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ETAPAS DE ERIKSON

Bien sabemos que el ser humano evoluciona y aprende a lo largo de toda su vida, siempre y
cuando se cuente con la predisposición personal y el sostén social para que el proceso evolutivo se
realice. De así no suceder, se producirán estancamientos en determinadas etapas, regresiones a
etapas anteriores, o incluso el ingreso precoz a las etapas ulteriores en los casos en los que las
exigencias de las condiciones de vida lo determinen.
Los docentes estamos habituados a encontrarnos con estos obstáculos. Por una parte, trabajamos
con alumnos que parecen negarse a crecer o que tienen conductas propias de un niño más
pequeño; mientras que también lo hacemos con otros que muy tempranamente se ven obligados
a asumir las responsabilidades de la vida adulta (por su ingreso al mundo del trabajo, por una
maternidad o paternidad precoz, o la aparentemente más simple asunción de responsabilidades
en el seno de la familia, como el cuidado y atención de hermanos más pequeños o el
acompañamiento de ancianos).
Así, abordar el estudio de un sujeto que aprende nos exige, en primer lugar, examinar las
condiciones en que este sujeto se constituye y los aprendizajes vitales que cada etapa le requiere
para evolucionar hacia la siguiente.

Siguiendo a Erick Erikson, podemos afirmar que “el desarrollo psicosocial procede según pasos
críticos, siendo lo “crítico” una característica de los cambios decisivos, de los momentos de
elección entre el progreso y la regresión, la integración y el retardo”.
Desarrollo psicosocial, cambios decisivos, elección, son procesos en los que el aprendizaje
constituye una dimensión sustantiva pues todos requieren: comprender situaciones, adaptarse
creativamente a ellas, transformarlas, reorganizar los datos de la realidad para lograr una
interpretación cada vez más integral y completa.
En consecuencia, lo educativo implica un vínculo entre sujetos (en el caso de la educación escolar,
a alumnos y docentes, pero también a los padres) en permanente evolución personal, transitando
sus crisis vitales o evolutivas de un modo enriquecedor y generativo.

Usamos la palabra CRISIS para dar cuenta de los procesos de evolución y cambio.
CRISIS VITAL o evolutiva será, entonces, el proceso necesario e insoslayable por el que todo ser
humano pasa para poder trascender una etapa de la vida y acceder a otra en condiciones de
mayor integración y plenitud.
En términos de Erick Erikson los supuestos subyacentes son:
1) Que la personalidad humana se desarrolla en principio de acuerdo con pasos predeterminados
en la disposición de la persona en crecimiento a dejarse llevar hacia un radio social cada vez más
amplio, a tomar conciencia de él y a interactuar con él.
2) Que la sociedad tiende en principio a estar constituida de tal modo que satisface y provoca esta
sucesión de potencialidades para la interacción y de intentos para salvaguardar y fomentar el
ritmo adecuado y la secuencia adecuada de su desenvolvimiento.
A lo largo de nuestras vidas pasamos por otro tipo de crisis que no tienen ese carácter
predeterminado del que nos habla Erikson. Se trata de las CRISIS INCIDENTALES. Estas crisis no se
nos presentan a todos de la misma manera, y hacen a la singularidad de nuestra existencia: la
muerte de un familiar, el nacimiento de un hijo o de un hermano, el casamiento, las separaciones,
las mudanzas, accidentes, cambios en la situación económica, el mejoramiento o el deterioro de
las condiciones laborales... Se trata de situaciones frente a las que necesitamos cambiar, aprender,
elaborar su sentido, construir alternativas en nuestras vidas. El significado y trascendencia que
cada crisis incidental tenga para nosotros dependerá de la etapa evolutiva en que nos encuentre y
de los recursos psicológicos que hayamos logrado hasta allí.
Para Erikson, el ciclo vital humano puede ser entendido como el tránsito a través de “ocho
edades”, que varían en su cronología según la cultura o el momento histórico de que se trate. Así,
desde el nacimiento hasta la vejez transitamos por diferentes etapas, cada una de las cuales
expresa una crisis central a la que Erikson caracteriza como pares de situaciones y disposiciones en
oposición.

ESTADIO (EDAD): I (0-1) infante


CRISIS PSICO-SOCIAL : Confianza vs.desconfianza
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Madre
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Tomar y dar en respuesta
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Esperanza, fé
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Distorsión sensorial y Desvanecimiento

“La primera demostración de confianza social en el niño pequeño es la facilidad de su alimentación, la


profundidad de su sueño y la relación de sus intestinos. La experiencia de una regulación mutua entre sus
capacidades cada vez más receptivas y las técnicas maternales de abastecimiento, lo ayuda gradualmente a
soportar el malestar provocado por la inmadurez de la homeostasis con que ha nacido”. Paulatinamente, y a
partir de las experiencias de satisfacción de las necesidades que sus proveedores adultos (la madre y quienes
comparten con ella su cuidado) le garantizan, el recién nacido va aprendiendo y configurando una mayor
confianza en el ambiente.“En sus horas de vigilia, cuyo número va en aumento, comprueba que aventuras
cada vez más frecuentes de los sentidos, despiertan una sensación de familiaridad, de coincidencia con un
sentimiento de bondad interior. Las formas de bienestar y las personas asociadas a ellas, se vuelven tan
familiares como el corrosivo malestar intestinal. El primer logro social del niño, entonces, es su disposición a
permitir que la madre se aleje de su lado sin experimentar indebida ansiedad o rabia, porque aquélla se ha
convertido en una certeza interior así como en algo exterior previsible.”El aporte a la construcción de la
confianza básica del recién nacido consiste en combinar el cuidado y provisión con un firme sentido de
confiabilidad personal, dentro del estilo de vida de la propia cultura. Si esto es así, al concluir el primer año de
vida nos encontramos con un bebé que ha construido suficiente confianza en el mundo como para querer
desplazarse en él, manipular los objetos, explorar el espacio. Es decir, arriesgarse en una aventura para la
que está habilitado por su desarrollo motor pero que su precaria posibilidad de discriminación no protege, lo
que dará lugar al ingreso en la etapa posterior, que supone la adquisición de la marcha.

