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LA

PRENSA LOCAL EN LA
TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA
Manuel Cubero Urbano

INTRODUCCIÓN

Cuando hace unos meses me enfrenté a un desafío tan interesante como el


que da título a este trabajo no pude menos que considerar absolutamente
necesario ubicar este hecho dentro de un ámbito lo suficientemente amplio
como para poder valorar la importancia de algo que hoy pasea ante nuestras
miradas con la mayor naturalidad: la libertad de expresión.

Algo tan sencillo que, en estos momentos, nos da la sensación de haber


formado parte de nuestra diaria convivencia desde que tenemos noticia de
nuestro devenir por la vida. Pero, no lo olvidemos, esta libertad de expresión e
imprenta apenas ha cumplido algo más de cuarenta años. Cuarenta años de
convivencia en un régimen democrático que, con todos sus defectos, ha
permitido la recuperación de una nueva visión de nuestros pueblos, sus
necesidades, sus valores, su devenir en un momento histórico que, con la
transición democrática, comenzaba a dibujarse una España vestida de libertad.
Es en aquellos momentos cuando la prensa, la prensa local en nuestro caso,
comienza a recuperar una de sus principales misiones: ser testigo de una
realidad auténtica y libre de manipulaciones, el gran sueño de la prensa ansiado
desde mucho tiempo atrás. ¿Cuánto tiempo? Miremos hacia atrás.

LA LIBERTAD DE PRENSA EN EL SIGLO XIX

Retrocedamos hasta el año 1810. Concretamente, al 10 de noviembre de


1810. Estamos en la Real Isla de León. En tal día, las Cortes de Cádiz, cuarenta
y cinco días después de su constitución, aprueban un decreto gracias al cual se
reconoce por primera vez la libertad de imprenta. Citemos literalmente: se
reconoce la “libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin
necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la
publicación…” para “todos los cuerpos y personas particulares de cualquier
condición y estado que sean”.

Ahí es nada. Desde entonces han transcurrido dos siglos. En aquellos


momentos Cádiz se convierte en testigo de una serie de publicaciones de todo
tipo. Entre ellas, un diario que se costea el lujo de ser una de las primeras
publicaciones que goza de la libertad de expresión. Tiene fecha de 12 de
noviembre de 1810.

Se trata de EL CONCISO, que bajo la dirección de Gaspar María de


Ogirando, puede ser considerado el primer ejemplar de la prensa local que
pasea por las calles de España amparándose en la libertad de prensa. Este
periódico permanecerá en Cádiz hasta 1814, fecha en la que se instala en
Madrid. Se trataba de un diario de tendencia liberal que llegó a distribuir dos
mil ejemplares, cifra más que considerable en aquellas fechas. Meses más tarde,
Cádiz volverá a ver pasear por sus calles un nuevo periódico, EL REDACTOR
GENERAL, que, al precio de un real no solo da noticias de los eventos locales,
sino que además se abre a la crónica política.

Muchas ciudades importantes ven florecer en aquellos momentos una


prensa que, bajo la protección de las Cortes de Cádiz, vive una auténtica
libertad de expresión que sólo caerá en desgracia cuando, finalizada la Guerra
de la Independencia, regrese a España el rey Fernando VII. Uno de sus
primeros preceptos será la supresión de la libertad de prensa. Con la
restauración del absolutismo tuvo lugar un periodo de represión en el que se
produjo un retroceso, salvo raras excepciones, en la evolución y calidad de las
publicaciones. Durante el reinado de Isabel II (1833-1868), debido a la fuerte
censura del gobierno, se mantiene el declive de las publicaciones, en general
solo permanecen aquellas afines al régimen. Pero la semilla había quedado
sobre la tierra. Sin lugar a dudas, la prensa volverá a florecer.

Sin novedades de interés, oscilando entre diversas tendencias ideológicas


pero siempre bajo el control de la censura, llegamos a 1868. En el Sexenio
Democrático (1868-1874), con la victoria de la revolución, desaparecen la
mayoría de los títulos favorables al régimen de Isabel II, y gracias a un nuevo
periodo de libertad de expresión en el que se pone fin a las sanciones,
reaparecen publicaciones que habían sufrido la censura como Fray Gerundio, o
El Sacamuelas, y aparecen otras nuevas, algunas con una vida efímera, pero
otras mucho más duraderas. Entre estas últimas destacan La Gorda (Madrid), El
padre Adán (Sevilla), o La Campana de Gracia (Barcelona). En esta época, la
audiencia aumenta considerablemente y los números tienen grandes tiradas por
lo que prácticamente todas las ciudades cuentan con alguna publicación, incluso
satírica, de una u otra tendencia política. Tanto el reinado de Amadeo I de
Saboya como la I República, proporcionan material para todo tipo de
publicaciones, sean políticas o satíricas, muchas veces con un tono
marcadamente anticlerical. La Gloriosa había llegado con novedades y ansias
de libertad. En estas fechas, bueno es recordarlo, nos encontramos con un
género periodístico que, amparado en estas ansias de libertad, se moverá por las
oscuras sutilezas de la ironía y, gracias a ella, el espíritu crítico retozará a pleno
pulmón. Ejemplo de esto es El padre Adán, publicada en Sevilla durante varios
años.

Con la Restauración borbónica (1874-1931) se vive una etapa de estabilidad


política y relativa libertad de expresión. Relativa porque, aunque se firma una
ley de libertad de imprenta, se consideraba delito atacar a las instituciones
fundamentales del Estado, lo que no impidió que proliferaran periódicos y
revistas de diversas tendencias, entre las que no faltaban publicaciones satíricas
opositoras al régimen vigente como El Motín, Don Quijote, y otras procedentes
de distintos lugares de España.

LA PRENSA EN LA SEGUNDA REPÚBLICA

Con la proclamación de la II República, se mantuvieron muchas


publicaciones anteriores y surgieron otras de gran importancia. La
efervescencia política subió al máximo grado y con ella aparecieron infinidad
de periódicos y revistas que servían de portavoz de los distintos idearios y
tendencias sociales. Es en estos momentos cuando la prensa local constituye
una fuente fundamental para adentrarnos en el estudio de la historia reciente de
nuestros municipios. En muchos archivos municipales podemos encontrar
ejemplares, pero llega la Guerra Civil y desaparece gran parte de las
publicaciones periódicas. Así llegamos a la época del gobierno de Franco.

LA PRENSA EN EL FRANQUISMO

Con la llegada de La dictadura, La libertad de expresión se vio muy


limitada. No obstante, podemos asistir al nacimiento en 1941 de una revista que
marcará una época y un estilo, La Codorniz, publicación en la que se refugiaron
bastantes humoristas de los que no marcharon al exilio, como Gómez de la
Serna, Mingote, Chumy Chúmez…

Más tarde, ya en los últimos año del franquismo (1972), apareció Hermano
Lobo, en la que colaboraron grandes dibujantes y humoristas como Forges,
Perich, Summers o Gila. Junto a ellos, Triunfo (1946), sobre todo a partir de
1962, su segunda época, o Cuadernos para el Diálogo (1963), marcaron un hito
en los intentos de libertad de expresión no sin duros problemas de todo tipo,
incluidos los económicos.

La prensa local, por su parte, aparece disminuida en funciones y ediciones.


