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Facultad de Derecho

Sede Santiago

Grupos de Emergencia

Profesor Diego Corvera


Karen Hernández
Jacob Guajardo
Nicole Allende

Evaluación
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Índice

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Página

Introducción 4

Servicios Esenciales 6

Grupos Emergencia 7

Derecho comparado 8

Conclusión
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Bibliografía
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Introducción

Dentro del derecho laboral, y más hondamente dentro


del Derecho Colectivo del Trabajo, podemos distinguir 3 grades
pilares: la negociación colectiva, las organizaciones sindicales y el
derecho a huelga. El último de éstos, es en cierta parte, abordado
en esta investigación. No obstante que, el desarrollo de este tema
está enfocado a un ámbito mucho más específico, como lo son los
llamados grupos de emergencia, y en el cual hemos hecho
hincapié, en elaborar un completo desarrollo, donde para ello nos
fue prudente introducir con una breve reseña de lo que es el
derecho a huelga, para así poder llegar a lo que es un efecto del
mismo, el tema de nuestro trabajo: Los grupos de emergencia. Sin
embargo, y para hacer más completo nuestro análisis, hemos
abordado esta temática en cuanto a la legislación extranjera.

Para comenzar a desarrollar el tema seleccionado,


debemos partir desde un punto de vista mucho más amplio,
dándole cabida al estudio de la huelga.

Debemos entender por huelga, el cese de las


actividades de los trabajadores en forma colectiva, que se efectúa
con el fin de mejorar las condiciones de trabajo y de hacer
manifiesto su descontento en cuanto a la vulneración de sus
derechos en el mismo. Este es un medio legítimo bastante utilizado
hoy en día, si bien es cierto que muchos ciudadanos lo hacen valer
es más frecuentado por trabajadores.

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El origen de la huelga se remonta a la época de la
revolución francesa, y su pleno desarrollo fue en la revolución
industrial. Todo esto está íntimamente ligado con el movimiento
obrero, en este entonces conocido como el movimiento de los
rompedores de maquinas. Con la práctica y el transcurso del
tiempo, la huelga es considerada como una herramienta para
mejorar las condiciones de trabajo y es por esa razón que la huelga
dejó de poseer penas tan severas, y desde entonces pasó a
llamarse derecho de huelga, derecho que actualmente es
internacionalmente conocido. Existiendo así varios tipos de huelga,
dentro de los cuales podemos encontrar la huelga laboral, huelga
de hambre, huelga revolucionaria, huelga general, huelga al celo,
huelga japonesa, huelga de brazos caídos.

Es menester saber que la huelga produce efectos tales


como: la suspensión de los efectos del contrato de trabajo, la
posibilidad de contratar reemplazantes o rompe huelgas, el
reintegro o descuelgue individual, lock out o cierre patronal y por
último el tema que desarrollaremos en esta investigación, los
grupos de emergencia.

Como se estableció, los grupos de emergencia son un


efecto de la huelga, la que a su vez es una etapa de la negociación
colectiva, respecto de lo cual cabe destacar que en nuestra
legislación la huelga es sólo permitida y de carácter legal cuando
se encuentra inmersa respecto de una negociación colectiva
reglada.

Antes de poder abordar los equipos de emergencia, es


esencial para dicho exposición, analizar a los servicios esenciales y

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a las empresas que proveen éstos, puesto que de ahí se origina la
disyuntiva que trataremos en nuestro trabajo, ¿cuándo se presenta
la necesidad de implementar en determinadas circunstancias a los
grupos de emergencia?

Servicios Esenciales

De acuerdo a nuestra legislación, los trabajadores de


las empresas que produzcan bienes o servicios esenciales
quedarán exentos del ejercicio del derecho a huelga, dándonos el
concepto de dichas empresas en el Art. 384 del código del trabajo,
donde se plantean dos circunstancias respecto a las empresas en
donde no se podrá declarar la huelga siempre qué:

a) Atienda servicios de utilidad pública

b) Cuya paralización por su naturaleza cause grave daño a la


salud, al abastecimiento de la población, a la economía del
país o a la seguridad nacional.

Para que se produzca el efecto a que se refiere la letra b), será


necesario que la empresa de que se trate comprenda parte
significativa de la actividad respectiva del país, o que su
paralización implique la imposibilidad total de recibir un servicio
para un sector de la población.

