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Agustín Churruca Peláez, S.J.

:: Historia de la Iglesia en México

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Agustín Churruca Pelaéz, S.J.

Historia de la
Iglesia en
México
(1492-2000)

-Síntesis-

Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C.


Ciudad de México

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Historia de la Iglesia en México


Agustín Churruca Peláez, S.J.

Primera Edición, abril 2002.


Segunda Edición, octubre 2002.

Hecho en México.
ISBN: 970-693-130-9
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festividad de los santos Simón y Judas, apóstoles, en los talleres de Editorial
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Índice.

Presentación 9
Introducción 13

PRIMERA PARTE: LA IGLESIA EN NUEVA ESPANA 17

Capítulo 1 El siglo XVI 19

La conquista de México 19
La donación apostólica 19
El Requerimiento 20
La ilegitimidad y crueldad de la conquista:
Las Casas y Vittoria 21
Las estructuras novohispanas 23
Los primeros sacerdotes en la Nueva España 26
Los franciscanos 27
Los “doce” 27
La orden dominica en Nueva España 30
La orden de san Agustín 31
Otros religiosos 31
Religiosas 31
El primer episcopado 32
El Tribunal de la Inquisición 35
El Patronato 39
Los diezmos y primicias 41
La secularización de las doctrinas 42
Los Concilios 43
Las instituciones educativas 43
La educación en provincia 45
La educación de las niñas 45
La Universidad 45
La historia 46
Los idiomas 46
El teatro 46
La imprenta 47
Las ciencias 48

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El pensamiento filosófico y teológico 48


La producción artística y arquitectónica 49
El barroco 49
Las Iglesias y los conventos 50
La pintura 51
Otras manifestaciones del arte 51
La medicina y los hospitales 52
La Virgen de Guadalupe 54
Los antiaparicionistas 57
Otros escritos 60
La tradición arqueológica 61
El beato Juan Diego 61
La evangelización en Filipinas 63
San Felipe de Jesús de las Casas 63
Los Beatos 64
El venerable Gregorio López 65
Los mártires 65
La Iglesia en Xalapa 66
Capítulo II: El siglo XVII 67
El clero 67
El motín de 1624 68
El motín de 1651 69
El motín de 1692 69
El obispo Juan de Palafox Mendoza y los jesuitas 70
Don Guillén de Lampart y la Inquisición 74
La Inquisición en Xalapa 76
El irlandés Thomas Cage 77
El pirata Lorencillo 78
Nuevos religiosos y religiosas 78
Yanga 79
La China y el(la) Monja alférez 80
Los pintores 81
La Literatura 82
El avance religioso 84
Las misiones en el norte 84
Las rebeliones 86
Los mártires de Japón 87
Personas notables 88

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Capítulo III: El siglo XVIII 93


Los reyes borbones 93
La estructura novohispana 93
El ejército 95
Los religiosos 96
Las religiosas 97
Las misiones 97
El Fondo Piadoso de las Californias 99
Los mártires 99
Las universidades 99
La Ilustración en Nueva España 100
La Virgen de Guadalupe, Patrona de Nueva España 101
La frustrada renovación filosófica 103
El fracaso de Francisco Xavier Clavijero 104
El P. Juan José Eguiara y Eguren 104
Obispos del siglo XVIII 105
La expulsión de los jesuitas 106
El cuarto Concilio mexicano 116
La masonería 117
El arte religioso 117
Obras importantes 118
SEGUNDA PARTE: LA INDEPENDENCIA DE MEXICO 119
Capítulo IV: La Iglesia y la Independencia 121
Situación crítica 121
La economía 121
Las consecuencias sociales 122
El clero armado 124
Los obispos y la insurgencia 126
El pensamiento insurgente 127
La consumación dela Independencia 129
TERCERA PARTE: MEXICO INDEPENDIENTE 131
Capítulo V: México independiente de 1821 a 1854 133
La situación de 1821 a 1854 133
La primera Constitución 133
La cuestión religiosa 134
El Patronato 134

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La masonería y los partidos 135


Fin del episcopado mexicano y su restauración 136
Algunos acontecimientos importantes 136
Las leyes conservadoras de 1836 138
La época de SantaAnna 139
Don Mariano Otero 140
Religiosos y religiosas en la primera mitad del siglo XIX 141
Capítulo VI:La época de don Benito Juárez 143
El Plan de Ayutla 143
Las primeras leyes 145
El Congreso y la Constitución de 1857 145
Las Leyes de Reforma 146
El matrimonio civil 150
E Registro Civil 151
Ceremonias y fiestas 151
Religiosas y prelados 151
Las postreras medidas 154
Conclusión 155
El contexto 156
Nuevas diócesis 160
Capítulo VII: El fracaso de Maximiliano 161
Capítulo VIII: El regreso de Juárez 165
Los primeros hermanos separados 166
Sebastián Lerdo de Tejada 166
Capítulo IX: La dictadura de Díaz 169
La reorganización de la lglesia 170
La actividad social 170
Las diócesis 171
La enseñanza 171
La coronación de la Virgen de Guadalupe 171
El quinto Concilio mexicano 172
Los religiosos y las religiosas 173
Porfirio Díaz y el Vaticano 173
CUARTA PARTE EN EL SIGLO XX 175
Capítulo X: La rebelión de Francisco Ignacio Madero 177
El Partido Católico 178
Las sublevaciones contra Madero 179

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Capítulo XI: Victoriano Huerta 181


La terrible guerra civil 181
Capítulo XII: La cruel persecución 183
La Constitución de 1917 186
Capítulo XIII: Álvaro Obregón 187
Capítulo XIV: Plutarco Elías Calles (1924-1929) 189
Los templos cerrados 190
La guerra cristera 192
Las luchas 193
Los arreglos 194
Santos y beatos 197
Tres mártires 199
Sacerdotes muertos de 1926 a 1938 201
Capítulo XV: El maximato 205
La persecución 205
Montezuma y Buena Prensa 208
Encíclicas papales 209
La Espiritualidad 209
Los obispos 210
Capítulo XVI: La última etapa (1940—1992) 213
Los diversos periodos 213
Las leyes de 1992 218
El Concilio Vaticano II y México 223
Cardenales mexicanos 225
Delegados, visitadores y nuncios en México 225
Los viajes papales y otras beatificaciones 226
La CEM 226
El CELAM 228
Bautizados y Clero 228
Hermanos separdos 229
Algunos religiosos y religiosas 230
Las nuevas Diócesis 231
La persecución en Chiapas 231
Las CEB 232
Conclusión 233
Bibliografía 234
Sobre el Autor 236

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Presentación

Con la presente Historia de la Iglesia en México, el padre Agustín


Churruca Peláez, S.J., con amplia trayectoria de historiador, responde a los
anhelos de todo el que ama a esta Nación Mexicana, al entregarnos una
historia, desde su nacimiento hasta nuestros días, con la mejor perspectiva
que da el tiempo, superando presentaciones ideologizadas que poco
contribuyen a reconciliarnos como nación y lanzarnos a un futuro que
desde nuestra identidad nos abre a la pluralidad.
El autor nos va llevando por un recorrido de cinco siglos desde los
momentos de la conquista y la primera evangelización, con los hechos
concretos que señalan el establecimiento de la Iglesia en nuestro país, las
personas relevantes, el impulso evangelizador de las órdenes religiosas, y
también los hechos nada gloriosos del poder del mal en tantas injusticias
cometidas.
De esta etapa decimos los Obispos en nuestra Carta Pastoral Del
Encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos, en consonancia con la
obra que estoy presentando, “el encuentro complejo entre los pueblos y
culturas europeas con las mesoamericanas en el inicio de la modernidad,
provocó en ambos transformaciones profundas en sus cosmovisiones,
dentro de un proceso marcado por luces y sombras, como ha sido casi ley
de la historia en el nacimiento de pueblos y civilizaciones” (núm. 14).
El padre Agustín nos da un panorama suficientemente completo, bien
documentado, de esos 300 años de la colonia, con todas las cosas buenas
que son ya patrimonio de nuestra historia en cuanto a la educación, la
cultura, la visión de la historia, las artes, los momentos inquietantes, las
dificultades y problemas reales y concretos, y que en su conjunto fraguaron

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

nuestra idiosincrasia, época que queda en el olvido de la perspectiva oficial


de escritores actuales, por tendencias injustificadas. También en este caso
coincidentemente, la Carta Pastoral mencionada nos dice en el número 22:
“en todos estos procesos evangelizadores inspiradores de modelos de
pastoral profética, litúrgica y social y de pensamiento teológico, filosófico,
científico y artístico, participaban españoles, criollos, mestizos e indios”, y
con todas estas diversas expresiones de la primera evangelización, se estaba
llevando a cabo la fundación religiosa y cultural de la Nación Mexicana”
(núm. 24).
El autor sigue también paso a paso, como un historiador que se esfuerza
en ser objetivo, las vicisitudes de los siglos XIX y XX, desde la
independencia.
Son casi dos siglos en que la Iglesia tiene que enfrentarse a nuevos
desafíos y a nuevas fuerzas del mal que luchan contra ella como una
enemiga por vencer. Es el tiempo en que los que llegan al poder, lo ejercen
guiados por principios anticlericales, que en su máximo anhelo quisieron
que la Iglesia no sólo se redujera al silencio, sino que simplemente
desapareciera. Se apunta en el texto que el título dado por los masones de
Colombia a don Benito Juárez, como “Benemérito de las Américas”, se
debió precisamente a su lucha contra el clero.
Al terminar la lectura de esta obra, uno queda con la impresión de que
son cinco siglos en que van conviviendo el trigo y la cizaña, el bien y el
mal, los intereses por el Reino de los cielos en tantos misioneros y gente
entregada a Jesús, y tantas injusticias cometidas por intereses puramente
humanos y perversos, a partir de la misma conquista, injustificada desde el
punto de vista jurídico, y tantas injusticias y violaciones de los derechos
humanos en el proceso de la misma conquista, y en sus primeras décadas
con los tristemente famosos “encomenderos” y la esclavitud. Son puntos
cuestionantes, tanto los mencionados como los que se extienden hasta bien
entrado el siglo XX, de un Estado poco respetuoso del derecho a la libertad
religiosa.
Al leer el texto que estoy presentando, no resisto la tentación de citar las
palabras de Juan Pablo II, pronunciadas durante la ceremonia de bienvenida
en el aeropuerto de la ciudad de México, el 22 de enero de 1999: “Llego a
un país cuya historia recorre, como ríos a veces ocultos y siempre
caudalosos, tres realidades que unas veces se encuentran

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jamás confundirse del


todo: la antigua y rica sensibilidad de los pueblos indígenas que amaron
Juan de Zumarraga y Vasco de Quiroga, a quienes muchos de estos pueblos
siguen llamando padres; el cristianismo arraigado en el alma de los
mexicanos; y la moderna racionalidad de corte europeo que tanto ha
querido enaltecer la independencia y la libertad.

Vale la pena leer esta obra del padre Agustín Churruca Peláez, S.J., para
conocer mejor nuestro pasado histórico y, reconciliados, lanzarnos hacia el
futuro para la consolidación de una nación plural, que integre a todos los
mexicanos.

+Sergio Obeso,
Arzobispo de Xalapa …
Xalapa, Veracruz, 14 de octubre del año 2000.

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Lámina 1 del Códice Mendocino, siglo XVI . Bodleian Library, Universidad de Oxford.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Introducción.

El imperio azteca, derrotado en 1521, heredó a la Nueva España que


entonces nacía, y al México de hoy, una rica tradición y cultura, así como
un profundo sentido religioso.

El choque de la cultura europea y la indígena produjo un proceso lento y


complicado de síntesis de lo mexicano.

Los franciscanos iniciaron la evangelización del territorio conquistado


y oprimido.

Gradualmente, a lo largo de la vida colonial, la Virgen de Guadalupe se


constituyó como madre y guía del pueblo mexicano, protectora y
mediadora ante Jesús.
Creció el impulso misionero con la llegada de franciscanos, dominicos,
diocesanos, agustinos, jesuitas, etcétera. La conquista se consolidó en más
territorios. Las instituciones españolas se instalaron en la Nueva España. El
número de los mestizos empezó a crecer. Llegaron los negros. Éstos,
españoles e indígenas no dudaron en fusionarse.

La Nueva España empezó a elaborar su propia y original cultura que no


era indígena ni española. Así nacía México, nuestro país, y se conocía
cristiano.

Trescientos años después, un grupo de novohispanos, a los que urgía ser


mexicanos, inició la independencia de España, muy poco apoyado por los
más de sus conciudadanos, a decir verdad. Perdieron su vida a cambio de
darnos patria y libertad, puesta su confianza en la Virgen de Guadalupe.
Ello ocurrió cuando el mundo europeo se constituía a partir de la
revolución de la Ilustración y de la Revolución francesa.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

México, independizado finalmente, tenía como ingente labor constituirse


como país soberano e independiente a partir de la colonia subyugada que
había sido durante trescientos años.
Existían varios modelos a imitar, y eran diferentes las condiciones que
pretendían quienes querían dirigir el país hacia su reforma.
Fueron formándose los partidos liberal y conservador. Perdimos las
guerras que nos hicieron Francia y Estados Unidos. Éstos se quedaron con
más de la mitad de nuestro territorio. La economía languideció. Apenas
producíamos lo necesario para la subsistencia.
Liberales y conservadores decidieron dilucidar sus diferencias mediante
la guerra, a partir de 1854. La Iglesia sufriría la suerte del partido
conservador al que, salvo excepciones, se unió en defensa de sus
instituciones y propiedades.
La Guerra de tres años (1858 a 1861) terminó condenando a la Iglesia al
ostracismo. La Reforma destruyó la estructura visible de la Iglesia aunque
el pueblo mantuvo su fe católica bajo la protección de la Virgen María de
Guadalupe.
Tras el periodo porfirista en que la Iglesia fue menos hostigada, y por
tanto pudo crecer y consolidarse, sufrió las graves persecuciones
carrancista y callista, respectivamente, que lograron mantener a la Iglesia
carente de libertad y de facultades para realizar sus actividades pastorales.
Desde 1940 entramos a un periodo de simulación y convivencia con el
Estado: ni se sufrieron las leyes persecutorias que dictaba la Constitución,
ni se aplicaron. La Iglesia, sin embargo, pudo reorganizarse y trabajar en su
campo pastoral y social. El pueblo mantuvo su fidelidad a la Virgen de
Guadalupe, al Papa, a Cristo.
El tercer milenio empieza su camino con un México lleno de problemas
políticos (larga fue la dictadura unipartidista que terminó en el 2000),
económicos (con crisis recurrentes que empobrecen a las clases desvalidas)
y sociales (puesto que es crónico el mal de siempre, la injusticia social y
que existe desde 1521 y que nunca termina).
Las leyes de 1992 señalan una nueva época en la historia de la Iglesia
mexicana. Poco a poco estaremos viendo cuáles son sus resultados.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La sociedad civil ha levantado su voz frente al Estado.


Desea instaurar la fraternidad que, al fin y al cabo, pidió la Virgen de
Guadalupe al pueblo mexicano.
Es obvio que la Iglesia mexicana, del presente y del futuro, no debe
buscar ni privilegios ni prebendas. Nació para servir, no para ser servida,
según dijo Jesús.
Su tarea, ardua y difícil, pero predicada por su Fundador, no es otra que
la de evangelizar a los pobres (Lc 4, 18) que son muchos y cada vez más,
para hacerlos conscientes de su dignidad de personas e hijos de Dios.
La misión de la Iglesia consiste en cooperar al progreso integral de
nuestro país, a que desaparezca la injusticia social y que a nadie le falte ni
el pan de cada día, ni Jesús, el Pan de vida.
Su tarea es predicar la fraternidad que nos inculcó el Salvador.
No podrá descansar la Iglesia hasta que la nación mexicana sea
cristiana, humana y justa, sujeto de su propio destino, bajo la protección de
la Virgen María de Guadalupe.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Primera Parte

La Iglesia en Nueva
España

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Nova Hispania et Nova Galicia, siglo XVI.

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Capitulo I

El Siglo XVI

La conquista de México.

El 13 de agosto de 1521, Hernán Cortés conquistaba Tenochtitlan,


capital del imperio azteca. Cooperaron a su victoria un grupo de
aventureros españoles, junto con decenas de miles de indígenas. Creían
éstos que Cortés —como les había prometido— los liberaría de la tiranía
que los aztecas ejercían en contra de ellos, pero no fue así porque les
impuso un yugo todavía más tiránico que aquel al que estaban sometidos
por Moctezuma.

España no tenía derecho alguno de conquistar el continente llamado


después América. Lo sometió a costa de miles de indígenas muertos en
defensa de sus derechos humanos y políticos.
Esta conquista fue el más grande genocidio que han contemplado los
siglos.

La donación apostólica.

Portugal y España estaban conquistando las islas y la tierra firme del


continente llamado América, a partir de la ilegítima invasión que inició
Cristóbal Colón en 1492.

Para evitar conflictos entre ambas potencias, una y otra acudieron ante
el entonces reinante Papa Alejandro VI, pidiéndole señalara las direcciones
en las que podían penetrar militarmente, someter a los naturales, saquear
sus riquezas y además enseñarles la religión católica.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Papa emitió sendos documentos el 3 y el 4 de mayo de 1493. En


virtud de ellos, Portugal atacó a Brasil; España al resto de América, del
actual sur de Estados Unidos hasta Argentina.

El Requerimiento.

De 1492 a 1511 los españoles esclavizaron en las Antillas a cuantos


indígenas pudieron sin que pusiera obstáculo la Corona. A causa de la
extinción de los isleños, salieron a merodear otras costas, libres aún, para
capturar más indígenas. Al hecho se le llamaba “saltear”. Los salteadores
regresaban a vender como esclavos a los desafortunados presos.
En 1511 la conciencia española cuestionó tales salteos, así como la
moralidad de las conquistas y guerras que se llevaban a cabo o se
preparaban.
Fernando el Católico convocó a una junta teológico—jurídica que
dirimiera la cuestión. Prevaleció la ponencia de Matías de Paz, maestro en
la Universidad de Salamanca. Afirmó que el Papa gozaba de jurisdicción
temporal sobre el mundo entero.
Habiendo entregado a los reyes españoles las tierras y habitantes del
nuevo mundo, Paz consideraba que al monarca era lícito esclavizar a los
indígenas paganos, no porque ellos combatieran a Dios, sino para que lo
conocieran.
Fue redactado entonces el documento llamado “Requerimiento”, de
endeble teología, grosero, capcioso y sofista razonamiento. Fue ordenada
su lectura ante los indígenas —muchas veces se hizo en latín—, antes de
iniciar cualquier ataque contra ellos, como condición esencial que
justificara los mismos.
Resumía unas cuantas proposiciones católicas: existencia de Dios
creador, fundación del papado, jurisdicción que éste había recibido para
ejercitar entre fieles e infieles. Concluía recordando la donación papal a
España, de tierras, habitantes y riquezas. Proponía a los naturales que
consultaran los documentos aludidos si tal era su deseo (en latín).
Los indígenas debían aceptar que al rey pertenecía el territorio que ellos
habían heredado de sus padres. Se les proponía el ejemplo de otros pueblos,
que habían aceptado considerandos y epílogos del documento, y eran
exhortados a cumplir la misma obligación.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los naturales podían disponer de un tiempo razonable para decidir, Se


garantizarían sus derechos al hogar, hacienda, libertad y conciencia, si
respondían afirmativamente. Si “maliciosamente”, en cambio, retardaban la
respuesta o si ésta resultaba negativa, se condenaban ellos mismos a la
guerra, sujeción política, yugo, esclavitud y confiscación de bienes.
El lector recalcaba ante el indígena (pacífico y legítimo poseedor de su
tierra hasta esos momentos, sorprendido y atónito oyente), que la
culpabilidad de tales acciones, muertes y daños, habrían de ser
responsabilidad exclusivamente suya; de ninguna manera pesarían en la
conciencia del rey, del lector del Requerimiento, ni de sus acompañantes
conquistadores rodeados de cañones preparados para iniciar el fuego.

La ilegitimidad y crueldad de la conquista.

Las Casas y Vitoria.

Al saber que existía un continente más para el conocimiento europeo,


militares, marinos, usureros y aventureros —la hez de los pueblos
portugués y español atravesaron el peligroso océano en pos de nuestra
riqueza.
Fray Bartolomé de Las Casas protestó en contra de la conquista con una
vehemencia tan notable y noble como inútil.
El genial dominico escribió:

1. La conquista necesariamente es injustísima, tiránica e infernal.


2. La Iglesia tiene el derecho de predicar el evangelio, pero no con la
violencia.
3. Por su idolatría los indígenas no pueden ser castigados puesto que la
practican de buena fe.
4. Si los Reyes Católicos y Carlos V apoyaron las conquistas,pecaron
gravemente.

