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limnes cukurales reificados.

Los habitantes de Southall no son á


les mu~iculturales, pero tampoco son vfctimas ni clones de una '
tidad cultural u otra. Ser un habitante de Southall socialmen
competente es saber cuándo es mejor reifICar y cuándo es mejor
retativizar las dijerencias. Compnender la praxis multicu~ural es eg.
apósito· resumen
minar precisamente cuándo las personas cambian de un discurso • 11 . Del sueño al pr . ncepto de cultura
otro. Al estudiar estos cambios, los científicos sociales pueden El multicultufshsmo es un nueVO co
-

aportar una enorme contribución al futuro multicukural. Las perscnaa


de las que aprendemos mediante nuestro estudio pueden mostrar.
nos el camino que hay de los desfiles culturales al mu~iparentesco y
así llego nosotros podemos mostrarlo a los demás. En el capitulo
final volveré a hablar de la contribución que pueden hscer los estu.
diantes de ciencias sociales. pero primero será mejor resumir todo
el argumento de un vistazo. Deberla añadir que éste es uno de Jos
posibles resúmenes. Otros estudiantes de ciencias sociales pue-
den, perfectamente, tener el suyo propio que les lleve a distintas
concfusiones. p: ¿Oué es la cuhura?
R: Hát>tos.
p : ¿Oué es la tradtción? hacemos las cosas.
R: Creo que se refiere a la forma en que
Lecturas complementarlas
P· ¿Cuál es tu cultura? L _ _ ~
. habían ntA;I ..... .
R: ... Cosas nuevas que nO se
8aumann , Gerd, Contesting Culture : Discourses of Identity in
Multi'Ethnic London, Cambridge, Cambridge University Press, scritas a tres cues tiones por estudiantes
(Respuestas e de Soothall Londres.)
1996, págs. 173·187. de doce años '

