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Diccionario

de islam
e islamismo
LUZ G ÓMEZ

Editorial Trotta
Diccionario de islam e islamismo

Luz Gómez

E D I T O R I A L T R O T T A
COLECCIÓN ESTRUCTURAS Y PROCESOS
Serie Religión

© Editorial Trotta, S.A.


Ferraz, 55. 28008 Madrid
Teléfono: 91 543 03 61
E-mail: editorial@trotta.es
http://www.trotta.es

© Luz Gómez García

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blica o transformación de esta obra solo puede ser realizada con
la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la
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de esta obra.

ISBN: 978-84-9879-747-3
Depósito Legal: M-xxxxx-xxxx

Impresión
xxxxxxxxxx
A Jorge
Le caractère que doit avoir un bon dictionnaire...
est de changer la façon commune de penser.

DiDerot

‫بئر مئة عاقل لم يستطيعوا إخراجه‬


ٍ ‫مجنون رمى حجرًا في‬
La piedra que un necio arroja a un pozo
no la sacan cien sabios.

Proverbio árabe
CONTENIDO

Prólogo ....................................................................................................... 11
Uso de la obra ............................................................................................. 15

Diccionario De islam e islamismo .............................................................. 19

cronología ............................................................................................... 435

bibliografía general Por temas ................................................................. 445

ínDices
Índice terminológico ............................................................................. 457
Índice de nombres de personas, dinastías, pueblos y tribus .................... 467
Índice de topónimos .............................................................................. 475
Índice de acontecimientos, organizaciones, empresas e instituciones ...... 483
PRÓLOGO

Esta segunda edición del Diccionario de islam e islamismo es una actualiza-


ción de la que se publicó en 2009. En el tiempo transcurrido, no ha varia-
do en lo sustancial el paradigma bajo el que se concibió la obra, marcado
por las consecuencias políticas y psicológicas del 11-S. El islam se convirtió
entonces, cuando menos, en noticioso, y, en términos generales, en objeto
de sospecha y discusión. Con todo, los nuevos acontecimientos, como las
revueltas populares árabes de 2011, conocidas como «Primavera Árabe», el
aumento de los atentados yihadistas y la naturalización de la islamofobia
en Europa y Estados Unidos, han introducido nuevos factores en el debate
en curso sobre qué es el islam y cómo se reformula ideológicamente a ma-
nos de los movimientos islamistas. Las sociedades musulmanas se han visto
compelidas a dar respuesta a los retos que provoca la violencia ejercida en
nombre del islam, mientras la suspicacia social ante todo lo islámico no ha
dejado de crecer en Europa y América, donde políticos y juristas han allana-
do el camino al acoso institucional al islam o a los musulmanes. La ignoran-
cia es, en buena medida, el abono de esta alarmante deriva social y política,
por lo que urge corregir viejas y nuevas distorsiones que corren el riesgo de
perpetuarse y, lo que es peor, de agravar el desconocimiento y la condena
del universo cultural islámico.

El Diccionario de islam e islamismo aborda el islam en su expresión


contemporánea. Presenta al lector una síntesis de los aspectos doctrinales,
históricos, sociales, políticos y culturales del islam, e incide en su transfor-
mación ideológica por el islamismo. No asimila islam e islamismo, sino que
explica la tensión entre teología y política que ha caracterizado desde sus
orígenes al islam, y se ocupa en particular de las reelaboraciones doctrinales
e ideológicas que se han producido desde finales del siglo xviii tanto en tér-
minos de reislamización como en términos estrictos de islamismo.
El islam y el islamismo no son signos identitarios estables, dotados de
un significado unívoco. El diccionario muestra las continuidades, disconti-
nuidades y rupturas acontecidas en el seno del islam a través de distintos
contextos sociales, políticos, geográficos, culturales o temporales. Es una
obra de análisis político-civilizacional, que ofrece elementos de informa-
ción y reflexión para el debate en curso en el seno de la sociedad de la infor-
mación sobre el «choque/diálogo de civilizaciones», el protagonismo de las
DICCIONARIO DE ISLAM E ISLAMISMO 12

agendas islamistas –la yihadista y la integrada en el sistema– y las perspecti-


vas políticas y civilizaciones del islam en un mundo globalizado.
Este diccionario fue surgiendo de una triple constatación, fraguada en
la docencia y la investigación universitarias y en la observación del medio
intelectual español: el creciente interés general por el islam y la transforma-
ción política de este a manos del islamismo; el vacío bibliográfico existente
en español en el campo de la terminología del islam y/o del islamismo; y el
uso vacilante del vocabulario islámico. Es notorio que en los últimos años
el número de profesionales en relación directa con los temas de actualidad
islámica (periodistas, políticos, sociólogos, historiadores, politólogos, do-
centes, mediadores o cooperantes) se ha incrementado visiblemente. Pero
además, las redes sociales y los medios de comunicación digitales están na-
turalizando la relación de las sociedades hispanohablantes con el vocabula-
rio islámico a una velocidad impensable hace apenas un lustro. A ello hay
que sumar que existe un islam que ya es español, o mexicano, o argentino,
y que con cerca de cinco millones de practicantes se expresa en español. Es
una nueva realidad del siglo xxi a la que intenta no ser ajeno el diccionario,
que aspira a darla a conocer mejor.

La obra tiene la forma de un diccionario especializado sobre el islam,


con una ordenación semasiológica y alfabética, y se ocupa asimismo de los
procesos de transmisión cultural y de pensamiento referidos al islam en su
formulación política contemporánea, es decir, en su confluencia con el is-
lamismo. Se organiza a partir de las voces propias del corpus islámico, de
curso cada vez más amplio y no traducibles o trasladables culturalmente sin
que se desvirtúe o se eche a perder parte de su significado, y deja de lado
los conceptos tradicionales con que la Enciclopedia europea ha articulado
la visión del islam (por ejemplo, «secta», «mahometano»).
Los lemas se dan en su adaptación fonética de la voz árabe cuando esta es
común a la mayoría de los musulmanes (por ejemplo, «ichtihad»), pero cuando
no es así, se introduce el concepto mediante la voz española (por ejemplo,
«ayuno») o de la lengua del ámbito islámico que corresponda (por ejemplo,
«pir»). Se han estimado las formas actuales que esta terminología tiene en
España, desestimando voces perdidas tras la desaparición de los moriscos
(por ejemplo, «arraca» en favor de «rakaa») y aceptando algunos neologis-
mos frente a formas patrimoniales (por ejemplo, «rais» y no «arráez»). Si
bien la lengua árabe conforma el sustrato del vocabulario islámico de todas
las lenguas de los musulmanes, se han recogido formas de origen árabe en
realizaciones no árabes cuando estas son mayoritarias (por ejemplo, «hayi»).
No se ha considerado preciso lematizar derivados de los lemas, salvo en
los pocos casos en que plantean problemas semánticos (por ejemplo, «sá-
laf», «salafiya» «salafismo») o en que comportan niveles específicos de
institucionalización (por ejemplo, «imamato» respecto a «imam»).
Las entradas se ocupan de instituciones, dogmas, creencias, ritos, prác-
ticas y normas del islam imprescindibles para explicar el tiempo presente.
Se atiende a los conceptos del islam clásico en virtud de su incidencia ac-
tual o sus acepciones más recientes (por ejemplo, «hisba»). Se incorporan
13 PRÓLOGO

movimientos sociopolíticos, corrientes doctrinales, tendencias ideológicas y


términos culturales, aun cuando algunos no tengan un cariz solo islámico
(por ejemplo, «pancasila»). Se recogen asimismo algunos conceptos genéri-
cos (como «mujer», «varón», «matrimonio», «herencia», «muerte») de espe-
cial trascendencia en la actualidad islámica.
El diccionario no lematiza nombres propios salvo en contadas excep-
ciones (las principales son: Corán, Alá, Mahoma, Ali, Abraham, Arabia, La
Meca, Medina, Al-Ándalus), en la medida en que estos formarían parte de
una organización enciclopédica. Los índices onomásticos finales permiten
rastrear en el cuerpo de los artículos la información básica sobre personas,
lugares, organizaciones, grupos y acontecimientos de la historia del islam
y/o del islamismo.
En cada entrada se define o caracteriza la semántica del término, se des-
cribe su desarrollo histórico y conceptual y, cuando procede, se explican sus
interpretaciones a manos de las ideologías islamistas. Se han dejado de lado
hechos y aproximaciones que serían pertinentes si se atendiera a una histo-
ria del islam clásico, privilegiando las visiones contemporáneas del concep-
to (por ejemplo, «muladí»). A pesar del protagonismo innegable del islam
árabe, se ha atendido a la pujanza de otros islames: el asiático, el africano,
el europeo, el americano. Y aun siendo inevitable el análisis predominante
del islam sunní en su formulación ortodoxa, el diccionario intenta abordar
en su justa medida otras concepciones no menos determinantes hoy: la chií,
la sufí, la feminista, la popular.
La extensión de los artículos depende de la complejidad conceptual o
de la variedad de matices contextuales de los términos, no necesariamen-
te de su peso en la cosmovisión del islam y/o del islamismo o de su prota-
gonismo léxico en la actualidad. Un sistema de remisiones a otros lemas
mediante signos tipográficos (* y →) permite al lector tejer una red de sig-
nificados más compleja de las acepciones tratadas en cada caso. En algunas
entradas («calendario», «chía», «islam», «islamismo», «mádhab», «sufismo»)
se aportan gráficos o cuadros sinópticos explicativos. Y al final de algunos
artículos caben observaciones sobre usos incorrectos, vacilantes o de interés
sociocultural, tanto de tipo semántico como morfológico, que se realizan
sin carácter exhaustivo.
En la adaptación fonética del vocabulario se ha optado por una trans-
cripción posibilista que lo acomode a la fonética española y facilite la escri-
tura por el hispanohablante. Han sido inevitables las simplificaciones y los
sacrificios, sobre todo con el árabe y el persa, pero se superan así los incon-
venientes tipográficos y fonéticos que la transliteración científica presenta
para el uso no especializado. En el índice terminológico final se recogen va-
riantes de transliteración de uso local islámico o que no siendo las propues-
tas por el diccionario gozan de cierta circulación en textos en español. No
obstante, se acepta una forma cuando el uso español la impone incontrover-
tiblemente, aun cuando vaya en contra de los criterios de adaptación segui-
dos (por ejemplo, «Caaba», «sharía»).
El diccionario se completa con una cronología final que traza la histo-
ria del islam político en sus catorce siglos, si bien se presta especial aten-
DICCIONARIO DE ISLAM E ISLAMISMO 14

ción a las últimas décadas del siglo xx y al siglo xxi. La bibliografía básica
por temas permite al lector interesado ahondar en las distintas materias que
aborda la obra.
En esta nueva edición se ha revisado y ampliado el material previo, se
han incluido acepciones más recientes y se han alterado algunos lemas (por
ejemplo, «gulenista» en lugar de «fethulahí»). Se han actualizado fechas, da-
tos y acontecimientos. Se han añadido veintidós lemas que o bien respon-
den a fenómenos recientes relacionados con el islam (por ejemplo, «burki-
ni»), o bien amplían el corpus del diccionario en aras de un reflejo mayor
de la diversidad cultural islámica (es el caso de entradas como «tatbir» o
«almajiri»). Se ha aumentado el índice terminológico final para permitir
una consulta más especializada. La base documental de prensa española que
completaba la anterior edición se ha suprimido en esta por criterio de la edi-
torial, a fin de reducir la extensión; también la información complementa-
ria derivada de ella.

Queda por mencionar que hemos atendido a los comentarios y sugeren-


cias de colegas, especialistas y estudiantes a la anterior edición del Diccio-
nario de islam e islamismo. Quiero dejar constancia de mi agradecimiento
a los profesores Fred Halliday (London School of Economics), cuya gene-
rosidad desbordante truncó su repentina muerte; Miguel Cruz Hernández,
Nadereh Farzamnia y Sabih Sadeq (los tres de la Universidad Autónoma de
Madrid); Maribel Fierro (CSIC); Joaquín Bustamante (Universidad de Cá-
diz); y Javier Barreda y Jesús Zanón (Universidad de Alicante), que me in-
dicaron, con sabiduría, defectos y omisiones. La deuda con Jáled Omrán al-
Zawam (Universidad de Alicante) ha aumentado en esta nueva edición. Y
Fernando Ramos (Universidad de Alicante) ha revisado amablemente cier-
tos datos y términos del texto, por lo que le estoy muy agradecida.
Sigo en deuda con muchos otros compañeros y amigos que siempre han
respondido con liberalidad a mis preguntas. En especial, tengo que recordar
al llorado Miguel Ángel Bastenier, de El País, por las conversaciones que
mantuvimos sobre el uso de esta terminología en el mundo periodístico en
español. Los estudiantes de la asignatura de Pensamiento Islámico que im-
parto en la UAM han sido lectores tan entusiastas como críticos del diccio-
nario, y su perspectiva queda ahora, espero, mejor integrada.
No menos importante para la revisión de la obra ha sido el desarrollo
de nuestro proyecto de I+D+i «Islam 2.0: marcadores culturales y marca-
dores religiosos de sociedades mediterráneas en transformación» (FFI2014-
54667-R) del grupo de investigación UAM-IEXCUL.
Por último, quiero agradecer a Alegría Gallardo, de la editorial Espasa,
las facilidades dadas para esta nueva edición. Y a Alejandro Sierra, director
de Trotta, su confianza.
Una vez más, a mi cargo quedan los posibles errores.

Madrid, 10 de junio de 2018


USO DE LA OBRA

orDen alfabético
El orden alfabético empleado es el universal, en el que no se consideran le-
tras los dígrafos ch y ll, que se alfabetizan c + h y l + l, respectivamente.
No se tiene en cuenta el artículo árabe (al-) ni el español, salvo en la
voz «Al-Ándalus».

lemas
A continuación de cada lema, si este no es término recogido en el DLE, se
indica la lengua de la que proviene (excepción hecha del árabe) y se da la
forma original cuando esta pertenece a una lengua que usa el alifato (árabe,
persa, urdu). Ejemplos: «nurcu (tur.)»; «dawa (‫« ;»)دعوة‬pir (per. ‫»)پير‬.

vocabulario
Los términos que son lemas del diccionario van en redonda siempre que
aparecen en el texto, aunque no estén aceptados como vocabulario español
por la Real Academia Española.
Los términos del vocabulario islámico que no son lemas van cursiva en
el texto; el índice terminológico final permite localizarlos.

remisiones
Un sistema de reenvíos relaciona los asuntos tratados en el diccionario.
Las remisiones son de dos tipos: se usa un asterisco en superíndice (*)
tras la primera aparición de un lema del diccionario en una entrada; se usa
una flecha (→) cuando el reenvío explica, amplía o matiza lo que se viene
tratando.
No llevan remisión los términos de aparición constante: «islam», «is-
lamismo», «musulmán», «sunna», «chía», «Dios», «Mahoma», «mezquita»,
«Corán», «hadiz», «sharía» y «árabe».

transcriPción
Se castellanizan fonéticamente las voces foráneas. Se intenta reproducir la
sustancia fónica de estas tomando en consideración las convenciones gráfico-
DICCIONARIO DE ISLAM E ISLAMISMO 16

fonológicas del español. El objetivo es que un hispanohablante articule el


vocablo de manera que se altere en la menor medida posible el reflejo de la
pronunciación original.
Se han de pronunciar todos los grafemas, incluidas las consonantes ge-
minadas y la h (mediante una aspiración similar al rasgo dialectal en Anda-
lucía o Canarias). La w se pronuncia a la inglesa.
En la adaptación del vocabulario árabe, persa y urdu se ha optado por
una transliteración simplificada del alifato en función de la lengua y la po-
sición silábica de las consonantes:

‫أ‬ vocal, si la tuviera ‫ز‬ z ‫ﭪ‬ v


‫ب‬ b ‫ﮊ‬ z ‫ك‬ k
‫پ‬ p ‫س‬ s ‫گ‬ g (gu)
‫ت‬ t ‫ش‬ ch/x ‫ل‬ l
‫ث‬ z/s ‫ص‬ s ‫م‬ m
‫ج‬ y/ch ‫ض‬ d/z ‫ن‬ n
‫چ‬ ch ‫ط‬ t ‫ه‬ h
‫ح‬ h ‫ظ‬ z ‫و‬ w/v/u
‫خ‬ j ‫ع‬ vocal, si la tuviera ‫ي‬ y/i
‫د‬ d ‫غ‬ g (gu) ‫ة‬ ø/t
‫ذ‬ d/z ‫ف‬ f
‫ر‬ r ‫ق‬ q/g

En los nombres comunes, no se gemina la transliteración de /‫ح‬/ /‫ش‬/ /‫ع‬/


/‫ل‬/ /‫ه‬/ /‫و‬/ /‫ي‬/ («muwahidín» y no «muwahhidiín»). Tampoco de consonantes
al final de palabra («hach» y no «hachch»).
En los nombres propios, se geminan siempre todas las consonantes, ex-
cepto la ya de los gentilicios (Yamal al-Din Ibn al-Mutáhhar al-Hilli).
En la vocalización, la cantidad vocálica se ha transformado en acen-
to prosódico, y se ha distinguido entre el vocabulario árabe y el persa y el
urdu, introduciendo en estos segundos las vocales /e/ y /o/, además de las
propias del árabe /a/, /i/ y /u/.
La tilde sigue las normas de la ortografía española.
Las oscilaciones vocálicas y consonánticas propias del intercambio léxi-
co entre las lenguas del ámbito islámico se han reflejado como variantes si
resultan significativas (por ejemplo, «waqf»/«vakif»).
Cuando el uso castellano ha impuesto una realización incontestable-
mente, la recogemos como lema, aunque no se atenga al sistema de trans-
cripción propuesto («salat», «aíd», «purdah»). Igual hemos hecho con reali-
zaciones locales del árabe («galabiya», «hogra»).
En el caso de nombres propios de curso internacional, se sigue la orto-
grafía más usual («Gaddafi»); en cuanto a los topónimos, se siguen las normas
de la Real Academia Española en su Ortografía de la lengua española (2010).
No se atestigua la asimilación de la /l/ del artículo árabe con determina-
das consonantes que la siguen, aun cuando esto distorsione la pronuncia-
ción de quienes desconocen el árabe. Se quiere con ello facilitar la ampliación
de información de nombres y conceptos en otras obras.
17 USO DE LA OBRA

