Está en la página 1de 3

d?d.

No hay limpios en el plano moral, nos dice, porque no hay y para decirIo con el lenguaje del autor, ya no podrá "sal-
dioses fuera del mundo. ¿Pero será que no hay dioses en abso- varse" . .. Queda entonces preguntarse por el significado y la
)ut~? Tampoco esto: y ahí está el título de la novela y su con- estructura de esa zona de mundo que para David Viñas sería
tenido para que nos enteremos de cuál es el lugar de la divinidad la única iluminada. ¿Por qué Viñas ha debido simbolizar el
según Viñas. sentido de lo que es el mundo para él concentrándolo en una
Sin embargo es necesario recalcar algo: que David Viñas no escuela de curas?
es católico. Y esto, que podría seguramente ser una sorpresa pa- Pero antes de intentar contestar es necesario llamar la aten-
ra quien conoce al autor solo por esta novela, nos abre un ancho ción sobre un plano de esta novela que nos induce a la con-
camino para comprenderla y explicarla. Si el autor nada tiene jetura. Tal vez podría afirmarse que Un Dios cotidiano es un
e~ común con Mauriac, ni con Emmanuel Mounier, del que esta- manifiesto, no ya de lo que el autor propone como arte nove-
na bastante cerca ese personaje suyo comprometido en lo temno- Ustico, sino de los requisitos indispensables que debe poder
ral, ese sacerdote generoso V atraído por los "rojos", es porque cumplir una novela para decirse comprometida. El tema del
el ~mbito de este colegio de curas, en sentido estricto, no es un compromiso es uno de los que más ha preocupado a Viñas, y
colezío de curas. Ou'ero decir, es un símbolo, y la novela. tal hasta hace muy poco (y no sé si finalmente se ha decidido a
vez, una alegoría. ,;Han leído ustedes El oieio y el mar? Decir abandonar esa posición) entendía que comprometerse no era
que Un Dios cotid'ano no se propone otra cosa que mostrar lo sino escribir con violencia, esto es, no guardar nada, decirlo
que es un colegio de curas, como quisiera su autor, sería como todo, destapar todas las cloacas; comprometerse -nos decía
a~i~mar Que el libro de Hemingway es una descripción de las Viñas- era expresar algo así como el propio contenido vital,
dificultades de la pesca mayor con instrumentos inadecuados. ponerlo sobre el papel sin temer las formas vulgares del len-
Pero cuando el viejo vuelve al fin después de haber perdido la guaie, recuperando estas formas para los propósitos de la de-
carne de su pesca y habiendo logrado conservar solamente su nuncia, y en la incertidumbre de que una prosa en contacto
esqueleto, cuando reflexiona que de su lucha no ha conservado inmediato con el contenido expresado, una prosa fluida ven-
casi nada, aunque sí lo suficiente como para ofrecer a los otros cabritada a la vez, y fundamentalmente espontánea, se adeeua-
un test'monío de haber luchado, el lector sabe que se le está ha- ría perfectamente a su contenido y al mismo tiempo se erigiría
blando de otras cosas. .. Cuando el oadre Porter abandona la en la evidencia misma de que la vida del escritor mordía so-
e~cuela v. c.u~ndo Ferré recibe una fotrgrafía a- un Port=r ves,? bre la verdadera realidad... Comprometerse, para Viñas,
tído de CIVIlíunto a una mujer, y siente ganas de llorar. lo a('.'l")- era adecuar todo artificio literario canaz de interferir el
t~d~ o asumido por el uno y lo rechazado por el otro es algo movimiento natural del escritor que inmerso en 10 hura-
distinto a una escuela de curas, y si no me engaño, no es otra ño y peligroso de lo real debía perderse, agotarse, tratando
cosa, nada menos, que el mundo ... Un Dios cotid'ano se anun- de desagotar ese contacto primero. Viñas siempre ha creído,
cia entonces como··una doble postulaci6n simultánea: por un -metafísicamente hablando- en su nrooío contacto continuo
