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 SIGNIFICADO DE LA MUERTE , SU PROCESO A MORIR Y EL

PROCESO DEL DUELO

En los diferentes momentos históricos la muerte ha sido tema de reflexión


adquiriendo
Diversos significados dentro de cada cultura que influyen de una u otra manera,
en la
Conceptualización que tengan las personas con relación al tema.
Generalmente, ocurre que el hecho de pensar en las posibilidades ante la
muerte propia o ajena, hace desplegar una serie de actitudes que puedan ser
predictoras de determinados comportamientos de las personas. Comúnmente
se concibe la muerte como un estímulo aversivo contra la propia
supervivencia, por lo tanto, genera temor, que es la respuesta actitudinal más
típica. También produce ansiedad y preocupación; estas disposiciones pueden
ser adaptativas dentro de un rango normal y motivan a la persona a tener
conductas como la evitación de la muerte, aceptar la muerte como parte
integral de la vida, aceptación de acercamiento por medio de la cual, se concibe
la creencia en una vida feliz después de la muerte y verla como alternativa frente
a una vida dolorosa. Ahora bien para definir la muerte hay que tener claro el
concepto de la muerte, conceptualizado de la siguiente manera, en la
culminación total de toda actividad física, motora y cognitiva consciente o
inconsciente de un ser vivo, Cuando una persona muere dejan de funcionar sus
órganos: corazón, cerebro, hígado, pulmones, etc. Las conexiones eléctricas que
propiciaban su capacidad de sentir (ver, oír, oler, saborear, tocar, tener frío o
calor), pensar o actuar han dejado de funcionar, aún más claro también lo
podemos definir como: acto biológico que hace parte de nuestra vida , desde
que nacemos , en algunos casos nos reproducimos , envejecemos y morimos
que sea el desarrollo normal para llegar a la muerte si sigue el proceso del
desarrollo de la vida , claro teniendo en cuenta que estamos diariamente
expuesto a morir sea por una enfermedad o un accidente entre otros ,los seres
humanos somos los únicos seres vivos consiente que vamos a morir , lo cual
genera principal mente un proceso de aceptación, hay que tener en cuenta que
para ese proceso de aceptación del ser humano tiene unos factores que
condicionan su desarrollo y aceptación que conllevan desde la edad, sexo
,entorno cultural, socioeconómico y social, estos factores son de gran
predisposición para el proceso de morir o ayudar a una personas asimilar la
muerte o vivir un proceso de duelo , ya sea en los casos de la tercera edad o
enfermedades terminales que se enfrenta de manera predecible o digamos en
cierto punto más cercana a la muerte , poder ayudar con sus miedos o temores
que lo predispones , mas el desconocimiento de no saber que va pasar , ahora
bien cuando hablamos de un proceso de duelo ¿ a que nos lleva?¿ Que es? Se
puede definir como un estado de pensamiento, sentimiento, actividad que se
produce como consecuencia de la perdida de una persona o actividad u objeto
amado ,querido o deseado , este proceso de duelo pueden afectar casi todos
los aspectos de la vida de un superviviente. Con frecuencia, el duelo genera un
cambio de estatus y rol. Puede tener consecuencias sociales y económicas,
como la perdida de amigos y en ocasiones de ingresos, se desarrollan dentro del
duelo se puede llegar a la Aflicción: que es una respuesta emocional que se
experimenta en las primeras fases del duelo. Como la agonía es una experiencia
sumamente personal. En la actitud, la investigación ha cuestionado las viejas
ideas de un único patrón de aflicción ¨normal¨ de recuperación. Es importante
tener en cuenta que la aflicción se puede desarrollar de la siguiente manera:
Proceso de aflicción la solución de los problemas psicológicos relacionados con
la pena a menudo adopta la siguiente trayectoria aunque al igual que las etapas
de Kubler puede variar:

1) Choque e incredulidad: inmediatamente después de la muerte los


sobrevivientes suelen sentirse perdidos y confundidos. A medida que toman
conciencia de la perdida el aturdimiento inicial cede el paso a sentimientos
abrumadores de tristeza y llanto frecuente.

