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DÍA 1: ÁMENSE “UNOS A OTROS”.

LECTURA: «Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los
he amado, ustedes deben amarse unos a otros.» Juan 13:34 NTV
MEDITACIÓN: Es interesante que Jesús dice ‘un nuevo mandamiento’. El mandamiento que tiene
que ver con el amor, que escuchamos desde el Antiguo Testamento, es en resumen “Amarás a
Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”. Pero aquí está Jesús diciéndole a sus
discípulos: “… un nuevo mandamiento les doy, ámense unos a otros como yo los he amado”. En
otras palabras, ya no es “ama a Dios con tus fuerzas” o “ama a tu prójimo como tú te amarías”;
dice Jesús: “Quiero que ames a la gente como Yo te amo a ti”. Nuestro estándar para amarnos
unos a otros ni siquiera es “que tanto me amo yo”; ahora es, ¿qué tanto Jesús ama?
¿Puedes ver que amas a Dios cuando amas a las personas? Yo tengo que amar a los demás como
Jesús les ama, tratarlos como Jesús los trataría. La verdad es que no tratamos a las personas como
Jesús las trataría, ni las amamos como Jesús las amaría (cristianos, no cristianos, hermanos,
familia, iglesia). ¿Qué pasaría en tu casa si amaras a tu esposa como Jesús la ama? ¿Si amaras a tu
esposo, hijos o padres como Jesús los ama?
ORACIÓN: Padre, enséñanos a amarnos los unos a los otros como Jesús nos amó. Ayúdanos a
experimentar el amor incondicional de Jesús, tan real, tan genuinamente en nosotros, que así
podamos amar a los demás. En el nombre de Jesús. Amén.

DÍA 2: ACÉPTENSE “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que
Dios reciba la gloria.» Romanos 15:7 NTV
MEDITACIÓN: ¿Cómo es que hoy en día aceptamos a la gente? Usualmente nuestra aceptación de
la gente es condicionada: si hablas como me gusta entonces te acepto, si te vistes como me gusta
entonces te acepto. En ocasiones en la iglesia pasa lo mismo; las personas no son aceptadas
porque son diferentes, tienen hábitos equivocados o costumbres que no nos gustan. Y la iglesia en
ocasiones tiene una actitud como la de los fariseos, que dice: “Primero cambia y después te
acepto”. Pero Jesús fue totalmente distinto; Jesús primero nos acepta y luego nos cambia. Por eso
es que primero fue a cenar a casa de Zaqueo, aun cuando Zaqueo no había cambiado; y luego
Jesús hizo una obra en la vida de Zaqueo, quien devolvió aún más de lo que había robado. En otras
palabras, Jesús nos acepta antes de que nosotros cambiemos.
Pregúntate: ¿Existen personas a tu alrededor (familia, iglesia, comunidad) que no aceptas porque
estás esperando a que cambien? ¿Por qué no puedes aceptarlos antes de que cambien?
Después de 17 años de matrimonio, mi esposa y yo hemos aprendido a aceptarnos aunque existan
cosas entre nosotros que no han cambiado o que tal vez nunca van a cambiar. Hasta he notado
que
cuando nos sentimos más aceptados es cuando damos pasos de crecimiento. ¿Qué tal si hay
personas en la iglesia o en tu familia que están esperando tu amor y aceptación y luego podrás ver
frutos de cambio en su vida?
ORACIÓN: Señor, te damos gracias porque tú nos aceptas en Cristo Jesús tal y como somos, y
luego nos transformas; perdónanos por tener una actitud de querer primero cambiar a la gente y
luego aceptarla, o de no aceptarla por tener opiniones, puntos de vista o doctrinas secundarias
distintas a las nuestras. Ayúdanos Dios a aceptarnos primero, a amarnos primero, para luego ver
cambios en nuestras vidas. Y aun cuando los cambios no sean inmediatos, ayúdanos a aceptarnos
tal como Cristo nos aceptó. En Cristo Jesús,
DÍA 3: SEAN AMABLES Y PERDÓNENSE “UNOS A OTROS”.

LECTURA: «Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense
unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.» Efesios 4:32 NTV
MEDITACIÓN: En todos estos versículos hemos encontrado un patrón o modelo –“tal como Dios” o
“tal como Jesús”–; esto diríamos que es como un estándar. El apóstol nos presenta aquí una
progresión: sean amables, de buen corazón, perdónense… como Dios los perdonó. Ahora bien, si
partieras de este último punto como el principio y pensaras en todo lo que Dios te perdonó, te ha
perdonado y te sigue perdonando, te sería más sencillo perdonar a la gente que te ha ofendido,
tener un buen corazón hacia las personas y entonces sí, podrías ser amable con los demás. Porque
la realidad es que la manera en que la gente nos ofende a nosotros no se acerca ni un poquito a la
manera en que nosotros ofendemos a Dios.
Quizás otros te han ofendido, pero cuando te das cuenta de que Jesús te perdonó a ti, entonces tú
puedes perdonar a otros. Y lo interesante aquí es que dice “Perdónense unos a otros, tal como
Dios los perdonó.”
Mi pregunta para ti: ¿Dios te perdonó a medias, tres cuartos o totalmente? Y ¿Qué tanto se
acuerda Dios de tus ofensas? La Biblia dice que Él decide arrojar todas nuestras ofensas a lo
profundo del mar y que aleja nuestras ofensas tan lejos como está el oriente del occidente. ¡Que
Dios nos ayude a perdonar de esta manera! para así tener un buen corazón hacia las personas.
Porque cuando tienes un buen corazón hacia la gente, entonces puedes ser amable. ¿Sabías que
tu falta de perdón hacia alguien puede arruinar tu amabilidad hacia todos? Tal vez debes
preguntarte, ¿será que no soy suficientemente amable con los que están a mi alrededor porque
hay unos a quienes no he perdonado? ¿A quién debo perdonar el día genuinamente? ¿Qué te
hace falta recibir a ti del perdón de Dios para poder perdonar a otros?
ORACIÓN: Padre celestial, revélanos si hay un área de nuestra vida en la que no hemos recibido tu
perdón; tal vez seguimos caminando bajo culpa o condenación. Revélanos si hay alguien a quien
tenemos que perdonar completamente para recuperar ese buen corazón y amabilidad hacia las
demás personas. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.