,' ento mutticultural par·


bases del pensa m
Nuestra búsqueda de las . ión penmanente de igualdad a
l ' ~ral ' una VIS
tteron del sueño mu tlCU· le La cuestión es cómo se
" ncias cultura s.
los de todas las d "ere iones de los dere-
trav . aldad Y hay tres concepc
podría conseguir esta 19u . derechos humanos son los
podemOS recumr. Los d m
chas a las que b'én los más diflCiJes e ro .
. aunquetam 1
más inclusivos Y d"""""s, ci6n como entre ellos. Los der...
I Estados·na .
lir tanto dentro de os do de las democracias
P , . más consagra
chos civiles, el compromiSO . normalmente se limitan
ás fáciles de cumplir, pero
modernas, son m
ia <de acción eocial cuida-
a los ciudadanos y apenas hay constancia de que hayan servido
tidad natural, la etnicidad es una estrateg . lada dirigida por una
da con free"""",a manapu
para superar las desigualdades basadas en historias de d iscrimina· dosamente elabora y udo explotan o engañan a sus
serie de él~es no elegidas que a men . . reiona una
ción nactanal, étnica o religiosa. Los derechos comunitarios han
benefactores. Por otro lado, la rehgión propo
ganado mucho terreno durante los últimos veinte años pero, igual- supuestos los creyentes piensan que su
. de identidades inmutables. Aunque t
mente, plantean una serie de cuestiones: ¿qué tipo de comunidadea seno . ioneS son más bien sextantes enonnemen
e
se deben reconocer? ¿Cómo SS expresan desde el punto de vista fe es inmutable, las rehg . . r ado y etiquetado de unos
influidos por el contexto y no el equipal" 19
democrático? ¿Necesitamos que nos encierren en un gueto para
conseguir la igualdad de derechos? Estos tres tipos de derechos grupos unificados. ár ' uode destruir lo que analizan. Las
hacen una serie de promesas parciales de cumplir el sueño multi· Ninguno de k>s tres sn 18 1S P . . ':eooo en el futuro veni-
. ales van a segurr eXISl1
cu~ural. Para pasar del sueño al propósito necesitamos analizar los identiflC3Ciones naclOO . s derec hes para todos
. f de asegurar los mismo
tres componentes del triángulo multicu~ural : el Estado·nación y su doro y la me¡or orma r. nacionales pero las identida-
n las culturas e VlC3S •
identidad nacional, la idea de etnicidad o la identidad étnica y los tra- es tomar pa rt e e o postétnicas o no reli-
ueden aceptar com
bajos de la religión y la identidad religiosa. des nacionales no se p . sarias para ganar las
iosas. Las identiflcactones étmcas ~n nace aceptar
El Estado-naci6n reclama una posición de privilegio frente a esas g . .. • tnlC3 pero no se puede
batallas a la discrimlnaclon e • . '
otras identidades, tanto la étnica como la religiosa. Declara ser post· largas I constantemente necesitan reY!-
dadas por natura eza Y .
étnico, sustituyendo todos los lazos étnicos por lazos de asociación que vengan . L identificaciones reh·
. las élites ¡nteresadas. as
racional que proporcionan Jos mismos derechos a todas las etnLas. sar su influenc13 en I identifJC8ctones
de hecho tal vez sean as
. no desaparecerá n y pero
La primera declaractórl no se puede sostener puesto que todas Jos glOS3S eden encontrar y reformar,
más delicadas Y creativas que se pu ó a las identificaciones
Estados-nación hacen uso de una ideologra pseudotribal, por no
. . 1'\ se por la misma raz n que
hablar de una discriminación étnica, para demostrar su valor como necesitan '1'9 ar . ' d las élites interesadas.
· . por la ¡nfluenc13 e
comunidades imaginarias. La segunda declaración es la de sustituir nacionales Y étnlcaS. id "~ades. por el ténnino
. . la palabra ' en,~
Sin embargo, al sustitUir Itticamente i berador. Ya
la comunidad rel~iosa por un consenso secular sobre un marco . hemos dado un paso ana
común neutral desde el punto de vista religioso. Sin embargo, este _identifICaCIOnes- fi' no se cuestiona ni se
. ide tidad como algo P que
marco común necesita ocuparse de ideok>gías de cultura cívica de no vemos ninguna n cionaIista como preten-
cambia. La identidad nacional ya no es tan ra rece ser Y la
carácter casi rel igioso, que equivale a que cada Estado-nactón pro- . id d étn;c3 ya no es tan natural como pa .
duzca su propia religión civil. Por lo tanto el Estado-nación, el primer de ser, la ident a a no es tan etemamente inmutable oomo predICa
vértice del triángulo mu~icu~ral, no es simplemente la arena neutral identidad rehglOS3 Y. . . relacionadas con una visión r",fl'
Toda ellas son idenblicaclOll9S
dentro de ra cual se puede realizar el sueño mu~icu~ral, sino que ser. s It' lturalismo es una nueva
es, en sr misma, uno de los problemas. Sin embargo, los conceptos cada de la cultura. Por : tan~o-":~:e:u la cu"ura como algo que
t 65 fooma de entender la cu ra. .1 hera podremos vena como
de kientidad étnica Y reltgiosa se tienen que cuestionar en la misma 164
de k> ua somos mtembros a
medida. tenemos Y q somos moldeadores. El punto de vista
algo que creamos Yde lo que .' . isla o ""iglosa'
La identidad étnica y su resu~ado práctico, la etnopolitica, basan ~ (ya sea naclQ03hsta, etnIC
su autoridad en lazos de sangre y en la descendencia e incluso los esencíalista de la cu ra . tendimiento procesual e
) uede convertir en un en
lazos del khoma y de la cuttura se tratan como si fueran hechos natu- mente ortodoxa se P It La cu~ra no es una fotocopiadora
incluso discursivo de la cu ura.
rales. Esta posición esencialista no es válida: lejos de ser una iden-
multicultural, este doble entendimiento discursivo de la cultura debe ticos. Esto ú~imo es el punto más importante. ¿ Oué puedo hacer
busca.... en la práctica para convertirme en un ciudadano multicultural útil y cómo supero