Se prescinde de la declinación en los nombres propios y títulos, y se dan


en forma pausal los sintagmas. Se exceptúan la kunya con «Abu» (Abu Bakr/
Ali Ibn Abi Tálib) y las estructuras de rección nominal lexicalizadas («hoya-
toleslam»).
En la traslación de nombres propios y términos turcos, se han suprimi-
do los signos diacríticos propios del sistema gráfico de esta lengua.

citas
En las citas del Corán, se da el número de la azora seguido del de la ale-
ya (por ejemplo, C 2:256), lo cual se aleja de la práctica común entre los
musulmanes, que es mencionar el nombre de la azora, pero facilita la locali-
zación al lego. La numeración sigue la de la edición de El Cairo de 1923. La
traducción es la de Julio Cortés (Editora Nacional, Madrid, 21984).
En las citas del Hadiz, el nombre de cada compilador va seguido del nú-
mero del hadiz según las siguientes ediciones:
Bujari (Abu Abd Allah al-Bujari al-Yáfari): al-Yami al-sahih al-mujtasar
(ed. M. Dib al-Bagá), Dar Ibn Kazir, Beirut, 1987, 6 vols.
Múslim (Múslim Ibn al-Hachchach): Sahih Múslim (ed. M. Fuad Abd
al-Baqi), Dar Ihyá al-Turaz al-Arabi, Beirut, s. f., 5 vols.
Ibn Maya (Muhámmad Ibn Yazid Abu Abd Allah al-Qazuwini): Sunan
Ibn Maya (ed. M. Fuad Abd al-Baqi), Dar al-Fikr, Beirut, s. f., 2 vols.
al-Tirmidi (Hafiz Abu ‘Eisa Muhammad ibn ‘Eisa ibn At-Tirmidhi):
Jami‘ At-Tirmidhi (ed. Hafiz Abu Tahir Zubair ‘Ali Za’i; trad. inglés Abu
Khaliyl), Darussalam, Riad, 2007, 6 vols.
Ibn Hánbal (Áhmad Ibn Hánbal), al-Musnad (ed. Áhmad Muhámmad
Chákir), Dar al-Hadiz, El Cairo, 1995, 2 vols.
La traducción de los hadices es nuestra.

abreviaturas
ag. agencias m. muerto/muerta
beng. bengalí mag. magrebí
C Corán pas. pasto
ca. cerca de per. persa
chi. chino red. redacción
DLE Diccionario de la Lengua rus. ruso
Española s. f. sin fecha
ed. editorial / edición s. siglo
fra. francés ss. siglos
g. gobernó sua. suajili
guj. gujaratí tit. titular
hau. hausa trad. traducción
ind. indonesio tur. turco
ing. inglés urd. urdu
lit. literalmente vol. volumen
DICCIONARIO DE ISLAM E ISLAMISMO 18

signos
[ ] aclaración incorporada a una cita
* remisión a un lema
→ véase

DLE
Las referencias al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia
Española siguen la vigesimotercera edición (2014) en su versión electróni-
ca 23.1, 2017.
DICCIONARIO DE ISLAM E ISLAMISMO 16

fonológicas del español. El objetivo es que un hispanohablante articule el


vocablo de manera que se altere en la menor medida posible el reflejo de la
pronunciación original.
Se han de pronunciar todos los grafemas, incluidas las consonantes ge-
minadas y la h (mediante una aspiración similar al rasgo dialectal en Anda-
lucía o Canarias). La w se pronuncia a la inglesa.
En la adaptación del vocabulario árabe, persa y urdu se ha optado por
una transliteración simplificada del alifato en función de la lengua y la po-
sición silábica de las consonantes:

‫أ‬ vocal, si la tuviera ‫ز‬ z ‫ﭪ‬ v


‫ب‬ b ‫ﮊ‬ z ‫ك‬ k
‫پ‬ p ‫س‬ s ‫گ‬ g (gu)
‫ت‬ t ‫ش‬ ch/x ‫ل‬ l
‫ث‬ z/s ‫ص‬ s ‫م‬ m
‫ج‬ y/ch ‫ض‬ d/z ‫ن‬ n
‫چ‬ ch ‫ط‬ t ‫ه‬ h
‫ح‬ h ‫ظ‬ z ‫و‬ w/v/u
‫خ‬ j ‫ع‬ vocal, si la tuviera ‫ي‬ y/i
‫د‬ d ‫غ‬ g (gu) ‫ة‬ ø/t
‫ذ‬ d/z ‫ف‬ f
‫ر‬ r ‫ق‬ q/g

En los nombres comunes, no se gemina la transliteración de /‫ح‬/ /‫ش‬/ /‫ع‬/


/‫ل‬/ /‫ه‬/ /‫و‬/ /‫ي‬/ («muwahidín» y no «muwahhidiín»). Tampoco de consonantes
al final de palabra («hach» y no «hachch»).
En los nombres propios, se geminan siempre todas las consonantes, ex-
cepto la ya de los gentilicios (Yamal al-Din Ibn al-Mutáhhar al-Hilli).
En la vocalización, la cantidad vocálica se ha transformado en acen-
to prosódico, y se ha distinguido entre el vocabulario árabe y el persa y el
urdu, introduciendo en estos segundos las vocales /e/ y /o/, además de las
propias del árabe /a/, /i/ y /u/.
La tilde sigue las normas de la ortografía española.
Las oscilaciones vocálicas y consonánticas propias del intercambio léxi-
co entre las lenguas del ámbito islámico se han reflejado como variantes si
resultan significativas (por ejemplo, «waqf»/«vakif»).
Cuando el uso castellano ha impuesto una realización incontestable-
mente, la recogemos como lema, aunque no se atenga al sistema de trans-
cripción propuesto («salat», «aíd», «purdah»). Igual hemos hecho con reali-
zaciones locales del árabe («galabiya», «hogra»).
En el caso de nombres propios de curso internacional, se sigue la orto-
grafía más usual («Gaddafi»); en cuanto a los topónimos, se siguen las normas
de la Real Academia Española en su Ortografía de la lengua española (2010).
No se atestigua la asimilación de la /l/ del artículo árabe con determina-
das consonantes que la siguen, aun cuando esto distorsione la pronuncia-
ción de quienes desconocen el árabe. Se quiere con ello facilitar la ampliación
de información de nombres y conceptos en otras obras.
c

CAABA (‫ )الكعبة‬Edificación cúbica irre- asimismo, uno de los ritos del hach con-
gular (10 × 12 × 15 m aproximadamen- siste en tocar la Piedra Negra. La Caaba
te), recubierta con un paño negro reca- es el centro de la espiritualidad islámica:
mado (denominado «kiswa*»), situada se la denomina «el Ombligo del Mundo»,
en el centro de la Gran Mezquita de La «la Casa Antigua», y el espacio que la cir-
Meca*. En el ángulo oriental de la Caa- cunda es háram, zona sagrada que exi-
ba está incrustada la llamada Piedra Ne- ge del creyente el comportamiento más
gra, un grupo de pequeñas rocas basálti- puro (→ ihram).
cas circundadas por un anillo de plata.
La tradición atribuye la construcción CABILA Tribu, linaje.
de la Caaba a Abraham y su hijo Ismael, En el lenguaje coránico (C 49:13), las
que por mandato divino habrían le- cabilas o tribus árabes se oponen a las
vantado el primer templo dedicado al no árabes o chab* (‘pueblo’, en el senti-
Dios Único en el primer lugar creado do de colectividad no tribal). En caste-
por Dios, el mismo en que puso el pie llano, se ha usado preferentemente para
Adán al salir del paraíso. De hecho, a referirse a las tribus beréberes y bedui-
unos metros de la Caaba existen otros nas africanas.
dos vestigios estrechamente relacionados Aunque el islam acabó con el víncu-
con estos personajes: el llamado Maqam lo patrilineal como elemento social in-
Ibrahim (‘La estancia de Abraham’), una clusivo, sustituyéndolo por la pertenen-
roca en la que se dice que se conserva la cia religiosa, esto es, por el hecho de ser
huella del pie de Abraham, que se habría creyente y miembro de la umma*, en to-
subido a ella para edificar la Caaba, y el das las regiones islamizadas pervivieron
pozo de Zamzam, que Dios puso ante vínculos sociales previos asimilados a las
Agar para que pudiera dar de beber a su nuevas normas islámicas. La cabila es un
hijo Ismael cuando erraba en el desierto ejemplo de sustrato beduino reformula-
tras haber sido repudiada por Abraham do por el islam.
(→ agareno).
La Caaba como templo ritual es de CADÍ Juez; en los orígenes del islam,
origen preislámico (→ yahiliya). Con- autoridad encargada de ejecutar las le-
tenía los ídolos adorados por los árabes yes de la sharía interpretadas por los al-
(→ chirk), que Mahoma desalojó tras su faquíes*.
entrada triunfante en La Meca, si bien En época omeya* y abasí* (siglos vii-
mantuvo la sacralidad de la Caaba me- xiii), los cadíes eran nombrados por el
diante distintos rituales: es el lugar ha- califa* siguiendo una distribución te-
cia el cual los creyentes deben dirigirse rritorial, y ellos a su vez podían dele-
para hacer la salat* u oración ritual; a su gar esta autoridad. Era requisito teórico
alrededor se reúnen los peregrinos para para acceder al cargo una probada mo-
iniciar el hach* y en torno a ella se reali- ralidad que otorgara al individuo elegi-
zan las circunvalaciones rituales (tawaf*); do el respeto incuestionable de la comu-
CAfTáN 68

nidad. Aunque comenzó siendo un cargo lendario haciendo coincidir su inicio con
no remunerado, con el desarrollo admi- el del año lunar en que tuvo lugar la hégi-
nistrativo del Imperio islámico se impu- ra (16 de julio de 622), y no con la hé-
so la necesidad de una retribución. En gira misma. El 20 de noviembre de 1979
la actualidad, los cadíes, nombrados por se inauguró el decimoquinto siglo de la
los Gobiernos, desempeñan funciones de era islámica, llamada en castellano «de
jueces y notarios, no solo en lo tocante a la hégira».
la sharía, sino también con arreglo al de- La descompensación estacional que
recho positivo o qanún*. provoca un cómputo solo lunar, que ade-
En el islam de Asia Central, Afganis- más se ve alterado por un complejo sis-
tán y el subcontinente indio está exten- tema de años bisiestos, más las acomo-
dido el uso de qazi a modo de título de daciones que ha sufrido el calendario
prestigio que se otorga a los líderes de la cristiano, complican en extremo el esta-
comunidad, similarmente al de «jeque*» blecimiento de concordancias entre las
entre los árabes o en África. fechas de la hégira y las cristianas. Tra-
dicionalmente, unas tablas facilitaban el
CAFTÁN Vestimenta* a modo de túni- trabajo a los historiadores, aunque en la
ca, que cubre hasta el tobillo y tiene man- actualidad el cálculo se ha simplificado
ga larga y ancha. Es usada indistinta- gracias a los programas informáticos. De
mente por hombres y mujeres en todo forma aproximada, para convertir una
el Mundo Árabe, Turquía e Irán, y su teji- fecha islámica al sistema cristiano, hay
do va desde el más burdo al más lujoso. que dividir esta por 1,031 y sumarle 621
Es un atuendo tradicional, por lo que o 622, dependiendo del mes de que se
los islamistas lo reclaman como suyo y trate.
se apropian de él; sin embargo, no pien- El primer día de la semana es el do-
san lo mismo las clases populares, que lo mingo, que comienza a la puesta de sol
usan sin empacho. del sábado. La semana consta de siete
días, y aunque el viernes* es el día de la
CAÍD En el norte de África, goberna- oración comunitaria (→ salat) no era en
dor de una provincia. principio un día de asueto o festivo, si
Amén de esta acepción local, el térmi- bien en numerosos países islámicos así se
no tiene una lectura más global, pues de- haya instituido a efectos laborales tras la
signa al líder de un grupo o movimien- época colonial, en parangón con el do-
to político, sindical, cívico, o, incluso, mingo cristiano.
mafioso. Así, al fundador de Pakistán, Los nombres de los meses islámicos
Muhámmad Ali Jinnah (1876-1948), se provienen de los nombres árabes preislá-
le conoce como Quaid-i Azam (‘el Gran micos, que hacían referencia a las ocupa-
Dirigente’). ciones beduinas estacionales de acuerdo
con el ciclo solar, lo cual no tiene mu-
CALENDARIO El calendario islámico cho sentido en un calendario lunar como
es puramente lunar, se compone de 354 o el islámico. También preservó el islam el
355 días con doce meses de veintinueve carácter sagrado de cuatro meses de épo-
o treinta días y carece de intercalaciones ca preislámica –meses de tregua obliga-
que lo acompasen con el curso solar. A toria en las razias* entre las tribus–, los
ello alude el Corán (C 9:36-37). cuales se islamizaron como meses espe-
Aunque en vida de Mahoma el primer cialmente propicios para realizar pere-
día del cómputo islámico fue el de la cul- grinaciones menores o umras* y ayunos*
minación de la hégira*, la marcha de Ma- voluntarios (C 9:36).
homa de La Meca* a Medina* (ca. 24 de Los doce meses del calendario islámi-
septiembre de 622), en el año 637 el cali- co comienzan con el avistamiento de la
fa* Úmar (→ rachidí) sistematizó el ca- luna* nueva, y por tanto su inicio puede
69 C ALENDARIO

Cuadro 1. MESES DEL CALENDARIO ISLÁMICO

1. Muhárram. Es uno de los meses sagrados. El 1.º de muhárram abre el año is-
lámico, por conmemorarse el inicio de la Hégira*, y suele ser festivo. El día
10 se celebra la Achurá*.
2. Sáfar.
3. Rabí al-áwal, o rabí primero. El día 12 se tiene por el del nacimiento del Pro-
feta, el Máulid*.
4. Rabí al-zani, o rabí segundo.
5. Yumada al-ula, o yumada primero.
6. Yumada al-zania, o yumada segundo.
7. Ráyab. Es uno de los meses sagrados. En época preislámica imponía un pe-
riodo de tregua que facilitara las peregrinaciones*. La noche del 27 se cele-
bra, según la tradición, la ascensión de Mahoma a los cielos (→ mirach).
8. Chabán. El día 3 se celebra el nacimiento de Huséin, mentor de los chiíes. La
noche del 14 al 15 es la Lailat* al-Baraa.
9. Ramadán*. Mes en que comenzó la revelación del Corán (→ Lailat al-Qadr)
y de ayuno* obligatorio.
10. Chawal. La luna nueva del mes de chawal marca el fin del periodo de absti-
nencia y da pie a la Fiesta del Fin del Ayuno (Aíd* al-Fitr), que se prolonga
dos o tres días.
11. Dul qaada. Es uno de los meses sagrados.
12. Dul hichcha. Último mes. Es uno de los meses sagrados. Es el mes en el que
se realiza el hach*, que culmina el día 10 con la celebración del Aíd al-Ákbar
o Fiesta Mayor del islam. Los chiíes conmemoran el día 18 el Gadir al-Jum,
cuando Mahoma nombró a Ali* su sucesor.

variar según las latitudes, lo cual sigue más, todos los ritos, fiestas y tradiciones
siendo motivo de arduas disputas cuan- islámicas se rigen por el calendario lu-
do los fines centralistas de los Estados nar, que aún hoy acompasa el ritmo de
quieren primar sobre las tradiciones lo- las sociedades musulmanas. Sin embargo,
cales (por ejemplo, en la proclamación desde el siglo xix, en la mayoría de los
del comienzo del Ramadán*). La nece- países islámicos, a efectos comerciales e
sidad de precisión en el establecimiento incluso administrativos, se ha adoptado
del calendario dio lugar al gran desarro- el calendario europeo occidental. Nada
llo de la astronomía en la civilización is- más gráfico que la prensa para reflejar
lámica clásica. esta doble datación, como se puede ob-
A lo largo de los catorce siglos de his- servar en cualquier diario árabe, pakista-
toria islámica, este calendario lunar ha ní o indonesio, no así en los turcos, pues
convivido con otros calendarios solares desde 1917 Turquía adoptó oficialmente
que facilitaban el control de las labores la datación europea. Por el contrario, ni
agrícolas y, sobre todo, el cobro de im- siquiera países con pretensiones de una
puestos a ellas asociado. Es más, en socie- estricta islamicidad, como es el caso de
dades con un fuerte sustrato rural, como Arabia Saudí, han podido sustraerse al
en África o Indonesia, el calendario lu- empleo del calendario europeo en sus
nar no interfiere en los ciclos y celebra- relaciones internacionales, aunque sea
ciones estacionales, con los cuales se ha consignando siempre en primera instan-
amalgamado incorporando, por ejemplo, cia la fecha islámica.
oraciones basadas en el Corán. Por lo de-
C ALIfA 70