Entre la prensa estrictamente local podemos señalar “La Opinión”, de Cabra de
Córdoba, “El Mirador” de San Fernando, Cádiz, El Defensor, de Osuna, El
Aguileño, en Águilas, Murcia o “Nueva Alcarria” de Guadalajara A estos
podemos sumar aquellos que, aunque localizados en capitales de provincia, dan
a parte de sus noticias un carácter eminentemente local, sobre todo cuando
rozan o tocan el ambiente político de la época, lo que bien mirado supone una
manera de obviar la censura ya que el tema se limita a diferencias de opinión de
determinados concejales o círculos sociales y poco más. Y ahí nos encontramos
El Correo de Andalucía” o el “ABC” de Sevilla.

EL TARDOFRANQUSIMO

Es, precisamente, Sevilla, en los preludios de la transición democrática, una


ciudad conocida en la prensa por su lucha contra la dictadura desde las fábricas
y las aulas universitarias. Sin embargo, la oposición política, ahogada por la
censura que se mantiene aún con la Ley de Prensa de 1966, apenas si tiene
ocasión de levantar la voz. Veamos cómo se aborda este problema en Sevilla. Y
lo podemos ver desde dos puntos de vista distintos en dos periódicos que si bien
no pueden ser calificados de prensa local, si que abarcan el tema desde una
perspectiva casi local. El Círculo Cultural Balmes en el ABC y Rojas Marcos
desde El Correo de Andalucía, serán elementos que le den a la política un aire
local que, posiblemente, haga menos dificultosa su salida periodística.

El ABC de Sevilla, es un periódico de corte liberal, conservador y


monárquico. Fiel a la figura de Alfonso XIII y de su hijo, Juan de Borbón, en
1969, acata la nominación de Juan Carlos de Borbón como futuro rey de
España. Sin embargo, Torcuato Luca de Tena, director del periódico y
procurador en Cortes, vota contra la designación del Príncipe Juan Carlos de
Borbón, algo que la familia real española y la “oposición autorizada” agradece.
Aunque, por supuesto, no sienta bien en El Pardo ni en los círculos del régimen.

El Correo de Andalucía, por su parte, tras una época de obediencia supina a


las consignas franquistas de la Ley de Prensa de 1938, inicia un período
progresista que se extiende desde 1967 hasta 1971 donde las reivindicaciones
laborales y universitarias cuentan con un fiel portavoz, actitud que volverá a
recuperar en el último bienio del franquismo, de 1973 a 1975, luego de un
bienio marcado por la disciplina política impuesta por la entrada de Editorial
Católica en su accionariado (1971-1972).

Resumiendo, en este período conviven los últimos pasos del franquismo,


controlados por la Ley de Prensa de 1966 y los primeros intentos de libertad de
expresión. Concretando en Sevilla, podemos identificar varios grupos que se
mueven dentro de estas circunstancias. Primero encontramos una oposición que
podemos calificar de leal, impregnada de una ideología moderadamente liberal
y reformista dentro del sistema, que pretende su reforma aunque no su
derrocamiento. Una segunda oposición que podemos llamar semilegal estaba
formada por monárquicos y cristianodemócratas cuya actividad está tolerada
aunque no legalizada. Y por fin nos topamos con una oposición absolutamente
ilegal formada por los grupos radicales y revolucionarios que es objeto de una
represión abierta. No obstante, los límites entre las posturas aperturistas y
continuistas aparecieron a menudo borrosos, además de que existían diversos
grados entre ellos. La división tajante entre unos y otros no era fácil de detectar.

El control del estado es innegable a pesar de todo. Aunque la surgente


aspiración de libertad comenzaba a familiarizar a los periodistas y a los
lectores con situaciones en las que el sueño de libertad conoce los primeros
intentos de expresión.

¿Cuál era, pues, el papel de los medios de comunicación social antes de la


muerte de Franco? Las emisoras de radio estaban obligadas a conectar con
Radio Nacional de España para dar las noticias, el parte, se llamaba, con
terminología bélica; en los cines, el No-Do, con Franco y su régimen como
protagonistas principales, es el pan de cada día; y la prensa escrita, sometida a
censura previa, estaba en poder del Movimiento Nacional (el diario Arriba), el
sindicalismo vertical (diario Pueblo), la Iglesia católica (diario Ya), o la
Monarquía (diario ABC), todos ellos dentro de la aceptación del sistema. Esta
es la realidad sobre la que se han movido aquellos años y en la que flotaron
leves islotes de libertad a los que acabamos de referirnos.

Lugar destacado en este período merecen algunas revistas entre las que
señalamos Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Destino y Cambio16. La
ausencia de un parlamento democrático auténtico donde tuviese lugar el debate
político la suplen estas revistas que, además, constituyen un punto de encuentro
y fraternización entre distintas ideologías ausentes tanto en la prensa como en la
vida política oficial.

En este período al que acabamos de referirnos hemos de hacer referencia a


un momento luctuoso que marca los últimos momentos de la época franquista,
el asesinato del Almirante Carrero Blanco en diciembre de 1973. Diversas
tendencias políticas vivirán aquellos duros momentos en que todo parece dar un
paso atrás. Posturas opuestas o simplemente distintas, unas en la clandestinidad
y otras en plena libertad adelantan posiciones que muy pronto, apenas dos años
después, a partir del 20 de noviembre de 1975 verán cómo comienzan a abrirse
las puertas de un nuevo momento histórico: el tardofranquismo comienza a
ceder el sitio a la transición democrática.

Antes, El 19 de octubre de 1974 asistimos en El Correo de Andalucía a la


primera entrevista concedida por Felipe González en España, entonces
secretario general del PSOE. Bajo el rótulo “EXCLUSIVA” el periodista
Holgado Mejías declara que “la independencia política que caracteriza a este
periódico, nos permite acoger a aquellas voces representativas que, en
principio, entendemos honestas, sin que signifique coincidir con todas ellas”.
Felipe González habla en la referida exclusiva sobre sus inquietudes políticas
izquierdistas, el papel de la clase trabajadora, de los periodistas, de la Iglesia y
del socialismo específicamente: “Tanto por su historia como por la capacidad
de convocatoria que este concepto lleva en sí mismo, pienso que el socialismo
será en la democracia uno de los principales protagonistas del desarrollo
político del país. […] El socialismo es una fuerza de incalculable potencialidad
sometida a un corsé, que es la falta de libertad”.

Las consecuencias no tardan en llegar. Seis días más tarde, el 25 de octubre,


aparece, también en portada de El Correo de Andalucía, la noticia de la
detención y posterior puesta en libertad de Juan Holgado Mejías y de Felipe
González, protagonistas de la exclusiva entrevista. Por supuesto, tampoco falta
en esta noticia una referencia a la solidaridad recibida por parte de ambos
protagonistas. La portada del día 26 señala que la entrevista a Felipe González,
ha pasado al Tribunal de Orden Público, al tiempo que anuncia la
comparecencia de Federico Villagrán, director del diario, en los juzgados,
señalando que el tema de la entrevista posiblemente se prolongue en el tiempo.

Efectivamente, el mismo periódico, con fecha 30 de octubre del mismo1974


informa sobre la suspensión de un juicio contra presuntos socialistas, juicio
cuya causa era la citada entrevista en El Correo de Andalucía. Días después el
mismo periódico divulga una entrevista realizada al antropólogo Isidoro
Moreno, profesor de la Universidad de Sevilla, aclarando que su identidad no se
corresponde, como se apuntaba desde Fuerza Nueva, con la de Felipe González
a pesar de llamarse Isidoro como el seudónimo del flamante secretario del
PSOE.

