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U.N.R.

Facultad Humanidades y Artes

Cátedra: Pensamiento Latinoamericano y

Argentino I

Profesores: Silvana Carozzi Juan jose Giani

Estudiante: Fagioli Facundo f-1569/5

Trabajo Final: “La idea de progreso en el

pensamiento de Alberdi”

1
Introducción:

En este trabajo desarrollaré la idea de progreso en varias de sus múltiples


manifestaciones en el pensamiento de Alberdi, para así poder observar las implicancias
teóricas y prácticas que genera dicha concepción. Ésta idea de progreso es uno de sus
presupuestos fundamentales a la hora de interpretar la realidad social, tanto de la
república Argentina como los demás países, principalmente los que pertenecen al
continente americano y europeo. Tal concepto se va a relacionar con la mayoría de los
conceptos principales que Alberdi utiliza para exponer sus ideas sobre Argentina,
referidos tanto al orden social, como económico y político. Pero dicha relación no es
externa sino todo lo contrario, es decir, el progreso se presenta como un hilo conductor
que atraviesa todas las creaciones del ser humano, lo cual permite poder comparar las
diferentes sociedades bajo una misma regla que jerarquiza mientras establece sus
mediciones. En el libro “Fragmento preliminar al estudio del derecho”, se esboza
detalladamente las consideraciones que Alberdi realiza sobre el derecho y su progreso a
través del tiempo en el caso particular de cada nación, además de encerrar en él, como
opina Canal Feijóo, una filosofía y metafísica propia, con elementos que se reconocerán
a lo largo de toda su obra. Y tanto en aquél libro como en las “Bases” se observa
claramente la importancia que éste pensador le otorga a lo que él mismo llama como
“razón colectiva” (concepto que se desarrollará mas adelante), además la importancia
suma que tiene la comunidad por sobre el individuo a la hora de establecer una sociedad
armoniosa y civilizada. En general sobre esos puntos se desarrolla éste breve escrito,
con el fin principal, como ya aclaré arriba, de ver el movimiento de la idea de progreso
en el pensamiento de éste autor, para así delimitar los fundamentos que se genera a
partir del mismo, que a su vez permiten a Alberdi desarrollar diferentes prácticas para
utilizar sobre la sociedad argentina.

2
Derecho, razón y progreso:

Para Alberdi en ese desarrollo que lleva a la humanidad a la civilización, la vanguardia


está ocupada por los países anglosajones (principalmente Estados Unidos e Inglaterra),
y son los ejemplos a seguir en Argentina, la cual antes debe adquirir los elementos
materiales para lograrlo, ya que las fases de la sociedad están subordinadas a
condiciones espaciotemporales que son determinadas y no pueden ignorarse.
Ahora bien deteniéndome más específicamente en su “Fragmento”, Alberdi entiende al
derecho de la siguiente manera: “Encontré que era nada menos que la ley moral del
desarrollo armónico de los seres sociales; la constitución misma de la sociedad, el orden
obligatorio en que se desenvuelven las individualidades que la constituyen”1, esto
mismo le permite afirmar que el derecho es un fenómeno vivo que debe estudiarse de
manera experimental, como sucede con las demás ciencias. Luego de esto se podrá
observar, según éste pensador, el desarrollo de la vida de un pueblo, con lo cual aparece
otro elemente importante de su pensamiento, ya que Alberdi establece un paralelismo
entre el desenvolvimiento de el elemento tanto económico, como jurídico, religioso,
artístico y filosófico, es decir, la altura de uno de esos elementos está íntimamente
relacionada con las demás y de esa manera se puede observar el nivel de desarrollo de
un pueblo determinado. En toda su obra Alberdi reflexiona sobre la importancia de que
tal estudio científico del desarrollo jurídico permite observar las condiciones de
existencias de un pueblo de un momento dado, y esto mismo permite observar las
necesidades a satisfacer para su posterior desarrollo. En palabras propias de Alberdi:
“Se trata, pues, de considerar el derecho de una manera nueva y fecunda como un
elemento vivo y continuamente progresivo de la vida social, y de estudiarle en el
ejercicio mismo de esta vida social”2.
Para Alberdi el derecho es el espíritu de las leyes, las mismas son una imagen
imperfecta del derecho, estudiarlo constituye la filosofía del derecho, y es así como la
propia filosofía es el primer elemento de la jurisprudencia, por todo esto para éste
pensador es un gran error considerar a la jurisprudencia como una pura ciencia práctica.
Todo éste conocimiento de las leyes permite conocer lo que para Alberdi es el espíritu
de todas las leyes escritas de la tierra, que es ni más ni menos que la razón, “ley de
1
Alberdi J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955., pág. 41.
2
Ibíd., pág. 43.

