que un análisis de su fragilidad; las dos siguientes
remiten este esquema a la realidad concreta e inmediata, y las cuatro últimas cantan un tipo de
hombre que, asumiendo sus limitaciones las trasciende.
Los libros posteriores Canciones a pito solo, Duda y amor sobre el Ser Supremo,
continuarán en la misma línea de los anteriores con la temática de la amargura, la angustia y los
temas relacionados con Dios, el ansia de eternidad, el más allá, la inmortalidad del alma, la vida
y la muerte, que siempre ha sido uno de los ejes de la poesía damasiana.

Temáticamente, poesía religiosa es la de Dámaso Alonso, pero poesía religiosa


asentada en su totalidad sobre el eje de lo humano. Toda ella nace de una ilimitada curiosidad
inquisitiva hacia lo real y de una moderna necesidad de buscar sentido a la existencia. La raíz
existencial está presente en su obra desde Oscura noticia. Ante el mundo y el ser que se le
ofrecen ininteligibles, ante dios que no se revela y ante el tiempo que empuja hacia la muerte, el
hombre se encuentra absolutamente incomunicado. Sobre este cañamazo se elaboran todos
los temas que recorren la poesía damasiana. la radical soledad del hombre, el sentimiento de la
injusticia metafísica de la existencia, se plasma en una visión dualista y monstruosa del universo
poético de Dámaso Alonso. Pero la actitud existencialista que tales elementos revelan no anula
la percepción de amarras esenciales que toda su poesía encarna.

En la búsqueda de expresión para una emotividad angustiada, la lengua poética de


Dámaso Alonso abre la puerta al léxico científico; introduce a menudo elementos cómicos, con
intención irónica, y no evita nombrar la realidad cotidiana, incluso en sus aspectos más
groseros. Da paso así a una poesía antirretórica, claramente distanciada tanto de la estilística
purista como del angosto garcilasismo de la inmediata preguerra. Esta poesía es
predominantemente simbólica, como corresponde a la continua búsqueda de sentido para el
mundo que a través de ello se realiza. Los problemas que se plantean en su poesía nos llevan a
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un plano metafísico. La rica amalgama de imágenes y símbolos se encierra en una rigurosa


estructura alegórica que no se orienta hacia la subconsciencia, sino que busca ascender el
conocimiento de lo humano hacia fuera, hacia las preguntas que están más allá de los límites
del hombre. Dámaso Alonso pone al servicio de una arquitectónica poemática una variada
gama de recursos expresivos, como son el paralelismo y la correlación, la superposición, el
contraste, la gradación, la reiteración, la ironía y la digresión. Constante en toda la poesía
damasiana es el gusto por la construcción del poema en cuadros plásticos con intención
descriptiva, visionaria o simbólica.

VII. FEDERICO GARCÍA LORCA

Granada 1898 - 1936. Inicia los estudios de derecho y Filosofía y Letras, en 1932 crea la
compañía de teatro universitario "La Barraca". La obra de Lorca es la más conocida, quizá por
el hecho de ser un mito asesinado, y al mismo tiempo de las más complicadas para estudiar por
su carácter heterogéneo. La transmisión de su obra ha sido compleja y azarosa. Los textos se
ofrecen muchas veces deformados por erratas, por correcciones injustificadas y por lagunas. se
sospecha que una buena parte de la poesía menor se ha perdido y existe todavía un buen
número de poemas inéditos, sobre todo del período anterior a Libro de poemas. Los
mencionados problemas textuales proceden en lo esencial del truncamiento de la vida del poeta
en plena madurez, pero tampoco se puede ignorar el peso de su actitud ante el hecho literario.
Lorca no sólo se nutre de una tradición oral, sino que de algún modo la continúa en sus formas
de manifestarse, vitales y literarios. Francisco García Lorca se refería a la dificultad de reunir y
editar la obra de su hermano, tan inclinado como este fue de regalar originales, a veces sin
reservarse copia. La entrega de manuscritos poéticos, como de dibujos, constituye una faceta
más de la propagación de la obra lorquiana ya en vida del autor. Lorca necesitaba oyentes de
su poesía y va renovándolos según los desgasta. Esta transmisión oral, paralela a los recitales y
a las conferencias, tiene un complemento en la continua edición suelta de poemas, que habían
suscitado impresos en libro, muertos o momificados.

