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INTERPRETACIÓN JURÍDICA Y

JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES


JUDICIALES

Docente: Gloria Noriega Monar


echem99@Hotmail.com
LA INTERPRETACION JURIDICA
VEAMOS

https://www.youtube.com/watch?v=xZO5HZQ8LkM
LA INTERPRETACION JURIDICA
CONSIDERACIONES GENERALES

La interpretación -entendida en sentido amplio- constituye, probablemente, una


de las pocas figuras sobre las que nunca dejará de escribirse. La justificación de
este interés estriba en la importancia que reviste la interpretación, habida cuenta de
que configura un fenómeno que se proyecta sobre los diversos ámbitos de la vida
humana.
Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define la voz ‘interpretar’
del siguiente modo: “explicar o declarar el sentido de una cosa, y principalmente el
de los textos faltos de claridad”
Conviene recordar que las normas jurídicas nacen para la regulación de las
relaciones intrasubjetivas en una determinada estructura social y política. De
acuerdo con ello, la vida de tales normas se justifica en su aplicación cotidiana y, en
este sentido, se ha de advertir que toda aplicación normativa implica una operación
interpretativa de sus propios términos, alcance, contenido y finalidad.
LA INTERPRETACION JURIDICA

La definición que nos ofrece MESSINEO,


al subrayar que “la interpretación es la búsqueda y la
penetración del sentido y alcance efectivo de la norma (...),
para medir su extensión precisa y la posibilidad de
aplicación a las relaciones sociales que han de ser
reguladas”.
LA INTERPRETACION JURIDICA

LOS CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN EN EL


DERECHO INTERNO

Una vez calificada la interpretación jurídica como una tarea


connatural a cualquier acto de aplicación del Derecho, y
teniendo en cuenta la complejidad de la función hermenéutica,
se hace imprescindible concretar los instrumentos que a tal fin
habrán de tomarse en consideración. Es decir, no basta con
proclamar que la interpretación no debe ser arbitraria sino que
es preciso sentar los procedimientos que han de ser
observados.
LA INTERPRETACION JURIDICA
La pregunta cómo interpretar se refiere a la forma en que el
intérprete hace pasar del enunciado a interpretar al enunciado
interpretativo y, de este último, al enunciado interpretado. La
respuesta a tal interrogante, naturalmente, nos la proporcionan
los llamados métodos, cánones, técnicas o directivas de
interpretación que, como afirma ATIENZA RODRÍGUEZ, “suelen
cumplir tanto una función heurística como justificativa”, es decir,
no sólo muestran cómo efectuar el primer paso indicado sino que,
al mismo tiempo, justifican ese paso. Conviene tener presente,
asimismo, que el uso de las reglas interpretativas, esto es, la
respuesta al cómo interpretar, integra una cuestión que va a
depender de la teoría de la interpretación que se sustente, en
otros términos, de cómo se conteste a las preguntas de qué es
interpretar y de por qué y para qué se interpreta (en el Derecho)
LA INTERPRETACION JURIDICA

“Las normas se interpretarán según el sentido propio


de sus palabras, en relación con el contexto, los
antecedentes históricos y legislativos, y la realidad
social del tiempo en que han de ser aplicadas,
atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad
de aquéllas”.
LA INTERPRETACION JURIDICA

OBJETIVO:
La interpretación jurídica se refiere a la necesidad de atribuir
sentido a la norma para saber si la conducta está (v. gr.)
autorizada o prohibida; o, tiene efectos con relevancia jurídica.
Esta actividad consiste en establecer el significado o alcance
de las normas jurídicas (Gloria Rojas). Al llevar a cabo una
interpretación, el actor realiza una operación mental de
discrecionalidad, en la cual manifiesta su criterio u opinión
como sujeto (y, por lo tanto es subjetiva).
LA INTERPRETACION JURIDICA

FINALIDAD DE LA INTERPRETACION JURIDICA:

Una de las principales tareas de la interpretación jurídica es


encontrar soluciones a los conflictos entre las reglas, jerarquizando
los valores que estas reglas deben proteger. La vida del derecho
presenta, en efecto, constantemente, conflictos entre las libertades
constitucionalmente protegidas.
En la medida en que suministran las razones de una solución
aceptable, que serán tomadas en cuenta por la jurisprudencia. Las
mismas se esfuerzan, a los jueces y a la opinión publica, de que
sobre esos dos puntos, o sea, el carácter aceptable de las
soluciones y el valor de las justificaciones, ellas son preferibles a las
concepciones concurrentes.
LA INTERPRETACION JURIDICA

ELEMENTOS DE LA INTERPRETACIÓN:
1) Presupuesto de hecho: que es lo que voy a interpretar.
2) Contexto, se divide en: concreto, cuando se va a interpretar un
problema, al cual, es preciso dar una solución. Abstracto, se va a
interpretar cualquier situación no concreta.
3) Aspectos normativos y valorativos: determinar de acuerdo a los
métodos de interpretación, que valor le damos a cada norma
Constitucional o legal que vamos a interpretar.
4) Argumentos: razones que va a exponer para sustentar su posición
respecto al hecho o situación en interpretación.
5) Consecuencias: conclusiones de la interpretación, que se plasma de
acuerdo a la clase de interpretación, en una decisión o sugerencia.
¿QUIÉN INTERPRETA
LA LEY?
LA INTERPRETACION JURIDICA
¿QUIÉN INTERPRETA LA LEY?

Respecto al quién interpreta la ley, existía un principio


fundamental que decía que "el que hacía la ley es el que debía
interpretarla" (interpretación auténtica), y ahora se suele decir
que la ley debe interpretarse por quien la aplica (interpretación
usual).
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IMPORTANCIA DE LA INTERPRETACIÓN JURIDICA:

La interpretación jurídica constituye la esencia de la labor de los hombres de


Derecho, que en tanto tales, les corresponde la tarea de indicar el sentido
cristalizado en las normas jurídicas y determinar la finalidad de esta.
En la vida cotidiana interpretar significa explicar el sentido de una cosa, en tal razón
no está ajeno en la vida diaria que el ser humano tenga que interpretar, sean ideas,
escritos, movimientos artísticos, etc., pero este modo de interpretación
evidentemente no es jurídica, sino más bien, podríamos denominarla común, que
cualquier persona, puede llevar a cabo.
En el ámbito del derecho la norma jurídica puede ser interpretada no solo por los
denominados operadores jurídicos (Magistrados, jueces, abogados, juristas, etc.).
También los particulares realizan interpretación de las normas jurídicas cada vez
que desean saber si la actividad que quieren emprender es lícita o ilícita; si los actos
o negocios jurídicos que quieren llevar a cabo producirán o no tales o cuales
efectos; cuando al otorgar un testamento, desean saber cómo proporcionar
los bienes que poseen, entre sus futuros herederos, o en el caso de que aquellos
que deseen interponer alguna queja en contra de algún servidor público de
la Administración Publica, que por actos u omisiones trastocan su deber de servicio,
etc.
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En función de lo ante expuesto de deduce que la interpretación en el mundo


del derecho es tan importante como el que los seres vivos tengan que
respirar, en función de que los operadores jurídicos que aplican la norma a
hechos o casos concretos, formulan una interpretación para determinar la
aplicabilidad de la misma, y más trascendencia tiene, cuando el operador
jurídico, en este caso, abogados, litigantes, pretenden descubrir si la norma
referida en las sentencias o resoluciones es la correcta.
Por lo tanto, el interpretar es tan importante, porque no sólo es desentrañar
el sentido de un texto, en este caso jurídico, ni describir un significado a
éste. Es, además un acto de comprensión y comunicación, por lo que,
podemos interpretar no sólo las proposiciones prescriptivas, sino los hechos,
el ordenamiento jurídico, las consecuencias del derecho y el contexto del
fenómeno jurídico; dado que la interpretación no sólo está encaminada al
conocimiento sino a la resolución de casos.
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ESCUELAS DE INTERPRETACION JURIDICA


Las cuatro escuelas más importantes que se han ocupado
de la interpretación de las normas jurídicas son:

✓ Escuelas Subjetiva
✓ Escuelas Objetiva
✓ La Escuela de la teoría Absolutista
✓ Escuela de Interpretación Libre
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✓ Escuelas Subjetiva:
Los defensores de esta teoría dan por supuesto que el
contenido de las normas jurídicas sigue definiéndose siempre
por el mandato originario que estableció en ellas su autor al
promulgarlas. Consecuentemente, propugnan la aplicación de
la siguiente regla o criterio interpretativo básico:
"El intérprete ha de colocarse en cierta medida en la posición
del legislador originario, asumiendo todas sus ideas
y proyectos e intentando saber cuáles fueron los propósitos
concretos que el legislador tuvo a la vista y cuál fue el espíritu
que presidió la redacción de la ley"
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Esta escuela, defiende la teoría la Exegética, la cual se basaba


en que la Interpretación jurídica debe necesariamente consistir
en la consulta de la ley como fuente única y exclusiva del
Derecho; los exegetas sostienen que el Derecho es la ley: la
interpretación de la ley es la averiguación de la voluntad real del
legislador y toda interpretación que no sea tal debe ser
rechazada.
Para la exégesis, una norma es siempre expresión del acto de
un individuo privilegiado, a saber: el legislador. El interpretar la
ley consistía en reconstruir fielmente lo que el autor del texto
legislativo había pretendido. Tradicionalmente esto se expresa
diciendo que la exégesis se propone reconstruir la voluntad del
legislador. Se supone, así, que, de alguna manera, las normas
jurídicas son expresión, en el plano del lenguaje, de actos
volitivos que son la manifestación de la voluntad real del
legislador.
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✓ Escuelas Objetiva:
Esta Escuela considera que la interpretación jurídica ha de
orientarse al descubrimiento del sentido que tienen las
propias normas en el momento de ser aplicadas, es pues,
fruto de la apuesta por una interpretación dinámica en lugar
de la defensa de la interpretación estática.
La defensa de este método arranca de la creencia en que la
ley, una vez promulgada y en vigor, adquiere vida propia, va
conformando su contenido normativo en función de las
circunstancias y necesidades sociales.
Consecuentemente, la interpretación objetiva obliga al
intérprete a perseguir el sentido o significado que radica en
la propia ley en sus ideas y en las consecuencias por ella
implicadas, y no en la voluntad del legislador.
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✓ La Escuela de la teoría Absolutista:


Se concreta a reconocer en las normas jurídicas,
únicamente el alcance literal o significado real de las
palabras empleadas, en otros términos, no le interesa lo
que persigue la ley, o su finalidad, sino lo que significan las
palabras empleadas en el texto de la norma.
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✓ Escuela de Interpretación Libre
El derecho libre consiste en que si el texto es diáfano entonces se acude al método exegético,
es decir hay un apego a la ley de lo contrario aplicamos la escuela del derecho libre o se
acuden a otros métodos o escuelas de interpretación.
Se denomina "derecho libre" por las convicciones predominantes que tiene la gente en un cierto
lugar y un cierto tiempo sobre lo que es justo y que efectivamente regulan las conductas de
esas gentes.
Los principales postulados:
• Se oponen al formalismo jurídico.
• El derecho es libre e independiente del estatal pero se origina de él.
• El juez no solo descubre sino que crea derecho. cuya labor tiene como finalidad la justicia.
• El juez tiene como base la discrecionalidad judicial
• El juez debe y puede prescindir de la ley
• La función jurisdiccional es misión del estado
• No acepta que la ley sea la única fuente del derecho positivo.
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❑ TÉCNICAS DE INTERPRETACIÓN:
Las técnicas de la interpretación jurídica, son por ejemplo:
Literal , gramatical, semántica, textual, sintáctica.- Se le atribuye
a las normas su significado que se supone “propio”. Esta técnica
parte del supuesto del argumento del lenguaje “ordinario” “cotidiano”
o “común”; “el habla de la gente “ o “lenguaje popular” (aquí se hace
a un lado el hecho de que existen “lenguajes populares” por región,
clase social, actividades deportivas, laborales… las conocidas
“jergas”). En esta técnica, puede darse el criterio de la disociación,
que consiste en introducir en la norma interpretada una distinción
que de acuerdo a una interpretación literal, el autor de la norma no
hizo.
➢ Histórica o evolutiva El lenguaje, como producto cultural está
sujeto al proceso histórico o evolutivo; y, en este sentido, al
realizar una tarea de interpretación jurídica, se debe
contextualizar el objeto interpretado en ese proceso de origen y
de evolución.
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➢ Contextual, adecuadora El intérprete afirma que utiliza la


adecuación para modular la norma interpretada a otra de
rango superior o a un principio de mayor jerarquía. d)
Sociológica Importa aquí el contexto social, en sentido
amplio, en el cual se inserta y se aplica la norma jurídica:
la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas
(artículo 10 del Código Civil, citado).
➢ A contrario sensu El intérprete señala que la norma
puede ser leída en un sentido contrario o inverso, para
resolver el tema bajo análisis. Cuando se aplica este
criterio, se parte del supuesto de que existe una laguna
que hay que llenar. Esta es una forma de crear
artificialmente supuestas lagunas, para aplicar una norma
o un principio general del derecho, bajo el criterio de otro
supuesto: La plenitud hermética del derecho o cerrazón
lógica del sistema jurídico.
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➢ A fortiori El intérprete argumenta que la norma puede ser leída bajo


el supuesto de que en la situación analizada, se aplica con el rigor
debido, con mayor motivo o fuerza otra norma conocida. Es una
forma de analogía, aplicando una norma, en una situación en la que
según el intérprete cabe por el exceso del motivo. Recuerda el
principio del que puede lo más, puede lo menos.

➢ Por analogía, similitud o semejanza Se aplica una norma, bajo el


criterio de que la semejanza o la similitud que presenta la situación
bajo análisis. Código Civil de Costa Rica: artículo 12 Procederá la
aplicación analógica de las normas cuando éstas no contemplen un
supuesto específico, pero regulen otro semejante en el que se aprecie
identidad de razón, salvo cuando alguna norma prohíba esa
aplicación.
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➢ Teleológico De acuerdo a la finalidad o sentido último


de la norma: atendiendo fundamentalmente al espíritu
y finalidad de ellas (de las normas).
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Tradicionalmente, la búsqueda en que consiste la función


interpretativa se
resolvía atendiendo al manejo preferente de los cuatro
elementos apuntados por SAVIGNY, a saber, los
elementos gramatical, lógico, histórico y sistemático:
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✓ Elemento gramatical o literal, expresado a través de la frase “según


el sentido propio de sus palabras La flexibilidad, la riqueza de matices
y la capacidad de adaptación del lenguaje general se traducen, a la
vez, en su punto fuerte y débil, extrayéndose la consecuencia de que
a través de esta técnica interpretativa no siempre se obtiene un
significado claro, o lo que es igual, que el sentido literal no basta casi
nunca como medio interpretativo.
Se trata de un criterio promovido por el llamado literalismo, que es
precisamente, una corriente de interpretación que estima que el
lenguaje es lo único que hay que antender a la hora de interpretar
La interpretación literal exige obtener "el significado de un término o
de una unión de palabras en el uso general del lenguaje o, en el
caso en el que sea constatable un tal uso, en el uso especial del
lenguaje de quien habla
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✓ Elemento sistemático.- Este criterio hermenéutico, al que


también se denomina lógico -aunque no en el sentido
savigniano-, se traduce en la fijación del verdadero sentido
de una ley con apoyo en la reunión y combinación de todas
sus disposiciones. En palabras de GENY, “interviene aquí la
lógica como un elemento interno, asociándose a la fórmula y
trabajándola para permitir penetrar hasta sus últimas
consecuencias en el pensamiento del legislador. Esta lógica
llega a ser tanto más fecunda cuanto que el texto de la ley
no se nos ofrece como una proposición aislada, sino como
una parte del todo tomado en su totalidad”
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Para su comprensión es necesario desglosar los distintos criterios y


técnicas susceptibles de ser integradas en él.:

❖ Criterio de la coherencia
Como ha señalado E. Alonso García, en virtud de este criterio las
normas deben ser interpretadas de modo tal que se evite su
contradicción con otras. Este criterio presupone la idea de la
coherencia del sistema y con ella la imposible presencia de
antinomias en el Derecho. Así, puede desempeñar, como señala
Ezquiaga dos tipos de funciones: la negativa, por la que se rechaza
una interpretación al entenderla incoherente con alguna otra norma
del Ordenamiento; y la positiva, por la que se atribuye un significado
a una norma por ser coherente o el más coherente con otra norma.
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❖ Criterio de la conformidad con la Constitución


Por medio de este criterio la interpretación de las normas debe hacerse
teniendo en cuenta la Constitución. Toda interpretación de un precepto debe
estar en conformidad con la norma básica , lo que significa que debe
hacerse desde ésta y sin que el resultado la contradiga.
❖ Criterio de la conservación de normas y de la continuidad del
Ordenamiento
El criterio de la conservación señala la necesidad de agotar todas las
interpretaciones posibles antes de derogar o invalidar una norma. El Tribunal
Constitucional afirmaba: "es necesario operar todas las posibilidades de
interpretar los preceptos de conformidad con la Constitución y declarar tan
sólo la derogación de aquellos cuya incompatibilidad con ella resulta
indudable por ser imposible llevar a cabo dicha interpretación"
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❖ Criterio de la plenitud
Se trata de un criterio relacionado con el de la conservación y el de
la coherencia, y expresa la necesidad de que la interpretación se haga
desde la consideración del Ordenamiento como un sistema completo o
pleno. Por lo tanto impone la obligación de dotar siempre de cierto
significado a un enunciado desde la presunción de que el Ordenamiento
contiene todos los materiales necesarios para ello .