CALIFA Máxima autoridad espiritual de Delhi sí ostentaron este título duran-


y política según la formulación doctri- te los siglos xvi y xvii, el mismo tiempo
nal clásica del islam sunní. en que varios líderes de Bornu, en Áfri-
Jalífat rasul* Allah (‘vicario del envia- ca occidental, son también reconocidos
do de Dios’; → jalifa) se designó a sí mis- como califas.
mo Abu Bakr, primer dignatario islámico Desde 1924 no había existido califa
a la muerte de Mahoma (año 632). Des- alguno en el mundo islámico. Pero con
de entonces hasta 1924, el islam histórico la expansión del yihadismo* a finales del
contó siempre con al menos un califa que siglo xx, la reclamación de esta dignidad
ostentaba la autoridad política y espiri- ha ido cobrando actualidad. En 1996 fue-
tual sobre el resto, o parte, de la umma*, ron los talibanes* los que proclamaron
aun cuando solo fuera de manera simbó- emir* al-muminín, y con ello califa, a un
lica. En la figura del califa confluían la oscuro personaje conocido como Mulá*
legitimidad religiosa, como valedor de la Úmar. Y en 2014, en el contexto de la
fe islámica, y la política, en cuanto vale- guerra siria y la descomposición de Irak,
dor y administrador de la unidad de la otro casi desconocido, el iraquí Ibrahim
umma (→ califato). No obstante, el ca- Awwad Ibrahim al-Badri (n. 1971), apo-
lifa solo tenía poderes ejecutivos, desti- dado Abu Bakr al-Bagdadi y que se hacía
nados a velar por el cumplimiento de la descender de la estirpe del Profeta (→ sá-
legislación estipulada en la sharía, que, yid), fue proclamado califa por el consejo
elaborada por los alfaquíes, venía dicta- de la chura* del grupo Estado Islámico de
da en última instancia por Dios. Así, el Irak y Cham, que a partir de entonces se
margen de maniobra de los califas a lo autodesignó Estado Islámico. Si bien la
largo de la historia ha oscilado enorme- legitimidad de al-Bagdadi fue contestada
mente, siempre en difícil equilibrio con por la práctica totalidad de los musulma-
los poderes centrífugos de un extenso nes, el simbolismo de esta proclamación
imperio (emires*, sultanes* y máliks*) y no dejó de tener un amplio impacto en
los intereses gremiales de distintos esta- el imaginario colectivo tanto de los mu-
mentos político-sociales (ulemas*, alfa- sulmanes como de los no musulmanes,
quíes*, imames*). en la medida en que la figura del califa
En el ideario islamista, solo los cuatro sigue representando la gloria mundana
primeros califas (Abu Bakr, Úmar, Uz- de un islam unido.
mán y Ali), y no con igual peso, tienen No debe confundirse al califa con el
legitimidad como mentores de la umma: sultán, que solo es una autoridad política:
son los «califas rachidíes*», los ‘bien en- en un mismo lapso de tiempo han existi-
caminados’, frecuentemente llamados en do sin menoscabo doctrinal varios sulta-
la bibliografía euroamericana «califas or- nes (y emires y beys* y máliks), pero la co-
todoxos», todos elegidos por aclamación. existencia de varios califas en momentos
A partir de ellos, las disensiones doctrina- puntuales ha sido siempre conflictiva.
les (fitna*) desmembraron el ideal unita-
rio del islam. Baste recordar la conviven- CALIFATO Institución emanada del
cia de tres califas a finales del siglo x: el califa*. Por ende, periodo histórico y ju-
omeya* andalusí, el fatimí* egipcio y el risdicción bajo gobierno del califa.
abasí* de Bagdad. En cualquier caso, la Hasta su abolición en 1924, el califa-
abasí ha sido la dinastía califal por exce- to, cuya formulación como institución
lencia (de 750 a 1517), pues los sultanes política data del siglo xi, fue el modelo
otomanos* no asumieron el título de ca- de gobierno islámico propio de la sunna.
lifa hasta 1774 e insistieron en él como Si bien como referente espiritual la ins-
herramienta política con la eclosión del titución gozaba del refrendo de la desig-
panislamismo* a mediados del siglo xix. nación de Abu Bakr como «califa» por
Por el contrario, los sultanes mogoles* el mismo Mahoma (→ jalifa), más difi-
71 C A L I f ATO

cultosa fue la elección de los siguientes. wahabismo*), emprendió su propia lu-


Tras la elección del cuarto, Ali* Ibn Abi cha, bajo el lenguaje de la yihad y el em-
Tálib (g. 656-661), prendió la gran sedi- puje de su observancia qadirí*, contra los
ción o fitna* del islam, de la que resultó gobernantes de los Estados hausas nige-
la división entre los seguidores del fun- rianos. A su muerte, sus seguidores pro-
damento dinástico del poder representa- clamaron el Califato de Sokoto, especie
do por Ali (futuros chiíes) y los defenso- de confederación de emiratos que reco-
res de la tradición (futuros sunníes), que nocían al hijo de Dan Fodio, Muhámmad
propugnaban la fórmula tribal árabe del Bello (1781-1837), como emir* al-mu-
primus inter pares. A esta última se aco- minín y sultán*. Este movimiento de ac-
gieron los ricos mequíes, que viendo pe- tivación y reforma del islam abarcó toda
ligrar su control directo del poder, pos- el África Occidental Subsahariana (Bor-
tularon a uno de sus clanes, el omeya*. nu, Chad, Mali, Senegambia), donde se
En este enfrentamiento hubo una minoría convirtió en el núcleo de la resistencia al
que no aceptó ningún arbitraje humano, creciente colonialismo francés y británi-
se retiró de la contienda (de ahí su nom- co. A lo largo del siglo xix, la dinastía
bre, «jariyí*», ‘el que se aparta’) y abogó creada por los fulaníes gobernó el norte
por la elección del califa entre todos los de Nigeria e islamizó la región; es más,
miembros de la umma*. Con el triunfo y los descendientes de Dan Fodio siguie-
ascenso de los omeyas (661-750) fue fra- ron estando a la sombra del poder bajo
guando el califato como institución polí- el colonialismo británico (1903-1960) y
tica a la busca de referentes en la doctrina en los primeros años de la independen-
islámica, que culminó en época abasí*. cia. Incluso en la actualidad se conside-
Al-Mawardi (974-1058) formuló en ra al sultán de Sokoto (Ibrahim Muham-
su obra al-Ahkam al-sultaniya (Los prin- madu Maccido Dan Abu Bakr) el líder
cipios de la gobernación) las obligacio- espiritual de la comunidad de musulma-
nes del califa: la aplicación de la ley pro- nes nigerianos, y bajo su influencia doce
mulgando edictos o fetuas* y haciéndola de los treinta y seis Estados de la Repúbli-
cumplir como cadí*; la defensa y am- ca Federal de Nigeria han impuesto des-
pliación del territorio (→ yihad); la dis- de 1999 leyes supuestamente acordes con
tribución del botín* y el azaque*; y la la sharía (hudud*, herencia*, fiscalidad*)
supervisión del gobierno. Es notoria la que han provocado tensiones separatistas
ausencia de obligaciones espirituales en y demandas de inconstitucionalidad.
esta teoría clásica (→ hisba), que se reser- El panislamismo* hizo de la recupera-
van al imam* y por lo tanto son materia ción del vigor del califato una de sus ban-
de fiqh*, mientras que en su formulación deras, pero muy pronto surgieron diver-
moderna al califato se lo ha dotado de gencias en su seno sobre el modelo ideal
una simbología religiosa que lo convier- del nuevo califato: centralista y autorita-
te en trasunto de la unidad de la umma. rio en la visión turca del sultán otomano
Así, hasta el siglo xix distintos califatos, Abdulhamid II (g. 1876-1909); espiritual
tanto sunníes como chiíes, coexistieron y federal en la india, con el Khilafat Mo-
o se superpusieron ante la debilidad o vement (1919-1924). En el Movimien-
inexistencia de un poder central (coinci- to por el Califato se aprecia la fuerza
dieron en el tiempo los abasíes en Bag- simbólica de la institución. A raíz de la
dad, los omeyas en Al-Ándalus* y los fa- derrota otomana en la Primera Guerra
timíes* en El Cairo). Mundial, la defensa de la autoridad es-
En época moderna, el califato como piritual y temporal del sultán otomano
utopía unionista alimentó la lucha de Uz- como califa de todo el islam aglutinó a
mán Dan Fodio (1754-1817), un fulaní intelectuales indios de muy diverso sus-
que, en una época de corrientes puristas trato y tendencia, tanto a los formados
(fue contemporáneo del surgimiento del en el sistema educativo británico como
C A L I f ATO 72

a los formados en las madrasas* tradi- en este sentido, apoyó las emergentes de-
cionales: los hermanos de formación ali- mandas saudíes* de una codirección de la
garhí* Chaukat Ali (1873-1938) y Mu- umma desde los Lugares* Santos frente a
hámmad Ali (1878-1931), el deobandí* las pretensiones califales del rey de Egip-
Maulana* Mahmud Hasan (1851-1921), to Fuad I (g. 1917-1936) y a las que en
el periodista y académico Abul Kalam marzo de 1924 habían llevado al jerife*
Azad (1888-1958), e incluso a algunos al-Husáin (ca. 1853-1931) a declararse
de pertenencia chií, como el modernista califa en La Meca (en septiembre de ese
Sáyid* Amir Ali (1849-1928) o el mis- mismo año, las tropas wahabíes de los
mo agá* jan ismailí*. Al interpretar la ijwán* entraron en la ciudad y el jerife
desmembración del Imperio otomano y hubo de abdicar como rey de Arabia*).
la pretensión aliada de hacer desapare- Al-Sanhuri basaba la necesidad del cali-
cer el califato como un ataque al islam, y fato en la unidad de los musulmanes y
por ende una amenaza para la libertad de la preservación de la sharía, para lo cual
culto de los musulmanes indios, el Movi- preveía la existencia de un califa con au-
miento por el Califato consiguió que el toridad moral y religiosa que presidiría
islam se convirtiera en un motor panin- una liga de naciones en tanto se organi-
dio de solidaridad y movilización social y zaba el cuerpo ejecutivo y legislativo que
política musulmanas, poniendo de relieve aunara a todos los Estados.
las posibilidades germinales de la religión La necesidad del califato es asunto que
para la agitación nacionalista, que luego reaparece una y otra vez en la literatura
en la década de 1930 canalizó Muhám- islamista, en ocasiones bajo formulacio-
mad Ali Jinnah (1876-1948) a través de nes totalmente novedosas. Así, el Hizb
la All-India Muslim League (Liga Musul- al-Tahrir (Partido de la Liberación), que
mana Panindia). Sin embargo, el escaso se dice heredero del partido fundado en
eco de sus demandas ante los británicos y Cisjordania en 1952 por el jeque palesti-
ante el resto de los musulmanes, sumado no Taqi al-Din al-Nabahani (1909-1977),
a la abolición del califato el 3 de marzo pero que en la actualidad tiene ramifica-
de 1924 por la Gran Asamblea Nacional ciones por todo el mundo islámico y está
de la recién creada República de Turquía especialmente implantado en Gran Bre-
(→ kemalismo), acabó por diluir el movi- taña y Asia Central, ha desarrollado des-
miento, al que el nacionalismo turco lle- de la década de 1980 un ideario atípico,
gó a acusar de inmiscuirse en los asuntos que considera como obligación indivi-
internos de Turquía. dual de cada musulmán (→ fard) el apo-
Pero en el plano teórico, varias obras yo activo a la instauración de un califa-
y congresos (en La Meca* en 1924 y to que sería, y en ello reside la novedad,
1926, en El Cairo en 1926, en Jerusalén aterritorial, internacionalista y resultado
en 1931 y en Ginebra en 1935) debatie- del convencimiento, mediante la predica-
ron la llamada «cuestión del califato», ción o dawa*, de las distintas poblacio-
que había hallado novedosas aportacio- nes, incluso no musulmanas. Sus aren-
nes teóricas en al-Jilafa au al-imama al- gas son tan virulentas como su decisión
uzma (El califato o el imamato supremo, de no pactar con otros grupos islamistas
1923), de Rachid Ridá (1865-1935), y Le ni involucrarse en acciones armadas.
Califat: Son évolution vers une société des Pero sin duda el califato volvió a ser
nations orientale (1926), de Abd al-Raz- objeto de actualidad con la proclamación
zaq al-Sanhuri (1895-1971). Ridá propu- en Mósul en junio de 2014 de Abu Bakr
so un califato de urgencia, más de carác- al-Bagdadi (n. 1971) como califa. El Es-
ter circunstancial que fruto del ichtihad* tado Islámico de Irak y Cham, la orga-
y la chura* que él siempre había defendi- nización que en un principio le recono-
do, y cuya finalidad primera fue preser- ció como tal mediante una baia*, pronto
var la solidaridad entre los musulmanes; amplió sus expectativas territoriales con
73 C E M A AT

los juramentos de fidelidad de grupos yi- dotarse de un sistema de valores al mar-


hadistas de Yemen, Egipto, Libia, Ara- gen del Estado pero sin colisionar con sus
bia Saudí, Pakistán, Mali o Nigeria, antes leyes), sino hacerse reconocer a través de
vinculados a la organización al-Qaeda. una intervención educativa, social y cul-
El nuevo califa lo fue así del Estado Islá- tural no siempre reñida con las formas de
mico, a secas, que es como pasó a deno- la modernidad kemalista. En la década de
minarse el grupo. En una nueva pirueta 1980, al amparo de la nueva ley de vakif
conceptual integradora y a la vez supe- o sociedades de beneficencia (→ habús),
radora de la historia precedente, este ca- las cemaats hallaron una legitimidad ju-
lifato pasó a comprender un espacio sin rídica que les permitió cimentarse econó-
contigüidad territorial, sosteniéndose en micamente y tejer redes que conectaban
una suerte de identidad posmoderna. El los ambientes económicos con los polí-
califato de la organización del Estado Is- ticos y culturales. Cuando el Consejo de
lámico se basaba en una visión apocalípti- Seguridad Nacional impuso en febrero
ca del mundo y llamaba a sus seguidores de 1997 al Ejecutivo islamista de Nec-
a buscar refugio mirífico en él mediante mettin Erbakan (1926-2011) dieciocho
la hégira*, que ya no solo era física, que medidas que pretendían reinstaurar los
también, sino sobre todo mental, gracias grandes principios del kemalismo* (un
a las posibilidades que ofrecen internet y «golpe de Estado posmoderno» en ex-
las redes sociales de «estar» más allá del presión de sus detractores), el mundo de
lugar que se ocupa. las cemaats, y del islam turco en general,
cambió por completo. Las cemaats se en-
CELEBÍ (tur.) Título honorífico turco contraron con que el Estado ya no cerra-
con el significado de ‘sabio’. Se otorga- ba los ojos ante sus actividades, y que sus
ba hasta el siglo xx a aristócratas, letra- infraestructuras (escuelas, pensionados,
dos, jeques* sufíes e incluso al sultán*, mezquitas, bienes vakif) pasaban a estar
siempre en aposición al nombre; en la bajo control estatal. Un nuevo discur-
actualidad es un apellido frecuente en so islamista laicizante nació entonces.
Turquía. Las principales cemaats son la nurcu*,
su escisión gulenista* y el grupo suley-
CEMAAT (tur.) En Turquía, agrupa- maní surgido de la tariqa naqchabandí*.
ción religiosa de inspiración sufí cuyo ob- Todas ellas se hallan bien implantadas en
jetivo es reislamizar la vida de la Repúbli- Turquía y en Asia Central a través de su
ca. Las cemaats comparten nombre, que red de centros educativos y de una acti-
no ideario, con las yamaas* islamistas. va política editorial.
La organización de las cemaats pro- Las cemaats han nutrido la configu-
cede de la remodelación del patrón de ración partidista del islamismo turco, si
las cofradías sufíes (tekké), desmantela- bien no se han implicado directamen-
das por el Estado entre 1925 y 1930. te en la vida de los partidos, cosa que sí
Del viejo orden cofrádico perviven va- ha hecho la cofradía naqchabandí. Pero
rios elementos: la estructura jerárquica, su idiosincrasia ha entorpecido la orga-
el liderazgo de un jefe carismático y la nización y el funcionamiento de los par-
vida comunal como modelo cívico (→ fu- tidos islamistas. Los islamistas renova-
tuwa). Han desaparecido las ceremonias dores que en 2001 fundaron el Adalet
de dikr* y el sistema de iniciación carac- ve Kalkinma Partisi (Partido de la Justi-
terísticos de una tariqa*. A las cemaats no cia y el Desarrollo), liderado por Tayyip
les ha interesado promover un discurso Erdogan (n. 1954), denostaron a los an-
sobre la compatibilidad entre la tradición teriores partidos islamistas turcos por su
y la nueva sociedad surgida del kemalis- estructura de cemaat y a Erbakan, líder
mo*, tampoco litigar con el Estado (cada histórico de todos ellos, por abuso de
cemaat ha reinterpretado la sharía para una autoridad que concebía a la manera
ChAB 74

jerárquica y casi iniciática de los jeques- tica moderna, «chab» es, por un lado, si-
derviches clásicos y que condicionaba la nónimo de «nación», y por otro, antóni-
actividad toda del partido, en particular mo de «élite».
en lo tocante al funcionamiento demo- De su plural, chuub (‘pueblos’) se creó
crático de sus órganos y a la sucesión (Er- en el siglo ix un término, chuubiya, para
bakan fundó su propio nuevo partido con designar un movimiento reivindicativo
la vieja guardia: el Saadet Partisi, Parti- político y cultural de los pueblos islámi-
do de la Felicidad, de escasa repercusión cos no árabes (sobre todo persas) frente a
posterior). El Partido de la Justicia y el la hegemonía política árabe (→ muladí).
Desarrollo triunfó abrumadoramente en Ibn al-Muqaffa (c. 720-756), traductor-
las elecciones legislativas de 2002 y lo- autor de las fábulas indias recopiladas en
gró formar Gobierno en marzo de 2003, el Calila y Dimna, fue uno de sus prime-
tras superar distintas trabas administra- ros representantes; los polígrafos al-Yá-
tivas y judiciales; en 2014 Erdogan ac- hiz (776-869) e Ibn Qutaiba (828-889)
cedió a la presidencia de la república. Si lograron un sincretismo entre el legado
bien el Partido de la Justicia y el Desa- griego, el árabe y el persa sobre el que
rrollo se construyó contra el modelo de se asentaría el esplendor de la cultura
las cemaats, lo cual era una primicia, no araboislámica. El concepto de chuubi-
cortó sus lazos con ellas, y buscó mante- ya y su trasfondo de diversidad cultural
ner abierto el contacto con los gulenis- ha sido recuperado, en detrimento de su
tas y atraerse a los hombres de negocios acepción más nacionalista, por los defen-
de la Turquía asiática («los tigres anato- sores actuales de un humanismo árabe
lios»), que se cuentan entre los más im- supraislámico e integrador de las especi-
portantes activos de las cemaats. De la ficidades nacionales, como el poeta sirio-
mano de Erdogan, esta formación políti- libanés Adonis (n. 1930); por el contra-
ca protagonizó uno de los más atractivos rio, los islamistas más extremos ven en
experimentos de islamismo democrático, esta idea un sinónimo de separatismo y
y sus conversaciones con la Unión Euro- desintegración de la umma*.
pea para el ingreso de Turquía pusieron Hacia mediados del siglo xix, el tér-
en evidencia la debilidad del marco eu- mino «chab» fue usado por los pensado-
ropeo ante presiones internas naciona- res reformistas de la Nahda*, el renaci-
listas con ribetes xenófobos y antidemo- miento cultural árabe, en alusión a las
cráticos. No obstante, el golpe de Estado sociedades europeas y su historia con-
de julio de 2016 (→ gulenista) abrió una temporánea, especialmente a la Revolu-
etapa de represión y reformas legales que ción francesa. Ya en el siglo xx se natura-
parecen conducir a un moderno caudillis- lizó en el léxico político con la adopción
mo otomanista a Turquía, que tras un si- de las teorías nacionalistas en la lucha an-
glo de acomodos a las formas de la laici- ticolonial (→ watan). Resultado de ello
dad occidental mira a Oriente. es la designación de algunas cámaras par-
lamentarias con el nombre de Machlis*
CHAB (‫ )شعب‬Pueblo. al-Chab, correlato de las asambleas na-
En su acepción primigenia, este térmi- cionales europeas. El pensamiento mar-
no significaba ‘pueblo’ en cuanto grupo xista árabe del periodo de entreguerras,
humano caracterizado por una pertenen- y sobre todo el posterior a la Segunda
cia territorial de tipo sedentario, es decir, Guerra Mundial, agregó al concepto de
distinta a la prístina árabe (→ qaum), de «chab» sus connotaciones revoluciona-
tipo nómada y familiar. En el Corán solo rias, con lo que sirvió para bautizar par-
aparece una vez (C 49:13), en oposición tidos y rotular manifiestos.
a «cabila*», lo cual parece establecer una En la actualidad, las distintas corrien-
distinción entre la pertenencia territorial tes islamistas prefieren el término «ya-
y la étnica o tribal. En su acepción polí- maa*» para referirse a la misma realidad
75 ChADOR

