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LITERATURA 6º AÑO

Prof. Labunté

III
FORMAS CÓMICAS:
LA PARODIA, LA SÁTIRA Y EL
GROTESCO

❖ HACIA UNA DEFINICIÓN DEL HUMOR:

El diccionario define HUMOR como un estado de ánimo, disposición, talante. El buen humor es
una disposición alegre y complaciente, una cualidad consistente en descubrir o mostrar lo que hay
de cómico o ridículo en las cosas o en las personas, con o sin malevolencia. Por el contrario, el mal
humor implica una actitud o disposición negativa e irritada. Se puede ir desde el llamado "humor
benigno" -cuyo fin último es generar placer y distensión- hasta la ironía y la sátira, que se sirven
del humor como arma crítica. El mensaje humorístico crea una imagen de su autor, deja entrever

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su postura ante la realidad, su valoración de los grupos humanos, su actitud ante los conflictos y
los problemas de la sociedad y de la vida.

El humor es una especie de espejo -a menudo distorsionador de imágenes-que refleja la sociedad


de cada época y de cada zona. En el mensaje humorístico, los personajes se consideran a menudo
representantes de un grupo, un pueblo, una clase social y sirven para poner de manifiesto el
carácter, las preocupaciones o la visión de mundo de ese grupo -recordemos los innumerables
chistes sobre suegras, pueblerinos, homosexuales, madrileños, andaluces, catalanes, gallegos,
médicos o abogados-. Pero el fenómeno de la risa está íntimamente ligado a las distintas
consideraciones históricas, civilizaciones y razas. Por eso los extranjeros no siempre comparten el
sistema de valores ni las connotaciones culturales con el que marcamos nuestro humor porque,
aunque la experiencia de lo cómico y del humor es un universal humano, su relatividad cultural es
innegable.

Podríamos caracterizar el humor como el derrumbamiento de la lógica (de la lógica "normal",


esperable, sensata y predecible). La experiencia de lo cómico tiene su propia connotación de
realidad; es una forma de conciencia distinta; un "estar fuera de los presupuestos y hábitos
corrientes de la vida cotidiana"; una "realidad separada, con su lógica, sus normas, su distribución
de papeles y sus coordenadas de espacio y tiempo particulares.

❖ EL HUMOR COMO CRÍTICA SOCIAL :

La crítica social, en la literatura y en el arte, implica el compromiso del escritor o del artista frente
a una realidad que censura, intimida u oculta.

En todas las épocas encontramos obras que tienen la intención de provocar risa en el destinatario.
Pero el uso del humor va más allá de provocar risas: desde sus orígenes hasta la actualidad, ha
sido utilizado para realizar críticas sociales. En esas obras, el humor es un recurso para hacer
reflexionar al destinatario acerca de una realidad que se critica mediante la presentación de
situaciones o personajes propios del momento histórico.

La crítica humorística parece operar como un movimiento corrector ante un error, una injusticia,
una carencia, una insuficiencia o un malestar. Cuando el artista o el escritor reaccionan con
humor, los acontecimientos cotidianos adquieren un nuevo sentido. De esta manera es posible
corregir comportamientos, auto criticarse, modificar una situación que no se tolera, persuadir o
producir acciones transformadoras. Mediante el humor, los lectores aceptan de manera más
amable la mirada crítica del autor sobre la rigidez de la vida cotidiana. El humor sirve, además,
para observar desde otra perspectiva los conflictos universales de la humanidad, como los miedos,
la muerte, la guerra, etcétera.

❖ RECURSOS DEL HUMOR

El humor no constituye ni un género literario específico ni una tipología textual, sino una serie de
rasgos propios y reconocibles que pueden presentarse en diversas circunstancias, en distintos
géneros y en cualquier tipo de textos.

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Para lograr el efecto humorístico, el autor dispone de distintos recursos, según el propósito que
persiga. Algunos de ellos son:

• Exageración: consiste en sobredimensionar o en llevar al límite la descripción de un


hecho, de un objeto o de los personajes y provocar, así, el ridículo.

“Era tan, tan vago, que se levantaba todos los días temprano para estar más tiempo sin hacer
nada.”

• Doble sentido: aprovechan la variedad de significados de las palabras según el contexto


en que se utilicen.

“-¿Cuál es el colmo de un bombero? -Tener un hijo chorro y una hija manguera.”

