Está en la página 1de 3

La conversación

Introducción - conversación y coloquio


La conversación como una forma especial de interacción lingüística. La razón por la
que precisamente elegimos este tipo de texto, se basa en la hipótesis de que las
conversaciones son, por así decirlo, la 'forma básica' de la interacción lingüística.
Las reflexiones que fundamentan esta afirmación no sólo atañen a la historia de la
lengua (sin duda, el diálogo cotidiano precedió a otras formas del 'hablar' y con toda
seguridad a las formas de la comunicación escrita), sino que también nos basamos
en criterios sistemáticos, es decir, estructurales y funcionales.
En primer lugar, en la conversación no suele haber restricciones categoriales para
los participantes: en determinadas situaciones todo hablante puede participar y
participará regularmente en las conversaciones. Por lo demás, no existen
restricciones fijas de contenido: en principio, una conversación puede tratar de
cualquier cosa, si bien existen restricciones semánticas específicas para
conversaciones específicas. Tampoco hay limitaciones pragmáticas: en principio,
en una conversación pueden darse todos los tipos de actos de habla. Por último, no
existen restricciones en cuanto al contexto social: la mayoría de los contextos
permiten sostener una conversación. Por tanto, se puede generalizar diciendo que
la conversación es la forma elemental de conservación y control de estructuras
sociales en la interacción en el micro nivel, es decir, en el nivel de la relación directa
entre participantes.
Diferenciaremos ahora dos conceptos que con frecuencia se emplean como
sinónimos: conversación y coloquio.
Un coloquio es una unidad de interacción social compuesta por una serie ordenada
de acciones (lingüísticas) definida en relación a un contexto social.
Por el contrario, una conversación es más bien una abstracción lingüística o de la
teoría textual; es la unidad textual que se forma con una serie ordenada de
enunciados manifestada en el coloquio.
El concepto de 'diálogo' es de tipo más general y se refiere tanto a
conversación/coloquio como a otras formas de interacción lingüística, por ejemplo,
al diálogo entre el juez y el acusado. El concepto de diálogo se caracteriza sobre
todo por el hecho de que no se trata de una interacción unilateral.
Tipos de conversación
Aquí nos vamos a limitar a lo que denominaremos conversación cotidiana, que
presenta las propiedades generales antes mencionadas. También hay
conversaciones de naturaleza más específica y que, por lo tanto, exigen
restricciones en las categorías de participantes, los actos de habla posibles, los
contenidos, el estilo y los contextos/marcos sociales. Las conversaciones cotidianas
típicas son aquellas que tienen lugar en contextos informales, con frecuencia entre
participantes 'iguales': durante el desayuno, en el tranvía, por la calle, etc. Las
conversaciones un poco más específicas serían, por ejemplo:
1. la conversación de solicitud (de empleo)
2. la conversación de venta
3. la conversación de enseñanza
4. la conversación de examen
5. la conversación radiofónica o televisiva
6. la conversación institucional (p. ej., con un funcionario)
7. la conversación médica (p. ej., con un médico, un auxiliar)
8. la conversación terapéutica

 En primer lugar, hay que tener en cuenta que el concepto de «conversación»


con frecuencia tiene también el significado más general de diálogo (hablado),
lo cual se ve en el empleo de conceptos como «conversación telefónica».
 En segundo lugar, en todos estos casos la conversación estará planeada:
por regla general, las citas se habrán convenido para un momento y un lugar
determinados; a veces incluso se explicitarán el tema y la función de la
conversación.
 En tercer lugar, la mayoría de estas conversaciones se conducen y
programan unilateralmente: hay participantes que por su
función/rol/'cualidades' profesionales u otras tienen, por así decirlo, el
derecho o también el deber de establecer el objeto de la conversación,
ponerle término, estimular determinados actos de habla, etc.

 Por último, estas conversaciones se desarrollan en un lugar típico y en un


contexto o marco social determinado: la conversación de solicitud, en una
empresa, una oficina o un instituto; la de enseñanza o examen, en un centro
de formación; las conversaciones médicas/terapéuticas, en la consulta del
médico o en una institución sanitaria (hospital, etc.).

 Así pues, resulta que todas estas conversaciones pueden caracterizarse


unívocamente sobre la base de los criterios ya mencionados: la categoría de
los participantes, sus relaciones mutuas, el objeto de la conversación, el
desarrollo de la interacción conversacional (diálogo) y el contexto/marco.

La conversación cotidiana

De todo lo dicho podemos deducir que no hay limitaciones generales para las
conversaciones cotidianas: en principio, cualquier persona puede participar, no
están planeadas con anterioridad, ni son programas unilateralmente, su objeto no
está fijado a priori —por lo menos no en detalle—, y se pueden sostener en distintos
contextos y tener varias funciones posibles.

 Secuencia de turnos
Tomada como una unidad funcional, caracterizada como importante en una
conversación.
Dada a dar coherencia y cohesión conceptualmente a el cambio de turno dando asi
las siguientes características:
 El comienzo
 El final
 El ceder
 El retener o recibir turno.