En contra de lo que se cree, el también dominico Francisco de Vitoria no


defendió a los indígenas. Se le llama “Padre del derecho internacional”
pues pensó cómo deberían regirse las relaciones entre los diversos Estados.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Pero abrió el camino totalmente para que los españoles invadieran


nuestro continente y lo oprimieran.
En su cátedra de Salamanca enseñaba que los españoles podían
reconocer território americano y permanecer en él con fines comerciales,
porque, siendo lo anterior un derecho, ningún pueblo podía negarlo a otro.
Ahora bien, si los españoles no obtenían la seguridad que necesitaban
durante su permanencia, podían conquistar los territorios.
Según el teólogo, cuando los españoles hubieran demostrado de palabra
y obra que no deseaban perjudicar a los naturales, y éstos dieran muestras
de pretender atacarlos, los españoles podían declarar enemigos a los
indígenas, vencerlos, cautivarlos y establecerles nuevas autoridades.
Según Vitoria, los españoles podían invadir territorio indígena y aun
fortificarse en él; si eran atacados tenían derecho a hacer la guerra a los
naturales, despojarlos de sus tierras, hacerlos cautivos, destruir a las
autoridades y nombrar otras.
Igualmente podían guerrear los españoles si los nativos —o sus jefes—
impedían la predicación del evangelio. Si los españoles veían que la
autoridad de algún pueblo era tiránica, podían destruirla mediante la
violencia.
Del mismo modo son las demás justificaciones pensadas por Vitoria. A
ellas se les llamó títulos.
Tales razonamientos produjeron decenas de miles de muertes en nuestro
continente. 90 años después, aproximadamente, de la llegada de Cortés
habían fallecido un mínimo de entre 20 a 25 millones de indígenas.
La invasión y conquista de México constituyó una catástrofe sin igual.
Leamos el siguiente cuadro elaborado por Woodrow Borah y Sherburne
Cook, generalmente aceptado. Nuestro territorio tenía en:

1521 = 25 millones de habitantes


1532 = 16 millones 800 mil habitantes
1548 =_ 6 millones 300 mil habitantes
1568 = 2 millones 650 mil habitantes
1595 = 1 millón 375 mil habitantes
1605 = 1 millón 75 mil habitantes

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las estructuras novohispanas.

Caída la ciudad de Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521, día de san


Hipólito, Cortés decretó que todo el territorio dominado por los aztecas
pasaba a ser propiedad del emperador Carlos V, el cual lo repartía en
propiedad privada a los conquistadores.
En efecto, Cortés dio grandes extensiones de tierra a sus oficiales y
soldados, después de apoderarse él de las más numerosas y mejores
(propiedad que se llamó el Marquesado).
A este tipo de propiedad se llamó Encomienda, porque se entregaban al
encomendero tierras e indígenas que trabajaban para él, a cambio de que
cuidara de su instrucción religiosa (?).
Cortés tomó para sí 23 mil indígenas que le sirvieran y tributaran, sobre
los cuales tendría perpetua jurisdicción civil, criminal y religiosa.
Los naturales quedaron esclavizados y sometidos al anonadamiento. La
Encomienda fue causa de enorme mortalidad entre los naturales que no
pudieron resistir a tan inhumana opresión. Fray Bartolomé de Las Casas se
opuso con toda energía, pero inútilmente, a este sistema de esclavitud.
El mismo Carlos V se vio precisado a terminar con tan funesto régimen
económico y social en 1542.
A partir de entonces puede considerarse a la explotación minera como la
base de la economía colonial.
La economía enriqueció a España, hacia donde navegaron miles de
toneladas de metales preciosos y de impuestos cobrados por su explotación
(el llamado “quinto real”, o sea el 20%).
La producción minera de 1537 a 1821 —año de nuestra liberación— ha
sido calculada en 2 mil 151 millones 518 mil 961 pesos, y el promedio
anual en 23 millones de pesos.
Además de las minas, aparecieron también los grandes latifundios o
haciendas de producción agrícola y ganadera. Agrupó a su alrededor a
pueblos cuya mano de obra utilizaba. Fueron empresas capitalistas
satisfactoras de los mercados. Ya no eran encomendados: los naturales
recibían salario por su servicio.
Además en nuestro territorio se fueron instalando diversos talleres, la
mayoría de tipo familiar, productores de lana y algodón, de pieles curtidas,
hierros forjados y orfebrería, y carpintería.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Tales fueron los pilares de la economía colonial. No se modificaron


durante el tiempo de nuestra dependencia del trono español.La Nueva
España estuvo conformada por una sociedad mestiza jerarquizada.
A las dos primeras razas, indígena y española, se unió la negra que,
esclavizada, provenía de África y era trasladada a nuestras costas.
Al nacido de español e indígena se le llamó mestizo. A los que veían la
primera luz en Nueva España de ambos padres peninsulares, se les
denominó criollos. Mulatos fueron los hijos de blancos y negras. De la
mezcla de negros e indígenas surgieron los subgrupos raciales llamados
castas. Helas aquí:
• Mulato con española daba morisco.
• Morisco con española daba chino.
• Chino con india daba salta patrás.
• Salta patrás con mulato daba lobo.
• Lobo con china daba jíbaro.
• Jíbaro con mulata daba albaragado.
• Albaragado con negra daba cambujo.
• Cambujo con india daba saribaigo.
• Saribaigo con loba daba calpamulato.
• Calpamulato con cambuja daba tente en el aire.
• Tente en el aire con mulata daba no te entiendo.
• No te entiendo con india daba toma atrás.
En tiempos de la Colonia se vivió una profunda desigualdad social. Los
privilegios económicos, sociales, políticos y religiosos los detentaban los
conquistadores y sus descendientes.
Los indígenas no podían aspirar sino a ocupar alcaldías pueblerinas. Las
estructuras los condenaron a una situación de sometimiento político,
económico y social. En 1810 se encontraban en una situación deplorable,
como afirmaron Morelos, Abad y Queipo, Alamán, Hidalgo y Humboldt,
personajes de tan dispersas posiciones políticas.
Los negros llegaron para ser esclavos y así permanecieron hasta que don
Miguel Hidalgo expidió el célebre decreto que les otorgó la recuperación de
su libertad innata.

24
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La Corona cerró sistemáticamente al grupo criollo las puertas de acceso


al desempeño de cargos políticos —en absoluto— y religiosos —en grado
importante.
Los criollos y mestizos aprovecharon las oportunidades que tuvieron en
la industria, la minería y la agricultura.
Para resolver sus crisis de identidad —ni se comprendían españoles, ni
se conocían indígenas— algunos se hispanizaban; otros, por el contrario,
rechazaban esa opción pero no podían indigenizarse.
Tal situación se tomará cada vez más conflictiva en su mente y acciones.
Ayudará a que la independencia sea más explosiva y sangrienta.
Las castas y los indígenas, último peldaño social, sobre cuyas carencias
estaban fincados los privilegios de la pirámide, apenas sobrevivían sin
posibilidad alguna de bienestar social, económico y cultural.
La colonia novohispana quedó constituida, desde un principio, bajo el
signo de la injusticia social.
Monopolizado el poder y los medios de producción por los españoles,
mantuvieron sometidos a los demás grupos durante trescientos largos años,
y les asignaron la exclusiva función de producir la abundancia para ellos.
El dominio político que ejercieron los españoles fue absoluto. Cortés
despojó a Cuauhtémoc de la máxima autoridad del territorio conquistado y
se la concedió a sí mismo.
El árbitro supremo de Anáhuac era el rey, que retenía en sí la más
completa autoridad. Consideraba que ella provenía directamente de Dios.
El jefe político mayor en la Nueva España fue, en adelante. el virrey,
enviado real dependiente del monarca y vigilado por él. Gozaba de
autoridad por completo subordinada al rey, cuya persona representaba.
El cuerpo llamado Consejo de Indias asesoraba al monarca en asuntos
legislativos, administrativos, religiosos, y judiciales.
Cuando lo juzgaba oportuno, el rey enviaba visitadores que enjuiciaran
la situación de sus ilegítimos dominios. Tal fue el caso del obispo visitador
Juan de Palafox, por ejemplo.
El virrey detentaba el poder ejecutivo, militar y hacendario. Era también
vicepatrono de la Iglesia.

25
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Otro cuerpo de gobierno era la Audiencia, formada por los oidores.


El virrey presidía la de la Ciudad de México, que gozaba solamente de
funciones judiciales, asesoraba al virrey y lo suplía en caso de muerte.
Las de Guadalajara y Guatemala gozaban de poder ejecutivo y judicial.
Sus sentencias podían ser apeladas ante la de México.
Había ayuntamientos de españoles (con alcalde y regidores que,
respectivamente, juzgaban o administraban) y de indígenas (cuyo
corregidor o cacique realizaba ambas labores).
De 1521 a 1548 el reino de la Nueva España constituyó una sola entidad
política. En 1548 fue creado el de Nueva Galicia, al oeste, gobernado por la
Audiencia. Paulatinamente aparecerán tres más: Nueva Vizcaya, Nuevo
León y Nuevo México, dirigidos por gobernadores. Un gobernador era la
autoridad en la Provincia de Yucatán.

Los primeros sacerdotes en la Nueva España.

En la exploración de Grijalva, el clérigo Juan Díaz ofició la primera


Eucaristía en nuestro suelo.
Díaz volvió en la expedición de Cortés, a quien también acompañó fray
Bartolomé de Olmedo, mercedario. En las crónicas, la personalidad de este
último varón opacó la de Díaz.
Ambos observaron la cultura que venía a destruir el ejército que
acompañaban. Su labor se redujo a proporcionar servicios religiosos a sus
compatriotas, bautizar algunos indígenas —por ejemplo a la Malinche—,
explicar su religión a caciques o, en fin, a contener los ímpetus crueles del
extremeño.
El padre Pedro Melgarejo de Urrea, franciscano, vino a cobrar la Bula
de la Cruzada. El mercedario Juan de las Barillas, los clérigos Juan Ruiz de
Guevara, el bachiller Martí, Marcos Melgarejo y Pedro de Villagrán, así
como el franciscano Diego Altamirano, fueron otros tantos sacerdotes que
habitaron Nueva España. Con Garay llegó Juan Godínez. Pocas noticias se
han conservado de ellos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los franciscanos.

El 13 de agosto de 1523 vinieron tres franciscanos: Juan de Tecto (en


realidad Dekkers), Juan de Aora (Van den Auwera) y el hermano lego Pedro
de Gante (Van den Moere).
Los primeros morirán en la expedición de Cortés a las Hibueras. Gante
trabajó hasta 1572 a favor de la conversión y enseñanza de los indígenas.
Habían transcurrido dos años desde la masacre de Tenochtitlan. Los
conquistadores se habían apoderado ya de los incontables tesoros aztecas.
Para ellos la evangelización era secundaria, aunque a veces dijeran lo
contrario.
En ocasiones lo reconocían abiertamente, como cuando Cortés habló a
los soldados de su enemigo invasor Pánfilo de Narváez. A sus compatriotas
no les podía ocultar la verdad.
Cortés les ofreció “hacerlos ricos y darles cargos y pues venían a buscar
la vida y estaban en tierra en donde podían hacer servicio a Dios y a su
majestad y enriquecer”... les pedía que pasaran a sus filas.
Repetía tres veces el mismo móvil primordial: hacerse ricos, tener
cargos, buscar la vida. En cuarto y quinto términos era necesario
justificarse mencionando a Dios y al rey. Pero el periodo oratorio concluía
reafirmando la intención primigenia: enriquecerse.

Los “doce”.

El 13 de mayo de 1524 (¡tan tarde!) tuvo lugar el desembarco en


Veracruz de 12 franciscanos más, enviados por el Papa Adriano VI.

Eran ellos Martín de Valencia, Martín de la Coruña, Francisco de Soto,


Francisco de Jiménez, Juan de Ribas, Juan Suárez, Antonio de Ciudad
Rodrigo, Toribio de Benavente (o Motolinia, el más famoso, adversario del
P. Las Casas), García de Cisneros, Andrés de Córdova, Juan de Palos y Luis
de Fuensalida. Pocos sacerdotes diocesanos hubo en los principios, en la
llamada primera'evangelización. Esta se debe exclusivamente a los
franciscanos. De posteriores expediciones, fray Bernardino de Sahagún fue
hombre muy activo.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Hasta 1535 dependieron de la Provincia de Extremadura. Ese año


establecieron en México la del Santo Evangelio, en 1559 la de Yucatán, y
seis años más tarde la de Michoacán. Los franciscanos no pretendían
encomiendas, ni tesoros,ni esclavos. Trataban de amar a Dios, amando a los
vencidos.
En estos primeros años el número de naturales sobrepasó en absoluto
sus posibilidades de trabajo, el cual debía incluir también a los
conquistadores.
Escuchadas las experiencias que les pudieron transmitir los primeros,
siguieron observando la mies que se abría a sus afanes. Desde luego
optaron por interponer su cuerpo entre la espada del conquistador y el
indígena caído. Ellos y los religiosos posteriores se esforzaron porque en
Nueva España desapareciera la crueldad implantada desde 1521, si bien su
éxito no pudo ser inmediato. Entregaron sus desvelos a instruir y a
convertir a los naturales a su religión, labor tanto más difícil cuanto la
Crueldad de los conquistadores negaba la predicación evangélica. Al
principio los naturales tuvieron dificultad en distinguir entre la espada que
hería, de la cruz que salvaba.
El aprendizaje de la lengua era indispensable para peneTrar los valores
culturales indígenas. Los religiosos tuvieron que aprender más de una, a
escoger entre la generalizada náhuatl y las regionales huasteca, tarasca,
mixteca, zapoteca, totonaca, maya, según el sitio al que fueran a entregar su
vida.
El franciscano hubo de habitar el centro, región dominada, como base
de su posterior irradiación. Partiendo de la capital, de Texcoco,
Churubusco, y de Tlaxcala, Tepeaca y Huejotzingo, los hijos del Poverello
penetraron los estados de Morelos, Hidalgo, Michoacán, Jalisco, Zacatecas
y, después, Durango, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Texas y California.
Al estudio de la cultura indígena y a la protección de sus individuos,
añadieron los franciscanos la impartición de sacramentos, tres en los
inicios.
Previos los conocimientos mínimos, el indígena podía ser bautizado.
Los casados debían optar por el matrimonio monogámico. En la Junta
Eclesiástica de 1524, los “doce” y sus acompañantes determinaron que el
varón recibiera el sacramento con la mujer elegida entre las varias que
pudiera tener, si tal era el caso. También se les encareció desde un principio
el sacramento de la Reconciliación.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Orden fue concedido a los naturales mucho después. La Unción de


los enfermos casi no fue usada en los inicios, pues ni había óleos, ni
obispos que los proporcionaran.
Si bien los franciscanos habían recibido de León X el privilegio de
actuar como ministros extraordinarios de la Confirmación, únicamente
Motolinia usó de las facultades, aunque en pocas ocasiones. En 1533 Paulo
II, en su Bula Sublimis Deus, instó a que se diera la Eucaristía a los
naturales.
Pronto comprendieron los franciscanos que el futuro del cristianismo
novohispano debía esperarse de la formación de la niñez, más que de la de
los viejos. Los recogieron en sus anexos conventuales y los educaron con
esmero. Los primeros apóstoles dedicaron también sus energías a destruir
dioses, templos y códices, con lo cual, sin pretenderlo, sepultaron
valiosísimos datos históricos que, en mínima parte, pudo resucitar Sahagún.
De la misma manera, se ha dicho de los misioneros que al “desarticular
el equilibrio de un sistema de vida coherente, estructurado, contribuyeron
más profunda y radicalmente que los conquistadores a destruir el mundo
que quisieron defender.
En el momento en que la doctrina luterana resquebrajaba la unidad
religiosa europea del medievo y chocaba con los dogmas establecidos, los
franciscanos, no sin titubeos, intuyeron que la religión indígena no podía
ser sintetizada con la católica. Varias verdades religiosas de los naturales
eran análogas a otras cristianas, por ejemplo los conceptos de vida eterna,
infierno, bautismo o confirmación. El ambiguo resultado que pudo ser
evaluado, indujo a que la práctica posterior oficial optara por la destrucción
en vez de la síntesis.
Se ha afirmado, asimismo, que sobre los ídolos indígenas pesaba un
signo trágico. Tlacaelel terminó con muchos de ellos. Los sobrevivientes
fueron casi exterminados por los aliados de Cortés, aun antes del 13 de
agosto. Muy pocos lograron salvarse de los franciscanos.
La resistencia que opusieron los indígenas para salvar sus creencias del
aniquilamiento fue pasiva después de la hecatombe de l521. Optaron por la
idolatría oculta bajo la tierra que tenía los símbolos cristianos.
Como resultado, no pretendido por supuesto, de la primera
evangelización, el pensamiento y la moral indígena se hicieron eclécticos.
El corazón de los naturales, en cambio, aceptó

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

profundamente el espíritu cristiano, más el del Calvario, sin embargo,


que el de la Resurrección.
El catolicismo imbuyó la vida y la muerte del vencido y del mestizo.
Fue su orgullo íntimo, reflejado después en el arte, la poesía y en los
detalles de la vida pública y privada.

La orden dominica en Nueva España.

El 2 de julio de 1526 llegaron a San Juan de Ulúa los discípulos de santo


Domingo de Guzmán. Doce también. La expedición, dirigida por fray
Tomás Ortiz, afrontó especiales dificultades: cuatro dominicos decidieron
regresar a su tierra, y en 1527 murieron cinco de los restantes. La comitiva
quedó reducida por tanto a tres personas. En 1528 recibieron el auxilio de
siete hermanos.
Con posteriores refuerzos, establecieron en el año de 1532 la Provincia
de Santiago Apóstol. En 1551 fundaron la de Chiapas y Guatemala. Oaxaca
lo fue en 1595.
Del centro del territorio conquistado, dirigieron sus pasos hacia el sur.
De los actuales estados de México y Puebla, pasaron a Morelos, Oaxaca,
Chiapas y Guatemala.
El primer obispo de Nueva España fue dominico: fray Julián de Garcés.
Distinguidísimo prelado fue también fray Bartolomé de Las Casas, de
quien estas hojas se han ocupado.
Junto con su hermano de hábito, fray Bernardo Minaya, el primer
obispo tuvo desempeño importante en la publicación de la Bula Sublimis
Deus de Paulo III.
Defendió la racionalidad indígena, malévolamente atacada, contra toda
evidencia, por los conquistadores.
Por derecho de herencia los dominicos se ocuparon del Tribunal de la
Inquisición. El papel que desempeñaron en la Universidad desde su
fundación, y después de manera constante, fue brillante.
Los dominicos también extendieron sus afanes apostólicos a una
porción del territorio norteño de la Nueva España, a la llamada Sierra
Gorda, franja localizada entre los estados de Querétaro, San Luis Potosí y
Guanajuato.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La orden de san Agustín.

El 7 de junio de 1533 llegaron a la ciudad de México siete agustinos


encabezados por fray Agustín de la Coruña. Organizaron su provincia
independiente en 1533. En 1602 fijaron los límites de la segunda:
Michoacán.
Su campo de acción, a partir del centro territorial, quedó situado en el
occidente y en el noreste de la república actual; de Puebla y Morelos
pasaron a Guerrero; de Hidalgo, ascendieron por la Huasteca; del Estado de
México, siguieron a Michoacán.
No fueron ajenos a la enseñanza universitaria. Egregio intelectual y
maestro de la institución fue fray Alonso de la Veracruz. Los agustinos,
cuyas artísticas y monumentales construcciones no han sido destruidas por
el correr de los siglos, desplegaron su actividad en la conversión de las
comunidades indígenas y en la atención del pueblo urbano de la Nueva
España.

Otros religiosos.
Después de los jesuitas en 1572, se instalaron, en 1580, los dieguinos o
franciscanos descalzos de san Pedro de Alcántara; en 1585, los
contemplativos carmelitas y, en 1589, los mercedarios del padre Olmedo.
Bernardino de Álvarez, empezó sus actividades benéficas en 1566.
Reunió en torno a sí un grupo de seguidores, llamados hipólitos, pues su
primer hospital limitaba con la iglesia dedicada a ese santo. Esta
congregación de origen mexicano prestó a la población invaluables
servicios, por la red de hospitales en que prodigó sus cuidados a los
enfermos.

Religiosas
En 1540, provenientes de Toledo, arribaron las monjas concepcionistas
(rama franciscana) y establecieron un convento en honor de la Concepción
de María. Añadieron en 1570 el de Regina, y, en 1578, el de Jesús María.
“En 1593 pasaron a la ciudad de Puebla.
Las dominicas arribaron a México en 1580 y a Guadalajara en 1588. En
1597, llegaron a Valladolid ya Pátzcuaro. Las clarisas iniciaron sus
actividades en 1570. Las jerónimas en 1585.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las religiosas no percibían el beneficio real proveniente de los diezmos.


Vivían de la caridad pública y de la cantidad que cada una aportaba al
ingresar en el convento. La unión capitalizada de las dotes era invertida en
construcciones urbanas, cuyas rentas mantenían también al convento, o era
prestada a propietarios, agrícolas o mineros, con el mismo fin.
Aparte de cumplir con sus obligaciones espirituales, las religiosas se
ocupaban de diversos quehaceres manuales u obras de beneficencia social,
variadas según la época, ciudad y familia religiosa.

El primer episcopado.

Es obvio que no puede hablarse de existencia formal de la Iglesia


católica en Nueva España sino hasta que fue erigida la primera diócesis, la
de Tlaxcala, en 1527.
De 1521 a 1527 hubo en Nueva España un conjunto de bautizados
católicos dedicados a oprimir naturales, un corto número de seglares que no
se dedicaban a tan viles acciones, además de otros cuantos religiosos que
se preparaban para la evangelización de los vencidos.
La. fundación y organización de las diócesis eclesiásticas, el
nombramiento de prelados (necesario para lo anterior), ocuparon la
atención de la Corona y de los súbditos hasta que lo permitieron los asuntos
económicos y políticos, que acapararon sus voluntades desde la toma de
Tenochtitlan.
Los indígenas fueron herrados a partir del 13 de agosto de 1521. El
primer obispo fue enviado por el patronato en 1527. Uno solo, por otro
lado, para un territorio que tenía demasiadas encomiendas. Hasta el año de
1580 podemos contar un total de siete diócesis episcopales.
Número exiguo en relación al de encomenderos y naturales
esclavizados.
En 1527, fray Julián Garcés, O.P. tomó posesión de su diócesis,
Tlaxcala, trasladada a Puebla en 1539. Murió en 1542. Le sucedieron fray
Martín Sarmiento (1548-1557), don Fernando de Villagómez (1562-1571),
y don Antonio Ruiz de Morales (1573-1576).
México fue la segunda diócesis. Arribó a ella fray Juan de Zumárraga en
1527, y la gobernó hasta 1548. Heredaron su mies fray Alonso de
Montúfar, O.P. de 1553 a 1572, y don Pedro Moya de 1574 a 1589.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1535 fue constituida Oaxaca como tercera diócesis. Sus pastores


fueron don Juan López de Zárate (1537—1555), fray Bernardino de
Albuquerque, OP., de 1562 a 1579, y fray Bartolomé de Ledesma, CP., de
1584 a 1604.
Don Vasco de Quiroga cuidó la diócesis de Michoacán, desde 1538
hasta 1565. Trataron de consolar a los tarascos de la pérdida de su padre,
tanto don Antonio Ruiz de Morales (1566—1572), como fray Juan de
Medina, O.E.S.A. (1574—1588).
Fray Bartolomé de Las Casas fue, desde 1545,el primer obispo efectivo
de Chiapas. Aceptada su renuncia en 1551, fray Tomás Casillas, O.P. le
sucedió desde ese año hasta 1567. Fray Pedro de Feria (1574-1588),
también predicador, fue el tercer obispo.
El primero de Guadalajara, don Pedro Gómes Maraver, rigió la diócesis
de 1548 a 1551. El franciscano Pedro de Ayala, lo hizo durante el decenio
que empezó en 1559. De 1571 a 1576 atendió el rebaño don Francisco
Gómez de Mendiola. El dominico Domingo de Alzola llegó hasta 1583.
La séptima y última diócesis formada en el XVI fue la de Yucatán, cuyo
primer obispo, fray Francisco de Toral, O.F.M., tomó posesión en 1562 y
gobernó hasta 1571. Siguió sus pasos el conocido franciscano fray Diego
de Landa (1573—1579) y después el dominico Gregorio Montalvo (1581—
1591).
Los anteriores prelados españoles desempeñaron con suficiencia las
obligaciones que recibieron en el cargo. No es posible, sin embargo, dejar
de sintetizar aquí la inmortal obra de don Vasco, el lector de la Utopía.
Desde que ejercía el oficio de oidor, amó entrañablemente a los
naturales. Consagrado obispo, su celo no tuvo límites.
Organizó efectivamente la diócesis. Inculcó el cristianismo valiéndose
de la predicación verbal y testimonial. Construyó hospitales que, atendidos
por toda la comunidad, prótegían la salud de los tarascos, tan amenazada
esos años. La peste de 1575 no abatió a Michoacán gracias a esas
instituciones. Antes que llegara la idea de Europa, don Vasco había
edificado el Colegio de San Nicolás, que posteriormente habrá de ser
atendido por jesuitas.
Todos los miembros de la comunidad trabajaban las tierras, atendían el
ganado o cuidaban de los molinos instalados.
Cada pueblo se ocupaba, además, de una manufactura particular.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

—telares, carpintería, cerámica, etcétera—. Los pueblos comerciaban


entre sí los diversos productos, a efecto de compartir los bienes para no
competir por ellos. El gobierno estaba a cargo de un ayuntamiento elegido
anualmente.
Por su parte el obispo Garcés se distinguió por su actividad a favor del
reconocimiento de la dignidad humana de los indígenas, como asentamos.
Fray Juan de Zumárraga se enfrentó a las barbaridades de la primera
Audiencia. El Dr. Moya de Contreras, sucesivamente inquisidor, arzobispo,
visitador, virrey y presidente del Consejo de Indias, recibió y protegió a la
Compañía de Jesús. Fray Alonso de Montúfar, inauguró la Universidad,
convocó dos concilios y edificó la segunda ermita guadalupana. Don
Francisco García de Mendiola, alcanzó grados notorios de virtud.
Las diócesis eran extensísimas y por consiguiente muy difíciles de
conocer y recorrer: de ahí el dicho de “cada visita de obispo” que se refiere
a interminables periodos de tiempo.
El Consejo de Indias determinó en Sevilla que cada sede abarcara 15
leguas a su alrededor y la mitad del territorio sobrante hasta las 15 leguas
de la siguiente sede. El obispado de Oaxaca, por ejemplo, comprendía ese
estado y parte de Guerrero, por el Pacífico; Veracruz y Tabasco por el
Golfo. México se extendía también de un océano al otro. Michoacán
ocupaba ese estado, regiones de Jalisco, Colima, Guanajuato, San Luis
Potosí y Tamaulipas.
La diócesis de Guadalajara no tenía límite septentrional, pues éste crecía
después de cada penetración española.
Todas las sedes episcopales fueron centros culturales, cristianos,
benéficos y sociales.
Los prelados organizaron la estructura eclesiástica, estableciendo su
cabildo o agrupación de canónigos, que gobernaba la diócesis en ausencia o
muerte del obispo y que le asesoraba en vida. Las antiguas doctrinas
atendidas por religiosos fueron cambiadas en parroquias a cargo de
sacerdotes diocesanos, de manera gradual. La Compañía de Jesús habrá de
cuidar la formación de los futuros sacerdotes, en los colegios que instalara
a lo largo del reino.
De los prelados consignados líneas arriba, 15 fueron religiosos (9
dominicos, 5 franciscanos y l agustino), y 8 provinieron del clero
diocesano.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las diócesis permanecieron muchos años sin cabeza. Hasta 1580, por
ejemplo, Guadalajara estuvo acéfala 17 años, Puebla 13, Oaxaca 12,
México y Chiapas 7. Yucatán y Michoacán corrieron con suerte: 4 cada
una.
En el caso del siglo XVII la diócesis de México careció de obispo 46
años, Chiapas 39 años, Michoacán 35, Guadalajara 32, Yucatán 30, Oaxaca
29, Durango 15 y Puebla 13.
En la Nueva España desempeñaron sus funciones 171 obispos. Fueron
españoles 130, nacieron en Nueva España 32 (el señor Puerto, de Oaxaca,
era indígena.). De otros países de América o de Filipinas procedían 9.
En el arzobispado de México gobernó un mexicano, en Michoacán tres,
en Puebla y Chiapas cuatro, en Guadalajara cinco, en Yucatán seis, en
Durango siete, en Oaxaca ocho, en Linares uno. En Sonora ninguno lo fue.

El Tribunal de la Inquisición.

Esta institución político—religiosa (más lo primero que lo último) fue


organizada en Nueva España en 1571. Sin embargo,aun antes de la ruina de
Tenochtitlan, Cortés se había autonombrado ya una especie de inquisidor.
En 1520 elaboró las Ordenanzas que habrían de regir estas actividades.
Cuando los tres primeros franciscanos llegaron, correspondió a ellos
llevarlas a cabo. El viceprovincial dominico para Indias Occidentales, fray
Pedro de Córdova, delegó a Martín de Valencia, en 1524, los poderes
inquisitoriales, con los cuales juzgó a cuatro indígenas que adoraban a sus
dioses.
En 1526 fungió en ese cargo el dominico Tomás de Ortiz.Lo súplió
Betanzos, del 7 de mayo al 28 de septiembre de 1528, quien subdelegó
facultades en Motolinia, perseguidor de los conquistadores blasfemos. Fray
Vicente de Santa María inició su labor el 15 de octubre de 1528 y duró en
ella hasta 1534.
Celebró el primer auto de fe, en el que condenó a Hernando Alonso y
Gonzalo Morales acusados de herejía. Santa María impuso penas menores a
los culpables de faltas leves. El obispo Zumárraga, juez eclesiástico
ordinario en 1534, fue inquisidor de 1535 a 1543. Persiguió la adoración de
dioses indígenas. En 1539 ordenó la ejecución de Carlos, cacique de
Texcoco. Fueron amplias las protestas de los que consideraron

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

rigorista la sentencia; sirvieron para que, el 22 de noviembre de 1540, la


legislación real determinara que los indígenas no quedaran, en adelante,
sujetos a la Inquisición.

El visitador Tello realizó doce juicios contra herejes, bígamos y


blasfemos, desde 1547. Desde este año, y hasta 1571, las facultades
inquisitoriales residieron en los obispos en cuanto jueces eclesiásticos
ordinarios. Como a los frailes no les pareció que cesaban sus funciones,
tuvo un periodo de interferencias desordenadas.
El arzobispo Montúfar fue enemigo del luteranismo. Apresó a Roberto
Tomson y Agustín Boacio. Creyó encontrar inconvenientes en la Doctrina
escrita por Zumárraga y en el Diálogo de Maturino Gilberti, libros que
sometió a revisión. También juzgó a sor Elena de la Cruz para quien la
salVación se obtenía con el cumplimiento de los mandamientos, sin que
fuera necesaria la recepción de ningún sacramento.
El 25 de enero de 1569 Felipe Il instituyó formalmente el Tribunal para
Nueva España, Filipinas, Guatemala y Nicaragua. Nombró al Dr. Moya de
Contreras primer inquisidor oficial, secretario a don Pedro de los Ríos, y
fiscal al Lic. Alfonso de Bonilla.
El 2 de noviembre de 1571 fueron inauguradas las actividades del
Tribunal, en la ciudad de México.
El Patronato, que consideraremos después, dispuso del arma
inquisitorial para mantener estricta cohesión política en España y en las
colonias, y unitaria disciplina pública.
La inquisición perseguía delitos contra la moral, como la bigamia,
blasfemias, supersticiones, etcétera, o contra la fe tales, como la herejía
(calvinista, luterana, etcétera), la apostasía, el judaísmo y el cisma.
El Tribunal dependía del situado en España. Constaba de numerosos
empleados. El inquisidor guiaba a la institución. Los administrativos eran
dos: el fiscal, que promovía el proceso, y el secretario, que autorizaba las
actas y demás documentos. Los asesores eran de dos clases: consultores
(que estudiaban los procesos) y calificadores (que dictaban la sentencia de
culpabilidad o inocencia).
El alguacil era algo así como el jefe de la policía inquisitorial del que
dependía el alcalde de la cárcel secreta (habitada por reos sin sentenciar
todavía), el alcalde de penitencia (para reos

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

ya sentenciados) y los llamados familiares del Santo Oficio que eran


investigadores.
Otros empleados eran los siguientes: receptor de presos, contador,
notario …de aprehensiones, notario de juzgado, procurador del real fisco,
comprador, abogado defensor de oficio, médico (que asistía a los tormentos
y evitaba que fueran peligrosos), cirujano que cúraba las heridas, boticario,
maestro de obras, impresor de edictos, capellán, intérpretes, pregoneros que
daban a conocer a la ciudad la fecha de los autos de fe, portero y visitadores
de bibliotecas que recogían libros prohibidos por el Tribunal.
Fuera de la ciudad de México había comisarios que investigaban y
daban aviso de los casos sospechosos sin que tuvieran autoridad para más.
A fin de desempeñar cada uno de estos oficios era necesaria la limpieza de
sangre (es decir, no descender de judíos).
En aquellos tiempos el desempeño de cualquiera de estos empleos era
considerado un gran honor y timbre de gloria.
Digamos cuál era el procedimiento que usaba el Tribunal.
Se guardaba en secreto el nombre del acusador. Su denuncia era
investigada. Si el sospechoso parecía culpable, era apresado y confiscados
sus bienes. Se le devolvían si salía absuelto de culpa. El preso emitía su
declaración preparatoria.
Durante el proceso permanecía incomunicado. Era interrogado y se
sometía a declaraciones de testigos.
Sufría el tormento del potro, común en todos los tribunales del mundo
en esos tiempos, y usado en muchas naciones aún hoy en día, únicamente si
el delito era considerado grave, contumaz el reo.
El notario estaba a un lado levantando un acta pormenorizada que
incluía hasta las quejas que salían de la boca del que era objeto de esta
acción.
Para dar tormento a algún reo se necesitaba la petición por escrito del
fiscal. El acusado recibía aviso de lo anterior para que confesara antes de
verse sometido a este flagelo. Los consultores y el arzobispo de México
debían aprobar previamente esta acción.
El verdugo tenía tapado el rostro. Aplicaba el castigo por grados.
pasando del inferior al superior.
Tal calamidad terminaba si el reo confesaba, o si era inútil seguir
aumentándole el dolor producido.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los consultores daban por escrito su juicio del caso. Si quedaba probado
que el acusado era inocente, era absuelto. Absolución de la instancia se
llamaba al caso en que no se había probado ni que era inocente ni que era
culpable. Penitente reconciliado era el culpable que mostraba su
arrepentimiento. Recibia prisión perpetua o trabajo de remero en las barcas
del rey.
Si el acusado era responsable de haber cometido un delito menor tenía
que cumplir su penitencia menor, vestido con un sayal blanco y un gorro
que se adelgazaba hacia arriba, llamado Sanbenito, o con alguna otra
humillación parecida. Los bienes de los reconciliados pasaban al real fisco.
Relajado se llamaba al preso que era sentenciado a ser entregado
(relajado) a la autoridad civil para que fuera quemado o sufriera el garrote
(especie de fierro que se enterraba en la nuca).
Si el relajado había muerto cuando llegaba la sentencia, era desenterrado
y quemado. Si había logrado huir se quemaba su figura representada en una
estatua que se le parecía lo más posible.
Toda la ciudad acudía a ver estas muertes en las ceremonias llamadas
Autos de fe.
El o los reos, montados en burros, viajaban de la cárcel a la plaza donde
se celebraría el auto. En el trayecto, la gente le pedía a gritos que se
arrepintiera. Si lo hacía en los últimos momentos era muerto por garrote y
quemado después.
En aquellos tiempos la gente veía con muy buenos ojos la existencia del
Santo Oficio, pues consideraba que era necesario perseguir los delitos que
investigaba. A comienzos del siglo XIX ya no fue tan generalmente
aprobada.
Los países protestantes o musulmanes no tenían tribunal pero sí
inquisición: mataron a muchos católicos en la Europa protestante y en los
países árabes.
La intolerancia religiosa en estos siglos era general y extremada en todo
el mundo católico, protestante y mahometano.
Conozcamos algunos otros casos de los dos primeros siglos. En 1574
Pedro Juárez de Toledo murió antes de que le fuera dictada la sentencia.
Esta lo declaró libre.
El 24 de febrero de 1590 fueron condenados Luis de Carvajal,
exgobernador de Nuevo León y varios de sus familiares.

38
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Don Luis murió en la cárcel. Los familiares fueron reconciliados (se


arrepintieron).
El 8 de diciembre de 1596 fallecieron nueve personas por judíos, cinco
de los cuales eran de la familia Carvajal, que habían reincidido en sus
prácticas y creencias.
A partir de 1620 decayeron mucho las actividades del Tribunal. En 1639
atendió solamente_un proceso.
El 11 de marzo de 1649, ante 50 mil espectadores, falleció en el auto de
fe, Ana de León Carvajal.
También fue condenado por el Tribunal don Tomás Treviño de
Sobremonte (1592—1649), nacido en España, de donde escapó en 1611.
Era hijo de una mujer judía. Establecido en Oaxaca, obtuvo una enorme
fortuna, pero fue denunciado a la Inquisición por judaizante. Abjuró.
Después de un año de penitencia fue declarado libre, pero volvió a practicar
la ley de Moisés.
Contrajo matrimonio con una judía y se trasladó a Guadalajara. Fue
denunciado a la Inquisición, procesado largamente y relajado al brazo
secular, con su esposa, suegra y dos cuñados el 11 de abril de 1649.
Martín Villavicencio Salazar nació en 1601 en Puebla, "Garatusa” era su
apodo. También le decían“Martin Drogas”.
Se dedicó a realizar grandes estafas y se metió en un enredo tras otro.
En la región de Cuernavaca se disfrazó de sacerdote y “administró” los
sacramentos. En 1648 fue penado por la Inquisición con 200 azotes.
En el siglo XVII, la Inquisición condenó a veinticinco personas, tres en
1601, una en 1606, 13 en 1649, seis en 1659, una en 1678 y una en 1699.
La Inquisición funcionó 296 años y medio en Nueva España: de 1522 a
1820 (excepto del 8 de junio de 1813 al 30 de septiembre de 1814). En ese
lapso de tiempo entregó al brazo secular para su ejecución a 43 personas:
una cada siete años en promedio. En el siglo XVI fueron 17; en el XVII,
25; en el XVIII, 11 en el XIX, ninguna.

Patronato .

De los trescientos años que duró la vida colonial, las relaciones del
Estado español con la Iglesia católica estuvieron

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

regidas por el conjunto de leyes y costumbres conocidas con el nombre


de Patronato.
Este modo de convivencia entre los dos-poderes, partió de la solución
que España dio al problema medieval de las investiduras, y del que la época
de los descubrimientos surgió con la organización eclesiástica. Varios actos
conformaron el Patronato.
En 1482, Inocencio VIII otorgó al rey Católico el privilegio de presentar
candidatos para los beneficios eclesiásticos.Además, el uso convirtió en
costumbre el que la autoridad real revisara las sentencias de los Tribunales
de la Iglesia y, también, que los documentos papales sólo fueran publicados
si complacían previamente al monarca.
En el año de 1493, mediante la Bula Inter Caetera de Alejandro VI
permitió que los reyes de la unidad española detentaran la facultad de
enviar misioneros a las tierras descubiertas. El Pontífice, en 1501 (Bula
Eximiae Devotionis) concedió que los reyes recibieran todos los diezmos, a
cambio de atender los gastos que requería el funcionamiento de la Iglesia.
Por medio del documento Universalis Ecclesiae (1508), Julio II
consolidó las anteriores decisiones. Desde entonces se fueron añadiendo
multitud de usos menores que constituyeron el conjunto de normas
reguladoras de la vida entre la Iglesia y el Estado.
El rey gobernaba por derecho divino, según la concepción de la época, y
regía a la Iglesia en España y en sus colonias.
Únicamente quedaban excluidas de la competencia real las acciones que
requerían la ordenación sacerdotal. Al Papa se reservaban las cuestiones
dogmáticas, y las de disciplina universal. Al virrey correspondía gobernar
la Iglesia novohispana.
Así pues, en virtud del Patronato, la Iglesia colonial no fue
independiente del poder civil, sino que permaneció intrínsecamente…
dominada por él. El “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios”, se convirtió, en nuestra Colonia, en dar al César lo temporal y lo
divino.
La intervención laica, en efecto, designaba beneficios, decidía las
construcciones, las financiaba con el diezmo de los novohispanos, y
determinaba los avances misionales o las jurisdicciones eclesiásticas.
Las órdenes religiosas dependían del Papa a través del respectivo
superior general, establecido en Roma, quien nombraba

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

un provincial para Nueva España; pero los religiosos tenían que actuar
de manera dependiente de la legislación secular y religiosa dimanada del
Patronato. Los jesuitas pensaron alguna vez que cesara este patronato.
El poder real sujetaba a los sínodos a su aprobación, arreglaba
diferencias entre obispos y regulares, aprobaba o rechazaba libros, dictaba
o evitaba excomuniones. Iban más allá sus cuidados: fijaba los pasos que
debían mediar entre los peregrinos de las procesiones, señalaba el lugar de
los funcionarios en las celebraciones litúrgicas y reglamentaba
minuciosamente el brillo de la lucecilla de los sagrarios.
Las dificultades más graves en este tipo de relación —que casi todos
aceptaban sin asombro— Ocurrieron desde el principio de la Colonia, por
la actitud de Nuño contra Garcés, Zumárraga y Valencia. Esta
subordinación persistió durante todo el periodo virreinal. En el caso de
Morelos, por ejemplo, Calleja levantó de la nada un pseudo tribunal de la
Inquisición qe le ayudaría a reprimir los anhelos libertarios del pueblo y
que debería condenar a Morelos en cualquier caso.
En la sentencia definitiva, el ilustre Morelos quedó constituido, nada
menos que: “hereje formal; apóstata de nuestra sagrada religión católica,
deísta, materialista y ateísta; reo de lesa majestad, divina y humana;
libertino, excomulgado, Sedicioso, revolucionario, cismático, enemigo
implacable del cristianismo, seductor, protervo, lascivo, hipócrita, traidor al
rey y a la patria...”.

Los diezmos y primicias .

El Papa Alejandro VI, el 16 de septiembre de 1501, concedió a la corona


española cobrar, en beneficio de ella, los diezmos y primicias de sus
dominios.
A cambio de ello el rey debería encargarse de construir templos y
sostener el culto.
Posteriormente los reyes devolvieron a la Iglesia este privilegio.
El diezmo eralcobrado en los Diezmatorios. Se repartía de la siguiente
manera:

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Para el obispo ……………………………………… …….…...25.00%


Para el cabildo de canónigos (48%)
• Canónigo dean 3.90%
• 4 canónigos constituidos en dignidad a 2.68% c/u 10.72%
• 10 canónigos simples a 2.078% c/u 20.78%
• 6 canónigos racioneros a 1.40% c/u 8.40%
• 6 canónigos de media ración a 0.70% 4.20%
Suma 48.00%

Para el rey 11.00%


Para gastos de catedral 8.00%
Para gastos del hospital dependiente de la m1sma 8.00%

Total: 100.00%

La secularización de-las doctrinas.


La primera evangelización, como leíamos, fue llevada a cabo por los
religiosos franciscanos, dominicos y agustinos.
Se organizaron en doctrinas, entidades equivalentes a las parroqu1as.
Cuando ya hubo suficiente clero diocesano, él fue ocupando, a partir del
centro de la Nueva España, estas doctrinas que pasaron a llamarse
parroquias.
El traslado fue lento y no exento de dificultades. Tardó más de un siglo
en llevarse a cabo (de 1541 en adelante). Fue un asunto espinoso, bien
porque los religiosos no siempre querían dejar sus doctrinas (formadas con
tantos esfuerzos), bien porque los naturales estaban encariñados con ellos y
no admitían que se fueran.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La falta de clero diocesano, en el principio, obligó a los religiosos a


encargarse de las doctrinas, pero esta situación era irregular y temporal. Lo
normal es que las diócesis se dividan en parroquias y que éstas sean
atendidas por diocesanos, tal como se fue haciendo gradualmente, sobre
todo en el siglo XVII por empeño del Sr. Palafox.