• Malentendido o equívoco: es una interpretación errónea de una palabra o expresión.

“-Papá, ¿cuánto se tarda en dar la vuelta al mundo entero? -Eh… Depende de la velocidad a la que
vaya el tero.”

• Contraste: marca las oposiciones entre las personas, las cosas, las intenciones o las
situaciones planteadas.
• Absurdo: presenta como naturales y aceptados hechos incoherentes, situaciones
irracionales, disparatadas o arbitrarias.

“Cuando sea grande quiero ser bicicleta. Firma: EL TRICICLO.”

• Ironía: utiliza las palabras con un sentido contrario al que se expresa en forma literal. Es
un recurso o figura retórica que consiste en expresar de manera burlesca, lo contrario de
lo que se quiere comunicar, empleando un tono, una gesticulación o unas palabras, que
insinúan la interpretación que debe hacerse.

“…Los federales habían dado fin a una de sus innumerables proezas. En aquel tiempo los
carniceros degolladores del Matadero eran los apóstoles que propagaban a verga y puñal la
federación rosina, y no es difícil imaginarse qué federación saldría de sus cabezas y cuchillas.
Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la
cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y
de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad; y por el
suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el Matadero.”
Esteban Echeverría - “El matadero”

• Parodia: es una “imitación burlesca”. Se recrea un discurso conocido, generalmente con


un objetivo contrario al original.

La industria cinematográfica, la televisión, la música y la literatura suelen realizar parodias de


hechos políticos o de otras obras.

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➢ EL HUMOR COMO CRÍTICA: LA SÁTIRA

La Real Academia Española define a la sátira como una composición poética o discurso que tiene el
objetivo de censurar con mordacidad o poner en ridículo a alguien o algo. Por lo tanto, hablar de
una obra satírica es referirse a un tipo de creación literaria donde se destacan dos grandes
componentes: la crítica y el humor.

El poeta, por lo tanto, acude a esta modalidad cuando desea burlarse y pretende mostrar su
inconformismo con la realidad. La satírica, por supuesto, ha ido mutando con la historia. De esta
forma, tuvo como eje original de sus versos a los estamentos o grupos sociales (los políticos, la
corte) y luego a las profesiones (médicos, sastres, incluso otros escritores). En el Renacimiento,
surgió una corriente satírica contra los ideales del heroísmo y la exaltación del amor. Hay que
destacar que, a grandes rasgos, la sátira puede alcanzar cualquier aspecto o dimensión de la vida.

• Las marcas del estilo satírico son:

-Puede estar escrita en verso o prosa.

-Utiliza elementos como la ironía, el sarcasmo, la parodia o la farsa.

- Presencia de palabras y expresiones idiomáticas de la lengua coloquial y vulgar y la producción de


burlas o humor.

-Expone los vicios, o malas costumbres de un grupo específico de la sociedad, resaltándolas para
ridiculizarlas.

- Tiene, finalmente, un fin didáctico. Ya que busca hacer conscientes a los lectores del vicio o mal
comportamiento que se critica.

 Algunos autores que se han dedicado en sus obras a la poesía satírica son: Baltasar del
Alcázar (1530-1606) , Miguel de Cervantes (1547-1616) , Francisco de Quevedo (1580-
1645) , Lope de Vega (1562-1635) , Luis de Góngora (1561-1627).

A una nariz

Francisco de Quevedo (1580-1645)

Érase un hombre a una nariz pegado,


érase una nariz superlativa,

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érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito, muchísimo nariz,
nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito.

Poderoso caballero es don dinero


(Letra de Paco Ibañez)

Madre, yo al oro me humillo;


él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado, de continuo anda amarillo;
que pues doblón o sencillo, hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña,


viene a morir en España y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado es hermoso,
aunque sea fiero, poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

Es galán, y es como un oro: tiene quebrado el color;


persona de gran valor, tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

Son sus padres principales, y es de nobles descendiente,


porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales;
y, pues es quien hace iguales al duque y al ganadero,
poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

Por importar en los tratos


y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos;
y, pues rompe él recatos y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición,


que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas;
y, pues hace las bravatas desde su bolsa de cuero,
poderoso caballero es don, don, dodon, din, don es don dinero.