PRIMERA CRISIS: CONFIANZA VS DESCONFIANZA - "Los niños son lo que les han dado"

La crisis ocurre durante el primer año de vida. El niño está tratando de entender si es lo correcto confiar o no
confiar en quienes lo rodean. Asi, desarrolla confianza y seguridad en si mismo, o por el contrario se vuelve
suspicaz, desconfiado y retraído. La esperanza perdurable se refiere a una perspectiva optimista de la vida.
Los niños observan lo que se les brinda y de una básica manera analizan las cosas y determinan si su entorno
es confiable, esto se mostrará, él se comportará de diferente manera cuando el ambiente le es familiar y
agradable a cuando no lo es en absoluto. Como premisa podemos decir que los recien nacidos son personas
indefensas, totalmente dependientes. Los bebés desde su nacimiento a los 18 meses están conociendo el
mundo y sorprendiendose de todo lo que los rodea, asi como tambien, sirviendose de lo que su entorno mas
cercano le da, por esta importante razon, el niño no discrimina la ayuda que se le da, solo la recibe, y asi se
crea la primera idea que conocemos como "confianza", esta es la base para la seguridad del desarrollo del
bebé, si el bebe no tiene la confianza de que sus padres están ahi para brindarle lo que necesitan, como
esperaremos que en el futuro se sienta respaldado y seguro de lo que hace?.La primera etapa se da desde le
nacimiento hasta el primer año de vida. Junto con la lactancia, se desarrolla en el bebe recién nacido la
sensación física de confianza. El bebe recibe el calor del cuerpo de la madre, de su pecho y sus cuidados
amorosos. Se desarrolla el vínculo que será la base de sus futuras relaciones con otras personas importantes,
en especial el padre y hermanos. El bebe es receptivo a los estímulos ambientales, principalmente a través de
la boca, pero es incorporativo también a través de los sentidos. Es por ello sensible y vulnerable, a las
experiencias de frustración.Son las experiencias más tempranas que proveen aceptación, seguridad, y
satisfacción emocional y están en la base de nuestra desarrollo de individualidad.Las madres crean un
sentimiento de confianza en sus hijos mediante ese tipo de dirección que combina en su calidad, la
satisfacción sensitiva de las necesidades individuales del bebe con un firme sentimiento de confianza
personal.Depende entonces del sentimiento de confianza que tengan los padres en sí mismos y en los demás,
el que lo puedan reflejar en sus hijos.Es la combinación de amor y firmeza de los padres unido a su capacidad
para inculcar en el niño una convicción profunda del sentido de lo que hacen, lo fundamental en el sentimiento
de la propia confiabilidad.Posibles problemas, temores infantiles como el "haber sido vaciado" o simplemente
"haber sido abandonado" y también haber sido dejado "muriéndose de hambre por falta de estímulos" , que
están luego presentes en estados depresivas de "estar vacío" y de "no servir para nada". Cuando las figuras
parentales son rechazantes, contradictorias, sobreprotectoras en forma variada, pero su imagen y su rol es
difuso en su propia identidad adulta, como pareja no están en armonía. La percepción que la familia tiene del
individuo es negativa, dándose una relación entre los conflictos familiares y los problemas futuros del niño,
donde se afirma la desconfianza. El primer estadio, el de infancia o etapa sensorio-oral comprende el primer
año o primero y medio de vida. La tarea consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la
capacidad para desconfiar. Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad,
consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo
social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las
respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con
él. Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infante o le hacen daño; si
otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño
desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás. De todas
maneras, es muy importante que sepamos que esto no quiere decir que los padres tengan que ser los
mejores del mundo. De hecho, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño
llora, le llevarán a desarrollar una tendencia maladaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo
excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará
todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada. Aunque, de hecho, es peor aquella
tendencia que se inclina sobre el otro lado: el de la desconfianza. Estos niños desarrollarán la tendencia
maligna de desvanecimiento (mantenemos aquí la traducción literal de “withdrawal”, como caída o
desvanecimiento. Para mayor información sobre los términos técnicos aplicados a la teoría de Erikson,
refiérase a la bibliografía al final del resumen. N.T.). Esta persona se torna depresiva, paranoide e incluso
puede desarrollar una psicosis. Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte
creencia en la que se considera que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas
vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz
de esperar sin demasiado jaleo a demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: mamá y papá no
tienen por qué ser perfectos; confío lo suficiente en ellos como para saber esta realidad; si ellos no pueden
estar aquí inmediatamente, lo estarán muy pronto; las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo
posible por arreglarlas. Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el
amor, en la profesión y muchos otros dominios de la vida.

ESTADIO:II (2-3) : bebé


CRISIS PSICO-SOCIAL : Autonomía vs. vergüenza y duda
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Padres
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Mantener y dejar ir
VIRTUDES PSICOSOCIALES : Voluntad, determinación
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Impulsividad y MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES:
Compulsión
El segundo estadio o crisis corresponde al llamado estadio anal-muscular de la niñez temprana, desde
alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado
de autonomía, aún conservando un toque de vergüenza y duda. Si papá y mamá (y otros cuidadores que
entran en escena en esta época) permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de
autonomía o independencia. Los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado. Se requiere,
en este sentido, un equilibrio. La mayoría de la gente le aconsejan a los padres que sean “firmes pero
tolerantes” en esta etapa, y desde luego el consejo es bueno. De esta manera, el niño desarrollará tanto un
autocontrol como una autoestima importantes.Por otra parte, en vez de esta actitud descrita, es bastante fácil
que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda. Si los padres acuden de inmediato a sustituir las
acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no
puede hacer las cosas por sí mismo. Debemos tener presente que el burlarnos de los esfuerzos del niño
puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades. También hay otras formas de hacer
que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si le damos al niño una libertad sin restricciones con una
ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él podría hacer solo, también le estamos diciendo que no
es lo suficientemente bueno. Si no somos lo suficientemente pacientes para esperar a que el niño se ate los
cordones de sus zapatos, nunca aprenderá a atárselos, asumiendo que esto es demasiado difícil para
aprenderlo.No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que incluso es bueno. Sin
ello, se desarrollará lo que Erikson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más
tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el lanzarse de cabeza a situaciones sin
considerar los límites y los atropellos que esto puede causar. Peor aún es demasiada vergüenza y duda, lo
que llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad. La persona compulsiva siente
que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El
seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a
cualquier precio. Muchos de ustedes reconocen lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de
uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia sus hijos podría ayudarles a evitar el camino
recorrido que ustedes han seguido. Y quizás también deberían darse un respiro ustedes mismos.Si logramos
un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, desarrollaremos la virtud de
una voluntad poderosa o determinación. Una de las cosas más admirables (y frustrantes) de un niño de dos o
tres años es su determinación. Su mote es “puedo hacerlo”. Si preservamos ese “puedo hacerlo” (con una
apropiada modestia, para equilibrar) seremos mucho mejores como adultos.Se trata de una crisis
caracterizada por tanteos y temores. El niño cuenta con un grado de autonomía para ir de un lugar a otro,
subirse a todos lados, pegar o llorar para conseguir lo que desea, pues necesita tener todo para sí. La duda
surge ante un universo que no responde enteramente a esta necesidad, que está plagado de peligros dado lo
precario de estas manipulaciones. Esta duda se incrementa ante los “no” de las personas que el niño ama y
busca cuando necesita ayuda y consuelo.La vergüenza se expresa en la necesidad de ocultar el rostro y suele
explotar, ante un sentimiento de pequeñez, con rabietas y llantos.“El control exterior en esta etapa debe ser
firmemente tranquilizador. El niño debe llegar a sentir que la fe básica en la existencia, que es el tesoro
perdurable salvado de las rabietas de la etapa oral, no correrá peligro ante su súbito cambio de actitud, este
deseo repentino y violento de elegir por su propia cuenta, de apoderarse de cosas con actitud exigentes de
eliminar empecinadamente. La firmeza debe protegerlo contra la anarquía potencial de su sentido de
discriminación aún no adiestrado, de su incapacidad para retener y soltar con discreción.”La resolución de una
crisis vital nos abre la entrada a otra etapa.Se trata de una crisis caracterizada por tanteos y temores. El niño
cuenta con un grado de autonomía para ir de un lugar a otro, subirse a todos lados, pegar o llorar para
conseguir lo que desea, pues necesita tener todo para sí. La duda surge ante un universo que no responde
enteramente a esta necesidad, que está plagado de peligros dado lo precario de estas manipulaciones. Esta
duda se incrementa ante los “no” de las personas que el niño ama y busca cuando necesita ayuda y
consuelo.La vergüenza se expresa en la necesidad de ocultar el rostro y suele explotar, ante un sentimiento
de pequeñez, con rabietas y llantos.“El control exterior en esta etapa debe ser firmemente tranquilizador. El
niño debe llegar a sentir que la fe básica en la existencia, que es el tesoro perdurable salvado de las rabietas
de la etapa oral, no correrá peligro ante su súbito cambio de actitud, este deseo repentino y violento de elegir
por su propia cuenta, de apoderarse de cosas con actitud exigentes de eliminar empecinadamente. La firmeza
debe protegerlo contra la anarquía potencial de su sentido de discriminación aún no adiestrado, de su
incapacidad para retener y soltar con discreción.” La resolución de una crisis vital nos abre la entrada a otra
etapa.

Etapa 2: Desarrollo del sentido de autonomía en la primera infancia

El segundo estadio según Eric Erikson corresponde al llamado estadio anal-muscular de la niñez temprana,
desde los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea es alcanzar un cierto grado de autonomía, aún
conservando la vergüenza y duda. Los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado. Se
requiere, en este sentido, un equilibrio. Si los padres acuden de inmediato a sustituir las acciones dirigidas a
explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido. Erikson llama impulsividad, una especie de
premeditación sin vergüenza que más tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el
lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar.

La demasiada vergüenza y duda, llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad.
Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía, la vergüenza y la culpa desarrollaremos la
virtud de una voluntad poderosa o determinación. Muchas de sus actitudes son de negatividad de manera de
expresar su voluntad a la realización de alguna actividad. Expresan las emociones con fuerza y experimentan
cambios bruscos en el humor. En contraste al negativismo, el ritualismo, la necesidad de mantener las cosas
siempre iguales y predicables que proporcionan sensación de alivio y tranquilidad. La perdida del ritualismo
denota una perdida de la autonomía. Erikson se centra el estudio del yo (ego) durante esta fase de desarrollo,
afirma que el niño tiene que enfrentarse a los impulsos del ello, intenta tolerar la frustración y aprender modos
socialmente aceptables para actuar en el entorno. Se observa el inicio rudimentario del superyo, instancia que
supone interiorización de la moral del entorno y la incorporación de la cultura. Con el desarrollo del yo los
niños comienzan a diferenciarse entre si.

Acá las relaciones significativas son los padres; y la tarea primordial es alcanzar un cierto grado de
autonomía, conservando un toque de vergüenza y duda.Ya que sin este toque de vergüenza y duda, se
desarrolla lo que Erikson llama impulsividad.Si papá y mamá, y otros cuidadores que entran en escena en
esta época, permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía o
independencia.En cambio, si los padres acuden y sustituyen las acciones dirigidas a explorar y a ser
independiente, el niño se dará por vencido, y asumirá que no puede hacer las cosas por sí mismo. Hay que
tener presente que burlarse de los esfuerzos del niño puede llevarlo a sentirse avergonzado y dudar de sus
habilidades.Como ya dijimos, para una resolución positiva se requiere un equilibrio.Entonces, los padres no
deben desalentarlo ni tampoco empujarlo demasiado.Para que el niño desarrolle una autonomía suficiente,
hay que ser suficientemente pacientes y tolerantes, pero firmes a la vez.Por otro lado, si hay demasiada
vergüenza y duda, habrá compulsión.Además, esta etapa está relacionada con el control de los esfínteres; y
este desarrollo es lento, progresivo, y no siempre estable.Por lo cual, el niño pasa por momentos de
vergüenza y duda.El niño comienza a desarrollar voluntad y autocontrol de un yo naciente; y se afirma
muchas veces oponiéndose a los demás.Experimenta una primera emancipación que se repetirá en
posteriores etapas, de diferentes maneras.