Esto es lo más importante puesto que hay un abismo enorme. las reifteaeiones que han minado en mi mente el sueño multicultural?
mente contraproducente entre nuestra teorización multicultural y •Mi respuesta personal es simple y, por lo tanto, puedo expresarla en
nuestra in\l9stigación en la práctica. La literatura teórica ha adorna. una nota al pie: no es más que la opinión personal de un ciudadano
do la palabra -ciudadanía_ con una docena de nuevos lemas en que estudia las ciencias sociales. 1 Lo que puede resultar de más inte-
madia docena de años: eso hace que haya dos nuevos tipos de ciu. rés práctico es dedicar el cap~ulo final a subrayar algunos proyec·
dadanla cada año. Sin embargo, la mayoría de nuestra in\l9stigaci6n tos de investigación factibles que otros estudiantes del enigma
empírica sigue planteando las mismas preguntas del pasado y sigue multicultural también podrían encontrar gratificantes_
proporcionando las mismas respuestas. Nunca sabremos Jo que es
una identidad a no ser que la hayamos intentado disgregar en Klen-
tjflCSciones dependientes de una situación; nunca aprenderemos lo
que es una cultura hasta que no la entendamos como un proceso
dialéctico, es decir, de doble discurso: las personas la reifican y, al
1. Si tlMera que presentar seis reglas para un futuro mut6clM.umI a partir del pensa-
mismo tiempo, deshacen sus reifteaciones. Nunca entenderemos rriento mtJtirrelacionado. lo heria de ka aigoieote n.nera: 1) Tenemos que ~ al
moderno Estado-nación como una creación prob6ema1ica. tanto por ser pse~1CO
por qué las identidades son dialogantes si tomamos como ejemplo __ ~ ••• que necesita rMormtne . Es posi:M que por M8 razon los
comoporser~--, . • N .
la familia de un filósofo. En otras palabras, necesitamos descubrir teóricos poIibcos sigan invernando nuevos metes ide~8 . de ciudadanl8.. 2) ~­
mas reconvertir las identidades nacionales, étnicas '1 reli(;osU en ~oce608, es ~r,
empíricamente con qué exactitud las personas consjguen modelar debemos reconocerlas como idef"ltidades reificadas ., reformarlas retirando sus reifica-
ciones más habituales. 3) A no ser que de repente triunfen los derechos humanos,
las identidades basadas en el diálogo mientras que, al mismo tiem.
podemos intentar basar nuestras expectativas de igualdad en unos derechos que se
po, reifican las basadas en el monólogo. puedan cumpltr" otorgados sobre la base de los derechos de residencia, '1 no de un
estmos cMco. La residencia. medto plazo. ya sea legaI .o ~ •.debe dar lugar a ~
Seria maravilloso si esa investigación pudiera ofrecernos una derechos que se tienen que cu~r en loa Estados-naOOn. y últimamente tal ~z a tra-
receta infalible para la acción futura y refOt"Zar as! nuestras conclu. yés de la ley internacional. 4) Fomentaremos con tervor .todos loe ~sos que
relacionen entre si fas c:ivisiones nacionales, étnicas '1 reigiosas establecidas. Los dere-
siones con una serie de reglas definitivas que den lugar a un futuro .
eh<> s de Ia mujef" y
de género• los defflchoe - . y _"""aIes. los de<echo.
• .
multicultural sin tener que volver a plantearlo de nuevo. Sin embar- de los nil'lo8 '1 de los prisioneros son punto8 destaca~ ~ra ent~r las ~ Y
caducas dtvisiones. 5) Necesitarnos desarrollar una ctenaa social ~nos exclu8IVa
go, debo confesar cierto escepticismo en ese sentido. Por decirlo desde el punto de vista nacional, étnico '1 reltgio8o que nos aP'9:rte de ~r las comu·
nidades encerradas en guetos que IM>tudiamos Y que no8 ~ estuOar sus lazos en
de forma general, no estoy con\l9ncido de que en la vida social haya COITlIXt de intercarrbio y solidaridad. 6) Podemoa hacer poSible es1e progreso ~­
una cosa llamada cacci6n científica_, es decir, una forma de actuar ciendo el purto 1). planteando el punto 2) y practic.-do los ~nt06 3). 4) Y 5) . La ~
forma de desa~lar el pensamiento muttirrelac:ionaf y ml4tictitu~8! es muy ~nctna.
que sea científICamente válida y otra forma que se pueda probar que intenta no reiicat todas laa reificaciones aceptadas encontrando c;ivi8lOfl8S re~
sea científicamente equivocada. Hay más vacíos que vínculos entre entre ti. Cuando el tiscurso reificador hab'a de ciudadanos o de ~ de e~ pur-
puras o verdes, de creyentes o ateos, debemos preguntamoB poc- ciudadanos ~ o
Jos estudios sociales y el sueño de una «ciencia- social neutral por 168 169 pobres. por etnias podero&as o maniptbdas. por creyentes ~ o ~enecientes
a Uf18 rrinoria sexual. ¿Quiénes son las minorias dentro de las ",.yonas, quenes son las
una parte y entre la ociencia. social y el sueño de los burócratas de tnvisibles mayoóas en relación con las minorias? Mezclemos todas ~s formaS ~ ~­
ingeniería social por otra. Sin embargo, me siento obligacio a señalar learno8 cada posible categoria que veamos, ya que las perm.Jt~ ~ Infinitas
uando se cuestionan las reific;ac:ionM:: sets preguntas anulan a trelr.rta
'1 &elS reapues-
que el escribir este libro ha cambiado mis puntos de vista. Todas las ~s y doce amAttn a doce veces doce. El principio es sierT1>re el rrwsmo: ~ntear una
pregunta que interrelacione t.na 6visión constderada absoluta en .~r ~xto.
identidades son identifICaCiones, todas las identificaciones son dialo- Nada de lo que hay en la vida social estA basado en un absoluto. ni &q.JIera la 'dea de
gísticas Y todos los intentos por conseguir un sueño comun son prác. lo que as una mayoria o un grupo clituraI .
12. Del propósito a la pues1a en pnlctlca:
sugerencia. para los estudiantes
Los nuevos conceptos necesitan nuevos proyectos

¿Cómo puede usted escribir tan igual?


