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La Iglesia del Señor Diáconos y

Servidores

La Iglesia del Señor


DIACONOS Y SERVIDORES

México, D. F.
Consejo Apostólico
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La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
Índice
Clase 1.
El servicio
Clase 2
¿Por qué servir?
Clase 3
Requisitos de los que sirven
Clase 4
El siervo útil
Clase 5
Las mujeres: siervas de Dios 1ª Parte
Clase 6
Las mujeres: siervas de Dios 2ª Parte
Clase 7
¿Quién es el mayor?
Clase 8
El que sirve es el mayor
Clase 9
El buen siervo es productivo
Clase 10
El maestro sirviendo a la mesa
Clase 11
El carácter del servidor
Clase 12
El poder del servidor
Clase 13
La entrega del discípulo
Clase 14
Ayudando
Clase 15
Los que administran
Clase 16
Ejemplos bíblicos de buenos administradores
Clase 17
El amor sea sin fingimiento

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Clase 1.
El servicio
Romanos 12:7
Objetivo:
Comprender el concepto del don de servicio.
Introducción:
En la iglesia existen necesidades que requieren la colaboración de todos sus
miembros. A la par del crecimiento numérico de una congregación, se incrementa
también el número de responsabilidades. Cuando todas las tareas son
desempeñadas sólo por el pastor, tarde o temprano el agotamiento y el desánimo
harán estragos en su vida.
Es importante estimular el desarrollo de los demás ministerios para que sirvan.
Usualmente la mayor parte de los cristianos se sienten atraídos cuando ven servir
a los demás.

I. Definición de la palabra servicio:


La palabra servicio en su sentido original es diakonía, puede traducirse como
ayuda o quehacer. Al referirnos al vocablo “diácono” corresponde a la
transliteración del griego diákonos que significa, servidor, siervo, sirviente,
ayudante o mesero. Mientras que diakoneo equivale a la acción de servir
domésticamente o como anfitrión.
El concepto, entonces de diaconía no está asociado a una forma de gobierno
eclesiástico, pues ellos son los que sirven a las mesas. De ahí entonces que
podemos definir el don de servicio como la aptitud espiritual para servir con el
objeto de satisfacer las necesidades del cuerpo de Cristo. Esto no se limita a las
necesidades materiales o económicas solamente, puede incluir también los más
elevados ejercicios del ministerio espiritual.
II. Los que servimos a Jesús:
A. En su ministerio: Antes de la designación oficial de servidores en la iglesia
primitiva, encontramos ya referencias de personas que realizaban una labor
de servicio a favor del Señor (los discípulos). Ellos aprendieron la
importancia de la disponibilidad y trabajo, ejemplo:

1. Alimentar gente (Mr. 8:6).


2. Predicar la Palabra (Mr. 6:1).
3. Preparar la pascua (Mt. 26:19).
4. Recibir la Gran Comisión (Mt. 28:19).
5. José de Arimatea (Mt. 27:57)
6. Las mujeres que siempre seguían al Rabí (Mt. 27: 55-56).

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7. Marta, María y Lázaro, quienes se afanaban por complacer a Jesús cada
vez que éste les visitaba en Betania (Lc. 10:38-42).
III. El mayor ejemplo de servicio, Cristo.
A. El sello distintivo de Jesús al venir a este mundo fue el servicio; desde el
pesebre hasta la cruz, fue un vivo ejemplo de renuncia y sacrificio.

B. Él mismo expresó que el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (mr. 10:45).

C. Esa posición de humildad es la que se nos invita a encarnar en nuestro


corazón: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús (Fil. 2:5), significa que debemos pensar y trabajar como lo hizo
nuestro Señor.

Conclusión:
Aprendamos la grandeza de servir: Jesús dijo que el que quiera ser grande tiene
que ser servidor. El que quiera ser el primero debe convertirse en siervo doúlos
literalmente esclavo (Mr. 10:43-44), esta palabra atiende más que estar dispuestos
a un trato infrahumano, enfatiza la sumisión, la entrega libre de egocentrismo.

Sirve como nuestro Señor.

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Clase 2.
¿Por qué servir?
Mr. 10:43-45
Objetivo:
Desarrollar una actitud de servicio en el creyente.
Introducción:
Hoy más que nunca se necesitan los que ayudan. Las tareas de la obra del Señor
son muchas y los que participan pocos. Cuando vemos cuantos miembros en la
iglesia están activos desempeñando una función, nos damos cuenta que
generalmente se trata del pastor y unos cuantos colaboradores. Grandes
proyectos podríamos lograr, si cada congregante cumpliera con su
responsabilidad. Pero lamentablemente algunos creyentes creen que con no faltar
a los cultos y dar los diezmos han cumplido con su deber cristiano; esto es bueno,
pero existen otras tantas actividades que podemos efectuar. Hay dones dados de
parte de Dios para ejercer un ministerio en cada creyente.

I. Servir es un privilegio para quienes se consideran realmente siervos de


Dios.

A. El apóstol Pablo ocupa tiempo en enumerar los dones y ministerios


manifestados en la iglesia de Corinto siendo repetitivo en la unidad del
cuerpo de Cristo, y la diversidad de funciones que deben desempeñar
sus integrantes para el benéfico mutuo.

B. Es aquí donde los que ayudan también forman parte de ese cuerpo de
siervos y siervas que entienden el privilegio de servir al Rey de reyes y
Señor de señores; bien pueden ser diáconos; que barren la iglesia;
recogen la ofrenda; reparan los sanitarios; cambian una lámpara; limpian
los instrumentos musicales etc., que generalmente a simple vista no se
aprecian, sin embargo su contribución no es menos importante que
cualquier otro trabajo. Ellos son los que ayudan, sin estos la obra del
Señor sería más laboriosa y complicada.

C. Ayudar al prójimo es una bendición, y hacerlo para la gloria del Padre es


un privilegio para quienes se consideran realmente siervos de Dios.

D. El servicio no nada más es para los diáconos, sino para cada miembro
que se involucra en el liderazgo, maestros de escuela dominical para
adultos y niños, alabanza, anciano, pastor, etc.

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II. ¿Cómo ayudar?


A. Basta ver las abundantes necesidades en la iglesia. Dios quiere que nos
transformemos en elementos activos del reino.

B. Todo empieza con una vida ferviente de oración, de esta forma se


abrirán los ojos espirituales para ver lo que se requiere hacer, pronto
aparecerá una carga especial por un departamento o trabajo específico
en la congregación; quizás seamos movidos a participar en el cuidado
para realizar alguna tarea en la secuencia social en nuestra comunidad.
No hay cosa más triste que ver a un creyente negándose a servir en las
necesidades del reino.

C. Los líderes y colaboradores precisan de la cooperación de los miembros


de la iglesia; a esta oportunidad digamos “sí”.

D. Podemos empezar hoy observando a nuestro alrededor y preguntarnos


¿qué necesidades hay en mi iglesia en que puedo ayudar? Sin duda
alguna seremos impulsados por el Espíritu Santo a un hacer que nos
permitirá crecer y ser útiles para bendición de la comunidad de los santos.

Conclusión:
Ayudar en la obra del Señor es responsabilidad de todos. Pero cuando el amor de
Dios está en nosotros, las obligaciones se transforman en privilegio, una ocasión
para demostrar el agradecimiento de lo que hemos recibido del cielo. El que tiene
el don de ayudar siempre será un incansable siervo que entrega su ser para
aligerar la carga del trabajo ministerial.

Pidamos la capacidad espiritual para ayudar. El Altísimo quiere hombres y mujeres


que en lugar de ser servidos, tomen la toalla y la vasija de agua para engrandecer
el nombre del Señor con una vida de entrega. Roguemos porque en la
congregación se multiplique este don. Después de todo, la vida en el cuerpo de
Cristo es la edificación a través de la ayuda mutua.

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Clase 3.
Requisitos de los que sirven
Tito 3:8
Objetivo:
Conocer los principios de los que colaboran sirviendo en la iglesia.

Introducción:
Muchas de las necesidades que se presentan en el cuerpo de Cristo competen a
quienes Dios ha llamado al servicio. En la medida que se desarrollen creyentes
con esta actitud y la pongan en ejercicio, el trabajo en la congregación será menos
pesada, y representará una gran motivación para los demás miembros en la
iglesia. En esta lección estudiaremos el valor de los requisitos de los que sirven en
el cuerpo de Cristo.

I. Requisitos de los que sirven como:


Anfitrión, líderes, maestros de escuela dominica para niños y adultos, diáconos
ministros de alabanza, supervisores, ancianos, pastores y apóstoles
(1 Ti. 3:8-13).

En 1 Timoteo 3:8-13 encontramos otros requisitos establecidos por el apóstol


Pablo, en los que parece incluir también a las diaconisas:
A. Honestos: Es decir honorables, serios y dignos de respeto, aunque la tarea
implique servir a otros, es un trabajo honroso.

B. Sin doblez: Algunos traducen el término griego diálogos como persona de


doble lengua o de historias diferentes, que dicen algo y hacen otra cosa.
Deben ser hombres de una sola palabra.

C. No dados al mucho vino: Al respecto el comentario de la Biblia Vida Plena


expresa: Pablo seguramente está aludiendo a un vino distinto del
embriagante… aún la adicción al vino que no embriagaba era común en las
sociedades paganas, y correspondía a la glotonería. Así que no deben estar
sujetos a los placeres o deseos del cuerpo.

D. No codiciosos de ganancias deshonestas: No significa que el apóstol


considere el dinero como malo en sí mismo; Pablo se refiere a la forma
deshonesta, o vergonzosa de ganarlo.

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E. Que guarden el misterio de la fe: Mientras en el Nuevo Testamento es
una verdad oculta que ha sido revelada por el Hijo de Dios. En este caso
que guarden el conocimiento de Cristo y su salvación con limpia conciencia.

F. Que sean sometidos a prueba: No se les puede designar fe forma


precipitada. El verbo dokimazo, significa poner a prueba, examinar, aprobar.
En caso de que resulten “irreprensibles” literalmente no acusados, sin culpa
o reproche, podrán ejercer el diaconado.

G. Maridos de una sola mujer: Aunque era común la poligamia, Pablo


prohíbe a los diáconos, al igual que a los obispos, esta práctica.

H. Que gobiernen bien su casa: La habilidad para dirigir la familia es un claro


indicativo de su capacidad para gobernar en otras áreas.

II. Requisitos de los que sirven como diáconos.


Las primeras tres cualidades son (Hch. 6:3).
A. De buen testimonio: Los diáconos tenían que poseer buena reputación, no
sólo entre los cristianos, sino entre los inconversos.
B. Llenos del Espíritu Santo: Que ejercieran un trabajo mayormente material
no los excluía de mostrar la misma espiritualidad y relación con Dios que
los que manifestaban otra clase de dones. En el caso particular de Esteban,
Lucas mismo da testimonio de que el mártir cumplió con este requisito.
C. Llenos de sabiduría: Llama la atención que además del requisito anterior,
los apóstoles buscaran hombres sabios. El Espíritu Santo llena a una
persona en su momento. Pero la sabiduría va aumentando con los años.
Siempre es importante contar con hombres que posean tales cualidades.

III. El resultado de cumplir con los requisitos.

Ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo


Jesús (1 Ti. 3:13). Por humildes que sean los deberes del diácono, no dejará de
ganarles respeto y posición envidiable de gran influencia en la iglesia.

Conclusión:
Una congregación saludable es aquella en la que todos sus miembros cumplen su
función, recordemos que servir es una actitud que debemos mostrar los que
seguimos las pisadas de Maestro.

Así que no perdamos la oportunidad de hacerlo, sabiendo que con ello


contribuimos a la edificación de los santos.


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Clase 4.

El siervo útil
Mt. 25:23
Objetivo:
Conocer las características del buen siervo.
Introducción:
Todo creyente, sin excepción alguna debe tener el anhelo de desarrollar una vida
de servicio. La práctica de esta tarea debe realizarse de la mejor manera posible,
porque es para agradar a nuestro Señor.
Sin embargo hay personas que se ostentan como siervos de Dios, pero sus
acciones reflejan lo contrario, su conducta y ética de trabajo deja mucho que decir.
Es importante conocer lo que el Padre espera de cada uno de sus hijos. Un buen
siervo es aquel que además de ser obediente y fiel, conoce su ubicación, trabaja y
es productivo.
I. El buen siervo conoce su ubicación.
A. La palabra “siervo” tiene su origen del vocablo latín servus que significa
“esclavo de un señor”. En consecuencia aquel que ha decidió obedecer a
Cristo es un siervo.
✓ Entonces este término puede aplicarse a todo hombre, sea ministro o
creyente que ha hecho la promesa de entregarse incondicionalmente al
Señor.
✓ Así que todos los que servimos sin excepción debemos considerarnos
siervos de Dios.
B. La palabra “esclavo” es: quien debe de estar sometido fuerte o
rigurosamente a otra persona, y que debe trabajar mucho y estar siempre
aplicado a cuidar de su casa y hacienda, o cumplir con las obligaciones de
su empleo.
Estas dos definiciones, esclavo y siervo son palabras que nos indican
sometimiento y renunciación de la voluntad propia para entregarla a otro.
Ambas ideas nos ayudan a entender cuál es nuestra posición ante Dios.
C. En el Antiguo Testamento encontramos el ejemplo de Eliseo (2 R. 2); éste
fue uno de los grandes profetas y sucesor de Elías; definitivamente
destacado entre los héroes de la fe. Sin embargo, cuando fue llamado
tuvo en claro su posición de siervo ante el Todopoderoso y del profeta de
fuego que desde ese entonces se convirtió en su maestro.
✓ La gente sabía que Jehová estaba por arrebatar a Elías (2 R. 2:5), Las
características que resaltaron en Eliseo fueron la sujeción y sumisión,
que en el futuro le permitieron convertirse en un gran hombre de poder.

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✓ Era tal el servicio de éste que su sujeción fue conocida públicamente, el
rey Josafat preguntó si había profeta de Jehová para hacer una
consulta (2 R. 3:11).
D. La ubicación de un creyente frente al Altísimo siempre será de servicio.
Dios es el Señor, Amo y Dueño; nosotros sus siervos y esclavos.
✓ No hay generales, ni gerentes o directores, somos simplemente
aquellos que le obedecemos al Rey de reyes, conociendo nuestro lugar
y función, esto nos ayudará a desempeñar bien nuestro trabajo.
II. El buen siervo es trabajador.
A. El Señor Jesús nos enseñó cómo debe ser el desempeño de un buen
siervo (Lc. 17:7-10).
B. Los verdaderos siervos deben anteponer el cumplimiento de la obra de
Dios a su cansancio. Aún agotados debemos seguir sirviendo a Dios; sin
temor de darnos por completo; de ofrendarnos en sacrificio; y
desgastarnos físicamente.
1. ¿Cuándo terminará nuestro ministerio?
2. ¿Cuándo nosotros digamos?
3. ¿Cuándo nos lo diga otra gente?
Es Dios el que dice cuando cesan los trabajos, no olvidemos que Él es el
dueño de la obra.
C. Un creyente puede decir ya no quiero trabajar, puede renunciar si así lo
desea, porque esta sumisión como siervo incansable del Maestro es
voluntaria, Él no obliga a nadie.
✓ En el cristiano siempre está la opción de decir hasta aquí, no
dependería la salvación de su alma, pero sí la bendición de ser un
buen siervo. En este camino hemos decidido ser esclavos por amor.
D. Jesús dice que cuando se cumple con el trabajo, de un buen siervo debe
decir: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos
(Lc. 17:10). Ya hice lo que tenía que hacer, nada me deben. No realice
nada extraordinario que el Señor no me haya ordenado.
E. En este pacto de servir, tenemos indicaciones que seguir, debemos
cumplirlas y luego darle la gloria a quien la merece. No creyendo que
hemos hecho mucho o que somos imprescindibles, simplemente hacemos
lo que se os manda.
Conclusión:
La misión es servir, nuestra función consiste en cumplir con nuestro deber:
trabajar. El verdadero siervo de Dios siempre tendrá trabajo que realizar. No
hay día libre, festivo o inhábil siempre tendremos algo por hacer.

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Clase 5.
Las mujeres siervas de Dios (1ª parte)
Lc. 8:1-3
Objetivo:
Conocer el lugar que las mujeres ocupan en el servicio a Dios.
Introducción:
La mujer siempre ha estado presente en la mente de Dios. Son ellas precisamente
quienes han desempeñado papeles determinantes en el plan de redención.
I. La importancia de la mujer ante Dios.
A. Tenemos el ejemplo de María quien permitió que en ella se encarnan el
Verbo eterno, el Hijo de Dios (Lc. 1:38).
B. Fueron las mujeres quienes siguieron al Señor hasta el Calvario, cuando los
demás por temor se habían alejado (Jn. 19:25).
C. Ellas atestiguaron antes que los hombres la resurrección de Cristo
(Lc. 24:10).
D. Es de sumo interés estudiar el desempeño del ministerio femenino en el
servicio cristiano y las áreas de acción en que se pueden desarrollar.
II. El origen históricamente de la mujer.
A. Está ubicado en la mente y el corazón de Dios. Fue Él quien planeó su
creación: No es bueno que el hombre esté solo; te haré ayuda idónea para
él (Gn. 2:18)…y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una
mujer, y la trajo al hombre (Gn. 2:22).
B. No fue hecha la mujer de la cabeza del hombre, como para tener dominio
sobre éste, ni de sus pies como para ser pisoteada, sino de su costado
fue sacada para ser igual, de debajo de su brazo para ser protegida, y de
junto al corazón para ser amada.
III. Su posición ante Dios.
A. Él siempre ha dado a la mujer una posición de honor y dignidad. Lo que en
muchas culturas y religiones no sucede.
B. Es tal la mutua correspondencia entre el hombre y la mujer que si bien éste
fue creado antes, la Biblia señala para desvirtuar todo argumento de
superioridad (1 Co. 11:11).
Conclusión:
Dios le ha dado a la mujer posición de honor y dignidad.

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Clase 6.
Las mujeres siervas de Dios (2ª Parte)
Jn. 12:2-3
Objetivo:
Valorar el ministerio femenino e involucrar a la iglesia, en las diferentes áreas de
servicio.
Introducción:
Entre las mujeres que sirvieron al Maestro podemos encontrar un gran número de
ellas; casadas, solteras, viudas, ricas, pobres, de buena y de mala reputación.
Todas tenían una tarea que desarrollar y lo hacían con la plena aceptación del
Señor.
I. Mujeres que sirvieron a Jesús.
A. Marta y María dos mujeres solteras y jóvenes:
1. María se dedicaba al estudio de la Palabra (Lc. 10:40).
2. Marta servía mientras que su hermana ungía los pies de Jesús
(Jn. 12:2-3).
3. Esta acción de María hoy podría equivaler a la adoración y al incienso
perfumado de la oración (Ap. 5:8). Estas dos hermanas son un ejemplo
de servicio y entrega.
B. Mujeres ancianas:
1. La ancianidad no excluye del servicio a Dios. Tenemos en María la
profetiza prueba de ello (Lc. 2:37-38).
2. En este pasaje vemos que el ayuno y la oración es una forma de
servicio, además de que la edad no es obstáculo para que aquellas de
edad avanzada puedan hablar a otros de Jesús.
C. Mujeres de mala reputación que se convirtieron en siervas de Dios:
1. María Magdalena: Una de las primeras menciones de esta mujer
aparece en el evangelio de Lucas 8:2, se hace la referencia de haber
sido liberada de espíritus malos.
Se le ubica en el contexto neo testamentario como una mujer que en el
pasado tuvo una mala vida. Sin embargo después de su conversión
acompañó al Señor desde los inicios de su ministerio hasta la cruz
(Mt. 27:56); es a ella a quien el Maestro resucitado se le apareció
primeramente (Mr. 16:9).
2. La samaritana: Escuchó a Jesús en el pozo de Jacob y creyó en Él
(Jn. 4:25-30). Sus cinco fracasos matrimoniales (Jn. 4:17-18), sin duda
le habían acarreado mala fama. Algunos comentaristas bíblicos
concuerdan en que la hora sexta en que ésta bajaba a buscar agua,

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era la hora en que el pozo estaba solo por ser las doce del mediodía,
así poda evitar las miradas mal intencionadas de los hombres que
sabían de su reputación o las críticas despiadadas de quienes
concurrían a horas tempranas.
En esta mujer encontramos a una ferviente predicadora que convence a
otros a venir a Cristo (Jn. 4:29).
D. Mujeres pobres:
1. En el evangelio de Marcos 12:41:44, se relata la ofrenda de una viuda
pobre que ha resonado a través de la historia, y ha normado la forma de
dar del cristianismo de todas las épocas. La gran enseñanza de esta
mujer es que aun cuando era pobre dio todo lo que poseía y
paradójicamente la pobre lo que dio fue precisamente dinero

II. Jesucristo haya en la mujer un vaso digno de honra.


A. Ya que la creo valiosa y capaz de desarrollar un servicio útil en la obra del
Señor y la comunidad.
B. Es importante tener la disposición de servir al Maestro con todo nuestro ser
y todas nuestras fuerzas.
C. Dentro de cada iglesia se necesitan líderes de células, jóvenes y damas,
anfitrionas, maestras de niños, misioneras, diaconisas con un corazón
ferviente, que se decida por ser más que una espectadora en la
congregación.

Conclusión:
Mujeres ejemplos bíblicos tenemos, siervas de Cristo hace 2000 años fueron de
impacto. El día de hoy está en tus manos seguir siendo de impacto.

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Clase 7.
¿Quién es el mayor?
Lc. 22:24-27
Objetivo:
Conocer los principios bíblicos acerca del servicio.
Introducción:
¿Será arrogante buscar ser el mayor? ¿Es humillante considerarnos servidores?
¿Jesús nos mostró alguna indicación al respeto? Preguntas que por sí solas
despiertan en nosotros una inquietud por saber lo que Dios dice en su Palabra
respecto a este tema.

El Señor declaró en la celebración de la última pascua y momentos próximos a su


muerte a los discípulos que sentados a la mesa discutían, entre otras cosas, quién
sería el mayor entre ellos. El Maestro les enseñó una gran lección: la grandeza del
servicio.

I. Los discípulos sentados a la mesa.


A. La ocasión: Había pasado más de tres años que el Maestro los llamó.
Todos de diferentes contextos, tanto pescadores como servidores públicos;
letrados como incultos. Eran los doce, los discípulos de Jesús a quienes a
través de sus enseñanzas les reveló los secretos del reino de Dios.

En la mesa el ambiente de comunión mezclado con traición y muerte


preparaban la oportunidad para aprender una nueva lección. El servicio, sin
éste la gracia, los dones y la espiritualidad no tienen objeto.

B. La disputa por ser mayor: Los discípulos iniciaron una discusión sentados
a la mesa acerca de quién sería el mayor.

1. Aun cuando sus seguidores más cercanos tenían ilusiones de gloria


conforme a los patrones de este mundo, tratando de sojuzgarse unos a
otros.

2. En ocasiones esos sueños de superioridad no hacen más que revelar


sentimientos mezquinos que deben desecharse por cuanto Dos tiene una
mejor visión para nuestro futuro.

II. El olvido de la verdadera vocación: El desarrollo del creyente debe ser


acorde a lo que la Palabra prescribe. En ocasiones pretendemos mostrar lo
que no somos.

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A. El evangelio de Lucas nos advierte que los discípulos discutían acerca de
su jerarquía: quién de ellos sería el mayor (Lc. 22:24), era el centro de la
polémica; quizás este tema lo provocó el anuncio de la muerte inminente
del Maestro. Nuestra forma de ver el futuro en Cristo siempre será un
desafío.

1. Trabajemos con la suficiente humildad, consientes que sólo podremos


lograr lo que Dios quiere en nosotros.

2. Para eso debemos esforzarnos valientemente, no por la vanagloria de


estar sobre los demás o sobresalir.

B. Los evangelios nos muestran a Jesús conduciendo a los doce a verse a sí


mismos como seres necesitados de formación, donde la prioridad era una
vocación de servicio. Pero esta vez ellos lo olvidaron.

Conclusión:
Debemos reconocer que servir a Dios no consiste en un deseo solamente, sino en
una vocación.

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Clase 8.

El que sirve es el mayor


Mr. 10:45
Objetivo:
Servir como parte del crecimiento integral del creyente.
Introducción:
Las tentaciones del poder llevan a los hombres a cometer los peores errores de su
existencia. No se trata de adquirir títulos, posiciones, oficios. La vida cristiana no
se circunscribe a que el creyente obtenga cargos olvidándose de la dicha del
servicio.

I. No seamos como las autoridades terrenales (Lc. 22:26).


A. Quienes buscan posiciones por el sólo hecho de tenerlas, sufren cuando sus
intenciones se ven frustradas.

B. Otros se les adelantan y les roban el gozo. Porque no se puede basar el


discipulado en asumir roles o posicionarse sobre otros.

C. Dios nos llama a no ser de esos que únicamente buscan la admiración de


los demás por un título determinado. Antes que líderes debemos ser fieles
servidores de Dios y de los demás.

I. Seamos como los jóvenes con la pregunta ¿En qué puedo servir?
Otra razón poderosa por la cual la declaración de nuestro Maestro sobresale es
por la fuerza que representa además del primero, el segundo ejemplo:

A. La juventud. Ésta se lanza sin prejuicios al servicio de los demás. No hay


pretextos, ni contratiempos. La inexperiencia en la vida los hace verse
como seres sedientos de aprender y dispuestos a ser enseñados.

B. Esa es la invitación: Ser como los más jóvenes. El vigor mostrado en esa
etapa de la vida es el ejemplo de la manera en que ha de incursionarse en
la tarea del reino.

C. ¿En qué puedo servir? Es una pregunta que siempre dejará ver a una
persona traspasando las barreras de las dificultades. ¿Hay algo más que
pueda hacer por usted? Interrogante que quien la hace dondequiera es
bienvenido por bien acomedido. Es nuestra oportunidad: ¡servir a los
demás!

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II. El servicio el mejor camino.


El carácter cristiano se desarrolla en nosotros por el fruto del Espíritu Santo,
quien nos impulsa a servir a los demás.

A. Es imprescindible recordar que por causa de nuestro amor a Dios tenemos


comunión con los demás.

B. El gozo será el sello característico que revele las verdaderas intenciones.


C. La paz será derramada donde esto se lleve a cabo.
D. Luego las relaciones se perfeccionarán por cuanto la paciencia, benignidad
y bondad formarán el bálsamo disipador de cualquier contienda.

E. Entonces recibiremos un nuevo deseo para crecer cada día en nuestro


interior desarrollando fe, mansedumbre y templanza.

F. Sólo entonces podremos hablar de dirigir. Después guiar a los demás en la


voluntad de Dios más que privilegio es un compromiso de humildad, sin
traicionar las confidencias que en su confianza nos dicen los demás.

Conclusión:
Nadie nace con esa virtud, es un resultado de su Espíritu en nosotros. La
comunión con Cristo nos llevará a realizar siempre su voluntad y esta es: Amar a
Dios y a nuestros semejantes.

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Clase 9.

El buen siervo es productivo


Mt. 25:14-30
Objetivo:
1. Valorar la confianza del Señor depositada en el creyente.
2. Desarrollo los talentos que hemos recibido para bendecir a la iglesia.

Introducción:
En la parábola de los talentos encontramos otro principio que debe mostrar un
buen siervo.
La Biblia dice: Un hombre rico se ausentaría un tiempo de su lugar de origen y
dejó a sus siervos varios talentos. Esto representaba: la más alta moneda griega
de cuenta, correspondiente a un peso de plata que variaba, según las
estimaciones de 26 a 34 e incluso a 41 Kg. y valía unos 6000 denarios. Ahora bien
para entender mejor lo que valía un talento, diremos que un denario era: una
unidad del sistema monetario romano, de plata de 385 gr. del mismo valor que la
dracma griega. Correspondía al salario diario de un jornalero agrícola o al gasto
medio de un día. Haciendo las ecuaciones correspondientes significa que
actualmente un talento equivaldría a más de $3000,000.00. Lo cual no es una
cantidad despreciable. Por consiguiente, en el tiempo del Señor Jesucristo un
talento era una suma importante de dinero.
I. Los Talentos (Mt. 25:21).
A. Dios te da según tu capacidad: Vemos que el amo a uno entregó cinco
talentos, a otro dos y al tercero le dio sólo uno. Y se fue lejos del lugar. El
señor eligió a los siervos pensando en sus capacidades de trabajo y ellos
sabían que a su regreso él les pediría resultados.
B. Dios te pedirá cuentos de tus talentos: Después de mucho tiempo aquél
regresó y los llamó a cuentas. Al que le había dado cinco talentos, devolvió
cinco más, quien recibió dos, también los duplicó, a éstos su señor les dijo:
Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel sobre mucho te pondré,
entra en el gozo de tu señor. A los ojos del amo estos hombres fueron
productivos, trabajaron el capital que se les dejó. Se les reconoció como
buenos siervos que tuvieron visión, se esforzaron y obedecieron las
indicaciones. Dios espera de nosotros que hagamos igual que éstos dos
primeros.
C. La falta de visión nos lleva a: El patrón tuvo problemas con el tercer
siervo, el que había recibido menos. Lamentablemente este siervo tuvo una
mala idea; pensó que la situación era injusta y por consiguiente también su
señor; de quien pensaba que era un hombre duro y exigente. Ser justo a
veces la gente lo interpreta como dureza. Pero lo que se le estaba
demandando era correcto, aquél tenía el derecho de pedir cuentas. La

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respuesta a la falta de productividad incluía el reproche hacia el dueño
de que segaba lo que no sembraba y que recogía y que recogía frutos
donde no había esparcido semilla y esto le produjo miedo. Por lo que
prefirió enterrar el talento para no perderlo. Devolviendo como resultado la
misma cantidad que se le había entregado.
D. Justificando la falta de productividad: El siervo malo recorrió a excusas.
Que el señor era duro, cuando confío en él dándole al menos un talento;
que segaba lo que no sembraba, las reglas de la negociación estaban
claras desde el principio en que aceptó el talento; que le daba miedo el
amo, solamente puede actuar así quien no ha cumplido con lo que le
corresponde.
✓ Cuando se viola una ley, produce miedo comparecer ante el juez.
✓ Tal vez tenía más excusas como: que no esperaba que regresara en
ese tiempo; tal vez que nunca iba a volver y por lo tanto no le interesó
producir.
E. El resultado de falta de visión es: Excusas el amo lo calificó como un
siervo malo y negligente, ordenó que le quitaran el talento y le fuere dado al
que tenía más.
F. El reino de los cielos es semejante a esta historia: Dios nos ha dado
talentos para que trabajemos y seamos productivos en tanto él regresa. A
todos los creyentes sin excepción nos dio al menos un talento, nadie puede
excusarse por no aprovecharlo. Seamos siervos productivos.

G. Te quieres arriesgar a que el Señor te diga siervo malo y negligente:


No podemos alegar ante el Señor que no nos haya dado recursos para
producir; Él nos pedirá cuentas de lo que nos dio. El talento o talentos que
nos ha confiado son valiosos, que no queramos hacerlo productivo es otra
cosa. No nos excusemos diciendo que somos incapaces. La verdad bíblica
nos hace responsables ante Dios. Seamos buenos siervos.

H. Se necesita una transformación espiritual: Que traiga como


consecuencia que cada cristiano se ponga en acción, para convertirse en
un siervo verdadero y puedan obtener la recompensa de oír la voz de Dios
diciendo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel sobre mucho
te pondré, entra a el gozo de tu señor (Mt. 25:21).
Concusión:
Busquemos servir: Algunos creyentes en las iglesias no hacen nada para el Señor,
siempre están ocupados en otras tareas y no pueden dedicar tiempo para
practicar y desarrollar los talentos que el Padre le ha dado, convirtiéndose así en
malos mayordomos de los recursos divinos. Como buenos siervos practiquemos
una vida de entrega, trabajo y sacrificio.

19
La Iglesia del Señor Diáconos y
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Clase 10. El Maestro sirviendo a la mesa
Lc. 22: 24-27
Objetivo: Anhelar la vida de servicio.
Introducción: Servir es mejor que enseñorearse: Algunos gobernantes ven la
posición como una oportunidad de ejercer señorío. Algunos hablan de la
mentalidad de reino que tanto se promueve hoy como un manto para gobernar la
iglesia.

I. Cristo conquista los corazones con el poder de su amor.


A. Jesús es un modelo que no ejerce un dominio sobre los suyos.
B. Tengamos cuidado de no secularizar la iglesia.
C. No hemos sido llamados de las tinieblas del mundo para enseñorearnos
unos de otros ignorando el mandato divino de servir.
II. Servir es mejor que ejercer autoridad: De tiempo en tiempo las
generaciones han luchado contra sus propios problemas relacionados con la
autoridad.
A. El uso indebido de ésta muestra un problema en el corazón de quien lo
hace. La historia nos muestra a los pueblos sojuzgados por reyes que se
creían descendientes de los dioses.
B. Tenían la última palabra en todas las decisiones de su gente. Aunque
también se levantaron personas con mentalidad mesiánica de dominio
absoluto.
C. A esos que se parapetan sobre las decisiones de los demás, Jesús los
confronta en este pasaje (Mt. 23:11).
Es importante cuando se habla de autoridad, saber que los candidatos a
ejercerla son idóneos porque saben sujetarse a la misma.
III. Jesús el ejemplo: La actitud de los gobernantes de ese tiempo no es muy
diferente a lo de hoy, fue el ejemplo a no seguir (Lc. 22:25).
A. La explotación por el poder, corrupción, ambición desmedida de fama y
grandeza es la enfermedad del hombre.
B. El discípulo de Jesús no busca eso, no se trata de aspiraciones prominentes
para lograr propósitos personales. Nuestros Salvador es el Rey de reyes y el
no vino para ser servido, sino para servir (Mt. 20:28).
Conclusión:
Podemos decir que vivimos una vida de servicio, pero solo eso, decir, lo mejor y
más valioso para Dios es ser ejemplo, vivir y servir como Cristo.

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Clase 11. El carácter del servidor
Gá. 5:22
Objetivo: Desarrollar aptitudes para ser una bendición en la obra del Señor
ejercitando el carácter de Cristo.
Introducción: Cuando hemos muerto con Cristo, ya no vivimos para nosotros,
sino para Él. Es entonces cuando aflora el carácter del Señor, porque ahora vive
en nuestro interior. Si por el contrario, seguimos luchando en nuestras fuerzas,
queriendo agradar a Dios con vanas obras para ganarnos su justificación y su
perdón, tendremos como resultado las obras de la carne.
I. Lo que el Señor produce en nosotros después de haber sido justificados.
A. El carácter de Cristo en el creyente: Cuando hemos muerto con Cristo, ya
no vivimos para nosotros, sino para Él.
✓ Es entonces cuando aflora el carácter del Señor, porque ahora vive
en nuestro interior. Si por el contrario, seguimos luchando en
nuestras fuerzas, queriendo agradar a Dios con vanas obras para
ganarnos su justificación y su perdón, tendremos como resultado las
obras de la carne (Gá. 5:19-21).
II. Observemos las obras de la carne y el fruto del Espíritu Santo:

Gá. 5:19-21 Gá. 5:22-23


Obras de la carne El fruto del Espíritu Santo.
Adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicerías,
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo,
enemistades, pleitos, celos, iras,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 

contiendas, disensiones,
mansedumbre, templanza; contra tales
herejías, envidias, homicidios,
cosas no hay ley.
borracheras, orgías, y cosas
semejantes a estas.

III. Vivamos como dice la Palabra (Gá. 5:24-25).


A. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y
deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
IV. El creyente debe de crecer en carácter y en servicio.
A. El fruto del Espíritu Santo se debe dar en todo cristiano,
independientemente de tener el anhelo de ejercitarse en el uso de los
dones espirituales.
✓ Sin embargo, lo que tiene vida, debe de crecer y reproducirse
integralmente. Sería una contradicción que un creyente estuviera
creciendo a la imagen de Cristo y no anhelara ser instrumento del
Espíritu Santo para bendecir a la iglesia de Jesucristo. Dios quiere

21
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
usar corazones rectos en su obra y no hombres carnales.
Dispongámonos a crecer para Cristo en carácter y servicio.
B. La práctica del carácter y el ejercicio de los dones espirituales es plan de
Dios para su iglesia. El uso de ellos se vuelve insustituible para la vida
victoriosa de la iglesia de Jesucristo. El Señor nunca planeó ejercer la
tarea con esfuerzos humanos, o ser testigos sin el poder del Espíritu
Santo.
C. El día de hoy se requiere de una iglesia comprometida con el carácter de
Cristo, el fruto y el poder de Dios. Los dones en nuestras vidas.

Conclusión:
Cuando crecemos en la práctica del carácter cristiano dado por el fruto del
Espíritu, aparece una incansable pasión de entrega y servicio que glorifica a Cristo
y bendice a la asamblea local.
Permitamos que el fruto del Espíritu Santo forje el carácter cristiano en nosotros,
que sea éste el que nos empuje al servicio, desarrollándolo con los dones que
edifican a los santos. Hoy más que nunca la iglesia requiere de hombres y mujeres
equipados para trabajar a favor de la obra de Cristo.

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La Iglesia del Señor Diáconos y
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Clase 12.

El poder del servidor


1 Co. 12:3-7; 14:12; Ef. 4:12; Gá. 5:22-23
Objetivo:
1. Conocer conforme a la Palabra de Dios, la razón de ser de los dones
espirituales y la actitud del corazón para ejercerlos.
2. Motivarnos a ser instrumentos para la edificación de la iglesia.
Introducción: El uso de los dones espirituales, siempre ha causado dudas e
inquietudes entre los miembros de las iglesias. Los problemas más comunes han
tenido que ver con el origen de la manifestación, el momento, la forma de llevarse
a cabo, el propósito y hasta con el instrumento humano. Así que, no es algo
nuevo, el mismo apóstol Pablo tuvo que escribir la primera de sus cartas a la
iglesia en Corinto para traer enseñanza en relación al uso y propósito de los dones
espirituales, debido a que no todas las manifestaciones surgidas son del Espíritu
Santo, y no todos los que ministran son genuinos, sino que algunos persiguen
popularidad e influencia espiritual para obtener beneficios personales.
I. Los propósitos de los dones espirituales.
A. Los dones espirituales son intervenciones sobrenaturales del
Espíritu Santo.
2. A través de miembros del cuero de Cristo para cumplir los propósitos
redentores y restauradores de Dios con su congregación. No son
habilidades adquiridas por la práctica, sino manifestaciones del
Espíritu, según la necesidad y misión de la iglesia.
B. Los dones espirituales tienen el propósito de dar a conocer a Cristo,
dando testimonio a los incrédulos y edificando a la iglesia
(1 Co. 12:3).
1. El Espíritu Santo tiene como ministerio esencial el glorificar a Cristo
(Jn. 16:14). El contexto inmediato del pasaje nos deja ver que Jesús
estaba animando a sus discípulos a que esperaran la promesa de la
venida del Consolador, la cual les convenía por muchas razones, y una
de ellas, quizá la fundamental, era que el Espíritu revelaría a
Jesucristo, daría a conocer quién era realmente el Hijo de Dios.

✓ Ellos podrían llegar a comprender que Él no era un galileo más o un


nazareno cualquiera, sino que se trataba del Creador y
Sustentador del universo (He. 1:2-3).

23
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
2. Por lo tanto el que vendría enseñaría de forma más clara que Jesús es
Dios, Todo lo que tiene el Padre es mío… y por supuesto, también
haría comprensible la obra de Cristo en la Cruz, sería entendible la
manifestación de su amor, de la justicia del Señor, trayendo perdón y
vida eterna. Y para esto, tendrían lugar las manifestaciones de los
dones espirituales haciéndonos saber lo que de otra manera no
sabríamos jamás.

3. Los carismas espirituales están disponibles para glorificar a Cristo,


para que Dios sea conocido dando testimonio al mundo, de otra
manera se desvirtúa el propósito de ellos.

✓ Pablo enseña a la iglesia de Corinto acerca del uso de los dones


dentro de ellos el de lenguas y de profecía (1 Co. 14:24-25).

✓ Por lo tanto, el uso de los dones no es para la exaltación personal.


Que lamentable que frenemos el uso de los dones espirituales
porque nuestro corazón no es recto delante del Altísimo.

C. Los dones espirituales tienen el propósito de satisfacer necesidades


de la iglesia (1 Co. 12:7).
1. Todas las manifestaciones del Espíritu Santo son para beneficio del
cuerpo de Cristo. La iglesia necesita ser animada e medio de la lucha,
adorar a su Señor en medio de la prueba, y los dones de diversos
géneros de lenguas y de interpretación están allí para ayudar en esa
necesidad.
2. La congregación necesita ser fortalecida y ministrada para continuar
adelante, y allí están los dones de milagros, de fe, de sanidades para
cubrir esa urgencia.
3. La comunidad de los santos requiere ser protegida de los embates
destructivos del maligno y entonces operan los dones de
discernimiento de espíritus, palabra de ciencia, palabra de sabiduría, y
según se precisen los recursos de Dios, estos están disponibles para
que se cumpla la misión encomendada.
4. Los dones contribuyen para que la vida del cuerpo de Cristo sea una
realidad. Así como todos los miembros del cuerpo físico son necesarios
para funcionar orgánicamente, también la manifestación del Espíritu,
que cada uno recibe, es para provecho en la vida colectiva (12:7). En
la iglesia, debemos preocuparnos los unos por los otros, dolernos con
el miembro que padece, gozarnos con el que recibe honra (1 Co.
12:25-26).

24
La Iglesia del Señor Diáconos y
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5. Todos somos edificados con los dones espirituales, cuando son usados
en el correcto orden (1 Co. 14:6). El uso de los carismas no es para
provecho o caprichoso personal, sino para que Cristo cumpla sus
propósitos en la iglesia.
D. Los dones espirituales tienen el propósito de hacer crecer
espiritualmente a la iglesia (1 Co. 14:12).
1. La motivación principal para que los regalos espirituales fluyan en la
congregación debe ser el querer ser conformado a la imagen de
Cristo, el deseo de expresar su amor en todo lo que hacemos, el
anhelo de libertar a los cautivos, a los oprimidos por el diablo, el dar a
conocer la verdad de Dios en Cristo (1 Co. 14:12).
2. la iglesia no puede permanecer estática, viviendo del recuerdo de las
glorias pasadas, sino que debe experimentar la necesidad de
manifestar la nueva naturaleza que hay en ella, del poder de la nueva
vida en Dios.
3. Cada cristiano debe anhelar ser instrumento del Señor por donde
fluyan los dones espirituales para edificación de los santos.
✓ No podemos conformar con una vida limitada, cansados de la
rutina y de la frialdad espiritual, criticando a los que se animan a
buscar más de Dios.
✓ La vida del creyente es amar como hemos sido amados, es servir
y ser de utilidad. No ignoremos acerca de los dones, anhelemos
ser usado en ellos para benéfico del avance del reino de los cielos
y de nuestro crecimiento.

E. La actitud del corazón para ser usado en el ejercicio de los dones


espirituales.
1. Algunos asumen que es mejor crecer en el fruto del Espíritu Santo que
anhelar los dones espirituales. Pero no es lo que Pablo les enseñó a
los corintios. El apóstol está tratando de corregir la actitud inmadura en
el uso de los dones (1 Co. 3:1-3; 13:11; 14:20). Parece que los
miembros de aquella iglesia había pasado por alto el propósito de los
carismas y estaban mostrando una actitud egoísta, centrada en sí
mismos. Pablo les recuerda que no importa que tanto ejerciten los
dones espirituales, si no tienen amor, o si no es éste el que controla su
uso, de nada sirve, y menos a los que deben de ministrar con dichas
capacidades sobrenaturales.

Conclusión:
El amor de Cristo en nuestros corazones es lo que determina quienes somos en el
servicio a Dios (1 Co. 13:2). Lo único que va a permanecer es el carácter de Cristo
en nuestra vida (1 Co. 13:10).

25
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Clase 13.
La entrega del discípulo
Mt. 10:37-39
Objetivo: Comprender las demandas del verdadero discípulo.
Introducción: Las demandas de entrega que Jesús hizo a sus discípulos fueron
verdaderamente enormes. Él les exigió dar todo si querían ser sus seguidores. En
ello iban incluidas todas las áreas de su vida.
I. La entrega total.
A. La verdad bíblica que aquí se resalta es anteponer a Dios por encima de
todas las cosas. Las razones de tan grande requerimiento atienden a las
siguientes consideraciones (Mt. 10:37).
B. Porque Dios es mayor sobre lo que amamos: En Mateo 10:37, están
enlistados los afectos más grandes que el ser humano puede tener. Padre,
madre, hijos, hijas. Además de los incluidos en Lucas 14:26 que son: Mujer
y hermanos. Esto no quiere decir que el Señor se complace en que vivamos
en soledad, abandonando injustamente a los seres que amamos, sino más
bien es reconocer que la obediencia e integridad al Señor está sobre
todas las cosas, incluso de nosotros mismos.
II. La naturaleza caída del ser humano siempre trabajará en contra de Dios y
de la fe.
A. De tal manera que si anteponemos a alguien o algo puede ejercer una
influencia tal en nosotros, que logre desviarnos de Dios y de su Palabra.
B. No nos debe sorprender que en ocasiones tengamos que luchar aún con
los de nuestra propia casa. Pero si así fuere el caso, Dios nos dará la
sabiduría no sólo para mantenernos firmes, sino para vencer y alcanzar a
los familiares que se oponen al evangelio (Job 1:21).
III. La salvación y la entrega es personal.
A. La salvación que Cristo conquistó para el mundo con su muerte en la cruz,
aunque es de alcance universal, la decisión es personal.
B. No es transferible, no es hereditaria, no se da por tráfico de influencias, ni
puede ser confiada a otro ser humano para que pueda responder por
nosotros (Ro. 14:12). Algún día compareceremos ante Dios y estaremos
solos frente a Él.
C. La entrega es personal, no familiar ni en equipo
Conclusión: Él entregó su bienestar, su vida misma, sufriendo el castigo por
nuestros pecados en aquella grotesca cruz del monte de La Calavera. Entonces
debemos seguir al que lo dio todo, significa una entrega total y sin reservas
(Mt. 16:25).

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Clase 14.

Ayudando
1 Co. 12:28
Objetivo:
1. Comprender los alcances de los que ayudan.
2. Practicar la ayuda mutua en la obra del Señor.

Introducción:
Hay gente en la congregación que desarrolla tareas aparentemente mínimas, que
parecerían ser insignificantes o innecesarias. Pero la verdad es que los grandes
proyectos que son logrados en la iglesia, son alcanzados gracias a miembros
usados por Dios, pero también debido a muchos otros que se suman auxiliando
con su esfuerzo.

El don de los que ayudan es un ministerio vital en el cuerpo de Cristo, se trata de


personas que en lugar de buscar reconocimiento, desempeñan una labor clave
para que otros puedan ejercer con mayor facilidad las responsabilidades
espirituales.

I. Dos grandes mandamientos.


A. Después de callar Jesús a los Saduceos con una magistral respuesta
respecto a la resurrección, los fariseos preguntaron: Maestro ¿Cuál es el
gran mandamiento en la ley? (Mt. 22:36), no reflejaban el deseo
genuino de aprender, sino buscaban oportunidad para acusarle, el
Señor no ignorando esto respondió:

1. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu


alma, y con toda tu mente (Mt. 22:37), éste es el primer y grande
mandamiento señaló a los religiosos. Pero como conocía el corazón
de ellos, añadió:

2. El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo


(Mt. 22:39).

B. Esta segunda verdad dejó avergonzados a los fariseos porque la


hipocresía y egoísmo eran gestos que comúnmente mostraban en su
vida diaria. La orden de amar al prójimo conlleva con sólo evitar el mal
a otros, sino mostrarles interés y cuidado. Los dos principios anteriores
forman la semilla de la ética de servicio y ayuda que todo cristiano debe
practicar.

27
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
II. El buen samaritano.
A. Jesús contestó en otra ocasión ante la interrogante de un intérprete de la
ley ¿Quién es mi prójimo? (Lc. 10:29). Refirió el Señor una historia de un
hombre que pasando de Jerusalén en Jericó, fue asaltado y golpeado
quedando casi muerto. Al ir por el mismo camino un sacerdote y después
un levita ambos mirándole a pesar de la necesidad que tenía, lo
ignoraron y continuaron su viaje mostrando insensibilidad ante aquél que
había sido despojado de todo lo que poseía. No así, al encuentro con un
samaritano quien vendó las heridas del desvalido, lo llevó a un mesón,
dio dinero a uno para que lo cuidara y de no ser suficiente, se
comprometió a pagar el resto cuando regresara (Lc. 10:30-37).

B. Existen personas por todas partes heridas y golpeadas que se


encuentran en nuestro camino, pidiendo ayuda. Un cristiano no puede
actuar como aquellos dos que llevaban en el exterior una vestimenta de
religiosidad, pero tenían un corazón vació de misericordia y piedad.

C. El samaritano representaba en la idiosincrasia judía un hombre idolatra y


perverso, por lo tanto despreciable por el pueblo de Dios. Sin embargo, lo
que quiso resaltar Jesús en esta historia es que los que debían practicar
la misericordia y ayuda al prójimo, se pasaron de largo. En tanto que, de
quien menos se esperaba mostró una acción benevolente a favor del
necesitado; de esta forma quedaron avergonzados los que decían ser
piadosos y no lo eran. Es importante que del buen árbol de buen fruto; es
decir, que los que proclaman el amor divino, lo demuestren en la práctica
de la vida diaria.

III. ¿Quiénes son los que ayudan?


A. Es más que la práctica cristiana: La Escritura nos muestra la senda del
amor, justicia y santidad. Lo que implica poner en práctica sus
mandamientos (Stg. 1:22).

Esto significa que el verdadero creyente debe de mostrar en su actuar


frutos dignos de un hijo de Dios. Por lo tanto debe:

1. Amar a sus enemigos (Lc. 6:27).


2. Guardar la Palabra (1 Jn. 2:5).
3. Ser guiado por el Espíritu Santo (Ro. 8:14).
4. Hacer la voluntad del Padre (Mt. 12:50).
5. Manifestar el carácter de Cristo. (Gá. 5:22-23).

Amar a Dios y amar a su semejante mostrando disponibilidad y ayuda.


Pero es importante señalar que aquellos que tienen el ministerio de

28
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
ayuda, además de contar con tales características, son agraciados con
una forma especial de apoyar a la obra del Señor.
B. Es un don de servicio: Cuando hablamos de los que ayudan, nos
referimos a uno de los dones de servicio que enumera Pablo en la
primera carta a los corintios.

En el contexto del pasaje, el apóstol resalta la diversidad de funciones que


tienen los miembros en el cuerpo de Cristo (1 Co. 12:28). El apóstol Pablo
alude a “los que ayudan” para referirse a los hermanos con el don de
disponibilidad total para apoyar; su servicio es eficaz en las necesidades de
la congregación. Cuando este carisma se desarrolla, los líderes, pastores o
maestros cualquier otro, pueden desempeñar su ministerio porque son
auxiliados por éstos.

Ejemplo:
1. Juan Marcos, quien ayudó a Pablo y Bernabé en la primera incursión
misionera (Hch. 13:5).

2. Erasto y Timoteo apoyaron al ministerio del apóstol de los gentiles


(Hch. 19:22).

3. Los diáconos nombrados por discípulos para ocuparse de las viudas


(Hch. 6:2).

Conclusión:
Pablo habla de los que tiene la habilidad de ayudar... se encargaba de socorrer a
los pobres, los huérfanos, las viudas, los forasteros y marginados. Parece tener
una semejanza con el don de misericordia, pero la diferencia es que este último
manifiesta la compasión y amor de Dios, mientras que los que ayudan equivale al
auxilio y servicio práctico en las tareas ordinarias de la asamblea cristiana. En la
iglesia se necesitan estas personas. Gente que ante la necesidad de apoyo digan:
aquí estoy.

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La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
Clase 15.

Los que administran


1 Co. 12:28
Objetivo:
1.Conocer bíblicamente como ser buenos administradores.
2.Valorar la importancia de una buena organización.
3.Aplicar los principios aprendidos a fin de desarrollar un mejor servicio en la
obra del Señor.
Introducción:
Algunos de los que sirven en la iglesia desempeñan su labor con gran pasión y
buena actitud. Pero en ocasiones su esfuerzo produce poco, a veces el tiempo o
los recursos que utilizan son más que los que realmente se necesitan. Por otro
lado las tareas espirituales por simples que parezcan resultan agobiantes, que
incluso alteran la salud, apareciendo enfermedades, molestias y carácter irritable.

Desafortunadamente esto se debe a una mala administración de tiempo y


habilidad en nuestros dones. Es importante que aquellos que desempeñan una
responsabilidad en la congregación y todo creyente practiquen una buena
organización.

I. La Administración (1 Co. 12:28).


A. El apóstol Pablo al describir en el capítulo doce los dones del Espíritu,
vuelve a enumerar nuevamente los carismas agregando otros más; dentro
de estos se encuentra... los que administran (v. 28).
B. La Palabra “administrar” viene de dos vocablos griegos Kebérnesis y
Kenernáo que significan: pilotear o pilotaje, atiende a la idea de quien dirige
una nave o administra.

✓ Otra traducción refiere “un dote de dirección o gobierno”. Pero no


debemos de confundir este carisma con el de presidir, porque el don de
los que administran más que liderazgo es la facultad especial y
sobrenatural para organizar y llevar a cabo proyectos de Dios en la
iglesia.
✓ Parece difícil encontrar la diferencia entre uno y otro. Pero el de presidir
conlleva a estar frente a las personas o ser la cabeza, mientras que los
que de administrar se encargan del buen gobierno y los recursos de la
iglesia.

C. En consecuencia quienes son dotados por el Señor para administrar


pueden ser los ancianos de la iglesia, presbíteros y todo aquel que su

30
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
intervención y forma de trabajo resulta de bendición para la realización de
actividades en el cuerpo de Cristo.
II. Dios como administrador.
A. En la creación: La Biblia declara que los cielos cuentan la gloria de
Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos (Sal. 19:1).
Cuando leemos en el libro del principio como el Señor organizó todas las
cosa y admiramos nuestro entorno, llegamos a la conclusión que nuestro
Dios es un verdadero ejemplo de administración. Además de su
sorprendente poder creador, está su forma organizada de obrar.

1. Al dividir la expansión de las aguas e hizo los cielos (Gn. 1:7-8).


2. Separó la tierra del mar (Gn. 1:9-10).
3. La hierba de los árboles frutales (Gn. 1:11-12).
4. Creo a los seres vivientes tanto acuáticos como terrestres
5. Culmina con la corona de la creación: el hombre.

Qué decir del diseño humano. Es la estructura perfecta con sentidos


propios, facultad de pensar, comunicarse, amar, reír, adorar entre otras
habilidades. Éstas hacen del hombre una obra que reclama la existencia
de un Arquitecto divino, que sabe poner todas las cosas en su justo y
correcto lugar. Todo lo que nuestros ojos pueden ver dan testimonio de la
grandeza y magnificencia del poder y organización divina.

B. El plan de redención (1 Ti. 3:16): El plan redentor es otro ejemplo de un


sistema debidamente organizado; como a través del Antiguo Testamento
se empiezan a revelar las bases que eran figuras y sombras de lo que
habría de venir; la redención universal (He. 8:5).

Conclusión:
Si Dios es un ser debidamente organizado que administra bien sus recursos con
su infinita sabiduría, sería de suma importancia que sus hijos buscaran el don de
administrar para ser capacitados sobrenaturalmente y ser buenos mayordomos de
todos los bienes; tanto materiales como espirituales.

31
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
Clase 16.

Ejemplos bíblicos de buenos administradores


Objetivo:
1. Observemos el ejemplo de estos hombres que fueron fieles
administradores.

2. Aprendamos a ser buenos administradores en toda nuestra vida.

Introducción: Es impresionante contemplar en las páginas de la Escritura la


forma de comportarse de los hombres de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis,
siendo ellos ejemplo de una buena administración no importando el tiempo o
circunstancia que ellos vivían. Dejando un testimonio por la eternidad de buenos
administradores.
I. Veamos algunos ejemplos en el Antiguo Testamento.
A. Noé: En la vida de este patriarca tenemos un ejemplo además de un varón
de fe, el de un buen administrador.
✓ Diseño la nave en los términos que se le habían ordenado (Gn. 6:14-16).
✓ Introdujo al arca por parejas a los animales (Gn. 6:19).
✓ Previó el almacenamiento de alimentos para todos (Gn. 6:21).
✓ Y como resultado pudo salvar del desastroso diluvio a su familia y gran
parte de la fauna.
B. José: El hijo de Jacob representa la vida del hombre que administra con el
auxilio de la instrucción divina.
✓ Después de interpretar el sueño a faraón sobre aquellos siete años de
abundancia y otros siete de escasez, fue puesto como encargado de
toda la tierra de Egipto.
✓ La habilidad que Jehová puso en él lo traslado de la cárcel al palacio de
faraón (Gn. 41:40-41), y pudo salvar muchas vidas incluso la de su
familia; es decir la simiente del pueblo de Dios.
C. Moisés: Este gran hombre desde su niñez fue educado en las mejores
escuelas egipcias, su instrucción fue de lo mejor de su tiempo. Pero sin
duda que la habilidad para administrar vino sobrenaturalmente. Recibió de
Dios la sabiduría para:
✓ Dirigir a un pueblo que estuvo en esclavitud por más de cuatro siglos.
✓ Guiarlo por el desierto cuarenta años.
✓ Alimentarlo diariamente y resolver conflictos.
✓ Enseñar los mandamientos divinos. Algo importante de parte del Señor,
fue lo suficiente humilde para escuchar el consejo de su suegro en la
administración de justicia del pueblo (Ex. 18:19-24).
32
La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
D. Salomón: El tiempo en que reinó Salomón en Israel fue una de las
épocas de oro. El pueblo disfrutó de grande expansión territorial, de
estabilidad política, económica y social.
1. Se edificó el templo a Jehová (1 R. 6:2-10).
2. La casa real (1 R. 7:1).
La administración sobrenatural que el hijo de David realizó se ve
reflejada en todos los logros obtenidos que ningún otro rey hizo. En este
personaje aprendemos que no es suficiente recibir dotes divinos para
administrar recursos, sino depender siempre de Dios. Error que cometió
Salomón en los últimos años de su vida.
E. Nehemías: El copero de Artajerjes, rey de Persia es otro ejemplo más.
El siervo de Dios estando en tierra extranjera pudo recibir
providencialmente del monarca todo el apoyo para la reconstrucción de
los muros de Jerusalén. Para esto tuvo que contestar la pregunta
¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás? (Neh. 2:6). La labor era
divina, los recursos fueron facilitados también milagrosamente, pero
requería de un plan de trabajo donde la organización y planeación
jugaban un papel importante.
II. En el Nuevo Testamento.
A. Jesús: El Maestro es por excelencia el ejemplo a seguir. Su ministerio
en la tierra duró un tiempo muy corto; pero es impresionante todo lo que
pudo lograr. La obra de la cruz es una prueba contundente del mejor
proyecto jamás realizado (Lc. 18:32-33).
B. Pablo: El apóstol a los gentiles, con sus tres viajes misioneros produjo
un gran número de creyentes y establecimiento de nuevas iglesias. Este
gran proyecto se logró gracias al poder de Dios en su vida; a las
donaciones o aportaciones que hacían los creyentes para su ministerio
(2 Co. 8:19), pero también a un sinnúmero de hombres con el don de
administrar, algunos Pablo los menciona en sus cartas, otros se
encuentran en el anonimato para nosotros, pero no para los ojos del
Señor.
III. El creyente y el don de los que administran.
A. Es una capacidad sobrenatural: Es cierto que algunas personas
nacen con diversas aptitudes para realizar algunas funciones. Sin duda
son habilidades dadas por Dios. Pero los dones o carismas
representan regalos que el Espíritu Santo otorga a aquellos que
conforman la congregación de los santos; no son habilidades innatas.
Son recibidas en la experiencia y practica cristiana para beneficio de la
comunidad. Uno de éstos es el don de administrar; esta dadiva divina es
necesaria e indispensable para que los proyectos y planes en la iglesia
se realicen con éxito, en menos tiempo y ahorro de recursos.

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La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
B. ¿Por qué los cristianos debemos de buscar el don de administrar?:
En la Biblia el cristiano debe de seguir el orden, la decencia y la paz en
todo lo que hace (1 Co. 14:40); las actividades que realicemos tienen
que ser ejemplos para otros (Ef. 5:1); se trata de una verdadera calidad
de vida (Jn. 10:10); porque nuestros proyectos deben ser sometidos a
una organización para calcular los recursos con que se cuenta
(Lc. 14:28-32). Esforcémonos por recibir el don de administrar, nos
servirá en nuestro ministerio, pero de igual manera en nuestra
organización personal y familiar. La desorganización no va con el hijo
de Dios.

Conclusión:
No hay otra satisfacción tan grande que ser un servidor de Dios, que desempeña
su tarea correctamente. El culto y todas las labores que se hacen dentro y fuera
de la asamblea deben de distinguir la organización y una adecuada
administración; porque es para nuestro Rey.

El don de administrar sirve para aquellos que de una manera u otra dirigen
proyectos del Señor. Pero mucho bien haríamos desarrollar toda esta habilidad
espiritual. Luchemos por administrar debidamente los recursos que Dios nos ha
dado. Esto da testimonio que nuestro servicio y ministerio es una vida de
dedicación y compromiso.

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La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
Clase 17.

El amor sea sin fingimiento


Ro. 12:9-21
Objetivo:
Desarrollar las cualidades del don de dar.
Introducción:
En tiempos del apóstol Pablo, algunas comunidades cristianas habían caído en las
artimañas de discriminación y divisionismo. Estos peligros y sus ineludibles
estragos, lo motivaron a enviarles una serie de extrañamiento a los hermanos de
la iglesia de Roma. Precisamente amonestando a la cabeza y presidiéndolas a
todos a ser de un espíritu de caridad.

I. El amor sea sin fingimiento (Ro. 12:9-21).


La finalidad del apóstol es que los creyentes romanos adquirieran conciencia
de la necesidad de establecer buenas relaciones con todos los miembros de
la congregación, era indispensable que ellos utilizaran los dones añadiendo a
cada uno la actitud correcta. Así entonces, toma sentido el que el apóstol les
haya pedido a los dadivosos desarrollar su talento con pureza y singularidad
de propósito.

II. Los que son investidos de este carisma.


Necesitan cuidarse de la tentación de ofrecer ayuda con:
1. Mezquindad.
2. Tacañería.
3. Jactancia.
El exhorto apostólico es a ejercitarlo con “generosidad”, es decir, sin
restricciones, con el desprendimiento de un corazón compasivo hacia el
hermano menesteroso y al prójimo desamparado. Quien cultiva este don
requiere ser emancipado de la ambición del amor al dinero y la gloria
personal; con sencillez, término que indica la idea de dar sin dobles de
intención, sin ostentación, sin pretender alguna recompensa o esperar un
reconocimiento.

III. No debe hacerlo añorando y presionando.


Para que otros den, ni encolerizarse porque algunos se nieguen a hacerlo.
Nunca pensando en reprochar subsiguientemente el acto bondadoso.
Tampoco practicarlo con aire de arrogancia o superioridad, ni siquiera
atreverse a tocar trompeta para presumir sus donativos. Así mismo, es del
todo aberrante, reprobable cuando se distribuye la ayuda haciendo excepción
de individuos.

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La Iglesia del Señor Diáconos y
Servidores
IV. Los justificados dadivosos,
Deben huir de la seducción de desviar sus diezmos y ofrendas que
corresponden Dios y pensar que ellos pueden distribuirlos como bien quieran
ayudando a los hermanos.
A. Primero se debe separar el diez por ciento del Señor. No tomando
prestado, ni hurten lo que es de Dios para hacer donativos y quedar bien
con los hombres, o para pagar sus deudas o gastos.
B. Obsequiar o cooperar con lo que es del Señor, prácticamente es saludar
con sombrero ajeno.

V. Los compartidos con sus semejantes.


El Señor los prospera para que ofrenden más allá de las décimas integras.
Potencialmente ellos aportan hasta el veinte, el treinta por ciento de sus
ingresos, incluso hasta cantidades mayores. Es antinatural ver a un
verdadero cristiano siendo tacaño o quejándose porque no le alcanza las
finanzas, únicamente el egocéntrico, e inmaduro cae en dicha trampa de
Satanás.

VI. Otros de los problemas frecuentes en los compartidores.


Es que traten de dar poniendo condiciones o intenten controlar la manera en
que se utilizan las contribuciones. Los bendecidos con el don de repartir
creen que si proveen el dinero, ya han hecho su parte y tienden a evadir
otras responsabilidades cristianas sumamente importantes.

Conclusión:
Dispongámonos nuestro corazón a ensancharlos de misericordia y esplendidez.
La recomendación apostólica tocante al don de repartir es agregar las cualidades
del esfuerzo, disciplina y trabajo adecuado, porque tiene el objetivo de
perfeccionar a los justos.

Para llegar al ideal divino, es pues, imprescindible que no borremos de la memoria


que el Creador ha diseñado este carisma para satisfacer las indigencias de los
santos. También es clave identificar las necesidades de mayor urgencia y
atenderlas inmediatamente, de esta manera se aprovechan mucho mejor los
recursos, se conserva ferviente el don y sirve de paradigma para que otros se
animen a sembrar en la viña del Señor.

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