2) Preocupación por la memoria de la persona muerta: en la segunda etapa que


puede durar de seis meses a dos años o algo así, el sobreviviente trata de
aceptar la muerte, pero no puede hacerlo todavía. Una viuda quizá reviva la
muerte de su marido y toda su relación

3) Resolución: la última etapa habrá llegado cuando la persona doliente renueva el


interés en las actividades cotidianas. Los recuerdos de la persona que falleció
traen consigo sentimientos de cariño mezclados con tristeza en lugar del dolor
agudo y la añoranza

Los dolientes resilientes expresaban la aceptación de la muerte como un proceso


natural. Después de su pérdida dedicaban relativamente poco tiempo a pensar
y hablar de ello o a buscar el significado de la muerte, aunque la mayoría reporto
añoranza y punzadas emocionales durante los primeros seis meses. El
conocimiento de la aflicción asume diversas formas y patrones tiene
implicaciones importantes en la ayuda que se puede brindar a la gente para lidiar
con la pérdida.

Dentro de la psicología encontramos mecanismo que contribuyen al manejo del


duelo o dolor emocional expuesto a continuación.
Psicoterapia natural-social del duelo
Es importante analizar dicho proceso terapéutico natural-social dentro de una
perspectiva psicoterapéutica integral. Pueden identificarse los
siguientes factores psicoterapéuticos que la sociedad ha generado
históricamente:

1. Afecto, comprensión, apoyo. En cuanto la persona se entera del


fallecimiento de su ser querido expresa llanto, confusión, bloqueo y
desesperación. La famosa fase de negación de la que hablan los manuales
sobre duelo. Lo que hacen las personas que están en condiciones menos
intensas es abrazarle, expresarle afecto, permitir que desahogue su llanto
y en momentos oportunos decir frases que ayuden a expresar y así a
aceptar y procesar lo que está ocurriendo: “fue algo totalmente
inesperado”, “¿cómo pudo ser posible?”, “Dios decidió recogerlo” (es decir,
estuvo fuera de toda previsión y las cosas ocurrieron sin que nadie pudiera
impedirlo). También es muy importante la solidaridad y el acompañamiento
emocional: “Comparto tu dolor”. Las personas que están adoloridas por la
pérdida de un ser querido realmente valoran mucho las expresiones
afectivas y de solidaridad, las cuales son muy favorables para su
recuperación emocional.
2. Narrativa e Integración de realidad. En los momentos en que el doliente
logra disminuir la intensidad de su llanto, se promueve la narración
detallada de los acontecimientos que derivaron en la muerte. Esto permite
cicatrizar la ruptura de la continuidad entre pasado, presente y futuro,
herida o rota por la muerte inesperada, y darle así una mayor
comprensibilidad y posibilidad de aceptación emocional. Esta narrativa
sobre todo es importante durante las primeras horas posteriores al
fallecimiento y después, gradualmente y en vaivén, es conveniente
ocuparse de otros temas cada vez menos cercanos, de tal manera que el
evento se integre como un elemento de la historia general de los dolientes.
Ocurre naturalmente que van llegando personas de más lejos, quienes
vuelven a hacer lo indicado en el punto 1, para luego preguntar y propiciar
otra vez la narración de lo sucedido para después comentar algunas cosas
de su propia historia, con lo que se produce el efecto de vaivén y
gradualidad mencionado.
3. “Terapia ocupacional”. Una manera de disminuir y compensar el estado de
choque y dolor por la pérdida del ser querido lo constituye la realización de
actividades lógicas en esos momentos: poner sillas para que puedan
sentarse las personas que están llegando, llamarles a personas a quienes
se considera necesario avisar, conseguir un ataúd, atender los trámites
para lograr el acta de defunción y para el sepelio, hacer la solicitud para
realizar los rituales funerarios (generalmente religiosos), preparar algo de
comida para las personas que se reúnen, etc. Estas actividades propician
que la atención de los dolientes se dirija por momentos hacia otros temas
amortiguando el sufrimiento emocional que significa concentrarse en la
pérdida; y, al mismo tiempo, realizar esas acciones contribuye a configurar
y aceptar una nueva realidad en la que la persona fallecida no está
presente como antes, sino ahora de una nueva manera.
4. Rituales, cosmovisión y portavocía. Los más preparados para realizar esta
función han sido los sacerdotes de las diferentes religiones. Ellos inducen
a los dolientes y sus allegados a realizar acciones (persignarse, hincarse,
etc.) y expresiones verbales (oraciones) compartidas que expresan dolor y
aceptación por lo ocurrido, con lo cual se va reconfigurando la situación
social que implica la ausencia física del fallecido. También los sacerdotes
explican lo que significa la muerte dentro de su religión con lo que ayudan
a los dolientes a comprender y organizar mentalmente lo sucedido. Todas
las religiones hablan de la vida en otra dimensión en la que ahora está la
persona fallecida, lo que permite a los dolientes sentir que en algún lugar
su ser querido está bien, mejor aún que si estuviera vivo y que algún día
se encontrarán con él. Además, los sacerdotes y otros líderes fungen como
portavoces de la comunidad, al poner en palabras dirigidas a la comunidad,
lo que familiares, amigos y conocidos del difunto están sintiendo y han
estado expresando en forma dispersa. Con la voz del sacerdote o líder se
estructura un sentimiento colectivo que contribuye a una sensación de
compartir todos de manera clara una nueva realidad. En algunos casos la
portavocía también se hace a través de música y cánticos que expresan y
unifican los sentimientos que se están teniendo por todos.
5. Símbolos de vida. Es importante en el proceso de terapia de duelo el
contacto con símbolos de vida que compensen la sensación de muerte que
agobia a los dolientes. El fuego de las velas y de las veladoras, las flores,
el agua, las plantas y el olor del incienso tienen esa función, si bien su uso
tradicional ha generado precisamente una sensación ambigua que resulta
adecuada en esas circunstancias: vida y muerte. La vida que se muere, la
muerte que se vive. Los vivos que sufren su propia muerte en el otro, el
difunto que se mantiene vivo en los vivos. Poco después de que ocurrió el
sismo de 1985 y la Ciudad de México en su conjunto se había convertido
en un símbolo de muerte, en una conferencia sobre el afrontamiento
psicológico de la situación, sugerí que en lo posible las personas salieran
un poco de la ciudad para entrar en contacto con las plantas, con animales,
con el agua, con el sol, como una manera de percibir y valorar la vida y
fortalecer así su capacidad de afrontamiento y de reencauzamiento vital.
6. Símbolos de despedida. A través del proceso de duelo se va
reacomodando y preparando a las personas para la despedida, que
significa la aceptación final de la ausencia física del ser querido. Las
palabras que se dirigen al muerto y otras formas de adiós en medio del
dolor por su partida son elementos importantes para la resignación y
conformación de los dolientes.
7. Ritual de desvanecimiento terapéutico. Cuando acaba de ocurrir el
fallecimiento, durante el velorio y hasta 24 horas ocurren de manera
intensiva e intercalada cada uno de los factores antes mencionado, hasta
el momento del sepelio: la sepultura o la recepción de las cenizas después
de la cremación son el indicador del nuevo lugar, de la nueva circunstancia
del ser querido. Simboliza una nueva relación, una nueva realidad que los
dolientes están aceptando en ese momento. Pero en la medida en que el
significado emocional del difunto era mayor será necesario un proceso de
desvanecimiento en la aplicación de dichos factores psicológicos. Por eso
la religión creó los rezos diarios durante nueve días, que se supone ayudan
al alma del fallecido a hacer el tránsito hacia el cielo o a la otra dimensión.
Dimensión que en la Teoría de la Praxis es justamente la integración del
ser vivo de la persona que ha muerto ahora en los recuerdos, en las
expresiones, en las actitudes y en los proyectos de los vivos. El novenario
contribuye así al proceso necesario de reacomodo psicológico gradual, sin
el cual la confusión, el bloqueo, la desorientación y la irritabilidad, el estado
de conflicto emocional, se mantendrían de manera duradera. Después del
novenario suelen haber rituales y reuniones semanales durante el primer
mes, después esto se realiza de manera mensual durante un año y luego
ocurre cada año hasta que se diluye gradualmente en la comunidad.
Bibliografía:
Papalia, Diane, Wendkos, Sally, Duskin Ruth, 2009, pp.616-642
http://murueta.mx/index.php/textos/27-el-significado-vivo-de-la-muerte-
psicoterapia-de-la-praxis-en-procesos-de-duelo
Investigación realizada por el Grupo de Investigación Medición y
Evaluación Psicológica con el apoyo de la Pontifi cia
Universidad Javeriana Cali.
1
Doctora en Psicología Clínica y de la Salud, Universidad de Granad
Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal