Está en la página 1de 5

Sistema educativo colombiano: retos y avances

Álvaro Javier Riaño Blanco 2181240

En el primer capítulo del libro “Revisión de políticas nacionales de educación: La


educación en Colombia” en donde se discuten las políticas educativas del país, se
sientan las bases contextuales del acontecer estructural, político y social del sistema
educativo; se exponen las problemáticas de la educación (en todos sus niveles) en
su relación con el entorno y el trasfondo socioeconómico.

Colombia es el contenedor de una gran riqueza étnica, cultural, de una economía


abierta y con un afluente de recursos naturales amplio. Por otra parte, es un país de
poco control en la administración de recursos, con un sector público limitado.
Problemas propios de América Latina y el mundo, como la corrupción, arañan los
bienes del país, tristemente el pan de cada día en los noticieros son los “escándalos”
de corrupción que parece que ya no escandalizan. Es una cuestión de todos el
permitir que estos hechos ocurran o rechazarlos con rotundidad, pero es
especialmente responsabilidad de los involucrados en la educación pujar por
hacerla valer y ponerla en el centro de la mensa, reconociendo el papel único y
transformador para hacerle frente a estos trajines, que evidencian un hueco enorme
en la formación de personas con principios y valores sólidos.

Por otra parte, ya en el escenario mundial nos catapultan resultados estadísticos


como el índice de Gini respecto a la desigualdad y la pobreza, en consecuencia, el
banco mundial expone, en sus más recientes datos, un mapeo de dicha situación
en el mundo. El índice de Gini es un porcentaje entre 0 y 100%, que corresponde a
la igualdad total y a la desigualdad absoluta respectivamente, Colombia tiene un
48,7% de desigualdad, lo que explica, entre otras cosas, las diversas condiciones
escolares a las que se pueden someter dos estudiantes estando en distintas partes
del país. Todo esto se debe a una estructura burocrática descoordinada del sistema
ejecutivo, que conduce a resultados como: en el Meta el PIB per cápita son 10 veces
mayores a los del Vaupés (departamento de mayor y menor ingreso
respectivamente) lo que indica afluentes de ingresos desbalanceados para los
departamentos. Esta problemática de desigualdad se asienta aún más al interior de
los departamentos: en los municipios. Algunos datos que llaman la atención, tienen
que ver con la extensión de la pobreza en el país, Aproximadamente uno de cada
tres colombianos vive en condiciones de pobreza (OCDE, 2015a, 2014c)

Sistema educativo

El sistema educativo colombiano se compone de diferentes niveles, en donde el


sujeto se forma como ciudadano desde sus primeros días de vida hasta la adultez.
Todo el banco de niveles se clasifica en cinco grandes grupos, a saber: educación
inicial y atención integral a la primera infancia; educación primaria; educación básica
secundaria; educación media (que incluye opciones académicas o técnicas); y
finalmente la educación superior: en donde se complejizan sobremanera las
opciones de estudio.
Durante algunos de estos niveles (los de más temprana edad), el estado hace un
acompañamiento a través de distintos programas, que le permiten que el niño sea
educado. Por otra parte, el panorama de opciones técnicas es especialmente
amplio, existiendo instituciones como el SENA que no dependen del ministerio de
educación para su financiación y políticas; y que abren la paleta de opciones a los
estudiantes de educación media.

Acceso y participación

En cuanto al acceso y la participación de las comunidades en la educación, cuestión


que compone un derecho fundamental en el país, se han hecho avances positivos
en pro de aumentar las tasas de matriculados en todos los grados. Es de esta
manera que para los preescolares se aumentó la proporción de matriculados de un
36% a un 45%, comparando los datos de 2000 y 2012-2013. En la educación básica
la proporción aumentó de un 59% a un 70%, en educación media del 30% al 41%
y, finalmente, para la educación superior se duplicó el resultado. Todos estos datos
contribuyen a una faceta de la tarea de mejorar la educación, que implica aumentar
su cobertura. Por otro lado, conviene revisar de qué manera se está dando esta
“inclusión”, pues, aunque la esperanza de vida escolar ha aumentado, existen
factores que frenan el plan de mejoramiento que educativo. Un hecho importante
que abre paso a la reflexión es ¿qué pasa con los estudiantes después de
matriculados?, al respecto se encuentra que la tasa de deserción es
considerablemente alta lo que impacta en la asistencia escolar real. Así mismo,
podemos encontrar en documentos como en la rendición de cuentas del 2018, que
el número de matriculados tiene un indicador negativo desde los primeros niveles,
es decir, el porcentaje de matriculados en educación primaria disminuye respecto
los matriculados en educación básica secundaria y esta última estadística disminuye
muy precipitadamente respecto a los matriculados en educación media y educación
superior (que tienen el índice más bajo de matriculados).

Bajos resultados

Los resultados en las pruebas PISA no son alentadores para el país, esto indica que
las competencias de los estudiantes no están suficientemente desarrolladas. Un
dato que da luces de la situación es que: En matemáticas, los estudiantes
colombianos de 15 años están, en promedio, atrasados más de tres años. (OCDE,
2014b). Una cuestión que cabe plantearse es en qué etapas del ciclo escolar se
enmarcan mayormente estas desmejoras, es decir, si se le puede atribuir a alguna
de las etapas la “culpa” del bajo rendimiento y desarrollo de las competencias. Esto
conduce a un resultado aún más triste: la debilidad está en todos los niveles. Ya el
llamado Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo permite saber que el
atraso respecto a otros países comienza en los primeros años escolares.

Otro factor que puede ayudar a explicar esto, es que los estudiantes colombianos
llegan a la educación superior siendo más jóvenes respecto a los estudiantes de
países de la OCDE. Es un resultado inmediato entonces, que los colombianos llegan
a dichos niveles de educación “sin bases”, es decir, el “ser más jóvenes” parece que
no representa una verdadera ventaja, pues puede ser un explicativo de la
considerablemente alta tasa de deserción universitaria, que, según los datos de la
rendición de cuentas del 2018, es del 9,03%.

En relación con la situación nacional, Colombia carece de impulsos en el sector


público, por ello tiene poca capacidad para prestar los servicios (por ejemplo, la
cobertura de educación, que priva del derecho a la educación a la gran mayoría de
personas en zonas rurales). Por otra parte, la esperanza de vida escolar en LA y el
Caribe es considerablemente menor al promedio de la OCDE y por consiguiente
mucho más pequeño en relación con los países europeos y EEUU. Esto nos indica
que las oportunidades de escolarización son escasas y tienen que ver con el lugar
de nacimiento, en qué comunidad; ya que, aún con los esfuerzos del gobierno por
facilitar monetariamente el acceso, las posibilidades siguen dependiendo de
factores, étnicos, geográficos, etc.

Así pues, existe una altisonante tasa de repetición de grados respecto al promedio
de la OCDE: 41% frete al 12% de jóvenes de 15 han perdido al menos 1 año. Esto
conlleva a estudiantes con una edad disonante al grado. Culminar un bachillerato
en Colombia sólo le permite al sujeto ingresar en un grupo que tiene un 3% más de
probabilidad de ser contratado que en el supuesto de no haber tenido el título.

En cuanto a la estructura de organización del sistema educativo, un problema


importante para el cumplimiento de las metas trazadas en el PND es la
descentralización, que se obtiene al otorgarle una autonomía a los departamentos
y municipios para construir y desarrollar sus propias políticas de desarrollo, pero
para esto existen algunos problemas, entre ellos: la capacidad; si un municipio no
tiene la capacidad e ejercer debidamente dicha autonomía se conseguiría un efecto
contrario al del mejoramiento de la educación. Por ello el estado a certificado a
distritos y municipios como Entidades Territoriales Certificadas, etiqueta que les
permite hacer y vigilar las políticas de desarrollo, así como ayudar a los municipios
que no “incapaces”.

Ante esto se levantan distintos territorios como Antioquia y Bogotá que son ejemplo
de capacidad y liderazgo en políticas educativas. El MEN se reúne con las
secretarias educativas de cada región para debatir acerca de políticas nacionales,
esto se hace debido a los buenos resultados que surgen. De esta manera, se
involucra otro factor para el cumplimiento de los objetivos: una visión compartida a
largo plazo. Como se quiere que el trabajo sea en conjunto y que los líderes en
política educativa sirvan no sólo de ejemplo sino comunitariamente de apoyo para
los municipios o distritos con más dificultades, es necesario crear una visión
compartida. De esta manera se pretende conseguir la cohesión entre los territorios
en pro de un desarrollo equitativo de la educación. Crear una visión común de la
educación puede ayudar a proteger la reforma a largo plazo y evitar cambios
innecesarios de rumbo cuando se posesione un nuevo gobierno.

Pero, una premisa a tener en cuenta es que no sólo hace falta inyectar fondos
suficientes, sino saberlos administrar; con esto se quiere decir que hay que vigilar
los mecanismos de distribución del dinero, estableciendo prioridades en función de
los objetivos nacionales. Una de las claves al problema de financiación es la
contribución local, vincular los entes públicos y privados para adquirir fondos y
superar la desigualdad de ingresos entre territorios. Desigualdad que afecta la
cohesión de las comunidades, es necesario entonces aunar esfuerzos por superar
todas estas problemáticas, cumpliendo el papel de ciudadanos críticos, con sentido
de pertenencia, dispuestos a ayudar al prójimo, con el fin de mejorar la sociedad y
solventar las innumerables problemáticas que endurecen el corazón de las
personas.

Finalmente, considerando todas estas problemáticas, queda la pregunta: ¿qué a


hacer al respecto?, la respuesta como docente en formación es la de poner el ojo
crítico en estas situaciones y desde el contexto propio esforzarse por construirse
como ser humano, de manera que se pueda transformar el aula a la que en un futuro
se llegará, y muy seguramente cada uno, en profunda reflexión, tendrá su
respuesta; el objetivo es ponerlas en función de una meta común: mejorar la calidad
de la educación para formar seres más humanos.