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¿Qué es un tsunami?

Cada tsunami puede medirse en:

 Altura. La altura que alcanzan sus olas.


 Longitud de onda. Qué tan lejos del origen del mismo llegan sus efectos.
 Longitud de frente. El ancho de las olas que produce.

Un tsunami1 (del japonés 津 [tsu], «puerto o bahía», y 波 [nami], «ola»)2 es un


evento complejo que involucra un grupo de olas en un cuerpo de agua de
gran energía y de tamaño variable que se producen cuando algún fenómeno
extraordinario, por ejemplo, un maremoto, erupción volcánica, u otra
explosión subacuática (incluidas detonaciones, deslizamientos de terreno,
desprendimientos de hielo glaciar, impacto de meteoritos y otros eventos)
desplaza verticalmente una gran masa de agua.3 A diferencia de las olas
oceánicas normales producidas por el viento, o las mareas, que son
generadas por la atracción gravitatoria del Sol y la Luna, un tsunami es
generado por el desplazamiento de agua.

Este tipo de olas desplazan una cantidad de agua muy superior a las olas
superficiales producidas por el viento. Se calcula que el 90% de estos
fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre
más correcto y preciso de «tsunamis tectónicos». La energía de un maremoto
depende de su altura, de su longitud de onda y de la longitud de su frente. La
energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la
cantidad de picos que lleve el tren de ondas.4 Es frecuente que un tsunami
que viaja grandes distancias, disminuya la altura de sus olas, pero siempre
mantendrá una velocidad determinada por la profundidad sobre la cual el
tsunami se desplaza. Normalmente, en el caso de los tsunamis tectónicos, la
altura de la onda de tsunami en aguas profundas es del orden de 1.0 metros,
pero la longitud de onda puede alcanzar algunos cientos de kilómetros. Esto
es lo que permite que aun cuando la altura en océano abierto sea muy baja,
esta altura crezca en forma abrupta al disminuir la profundidad, con lo cual, al
disminuir la velocidad de la parte delantera del tsunami, necesariamente
crezca la altura por transformación de energía cinética en energía potencial.
De esta forma una masa de agua de algunos metros de altura puede arrasar a
su paso hacia el interior.
¿Cómo se produce un tsunami

Las olas pueden alcanzar los 800 kilómetros por hora y una altura de hasta
más de 30 metros.
Compartir

La distancia al epicentro, la magnitud de este y la velocidad a la que viajan las


olas puede alterar los efectos del tsunami en las costas.
El mecanismo más habitual por el que se generan los tsunamis es un
terremoto con epicentro en el fondo del mar.

El movimiento generado por el temblor provoca un desplazamiento del fondo


marino y, por consiguiente, del agua del mar, que al intentar recuperar su
estado genera olas de grandes dimensiones.

Si bien se trata de un agente no previsible, una vez que se produce el


terremoto marino, las alarmas costeras deben saltar ante la posibilidad de que
se genere un tsunami como consecuencia.

Uno de los indicios que puede alertar de la llegada de un tsunami es la bajada


de marea. Casi siempre antes de su llegada, el mar se retira de la orilla como
si bajara rápidamente la marea para regresar con violencia.
El tiempo que puede tardar en llegar a las costas desde el epicentro del
terremoto varía en función de algunos factores como la distancia que los
separa y la magnitud del seísmo o la velocidad a la que viajan las olas.

La fuerza del tsunami tiene efectos devastadores no sólo por la rapidez con la
que se propaga, ya que las olas pueden alcanzar los 800 kilómetros por hora,
sino que estas pueden llegar a una altura desde simples milímetros hasta más
de 30 metros. Así, señalan que en el fondo del océano las olas pueden no ser
grandes, pero que cuando llegan a la costa ganan altura, pierden velocidad y
arrastran con todo lo que haya a su paso.

La zona del océano Pacífico es una de las más vulnerables a estos efectos
meteorológicos, cuyas consecuencias son imprevisibles. Si bien, los expertos
recomiendan ir hacia los centros de evacuaciones previstos en los planes de
emergencia nacionales y aconsejan, si no es posible, situarse en un lugar
ubicado a más de 30 metros por encima del nivel del mar.

fenomenología
Antiguamente, el término tsunami se utilizaba para referirse a las olas
producidas por huracanes y temporales que podían entrar tierra adentro, pero
estas no dejaban de ser olas superficiales producidas por el viento. Tampoco
se debe confundir con la ola producida por la marea conocida como macareo.
Este es un fenómeno regular y mucho más lento, aunque en algunos lugares
estrechos y de fuerte desnivel pueden generarse fuertes corrientes.

Causas de los tsunamis


La mayoría de los tsunamis son causados por terremotos, pero otros factores
pueden desencadenarlos.
–Terremotos
Suelen suceder en los bordes de las placas tectónicas. Cuando una placa
sube o baja repentinamente, el agua se desplaza por encima de ellas y se
forman las altas olas. Éstas pueden viajar hacia cualquier dirección y
definitivamente no de forma simétrica.
Diagrama de un tsunami
Para que un terremoto ocasione un tsunami, la falla debe estar por debajo del
océano y causar un movimiento vertical del agua en un área grande de hasta
100,000 metros cuadrados. En aguas profundas, la ola que el terremoto
ocasionó puede ser muy pequeña o para entenderlo mejor, poco alta. A
medida que viajan y se aproximan hacia áreas de menor profundidad, las olas
adquieren mayor altura. Por eso, un pequeño terremoto puede convertirse en
una ola gigante cuando toca tierra.
–Deslizamientos de tierra
Si el material del suelo (tierra, rocas, hielo, etcétera) cae hasta el agua pueden
generarse olas que alcanzan altura cuando se encuentran cerca de las costas.
Sin embargo, los deslizamientos de tierra que ocasionan tsunamis son
provocados por terremotos submarinos.
–Erupciones volcánicas
Dado que suelen ser perturbaciones potentes, si los volcanes se encuentran
cerca del océano desplazan grandes volúmenes de agua creando ondas y
posteriormente olas.
-Meteoritos, asteroides y otros cuerpos extraterrestres.
Aunque no son disturbios submarinos, los impactos de cuerpos celestes
pueden crear ondas en el agua que crecen paulatinamente y llegan a tierra
firme con toda la potencia de un tsunami. No se ha registrado algún evento
así en tiempos históricos, pero los científicos creen en su posibilidad.

2. Consecuencias
Una de las consecuencias de los tsunamis es la pérdida de vidas y de bienes.

Las consecuencias más evidentes de los maremotos son:

 La pérdida de vidas humanas y de bienes materiales al momento del


impacto de la ola con la costa.
 La desaparición de playas por la fuerza del impacto, y de todo
el ecosistema que en ellas se encontraba.
 El agua salada penetra capas freáticas tierra adentro, es decir, donde
debería encontrarse únicamente agua dulce. Esto cambia
significativamente la salinidad del suelo, afectando negativamente su
fertilidad.
 En el ecosistema submarino, los arrecifes de coral son destruidos o
severamente dañados por la fuerza de la corriente.

Características del tsunami


Se conoce como tsunami a aquel fenómeno natural originado en el mar
provocando olas gigantescas, que la mayoría de las veces surge como
consecuencia de un sismo o movimiento brusco en la corteza terrestre. Entre
las características que definen el fenómeno se pueden mencionar las
siguientes:

 Las grandes alturas que alcanzan los tsunamis cuando se alejan de su


punto de origen pueden disminuir, sin embargo la amplitud aumenta
debido a las pocas profundidades que puede encontrarse.
 La altura de las olas puede variar, de manera que se puede incrementar
o disminuir según sea el caso
 La primera ola que se observa en los tsunamis no necesariamente es la
más alta dado que generalmente el incremento se observa en las olas
que sigue la primera.
 Los terremotos y las erupciones volcánicas ocasionan la formación de
olas de gran magnitud y puede presentarse desprendimiento de masas
de tierra o hielo.
 Cuando el fondo marino sufre un movimiento abrupto en sentido vertical
generalmente se originan los tsunamis producto de un terremoto
marino.
 El desequilibrio natural que se produce trae como consecuencia olas de
mucha energía en busca de recuperar la estabilización.
 La velocidad que puede alcanzar un tsunami puede estar por el orden de
5000 millas náuticas.
 La definición vertical del fondo marino genera el tamaño o magnitud del
tsunami en cuestión
 La mayoría de los tsunamis se encuentran en el Océano Pacífico por
esta razón es que son fáciles de localizar.