Luis Apostua, periodista y más tarde parlamentario en las Cortes


Constituyentes describió breve y magistralmente aquel tiempo cuando en el
mes de agosto de 1975, denunció la existencia de “una vasta operación para
desacreditar a la Prensa escrita, especialmente a la editada por empresas
independientes … El objetivo son las publicaciones de carácter independiente
a las que se desea apagar el altavoz”.

LA PRENSA EN EL POSTFRANQUISMO Y COMIENZOS LA


TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

En este ambiente, vivimos el tardofranquismo hasta que, llegado el mes de


noviembre de 1975, comienza la transición democrática española, transición
que se extenderá hasta 1982 con la consolidación de la democracia. En estos
momentos, la gran mayoría de la prensa se sitúa a favor de la libertad de
expresión, libertad de prensa y, consiguientemente, de la implantación de una
sociedad democrática.
Una característica de los medios de entonces era que no arremetían los unos
contra los otros, sino que solían actuar con complicidad frente a las tendencias
involucionistas. Para hacer más fuerza, los periódicos que estaban por las
libertades unieron su voz en momentos claves. En palabras de León Herrera
Esteban, Ministro de Información y Turismo del último gobierno de Franco,
había llegado el momento en que la Prensa debía “tirar del desarrollo
político”. Es en estos momentos, cuando comienza a respirarse un ascendente
deseo de libertad y de apertura cuando la prensa local, a través de la temática
municipal y del ambiente de cambio al que asistimos, adquiere nuevas fuerzas.

El Mirador de San Fernando en su número del 10 de noviembre de 1975.


Es un claro ejemplo. Su primera página nos habla de la grave enfermedad que
sufre Franco, enfermedad que ha obligado a una doble operación, la primera de
ellas en el mismo Palacio del Pardo antes de su desplazamiento a La Paz. Pero
junto a ella compartiendo prioridad, podemos leer el adelanto de un editorial
que, hoy, nos dice bien poco; pero que trasladado a aquellos momentos
significa la apertura de encuentros culturales que, abren nuevos espacios de
debate… Un disco-fórum nace en la sociedad isleña, lo que significa la apertura
de un dialogo en el que comienzan a flotar nuevos aires de libertad de expresión
que, muy pronto, adquirirán vuelos insospechados.

Embarcados en este ambiente, llegamos a una fecha clave. Dos hechos


luctuosos coinciden en ella, el aniversario de la muerte de José Antonio Primo
de Rivera y el fallecimiento de Franco. Es el día 20 de noviembre de 1975.

La prensa en masa se hace noticia en primera página de la muerte del


dictador. Desde la prensa local a la nacional, Todos se unen en el dolor por su
muerte. Así lo podemos ver, por ejemplo, en La Opinión de Cabra de Córdoba,
El Egabrense, de la misma ciudad, El Mirador de San Fernando, El Diario de
Burgos y, lógicamente, toda la prensa nacional. El ABC de Sevilla, entre ellos.

En éste asistimos curiosamente a un detalle que nos habla de senderos


nuevos que están a punto de abrirse. En la página 33, del diario del mismo 20
de noviembre, junto a un artículo firmado por Pilar Trenas en el que narra las
visitas acaecidas la tarde anterior en el hospital de la Paz, otro artículo, éste en
letra cursiva y firmado por las iniciales T.M. se plantea una duda existencial en
el título: “¿PERO, HABRÁ MAÑANA?”. Y el mismo periodista termina su
trabajo con un “yo creo que no habrá mañana” puesto en boca de un individuo
ajeno a todas las circunstancias que rodean aquellos momentos. ¿A qué se
refería? Son las cosas de la autocensura…

Y junto a la autocensura, en algunos medios de la prensa comienza a tomar


cuerpo una corriente de autocrítica provocada por la deontología profesional.
Gran parte de los medios de difusión consideran que ha llegado el momento de
reflexionar sobre la función social de la prensa. Una prensa que, si por un lado
está impregnada de oficialismo y un cierto grado de sumisión debida a la
inercia de la época franquista, por otro lado, ya en aquellos momentos, se sentía
obligada a perseguir una información veraz y libre.

Es en estas ideas, la defensa de la libertad y de la democracia donde


encontramos las primeras señales de un cambio profundo en la mayor parte de
la prensa. Casi toda ella se mostrará a favor de la llegada de la democracia
haciéndose eco de las palabras del Rey Juan Carlos. Sin abrir heridas,
consciente de que se va a iniciar un camino sin retorno pero al mismo tiempo
evitando provocar el rechazo de parte de un sector inmovilista que pudiese
entorpecer el camino emprendido, su discurso adelanta líneas que serán
fundamentales en su reinado. Veamos algunas las frases destacadas del mensaje
en gran parte de la prensa: “Que nadie espere una ventaja o un privilegio”,
leeremos en El Mirador de San Fernando. El rey pretende dejarlo muy claro
desde el primer momento, por eso, unos párrafos más adelante dirá que “La
Patria es una empresa colectiva que a todos compete, su fortaleza y su
grandeza deben apoyarse por ello en la voluntad manifiesta de cuantos la
integramos…”

Se imponía llevar estas ideas al corazón de un pueblo español que hasta ese
momento había permanecido manipulado por una prensa disciplinada y
controlada. Y si ya antes de la muerte de Franco, desde la Ley de Prensa de
1966, se había iniciado un sendero de búsqueda de la libertad, ahora, iniciado el
camino, había llegado el momento de lograr esa libertad anhelada. A pesar de
todo, el objetivo no se presentaba fácil. Había que romper el régimen desde
dentro. Y Arias Navarro no era el más indicado para ello. Tras el 20 de
noviembre de 1975, el rey Juan Carlos I depositó su confianza en el primer
gobierno que formó esperando que lideraría las primeras reformas. Sin
embargo, Arias Navarro careció del liderazgo o de la voluntad necesaria. Tras
los sucesos de Vitoria, el 3 de marzo de 1976, la policía armada realizó disparos
contra varios manifestantes que se saldaron con 5 muertos y más de un centenar
de heridos.

La primera página del Diario de Burgos, del día siguiente, 4 de marzo,


resume en su primera página lo que supuso la jornada más dolorosa y
problemática del primer semestre de 1976: los actos vandálicos de Vitoria, la
primera reunión del Consejo de Estado después de la coronación del rey y,
junto a ellos, un artículo sobre la posibilidad del acceso de don Juan de Borbón
a la regencia del estado. Prácticamente asistimos en una sola página al
testimonio de las noticias más importantes que cubren las primeras páginas de
toda la prensa nacional. Y eso, acompañado en su interior de una serie de
artículos y comentarios claramente enfocados hacia la moderación y el diálogo.
Pero los ánimos siguen ardiendo. Dos meses después el 9 de mayo tenían lugar
los Sucesos de Montejurra, en Navarra suponen los últimos coletazos del
inmovilismo desde el denominado búnker franquista más radical que aún
controlaba parte de los resortes del Estado. Incluso Mediterráneo, un periódico
castellonense, perteneciente a la Prensa del Movimiento, condenará sin
ambages la violenta actitud tomada por los culpables del incidente, fuesen
quienes fuesen. Este parece ser el incidente que provocará la definitiva ruptura
del rey con la herencia franquista.