(Miss Bingley en la obra de Jane Austen, Pride and Prejudice, 1813,

capitulo 10).'

Siempre he sostenido el axioma de que los pequeOOs detalles son, con


mucho, los más importantes.
(Sher1ock HoImes en la ob<a de Arthur Conan Doyte. ,A Case of lden-
ti1y-, The Adventures of Sherlock Ha/mes, 1892.)

Si queremos nafumar la práctica mu~icu~ural. tenemos que empe·


zar por nuestra propia práctica como estudiosos de ciencias socia-
les. La investigación del enigma multicultural ·se ha fragmentado
tradicionalmente en dos grandes grupos: el gran trabajo teórico que
nos invita a replantearnos todos nuestros prindpios sobre la base de
ningún dato empírico serio y el trabajo empírico que sigue produ·
ciendo en serta las mismas banalidades durante últimos veinte años.
Un ejemplo de la existenc~ de un grupo empírtco es la avalancha de

• Trad. cast. : Orgullo y prejuído, Madrid, Austral, 1988, 10, pág. a..
reclamaciones para replantear el concepto de ciudadanía, En el mismas son heterogéneas Yno necesaria
espacio de seis años, los cientificos sociales han encontrado más 1990 pág, 48),
de una docena de llamamientos para replantearse dicho concepto: , d
Ahora, al cerrar los ojos e nue
va nos I
,
<ciudadania d~erenciad.. (Young, 1989), <ciudadanía posnacional_ ' ble donde de forma aleatoria un millar
,Intenmna
(SoysaI, 1994), <ciudadanía neorrepublicana- (van Gunsteren, 1994), n en lugares ,Impred ecl'bles Y todos murmuran
<ciudadanía cuttural_ (Tumer, 1994), <ciudadanía mutticuttural_ (Kym- pe el I ma _ciudadanía diferenciada-. En eiecto,
otro e nde tá
licka, t995), <ciudadanía transnacional_ (BaubOck, 1995), la lista
converger al menos en e ,
I eslogan pero ¿dó
"
es tiva? P•
de nuevos adjetivos puede alargarse y no hay ninguna duda de que , ' océano la estructura partICIpa
lista aunque ImpreciSO ,.
asi será, Todos estos nuevos lemas apuntan hacia la propagación de
cubrirla habria que hacer un t~bajo emPI~~~ue trabajan em Ir
la idea clásica de ciudadanía socíal defendida por el experto en cien- Por otra parte, esos ClBntlficos socia ~ . . ' t
cias polfiicas Thomas Marshall (1965) y la exploración de nuevos , , ' nd mostrar las inJustlcl3S e IOCompe
mente siguen Inslstle o en ' Iidad controladas por la8 I
significados de participación en los procesos de toma de decisiones I 'udadanía y la naclona
que acarrean a CI ' t turas participa.
públicas, Todo es como debería ser: ¿qué significado pueden tener . . d scriben una sene de es ruc
tes del Estado·naclon, e hábitos que funcionan
todos estos lemas en la vida real? Las respuestas más claras que , n o desenmascaran
tivas que no funCIOna d . Idad y el faccionalismo
he encontrado proceden de la experta en ciencias políticas Iris b la base de la exclusión, la eSlgua
Marion Young (1990), pero incluso éstas no son demasiado preci, so re , tiempo que sus colegas teóricos inventan nuevas
egoísta, Al mIsmo , I studiantes amp!-
sas: - Necesitamos estructuras participativas en las que personas rf de na realidad que no eXiste, os e
palabras a pa Ir u, .. realidades, una Yotra vez con las
reales, con sus dfferencías geográficas, étnicas, de género y de
ricos describen las mlsm~s vte}8s observan nada y lo cuestionan
ocupación afirmen sus perspectivas sobre asuntos sociales dentro , lab as Los primeros no .
mismas pa r , t' an nada Esta misma
de instituciones que estimulen la representación de sus distintas • ' oh n todo y no cues Ion -
voces_ (pág, 116), todo, los utt.mos lo serva '00 más evidente en los estudios
. , . observa de manera I uSO
dIVISión se . tBÓricas muchos estu.
Al cerrar los ojos para imaginar dicha estructura participativa se . "d d En sus introdUCCiones ,
sobre la etnlCl a " ' '6n de múltiples identidades de
podría ver una reunión de vecinos en la que todos hablan de alguien
diantes de etnicidad cItan la VIS' pod i 1_ como la definición
en particular en cualquier momento dado: blanco o negro, cristiano .. t quese ra
Stuart Hall, como la s.guten e, I l't'lCa del reconocimiento de
o musulmán, hombre o mujer, heterosexual u homosexual, rico o td ángel' . Es a po I
de infinidad cuttura e un ' TpI identidades sociales y
pobre, He acudido a alguna de esas reuniones en Southall y he
que todos estamos compuestos de mu ti ple:;amente construidos a
visto que en la mayoría de los casos habfa un grupo en particular na sola Que todos estamos com
que controlaba la reunión: a veces el que más gritaba, que solía ser no de u ' . de distintos antagonismos yeso
travé s de distintas categonas, . ' tt' 'es posi-
el mejor organizado, otras veces simplemente la mayoría. Pero locar
amos soc~lmente en mu Ip
puede tener el efecto de IZ " t fenómeno no fun-
entonces, nos recuerda Young, no deberíamos pensar que esos gru- 172 , lid d subordInación , pero es e
173 ciones de margIna a y , (Hall 1991 pág, 57) ,
pos de identidad son del todo estables: - En general, en las socieda- , odas nosotros de la misma forma- , ' "
cfOfla en t , ' ión de la complelidad,
des enonmemente diferenciadas como la nuestra, todas las personas oda sino admirar semejante ~s
tienen múltiples diferenciaciones de grupo [ya que incluso] [Oo_] las Uno no pu a los estudios empíricos de etnk:idad, a
aunque cuando llega , mas como -Los tur,
personas individuales parcialmente constituidas por sus afinidades , t todavía se les Imparten te
muchos estud~n es p ' Los sijs en Nueva York- ,
de grupo y sus relaciones no pueden unifICarse, [puesto que] ellas cos en Berlín- , _Los bereberes en arls- o -
Se dedica toda la atención a una minoría nacional, étnica o religiosa este proceso está lejos de haber desaparecido: l:ada día si.gue
como si cualquiera pudiera saber de antemano cómo se imita esta extendiéndose a toda prisa, ya que la diferencia cuttural no VIOno
. . ión
minoria y qué procesos ha asumido la comunidad dentro de ella y dada por naturaleza, sino que se crea por mecho de la Int~cc
cuáles fuera. En realidad, hemos creado una pequeña isla; estudia- social. Los estudiantes que investigan activamente en el barno k>n .
rnos esta isla y solemos llegar a la conclusión de que la isla es, en dinense de Southall han demostrado este punto de forma clara
muchos sentidos, una isla. ¡Qué aburridol Pensemos en algunos (McGarry, 1990; Hawkes, 1990; Yabsley, 1990; véase también
proyectos de investigación que podrlan proporcionamos observa. Baumman, 1996), Y otros continúan este trabajo. Hay un nuevo pro-
ciones más interesantes de realidades multiculturales y que también yecto en Southall que apunta precisamenle a _centrar la atención de
nos podrían ayudar a tender un puente sobre el yacio que existe la investi9ación en aquellos grupos a los que antes se ~s conside-
entre los dos grupos, la gran teoría prolija y el detallado aunque raba "no élnicos", y a través de esto se pretende dar a entender
poco imaginativo proyecto empírico. Tocios los ejemplos menciona- cómo y por qué la etnicidad se considera una característica deter-
dos aqui están sucediendo en la actualidad y han sido nsspaldados minada de algunos gnupos y no de otros- (Robinson y otros, 1997,
desde vartos organismos municipales y fundadones. Por Jo tanto no pág. 8; véase también Tumer, 1998). Esto no es una simple investi-
son sueños imposibles sino proyectos factibles y subvencionados. gación basada en conceptualizaciones, sino que tiene un inmediato
A dijerencia de las viejas corrientes de investigación, estas nu.,.. . I: • Trat ar de comprender cómo el conflicto potencial está
uso SOCIél
vas iniciativas no están ordenadas desde arriba sino que buscan sus relacionado con la forma en que los jóvenes (blancos) se definen, se
propias direcciones. Para presentar un sencilJo orden en su presen- entienden a sí mismos y se comportan como personas oon unas
tación se puede pensar en tres titulos generales: las relaciones entre robustas identidades ' étntcas' o -no étnicas'- (Robinson y otros,
las distintas cufturas del Estado-nactón y IISUS- minorías, las relado- 1997, pág. 8) . Esto es importante por dos razones. Desde el punto
nes enlnllas minorías, y los procesos que se extienden a lo largo de de vista práctico necesitamos entender a aquellos grupos que ron-
los límites del Estado-nación. Seguiré este orden de manera siste- dan la vanguardia de la violencia racista, ya que el racismo es, en
mática para atajar por un posible camino a través de la espesa jun- gran medida, un problema creado por las llamadas mayorías, no por
gla de la moderna investigación empirica. las llamadas minorías. Desde el punto de vista intelectual, necesrta-
En primer lugar, hay relaciones complejas entre las cufturas del mos comprender cómo, por qué y cuándo los conceptos de identi-
Estado-nación y las llamadas minorías que, obsérvese, se crean por dad cultura e incluso raza se reifican o no se reiftean. Ése también
sí mismas. los historiadores han demostrado una y otra vez cómo las es ~I consejo que he dado a muchos de mis estudiantes -étnica·
potencias colonialistas occidentales impusieron a sus puebfos domi- mente holandeses- de Amsterdam que quieren investigar sobre el
nados 'as mismas etiquetas de -mayoría. y «minoria_ y cómo impu- futuro mutticultural: no conviene cruzarse en el camino de una mino-
sieron, y a veces inventaron, toda una gama de límites: la creación ría reprimida si todavla no se es lo bastanle competente para enten·
de una mayoría y una minoría de tribus, religiones, castas, comuni- 174 175
derla. Es mejor estudiar nuestra propia tribu , ya que puede que ésta
dades lingüfsticas e incluso razas era parte y parcela de lodas las sea el verdadero . probfema multicultural-.
administraciones coloniales. En muchos otros casos, las élites occi- Este tipo de investigación también puede aportar una luz como
dentales crearon sus propios problemas de mayorías y minorías pletamente nueva Y crítica sobre la propia literatura de la ciencia
entre las llamadas tribus. razas y castas que habían conquistado social. Una estudiante de Amslerdam , Marisja de Best, ha descu·
(Dirks, 1989, 1996; Appaduari, 1993; FOl, 1995). Sin embargo, bierto una forma especial de releer la fiteratura sobre los musulma-
nes en Holanda. Estaba realizando un estudio entra los . un país cosmopolita y multicultural: ahora -sirve oomo lln foro en el