Los Concilios.

Los sacerdotes que trabajaban en la Nueva España, en las Juntas


Eclesiásticas que organizaron, trataron de llegar a un acuerdo sustancial en
los puntos problemáticos y trascendentales que ofrecía la evangelización.
Pero en el año de 1555 el arzobispo, Montúfar convocó una asamblea
conciliar de la Provincia eclesiástica mexicana.
Estuvo compuesta por los prelados (o representantes) de las diócesis
establecidas. En primer lugar emitieron diversos cánones relativos a
purificar las costumbres clericales. Se ocuparon también de la
evangelización y vida indígena general, de las escuelas y hospitales que
habrían de construirse. No olvidaron el asunto, cada vez más difícil, de los
límites jurisdiccionales entre diocesanos y religiosos. El Segundo Concilio,
efectuado en 1565, consideró análogos problemas y pretendió, además,
adaptar para Nueva España las disposiciones universales de Trento.
Los dos Concilios fueron de importancia suma, pues unificaron los
criterios apostólicos, dieron cohesión a la actividad ministerial, organizaron
las fuerzas vivas de la Iglesia y cuidaron de la situación indígena.
El tercer Concilio (1585) fue presidido por el Sr. Moya de Contreras,
arzobispo de México. Emitió la legislación que se mantuvo vigente durante
tres siglos: sobre los sacramentos, párrocos, parroquias, monasterios,
delitos, juicios y penas. El cuarto será en el siglo XVII, y el quinto y
último, en el siglo

Las instituciones educativas .

Al igual que había ocurrido en la Europa medieval, la Universidad


novohispana fue precedida de pequeñas escuelas conventuales.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En ellas los religiosos recogieron a los niños indígenas para


proporcionarles alguna instrucción intelectual.
En Nueva España, el nacimiento y consolidación de las instituciones
educativas fue obra de la Iglesia.
En Texcoco, los franciscanos Gante y Tecto, en 1523 establecieron la
primera escuela colonial que atendió a unos cuantos niños naturales.
Un año más tarde, fray Pedro realizó otro tanto en el convento capitalino
de San Francisco. No estando satisfecho, pues el número de discípulos
superaba ampliamente el cupo de las anteriores aulas y, todavía más, al de
los naturales esclavizados, el franciscano estableció, en la misma capital, el
Colegio de San José de los Naturales, en 1526.
Pese a las dificilísimas circunstancias de la recién nacida sociedad, en
aquella etapa de lugartenientes y primera Audiencia, los religiosos no
cejaron en su humanitaria labor. En Santa Cruz de Tlatelolco, en el año de
1533, estudiaban 60 alumnos de 10 a 12 años.
Si las primeras escuelas debían limitarse a la enseñanza de la escritura,
catecismo y algún oficio, Tlatelolco fue el eslabón entre el aula
rudimentaria y la futura Universidad.
Enseñó retórica, filosofía, teología y medicina. De esta institución
egresaron los informantes de Sahagún, los médicos que recordaremos
después, e importantes pintores.
Sabemos también que en 1536, un maestro privado, el bachiller Gonzalo
Vázquez de Valverde, ofrecía,clases de gramática en la capital.
En 1547 se inauguraron las lecciones de San Juan de Letrán. Fue asilo
para algunos de los muchos niños naturales indigentes, y ocasión para que
aprendieran oficios y primeras letras. En tiempo del Dr. Moya de Contreras,
había decaído esta institución.
En 1550 dos maestros particulares ejercitaron la docencia entre la niñez
capitalina: el bachiller Diego Díaz y el Dr. Cervantes de Salazar.
En 1570 el cabildo capitalino patrocinó el Seminario de San Pedro.
Cinco años después fray Alonso de la Veracruz erigió las aulas del colegio
de San Pablo.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La educación en provincia.

Don Vasco inauguró en 1540 el Seminario de San Nicolás, cuya


importancia ya hemos señalado. A partir del mismo año, los agustinos
extendieron su cadena de escuelas desde Tiripitío, Yuririapúndaro, a
Cuitzeo, Salamanca, Acolman, Ixmiquilpan y Puebla.
Los franciscanos imitaron los métodos de Gante en Puebla, Mérida,
Celaya, Querétaro e Irapuato. Los dominicos atendieron centros educativos
en Puebla y Oaxaca. El obispo Albuquerque, en 1562, inició las actividades
del Colegio de San Bartolomé, en la diócesis oaxaqueña.

Educación de las niñas.

En Texcoco cuidó un grupo de infantas la Sra. Catalina Bustamante en


1529. En los años siguientes se reunieron niñas con el mismo fin en la
capital, Huejotzingo, Otumba, Cholula y Coyoacán. Al cabo de poco más
de un siglo tomaría asiento en la escuela, sor Juana Inés de la Cruz.
Don Vasco en Pátzcuaro y el obispo Gómez de Mendiola en Guadalajara
(1571), este último con la ayuda de la Sra. Catalina de Carvajal, se
esmeraron en el asunto que nos ocupa. México dispuso de un par de centros
más: desde 1547 funcionó nuestra Señora de la Caridad y desde el
siguiente, otro.

La Universidad.

En 1551 la Corona expidió la cédula de erección de la Universidad. El 3


de junio de 1553 fue abierta la matrícula a los estudiantes, y el 5 dieron
comienzo las clases. La construcción del edificio terminó en 1631.
Los estatutos de Salamanca rigieron la vida universitaria hasta la
reforma que llevó a cabo el obispo Palafox y Mendoza.
Es importante señalar que en 1574 se inició la cátedra de medicina y en
1580, la de mexicano.
El 7 de octubre de 1597 el Papa Clemente VIII añadió a la categoría
real, la pontificia. Es de notar que en 1792 se estableció la Real y Pontificia
Universidad de Guadalajara.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La historia.

Son numerosos los escritos históricos publicados durante el nacimiento


de la Colonia. Han llegado hasta nosotros las crónicas de los
conquistadores, a partir de las Cartas de Relación. Ellas sirvieron para el
estudio de la Conquista, al que desde entonces se han avocado los letrados
que no presenciaron los hechos, desde las Décadas de Pedro Mártir
d'Anghiera. Otros de los primeros pobladores legaron el recuerdo de las
culturas aniquiladas, o en estudios específicos (Las Casas, Sahagún, de
Landa, Durán…) o como datos contenidos en sus diversos escritos.
Muy pronto las plumas mestizas descollaron literariamente: Juan B.
Pomar (Relación de Texcoco), F. Alvarado Tezozomoc (Crónica
Mexicayotl), Diego Muñoz Camargo (Historia de Tlaxcala), Francisco …
de Antón Chimalpain (Relaciones), etcétera. Gracias al ingenio de estos
escritores las culturas indígenas no murieron al recuerdo histórico. Los
indígenas antiguos y nuestra cultura presente son incalculablemente
deudores de sus esfuerzos.
Abundaron por supuesto las crónicas de las tres órdenes religiosas, que
conservan también datos importantísimos de las culturas destruidas y de los
primeros años de la derrota.

Los idiomas.

La necesidad imperiosa de conocer las lenguas indígenas, obligó a los


religiosos a escribir las respectivas gramáticas: se han calculado en más de
100 las publicadas hasta el año de 1580. Fray Julián Garcés y el Dr.
Cervantes de Salazar, produjeron escritos según los más depurados cánones
renacentistas europeos.

El teatro

Como factor didáctico evangelizador, fueron de primera importancia


aquellas representaciones improvisadas, de temas histórico-religiosos,
escenificados por y para el pueblo en los atrios conventuales. Aunque se
han perdido los escritos originales, sabemos de la escenificación del Juicio
final, por ejemplo, en

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

1533, delas obras tituladas Adán y Eva (1538), la Toma de Jerusalén,


etcétera.
El teatro fue elemento importante durante el periodo colonial. Los
colegios jesuitas lo fomentaron como medio educativo de primera
importancia. Las pastorelas —actualmente conservadas y representadas—,
las obras de sor Juana y de otros autores, mantuvieron la tradición iniciada
después de la Conquista.
No pocos pueblos indígenas han conservado, con tenacidad, las
representaciones que sus ancestros aprendieron hace cuatrocientos años y
las ejecutan en sus festividades socio—religiosas, según he podido
presenciar.

La imprenta.

Al obispo Juan de Zumárraga debemos la instalación de la imprenta en


Nueva España, que tanto contribuyó al progreso social que requería la
colonia con urgencia.
La solicitó el prelado en 1533, aprovechando su viaje a España. A los
cinco años fue atendido su encargo.
Don Esteban Martín fue el primer impresor que trabajó en esta colonia,
pero sus obras nos son desconocidas. Don Juan Pablos, llegado en 1539,
imprimió la Doctrina, el Manual de Adultos, etcétera.
En el siglo XVI fueron abiertas un total de 12 casas impresoras. Además
de las anteriores podemos numerar las de Antonio de Espinoza, Pedro
Orchate, Cornelio Adriano, Pedro Balli y Antonio Ricardo, etcétera.
Las primeras publicaciones fueron temas religiosos (catecismos,
confesionarios, misales); literarios (gramáticas, vocabularios, los tres
Diálogos del Dr. Cervantes Salazar); científicos (Sumario, de las Quentas
de plata y oro, Opera medicinalia del Dr. Bravo, Tratado de Anatomía y
Cirugía, del Dr. Farfán O.S.A); jurídicas (Ordenanzas, Cedulario de Paga);
filósóficas (las del P. de la_Veracruz) y aún informativas (El terremoto de
1541 en Guatemala; el Túmulo Imperial, acerca del fallecimiento de Carlos
V).
Con los libros impresos en la capital y los importados de la Península, el
impresor Balli inauguró la primera librería colonial.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las ciencias.

El cultivo de las diversas áreas científicas que existían en el siglo XVI,


no estuvo tan descuidado en la Nueva España como en ocasiones se ha
escrito. En todo caso, lo que haya habido se debió, prácticamente todo, a la
Iglesia que, con esta actividad, propició también el bienestar de la colonia.
Fueron astrónomos importantes (por tanto matemáticos y físicos) los
agustinos fray Martín Rada y fray Alonso de la Veracruz (autor de una
Physica, en 1557), Francisco Maurolico, Diego García de Palacio (que
escribió en 1587 la Instrucción Náutica), y el P. José de Acosta.
Todos ellos aceptaban por supuesto, el sistema geocéntrico tolemaico. El
heliocentrismo de Tycho Brahe, Copérnico,Kepler y Galileo, empezó a
abrirse paso" en Nueva España desde mediados del siglo XVII.
Desgraciadamente fueron despreciados los exactísimos conocimientos
astronómicos de los indígenas que, por tal motivo, han desaparecido en
gran parte del conocimiento humano.
El P. José de Acosta estudió también la naturaleza novohispana; fray
Bernardino de Sahagún recopiló en sus escritos valiosísimos datos
botánicos.

El pensamiento filosófico y teológico.

En el campo católico del siglo XVI europeo, sobresalieron Melchor


Cano, Diego de Soto, Francisco Suárez, Pedro Canisio, Roberto
Bellarmino, etcétera. En el reformado, fueron importantes las aportaciones
de Lutero y sus seguidores.
Los filósofos y teólogos que habitaron nuestro suelo pertenecieron a las
mismas escuelas de pensamiento que los europeos católicos. Las obras que
editaron con propósitos académicos, consideraron los mismos temas que
aquellos, los temas tradicionales. Los planteamientos que a la filosofía y a
la teología ocasionaron los acontecimientos desencadenados desde 1492,
impactaron en algún grado los libros de los europeos.
Las Casas, Garcés y Minaya, consideraron explícitamente la repercusión
del hombre americano en la mentalidad europea y establecieron sus puntos
de vista filosóficos, teológicos y jurídicos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La Escolástica fue el sistema oficialmente mantenido durante la


Colonia, sin otra discusión, hasta la posterior aparición de los renovadores
jesuitas del siglo XVIII y sus seguidores: Díaz de Gamarra, Guridi y
Alcocer, Hidalgo, etcétera.

La producción artística y arquitectónica.

Los estilos usados en Nueva España hasta el año 1570 —romano,


gótico, mudéjar— expresaron su época: la Conquista. En el plateresco y
herreriano, usados durante el resto del siglo XVI y principios del XVII, se
reflejó a su vez la fuerza de la presencia real en aquella Sociedad. El
barroco, en cambio, simbolizó la creciente raza criolla “que anhelaba y
soñaba una realidad exuberante, dorada y religiosa; la libertad de formas,
propia del barroco, reflejó la crisis de identidad que sacudía al novohispano
criollo, refugiado en la imaginación desencadenada, pues comprobaba que
la realidad no correspondía a su deseo.

El barroco.

El arte barroco es maravilloso. Basta mirar el retablo de cinco cuerpos


de Santo Domingo de Oaxaca (y muchísimos otros) para extasiarse con su
belleza.
El barroco llegó a Nueva España proveniente de Italia a traés de la
metrópoli. Tiene como características principales la exuberancia en general,
y la complejidad armónica de los adornos que usa.
Es muy fácil desentrañar sus secretos para poder admirar la plenitud de
su belleza.
Repite innumerablemente los adornos, pero éstos no son más que
angelitos, flores, frutas, animalitos, los de tamaño chico, y los de tamaño
grande, santos y columnas salomónicas (en los siglos XVI y XVII) o
pilastrá llamada estípite, en el siglo XVIII.
Estos elementos decorativos son innumerables, pero están colocados en
uno y otro lado del retablo de manera perfectamente equidistante del
centro.Por lo tanto el barroco es un arte sumamente armónico a pesar de tan
exuberantes y numerosísimos adornos de que consta.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Durante los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, ciudades y pueblos, aun
pequeños, se cubrieron del lujo que les proporcionaba el barroco.
Pese a destrucciones posteriores todavía se pueden admirar en
muchísimos sitios, incluyendo pueblos pequeños.

Las iglesias y los conventos.

La mayoría de los templos construidos durante la etapa de la conquista


constaban de una sola nave, orientada hacia el Occidente situada dentro del
atrio correspondiente. Disponía de un lugar para que se instalara el coro.
Tales son los elementos mínimos y esenciales de todas las iglesias. El
tamaño de éstas (que a su vez respondía al sitio, pobladores, recursos de la
región o alguna situación especial, que podía ser gratitud hacia un don
celestial, u otra conmemoración) determinaba otras diferencias.
Los templos monumentales añadían un presbiterio amplio, ábside
cuadrada, y bóveda de medio cañón. A excepción de los agustinos, los
demás no edificaban la torre.
Los templos pequeños —erigidos en las avanzadas misionales—
constaban de presbiterio reducido y carecían de ábside, pues la bóveda de
medio cañón se alargaba hasta su lugar.
Al lado derecho de la iglesia grande se edificaba el convento, de uno,
dos o tres claustros.
La iglesia y el convento quedaban en medio de un terreno espacioso
llamado, por el frente, atrio; por atrás, huerto, en el cual estaban también
los patios y caballerizas.
La magnitud del atrio respondía a la necesidad de realizar en él las
funciones religiosas que en Europa tenían lugar dentro del templo. Al
principio, los bautismos, bodas, confesiones, explicación de la doctrina,
cantos y danzas, eran celebrados al aire libre, pues el indígena estaba
acostumbrado a realizar sus actos al rayo del sol.
La misa era celebrada desde la capilla abierta, que daba al atrio del
templo. Este balcón, recurso ideado por fray Pedro de Gante, así como las
capillas posas y la cruz del atrio, son motivos igualmente originales del arte
novohispano. La capilla abierta fue colocada, por lo común, en la portería o
en el norte del atrio.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los conventos importantes fueron construcciones macizas, de muros


altos, coronados de almenas. Los hubo parecidos a fortalezas, que servían
de albergue a viajeros, y de bodega a los pueblos vecinos. Los religiosos
que los habitaban, destinaron una parte para aulas, como recordamos. Los
conventos fomentaron asimismo, la ganadería, la agricultura, el comercio y
la industria de la zona.

La pintura.

En la portería del claustro de los conventos, y en el interior de los


templos los artistas novohispanos, religiosos o indígenas, pintaron frescos
de dos o tres colores (negro, rojo y amarillo). Los relatos bíblicos y
hagiográficos les proporcionaban los temas. Estas obras artísticas,
ingenuas, pero de preciso trazo, fueron un medio importante de
adoctrinamiento. El primer mural, pintado en la iglesia franciscana de
Cholula, en 1530, presentaba a san Gregorio celebrando la Eucaristía.
Los óleos —de temas religiosos— colocados en los retablos o fuera de
ellos al principio, salieron de las manos e inspiración de importantes
artistas. La escuela de Gante y Diego Valadés, a mediados del siglo,
Contaba con los pinceles de Martín Mixcohuatl, Francisco Xinmanal, Juan
Mateo y Toribio. El europeo Simón Pereynes, ejecutó dos obras que
conserva la catedral capitalina: la Virgen del Altar del Perdón y San
Cristóbal. Fueron discípulos suyos, Andrés de la Concha, Francisco
Zumaya, Juan de Rúa y Alonso de Villasana.

Otras manifestaciones del arte.

Matías de la Cerda, español llegado pronto, y muchos autores indígenas,


cuyos nombres, lamentablemente, no fueron conservados, dedicaron su
capacidad artística —notable— a la producción de esculturas. Realizadas
con pasta, obtenida de la caña seca del maíz, podemos admirar la figura de
la Virgen de la Salud en Pátzcuaro, o el Cristo, venerado en la iglesia de
Santa Teresa en el Distrito Federal, etcétera.
Varias figuras coloniales de Cristo, María, o de los santos pertenecen a
la raza mestiza. Blancos, tienen rasgos, sin embargo, notoriamente
indígenas. El alma de los descendientes

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

de los naturales muertos, iniciaba la búsqueda de sí misma.


Hubo, también, Cristos o Vírgenes indígenas. Creo que no existieron los
de parecer judío.
La orfebrería, por otro lado, fue prohibida en seguida por la Corona. En
los grabados de madera, en cambio, en el tallado de ésta, en la forja de
hierro y la cerámica, los novohispanos mostraron abundantemente su
percepción artística.
Los indígenas y los novohispanos fueron amantes de la música. Ella fue
usada de manera preponderante durante ambas conquistas. En la práctica
todos los pueblos tuvieron su banda, y muchos, en la actualidad, conservan
esa costumbre. Desde 1538 funcionó el coro de la catedral metropolitana.
Hasta 1585 sus directores fueron don Juan de Juárez, don Lázaro de Álamo,
don Hernando Francisco, autores, además, los dos últimos. De don
Hernando se conservan algunas piezas. El primer órgano fue instalado en la
catedral de México en 1639.

La medicina y los hospitales.

Parece que el primer médico español que habitó la colonia fue el Dr.
Olivares, quien llegó en 1524. Siete años después vino el Dr. Cristóbal
Méndez. En 1570 el rey Felipe envió al Dr. Francisco Hernández. Los
Conocimientos médicos de los naturales no pudieron ser relegados al
olvido, porque su efectividad curativa lo impedía. El Dr. Nicolás Monardes
recibió en España información de las prácticas indígenas y las incluyó en su
libro publicado en 1545.
En los párrafos dedicados a la imprenta, quedaron reseñadas las obras
médicas editadas._El Dr. Alonso López de Hinojosa, dio a la imprenta en
1585, su libro Suma y recopilación de cirugía.
Importantísima, porque concentraba los pocos conocimientos indígenas
que lograron evadir la destrucción, es la obra, tan consultada—actualmente,
llamada Herbario, escrita por los alumnos y maestros de Santa Cruz de
Tlatelolco, Badiano y de la Torre.
Los primeros hospitales que cuidaron la salud de los novohispanos,
fueron instalados, como las escuelas, en los conventos de las tres primeras
órdenes que servían, además, de hospederías y asilos.