El universo poético lorquiano está vertebrado por unos cuantos temas nucleares que se
reiteran a lo largo de toda la obra. Uno de los temas centrales es el de la frustración: las
pesadillas de la Historia se dan la mano en la obra lorquiana con los fantasmas metafísicos del
tiempo, la muerte, el amor, la fecundidad, etc.. Poeta en Nueva York es la máxima expresión de
esa doble orientación. Un mero repaso de esos temas nos enfrenta con el del amor, formulado y
asumido en una dimensión cósmica, con un pansexualismo amoroso que disuelve la oposición
entre el amor heterosexual y el amor homosexual. Lorca se enfrenta al sexo como primitivo,
sintiendo y cantando su fascinación y sin travestismos ni equívocos. Otros dos temas esenciales
y muy conectados son los de la esterilidad y la infancia. El tema de la muerte ha suscitado una
considerable atención. Su pensamiento religioso es muy complejo, no puede negarse la
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persistencia de un fondo cristiano. Hay también un Lorca metafísico obsesionado con los temas
de la muerte, el tiempo, la destrucción del principio de identidad, etc.. Pero estos temas no son
compartimentos separados, hay que atender a la relación entre ellos, sobre todo la relación
amor-muerte. Pero el Lorca metafísico y mítico es capaz de tocar de modo estremecedor los
temas de la revolución y de la justicia, vistos desde el ángulo de la represión implacable, como
en el Romancero Gitano, o de la apelación a la revuelta. Hay en Lorca una agudísima
conciencia de solidaridad con todos los desposeídos y humillados que amplifica
considerablemente el alcance de su voz poética. a veces sus temas se oponen cuando se
vinculan, la relación vida-muerte, fecundidad-esterilidad, etc., remiten en definitiva al motivo de
la frustración que es de por sí un concepto dialéctico.

Podemos separar genéricamente dos etapas en su obra. Falta la etapa de postguerra


que el resto de sus compañeros tuvieron y que nunca sabremos hasta dónde pudo llegar. La
primera etapa es la más conocida por el gran público: mezcla lo tradicional con las novedades
vanguardistas y la poesía pura, recoge influencias de J.R.Jiménez, R.Darío, Góngora, la poesía
árabe, el cancionero popular, lo andaluz y lo nacional, reuniendo todo de una manera armónica
reelaborando todos los elementos para que aparezcan como algo nuevo y original. Libro de
poemas es un libro de juventud donde sorprende lo novedoso de las imágenes, el dominio del
lenguaje y la versificación. hay ecos de poetas anteriores, como A.Machado, J.R.Jiménez,
R.Darío y Bécquer. La tristeza, la inseguridad, el amor desesperanzado y la nostalgia son los
temas principales. Con Poema del cante jondo profundiza en las raíces de lo popular andaluz,
el mundo de los gitanos y su expresión cantada: es capaz de percibir y comunicar la injusticia y
la frustración que se encierra en esta cultura. Está expresado en verso corto y rima asonante,
tiene unas metáforas muy originales y gran musicalidad. En Canciones hay cierto
impresionismo y gran virtuosismo en el lenguaje. Romancero Gitano es un libro más conocido
y con más éxito quizá por ese regusto folklórico que tiene. Consta de 18 romances y su tema es
Andalucía. El romance adquiere aquí valores nuevos narrando y describiendo. Pero sobre todo
destaca la metáfora siempre deslumbrante y llamativa y la adjetivación original para mostrar
unos héroes - antihéroes como son los gitanos perseguidos por sus antagonistas, los guardias
civiles. También refleja el amor, la venganza, los elementos naturales. En este libro sobre todo
mezcla tradición y vanguardia. Aunque esta etapa se acerca más a la poesía pura y
deshumanizada de estos años, los felices '20, ya empieza a vislumbrarse la poesía de protesta
que sus compañeros pudieron desarrollar con la guerra civil y que él sólo se puede apreciar de
forma sutil en sus escritos, la protesta contra la situación de una raza marginada y maltratada.
En la segunda etapa, a partir de 1929, Lorca se sitúa a caballo entre la poesía de la
vanguardia de los últimos '20 y la poesía comprometida de los '30, siempre desde su
perspectiva tan personalísima. Se acerca al surrealismo español, el conjugado con la tradición,
y al mismo tiempo protesta contra la deshumanización, contra la ciudad que engulle al ser
humano; así lo expresa en su obra cumbre, Poeta en Nueva York. Es un libro surgido de una
crisis personal, siendo formalmente surrealista y de contenido embuído por la protesta, ataca la
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ciudad idealizada que no ve por ningún lado y razona poéticamente que la industria engulle al
ser humano. Los gitanos de las obras anteriores son ahora los negros de Nueva York, los
únicos capaces de salvarse en esta ciudad devoradora de toda naturaleza y provocadora de la
muerte. El lenguaje, de una impresionante fuerza, ayuda al autor a expresar sus conflictos. Las
metáforas elaboradísimas, lo irracional de las imágenes, el surrealismo, la estructura en
versículos y las rimas asonantes ayudan a recrear esas experiencias desgarradoras. Diván del
Tamarit es el libro en el que cambia de estilo, aunque las temáticas subyacen. Muestra una
poesía rica, hechizante, de contenido erótico, con esquemas estróficos más tradicionales, y
donde aparece lo oriental pero no de forma tópica. Llanto por Ignacio Sánchez Mejías es una
elegía dedicada a su amigo torero, que sintetiza surrealismo y tradición. Comenzó un libro de
sonetos del que sólo escribió una parte, Sonetos del amor oscuro : vuelve a la tradición
estrófica, habla de amor, de erotismo, de angustia y ansiedad que le produce la pérdida del
amor.