3
leyes, ley suprema, divina, traducidas por todos los códigos del mundo”3. Aquí haré un
paréntesis, respecto a la exposición sobre las consideraciones sobre el derecho que
realiza Alberdi, para adentrar así en el objeto de ése trabajo. Considero que queda claro
que al establecer la razón en ese lugar se hace manifiesto el poder de la misma para
totalizar el desarrollo de los diferentes pueblos. Es ella la que permite entender el
progreso, es ella la regla y además es una sola, con lo cual las múltiples formas que
presentan los pueblos no establecen diferencias cualitativas, parafraseando a el propio
Alberdi los colores diversos de los mismos son reflejos de una misma antorcha eterna,
que con el tiempo va alumbrando con nuevos rayos a los mismos.

Población, gobierno y nación:

El nivel de desarrollo de un pueblo está representado por el pueblo mismo, que


manifiesta a su vez ese estado según la forma de gobierno que posee. Para Alberdi los
sistemas de gobiernos si no son sostenidos por el pueblo carecen de utilidad por más
avanzados que sean, por eso dice: “La república deja de ser una verdad de hecho en la
América del Sud, porque el pueblo no está preparado para regirse por este sistema,
superior a su capacidad”4. Por eso él piensa antes que en la mejora del gobierno, en la
mejora de los gobernados, los cuales automáticamente establecerán una mejora del
poder ya que es su expresión y resultado directo. Son estos los criterios que utilizará en
las “Bases” para fomentar la inmigración, no de cualquier pueblo sino de los europeos,
y más específicamente los anglosajones, que según lo que entiende Alberdi son los
hombres más civilizados de la tierra (éste tema se desarrollará extensamente más
adelante).
Debe aclararse que Alberdi observa los múltiples modos de desarrollo de los pueblos
como similares en el sentido de seguir el progreso hacia la civilización, pero los mismos
no por eso son idénticos, ya que para él la naturaleza no se plagia jamás a si misma,
debido a esto se hace necesario diferenciar lo que es esencialmente variable y lo que es
invariable en ella para no actuar de manera errónea e invertir dichos términos.
Volviendo nuevamente al “Fragmento", Alberdi entiende lo filosofía como el uso libre
de la razón formada, que es el principio de toda nacionalidad como de toda
individualidad, nos dice explícitamente: “Una nación no es una nación, sino por la
3
Ibíd., pág. 45.
4
Alberdi J. B., Bases., Universidad de Bs. As. 1966., pág. 52.

4
conciencia profunda y reflexiva de los elementos que la constituyen”5, recién entonces
es civilizada, antes de esto se marcha sin saber a donde, de manera instintiva y
espontánea, luego agrega: “Un pueblo es civilizado únicamente cuando se basta a sí
mismo, cuando posee la teoría y la fórmula de su vida, la ley de su desarrollo” 6. De esta
manera solo al conquistar una filosofía se puede llegar a una nacionalidad, la filosofía
nacional es la que permite la emancipación nacional (vale recordar que Alberdi afirma
que el fracaso posterior a la revolución justamente es producto de la importación e
imitación de las formas constitucionales de otros países). Respecto a esto Canal Feijoo
opina que partir de la filosofía significa invertir metódicamente el punto de partida de
las concepciones positivas, y así instituir la universalidad en punto de partida absoluto
de la concepción constitucional. Me detendré ahora en las afirmaciones anteriores para
poder entender en forma más clara los objetivos que, a mi entender, se persiguen con
estas concepciones. El hecho de plantear que la filosofía es el uso de la razón formada
deja claro que para llegar a la misma se requiere una educación, tema que, a su vez,
trabaja detenidamente en las “Bases”, la educación debe ser una acción civilizante que
provenga de Europa, con lo cual aparece nuevamente el problema de la inmigración.