❖ Criterio de la no-redundancia
Consiste en un tipo de criterio susceptible de ser considerado
también como criterio consecuencialista. Supone que entre las distintas
interpretaciones posibles de una disposición debe elegirse aquella que
no implique una repetición del legislador . Se incluye entre los
sistemáticos ya que la no-redundancia opera desde el sistema. Tanto los
instrumentos para averiguar si hay o no-redundancia cuanto los
referentes que se tienen en cuenta son sistemáticos.
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❖ Criterio del lugar material


A través de este criterio, el significado de una disposición se hace
depender del lugar que ocupa en el Ordenamiento . Se trata de un
criterio apoyado en el argumento sedes materiae.
Una variante suya es el criterio de la rúbrica que exige atribuir el
significado a una disposición en función del título o rúbrica que encabeza
el grupo normativo en el que se encuentra .

❖ Criterio apagógico
Apoyado en el argumento ad absurdum, exige atender a las
consecuencias de la interpretación: no puede darse un significado a una
norma que provoque consecuencias absurdas. En este sentido, se afirma
que "debe seleccionarse siempre aquella norma o grupo de normas que
hagan eficaz la finalidad que la norma persigue y desecharse aquella que
conduzca a un resultado absurdo"
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❖ Criterio analógico
Exige interpretar el enunciado en cuestión teniendo en cuenta otros enunciados similares ya
interpretados . La analogía puede ser legis (si opera en relación con una norma) o iuris (si la
relación se produce con varias normas o con el Ordenamiento en su conjunto) . Este último
significado coincide casi estrictamente con el criterio de equidad.
El criterio analógico no manda atribuir el mismo significado que otros enunciados (cosa que
estaría en radical contradicción con el criterio de la no-redundancia, pero que es el significado de la
analogía como criterio de interpretación de los hechos) .

❖ Criterio de la equidad
"La equidad habrá de ponderarse en la aplicación de las normas, si bien las resoluciones de los
tribunales sólo podrán descansar de manera exclusiva en ella cuando la ley expresamente lo
permita" . En este sentido, el Tribunal Supremo ha afirmado que : "La equidad constituye un
concepto filosófico-jurídico, y representa un `desideratum' en la aplicación del Derecho, pero, en
cualquier caso, es un principio inspirador de la interpretación y aplicación de las normas
jurídicas..." Vid. en sentido parecido N. MacCormick, "La argumentación y la interpretación en el
Derecho", cit., p. 210.
Un ejemplo de su utilización nos lo proporciona M. Atienza: "Por ejemplo, de acuerdo con una
determinada ley, el delito de incendio se agrava cuando hay una persona dentro de la vivienda.
¿Pero qué pasa si el que está dentro es el propio autor del incendio? El abogado defensor -en un
determinado caso- sostuvo (lo que fue aceptado por el juez del caso) que este supuesto debía
quedar excluido, pues en una Ley promulgada precisamente en el mismo año que la anterior, se
castigaba la acción de causar daño a otra persona, y dicho artíuclo nunca se había entendido en el
sentido de incluir también los supuestos en que uno se causa daño a sí mismo". Las razones en el
Derecho, cit., p. 149.
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❖ Criterio del precedente y de la autoridad


En virtud de este criterio una norma debe ser interpretada
atendiendo a la interpretación ya realizada de la misma por otro
operador jurídico . Se conecta con el criterio histórico y con el de
la autoridad. Este último criterio se basa en el argumento de
autoridad, que como nos dice Tarello, es aquel por el que "a un
enunciado normativo le es atribuído el significado que ya le había
sido atribuido por alguien, y por ese único hecho" Esta pues
estrechamente conectado con lo que ha sido denominado en las
teorías de la argumentación como criterio de la inercia que exige
mantener la interpretación que sirve para solucionar un supuesto,
en todos los supuestos similares, exigiéndose que su abandono
se haga con una suficiente justificación.
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❖ Criterios de la ordenación
En lo que denomino como criterios de ordenación
se engloban tres criterios de interpretación que operan
desde la órbita sistemática. Se trata de los criterios
jerárquico, de especialidad y cronológico . Estos
criterios se utilizan sobre todo en el ámbito de la
aplicación, en la resolución de las llamadas
antinomias.
El criterio jerárquico se identifica con el principio de
jerarquía, que consiste en otorgar a determinadas
normas mayor fuerza imperativa.
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✓ Elemento histórico de la interpretación hace referencia a


la historia remota y próxima de la institución regulada
puesto que, sin lugar a dudas, el conocimiento de las
circunstancias en que nació una ley, el matiz político o
social que tuviera en su origen y otros datos de esta
índole, tales como la evolución experimentada por la
misma o los problemas que pretendía resolver, presentan
un indudable interés a la hora de determinar su exacto
significado.

Se trata de un criterio en el que pueden destacarse dos


dimensiones:
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A) Criterio histórico estricto
Exige tener en cuenta los antecedentes históricos del enunciado . Como ha puesto de
manifiesto Ezquiaga, pueden destacarse dos direcciones en relación con este criterio . La
primera, que denomina estática, se basa en el sentido conservador de la historia, y se
relaciona con el sistemático y con el literal. Es decir, el criterio opera atendiendo al
significado histórico literal del enunciado en cuestión . La segunda, es denominada como
dinámica, y se apoya en el sentido evolutivo de la historia, por lo que está estrechamente
conectado con el criterio sistemático y el sociológico. Desde esta dirección el criterio
opera atendiendo a la evolución histórica del tratamiento del enunciado fijándose en la
realidad social del momento .

B) Criterio de la voluntad o psicológico


A través de este criterio se atribuye al enunciado normativo a interpretar el significado
que se corresponde con la voluntad de su autor. Los instrumentos en los que se apoya
para la averiguación de la voluntad del autor del enunciado suelen ser los trabajos
preparatorios, las exposiciones de motivos y los preámbulos , por lo que guarda una
estrecha relación con el criterio histórico estricto si bien este último busca el significado en
la forma con la que los legisladores históricos han tratado ese enunciado, mientras que el
de la voluntad, se dirige a determinar la voluntad de quienes físicamente elaboraron el
documento.
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✓ Elemento sociológico recogido con anterioridad en la doctrina
jurisprudencial que declararon que los resultados de la interpretación
han de ser reforzados y controlados por la aplicación del que suele
llamarse elemento sociológico, interesado por aquella serie de factores
- ideológicos, morales y económicos- que revelan y plasman las
necesidades y el espíritu de la comunidad en cada momento histórico”
• El criterio sociológico exige que la interpretación se haga atendiendo
a las circunstancias sociales y económicas del momento. En este
sentido, se trata de un criterio de gran importancia en la adaptación del
Derecho a los cambios sociales . No obstante, conviene incidir en
este punto que se trata de un criterio que sólo es operativo en el
Derecho cuando se hace desde su interior. Es decir, como nos ocurre
con los restantes criterios no puede ser utilizado para atribuir a un
enunciado un significado que no respete los criterios de validez
jurídica.
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• Criterio intencional y teleológico

Por criterio intencional y teleológico entenderé la


exigencia de que la interpretación atienda al espíritu y
finalidad de las normas. Se trata de un criterio que está
relacionado, al menos, con el de la voluntad, con el
histórico estricto y con el sistemático.
En ocasiones ha sido descrito como el criterio
principal , aunque tal vez esto puede explicarse por su
presencia en la operatividad de los restantes . Tanto la
finalidad como el espíritu del enunciado se desprenden
del examen de sus antecedentes, del sistema, de la
realidad social, etc... Podríamos afirmar que se trata de
un criterio subsidiario, que debe ir acompañado de otros,
ya que de otra forma sería enormemente impreciso.
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✓ Elemento teleológico.
En definitiva, con ello no se pretende sino que el intérprete guíe principalmente su
actividad, teniendo presente en todo momento el resultado que se quiere alcanzar con la
norma. Éste y no otro es el principio que ha de presidir en todo caso su labor, hasta el
punto de que algunos autores han llegado a afirmar que el canon teleológico “no es, en
realidad, un medio o elemento de la interpretación: es el único objeto que la
interpretación persigue y a cuya consecución han de coadyuvar los verdaderos medios
de interpretación”, es decir, los restantes criterios enunciados.