que desde el siglo xix venía designando fica que cuenta con distintas ramas con
«chab», con manifiesta voluntad de mar- tradiciones y nombres propios –darqawí,
car diferencias respecto a la línea laica. yusufí, tachrutí, hamidí, burhaní, yazu-
Aun así, es término recurrente del discur- lí–, distribuidas por casi toda África, el
so del yihadismo*, que se caracteriza por Máxreq, Yemen, China, Sri Lanka y Eu-
la amalgama de sus fuentes de autoridad ropa del Este. Algunas, como la burha-
y recursos expresivos. Este eclecticismo ní, son también muy activas en la Unión
se debe a dos motivos: la formación no Europea y Estados Unidos.
especializada en ciencias religiosas de los Los chadilíes destacan, frente a otros
líderes del movimiento, y la educación de sufíes, por su individualismo y por no
su público, también heteróclita. denostar el bienestar material. Con otros
sufíes, como los tiyaníes*, comparten una
CHABBIHA (‫ )شبيحة‬Voz coloquial con veneración extrema por la baraca* de
que se designa a las milicias paramilitares sus jeques, a los que visitan asiduamente
y mafiosas que durante la guerra de Siria mientras están vivos, y cuando mueren,
(2012-) han operado a favor del régimen mediante ziyaras* a sus zagüías*. Si bien
de Bachar al-Ásad (2000-). la Chadiliya no ha sobresalido como gru-
Su origen se remonta a la década de po de presión política, ha habido chadi-
1980 y está ligado a la familia alauí* del líes insignes entre las élites de sus corres-
presidente sirio y sus turbios manejos pondientes regiones, a menudo con un
de contrabando en la zona de Lataquia. talante reformista, integrador de lo sufí
Aquellas chabbiha fueron prácticamen- en el islam oficial y la vida cotidiana.
te desmanteladas en los noventa por su
radicalización criminal. Con la guerra, a CHADOR Túnica femenina habitual-
partir de 2012 sunníes y cristianos se su- mente de color negro, que va prendida
maron a las chabbihas más cercanas al ré- a la cabeza y cae hasta los pies envolvien-
gimen alauí, que infiltradas entre la po- do todo el cuerpo.
blación son temidas por sus extorsiones Era una prenda tradicional de uso fre-
económicas además de por su mencio- cuente en público entre las iraníes: en
nado carácter criminal. Diferentes orga- 1926 Reza, primer sah* pahleví (g. 1925-
nizaciones internacionales les atribuyen 1941), prohibió el uso del chador junto
asesinatos de civiles en masa. con el de otros atavíos tradicionales, y de-
No existe unanimidad sobre el origen cretó la obligatoriedad de la vestimenta
de la palabra, que, por un lado, remite a occidental para toda la población, medida
la idea de ‘sombra, fantasma’, y por otro derogada al poco tiempo tras tumultuosas
al término de argot con que se designa- revueltas. A partir de la década de 1960,
ba un tipo de vehículo Mercedes habitual su uso fue decayendo en las zonas urba-
entre las chabbiha de los años ochenta. nas, pero la Revolución Islámica (1979)
dictaminó que fuese indumentaria obli-
CHADILÍ (‫ )الشاذلية‬Orden sufí que tiene gatoria de las mujeres* en Irán, situación
por epónimo a Abul Hasan Ali al-Chádi- que se mantiene en la actualidad aun con
li (1196-1258), autor de varias plegarias cierta relajación en su forma y diseño.
muy populares que han pervivido has- El chador no siempre es igual, ni se
ta la actualidad en forma de devociona- usa de la misma manera, ni es solamente
rios, como el Daláil al-jairat del imam* negro. Presenta equivalentes en las distin-
al-Yazuli (m. 1465). tas regiones islámicas: abaya*, buibui*,
Las doctrinas de la Chadiliya se com- milaya*, jaique*. En Pakistán se deno-
pilaron con su tercer jeque*, Áhmad Ibn mina chadri a una prenda muy similar,
Ata Allah al-Iskandari (m. 1309), cuyas que recibe el nombre de chadra en las
máximas colaboraron a la divulgación lenguas de las ex repúblicas soviéticas
de la tariqa*. Es una orden muy prolí- (→ vestimenta).
ChAfIí 76

CHAFIÍ (‫ )المذهب الشافعي‬Una de las cua- cias personales de opinión –apoyadas en


tro escuelas jurídico-doctrinales (mád- un dicho del Profeta motivo de discordia
hab*) del islam sunní, fundada por el por su débil transmisión y el contexto en
imam Muhámmad Ibn Idrís al-Cháfii que se produjo: «Las diferencias en mi
(767-820), su epónimo. comunidad son un signo de la gracia de
A al-Cháfii se le considera el fundador Dios»–. Pero las divergencias debían cir-
de la ciencia jurídica islámica (fiqh*) por cunscribirse siempre a los límites del mé-
haber sistematizado el uso de las fuentes todo instaurado, de modo que al-Cháfii
y sus límites en un tratado con el títu- se opuso tanto al ray* (opinión de una
lo genérico de al-Risala (El tratado). Su autoridad jurista) como a la teología es-
obra fundamental, en varios volúmenes, peculativa (kalam*) que ya comenzaba a
se titula Kitab al-um (El libro matriz). gestarse en su época. El jurista chafií de
En ella pretendió sentar las bases comu- autoridad indiscutida en la actualidad es
nes del derecho, de modo que se reduje- el imam al-Nawawi (1233-1277), autor
ran las divergencias entre los alfaquíes* de varios tratados y del mejor compen-
y se hiciera posible la apertura jurídica dio de fetuas chafiíes Minhach al-talibín
a los usos locales, aceptando solo como (Método de los que se forman en las cien-
base para la interpretación racional del cias islámicas).
derecho islámico (ichtihad*) el Corán, Por el número de adeptos, la escuela
la sunna de Mahoma, el consenso (ich- chafií es en la actualidad la segunda en
má*) y la analogía (qiyás*), que pasaron a importancia, tras la hanafí*; domina en
convertirse en las fuentes del fiqh. Dese- Egipto, Oriente Próximo, África Orien-
chó métodos aceptados por otras escue- tal, Yemen y Sudeste Asiático (Indonesia,
las, como la discrecionalidad (istihsán*), Malasia, Tailandia y Filipinas).
las prácticas de la comunidad primera
de Medina*, los dichos de los compañe- CHAHADA (‫ )شهادة‬Fórmula con que se
ros de Mahoma o sahaba*, o el interés atestigua la profesión de fe islámica; reza:
público (maslaha*). Esta sistematización La ilaha ilá Allah wa-Muhámmadu rasulu
básica facilitaba la creación de una iden- Allah (‘Solo hay un Dios y Mahoma es su
tidad musulmana por encima de las es- enviado’). La chahada es el primer* pilar
pecificidades árabes originarias. Así, la del islam y la palabra por excelencia del
escuela chafií fue el sistema jurídico ofi- musulmán, de ahí que en el islam asiático
cial del califato abasí*, y sus mercaderes no árabe tenga por sinónimo frecuente el
lo extendieron por las costas del océa- término kalima (‘palabra’).
no Índico. Al proferir la chahada (lit. ‘testimo-
La jurisprudencia chafií se distingue nio, certificado’), el creyente reconoce
por recurrir sistemáticamente a los ha- la unicidad de Dios (→ tauhid) y afirma
dices de Mahoma, pero propiciando una la misión profética de Mahoma. Son de
suerte de lógica analógica que redunda hecho dos alegatos, de ahí que también
en la elaboración de comentarios que re- se la conozca como al-chahadatán, ‘los
interpretan los compendios anteriores y dos testimonios’. En el contexto tempo-
proporcionan cierta vitalidad en la reso- ral de la revelación coránica, la primera
lución de problemas nuevos. Así, ya en frase de la chahada combatía el carác-
su tiempo originario rechazaba el uso de ter politeísta de la Arabia* preislámica
la violencia en el hogar. El sistema chafií (→ chirk), mientras que la segunda de-
podría calificarse, frente al de las otras fendía la misión de Mahoma al tiempo
tres mádhabs, de posibilista: al-Cháfii in- que la situaba en la línea profética abra-
cluía en el ichmá a la comunidad entera, hámica del judaísmo y el cristianismo
no solo a la élite gobernante (→ ahl al- (→ nubuwa). Desde un punto de vista
hal wa-l-aqd) o los juristas de abolengo doctrinal, la chahada sintetiza la esencia
medinés o mequí, y defendía las diferen- de la religión islámica: por un lado, su ne-
77 ChAhID

cesaria pronunciación, aun cuando sea en Es también un gesto reivindicativo muy


voz apenas audible, materializa el esfuer- característico de ciertos islamistas, espe-
zo que realiza el hombre para ser siem- cialmente en circunstancias de persecu-
pre consciente de la presencia de Dios; ción o autoafirmación; por ejemplo, lo
por otro, ancla esta presencia en la histo- hacían los miembros del grupo egipcio
ria, puesto que a Dios se le conoce a tra- Al-Yamaa al-Islamiya (Agrupación Islá-
vés de la Revelación hecha a Mahoma. mica) enjaulados ante el tribunal militar
La chahada es la fórmula con que se que los condenó a muerte por el atenta-
certifica la entrada del individuo como do de Lúxor de 1997.
creyente en el islam. Es lo primero que En el derecho procesal islámico, «cha-
oye un musulmán, pues se le susurra al hada» es el testimonio legal aceptado
oído derecho al recién nacido a modo de como prueba. Requiere que dos varones
adán* o llamada a la oración, y también musulmanes (o un varón y dos mujeres)
debe ser su última palabra antes de mo- de probado carácter (adl) declaren que
rir. Como fórmula de conversión, se re- lo sostenido por la acusación o la defensa
monta a Jadiya, la primera mujer de Ma- es verdad. Los no musulmanes, cuya in-
homa y la primera persona que abrazó el tegridad religiosa es cuestionada, no son
islam. A tal efecto, debe pronunciarse al válidos como testigos (→ chahid), mien-
menos ante dos testigos (→ chahid) y en tras que el testimonio de una mujer vale
lengua árabe (como toda locución ritual la mitad que el de un varón.
islámica). La profesión de fe es el úni-
co trámite doctrinal para la conversión CHAHID (‫ )شهيد‬Mártir, caído.
al islam, pero a efectos administrativos «Chahid» es un término coránico que
(como el visado para el hach* o el ma- significa ‘testigo fidedigno, persona ga-
trimonio*) el nuevo musulmán demues- rante ante los demás’, y ello por su ejem-
tra su conversión mediante un certifica- plaridad como musulmán, hasta el punto
do que le expide su propia comunidad, de que Dios es el chahid inapelable, esto
habitualmente agrupada en torno a una es, el garante supremo (C 5:117, 6:19,
mezquita y que, según la escuela jurídi- 10:29, 13:43, 17:96, 22:17). Es chahid
co-doctrinal, suele demandarle también aquel que cumple con todas las implica-
otros requisitos, como haber realizado en ciones de la chahada*, la profesión de
público alguna salat* u oración precepti- fe islámica, llegando, si ha lugar, a dar
va y estar dispuesto a entregar el azaque* la vida, es decir, a convertirse en mártir
que le corresponda. (nótese que en árabe «testigo» y «mártir»
La salmodia de la chahada es una fór- son acepciones de un mismo vocablo).
mula pía presente en todos los rezos e El que muere mártir está libre de man-
invocación cotidiana en boca del mu- cha (→ muerte), y es por tal motivo en-
sulmán, especialmente su primera par- terrado en sus propias ropas, sin necesi-
te. En la religiosidad popular, la cha- dad de las abluciones preceptivas según
hada se considera la llave del paraíso*, el ritual funerario (gusl*) ni de oración
y su repetición es una forma de solicitar específica (salat al-yanaza*); además, va
la intercesión de Mahoma en favor del directo al paraíso*, sin aguardar al jui-
creyente. En ocasiones, y con carácter cio* final, pues su fe ya ha sido suficien-
simbólico, se profiere con el índice de temente probada.
la mano derecha enhiesto, en referencia Entre los sunníes, a partir del Hadiz
al Dios uno, fundamento del islam, y a se ha desarrollado una taxonomía doctri-
lo largo de la historia islámica este sim- nal del chahid. Son chahides: los niños;
ple gesto ha permitido a los musulmanes quienes mueren durante el hach*; los que
reconocerse en toda circunstancia (es el padecen una enfermedad especialmente
caso de los moriscos*, criptomusulma- dolorosa; o las víctimas de desastres natu-
nes de la España de los siglos xvi y xvii). rales y catástrofes. En cuanto a los caídos
ChAhID 78

en la lucha por el islam, existe una tradi- usó el acicate del martirio en defensa de
ción según la cual Sumaiya habría sido la la República Islámica, hasta el punto de
primera chahida, la primera persona que que se promovió una fundación especí-
murió dando testimonio del islam. Esta fica para velar por las necesidades de las
mujer, esposa de Yásir, un esclavo liberto familias de los chahides.
que fue uno de los primeros compañeros En su uso político contemporáneo,
de Mahoma, fue asesinada hacia el año las connotaciones del término «chahid»
615 por uno de los más enconados ene- no fueron primera o exclusivamente is-
migos del Profeta, Abul Yahl, que com- lámicas, sino más genéricas, cercanas al
pelía a los más débiles a volver al politeís- significado de ‘caído en defensa de una
mo (chirk*). Ya en Medina*, en las luchas causa’. En este sentido ha sido un térmi-
de los primeros musulmanes contra los no usado no solo por los musulmanes,
politeístas y los mequíes, los nuevos caí- sino por otras comunidades confesiona-
dos adquirieron el estatuto de chahides. les en estrecha convivencia con el islam.
Con estos antecedentes, la calidad de Así, en los enfrentamientos que rodearon
chahid en cuanto ‘fallecido por la causa la creación de Pakistán en 1947, los líde-
del islam’ ha estado a expensas de las teo- res sijes llamaron a sus correligionarios
rías sobre la obligación (fard*) de la yi- a alistarse en los chahidi yathas, destaca-
had*: el que cae en cumplimiento de este mentos militares que organizaron y per-
deber es también un chahid y como tal petraron los asaltos a pueblos y convoyes
irá directamente al paraíso. Pero el Co- de refugiados musulmanes. En el ámbi-
rán en ningún momento azuza por ello to islámico, fue ilustrativa a este respecto
al martirio; la referencia más explícita es la guerra de Liberación argelina (1954-
la inconcreta aleya* 3:169: «Y no pen- 1962), a cuyas víctimas se conoce como
séis que quienes han caído por Dios ha- chuhadá (plural de «chahid»), por lo que
yan muerto. ¡Al contrario! Están vivos y la Argelia independiente recibió en ára-
sustentados junto a su Señor». Tampoco be el apelativo honorífico de «el país del
ha formado parte de la tradición islámi- millón de chuhadá». Pero, al igual que
ca la búsqueda deliberada de la muerte* en el caso del término «muyahidín*», las
en el combate, sino que la cualidad de connotaciones nacionalistas e islamistas
mártir ha sido siempre sobrevenida. de «chahid» han ido entrelazadas, agudi-
Entre los chiíes, Ali*, asesinado en zándose las segundas a medida que avan-
Kufa en 661 a manos de un jariyí*, inau- zaba el siglo xx.
guró la tradición martirológica de sus Con la emergencia del grupo Hizbo-
imames*. Pero es Huséin, nieto de Ma- lá* en Líbano en la década de 1980, se
homa y tercer imam, muerto en la batalla adoptó una nueva táctica de resistencia:
de Kerbela (680), el chahid chií por exce- la de las amaliyat chahidiya (‘operacio-
lencia, y su martirio se rememora en los nes de martirio’), llamadas por algunos
ceremoniales penitenciales de la Achu- medios informativos árabes amaliyat in-
rá*. Las tumbas de los imames reciben tihariya (‘operaciones suicidas’), en un
de este modo el nombre de «máchhad*» claro intento de deslegitimarlas desde la
(‘lugar del chahid’). El arraigo del culto denominación misma. Estas operaciones
al martirio entre los chiíes fue utilizado casaban con la cultura chií del martirio. A
como arma política en las manifestacio- partir de este contexto chií la figura del
nes y enfrentamientos contra el régimen chahid suicida se incorporó a la lucha
del sah* de 1977-1978, lo cual supieron palestina de liberación nacional (fueron
aprovechar los ayatolás* para apunta- pioneras las operaciones de Hamás a raíz
lar su régimen islámico y trasladar ha- de la matanza israelí en la Mezquita de
cia lo estrictamente confesional una acti- Abraham, en Hebrón, en 1994) y se fue
tud que había sido cultural. En la guerra naturalizando en la estrategia de los mo-
Irán-Irak (1980-1988), el nuevo régimen vimientos armados sunníes del yihadis-
79 ChAIjí