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Dando como medida resolutoria, nuestra normativa, a
los eventuales conflictos que pudiesen concurrir entre empleador y
trabajadores de dichas empresas durante la negociación colectiva,
en un primer momento, el acuerdo directo entre las partes, y en
caso de no ser éste posible el de un arbitraje obligatorio.

Para determinar qué empresas se encuentran en las


situaciones establecidas en el artículo 384, el mismo artículo en su
inciso final señala que el Ministro del Trabajo y Previsión Social,
Defensa Nacional y Economía, Fomento y Reconstrucción en
conjunto por medio de una resolución, determinarán cada año en
el mes de junio cuáles serán dichas empresas.

A contrario sensu, la OIT establece que por servicios


esenciales se comprenderá: “servicios cuya interrupción podría
poner en peligro la vida, la seguridad o la salud de la persona en
parte o toda la población”1, puesto que se está restringiendo uno
de los derechos fundamentales de los trabajadores, el derecho a
huelga, uno de los tres pilares de la libertad sindical, y por
consiguiente es de vital importancia y merece especial cuidado la
delimitación del concepto de servicios esenciales, cosa que nuestra
legislación pareciere no tener en cuenta, ya que, a nuestra
consideración, no queda claro qué debe entenderse por servicios
de utilidad pública, siendo un concepto amplio y poco
determinado.

1
OIT, 1983, párrafo 214

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EQUIPOS DE EMERGENCIA

Los servicios o equipos de emergencia se encuentran


circunscritos a las situaciones en que en ciertas empresas los
trabajadores, tras una fallida negociación colectiva, decidan llevar
a cabo una huelga (cumpliendo con los requisitos establecidos en
nuestra ley, puesto que en Chile sólo puede ejercerse el derecho a
huelga en una negociación colectiva reglada).

Si la paralización de las actividades en una empresa,


predio o establecimiento a raíz de efectuarse una huelga
provocara: “daño actual e irreparable en sus bienes materiales o
un daño a la salud de los usuarios de un establecimiento
asistencial o de la salud o que preste servicios esenciales” 2 el
sindicato o grupo negociador, a requerimiento escrito del
empleador, deberán informarle a éste, las personas que
constituirán el equipo encargado de continuar con aquellas
actividades cuya paralización pudiesen producir dichos daños, en
un plazo de 24 horas tras haberse efectuado el requerimiento.

En caso de negativa expresa, por parte de los


trabajadores a facilitar el equipo de emergencia o en caso de
discrepancia en cuanto a la composición de éste, el empleador
tiene la facultad de reclamar a la Inspección del Trabajo (en un
plazo de 5 días a contar de la negativa o discrepancia), la cual
deberá pronunciarse en un plazo de de 48 horas respecto a la
obligación de los trabajadores de proporcionar el equipo de
emergencia. La resolución de la Inspección del Trabajo podrá ser
2
Artículo 380 inciso primero

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reclamada ante el Juzgado de Letras dentro del plazo de 5 días a
contar de la fecha resolución.

Derecho comparado

Con motivo de tratar este tema, hemos tomado en


consideración el sistema normativo español. En él la Constitución
en su artículo 28 inciso 2º se refiere a la huelga, manifestando
que: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para
la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este
derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el
mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.” En
base a lo anterior, podemos distinguir dos cláusulas, la primera la
cual reconoce el derecho a huelga de los trabajadores, y la
segunda, que expresa la limitación de este derecho cuando se
ejercite en servicios esenciales.

En rango jerárquicamente inferior, tenemos el Real


Decreto-Ley de Relaciones de Trabajo (4 de marzo de 1977), es
precisamente ésta la ley que la Constitución española se refiere en
su artículo 28 inciso 2º; así pues, el artículo 4 de dicha ley nos
dice: “Cuando la huelga afecte a empresas encargadas de
cualquier clase de servicio público, el preaviso del comienzo de
huelga al empresario y a la autoridad laboral habrá de ser, al
menos, de diez días naturales. Los representantes de los
trabajadores deberán dar a la huelga antes de su iniciación la

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publicidad necesaria para que sea conocida por los usuarios del
servicio”. Seguidamente, en el artículo 10 se establece que: “El
Gobierno, a propuesta del Ministerio de Trabajo, teniendo en
cuenta la duración o las consecuencias de la huelga, las posiciones
de las partes y el perjuicio grave de la economía nacional, podrá
acordar la reanudación de la actividad laboral en el plazo que
determine, por un período máximo de dos meses o, de modo
definitivo, mediante el establecimiento de un arbitraje
obligatorio[…]Cuando la huelga se declare en empresas
encargadas de la prestación de cualquier género de servicios
públicos o de reconocida e inaplazable necesidad y concurran
circunstancias de especial gravedad, la autoridad gubernativa
podrá acordar las medidas necesarias para asegurar el
funcionamiento de los servicios. El Gobierno, asimismo, podrá
adoptar a tales fines las medidas de intervención adecuadas.” A
este respecto, se entiende que la autoridad gubernativa puede
adoptar, en casos de “especial gravedad”, las “medidas
necesarias” para asegurar el funcionamiento de los servicios.