:~:=eva Zelanda y encontró que los este':':::: que se reannma la lucha contra las hostilidades Y a favor de la soli -
daridad con los turcos y los extranjeros- (pág. 211). En este proce·
socoales holandeses aplicaba los
atrasados- de Holanda se ' na «musulmanes so, el híbrido y pequeño d6ner puede incluso transformarse como
hola d aphcaban, palabra por palabra, a los
n eses que buscaban un futuro me' por encanto en un . McKebap- al estilo americano o en un .doner
estudio lo lee el hola • ¡or en el extranjero. Si tal
ndés que está en casa dietético- o "para guardar la línea- propio de las clases a~s (págs.
de un artículo de un periódico hab' b ' Y sepresenta en forma 211, 226). Un estudio como el de Ayse Caglar tiene en cuenta una
• na a ferto un Importante .
para un debate más •. espacIO estrategia tan interesante de ieer como plenamente justTficada a par-
autocrítoco y autorreflexivo del
cu~uraJ- en Holanda -problema multi·
tir de una observación empirica. Parte die un objeto material que, a
Hay otras tres vlas por las que c uaIq Utar
' estudiante
. serio puede la vista de ello, parece perfectamente una realidad, y rebasa sus
avanzar en el estudio de nuestro entendimiento de los ' propios limites pasando de ser un producto de comida rápida
la c~It~~a de un Estado·nación y -sus- llamadas mi~:i~~: : t : -turca- a abarcar un amplio círcukl transnactonal Y pluricultura1 de
podna amar las tres Emes: el mercado I . signifICados, de representaciones simbólicas y de renegociación die los
ión la ' os medIOs de comunica
c
P lo y madrassa (la palabra del C o r á n '
para refenrse a la escuela)
- llamados . Iímites culturales- . Esta estrategia en la investigación es
or. que se refiere al mercaclo ,ya hemos señalado la come . r . tan fresca como un kebap recién sacaclo de la nlstidera, más nutri·
zación de la diferencia étnica y cu~raJ en f . rcoa l' tivo para la teona que las hab~uales hamburguesas·basura de abs-
mo de botas ro'as- . . ~rma de «mufficulturalis·
. J . El estudiO más on9,nal Y también el más tracciones recicladas y además lo puede usar cualquier estudiante
apasIOnante en este campo lo escribió A imaginativo que disponga de un semestre para dar un bocado al
ces cursaba un mást yse Caglar, que por enton-
. er en Letras en Beriin (Cagla, 1995) E él enigma multicu~ral.
mma el tema del d6ner kebap, es decir una porc:OO de - n ella- De la primera M, el mercaclo, a la segunda, los medios de comu-
asada servida ' came ha/al
en una bolsa de pan turco (pide) , aderezado nicación, no hay más que un paso, a veces menos. Sin embargo,
ensalada y rematado con ta de . ._ con existen muy pocos estudtoS serios sobre las manifestactones de las
Al' . pas aJo o con un aJlno caliente. En
. donde Viven cerca de dos millones
emanlél, . de turcos el (j6 aspil1!cion9S mu~icu~raJes die los medios die comunicación de las que
kebap flQura como -el tradicional alimento étnico de lo tu' ner se presume que comparte el público. Esta conclusión me lIeg6 de
oJOS de los alemanes_ (pá 209) s rcos a los manera más directa cuando. junto con otros mil londinenses que
. g. , y se ha convertido en una comid
rápida muy popular en casi todas las ciudad I . a habían en el cine. estaba esperando para ver Sammy y Ros;e se lo
90 esta ' . es a emanas. SIn embar-
, -comida rápida étnica_ es cualqu 'oer cosa montan (Sammy and Rosie Get Laid, 1987), una pelicula escrita por
trad' . menos un plato
IClOnaJ turco. Por contra , -el vvner
J. (en la forma en que lo . Hanif Oureishi, el primer guionista musulmán que consiguió llegar al
los alemanes) es un híbrido un od sirven gran público en el Reino Unido. Mientras esperábamos a que empe-
boran y lo venden ' . I pr ucto nuevo_ y -aunque lo ela-
pnnclpalmente los turcos y en AIem . zara, nos pasaron una serie de ambtguos ..anuncios multiculturalis-
ce como comtd anta se cono.- 176
a turca, el doner kebap en la [ J forma [ lema tas-o entre los que se encontraba uno que prometía una jamada de
se~~ .. . a ~oo
. e encontrar en Turquia_ (págs. 209-210) S ' b sexo por la ribera de Mississippi como premio por comprar una
debido a sus fuertes ex . . In em argo,
,y cepctOnalmente positivas asociac' botella de licor cajún ... Alguien debería estudiar esto-. fue entonces
que se concede
na
tooo lo turco, el d6ner se ha convertido
,tOnes mi reacción y así ha sido desdle entonces. La obra de Marie Gilles-
poderoso . bolo en un
Slm dentro del debate pu. brICO sobre Alemania como pie, Television, Ethnicíty and Cultural Change (1995), es el primer
libro que ha estudiado empíricamente los mecanismos de! cine y la W infrey invM a debatir sobre si liger WCiOlJs l¡s'afroamericano, tai-
publicidad, de la televisión Y e! vfdeo en su tratamiento de las llama- landós norteamericano, tailandés afroamericano o simplemente un
das minorías. Es un adelanto sorprendente, porque no han faltado fenómeno muttiétnK:o, cualquier estudioso de k>s medios de comu-
las PUñaladas teóricas en e! vacío de las -percepciones étnicas- de la nicación tendría algo que documentar, independientemente del país
cultura popular y de los medios de comunicación. Necesijamos más de procedencia de los espectadores de Oprah. Un presentador de
estudiantes de ciencias sociales que nos digan, con todo lujo de televisión puede contentarse con preguntar por la opinión de uno u
detalles y con precisión analítica, cómo ven los ciudadanos multicul- otro gurú perteneciente a cualquier grupo intelectual o comunitario.
turales del Muro las manifestaciones comeroiales de la difemncia cul- Sin embargo, los investigadores sociales pueden hacer algo más
tural percibida. ¿Por qué Gillespie todavla es la única persona que que todo eso: al analizar esas falsas alternativas, pueden recoger
compara las reacciones que se observan en las personas ante un las distintas reacciones que perciben por parte de los que deben
Mahabharata de producción hindú, frente a una producción tímida- erigir el futuro multicultural. Necesitamos comprender sus r~ona­
mente multicuttural de la National Shakespeare Company? ¿Por qué mientas. sus motivos y los diferentes contextos en que esgrimen
nadie más ha comparado la evidente reacción de los musulmanes sus argumentos. Los profesores que se sientan en los sillones de
ante la cobertura que hizo la CNN o la BBC de la guerra del Golfo los estudios de televisión pueden, y espero que lo hagan, quedarse
con las mismas reacciones que provocaron los programas de noti- paralíticos de sus propias in1eresadas especulaciones. Lo que
cias musulmanes emitidos vIa satélije? ¿Podrla ser que a los cientí- necesi1amos son expertos emprricos en las percepciones de la
ficos sociales contratados para estudiar los programas de los gente cuando ésta, es decir, las personas, se pone delante de! tele-
medios de comuntcación Jes resultara más fácil darnos su -lectura.- visor.
personal de los - textos televisivos>, inatterables ante cualquier opi- La tercera de las tres emes en esta primera comente de investi-
nión Procedente de personas que no poseen estudios? Esto les gación la denominamos madrassa, la palabra árabe que se usa en e!
resolvería sin lugar a dudas el problema de la investigación social, ya Corán para nombrar a la _escuela_. Al estudiar las relaciones entre
que uno puede hacer lo mismo desde la comodidad de su sillón. El la cuttura del Estado-nación y las cutturas de las llamadas minorías,
único problema es que se difumina entre la cálida bruma de una parece corno si hubiera un evidente punto de encuentro. Después
jerga repetitiva, mezclada con algunos retazos metanietzscheanos de todo, la escuela como institución estatal ponra los cimientos de
de agonía parafoucauttiana sobre lo complicado que sería el mundo -la conciencia nacional .. en Occidente durante el siglo XIX. Sin una
si todos los demás fueran tan complicados como yo. Una página es escolarización obligatoria para todos, entonces no habria nadonalis-
suficiente, pero seria mucho mejor si hubiera más. Hacer un estudio mos occidentales, y sín ella, en la actualidad no se podría crear nin-
de la televisión zapeando y tomando notas de manera narcisista gún nacionalismo. En este sentido, Emest Gellner (1983), tenía
puede resuttar divertido para algunas personas, pero resulta una mucha razón. Sin embargo. por muy evidente que pueda resuHar
pérdida de tiempo a no ser que esté basado en la interacción y en este punto, ha llegado hasta la agenda de investigación multicuttural
entrevistas exhaustivas a personas con las que tenemos una verda- hace muy poco tiempo. Una de las hipótesis más interesantes sobre