52
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El rey, algunos particulares, diversos-patronatos y los obispos,


aumentaron gradualmente el número de estas instituciones.
El Papa Gregorio XIII aprobó a Bernardino de Álvarez la fundación de
los hipólitos para que consagraran sus desvelos al alivio de los enfermos.
El primer hospital, llamado sucesivamente de la Purísima, del Marqués
y, hasta el día de hoy, de Jesús Nazareno, curaba locos y sifilíticos
españoles e indígenas. En él prestaron sus servicios Pedro López, Francisco
de Soto y fray Bernardino de Alvarez.
En 1524 se construyó el hospital de San Lázaro, que Nuño confiscó y
adaptó para convertirlo en su casa. Fue restablecido en 1572 y atendido por
el Dr. Pedro López.
Consignemos las posteriores obras edificadas en la capital y en seguida
las de la provincia.
En 1539 el obispo Zumarraga construyó el hospital del Amor de Dios y
lo entregó al cuidado de un patronato regio y privado. En 1554 fray Pedro
de Gante erigió el Real de Indios, demolido en 1935. Bernardino de
Alvarez estableció en 1567 el primer hospital de su serie. Recordemos que
los hipólitos cuidaban dementes, o enfermos en general. La peste iniciada
un año antes, movió a los vecinos de Tacuba a crear el Hospital de
Monserrat.
En la provincia, dividida en aquel entonces en feudos que enfermaban a
los naturales, no hubo hospital alguno hasta 1533.
Los naturales de Chiautla, Puebla, construyeron el de San Sebastián
antes de 1535; San Juan de Letrán prestó sus servicios en Puebla, bajo el
patronato de Paulo III. Don Vasco inauguró dos ese año, Uno en Santa Fe y
otro en Pátzcuaro. Fray Julián de Garcés estableció, en la misma fecha, el
de Nuestra Señora de Belén, en Perote, lugar estratégico para quienes iban
o venían de España. Los franciscanos de Tlaxcala abrieron en 1537 el de la
Encarnación. Un grupo de particulares inauguró en 1540 el de los
Remedios, situado en Campeche. Fray Julián de Garcés dio término a otro
más en su diócesis, llamado San Pedro, en 1545.
El primer hospital que hubo en Guadalajara, 1557, bautizado con el
nombre de la VeraCruz, fue costeado por particulares. El rey Cuidó de un
hospital en Mérida, desde 1562, llamado del Rosario. El benemérito fray
Bernardino extendió su altruismo

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

al puerto de Veracruz en el año de 1569, en que puso a funcionar los


hospitales de San Juan y de San Martín. Ese mismo año llegó a Oaxtepec.
En el hospital de Santa Fe que fundó tuvo la suerte de recibir la
cooperación de los doctores Francisco Hernández, Francisco Jiménez
(autor de cuatro libros) y Gregorio López (que escribió el Tesoro de la
Medicina).
El obispo Medina del Rincón levantó el Hospital de Jesús en la
Valladolid recién constituida capital en vez de Pátzcuaro.
El rey dispuso el funcionamiento del hospital de Oaxaca, puesto bajo la
advocación de los santos Cosme y Damián. Dos más nos legó fray
Bernardino: el de la Concepción, y en Acapulco el de la Cónsolación.

La.Virgen de Guadalupe.

Con la primera evangelización, como era de esperarse, los dogmas


marianos de la Iglesia católica habían sido ampliamente enseñados al
pueblo fiel.
El Culto a la Madre de Dios se extendía a lo largo de la colonia, con
diversas advocaciones. Ninguna de ellas sobresalía decisivamente.
Baste recordar que en Zacatecas, desde 1530 o 1531, se veneraba a
Nuestra Señora del Patrocinio; hacia 1538 empezó el culto, en Pátzcuaro,
de Nuestra Señora de la Salud, promovido por don Vasco; la devoción a la
Virgen de Zapopan, data de 1541; en Salvatierra, actual Guanajuato,
honraron a María Santísima con el nombre de Nuestra Señora de
Salvatierra, a partir de 1544; en el año de 1558 se colocó el cuadro de la
Virgen del Perdón en la catedral de la ciudad de México. En esa capital,
estaba Nuestra Señora de los Remedios, que había llegado junto con los
primeros españoles.
Este culto, legítimamente pluralista, habrá de ir centrándose poco a poco
en la Virgen de Guadalupe, de manera especial a partir del siglo XVII.
Permanecerán después diversas advocaciones, pero sobresaldrá
esencialmente la Guadalupana.
La reconstrucción sucesiva del recinto dedicado a la Virgen del Tepeyac
revela, aparte de otros testimonios históricos, la afirmación anterior.
Según esto, puede afirmarse que el culto guadalupano fue
paulatinamente local, después regional y desde comienzos del

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

siglo XVII, nacional. No fue nacional de manera inmediata, como


podría decirse píamente. Tardó en llegar a todos los rincones de la Nueva
España. Actualmente es casi mundial.
Santa María de Guadalupe se apareció a un indígena azteca, llamado
Juan Diego desde su bautismo, los días sábado 9 (dos veces), domingo 10,
martes 12 (a Juan Diego y a Juan Bernardino), del mes de diciembre de
1531 a los diez años de la sepultura del imperio azteca.
La Virgen donó su imagen a Juan Diego. Se la imprimió a éste en su
ayate. Santa María pidió a Juan Diego que llevara el ayate al arzobispo fray
Juan de Zumárraga, quien no creía al indígena en un principio hasta que vio
la imagen impresa.
El mensaje de María a Juan fue misericordioso: sería Ella la protectora
del pueblo mexicano, que se encontraba traumatizado a causa de la terrible
opresión a que estaba sujeto.
A partir de 1531 la Virgen de Guadalupe fue la esencia del alma
mexicana, el motivo supremo de su alegría, el objeto del sentimiento más
depurado del corazón mestizo e indígena, el fundamento último de la nueva
raza.
La aparición fue vista únicamente por Juan Diego, que la transmitió al
incrédulo Zumárraga y, poco a poco, a otras personas. De ahí que para
conocerla necesitamos estudiar si está avalada por la tradición oral, escrita
y arqueológica.
Con Juan Diego arranca la tradición oral acerca de la aparición. Desde
entonces, generación tras generación, se han transmitido hasta nuestros días
sin sufrir modificación alguna de importancia. Antes de poder hablar, la
mayoría de los niños mexicanos ya conocen a la Virgen y han sido
encomendados a Ella por sus papás.
Además de la tradición oral, se da ampliamente la tradición escrita. Son
documentos o mapas que hablan de la aparición, o de Juan Diego, o del
culto que se empieza a tributar -lentamente— a la Virgen, o bien dela
aparición y el culto.
En la siguiente lista señalo con A, los documentos que tratan de la
Aparición, con C, si se refieren al Culto de la Virgen, y con JD, si escriben
acerca de Juan Diego.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

a. Documentos indígenas
Nican Mopohua de Antón Valeriano, 1540. (A,C,JD).
Pregón del Atabal de Francisco Plácido. (C).
Relación de Chimalpain. (A,C).
Diario o Anales de Juan Bautista. (A).
Anales de Tlatelolco y México, 1519—1633. (A).
Anales de Tlatelolco y México, 2a. parte, 1519—1662. (A)
Anales de Tlatelolco y México, núm. 2, parte 2, 1524—1633. (A).
Anales de Puebla y Tlaxcala, núm. 2, 1524-1674. (A,JD).
Anales de Puebla, 1519—1739. _(A,JD).
Añalejode Bartolache, 1454-1737. (A,JD).
Códice de Gómez Orozco. (A).
Noticias Curiosas. (A,JD).
Testamento de San Buenaventura Cuauhtitla, 1559. (A,JD).
Testamento de una parienta de Juan Diego. (A).
Códice Saville. (A).
Códice Techialoyan o Sutro. (C).
El Mapa de Santa Cruz, 1555. (C).
Catecismo Testeriano (o de Gante). (C).

b. Documentos españoles
Testamento de Bartolomé López, 1537. (C).
Carta de pago de María Gómez, 1539. (C).
Francisco Cervantes de Salazar, 1554. (C).
Controversia Montúfar-Bustamante,1556. (A,C,JD).
Bernal Díaz del Castillo, 1560—1568. (C).
Mapa de Uppsala, 1560. (C).
Testimonio de Andrés de Tapia, 1560. (A,]D).
Censo de Martín de Aranguren, 1562. (C).
Testamento de Alonso Montabte, 1564. (C).
Testamento de Alonso Montes, 1564. (C).
Acta del Cabildo, 1568. (C).
Descripción del Arzobispado de México, 1570. (C).
Informe del P. Antonio Freyre, 1570. (C).
Testamento de Sebastián Tomelín, 1571. (C).
Dos cartas de fray Diego Santa María a Felipe II, 1574 y 1575. (C).
Enríquez a Felipe II, 1575.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Fray Bernardino de Sahagún, en Historia General de las Cosas de la


Nueva España, 1576. (C).
Petición de más indulgencias a Roma, 1576. (C).
Testamento de Alonso Hernández de Siles, 1577. (C).
Testamento de Elvira Ramírez, 1577. (C).
Testamento de Ana Sánchez, 1580. (C).
Relación de Miles Philips, 1582. (C).
Tratado Curioso y Documento de las Grandezas de la Nueva España
de Antonio de Ciudad Real, 1585. (C).
Testamento de Antonio Freyre, 1586. (C).
Testamento de Ana de Luxán, 1587. (C).
Juan Suárez de Peralta: Noticias Históricas o Tratado del
Descubrimiento de Indias, 1589. (A,C,JD).
Pintura de Baltazar de Echave, 1606. (A, C,JD).

c. Documentos indo-españoles.
Nican Moctecpana de Fernando de Alva Ixtlixóchitl, 1590.
Inin Huey Tlamahuizoltica s. XVI. (A,JD).
Mapa de Alva lxtlixóchitl, 1608. (A,JD).
Inin Huey Tlamahuitzoltzin del P. Juan Tovar, siglo XVI. (A,C,JD).
Testamento de Francisco Verduzco Quetzalmamalitzin, 1563. (C).
Códice Florentino, 1565. (C).
Testimonio de Fernando de Alva lxtlixóchitl, 1590. (C).
Códice 15480 Códice Escalada, siglo XVI. (A,JD).

Los antiaparicionistas.

Desde 1531 ha habido un reducido grupo de antiaparicionistas.Por


ejemplo, en 1556, el provincial dominico Francisco de Bustamante decía
que la imagen había sido pintada por el indígena Marcos Aquino. El
historiador español Juan Bautista Muñoz (1799) afirmaba que la tradición
guadalupana había empezado el siglo XVII, no antes. El mexicano Joaquín
García lcazbalceta (+1894) era de la misma opinión así como el exobispo
de Tamaaulipas Eduardo Sánchez Camacho (+1920) y recientemente -de
manera inverosímil— el antiguo abad dela Basílica llamado Guillermo
Schulemburg, de origen alemán. (He aquí la razón

57
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

de ser antiaparicionistas: la Virgen y Juan Diego son indígenas. No se lo


pueden perdonar a éste ni a ella.
Todos los documentos que avalan la aparición tienen su propia
importancia, pero unos, quizás, lo son más que otros.
El escrito llamado Nican Mopohua contiene el relato original y
tradicional de las apariciones.
Fue redactado en náhuatl, en 1540, por el indígena noble don Antonio
Valeriano, exalumno del Colegio Santa Cruz de Tlaltelolco, cuyo maestro
fue fray Bernardino de Sahagún.
Al morir Valeriano en 1605, el manuscrito pasó a don Fernando de Alva
Ixtlixóchitl, quien lo cedió a su hijo don Juan de Alva y éste lo entregó al
sabio don Carlos Sigiienza y Góngora.
Una vez muerto este científico, el documento fue guardado en el colegio
jesuita de San Pedro y San Pablo. Expulsados los jesuitas (1767) fue
llevado a la Universidad Real y Pontificia de México.
Durante la invasión norteamericana en contra de México, en 1847, fue
sustraído de dicho archivo y trasladado a la biblioteca del Departamento de
Estado norteamericano en Washington, D.C., Estados Unidos.
En 1649 lo había publicado el bachiller Luis Lasso de la Vega. El P. Luis
Becerra Tanco certificó la identidad con el original.
Don Antonio Valeriano nació en Atzcapotzalco en 1516, fue cuñado del
historiador don Fernando de Alvarado Tezozómoc.
Rector del colegio donde había sido estudiante, sobresalió como
latinista, retórico, orador (llamado el “Cicerón mexicano” por ello).
Finalmente detentó el cargo de gobernador de indígenas. Se le conoce
como el evangelista guadalupano.
Su Nican Mopohua es de un estilo bello, elocuente, dulce tierno. Don
Fernando de Alva Ixtlixóchitl nació hacia 1570 en Texcoco. Era bisnieto de
lxtlixóchitl, octavo emperador chichimeca. Contemporáneo de Antonio (o
Antón) Valeriano, fue un estudioso de la historia antigua de México.
Heredó de Valeriano el Nican Mopohua.
Escribió el libro titulado Nican Motecpana, en 1590, en náhuatl,
traducido por “Aquí se pone en orden”. Ofrece más datos acerca de la vida
de Juan Diego y narra los primeros milagros que realizó la Virgen de
Guadalupe.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El bachiller Luis Lasso de la Vega, párroco del Santuario de Guadalupe


de 1647 a 1657, puso el primer marco y cristal que cuidara la tilma de Juan
Diego que llevaba 116 años sin protección alguna. Fue también quien dio a
la imprenta por primera vez el Nican Mopohua de Valeriano. (Los
antiaparicionistas concluyen de aquí que el bachiller fue el autor del Nican
en 1649).
Es incre1ble el milagro que, según los antiaparicionistas, tuvo que
realizarse para que apareciera pintada la imagen guadalupana por el
indígena Marcos, como quieren ellos. He aquí como "pudo” ocurrir según
dicen:

1. En el antiguo altar de la diosa Tonantzin “alguien” hizo una imagen


de flores encima de una tilma que la sostuviera. Era parecida a la Virgen de
Guadalupe de Extremadura, España.

2. Al secarse las flores, su humedad formó el contorno de la imagen.

3. Llegó (?) Marcos, retocó el rostro, y coloreó la túnica y el manto.

¡Verdaderamente es más fácil creer en el verdadero milagro que en esta


invención de los antiaparicionistas!
El Códice Escalada o Códice 1548, presentado por el P. Javier Escalada,
destacado erudito guadalupanista, es especialmente importante. Fue
minuciosamente estudiado por el laboratorio de Física de la UNAM. Esta
institución dictaminó que proviene del siglo XVI.
Es una piel de animal en la que están dibujadas dos de las apariciones de
la Virgen a Juan Diego. Antonio Valeriano, situado en el extremo inferior
derecho, se encuentra sentado en posición de observación;
Ocupando buena parte de la misma posición está la firma de fray
Bernardino de Sahagún testificandolas apariciones a Juan Diego.
El Dr. Charles E. Dibble de la Universidad de Utah, Salt Lake City,
Estados Unidos, especialista en la obra de Sahagún, afirmó que la firma
estampada en el Códice Escalada es de fray Bernardino.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

¡Se trata de Sahagún, a quien los antiaparicionistas tenían como oráculo


de ellos!
Había escrito, en efecto, que los misioneros cuidaran mucho que los
naturales no estuvieran dando culto a Tonantzin bajo pretexto de venerar a
la Virgen de Guadalupe. La devoción le parecía “sospechosa porque en
todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y
vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin” (que significa Madre de Dios).

Otros escritos.

Importante documento también es el proveniente de la pluma del P. Juan


Tovar, redactado en el siglo XVI hacia la primera mitad de éste. Fue escrito
en mexicano. El P. Tovar predicaba en la Ermita de Guadalupe siempre que
podía. Su escrito parece un sermón.
Es tan antiguo como el Nican de Valeriano y es independiente de éste.
Es un versión dependiente de la misma aparición.
Los antiaparicionistas han dado fama muy grande al padre y bachiller
Miguel Sánchez, nacido en Puebla en 1606, por su libro llamado Imagen de
la Virgen María, Madre de Dios de Guadalupe. Milagrosamente aparecida
en la ciudad de México. Celebrada en su historia, con la profecía del
capítulo doce del Apocalipsis en 1648.
Tiene como fundamento el Nican de Valeriano. Es el primer libro
impreso con relación a la Virgen de Guadalupe.
Si bien es una obra difícil de leer por su estilo barroco, manifiesta tan
vibrante criollismo nacionalista y tan encendido elogio y defensa de la
patria, que fue lo que podríamos llamar un grande éxito editorial y ayudó
muchísimo a fomentar, todavía más de lo que ya estaba, el culto
guadalupano.
Por eso, y por ser el primer libro publicado acerca de la Virgen, los
antiaparicionistas quieren hacer creer que el bachiller fue quien “inventó”
las apariciones, ¡como si no estuviera escrita ya para entonces toda la
documentación que leímos al principio, referente al culto, a Juan Diego, a
la aparición de 1531!
Como si no tuviéramos además la incontestable tradición oral y
arqueológica. El bachiller falleció el 22 de marzo de 1674, en la ciudad de
México.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La tradición arqueológica.

La tradición arqueológica es igualmente continuada y elocuente.


En 1531 el arzobispo Zumárraga mandó construir la ermita que lleva su
nombre. La atendió un capellán.
Como la devoción popular crecía incesantemente, fue necesario
ampliarla. Quedó atrás de la anterior. Se le llamó Ermita Montúfar. Data de
1556. En 1596 subió de categoría, pasando de capellanía a Vicaría.
Duró hasta 1622, en que se construyó un templo mayor un poco distante
de las anteriores ermitas, cerca de la calzada. Se le llamó La iglesia.
En 1647 los naturales realizaron una nueva construcción, que por ello
fue llamada la Ermita de Indios.
En 1702 el templo fue designado parroquia. En 1750 ascendió a
colegiata y parroquia archipresbiterial.
En 1802, 1887 y 1929 se realizaron importantes reformasmateriales.
La elevación de la colegiata'a la dignidad de Basílica fue concedida por
el Papa León XIII al arzobispo de México Próspero Alarcón en 1904. En
1976 se construyó la Basílica actual.

El Beato Juan Diego.

El beato Juan Diego vio y habló con la Virgen. En las listas anteriores
hemos leído los escritos que nos legó el siglo XVI acerca de este personaje.
Los señalamos con las iniciales (JD).
Además de las menciones que dichos documentos hacen de él, contamos
con un escrito valiosísimo que nos describe con mayor amplitud su persona
y sus virtudes.
En el año de 1666 el cabildo de la catedral de México, sede Vacante,
mandó tomar informaciones sobre la aparición y vida de Juan Diego para
enviarlas a Roma pidiendo la comisión litúrgica de oficio y misa propios de
la Virgen de Guadalupe.
Feliz idea. Como resultado de ella, las informaciones recogieron la
tradición oral existente hasta entonces. Habían transcurrido 118 años. El
resultado fue que el cabildo encontró una tradición amplia y extensa, no
interrumpida sino constante y uniforme.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Nos centraremos en lo que dijeron acerca de Juan Diego los veintiún


testigos examinados. Ocho provenían de Cuautitlán, trece fueron
interrogados en la ciudad de México.
Leamos qué dijeron los de Cuautitlán. Los de Cuautitlán y los de
México eran personas que, desde que se acordaban, habían tenido noticias
de Juan Diego que expusieron.

- Marcos Pacheco contestó que su tía le decía que Dios lo hiciera como
Juan Diego, a quien ella había conocido pues el ahora beato fue pariente de
su suegra. Su tía le contaba cómo había sido la aparición.

- Gabr1el Juárez oyo narrar la aparición a sus papás y a los naturales que
acudían a ia ermita.

-Andrés Juan oyó hablar de la aparición a muchos indígenas y a muchos


españoles.

-Juana de la Concepción era hija del gran cacique de Cuautitlán,


llamado don Lorenzo de San Francisco Aztatzontzin, quien le narraba el
hecho que tratamos. El cacique había oído el suceso del mismo Juan Diego.
La abuela de Juana conoció a Juan Diego, a su esposa María Luisa y a su
tío Juan Bernardino. Explicaba también que él había visto abrir los
cimientos de la primera ermita, así como el momento en que la Virgen fue
colocada en ese lugar.

-Pablo Juárez, gobernador de Cuautitlán, confesó lo mismo.

-Diego Torres Bullón, contó al alcalde de Cuautitlán, Martín de S. Luis,


las cuatro apariciones tal y como las había escuchado al mismo Juan Diego.

-Juan Juárez manifestó que sabía de la aparición por la enseñanza de su


propio papá.
Catarina Mónica conoció de la apar1ción por la enseñanza de sus papás
y además de su tía Martina Salomé, quien trataba con Juan Diego, María
Luisa y Juan Bernardino.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En México testificaron trece personas, once sacerdotes y dos civiles.


Fueron unánimes en sus afirmaciones.
Sí tuvieron lugar las apariciones, supieron de ellas desde niños, los
ancianos del tiempo de su niñez las conocían, y nunca oyeron nada en
contra de ellas.
Los declarantes fueron los padres Miguel Sánchez (escritor), Pedro de
Oyanguren (dominico), Bartolomé de Tapia (franciscano), Antonio de
Mendoza (agustino), Juan de Herrera (mercedario), Pedro de Simón
(carmelita), Diego Monroy (jesuita), Juan de Josef (franciscano), Pedro de
San Nicolás (juanino), Nicolás Cerdán (hipólito), Luis Becerra Tanco
(diocesano) y los señores Miguel de Cuevas y Dávalos, y Diego Cano
Moctezuma.

La evangelizacion en Filipinas

El imperio español conquistó las islas Filipinas a partir de 1565


mediante la invasión que llevó a cabo Miguel López de Legazpi.
La primera diócesis —Manila— se erigió en 1578, según era la lentitud
acostumbrada de la corona española en atender primero los asuntos
militares, políticos y económicos y, cuando hubiera tiempo, los religiosos.
La evangelización de las islas Filipinas se llevó a cabo a partir de la
Nueva España, pues no había modo más fácil de ir de España a Filipinas
que a través de la Nueva España. Los agustinos llegaron en 1565, los
franciscanos hasta 1577 y los jesuitas en 1581. No pocos de estos religiosos
fueron mexicanos.
En el siglo siguiente, en Nueva España se Constituyó un capital llamado
Fondo Piadoso de Filipinas cuyas ganancias iban a los gastos de
evangelización de aquellas tierras. Lo ideó el P. Diego Luis de Sanvítores
quien estuvo dos veces en México (de 1660 a 1662 y de 1667 a 1668) y
murió en 1672. Este fondo lo confiscó el presidente Gómez Farías en 1833.

San Felipe de Jesús de las Casas.