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 Actualmente, Los Simpson (en inglés, The Simpsons) es una sátira de la sociedad
estadounidense que narra la vida y el día a día de una familia de clase media de ese país
(cuyos miembros son Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie Simpson) que vive en un pueblo
ficticio llamado Springfield.

 En nuestro país, la historieta MAFALDA de Quino, constituye un claro ejemplo de lo que es


la satira de hoy. Mafalda es una nena terrible, simpática y atrevida, que vive en la
Argentina de mediados de los 60 y principios de los 70. Es nacida de una típica familia de
Buenos Aires (porteña) de clase media. Pero Mafalda no es una niña como otra cualquiera.
Humilde y comprometida con las etnias, le preocupa el mundo y no entiende como los
adultos pueden llevarlo tan mal. Es famosa en el mundo entero por la gracia de sus
preguntas, la inocencia de su mundo y la altura de sus ideales. Luchadora social
incansable, emite manifiestos políticos desde su sillita con una inocente falta de inocencia.
Puede decirse que es una revolucionaria más allá del lápiz y el papel. A través de Mafalda
y su entorno, su autor, Quino (Joaquín Salvador Lavado), reflexiona sobre la situación del
mundo y las personas que en él vivimos.

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El 29 de septiembre de 1964 aparecía por primera vez la tira cómica Mafalda, de Quino. Aunque
Mafalda aparenta ser una tira más con protagonista infantil, sus contenidos suelen ser más
cercanos y a la vez adultos que otras tiras similares.

Según el mismo Quino, la política en Mafalda es “más bien una política de la condición humana,
no de ciertos regímenes. Landrú dice que el humor es una válvula de escape, que el tipo que
quiere poner una bomba ve un chiste que lo hace reír alrededor del asunto que lo tenía irritado y
entonces ya no necesita poner la bomba.”

Mafalda, esa pequeña gran activista política

El humor de Quino es típicamente ácido y hace al lector enfrentarse a la burocracia, los errores de
la autoridad, las instituciones inútiles, la estrechez de miras, etc. No duda así en usar sus viñetas
para enviar mensajes de contenido social a sus lectores. Otro recurso típico es la reducción al
absurdo de situaciones conocidas. Con frecuencia, los chistes buscan la sonrisa como medio de
enfrentarse a la cruda realidad.

El mismo Quino afirmaba en una entrevista: “mis dibujos, sumados a piezas de teatro, a películas,
a canciones, a libros, conforman una obra que podría ayudar a cambiar, pero yo tengo mis dudas.
Mis dibujos son políticos, pero en relación a situaciones humanas más que políticas en sí. Esas
situaciones se vienen repitiendo desde que el hombre es hombre.”

Mafalda refleja también el espíritu de su tiempo. La personalidad contestataria de Mafalda y su


inconformismo con el status quo la empuja a un cuestionamiento constante de la realidad. En
realidad el personaje coincidió en el tiempo con el caos geopolítico de la invasión
estadounidense a Vietnam, lo que hace entender las constantes apelaciones a la defensa de los
derechos humanos y llamados a la paz mundial a lo largo de las tiras. Mafalda también refleja el
progresismo de su época con comentarios feministas que reflejan su apoyo a las conquistas
sociales de la mujer: no sólo demuestra tener ambiciones profesionales, sino también critica
acuciadamente las elecciones de su mamá, lo que podría interpretarse como simpatía al
feminismo de segunda ola, tan propio del pensamiento del momento.

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➢ EL HUMOR COMO REESCRITURA: LA PARODIA

¿Adaptación o reescritura?

Ambos procedimientos son manifestaciones de un mismo fenómeno: la intertextualidad. Sin


embargo, entre la adaptación y la reescritura, hay cierta distancia.

Llamamos adaptación a aquel relato que, basándose en los hechos y personajes de un texto
previo, respeta todos los aspectos de la historia original (por ejemplo, los personajes y sus
características, o los hechos desarrollados). La adaptación literaria es la transformación de una
obra en otra, de un formato literario en otro, lo que significa cambiar de lenguaje literario, por lo
que debe considerarse como una creación artística independiente. La adaptación literaria es la
adaptación o traspaso de una fuente literaria (novela, poema, cuento corto...) a otro género o
medio, como película, obra teatral, videojuego, etc. En ocasiones también puede adaptarse al
mismo género o medio, pero para otro propósito, por ejemplo, adaptar una obra literaria para
niños.