la relación entre las cutturas del ESlado-nació)rn~y~-~s~u;"~~~l~~~


dera voluntad de entender.
Sorprendentemente, las cosas no han mejorado ni siquiera des- cedió de un proyecto de investigación que c
pués de que los medios de comunicación hayan rebasado todos los nacidos turcos en cuatro países de Europa O<:CKjefi!í'1
límijes de las tradiciones de investigación nacional. Cuando Oprah otros, 1996).
A primera vista, este tipo de proyecto se sale del alcance de un diante universitario puede hacerse cargO jlara' sU' proyecto de cien -
único estudiante, o incluso de un grupo de estudiantes que busquen cias sociales. Lo que resu~a novedoso respecto a dicho proyeclo es
un proyooto que sea nuevo y factible a la Yel. Sin embargo, su hipó- que ya no ve al extranjero como algo exótk:o o como ocia. segunda
tesis de que cada Estado-nación está dooidido, por medio de sus generación- de alguna «comunidad de inmigrantes-oAl contrario, lo
escuelas., a crear -sus- minorías a su propia imagen se puede inves- que ... como exótico, y lo que trata de examinar es el Estado-nación
tigar incluso a pequeña escala. Por decirlo de manara simple, las occidental y cómo consigue, a través de las escuetas, crear y mode-
escuelas alemanas crean turcos al estilo alemán, las escuelas fran- lar a -sus- minorías a su propia imagen. Un buen ejempb de cómo
cesas crean turcos al estilo francés y los llamados problemas que incluso un sólo estudiante puede avanzar en esa nueva investigación
ven los Estados alemán y francés con la presencia de turcos son, en nos lo mostró Jeannett Klooker (1998) , en una lesis doctoral aoer!a·
realidad, un reflejo de cómo funcionan esos Estados, de cómo fun- damente titulada: -Una mochila repleta de cultura-. Klooker llevó a
cionan sus escuetas, y de cómo funcionan sus programas de estu- cabo su investigación en un Centro de Capacitación de la Mujer
dios. Los pasos que nevan a esta exposición nos resultan familiares Campesina en Bolivia. Este colegio bilingüe enseñaba a jóvenes
por haberlos tratado en los capltulos 3 Y 4. Cada Estado-nación quechuas con edades comprendidas entre quince y veinte años a
occidental ha desarrollado su propia cultura civil, es dooir, sus pro_ convertirse en profesoras para colegios de enseñanza primaria de
pios métodos para afrontar cómo se debaten los problemas, CÓmo otras jóvenes quechuas. Sin embargo, esta «capacitadón intercultu·
se deben resolver los conflictos y cómo deberían representarse los ral- hacia frente a todos los problemas que presentaba la utilización
intereses de las minorías según cómo estos intereses definan el de un discurso dominante: partiendo de una versión cosificada de la
bien común. A través de las escuelas, el Estado imparte esos estilos -cuttura quechua- , las profesoras i1tentaron convencer a los estu·
respooto a CÓmo deben comportarse tanto los nacionales como los dianleS de que el uso de su lengua madre quechua no era lo baso
extranjeros, y lo hace tanto a través de los programas de estudios tante «puro- y que el futuro de la «cultura quechua- dependería de
explícítos como de los implícitos. Entre los programas de estu- que nevaran puesta la tradicional po11era. Ni que decir tiene que las
dios explic~os, uno piensa en los mensajes de cultura cfvilca impar. propias jóvenes desarrollaron su propio discurso dem6tico, no
tidos a través del deporte en equipo o de una disciplina física o a menos importante respecto a los papeles que tenia que asumir su
través de las formas de discusión y de presentación que son pro- género y que, según las profesoras del discurso dominante, supues·
mocionadas o rechazadas. la pregunta que ahora hay que responder tamente imponla la «cultura quechua- a todas las mujeres (Klooker,
es la siguiente: ¿cómo reaccionan los estudiantes a las autoidentifí- 1996, págs. 61 ·75, 63-66). Con esta nota positiva concluye mi
cadones de la minoña y cómo reflejan parcialmente los distintos exposición sobre la primera gran comente de nueva investigación,
estibs de comportamiento que se imparten en la escueia? que trata de las relaciones entre las culturas del Estado-nación y
A primera vista, es una cuestión complicada. El proyecto del «sus- minorias.
Estado, la Escuela y la Etnicidad se persigue en cuatro países dis- Hay una segunda corriente de investigación que se ocupa de las
tintos con el fin de poder perfilar sus diferentes mensajes de cultura relactones entre las distintas minorias. Desde mi punto de vista, hay
cfvica mediante la mutua comparactón. Sin embargo, cuando se dos tipos de proyectos que me parecen particularmente apropiados
llega a eso, el núcleo empírico del proyecto no es más complicado para los estudiantes que disponen de tiempo Y dinero lim~. Uno
que el trabajo de campo, la observación participativa y las entrevis. de los vacíos más sorprendentes en la investigación empírica multi-
tas dentro y fuera de la clase, una tarea de la que cualquier estu. cultural tiene que ver con la multitud de ..culturas del compromiso-
(Baumann, 1996) que rebasan las identifICaciones nacionales, reli- var a mayor e scala Y se presta perfectamente á qUe dos estudiantes
giosas y étnfcas. Por esas cufturas del compromiso me refiero a trabajen juntos. La opinión de que cada minoria nacional o étnica o
redes y grupos como los socialistas, las feministas, los sindicatos, religiosa se enfrenta a la llamada mayorfa por sí sola es sO'l'fenden-
los colectivos de gays y lesbianas, los activistas verdes o medioam- temente ingenua: es el resultado de la elección de los romrtes real,-
bientales: en resumen, todos esos grupos y redes sociales que, cons- zada por el investigador y de lo que considere oportuno que hay que
ciente o inconscientemente, unen a un electorado identificado con una tener en cuenta. De nueVO. es una cuestión de trocear et vasto paI.
serie de dfferentes raíces culturales. Resulta """,rendente ver cómo saje mutticultura1 en pequeñas lslaS que poseen un carácter supues·
prestamos muy poca atención a esos grupos, por lo que espero que tamente unido. Tanto desde la observación empírica como desde
me perdonen por citarme a mf mismo para apoyar este punto. En la reflexión teórica se puede ver el caso contrario y no. ocupará la
esa cita presento los resultados de un trabajo de campo efectuado segunda corriente de investigación Innovadora.
en el subumio londinense de Southall: Teóricamente, sabemos que la esencia de las sociedades plura-
listas radica en sus divisiones entrelazadas: recordemos a nuestro
los grupos socialistas y feministas ... 800 minorías IocaJes aunque hay hipotético señor Esoncialista. Empíricamente hablando. sabemos
varias razones que expfican por ~ merecen que se les preste una aten. muy bien por lo. mu~iples casos judiciales Ypor los debates legales
ción etnográfICa. Para empezar. es verdaderamente extraño leer tantos que aparecen en los diarios que cualquier demanda presentada. en
estudios sob-e la comunidad en loo que nadie del lugar paro<;e ser capaz nombre de una mioona afecta al futuro de muchas otras mlnonas.
de mostrar lK1 disentimiento fundamental y todo el mundo parece estar de Después de todo, el Estado-nación occidental busca la manera de
acuerdo en reproducir la misma, YCtegamente compartida, cultura étnica. poder formular leyes y procedimientos que se puedan aplicar tanto a
(.. . J En segundo lugar, es COOlO leer que las con"jedane. socialistas o todos los ciudadanos como a todos los residentes. Eso no siempre
feministas pueden 8Sta~ecer culturas alternativas, es decir, sistemas
se consigue pero, en efecto, es la solución preferida por sus !eg.isla-
completos de creación de significados con los -demás., Finalmente.
dores y sus administradores.1 Esta búsqueda de una untfOrr~"da~
fncIuso los grupos de disidentes relativamente pequeños pueden influir
centralizada de derechos y procedimientos procede de la propia ra,z
con sus ideas de cuftura y comunidad ... las contraculturas de socialistas
de traducción de las demandas de los ciudadanos o de los residen-
y feministas de Southall contribuyen a las prioridades que tienen que
tes en una serie de derechos comunes compartidos y no puede dejar
afrontar los habitantes de Southall (Baumann, 1996, pág. 158).
de abarcar a toda. las distintas comunidades. Sin embargo, lambién
hay un proceso a la inversa: un proceso de diferenciación. Tornemos
En estas culturas basadas en la convicción es donde se pueden el ejemplo de Holanda, donde lo. musulmanes residentes se dIViden
observar las prácttcas mufticulturales on su 10nna más creativa y en musulmanes marroquies y en musulmanes turcos.
donde consiguen su mayor grado de emancipación de los discursos
reificadores sobre la cu~ura, la comunidad y las identidades mutua- 182 183
mente exclusivas. Estas culluras sostienen que tales grupos inclu-
yen con frecuencia a personas de las llamadas mayorias junto a la.
namadas minorlas y que implican todo tipo de diálogos innovadores
entre dos o más minoria • . Estos procesos de intencambio entre per_
sonas procedentes de distinta. diásporas también se pueden obser-
Varias organizacooes de musulmanes marroquíes han deman- todos ellos interactúan, cada uno se puede estudiar: ~ pequeña escala
dado ciertos derechos del Estado, como fundar escuelas musulma- como una o dos lamiias extendidas. Los tres planes podrían llamarse
nas y la preparación de los clérigos musulmanes en universidades lamilia a larga distancia, transnacionalismo político o religioso e ¡.ter·