Educación, instrucción e inmigración:

En las “Bases” Alberdi acusa a los pensadores argentinos anteriores a él de confundir


educación con instrucción, lo cual llevó a desatender la educación espontánea ejercida
por las cosas, proceso necesario antes de la propia instrucción que es el medio de cultura
de los pueblos ya civilizados según Alberdi. Esta educación por medio de las cosas es lo
que más conviene, a su entender, a los pueblos que comienzan a crearse, como se aclaró
anteriormente todo sistema que se implemente sin tener en cuenta las condiciones en
que se halla cada pueblo tiene un resultado estéril. Alberdi sostiene que se llega a la
moral por el camino de los hábitos laboriosos y productivos que no por la instrucción
abstracta, por esto la mejora se logra con inmigración. Son los inmigrantes europeos los
que los que sembrarán con su laboriosidad y moral la razón en toda la población,
permitiendo el progreso de la nación Argentina. Tan seguro de estas ideas se encuentra
Alberdi que afirma lo siguiente: “La industria es el único medio de encaminar la

5
Alberdi J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955., pág. 52.
6
Ídem.

5
juventud al orden”7. Así la industria es el camino hacia el orden y éste el que permite
lograr la libertad, un argumento utilizado por éste escritor para afirmar que lo dicho
anteriormente genera una fuerte moralidad es dando el ejemplo de Estados Unidos e
Inglaterra, mientras que España no llego a la industria y a la libertad por simple
devoción, en otras palabras: “Prácticas y no ideas religiosas es lo que necesitamos”8.
Lo expuesto arriba muestra como, según mi opinión, éste pensador tiene una seguridad
absoluta sobre el impacto que tendrán los inmigrantes europeos en el progreso de la
nación Argentina, la cual puede verse más claro aún en afirmaciones como la siguiente:
“Lo que llamamos América independiente no es más que la Europa establecida en
América; y nuestra revolución no es otra cosa que la desmembración de un poder
europeo en dos mitades que hoy se manejan por sí mismas” 9. Para Alberdi la
civilización sólo puede llegar desde Europa, y llega afirmar hasta lo siguiente: “La
América misma es un descubrimiento Europeo”10. Para éste pensador todo lo que no es
europeo es bárbaro, con lo cual está por debajo en la jerarquía del progreso. Con esto
nos vemos obligados a volver sobre las consideraciones hechas por el autor, referidas al
progreso de los pueblos. Como quedó aclarado arriba los mismos evolucionan en todas
sus expresiones hacia la civilización, la cual está encabezada por los países europeos y
específicamente los anglosajones, por todo esto Alberdi entiende que el único camino a
seguir es poblar el país de esa gente ya que por sí mismos los pobladores de aquí nunca
lo lograrían. Dice explícitamente: “Ya la América está conquistada, es europea y por lo
mismo inconquistable”11, con esto niega ya la propia existencia del “salvaje”, lo declara
vencido, por lo cual llama a reconocer la ley del progreso y volver a buscar ayuda en
Europa para completar nuestra cultura en pensamiento e industria. Éste forma de
entender el progreso, a mi entender, permite justificar muchísimas actividades que
permiten aniquilar todo aquello que no es reflejo de la civilización, con la justificación
de que es todo gracias a un “avance” de la humanidad. La idea misma de humanidad
tiene profunda relación con la de progreso, ya que declara una supuesta igualdad entre
los seres, pero tal igualdad históricamente fue sólo utilizada para homogeneizar las
culturas en sus actividades de subsistencia básicas para así poder someter masivamente
a cada individuo.

7
Alberdi J. B., Bases., Universidad de Bs. As. 1966., pág. 58.
8
Ibíd., pág. 59.
9
Ibíd., pág. 60.
10
Ídem.
11
Ibíd., pág. 63.