DÍA 4: SEAN COMPRENSIVOS Y PERDÓNENSE “USTEDES…A OTROS”.


LECTURA: «Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda.
Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros.»
Colosenses 3:13 NTV
MEDITACIÓN: Ya hemos hablado de la necesidad de perdonar a los que nos ofenden. Ahora el
énfasis de este versículo se encuentra en ser comprensivos unos con otros. ¿Sabes?, la persona
que es más dura con las faltas de los demás, es la persona que no se siente completamente
aceptada por Dios con todo y sus faltas. Alguien que está molesto o se irrita por una falla personal
o defecto de su personalidad, a la que le irrita algo de su pasado o de su vida, que no ha recibido el
abrazo de Dios en esa área y no está en paz con eso… A esa persona le costará trabajo aceptar y
perdonar las faltas de los demás.
Pero es muy importante que como iglesia seamos comprensivos con las faltas de los demás. Tal
vez debes preguntarte: ¿Hay alguien en tu vida con quien no estás siendo comprensivo respecto a
sus faltas, debilidades o inmadurez? Tal vez eres un cristiano de muchos años y te irritas con la
inmadurez de un nuevo creyente.
ORACIÓN: Padre celestial, te damos gracias porque Tú nos perdonas todas nuestras faltas, todas
nuestras debilidades y eres comprensivo con nuestros errores; la epístola a los Hebreos dice que el
Señor Jesús nos entiende en todas las cosas, así que hoy te pedimos nos ayudes primero a saber
que somos perdonados o comprendidos por ti, y que también nos ayudes a perdonar, comprender
a otros en sus faltas, y ser pacientes en su inmadurez, errores o debilidades. En el nombre de
Cristo Jesús, Amén.

DÍA 5: SEAN HUMILDES, AMABLES, PACIENTES Y TOLERANTES “UNOS CON OTROS”.


LECTURA: «Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas
por amor.» Efesios 4:2 NTV
MEDITACIÓN: Hoy se habla mucho de la tolerancia, pero la tolerancia algunos la entienden como
permitir que los demás vivan como quieren vivir; otros llevan la tolerancia al nivel de que todos
tenemos que creer lo mismo. Esto no es de lo que habla la Biblia.
El problema planteado aquí es el siguiente: cuando algunos cristianos ven que otros no creen lo
mismo que ellos –aún dentro de la misma iglesia–, o si un familiar no cree lo mismo que ellos, o
cuando dentro de la iglesia alguien atraviesa por una situación y no hace lo que ‘se supone’ que
debería estar haciendo, y solo tienen rechazo para estas personas. Aquí el apóstol dice que
seamos pacientes y tolerantes. La palabra original quiere decir ‘soportar’, ‘sufrir’; en otras
palabras, “sopórtense los unos a los otros” o “sufran ese problema junto con la otra persona”.
Yo creo que hay que pasar de una tolerancia superficial en la que dejamos que todo el mundo
haga lo que quiera, a una tolerancia verdadera, en la que somos pacientes para con esa persona
que tal vez no cree lo mismo que yo. Si alguien está pasando por algo difícil, si alguien cree algo
que yo no creo, si tiene otro punto de vista o perspectiva, yo puedo tolerar a esa persona –es
decir, ser paciente con esa persona– y creer que Dios va a intervenir en el momento correcto, y
que mi correcta actitud hacia esa persona contribuirá para que ella tenga un cambio positivo.
Cambia tu actitud de impaciencia y falta de tolerancia hacia otros cristianos, hacia tu familia y
hacia otros en general.
ORACIÓN: Señor, te damos gracias por Tu palabra. Gracias Señor porque Tú eres paciente con
nosotros, a pesar de que nos equivocamos tantas veces. Enséñanos a mostrar esta clase de
paciencia hacia los demás, a tolerar sus faltas y a creer que Tú operarás un cambio extraordinario
en sus vidas. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.