Jada, como una simple novela realista, cuyo asunto, un colegio con un substrato de realidad dada; él nunca ha comprendido
de curas, no sería más que un "trozo de vida", entre otros posi- en cambio -como enseñaba Kafka y como lo han cornnren-
bles; por otro lado,. y al mismo tiempo, es una novela aleg6rica, dido muchos no kafldanos- que no se viene de lo real más
y el asunto se convierte entonces en una señal que apunta hacia que a condición de marchar hacia lo real. Pero recordemos
la totalidad de lo real, o 10 que es lo mismo, hacia el sentido de por ahora que alguna vez Viñas ha comparado al acto de asu-
esa totalidad. Cuando Porter abandona la escuela lo que hace mir la literatura con el suicidio. El lanzamiento hacia el mundo
en verdad es poner los pies fuera de la zona de mundo con que la actitud de escribir supone no podría ser sino una auto-
sentido, y lo que el padre Ferré siente por su amigo, es mhs apertura del escritor, una autoinoísión que permitiría salir 10
que pena o decepci6n, es horror, literalmente, un horror me- que se llevaba adentro (la palabra "despanzurrarse" viene a
tafísico, porque éste se habría pasado a la zona del no-sentido, menudo a la pluma de Viñas), y esto a la manera barroca,

122 123
casi al modo de los surrealistas: era imprescindible abrir las que aparece vuelto contra el David Viñas de tres o cuatro
comfuertas para que la cosa fluyera. .. Es cierto que en tan- años atrás, para contradecir algunas de sus posiciones. No es
to é hacía novelas no podía entonces despreocuparse del lado difícil descubrir que a través de la pareja de sacerdotes Ferré-
formal de la construcción, pero las audacias de la novelística Porter, a través de sus acuerdos y sus desencuentros, el autor
contemporánea se le ofrecían en toda una gama de técnicas dialoga consigo mismo. Ambos sacerdotes tienen una misma
posibles para dar cuenta de su gusto por lo irreflexivo, de su visión descarnada de las cosas; pero se separan en el modo en
apasionamiento, de su indignación ... Porque Viñas, es nece- que cada uno concibe la propia inserción en el mundo. Como
sario decirlo, se ha sentido siempre a sí mismo como un in- el viejo Viñas, Porter es violento y espontáneo, y llega un mo-
dignado. Espontaneidad, indignación, pasión, sinceridad, abun- mento en que su paciencia se agota, y entonces, anegado en
dante fluido de la expresión: he ahí -el palpitante corazón la indignación, comienza a desagotarse ... Les habla entonces
de la literatura comprometida. Originada en su apasionamien- a los alumnos sobre lo que es el colegio, sobre 'Sus compañe-
to, su prosa apuntaba entonces a ejercer una relación de fas- ros, sobre los demás sacerdotes, se burla de todos y de todo
cinación sobre el lector, a despertar su pasión." No era difícil "como si se abriera en una arcada ahí delante"." Y es entonces
entonces que este joven escritor de menos de treinta años se que Ferré-Viñas, es decir el nuevo Viñas, decide desembara-
sintiese como atrapado por sí mismo, que sintiera pesar sobre zarse por un extraño y voluntario acto, de Porter-Viñas, es
sí como una loca y agobiadora atracción por sí mismo: él, sa- decir del viejo David Viñas: no podría simbolizar otra cosa el
cudido por una vibración casi corporal que él llamaba since- momento en que Ferré se presenta ante el padre director para
ridad, era él mismo. Sí mismo de los pies a la cabeza, no es denunciar a Portero Momento clave de esta novela, sin duda,
raro que David Viñas se haya sentido fascinado por la figura momento que no tiene en cambio mayor significación para el
de David Viñas, ese escritor enterrado en la realidad y "car- lector que no haya seguido con atención los trabajos anterio-
gado de verdades", como él mismo, con poco pudor, decía de res del autor, en especial sus ensayos, y que por lo mismo in-