El 1 de julio de 1976, tras una tensa reunión con el rey, Arias Navarro se vio
obligado a presentar su dimisión. La noticia aparecerá en la primera página del
Diario de Burgos del día siguiente. Más adelante, en las páginas 11 y 12 del
mismo hierven las noticias. Si bien el periódico dice que, posiblemente, el
motivo los motivos de la dimisión son puramente personales, un lector avezado
adivinaría que algo más se movía… al mismo tiempo aparecen noticias que
hablan de movimientos encaminados a la llegada próxima de unos movimientos
encaminados a la llegada de la democracia. Allí aparece una reunión de Fraga
con alumnos universitarios en la que se habla de la ampliación de derecho a
voto y, lo que es más importante, de la presencia en España de Santiago Carrillo
que, sin mayores problemas ha visitado varias ciudades…

La Hoja del Lunes de Granada, del día 5 de julio anuncia en su primera


página la toma de posesión de Adolfo Suárez, noticia que aparece ampliamente
comentada en la página 3. En ella se hace eco de otros periódicos andaluces
como el ABC o El Correo de Andalucía en los que se recoge la idea de que se
acerca una apertura política que nos llevará a una democracia auténtica. Más
adelante, en la página 10, aparecen dos breves noticias que hablan de la
apertura en España de una nueva época democrática y de la buena aceptación
que el nuevo presidente de gobierno ha encontrado en el New York Times y en
el Washington Post, dos de los más importantes medios de comunicación
periodística americana.

Un detalle que indica esa unanimidad que empieza a respirarse es el hecho


de que los periódicos comienzan a actuar con un destacable grado de
complicidad frente a tendencias involucionistas, de forma que al día siguiente
de la matanza de Atocha, el 25 de enero de 1977 asistimos, quizá por primera
vez en la prensa española, al hecho de que siete periódicos distintos publicasen
un editorial colectivo. No obstante, hay que reconocer que parte del periodismo
en aquel momento sigue siendo inexacto e, incluso, antidemocrático. Frente a
estas posiciones, otra parte de la prensa lucha por la libertad de expresión
denunciando la indefensión jurídica del periodista y la inseguridad en la que
tanto él como las mismas empresas periodísticas realizan su labor
enfrentándose a diversas denuncias y sanciones.

En este aspecto, podemos destacar por aquellas fechas finales de enero de


1977 una información puramente literaria que, sin embargo, nos habla de
nuevas puertas en la cultura, el Boletín de Información Municipal de Orihuela
dedica un amplio espacio a la concesión del Premio de Poesía Miguel
Hernández. Un proscrito de la literatura franquista da su nombre a un premio
literario. Y eso en fechas en que el dolor y el miedo ante posibles retrocesos
adquieren una dramática importancia. Por esas mismas fechas, podemos ver
cómo el Diario de Burgos, de 26 de enero de 1977 dedica varias páginas de su
contenido a una serie de noticias que consumen tinta en cantidades industriales
y que, ojalá, no hubiesen sucedido ni entonces ni nunca: el atentado del bufete
de abogados laboralistas de Atocha, el secuestro del General Villaescusa, la
muerte de una joven acaecida en una manifestación a favor de la democracia y
la petición de extradición por parte del gobierno italiano de varios terroristas de
aquella nacionalidad.

Este era el ambiente concentrado en un pequeño periódico de provincias y


que refleja sin lugar a dudas cual es el ambiente que en aquellos momentos de
la transición se está viviendo en España. Pero siempre será posible encontrar
ventanas abiertas y una de ellas la veremos en El Egabrense del 28 de enero de
1977, una simpática fotografía de un rostro cargado de inocencia abre la
primera página y junto a ella, un título: “Don Felipe, Príncipe de Asturias”. Y
días después, el 15 de febrero de 1977 “EL SOCIALISTA” da la gran noticia en
su primera página, “Los partidos ya son legales”. La transición democrática
iniciaba una nueva etapa.

Aunque aún quedaba un escalón que superar, meses después, el 9 de abril,


con motivo de la legalización del Partido Comunista, tanto El Alcázar como el
ABC se niegan a publicar un nuevo editorial conjunto, como había sucedido con
motivo del asesinato de Atocha, ¿quizá se hacían eco del malestar que tal
decisión del Gobierno despertó en parte de las fuerzas armadas? Todo es
posible, pero… como dice la sabiduría popular, esta vez la sangre no llegó al
río. Pasan varios meses desde la legalización de los partidos políticos, incluido
el Partido Comunista, cuya legalización ocurre precisamente con la fiesta más
importante de la primavera española: la Semana Santa. No seremos nosotros
aquí quienes profundicemos hoy día sobre el motivo de dicha coincidencia.
Piensen ustedes. En este mismo mes asistimos a un nuevo paso al frente en la
libertad de prensa, seremos testigos de un decreto que establece el derecho
ciudadano a la “libre información”. Así llegamos al mes de junio de 1977. La
dictadura franquista toca a su fin. A pesar de que todavía encontraremos
enemigos de la democracia que a lo largo de la campaña pusieron sus piedras
para entorpecer el camino, el evento sólo puede ser calificado de un gran éxito a
pesar de que, por tratarse de las primeras elecciones generales, todavía existían
dudas sobre la forma de ejercer el derecho al voto.

En este aspecto, bueno es señalar el caso concreto de San Fernando, ciudad


que por entonces acogía a una importante población militar que, al estar
prestando su servicio militar obligatorio, estaban censados en su residencia de
origen y, por consiguiente, fuera de San Fernando. El Mirador de San Fernando
del día 6 de junio dedica un extenso artículo a explicar a los interesados el
procedimiento a seguir para emitir el voto por parte de aquellos que están
desplazados de su lugar de residencia habitual. Más aún, el periódico muestra
en la misma página otro artículo en el que justifica la necesidad de emitir el
voto. Este se titula “Política con “P” mayúscula”. El título lo dice todo. Ya en
el primer párrafo advierte el periodista que lo hace “prescindiendo de una
política partidista determinada”. Está claro que para este periódico más que el
resultado, lo importante es ejercer el derecho al voto. Cosa que ratifica en el
último párrafo cuando concluye recordando un viejo aforismo que dice que
sólo se aprende cometiendo equivocaciones”. Por lo tanto, amable lector,
equivóquese, pero vaya a votar.

El del día 13, una semana más tarde, El Mirador se implica seriamente en la
filosofía del derecho al voto en período democrático, “El derecho a la libertad y
a la igualdad responde a los más elementales principios de la dignidad
humana”.

Las mismas ideas expresa el periódico egabrense LA OPINIÓN, éste, de


clara orientación católica, da publicidad en sus dos primeras páginas a un
documento emitido por la secretaría del obispado de Córdoba donde defiende el
derecho a votar y después de invitar a la ciudadanía a ejercer dicho derecho,
aconseja, lógicamente, que se voto a aquellos partidos que no desarrollen en su
programa ideas antirreligiosas. Fue mucha la prensa que, al tratarse de la
primera vez que una gran mayoría de los ciudadanos van a ejercer su derecho al
voto, dedicó artículos y algún que otro editorial a invitar a éstos a ejercer el
voto. ¿Cuál fue la consecuencia?

LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Primera noticia, y más importante, que los ciudadanos fuimos por fin a
ejercer el derecho al voto. El miércoles 15 de junio de 1977 se celebran las
primeras elecciones democráticas en España después de cuarenta años.
Segunda, y no menos importante, que el porcentaje de votos superó en toda
España el 78% del censo electoral. El periódico egabrense La Opinión del 17 de
junio informa de los resultados de la votación en Cabra señalando que 74,88%
de los ciudadanos ejerció el derecho a un voto que se decantó mayoritariamente
por el PSOE y la UCD. El Egabrense del día 18, repite los datos también sin
mayor comentario salvo que en la primera página, junto a una serie de
fotografías de distintos momentos de varias mesas electorales, destaca en letras
de gran tamaño un texto que lo dice todo: “Tónica de las elecciones: civismo”.
Era suficiente.
Si importante fue el resultado, consideradas las circunstancias, más
importante aún fue hacer ver al ciudadano que aquello iba en serio. Ver en sus
escaños a Simón Sánchez Montero, Dolores Ibarruri, Marcelino Camacho,
Ramón Rubial, Sócrates Gómez, Santiago Carrillo, Rafael Alberti, todos ellos
con muchos años de cárcel, persecución o exilio a sus espaldas, a pocos metros
de quienes fueron o pudieron ser sus verdugos, como Manuel Fraga, Federico
Silva Muñoz, Gonzalo Fernández de la Mora o Laureano López Rodó era la
meta jamás soñada por muchos de ellos. Y así lo expresa gran parte de la prensa
a nivel nacional. Quizá sea la Hoja del Lunes de Granada, en su página 3 la que
mejor defina esta fecha: “Triunfó el pueblo”. Tampoco le fue a la zaga otro
titular, este del ABC de Sevilla del día 17: “La esperanza pudo más que la
barbarie”. Decididamente, la prensa toma postura definitiva ante la democracia
que comienza a tener vida en España.

El Mirador de San Fernando, por su parte, se suma a la fiesta de la


democracia y no duda en afirmar que el pueblo ha comenzado a convertirse en
soberano y juez de su propio destino. “Sonrisa y democracia” es el título de un
artículo aparecido en el número del día 20 de junio. Un título perfecto que casi
ahorra al lector la necesidad de sumergirse en el magnífico trabajo que ocupa
toda una página. Las páginas centrales de este semanario se dedican a una
noticia que también tendría su reflejo en otras muchas ciudades, la alcaldía
deberá sufrir cambios inmediatamente. La profesión militar ve cerrase puertas
que, lógicamente, deberían quedar libres, el alcalde de San Fernando, un señor
respetado y querido debe abandonar la alcaldía por imperativo legal dada su
condición de militar.

El pueblo triunfó y la reconciliación comenzó a abrirse paso. El 22 de


agosto de 1977, comienza sus reuniones la comisión constitucional del
Parlamento. Empeñada en funcionar a partir de una reconciliación sincera y
eficaz se movía impregnada de una voluntad constituyente fructuosa y plena de
prudencia. Sus miembros están convencidos de la discreción y la
confidencialidad son elementos fundamentales en orden a lograr la elaboración
de una Constitución Española eficaz y de la más amplia aceptación posible. Los
siete miembros de esta comisión se limitan a regalar a la prensa escasas
migajas. Sólo las estrictamente necesarias.
El Diario de Burgos del 23 de agosto anuncia en su primera página que
han comenzado los trabajos para redactar el proyecto de la nueva
Constitución”. Dos años y la superación de no menos de 23 trámites y un
referéndum dice que se necesitarán para culminar el trabajo. Tres días más
tarde, este mismo diario anuncia que la ponencia correspondiente había entrado
ya en el articulado del borrador de la nueva constitución.

Y ésta, la prensa, consciente de su misión, se convierte en fiel aliada de


Adolfo Suárez, quien aceptó tanto la crítica que hizo ministro al historiador
franquista Ricardo de la Cierva, autor del artículo “¡Qué error, qué inmenso
error!”, publicado en El País, a propósito de la designación de Suárez como
presidente del Gobierno en sustitución de Carlos Arias Navarro. La vieja
Prensa del Movimiento pasó a denominarse Medios de Comunicación Social
del Estado y, como la RTVE, se decantó en favor de la democracia. En suma,
tanto la prensa privada, como la de la Iglesia, la del Movimiento y la del
Sindicato Vertical, se unen en el sendero de la libertad y la democracia.
Otros temas importantes y novedosos comienzan a ocupar las páginas del la
prensa. Así vemos cómo El Mediterráneo de esa misma fecha nos habla de la
necesidad de actualizar la Seguridad Social adaptándola a la nueva situación
española.
España comienza abrirse al mundo; viajes al extranjero, visitas de
representantes de diversos gobiernos foráneos, contactos a todos los niveles y
tocando todos los ámbitos imaginables comienzan a poblar las páginas de toda
la prensa. Sólo un triste lunar mancha este tiempo. El 20-11-77 estalló una
bomba en los locales del semanario satírico El Papus. Murió un conserje y
hubo varios heridos. Afortunadamente la vida recupera la normalidad. Noticia
importante en los meses siguientes será., por ejemplo, que la playa de
Camposoto está a punto de convertirse en lugar de descanso y relax
abandonando su estatus militar, así lo confirma El Mirador de San Fernando,
de 5 de junio de 1978.
Y en esa misma fecha, esta vez El Egabrense, nos da una magnífica noticia
a los andaluces, el 28 de mayo don Plácido Fernández Viagas ha tomado
posesión como Presidente de la Junta Preautonómica de Andalucía en el Palacio
de la diputación de Cádiz. Y en una página donde aparecen resumidas varias
noticias locales, aparece una fotografía con su correspondiente información: el
Secretario General de la Agrupación Local del PSOE saluda amistosamente a
don José Solís Ruiz, ministro que fue de un gobierno de Franco, ya que “una
cosa es la política y otra la sana y real convivencia”.
Pero los senderos que nos conducen hacia el futuro aún deberán vencer
algún que otro desagradable socavón. El 13 de agosto, el diario El Alcázar
pedía la inmediata disolución de las Cortes asegurando que la Ley de Leyes en
gestación “llevaría a España a su aniquilación”. Dos meses después, el 30 de
octubre, víspera de la aprobación parlamentaria del texto constitucional por
aplastante mayoría, un paquete-bomba, destinado a un redactor-jefe, hizo
explosión en la Redacción de El País. Murió un conserje. Pero aún quedan más
lágrimas por derramar. Nos encontramos a escasos días de que, contra lo
previsto en el Diario de Burgos, el pueblo español se deba decidir sobre su
futuro como estado democrático. Todo parecía marchar sobre ruedas cuando se
destapa la operación Galaxia. Toda la prensa se hace eco de ella. La primera
página de El Mediterráneo de los días 19 y 20 de noviembre es un perfecto
reflejo de aquellos momentos, huelga en el País Vasco, atentado de ETA y, en el
otro bando, la Operación Galaxia. La Hoja del Lunes de Granada de ese mismo
día publica un anuncio que rompe con esa línea de dolor a la que tanto nos
había acostumbrado el inmovilismo de una parte de la sociedad española:
Vamos a decidirlo entre todos. Con nuestro voto y con vuestro voto.
Comenzamos por aprobar la Ley para la Reforma Política… cumple con tu
deber ejercitando tu derecho: Vota. Tu derecho es votar libremente”.
Afortunadamente, todo vuelve a su cauce. El 6 de diciembre de 1978 se
celebra un referéndum nacional en el que queda aprobada la nueva Constitución
con el voto favorable de un 87,78 % de los ciudadanos que ejercieron su
derecho. Lo que traducido al censo electoral completo supuso un 58,97 % del
total, magnífica noticia si consideramos que el censo adolecía de fallos más que
considerables. El Mirador de San Fernando se hace eco de la noticia en el
número correspondiente al 11 de diciembre.
Superado este escollo que supuso el comienzo de una nueva época en
España, entramos, por fin, en le etapa final de la transición democrática. La
primera etapa culminó con aprobación de la Constitución Española. Entramos,
por fin en la segunda y definitiva. Podemos decir que comienza en la segunda
quincena de febrero de 1979, con la campaña electoral. De nuevo el Diario de
Burgos del 28 de febrero nos deja un artículo firmado por “El Burguense” que
suena como editorial dirigido al votante aun novato en la materia: su voto no es
un simple papel, es algo que compromete con el futuro...