6
Libertad, inteligencia y originalidad:

Volviendo al “Fragmento” vemos en términos más teóricos lo señalado arriba sobre el


proceso de civilización, Alberdi afirma que Argentina al romper las cadenas con la
revolución de mayo no llegó a la libertad, ya que entiende que la libertad no es la simple
voluntad, sino que también la inteligencia, la moralidad, la religiosidad y la
materialidad, es decir Europa o Estados Unidos. En sus propias palabras: “La
inteligencia es la fuente de la libertad; la inteligencia emancipa los pueblos y los
hombres. Inteligencia y libertad son cosas correlativas; o más bien, la libertad es la
inteligencia misma”12. Y los pueblos llegan a ser soberanos mediante su inteligencia,
por eso para Alberdi el progreso representativo es paralelo al progreso inteligente, y el
gobierno un resultado de la situación moral e intelectual de un pueblo. Su sentido del
progreso histórico de los pueblos se observa claramente: “Hay en la vida de los pueblos
edad teocrática, edad feudal, edad despótica, edad monárquica, edad aristocrática y, por
fin, edad democrática”13, éste es un ejemplo de lo esencial, para Alberdi, que es superior
a las voluntades de todos los pueblos. Esto es lo que le permite suponer que con la
llegada de inmigrantes se acelerará lo que es inevitable con el correr del tiempo. La
diferencia entre las poblaciones son inalcanzables para éste pensador, y llega a sostener
lo siguiente: “Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras
masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción; en
cien años no haréis de él un obrero inglés que trabaja, consume, vive digna y
confortablemente”14. Afirmaciones como las hechas arriba sobre la correlatividad de
inteligencia igual a libertad permiten, a mí entender, ver en forma más clara aún las
consecuencias prácticas de éstas concepciones. Se vio antes que la razón es una, es
universal, la inteligencia es su correcto uso y es la que nos hace libres, en otras palabras
es la única forma de ser libres, tal discurso genera inevitablemente despotismo para todo
aquello que no respete estos axiomas. Ésta forma de entender la razón y el progreso, que
es claramente una de las tantas manifestaciones del iluminismo, es totalizante y por eso
genera de aniquilamiento aquello que no se refleja en tales concepciones. Alberdi lo
manifiesta al sostener que son dos las leyes que rigen el destino humano, la Razón

12
Alberdi J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955., pág. 57.
13
Ibíd., pág. 58.
14
Alberdi J. B., Bases., Universidad de Bs. As. 1966., pág. 68.

7
universal que exige a la razón humana la conformidad con el orden absoluto; y la ley de
Progreso que le impulsa a seguir esa conformidad, esto es para él la perfección.
Ahora bien en lo que respecta al progreso político, puede observarse que para Alberdi se
manifiesta a partir de la situación que presenta cada gobierno de una nación, pero éste
propio progreso requiere un tiempo de desenvolvimiento que es armonioso, no puede
ser forzado. Todos los elementos de la civilización deben estar en equilibrio al punto
que de no marchar uno no pueden marchar los demás, de ahí su crítica a implementar
sistemas de gobiernos que no están acordes con la realidad social de cada lugar. En sus
propias palabras: “El pueblo que quiera ser libre ha de ser industrial, artista, filósofo,
creyente, moral. Suprímase uno de estos elementos, se vuelve a la barbarie” 15. También
fue señalado anteriormente que si bien existen procesos esenciales en todos los pueblos
también existen particularidades que deben respetarse, y más aún, ya que para éste
pensador es necesario buscar una originalidad nacional que se adecue a la situación
presente para poder lograr el progreso futuro. Pero aquí aparecen varios problemas, ya
que resulta extremadamente complicado establecer la división entre la originalidad
nacional y aquello que debe importarse para lograr el cambio, la idea de progreso en
todos los aspectos que plantea Alberdi y sumado a la solución mediante la inmigración
que plantea, hace que sea difícil creer en una originalidad verdadera, más bien sólo
parece por momentos una copia de Europa en otro suelo.
Quizá un ejemplo de originalidad que resulta claro vislumbrar es la fusión que propone
de la postura unitaria y federal para el gobierno argentino, dice explícitamente: “una
fusión parlamentaria en el seno de un sistema mixto, que abrace y concilie las libertades
de cada provincia y las prerrogativas de toda la nación”16. Esto es la combinación
armónica de la individualidad con la generalidad, de la libertad con la asociación.
Alberdi critica fuertemente la situación que pasa el país, y las formas de gobiernos que
se han establecido, donde los mismos son derrocados unos a otros, mediante ese camino
es imposible mejorar, las revoluciones deben suceder desde otros lugares. Nos dice “las
revoluciones materiales suprimen el tiempo, copan los años y quieren ver de un golpe lo
que no puede ser desenvuelto sino al favor del tiempo”17. Otro ejemplo de originalidad
que postula Alberdi es la propia lengua, para él es una faz de pensamiento que cumple
una armonía en cada lugar. Dice explícitamente en el caso de nuestro país: “La lengua
argentina no es, pues la lengua española: es hija de la lengua española, como la nación
15
Alberdi J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955., pág. 60.
16
Alberdi J. B., Bases., Universidad de Bs. As. 1966., pág. 91.
17
Alberdi J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955., pág. 60.