sí mismo. De este ensimismamiento, de este apasionado gusto terfiere en algún sentido en la coherencia narrativa de Un Dios
por el "ser uno mismo" con el que salía al encuentro del lector, cotidiano, ya que cabe preguntarse qué necesidad tenía el
de esta tesis de creencia por la cual el autor se mostraba fu- autor, en tanto que el mundo aceptado por Ferré, ese colegio
sionado con su propia prosa y consigo mismo; y partiendo no- de curas, era un mundo ambiguo y perverso, de expulsar de
sotros en cambio del hecho de que es imposible coincidir él a la brillante figura de Portero Es que lo imperdonable es
consigo mismo, de que nadie es igual a sí mismo, de que cada Porter mismo: lo desaforado de .su rebeldía, su inútil actividad
uno de nosotros existe arrancado de sí y que solamente por de descontento. Es que Porter no quiere cambiar nada y sólo
medio de una farsa, fingiendo, es posible afirmar el "sí igual pretende denunciar, a boca de jarro (como el viejo Viñas), las
a sí", esto es, manejando los hilos desde adentro, se podría tal maldades de la realidad. Es finalmente porque Ferré piensa
vez describir la elección original de David Viñas: su tenden- en una rebeldía constructiva, y como quiere cambiar el mundo,
cia a mostrarse hacia afuera como siendo de una sola pieza, es decir, el colegio de curas, comprende entonces que no basta
y esto sin poder dejar de sentirse, en cambio, como actuando con la denuncia y que tal vez para cambiar algo es necesaria
desde su interior. La desgracia de los hombres íntegros (la callar mucho de lo que se sabe sobre ese algo; brevemente:
desgracia del yo igual a yo) es que tarde o temprano terminan porque para lograr cambiar ese mundo que él también repudia
descubriendo que lo que ellos llamaban "ser uno mismo" no es necesario comenzar por aceptarlo. Pero por otra parte, po~-
es más que el personaje desdoblado del actor que llevan aden- que Porter se parece demasiado a la figura que dibuja las ten-
tro y que en cambio de ser uno, ellos son, desde el comienzo, taciones del viejo Viñas. Pero era necesario terminar con las
dos ... 4. Pero todo esto excede nuestros propósitos limitados; tentaciones: la época de la violencia por la violencia habría
aquí sólo nos proponemos describir un posible cambio de terminado para este autor, él mismo la habría enterado en Un
actitud en el escritor. Será el propio David Viñas, ahora, el Dios cotidiano, para erigir sobre su tumba una nueva época: a

U5
la repulsión inmediata que Porter siente por los demás, Ferré
opone la "caridad', palabra que aquí el autor ilumina con UD cotidiano y que pretende reencontrarse con la tradición de su
novísimo significado: la actitud caritativa, de comprensión, ha- raza y su religión, o permanecer en esa tradición a través de
cia la mala fe, la maldad y la estupidez 6 de los otros, no debe lo que ella decanta en lo cotidiano, Viñas contraponía la figura
agotarse en sí misma. La caridad, tradicionalmente "realizada", de Sara, su orgullo y su indiferencia ante la tradición judía, su
pasa aquí a ser caridad "a hacer", se trueca en caridad militan. autenticidad (es decir, su "ser ella misma": "Yo no soy judía, yo
te. La caridad no cumplirá con su esencia sin el propósito de soy yo misma', le hacía decir el autor), su heroica, apasionada,
quien la practica de tender hacia la superación de la necesidad altanera certidumbre de no sentirse judía. .. A la exterioridad
de que haya caridad, hacia un horizonte donde todas las per- de una vieja judía atrapada por el respeto a los objetos de su
versiones habrían sido suprimidas. A la indignación ineficaz hogar judío, contraponía la interioridad de Sara Goldmann;