El Mediterráneo de Castellón se mueve en la misma dirección añadiendo


una novedad que rompe con momentos de triste memoria: la campaña se ha
desarrollado dentro de “un tono de escasa conflictividad” y absoluta
tranquilidad. El Mirador de San Fernando sigue en la misma línea. Incluso el
humor tiene un pequeño rincón en la campaña electoral. Y dentro de ese mismo
ambiente de afortunada convivencia, se celebran las elecciones generales del 1
de marzo de 1979, las primeras una vez aprobada la Constitución. Así lo recoge
toda la prensa nacional.

El Mirador de San Fernando del 5 de marzo resume en su primera página


los resultados dentro de la más absoluta imparcialidad y satisfacción. Apenas ha
pasado una semana, este mismo semanario, tras las noticias deportivas del lunes
día 12, al final de la primera página anuncia una nueva campaña electoral:
“Hoy lunes comienza la campaña para las elecciones municipales”. Más
adelante, en la página 7, un artículo sobre las elecciones municipales se permite
ya, con entera libertad de prensa unir humor, crítica y esperanza con la más
absoluta normalidad.

Así transcurre la campaña prácticamente en toda España hasta la


celebración de las elecciones municipales, que tendrán lugar el 3 de abril de
1979. La UCD ganó en 32 capitales, el PSOE en 12 y, lo que supone una noticia
definitiva en la consolidación de la democracia, el Partido Comunista entra a
gobernar en muchos municipios. En la página 2 del 4 de abril de Mediterráneo,
el mismo Santiago Carrillo afirma que “habrá acuerdo entre PSOE y PCE en
Madrid”. De nuevo la normalidad se respira tanto el día de las elecciones como
en las fechas posteriores. Y así lo refleja, El Egabrense del día 5 y con ellos,
una lista interminable formada por toda la prensa del momento. De nuevo el
porcentaje de votantes fue considerable, más del 65% del censo total.
Interesante y completa podemos considerar la portada del Diario de Burgos del
día 4. Junto a la normalidad del día y los resultados generales dedica parte de
esa página, aparece la foto de Adolfo Suárez jurando su cargo de Presidente del
Gobierno ante el Rey. En resumidas cuentas, el ciudadano puede comprobar
que se ha avanzado un nuevo paso más en la consolidación de la democracia en
la nueva España. El último tramo que quedaba por superar, el municipal, ha
sido superado y, para más satisfacción, el segundo gobierno de la democracia
comienza también su camino.

¿Y qué sucede de aquí en adelante? Ya lo ha indicado la prensa y el


ciudadano lo ha podido comprobar, la dictadura franquista ha terminado, se
impone la “sana y real convivencia”. Como consecuencia de ésta, a lo largo de
1979 asistimos a una eclosión de la prensa local que, embarcada en la necesidad
de la convivencia, toma las calles de pueblos de la más diversa índole. Desde
pequeños pueblos del mundo rural, como El Bermejino, de Doña Mencía,
pueblo de cinco mil habitantes de la campiña cordobesa, hasta El Mirador de
San Fernando, ciudad de cien mil habitantes de la Bahía de Cádiz, pasando por
El Egabrense de Cabra, ciudad de la campiña que ronda los veinte mil
habitantes o El Paleto, Segunda Época, de Osuna, ciudad de la campiña
sevillana que ronda, también los veinte mil habitantes.

Veamos cómo trabajan estos periódicos en su búsqueda de una meta


fundamental: la convivencia democrática. En este aspecto, merece un especial
homenaje El Bermejino. Su número 0, correspondiente al mes de octubre de
1979 y humildemente impreso en fotocopiadora, tras una humilde impresión la
primera página ya nos deja bien clara su intención; nacido “en un periodo de
apatía cultural” piensa, con la ayuda del vecindario, en convertirse en el
“órgano vivo local”. Y así, Vicente Gómez dedica un interesante trabajo a
informar de algo que, hasta el comienzo de la transición ha sido casi
pecaminoso: los orígenes del Regionalismo Andaluz”.

Ya en los números de noviembre y diciembre del mismo año, además de


dedicar un interesante trabajo a la historia del pueblo, con sus evidentes
intenciones de formar al ciudadano y poner en valor el propio pueblo, comienza
a cumplir su misión informativa, a ello dedica algunas páginas donde entre
crítica, humor y satisfacción repasa la actualidad local.

En este mismo periodo de finales del año 1979, nace en Osuna El Paleto,
Segunda Época, El Paleto, a partir de ahora. Su hermano mayor, El Paleto,
nació el 20 de julio de 1902 bajo la dirección de don Manuel Ledesma Vidal, y
duró hasta julio de 1936. En esta segunda época, su primer número, diciembre
de 1939, dedica la portada a dos noticias puramente políticas, el editorial que
ocupa casi toda la portada supone una respuesta cargada de ironía contra
Tarradellas, entonces Presidente de Cataluña. Y en segundo término, anuncia el
apoyo del ayuntamiento a los actos por la autonomía andaluza. Las páginas
interiores suponen toda una declaración de principios sobre los motivos que
sacan al periódico a la calle. De hecho, ya dedica una atención considerable a
los temas de política local. Dada la problemática que supone el mundo agrícola,
en este número aparece una extensa y profunda entrevista con Javier López de
la Puerta, Presidente de ASAGA en aquellos momentos.

Para completar el análisis de la problemática agrícola, a continuación


aparece una entrevista con tres líderes de sindicatos agrícolas en Osuna: José
Moncayo del SOC, Manuel Bejarano de CCOO y José Antonio Gutiérrez de
C.N.T. También podemos destacar una encuesta a personas destacadas del
pueblo que exponen sus opiniones sobre lo que esperan de este renacido
periódico local.

El Mirador de San Fernando, un veterano ya de la prensa local, tras su


anuncio de los resultados de las elecciones municipales en el número del 9 de
abril, dedica parte de los números siguientes de este mismo mes a informar
sobre la constitución de las distintas comisiones para dedicar su atención a
partir de mayo a temas de ámbito local que requerirán la atención de la nueva
corporación municipal, como el problema de las viviendas en zonas deprimidas
del pueblo, la recogida de basuras y, como sería natural a partir de la
consolidación de la democracia, la cultura en sus diversos apartados. Como
toda la prensa local, ésta adquiere un primer lugar considerando que es a través
de ella como se logra la madurez máxima de la ciudadanía. Las tertulias
literarias, y demás actividades culturales, incluido el flamenco inundan las
primeras páginas junto a las noticias deportivas. Entre las noticias de tema
cultural destacamos la primera página del 17 de septiembre, el fallecimiento del
ilustre escritor Luis Berenguer, radicado en La Isla.

El número correspondiente al 22 de octubre nos retrotrae a momentos aún


no superados, la cara negativa de la política recupera la primera página al
anunciar la posibilidad de que el recién elegido alcalde se vea obligado a dimitir
al no poder acceder a la excedencia profesional a pesar de ser funcionario
público. Y compaginar sus labores políticas con las profesionales resulta
prácticamente imposible en una ciudad con la complejidad e importancia de
San Fernando. Meses después, el 10 de diciembre nos informará de que
obligado por las circunstancias referidas el primer alcalde democrático de San
Fernando cedió su puesto a don Avelino Arias.