estatales. las organizaciones musulmanas turcas han elegido en el cambio diasp6rico entrecruzado (van der Veer y otros, 1997). Eche-

primer caso apoyar la demanda, pero se opusieron amargamente a mos un vistazo a la realidad empírica de cadIa uno.
la segunda, dado su experiencia con la preparación estatal de los La familia a larga distancia representa tcxk>s los vínculos que
clérigos musulmanes en Turquia. El resu~ado neto será con toda mantienen las familias de los inmigrantes. o que establecen de
probabilidad una serie de alianzas selectivas entre el electorado nuevo. con sus parientes que están -en casa,. o, como dicen a veces.
que, en el proceso de seleccionar los puntos en común, llevará ade- «en su tterra".2 Inidalmente suelen ser lazos económtcos: los emi-
lante un proceso de diferenciación mutua. Esta dinámica de inter- grantes envian dinero. o invierten en volver a casa para su propio
cambio entre los distintos electorados merece que se le preste más benefICio. Sin embargo, esta economía también es de tipo moral.
atención en las investigaciones de la que hasta ahora ha tenido; al Eleva o reduce el estatus moral de todos los que toman parte de
mismo tiempo, tales estudios requieren tiempo y una asociación ella. A menudo aumenta el estalus precisamente de esas personas
para poder realizar un estudio comparativo y se prestarán mejor a que tienen más que perder a causa de los tmstomos de la migra·
los proyectos de colaboración que a los individuales. Dicho esto ción: los padres de famiüa que insisten en manejar la vida de sus
también se puede ver que a nivel local existe un debate sobre un~ esposas y de sus hijos según las reglas tradicionales Y nonmalmen-

alianza entrecruzada o una nueva diferenciación llevado a cabo por te patriarcales (Pels, 1994; de Swaan, 1997). A menudo, las mul"-
un único estudiante armado sók> con un bkx: de notas. un conoci- res y los jóvenes son los primeros en acostumbrarse a las ideas y
miento del contexto y su competencia metódica y lingüistica. las costumbres urbanas occidentales que acentúan la igualdad de

la tercera corriente de nueva investigación multicu~raJ está inten. géneros y la libertad individual, ya que en ese sentido van dirigidos
tando abrirse paso a través de los limites del Estado-nación. las pala_ los programas de estudios impllcitos de muchas escuelas occiden·

bras clave para poder IIevarJo a cabo son - transnacionalismo" y tales. servicios estatales, trabajos sociales. asistencia social a
.globalización., las cuaJes, como todas las palabras clave, no parecen menores y asistencia a mujeres (Ou Bois·Raynnond Y otros, 1994) .