mo*, hasta el punto de que está despla- consecuencia lógica es que las operacio-
zando al concepto clásico de chahid. Sin nes suicidas representan una táctica es-
embargo, conviene distinguir netamente tablecida, publicitada y ennoblecida me-
entre unos y otros chahides suicidas, dis- diante la difusión del video apologético
tinción que se funda en la diferente acep- del suicida.
tación social que hallan: mientras que los En cualquier caso, una férrea res-
chahides palestinos o libaneses reciben el tricción del vocablo «chahid» al univer-
reconocimiento de su medio familiar y, so islamista es por demás incorrecta:
en muchas ocasiones, son su orgullo, los por ejemplo, buena parte de los chahi-
nuevos chahides del yihadismo han roto des palestinos pertenecen a organizacio-
con los suyos y, prácticamente, con el nes no confesionales o ni siquiera son
mundo musulmán al que pretenden re- musulmanes.
presentar y redimir.
Los ideólogos del terrorismo yihadis- CHAIJÍ (‫ )الشيخية‬Rama de la chía duo-
ta han reformulado la voluntad de sacri- decimana* que parte de las doctrinas del
ficio personal del ideario islámico: re- místico bahreiní Áhmad al-Ahsái (1753-
beldía, fe y martirio son los tres estadios 1826).
por los que ha de pasar un joven chahid. Toma su nombre del título de «jeque*»
Además, entre los terroristas yihadistas (en árabe chaij) de este teólogo, que sos-
el martirio ha dejado de ser un medio tenía que la resurrección es un estado es-
de lucha contra los no musulmanes para piritual más que físico, y al que condena-
convertirse en uno que se alza contra la ron los ulemas* más oficialistas del Irán
propia comunidad. Para ello, se reinter- de su tiempo, que le obligaron a alejar-
pretan los textos sagrados (el Corán y el se de cualquier centro de poder chií. Sus
Hadiz) de acuerdo con una filosofía de la doctrinas estaban influidas por las teo-
praxis que prima la acción política sub- rías ajbaríes*, que negaban a los muchta-
versiva y rechaza los principios de au- hidines* su autoridad como intérpretes y
toridad basados en la tradición y la paz mediadores (→ usulí): al-Ahsái rechazó
social (→ fitna): el martirio se convier- la división entre muchtahidines, o perso-
te de esta manera en la forma última de nas versadas en la sharía, y legos (muqali-
devoción a Dios, en la cumbre de la yi- dines), o seguidores acríticos de las pau-
had y el sello distintivo del militante, y tas marcadas por los primeros, y estipuló
la muerte en defensa de una causa, aun que todo creyente había de ser conscien-
si se azota a las propias sociedades mu- te de su religiosidad y que, conveniente-
sulmanas, en instrumento político y ve- mente guiado en su práctica meditativa,
hículo de salvación eterna. también él podía acceder (ser bab) a la
La principal contribución teórica al presencia del imam* oculto (→ gaiba).
culto al martirio entre los sunníes radica- Este fue el punto de partida de una nue-
les actuales es obra de Abd Allah Azzam va escisión duodecimana, que dará lugar
(1941-1989), pues si bien los beneficios al babismo*.
del martirio se ponderan en los tratados Las doctrinas visionarias de al-Ahsái
de teología clásicos, no habían sido resal- eran deudoras del sincretismo religioso
tados modernamente por los sunníes. Az- de los dos grandes místicos del islam, Chi-
zam privilegia la concepción social y se- hab al-Din Yahya al-Sohravardi (ca. 1154-
cular del chahid, y deja en manos de Dios 1191) y Muhyi al-Din Ibn Árabi (1165-
su destino escatológico, que no compe- 1240). Sus seguidores las atemperaron,
te a los hombres; sin embargo, conside- e insistieron en su apego a la chía duo-
ra que el estatuto de mártir lo otorga la decimana y en su seguimiento doctrinal
sanción de los propios jeques yihadistas. del fiqh* de al-Hilli (1250-1325) y la teo-
Tras Azzam, el de chahid es un concep- sofía de Mulá Sadra (1571-1640). Pero
to central en la literatura yihadista, y su los mulás* siempre han condenado a los
ChAITáN 80

chaijíes. A lo largo del siglo xix, los chai- chaitanes que intentan seducir al creyen-
jíes flirtearon con la dinastía imperial de te, corromper sus principios morales y cí-
los Qáyar (g. 1779-1925) y sufrieron, vicos y enrolarle en el hizb* al-chaitán,
además de la de los babíes, la escisión el partido de los que combaten contra el
conocida como Rukniya, en referencia a hizbolá* (‘el partido de Dios’). En la vi-
un nuevo pilar (rukn en árabe) que de- sión del salafismo*, el hizb al-chaitán se
fiende el carácter hereditario del cono- convierte en una categoría ontológica,
cimiento iniciático y es tenido por apó- que en la versión extrema sustentada por
crifo por la rama mayoritaria. En 1980, los yihadistas se trasmuda en el espacio
al año siguiente del triunfo de la Revo- del dar* al-harb, el territorio hostil al is-
lución Islámica en Irán, el máximo líder lam, sito incluso en las mismas socieda-
chaijí, Abd al-Ridá Jan Ibrahimi, fue ase- des musulmanas y contra el que es impe-
sinado, y su sucesor, Ali Musawi, trasladó rativa la yihad*.
la sede central de la comunidad a Baso-
ra y posteriormente a Kuwait, en don- CHÍA (‫ )شيعة‬Sistema doctrinal islámico
de sobrevive. que suma al credo principal del islam, el
tauhid*, la creencia en la misión de los
CHAITÁN (‫ )شيطان‬Satán, demonio. imames* descendientes de Ali*: en ori-
En el Corán, «al-Chaitán» puede es- gen, la expresión era «chía de Ali», pues
tar referido a Iblís, el ángel desobedien- «chía» significa literalmente ‘conjunto de
te que fue expulsado del paraíso* y ten- adeptos o partidarios de una causa’.
tó a Adán (C 20:120), o bien aparecer en Las tensiones acerca de la legitimidad
plural (chayatín) y designar a una suerte en la sucesión de Mahoma, soterradas
de cohorte que lo rodea. Incluso puede desde su muerte en el año 632, afloraron
ser un yin*, una especie de genio. Pero, tras el asesinato en 656 del tercer califa
igualmente, en determinados pasajes es la rachidí*, Uzmán Ibn Affán. Se enfrenta-
representación del mal abstracto (C 2:14, ron dos posturas. Los comerciantes me-
15:17, 19:83). quíes, partidarios de la fórmula tribal del
A diferencia de la escatología cristia- primus inter pares, apoyaron las preten-
na, para la islámica el demonio no está siones de una rama de la tribu quraichí*
en el infierno*. Dios le reserva este cas- liderada por Muáwiya (ca. 605-680); con
tigo para el Día del Juicio* Final, y él, el tiempo se les conocería como «sun-
mientras, con sus malas artes, se dedica níes», esto es, seguidores del ejemplo
a poner a prueba la fe de los hombres. (sunna) de Mahoma. La familia directa
Por eso es importante estar a salvo de sus del Profeta, encabezada por su yerno y
tentaciones: mientras que la religiosidad primo, Ali Ibn Abi Tálib (m. 661), defen-
popular recomienda todo tipo de exor- dió una legitimidad de tipo dinástico que
cismos y amuletos (→ tamim), la tradi- no solo entrañaría la sucesión política,
ción sostiene que se evitan males mayo- sino también la espiritual, pues Mahoma,
res si se recita la basmala* en el oído del su hija Fátima, su yerno Ali y la descen-
recién nacido o se susurran las dos últi- dencia de estos compartirían un carácter
mas azoras del Corán cuando se siente inmaculado (isma) solo propio de los na-
el peligro. bíes* o profetas*: de este modo surgió la
En el discurso islamista, el chaitán doctrina del imamato*. En esta disputa,
toma cuerpo en las entidades e ideolo- conocida como Gran Fitna* o sedición
gías que apartan al creyente de la vía rec- del islam, participó otro grupo que acabó
ta, de su deber primero de seguir la sha- por separarse de los partidarios de Ali:
ría. Los Estados Unidos, el capitalismo, el jariyí*. En puridad, se puede hablar
el sionismo, el materialismo, el positivis- de movimiento chií a partir de la muer-
mo (y en su día la Unión Soviética, el co- te violenta de Huséin (año 680), segundo
munismo o el marxismo) son los nuevos hijo de Ali, cuando sus seguidores, pesa-
81
Cuadro 2. RAMIFICACIONES DE LA CHÍA

Las fechas corresponden al momento aproximado en que se materializa la escisión.


* Grupos considerados no islámicos en la actualidad.

CHIÍES
680

ZAIDÍES
713
SEPTIMANOS O ISMAILÍES
ALAUÍES/ALEVÍES O NUSAIRÍES 765
868
qármatas
899 fatimíes
911

DUODECIMANOS O IMAMÍES muhammad-sahíes /


941 drusos
1017 qasim-sahíes
1311

usulíes nizaríes
1524 mustalíes 1094
1094
joyas
siglo XIV
ajbaríes chaijíes tayibíes
1722 1806 1130

babíes*
1844
bohras (daudíes) sulaimaníes
1591 1591
bahaíes* azalíes*
1850 1850
ChíA
ChíA 82

rosos por no haberse atrevido a defen- creyente: las visitas a sepulcros y mau-
derle, se manifestaron abiertamente en soleos (ziyaras*), las ceremonias como
Kufa y reclamaron que el poder volvie- la taziya* y las festividades luctuosas
ra a «la gente de la Casa» (ahl* al-Bait*) (→ Achurá) centran la devoción chií.
mediante una sucesión por designación Las diferentes opiniones sobre la de-
entre los descendientes de Mahoma: se- signación del imam, así como la variedad
gún ellos era nas (aseveración explícita de doctrinas filosóficas y teológicas que
en el Corán) la designación por Mahoma los chiíes elaboraron desde muy tempra-
de Ali como su sucesor, por lo cual lla- no a partir de la lectura esotérica de los
maron así el nombramiento de un imam textos, condujeron a la fractura de la chía
por su antecesor. Se instituyó con ello la en varias ramas (→ cuadro 2). Cuatro
línea esotérica de la profecía en la figu- son las principales que perviven: la chía
ra de los imames, en la que Huséin (al- duodecimana* o imamí, la chía septima-
Husáin Ibn Ali) era el tercero, tras su pa- na o ismailí*, los alauíes* y los zaidíes*.
dre, Ali, y su hermano Hasan (al-Hasan Existen además varios grupos y subgru-
Ibn Ali). Desde entonces, los creyentes pos dentro de ellas, principalmente en-
chiíes gustan llamarse «los de la gente de tre los ismailíes (qármatas* y fatimíes*,
la Casa», y, no sin razón, ven con cierta divididos estos últimos en bohras*, dru-
suspicacia la denominación de «chiíes» sos* y nizaríes*), hasta el punto de que,
en su sentido literal de ‘grupo, secta’. en ocasiones, establecer la filiación de
De forma simplificada, son tres las una comunidad es sumamente compli-
doctrinas principales compartidas por cado y existen comunidades de laxa re-
todos los chiíes: la creencia en un mah- lación con el islam más allá de sus oríge-
di*, un último imam histórico que se nes (el bahaísmo*, el babismo*, la chía
ocultó (→ gaiba), pero que, en cuan- chaijí* y los ahl-e* haq tienen su origen
to depositario de la verdad del mensa- en la chía duodecimana). Por ser mayo-
je profético, ha de volver al final de los ritaria la rama duodecimana, «chií» suele
tiempos para restaurar la pureza de la ser sinónimo de «duodecimano», aunque
fe islámica; la continuidad histórica del en puridad el término designa por igual a
mensaje profético mediante la transmi- los septimanos ismailíes, a los alauíes y,
sión de la verdad soterrada del texto co- parcialmente, a los zaidíes. Las relaciones
ránico (batin*, frente a la lectura literal entre las ramas de la chía no son menos
o záhir*) a través de los imames y de sus conflictivas que entre chiíes y sunníes;
discípulos más próximos; y la necesidad así, la mayoría duodecimana tilda de gulá
de una hermenéutica coránica (tawil*) (‘extremistas, deturpadores’) a alauíes e
que recupere el sentido original expur- ismailíes, a los que achaca un esoteris-
gado de la vulgata establecida por Uzmán mo de corte neopitagórico y, por ende,
(→ Corán), que conscientemente omiti- aislámico. Ello no es óbice para que,
ría los derechos de Ali (si bien, para no cuando el interés político prima, unos y
seguir corrompiendo el texto, en la li- otros hallen vías de entendimiento, como
turgia los chiíes prescinden de modifi- durante la guerra siria (2012-), en que
caciones). De esto último trata una es- ayatolás duodecimanos han secundado
pecie de tawil atribuido a Ali, el Kitab la intervención de milicias iraníes, ira-
al-Yafr (Tratado de cábala), cuya autoría, quíes y libanesas del lado del régimen,
no obstante, es muy discutida. sectariamente alauí, de Bachar al-Ásad
En cuanto al ritual, la veneración chií (g. 2000-). También los huzíes, de tradi-
a sus imames y personajes santos, con fre- ción zaidí muy diluida en la sunna, han
cuencia muertos en circunstancias violen- recibido apoyo iraní durante la guerra
tas en defensa de su credo (→ chahid), civil yemení que estalló en 2012 y en la
ha redundado en el culto a la muerte y el que los grupos sunníes han sido apoya-
martirio como formas de realización del dos por Arabia Saudí.
83 ChíA

Jurídicamente, los chiíes tienen sus a la chía hacerse con el mando político
propias escuelas (→ mádhab): la mayo- en determinados periodos históricos, que
ritaria se fundó a partir de las enseñanzas lo son a su vez de esplendor de la civili-
del sexto imam, Yáfar al-Sádiq (m. 765), zación islámica: los emires buyíes (duo-
del que toma el nombre, «yafarí*». El decimanos) controlaron al califa abasí*
corpus doctrinal chií se compone del Co- en el siglo x, coincidiendo con la dinas-
rán y los hadices de Mahoma más la re- tía fatimí (ismailí) del norte de África; la
copilación de los dichos y hechos de los Persia safaví* (siglos xvi-xviii) pugnó con
imames, llamados ajbar* y recogidos en el Imperio otomano* por el control del
cuatro corpus básicos: al-Kafi fi ilm al- islam asiático. El siglo x fue el momento
din (Lo que basta para la ciencia de la de esplendor chií: además de la recopila-
religión), de Abu Yáfar Muhámmad al- ción de hadices propios y la compilación
Kulaini (m. 940); el amplísimo Man la jurídica ya mencionada, en esta época se
yahduru-hu al-faqih (Para quien no tiene establecieron las grandes celebraciones
un alfaquí a su disposición), recopilado chiíes (el Aíd* del Gadir al-Jum, la Achu-
por Ibn Babuya al-Qummi (apodado «el rá, la taziya) y se construyeron los mau-
jeque al-Saduq», 918-991); y dos obras soleos que aún hoy son motivo de visi-
de Abu Yáfar Ibn al-Hasan al-Tusi (995- ta y peregrinación (→ lugares santos).
1067): Tahdib al-ahkam (La rectificación El conjunto de los musulmanes chiíes
de los dogmas) y al-Istibsar fi ma ijtala- es difícil de calibrar numéricamente, y
fa fi-ha al-ajbar (Discernir entre tradicio- las cifras son siempre aproximadas, aun-
nes divergentes). En estas obras, conoci- que se considera que constituyen el 15 %
das como «los Cuatro Libros», basan los del total de los musulmanes. Desde Irán,
chiíes sus dogmas y características jurídi- donde es abrumadora mayoría (89 %),
co-doctrinales, que divergen de las sun- la chía se irradia por el oeste hacia Irak
níes en cuestiones de ritual (por ejemplo, (63 % de la población), Siria (16 %), Lí-
en la posibilidad de agrupar las oracio- bano (35 %), Bahréin (50 %) y Yemen
nes diarias preceptivas en tres tandas en (50 % en el antiguo Yemen del Norte);
lugar de cinco, pues se juntan la salat* en el este, cuenta con importantes comu-
del mediodía y la de primera hora de la nidades en Afganistán (19 %), Pakistán
tarde, así como la del atardecer y la de (20 %) e India, así como otras más mino-
la noche), de dogma (la sublimación del ritarias en los Estados postsoviéticos, es-
papel de Ali como walí* Allah, al que in- pecialmente en Tayikistán (5 %); al norte,
cluso se menciona al final de la chahada*) es mayoritaria en Azerbaiyán (85 %).
o de código civil (matrimonio* y heren- Con frecuencia, los medios de comu-
cia* tienen un tratamiento más igualita- nicación de masas tienden a presentar
rio para las mujeres, a pesar del recono- a la chía como una heterodoxia islámi-
cimiento del matrimonio temporal que ca en pugna con la supuesta ortodoxia
hace la chía duodecimana; → muta). de la sunna. Es esta una valoración eu-
Frente al ideal estático de la sunna, romórfica que ignora la idiosincrasia de
destaca el dinamismo doctrinal de la chía, la historia islámica, ajena a una autori-
cuya clase jurisconsulta se ha ocupado de dad pontifical que sancione posiciones
guiar en materias espirituales y terrenales dogmáticas. Pero no es menos cierto que
a la comunidad a través de un esfuerzo la mayoría sunní ha tratado de minimi-
interpretativo de las fuentes (ichtihad*) zar y, en muchas ocasiones, anatemati-
sostenido a través de los siglos. Así, se zar las convicciones de esta gran mino-
puede constatar a lo largo de la historia ría de la umma*. Tradicionalmente, los
islámica la existencia de una corriente sunníes han acusado a los chiíes de in-
continua de contestación a los poderes juriar (sab) a los dos primeros califas y
establecidos liderada por los muchtahi- los han motejado de «rafidíes*» (‘recu-
dines*. Oposición y lucha han permitido sadores’), designación oprobiosa a pro-
ChILABA 84