de Porter el autor opone esta caridad militante de Ferré, y para esto es, que el autor introducía en el corazón mismo de la cues-
decirIo con otras palabras, lo que el autor opone a la rebeldía tión judía, las facilítadoras categorías malleanas: el iudío "invi-
y al gusto por lo absoluto del primero, no es sino la compren- sible" levantándose muy por encima del judío "visible". Y si
sión y la aceptación de 10 relativo, -lY por qué no?- la con- sumamos a este planteo el que Viñas lo utilizase para tomar
ciencia revolucionaria del segundo. ¿Será que hay que ver en partido contra el sionismo, tal vez no sería injusto encontrar en
esto la evolución del autor? Es obvio que sí; y yo creo Que es él no otra cosa que una posible justificación para alguna forma
necesario saludar en ella, la politización del autor, el tardío in- de antisemitismo. Supongamos, por ejemplo, que el gobierno
tento de puesta al paso de sus preocupaciones con el modo de de un país subdesarrollado como el nuestro encuentra que las
pensar m1S general de los hombres de izquierda de su época. organizaciones síonistas y aquellas otras encargadas de conser-
y esto, al mismo tiempo, porque Viñas no podía no percibir var la tradición religiosa del judío no hacen más que conspirar
lo poco airoso de los aires un tanto demasiado altos con los que y atentar contra la integración del "ser nacional", para usar el
él quería presentarse a sí mismo su tarea de escritor; en este lenguaje metafísico de Mario Amadeo, y Que por lo mismo es
sentido Un Dios cotidiano podría representar el comienzo de necesario imnedír a los judíos que salgan del país; y s'multá-
una etana de pudor ... ¿Un comnás de espera? Sí; y también, neamente, obl'garles a abandonar sus tradíoíones v a destruir
el tiempo del apaciguamiento V del reposo. Y por otra parte sus orzanrzacíones. Yo creo Que entonces Sara Coldmaon nodria
en el caso de Viñas, ella servirá seguramente para superar ser utilizada de propaganda -para esa política. Se me dirá que
algunos contenidos a los que no se podría llamar exacta. esa política no existe 7 entre nosotros y que no hazo más Que
mente generosos. ímaz'narla: es cierto, en un sentido, pero es uoa política nosíble,
Cuando recientemente hemos asistido a la representación de y si va nuedo nensarla es porque la estructura de Sara Goldmann
Sara Goldmann, pieza en Que el autor ponía sobre las tablas su me invita a ello.
concepción de la situación judía, nos hemos visto descorazo- Pero David Viñas no es antísemita, y, por el contrario, sus
nados por lo peligroso del planteo. Detrás de las posiciones novelas demuestran una constante preocunaci6n de renud'o nor
antisionistas de Viñas, o mejor, asím'Iacionístas, el espectador el antisemitismo. Basta pensar pl bello relato en Que nos r-nenta
en muchos casos no ha podido privarse del sentimiento de ha- la historia de Mendel, los grados sucesivos de la ímnosíbilídad
llarse ante una nueva forma transfigurada de antisemitismo. de la integración del niño a una comunidad no iudía 8. Y en
Viñas, que a pesar de cierto empirismo, ama las ideas genera- esta novela ha demostrado que también tiene alzo oue decir
les y se siente atraído por los plantees esquemáticos, echaba sobre la liberación de la muier. )Cómo olvidar el momento en
mano de ciertas parejas de opuestos que creo lograban su fin. que Ferré le reprocha con convicción a su padre el aue tenga
escandilazar . " "Pero en qué perspectiva? A la figura de la poco cuidado en la libertad y en el respeto a la conciencia de
madre de Sara Goldmann, una vieia iudía de la clase media, la madre, el Que la usara haciendo de ella un instrumento, un
atada a los prejuicios y a las mezquindades y banalídades de 10 medio cuyo fin era su egoísmo? .
Pero volvamos a ese cambio de actitud que Un Dios coudia-
126
127

También podría gustarte