Era el único mexicano que había sido canonizado hasta el 21 de mayo


del año 2000, cuando lo fueron 27 mexicanos más.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Nació en la ciudad de México en 1572. A los 16 años tomó el hábito


franciscano en Puebla, pero no perseveró en su decisión. Quiso dedicarse al
comercio y atravesó el océano para radicarse en Manila, Filipinas.
Considerando nuevamente el destino de su vida, decidió volver al convento
franciscano en Manila, donde profesó en 1591.
En 1596 fue enviado a Nueva España para recibir la ordenación
sacerdotal. El barco en que viajaba fue arrastrado por un tifón hasta Japón.
El capitán del barco mandó a Felipe de Jesús y otras personas a presentar al
emperador unos regalos y a pedirle su ayuda para hacerse nuevamente a la
mar. El emperador les recibió con agrado al principio, pero a los pocos días
recibió una carta en que le avisaban que en el barco español había armas y
municiones.
El 11 de diciembre de 1596 fueron encarcelados varios franciscanos de
Manila. Felipe se añadió a la lista voluntariamente. A los presos les
cortaron media oreja izquierda.
El día 12 fueron enviados a Nagasaki. Llegaron después de treinta días.
Fueron crucificados. Cuando los soldados levantaron la cruz de Felipe, éste
sufrió una dolorosa tirantez en su cuerpo. La piel de los tobillos dejó ver los
huesos. La argolla que le colocaron en la garganta estuvo a punto de
estrangularlo.
Los verdugos le clavaron tres lanzas. Era el 5 de febrero de 1597.
El Papa Urbano VIII beatificó a Felipe en 1627. El 8 de junio de 1862
fue canonizado por el Papa Pío IX.

Los beatos.

El también franciscano Sebastián de Aparicio nació en Galicia en 1502.


Llegó a Puebla en 1533. Se dedicó a labores agrícolas después al traslado
de mercancías entre México y Veracruz y de México a Zacatecas.
Fue cónstructor de caminos de México a Puebla, a Xalapa, a Veracruz y
a Zacatecas. Regresó a sus labores agrícolas esta vez en Atzcapotzalco.
Enviudó un par de ocasiones.
En 1572, cuando nacía Felipe de Jesús, cedió Sus bienes (18 mil pesos)
a las religiosas de Santa Clara en México y quedó a servirles en calidad de
donado.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1573 ingresó como hermano lego en el convento de San Francisco en


México. Pasó al convento de Tecali, Puebla, y luego al de la ciudad de
Puebla, donde se conserva su cuerpo. Realizó muchos milagros aún en
vida. Falleció el 9 de junio de 1573. Es patrono de los choferes. Lo
beatificó el Papa Pio VI en 1798.
Se les llama “Niños mártires tlaxcaltecas” a tres pequeños: Cristóbal
Acxotécatl, de 12 años, asesinado por su papá en 1527 por denunciar ante
los franciscanos las supersticiones de su pueblo, en Atlihuetzia, Tlaxcala;
Antonio de Xicoténcatl en Cuatlinchán, Méx., en 1529; finalmente Juan el
mismo año.
Por decisión del Papa Juan Pablo 11 son beatos desde el mismo día que
Juan Diego, el vidente.

El venerable Gregorio López.

Madrileño de origen, nació en 1542. Fue paje del rey Felipe II. En 1562
arribó a Nueva España, pasó a Zacatecas donde empezó su vida de
ermitaño, que continuó después en la Huasteca y finalmente en Atlixco,
Puebla. Poseía grandes conocimientos en medicina, que le permitieron
escribir su libro llamado Tesoro de Medicina, inspirado en Plinio, y que es
un conjunto de recetas empíricas. A veces ofrece hasta veinte y treinta
remedios para una sola enfermedad. Redactó asimismo un Tratado sobre el
Apocalipsis. Falleció en 1596.

Los mártires.

Como es fácilmente comprensible, la primera evangelización produjo


varios mártires. Algunos grupos de indígenas reaccionaron violentamente
ante los hombres que les predicaban una nueva creencia y una nueva moral.
Todos los que vamos a nombrar son franciscanos: Juan Calero, Antonio
Cuéllar y Juan de Padilla, recibieron la palma del martirio en 1541, en
Jalisco. En 1560, en Zacatecas, perecieron Juan de Tapia y Francisco de
Lorenzo. En Sinaloa, en 1574, Pablo de Acevedo y Juan de Herrera, lego.
En 1570 la muerte se enseñoreó de las personas de Francisco Donal y
Pedro de Burgos, en Chamacuero, Guanajuato.

65
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1582 a Alonso de Villalobos le fue quitada la vida cerca de


Guadalajara, y en el lejanísimo Nuevo México a Agustín Rodríguez,
Francisco López y Juan de Santa María.
El año de 1585 fue testigo del fallecimiento de Andrés de Ayala y
Francisco Gil. En 1586 Juan de la Puebla y Juan de la Loza dejaron de
existir cerca de Zacatecas.
El jesuita Gonzalo de Tapia, misionero en Sinaloa durante dos años,
murió a causa de golpes de macana, en Teborapa el 9 de julio de 1594.

La Iglesia en Xalapa.

Permítaseme una palabra acerca de los comienzos de la Iglesia en


Xalapa, pues en estas tierras relato estas hojas.
Los franciscanos establecieron un convento hacia 1534. En 1560
hicieron otro tanto en el cercano Coatepec.
Hacia 1580 empezó a tener lugar la secularización de esta doctrina. En
1592 el guardián Juan Ortiz reprendió a Gonzalo de Córdova porque
entraba en casa de una mujer casada. Este le contestó que el rey hacía lo
mismo y que los franciscanos no eran jueces. Fue denunciado a la
Inquisición.
En 1609 el convento recibió la visita del obispo de Puebla, cuya
jurisdicción se extendía a Veracruz, don Alfonso de la Mota y Escobar.
La secularización total se llevó a efecto, como en otras muchas partes de
la colonia, en 1541, por órdenes del señor Palafox. Los franciscanos
quedaron limitados a decir misa, predicar y confesar.
El primer párroco diocesano fue Tomás Virtus de Romay. En 1648
empezó a construirse un edificio nuevo para la parroquia (hoy catedral).
En Xalapa funcionó también un hospital con el nombre de la
Inmaculada Concepción a partir de 1562. La medida era urgente y
necesaria porque a Xalapa llegaban numerosos enfermos provenientes del
entonces malsano puerto de Veracruz. Su fundador fue fray Juan de
Mancilla de la orden de San Hipólito, conocidos como hipólitos. Formaban
parte de la comunidad por lo general_unos tres miembros.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo II.

El siglo XVII.

La estructura novohispana no se modificó en este siglo con respecto al


anterior.
La economía siguió centrada en la explotación de las minas, grandes
haciendas, ranchos agrícolas y ganaderos, artesanías, comercio local y aun
regional, y los pequeños y contados obrajes o talleres. España tenía
prohibida la producción de todo aquello que ella exportaba a través de sus
flotas.
La sociedad se mantuvo estratificada. La oligarquía estaba compuesta
por los españoles. Las demás clases sociales, desde los criollos hasta los
esclavos, sufrían diversos grados de discriminación. La injusticia social era
extrema.
Las cuestiones políticas tampoco sufrieron variación alguna.

El clero.

Dicho lo anterior, en las hojas siguientes podremos leer aquellos sucesos


relacionados con la Iglesia, que fueron sobresalientes.
Por lo demás, las órdenes religiosas proseguían sus labores en los
primeros territorios que ocuparon, aunque en éstos como vimos, avanzaba
la secularizaciónde las doctrinas.
Las misiones al norte fueron creciendo lentamente. Atendían a los
indígenas que estaban sin bautizar. Los franciscanos andaban en Coahuila,
Texas, Nuevo México, Nuevo León. Los jesuitas llegaban al sur de
Coahuila, Durango, Sinaloa, sur de Sonora y de Chihuahua.
Sólo una diócesis fundó el rey en Nueva España: Durango en 1620. Su
primer obispo fue fray Gonzalo de Hermosilla, agustino (1620 a 1631).

67
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Con esta eran ocho las diócesis establecidas. El clero diocesano había
crecido mucho en número. Estaba tomando las doctrinas de los religiosos, y
convirtiéndolas en parroquias en el territorio evangelizado. No viajaban a
las misiones. La estructura eclesiástica (formación de cabildos, cuadros de
gobierno, zonas pastorales, archivos, etcétera) fue consolidándose
gradualmente.

El motín de 1624.

Tres importantes tumultos conmocionaron a la Nueva España - '


en el siglo XVII.
En 1623 era arzobispo de México Juan Pérez de la Serna y virrey Diego
Pimentel y Enríquez—de Guzmán, conde de Gelves (desde octubre).
El maíz había subido de precio, de 12 reales la fanega a 40. El virrey
estableció que el precio quedara en 20 reales. Uno de los acaparadores de
maíz, Melchor Pérez de Veráez, se vio afectado en su negocio. Virrey y
arzobispo hablaron sobre los daños que causaba la carestía, pero como los
dos eran de carácter fuerte quedaron distanciados en lugar de llegar a un
acuerdo.
El virrey mandó apresar a Melchor Pérez y le señaló la ciudad de
México como cárcel. Pérez se refugió en el convento de Santo Domingo. El
virrey mandó tapiar la celda en que se encontraba. El preso envió su queja
al arzobispo por haberse anulado la inmunidad sagrada. El arzobispo
excomulgó al juez al notario y al alguacil que pretendían llevarse al preso.
El virrey mandó que fueran absueltos. El arzobispo amenazó con
excomulgar al virrey.
Los excomulgados apelaron al juez delegado de Puebla, quien les dio la
razón. El arzobispo puso en entredicho a la ciudad de México el 3 de enero
de 1624.
El arzobispo se presentó en el palacio virreinal, de donde mandó
expulsarlo el virrey y llevarlo a San Juan de Ulúa para ser enviado a
España.
Diez guardias llevaron al arzobispo a su destino. Este mandó hacer un
alto en el entonces santuario de Guadalupe y dictó la excomunión contra el
virrey y aquellos que lo ayudaran. Guardias y arzobispo siguieron su
camino. En San Juan Teotihuacan volvieron a detenerse el 13 de enero.

68
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El arzobispo se dirigió al templo. Allí tomó el Santísimo Sacramento en


sus manos y se negó a seguir el viaje.
El día 15 fue notificada en México la sentencia de excomunión contra el
virrey. La ciudad se conmocionó. El pueblo se amotinó. Tomó piedras que
estaban alrededor de la catedral en construcción y las aventó contra la
guardia del palacio pidiendo que regresara el arzobispo, a lo cual accedió el
virrey, pero esta medida no contuvo a la multitud. La Audiencia determinó
destituir al virrey y así lo comunicó al pueblo. Ni esta determinación
aminoró la rabia popular. El pueblo entró al palacio, y quemó y destruyó lo
que tuvo a su alcance.
El virrey se disfrazó de franciscano y salió del palacio gritando:
“¡Muera el virrey!” Se refugió en el convento de San Francisco. El
arzobispo entró a la ciudad de México a las once de la noche. La paz
retornó a la capital. El rey mandó llamar a España a los dos protagonistas.
El arzobispo fue nombrado obispo de Zamora.
Las autoridades ejecutaron a cuatro dirigentes del motín. Condenaron a
cinco clérigos a las galeras y destituyeron a dos oidores. Los clérigos
huyeron antes de ser aprehendidos.

El motín de 1651.

El día de Corpus Christi cayó ese año en 8 de junio. El virrey Luis


Enrique de Guzmán, conde de Alba de Liste, asistió a la misa como era
costumbre cada año, pero quiso que sus pajes entraran antes que los pajes
del cabildo catedralicio.
Como no se lo permitieron, salió de catedral y se dirigió a la Audiencia.
El cabildo empezó la procesión, pero don Luis de Berrio, funcionario del
virrey, lo impidió con violencia. El pueblo se alborotó. El cabildo empezó
la ceremonia hasta las dos de la tarde. El virrey no volvió a replicar y los
ánimos se calmaron.

El motín de 1692 .

En 1691 fueron muy raquíticas las cosechas de trigo y maíz. La Ciudad


de México resintió la escasez. Los precios se encarecieron. La carga de
trigo, que valía tres pesos, empezó a venderse en nueve.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El grano fue racionado en septiembre. En 1692 fue peor la escasez. El


pueblo estaba muy molesto.
El 6 de junio se esparció la noticia de que no había maíz en la ciudad.
La multitud fue a la alhóndiga, lugar en que se almacenaba, donde hubo
golpeados y heridos. Pasaron luego al palacio arzobispal de monseñor
Francisco Aguiar y Seixas a quejarse. De allí se trasladaron al palacio del
Virrey, el cual no los atendió. El sábado 7 permaneció una calma aparente.
El 8, la multitud fue a la alhóndiga de manera desordenada y en tropel.
Pasó a la casa del arzobispo, que no los recibió. Unos cuarenta indígenas
fueron a apedrear el palacio virreinal. Los dispersó la guardia que
encabezaba el alférez José de Peralta. Nadie más los contuvo. Empezaron a
destrozar los puestos establecidos en la plaza mayor.
La guardia realizó salvas de pólvora. El arzobispo se presentó para
calmar los ánimos, así como los padres jesuitas y mercedarios, sin fruto
alguno. Los amotinados prendieron fuego al palacio virreinal y después al
del marqués del Valle de Oaxaca.
El canónigo Escalante se presentó con el Santísimo, lo cual contuvo a
los amotinados durante un rato. Otros canónigos más apaciguaron los
ánimos, aunque siguió el saqueo de tiendas. El sabio Sigüenza y Góngora
rescató del palacio las actas de los cabildos, que estuvieron a punto de
quemarse.
El virrey y su esposa lograron refugiarse en el convento franciscano. En
estos alborotos murieron 22 naturales y otras 14 personas más. Desde el ll
de junio hasta el 21 de agosto fueron ajusticiados 10 indígenas, un español
y un mestizo. El virrey trajo más granos a la ciudad, prohibió la venta de
pulque y ordenó que ningún indígena estuviera en la calle después de la
oración de la tarde. Quitó los puestos de la plaza.
El motín se repitió en Tlaxcala y Guadalajara, aunque en menores
proporciones.

El obispo Juan de Palafox Mendoza y los jesuitas.

El señor obispo Juan de Palafox nació en Fitero, Navarra, el año de


1600, hijo de Jaime Palafox y Ana de Cervantes, que lo abandonaron al
nacer. Lo recogieron y cuidaron unos campesinos de Fitero hasta que su
papá lo reconoció. La mamá ingresó posteriormente a un convento.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Estudió jurisprudencia y se ordenó sacerdote. Después de desempeñar


diversas comisiones a plena satisfacción de su monarca Felipe IV, fue
enviado a la Nueva España. Viajó con el nuevo virrey designado, Diego
López Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona. Dejaron las
costas de España el 18 de abril de 1640.
El señor Palafox traía el nombramiento de visitador del reino, obispo de
Puebla y juez de residencia del virrey en función.
Pronto recibió otros nombramientos: virrey, presidente de la Audiencia y
capitán general (equivalente a secretario de la Defensa actual). Es el
personaje de la historia de México que más poder ha concentrado en si
mismo.
Llegaba a la Nueva España un hombre joven, muy dinámico y
emprendedor, inquieto, versátil, autoritario y conflictivo. Su fidelidad al rey
era notoria. Fue un escritor prolífico a pesar de tantas actividades que
desempeñó, fue autor de obras antropológicas, históricas, místicas. Recibió
de Dios dones místicos (por ejemplo, la levitación).
Terminó casi toda la catedral, hermosísima e imponente de Puebla,
fundó tres colegios y el convento femenino de Santa Inés. Construyó más
de 40 templos. Dejó a Puebla una amplia y variada biblioteca.
Escribió las constituciones de la Universidad de México y ordenanzas
para la Audiencia. Levantó doce compañías para la defensa de Nueva
España.
Durante su ajetreada vida sostuvo cuatro grandes pleitos, contra el
virrey Escalona, contra los franciscanos, contra los jesuitas, contra el rey
Felipe IV. Perdió los dos últimos.
El 30 de enero de 1642 destituyó a Escalona por sospechar que era
partidario de Portugal, que en esos momentos guerreaba contra España. El
duque demostró en España que tal acusación contra él era totalmente falsa.
Decidió también quitar sus doctrinas a los franciscanos para entregarlas,
como era debido, al clero diocesano. Llevó a cabo tal decisión con su
acostumbrada constancia y energía.
Una de sus preocupaciones era terminar de construir la catedral de
Puebla. Para ello usaba el dinero que colectaba a través del pago de los
diezmos.
Recibía diezmos de cientos de haciendas situadas en su enorme diócesis.
Quería también que los jesuitas le pagaran diezmos de seis haciendas

71
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

que tenían para sostener los tres colegios que dirigían en Puebla.
Los jesuitas no pagaban diezmo por causa de un privilegio papal de que
gozaban. El año de 1643 el señor obispo escribió un Memorial contra los
jesuitas por no pagar diezmos. El provincial jesuita de entonces, P.
Francisco Calderón, dio a conocer una respuesta por escrito. El Sr. Palafox
se molestó por ello.
Un canónigo de su cabildo, don Fernando de la Serna, dio una hacienda
para el mantenimiento del colegio de Veracruz a los jesuitas. El Sr. Palafox
lo excomulgó.
En realidad al Sr. Palafox no le agradaba la orden fundada por san
Ignacio, aunque alababa mucho la santidad de éste. No aceptaba que los
jesuitas no fueran sacerdotes diocesanos ni tampoco frailes conventuales.
La moral que predicaban los jesuitas le parecía blanda y relajada. El era
jansenista. El defendía una moral muy severa, muy rígida (y asfixiante).
Rechazaba la pastoral de los jesuitas en las misiones entre paganos porque
no exigían a los conversos que rompieran con las costumbres que eran
incompatibles con la fe católica.
El Sr. Palafox decía que usar estos métodos equivalía a traicionar la
sangre de Cristo. Pensaba que la Compañía de Jesús era una organización
que dañaba a la Iglesia y que debía ser extinguida por completo (cien años
después lo sería).
Los hechos siguieron complicándose. El P Juan de San Miguel predicó
un sermón por el cual se molestó el prelado.
Este le prohibió predicar en adelante. Enfermó en 1647 y se sintió de
que los jesuitas no lo visitaran. Tampoco le pareció que no lo invitaran a
predicar en el Jubileo de las 40 horas celebrado en el Colegio del Espíritu
Santo.
El 6 de mayo de 1647 fue miércoles de ceniza. Inopinadamente el
obispo pidió a los padres de los colegios del Espíritu Santo y de San
Jerónimo que le presentaran sus licencias para confesar. Mal hicieron los
jesuitas en no llevarlas humilde e inmediatamente, como les reprochará
posteriormente su suprior general, P. Vicente Carafa. Respondiéronle al
prelado que la Compañía gozaba de privilegio papal para no mostrar sus
licencias. Pidieron al obispo que comunicara su petición al provincial, P.
Pedro de Velasco, para que éste comunicara la orden a los jesuitas
poblanos, los cuales mientras tanto, suspendieron la procesión y el sermón
que tenía programado.

72
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El P. Luis de Legazpi debía predicar el viernes en el Espíritu Santo. El


rector del Colegio de San Jerónimo quiso dialogar con el señor obispo. Este
expresó las quejas que tenía en contra de la Compañía y de los jesuitas de
Puebla.
Ellos se reunieron en junta para ver que hacían. Concluyeron que el Sr.
Palafox no podía privarles de las licencias; y que si pudiera, no debía
hacerlo con aquellos a los que el mismo las había otorgado, según decía
una bula expedida por el Papa Pío V el 24 de marzo de 1567.
El mismo viernes, media hora antes del sermón que debía predicar el P.
Legazpi, conforme al programa de Cuaresma, el señor Palafox recordó su
prohibición de hacerlo. El sermón se llevó a efecto dándose como razón
que de no efectuarse, se desorientaría el pueblo. Más se turbó con los
sucesos que siguieron.
El señor obispo lanzó un edicto tachando a los jesuitas de desobedientes
al Concilio de Trento y al Papa. Prohibió a los jesuitas predicar y confesar
en esa Cuaresma. Los jesuitas acataron esa orden.
En marzo de 1647 el provincial, avisado ya, decidió nombrar jueces
conservadores. Eran éstos unos religiosos a los que una orden religiosa
podía apelar cuando consideraba que sus derechos o privilegios eran
violados. Esta acción fue aprobada por el cabildo de México, la
Universidad y los religiosos dominicos, agustinos, franciscanos y
mercedarios, no así los carmelitas.
El provincial presentó una lista de 28 agravios que, según él, había
hecho el Sr. Palafox a la Compañia. Pedía que los jesuitas regresaran a sus
ministerios.
Fue el 2 de abril cuando los jueces emitieron su dictamen que resultó a
favor de la Compañía. El día 6, el Sr. Palafox recusó la autoridad de los
jueces. Estos excomulgaron al provisor del Sr. Palafox, quien excomulgó a
varios jesuitas. Los jueces excomulgaron al Sr. Palafox. El 5 de junio, él
excomulgó a los jueces. Azuzado el vulgo, estuvo a punto de prender fuego
a los colegios jesuitas.
El 15 de junio el virrey, conde de Salvatierra, hizo una junta para
estudiar lo enredado del asunto. Pero al día siguiente el obispo de Puebla
huyó de esta ciudad aduciendo que los jesuitas pretendían asesinarlo. Fue a
radicar a un lugar oculto, rumbo a Perote, Veracruz, al que le cambió de
nombre y le puso Chiapas.