pósito de la negativa chií a aceptar la le- Es palabra tomada del árabe marro-
gitimidad de Abu Bakr y Omar y, por quí; su forma egipcia es galabiya*.
ende, la propia historia islámica encar-
nada en el califato*. Los enfrentamien- CHIRK (‫ )شرك‬Atribución de copartíci-
tos entre ambos grupos y las persecucio- pes a Dios, o creencia en la intervención
nes mutuas han jalonado la historia del de otros agentes en actos que son exclusi-
islam: episodios últimos de ello se vie- va obra divina. Es una forma de idolatría.
nen dando en Pakistán desde su consti- Implica no aceptar que Dios es el Dios
tución, alimentados por el proselitismo Uno, y atenta por ello contra el dogma
antichií populista de algunos personajes, primero del islam, la unicidad (→ tau-
como Ihsán Ilahi Záhir (1945-1987), lí- hid, chahada).
der de los Ahl-i Hadiz (Gente del Ha- El chirk es, según el Corán (C 4:48 y
diz), que en opúsculos escritos al calor 116), el único pecado (izm) que Dios no
de la Revolución iraní trató a la chía de perdona. La gravedad de esta falta ha de
herejía y a los chiíes de agentes sionis- entenderse en el contexto de la Arabia*
tas, teoría coreada en las numerosas ma- politeísta anterior al islam, en la fiereza
drasas* que la organización sustenta. A que mostraron los comerciantes mequíes
la par, se han producido también signi- contra los nuevos valores morales y so-
ficativos hermanamientos entre sunníes ciales predicados por Mahoma. Para los
y chiíes, sobre todo al socaire de la, así primeros musulmanes, los cristianos, los
sentida, amenaza occidental (→ Garb), judíos y los sabeos (ahl al-Kitab*) entra-
materializada antes que nada en la po- ban en otra categoría, y con ellos se podía
lítica del Estado de Israel: hecho único contemporizar en determinadas condi-
en la historia de la milenaria universidad ciones (→ dimmí), pero el combate con-
egipcia de al-Ázhar, bastión de la sunna, tra los asociacionistas era por la supervi-
fue que el retrato de un mulá* chií, Ha- vencia, y no podía tener cuartel. Pervive
san Nasr Allah (n. 1960), secretario ge- esta obsesión por reafirmar la unicidad
neral del partido libanés Hizbolá* des- de Dios frente a cualquier sombra de po-
de 1992, encabezara las manifestaciones liteísmo en la doxología de la tálbiya*,
de sus estudiantes a raíz de los ataques que repiquetea en los labios del peregri-
israelíes al Líbano en 2006. no a lo largo de todo el hach*.
Por último, ya en el ámbito lingüís- La acusación de chirk ha sido utili-
tico español, en ocasiones se usa «chiis- zada a lo largo de todas las épocas para
mo» por «chía», quizá con el ánimo de estigmatizar como heréticos a grupos,
denotar un activismo político que no es movimientos o personas. Por ejemplo,
ajeno al propio concepto de «chía». Pero el wahabismo* ha considerado chirk el
el uso de «chiismo» por «chía» en cuan- sufismo*, y los islamistas yihadistas ar-
to sistema doctrinal parece inapropiado gelinos, las consignas nacionalistas en
y obsoleto, en igual sentido que «islamis- que se fundamenta la moderna Argelia.
mo» por «islam». El DLE, que no incluye Para el salafismo*, la democracia es la
la voz «chía», incurre en este desliz, no así forma moderna de la idolatría, pues sus
en el caso de «sunna» y «sunnismo». instituciones atentan contra el princi-
pio absoluto del tauhid, que establece
CHILABA Vestido largo, recto, con la soberanía de Dios en la tierra. Pero
mangas y capucha que sirve de sobreto- en general, para el islamismo actual la
do en Marruecos. forma más acuciante de chirk es el lai-
Es indumentaria habitual tanto de cismo, entendido como un materialismo
hombres como de mujeres (→ vestimen- que sangra y destruye los valores reli-
ta), y por su carácter tradicional la consi- giosos de la naturaleza humana (→ fi-
deran los islamistas marroquíes más acor- tra) y la sociedad. Nótese, en este mis-
de con la sharía (zay sharií). mo sentido, que en la literatura islamista
85 ChURA

el ateísmo es prácticamente inexistente, chishtíes con su entorno hindú, y criti-


por inconcebible. can con denuedo una espiritualidad ba-
sada en el dikr* más que en la doctrina
CHISHTÍ (per. ‫ )چشتيه‬Orden sufí (→ ta- jurídica islámica.
riqa) cuyo epónimo es la ciudad de Chisht,
en las proximidades de Herat, donde se CHURA (‫ )شورى‬Institución consultiva
considera que fue fundada en el siglo x. de carácter doctrinal y jurídico.
Conoció una gran expansión en el Indos- El Corán recomienda a Mahoma que
tán, introducida por Muin al-Din Ha- consulte con sus pares los asuntos de la
san al-Siyistani (ca. 1141-1236), cono- umma* (C 3:159), y a los creyentes que
cido como Garib Nawaz (‘Benefactor deliberen entre ellos (C 42:38), directriz
de los Pobres’). La Chishtiya es la cofra- que da nombre a la azora* 42: «La con-
día más extendida en Pakistán, la India sulta». También varios hadices y tafsires*
y Bangladés, y la tumba de su fundador se ocupan de esta práctica, que se con-
en Ajmer, uno de los centros de peregri- virtió en una institución básica de la or-
nación* más importantes del norte de la ganización civil islámica: Abu Bakr, pri-
India, que congrega por igual a musul- mer califa* (g. 632-634) y uno de los más
manes, sijes, cristianos e hindúes duran- importantes sahaba* o compañeros del
te la semana del mes de ráyab (→ calen- Profeta, relata que no había visto a na-
dario) en que se celebra el festival (urs) die que recurriera más a la consulta que
de Muin al-Din. Mahoma, y Ali cuenta que habiéndole
Los chishtíes no destacan por su en- preguntado sobre la toma de decisiones,
jundia doctrinal, sino por un misticismo este le dijo: «Es consultar a quienes tie-
emocional y vital que se manifiesta en el nen buen criterio (ray*) y seguirles».
desapego de los bienes mundanos –rique- A la muerte de Mahoma, el cometi-
za, poder, familia–, la estrecha relación do mayor de la chura era la elección del
maestro-discípulo y la centralidad de califa, cuyo nombramiento quedaba ra-
unas ceremonias (→ samá) que dieron lu- tificado simbólicamente con la ceremo-
gar a un género musical propio, el qawa- nia de la baia*. Las formas y límites de
li, combinación de instrumentos indos- la chura son imprecisos, no están deter-
taníes tradicionales con poemas místicos minados por la sharía, y los gobernantes
en urdu, hindi y persa (el qawali, inter- musulmanes (→ málik, emir, sultán, jan,
pretado durante generaciones por fami- sah) la han articulado de diversas mane-
lias dedicadas a ello, traspasó las fronte- ras. Sí ha existido un consenso en torno a
ras del Indostán a finales del siglo xx y la condición no vinculante de las conclu-
se ha internacionalizado con el boom de siones de la chura, así como respecto del
la música étnica). Las circunstancias eran carácter restringido de la élite a la que se
muy propicias, desde antiguo, al sincre- consulta (→ ahl al-hal wa-l-aqd).
tismo con el hinduismo ambiente, pero La chura, una suerte de pluralismo
también, ya en el siglo xix, a una apertu- jerarquizado, ha sido un principio bási-
ra de la comunidad musulmana a los sa- co en el pensamiento reformista islámi-
beres de corte occidental aportados por co contemporáneo. Jair al-Din al-Túnisi
los colonos británicos. Uno de los chish- (ca. 1822-1889) recurrió en Aqwam al-
tíes más destacados fue Sah* Walí Allah masálik fi márifa ahwal al-mamálik (Las
al-Dihlawi (1703-1762), notorio intelec- reformas necesarias de los Estados mu-
tual del siglo xviii del que se declaran se- sulmanes, 1867) a una batería de auto-
guidores todos los movimientos del islam res clásicos –sobre todo malikíes*– para
indio de hoy (deobandíes*, tabliguíes*, sostener islámicamente el principio de la
yamaas*). En la actualidad, el islam más responsabilidad del gobernante, respal-
escriturario y el islamismo militante no dada a efectos de la toma de decisiones
ven con buenos ojos la armonía de los en la chura. Abd al-Rahmán al-Kawákibi
ChURA 86

(1849-1902), pionero del panarabismo* hámmad Jálid (n. 1920-1996) en sus es-
en su obra Tabái al-istibdad (Caracterís- critos de madurez. En concreto, la chura
ticas de la tiranía), contrapuso la chura, se ha convertido en el principio a partir
en cuanto modelo originario árabe, a las del cual elaborar una teoría de gobierno
prácticas otomanas*, y estimó que era la representativo: por un lado, la consul-
necesaria justificación endógena para la ta se haría extensiva a toda la comuni-
instauración de regímenes parlamenta- dad, de modo que el órgano resultante
rios. Por su parte, la Ittihati Muhammedi respondería a criterios de representati-
Cemiyeti (Sociedad para la Unidad de los vidad y no solo de excelencia personal,
Seguidores de Mahoma), creada en 1909 como ha sido tradicional tanto en la pro-
para hacer frente a las políticas apertu- moción del clero chií como en la parti-
ristas del sultán otomano Abdulhamid II cipación en el ichtihad cuando este fun-
(g. 1876-1909), propugnó la chura (en cionaba entre los sunníes; por otro, esta
turco sura) como base de gobierno en un fórmula de gobierno parlamentario con-
programa de reformas políticas que hoy taría con mecanismos de control sobre el
calificaríamos de islamista. Con la adop- Ejecutivo, de modo que se evitaría el au-
ción del constitucionalismo a lo largo del toritarismo y sería la comunidad la que
siglo xx, numerosos Estados de mayo- legitimara al gobernante. La «Primavera
ría musulmana han creado órganos par- de Riad» de 2003 vio cómo intelectua-
lamentarios denominados Machlis* al- les saudíes islamistas y liberales se unían
Chura, si bien con un carácter dispar: en demanda de derechos políticos con la
los hay que tienen poder legislativo en chura como herramienta conceptual islá-
materias no propias de la sharía (Cátar), mica desde la que articular el interés ge-
que son una especie de cámara senato- neral o maslaha.
rial republicana (Egipto) o un complejo Más lejos llegan algunos teóricos del
entramado estamental piramidal de ca- islamismo civista*, como el egipcio Ádil
rácter consultivo (Arabia Saudí). Para- Husáin (1932-2001), que han habla-
lelamente, en varias repúblicas soviéti- do del «régimen churocrático» en cuan-
cas de población musulmana (Bashkiria, to ideal en un sistema político islamista
Tartaristán, Tayikistán y Uzbekistán), se compatible con las necesidades materia-
designaba con el término «chura» al con- les y espirituales de las sociedades islámi-
sejo o sóviet local. cas actuales. En cualquier caso, no ha de
En el sistema tribal de numerosas so- entenderse que la chura, a priori, como
ciedades musulmanas de Asia, el Machlis sí ocurre en la democracia, otorgue al
al-Chura es el consejo de notables que re- pueblo la soberanía, y por ende el po-
gula el funcionamiento interno de cada der legislativo, pues los islamistas par-
comunidad. Este órgano tradicional, que ten de la aceptación primera de que es
ha pervivido en Afganistán y las repúbli- Dios el soberano absoluto (→ hakimiya)
cas caucásicas y centroasiáticas, permite y que su ley está establecida en la sharía.
en la actualidad a los grupos islamistas Para ellos, la propia unicidad de la cos-
del Cáucaso rebeldes al poder centralis- movisión islámica (tauhid*) garantiza la
ta de Moscú congregar a sus partidarios infalibilidad del sistema, mientras que
y legitimar sus actuaciones. tanto la democracia liberal como el sis-
En el actual pensamiento político is- tema comunista se han demostrado fa-
lámico, la chura, junto con la recupera- llidos. Según el sudanés Hasan al-Turabi
ción de métodos de interpretación de los (1932-2016), el capitalismo crea la fala-
textos (ichtihad*) como el ichmá* (‘con- cia de un poder democrático que en rea-
senso’) y la maslaha* (‘interés público’), lidad depende del control económico de
son esgrimidos por quienes buscan un unos pocos; por su parte, el comunismo
acomodo entre islam y democracia par- depara cierto bienestar a la población a
lamentaria, como el egipcio Jálid Mu- costa de hurtarle el poder político. Pero
87 C I v I S TA

la chura, que al-Turabi no duda en asi- cuncidado se le separaba del mundo de


milar a la democracia, es una doctrina las mujeres* en el que había crecido –la
de liberación interna y externa. Es una literatura y el cine han reflejado grande-
liberación de la autocracia interna por- mente la ruptura psicológica que impli-
que ninguna autoridad se puede arro- caba para él el abandono de las activida-
gar su legitimidad exclusiva, que deriva des y reuniones femeninas, como acudir
del conjunto de las fuentes de la religión al hammam*– y se le introducía en el
(el Corán y el Hadiz) y no de un pasa- universo propio de los varones, que im-
je concreto, y cuya violación atenta con- plicaba la asistencia a la mezquita y de-
tra libertades y derechos que sobrepasan más celebraciones públicas islámicas.
lo político y se adentran en lo divino. La edad en que se realiza la circunci-
Es una liberación de la dependencia ex- sión varía según los lugares y las épocas.
terna porque su fundamento exclusiva- En el fiqh*, se recomendaba que fuera
mente islámico y su ejercicio mediante el entre los siete y los doce años; en la ac-
ichtihad liberan a la umma de las rémo- tualidad, tiende a ser antes de los siete
ras ideológicas foráneas, que han condu- años, aunque ya empieza a practicarse
cido a la alienación de las sociedades ára- en el mismo establecimiento hospitala-
bes por sus Estados, y abren la vía a un rio en el que se nace. Igualmente, y se-
diálogo con Occidente en pie de igual- gún las circunstancias, puede ser motivo
dad. Por último, según al-Turabi, la chu- de celebraciones familiares más o menos
ra debe ser un modo de vida, y no una ostentosas, a menudo coincidiendo con
mera práctica política. el Máulid*, la fiesta que conmemora el
natalicio de Mahoma.
CIRCUNCISIÓN Purificación ritual La circuncisión está estrechamente re-
(→ tahara) practicada a todos los varo- lacionada con otras recomendaciones
nes* musulmanes antes de la pubertad. relativas a la pureza ritual –de hecho, ta-
La circuncisión es un ejemplo de adap- hara* (‘purificación’) es otro de los nom-
tación de las costumbres preislámicas a bres que se le da–, y por lo mismo, jitán
la tradición estrictamente islámica: a pe- puede ser uno de los términos emplea-
sar de no estar mencionada en el Co- dos en las latitudes en las que se practica
rán, es común a todos los musulmanes la clitoritomía*, siempre en relación con
(→ fitra), a imitación de Mahoma, in- la búsqueda, abusiva, de una legitimidad
cluso cuando solo una escuela jurídica, islámica para esta práctica.
la chafií*, la considera como ineludible
(fard*) en la jerarquía de las muamalat* CIVISTA (‫ )اإلسالم الحضاري‬Islamismo
y el resto la consideran wáyib* (obligato- que defiende su participación en las ins-
ria). Hasta tal punto está asentada en la tituciones políticas existentes para, desde
conciencia colectiva como distintivo islá- ellas, transformar el sistema. Los civistas
mico que a la circuncisión (jitán en árabe, propugnan un islam que es din wa-hadara
jatna en la mayoría del ámbito islámico) (‘religión y civilización’), creen en una
se la denomina también en las lenguas hadara islámica a la manera de la civitas
de Asia Central sunnat, sinécdoque de la latina, de donde proviene su nombre.
propia sunna. Si bien cabe caracterizar a los civistas
La circuncisión conjuga varios signi- como islamistas contemporizadores, su
ficados: el rito de tránsito varonil, el re- crítica de Occidente (Garb*), especial-
conocimiento físico de la hegemonía de mente en su faceta colonialista, es radical:
Dios sobre los instintos primarios y la ce- en su diagnóstico de los males que aque-
remonia espiritual en que un joven mu- jan al islam y que impiden que emerja
sulmán acata consciente y socialmente como sistema total (→ nizam), la depen-
su condición de tal. En consonancia con dencia es el diagnóstico global, una de-
ello, tradicionalmente al muchacho cir- pendencia especialmente perniciosa por
C L I TO R I TO M í A 88