Un fenómeno diferente es la PARODIA. En ella, un autor toma como base un texto previo y
escribe a partir de algún aspecto de dicho texto, una historia totalmente nueva. Es decir, la
reescritura implica una transformación de la historia original.

En la parodia, la risa surge de la constante confrontación de ambos textos: el parodiado y el


parodiante. También requiere una conciencia de género, ya que lo paródico se establece en
relación con los rasgos esenciales de un género.

Baste pensar como ejemplo la saga de las películas animadas Shrek, que funcionan como
reescrituras de los cuentos tradicionales. O en las películas Scary moovi, que realizan parodias del
género de terror.

− ACTIVIDAD:

Lean los siguientes textos y determinen si se trata de una adaptación o de una parodia
(reescritura). Justifiquen la respuesta.

“POBRE LOBO” ( Wolf, Ema)

Serían las cinco cuando Caperucita llegó a la casa de su abuela. Por supuesto, adentro estaba el
lobo. -Pasá, nena. Está abierto- le dijo cuando escuchó los golpes en la puerta. –Y cerrá enseguida,
que hace un fresquete… Caperucita puso la canasta sobre la mesa y se derrumbó en una silla. -
¡Qué voz tan ronca tenés, abuela! Ni que comieras tuercas. Al lobo le molestó un poco el
comentario. -Es por mi catarro de pecho, querida. -Te traje unos caramelos de miel, yogur casero y
no sé cuántas cosas más que metió la vieja en la canasta. Pesaba mil esta canasta. Ladrillos habrá
puesto. Algo pegajoso se volcó adentro. Ahora que te miro bien: ¡qué boca enorme tenés! ¡Y qué
dientes amarillos! ¿Siempre tuviste los dientes así de amarillos? El lobo se incorporó de la cama
para mirarse en el espejo. Tuvo que reconocer ue no era una hermosura.

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-Son los años, tesoro. -Serán. Además es la primera vez que te veo los ojos así de colorados. -
Grandes, querrás decir. -Sí, grandes también, pero yo digo colorados, colorados como los de los
conejos. Eso fue muy fuerte para el lobo. Nunca lo habían comparado con un conejo. -Son para
mirarte mejor, querida. -¿Te parece? Los comentarios de Caperucita siguieron. -¡Qué orejas
inmensas tenés, abuela! -Son para escucharte mejor. -No me parece que hagan falta orejas así
para escuchar bien. La gente tiene orejas normales y escucha lo más bien. ¿Y por qué tenés las
uñas tan torcidas? El lobo escondió las manos debajo de la frazada. -Y decime, ¿cuánto calzás?
Nunca vi unos pes tan grandes. Ni el tío Cosme tiene los pies de ese tamaño. El lobo escondió las
patas. Caperucita seguía. -Ese camisón te queda chico. ¿Engordaste? -Tenés el cuello como, como
lanudo…, como estropajoso… ¡y bigotes! -De las orejas te salen pelos negros. -De la nariz también
te salen pelos. Y te cuelgan unos m… -¡Basta!- aulló el lobo. Lloraba. Saltó de la cama, tiró la cofia
al suelo y se fue sin cerrar la puerta, de lo más deprimido.

El conde Drácula (Woody Allen)

En algún lugar de Transilvania yace Drácula, el monstruo, durmiendo en su ataúd y aguardando a