8
Argentina es hija de la nación española, sin ser por eso la nación española. Una lengua
es una facultad inherente a la personalidad de cada nación”18. Volviendo al problema
que se presenta en la sociedad argentina, Alberdi declara por más que han sido
derrocados numerosas veces los poderes públicos los problemas siguen vigentes, esto
debido a que el germen del mal reside en la sociedad misma, por eso se hace necesario
extirparlo lentamente y depositar uno nuevo y fecundo, es decir inmigración. Además
Alberdi entiende que el peor orden es preferible a toda revolución incompleta, ya que el
mismo siempre da lugar al desarrollo espontáneo de la civilización.

Orden y progreso gracias a la razón colectiva:

Lo señalado al final del último párrafo quizá parezca una contradicción en el


pensamiento de Alberdi, debido al hecho de preferir cualquier orden antes que una
revolución, ya que parece que toda revolución por más que sea incompleta está más
acorde al progreso social, pero éste autor no lo ve así. Ahora bien, Alberdi aclara que no
hay que confundir todo movimiento reaccionario con el movimiento retrógrado, ya que
para él la reacción es una ley tan esencial al desenvolvimiento del mundo moral como al
desenvolvimiento del mundo físico. Y lo ejemplifica de la siguiente manera: “La acción
progresiva del siglo XVIII se habría vuelto funesta si no hubiese sido templada por la
reacción moderatriz del siglo XIX”19. Esta afirmación no sólo hace manifiesto como
éste teórico entiende el desenvolvimiento de los pueblos, sino que, según puedo
entender, con ella vislumbra la unidad del género humano a través del proceso de
“civilización” impuesto por Europa. Lo interesante aquí es como desde ésta perspectiva
el proceso antes nombrado es visto como un movimiento natural, lo cual al plantearse
en esos términos permite la justificación de todo tipo de actos en pos del progreso del
ser humano, lo cual en otros términos significa, como señalé anteriormente, el
aniquilamiento de todo tipo de sistema, y con ello de comunidades enteras, que no se
adapte al capitalismo que está surgiendo en ese momento.
Volviendo al autor, vemos como para él los excesos cometidos por este proceso
aparecen en otras situaciones, dando dos ejemplos en particular, el primero es el haber
comprendido el pensamiento puro, la idea primitiva del cristianismo y el sentimiento
religioso bajo los ataques contra la forma católica y principalmente el dogma de la
18
Ibíd., pág. 81.
19
Ibíd., pág. 68.