sus secuelas culturales y los efectos de civil y política, de corta vida salvo en el
ello derivados tanto en la superestruc- caso de Malasia, como la dirección de
tura como en la infraestructura de la periódicos –el egipcio al-Chab y el tu-
umma* (→ orientalismo). Sin embargo, necino al-Fachr tuvieron un papel rele-
no deja de ser significativo que Gramsci vante en la oposición política en torno a
(1891-1937) sea una de las mayores in- 1990– o la fundación de partidos políti-
fluencias en la teoría de estos pensadores, cos: Hizb al-Nahda o Ennahda (Partido
que no ocultan los valores positivos de la de la Nahda*) en Túnez, Hizb al-Wásat
tradición occidental ni escatiman la crí- al-Yadid (Partido del Nuevo Centro) en
tica a la tradición propia, especialmente Egipto, al-Yabha al-Islamiya li-l-Inqad
a la sacralización del fiqh* en detrimen- (Frente Islámico de Salvación) en Arge-
to del componente ético de los princi- lia y Hizb al-Tahrir al-Islami (Partido de
pios coránicos y al anquilosamiento de la Liberación Islámica) en Jordania.
la interpretación de los textos (→ ichti- Los civistas son incómodos tanto para
had, taqlid, bida). La umma es el centro los defensores de un tradicionalismo islá-
de la reflexión teórica de los civistas, una mico de corte inmovilista como para los
umma utópica de carácter integrador en Hermanos Musulmanes históricos, que
la que se hace realidad la impronta iguali- se decantaron a partir de la década de
taria del islam. Sin embargo, las peculiari- 1990 por la conquista del poder a tra-
dades locales y temporales condicionan la vés de la implantación social (en sindica-
realidad material de la comunidad. No en tos, universidad, prensa, judicatura, aso-
vano los civistas reconocen el fracaso del ciacionismo caritativo, mezquitas, banca
panislamismo* y asumen que todos los islámica). Para los regímenes autoritarios,
órdenes de la existencia del musulmán es- su potencial movilizador, moderno y or-
tán sujetos a una reinterpretación in situ, ganizado, quizá sea más amenazador que
lo político y lo civil, lo económico y lo el tipo de legitimación islámica que es-
cultural, lo nacional y lo internacional. grimen, como quedó de manifiesto con
El islamismo civista no es homogéneo: el sistemático bloqueo por parte de las
existe un islamismo churocrático (→ chu- máximas instancias iraníes –en manos de
ra) y nacionalista a la manera del suda- la entonces minoritaria y conservadora
nés Hasan al-Turabi (1932-2016); un is- Yamíyat-e Rohaniyat-e Mobarez (Aso-
lamismo culturalista como el defendido ciación del Clero Combatiente)– de las
por el egipcio Ádil Husáin (1932-2001); iniciativas reformistas de la Machma-e
uno de corte liberal, elaborado por el tu- Rohaniyún-e Mobarez (Asamblea de Clé-
necino Ráchid al-Gannuchi (n. 1941); rigos Combatientes), en el Gobierno con
uno dialéctico, obra del egipcio Hasan el hoyatoleslam* Mohámmad Jatamí de
Hanafi (n. 1935); el islamismo comunita- primer ministro (1997-2005). Cuando
rista del suizo Tariq Ramadan (n. 1962); con la Primavera Árabe de 2011 las re-
o el islamismo desarrollista del primer voluciones populares dieron paso a nue-
ministro malasio Abdullah Ahmad Ba- vos regímenes democráticos en Túnez
dawi (g. 2003-2009). En cuanto a la posi- y Egipto, el islamismo civista cobró un
ción que adoptan frente al islamismo vio- nuevo impulso con triunfos electorales
lento, si bien los civistas rechazan el uso como los del Partido Ennahda en Túnez
de la violencia, explican y comprenden o el Partido de la Libertad y la Justicia
los motivos que la generan y alimentan, (Hizb al-Hurriya wa-l-Adala) en Egipto,
lo cual es utilizado tanto por las fuerzas formación subsidiaria de los Hermanos
laicizantes como por los responsables de Musulmanes, pero que adoptó el ideario
las instancias jurídicas pertinentes para civista que la matriz había rechazado.
invalidar casi todas sus iniciativas de par-
ticipación política. Así, todos ellos han CLITORITOMÍA Mutilación genital
protagonizado tentativas de intervención femenina, consistente en la extirpación
89 CÓDIGO DE fAMILIA

total o parcial del clítoris y/o los labia la República, Ali Yuma (g. 2003-2013),
minora. dio un paso adelante y, en 2007, la de-
No es una práctica específicamente is- claró haram*. Con todo, la clitoritomía
lámica, sino un atavismo anterior al islam sigue siendo ampliamente practicada por
y propio de los ritos de tránsito. Allí don- todas las clases sociales sin distinción de
de pervive –sobre todo en las regiones religión (algunos informes dan la cifra
africanas condicionadas por la vida flu- de un 90 % de mujeres* mutiladas). En
vial (ríos Senegal, Níger, Congo, Nilo), países como Mauritania, Nigeria o Sene-
pero también en Malasia e Indonesia– lo gal es motivo de celebración social y su
hace con independencia de las diferentes cuestionamiento resulta sumamente difí-
religiones. La relación de la clitoritomía cil. No obstante, en Senegal está prohibi-
con el mundo islámico no es doctrinal, da desde 1999, y en Nigeria y Gambia,
sino tangencial y meramente geográfica. desde 2015; otros 23 países africanos la
Ni el Corán ni la sunna mencionan esta han prohibido y la Unión Africana apro-
práctica, ni mucho menos la justifican, bó en 2016 un plan para erradicarla. En
aunque lecturas torticeras de algunos ha- Mauritania, una fetua contra esta prácti-
dices de dudosa fiabilidad (es decir, de ca firmada por 34 imames en 2010 pro-
endeble transmisión o daíf*) han servi- vocó una gran controversia en el país.
do de apoyatura a distintos ulemas para Desde el punto de vista islámico, la
sostener la licitud islámica de la ablación clitoritomía nunca puede considerarse
del clítoris, tanto en la escuela jurídica equivalente a la circuncisión masculina,
chafií*, mayoritaria en Egipto, como en si bien en ocasiones comparte con ella el
la malikí*, predominante en el resto del nombre: jitán o tahara*. Pero en general
África musulmana. se denomina hifaz, término relacionado
En Egipto, la clitoritomía está prohi- con la idea de preservación y protección,
bida por ley desde 1997, si bien una cláu- supuestamente de la honra.
sula que la permitía por razones médi-
cas fue empleada como subterfugio legal CÓDIGO DE FAMILIA Cuerpo nor-
para que siguiera practicándose hasta su mativo que regula las disposiciones con-
total prohibición en 2007. Este logro ob- cernientes al estatuto personal del ciu-
jetivo en términos sanitarios y de igual- dadano (matrimonio* y divorcio, tutela,
dad de género fue percibido por buena derecho de sucesiones) según su confe-
parte de la sociedad egipcia como una sión; por ello se llama también «códi-
imposición más de Occidente (→ Garb), go de estatuto personal», y varía según
al que se acusaba de menospreciar la idio- los países.
sincrasia cultural del país. Así, las autori- A imitación del estatuto propio de
dades religiosas de la universidad islámi- cada comunidad confesional no islámi-
ca de al-Ázhar, que en época del jeque* ca del Imperio otomano* (→ millet), en
Ali Yadd al-Haqq (g. 1981-1996) ya ha- 1917 se promulgó la Ley Otomana de
bían abanderado las posiciones más po- los Derechos de la Familia, anteceden-
pulistas y reaccionarias, se enfrentaron te de los futuros códigos de familia de
abiertamente al Ejecutivo y lograron un cada país. Esta ley introducía innovacio-
retraso en la aplicación de la ley, en opo- nes respecto a la jurisprudencia islámica
sición a las repetidas declaraciones pú- (fiqh*), encaminadas a mejorar la situa-
blicas de su jeque, Muhámad Sáyyid al- ción legal de la mujer*, y suponía la in-
Tantawi (g. 1996-2010), quien siendo tromisión del Estado en competencias
muftí* de la República (g. 1986-1996) de materia civil. Era una suerte de se-
había emitido una fetua en 1994 cues- cularización, ya que se vedaba a los ca-
tionando el enraizamiento de la clitori- díes* y muftíes* la facultad de aplicar
tomía en la sunna. En un clima de fuerte una metodología según su escuela jurídi-
tensión política y mediática, el muftí de ca (→ mádhab), y se les exigía que apli-
CÓDIGO DE fAMILIA 90

caran universalmente un código promul- en el derecho de manutención y de cus-


gado por el Gobierno, lo cual conducía a todia filial, ante la poligamia y el divor-
una unificación de resoluciones. De este cio, o frente a la prohibición del matri-
modo, el Estado ejercía un control sobre monio con no musulmanes.
el sistema legal e imponía una estandari- La demanda de reformas totales o par-
zación más acorde con las nuevas teorías ciales de los códigos de familia ha sido
del Estado centralista. y es común a todos los movimientos fe-
Con la configuración del mundo islá- ministas del mundo islámico, pero la di-
mico en Estados-nación a lo largo del si- ferencia entre el feminismo* secular y el
glo xx, la mayoría de los nacientes países feminismo musulmán o el islamista resi-
se dotaron de un derecho positivo que de precisamente en su aproximación a
se ocupaba de las materias administrati- esta cuestión: históricamente, las femi-
vas, procesales, mercantiles y de patri- nistas musulmanas han aceptado la no-
monio (→ qanún), mientras que la re- ción de «complementariedad» (takámul*)
gulación de derechos y deberes referidos de los sexos en materia civil implícita en
a la vida privada de la población musul- la sharía, por encima de la «igualdad»
mana (→ matrimonio, talaq, jul, heren- que sí reclamaban para la esfera pública
cia, hadana) siguió vinculada a las dis- y que también demandan para la priva-
posiciones de la sharía codificadas por da las feministas secularistas. Las distin-
el fiqh de cada escuela jurídica. Este tipo tas tendencias feministas pueden aunar
de normativa conformó un corpus inde- fuerzas por objetivos comunes en situa-
pendiente que, dado su contenido, se co- ciones de asedio (como la vivida en Ye-
noce como «código de familia». Solo en men en 1997, cuando todas las fuerzas
Turquía y en las repúblicas de mayoría políticas apoyaron una reforma regresi-
musulmana de la antigua Unión Soviéti- va del Código de Familia), pero las dife-
ca se ha producido una completa secula- rencia radicalmente el paradigma de le-
rización de las leyes que regulan las rela- gitimación que manejan.
ciones familiares. Las reformas de los códigos de fami-
La legislación de los distintos códigos lia, o su inexistencia y la consiguiente
de familia se retrotrae a interpretaciones vigencia integral de la sharía (como en
más o menos rigurosas de la jurispruden- Arabia Saudí), reflejan a las claras las ten-
cia islámica clásica, y dependiendo del siones internas de las sociedades islámi-
distinto grado de igualdad entre sexos cas, que han visto cómo sus legislaciones
que se persiga prima la elección de la van a menudo a remolque de la realidad
doctrina de una escuela jurídica u otra e incluso la niegan de forma rampante.
(recurso denominado tajáyur), e incluso En Egipto, las presiones de los ulemas*
se da un paso más y se extrae una nue- y la utilización política de la reislamiza-
va disposición a partir de la combina- ción* lograron que en 1985 se promul-
ción de reglas previas (recurso denomi- gara una enmienda corrigiendo las re-
nado «talfiq*»). En la medida en que la formas más progresistas introducidas en
mujer musulmana es ante todo esposa, 1979 en el Código de Familia egipcio.
madre e hija, son las cláusulas del códi- En Irán, la Revolución Islámica de 1979
go de familia las que regulan buena par- instauró una interpretación duodecima-
te de su vida, lo que conduce al equívo- na* regresiva de la sharía y acabó con el
co de considerar este como un estatuto Código de Familia de 1973, que había
de la mujer. Con distintos matices, los recortado el derecho de poligamia y re-
códigos de familia siguen estableciendo pudio masculinos. En Marruecos, donde
el sometimiento de la mujer a la autori- el código de familia recibía el nombre de
dad del marido, así como su discrimina- Mudáwana*, las reformas legales patro-
ción respecto al varón* en el reparto de cinadas por la Corona en 2004 no han
la herencia, en su validez como testigo, logrado cerrar la brecha que separa a is-
91 CORáN

lamistas de secularistas, y que divide en disputa. En cuanto a los hebreos, se les


dos a la sociedad marroquí. otorgaba un pacto por el que se les aso-
Por encima de la gran disparidad geo- ciaba clientelarmente a la umma sin equi-
gráfica y cultural de los musulmanes, es pararles en derechos y obligaciones: eran
de notar cómo la legislación referente a libres en el ejercicio de su religión y en la
la familia es la única que ha conservado posesión de sus bienes, y tenían que con-
prácticamente intactas las prescripcio- tribuir materialmente a la defensa de la
nes de la sharía, mientras que las regu- comunidad (→ dimmí). Los politeístas
laciones referidas a la economía, la po- quedaban al margen del acuerdo entre
lítica e incluso la educación y la cultura estos grupos confederados, y su conver-
han sido modernizadas cuando no cla- sión era objetivo primordial del nuevo
ramente secularizadas. El mantenimien- Estado (→ chirk).
to de esta clave identitaria dota de una Si bien los enunciados de este docu-
visible unidad a la umma*, y es una de mento en modo alguno constituyen un
las razones por las que los defensores estatuto político entendido a la mane-
de una reislamización vertical enfatizan ra constitucional –los fundamentos de
la implementación rigorista de las dis- la autoridad en el islam (→ dustur, chu-
posiciones sociales de la sharía (→ hi- ra, ichmá) son el resultado de la expe-
yab, máhram). riencia histórica del califato* rachidí* y
el desarrollo jurídico de la sharía en el
CONSTITUCIÓN DE MEDINA fiqh*–, sí reflejan una voluntad política
(‫ )عقد الصلح‬Pacto de conciliación que del islam desde sus albores. En la actua-
recoge las obligaciones y derechos de la lidad, la Constitución de Medina es lu-
comunidad recién establecida en Medi- gar común de las reflexiones islamistas
na* (622). Se atribuye a Mahoma, aun- en torno a la viabilidad del Estado islá-
que el texto que nos ha llegado (a través mico (→ islamismo, daula), y ha determi-
de Ibn Ishaq, siglo viii) contiene peque- nado especialmente el discurso islamista
ños añadidos típicos de la prosa jurídico- sobre las comunidades pluriconfesiona-
política que se estaba gestando en épo- les. En Turquía, Ali Bulac (n. 1951), lí-
ca omeya*. Debe su nombre, recibido en der ideológico del Refah Partisi (Partido
época contemporánea, a sus similitudes de la Prosperidad), ideó para el proyec-
con una carta otorgada. to de gobernación de Necmettin Erbakan
Su origen se halla en las disputas enta- (g. 1996-1997) un «nuevo contrato so-
bladas entre los distintos grupos que con- cial» basado en un sistema de comuni-
vivían en la nueva ciudad-Estado organi- dades plurilegal inspirado en el pacto de
zada en Yazrib-Medina: los quraichíes* Medina, al que se consideraba un mode-
emigrados con Mahoma (→ muhayirín), lo de participación y no de dominación.
sus aliados medineses (→ ansar) de dos Según Bulac, esto permitiría que cada re-
tribus distintas, los judíos y los politeís- ligión respetara a las otras y viviera se-
tas. Cinco meses después de su llegada a gún sus leyes, si bien el Tribunal Euro-
la ciudad, hacia febrero de 623, el Profe- peo de Derechos Humanos lo juzgó un
ta detalló las condiciones de la conviven- sistema que discriminaba en virtud de las
cia de todos sus súbditos. Según este do- creencias religiosas, contrario por ello a
cumento, el vínculo de la nueva umma* la Convención Europea de los Derechos
estaba determinado por la confesión reli- Humanos, y fue uno de los motivos para
giosa, que se superponía a cualquier otra que en 2001 desestimara la demanda de
consideración (tribal, étnica, clientelar) y los islamistas contra la prohibición del
establecía como regla primordial la igual- partido en 1998.
dad de sus miembros y la solidaridad ma-
terial y moral entre ellos, así como el ar- CORÁN Libro sagrado de los musul-
bitraje del enviado de Dios en cualquier manes. Para el musulmán, el Corán es la
CORáN 92

palabra de Dios, la reproducción autén- durante un retiro en una cueva del mon-
tica de las Escrituras originales divinas te Hira, en los alrededores de La Meca*,
(al-Kitab*) que están en el cielo, en una una noche del último tercio del mes de
tabla bien guardada (C 85:22). Eterno ramadán*, que la tradición ha denomina-
e increado, este original pasó a la copia do Láilat* al-Qadr (‘la Noche del Desti-
árabe histórica mediante la revelación he- no’). Las primeras aleyas* que Mahoma
cha por Dios a Mahoma, tal como afir- recibió de Dios, a través del ángel, fueron
ma el propio Corán (C 12:2 y 20:113). las cinco con que se inicia la azora* 96,
Es por ello, según la tradición, un texto conocida como ‘La célula embrionaria’,
inimitable (→ iyaz). y que dicen: «¡Recita en el nombre de
El Corán es ante todo un libro religio- tu Señor, Que ha creado, / ha creado al
so, es decir, un libro de lectura, medita- hombre de sangre coagulada! / ¡Recita!
ción y recitación para encontrar a Dios y Tu Señor es el Munífico, / Que ha ense-
promover sus valores en la tierra. En re- ñado el uso del cálamo, / ha enseñado al
lación con ello está la controvertida eti- hombre lo que no sabía». La fecha se co-
mología del término: si nos atenemos al rrespondería con el principio de agosto
uso que de él se hace en el propio tex- del año 610, es decir, cuando el Profeta
to, su semántica giró en origen en torno contaba con unos cuarenta años de edad,
a la idea de «recitar, salmodiar», si bien y a partir de ese momento las revelacio-
los ulemas* sunníes se han inclinado casi nes se fueron sucediendo a lo largo de
siempre por el significado más común en cerca de veintitrés años. La secuencia de
árabe estándar de «leer». En el texto co- la Revelación no sigue un orden lógico
ránico, se llama «corán» tanto a las dis- o sistemático, sino que está marcada por
tintas partes que le iban siendo reveladas el propio devenir de los acontecimientos
a Mahoma (así C 72:1) como al conjunto de la incipiente comunidad de musulma-
de la Revelación (C 6:19, 17:9, 18:54). nes. Debido a ello, para la sunna el Hadiz
Si comparamos el uso de este término es el contrapunto del Corán a la hora de
con el de «kitab» (‘libro, escritura’), se fijar ritos y normativa –por ejemplo, el
deduce que «kitab» es la Escritura eterna número de oraciones preceptivas (salat*)
y «corán» es la revelación definitiva de ese o el ritual de la peregrinación (hach*)–,
kitab hecha en árabe a Mahoma; de ahí ya que la falta de cronología del texto fi-
que, como según él mismo las revelacio- jado crea problemas a la hora de otorgar
nes a anteriores profetas* también pro- carácter legal a unas prescripciones sobre
venían de esta Escritura, los seguidores otras (→ nasj). En parte, los avatares de
de la línea profética abrahámica reciban la fijación textual de la Revelación tam-
la denominación de «ahl* al-Kitab» (‘gen- bién explican esta idiosincrasia.
te del Libro’), si bien la teología islámica A la muerte de Mahoma en el año 632
(kalam*) estipuló que judíos y cristianos no existía una colección definitiva con las
habían deturpado (tahrif) las Escrituras. sucesivas revelaciones, puesto que la Re-
La revelación coránica, que es de carác- velación había consistido en un corpus
ter oral, a través de la voz del Espíritu o abierto al que se habían ido sumando los
de un ángel (identificado en un pasaje nuevos dictados, los cuales se comunica-
con el arcángel Gabriel de la tradición ban seguidamente a los fieles. Existen du-
bíblica), se refiere a sí misma como Nos das sobre si ya en vida de Mahoma este
o Nosotros, y apremia a Mahoma con el corpus tuvo algún soporte escrito; sí se
imperativo con que comienzan numero- sabe que había partes dispersas escritas
sos pasajes: «Di», en el sentido de ‘trans- en palmas, pieles y huesos, tanto dictadas
mite, testimonia’ (así en C 23:84-98). por el Profeta como transcritas a partir de
Existe un acuerdo unánime en que el lo que la gente había memorizado. Tam-
Corán comenzó a serle revelado a Maho- bién parece indiscutible que una primera
ma mediante inspiración divina (wahy) versión completa fue compilada por en-
93 CORáN