El niño empieza a experimentar su propia voluntad autónoma experimentando fuerzas impulsivas que se
establecen en diversas formas en la conducta del niño, y se dan oscilando entre la cooperación y la
terquedad, entre el sometimiento dócil y la oposición violenta. Todo esto tiene su explicación en la dinámica
entre los impulsos instintivos, las exigencias de la realidad y el yo.Las actitudes de los padres y su propio
sentimiento de autonomía son fundamentales en el desarrollo de la autonomía del niño. Este establece su
primera emancipación (de la madre) en este estadio de forma tal que en posteriores etapas (la adolescencia
por ejemplo) repetirá esta emancipación de muchas maneras para ser alguien que puede desear libremente, y
orientarse por sí mismo.Son las experiencias más tempranas de libre voluntad y deseo, la afirmación de una
incipiente y rudimentario yo. Esta etapa está ligada al desarrollo muscular y de control de las eliminaciones del
cuerpo. Este desarrollo es lento y progresivo y no siempre es consistente y estable por ello el bebe pasa por
momentos de vergüenza y duda.Posibles problemas.- Las actitudes de los padres pueden dificultar al niño
crecer hacia su independencia en una madurez y autocontrol responsable. Esto sucede cuando se marca el
camino a una propensión duradera hacia la vergüenza y duda, deterioro de la autoestima y esto está en la
base de situaciones emocionales conflictivas. Una autoconciencia rígida precozmente alertada será la base de
excesivos temores a equivocarse, duda y de inseguridad en sí mismo. Es necesario evitar avergonzar
innecesariamente al niño, u obligarlo a hacer algo sin ninguna proporción con su edad o capacidad. Mejor que
castigar es prevenir, explicar, dialogar, escuchar, dar ejemplo y dar otra oportunidad. La educación del niño es

ESTADIO: III (3-6): prescolar


CRISIS PSICO-SOCIAL : Iniciativa vs. culpa
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Familia
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Ir más allá jugar
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Propósito, coraje
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Crueldad y Inhibición
también controlarlo, pero mejor aún, con su cooperación y apoyo.

Si los preescolares llegaron a dominar las tareas del periodo en que empezaron a andar, están preparados
para enfrentarse al desarrollo que supone esta etapa.

La principal tarea psicosocial del periodo preescolar es adquirir un sentido de iniciativa, ya que están en la
etapa de aprendizaje energético, en el cual sienten satisfacción por el éxito de sus actividades. El conflicto
surge cuando sobrepasan los límites de su capacidad y búsqueda, experimentando un sentimiento de culpa
por no haberse comportado o actuado de forma apropiada.

Un pensamiento que resulta especialmente estresante es desear la muerte de uno de los padres. Se
desarrolla un sentido de rivalidad o competencia entre el niño y el padre del mismo sexo, esto se resuelve por
medio de una fuerte identificación con el padre. En caso de que el padre muera previo al fin del proceso de
identificación, el niño puede sentirse abrumado por la culpa de haberle deseado la muerte; en este caso es
fundamental aclarar que los deseos no provocan los acontecimientos.

El desarrollo del superego (superyo) o conciencia comienza hacia el final de la etapa en que empiezan a
caminar y compone una tarea principal de los preescolares. El aprendizaje de la diferencia entre lo bueno y lo
malo constituye el comienzo del sentido moral.

El desarrollo de la conciencia supone aprender las costumbres socioculturales de la herencia familiar. Según
el tipo de actitudes transmitidas, los niños aprenderán valores de tolerancia.

DESARROLLO PSICOSOCIAL EN LA INFANCIA TEMPRANA (DE 3 A 6 AÑOS)


