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Publicado por Prof. Claudia Solís en 5/01/2010

El movimiento obrero de protesta puede documentarse casi desde los comienzos de


la revolución industrial. Sofocado en sus comienzos, será para 1850, con el
crecimiento vertiginoso de la industria, que los obreros comenzarán a tomar un
nuevo protagonismo. Ahora como promotores de múltiples formas de organización
y con una conciencia propia sobre su situación. Es sin duda el | | 
,
una de los aspectos más trascendentes de lo que llamamos "| |   ".
La actitud de crítica con respectos a los problemas laborales o la   

de los trabajadores, vienen de la mano con una actitud de propuesta y
reivindicaciones de lo que serán los derechos laborales. Una de las primeras
reivindicaciones de los obreros será la jornada laboral de las 8 horas (como ya
vimos -ficha sobre cuestión social- los obreros trabajaban más de 12 hs. en
condiciones miserables).
En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el      
 
     (que reunía sindicatos de EE.UU. y Canadá) , en el que
se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patrones a
respetar una jornada laboral de 8 horas y, si no, se iría a la huelga. Llegada la fecha,
las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron y
paralizaron el país con más de cinco mil huelgas.

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La reivindicación de las 8 horas tenía amplio apoyo en Chicago. Allí la jornada se
extendía desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche. Aquellos que trabajaban
14 ó 15 horas se consideraban afortunados. El 1º de mayo comenzó una huelga en la
ciudad que arrancó con 40.000 trabajadores y llegó hasta 65.000. La adhesión de
los trabajadores a la medida no era fácil. Chicago era patrullada constantemente
por la policía que, junto con elementos patronales, organizaba provocaciones
contra cualquier grupo de trabajadores que, simplemente andaban por las calles. Al
trabajador en huelga le quedaban dos alternativas: o se quedaba refugiado en su
casa o andaba en grupo con sus compañeros de trabajo. El espacio de la ciudad era
disputado de hecho entre la clase obrera y la burguesía.
El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente del 4 de mayo de
1886 en la      , durante un acto de repudio a una
brutal represión ocurrida el día anterior contra unos huelguistas (habían sido
asesinados 8 obreros). Cerca del final del acto ingresó a la plaza un escuadrón
policial. Una bomba fue arrojada y al explotar mató a un policía e hirió a otros. De
inmediato la respuesta policial dejo un tendal de unos 40 manifestantes muertos y
decenas de heridos. No satisfecho con eso el gobierno de Illinois acusó a varios
dirigentes obreros por esos hechos. Aunque nunca se probó quién fue el
responsable de ese atentado, en 1887, ocho líderes sindicalistas y anarquistas
fueron acusados, juzgados y condenados a muerte. Fueron ahorcados (menos uno
que apareció muerto en su celda) a pesar del reclamo y la oposición mundial.

La elección de los acusados fue política. Dos de ellos ni siquiera estuvieron en la
manifestación de Haymarket, otros se habían retirado antes de la explosión. Lo que
estaba en juicio eran las ideas políticas de estos sindicalistas, cosa que fue dicha
explícitamente por la acusación en varios tramos del juicio, plagado de vicios
legales, falta de garantías, testigos falsos y demás catálogo de violencias y trampas a
que fueron sometidos los compañeros. La índole fraudulenta del juicio fue tan
evidente que, aun en medio de una ensordecedora campaña nacionalista contra los
"terroristas extranjeros" (ya que muchos obreros eran inmigrantes), el jurado no se
atrevió a condenar a muerte a todos los acusados, como era la intención primera de
los organizadores del juicio.
El 11 de noviembre de 1887 — 
 y   fueron ahorcados.
Unos días antes     se había quitado la vida en su celda. A partir de ese
momento fueron conocidos como los "      y considerados
"héroes" de la clase trabajadora. En su funeral asistieron más de 25.000
trabajadores. Los otros compañeros (
—  ) pasaron largos
años en prisión hasta que el peso de las mentiras acumuladas obligó a una revisión
del proceso que concluyó con la libertad de los tres sobrevivientes.

Dos años después, en julio de 1889, la Segunda Internacional reunida en París


resolvió que ³— 



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