cargo de Abu Bakr, el primer califa rachi- El texto coránico que hoy conocemos
dí* (g. 632-634), corpus que guardó Haf- consta de 114 capítulos o azoras de muy
sa, esposa del Profeta e hija del segundo desigual longitud, divididos a su vez en
califa rachidí, Úmar (g. 634-644), y que versículos o aleyas cuya segmentación y
fue la base de la versión que hoy se con- numeración varía dependiendo de cada
sidera canónica. El texto fue patrocinado una de las lecturas normativas o qiraat*.
por el tercer califa, Uzmán (g. 644-656), La ordenación del texto no responde a
que lo encargó ante la necesidad que te- criterios cronológicos sino a la extensión
nían los creyentes y el propio estamen- de las azoras, yendo, al igual que en otros
to político de unificar criterios según el libros sapienciales semíticos, de las de
tiempo de la Revelación se alejaba y la mayor a las de menor longitud, con ex-
comunidad islámica se diversificaba. A cepción de la azora que abre el libro o
esta versión se la revistió de un carácter Fátiha*, que sirve de plegaria, y que pa-
oficial, pero en los no más de siete ejem- rece de incorporación tardía. Para la da-
plares que se repartieron –enviados a los tación de las distintas azoras se recurrió
principales enclaves del entonces naciente desde muy temprano a las referencias his-
Imperio islámico, al menos La Meca, Da- tóricas del texto y al contexto en que
masco, Kufa y Basora– no deja de haber se produjo su revelación, lo cual dio lu-
divergencias, que afectan a la ortografía y gar a una ciencia coránica llamada asbab
a la lengua, no al dogma. Los memoriones al-nuzul (‘causas de la revelación’). Se
(hafiz*), por su parte, seguían conservan- deslindó así entre las azoras de La Meca
do versiones anteriores, que en bastan- (610-622) y las de Medina* (622-632);
tes casos también se fijaron textualmente sin embargo, modernamente se ha ana-
y que han ido aflorando de forma frag- lizado el estilo del texto para establecer
mentaria a lo largo de los catorce siglos criterios cronológicos más precisos, no
de historia islámica, causando no pocos sin polémica por parte de los sectores
problemas al estamento religioso, siem- más tradicionalistas.
pre alerta para destruirlas. Es de interés Los chiíes, sin embargo, no están de
para la historia de la fijación del texto co- acuerdo con el texto fijado por el califa
ránico y sus implicaciones políticas y doc- Uzmán, pues consideran que omite cons-
trinales, la compilación que habría reali- cientemente las referencias a Ali y al pa-
zado a partir de su estrecha relación con pel de su familia en la umma*. Pero a lo
Mahoma uno de los principales sahaba*, largo de la historia, las distintas ramas de
Ibn Masud, que diferiría de la versión de la chía no se han puesto de acuerdo sobre
Uzmán en una mayor espiritualidad, en cómo habría de ser el texto restaurado,
ciertas disposiciones proclives a las de- por lo que formalmente aceptan esta es-
mandas dinásticas de Ali* y en la orde- pecie de vulgata, pero aducen que la ver-
nación de la azoras; pero solo quedan de sión auténtica la ha transmitido secreta-
ella los fragmentos citados por comen- mente cada imam* a su sucesor y que a
taristas, y es una versión que ya en el si- los creyentes solo se les revelará con la
glo x fue condenada por las autoridades llegada del último imam, el imam oculto
sunníes. En cualquier caso, de tanto en (→ gaiba). Hasta entonces, usan el texto
tanto aparecen fragmentos dispersos del uzmaní y se conforman con una exége-
Corán de época muy temprana empare- sis propia (→ tawil).
dados o escondidos en distintos rincones La lengua en que está escrito el Corán
de la península arábiga, sobre todo en Ye- es el árabe del Hiyaz, la parte occiden-
men, lo cual provoca no solo el interés de tal de Arabia*, y la tradición ha estable-
los estudiosos, entre ellos los occidentales cido el dogma de la perfección e inimi-
(→ orientalismo), sino también la inquie- tabilidad de la lengua árabe del Corán.
tud de las autoridades más empeñadas en Multitud de términos y expresiones co-
mantener la actual lectura. ránicos han pasado a lo largo de más de
CORáN 94

mil cuatrocientos años a lenguas no ára- de los siglos xix y xx –Weil, Nöldeke,
bes. Empero, las traducciones del Corán Bell, Blachère–, especialmente preocu-
a otras lenguas se consideran versiones pados por estos temas, distinguieron tres
exegéticas, no el Corán mismo, es decir, etapas dentro del periodo mequí: los al-
no son texto sagrado ni litúrgico, que bores, de una prosa poética y pasional,
siempre es el texto árabe, aun cuando a la manera de los conjuros; un segundo
el musulmán en buena medida no sepa momento más moralizante y de inflexión
árabe, como sucede en Asia Central, en oracular; y un tercer tiempo discursivo e
el Sudeste Asiático, en el África Subsaha- iterativo. Cada uno de los cuatro perio-
riana o en Europa y América. Con todo, dos (los tres mequíes más el medinés) se
las traducciones del Corán, especialmen- correspondería, respectivamente, con un
te al inglés, han sido fundamentales tanto tono declamatorio, uno narrativo, uno
en el moderno pensamiento islámico de descriptivo y uno legislativo. Aun así, la
origen indio (→ ahmadí, aligarhí, bohra, inserción de aleyas de un periodo distin-
joya) como en la propagación del islam to al de la mayoría de la azora dificulta
por América del Norte (→ bilaliano). Si enormemente toda precisión cronológi-
bien ha habido ulemas que han emitido ca, y crea no pocos problemas de funda-
fetuas* admitiendo el uso de lenguas dis- mentación legal a los maximalistas de la
tintas al árabe como texto litúrgico para sharía; de hecho, la tradición islámica
los recién conversos en tanto aprenden solo reconoce dos periodos: uno mequí
el Corán, sigue siendo raro el uso de otra y otro medinés. En cualquier caso, las
que no sea el árabe en su recitación, in- normas taxativas en el Corán son las me-
cluso en el adán* o llamada a la oración. nos, y los aspectos legislativos en general
En cuanto a las traducciones al español constituyen una parte pequeña del texto
en el siglo xx, cuatro son las principa- (aproximadamente el 13 %) en compara-
les: dos acometidas por arabistas*, Juan ción con las páginas dedicadas a exhortar
Vernet y Julio Cortés, cuyas versiones a los creyentes a la reflexión, la pondera-
se orientan preferentemente al lector no ción y la toma de decisiones propias.
musulmán, por lo que prima el carácter A lo largo del Corán encontramos
didáctico; una realizada por Abdel Gha- todo tipo de formas literarias (salmo-
ni Melara Navío con patrocinio saudí*, dias, juramentos, textos litúrgicos, na-
que es de corte literalista, se decanta por rraciones, discursos, parábolas, legisla-
las interpretaciones más tradicionalistas ción, máximas) y asuntos: escatología
y es de uso más frecuente entre los mu- (→ paraíso, infierno, Juicio Final), éti-
sulmanes españoles de origen extranje- ca (→ muamalat), historias de la Biblia
ro o de inclinaciones sufíes; y una cuarta (→ kitab), ritual (→ salat, azaque, ayuno,
versionada por Abdurrazak Pérez a par- hach), debates teológicos (→ tauhid, cha-
tir de la traducción inglesa de Muham- hada, chirk, kalam) y jurídicos (→ heren-
mad Asad, referente entre los conversos cia, matrimonio, botín). Sin embargo, los
españoles defensores de un islam abier- argumentos no se desarrollan de mane-
to y dinámico. ra sistemática, sino con la fragmentación
Una de las características formales derivada de la cadencia de la Revelación,
más notorias del Corán en su conjunto de manera que para profundizar en un
es el empleo de la prosa rimada (en árabe tema son precisos índices, concordancias
sach), con uso abundante de aliteracio- y exégesis (tafsir*), y no la simple cita de
nes, paronomasias, anáforas, que le con- una aleya, como suelen hacer los islamis-
fieren, a ratos, una prosodia de himno. tas y los islamólogos aficionados. Nunca
Con todo, son reconocibles distintos es- se insistirá demasiado en el tono eminen-
tilos según los tiempos: sugestivo y poé- temente recitativo, melódico, interpela-
tico en la época de La Meca, exhortativo tivo y no normativo que tiene el Corán:
y normativo en Medina. Los islamólogos muchos musulmanes repiten una máxima
95 CORáN

atribuida al filósofo y poeta indio Mu- las escuelas (máktab*) el Corán por par-
hámmad Iqbal (1877-1938), quien afir- tes, y aquel que llegaba a saberlo de me-
mó que uno debe leer el Corán como si moria recibía la dignidad de hafiz kitab
le hubiera sido revelado a uno mismo. Allah, signo mayor de devoción y mérito
Con frecuencia, se menta el Corán a incomparable para el creyente. La tras-
través de alguno de sus atributos, nom- cendencia del Corán para todos los órde-
bres que ya se da el texto a sí mismo. Son nes del universo islámico se comprende
los más frecuentes: al-Bayán (‘la Mani- mejor a tenor de su valía como referen-
festación’), al-Furqán (‘el que Discier- te artístico: la recitación (tachwid*) está
ne’), al-Nur (‘la Luz’), al-Dikr (‘la Reci- considerada un arte en sí misma, y la ca-
tación’), al-Hudá (‘el Camino Recto’), y ligrafía, el arte islámico por excelencia,
la elección de uno u otro refleja el carác- halla en los pasajes coránicos su inspira-
ter primordial que en ese momento tie- ción primera: no solo decora las arquitec-
ne el texto para el creyente. Cuando se turas religiosas, sino también las paredes
dice «el Corán», se suele acompañar la de casas particulares o los salpicaderos de
mención del calificativo «al-Karim» (‘el todo tipo de vehículos.
Noble’) o «al-Azim» (‘el Grandioso’). De entre las muchas visiones contem-
Para el musulmán común, el Corán poráneas del Corán, tiene interés con-
no es obra humana, sino texto divino, frontar las de dos pensadores coetáneos,
inmutable y eterno: al recitarlo se escu- Mahmud Muhámmad Taha (1908-1985)
cha la palabra de Dios en la voz del hom- y Sáyyid Qutb (1906-1066). Se trata de
bre. Sin embargo, la historia está repleta dos prospectivas antitéticas sobre la tras-
de controversias entre los defensores del cendencia del mensaje coránico para la
carácter increado del texto árabe que co- polis islámica futura. Taha formula la suya
nocemos y los racionalistas (→ mutazilí) en al-Risala al-zániya min al-islam (La
que abogan por una lectura crítica e his- segunda misión del islam, 1967); Qutb,
tórica del mismo. Los primeros llegan al en Fi zilal al-Qurán (A la sombra del Co-
paroxismo de la mano de algunas escue- rán, 1954-1964). Para Taha, el mensaje
las jurídicas, como la malikí* y la hanba- mequí constituye una utopía: es el cora-
lí*, que sostienen que ningún no creyente zón del monoteísmo, la revelación uni-
(si la «gente del Libro» entra en esta ca- versal de Dios a toda la humanidad para
tegoría es motivo de discordia) puede si- que el islam, la religión natural (→ fi-
quiera poseer, editar o tocar un ejemplar tra), sustente la ciudad ideal de los mu-
del Corán. Los defensores del racionalis- sulmanes (al-muslimún, los monoteístas
mo en la hermenéutica coránica, que se todos); por el contrario, el Corán medi-
apoyan en la crítica lingüística del texto ní sería el mensaje contingente de Dios
para distinguir significante de significa- a Mahoma para que gestionara la recién
do, encuentran serias dificultades en la nacida comunidad musulmana. Esta tesis,
difusión y reconocimiento de su labor, sustentada en una concepción dinámica
que choca con el literalismo promovi- del mensaje coránico, le supuso a Taha
do por los defensores de una reislami- ser condenado y ejecutado por apóstata
zación* a ultranza y con la persecución (→ ridda), si bien no ha dejado de tener
frontal de los grupos islamistas más ra- sus seguidores, que plantean la dicotomía
dicales (→ hisba). coránica en términos aún más hermenéu-
El Corán es además la fuente prime- ticos, como hace el llamado «feminismo*
ra de las ciencias islámicas, del ilm*, y base islámico». Para Qutb, el mensaje medi-
de la educación primaria del musulmán ní es un modelo insuperable: en Medi-
a través de los siglos. En la educación na se verificó la sociedad islámica pura,
tradicional –hoy en coexistencia cuando por lo que las azoras mediníes ofrecen la
no arrumbada por la educación prima- vía (sharía) para volver al auténtico Es-
ria obligatoria–, los niños aprendían en tado islámico inspirado en la palabra de
CRUzADO 96

Dios; por otra parte, el Corán mequí se «nasraní*» (‘cristiano’), que con frecuen-
centra, según él, en la aqida*, la fe cuyo cia tiene un matiz despectivo, si bien no
imperativo primero es la adoración ab- tan político.
soluta a Dios (→ ibadat), que alimenta Ya a finales del siglo xix los pensado-
y sostiene la ley, la sharía. La visión de res del panislamismo* acusaron a los Es-
Qutb, arraigada en la salafiya*, impreg- tados europeos de haber emprendido una
na la mayor parte del llamado «funda- nueva cruzada contra el islam que ponía
mentalismo* islámico» contemporáneo en peligro a la umma*. Pero fue funda-
y culmina en el qutbismo*. mentalmente a partir de la guerra de los
Por último, en cuanto al uso termino- Seis Días (1967) cuando la ideología de
lógico español, a semejanza de lo habitual sesgo islámico comenzó a emplear los
con otros libros sagrados (la Biblia, los términos ifranch y salibiyín para designar
Vedas), al nombrar el de los musulmanes al nuevo enemigo: el potencial económi-
conviene escribir «el Corán», en redonda co y militar de Occidente que amenazaba
y con el artículo en minúscula. Existe la la pervivencia de los modelos culturales
posibilidad de emplear el sustantivo «co- autóctonos del mundo islámico, sobre
rán» en su acepción puramente objetual: todo en lo tocante a la moral social y los
«un corán», «este corán». Para esta últi- valores espirituales. Sin embargo, cada
ma realidad física, los musulmanes em- vocablo implica una forma de resistencia
plean un vocablo específico: múshaf. distinta: en términos generales, ifranch se
enmarca en fórmulas de reislamización*,
CRUZADO Según los islamistas, agen- mientras que salibiyín es de factura más
te occidental que busca la conquista del radical y decantación islamista.
mundo islámico. En el discurso populista de los predi-
En la historiografía islámica clásica y cadores de casete de la década de 1980
moderna, las Cruzadas no han ocupado –como los egipcios Muhámmad Muta-
el espacio que han tenido en la europea, walli al-Charawi (1911-1998), Abd al-
ni tampoco han sido objeto de una preo- Hamid Kixk (1933-1996), Áhmad al-Ma-
cupación determinante para los teólogos. hallawi (1925-1996)–, la lucha contra los
Sí otros acontecimientos históricos más cruzados contemporáneos (tanto ifran-
o menos contemporáneos, en concreto, ches como salibiyines) era una yihad*
las invasiones mongolas*, que estimula- contra las potencias occidentales, el
ron la unidad del mundo sunní. Ha sido Garb*, con la liberación de Jerusalén
el siglo xx el que ha puesto de moda las como piedra angular, igual que antaño.
Cruzadas entre los musulmanes. El paso de la palabra a la obra se ha pro-
En el vocabulario del islam actual, el ducido de la mano del salafismo*, para
referente de los cruzados se remoza con el cual la «alianza sionista-cruzada» es
dos términos, ifranch y salibiyín, que responsable de la impiedad (kufr*) que
tienen a su vez distintas connotaciones. campa por sus respetos entre los musul-
Ifranch (‘francos’) es el vocablo clásico manes, y que alcanza su expresión máxi-
con el que los historiadores y cronistas ma en el establecimiento de tropas nor-
árabes se han referido a los europeos en teamericanas en Arabia Saudí desde la
general, y en particular a los cruzados invasión iraquí de Kuwait en 1990. En
que entre los siglos xi y xiii se lanzaron 1998, seis jeques del salafismo –el sau-
a la conquista del Mediterráneo oriental dí* Osama Bin Laden, líder de al-Qaeda;
para los monarcas cristianos occidenta- los egipcios Aimán al-Zawáhiri, líder de
les (→ ayubí). Salibiyín, traducción literal al-Yihad, y Abu Yásir Rifái Áhmad Taha,
de ‘cruzados’, es un neologismo recien- del grupo al-Yamaa al-Islamiya (Agrupa-
te de curso habitual en el yihadismo*. ción Islámica); los pakistaníes Mir Ham-
Un tercer vocablo relacionado, de rai- za, secretario de la Jamiatul Ulama-i Is-
gambre más popular aunque coránica, es lam (Asociación de Ulemas del Islam), y
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Fazlur Rahman Khalil, emir* del Harákat manes de bien. Las fetuas y comunica-
al-Ansar (Movimiento de los Ansar); y el dos que han venido a justificar o alentar
bengalí Abd al-Salam Muhámmad Khan, los ataques contra los intereses occiden-
emir del Harákat al-Yihad (Movimien- tales en pos de la liberación de los Luga-
to de la Yihad)– emitieron una fetua*, res* Santos en Palestina y Arabia* recu-
si bien con cierto carácter publicitario rren sistemáticamente a este vocabulario.
y más testimonial que novedosa, anun- También lo hace hasta la saciedad el gru-
ciando la creación de un Frente Islámico po del Estado Islámico para designar a la
Mundial de la Yihad contra los Judíos y coalición internacional liderada por Esta-
los Cruzados (al-salibiyín), al que pidie- dos Unidos que bombardea sus posicio-
ron que se adhirieran todos los musul- nes en Siria e Irak desde 2014.