La mayor hazaña artística de Lorca es la creación de una lengua poética propia. El


rasgo que mejor define el estilo lorquiano es el triunfo de la realidad sensual y un discurso de lo
concreto, es decir la renuncia a una expresión conceptual abstracta. De ahí la decisiva
importancia de todas las formas de animación y personificación en este sistema expresivo y la
trascendencia de la metáfora como procedimiento conector de planos y campos semánticos
múltiples. Es evidente la relación de este sistema estilístico con el peculiar primitivismo
lorquiano. La filiación barroca y gongorina de la metáfora barroca es un hecho esencial. Las
especulaciones sobre el surrealismo expresivo de Lorca parecen desenfocadas. La dificultad
lorquiana nada tiene que ver con lo surreal. Lorca persigue la novedad estética mediante
choques imaginativos. Barroco es el uso de la alusión, aunque incomparablemente más difícil
que la gongorina, por la libertad de horizontes del poeta moderno. La complejidad de la técnica
metafórica y perifrástica lorquiana se conjuga con técnicas de condensación expresiva de
filiación quevedesca, que arrojan buena luz sobre la naturaleza del hermetismo de Lorca. Se
configura así un sistema simbólico a la vez polivalente y preciso, cuyos elementos centrales son
la luna, el agua, la sangre, el caballo, las hierbas, los metales, que remiten a aquella tremenda
lógica poética de la que habla el autor. El rigor constructivo de la poética lorquiana se manifiesta
también en la frecuente utilización de la alegoría y en la adopción de técnicas paralelísticas.

VIII. VICENTE ALEIXANDRE

Sevilla 1898 - 1984. Estudia Comercio y Derecho. Académico desde 1949 y Premio
Nobel en 1977. No estuvo exiliado. toda la poesía de Aleixandre presenta una gran unidad, si
bien le afectan los distintos cambios vitales y estéticos que sufre a lo largo de su vida. La unidad
de su obra se asienta sobre la idea de la solidaridad amorosa del poeta con todo lo creado.
Autor de una obra poética que se proyecta en dimensiones cósmicas, es un hombre de
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biografía mate, sin apenas relieves exteriores. Desde los 27 años en que le acosa la
enfermedad vive hacia dentro. Su encuentro con Dámaso Alonso en 1917 marca el comienzo
de la producción aleixandrina. Un álbum inédito contiene cincuenta y tres composiciones
anteriores al primer libro, que documentan un titubeante proceso formativo con predominio
sucesivo de influencias de Rubén, Juan Ramón Jiménez y Machado.