Llama la atención el calificativo que usa esta


legislación de “servicio público”, pues no siempre un servicio
esencial es público. Ahora, cabe recordar que la OIT entiende por
servicio esencial aquel cuya interrupción puede poner en peligro
“la vida, la seguridad o la salud de toda o parte de la población”3.

En cuanto a los servicios de seguridad y


mantenimiento, éstos se encomiendan a los comité de huelga, así
nos lo dice el inciso 7 del artículo 6: “El comité de huelga habrá de

3
Recopilación de decisiones y principios del Comité de Libertad Sindical del Consejo de
Administración de la OIT, quinta edición, párrafo 581.

10
garantizar durante la misma la prestación de los servicios
necesarios para la seguridad de las personas y de las cosas,
mantenimiento de los locales, maquinaria, instalaciones, materias
primas y cualquier otra atención que fuese precisa para la ulterior
reanudación de las tareas de la empresa. Corresponde al
empresario la designación de los trabajadores que deban efectuar
dichos servicios.”

En fin, y para abordar el tema central que nos convoca


debemos preguntarnos cuál es la razón de establecer reglas para
la huelga en los servicios esenciales, ¿es acaso esa calidad de
“públicos” que le otorga manifiestamente la ley en cuestión?, al
parecer la respuesta la encontraríamos en la necesidad social de
asegurar a los ciudadanos los derechos básicos que dependen de
tales servicios en situación de huelga. Ahora bien, el derecho de
huelga al estar reconocido en la Constitución, claramente tiene un
carácter fundamental, pero debemos tener presente que en este
derecho hay un interés particular el que por ningún motivo puede
ser superior que el interés de los ciudadanos por acceder a los
servicios esenciales, he ahí la razón última de la limitación del
derecho de huelga y en definitiva de la obligación de crear equipos
de emergencia o en este caso, comité de huelga.

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Conclusiones
A nuestra consideración, que la ley le remita la
responsabilidad de determinar qué empresas sí y cuáles no
brindan servicios de utilidad pública o cuya paralización por su
naturaleza cause grave daño a la salud, al abastecimiento de la
población, a la economía del país o a la seguridad nacional; al
Estado (por medio de determinados ministros) es una grave
limitación al derecho a huelga, el cual a su vez, es uno de los
elementos esenciales tanto del derecho colectivo del trabajo como
el de la libertad sindical, siendo este último reconocido a nivel
mundial como un derecho fundamental de los trabajadores. Por
consiguiente, creemos que nuestra legislación falla en la
generalidad y poca especificación respecto al tema, pasando por
alto tanto convenios ratificados como también estándares
establecidos por el CLS.

No obstante, como se dijo, ante estos conflictos de


derechos fundamentales, se debe velar y proteger aquél que por
su determinada situación o característica, involucre la afectación
general o universal al acceso de dicho derecho; así pues, el pleno
acceso a los servicios de asistencia pública (hospitales y demás),
debe primar ante el ejercicio de derecho a huelga que son titulares
los trabajadores de dicho establecimiento.

En fin, consideramos que la calificación de encontrarse


la empresa en alguna de las situaciones que incurriera estimarla
como servicio esencial, debiera mediar el máxime cuidado y
nuestra legislación debiera ceñirse por las pautas internacionales

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diseñadas por el Comité de Libertad Sindical y, en general, por la
OIT, actuando consecuentemente en nuestra calidad de miembro
del mismo e incorporando a nuestro ordenamiento jurídico los
convenios y recomendaciones que éste organismo establezca.

Bibliografía
1) Código del Trabajo

2) Recopilación de decisiones y principios del Comité de


Libertad Sindical del Consejo de Administración de la OIT

3) OIT, 1983, párrafo 214

4) Constitución Española

5) Real Decreto-Ley de Relaciones de Trabajo

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