que caiga la noche. Como el contacto con los rayos solares le causaría la muerte

con toda seguridad, permanece en la oscuridad en su caja forrada de raso que lleva sus iniciales
inscritas en plata. Luego, llega el momento de la oscuridad y, movido por un instinto milagroso, el
demonio emerge de la seguridad de su escondite y, asumiendo las formas espantosas de un
murciélago o un lobo, recorre los alrededores y bebe la sangre de sus víctimas. Por último, antes
de que los rayos de su gran enemigo, el sol, anuncien el nuevo día, se apresura a regresar a la
seguridad de su ataúd protector y se duerme mientras vuelve a comenzar el ciclo. Ahora, empieza
a moverse. El movimiento de sus cejas responde a un instinto milenario e inexplicable, es señal de
que el sol está a punto de desaparecer y que se acerca la hora. Esta noche, está especialmente
sediento y, mientras allí descansa, ya despierto, con el smoking y la capa forrada de rojo
confeccionada en Londres, esperando sentir con espectral exactitud el momento preciso en que la
oscuridad es total antes de abrir la tapa y salir, decide quiénes serán las víctimas de esta velada. El
panadero y su mujer, reflexiona. Suculentos, disponibles y nada suspicaces. El pensamiento de
esta pareja despreocupada, cuya confianza ha cultivado con meticulosidad, excita su sed de sangre
y apenas puede aguantar estos últimos segundos de inactividad antes de salir del ataúd y
abalanzarse sobre sus presas. De pronto, sabe que el sol se ha ido. Como un ángel del infierno, se
levanta rápidamente, se metamorfosea en murciélago y vuela febrilmente a la casa de sus
tentadoras víctimas.
—¡Vaya, conde Drácula, qué agradable sorpresa! —dice la mujer del panadero al abrir la puerta
para dejarlo pasar. (Asumida otra vez su forma humana, entra en la casa ocultando, con una
sonrisa encantadora, su rapaz objetivo.)
—¿Qué le trae por aquí tan temprano? —pregunta el panadero.
—Nuestro compromiso de cenar juntos —contesta el conde—. Espero no haber cometido un
error. Era esta noche, ¿no?
—Sí, esta noche, pero aún faltan siete horas.
—¿Cómo dice? —inquiere Drácula echando una mirada sorprendida a la habitación.
—¿O es que ha venido a contemplar el eclipse con nosotros?
—¿Eclipse?

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—Así es. Hoy tenemos un eclipse total.
—¿Qué dice?
—Dos minutos de oscuridad total a partir de las doce del mediodía.
—¡Vaya por Dios! ¡Qué lío!
—¿Qué le pasa, señor conde?
—Perdóneme... debo...
—¿Qué, señor conde?
—Debo irme... Hem... ¡Oh, qué lío!... —y, con frenesí, se aferra al picaporte de la puerta.
—¿Ya se va? Si acaba de llegar.
—Sí, pero, creo que...
—Conde Drácula, está usted muy pálido.
—¿Sí? Necesito un poco de aire fresco. Me alegro de haberlos visto...
—¡Vamos! Siéntese. Tomaremos un buen vaso de vino juntos.
—¿Un vaso de vino? Oh, no, hace tiempo que dejé la bebida., ya sabe, el hígado y todo eso. Debo
irme ya. Acabo de acordarme que dejé encendidas las luces de mi castillo... Imagínese la cuenta
que recibiría a fin de mes...
—Por favor —dice el panadero pasándole al conde un brazo por el hombro en señal de amistad—.
Usted no molesta. No sea tan amable. Ha llegado temprano, eso es todo.
—Créalo, me gustaría quedarme, pero hay una reunión de viejos condes rumanos al otro lado de
la ciudad y me han encargado la comida.
—Siempre con prisas. Es un milagro que no haya tenido un infarto.
—Sí, tiene razón, pero ahora...
—Esta noche haré pilaf de pollo —comenta la mujer del panadero—. Espero que le guste.
—¡Espléndido, espléndido! —dice el conde con una sonrisa empujando a la buena mujer sobre un
montón de ropa sucia. Luego, abriendo por equivocación la puerta de un armario, se mete en él.
— Diablos, ¿dónde está esa maldita puerta?
—Ja, ja! —se ríe la mujer del panadero—. ¡Qué ocurrencias tiene, señor conde!
—Sabía que le divertiría —dice Drácula con una sonrisa forzada—, pero ahora déjeme pasar. Por
fin, abre la puerta, pero ya no le queda tiempo.
—¡Oh, mira, mamá —dice el panadero—, el eclipse debe de haber terminado! Vuelve a salir el sol.
—Así es —dice Drácula cerrando de un portazo la puerta de entrada—. He decidido quedarme.
Cierren todas las persianas, rápido, ¡rápido! ¡No se queden ahí!
—¿Qué persianas? —preguntó el panadero.
—¿No hay? ¡Lo que faltaba! ¡Qué par de...! ¿Tendrán al menos un sótano en este tugurio?
—No —contesta amablemente la esposa—. Siempre le digo a Jarslov que construya uno, pero
nunca me presta atención. Ese Jarslov...
—Me estoy ahogando. ¿Dónde está el armario?
—Ya nos ha hecho esa broma, señor conde. Ya nos ha hecho reír lo nuestro. —¡Ay... qué
ocurrencia tiene!
—Miren, estaré en el armario. Llámenme a las siete y media. Y, con esas palabras, el conde entra
en el armario y cierra la puerta.
—Ja, ja...! ¡Qué gracioso es, Jarslov! —Señor conde, salga del armario. Deje de hacer burradas.
Desde el interior del armario, llega la voz sorda de Drácula.
—No puedo... de verdad. Por favor, créanme. Tan sólo permítanme quedarme aquí. Estoy muy
bien. De verdad.
—Conde Drácula, basta de bromas. Ya no podemos más de tanto reírnos.
—Pero, créanme, me encanta este armario.
—Sí, pero...