DÍA 6: SÍRVANSE CON HUMILDAD “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Del mismo modo, ustedes hombres más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los
ancianos. Y todos sírvanse unos a otros con humildad, porque «Dios se opone a los orgullosos pero
muestra su favor a los humildes».» 1a Pedro 5:5 NTV
MEDITACIÓN: El apóstol Pedro está animando a los jóvenes a aprender de los ancianos de la
iglesia, no solo los ancianos de edad sino también las figuras de autoridad. Habla de tener
humildad con los que están en autoridad espiritual. Hoy en día en la iglesia llamamos pastores a
estas figuras de autoridad; no todos son ancianos, pero la idea del apóstol Pedro expresada aquí
consiste en animar a la iglesia a que acepte la autoridad espiritual de los pastores y que todos se
sirvan unos a otros con humildad. En otras palabras, Dios quiere que los que están en un lugar de
autoridad sirvan a los que no están en autoridad, y viceversa. Y en cuanto a edad se refiere, que
los jóvenes sirvan a los ancianos y los ancianos sirvan a los jóvenes. Qué increíble sería estar en
una iglesia donde no existan impedimentos entre generaciones, sino servicio; donde hay servicio
hacia la autoridad y hacia la congregación; donde hay respeto mutuo y humildad entre las
generaciones.
Cada uno de estos pasajes tiene una motivación: “…tal como Cristo”, “…tal como Dios”. Aquí dice
que «Dios se opone a los orgullosos pero muestra su favor a los humildes». ¿Será que Dios tal vez
esté presentando una oposición en alguna área de tu vida, por falta humildad? ¿Será que Dios se
opone en tus finanzas, en tu salud o en tu trabajo porque quiere que reconozcas que hay un área
en tu vida donde necesitas humillarte? Quizás necesitas ser humilde ante la autoridad espiritual, o
servir con humildad a tus hijos, esposa, jefe, compañeros de trabajo, en la iglesia, en la escuela,
etc. para que Dios muestre su favor hacia ti y fluya su bendición en tu vida.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias porque Tu palabra es verdadera y Tu palabra dice que te opones
al orgulloso y muestras Tu favor hacia el humilde. Señor, yo quiero una vida llena de tu favor;
todos queremos una vida llena de tu favor, de tu respaldo, de tus grandes bendiciones, pero la
clave para esto es servirnos unos a otros con humildad. Revélanos si hay falta de sujeción a la
autoridad, o si hay falta de humildad en nuestro servicio unos a otros en casa, en la iglesia, en el
trabajo o en la escuela. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 7: COMO EL CUERPO DE CRISTO (LA IGLESIA), NOS PERTENECEMOS “UNOS A OTROS”.
LECTURA: «Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función
específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo (el
Cuerpo de Cristo – la iglesia) y nos pertenecemos unos a otros. Dios, en su gracia, nos ha dado
dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de
profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. Si tu don es servir a otros, sírvelos
bien. Si eres maestro, enseña bien. Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar,
hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio.
Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto.» Romanos 12:4-8 NTV
MEDITACIÓN: El cuerpo tiene muchas partes. En otras palabras, mis dedos son parte de mi mano y
si me lastimo los dedos, me estoy haciendo daño a mí mismo, porque son parte de mi cuerpo. Por
ser un creyente en Cristo Jesús, eres parte de su cuerpo; lo que te pasa a ti nos pasa a todos.
Todos nos dolemos cuando uno se duele, pero el resto del pasaje también dice que todos
debemos servirnos unos a otros. La razón de ser parte de un solo cuerpo es que tú tienes una
función que cumplir; tal vez tu rol es animar, ser generoso, liderar, mostrar bondad o enseñar la
palabra de Dios. Esto significa que no puedes quedarte con tu don escondido, tienes que ponerlo
al servicio de otros y al servicio de la iglesia; y precisamente estamos creyendo que este año Dios
te va a activar para usar tu don a favor de la iglesia, ya que perteneces al cuerpo de Cristo por
virtud de ser creyente.
Algunos dicen: “Yo soy creyente pero no voy a la iglesia”. La cuestión es que si eres creyente, ¡eres
la iglesia, aunque no asistas! Y el hecho de no ir a la iglesia está afectando a otros creyentes en
Cristo porque no eres una isla, sino que eres parte del cuerpo de Cristo. No te puedes separar de la
iglesia porque eres la iglesia. Pregúntate: ¿Qué dones tengo que no estoy poniendo al servicio de
la iglesia? O, ¿qué actitud errónea estoy teniendo hacia el resto del Cuerpo de Cristo y debo
corregir?
ORACIÓN: Señor, te damos gracias porque has dado a todos diferentes dones; todos son
necesarios, todos son útiles. Ayúdanos a valorar los dones de todos los demás, ayúdanos a
entender que somos parte de la iglesia, que por virtud de ser creyentes en Cristo Jesús somos la
iglesia misma. Ayúdame a recordar que ser parte de la iglesia, asistir a la iglesia, orar por la iglesia
y servir en ella es algo sano y necesario para que yo florezca y para que también el cuerpo de
Cristo florezca. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 8: NO SE JUZGUEN (NO SEAN DE TROPIEZO) “UNOS A OTROS”.

LECTURA: «Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal
manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.» Romanos 14:13 NTV
MEDITACIÓN: Pablo dice en su epístola a los Corintios que el creyente puede juzgar todas las
cosas, pero que él no es juzgado por nadie; pero este versículo dice que si te la pasas juzgando a
los demás, causas tropiezo a tu prójimo. El asunto es el siguiente: una cosa es juzgar sobre lo que
es correcto y lo que es incorrecto de acuerdo a la palabra de Dios, y otra cosa es emitir un juicio
sobre tu prójimo – es decir, juzgar el corazón de otra persona. La Biblia dice que solo Dios conoce
el corazón y sus motivaciones o intenciones. ¡Dejemos de juzgarnos unos a otros! He observado
que frecuentemente las personas que son rápidas para juzgar el liderazgo de una iglesia, que
juzgan a otros creyentes en la congregación, que juzgan a sus amigos y familiares, son personas
que no están viviendo una vida de integridad.
Debemos dejar de juzgarnos unos a otros, esto solo genera tropiezo en el Cuerpo de Cristo. Por el
contrario, que este año Dios nos ayude a vivir de tal manera que no seamos de tropiezo a nadie.
Pregúntate: ¿A quién estoy juzgando? ¿Hay algo oculto en mi vida que podría causar tropiezo a
otra persona si se llegara a enterar de ello?
ORACIÓN: Señor, te damos gracias por Tu palabra. El día de hoy pedimos que cambies nuestro
juicio por amor, que cambies nuestra actitud de desaprobación por una actitud de aceptación, de
amor
hacia las personas. Y Dios, examina nuestro corazón para ver si existe algo que pudiera causar
tropiezo a otros; si hay algo en lo secreto, en nuestra vida, que pudiera afectar a otros. Ayúdanos a
sanar eso. En el nombre de Jesús, Amén.