• Reglas de la lógica como instrumentos interpretativos, si bien esta omisión no debe


conducirnos necesariamente a su exclusión. Siguiendo a DÍEZ-PICAZO y
GULLÓN83, “por interpretación lógica se
ha de entender la que se hace guiada por la ratio de la norma (...). Pero también se
quiera aludir al empleo de las reglas del correcto razonar humano”. En este sentido,
mientras resultan perfectamente aplicables las reglas de la lógica formal que prescriben
la contradicción y los resultados absurdos84, más discutible es, en cambio, el papel de
los argumentos para la resolución de casos no previstos expresamente, tales como el
argumento a contrario, a maiore ad minus, a simili ad simile, a pari, etc.
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INTERPRETACION Y ARGUMENTACION:

Ciertamente no podía ser de otra forma, no sólo por la


estrecha relación ente ambos fenómenos, sino por la
misma estructura y finalidad del Ordenamiento jurídico,
que, como vimos al principio de este libro, se presentaba
como un conjunto de disposiciones con un acoplamiento
racional y para racionalizar las conductas sociales. Ese
carácter racional y racionalizador, se proyecta sobre
todas y cada una de las operaciones jurídicas, y de
manera principal en aquellas dos que se sitúan en dos
ámbitos esenciales como es el de la creación y la
decisión jurídica
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HERMENÉUTICA JURÍDICA
El término HERMENÉUTICA proviene del griego: "Jermeneueien",
que significa Interpretar, esclarecer, anunciar, declarar o traducir.
Lo que a su vez indica que una cosa es vuelta comprensible o
llevada a la comprensión, también deriva del latín "interpretatio" que
a su vez es el verbo interpretar, o servir de intermediario, venir en
ayuda de, también designa al traductor que pone en lenguaje
accesible lo que se encuentra en un lenguaje desconocido.
Interpretatio significa pues explicación, esclarecimiento
o traducción.
El término deriva del Dios HERMES a quien se le atribuía el origen
del lenguaje y la escritura como patrono de la comunicación y del
entendimiento humano. Originalmente significaba "La explicación
de una sentencia oscura y enigmática de los dioses a través del
oráculo".
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El principio de los estudios Hermenéuticos se encuentra en la


teología cristiana, teniendo como principio fijar los términos y
normas que han de aplicarse a los libros sagrados. Obviamente
la necesidad de la disciplina hermenéutica está dada por las
complejidades del lenguaje que con frecuencia conducen a
conclusiones diferentes o contrapuestas, e incluso en lo que
respecta al significado de un texto.
La hermenéutica jurídica entonces se refiere a la interpretación
del "espíritu de la ley", entendiéndose como un conjunto
de métodos de interpretación de textos legales .De acuerdo con
algunos autores es una forma de pensamiento que permite
controlar las consecuencias posibles y su incidencia sobre la
realidad antes de que ocurran los hechos.
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TIPOS DE INTERPRETACIÓN JURÍDICA

La gran multiplicidad y variedad de las teorías que ha desarrollado la doctrina


en relación con la interpretación impide que se haga un análisis individualizado
de todas ellas. De ahí que se hayan seleccionado algunas manifestaciones
que pueden ser consideradas ejemplares.

SEGÚN EL SUJETO QUE INTERPRETA:


En base a este criterio, se distingue entre interpretación Auténtica, Judicial,
Doctrinaria y Popular:
1) Interpretación Auténtica.
Es la realizada por el propio autor de la norma; es decir, es la realizada
estrictamente por la misma persona que elaboró la norma.
2) Interpretación Usual.
Esta es la que hace quien aplica la ley, es decir, el órgano jurisdiccional. Se
divide a su vez en Judicial, que elabora el juez, o en Jurisprudencial, que
esencialmente la realizan los Tribunales Colegiados de Circuito y la misma
Suprema Corte de Justicia de la Nación.
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3) Interpretación Doctrinal.
Aunque carezca de obligatoriedad, dicha forma de interpretar es una de las más
importantes, pues es realizada por personas que se dedican al estudio del fenómeno
jurídico, entre los que encontramos: Magistrados, jueces, Jurisconsultos, Abogados, etc.,
que en su mayoría aúnan a su conocimiento teórico sobre el Derecho, una gran
experiencia práctica; lo que permite imprimir a sus obras una categoría intelectual que
funciona como directriz orientadora del Derecho en general.
Este tipo de interpretación ha sido denominada comúnmente "interpretación científica",
pues aunque carezca de obligatoriedad, no es menos cierto que requiere por parte de sus
elaboradores un conocimiento profundo de los hechos sociales que han dado origen a las
leyes; de las instituciones jurídicas actuales y de las necesidades económicas, sociales
y políticas que originan cambios en el Derecho.

4) Interpretación Popular.
En todos los tipos de interpretación analizados anteriormente, veíamos como las personas
encargadas de realizar la interpretación eran sujetos versados en conocimiento de lo
jurídico; Jueces, Magistrados, Jurisconsultos, Órganos Legislativos, etc.; sin embargo la
interpretación de tipo popular es realizada por personas que poco o ningún conocimiento
tienen sobre Derecho, como en los casos de personas que fungen como escabinos, o la
interpretación diaria que hace de la ley, un ciudadano común y corriente.
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SEGÚN EL RESULTADO:
1) Interpretación Declarativa.
Esta especie se da cuando el resultado de la interpretación se identifica
plenamente con el pensamiento del legislador, plasmado en el texto
legal; siendo entonces la interpretación una mera declaración o
repetición de la intención del legislador. Esta situación se da
continuamente en los tribunales, en que el Juez desempeña una labor
simplemente mecánica de aplicación de la Ley a los casos concretos en
particular de una manera silogística.
2) Interpretación Estricta.
Se presenta cuando al interpretar el operador jurídico se ciñe a lo que
dice la norma, limitándose a aplicarla a los supuestos estrictamente
comprendidos en ella. Explica el maestro Mario Alzamora Valdez, la
interpretación declarativa es la de más corriente uso y su objeto es el de
explicar el texto de la ley. Continúa diciendo que este procedimiento se
emplea cuando las palabras son imprecisas u obscuras y se busca
desentrañar a través de ellas la mente de la ley y la del legislador.
LA INTERPRETACION JURIDICA

3) Interpretación Restrictiva.
Se da cuando la interpretación que se hace de una norma
jurídica, tiende a reducir su campo de aplicación que según la
letra de la misma abarca más de su verdadero contenido real.
4) Interpretación Extensiva.
Esta interpretación ocurre cuando el sujeto que la realiza,
extiende el alcance de la norma mediante
el desarrollo razonable de su campo de aplicación.
A menudo ocurre que se confunde con la aplicación analógica
de la ley, pero en su esencia son diferentes, pues mediante
aquella lo que hace el intérprete es desarrollar la norma jurídica
dentro de un límite que es su radio de acción o su campo de
posibilidades; o sea que la ley tácitamente contempla el caso.
LA INTERPRETACION JURIDICA

5) Interpretación Progresiva.
La interpretación de la Ley según las épocas puede
conducir a resultados diversos; con el transcurso del
tiempo las realidades cambian y dichos cambios implican
una adecuación de las palabras de la ley a las necesidades
sociales, por lo que se hace necesaria una interpretación
progresiva o evolutiva de la ley, para que esta comprenda
esas nuevas necesidades antes desconocidas para el
órgano que creó la ley.
Con el uso de este método se garantiza el desarrollo del
Derecho junto con el desarrollo de la sociedad, pues un
buen uso de esta especie de interpretación enriquece el
significado de los términos legales, con conceptos capaces
de entrar en la fórmula legal y no situaciones incompatibles
completamente con el texto de la Ley.
¿Quieren un café? VAMOS!!!
Veamos algunos ejemplos
ANALIZAR SI ESTA SENTENCIA TIENE JUSTIFICACION
INTERNA Y EXTERNA
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
JUSTIFICACIÓN INTERNA Y JUSTIFICACIÓN EXTERNA