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—Ya sé, ya sé... parece raro y sin embargo aquí estoy, encantado. El otro día precisamente le decía
a la señora Hess, deme un buen armario y allí puedo quedarme durante horas. Una buena mujer,
la señora Hess. Gorda, pero buena... Ahora, ¿por qué no hacen sus cosas y pasan a buscarme al
anochecer? Oh, Ramona, la la la la la, Ramona... En aquel instante entran el alcalde y su mujer,
Katia. Pasaban por allí y habían decidido hacer una visita a sus buenos amigos, el panadero y su
mujer.
—¡Hola, Jarslov! Espero que Katia y yo no te molestemos.
—Por supuesto que no, señor alcalde. Salga, conde Drácula. ¡Tenemos visita!
—¿Está aquí el conde? —pregunta el alcalde, sorprendido.
—Sí, y nunca adivinaría dónde está —dice la mujer del panadero.
—¡Qué raro es verlo a esta hora! De hecho, no puedo recordar haberle visto ni una sola vez
durante el día.
—Pues bien, aquí está. ¡Salga de ahí, conde Drácula!
—¿Dónde está? —pregunta Katia sin saber si reír o no.
—¡Salga de ahí ahora mismo! ¡Vamos! —La mujer del panadero se impacienta.
—Está en el armario —dice el panadero con cierta vergüenza.
—¡No me digas! —exclama el alcalde.
—¡Vamos! —Dice el panadero con un falso buen humor mientras llama a la puerta del armario
—. Ya basta. Aquí está el alcalde. —Salga de ahí, conde Drácula —grita el alcalde—. Tome un vaso
de vino con nosotros. —No, no cuenten conmigo. Tengo que despachar unos asuntos pendientes.
—¿En el armario?
—Sí, no quiero estropearles el día. Puedo oír lo que dicen. Estaré con ustedes en cuanto tenga algo
que decir. Se miran y se encogen de hombros. Sirven vino y beben.
—Qué bonito el eclipse de hoy —dice el alcalde tomando un buen trago.
—¿Verdad? —dice el panadero—. Algo increíble.
—¡Dígamelo a mí! ¡Espeluznante! —dice una voz desde el armario.
—¿Qué, Drácula?
—Nada, nada. No tiene importancia. Así pasa el tiempo hasta que el alcalde, que ya no puede
soportar esa situación, abre de golpe la puerta del armario y grita:
—¡Vamos, Drácula! Siempre pensé que usted era una persona sensata. ¡Déjese de locuras!
Penetra la luz del día; el diabólico monstruo lanza un grito desgarrador y lentamente se disuelve
hasta convertirse en un esqueleto y luego en polvo ante los ojos de las cuatro personas presentes.
Inclinándose sobre el montón de ceniza blanca, la mujer del panadero pega un grito:
—¡Se ha fastidiado mi cena!
(Woody Allen, Cuentos sin plumas, Buenos Aires, Tusquets Editores, 2009)

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➢ EL HUMOR COMO DEFORMACIÓN: EL GROTESCO

¿QUÉ ES EL GROTESCO?