Como en el resto de sus compañeros su obra poética atraviesa por varias etapas. En la
primera etapa de su obra, la solidaridad con respecto al cosmos le conduce no sólo a un
panteísmo en el que el amor es la sustancia unificadora, sino también a una correlativa
elementalización del hombre, pues en virtud del amor, este se ha hecho uno con lo amado.
Aleixandre fue un autor que empezó a publicar tarde, por lo que sus primeros libros no se
adhieren a la poesía pura y la tradición como en otros compañeros suyos, sino que se integra
directamente en la vanguardia, que para él no supuso en ningún momento deshumanización,
pues no abandona su temática del hombre. La crítica está conforme en señalar que Aleixandre
nace con el surrealismo y no a causa de él. Sin militar en ningún bando y rechazando cualquier
dogmatismo teórico, la actitud ética que le sustenta coincide con la rebelión del surrealismo,
aunque en última instancia sea reducible a un neorromanticismo. Así Aleixandre es considerado
como un surrealista sin saberlo, o más exactamente, que quiere serlo porque no puede ser
romántico. Su primer libro es Ámbito, muy experimental, después vendrá Pasión de la tierra,
Espadas como labios, La destrucción o el amor, donde aparece el deseo del poeta de
fundirse con la naturaleza, el irracionalismo, la ironía y el surrealismo más crítico.
En la segunda etapa, a partir de la guerra, adopta una actitud pesimista y triste, donde el
hombre añora melancólicamente el paraíso perdido, se confronta a la naturaleza. Aparece la
muerte, la soledad y el dolor y se convierte en maestro y pauta de las generaciones jóvenes, en
concreto de quienes pensaban en la obligación de compromiso del poeta con su entorno
temporal histórico. Representa un paso decisivo en el avance hacia una dialéctica de
comunicación que domina el ambiente literario de la preguerra crecientemente polarizado hacia
Pablo Neruda. El tema central es ahora el vivir del hombre en su transitoriedad, el unitario
hombre natural, contemplando por un ojo sintetizador, se ve suplantado por hombres históricos
de diversas edades y condiciones seguidos en su movimiento por una pupila analítica.
Permanece la voluntad fusionadora, sólo que, en vez de una comunión con el cosmos, se
hablará de una fraternidad humana que hallará su mejor plasmación en la realización del amor
visto como fuerza congregadora. Es el momento de Mundo a solas, Sombra del Paraíso,
Nacimiento último.
En una tercera etapa, partir de la década de los '50, Aleixandre deja la naturaleza, que
pasa a un segundo término, porque lo primero es el hombre, con quien intenta comunicarse,
hay una rehumanización de su poesía. Con Historia del corazón, En un vasto dominio
muestra la solidaridad del poeta con las personas que trabajan, sueñan o aman, evocando
amores vividos o sufridos. Aunque hay un acercamiento al drama que supone vivir, hay más
esperanza que anteriormente.
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Ya en la atalaya de su etapa de vejez, en los años '70 añora la juventud y las ganas de
vivir y vuelve a acercarse al universo, con libros como Poemas de la consumación.

IX. RAFAEL ALBERTI

Cádiz 1902, estuvo exiliado, afiliado al P.C.E. y diputado en las Cortes, Premio
Cervantes en 1983. Al igual que su vida, la obra de Alberti es extensísima y con gran variedad
en cuanto a temática, estilos y esquemas métricos. Su nacimiento en el seno de una familia de
bodegueros en decadencia y en un contexto social y político muy agitado da ya las primeras
pistas para entender la parábola que llevaría al poeta desde el desclasamiento a la militancia
obrera y comunista. Su educación en un colegio de los jesuitas marcará al poeta de modo
especial. Es también crucial en su biografía su traslado a Madrid en 1917, donde no cursa una
carrera universitaria, se dedica a la pintura, que abandonará finalmente por su definitiva
vocación de escritor. Esta dedicación pictórica, que rebrotará más tarde, está al fondo de la
permanente orientación plástica de su poesía.