¿Por qué dividir la justificación en interna y


externa?
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

Fundamentalmente a efectos de dividir la decisión en 2 planos:


✓ JUSTIFICACIÓN INTERNA, apreciamos si el juez ha seguido un ejercicio de
sindéresis lógica y revisamos, con insistencia, si el juez ha seguido las reglas de
la lógica formal.
Analizamos en el plano de justificación interna, si el fallo ha sido cuidadoso en
no entrar en contradicciones manifiestamente incongruentes. Verificamos si las
premisas fácticas de vulneración de un derecho fundamental se adecuan y tipifican
dentro de la norma tutelar constitucional o infraconstitucional. En realidad, la decisión
constitucional muchas veces constituye un conjunto considerable de premisas
mayores o principios, valores y directrices, a cuyo ámbito se remiten igual número de
hechos o circunstancias fácticas vinculadas a vulneraciones. En tal sentido, podemos
apreciar un número considerable de razones que exigen ser delimitadas a través de
un ejercicio lógico que denote que efectivamente hay una secuencia de congruencia,
de íter procedimental lógico y que no se han producido cuando menos
contradicciones entre las premisas mayores y las premisas fácticas, o entre los
principios rectores de tutela y las circunstancias de hecho expuestas.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
La tarea del juez constitucional, en estos casos, es acometer con mucho
cuidado su tarea de construcción de argumentos y no podrá, en vía de
ejemplo, resolver de forma desestimatoria una pretensión vinculada al
derecho fundamental a la salud, unida a la norma-principio del derecho
a la vida, si ya existe un antecedente jurisprudencial que sienta doctrina
constitucional respecto a una tutela. El juez no podrá alegar que conoce
el antecedente pero que considera restarle validez. ¿Por qué? Porque
en caso de una sentencia denegatoria, en la cual desestima la
pretensión, cuando menos una de las construcciones lógicas – que no
existe tutela del derecho fundamental a la salud cuando sí existe en otro
caso resuelto por el supremo intérprete de la Constitución– devendría
falsa.
Veamos esto con objetividad: creeríamos que el juez, al denegar el
caso, infringiría un principio de la lógica formal: daría como cierto un
hecho falso. En consecuencia, se consolida una manifiesta
contradicción en su razonamiento y esa decisión es susceptible de ser
atacada por un problema de justificación interna.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
✓ JUSTIFICACIÓN EXTERNA se acerca mucho más a una justificación
material de las premisas: implica un ejercicio de justificación que bien podría
ser óptimo, cuando justifica su decisión en base a la ley, la doctrina y la
jurisprudencia, o bien cuando recurre a un ejercicio mínimo suficiente de la
justificación, es decir, aporta cuando menos una sustentación que satisface
los requisitos liminares de una justificación suficiente. En la justificación
externa, atendemos fundamentalmente a que, en los casos en sede
constitucional, los principios que justifican la decisión hubieren sido
óptimamente delimitados, y que los hechos que rodean el caso, hubieren
correspondido a una adecuada enunciación fáctica. Solo en esos casos,
puede entenderse debidamente cumplido el ejercicio de justificación externa.

Por tanto, toda decisión judicial debe satisfacer los estándares de justificación
interna y externa, en tanto la ausencia de una u otra, no permite la validez de la
misma, asumiendo que la validez es en rigor, un ejercicio de compatibilidad con
la Constitución, es decir, con los principios, valores y directrices de la Carta
Magna.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Está claro, pues, que razonan jurídicamente no sólo los jueces.
Razonan también jurídicamente los legisladores, los funcionarios de la
administración, los juristas, los abogados, los que intervienen en
instancias alternativas de resolución de conflictos, y razonan
jurídicamente aun los propios sujetos de derecho cada vez que, con
ayuda o no de un experto, celebran actos jurídicos y contratos.
En todas esas distintas sedes se produce razonamiento jurídico, es
decir, razonamiento en el marco de un derecho vigente previamente
dado, y –por tanto– la expresión “razonamiento jurídico” es más amplia
que “razonamiento judicial”.
A vía de ejemplo, al propio Manuel Atienza, aquí presente, como al
querido y recordado Albert Calsamiglia, debemos contribuciones de
importancia a la teoría de la legislación y, en particular, a la
racionalidad en la tarea legislativa, poniendo de relieve, entre otras
cosas, que la tarea legislativa no es sólo una cuestión de racionalidad
moral, es decir, de proponerse ideales de excelencia, sino de
conseguirlos, de donde se sigue que en dicha tarea es preciso que se
observen también una racionalidad lingüística, una racionalidad lógica,
una racionalidad pragmática y una racionalidad teleológica.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
En algunas de esas sedes el razonamiento jurídico es
llevado a cabo por autoridades normativas, es decir, por
quienes tienen competencia para introducir, modificar o
dejar sin efecto normas del ordenamiento jurídico de que se
trate, como resulta evidente en el caso de los legisladores y
en el de los jueces. En otras sedes, sin embargo, el
razonamiento jurídico de determinados operadores jurídicos
–como acontece con juristas y con abogados– no está
vinculado directamente a la producción normativa, aunque
todos sabemos que el razonamiento de esos operadores
ejerce influencia en el que llevan a cabo autoridades
normativas que, como tales, sí tienen competencia para
producir directamente normas.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

Podemos llamar “decisiones jurídicas” a aquellas de


carácter normativo, es decir, a las que producen, modifican
o derogan normas y otros estándares de un ordenamiento
jurídico cualquiera, y que, por lo mismo, son adoptadas por
quienes se hallan investidos de dicha competencia por el
propio ordenamiento jurídico de que se trate.

Los jueces toman decisiones jurídicas, por cierto, pero


también las toman los legisladores, los funcionarios de la
administración y los mismos sujetos de derecho.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Las decisiones jurídicas son justificables, lo cual quiere decir
que se puede, y en ciertos casos, además, se debe, dar
razones a favor de ellas, no cualesquiera razones, sino
razones justificatorias, es decir, convincentes, lo cual quiere
decir que cada vez que se justifica una decisión jurídica
cualquiera, sobre todo, en el caso de los jueces, es dable
esperar, que se la fundamente, que se den en su favor
razones de peso, en el contexto de un derecho dado, que
hagan aceptable la decisión de que se trate tanto a los ojos
de quien la adopta como de cara a quienes serán afectados
por ella.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
En el caso particular de las sentencias de los jueces, uno
podría decir que las razones que se dan a su favor se
encaminan a conseguir que lo fallado resulte convincente o
correcto no únicamente a los ojos del juez, sino convincente
o correcto, o cuando menos plausible, al examen de las
partes, de sus abogados, del tribunal superior que pueda
conocer de la decisión por vía de algún recurso, e, incluso,
de la comunidad de operadores jurídicos y aun del público,
sobre todo, cuando se trata de decisiones con efectos o al
menos impacto social importantes. En otras palabras, el fallo
debe resultar aceptable no sólo para quien lo da (el juez) y
para quienes afecta (las partes), sino para cualquier analista
interesado en él.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
En el caso de las decisiones normativas del legislador –las
llamadas “leyes”–, las razones pueden ser más difusas en
cuanto a su identificación y, asimismo, a su credibilidad,
puesto que la técnica de hacer leyes es distinta de la que
conduce a hacer sentencias. Pero siempre están a la mano
la exposición de motivos del proyecto de ley presentado por
moción de algunos parlamentarios o por mensaje del
Ejecutivo, así como las actas que dan cuenta de la discusión
de un proyecto en las comisiones del Congreso y de las que
registran las intervenciones de los legisladores cuando, ya
en sala, proceden a votar la iniciativa.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Pero las decisiones normativas de los legisladores son más
políticas que las de los jueces, y no siempre las razones
que se declaran son realmente las que conducen a la
presentación o aprobación de un proyecto cualquiera. Y
cuando digo que las decisiones de los legisladores son más
políticas, quiero significar que ellos, sujetos, desde luego, al
marco del derecho dado previamente por la correspondiente
Constitución, están más preocupados del derecho que debe
ser establecido en la sociedad, mientras que los jueces
están más preocupados de atender al derecho que es, para,
a partir de él, tomar sus decisiones normativas.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Los jueces deciden, cómo no.