El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos. Es lo que pensamos acerca de
quiénes somos, la imagen general de nuestras capacidades y rasgos.
ADQUISICIÓN DEL CONCEPTO DE SÍ MISMO
La autodefinición es el conjunto de características utilizadas para describirse a sí mismo.
La creciente comprensión de los niños acerca de sí mismos ocurre en tres etapas:
1. Representaciones Únicas (4 años)
2. Relaciones de Representación (5-6 años)
3. Sistemas de Representación (Infancia Intermedia)
El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos. Es lo que pensamos acerca de
quiénes somos, la imagen general de nuestras capacidades y rasgos.
1. REPRESENTACIONES ÚNICAS (4 AÑOS):
Las afirmaciones respecto a sí mismo son independientes y unidimensionales. Su pensamiento
pasa de un punto a otro sin conexiones lógicas. En esta etapa, el niño no concibe la
experimentación de dos emociones al mismo tiempo (ej. “feliz y asustado”).
Su pensamiento es de “TODO O NADA”. Le es imposible reconocer que su yo real no es igual a su
yo ideal.
2. RELACIONES DE REPRESENTACIÓN (5 - 6 AÑOS):
El niño comienza a realizar conexiones lógicas entre partes de la imagen que tiene de sí mismo. Ej.
“puedo correr rápido y trepar alto; puedo lanzar una pelota muy lejos”.
Sin embargo, estas asociaciones aún se expresan en términos de todo o nada. Dado que bueno y
malo son opuestos, no logra ver cómo puede ser bueno para algunas cosas y no para otras.
3. SISTEMAS DE REPRESENTACIÓN (INFANCIA INTERMEDIA):
El niño comienza a integrar características específicas del yo en un concepto multidimensional. Ej.
“Soy bueno para el fútbol, pero malo para las matemáticas”.
COMPRENSIÓN DE LAS EMOCIONES
EMOCIONES DIRIGIDAS AL YO
Las emociones dirigidas al yo, como la vergüenza y el orgullo, se desarrollan durante el tercer año,
después que los niños han adquirido conciencia de sí mismos.
EMOCIONES SIMULTÁNEAS
Parte de la confusión en la comprensión de los propios sentimientos se relaciona con la
incapacidad de reconocer que pueden experimentar diferentes reacciones emocionales al mismo
tiempo.
CRISIS DEL DESARROLLO: INICIATIVA V/S CULPA
La necesidad de manejar los sentimientos conflictivos respecto al yo es el centro de la tercera
crisis del desarrollo de la personalidad identificada por Erik Erikson: la Iniciativa frente a la Culpa.
El conflicto surge por el sentido del propósito en desarrollo, el cual permite que el niño planee y
lleve a cabo las actividades, y por los crecientes remordimientos de conciencia que el niño puede
tener respecto a tales planes. Este conflicto señala la separación entre dos partes de la
personalidad: la parte que sigue siendo un niño, llena de deseo de probar cosas nuevas y la parte
que está convirtiéndose en adulto y que continuamente examina la conveniencia de los deseos y
acciones.
Los niños que aprenden a regular estos impulsos opuestos desarrollan la virtud del propósito, el
coraje de vislumbrar y perseguir metas sin sentirse indebidamente inhibidos por la culpa o el
temor al castigo.
AUTOESTIMA
La autoestima de los niños menores (el juicio que hacen respecto a su propio valor), no se basa en
una estimación realista de las capacidades o rasgos de la personalidad.
La autoestima es la niñez temprana tiende a ser global:
“soy bueno” o “soy malo”.
Cuando la autoestima es alta, el niño está motivado a mejorar. Sin embargo, si ésta depende del
éxito, los niños pueden considerar que las fallas o las críticas son una recriminación a su valor y
pueden sentirse incapaces de hacer algo mejor. Este patrón de indefensión se caracteriza por
niños que se culpan, que no son perseverantes, que esperan poco de sí mismos y que
experimentan emociones negativas.
GÉNERO
La identidad de género, conciencia del propio género (ser hombre o ser mujer) y de todo lo que
éste implica, es un aspecto importante del autoconcepto en desarrollo.
Las diferencias de género son diferencias psicológicas comportamentales entre los sexos. Aunque
algunas se tornan más pronunciadas después de los 3 años, los niños y las niñas en general
continúan siendo más similares que diferentes.
EL JUEGO
El juego es el trabajo de los pequeños y contribuye a todos los dominios del desarrollo.
A través de él, los niños estimulan los sentidos, aprenden a utilizar sus músculos, coordinan la
visión con el movimiento, obtienen el dominio sobre su cuerpo y adquieren nuevas habilidades.
Mediante la actuación ensayan roles, afrontan emociones incómodas, mejoran su comprensión
respecto al punto de vista de otras personas y construyen una imagen del mundo social.
Los investigadores clasifican el juego de los niños según su contenido (lo que los niños hacen
cuando juegan) y su dimensión social (si juegan solos o con otros).

ESTADIO: IV (7-12): escolar


CRISIS PSICO-SOCIAL : Laboriosidad vs. inferioridad
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Vecindario y escuela
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Completar , Hacer cosas juntos
VIRTUDES PSICOSOCIALES:Competencia
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Virtuosidad Unilateral y Inercia

En la etapa escolar adquieren el sentido de confianza básica en el seno de una familia estable y
amorosa, que ha preparado al niño para enfrentarse a experiencias y relaciones más allá de su
grupo íntimo. En algún momento entre los 6 años y la primera adolescencia se alcanza un sentido
de laboriosidad . Esto da entusiasmo para desarrollar capacidades propias y participar en trabajos
con sentido y útiles socialmente. En esta etapa crece el sentido de independencia y quiere
emprender tareas que pueda finalizar. El deseo de independencia se satisface mediante la
exploración y manipulación del entorno al interaccionar con semejantes. Los refuerzos adicionales
(notas, recompensas, y reconocimientos) proporcionan entusiasmo y estimulo. Los niños
aprenden el valor del trabajo en grupo, están ansiosos por hacer cosas junto con otros, desde
hacer cosas o de planearlas compartir tareas, y los beneficios que derivan al dividir el trabajo.
Con respecto a la inferioridad, es debido a la insatisfacción y descontento por no sentirse capaz de
hacer cosas y de hacerlas bien y aún perfecta; el sentimiento de inferioridad, le hacen sentirse
inferior psicológicamente, ya sea por su situación económica- social, por su condición "racial" o
debido a una deficiente estimulación escolar, pues es precisamente la institución escolar la que
debe velar por el establecimiento del sentimiento de laboriosidad.

Juegos
Los juegos constituyen una parte importante del trabajo del niño a través del cual logra dominar
las tareas del desarrollo de la autonomía .El juego también proporciona un mecanismo por medio
del cual integrara todos los aspectos de desarrollo (social, cognoscitivo, emocional y destrezas
motoras toscas y finas) Los tipos de juego mas empleados a esta edad son el juego solitario y el
paralelo. El juego solitario, en el cual los niños juegan solos y están absorbidos en su actividad
privada, se observa en general al empezar esta edad.Los juegos paralelos, en los cuales los niños
juegan juntos con otros, pero todavía están absorbidos principalmente en su propia actividad, de
ordinario se observan mas adelante. Sin embargo puede realizarse otro tipo de juegos en
cualquier momento. La curiosidad relacionada con esta edad, facilita la adquisición y refinamiento
de destrezas motoras toscas y finas así como los procesos y destrezas cognocitivas y de lenguaje.

Rol de la cultura en esta etapa: Elementos tecnológicos


El sentido de COMPETENCIA que se desarrolla en la cuarta etapa es apoyado por los elementos
tecnológicos de la cultura, particularmente la manera en que el trabajo es dividido entre la gente.
Las oportunidades limitadas por la discriminación son particularmente dañinas para el desarrollo
de esta etapa, así como el sobre énfasis en el trabajo como base de la identidad.