En su trayectoria lírica señala Gullón cinco períodos: neopopularismo, gongorismo,


surrealismo, poesía política y estallido de la nostalgia. Juan Carlos Rodríguez traza un ajustado
recorrido de la trayectoria poética e ideológica de Alberti, iniciada en el clima de una
problemática vitalista, común en toda Europa, que inclina al poeta en un primer momento a
concentrarse en los poético como reino de lo puro, con una pasión por la forma, en poesía y
pintura, que no abandonará nunca, y a entregarse a la estilización del populismo y el
andalucismo, con el conocido recurso a la tradición cancioneril. En un segundo momento, tras el
punto álgido de Sobre los ángeles, libro de ruptura estética, se encamina hacia la política,
aunque no sin ambigüedades, pues la presión del dogma del realismo socialista agostó la
posibilidad de poner en tela de juicio la escritura poética y conseguir una transformación
revolucionaria de todas las prácticas ideológicas al proponer una elección drástica: o se es
revolucionario en el mundo o se es revolucionario en el lenguaje. Ante esta disyuntiva, Alberti
opta por el compromiso y por la tradición, aunque no se modo lineal y sin abandonar su
vitalismo.
En una primera etapa, entre 1920 y 1923 escribe Alberti sus primeros poemas, aún
balbuceantes. Con sorprendente precocidad el poeta cuaja en lírico maduro. La lectura de Gil
Vicente y de los Cancioneros de los siglos XV y XVI desencadena la escritura de Marinero en
tierra, que obtiene el Premio Nacional de Literatura de 1924 y significa la consagración de
Alberti como una de las figuras de la nueva poesía. El primer ciclo de su obra se completa con
La amante y El alba del alhelí. Su afinidad temática y formal es manifiesta. Alberti se sitúa en
la tradición de los cancioneros, en sentido no mimético, como adopción creadora de unos
esquemas expresivos y conceptuales.
Una nueva tradición sucederá a la cancioneril en lo que significará una segunda etapa:
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la de Góngora. El resultado es Cal y canto, título hermético. El gongorismo está aquí en la


profunda transfiguración estilística a la que se someten los temas, procedan estos de la historia
literaria o sean facilitados por el mundo moderno transido del fervor futurista.
La tercera etapa está marcada por la grave crisis personal que sacude a Alberti entre
1927 y 1928, y que precipita la ruina del gongorismo, dando como resultado Sobre los ángeles,
seguramente el libro mayor de Alberti, con el que se sitúa a la cabeza del vanguardismo
español. La imaginería clásica salta deshecha y el versolibrismo hace su irrupción triunfante. En
este ámbito se sitúa también Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. La
identificación de conducta privada y pública constituye un rasgo definitorio del surrealismo, que
se traduce en Alberti en una toma de posición ideológica cercana al anarquismo, que deja
definitivamente atrás al despreocupado poeta de los primeros años 20, del que han
testimoniado sus amigos, y lo conduce al ámbito de la poesía civil, cuya primera manifestación
notable es la elegía cívica Con los zapatos puestos tengo que morir, violentísimo poema
iconoclasta y antimonárquico.
Con la llegada de la II República -cuarta etapa- el poeta se escora gradualmente hacia
las posiciones del marxismo revolucionario. En 1934, al publicarse se poesía declara que su
vida y obra están al servicio de la revolución proletaria y considera esos libros poéticos una
contribución irremediable al ciclo ya cerrado de la poesía burguesa. Los poemas de estos años
serán recogidos en De un momento a otro, Trece bandas y cuarenta y ocho estrellas,
Capital de la gloria. Alberti se convierte, otra vez a la cabeza de su generación, en uno de los
grandes cultivadores de la poesía social y de agitación.
Obligado al exilio tras la guerra civil, permanecerá fuera de España hasta 1977, en que
regresa y es elegido diputado en Cortes. En 1983 se le otorga el Premio Cervantes, que supone
el reconocimiento oficial de la España democrática. El poeta vuelve a su país con más de diez
nuevos libros, entre los que destacan obras de repercusión considerable, como Entre el clavel
y la espada, A la pintura, Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima. El poeta regresa a una
lírica de moldes tradicionales y contenidos subjetivos, en la órbita formal de los años 20. En esta
línea se entiende el desajuste estético de que dan fe las Coplas de Juan Panadero, La
primavera de los pueblos, productos de una contradicción no resuelta entre formas y
contenidos.