Efectos de los tsunamis


 La fuerza de las olas y la cantidad de agua que llegan a tierra son los
principales elementos de peligro de un tsunami.
 Los tsunamis, estén muy cerca o no de las costas, son potencialmente
peligrosos. La fuerza de las olas y la cantidad de agua que llegan a tierra
son los principales elementos de peligro de un tsunami. Algunos efectos
de este desastre natural son los siguientes:
 –Inundaciones. Es el efecto más inmediato de un tsunami en tierras
costeras. La fuerza del agua arrastra consigo edificios, automóviles,
árboles y seres vivos y mantiene inundado el terreno tiempo después de
haber ocurrido.
 -Muerte de seres vivos. La causa más común de muerte es el
ahogamiento, ya que las olas impactan en cuestión de minutos y las
personas tienen poca o ninguna preparación inmediatamente previa al
evento. Así, las muertes por ahogamiento pueden ocurrir como
consecuencia de las inundaciones o el impacto de las olas.
 -Contaminación del agua potable. Los depósitos de agua potable pueden
contaminarse con los residuos que el agua arrastra a su paso.
 En corto
 › La palabra tsunami proviene de las palabras japonesas tsu (puerto)
y nami (ola).
 › El tsunami que azotó las costas de de Asia en 2004 recorrió 600
kilómetros apenas en 75 minutos.
 › Cerca del 80 por ciento de los tsunamis ocurren a lo largo del Cinturón
de Fuego del Pacífico, también llamado Anillo de Fuego del Pacífico.

Física de los tsunamis tectónicos


No existe un límite claro respecto de la magnitud necesaria de un sismo como
para generar un tsunami. Los elementos determinantes para que ocurra un
tsunami son la magnitud del sismo originador, la profundidad del hipocentro
y la morfología de las placas tectónicas involucradas. Esto hace que para
algunos lugares del planeta se requieran grandes sismos para generar un
tsunami, en tanto que para otros baste con de sismos de menor magnitud. En
otros términos, la geología local, la magnitud y la profundidad focal son parte
de los elementos que definen la ocurrencia o no de un tsunami de origen
tectónico.4
La velocidad de las olas puede determinarse a través de la ecuación:

,
donde D es la profundidad del agua que está directamente sobre el sismo y g,
la gravedad terrestre (9,8 m/s²).5
A las profundidades típicas de 4-5 km las olas viajarán a velocidades en torno
a los 600 kilómetros por hora o más. Su amplitud superficial o altura de la
cresta H puede ser pequeña, pero la masa de agua que agitan es enorme, y
por ello su velocidad es tan grande; y no solo eso, pues la distancia entre
picos (longitud de onda) también lo es. Es habitual que la longitud de onda de
la cadena de olas de un tsunami sea de 100 km, 200 km o más.

Cuando la ola entra en aguas poco profundas, se ralentiza y aumenta su


amplitud (altura).
El intervalo de tiempo entre cresta y cresta (período de la onda) puede durar
desde menos de diez minutos hasta media hora o más. Cuando la ola entra en
la plataforma continental, la disminución drástica de profundidad hace que la
velocidad de la ola disminuya y empiece a aumentar su altura. Al llegar a la
costa, la velocidad habrá decrecido hasta unos 50 kilómetros por hora,
mientras que la altura ya será de unos 3 a 30 m, dependiendo del tipo de
relieve que se encuentre. La distancia entre crestas (longitud de onda L)
también se estrechará cerca de la costa.
Debido a que la onda se propaga en toda la columna de agua, desde la
superficie hasta el fondo, se puede hacer la aproximación a la teoría lineal de
la hidrodinámica. Así, el flujo de energía E se calcula como:

,
siendo 'd' la densidad del fluido.
La teoría lineal predice que las olas conservarán su energía mientras no
rompan en la costa. La disipación de la energía cerca de la costa dependerá,
de las características del relieve marino. La manera como se disipa dicha
energía antes de romper depende de la relación H/h. Una vez que llega a
tierra, la forma en que la ola rompe depende de la relación H/L. Como L
siempre es mucho mayor que H, las olas romperán como lo hacen las olas
bajas y planas. Esta forma de disipar la energía es poco eficiente, y lleva a la
ola adentrarse en tierra como una gran marea.4
A la llegada a la costa la altura aumentará, pero seguirá teniendo forma de
onda plana. Se puede decir que hay un trasvase de energía de velocidad a
amplitud. La ola se frena pero gana altura. Pero la amplitud no es suficiente
para explicar el poder destructor de la ola. Incluso en un tsunami de menos de
5 m los efectos pueden ser devastadores. La ola arrastra una masa de agua
mucho mayor que cualquier ola convencional, por lo que el primer impacto
del frente de la onda viene seguido del empuje del resto de la masa de agua
perturbada que presiona, haciendo que el mar se adentre mucho en tierra. Por
ello, la mayoría de los tsunamis tectónicos se asemejan a una poderosa riada,
en la cual es el mar el que inunda a la tierra, y lo hace a gran velocidad.
Antes de su llegada, el mar acostumbra a retirarse de la costa, que en caso de
fondos relativamente planos, puede llegar a varios centenares de metros,
como una rápida marea baja. Desde entonces hasta que llega la ola principal
pueden pasar de 5 a 10 minutos, como también existen casos en los que han
transcurrido horas para que la marejada llegue a tierra. A veces, antes de
llegar la cadena principal de olas del tsunami, que realmente arrasará la zona,
pueden aparecer «micro tsunamis» de aviso. Así ocurrió el 26 de diciembre
de 2004 en las costas de Sri Lanka donde, minutos antes de la llegada de la
ola fuerte, pequeños tsunamis entraron unos cincuenta metros playa adentro,
provocando el desconcierto entre los bañistas antes de que se les echara
encima la ola mayor. Según testimonios, «se vieron rápidas y sucesivas
mareas bajas y altas, luego el mar se retiró por completo y solo se sintió el
estruendo atronador de la gran ola que venía».
En la animación del tsunami del Índico de 2004 se puede observar cómo la
onda se curva por los extremos y cómo Bangladés apenas sufre sus efectos,
mientras que Sri Lanka, en la dirección de la zona central de la ola, la recibe
de lleno.
Debido a que la energía de los tsunamis tectónicos es casi constante, pueden
llegar a cruzar océanos y afectar a costas muy alejadas del lugar del suceso.
La trayectoria de las ondas puede modificarse por las variaciones del
relieve abisal, fenómeno que no ocurre con las olas superficiales. En los
tsunamis tectónicos, dado que se producen debido al desplazamiento vertical
de una falla, la onda que generan suele ser un tanto especial. Su frente de
onda es recto en casi toda su extensión. Solo en los extremos se va diluyendo
la energía al curvarse. La energía se concentra, pues, en un frente de onda
recto, lo que hace que las zonas situadas justo en la dirección de la falla se
vean relativamente poco afectadas, en contraste con las zonas que quedan
barridas de lleno por la ola, aunque estas se sitúen mucho más lejos. El
peculiar frente de onda es lo que hace que la ola no pierda energía por simple
dispersión geométrica, sobre todo en su zona más central. El fenómeno es
parecido a una onda encajonada en un canal o río. La onda, al no poder
dispersarse, mantiene constante su energía. En un tsunami existe, cierta
dispersión pero, sobre todo, en las zonas más alejadas del centro del
frente de onda recto.
Dispersión de la energía debido al alargamiento del frente de onda[editar]
Hay quienes sostienen6 que los tsunamis son ejemplos de un tipo especial de
ondas no lineales denominadas solitones.
El fenómeno físico 7 de los solitones fue descrito, en el siglo XIX, por J. S.
Russell en canales de agua7 de poca profundidad, y son observables también
en otros lugares. Al respecto se ha expresado que:
...en ríos (de varios metros de altura: mascaret del río Sena o bore del río
Severn ) y en estrechos (como en la pycnoclina del estrecho de Gibraltar,
donde pueden alcanzar hasta cien metros de amplitud aunque sean apenas
perceptibles en la superficie del mar) o en el océano (maremoto es una ola
gigantesca en un puerto que ocurre como etapa final de una onda solitaria
que ha recorrido de tres a cuatro mil kilómetros a unos ochocientos
kilómetros por hora, por ejemplo de Alaska a Hawái).8

Tsunamis con otros orígenes


Existen otros mecanismos generadores de tsunamis menos corrientes que
también pueden producirse por erupciones volcánicas, deslizamientos de
tierra, meteoritos, explosiones submarinas y de origen meteorológico
conocidos como meteotsunami9. Estos fenómenos pueden producir olas
enormes, mucho más altas que las de los tsunamis corrientes. De todas estas
causas alternativas, la más común es la de los deslizamientos de tierra
producidos por erupciones volcánicas explosivas, que pueden hundir islas o
montañas enteras en el mar en cuestión de segundos. También existe la
posibilidad de desprendimientos naturales tanto en la superficie como debajo
de ella. Este tipo de maremotos difieren drásticamente de los maremotos
tectónicos.
En primer lugar, la cantidad de energía que interviene. Está el terremoto del
océano Índico de 2004, con una energía desarrollada de unos 32.000 MT. Solo
una pequeña fracción de esta se traspasará al maremoto. Por el contrario, un
ejemplo clásico de este tipo de tsunamis es la explosión del volcán Krakatoa,
cuya erupción generó una energía de 300 MT. Sin embargo, se midió una
altitud en las olas de hasta 50 m, muy superior a la de las medidas por los
tsunamis del océano Índico. La razón de estas diferencias estriba en varios
factores. Por una parte, el mayor rendimiento en la generación de las olas por
parte de este tipo de fenómenos, menos energéticos pero que transmiten gran
parte de su energía al mar. En un seísmo (o sismo), la mayor parte de la
energía se invierte en mover las placas. Pero, aun así, la energía de los
maremotos tectónicos sigue siendo mucho mayor que la de los mega
maremotos. Otra de las causas es el hecho de que un maremoto tectónico
distribuye su energía a lo largo de una superficie de agua mucho mayor,
mientras que los mega maremotos parten de un suceso muy puntual y
localizado. En muchos casos, los mega maremotos también sufren una mayor
dispersión geométrica, debido justamente a la extrema localización del
fenómeno. Además, suelen producirse en aguas relativamente poco
profundas de la plataforma continental. El resultado es una ola con mucha
energía en amplitud superficial, pero de poca profundidad y menor velocidad.
Este tipo de fenómenos son increíblemente destructivos en las costas
cercanas al desastre, pero se diluyen con rapidez. Esa disipación de la
energía no solo se da por una mayor dispersión geométrica, sino también
porque no suelen ser olas profundas, lo cual conlleva turbulencias entre la
parte que oscila y la que no. Eso comporta que su energía disminuya bastante
durante el trayecto.

Recreación gráfica de un maremoto aproximándose a la costa


El ejemplo típico de megatsunami es el causado por la caída de
un meteorito en el océano. Este evento produciría ondas curvas de gran
amplitud inicial, bastante superficiales, que sí tendrían dispersión geométrica
y disipación por turbulencia, por lo que, a grandes distancias, quizá los
efectos no serían tan dañinos. Una vez más los efectos estarían localizados,
sobre todo, en las zonas cercanas al impacto. El efecto es exactamente el
mismo que el de lanzar una piedra a un estanque. Evidentemente, si el
meteorito fuera lo suficientemente grande, daría igual cuán alejado se
encontrara el continente del impacto, pues las olas lo arrasarían de todas
formas con una energía inimaginable. Tsunamis apocalípticos de esa
magnitud debieron producirse hace 65 millones de años cuando un meteorito
cayó en la actual península de Yucatán. Este mecanismo generador es, sin
duda, el más raro de todos; de hecho, no se tienen registros históricos de
ninguna ola causada por un impacto.4
Algunos geólogos especulan que un mega tsunami podría producirse en un
futuro próximo (en términos geológicos) cuando se produzca un
deslizamiento en el volcán de la parte inferior de la isla de La Palma, en
las islas Canarias (cumbre Vieja). Sin embargo, aunque existe esa posibilidad
(de hecho algunos valles de Canarias, como el de Güímar, en Tenerife, o el del
Golfo, en El Hierro, se formaron por episodios geológicos de este tipo), no
parece que eso pueda ocurrir a corto plazo.

Tsunamis en el pasado
Se conservan muchas descripciones de olas catastróficas en la Antigüedad,
especialmente en la zona mediterránea.
Isla Santorini (1650 a. C
Algunos autores afirman que la leyenda de la Atlántida está basada en la
dramática desaparición de la civilización minoica que habitaba en Creta en
el siglo XVI a. C. .

Golfo de Cádiz
Los investigadores Antonio Rodríguez Ramírez y Juan Antonio Morales
González , de los Departamentos de Geodinámica-Paleontología y Geología
de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva, han
estudiado abundantes restos de tsunamis en el golfo de Cádiz. Estos estudios
se han centrado en el estuario del Tinto-Odiel y en el del Guadalquivir. Las
evidencias más antiguas corresponden al Guadalquivir con un episodio del
1500-2000 años antes de nuestra era, afectando a áreas que distan más de
15 km de la costa. En el estuario del Tinto-Odiel aparecen depósitos
sedimentarios relacionados con tsunamis históricos del 382-395, 881, 1531 y
1755.
En el 218 a. C. y 210 a. C. hubo un tsunami en la península ibérica.10 Se tomó
el golfo de Cádiz como objeto de estudio principal y se ha llegado a la
conclusión de que hubo una gigantesca ruptura de estratos. Un tsunami se
hace reconocible por los destrozos impresionantes de los que quedan restos
detectables siglos después; estos desastres ambientales de transformación
del paisaje costero a través de la paleogeografía se puede reconstruir. Las
ondas de tsunami llegan a zonas donde no llega habitualmente el agua marina
y esos restos son los que prueban esas catástrofes. Esta se ha registrado en
el estuario del Guadalquivir y en el área de Doñana. Luego el estudio se ha
ampliado a la costa atlántica y se ha comparado con las consecuencias
paleogeográficas producidas en el gran tsunami y terremoto de Lisboa de
1755.
Este estudio nos señala que existen zonas predispuestas a que haya
tsunamis, es decir a sufrir esta expulsión de energía por parte de la
naturaleza.11
Tsunami de Alejandría (365 d. C.)[editar]
El historiador Amiano Marcelino describió con todo detalle el tsunami que
tuvo lugar en Alejandría y devastó la metrópoli y las orillas del Mediterráneo
oriental el 21 de julio del 365.12
Valparaíso (1730)
Artículo principal: Terremoto de Valparaíso de 1730
El 8 de julio a las 04:45 toda el área central de Chile fue remecida por un fuerte
terremoto que causó daños en Valparaíso, La
Serena, Coquimbo, Illapel, Petorca y Tiltil. El tsunami resultante afectó
alrededor de 1000 km de costa. Por primera vez en su historia, el puerto de
Valparaíso fue inundado y severamente dañado. En las partes bajas de El
Almendral todas las casas, fortificaciones y bodegas fueron destruidas por la
inundación. 13También inundó el sector cubierto hoy en día por la avenida
Argentina, llegando hasta los pies de Santos Ossa.14
El terremoto y tsunami de 1730 inundó Valparaíso, arrasó Concepción, hizo
retroceder las aguas del río Valdivia e incluso llegó a Perú. El tsunami
también cruzó el Océano Pacífico hasta Japón, donde inundó casas y campos
de arroz en la península de Oshika en Sendai.14
Callao (1746)
Artículo principal: Terremoto de Lima de 1746
El 28 de octubre de 1746 ocurrió un fuerte terremoto en toda la costa central
del Perú, que tuvo su epicentro en el mar frente a Lima y el Callao, El fuerte
sismo fue causado por el proceso normal de subducción de la Placa de
Nazca bajo la Placa Sudamericana. Unos treinta minutos después del sismo
se produjo un tsunami con olas de 10 a 15 metros de altura que inundaron y
destruyeron el Puerto del Callao. Casi todos los habitantes de la ciudad que
en esa época era de unos 5000 aproximadamente perecieron en este desastre.
Puesto que el agua avanzó cerca de 4 km tierra adentro, aún alcanzó a
aquellos que trataban de huir hacia Lima. solo 200 personas lograron salvarse
aferrándose a objetos de madera y fueron lanzados entre el área de la costa y
la isla San Lorenzo, a una distancia de hasta 8 km. De los 23 barcos anclados
en el puerto, 19 se hundieron, y 4 fueron llevados tierra adentro.
Cuando el mar retrocedió la mayoría de las casas y edificios fueron
arrancados de sus cimientos y llevados por las aguas. Una gran parte de las
murallas de la ciudad, incluyendo la puerta, fueron arrastradas por las aguas.
A eso de las 04:00 del día siguiente, el Callao fue nuevamente inundado por
otra ola. La máxima altura de inundación fue estimada en 24 metros.
Después de la tragedia, el mar nunca volvió a su límite anterior, es decir, gran
parte del Callao se hundió.
Lisboa (1755)[editar]

Terremoto de Lisboa de 1755


El denominado terremoto de Lisboa de 1755, ocurrido el 1 de noviembre de
dicho año,15 y al que se ha atribuido una magnitud de 9 en la escala de
Richter (no comprobada ya que no existían sismógrafos en la época), tuvo
su epicentro en la falla Azores-Gibraltar, a 37° de latitud Norte y 10° de
longitud Oeste (a 800 km al suroeste de la punta sur de Portugal). Además de
destruir Lisboa y hacer temblar el suelo hasta Alemania,16 el terremoto
produjo un gran maremoto que afectó a todas las costas atlánticas. Entre
treinta minutos y una hora después de producirse el sismo, olas de entre 6 y
20 metros sobre el puerto de Lisboa y sobre ciudades del suroeste de
la península Ibérica mataron a millares de personas y destruyeron
poblaciones. Más de un millar de personas perecieron solamente
en Ayamonte y otras tantas en Cádiz; numerosas poblaciones en
el Algarve resultaron destruidas y las costas de Marruecos y Huelva quedaron
gravemente afectadas. Antes de la llegada de las enormes olas, las aguas
del estuario del Tajo se retiraron hacia el mar, mostrando mercancías y
cascos de barcos olvidados que yacían en el lecho del puerto.1718Las olas se
propagaron, entre otros lugares, hasta las costas
de Martinica, Barbados, América del Sur y Finlandia.19
Krakatoa (1883)
El 27 de agosto de 1883 a las diez y cinco (hora local),20 la descomunal
explosión del Krakatoa, que hizo desaparecer al citado volcán junto con
aproximadamente el 45% de la isla que lo albergaba, produjo una ola de entre
15 y 42 metros de altura, según las zonas,21 que acabó con la vida de
aproximadamente 20.000 personas.22
La unión de magma oscuro con magma claro en el centro del volcán fue lo
que originó dicha explosión. Pero no solo las olas mataron ese día.
Enormes coladas piroclásticas viajaron incluso sobre el fondo marino y
emergieron en las costas más cercanas de Java y Sumatra, haciendo hervir el
agua y arrasando todo lo que encontraban a su paso. Asimismo, la explosión
emitió a la estratosfera gran cantidad de aerosoles, que provocaron una
bajada global de las temperaturas. Además, hubo una serie de erupciones que
volvieron a formar un volcán, que recibió el nombre de Anak Krakatoa, es
decir, ‘el hijo del Krakatoa’.
Mesina (1908)
En la madrugada del 28 de diciembre de 190823 se produjo un terrible
terremoto en las regiones de Sicilia y de Calabria, en el sur de Italia. Fue
acompañado de un tsunami que arrasó completamente la ciudad de Mesina,
en Sicilia.24La ciudad quedó totalmente destruida y tuvo que ser levantada de
nuevo en el mismo lugar. Se calcula que murieron cerca de 70.000 personas
en la catástrofe (200.000 según estimaciones de la época).15La ciudad contaba
entonces con unos 150.000 habitantes. También la ciudad de Regio de
Calabria, situada al otro lado del estrecho de Mesina, sufrió importantes
consecuencias. Fallecieron unas 15.000 personas, sobre una población total
de 45.000 habitantes.
Océano Pacífico (1946)
Un terremoto en el océano Pacífico provocó un maremoto que acabó con
165 vidas en Hawái y Alaska. Este maremoto hizo que los estados de la zona
del Pacífico creasen un sistema de alertas, que entró en funcionamiento
en 1949.
Alaska (1958)
Artículo principal: Tsunami de bahía Lituya
El 9 de julio de 1958, en la bahía Lituya, al noreste del golfo de Alaska, un
fuerte sismo, de 8,3 grados en la escala de Richter, hizo que se derrumbara
prácticamente una montaña entera, generando una pared de agua que se
elevó sobre los 580 metros, convirtiéndose en la ola más grande de la que se
tenga registro, llegando a calificarse el suceso de megatsunami.
Valdivia (1960)
Artículo principal: Terremoto de Valdivia de 1960

Vista de una calle en el centro de Valdivia tras el maremoto del 22 de


mayo de 1960
El terremoto de Valdivia (también llamado el Gran Terremoto de Chile),
ocurrido el 22 de mayo de 1960, es el sismo de mayor magnitud registrado
hasta ahora por sismógrafos a nivel mundial. Se produjo a las 15:11 (hora
local), tuvo una magnitud de 9,5 en la escala de Richter y una intensidad de XI
a XII en la escala de Mercalli, y afectó al sur de Chile. Su epicentro se localizó
en Valdivia, a los 39,5º de latitud sur y a 74,5º de longitud oeste; el hipocentro
se localizó a 35 km de profundidad, aproximadamente 700 km al sur de
Santiago. El sismo causó un maremoto que se propagó por el océano Pacífico
y devastó Hilo a 10 000 km del epicentro, como también las regiones costeras
de Sudamérica. El número total de víctimas fatales causadas por la
combinación de terremoto y maremoto se estima en 3000.
En los minutos posteriores un maremoto arrasó lo poco que quedaba en pie.
El mar se recogió por algunos minutos y luego una gran ola se levantó
acabando a su paso con casas, animales, puentes, botes y, por supuesto,
muchas vidas humanas. Cuando el mar se recogió varios metros, la gente
pensó que el peligro había pasado y en vez de alejarse caminaron hacia las
playas, recogiendo pescados, moluscos y otros residuos marinos. Para el
momento en que se percataron de la gran ola, ya era demasiado tarde.25
Como consecuencia del terremoto se originó un tsunami que arrasó con
algunos lugares de las costas de Japón (142 muertes y daños por 50 millones
de dólares), Hawái (61 fallecimientos y 75 millones de dólares en daños),
Filipinas (32 víctimas y desaparecidos). La costa oeste de Estados Unidos
también registró un maremoto, que provocó daños por más de medio millón
de dólares estadounidenses.
Colombia (1979)
Artículo principal: Terremoto de Colombia de 1979
Un terremoto importante de magnitud 8,1 grados Richter ocurrió a las
02:59:43 (UTC) el 12 de diciembre de 1979 a lo largo de la costa pacífica
de Colombia y el Ecuador. El terremoto y tsunami asociado fueron
responsables de la destrucción de por lo menos seis municipios de pesca y
de la muerte de centenares de personas en el departamento de Nariño en
Colombia. El terremoto se sintió
en Bogotá, Pereira, Cali, Popayán, Buenaventura, Medellín y otras ciudades y
partes importantes en Colombia, y en Guayaquil, Esmeraldas, Quito y otras
partes de Ecuador. El tsunami de Tumaco causó, al romper contra la costa,
gran destrucción en la ciudad de Tumaco y las poblaciones de El Charco, San
Juan, Mosquera y Salahonda en el Pacífico colombiano. Este fenómeno dejó
un saldo de 259 muertos, 798 heridos y 95 desaparecidos.
Nicaragua (1992)
Un terremoto ocurrido en las costas del pacífico de Nicaragua, de entre 7,2 y
7,8 grados en la escala de Richter, el 2 de septiembre de 1992, provocó un
tsunami con olas de hasta 10 metros de altura, que azotó gran parte de la
costa del Pacífico de este país, provocando más de 170 muertos y afectando a
más de 40.000 personas, en al menos una veintena de comunidades, entre
ellas San Juan del Sur. 26
Hokkaido (1993)
Un tsunami imprevisto ocurrió a lo largo de la costa de Hokkaido en Japón,
como consecuencia de un terremoto, el 12 de julio de 1993. Como resultado,
202 personas de la pequeña isla de Okushiri perdieron la vida, y centenares
resultaron heridas. Este maremoto provocó que algunas oficinas cayeran en
quiebra, las olas adquirieron una altura de 31 metros, pero solo atacó a esta
isla.

Océano Índico (2004)

Tsunami provocado por el terremoto del océano Índico de 2004 en Tailandia.


Hasta la fecha, el tsunami más devastador ocurrió el 26 de
diciembre de 2004 en el océano Índico, con un número de víctimas
directamente atribuidas al tsunami de aproximadamente 280.000 personas.
Las zonas más afectadas fueron Indonesia y Tailandia, aunque los efectos
destructores alcanzaron zonas situadas a miles de
kilómetros: Malasia, Bangladés, India, Sri Lanka, las Maldivas e
incluso Somalia, en el este de África. Esto dio lugar a la mayor catástrofe
natural ocurrida desde el Krakatoa, en parte debido a la falta de sistemas de
alerta temprana en la zona, quizás como consecuencia de la poca frecuencia
de este tipo de sucesos en esta región.
El terremoto fue de 9,1 grados: el tercero más poderoso tras el terremoto de
Alaska (9,2) y de Valdivia (Chile) de 1960 (9,5). En Banda Aceh formó una
pared de agua de 10 o 18 m de altura penetrando en la isla 1 o 3 km desde la
costa al interior; solo en la isla de Sumatra murieron 228.440 personas o más.
Sucesivas olas llegaron a Tailandia, con olas de 15 metros que mataron a
5.388 personas; en la India murieron 10.744 personas y en Sri Lanka, hubo
30.959 víctimas. Este tremendo tsunami fue debido además de a su gran
magnitud (9,1), a que el epicentro estuvo solo a 9 km de profundidad, y a que
la rotura de la placa tectónica fue de 1.600 km de longitud (600 km más que en
el terremoto de Chile de 1960).
Chile Central y Sur (2010)
El terremoto de Chile de 2010 fue un fuerte sismo ocurrido a las 3:34:17 hora
local (UTC-3), del 27 de febrero de 2010, que alcanzó una magnitud de 8,8 MW
de acuerdo al Servicio Sismológico de Chile y al Servicio Geológico de
Estados Unidos. El epicentro se ubicó en la costa frente a la localidad
de Cobquecura, aproximadamente 150 km al noroeste de Concepción y a
63 km al suroeste de Cauquenes, y a 47,4 km de profundidad bajo la corteza
terrestre.
Un fuerte tsunami impactó las costas chilenas como producto del terremoto,
destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico.
El Archipiélago de Juan Fernández, pese a no sentir el sismo, fue impactado
por las marejadas que arrasaron con su único poblado, San Juan Bautista, en
la Isla Robinson Crusoe. La alerta de tsunami generada para el océano
Pacífico se extendió posteriormente a 53 países ubicados a lo largo de gran
parte de su cuenca, llegando a Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica,
la Antártida, Nueva Zelanda, la Polinesia Francesa y las costas de Hawái.
El sismo es considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y
uno de los diez más fuertes registrados por la humanidad. solo es superado a
nivel nacional por el cataclismo del terremoto de Valdivia de 1960, el de mayor
intensidad registrado mediante sismómetros. El sismo chileno fue 31 veces
más fuerte y liberó cerca de 178 veces más energía que el devastador
terremoto de Haití ocurrido el mes anterior. La energía liberada fue cercana a
100 000 bombas atómicas como la liberada en Hiroshima en 1945.
Terremoto y tsunami de Japón de 2011

Vista de Sendai, inundada tras el terremoto y el posterior tsunami.

Animación del maremoto de Japón 2011, realizada por el NOAA


El 11 de marzo de 2011 un terremoto magnitud 9.0 en la escala de
Richter golpeó Japón.
Tras el sismo se generó una alerta de maremoto (tsunami) para la costa
pacífica del Japón y otros países, incluidos Nueva
Zelanda, Australia, Rusia, Guam, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva
Guinea, Nauru, Hawái, islas Marianas del Norte, Estados
Unidos, Taiwán, América Central, México y las costas de América del Sur,
especialmente Colombia, Ecuador, Perú y Chile.27 La alerta de tsunami emitida
por el Japón fue la más grave en su escala local de alerta, lo que implica que
se esperaba una ola de 10 metros de altura. La agencia de noticias Kyodo
informó que un tsunami de 4 m de altura había golpeado la Prefectura de
Iwate en Japón. Se observó un tsunami de 10 metros de altura en el
aeropuerto de Sendai, en la prefectura de Miyagi,28 que quedó inundado, con
olas que barrieron coches y edificios a medida que se adentraban en tierra.29
Se habrían detectado, horas más tarde, alrededor de 105 réplicas del
terremoto, una alerta máxima nuclear y 1.000 veces más radiación de lo que
producía el Japón mismo debido a los incendios ocasionados en una planta
atómica. Se temía más tarde una posible fuga radiactiva.
Finalmente el tsunami azotó las costas de Hawái y toda la costa sudamericana
con daños mínimos gracias a los sistemas de alerta temprana liderados por
el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico.
Indonesia (2018)[editar]
Artículo principal: Terremoto de Célebes de 2018
Fue un tsunami causado por un sismo de magnitud 7,0 en la escala de
Richter. Registrado el día viernes 28 de septiembre del año 2018. Dejando un
total de 1995 fallecidos. ´
Erupción del Anak Krakatoa (2018)[editar]
Artículo principal: Tsunami del estrecho de la Sonda de 2018
En Indonesia, el 22 de diciembre de 2018, el volcán Anak Krakatoa entró en
erupción, provocando un tsunami que dejó más de 400 fallecidos.

Sistemas de alerta

Instrumento que avisa a la población en caso de inminente maremoto, en una


playa de Concepción, Chile.
Muchas ciudades alrededor del Pacífico, sobre todo
en México, Perú, Japón, Ecuador, Estados Unidos y Chile disponen de
sistemas de alarma y planes de evacuación en caso de tsunamis.
Diversos institutos sismológicos de diferentes partes del mundo se dedican a
la previsión de tsunamis, y la evolución de éstos es monitorizada
por satélites. El primer sistema, bastante rudimentario, para alertar de la
llegada de un tsunami fue puesto a prueba en Hawái en los años veinte.
Posteriormente se desarrollaron sistemas más avanzados debido a los
tsunamis del 1 de abril de 1946 y el 23 de mayo de 1960, que causaron una
gran destrucción en Hilo (Hawái). Los Estados Unidos crearon el Centro de
Alerta de Tsunamis del Pacífico (Pacific Tsunami Warning Center) en 1949,
que pasó a formar parte de una red mundial de datos y prevención en 1965.

Señal que avisa del peligro de tsunami, en la península de Seward (Alaska).

Señal de evacuación en la isla Ko Phi Phi Don, Tailandia


Uno de los sistemas para la prevención de tsunamis es el
proyecto CREST (Consolidated Reporting of Earthquakes and Seaquakes)
(Información Consolidada sobre Terremotos y Maremotos), que es utilizado
en la costa noroeste estadounidense (Cascadia), en Alaska y en Hawái por
el Servicio Geológico de los Estados Unidos, la National Oceanic and
Atmospheric Administration (la Administración Nacional Oceánica y
Atmosférica de EE. UU.), la red sismográfica del noreste del Pacífico y otras
tres redes sísmicas universitarias.
La predicción de tsunamis sigue siendo poco precisa. Aunque se puede
calcular el epicentro de un gran terremoto subacuático y el tiempo que puede
tardar en llegar un tsunami, es casi imposible saber si ha habido grandes
movimientos del suelo marino, que son los que producen tsunamis. Como
resultado de todo esto, es muy común que se produzcan alarmas falsas.
Además, ninguno de estos sistemas sirve de protección contra un tsunami
imprevisto.
Señal que indica zona de amenaza ante un tsunami en la península de
Cavancha en Iquique, Chile.
A pesar de todo, los sistemas de alerta no son eficaces en todos los casos.
En ocasiones el terremoto generador puede tener su epicentro muy cerca de
la costa, por lo que el lapso entre el sismo y la llegada de la ola será muy
reducido. En este caso, las consecuencias son devastadoras, debido a que no
se cuenta con tiempo suficiente para evacuar la zona y el terremoto por sí
mismo ya ha generado una cierta destrucción y caos previo, lo que hace que
resulte muy difícil organizar una evacuación ordenada. Éste fue el caso del
tsunami del año 2004 pues, aun contando con un sistema adecuado de alerta
en el océano Índico, quizá la evacuación no habría sido lo suficientemente
rápida.

Diferencias entre tsunamis y marejadas


Las marejadas se producen habitualmente por la acción del viento sobre la
superficie del agua, sus olas suelen presentar una ritmicidad de 20 segundos,
y suelen propagarse unos 150 m tierra adentro, como máximo total, tal y
como observamos en los temporales o huracanes. De hecho, la propagación
se ve limitada por la distancia, de modo que va perdiendo intensidad al
alejarnos del lugar donde el viento la está generando.
Un tsunami, en cambio, presenta un comportamiento opuesto, ya que el
brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de
«latigazo» hacia la superficie, el cual es capaz de lograr olas de magnitud
impensable. Los análisis matemáticos indican que la velocidad es igual a la
raíz cuadrada del producto del potencial gravitatorio (9,8 m/s²) por la
profundidad. Para tener una idea, tomemos la profundidad habitual del
océano Pacífico, que es de 4000 m. Esto daría una ola que podría moverse a
unos 200 m/s, o sea, a 700 km/h. Y, como las olas pierden su fuerza en
relación inversa a su tamaño, al tener 4000 m puede viajar a miles de
kilómetros de distancia sin perder mucha fuerza.
solo cuando llegan a la costa comienzan a perder velocidad, al disminuir la
profundidad del océano. La altura de las olas, sin embargo, puede
incrementarse hasta superar los 30 metros (lo habitual es una altura de 6 o
7 m). Los maremotos son olas que, al llegar a la costa, no rompen. Al
contrario, un maremoto solo se manifiesta por una subida y bajada del nivel
del mar de las dimensiones indicadas. Su efecto destructivo radica en la
importantísima movilización de agua y las corrientes que ello conlleva,
haciendo en la práctica un río de toda la costa, además de las olas 'normales'
que siguen propagándose encima del maremoto y arrasando, a su paso, con
lo poco que haya podido resistir la corriente.
Las fallas presentes en las costas del océano Pacífico, donde las placas
tectónicas se introducen bruscamente bajo la placa continental, provocan un
fenómeno llamado subducción, lo que genera maremotos con frecuencia.
Derrumbes y erupciones volcánicas submarinas pueden provocar fenómenos
similares.
La energía de los tsunamis se mantiene más o menos constante durante su
desplazamiento, de modo que, al llegar a zonas de menor profundidad, por
haber menos agua que desplazar, la altura del tsunami se incrementa de
manera formidable. Un maremoto que mar adentro se sintió como una ola no
perceptible, debido a su larga longitud de onda puede, al llegar a la costa,
destruir hasta kilómetros tierra adentro. Las turbulencias que produce en el
fondo del mar arrastran rocas y arena, lo que provoca daño erosivo en las
playas que puede alterar la geografía durante muchos años.
Japón, por su ubicación geográfica, es el país más golpeado por los
tsunamis.31

¿Podemos evitar un 'tsunami'?

puesta es clara: no podemos. Una vez que un tsunami se ha puesto en


movimiento es imposible detenerlo. Sólo para pequeños tsunamis y en zonas
concretas como puertos o bahías se puede considerar construir estructuras
de defensa. Pero en general, la única posibilidad es intentar salvar el mayor
número posible de vidas. Mucho se ha hablado estos días sobre cómo
hubieran sido las cosas para las víctimas del maremoto asiático con un
sistema de alerta de tsunamis. ¿Pero, qué es y cómo funciona? ¿Qué
información puede dar?

Un tsunami es un conjunto de olas generadas cuando se produce un


desplazamiento vertical brusco de un cierto volumen de agua. El origen puede
ser un terremoto, un deslizamiento en la costa o en el fondo del mar, una
erupción volcánica o el impacto de un meteorito. A partir de ese momento, las
olas empiezan a propagar la energía que les ha sido transmitida a gran
velocidad, alejándose del foco generador. Su velocidad puede llegar a 700
kilómetros por hora y la separación entre una ola y la siguiente puede variar
de minutos hasta una hora. A medida que la ola se acerca a la costa, por
efecto del fondo, aumenta su altura, superando fácilmente los 12 metros.

Prevención
Las barreras naturales
Un informe publicado por el PNUE sugiere que el tsunami del 26 de diciembre
de 2004 provocó menos daños en las zonas en que existían barreras
naturales, como los manglares, los arrecifes coralinos o la vegetación
costera. Un estudio japonés sobre este tsunami en Sri Lanka estableció, con
ayuda de una modelización sobre imágenes satelitales, los parámetros de
resistencia costera en función de las diferentes clases de árboles.30

MÁS INFORMACIÓN
 El temor a las réplicas provoca el pánico entre los habitantes de India y Sri
Lanka
 La comunidad internacional diseña un sistema global de alerta de 'tsunamis'
 Malaisia diseña un avanzado sistema de alertas de 'tsunamis'
 El terremoto que sacudió el sureste asiático hizo oscilar la Tierra y duró diez
minutos

El efecto del fondo y la presencia de islas u otros accidentes geográfico


puede hacer que el tsunami cambie de dirección o que acumule más energía
en unas zonas de la costa que en otras, con el consiguiente aumento de su
altura y capacidad de daño. Su efecto devastador se produce cuando barre e
inunda la zona costera. Si nos centramos en los tsunamis de origen sísmico,
hay que aclarar varios puntos: ¿Es el terremoto detectado por los
sismógrafos capaz de generar un tsunami? ¿Hacia dónde se propagará?
¿Cuánto tiempo tardará en llegar a la costa y con qué energía? ¿Qué zonas
inundará? ¿Cuáles deben ser evacuadas y en cuánto tiempo?

Los sistemas de alerta cuentan con varios elementos. El primero es una red
de sismógrafos que detectan el sismo. A partir de los datos, y con modelos,
se intenta establecer si dicho sismo puede generar un tsunami. Los
grandes tsunamis se producen para sismos superiores a una magnitud de 7,5
en la escala de Richter.
El segundo elemento es un sistema de boyas en superficie o de sensores de
presión colocados en el fondo que pueden detectar el paso de un tsunami y
sus características, aunque, en general, esto sólo es posible cerca de la
costa. Esta información se combina con modelos matemáticos que utilizan
los datos de generación y la topografía del fondo y de la costa para
reproducir, con ayuda de ordenadores, cómo se va a propagar el tsunami. Los
modelos permiten predecir la velocidad de propagación, la dirección y la
energía en la costa; a partir de esto se puede determinar qué zonas van a
verse inundadas.

Con esta información se puede alertar a la población. El tiempo para ello


depende del foco del tsunami, de las condiciones de marea, del tipo de costa
y de los medios disponibles para la evacuación. Pero todavía no se ha
alcanzado el nivel de fiabilidad deseado. Desde la puesta en marcha del
centro de alerta de tsunamis que EE UU tiene en el Pacífico, el 70% de las
alarmas han sido falsas, lo que provoca una pérdida de confianza de la
población en estos sistemas.

España no está exenta de peligro de tsunamis, pero la frecuencia es bastante


baja tanto en la cuenca mediterránea como en el Atlántico. Se puede decir que
en nuestra cuenca mediterránea, cada 250 años aproximadamente, es
esperable un terremoto de magnitud suficiente para generar
un tsunami relevante. También es activa la zona entre Gibraltar y las Azores,
como mostró el tsunami que destruyó parte de Lisboa y afectó a las costas de
Cádiz y Huelva en 1755. Dada la pequeña dimensión de la cuenca
mediterránea, el tiempo de respuesta para tsunamis generados en la zona de
Argelia y cercanas es muy limitado (menos de una hora), lo que exigirá
sistemas de alerta muy eficientes. Su implantación no está exenta de retos
científico-tecnológicos, pero abordables.

Aunque la ciencia y la tecnología pueden ayudarnos a prepararnos para


afrontar lo inevitable, no bastan para salvar vidas. Quienes tienen la
responsabilidad de tomar decisiones y de facilitar los recursos deben poner
en marcha iniciativas para paliar, en la medida de lo posible, con sistemas de
alerta, catástrofes como la recientemente ocurrida. Esto, sumado a la
concienciación de la población que puede ser afectada por tsunamis para que
se familiarice con el riesgo y los planes de evacuación, son, a día de hoy,
nuestras únicas armas de defensa.

Es necesario resaltar que hay varios tipos de tsunamis, esto depende de su


intensidad, por lo que no todos son destructivos. Ante dicha información, la
Cruz Roja lanzó una guía básica sobre qué hacer antes, durante y después de
un desastre natural de esta magnitud.

¿Qué hacer antes del tsunami?


1. Infórmese si vive en zonas de alto riesgo y ubique posibles rutas de
evacuación y los sitios seguros.

2. Conozca las señales de alerta.

3. Reúna a su familia para definir de forma participativa el plan de emergencia


en caso de un tsunami.

4. Capacite a su familia y compañeros de trabajo, en cómo actuar en caso de


emergencia y en la preparación de las brigadas de emergencia en los
siguientes temas:

* Primeros Auxilios.

* Evacuación.

* Extinción de Incendios.

* Cómo actuar frente a las emergencias.

5. Asegúrese de conocer la ubicación y la forma de cerrar los registros de


agua, el gas y donde cortar la electricidad.

6. Mantenga siempre listo su paquete para emergencia con los siguientes


elementos como mínimo:

* Botiquín de primeros auxilios.

* Radio y pilas de repuesto.

* Linterna con pilas y bombillo de repuesto.

* Pito.

* Reserva de comida y agua, verificando con frecuencia la fecha de


vencimiento y su estado.

*Plástico para la intemperie.


7. Identifique la señalización de emergencia utilizada.

¿Que hacer durante?


1. Mantenga la calma. No salga corriendo, evite el pánico. Si se presenta un
sismo fuerte, no espere la alerta, desplazarse de inmediato a un sitio alto,
puede que después del sismo venda el tsunami.

2. Active su plan de emergencia, siga las rutas de evacuación previamente


establecidas.

3. Utilice la radio de pilas para enterarse de la situación y seguir las


recomendaciones de los organismos de socorro. Esté atento al sistema de
alerta establecido previamente. Pero no se confíe de éste para evacuar, puede
que falle por un sismo previo, recuerde las señales de alerta y evacue.

4. Si se da la orden de evacuar, camine rápido no corra, lleve consigo el


equipo de emergencia.

5. Permanezca con su familia en un lugar seguro y cumpla con las


instrucciones de los organismos de socorro.

6. Aléjese de la playa y de las costas, diríjase a los sitios altos.


¿Qué hacer después del tsunami?
1. Verifique que toda su familia se encuentre en un sitio seguro. No regrese a
la zona hasta que las autoridades den autorización de hacerlo.

2. Manténgase atento, recuerde que pueden llegar varias olas.

3. Si se encuentra atrapado, avise mediante gritos, ruidos, pitos o si le es


posible mediante teléfono celular.

4. Verifique si están funcionando los teléfonos y celulares y sólo úselo por


periodos cortos.

5. Esté atento a las recomendaciones que se den por parte de los Comités
Locales para la Prevención y Atención de Desastres.

6. Después del tsunami, la zona afectada estará inundada, por lo que deberá,
tener los mismos cuidados, especialmente frente a las basuras y animales
peligrosos, quienes buscarán refugiarse también en zonas altas.

Asimismo, la Cruz Roja recomienda que en caso de terremoto, es aconsejable


alejarse de inmediato lo más que se pueda del mar , dirigiéndose hacia
lugares altos (en lo posible mayores de 15 a 30 metros) . En una embarcación,
diríjase rápidamente a alta mar, a unas 5.600, de la costa y sobre una
profundidad mayor a los 150 metros aproximadamente, allí los efectos serán
menores.
¿Qué medidas tomar antes de un tsunami?
Se recomienda seguir estos consejos de seguridad y prevención frente a un
posible tsunami:

 Cuando esté en zonas costeras, preste atención a las posibles alertas por
tsunami.
 Organice una ruta de evacuación que conduzca a un terreno más elevado.
 Esté pendiente de ciertos signos que avisan acerca de la llegada de un
tsunami, como el rápido aumento o descenso del agua en la costa.
 Nunca se quede cerca de la orilla para ver venir un tsunami.
 Un tsunami está formado por una serie de olas. No vuelva a una zona de
costa afectada por un tsunami hasta que las autoridades indiquen que es
seguro.

Referencias
1. ↑ Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua
Española (2014). «tsunami». Diccionario de la lengua española (23.ª
edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el 22 de
mayo de 2017.
2. ↑ «Tsunami Terminology». NOAA. Archivado desde el original el 25 de
febrero de 2011. Consultado el 15 de julio de 2010. Parámetro
desconocido |url-status= ignorado (ayuda)
3. ↑ Barbara Ferreira (17 de abril de 2011). «When icebergs capsize,
tsunamis may ensue». Nature. Consultado el 27 de abril de 2011.
4. ↑ Saltar a:a b c d Boris Levin, Mikhail Nosov: Physics of tsunamis.
Springer, Dordrecht 2009, ISBN 978-1-4020-8855-1.
5. ↑ Barrick, Donald E. (1979). «A coastal radar system for tsunami
warning». Remote Sensing of Environment 8 (4): 353-358. ISSN 0034-
4257. doi:10.1016/0034-4257(79)90034-8.
6. ↑ García Velarde, Manuel. «Sin fluidos no hay vida». Universidad
Complutense de Madrid. Consultado el 6 de febrero de 2019.
7. ↑ Saltar a:a b Heriot-Watt University. «Solitons Home
Page». www.ma.hw.ac.uk (en inglés). Consultado el 6 de febrero de
2019.
8. ↑ García Velarde, Manuel. «Autoorganización fluidodinámica: una
aproximación casi exclusivamente estética». Universitat de València.
Consultado el 6 de febrero de 2019.
9. ↑ Gomez, Jonathan (2004). «Tsunamis de origen meteorológico, un
riesgo oceánico desconocido». Consultado el 21 de abril de 2018.
10. ↑ / InnovaPress 15-03-2011. Expertos de la UHU demuestan
científicamente la existencia del primer tsunami registrado en la costa
atlántica Consultado: 19-04-2.011
11. ↑ / Partiendo de Cero 27-03-2011. Consultado: 19-04-2011
¿Qué Es Lluvia Torrencial?

La lluvia se refiere a las gotas de agua forzadas a caer a la tierra por empuje
gravitacional. Las gotitas se forman cuando el vapor de agua atmosférico se
condensa en el agua. La lluvia es esencial para la vida humana, vegetal y
animal. Por ejemplo, el agua de lluvia proporciona agua para el riego de la
planta y la energía hidroeléctrica. Lluvia torrencial se refiere al fuerte
aguacero de la lluvia. No hay una definición definida de él que no sea la
definición proporcionada por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS). El
NWS define la lluvia torrencial como la lluvia que se acumula a una velocidad
de tres décimas de pulgada o más por hora. Hay varios modismos que
también ponen de manifiesto el significado de fuertes lluvias. Incluyen
"lloviendo gatos y perros" y "lloviendo horcas".

¿Qué causa la lluvia torrencial?


La humedad que se mueve a lo largo de los frentes meteorológicos es la
principal causa de lluvia torrencial. Las nubes convectivas provocan la
precipitación cuando se levanta suficiente humedad debido a un movimiento
ascendente. Estrechas bandas torrenciales de lluvia vienen como resultado
de nubes cumulonimbus. En las regiones montañosas, la lluvia torrencial cae
en un lado de la montaña ya que se producen fuertes precipitaciones en un
lado de la montaña. El lado de la montaña donde ocurre mucha precipitación
es el lado de barlovento. La mayor parte del aire húmedo se condensa y luego
cae como lluvia torrencial en el lado de barlovento de la montaña. El aire seco
sopla en el otro lado de la montaña debido a la pendiente hacia abajo. El calor
urbano experimentado en las islas provoca lluvias torrenciales. La
investigación científica muestra que la lluvia torrencial que se vierte en otros
planetas contiene volúmenes de hierro, agua, metano, ácido sulfúrico e
incluso gas de neón.
Formación de lluvia torrencial
El aire atmosférico siempre contiene cantidades variadas de vapor de agua.
La humedad relativa es el término utilizado para describir la cantidad de
humedad en el aire. Además, la humedad relativa es la cantidad de vapor de
agua que el aire puede contener a cierta temperatura. Cuando el aire se satura
con el vapor de agua, se forman nubes. Las nubes se suspenden en el aire y
son visibles desde la superficie de la tierra. El aire frío tiene más saturación
de vapor que el aire caliente. Los principales mecanismos a través de los
cuales el aire se enfría al punto de rocío son el enfriamiento por radiación, el
enfriamiento adiabático, el enfriamiento por evaporación y el enfriamiento
conductivo. Las barreras físicas o de convección, como una colina, hacen que
se eleve el aire frío. La condensación fuerza al vapor de agua a formar nubes.
El tipo de nube formada depende de la cantidad de condensación que se
produce. En el caso de lluvia torrencial, se forman nubes nimbus oscuras en
las nubes.

Coalescencia y fragmentación
Durante la coalescencia, las gotas de agua individuales se fusionan para
formar gotas de agua más grandes. Una vez formados, permanecen
estacionarios en la nube debido a la resistencia del aire. La producción de
gotas más grandes ocurre cuando la turbulencia del aire hace que las gotas
de agua colisionen. La coalescencia continúa a medida que caen gotas de
agua más grandes. Estas gotas de agua son bastante pesadas, por lo tanto,
superan la resistencia del aire y hacen que la lluvia sea continua. El proceso
de coalescencia depende de la temperatura. La diferencia de temperatura
entre la superficie de la tierra y las nubes hace que el aire cristalizado se
derrita al caer como lluvia torrencial

¿Por qué se producen lluvias torrenciales cada vez con más


frecuencia?
Exacto, esa es la respuesta: por el cambio climático. No debemos
menospreciarlo porque si seguimos ignorándolo en 2040 habrá serias
consecuencias.
Los efectos del cambio climático cada vez son más catastróficos. EFE

La NASA encuentra pruebas de que contaminación extrema frena el


crecimimiento de las nubes
El grupo de científicos para el cambio climático de Naciones Unidas, a los que
se encargó el informe tras el Acuerdo de París del año 2015, han elaborado un
documento muy duro y con una gran carga de preocupación si los actuales
dirigentes políticos mundiales no son conscientes de lo que se avecina si no
se reduce la temperatura global ese 1,5º Celsius. "Evitar los daños más
graves requiere transformar la economía mundial en tan solo unos cuantos
años,de lo contrario, los daños tendrían un coste de 54 billones de dólares".
El informe destaca que es necesario poner en marcha impuestos muy altos
para la emisión de gases contaminantes como cobrar 27.000 dólares por
tonelada para el año 2100 en emisiones de dióxido de carbono, algo que se ve
imposible de legislar en países como Estados Unidos, la economía más
grande del mundo y segundo emisor de gases de efecto invernadero después
de China. También señalan que en 2100 la elevación del nivel global del mar
sería 10 cm inferior con un calentamiento global de 1,5 °C en comparación
con uno de 2 °C. La probabilidad de que el océano Ártico quede libre de hielo
en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5 °C,
frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2 °C. Los arrecifes de
coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5
°C, mientras que prácticamente todos ellos desaparecerían con uno de 2 °C.
Sin duda como afirma Debra Roberts, Copresidenta del Grupo de trabajo II del
IPCC, "las decisiones que tomemos hoy son decisivas para garantizar un
mundo seguro y sostenible para todos, tanto ahora como en el futuro".
CONSECUENCIAS EN LAS PRÓXIMAS DÉCADAS:
 Deshielo y aumento del nivlel del mar: El volumen del agua aumenta cuando
se calienta. Al mismo tiempo, el calentamiento global hace que se derritan
las capas de hielo de los polos y los glaciares. La combinación de esos
cambios está provocando el aumento del nivel de los océanos, que
causa inundaciones y erosión en las zonas costeras y de baja altitud.
 Condiciones meteorológicas extremas y aumento de las
precipitaciones: Las fuertes lluvias y otros fenómenos climáticos extremos
son cada vez más frecuentes y pueden provocar inundaciones y el deterioro
de la calidad del agua, e incluso en algunas zonas una progresiva
disminución de los recursos hídricos.
 Consecuencias para Europa: El sur y el centro de Europa sufren cada vez
más olas de calor, incendios forestales y sequías. La zona mediterránea se
está convirtiendo en una región más seca que la hace todavía más
vulnerable a la sequía y a los incendios. En norte de Europa se está
transformando claramente en una zona más húmeda y podrían ser más
frecuentes las crecidas en invierno. Las zonas urbanas, donde viven cuatro
de cada cinco europeos, están expuestas a olas de calor, inundaciones o
aumentos del nivel del mar, y no suelen estar bien equipadas para adaptarse
a los cambios climáticos.
 Consecuencias para los países en desarrollo: Muchos países pobres en vías
de desarrollo se encuentran entre los más afectados. Sus habitantes
suelen depender estrechamente del entorno natural y tienen menos
recursos para hacer frente a los cambios climáticos.
 Peligros para la salud humana: El cambio climático ya está repercutiendo en
la salud. En algunas regiones, ha habido un incremento del número de
muertes producidas por las altas temperaturas y en otras, una disminución
de las muertes causadas por el frío. Se observan ya cambios en la
distribución de algunas enfermedades transmitidas por el agua.
 Costes para la sociedad y la economía: Los daños causados a las
propiedades, las infraestructuras y la salud suponen gastos muy elevados
para la sociedad y la economía. Entre 1980 y 2011 las inundaciones
afectaron a más de 5,5 millones de personas y causaron pérdidas
económicas directas por más de 90.000 millones de euros. Los sectores que
dependen en gran medida de determinadas temperaturas y niveles de
precipitaciones, como la agricultura, la silvicultura, la energía y el turismo,
se vieron especialmente perjudicados.
 Riesgos para la naturaleza: El cambio climático se está produciendo tan
deprisa que muchas especies de plantas y animales tienen problemas para
adaptarse.Varias especies terrestres, marítimas y de agua dulce se han
trasladado a otros hábitats. Algunas especies de plantas y animales estarán
aún más expuestas al riesgo de extinción si las temperaturas medias
globales siguen subiendo de manera descontrolada.

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