ESTADIO: V (12-18 o más): adolescencia


CRISIS PSICO-SOCIAL : Identidad yoica vs. confusión de roles
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Grupos, Modelos de roles
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Ser uno mismo. Compartir : ser uno mismo
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Fidelidad, lealtad
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Fanatismo y Repudio

El concepto mejor conocido de Erikson es es la crisis de identidad, la etapa de desarrollo de la


adolescencia. En ese momento de la transición hacia los roles del adulto, el adolescente lucha por
lograr un sentido de IDENTIDAD. Erikson definió el sentido de identidad del yo como " la captación
del hecho de que existe una mismidad y continuidad en los métodos sintetizadores del yo, el estilo
de la individualidad de uno, y ése es el estilo que coincide con la mismidad y la continuidad del
significado de uno para los otros significativos en la comunidad inmediata". La tarea es encontrar
una respuesta a la pregunta ¿Quién soy? que es mutuamente agradable para el individuo y los
demás. Las identificaciones tempranas con los padres y otros modelos de roles tienen su
influencia, pero el adolescente debe desarrollar una identidad personal que vaya más allá de estas
identificaciones. Una ocupación es con frecuencia un centro importante de la identidad y la
exploración de las diferentes posibilidades de carrera es parte del proceso de lograr una identidad.

La CONFUSIÓN DE LA IDENTIDAD ocurre si una identidad coherente no puede ser lograda. Ninguna
identidad prevalece como el núcleo. Otra resolución no deseable de la crisis de i dentidad es el
desarrollo de una IDENTIDAD NEGATIVA, esto es, una identidad basada en los roles no deseables
en la sociedad tales como la identidad como delincuente juvenil. Cuando los jóvenes delincuentes
son encarcelados con los criminales, esto puede alentar el desarrollo de tal identidad negativa. La
cultura proporciona imágenes claras de tales identidades negativas, haciéndolas más atractivas a
aquellos que encuentran que una identidad valorada positivamente parece inalcanzable.

La sociedad puede sistir a la resolución de esta etapa al proporcionar una MORATORI, un período
en el que el adolescente es libre de explorar diversos roles adultos sin tener lasobligaciones que
vendrían con la adultez real. Tener laoporunidad de estudiar varios campos, aun cambiar de
carrera, en la universidad antes de establecer un compromiso de carrera proporciona una
moratoria. Erikson destacó laimportancia dela exploración, teniendo también que un compromiso
temprano hacia una identidad en particular sea riego de una elección pobre. Además, no
proporcionaría una oportunidad para desarrollar la fortaleza del yo de esta etapa: FIDELIDAD, la
cual definió como " la habilidad para mantener lealtades libremente a pesar de las contradicciones
inevitables de los sistemas de valor". Antes de la resolución de la identidad,las preguntas ylos
experimentos del adolescente; después,el adulto ha hecho sus compromisos y está luchando por
honorarlos.

Desarrollo y tipos de identidad

La principal tarea del adolescente: averiguar quién es y qué quiere hacer en la vida
La adolescencia es actualmente una etapa de aplazamiento, un tiempo en el que se dispone de
una capacidad física y cognitiva muy próximas a las de un adulto, pero en el que no se asumen
todavía las responsabilidades propias de dicha edad (trabajo, familia...)(Erikson, 1971). Período
que permite una incorporación gradual a dicho papel así como la posibilidad de conocer distintas
posibilidades para desempeñarlo, cuestionar las experiencias reales, poder elegir entre ellas, o
construir otras nuevas. Esta característica del adolescente (disponer de una capacidad física y
cognitiva similar o superior a la de los adultos, ver la vida como un conjunto de posibilidades
todavía sin explorar, ausencia de responsabilidades y tendencia a criticar a los adultos de forma
radical) puede originar frecuentes enfrentamientos con los adultos que tienen la responsabilidad
de educarle.
Las características mencionadas en el párrafo anterior pueden ayudar a que el adolescente
resuelva su tarea más importante: la construcción de una identidad propia, diferenciada, la
elaboración de un proyecto vital en sus distintas esferas, de forma que se pueda dar una adecuada
respuesta a preguntas como las siguientes: ¿quién soy yo?, ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿en
qué quiero trabajar?, ¿cómo quiero que sea mi vida social y mi vida familiar?, ¿cuáles son mis
criterios morales?, ¿cuáles son los valores por los que merece la pena comprometerse?
El logro de una identidad positiva y diferenciada, que favorezca el compromiso personal y
constructivo con las respuestas que uno mismo ha dado a dichas preguntas, difícilmente se
alcanza antes de acabar la adolescencia (19 o 20 años), y generalmente algo más tarde. Cuando
dicha tarea se resuelve adecuadamente se produce una identidad lograda, que se caracteriza por
dos criterios generales:
1) Es el resultado de un proceso de búsqueda personal activa y no una mera copia o negación de
una identidad determinada. En dicho proceso el adolescente se plantea distintas posibilidades,
duda entre varias alternativas y busca activamente información sobre cada una de ellas (sobre
cómo viven y trabajan personas que las representan, por ejemplo). La construcción de la identidad
surge después de dicho proceso, durante el cual el adolescente puede experimentar cierta
inestabilidad.
2) Permite llegar a un nivel suficiente de coherencia y diferenciación, integrando: a) la diversidad
de papeles que se han desempeñado y se van a desempeñar (en la familia, en trabajo...); 2) la
dimensión temporal (lo que se ha sido en el pasado, lo que se es en el presente y lo que se
pretende ser en el futuro); 3) lo que se percibe como real y como posible o ideal; 4) la imagen que
se tiene de uno mismo y la impresión que se produce en los demás (amigos, compañeros, padres,
profesores...).
No todos los adolescentes resuelven adecuadamente la tarea crítica de la adolescencia ni
consiguen, por tanto, una identidad diferenciada y coherente. La crisis de identidad puede
producir una serie de respuestas que reflejan cierto desequilibrio temporal, y que cuando se
prolongan en exceso coinciden con las respuestas inadecuadas a dicha tarea, entre las cuales cabe
destacar:
1) La identidad difusa, ignorando quién es uno mismo o hacia donde va. Problema que se detecta
por: la ausencia de objetivos y la apatía, la incapacidad de esforzarse con cierta intensidad o
durante un tiempo prolongado en una determinada dirección, la dificultad para decidir o para
comprometerse con las propias decisiones. Estas características, que son relativamente frecuentes
al principio de la adolescencia, pueden ser consideradas como problema cuando se prolongan en
exceso, impidiendo una adecuada autorrealización en edades posteriores. Los adultos con difusión
de identidad son inseguros, inestables y tienen una gran dificultad para comprometerse con
proyectos o acciones emprendidas, parecen vivir permanentemente en la adolescencia, en crisis
de identidad.
2) La fijación prematura de identidad, es el extremo opuesto al problema anterior. En esta
condición el individuo puede tener proyectos y objetivos claramente definidos, pero estos no son
el resultado de una búsqueda personal entre distintas alternativas, sino la consecuencia de una
presión social excesiva (generalmente de la propia familia) y/o de su propia dificultad para
soportar la incertidumbre que genera el cuestionamiento de una identidad proporcionada por
otro(s). Los adolescentes que establecen sus proyectos vitales de forma prematura, sin crisis ni
cuestionamiento de una opción propuesta por otra persona (y que suelen decir haber elegido
incluso desde su infancia) pueden parecer más tranquilos y equilibrados que sus compañeros
cuando estos atraviesan por dicha crisis. Entre los riesgos que implica la identidad
prematuramente definida cabe destacar: 1) el empobrecimiento de dicha identidad, limitando las
posibilidades de desarrollo del individuo, así como su capacidad para comprometerse y luchar por
lo que ha elegido cuando esta elección no fue realizada con la suficiente madurez; 2) o graves
discrepancias entre las decisiones adoptadas (ocupación, pareja, estilo de vida) y determinadas
características personales, con el consiguiente riesgo que de ello se deriva en el desarrollo
posterior produciendo insatisfacción con las decisiones adoptadas o la tendencia a vivir la crisis de
identidad en edades posteriores cuando su solución resulta más difícil.
3) La identidad negativa, se produce cuando resulta muy difícil la búsqueda de alternativas
constructivas a una determinada identidad convencional (la que proponen los padres o la
sociedad, por ejemplo), pero no se quiere seguir dicha propuesta, sino que se reacciona contra
ella, negándola. El resultado de dicho proceso suele ser también muy estereotipado y limita
considerablemente el desarrollo del individuo, puesto que éste suele producirse en referencia a
una determinada identidad aunque en sentido contrario. Una buena parte de las conductas
antisociales que presentan algunos adolescentes pueden ser una consecuencia de su identidad
negativa. Cuando esta condición queda como estilo permanente de identidad puede producir
graves problemas tanto para el propio individuo como para los demás.
La identidad lograda (coherente y diferenciada) comienza a manifestarse a partir de los 20 años,
pudiéndose producir ritmos de desarrollo distintos según el ámbito al que se refiere (ocupación,
familia, valores....).Los adultos con una identidad lograda tienen más capacidad para superar los
problemas sociales y emocionales que los adultos con identidad difusa, prematura o negativa.