73
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Desde allí redactaba su correspondencia. Todos se asombraban de que


sus cartas llegaran tan rápido a Puebla y México. El cabildo catedralicio
poblano, mientras tanto, declaró vacante la sede episcopal y gobernó la
diócesis en ausencia del prelado.
Los jueces se trasladaron a Puebla. El 18 de julio hicieron que los
jesuitas presentaran sus licencias y privilegios a un comisionado del
cabildo. Al día siguiente, el cabildo aprobó las licencias. Si hubieran hecho
lo mismo cuando se las pidió el señor obispo —justa o injustamente— todo
el problema que siguió se hubiera evitado.
En noviembre de 1647, el Sr. Palafox volvió a la ciudad de Puebla.
Antes y después escribió cartas al Papa Inocencio X narrando los sucesos.
Reinó la paz. Pero el 6 de febrero de 1648 el rey Felipe IV ordenó al Sr.
Palafox que se trasladara a España. No hizo caso a la primera llamada. El
monarca hubo de enviarle ocho cartas más, antes de que el prelado
atravesara el océano el 10 de junio de 1649.
El Sr. Palafox fue nombrado obispo de Osma, pequeña diócesis hispana.
Allí enfrentó su último pleito. Existía una polémica entre Felipe IV y el
clero acerca de cómo usar ciertos diezmos. Publicó el Sr. Palafox una carta
en la que se opuso a la posición del rey. Felipe IV lo amenazó severamente.
Le prohibió tajantemente que interviniera en el asunto.
Falleció el obispo el 1 de octubre de 1659. En 1691, fue introducida su
causa de canonización, pero fracasó el intento cuando se observó que el Sr.
Palafox tenía afirmaciones jansenistas, prohibidas por los papas.
En 1760 volvió a introducirse su causa, sin éxito tampoco esta vez. En
1762 fueron publicados 12 tomos de escritos del Sr. Palafox.
Actualmente ostenta el grado de venerable.

Don Guillén de Lampart y la Inquisición.

Guillén de Lampart o Lamport nació en Irlanda en 1615. Vino a Nueva


España en 1640, con el virrey marqués de Villena. De 1642 a 1659 estuvo
encerrado en la cárcel de la Inquisición.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En su celda escribió su Regio Salterio en pedazos de sábana y con tinta


de chocolate y humo.
Se le acusaba de haber formulado un plan para independizar Nueva
España. El quedaría como emperador. Fue condenado como seguidor de
Calvino y de Lutero.
Podemos leer parte de un memorial acerca del mal tratamiento que se
daba a los negros:
“La misma aflicción y pena (que la mala situación de los indios, de la
que antes habló) causa la tirana esclavitud de tanto número de negros,
mulatos, berberiscos y otros infinitos ramos que penden de estos troncos,
cuyo derecho de naturaleza está usurpado, con poco temor de Dios, por los
españoles, pues de libres que los crió Dios, les reducen a la mísera
esclavitud y servidumbre, pena la más fatal, pues antepónese la libertad,
más dulce y amable que la misma vida, igualándolos con los brutos
animales en el aprecio y maltrato, siendo como son criados y redimidos y
capaces de la misma gloria como vosotros, siendo asimismo cristianos y
miembros católicos de la Iglesia y esto bien forzosamente aclama y
conmueve la Piedad Divina a que alguna vez se apiade de su aflicción
severa y esclavitud tan dilatada, condoliéndose de tantos afanes y
sirviendose de mitigar tantas y tan colmadas penas, libertando estos Reinos
y vasallos, de éstas y otras infinitas tiranías como ahora se pretende y se
ejecuta...”.

“Lo cuarto: sean luego al punto libres cuantos esclavos hubieren en


estos Reinos que se levanten para su defensa y libertad, los cuales, sin
eximir a nadie de ninguna condición ni calidad de ellos, ahora sea bozal,
ahora ladino, en adelante, conforme (a) sus servicios y hazañas, será tan
capaz de premios, títulos, encomiendas, hábitos, Señoríos y Oficios así de
mar como de tierra, así de la República como del Gobierno, como los
mismos españoles, y conforme al ingenio y la aplicación de los demás que
se aplicaren a cultivar la tierra y ser labradores, se les dará lo necesario
haciéndolos Señores, libres dello”.
De su Regio Salterio es este Salmo 632: .
“Decidme, mis Americanos fieles, que decís ser del Señor:¿Por qué
compráis y vendéis a los hombres como bestias?
¿Por qué matáis en la esclavitud a aquellos que confiesan

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

el nombre de Cristo? ¿Por qué, contra la ley de Dios, compráis etíopes y


no queréis ser comprados por ellos?
¿Qué potestad tenéis sobre la libertad del prójimo, (libertad) que no se
vende por oro alguno? No os es lícito retener los bienes mal comprados y
adquiridos.
Ellos nacieron libres como vosotros; y así como a ellos no les es lícito
hacernos cautivos, así tampoco a nosotros nos es lícito reducirlos a cruel
servidumbre.
Injustamente son vendidos a vosotros, e injustamente los compráis: un
gran crimen cometéis ante Dios, y a los libres debéis restituir libremente.
Porque su sangre y su esclavitud claman contra vosotros a Dios, de otra
manera, sobre vosotros y sobre vuestros hijos bajará el azote del cielo.
Gloria al Padre…”. ,
Lampart puede ser considerado precursor de la independencia y de los
derechos humanos.

La Inquisición en Xalapa.

Nos quedan varios vestigios de la actuación del Tribunal de la


Inquisición en Xalapa durante el siglo XVII. Veamos uno que otro caso.
En 1622 Sebastián de la Cruz acusó ante el comisario inquisidor, Lic.
Pedro de Irala, a su papá Juan de la Cruz por estar casado en Cholula y en
Xalapa. Se trataba de un delito de bigamia. Antes de ser apresado, Juan de
la Cruz huyó y no volvió a aparecer nunca.
En 1628, ante el comisario del Santo Oficio en Xalapa, Lic. Bernabé de
la Higuera y Amarilla, Ana de Alfaro acusó a Isabel de Medina de engañar
a la gente diciéndole que le adivinaba su futuro con las habas. Juan de
Moral, por su parte denunció a Melchora de los Reyes por haber dado de
comer a Diego Pérez “el moco de un guajolote” para que no le pegara a su
mujer. En efecto, dejó de pegarle.
Después, el 11 de julio de 1674 fray Alonso de Hita, guardián del
convento franciscano de Xalapa, dijo al Tribunal que María de Antón,
mulata, dio de comer unas tortillas a Josefa Sebastiana de Irala, mulata
también. Josefa sufrió un fuerte dolor de estómago, así como vasca. Vomitó
unos cabellos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

María de Antón, que era casada, tenía celos de Josefa por el amor de un
esclavo negro.
En 1681 Pedro García, habitante de Naolinco, Veracruz, acusó a
Francisco Marcos de Velasco de que, pese a estar casado en Sevilla, se casó
otra vez en Naolinco.
La señora de Naolinco falleció. Francisco pretendió entonces contraer
matrimonio por tercera vez en Teziutlán. Fue apresado antes de que lo
hiciera y depositado en la cárcel de Xalapa, de donde huyó al poco tiempo.
A los diecisiete días fue apresado nuevamente en Jalacingo, Veracruz. El 8
de enero de 1682 fue enviado a la cárcel de la Inquisición de México.
Francisco era médico. En la cárcel atendía a los presos enfermos. En una
ocasión tuvo dificultades con el médico de oficio del Tribunal a resultas de
las cuales las autoridades le ataron un pie con grillos. Francisco Marcos
falleció en el reclusorio el 22 de diciembre de 1684.

El irlandés Tomás Gage

Tomas Gage nació en Escocia en 1597 de familia irlandesa y católica.


En España ingresó a la orden dominica. En 1625 llegó a Nueva España. De
México huyó a Chiapas y Guatemala. En 1636 se fue a Inglaterra. Dejó la
religión católica, y se hizo pastor anglicano. Escribió un truculento libro
llamado Nueva Relación de las Indias Occidentales. Su objetivo era atacar
la religión católica mediante burlas y sátiras exageradas. Fue escrito en
inglés. Es la primera obra que trata de Nueva España en forma sistemática,
por ejemplo, de su geografía.
Pasó por Xalapa. Fue hospedado cálida y generosamente por los
franciscanos de la entonces villa. Con todo, en su Nueva Relación se burló
de ellos. A los franciscanos los llama golosos, tachó al clero de relajado.
Llamó relajación al hecho de que un religioso fuera a confesar a un
enfermo, montado en una mula en vez de haber ido a pie. Le parecieron
lujosos sus calcetines, zapatos y pantalones.
Después de cenar lo invitaron a jugar dados y naipes, y así dice, “se
convirtió el convento de la orden seráfica de nuestro padre san Francisco en
un garito...”.
El resto de su narración es parecida a lo anterior.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El pirata Lorencillo.

Francés, se llamaba Lorenzo Graft o Jácome. Era el terror del Golfo de


México.Llegó al puerto de Veracruz el 17 de mayo de 1683. Se apoderó
fácilmente de la ciudad. Vivían allí unos cinco mil hombres. Nadie pudo
hacer resistencia, pues Lorencillo desembarcó protegido por la oscuridad de
la noche.
Encerró a mucha gente en el Templo de la Merced que hacía las veces
de parroquia. Le dio de comer un poco de agua y un poco de pan durante
una semana. La golpeaba, maltrataba y amenazaba.
Apresó al superior de los jesuitas, el anciano Bernabé Soto, recién
llegado de Parras, Coahuila, en cuyos libros de Bautismo dejó su firma
estampada muchas veces. Lo azotó e insu1tó, le colocó un cuchillo en la
garganta, le pidió 50 mil pesos de rescate; al guardián de San Francisco 20
mil, y al prior de Santo Domingo 30 mil.
Lorencillo saqueó el puerto casa por casa. Se apoderó de los dineros de
cada una de las familias. También mandó recolectar el dinero de las
haciendas vecinas.
El 1 de junio se fue. Se llevó once toneladas de plata y cuatro millones
de pesos. Gratificó ampliamente a sus piratas.
Les quitó sus esclavos negros a los veracruzanos y los subió a sus
barcos. Dejó muertos a 400 habitantes del puerto. Robó todos los vasos
sagrados de las iglesias que había en el puerto. Profanó las imágenes del
Templo de la Merced y de los jesuitas.
Cuando fueron avisadas las autoridades de México, Lorencillo navegaba
plácidamente en alta mar. De Veracruz traía consigo las maldiciones de
todos sus habitantes.

Nuevos religiosos y religiosas.

Los benedictinos llegaron en 1602. Establecieron el priorato de Nuestra


Señora de Monserrat en 1614, con seis monjes. Enseñaban latín, atendían a
los pobres, cultivaban la tierra (trajeron la ciruela a Nueva España) y
copiaban manuscritos de historia antigua. Siete obispos de la Nueva España
fueron benedictinos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los juaninos arribaron en 1603. Se instalaron en el hospital de san Juan


de Dios y también en hospitales de Durango, San Luis Potosí, Colima,
León, Valladolid, Orizaba, Celaya, Puebla, Mérida, Campeche, Chiapas,
San Juan del Río, Pátzcuaro, Aguascalientes, Texcoco y Toluca. Se
dedicaban a atender enfermos, hombres y mujeres.
Los antoninos o monjes de san Antonio Abad, iniciaron sus actividades
en la ciudad de México en 1628. Construyeron un hospital para leprosos.
Gradualmente disminuyeron sus miembros hasta que fueron suprimidos
por Pío VI en 1787.
Los filipensés u oratorianos o felipenses viven en común pero no emiten
votos,. Nacieron en México de la Pía Unión de don Antonio Calderón de
Benavides, en 1657. En 1697 el Papa Inocencio XII la incorporó a la
congregación de San Felipe de Neri de Roma. Fundaron oratorios en
Puebla, Guadalajara y en el siglo XVIII en Oaxaca, San Miguel el Grande,
Orizaba, Querétaro y Guanajuato.
Los betlemitas, en fin, orden hospitalaria, provenían de Guatemala pues
allí la fundó Pedro de San José Betancourt. Llegaron a México en 1674 y
establecieron su hospital. Pasaron a Puebla, Guanajuato, Oaxaca, Veracruz.
Desde fines del siglo abrieron escuelas junto a sus hospitales (la de México
tendría en 1754 más de 800 alumnos).
Las religiosas carmelitas, en 1600, abrieron su monasterio en México.
Las capuchinas, rama franciscana, llegaron en 1600. En estos tiempos todas
las religiosas eran contemplativas y vivían bajo clausura. Desde el siglo
XIX empezaron a realizar actividades pastorales.

Yanga.

Nació en África. Llegó a Nueva España en 1579 como esclavo. Escapó


de su cautiverio y se instaló en las inmediaciones de Córdoba, Veracruz,
con otros negros y aun mestizos. Se sustrajo de la autoridad española y
constituyó un territorio independiente. Era muy inteligente. De joven fue
muy corpulento.
Yanga y sus seguidores atacaban las haciendas y los convoyes en el
camino que iba de Veracruz a México.
En 1609 el virrey Luis de Velasco decidió poner fin a sus correrías.
Nombró al capitán Pedro González de Herrera, de Puebla, y a los

79
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

jesuitas Juan Laurencio y Juan Pérez, para que atacaran a Yanga, al


frente de 100 soldados, 100 aventureros, 150 indígenas y 200 mulatos y
mestizos.
El 23 de febrero de ese año llegó el ejército al lugar donde se refugiaba
Yanga. Corresponde ahora al pueblo cercano a Córdoba, Veracruz, llamado
precisamente Yanga.
Se realizaron diversas escaramuzas. Yanga se mantuvo a la defensiva.
No intentó romper el cerco. El P. Pérez recibió una pedrada en la mejilla. El
P. Laurencio, un flechazo en la pierna.
El cerco rindió sus frutos. El capitán poblano fue penetrando cada vez
más los dominios de Yanga, cuyo lugarteniente era otro negro llamado
Francisco de la Matosa quien llevaba el peso de la defensa. Yanga ya no era
joven. Durante las batallas se dedicaba a rezar, rodeado de las mujeres de
su pueblo. ,
La derrota de Yanga era inminente. Decidió rendirse si el virrey le
concedía un pueblo donde vivir pacíficamente, un párroco que los atendiera
espiritualmente y una autoridad que les impartiera justicia.
El virrey Luis de Velasco los mandó residir a San Lorenzo, hoy Yanga,
Veracruz. Yanga fue precursor del decreto que ponía fin a la esclavitud,
dado por don Miguel Hidalgo.

La China y el (la) Monja alférez

La llamada “China poblana” nació en Delhi, en la India. Se decía hija de


un emperador de Oriente y de un príncipe mongol. En Nueva España tomó
el nombre de Catarina de San Juan. Vino a este reino porque en un viaje
que realizaba cayó presa de unos piratas que la fueron a vender a Manila.
La adquirió el poblano Miguel de Soza. La dejó libre. Catarina se casó con
un chino. Se dio a la práctica de las virtudes cristianas, hasta que falleció el
5 de enero de 1688, a los 82 años de edad.
La ciudad entera concurrió a su entierro. Falsamente se le atribuye la
creación del vestido llamado de la “China poblana”, que tiene su origen a
principios del siglo XIX, hace 200 años.
Catalina de Erausto, llamada la “Monja alférez” nació en San Sebastián,
España, en 1595. Ingresó en un convento pero pronto se fugó. En adelante
se vistió de hombre. Lo era, pues tenía anomalías orgánicas.

80
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Fue criado y paje en Vitoria y Valladolid; pasó a Perú,donde fue


encarcelado por acuchillar a un hombre. Se trasladó a Chile e ingresó en la
milicia. Ascendió a alférez. Por riñas y homicidios fue sentenciado a morir,
pero evadió la pena y volvió a España. Consiguió del rey una pensión de
500 pesos anuales, pues le hizo ver los servicios que le había prestado en
América. Vino a radicar a Nueva España y se dedicó a la arriería hasta
sumuerte en 1650.

Los pintores

El arte decorativo barroco novohispano puede competir fácilmente con


lo mejor del resto del mundo y aun superarlo. No así nuestros pintores.
Copian a los europeos, pero no igualaron su técnica ni su calidad.
Varios, sin embargo, fueron sobresalientes durante el tiempo colonial.
Los pintores del XVII trabajan para catedrales, parroquias o conventos. Sus
temas eran religiosos, basados principalmente en escenas bíblicas del
Nuevo Testamento.
Los tres Baltasar Echave fueron famosos. Baltasar Echave Orio, el
viejo, muerto a principios del siglo, vasco de Guipúzcoa, dejó en la catedral
de México varios retratos de los primeros arzobispos de aquella sede, así
como sobre la Flagelación y otro sobre la Visitación. Baltasar Echave Ibía
(+1660), hijo, nacido en México, muestra las influencias renacentistas en
transición hacia el barroco. Sus obras se exhiben en la Escuela de Artes
Plásticas de San Carlos. Baltasar Echave Rioja (+1682), nieto, pintó cuatro
pasajes de la vida de Santa Teresa, en la catedral de-México, y el triunfo de
la Iglesia, ,en la de Puebla.
Luis Juárez, fallecido a mediados del siglo, pintó para la Profesa, para
San Agustín, en Puebla, y en Atlixco, Querétaro, y Guadalajara. En San
Carlos se encuentran su Oración del Huerto, san Ildefonso y la
Anunciación. Su hijo José Juárez muerto a fines del XVII, es claro
representante del barroco. La Escuela de Arte Plástica conserva su
Adoración de los Reyes, San Lorenzo y La Sagrada Familia.
Sebastián López de Arteaga (+1675), sevillano, pintó Los Desposorios
de la Virgen, La incredulidad de santo Tomás y muchas otras más.

81
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Fray Alonso López de Herrera, llamado “El Divino”, muerto a fines del
siglo XVII, es un pintor de estilo renacentista sobrio y elegante. Hizo el
retrato del arzobispo de México fray García Guerra, un Divino Rostro que
dejó en la catedral de esa ciudad, y pintó en Guadalajara y Zacatecas.

La literatura.

Dos grandes personajes sobresalen en las letras novohispanas del siglo


XVII: sor Juana y el padre Carlos Sigiienza y Góngora. También podemos
recordar al P. Francisco de Florencia (+1695), guadalupanista de gran
importancia por la obra que escribió llamada La Estrella del Polo Ártico de
México, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe; a fray Juan de
Torquemada (+1624), autor de Monarquía Indiana, de clara y amplia
influencia en Clavijero. Fue también arquitecto: reconstruyó la iglesia de
Santiago de Tlatelolco y construyó la calzada de los Misterios que conduce
a la actual Basílica de Guadalupe y a fray Agustín de Betancourt (+1700)
quien escribió su Teatro mexicano y la Crónica de la Provincia del Santo
Evangelio del orden de san Francisco.
Sor Juana Inés de la Cruz (+1695), es caso especial a los tres años, en
1654, sabía leer. Aprendió latín y escribió versos latinos. Ante el virrey de
Mancera la examinaron, de todas las facultades, cuarenta sabios. Superó
genialmente esta prueba.
En 1667, a los 16 años, se hizo religiosa carmelita. Enfermó e ingresó en
el convento de San Jerónimo, donde profesó en 1669.
En 1680 redactó su Neptuno alegórico. En 1683 ganó dos premios en el
certamen universitario del triunfo parténico. En Madrid, en 1689, se
publicó su Inundación Castálida. Fue llamada desde entonces la décima
musa y la única poetisa. Las nueve anteriores musas habían sido las nueve
diosas griegas patronas de las artes y ciencias.
Escribió autos sacramentales (El Divino Narciso), Villancicos
Dulcísimos y, en prosa, su valiosa autobiografía, llamada Respuesta a sor
Filotea. En efecto, el obispo de Puebla, Dr. Fernández de Santa Cruz, le
había dirigido un escrito llamado Carta de Sor Filotea de la Cruz en que la
exhortaba a dedicarse a cumplir mejor sus deberes religiosos.

82
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Escribió comedias, poesía amorosa, especialmente sus liras y sonetos


que son perfectos.
Sor Juana fue autodidacta. Su gran anhelo en esta vida era conocer a
Dios, como san Agustín, que deseaba conocerse a sí mismo y conocer a
Dios.
Para llegar a esta sabiduría de Dios, sor Juana se empeñó en aprender
teología. A fin de adquirir esta ciencia debió empaparse en sus ciencias
auxiliares: “¿Cómo sin lógica -dice- sabría yo los métodos generales y
particulares con que está escrita la Sagrada Escritura? ¿Cómo sin aritmética
se podrán entender tantos cómputos de años, de días, de meses, de horas,
de semanas tan misteriosas como las de Daniel y otras para cuya
inteligencia es necesario saber las naturalezas, concordancias y propiedades
de los números?”.
Por similares motivos se vio obligada a estudiar retórica, física, música,
geometría, arquitectura, historia y astronomía. No escribía por gusto, dijo,
sino por necesidad, por un impulso que Dios había puesto en ella: “Su
majestad sabe por qué y para qué”. Le pidió a Dios que apagara la voz de
su entendimiento, pero no lo consiguió, afortunadamente.
No tenía razón el obispo poblano Dr. Fernández de Santa Cruz. Sor
Juana cumplía sus deberes religiosos. Dio muestras de su eximia caridad
antes de morir.
En efecto, vendió toda su biblioteca, sus instrumentos musicales y
matemáticos, y repartió el dinero a los pobres enfermos en una epidemia
terrible que se desencadenó en 1690. El convento de San Jerónimo se
contagió. Sor Juana se olvidó de sí misma y, enferma por auxiliar a las
afectadas, descansó el 17 de'abril de 1695.
Se cumplía el más caro de sus designios: encontrar a Dios en la paz de
la vida eterna y en la vida eterna de paz.
El padre Carlos Sigúenza y Góngora es un caso igualmente excepcional.
Nació en 1645, murió en 1700. Fue poeta, matemático, geógrafo,
astrónomo, historiador. Perteneció a la Compañía de Jesús durante siete
años, de 1662 a 1669. Fue catedrático de la Universidad Real y Pontificia
de México y capellán del Hospital del Amor de Dios. Durante el motín de
1692, según leímos, salvó el archivo del cabildo. Fue prototipo del hombre
sabio y erudito. Escribió su Primavera indiana, el Triunfo parténico, la
Libra astronómica y filosófica.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En su libro Paraíso Occidental cuenta la historia del convento de Jesús


María de la ciudad de México. Refleja en él la de los conventos de la
Nueva ESpaña y en general de los novohispanos.
Con razón se ha dicho de él que fue la primera Conciencia en apuntar el
sentimiento histórico de lo mexicano.