Moviéndonos entre noticias puramente locales más o menos importantes y


las actividades culturales y sociales que conducirían a la ciudadanía a la
aceptación y comprensión de que la transición democrática avanza en beneficio
de todos transcurre el resto de este año de 1979.

Con el año de 1980 enfilamos los últimos momentos de la transición


política. En Andalucía viviremos una fecha clave en nuestro futuro. El 28 de
febrero de 1980 se celebra el referéndum de autonomía andaluza. Veamos cómo
se vive esta fecha desde nuestra prensa. Comencemos por El Bermejino. En su
número de enero las páginas 9 y 10, partiendo de los movimientos regionalistas
y federalistas del S. XIX, el autor, Julián Hurtado, toma las palabras de Blas
Infante para remontarse hasta el imperio romano y, desde allí volver a la
actualidad. Siguiendo el camino emprendido por la prensa local en toda España,
Este número se convierte en un ejemplo absoluto de lo que este tipo de prensa
significó: conducir a la ciudadanía hacia un momento histórico rompedor con el
precedente y esto, siguiendo dos pautas intocables, el respeto y la libertad de
expresión. En esa misma línea se mueve el número de febrero desde el editorial
que ocupa las dos primeras páginas y en las que hace un detallado análisis tanto
de los resultados del referéndum como de la actitud que toman distintos
partidos políticos.

Pasemos a otro periódico local, El Paleto. Además de los trabajos


procedentes de distintos lugares, desde ciudadanos del ámbito local hasta José
Vallés, entonces asesor del Presidente de la Junta Preautonómica de Andalucía,
El Paleto pasea por todas las opciones posibles ante el referéndum a través de
recortes de titulares de la prensa nacional, Clavero Arévalo, Martín Villa,
Rafael Escuredo, Fraga Iribarne y hasta la opinión de los obispos andaluces
reunidos en Córdoba. Y todo, en pos de la misma finalidad, hacer reflexionar al
pueblo, conducirlo hacia una madurez política y social hasta ahora ignoradas.

Un tercer ejemplo de la prensa local andaluza, El Mirador de San Fernando,


ataca el tema del referéndum en el número del 25 de febrero. Junto a un
resumen de los distintos partidos y asociaciones locales de distinto tipo en el
que se pronuncian por el voto favorable, Enrique Montiel en su artículo de este
número se decanta sobre todo por la necesidad moral votar dentro del respeto a
la libertad de cada ciudadano. La portada del 3 de marzo anuncia que el 61% de
los isleños ejerció su derecho al voto, siendo un 55,5% de éstos los que
emitieron su voto favorable. Más adelante, encontramos un interesantísimo
artículo firmado por Juan Blasco, en él se queja de que, desgraciadamente,
acabaría por convertirse en una actitud cuotidiana de la política nacional y
local, en muchos casos a lo largo de esta época democrática, el ombliguismo,
permítaseme la palabra, por el que se mueven y se han movido muchos medios
de comunicación y opinión, “todo ha sido una lucha verbal entre varias fuerzas
que han intentado tirarse los trastos a la cabeza”.

Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que este fue el evento principal del año
que ahora nos ocupa, el referéndum de autonomía. Superado este momento. Y
hasta llegar a otro que, casi un año después, volvería a marcar un hito en la
transición política, podemos decir que todo marcha en la más absoluta
normalidad.

El Bermejino, dentro de su conciencia de elemento importantísimo dentro


de la labor formativa de una ciudadanía recién abierta a la democracia, repasaba
cada mes las noticias locales desde temas estrictamente lúdicos como los
deportivos hasta otros sociales de mayor envergadura como el paro agrícola o la
traída de aguas. Pero esa labor no se quedó ahí. También encontrarían sitio
temas históricos locales que, de una u otra forma, conducen al pueblo a un
mayor conocimiento de su identidad y de sus valores históricos. Este año de
1980 le tocará a la infancia de Juan Valera en el pueblo, hallazgos de restos
ibéricos en el Laderón, la Guerra de la Independencia en Doña Mencía, sucesos
con motivo del trienio bolchevista de 1918 a 1920 en Doña Mencía o,
simplemente, algún trabajo sobre el concepto de democracia y su valor dentro
de una sociedad más justa.
En un ambiente similar, esta vez localizado en la campiña sevillana, se
desenvuelve El Paleto. Siguiendo los pasos marcados por su hermano mayor a
principios del S. XX, la cultura será su espacio preferido. “Un pueblo culto es
un pueblo libre” no es sólo una frase rimbombante, es una meta tras la que se
mueve a lo largo de sus años de vida. La problemática local y la cultura son sus
temas fundamentales. La problemática local tanto a través de la política
municipal como de las distintas entidades locales, culturales o no. Enero
comienza con una noticia destacada de la cultura local pero que se extiende a
todo el ámbito andaluz, Pepe Romero y Enrique Soria figuran entre los
andaluces del año. Dentro de ese mismo terreno, las noticias son abundantes,
afortunadamente. La Decena de Música Sacra y todo lo relacionado con la
inolvidable Obra Cultural de la caja de Ahorros San Fernando ocuparán a lo
largo de este periodo un lugar destacado. Conciertos, teatro, exposiciones
llenarán los espacios culturales de Osuna y su comarca. A esto sumamos los
trabajos relacionados con la arqueología ursaonense. En este aspecto debemos
destacar el artículo de Juan Antonio Pachón sobre Los Orígenes de Osuna.
También puede considerarse interesante la serie de artículos dedicados al
vocabulario popular de Osuna.

El Mirador de San Fernando marcha en la misma dirección. Junto a los


temas y problemas locales como los relativos a los trabajos del Arsenal a lo
largo de año, el patrimonio cultural en sus diversos aspectos ocupa lugar
destacado a lo largo del año. Si en un momento, José Mª Hurtado dedica un
interesantísimo trabajo sobre el Real Carenero, en otro momento encontraremos
una noticia largamente esperada, la posible reestructuración del Puente de
Suazo y algo más allá, una serie de trabajos dedicados a Luis Berenguer con
motivo de su nombramiento como hijo adoptivo de San Fernando meses
después de su fallecimiento.

Pero los hados parecen empeñados en poner zancadillas a la libertad en


nuestra España, las huellas de la Operación Galaxia rebrota de sus apagadas
cenizas el 23 de febrero de 1981. Es la noticia desagradable del año. Esa que
nunca hubiéramos deseado conocer. Tejero, Sáenz de Inestrillas y sus allegados
vuelven a las primeras páginas de nuestra prensa. Varias actitudes podemos
considerar en los tres periódicos locales que nos ocupan en estos momentos que
nos conducen a través de los últimos momentos de la transición democrática.
Mientras que El Bermejino ignora totalmente estos hechos, El Paleto, en el
número de marzo le dedica tres páginas. A base de detalles y recortes podemos
decir que nos deja una visión completa y acertada del suceso: “Guardias civiles
rebeldes se hacen fuertes en el Congreso”, “Milans del Bosch utilizó falsamente
el nombre del Rey en busca de apoyos al golpe” y “Todo un Rey” son frases
que resumen el suceso con total acierto. Y si a esto le sumamos “hice lo que
tenía que hacer, lo que me enseñaron cuando era cadete” y “el Ejército no está
para mandar, sino para servir”, palabras literalmente salidas de la boca del
General Gutiérrez Mellado, creo que son detalles suficientes para que hoy, casi
cuarenta años después, comprendamos qué fue aquello. Como colofón, El
Paleto recogía una frase de Felipe González que, aún hoy día, puede
considerarse que tiene valor: “Hay más confianza en la democracia española
fuera de nuestras fronteras que dentro…” El Mirador de San Fernando se
limita a publicar en el número del 5 de marzo siguiente la reseña literal del
acuerdo plenario del Ayuntamiento de San Fernando en el que se condena el
intento de golpe de estado y, luego de mostrar su plena confianza en las Fuerzas
Armadas y en las Fuerzas de Seguridad del Estado, se pide “al Gobierno de la
nación la mayor energía en la investigación de los hechos y la inculpación de
los responsables…”.