querer decir nada a primera vista. Por transnacionaJismo queremos La economía moral de las relaciones patriarcales se siente ofendida

decir todos los lazos que cruzan los límites del Estado-nación; por y la familia a larga distancia es una forma de contrarrestar esas ofen-
globalización nos referimos al fenómeno que hace que el mundo se sas. Al mismo tiempo, los conflictos politicos y religiosos que pade-
convierta en lo que Marshall McLuhan (1962) bautizó como -la aldea cen los emigrantes en la diáspora se han hecho cada vez más

globalo, o quizás en una ciudad global con suburbios muy distintos intensos y lo mismo sucede con muchos conflK::tos políticos y reli-
entre si. Independientemente del cliché que se utilice, las prioridades giosos de vuelta a casa. Ahí es donde los procesos del transnacio-
dellransnacionalismo o de la globalización muestran el mismo lamen- nalismo alcanzan un segundo plano político Y religioso.
table vacio entre la jerga que se utiliza pam realizar afirmaciones gene-
2. Pongo entre C()fI"Iibs -en casa .. 't -en &U tiem. ... porque loa in~es tien&n. por
mies y los fiables estudios empíricos. Al intentar llenar ese hueco, hay __ • en las tiefras adonde se hayan desplarw. es decir, en el palS al
supuest o una ....- . I . . .
un amplio abanico de estudios que los estudiantes o los grupos de hayan emigmdo. De manera bastante ertraÑl. no .»ste aun en as.oenCIM ~18'
: : ningún témino que evite las connotaciones de aheridad ,del térrrino burocrático
estudiantes pueden afrontar empíricamente. Uno puede distinguir tres ..país de origenoo. Por e80 prefiero recurrir a las paiabras coIoqUlakl's que I.dzan los pro-
planes de procesos lransnacionales o globales y si bien es cierto que POI inmigrantes.
identidades ooleotivu ,
étnicas Y nacionales d e ' ,
Los años I"IOY9rlta han enfrentado a los musulmanes con una dra-
para los kurdos de origen turco en Alemama, tam
mática polarización de las tensiooes políticas y religiosas tanto en su . . de Holanda La Int
bueno para los kurdos Iraqu",S • ~ do
casa en Occidente como en la weIta a casa en el mundo musulmán. <nnras supone un v fv·
. t camb'lo entre las distintas diá.."..._.
Lejos de apoyar a los primos que vuelven a casa o de construir una e! In er • . die.t el\ot n<l
de globalización Y hasta ahora, en los ultlmos
casa para su retiro en la que regresar, kls emigrantes musulmanes proceso . _. ente desde que .t1n1-
ido capaces de estudrarlo emprncam
se han comprometido en djyersas organizaciones pofíticas y religto- hemos S .
.. n una sorprendente intensidad Y dinamismo. trab .
sas que operan tanto en su regreso al hogar como en las ciudades clO co a r hacer un urgente y apasionante ato
de Occidente. Además, el transnacionalismo de esas relaciones se Por lo tanto, qued po .' d I lobaüzación: el
hace mucho más comprometido: ya no está restringido a viejos o en los tres planos del tran~~aclona~s;:18°S d::t:S diásporas. La
nuevos lazos con el país de origen. A cambio, las actividades o las transfamiliar, e! pol~iCO o rehglOso Y . . '" esta telcera
.. lo hará A primer. Vls~,
ió 610 es saber qUien .
luchas de la misma diáspora comienzan a atravesar también los lími- cuast n s rohibida para los estudiantes. Pare-
tes del Estado·nación occidental. Un musulmán turco en Holanda corriente de proyectos parece P a perlectamente
ro ecto un poco complicado. aunque suen .
recurrirá a las organizaciones de Alemania para conseguir sus obje- ce un P Y periód
' 'cos una vez a la semana . SI"
I todo aquel que lea los I
tivos sobre controversias de canlcter político O religioso; un estu· rea para leiidad y la magnitud es comple·
diante turco de origen kurdo que viva en Francia recurrirá a los
embargo, la ecuación entre la comp ..' solo astudio de
_ P r ahora no existe ni Slqul8ra un
iraqules kurdos de Londres para saber en qué punto se encuentra la tamente enganosa. o .' ndida dentro de k::Is tres planos
. . de una famllta exte
lucha nacional. Las organizaciones que encaman esas ruchas com- las expenenc,as r mo o de la globalizaci6n. Un estudiante que lo
piten para conseguir afiliados por todo los límites estatales occiden· del transnaclo na 15 uede hacer en seis meses
lleve a cabo correctamente (algo que se P . nd" .
tales y con frecuencia consiguen ser tan eficaces entre los jóvenes te a un metor ente !mlen
de ' vestigación) contribuiría enormemen
y las mujeres como entre los patriarcas. In . esos procesos Cuanto menor sea
El tercer piano de transnacionalismo y globalización atraviesa el to de cómo en realidad func""'an t me~os se vea in~uido
la escala, mayor será la preciSión; cuan o
límite menos esperado de todos: el límite entre una diáspora y otra. . . más importantes serán los datos. .
Para empezar, lo que supone en este intercambio entre diásporas es por la J8rga te6rrca, u~icu11uralismo de . botas rolas-
Si queremos dar el paso de un m iento y como
demasiado simple. Las distintas diásporas en el mismo Estado- t ulticuttural de pensam
hacia una forma genuinamen e m que podemos
nacJón occidental descubren que se enfrentan a los mismos proble- . l ' do hay muchas cosas
portamiento multlrre aClOna , . . ra contribuir
mas. En Holanda, por regresar al anterior ejemplo, hay una diáspora . , tudiante de ciencias 8OC'8~S que qute
musulmana de marroquies y una diáspora musulmana de turcos. hacer. A nlngun es otalmente factible, intelectualmente
Todo lo que el Estadio holandés da a uno de ellos no lo puede negar le faltará un proyecto que es t . so el que lleva del
sólid y políticamente renovador. El primer pa , .
al otro, aunque puede que no deseen la misma cosa. Recordando el o . vó tres actos de replanteamiento del eOlgma
ejemplo anterior, los musulmanes turcos y marroquíes están de 186 187 sueño al propóSito, IIe . la acción es la praxis: iel
cultural. El segundo paso, del propósito a '
acuerdo en que desean tener escuelas musulmanas financiadas por
mejor reto que existel
el Estado, y lo han conseguido, pero no están de acuerdlo en qué
medida el Estado holandés debe controlar la preparación de los cié·
rigos musulmanes. La dialéctica entre la alianza entre diásporas y la
diferenciación entre ellas también se puede observar en las arenas
IIV'-IV'oJr- """O

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