Deciden a cada instante, es decir, cada vez que adoptan


alguna resolución concerniente al caso o asunto del cual
conocen. Y pocas cosas pueden fatigar más que decidir
constantemente, sobre todo, cuando tales decisiones no
tienen que ver con la elección de una u otra lectura que los
académicos damos a nuestros alumnos, sino decidir sobre
la vida, la libertad, el honor, la propiedad de las personas,
los derechos de éstas.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Todo personal inmiscuido en el Derecho debe prepararse para
justificar sus decisiones, en especial, tratándose de la sentencia,
y no meramente para imponerlas o para explicarlas. Si decidir
fatiga, decidir teniendo que dar fundamento a lo que se decide
fatiga aún más.
Sí, un juez puede meramente imponer una decisión: “Vistos, se
confirma”. También puede explicar una decisión: “Visto lo
dispuesto en el artículo x de la ley y, se confirma”. Pero lo que
deben hacer es más que eso, aunque nunca tanto como para
llegar a probar sus decisiones como verdaderas, puesto que de
decisiones normativas no cabe hablar ni de “verdad” ni de
“falsedad”, sino de validez, eficacia, corrección, cosas así, más
no, como dije de verdad o falsedad. Lo que los jueces deben
hacer es justificar sus decisiones, en el sentido antes explicado
de este último verbo, o sea, dar razones en el sentido fuerte del
término, de manera que lo que él resuelve pueda ser tenido como
correcto.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

¿CORRECTO DESDE
EL PUNTO DE VISTA
DE QUÉ?
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Desde el punto de vista del derecho preexistente que regula
la materia sometida a conocimiento y decisión del juez,
puesto que un juez se encuentra vinculado a ese derecho,
aunque siempre deba interpretarlo para aplicarlo a la
situación de que conoce. En caso contrario, si el juez no
reconociera su vinculación al derecho preexistente y la
consiguiente obligatoriedad que tiene en orden a aplicarlo,
se esfumaría quizás si el valor más propio del derecho, a
saber, la seguridad jurídica. Como he oído decir a Manuel
Atienza, en tal sentido la exigencia de justificación en el
caso de la decisión judicial es una garantía contra la
corrupción y contra la ignorancia, es decir, contra la
estupidez y contra la maldad.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