9
voluntad pura del pueblo sin restricción ni límites. Y aquí se hace explícita la postura
que sostiene Alberdi respecto a como debe ser conducido un pueblo, ya que para él la
voluntad del pueblo complementa la ley, pero no es ella la que la constituye sino la
razón. Es en este momento cuando aparece el ejemplo de Rosas, quien para nuestro
autor, es un representante que descansa sobre el corazón del pueblo, por eso declara el
despotismo argentino no como el de un hombre sino el de un pueblo, y declara que así
la libertad es esclava de si misma. Esto último, para él, sólo es posible por error,
haciendo necesario ilustrar la propia libertad para emanciparla. Aquí aparece el
concepto de razón colectiva que viene a remplazar la de voluntad popular, y para éste
autor es sobre ella donde se funda la nacionalidad. Mediante dicha razón se logra la
unión de la pluralidad, permitiendo así justificar la posibilidad de inmigración sin
romper con la nacionalidad y a su vez afirmando que eso permite el camino a la
civilización, ya que para Alberdi un pueblo es civilizado cuando posee su teoría y
fórmula de vida, es decir la ley de su desarrollo, que se conoce claro está mediante la
razón. Todo esto, como tantas veces se aclaró antes, requiere su desarrollo a través del
tiempo, saltear las etapas sólo puede perjudicar a cada pueblo, Alberdi lo declara de la
siguiente manera: “la democracia es el fin no el principio de los pueblos”20. Siguiendo
este desarrollo planteado a través de la historia nuestro autor observando el momento
histórico de su época afirma lo siguiente: “Una nueva era se abre, pues, para los pueblos
de Sud-américa, moldeada sobre la que hemos empezado nosotros, cuyo doble carácter
es: la abdicación de lo exótico, por lo nacional; del plagio, por la espontaneidad; de lo
extemporáneo, por lo oportuno; del entusiasmo, por la reflexión; y después, el triunfo de
la mayoría sobre la minoría popular”21.
El final del párrafo anterior es uno más de todos los ejemplos ya citados sobre el
funcionamiento de la idea de progreso en el pensamiento de Alberdi, para quien todo el
movimiento presente en Argentina es el movimiento de la humanidad en busca de la
civilización. Pero para lograr ese gran salto a la misma éste pensador declara que es
necesaria la emancipación de la plebe, ella es la humanidad y la nación, y de ella es el
porvenir. Y es esto lo que motiva lo antes escrito, es decir, la educación del pueblo, su
mejora intelectual, moral y material, ese es el fin de las instituciones sociales y son las
únicas vías, para él, de prosperidad y emancipación. Y ya sabemos que la emancipación
de un pueblo no refiere únicamente a lo político, ya que cuenta con tantas fases como

20
Ibíd., pág. 74.
21
Ibíd., pág. 75.

10
tiene la vida social, el pueblo aquí no sólo es legislador de lo justo, lo es de lo bello, lo
verdadero, lo conveniente, entre otros. De ahí la gran necesidad de su educación, y de
que a partir de la misma sea el pueblo en si mismo la causa, el sostén y la justificación
de su modo de existencia.

Bien personal, absoluto y moral:

Hasta aquí este trabajo fue presentando diferentes momentos del pensamiento de
Alberdi donde aparece y se desarrolla la idea de progreso, pero a continuación se
profundizará sobre un tema que para éste autor es central, y que permitirá concluir con
la exposición de estas breves hojas. Me ocuparé entonces del derecho, el cual para
Alberdi no es una simple regla moral de la conducta humana, sino que su conocimiento
permite vislumbrar el fin de la conducta humana, permitiendo trazar tanto una regla
para la misma como su ruta a seguir. Y éste fin tan preciado para Alberdi es ni más ni
menos que el bien, que viene a ser lo mismo que el fin de un ser. Dice explícitamente:
“Para conocer el bien de un ser, es menester conocer la naturaleza de este ser, pues que
su bien depende de su naturaleza especial, pues que no es otra cosa su bien que la
satisfacción de su naturaleza”22. Nuestro pensador establece tres resortes de las
determinaciones morales, la pasión, el interés bien entendido y la obligación, que
pueden resumirse en dos, interés y desinterés. La pasión es aquí una fuerza instintiva de
nuestra naturaleza, que busca su satisfacción, y es primitiva y secundaria. El interés bien
entendido es la pasión bien calculada, buscada y realizada por medio de la razón, y
finalmente la obligación que es un motivo racional que nos determina para la práctica
del bien. Ninguna de estas partes puede ser eliminada, todas son constituyentes del
hombre. Ya antes se ha visto en este trabajo como Alberdi recurre a la razón como
único guía infalible para lograr el progreso, y aquí es ella quien nos eleva a la idea de un
motivo impersonal, absoluto y universal, volviéndose por todo esto sagrado. Ésta
caracterización como tantas otras manifiestan una actitud que sirve de justificativo para
todo tipo de acto en busca de dicho fin, además de la ingenuidad que implica la
impersonalidad y bien absoluto planteado, sabiendo las consecuencias bélicas que
dichas ideas generan. Luego Alberdi establece cuatros principios de la naturaleza
humana, primero las tendencias instintivas, que son los movimientos espontáneos e
22
Ibíd., pág. 101.