El tema vital que vertebra el mundo albertiano es la búsqueda del paraíso perdido. En su
obra hay una gran variedad de registros estilísticos, con los que es capaz de adoptar los tonos
más diversos y de cultivar todos los esquemas métricos. El ágil diseño rítmico de las canciones
se conjuga con la palabra elaborada pero precisa del momento barroco, la violencia acerada del
ciclo surrealista, la tersura de los mejores poemas del exilio, o las cabriolas verbales de A la
pintura. En este sentido, su acercamiento a la tradición española ha sido ejemplar por lo que ha
tenido de asimilación no mimética de los mejores tonos y registros de nuestra lengua literaria.
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X. LUIS CERNUDA

Sevilla 1902 - 1963. Estudia Derecho y ejerce como profesor, estuvo exiliado. La obra de
Cernuda tiene una gran unidad y guarda una estrecha relación con los avatares de su vida.
Toda su obra es una proyección del hombre al que ama, siente, contempla o desprecia. La
crítica viene basando el estudio de Cernuda sobre dos presupuestos básicos: la consistencia de
su poética y el estrecho maridaje entre su vida y su obra. Tiempo, soledad, amor y unidad son
los componentes elementales del mundo cernudiano. Su producción es de tipo romántico y el
tema principal es el de la lucha entre sus anhelos y las dificultades reales para llevarlos a cabo.
Las evidentes concomitancias de la poética cernudiana con el romanticismo, como la reducción
a su más pura esencia del lirismo romántico español, se encuentra desde el principio y, sobre
todo, tras el conocimiento de T.S.Eliot, compensadas por el afán de mesura.
La mayor parte de su obra está agrupada bajo el título de La realidad y el deseo,
editada varias veces con añadidos, una realidad y un deseo que siempre están en desacuerdo:
"todos los sueños son irrealizables en este mundo". Siempre contrapone al yo poético el mundo
que la rodea, la libertad y naturalidad frente a la hipocresía social. El deseo es el mismo,
mientras que la realidad es variable, por eso intenta explorarla, desvelar su sentido profundo y
actuar en consecuencia. Pero la contraposición entre la realidad y el deseo le llevan a temas
como la imposibilidad de seguir a la imaginación, la añoranza de un mundo habitable, la
soledad, la angustia ante el paso del tiempo, el deseo de alcanzar la belleza absoluta, la
sensación de fracaso del amor; todo esto hace que su poesía adquiere un matiz elegíaco. Para
Cernuda, para llegar a la comunicación del amor, hay que empezar por el sexo, el amante
busca una relación erótica que le satisface.

Se pueden distinguir dos fases en la poesía de Cernuda. En la primera etapa se parecía


el tono elegíaco, melancólico y amargo de que se hablaba antes, en obras como Perfil del aire,
Égloga, elegía, oda, donde sobre todo se pone de manifiesto su ideal inalcanzable. Con Un
río, un amor se acerca al surrealismo y se revela contra las injusticias sociales que niegan el
amor tras desengaños personales. El lenguaje es sarcástico y desgarrado. Con En los
placeres prohibidos, Donde habite el olvido, Invocaciones a las gracias del mundo exalta
la experiencia amorosa desde distintos puntos de vista: experiencia libre, amarga, de belleza y
libertad, de soledad, de olvido. El estilo de esta etapa rompe con la rima y los ritmos marcados,
incorpora los encabalgamientos y el versículo, adopta un lenguaje más directo y coloquial. A
pesar de parecer el verso desaliñado, hay detrás una enorme elaboración, por medio de un
lenguaje denso y depurado.
La segunda etapa es su poesía de exilio, en que se vuelve más intelectual y
comprometido, adopta reflexiones éticas sobre su nueva realidad, reflexiones religiosas
marcadas por la guerra, las injusticias que se producen en España. A esto se une con el paso
de los años la amargura por el paso del tiempo, adoptanto posiciones de despedida y
testamento. Todo esto se irá viendo en obras como Las nubes, Como quien espera el alba,
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Vivir sin estar viviendo, Con las horas contadas, Desolación de la quimera, etc..
Toda su obra quedará recogida en las cuatro ediciones que realizara, la última ya
póstuma, de La realidad y el deseo.