Ahora bien, tal derecho preexistente al caso constituye un


dato objetivo que vincula al juez, pero todos sabemos que
el derecho sólo es aplicable a un caso dado cualquiera,
merced a la interpretación que de él hace el juzgador
mediante un proceso no enteramente subjetivo, por cierto,
pero que no es para nada inmune a las preferencias del
propio juzgador, como muy bien describieron en su
momento autores como Kelsen o Ross cuando, a propósito
de la así llamada función jurisdiccional, procuraron explicar
no cómo esta debería ser llevada a cabo por los jueces,
sino cómo ella es llevada a cabo en el hecho,
efectivamente, concluyendo que en dicho proceso se
combinan tanto elementos cognitivos como volitivos,
conciencia jurídica formal y conciencia jurídica material.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Demandar de los jueces que justifiquen sus decisiones –en los términos
antes señalados– no significa pedirles que descubran y declaren la única
solución correcta que el respectivo caso admita. Las más de las veces la
única solución correcta es sólo una ilusión, una de las tantas de las que
solemos vivir los juristas. La ambigüedad y vaguedad del material normativo
y otros estándares que maneja un juez frente a un caso dado, la presencia
de antinomias, la existencia de lagunas, así como las distintas
combinaciones que todo ello admite con las premisas fácticas del caso, que
también son susceptibles de interpretación, trae consigo que la tarea del juez
se parezca más …al modo como la describió Kelsen, esto es, como la
elección de una alternativa entre las varias que puedan caber en un marco
normativo en el que concurren distintas fuentes, todas las cuales tienen,
además, las complejidades que acaba de señalar. Todo lo más que podría
aceptarse, en consecuencia, es que la así llamada “única respuesta
correcta” es únicamente una idea regulativa, tal como ha puesto de relieve
Robert Alexy, es decir, que todo juez debería esforzarse a la hora de
justificar su fallo como si lo que resuelve fuera la única respuesta correcta.
Porque una cosa es procurar presentar una respuesta como la única
correcta, con la finalidad de reforzar su aceptabilidad, y otra muy distinta es
creer que siempre hay una sola respuesta correcta.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Tampoco transforma en razonamiento moral al razonamiento
judicial el hecho de que el juez encuentre en el derecho
preexistente al caso premisas normativas u otros estándares
que le remitan a criterios o referencias de carácter moral, a los
que es preciso dar un contenido y tomar en cuenta al momento
de fallar. El juez, además del marco formal, que señala quién y
cómo debe fallar, tiene siempre un marco material que respetar,
esto es, ciertos límites de contenido, de manera que no es
ninguna novedad que para decidir acerca de la validez de la
norma particular que él establece haya que efectuar un examen
no sólo de su origen o pedigree, sino también de su contenido.
Como todos sabemos, esto último es lo que permite que
cuando la norma inferior establecida por el juez vulnere los
límites de contenido que pueda haberle fijado la o las
correspondientes normas superiores, lo que se puede afirmar
de aquella norma inferior es que ella es anulable por medio de
los recursos del caso.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
El marco material dentro del cual el juez lleva a cabo su
trabajo puede incluir principios y valores morales positivados
por el propio derecho en virtud de actos deliberados de
autoridades normativas de tipo jurídico, pero si tales valores
y principios obligan a otras autoridades normativas, también
de tipo jurídico –en este caso al juez–, no es por su carácter
moral, sino por haber sido incorporadas al derecho y formar
parte de este.
Sin embargo, otra cosa es la que parecería ocurrir cuando,
fijado el marco de posibles interpretaciones de una norma, el
juez acabe inclinándose por aquella que esté de acuerdo con
sus propias preferencias morales.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Si un juez da razones en favor de lo que decide, y si da
tales razones para justificar su decisión, o sea, para
otorgar aceptabilidad a lo que decide, aceptabilidad –se
entiende– a la luz de un derecho válido preexistente al
caso, estamos entonces en presencia de un razonamiento
que él lleva a cabo, es decir, de una operación intelectual
que infiere una conclusión a partir de las premisas
normativas de que le provee ese derecho y de las
premisas fácticas del caso de que se trate. Justificar
significa aquí, además, que la conclusión a que llega el
juez en la parte decisoria de su fallo proviene de las
premisas fácticas y normativas que ha identificado como
tales, y, asimismo, que las propias premisas se encuentran
bien determinadas.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Más concretamente aun, estamos en presencia de un
razonamiento práctico, que es aquel, como sabemos, que
tiene por propósito obtener y ofrecer no la demostración de
algo, como es el caso del razonamiento teórico, sino la
justificación de alguna decisión que adoptemos, de una
acción que emprendamos, o de una preferencia que
hagamos nuestra. Además de una razón teórica, que hace
posible el razonamiento del mismo nombre, contamos con
una razón práctica, esto es, con una capacidad de discurrir
y argumentar en torno a la corrección de comportamientos,
decisiones, opciones y preferencias, un razonamiento
práctico que consiste tanto en la acción como en el efecto
de poner en marcha esa capacidad.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Es efecto, por otra parte, que el derecho acoge conceptos o
estándares de índole moral, los cuales, por hallarse positivados en
el respectivo derecho, y no por ser morales, obligan al legislador,
a los jueces, al gobierno y a los órganos de la administración. Es
cierto, asimismo, que conceptos y estándares de ese tipo son
interpretados, desarrollados y aplicados en las decisiones
normativas que competen a cada uno de esos ámbitos. Sin
embargo, que en la justificación de decisiones judiciales puedan y
aun deban aplicarse a veces ciertos principios morales –lo cual es
bien patente cuando el propio derecho preexistente al caso remite
al juez a directivas o conceptos de ese tipo–, no trae consigo que
dicha justificación implique siempre ni necesariamente el uso de
normas y principios morales. De este modo, el razonamiento
jurídico, y en particular el de índole judicial, no son refractarios y ni
siquiera ajenos al razonamiento moral en un caso dado, pero
aquél goza de autonomía frente a éste, como el derecho la tiene
también respecto de la moral.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Cuando las normas jurídicas –las de una constitución o las
de una ley, por ejemplo– se remiten a la moral, quiere decir
que en tales casos razonar de acuerdo al derecho es más
que razonar sobre el derecho. Es razonar también sobre
moral, pero porque así lo ha dispuesto el derecho y es
preciso que el juez se mantenga vinculado a éste. Sin
embargo, ese hecho, valiéndonos de un ejemplo de nuestro
amigo Fernando Atria, “no es suficiente para sostener la
tesis de que el razonamiento jurídico es razonamiento
moral, así como el hecho de que algunas veces los
ingenieros deban tomar en cuenta consideraciones
estéticas no hace del razonamiento ingenieril razonamiento
estético”.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Podría decirse que el carácter práctico del razonamiento judicial no
hace de este un razonamiento moral, porque no todo razonamiento
práctico es razonamiento moral. El razonamiento judicial de carácter
práctico que llevan a cabo los jueces es razonamiento jurídico, no
moral, puesto que se desenvuelve con sujeción a un derecho dado y no
a una moral preexistente dada, sin que resulte necesario explicar aquí
que derecho y moral son órdenes normativos diferentes. El mismo
ejemplo de razonamiento práctico dado por Aristóteles no se relaciona
propiamente con la moral sino, cosa curiosa, con la alimentación de las
personas. Dice él: “Los alimentos secos convienen a todo ser humano;
este es un alimento seco y yo soy humano; este alimento me conviene”.
En otras palabras que si derecho y moral son órdenes normativos
distintos, razonar en el contexto de un derecho dado no es lo mismo
que hacerlo en el de una moral también dada, por mucho que en ambos
casos –el del razonamiento en contextos de derecho y en contextos de
moral– estemos en presencia de un razonamiento práctico.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
En otras palabras, “la distinción entre derecho y moral –y yo agregaría entre
razonamiento jurídico y razonamiento moral– no “resulta impugnada por una
concepción de la actividad judicial que reconoce abiertamente la intervención
de consideraciones morales en las decisiones de los jueces”. En otras
palabras, los razonamientos morales que llevan a cabo los jueces se
despliegan en el marco de un derecho dado y, a la vez, se hallan limitados por
ese mismo marco. Esta es una de las “restricciones” del razonamiento judicial
–como las llama Paul Ricoeur–, las cuales, según sus propias palabras,
“abren un abismo entre el discurso práctico general y el discurso judicial”.
Tales restricciones, si hemos remencionarlas aquí, las que también podrían
ser presentadas como características o particularidades del razonamiento
judicial son las siguientes: la discusión se desarrolla en un recinto institucional
propio y bien delimitado, a saber, tribunales y cortes; en ese recinto no todas
las preguntas están abiertas, sino sólo aquellas que conciernen al respectivo
proceso; en el proceso los papeles se distribuyen en forma desigual; la
deliberación por parte del juez se sujeta a reglas procesales previamente
codificadas; la deliberación sucede en un tiempo limitado, es decir, no puede
prolongarse indefinidamente; y, por último, la discusión en sede judicial no
termina comúnmente por un acuerdo, y tampoco lo que se busca es un
acuerdo, de modo que el papel del juzgador es zanjar la cuestión
controvertida.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Todo razonamiento práctico, sea este jurídico o moral, o jurídico con
componentes morales que el derecho ha positivado previamente, cual
es la de que si bien la conclusión está comprendida en las premisas (si
los alimentos secos convienen a la salud de los hombres; si las
almendras son un alimento seco y yo soy hombre; entonces debo
comer almendras), lo cierto es que el respectivo sujeto tanto puede
como no puede actuar conforme a la conclusión que hubiere obtenido.
Es decir, del hecho que la conclusión pueda ser inferida a partir de las
premisas no se sigue necesariamente que se proceda de la forma que
la conclusión señala. Aquí interviene la libertad, y bien puedo decidir no
comer las almendras, y sustituirlas por un buen trozo de carne asada.
En un razonamiento práctico la conclusión queda en cierto modo
abierta, mas no en cuanto a su pertinencia, sino en cuanto a que sea
finalmente aceptada como base de una decisión. Aquí, deducir ayuda a
decidir, pero deducir no es decidir. Como tampoco decidir es pura y
simplemente deducir. En otras palabras, que la deducción sea
importante en el derecho no significa, por ejemplo, que el razonamiento
judicial sea pura y simple inferencia deductiva, salvo, claro está, en los
así llamados casos fáciles o rutinarios.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Como afirma García Amado, “se asume de modo cada vez más pacífico que el
razonamiento jurídico decisorio tiene una estructura deductiva, o que así debe ser si
se pretende racionalidad, y que tal cosa no quiere en absoluto decir que el juez no
haga más que deducciones”, sin perjuicio de que a veces, como señala el propio
García Amado, el derecho preexistente al caso provea apenas de “bocetos” de la
regulación más efectiva que de los casos o conflictos particulares llevan a cabo los
jueces. Por su parte, y refiriéndose a un libro de John Wisdom, Neil MacCormick nos
recuerda que el razonamiento jurídico no puede ser catalogado ni como deductivo ni
como inductivo, en el sentido ordinario de esos dos términos, puesto que se trata de
un razonamiento sui generis.
Dice MacCormick que Wisdom “apuntó al hecho de que el razonamiento jurídico no es
como una cadena de razonamiento matemático, donde cada paso se sigue del
precedente y donde cualquier error a cualquier nivel vicia lo que sigue. Más bien, el
razonamiento jurídico es un asunto de pesar y considerar todos los factores que
variadamente cooperan a favor de una conclusión determinada, y balancearlos con
los factores que apoyan la conclusión contraria. Al final, se llega a la conclusión sobre
un balance de razones antes que por inferencias desde premisas a conclusiones.
Estas razones a favor de una conclusión son mutuamente independientes, ofreciendo
cada una un conjunto de fundamentos para ella, de modo que un error en una de ellas
no deja a la conclusión sin apoyo. Esas razones son, en la vívida frase de John
Wisdom, “como las patas de una silla, no como los eslabones de una cadena”.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
Así las cosas, y continuando con el símil de Wisdom, los jueces serían
constructores de sillas, no de cadenas, y los pasos equivocados que puedan dar
en el proceso de construirlas no obsta a que la silla quede finalmente en pie y
lista para su uso, aunque pueda haber quedado algo coja. Entonces, tendríamos
que mirar los fallos de los jueces como un experto observa la silla que va a
comprar: con mucho detenimiento, mirando aquí y allá, agachándonos un poco
para ver mejor sus patas, que son, a fin de cuentas, las que sostienen su
superficie. Aunque lo más probable es que la mayoría de las sentencias se
parezcan las más de las veces a una silla coja que a una fabricada a la
perfección.
“Pesar”, “considerar”, “balancear”: me quedo con esas expresiones cuando
citamos a MacCormick. Tal es lo que hace un juez. Pesar en cuanto dar peso a
sus fallos y hacer a estos dignos de aprecio. Pero pesar también como examinar
o considerar el caso con suficiente atención y prudencia antes de hacer juicio
sobre él y de argumentar este juicio Recuerdo, para terminar, que Ihering, en “La
lucha por el derecho”, nos recuerda que no por nada la labor judicial se suele
representar por una mujer que sostiene a la vez una espada y una balanza. La
balanza sirve para pesar precisamente el derecho, en tanto la espada es
necesaria para hacerlo efectivo. La balanza sin la espada sería un derecho
inerme, desarmado, incapaz de imponerse. Y la espada sin la balanza sería la
fuerza ciega y bruta del que está en posición de dar un golpe sin poder explicar
ni menos justificar por qué lo hace.
LA MOTIVACIÓN DE
LAS RESOLUCIONES
JUDICIALES - EXP. N.º
0896-2009-PHC/TC
LIMA
A.B.T.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

En cuanto a la exigencia de motivación de las resoluciones


judiciales, se sostiene en reiterada jurisprudencia que “uno de los
contenidos esenciales del derecho al debido proceso es el
derecho de obtener de los órganos judiciales una respuesta
razonada, motivada y congruente con las pretensiones
oportunamente deducidas por las partes en cualquier clase de
procesos, lo que es acorde con la constitución. La necesidad de
que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio
que informa el ejercicio de la función jurisdiccional y, al mismo
tiempo, un derecho constitucional de los justiciables. Mediante
ella, por un lado, se garantiza que la administración de justicia se
lleve a cabo de conformidad con la Constitución y las leyes
(artículos 45° y 138.° de la Constitución) y, por otro, que los
justiciables puedan ejercer de manera efectiva su derecho de
defensa” (Exp. N.º 04729-2007-HC, fundamento 2) .
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
En ese sentido, la propia Constitución establece en la norma
precitada los requisitos que deben cumplir las resoluciones
judiciales; esto es, que la motivación debe constar por escrito
y contener la mención expresa tanto de la ley aplicable como
de los fundamentos de hechos en que se sustentan.