Después de tan lamentable situación como fue la que tuvimos que vivir y
sufrir los españoles, el 23 de febrero de 1981parece que, por fin, la normalidad
democrática toma posesión de la vida cuotidiana. Así lo refleja nuestra prensa
local.

Veamos algunos de ellos. El Bermejino, ha tomado como una de sus bases


fundamentales llevar al pueblo al conocimiento de su esencia y su historia. Así,
a lo largo de una serie de números de El Bermejino pasearemos desde el quinto
milenio antes de Cristo y las huellas que este época dejó en cuevas y otros
lugares hasta el trienio bolchevista y la huelga de 1921 pasando por la guerra de
la Independencia, la venida a Doña Mencía de la talla de San Pedro Mártir de
Verona, patrono del pueblo o la epidemia de peste de 1680. Y esto, sin olvidar
la actualidad, sea política o laboral, pasando por algunos artículos que nos
hablan sobre la bestialidad del terrorismo, la necesidad del Empleo comunitario
como medio de luchar contra el paro obrero y otros temas. Todo esto, pasando
por el número 24 de El Bermejino correspondiente a octubre de 1981. En él
vemos que el 92% de los mencianos participantes en el referéndum sobre el
estatuto de Autonomía lo votan favorablemente. Meses más adelante, el número
31, correspondiente a mayo de 1982 abre su portada con los resultados locales
de las elecciones al Parlamento Andaluz. Avanzando en nuestros problemas
locales y nuestra historia, llegamos al número 36 del mes de octubre de 1982.
“Aparte del PSOE, partido ganador con rotundidad, la gran triunfadora ha sido
nuestra DEMOCRACIA…” Con esta frase que encabeza el artículo aparecido
en su segunda página está todo dicho.

Superado el 23 de febrero de 1981, El Mirador de San Fernando camina


por rutas similares. La presentación de dos libros de Pepe Oneto, uno en marzo,
“Los últimos días de un presidente; desde la dimisión al golpe de Estado” y otro
en octubre, “La Noche de Tejero”, da motivos al periódico para hacernos
meditar profundamente sobre las gravísimas circunstancias que han afectado al
España es estos últimos meses de la Transición. La adquisición por la Empresa
nacional Bazán de las acciones de la Fábrica san Carlos que marca una nueva
etapa en la historia del arsenal resaltará entre las noticias más destacadas de esta
época final de la Transición por lo que afectaba a toda la Bahía de Cádiz.
Interesante y revelador sobre aquellos momentos resulta un artículo publicado
en el número del 12 de octubre y firmado por Julián Blasco, “Ea, echemos a
andar” se titula. Entre rasgos irónicos y plenos de intencionalidad nos lleva
desde la fama de graciosos de los andaluces hasta la autenticidad de un pueblo
cargado de historia y cultura o, mejor dicho, historias y culturas que nos deben
ayudar a marchar siguiendo los senderos de nuestro pasado hacia un futuro
prometedor. Todo marcha con absoluta normalidad hacia octubre de 1982.

¿Y el tercer periódico local que nos acompaña en esta definitiva etapa de la


Transición Política? Como era de esperar, los temas de espacio nacional ocupan
lugar destacado. El Paleto dedica dos páginas del número 21, octubre de 1981,
al referéndum sobre el Estatuto de Autonomía. El resultado positivo, 88,4% de
votos favorables al Estatuto aparece apagado como resultado de la elevada
abstención registrada, un 57,1% del censo total, achacable, posiblemente a la
elevada emigración temporal, la falta de interés tanto del electorado como de
los mismos partidos políticos y, por si faltaba algo, la inflación que padecía el
censo de Osuna.

Las elecciones autonómicas de mayo sin embargo muestran una subida


considerable de votantes. El 73% del censo electoral ejerce su voto y el
resultado logrado por del. PSOE es apabullante, obtiene el 55,33%.

Siguiendo la norma no establecida por la prensa local de esta época, El


Paleto nos hace respirar cultura y patrimonio por los cuatro costados. En el
mismo número en el que publica los datos del referéndum asistimos a una triste
noticia dentro de lo cultural, la Tertulia Flamenca cierra sus puertas después de
más de una década de vida durante la cual pasó por sus patios lo mejor del
flamenco de aquellos momentos. En el ámbito socio-cultural podemos
comprobar cómo la transición toca a su final, salvando la mala noticia que
acabamos de citar, encontraremos una serie de trabajos con una clara incidencia
en la maduración social del lector. Junto a entrevistas a personajes de la vida
social y política como Santiago Carrillo, que por aquellas fechas visita
Casariche o a Juan Manuel Serrat que vino gratuitamente a Marinaleda a dar un
concierto, el párroco de Los Corrales, “el Cura Diamantino” recién llegado de
la vendimia francesa aprovecha una entrevista para mostrar su profundo
compromiso con los desheredados de la fortuna. Todo esto, sin olvidar reseñar
la entrevista realizada a los sindicalistas de Osuna en Televisión Española en
abril de 1982. En un aspecto menos político, encontraremos un trabajo sobre las
lagunas de Osuna y su incidencia en el medio ambiente, un recuerdo a Pedro
Garfias, poeta ursaonense de corazón y maldito por su ideología política, otro a
Fernando Villalón poeta casi olvidado, La Institución Libre de Enseñanza,
inolvidables profesores como don Alfredo Malo, exposiciones y conciertos
pertenecientes a la inmensa obra Cultural de la caja de Ahorros san Fernando
con especial atención a la Decena de música sacra… Y como colofón de todo
esto, una petición casi profética de un gran amigo. En el número 28 de El
Paleto, junio de 1982, Enrique Soria presenta en la alcaldía una ponencia sobre
la necesidad de establecer un Colegio Universitario en Osuna. Quizá nuestro
alcalde creyó que aquello que con toda su ilusión presentó ante instancias
superiores era sólo un sueño.

Así, llegamos a octubre de 1982. Nos enfrentamos a unas elecciones


generales en las que el voto vuelve a subir hasta alcanzar un 80% del censo
electoral, el PSOE vuelve a barrer con un 53,66% en el ámbito local, gana las
Elecciones Generales y con el acceso de la izquierda democrática al poder,
asistimos al fin de la transición política. La Transición ha terminado.

Pero antes, queridos amigos, antes de concluir, permítanme un homenaje a


quienes por aquellas fechas de la transición nos abandonaron como nunca nos
debieron abandonar y que, ojalá, aquellas situaciones no se vuelvan a repetir.
Creo que sólo he hecho una referencia a ello, pero no fue por falta de interés,
sino porque su protagonismo fue tan repetido que me he permitido dedicarles
las últimas palabras. Vaya mi recuerdo y agradecimiento a todos aquellos niños,
madres, guardias civiles, policías y militares en general que, víctimas de un
terrorismo salvaje nos abandonaron por aquellas fechas.


IMÁGENES DE LA PRENSA CITADA EN ESTE TRABAJO



REDACCIÓN DE “EL PALETO, SEGUNDA ÉPOCA”