En cuanto a sus influencias hay que contar, además de la lectura de los clásicos,
guiada por Salinas, la influencia más decisiva fue ejercida por Mallarmé. Al fondo alentaba el
magisterio básico de Juan Ramón Jiménez, bien patente en una atmósfera de indolente
emoción. Es el surrealista español más cercano al modo francés; el surrealismo continuaba la
corriente de los poetas malditos - Baudelaire, Mallarmé, Nerval- y en ella se inscribe Cernuda
cada día más disconforme con la realidad social española. La relectura de Bécquer desde este
entorno le empapa del mejor romanticismo. Con el descubrimiento de los románticos alemanes
y de parte del romanticismo inglés. En todos ellos reconoce Cernuda un ejemplo de conducta y
Hölderlin, a quien traduce, le enseña a proyectar la tragedia, insalvable en términos humanos,
sobre el ámbito del mundo no erosionable de los grandes mitos de Occidente. El primer exilio en
Inglaterra es tan doloroso en el orden personal como fecundo en su poética. Se han
documentado las deudas contraídas con los metafísicos ingleses, en los que aprende la
sumisión de la palabra al ritmo del pensamiento poético, aquí ensayada antes en Unamuno. En
Wordsworth descubre Cernuda la potencia expresiva del lenguaje que le induce a escribir como
se habla. El juego de las máscaras, al tiempo que Eliot le facilita la forma de desdoblamiento del
monólogo dramático.

XI. EMILIO PRADOS Y MANUEL ALTOLAGUIRRE

Al Grupo del 27 se adhieren otros muchos artistas menores y de otros géneros. En el


género poético podemos destacar a dos poetas menores. Emilio Prados ofrece una posición
singular dentro del grupo del 27. Aunque su biografía dibuja un campo coincidente en muchos
rasgos con los demás miembros de la generación y aunque participa activamente en la obra
generacional a través de la revista "Litoral", su peculiar personalidad lo embarca en un itinerario
poético que resulta difícil ajustar a ninguna estética de grupo. Su poesía se caracteriza por su
carácter comprometido política y socialmente, también experimenta con el lenguaje surrealista
al principio de su obra con La voz cautiva, Andando, andando por el mundo, Llanto en la sangre,
etc.. En su etapa de exilio sufre un proceso de misticismo y panteísmo, planteándose sobre la
vida y la muerte, el equilibrio del cosmos, el tiempo, el hombre, con obras como Mínima muerte,
Jardín cerrado, etc..

Manuel Altolaguirre fue impresor y promotor de revistas: "Ambos", "Poesía", "Héroe",


"Atentamente", "La Verónica" y de colecciones de poesía. Fuera de la imprenta reparte su
actividad entre la poesía, el teatro y el cine. Es además traductor de Hugo Y Shelley, editor de
Garcilaso y autor de una valiosa antología de la poesía romántica. Tiene una poesía cálida,
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cordial, transparente, que canta al amor, a la soledad, a la muerte con tonos románticos y con
una gran musicalidad. Se verá en obras como Las islas invitadas, Soledades juntas, etc.. Como
a todos, el exilio y la guerra la marca sufriendo una profunda crisis sentimental que refleja en Fin
de un amor, Poemas de América.
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CONCLUSIÓN

El Grupo poético del 27 o Generación del 27 es nuevamente un movimiento renovador que


surge, en principio, como continuación creativa de las vanguardias poéticas pero que, poco a
poco, evoluciona hacia una rehumanización del arte necesaria ya tras la decadencia del
esteticismo vanguardista.

Apoyados fundamentalmente en el Surrealismo, los poetas del 27 crean un nuevo estilo poético
que intenta armonizar lo popular con lo culto, lo moderno con lo tradicional y lo español con lo
europeo pero siempre cuidando el estilo y lenguaje.

Aunque cada autor mantendrá sus propias características de estilo, es cierto que todos ellos
formaron un grupo compacto que perseguía los mismos objetivos literarios y mantenía una
ideología político-social similar.

La Guerra Civil española supondrá la disgregación brusca del grupo debido a cuestiones
políticas e ideológicas pues la mayoría de los autores se sintieron identificados con la República
española. No obstante, en el exilio unos y en España los menos seguirán creando y abriendo
nuevos horizontes literarios.

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