Al respecto, “(…) exigencia de que las decisiones judiciales


sean motivadas -….. garantiza que los jueces, cualquiera que
sea la instancia a la que pertenezcan, expresen la
argumentación jurídica que los ha llevado a decidir una
controversia, asegurando que el ejercicio de la potestad de
administrar justicia se haga con sujeción a la ley; pero también
con la finalidad de facilitar un adecuado ejercicio del derecho
de defensa de los justiciables (...)”.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
“[…] el derecho a la debida motivación de las
resoluciones importa que los jueces, al resolver las causas,
expresen las razones o justificaciones objetivas que los llevan a
tomar una determinada decisión. Esas razones (...) deben
provenir no sólo del ordenamiento jurídico vigente y aplicable al
caso, sino de los propios hechos debidamente acreditados en el
trámite del proceso. Sin embargo, la tutela del derecho a la
motivación de las resoluciones judiciales no debe ni puede servir
de pretexto para someter a un nuevo examen las cuestiones de
fondo ya decididas por los jueces ordinarios.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
En tal sentido, (...) el análisis de si en una determinada resolución
judicial se ha violado o no el derecho a la debida motivación de las
resoluciones judiciales debe realizarse a partir de los propios
fundamentos expuestos en la resolución cuestionada, de modo que
las demás piezas procesales o medios probatorios del proceso en
cuestión sólo pueden ser evaluados para contrastar las razones
expuestas, mas no pueden ser objeto de una nueva evaluación o
análisis. Esto, porque en este tipo de procesos al juez constitucional
no le incumbe el mérito de la causa, sino el análisis externo de la
resolución, a efectos de constatar si ésta es el resultado de un juicio
racional y objetivo donde el juez ha puesto en evidencia su
independencia e imparcialidad en la solución de un determinado
conflicto, sin caer ni en arbitrariedad en la interpretación y
aplicación del derecho, ni en subjetividades o inconsistencias en la
valoración de los hechos”.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
El derecho a la debida motivación de las resoluciones
judiciales es una garantía del justiciable frente a la
arbitrariedad judicial y garantiza que las resoluciones no se
encuentren justificadas en el mero capricho de los
magistrados, sino en datos objetivos que proporciona el
ordenamiento jurídico o los que se derivan del caso. Sin
embargo, no todo ni cualquier error en el que
eventualmente incurra una resolución judicial constituye
automáticamente una violación del contenido
constitucionalmente protegido del derecho a la motivación
de las resoluciones judiciales.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
Así, en el Exp. N.º 3943-2006-PA/TC y antes en el voto
singular de los magistrados Gonzales Ojeda y Alva Orlandini
(Exp. N.º 1744-2005-PA/TC), se ha precisado que el contenido
constitucionalmente garantizado de este derecho queda
delimitado, entre otros, en los siguientes supuestos:
a. Inexistencia de motivación o motivación aparente.
Está fuera de toda duda que se viola el derecho a una decisión
debidamente motivada cuando la motivación es inexistente o
cuando la misma es solo aparente, en el sentido de que no da
cuenta de las razones mínimas que sustentan la decisión o de
que no responde a las alegaciones de las partes del proceso, o
porque solo intenta dar un cumplimiento formal al mandato,
amparándose en frases sin ningún sustento fáctico o jurídico.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
b. Falta de motivación interna del razonamiento. La falta
de motivación interna del razonamiento [defectos internos de la
motivación] se presenta en una doble dimensión; por un lado,
cuando existe invalidez de una inferencia a partir de las
premisas que establece previamente el Juez en su decisión; y,
por otro lado, cuando existe incoherencia narrativa, que a la
postre se presenta como un discurso absolutamente confuso
incapaz de transmitir, de modo coherente, las razones en las
que se apoya la decisión. Se trata, en ambos casos, de
identificar el ámbito constitucional de la debida motivación
mediante el control de los argumentos utilizados en la decisión
asumida por el Juez o Tribunal; sea desde la perspectiva de su
corrección lógica o desde su coherencia narrativa.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
c. Deficiencias en la motivación externa; justificación de las premisas. El
control de la motivación también puede autorizar la actuación del juez
constitucional cuando las premisas de las que parte el Juez no han sido
confrontadas o analizadas respecto de su validez fáctica o jurídica. Esto
ocurre por lo general en los casos difíciles, como los identifica Dworkin, es
decir, en aquellos casos donde suele presentarse problemas de pruebas o
de interpretación de disposiciones normativas. La motivación se presenta en
este caso como una garantía para validar las premisas de las que parte el
Juez o el Tribunal en sus decisiones. Si un Juez, al fundamentar su decisión:
1) ha establecido la existencia de un daño; 2) luego, ha llegado a la
conclusión de que el daño ha sido causado por equis, pero no ha dado
razones sobre la vinculación del hecho con la participación de equis en tal
supuesto, entonces estaremos ante una carencia de justificación de la
premisa fáctica y, en consecuencia, la aparente corrección formal del
razonamiento y de la decisión podrá ser enjuiciada por el juez [constitucional]
por una deficiencia en la justificación externa del razonamiento del juez.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES
MOTIVACION
Hay que precisar, en este punto y en línea de principio, que el hábeas
corpus no puede reemplazar la actuación del juez ordinario en la
valoración de los medios de prueba, actividad que le corresponde de
modo exclusivo a éste, sino de controlar el razonamiento o la carencia
de argumentos constitucionales; bien para respaldar el valor probatorio
que se le confiere a determinados hechos; bien tratándose de
problemas de interpretación, para respaldar las razones jurídicas que
sustentan determinada comprensión del derecho aplicable al caso. Si
el control de la motivación interna permite identificar la falta de
corrección lógica en la argumentación del juez, el control en la
justificación de las premisas posibilita identificar las razones que
sustentan las premisas en las que ha basado su argumento. El control
de la justificación externa del razonamiento resulta fundamental para
apreciar la justicia y razonabilidad de la decisión judicial en el Estado
democrático, porque obliga al juez a ser exhaustivo en
la fundamentación de su decisión y a no dejarse persuadir por la
simple lógica formal.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
d. La motivación insuficiente. Se refiere, básicamente, al
mínimo de motivación exigible atendiendo a las razones de
hecho o de derecho indispensables para asumir que la
decisión está debidamente motivada. Si bien, como ha
establecido este Tribunal en reiterada jurisprudencia, no se
trata de dar respuestas a cada una de las pretensiones
planteadas, la insuficiencia, vista aquí en términos generales,
sólo resultará relevante desde una perspectiva constitucional
si es que la ausencia de argumentos o la “insuficiencia” de
fundamentos resulta manifiesta a la luz de lo que en
sustancia se está decidiendo.
JUSTIFICACIÓN DE LAS DECISIONES
JUDICIALES

MOTIVACION
e. La motivación sustancialmente incongruente. El derecho a la debida motivación
de las resoluciones obliga a los órganos judiciales a resolver las pretensiones de las
partes de manera congruente con los términos en que vengan planteadas, sin cometer,
por lo tanto, desviaciones que supongan modificación o alteración del debate procesal
(incongruencia activa). Desde luego, no cualquier nivel en que se produzca tal
incumplimiento genera de inmediato la posibilidad de su control. El incumplimiento total
de dicha obligación, es decir, el dejar incontestadas las pretensiones, o el desviar la
decisión del marco del debate judicial generando indefensión, constituye vulneración del
derecho a la tutela judicial y también del derecho a la motivación de la sentencia
(incongruencia omisiva). Y es que, partiendo de una concepción democratizadora del
proceso como la que se expresa en nuestro texto fundamental (artículo 139º, incisos 3 y
5), resulta un imperativo constitucional que los justiciables obtengan de los órganos
judiciales una respuesta razonada, motivada y congruente de las pretensiones
efectuadas; pues precisamente el principio de congruencia procesal exige que el juez,
al momento de pronunciarse sobre una causa determinada, no omita, altere o se
exceda en las peticiones ante él formuladas.
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JUDICIALES

MOTIVACION
f. Motivaciones cualificadas. Conforme lo ha
destacado este Tribunal, resulta indispensable una especial
justificación para el caso de decisiones de rechazo de la
demanda, o cuando, como producto de la decisión
jurisdiccional, se afecta un derecho fundamental como el de
la libertad. En estos casos, la motivación de la
sentencia opera como un doble mandato, referido tanto al
propio derecho a la justificación de la decisión como
también al derecho que está siendo objeto de restricción
por parte del Juez o Tribunal.
CONCLUSIONES DE
LA SESION
1.
2.
3.
4.
5.
Por favor no olvidar Leer!