DÍA 9: ENSÉÑENSE Y ACONSÉJENSE (CON SABIDURÍA Y UN CORAZÓN AGRADECIDO) “UNOS A


OTROS”.
LECTURA: «Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y
aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que él da. Canten salmos e himnos y canciones
espirituales a Dios con un corazón agradecido.» Colosenses 3:16 NTV
MEDITACIÓN: El mensaje de Cristo es el evangelio, las buenas noticias de que Dios envió al mundo
a Su hijo para reconciliarnos con Él. La riqueza de este mensaje la encontramos en la Biblia, en la
predicación y la enseñanza que nos proveen pastores y maestros. También los cantos de adoración
que cantamos contienen parte de esa riqueza. Un creyente se llena del mensaje de Cristo cuando
va a la iglesia, cuando escucha las enseñanzas, cuando canta los cantos de adoración; y un
creyente lleno de ese mensaje puede enseñar y aconsejar. Podemos enseñarnos y aconsejarnos
unos a otros cuando estamos llenos de ese mensaje, porque es un mensaje lleno de sabiduría.
Mis hijos, por ejemplo, tienen mucho que enseñarme de esa riqueza, porque tienen una
perspectiva diferente. De modo que debemos estar abiertos a ser instruidos y aconsejados por
todo el cuerpo de Cristo. Necesitamos preguntarnos si efectivamente estamos siendo llenos de la
riqueza de Su mensaje. ¿Leo mi Biblia, asisto a la iglesia, llego temprano para participar de toda la
adoración? Y otra pregunta más, ¿qué tan abierto estoy para dar consejo y enseñar a otros con esa
sabiduría?
ORACIÓN: Señor, te damos gracias por las riquezas que encontramos en el mensaje de Cristo.
Ayúdanos a valorar cada expresión de ese mensaje; ayúdanos a valorar la importancia de la lectura
de la Biblia, de la adoración, de la sabiduría que hay en la predicación y la enseñanza, para que
estemos llenos de esa riqueza. Permítenos tener amigos sabios que nos puedan enseñar y
aconsejar, y permítenos tener la humildad para poder recibir sabiduría, enseñanza y consejo de
otros. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 10: SALÚDENSE CON AMOR “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Salúdense unos a otros con amor cristiano. Todas las iglesias de Cristo les envían
saludos.» Romanos 16:16 NTV
MEDITACIÓN: Algunas traducciones dicen “Salúdense unos a otros con ósculo santo…” Es decir,
con un beso. Esto tiende a ser un asunto cultural, propio de algunos países. En Argentina una
ocasión, al terminar de predicar, se me acercaron un montón de hombres para abrazarme y darme
beso, cosa que en México no acostumbramos. Pero independientemente de estas singularidades,
yo creo que hay que recuperar el valor de saludarnos con el amor cristiano; soy el primero en
reconocer que necesitamos saludar a la gente con una sonrisa, un abrazo, tal vez un beso –si es
prudente o pertinente–, y tomarnos el tiempo de mirarnos a los ojos y preguntarnos con
sinceridad “¿Cómo estás?”.
No menospreciemos el valor de saludarnos llegando a la iglesia; algunos acabando la reunión se
van antes de poder saludar a alguna persona. Pero el apóstol Pablo lo expresa de manera
imperativa, como un mandamiento: “Salúdense”.
Llega temprano a la iglesia para saludar a la gente, y al final quédate un poco para saludar a otros.
Convive con las personas de tu grupo conexión llegando temprano para saludarles y quedándote
un poquito después de terminar para estar con ellos. ¿Tienes alguna actitud de recelo para saludar
a las personas, quizá porque no las conoces o porque son diferentes? ¿Por qué no haces un
espacio en tu agenda para saludar con amor cristiano la próxima vez que llegues a la iglesia?
ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos a ver que este no es solo un consejo del apóstol Pablo, sino
que realmente es la parte práctica de tu mandamiento de “Amarnos unos a otros”. Enséñanos que
este es tu deseo, y ayúdanos a saludarnos sincera, amigable y amorosamente. En Cristo Jesús,
Amén.

DÍA 11: ESPÉRENSE “UNOS A OTROS”.

LECTURA: «Así que, mis amados hermanos, cuando se reúnan para la Cena del Señor, espérense
unos a otros.» 1a Corintios 11:33 NTV
MEDITACIÓN: Todos estos pasajes mencionan la frase “unos a otros” y muchos de estos son
increíblemente prácticos. Por ejemplo, en este pasaje el apóstol Pablo estaba enfrentando un
problema en la iglesia de Corinto, porque cuando había reuniones en la congregación para partir el
pan y convivir, algunas personas aprovechaban para comer hasta hartarse y beber hasta
emborracharse. Entonces el apóstol les llamó la atención diciéndoles que este no era el propósito
de ese tipo de reuniones. Pero este principio no solo aplica en una situación semejante, sino en
muchas otras áreas de la vida. Mi pastor, Pablo Johanson, me dijo: “No estés tan obsesionado con
llegar a tu destino porque a lo mejor llegas ahí solo; mejor llega al nivel de la montaña que llegues,
pero llega con tu familia”. Cuando Jacob se encontró con su hermano Esaú y éste le dijo que
cabalgaran juntos, Jacob le dijo: “debo ir al paso las de mis mujeres y mis hijos”. Jacob quiso
caminar al ritmo que caminaba su familia.
Qué bonito sería que tuviéramos la actitud de esperarnos, de tener paciencia en el crecimiento
espiritual unos con otros. A veces vamos por delante dejando a todo el mundo atrás, como estos
que se apresuraban a comer y beber sin importarles los demás.
Yo creo que Pablo está poniendo valor al hecho de compartir, más allá de que tú logres obtener tu
porción. ¿Eres impaciente con el caminar de otros, sea un creyente inmaduro o uno maduro que
está atravesando una crisis de fe? ¿Piensas en los demás? Quizás necesitas empezar a estacionar
tu vehículo en la calle y dejar que una persona nueva ocupe un lugar dentro del estacionamiento
de la iglesia. Eso sería esperarnos unos a otros, ¿no crees?
ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos a aplicar este principio de esperarnos unos a otros; desde lo
básico, como cuando comemos en casa, hasta lo más difícil, como es tener paciencia con el
crecimiento espiritual de otros. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.