El término proviene del italiano grottesca y es un derivado de gruta. Era el nombre dado en el
Renacimiento a las pinturas descubiertas en los monumentos sepultados y que contenían
elementos fantásticos: animales de forma vegetal o con rasgos humanos, objetos que adquieren
vida, desproporción, rostros que se transfiguran en máscaras.
Por lo tanto, el término “grotesco” nace en la historia del arte para designar a ciertas pinturas
ornamentales halladas en Italia a fines del siglo XV y cuyo estilo rápidamente se difundió entre los
pintores renacentistas. Por ejemplo, un grotesco de Rafael representaba zarcillos que se
enroscaban y desenroscaban y cuyas hojas se iban transformando en animales, es decir, todo
indicaba la contradicción de las leyes naturales (separación de los mundos vegetal y animal, peso,
tamaño).
Más tarde, en otros artistas, el efecto de contraste se acentúa. En un mundo claro y rigurosamente
ordenado, va emergiendo un mundo oscuro y siniestro (peces con piernas y expresiones de dolor
humano, vegetales cuyas ramas terminan en dedos, etc.). Pero más allá de las distintas formas
que lo grotesco cobra, lo característico es la imposibilidad de establecer los límites entre un orden
y otro: lo animal y lo vegetal, el objeto y el hombre, lo real y lo fantástico. Esta representación de
la realidad provoca en el receptor un sentimiento de angustia, al no poder ubicarse frente a un
mundo claro y ordenado, ya que las leyes del orden conocido se hallan suspendidas.
Existe una diferencia fundamental entre lo grotesco y lo cómico. Lo cómico anula la grandeza y la
dignidad de la realidad, pero sin ponerla en duda. Provoca en el espectador un sentimiento de
superioridad ante lo presentado o de complicidad con quien está haciendo la broma. En cambio, el
grotesco por la presencia simultánea de lo cómico y lo trágico, impide al receptor situarse en
cualquiera de los terrenos seguros de la tragedia y la comedia, y llorar o reír sin trabas. Por el
contrario, la risa será ahogada por la angustia o el dolor y sonreirá mientras llora. Por otro lado, el
creador del grotesco destruye las categorías de orientación en el mundo: los órdenes de la
naturaleza, la categoría de objeto, el concepto de personalidad, el orden histórico, la coherencia
lingüística, las leyes físicas, las leyes estéticas (lo bello- lo feo; lo cómico- lo trágico). El creador que
utiliza el grotesco representa una tercera posición frente a la realidad. Comprometido con ella,
expresa un mundo desquiciado, pues cree en la imposibilidad de un mundo armónico. Por ello el
grotesco es una de las formas más comprometidas de comunicar el mundo y el hombre.

EL GROTESCO EN EL TEATRO
Aparece por primera vez en el teatro durante el Romanticismo (S. XIX). Víctor Hugo introduce el
término para designar una forma de expresión artística que combina “lo deforme con lo sublime”.
Y agrega: “Lo grotesco representa la parte material del hombre y lo sublime del alma”. El
dramaturgo italiano Luigi Pirandello planteó que la esencia del género reside en que todo
sentimiento puede transformarse en su opuesto. El teatro del grotesco se funda en la idea de que
el hombre posee una máscara o apariencia que le permite vivir en sociedad, bajo la cual se oculta

