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) Esping-Andersen “Cap.

3 Riesgos sociales y Estados del Bienestar”

Los diferentes Estados de bienestar se han adherido a nociones diferentes sobre la igualdad.
Algunos hacen hincapié en la igualdad individual, igualdad de género, igualdad de status, etc. El
igualitarismo es una consecuencia derivada del principal objetivo subyacente a la política social:
asegurar la población contra los riesgos sociales.

Riesgos sociales la distribución de los riesgos sociales varía en función de la clase social, el sexo y
la edad, por mencionar sólo algunos factores; y, también cambian a lo largo de la historia (durante
el Estado de bienestar tradicional los riesgos eran la enfermedad y la vejez. Ahora son otros). Estos
riesgos sociales se pueden gestionar a través de tres formas:

• Estado de Bienestar

• Familia

• Mercado

Los riesgos individuales se convierten en colectivos: 1) cuando tienen efectos globales, 2) cuando
son reconocidos por la sociedad como merecedores de atención pública y 3) que su atención
escapa a las posibilidades de cada individuo en particular. A medida que los riesgos sociales se van
generalizando, es probable que la familia y el estado sean incapaces de absorberlos. En cuanto a la
institución familia esta no puede afrontar de forma conjunta los riesgos nuevos propios del
industrialismo; y en cuanto al mercado, este es ineficaz debido a tres razones teóricas: 1)
competencia imperfecta debida a las prácticas monopolistas que distorsionan los precios 2) el
mercado falla al distribuir de forma desigual los riesgos y, 3) el mercado no distribuye la
información de forma universal para que los estados de bienestar privados funcionen de manera
justa y eficaz.

La tríada del bienestar

Estado: Puede haber política social sin Estado de bienestar, pero no al revés. Él Estado de B. es una
construcción histórica única de una redefinición explicita de lo relativo al Estado. Nace en la época
de posguerra y reconoce los derechos sociales de los ciudadanos y la necesidad de acortar la
brecha entre las clases sociales. El principio de distribución de bienestar es la redistribución
autorizada

Régimen del bienestar: forma conjunta e interdependiente en que se produce y distribuye el


bienestar por parte del Estado, el mercado y la familia. ≠ Estado de bienestar: se concentra en el
bienestar de una -única- esfera de lo social.

El Estado gestiona los riesgos a través de la política social


Familia: es un actor de suma importancia, cuyas decisiones y comportamientos influyen
directamente en el Estado del bienestar y el mercado de trabajo, al mismo tiempo que se ven
influidos por ellos. El método de asignación de bienestarar predominante es la reciprocidad

Mercado: la distribución de bienestar está ordenada por el nexo monetario

Los riesgos sociales pueden clasificados en torno a tres ejes distintos:

Riesgos de clase: la probabilidad de un riesgo social se distribuye de manera desigual en los


diversos estratos sociales. Estos sólo pueden ser solucionados a través de la gestión del Estado de
bienestar. El mismo puede optar por tres modelos de solidaridad distintos:

Planeamiento residual: limita su ayuda a unos estratos de riesgos específicos como por ej. Las
madres solteras, los discapacitados o las personas demostrablemente pobres. Este tipo de
planeamiento divide a la sociedad entre “ellos” (mayoría de ciudadanos autosuficientes que
pueden obtener seguros adecuados por medios privados) y “nosotros” (clientela del estado de
bienestar minoritaria y dependiente). Estos programas suelen estar sujetos a la comprobación de
las necesidades y, en general, son poco generosos debido a que no están “bien vistos” por la
sociedad. (“mantienen a vagos” “con la plata de la AUH compran balas”)

Planeamiento corporativista: los riesgos se comparten en función de la pertenencia a un status. El


status profesional es la expresión típica debido a que 1) a través de él se pueden agrupar perfiles
similares, y 2) porque constituyen una fuente de movilización y clausura social.

Planeamiento universal: se basa en la idea de compartir los riesgos individuales, aceptables o


inaceptables, bajo una sola cobertura. Ej. Sanidad.

Riesgos de la trayectoria vital: Los riesgos sociales se distribuyen de manera diferencia a lo largo
de la vida: infancia (especialmente en familias numerosas) y en la vejez (debido a la disminución
de ingresos). Estos riesgos se gestionan principalmente por las tres instituciones: familia, estado y
mercado.

Riesgos intergeneracionales: los riesgos son heredados por las generaciones futuras y tales
desigualdades se aumentan en el mercado. El Estado de bienestar es el único actor que puede
gestionarlos a través de políticas de igualdad de oportunidades. Todo estado del bienestar puede
aplicar dos formas de la política anteriormente mencionada:

a) minimalista (se basa en la admisión de que la sociedad discrimina sistemáticamente a ciertos


grupos, y, en consecuencia, les niega oportunidades justas e igualitarias. Tales políticas deben ser
dirigidas a estos sectores pura y exclusivamente- visión residual-)

b) maximalista (se basa en el principio de que las desventajas sociales pueden prevenir de
múltiples fuentes y, que en principio, todos los grupos deben hacer frente a diversos riesgos. El
problema que intenta resolver no es la persistencia de un tipo de riesgos sino la reproducción
sistemática de las desigualdades).

Debate sobre la desmercantilizaciòn-desfamiliarización:


Desmercantilizaciòn: aspira a captar el grado en el que los Estados de bienestar debilitan el nexo
monetario al garantizar unos derechos independientes de la participación del mercado. Este
concepto presupone que los individuos ya están mercantilizados. Sin embargo, tal concepción no
es aplicable a las mujeres debido a que su rol económico no está mercantilizado. En muchos de los
casos, para las mujeres, es equivalente la dependencia del mercado a la dependencia de la familia.
Por lo tanto, la independencia femenina necesita “des familiarizar” las obligaciones relativas al
bienestar.

Familiarismo/des familiarización: Un estado familiariza es aquel que asigna el máximo de


obligaciones de bienestar a la unidad familiar. En cambio un Estado que des familiariza es aquel
que intenta, a través de las políticas sociales, reducir la dependencia individual de la familia. A
través de este proceso el Estado de Bienestar contribuye a mercantilizar a las mujeres (gracias a la
reducción de su dependencia del hombre) para luego desmercantilizarlas.