DÍA 12: EN LIBERTAD, SÍRVANSE POR AMOR “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Pues ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no usen esa
libertad para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para
servirse unos a otros por amor.» Gálatas 5:13 NTV
MEDITACIÓN: Hay diferentes cosas de las que Cristo nos ha hecho libres y para las que nos ha
hecho libres. Y en lugar de usar esa libertad para hacer cosas incorrectas, Dios quiere que la
usemos para hacer lo correcto. Nos ha dado libertad para vivir una vida mejor, más sabia, que
prospera, que honra a Dios, y nos ha hecho libres muchas cosas, entre ellas, de la condenación, del
pecado, de adicciones y Otra de las cosas de las que también nos ha hecho libres es de la opinión
que otros pueden tener de nosotros; Dios nos ha hecho libres de las expectativas de los demás.
Pablo dice que eres libre de todas esas cosas porque ahora sirves a Dios. Pero no debes usar esa
libertad de las expectativas que las personas tienen de ti, para vivir como se te pegue tu regalada
gana; la libertad no es para eso. La libertad con que Cristo te ha hecho libre es para servir a todas
esas personas. Si ya no es importante lo que otros piensan de ti, y si ya no son importantes las
expectativas que la gente tenga de ti, ahora puedes aprovechar esa libertad para servirles con
amor, con autenticidad, sin prejuicios y sin complejos. ¿Te cuesta trabajo servir a alguien? ¿Te
cuesta trabajo servir en alguna parte, como en el trabajo, en la iglesia, en casa? Tal vez es porque
aún no eres completamente libre de algo entre alguna otra persona y tú.
¿En dónde crees que Dios quiere que sirvas? ¿A quién Dios te está pidiendo que sirvas?
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por hacernos libres de muchas cosas, pero hoy en particular te
damos gracias por hacernos libres de las expectativas de otros, de los complejos, de las
inseguridades, de lo que la gente piensa o no piensa de nosotros. Y en vez de utilizar esa libertad
para hacer cosas incorrectas, ayúdanos a usar esa libertad para hacer las cosas correctas, como
servirnos unos a otros con amor.

DÍA 13: ÁMENSE Y HÓNRENSE “UNOS A OTROS/MUTUAMENTE”.


LECTURA: «Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente.»
Romanos 12:10 NTV
MEDITACIÓN: Amarnos unos a otros en este pasaje lleva una definición o explicación práctica. Si
alguien dice “yo sí te amo”, la pregunta entonces sería: ¿Lo estás haciendo como la Biblia lo
enseña? El esposo le dice a la esposa “te amo”, pero ¿cómo se demuestra? El afecto genuino se
muestra con palabras de afirmación, con actos de servicio. El versículo continúa diciendo
“Hónrense”. Honrar es atribuir valor o estimar algo. Cuando tú estimas a una persona, lo
demuestras con tu tiempo, con tu servicio, pero también con tus palabras, hablando bien unos de
otros. Algunos creyentes se inclinan por la doctrina de no adular o no caer en lisonjas. Dicen que
evitan hablar bien de una predicación, de un pastor o de un ministerio porque no quieren caer en
falsas adulaciones o lisonjas (Lisonjas: adulación interesada que se hace a una persona para ganar
su voluntad u otro beneficio). Pero honrar –bíblicamente hablando– se trata de hablar bien de
algo o alguien con el deseo de mostrar amor. No te limites en honrar al cuerpo de Cristo por temor
de caer en adulación. Aprendamos a honrarnos unos a otros, hablando bien unos de otros por
amor. Hay que honrarnos en casa, en el trabajo, en la iglesia. ¿A quién puedo mostrar honra con
mis palabras el día de hoy? ¿En qué área de mi vida puedo mostrar afecto genuino? ¿En qué área
de mi vida tengo que cambiar mi actitud para mostrar más afecto y más honra como la palabra de
Dios me enseña?
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por amarnos genuinamente, por hablar bien de nosotros.
Enséñanos Dios a amarnos unos a otros de esta manera, mostrando afecto genuino, honrándonos
y estimándonos correctamente. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 14: ALIÉNTENSE (ANÍMENSE) Y EDIFÍQUENSE “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen.» 1a Tesalonicenses
5:11 NTV
MEDITACIÓN: Aunque se pueda escuchar muy trillada la frase: ¡Ánimo, tú puedes!, es lo que dice
el apóstol Pablo. Alentarse o animarse unos a otros, decir a otros que cobren ánimo y que
perseveren, nunca está demás. Esto también es edificarse unos a otros y cumplir la Escritura
cuando dice que mejores son dos que uno, porque si uno cae su compañero lo levanta (Eclesiastés
4:9, 10). Necesitamos amistades que nos alienten y edifiquen, y nosotros también debemos ser
ese tipo de amistades para otros. Yo creo que tú no quieres ser la clase de persona pesimista, que
desanima, que siempre está mirando el lado negativo de las cosas; sino la clase de persona que
alienta y edifica a otros. Y qué bueno que podamos ser ese tipo de iglesia, que se anima y se
edifica mutuamente.
En lugar de esperar siempre que alguien te anime o te aliente, ¿por qué no buscas la oportunidad
de animar hoy a alguien? Pídele a Dios poder alentar y levantar a otros el día de hoy. Porque
quizás sembrando ánimo en otros, voy a cosechar ánimo de parte de otros para mí también.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias porque Tú edificas lo que está arruinado y queremos que ese
mismo espíritu de aliento, de ánimo y edificación esté en nosotros para levantar a nuestra familia,
nuestros amigos y a la iglesia. En Cristo Jesús Amén.