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el verdadero rostro íntimo. Lo grotesco se produce cuando ese individuo, por diversas
circunstancias, intenta hacer coincidir máscara y rostro simultáneamente. El conflicto entonces, se
establece entre la máscara (de escribiente, galán, funcionario, doctor, esposo, amante) y el rostro
(el cobarde, el humillado, el soberbio, el hipócrita, etc.).
El tema básico del grotesco es el dinero, o mejor, su ausencia. Asociado a él, van los fracasos, el
desamor, la disolución familiar, la corrupción, el delito, la miseria, la humillación. En cuanto a la
construcción dramática, el grotesco está construido de manera similar al de la tragedia griega.
Cuando comienza la intriga, estamos a un paso del desenlace. Y esto es posible pues la acción ha
comenzado mucho tiempo atrás y sólo asistimos a la agonía final del “héroe”. Generalmente, un
hecho exterior al personaje, sirve como resorte que hace saltar la intriga hacia el desenlace. Si bien
el héroe intenta, en el nivel de la intriga, escapar a su destino, la situación es irreparable, pues la
disolución familiar, el fracaso, el cansancio, han ido carcomiéndolo poco a poco. Esta inevitabilidad
del destino vuelve más trágica su agonía final.
Con respecto a los personajes, estos aparecen generalmente nombrados por sus oficios,
vinculando así estrechamente personaje-trabajo lo que hace que el individuo desaparezca detrás
de su profesión o de su oficio, como si fuera más importante su rol en la maquinaria social que su
identidad, su libertad individual, su deseo o su propia necesidad. Por eso, este procedimiento está
en función de reforzar la contradicción individuo- masificación, es decir, el hombre pierde su
identidad en el accionar de la masa. La masificación pervierte la decisión personal y la
responsabilidad individual.
La apariencia de los personajes también es grotesca ya que están caracterizados como fantoches,
un poco bestias, un poco muñecos, un poco hombres, un poco máquinas. La apariencia grotesca
es reforzada por el movimiento (andares bamboleantes, movimientos torpes, porrazos, voces
aflautadas o deformadas, etc.) El personaje se completa con el lenguaje que, muchas veces,
contradice sus acciones o manifiesta la imposibilidad de comunicación con los otros o su falta de
personalidad.
En cuanto al espacio, el escenario está generalmente repleto de elementos. El abigarramiento y
profusión de objetos que pueblan la escena evidencian el agobio que padecen los personajes. En
ocasiones, aparece un escenario múltiple: puede haber varios lugares en escena en los que se
desarrollan diferentes episodios, lo que desestabiliza al espectador que debe elegir en qué
episodio centrar la atención.
El grotesco pues, se caracteriza por la mezcla, por la indeterminación de los límites entre un
mundo y otro, tanto en lo temático y en la construcción de los personajes como en su estructura y
su escenificación. En el mundo actual, caracterizado por su deformación, por su falta de identidad
y armonía, lo grotesco renuncia a dar una imagen armoniosa de la sociedad: reproduce
miméticamente el caos, al mismo tiempo que ofrece una imagen reelaborada de este.

➢ EL GROTESCO CRIOLLO
En la Argentina, hacia 1920, la actividad teatral le da lugar al desarrollo del grotesco criollo. Los
rasgos predominantes de este nuevo género teatral porteño son los siguientes:
• El espacio cerrado: su acción se desarrolla en interiores oscuros, ruinosos, opresivos,
abarrotados de objetos destruidos y en desorden.

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• Los personajes inmigrantes italianos: su forma de expresión, el cocoliche, y su nostalgia
por la tierra natal –muestras del desajuste en el entorno porteño- los consolidan como
personajes tragicómicos. o Los conflictos generacionales: se presentan los problemas por
los que transita una familia, y ya no la interacción de los habitantes de un conventillo o de
un barrio.
• El fracaso del sueño de progreso económico (“hacer l´América”): el espectador es testigo
de la dureza de la lucha por la vida y por salir de la miseria. Si bien hay situaciones que
mueven a risa, progresivamente la vida de los protagonistas se vuelve más trágica porque
no pueden encontrar su lugar en la sociedad: sus aspiraciones y proyectos fracasan una y
otra vez. La frustración, el desengaño, la decadencia, el fracaso tiñen la vida de los
personajes.
• El espectador experimenta sentimientos contradictorios: pena o conmiseración y, a la
vez, risa. Pero lo risible está vinculado a una situación de sufrimiento que es lo que
determina el tipo de emoción que experimenta el espectador ante el grotesco: nos reímos
pero esa carcajada nos genera culpa porque está originada en el dolor ajeno. +

➢ EL GROTESCO MODERNO
La llamada Generación del 60 incluye a un grupo de dramaturgos cuyas obras tratan de mostrar la
situación de la clase media argentina, con sus proyectos y sus frustraciones. Nacidos entre las
décadas del treinta y del cuarenta, son creadores de obras de teatro y, luego, también para
televisión.
“La nona” es una obra de teatro del dramaturgo argentino Roberto Cossa. Se trata de una de las
obras más importantes del teatro argentino. Esta fue llevada al cine en una película argentina
homónima de 1979 dirigida por Héctor Olivera, la cual fue escrita por Cossa y Olivera y
protagonizada por Pepe Soriano en el papel de "La nona".
Esperando la carroza es una película de culto del cine cómico argentino dirigida por Alejandro
Doria y estrenada el 6 de mayo de 1985. Pertenece al género del grotesco criollo (costumbrista) o
comedia negra. Está inspirada en la obra de teatro homónima del uruguayo Jacobo Langsner
estrenada por la Comedia Nacional de Uruguay en 1962 y dirigida por el también uruguayo Sergio
Otermin.

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