Rol de la cultura en esta etapa : Perspectivas Ideológicas

La virtud de la FIDELIDAD, la cual surge de la quinta etapa psicosocial, permite al individuo ser fiel
a una ideología. por tanto, lasperspectivas ideológicas de la sociedad apoyan, a veces incluso
promueven, la fortaleza de este yo. La causa puede serpolítica,social, u ocupacional o de otra
forma. Erikson enumeró una relación compleja entrelasetapas del desarrollo y el cambio cultural:

"Es através de su ideología como los sitemas sociales participan en el carácter de la sigueinte
generación y tratan de absorber dentro de su alma el poder rejuvenecedor de la juventud. La
adolescencia, es por tanto, un regenerador vital en el proceso de la evolución social, ya que la
juventud puede ofrecer sus beneficios y enegías tanto para la conservación de aquello que
continúa sintiéndose verdadero comopara la corrección revolucionaria de aquello que haperdido
su significado regenerador".

Esta etapa permite reevaluar el papel de la tecnología y encontrar su límites apropiados.

ESTADIO: VI (los 20’s): adulto jóven


CRISIS PSICO-SOCIAL :Intimidad vs. aislamiento
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Colegas, amigos
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Perderse y hallarse a uno mismo en otro
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Amor
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Promiscuidad y Exclusividad

En la adultez temprana, aproximadamente desde los 20 a los 25 años, las personas comenzamos a
relacionarnos más íntimamente con los demás. Exploramos las relaciones que conducen hacia
compromisos más largos con alguien que no es un miembro de la familia.

Completar con acierto esta etapa puede conducir a relaciones satisfactorias y aportar una
sensación de compromiso, seguridad, y preocupación por el otro dentro de una relación. Erikson
atribuye dos virtudes importantes a la persona que se ha enfrentado con éxito al problema de la
intimidad: afiliación (formación de amistades) y amor (interés profundo en otra persona).
Evitar la intimidad, temiendo el compromiso y las relaciones, puede conducir al aislamiento, a la
soledad, y a veces a la depresión.
¿Por qué intimidad?
Porque el adulto joven, que dispone de una identidad lograda a lo largo de las etapas previas, está
abierto y necesitado de fundir su identidad con otras identidades. La intimidad es entendida por
Erikson como la capacidad para entregarse a asociaciones concretas y para desarrollar la fuerza
ética necesaria para cumplir con los compromisos que plantean estas asociaciones, sean
amorosas, laborales, profesionales, culturales, políticas, o gremiales, y aún cuando sea necesario
asumir ciertos sacrificios.
Si la persona que transita por esta etapa evita estas alianzas solidarias por temor a la pérdida de su
propia identidad, el peligro resultante es el aislamiento.
El distanciamiento, el rechazo o la desvalorización, las actitudes competitivas, son peligros que se
corresponden con el componente negativo de esta edad: el aislamiento. Todas estas elecciones
suponen la posibilidad de asumir compromisos y a la vez, de ir construyendo concepciones acerca
de las circunstancias fundamentales de la vida (concepción de familia, de trabajo, de amistad,
etc.). Es la edad de la construcción así como la siguiente –generatividad vs. estancamiento- es la
etapa del cuidado y la protección.
Otro peligro frecuente es el aislamiento de a dos. Así, suelen aparecer alianzas entre un par de
personas o un pequeño grupo, que los protegen de la necesidad de enfrentarse a un nuevo reto
evolutivo: el de la generatividad.
En síntesis, es necesario tener claro que este primer período de la vida adulta está poblado de
elecciones que tienen un carácter más estable y definitivo que aquéllas que se dan en la
adolescencia. A lo largo de esta etapa elegimos la pareja, el trabajo, la profesión, la residencia,
afianzamos amistades íntimas.