DÍA 15: SOMÉTANSE “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo.» Efesios 5:21 NTV
MEDITACIÓN: Muchos me han escuchado decir que me gusta tener una doctrina sana, pero esto
no es posible si te aíslas en tus propias opiniones sobre la Biblia. Yo someto mis opiniones de la
Biblia a personas que me rodean, mostrándoles lo que estoy a punto de enseñar o predicar de
acuerdo a lo que veo en la Biblia, y lo hago con un espíritu enseñable. De igual manera otros
pastores y figuras de autoridad someten sus opiniones a mi punto de vista; es decir, nos
sometemos unos a otros. Más allá de roles de autoridad en una iglesia o en una casa –que sí los
hay y que es un orden normal y bíblico–, la actitud debe ser como dice el apóstol Pablo, de
someternos unos a otros por reverencia a Cristo.
Yo creo que nuestra reverencia a Cristo se demuestra con qué tan enseñable soy cuando se trata
de someterme a otras personas. Si realmente te quieres someter a Cristo, sométete a otros seres
humanos. Si dices que tienes mucha reverencia para con Cristo, yo te preguntaría: ¿Qué tan
enseñable eres frente a tu esposa, o qué tan humilde eres para con tu esposo? ¿Qué tan
enseñable eres frente a tus otros compañeros en el trabajo? Así como el amor a Dios se
demuestra con acciones de amor hacia otros, la reverencia a Cristo se demuestra con sujeción a
otros. Yo muestro mi reverencia a Cristo estando sujeto a mis pastores. ¿Cómo sería la iglesia si en
vez de decir “Yo estoy sujeto a Cristo” dijéramos: “Como estoy sujeto a Cristo por eso me someto
a otros”?
Necesitamos unos de otros. Decide hoy tener una actitud enseñable para crecer y madurar.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias porque la trinidad es una expresión sublime de una unidad, y Tú
quieres que aquí en la tierra nosotros practiquemos esa misma unidad, que nos sometamos unos
a otros, que podamos tener el mismo sentir, el mismo corazón. Ayúdanos a someter nuestras
opiniones, nuestras doctrinas, nuestras posturas unos a otros en el cuerpo de Cristo, para tener
balance y ser sanos. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.

DÍA 16: MOTÍVENSE “UNOS A OTROS”.


LECTURA: «Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas
acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros,
sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.» Hebreos 10:24, 25 NTV
MEDITACIÓN: Es muy interesante cómo el autor de Hebreos nos dice que pensemos en maneras
de motivarnos unos a otros y que pensemos en maneras de realizar actos de amor y buenas
acciones.
La mayor parte del tiempo nuestros pensamientos están enfocados en nuestras propias
necesidades; pero aquí el apóstol nos dice que pensemos en maneras de motivar a nuestra
familia, a gente en la iglesia, a personas en el grupo conexión… qué actos de amor podemos hacer
el día de hoy para ellos. Luego dice que no dejemos de congregarnos; es como si estos dos
pensamientos estuvieran relacionados: “motívense a actos de amor, no dejando de congregarse”.
En otras palabras, venir a la iglesia anima a otros a seguir en su fe. Cuando yo dejo de
congregarme, no solo me afecto a mí, sino que eso deja de animar a otros en su crecimiento en
Cristo. Venir a la iglesia es un acto personal de crecimiento y es un acto de motivación para otros.
También congregarnos nos permite realizar juntos actos de amor, tales como servir, animar e
invitar a otros a la iglesia. Hay una urgencia del apóstol porque la venida del Señor está cerca; y si
estaba cerca hace 2000 años, imagínate qué tan cerca está ahora.
¿Qué tan fiel eres para congregarte en tu iglesia? Piensa: ¿a quién podrías motivar el día de hoy a
no dejar de congregarse? ¿Le puedes llamar a alguien por teléfono en este momento para
animarle? ¿Puedes mandarle un whatsapp, un mensaje de texto o un twitter a alguien ahorita
para animarle y alegrarle el día de hoy? ¿Puedes pensar en alguien que tiene tiempo de no venir a
la iglesia, a quien puedas invitar el próximo fin de semana?
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por Tu palabra, ayúdanos a pensar no solo en nuestras
necesidades, sino en cómo podemos amar y animar a otras personas; y ayúdanos a entender que
congregarnos no solo es un acto de crecimiento personal, es un acto de motivación para otros
creyentes. Mi asistencia, mi servicio, mi pasión, mi generosidad en la iglesia está motivando y
levantando a otros también. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 17: USEN SUS DONES PARA SERVIRSE “LOS UNOS A LOS OTROS”.