11
irreflexivos para llegar a un fin. Segundo las facultades de nuestra naturaleza para
alcanzar este fin, ambas constituyen el estado apasionado e infantil, aquí se carece por
completo de un destino claro. Mientras que el segundo está constituido por la libertad,
que es el poder de dirigir nuestra voluntad, la dirección implica la de luz, lo cual implica
la razón. Éste es “el estado racional, verdaderamente humano, en que las facultades son
encaminadas por la libertad a un fin que ha concebido la razón” 23. Queda claro aquí que
la libertad y la razón constituyen, para Alberdi, el hombre moral, que sin ellas no es más
que una bestia. Y además al estar planteado en estos términos resulta posible suponer la
idea de un fin universal y absoluto. Ahora bien, éste pensador identifica dos motivos
que determinan nuestras acciones, el bien personal, que es la satisfacción de nuestra
naturaleza individual, y el bien absoluto, que es el bien en si, por el cual nos decide el
motivo moral, y es la realización del orden absoluto. De la realización de dicho bien
nace un tercer bien que es el bien moral, es una emancipación de éste. El bien moral es
esencialmente humano ya que nace de la armonía de una conducta inteligente y libre
como el bien en si. En otras palabras, para Alberdi: “El bien moral es, pues, el
compendio de todo el bien personal, y la armonía de este bien personal con el bien
impersonal. Es, pues, la realización de ambos bienes, subjetivo y objetivo a la vez”24.
Por esto el fin es doble, personal e impersonal, siendo el primero libre y el segundo
obligatorio, Alberdi critica fuertemente a Epicuro, Hobbes y Bentham, entre otros,
quienes según él sólo conocen el primero de los bienes, pero la verdadera ley y el
verdadero derecho es superior, objetiva, absoluta, y lo es a pesar del hombre. Para
concluir sobre este tema puedo decir que para Alberdi lo bueno, lo justo, lo moral
representan una sola y misma idea, que es la relación armónica de nuestra conducta con
el bien en si. Quizás todo lo expuesto en este párrafo pueda resumirse en las siguientes
palabras: “Por la libertad y la razón, el hombre es un ser moral y marcha hacia su fin
con certidumbre: la razón se lo revela, la libertad lo realiza. El hombre es moral porque
es racional y libre, y tanto más moral cuanto más racional y libre sea”25.
La exposición realizada en el último párrafo tiene como objetivo ver en forma más
específica, y con ejemplo concreto, el funcionamiento de la idea de progreso en Alberdi
a la vez que permite ir cerrando este breve trabajo. El planteo del bien absoluto e
impersonal a mi criterio genera un poder de acción que al estar más allá del hombre se
justifica en sí mismo, haciendo imposible todo tipo de crítica sobre él. Además el
23
Ibíd., pág. 105.
24
Ibíd., pág. 112.
25
Canal Feijóo B., Constitución y revolución., Fondo de cultura económica., México 1955., pág. 121.

12
mismo al ser absoluto justifica su imposición hacia otras culturas ya que no necesita de
su aprobación por el propio hecho de ser absoluto, un ejemplo claro de esto en nuestro
país fue la famosa “conquista del desierto”. De esta manera además se desvaloriza todo
aquello que no represente ese sistema de ideas, hoy en día pueden verse las
consecuencias de tal desvalorización cuando observamos que en los diferentes
establecimientos educativos (como escuelas primarias y secundarias), se habla de los
aborígenes como seres inexistentes en la Argentina, es decir no se habla de ellos, o el
mismo concepto de “aborigen” que refiere por igual a tobas, comechigones, mapuches,
entre otros, homogeneizándolos a través de la simple representación de “lo otro”, como
único punto importante de definición. Quizá esto último no tenga demasiado que ver
con la idea de progreso en el pensamiento de Alberdi pero si refleja como tal idea, que
está presente en él como en tantos otros pensadores Argentinos de su época, y por
desgracia sigue aún vigente en las políticas utilizadas sobre el tema, simplifica la
multiplicidad cultural en una cadena lineal donde los eslabones poseen diferentes
jerarquías, eliminando esencialmente las diferencias cualitativas de las diferentes
culturas existentes.

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Bibliografía primaria:
• Alberdi J. B., Bases., Universidad de Bs. As. 1966.
• J. B., Fragmento preliminar al estudio del derecho., Hachette., Bs. As. 1955.

Bibliografía secundaria:
• Canal Feijóo B., Constitución y revolución., Fondo de cultura económica., México 1955.

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