ESTADIO: VII (20’s tardíos a 60’s) adulto medio


CRISIS PSICO-SOCIAL :Generatividad vs. estancamiento
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Hogar, Compañeros de trabajo
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Lograr ser , Cuidar de
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Cuidado
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Sobrextensión y Rechazo

Durante la edad adulta media, en una etapa que dura desde los 25 hasta los 60 años
aproximadamente, establecemos nuestras carreras, establecemos una relación, comenzamos
nuestras propias familias y desarrollamos una sensación de ser parte de algo más amplio.
Aportamos algo a la sociedad al criar a nuestros hijos, ser productivos en el trabajo, y participar en
las actividades y organización de la comunidad. Si no alcanzamos estos objetivos, nos quedamos
estancados y con la sensación de no ser productivos.No alcanzar satisfactoriamente la etapa de
generatividad da lugar a un empobrecimiento personal. El individuo puede sentir que la vida es
monótona y vacía, que simplemente transcurre el tiempo y envejece sin cumplir sus expectativas.
Son personas que han fracasado en las habilidades personales para hacer de la vida un flujo
siempre creativo de experiencia y se sienten apáticos y cansados.Las personas generativas
encuentran significado en el empleo de sus conocimientos y habilidades para su propio bien y el
de los demás; por lo general, les gusta su trabajo y lo hacen bien.Es interesante resaltar que la
generatividad propia de la edad madura, es caracterizada por Erikson como una renovada
situación de dependencia al servicio de la evolución del ser humano. En este caso se trata de la
dependencia que la generación mayor tiene respecto de la más joven. “El hombre maduro
necesita sentirse necesitado, y la madurez necesita la guía y el aliento de aquello que ha producido
y que debe cuidar. La generatividad, entonces, es en esencia la preocupación por establecer y
guiar a la nueva generación. (...) Cuando tal enriquecimiento falta por completo, tiene lugar una
regresión a una necesidad obsesiva de pseudointimidad, a menudo con un sentimiento general de
estancamiento y empobrecimiento personal. Los individuos, entonces, comienzan a tratarse a sí
mismos como si fueran su propio y único hijo y, cuando las condiciones los favorecen, la temprana
invalidez física o psicológica se convierte en el vehículo de esa autopreocupación.”
¿Cuándo podemos afirmar que comienza la generatividad si no se relaciona necesariamente ligada
al hecho de tener hijos? Cuando aquello que se hace (trabajar, procrear, cuidar, educar) empieza a
estar efectivamente ligado al deseo de trascender. Es decir, somos generativos cuando buscamos
a través de nuestras creaciones trascender el límite material de nuestra existencia, y perder estas
actitudes y sentimientos nos conduce al estancamiento.
“Sólo en el individuo que en alguna forma ha cuidado de cosas y personas y se ha adaptado a los
triunfos y a las desilusiones inherentes al hecho de ser el generador de otros seres humanos o el
generador de productos e ideas, puede madurar gradualmente el fruto de estas siete etapas. No
conozco mejor término para ello que el de integridad yoica”. E. Erickson.

ESTADIO: VIII (60’…) adulto viejo


CRISIS PSICO-SOCIAL : Integridad vs. desesperación
RELACIONES SIGNIFICATIVAS: Los humanos o los "míos"
MODALIDADES PSICOSOCIALES: Ser, a través de haber sido. Enfrentar el no ser
VIRTUDES PSICOSOCIALES: Sabiduría
MALADAPTACIONES Y MALIGNIDADES: Presunción y Desesperanza

Las crisis que determinan el desarrollo psicosocial del hombre son el motor que nos conduce a
esta etapa. Los aprendizajes realizados, las concepciones de vida, la fe lograda, constituyen el
material con que el anciano se presenta y se relaciona con el mundo. A esto se refiere Erickson
cuando señala respecto de la integridad yoica o integridad del yo:“Es la aceptación del propio y
único ciclo de vida como algo que debía ser y que necesariamente, no permitiría sustitución
alguna: significa así un amor nuevo y distintos hacia los propios padres. Es una camaradería con las
formas organizadoras de épocas remotas (...)”
Cuando hay integridad yoica, aunque se reconozcan ciertos beneficios de la época actual, se
manifiesta predisposición a valorar el propio momento histórico, como así también a comprender
y reconocer a los propios padres. Hablar con frecuencia de ellos, de la propia juventud, de las
propias experiencias no significa necesariamente haberse quedado en el pasado. Las más de las
veces expresa la necesidad de proveer a las generaciones jóvenes los motivos, ritmos y sentidos de
aquello que les antecedió. Y por eso “aunque percibe la relatividad de los diversos estilos de vida
que han otorgado significado al esfuerzo humano, el poseedor de integridad está siempre listo
para defender la dignidad de su propio estilo de vida contra toda amenaza física y económica.
Pues sabe que una vida individual es la coincidencia accidental de sólo un ciclo de vida con un solo
fragmento de la historia”. “El estilo de integridad desarrollado por su cultura o su civilización se
convierte así en el patrimonio de su alma”.“La falta o la pérdida de esta integración yoica
acumulada se expresa en el temor a la muerte. La desesperación expresa el sentimiento de que
ahora el tiempo que queda es corto para intentar otra vida.”

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