LECTURA: «Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de
ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros.» 1a Pedro 4:10 NTV
MEDITACIÓN: Yo siempre he dicho que todos tenemos algo que Dios nos ha dado que podemos
hacer. Quizás tú solo sabes sonreír bien, incluso tal vez piensas que es tu único don; pero
precisamente tú podrías ser un gran anfitrión en la iglesia. Quizás tu don es cocinar muy bien, por
lo que quizá podrías ser parte de los equipos de voluntarios para los eventos y otras actividades en
la iglesia. Quizás tienes dones musicales o de administración, quizás tienes dones de servicio o
liderazgo. Quiero animarte que este año pongas todos tus dones al servicio de la iglesia. Si tienes
un don de liderazgo, anímate y prepárate para abrir un Grupo Conexión; si tienes un don de
administración, ¿por qué no te sumas al equipo de ventas o al equipo de Call Center?; si tienes un
corazón pastoral, te puedes sumar al equipo de Call Center o de consejería de la iglesia. Entrénate,
suma tus dones y úsalos para servir a otros; es lo que dice la Palabra de Dios.
Pregúntate: ¿Qué dones te ha dado Dios? ¿Los conoces? ¿Cuáles de estos dones estás
ejercitando? ¿Qué puedes hacer este año para servir mejor a la iglesia con los dones que Dios te
ha dado?
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por todos los dones que nos has dado. Si por cualquier razón:
desidia, flojera, desánimo, desilusión –o por la razón que sea– no hemos usado esos dones, Señor,
te pedimos que hoy se desempolven esos dones y podamos ponerlos al servicio tuyo y de Tu
iglesia este año. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.

DÍA 18: NO HABLEN MAL “LOS UNOS DE LOS OTROS”.


LECTURA: «Amados hermanos, no hablen mal los unos de los otros. Si se critican y se juzgan entre
ustedes, entonces critican y juzgan la ley de Dios. En cambio, les corresponde obedecer la ley, no
hacer la función de jueces.» Santiago 4:11NTV
MEDITACIÓN: Santiago en su epístola nos habla de controlar nuestra lengua, de evitar la envidia, y
en este pasaje da una instrucción que llega al nivel de un mandamiento. De manera imperativa
dice: “Amados hermanos, no hablen mal unos de otros…”. Y la motivación que nos da es la
siguiente: “Si se critican y se juzgan entre ustedes, entonces critican y juzgan la ley de Dios”.
¿Cómo que critican/ juzgan la ley de Dios? Si la ley de Dios se resume en “Amarás al Señor con
todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”, entonces cuando estoy hablando mal de mi
prójimo (compañero de trabajo, amigo, vecino, otro congregante, el pastor, o el líder de mi Grupo
Conexión), no estoy amándolo; y si no lo estoy amando, no estoy obedeciendo la ley de Dios.
Cuando hablo mal de otros es como si le dijera a Dios, ‘Dios, tú estás en un error al pedirme que
los ame’; es como criticar la sabiduría de Dios. Cuando juzgo a mis hermanos, estoy diciendo que
la ley de Dios está mal porque me está pidiendo que no juzgue a mis hermanos. ¿Qué mayor
motivación necesitamos que esta? Hablar mal de la gente es como hablar mal de Dios y de su
Palabra.
Si la iglesia es la novia de Cristo, hablar mal de la iglesia es como decirle a Cristo: “Te amo, pero
odio a tu esposa; tu esposa es horrible”. Si la iglesia es el cuerpo de Cristo, hablar mal de la iglesia
es como decirle a una persona: “Me encanta tu cara, pero tu cuerpo es horrible”. Algunos viven
así, dicen amar a Dios, pero no aman a su iglesia En realidad lo que están haciendo es criticar a
Cristo Jesús y lo que juzgan es la voluntad de Dios escrita en su Palabra. Que Dios cambie nuestra
manera de hablar a cerca de otros. Tal vez no comprendes a la otra persona, pero eso no te da el
derecho de hablar mal de ella.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por tus leyes, tu Palabra, por tus mandamientos de amarnos
unos a otros, de hablar bien los unos de los otros, de honrarnos unos a otros, y este mandamiento
de no hablar mal unos de otros. Señor, lo queremos practicar, lo queremos obedecer. Perdónanos
por criticar tu juicio, tu ley y tus mandamientos cuando hemos criticado a otras personas. Cambia
esta actitud en nosotros por una actitud de bendición. En Cristo Jesús, Amén.
DÍA 19: CONFIÉSENSE “UNOS A OTROS” Y OREN “LOS UNOS POR LOS OTROS”.
LECTURA: «Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean
sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados
maravillosos.» Santiago 5:16 NTV
MEDITACIÓN: Siempre hablamos del poder de la oración; decimos que cuando un justo ora hay
mucho poder, pero se nos olvida el contexto de esa enseñanza. Esa enseñanza está en el contexto
de confesarse unos a otros sus pecados y orar los unos por los otros para ser sanados. Yo tengo
algunas personas en mi vida con quienes confieso mis faltas y debilidades de manera regular. Si tú
pudieras tener dos personas así con las que puedes ser transparente y confesar tus flaquezas y
tropiezos, sería genial. Alguien a quien le puedas decir: ‘Estoy batallando con esto, estoy frustrado
con esta área de mi vida, estoy atravesando por algo de ansiedad, tentación, frustración, me
cuanta trabajo perdonar a esta persona, etc.’. Cuando he confesado estas cosas y estas personas
han orado por mí, he visto cómo Dios puede hacer cosas impresionantes en esos momentos de
oración, porque ha habido humildad y oración unos por otros. Ahí es donde la oración ferviente
del justo tiene mucho poder. Hoy hablamos mucho de la oración, pero hablamos poco de la
transparencia.
En otras palabras, ¿en qué contexto la oración ferviente del justo es poderosa? Cuando somos
vulnerables, transparentes y tenemos gente cerca de nuestra vida para expresarles nuestras faltas,
nuestros pecados y debilidades. Busca y encuentra a esa persona en tu esposo o esposa, un amigo
o amiga cercana en tu Grupo Conexión o en alguna figura de autoridad en la iglesia. Tristemente a
veces nos enteramos de familias destruidas, ministerios arruinados e iglesias lastimadas por
personas que nunca fueron lo suficientemente transparentes con sus debilidades, tentaciones o
aún con sus pecados. Recuerda que tu humildad al confesar le da fuerza a tu oración para sanar.
ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos a ser transparentes unos con otros, y confesar nuestras faltas
para así también ser perdonados y sanados. Ayúdanos a ser humildes, porque la humildad le dará
fuerza a nuestra oración. En Cristo Jesús, Amén.

DÍA 20: TENEMOS COMUNIÓN “UNOS CON OTROS”.

LECTURA: «Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con
otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. » 1a Juan 1:7 NTV
MEDITACIÓN: Vivir en la luz es tener fe en Jesús y creer en la verdad de Dios. Vivir en la luz
también es reconocer cuando algo en mi vida no está del todo bien, está en tinieblas o en pecado,
y reconocer que yo necesito ser transparente para que eso sea sanado. Eso es vivir en la luz; es
decir, amo a Jesús, amo su verdad, quiero caminar en su verdad y soy honesto cuando tengo
dificultades tratando de caminar en su verdad. Cuando los creyentes viven así, en esa luz,
entonces puede existir la comunión entre ellos.
¿Quiénes son los que realmente pueden tener comunión unos con otros? La verdadera comunión
ocurre cuando estamos en esa condición de amar a Jesús y ser transparentes los unos con los
otros con nuestras debilidades. El que camina en la luz tiene comunión con el que camina en la luz.
Caminamos en la luz del conocimiento y la verdad del amor de Dios, y caminamos en la luz del
conocimiento de nuestra propia realidad de debilidad. Lo más hermoso del asunto es que cuando
vivimos de esta manera, la sangre de Jesús nos limpia de todo pecado.
Una cosa es que una persona viva en santidad, pero para que toda una iglesia viva en santidad se
requiere de mayor comunión de este tipo. ¿Qué área de tu vida no está en la luz? ¿Qué área de tu
vida aún no está ordenada conforme a la palabra de Dios? ¿Existe alguna área en tu vida que no
quieres mostrar a nadie, que es un secreto o es algo que buscas ocultar? Si es así, entonces no
estás caminando en la luz y Dios quiere que tú camines en la luz y tengas comunión con su iglesia.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por Tu palabra. Tú eres luz, no hay oscuridad en ti y nosotros no
queremos que exista ninguna oscuridad en nosotros. Revélanos si hay pecado, desorden, cosas
ocultas, si hay mentiras o engaños en nuestra vida, para que podamos caminar en santidad, pero
también para que podamos tener comunión unos con otros y ser transparentes unos con otros. En
Cristo Jesús, Amén.

DÍA 21: AYÚDENSE CON SUS CARGAS “LOS UNOS… DE LOS OTROS”.

LECTURA: «Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de
Cristo.» Gálatas 6:2 NTV
MEDITACIÓN: Me he dado cuenta en el matrimonio que cuando mi esposa está atravesando por
una dificultad, yo estoy fuerte, y cuando yo soy el que está pasando por una dificultad, mi esposa
es la que está fuerte. Ella me ayuda a llevar mis cargas emocionalmente hablando; me anima
mucho, me habla con la palabra de Dios. Pero las cargas no solamente son emocionales, también
hay cargas familiares, financieras… de muchos tipos. Y lo que está diciendo el apóstol Pablo es que
debemos ayudarnos con nuestras necesidades unos a otros. Tal vez un hermano en Cristo está
teniendo dificultades con una carga financiera y yo le puedo ayudar en ese momento; tal vez más
adelante yo soy el que está teniendo una carga emocional y alguien más me puede ayudar con un
consejo. En otras palabras, estamos atentos o alertas respecto a las necesidades y las cargas de los
demás y nos ayudamos unos a otros.
Qué padre es ser parte de una iglesia donde la cultura es que cuando vemos a una persona
cargada no le juzgamos, sino decimos: ¿cómo puedo yo ayudarle a llevar esa carga que está
llevando?
Cuando alguien está enfermo o recién operado, qué padre que esa semana algunas personas
cocinen para la familia durante esos días de convalecencia. Qué padre que si por algún motivo de
trabajo tengo que salir de la ciudad, alguna familia de la iglesia puede pasar por mis hijos a la
escuela.
¿Hay alguien cargado a mi alrededor a quien yo puedo ayudar el día de hoy? ¿Qué puedo hacer
hoy para aligerar su carga? ¿Puedo mandar un mensaje de texto, ayudar en su casa limpiando,
ayudarle con su tarea? ¿Puedo apoyar con los hijos de alguien o el trabajo de alguna persona?
¿Qué puedo hacer para ayudarle a una persona este día a llevar su carga?
ORACIÓN: Padre celestial, gracias porque Cristo Jesús cargó en la cruz, sobre sus hombros, todas
nuestras cargas. Gracias porque cuando nosotros ayudamos a alguien más con sus cargas y
necesidades, estamos siendo como Cristo es. Nos unimos al esfuerzo de la cruz de traer libertad a
los que nos rodean. Ayúdanos Dios a no juzgar cuando alguien está cargado, sino ayudarle a llevar
su carga. En Cristo Jesús, Amén.