El avance religioso

La religión católica mejoraba en su organización y progreso. Era la


única permitida en España y sus dominios. El clero, los religiosos y
religiosas eran abundantes en el centro de la Nueva España, no así las
misiones.
Las diócesis funcionaban de manera regular excepto en cuanto a las
sedes vacantes que eran mucho más prolongadas de lo debido (porque el
rey cobraba las rentas del obispado mientras no tuviera obispo). Los
cabildos catedralicios (especie de senado del obispo) sesionaban
debidamente. El territorio evangelizado estaba dividido todo el en sus
respectivas parroquias y en cada vez menos doctrinas en manos de
religiosos. La religiosidad popular era muy parecida a la actual (pese al
transcurso de lo siglos) porque arraigó hondamente en el espíritu religioso
del pueblo y permanece en él.
Las imponentes construcciones de los edificios de las catedrales fueron
terminadas. El arte barroco cubría majestuosamente todas las ciudades y
aun pueblos pequeños de la Núeva España y conventos.
Los jesuitas en el centro continuaban realizando sus labores pastorales y
educativas con nueve instituciones para indígenas y doce para Criollos y
mestizos. En el noroeste se dedicaban a las misiones entre no bautizados.A
la Universidad de México acudían alrededor de 400 alumnos. En sus aulas
se enseñaba retórica, filosofía, teología, derecho canónico, derecho civil y
medicina.

Las misiones en el norte.

Evangelizado el centro y el sur de Nueva España, los religiosos viajaban


al norte para convertir al cristianismo a los habitantes de aquellas regiones,
casi todos seminómadas.

84
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los jesuitas llegaron a San Luis de la Paz, Guanajuato (1589) y de ahí


pasaron a Sinaloa (1593) y a Parras, Coahuila (1594).
Después penetraron Durango (1600),desde donde se dirigieron a
Chihuahua (Tarahumara, 1611) y Sonora (1614).
Llegaron a Baja California (1697) y finalmente a Nayarit (1722). Los
franciscanos caminaron a Nuevo México (1600), San Luis Potosí (1607),
Nuevo León (1675), Coahuila norte (1676), parte de Durango y de
Chihuahua.
Los dominicos se establecieron en la llamada Sierra Gorda en 1686
(norte de Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí).
Los misioneros pretendían evangelizar a los naturales de aquellas
regiones e incorporarlas a la Civilización y a la cultura novohispana.
Les enseñaban el dogma y la moral cristianas, y a vivir en poblados
estables en donde aprendían las técnicas de la agricultura, ganadería,
etcétera. Los atraían a la práctica de los usos y costumbres del resto de los
habitantes de Nueva España.
La misión cambiaba la forma de vida de los indígenas a los que se les
imponía otra religión, otro tipo de familia (monogamia) y, en fin, otra
forma de vida.
En las misiones necesariamente se produjo un fuerte choque de culturas.
De ahí las diversas sublevaciones que tuvieron lugar.
Los misioneros experimentaban grandísimas dificultades para llevar a
cabo su pastoral, y no precisamente de parte de los nativos.
El rey decía apoyarlos, pero pocas veces lo hacía. Lo mismo hacían los
virreyes, gobernadores, caciques y soldados (salvo excepciones). Impedían
continuamente el trabajo pastoral porque ellos tenían fines de lucro y ansia
de poder.
Mencionemos el caso de unos misioneros. El P. Miguel Wadding
(llamado Godínez), irlandés, misionó muchos años las sierras de Sonora y
Sinaloa.
Luego fue catedrático de filosofía en Puebla y de teología en México.
Finalmente escribió su Práctica de teología mística muy usada en Nueva
España y en Europa donde expone los principios de la mística y los aclara
en una serie de aforismos para principiantes y para avanzados.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En casi todo el libro el autor usa el método expositivo, pero a veces lo


cambia por el de preguntas y respuestas. En cinco de los capítulos incluye
sus explicaciones con sus aforismos.
En el primero, escribió los aforismos para principiantes.
En el segundo, se leen los que tocan a los aprovechados en la vida
espiritual.
En el libro tercero encontramos los que se refieren al desamparo y
penitencia. El siete contiene los aforismos para los maestros espirituales.
En el libro octavo aparece lo que se necesita saber para entender al mal
espíritu encubierto.
Leamos unos cuantos de sus aforismos.

1. Para los principiantes.


Quien quiere en oración no estar distraído, calle entre día y ande
recogido.
2. Para los aprovechados.
Los regalos corporales estorban los favores celestiales.
3.,Aeerca del desamparo.
Va mucho del decir al hacer, y mucho más va del hacer al padecer.
4. Para los maestros espirituales.
Si no se gana el corazón, no se enseña perfección.
5. Para Conocer al mal espíritu encubierto.
Al que califica de presto un espíritu dudoso, el arrepentirse de presto
serále forzoso.
El P. Juan Larios (1633-1675), franciscano, nació en Sayula, Jalisco. En
un viaje que hacía a Parral en 1673, fue invitado por chichimecas del centro
del actual estado de Coahuila a bautizarlos. Fue. Estableció ocho misiones.
Organizó prácticamente el territorio de Coahuila.

Las rebeliones.

En 1616 tomaron las armas los tepehuanes de Durango. Mataron en


pocos días a los jesuitas: Hernando de Tovar, Bernardo Cisneros, Diego de

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Orozco, Luis de Alavés, Juan del Valle, Juan de Fonte, Jerónimo de


Muranta y Hernando de Santarén.
Cayeron también el franciscano Pedro Gutiérrez, el dominico Sebastián
Montaño, así como decenas de catecúmenos fieles a los misioneros.
En Tarahumara, Chihuahua, perdieron la vida de manera violenta, en
1632, los jesuitas Julio Pascual y Manuel Martínez, con ocho niños y otros
neófitos.
Nueva insurrección tarahumara produjo el martirio de Cornelio Beudin
(1650) y Antonio Jácome Basile (1652).
En 1690 perecieron los padres jesuitas Juan Ortiz de la Foronda y
Manuel Sánchez, así como los franciscanos Félix Zigarran, Francisco
Lobado y poco antes, en 1688, hacia Durango, fray Esteban Ramírez.
En Caborca, Sonora, en 1695, murió flechado el P. Javier Saeta, jesuita.
Una sublevación general, en 1680, cobró la vida de varios franciscanos.
Las misiones quedaron, aniquiladas en Nuevo México.
Fueron ellos: Martín de Arbide, Francisco Letrado, Francisco de
Casañas, Juan Bautista, José Trujillo, Francisco Velasco, Luis de Morales,
Juan Talabán, Francisco Lorenzana, Juan de Jesús, Lucas Maldonado, Juan
de Val, José de Espeleta, Juan Bernal, Domingo de Vera, Antonio Sánchez,
Juan de la Pedrosa, José de Figueroa, Martín Rendón, Antonio de la Mora,
Agustín de Santa María, José Montes de Oca, Manuel Tinoco y Tomás de
Torres.
Dos decenios después, fueron muertos los franciscanos Juan de Jesús y
Alonso Gil.

Los mártires de Japón.

Cinco novohispanos regaron tierras extranjeras. En Japón fueron


martirizados. Se trata de religiosos. Su trayectoria es muy parecida en todos
los casos. lngresaron a su orden en Nueva España, fueron a Japón,
desarrollaron su apostolado y finalmente, presos, recibieron la palma del
martirio. Todos ellos han sido declarados beatos.

El P. Bartolomé Gutiérrez era agustino. Nació en México en 1580. En


Manila fue maestro de novicios. Pasó a Japón en1612.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Después de un tiempo de apostolado, fue expulsado de territorio


japonés. Regresó disfrazado en 1617, pero fue apresado. Después de haber
sufrido tormentos, murió quemado a fuego lento en 1632.
En el mismo año fue martirizado el beato Bartolomé Laurel, lego,
enfermero franciscano. Había nacido en la ciudad de México. En 1609
llegó a Japón.
Dos muertes cobró la predicación del evangelio en 1622.
El beato Pedro Zúñiga, agustino nacido en Sevilla, era hijo del virrey.
De 1610 a 1618 predicó en Manila. Pasó a Japón, donde murió quemado a
fuego lento. El P. Luis Flores, dominico, nació en Amberes, Bélgica. Desde
la Nueva España se trasladó a Filipinas en 1598, y en 1618 a Japón, donde
después de cuatro años de trabajo, fue quemado a fuego lento.

Personas notables.

Indicar que alguien fue notable es cometer una injusticia en contra de las
demás personas que igualmente lo fueron, pero quedan fuera de estos
renglones por razones de espacio. Con todo, hemos de reseñar los méritos
de unos cuantos y excluyendo a los demás, especialmente en el caso de las
mujeres.
Por ejemplo la madre María de Jesús Tomelín y Campos, religiosa
concepcionista poblana, nacida en 1579, gozó en su vida de dones místicos,
tales como dones extraordinarios en la oración, contemplación de sucesos
lejanos, apariciones celestiales. La Congregación de Ritos aprobó
sus_virtudes en 1785, pero su proceso de beatificación se detuvo y
languideció.
Fray Rodrigo Galindo (+1693) mercedario, maestro que era de teología,
dejó su cátedra y extendió su caridad con los enfermos de las terribles
epidemias de 1692 y 1693, hasta que murió por causa de un contagio
padecido.
El P. Antonio Núñez de Miranda, jesuita, (1618—1695) nació en
Fresnillo, Zacatecas. Fue profesor de latín, filosofía y teología moral, así
como director espiritual de sor Juana, de tres virreyes y de dos arzobispos.
Fue orador apreciadísimo, y muchos años consultor del Santo Oficio.
El siglo XVII produjo muchos escritores de los temas que se estudiaban
en aquellos tiempos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El P. Antonio Arias, jesuita (1546—1603), enseñó filosofía, teología y


Sagrada Escritura. Consultaba la interpretación de ésta al venerable
Gregorio López, cuyo elogio escribió al igual que otros muchos
manuscritos.
El P. Agustín Cano, jesuita (+1622), profesor también, dejó muchos
manuscritos en relación con la Biblia.
Fray Diego de Basalenque, agustino español (1577-1651), durante
cincuenta años enseñó gramática, filosofía, teología, derecho canónico y
lenguas indígenas. Redactó la Historia de la Provincia de San Nicolás de
Tolentino de Michoacán del orden de san Agustín, así como el Arte de la
lengua tarasca.
El P. Juan Díaz de Arce (1594—1653), escribió las biografías de
Bernardino Álvarez y de Gregorio Álvarez.
El andaluz P. Andrés Pérez de Rivas (1575—1655), fue un infatigable
misionero en Sonora durante 16 largos años. Después desempeñó otros
cargos incluyendo el de provincial de México. Dejó dos obras de gran
envergadura, redactadas en ampuloso estilo barroco, peroque han prestado
grandes servicios a los historiadores y a los antropólogos para el estudio la
región noroeste de nuestro país. Se llama, uno, Historia de los triunfos de
nuestra Santa Fe entre gentes las más bárbaras fieras del Nuevo Orbe;
conseguidas por los soldados de la Milicia de la Compañía de Jesús en las
misiones de la Provincia de la Nueva España y el otro, Crónica e historia
religiosa de la Provincia de la Compañía de Jesús de México en Nueva
España.
El P. Luis Becerra Tanco fue un hombre sabio (1603—1672) que
dominó ampliamente las matemáticas, astronomía, química y física.
Conoció bastantes idiomas. Escribió su Origen milagroso del Santuario de
Nuestra Señora de Guadalupe llamada también Felicidad de México.
El poblano Juan Martínez de la Parra (1653—1701), fue gran orador y
catequista, cuyas lecciones recogió en los tres tomos de su obra llamada
Luz de verdades católicas y explicación dela doctrina cristiana, que tuvo 45
ediciones.
Nos referiremos también a varios prelados que desempeñaron su
ministerio en la Nueva España.
Fray Agustín Dávila Padilla, dominico (1562- 1604), aunque arzobispo
de Santo Domingo, en el Caribe, escribió en

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

México la Historia de la Provincia de Santiago de la Nueva España del


orden de santo Domingo.
El también dominico fray Bartolomé de Ledesma (1525-1604), obispo
de Oaxaca, reconstruyó en esa ciudad el maltrecho Colegio de San
Bartolomé. Publicó en latín el Sumario de los Siete Sacramentos. Envió a
las imprentas de España otras varias obras suyas que jamás llegaron a su
destino pues naufragó la embarcación que las trasladaba.
El obispo de Guadalajara y de Puebla, monseñor Alonso de la Mota y
Escobar, dejó una gran herencia paterna. Fue incansable visitador de sus
obispados de Guadalajara (que incluía hasta el actual norte de nuestro país)
y de Puebla (que incluía hasta Veracruz).
Nos dejó su exacta y muy valiosa Descripción geográfica de los reinos
de Nueva Vizcaya y Nuevo León. Se introdujo en la sierra de Topia,
Durango, para pacificar a los indígenas sublevados en esa región.
Construyó el Colegio de San Ildefonso, en Puebla, de los mejores de Nueva
España, que encargó a los jesuitas.
El agustino Gonzalo de Salazar, natural de la capital mexicana, (1560—
1636) fue obispo de Yucatán de 1609 a 1636. Enseñaba diariamente el
catecismo a los niños. Erigió el hospital de San Juan de Dios. Tuvo_la idea
fija de destruir ídolos: acabó con veinte mil y por ello recibió la felicitación
del Papa Paulo V.
El prelado Alonso de Cuevas y Dávalos (1590-1665), nacido en la
ciudad de México, gobernó la diócesis de Oaxaca (en Tehuantepec pacificó
a los naturales sublevados) y la de la capital colonial, donde coronó una
vida llena de la práctica de la virtud.
Hombre incansable fue fray Mancis Ramírez de Prado, Franciscano
(1592—1667), obispo de Chiapas, cuya “diócesis visitó por completo, y de
Michoacán, en donde empezó la construcción de la catedral y realizó dos
Sínodos diocesanos. En la peste de 1643 repartió grandes sumas de dinero a
los indígenas enfermos, les improvisó hospitales y les dio los sacramentos.
El señor Juan Cano Sandoval (1630-1695) hizo que en cada parroquia
de su extensa diócesis de Yucatán se construyera una escuela anexa.
El nacido en México, obispo de Oaxaca,monseñor Antonio Sariñana
Cuenca (1631-1696), escribió la Mitología sacra.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Don Francisco Aguiar y Seixas (1632—1698), obispo de Michoacán y


de México (diócesis que visitó en toda su enorme extensión) fundó el
Seminario Arquidiocesano, el Colegio San Miguel de Belén, la Casa para
Mujeres Dementes y la Casa de la Misericordia, donde recibían auxilio las
mujeres abandonadas.
El dominico misionero fray Felipe Galindo Chávez (1632—1702), que
evangelizó la Sierra Gorda y fundó 8 misiones, construyó los conventos de
Sombrerete, Querétaro y San Juan del Río. Obispo de Guadalajara (1696—
1702) fundó y dotó el seminario, al que heredó su biblioteca. Visitó dos
veces su inacabable diócesis.
No podemos dejar de mencionar a fray Antonio Monroy Híjar, nacido en
Querétaro en 1634, muerto en Santiago de Compostela, España, en 1715.
Dominico, fue profesor de teología en la Universidad de México. Enviado a
Roma a tratar asuntos de su orden, quedó elegido como superior general de
la orden dominica.
El Papa Inocencio XI lo nombró arzobispo de Santiago, el rey Carlos II
lo designó Grande de España, capellán suyo encargado de repartir las
limosnas reales.
Fue un prelado muy piadoso, desinteresado y humilde. Solamente comía
pescado. Su casa era austerísima. Murió con fama de santo. En vida, como
ocurre en estos casos, fue calumniado y perseguido.
Construyó la enfermería del convento-de San Francisco, iglesias y
capillas. En su catedral dejó una custodia de plata e instaló el mejor órgano
de España. Puso oro, plata y piedras preciosas al sepulcro de Santiago
Apóstol. Repartió inmensas limosnas durante su vida. Heredó su biblioteca
a los jesuitas.
Edificó el claustro del convento de Santo Domingo.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Sor Juana Inés de la Cruz, Miguel Cabrera, óleo sobre tela, 1750.
Museo Nacional de Historia, Conaculta- INAH .

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo III

El siglo XVIII

Los reyes borbones.

La familia francesa de los borbones subió al trono español tras la muerte


de Carlos II de Habsburgo, que no tuvo descendencia.
El borbón Luis XIV de Francia quería imponer en España a su nieto
Felipe (bisnieto de Felipe V de España). El emperador Leopoldo I, jefe de
la casa austriaca de los Habsburgo deseaba el trono a favor de su hijo
Carlos.
Para Francia, Inglaterra y Holanda, era inaceptable la Unión de los
territorios austriaco y español. La unión de Francia y España bajo la
dinastía borbona no convenía de ninguna manera a Inglaterra, Austria y
Holanda. El problema no podía ser más peligroso.
En 1700, Carlos II decidió que su sucesor fuera Felipe. En 1701,
Inglaterra, Holanda y Austria, se unieron para pelear contra Francia en una
guerra que tuvo como escenario la… Europa entera.
La contienda concluyó con los tratados de Utrecht, firmados hasta 1714.
Quedó Felipe V en España, y se hizo un nuevo reparto de Europa.

La estructura novohispana.

La economía colonial siguió su ritmo habitual y acostumbrado, que ya


hemos _yisto. Después de mediados de siglo, el rey permitió el libre
Comercio desde Yucatán, Veracruz y Campeche con otros puertos
latinoamericanos para una cierta clase de mercancías.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La miseria creció extraordinariamente. Salieron cantidades muy grandes


de metales preciosos rumbo a España.
La Iglesia poseía grandes cantidades de tierras. Con sus capitales
prestaba dinero a los hacendados, gracias a lo cual las propiedades de éstos
funcionaban.
En la sociedad se agrandaron las diferencias económicas entre las clases
sociales y se hicieron extremadamente agudas. El pueblo vivía en suma
pobreza.
La población crecía lentamente:
• 1742: 3'336,000 habitantes
• 1793: 4'483,680 habitantes
• 1795 5'200,000 habitantes
Los borbones fueron tan tiranos y absolutistas, o más que los
Habsburgo, y, no se detuvieron en saquear cuanto pudieron las riquezas de
la colonia, principalmente Carlos III y Fernando VII.
He aquí la lista de los borbones:
• Felipe V: 1700-1724
• Luis I: 1724
• Felipe V (bis): 1724—1746 '
• Fernando VI: 1746—1759
• Carlos III: 1759—1788
• Carlos IV: 1788-1808
• Fernando VII: 1808 y, 1814-1833
Dominaba la clase española y era dueña de la mayor parte de la riqueza
novohispana. El pueblo pobre no moría de hambre por milagro, pero sí
sucumbía por las epidemias que eran frecuentes.
El territorio norteño fue creciendo intermitentemente, conforme se
consolidaban las misiones de los religiosos. Nueva España llegó a medir 4
156,483 km2 El México actual cuenta con 1'963,390. Los restantes
2'193,093 pasaron a propiedad de Estados Unidos, después de las dos
invasiones y guerras que realizó contra nosotros.
La política se hizo cada vez más centralizada. Los borbones atacaron el
estatus de la Iglesia y sus propiedades.
Dictaron severas medidas contra las costumbres de la Iglesia, las cuales
fueron aceptadas, pues se creía entonces que el rey tenía autoridad

94
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

para hacerlo ya que, según decían, reinaban por derecho divino. Más o
menos son parecidas a las que dará don Benito Juárez en el siglo XIX, pero
ante éstas, la Iglesia reaccionará airadamente porque don Benito se había
autonombrado presidente a si mismo —no había sido elegido por voluntad
popular— y porque vulneraba los derechos de la Iglesia con esas medidas.
En 1737 el rey Felipe V celebró un concordato con la Santa Sede (Papa
Urbano VIII) por el cual los bienes de la Iglesia quedaron sujetos al pago
de impuestos a favor de la Corona, bienes que también podían ser objeto de
desamortización.
En 1717 el rey prohibió la fundación de nuevos conventos en América.
En 1734 estipuló que no ingresaran más novicios en ninguna orden
religiosa hasta 1744. En 1754 Fernando VI determinó que el clero no
interviniera en la redacción de testamentos. En 1767 Carlos III expulsó del
reino, y posesiones, a la Compañía de Jesús, como veremos después.
En 1798 Carlos IV hizo desaparecer el fuero del clero, para no ser
juzgado sino por la autoridad eclesiástica en caso de cometer algún delito.
En aquel tiempo se usaba la práctica de lo que se llamaba “el censo”.
Era una forma de hacer donaciones a la Iglesia de parte de los agricultores.
Un bienhechor de la Iglesia se comprometía a dar un dinero anual a una
iglesia, orden religiosa o convento.
Generalmente el censo era perpetuo. Equivalía al 5% del capital de la
hacienda o rancho.
La Inquisición, por su parte, sentenció en este siglo a un reo.

El ejército.

Hasta 1761 Nueva España careció de ejército. Época feliz similar a la de


la Costa Rica actual. En determinados casos actuaban milicias compuestas
por ciudadanos comunes y corrientes.
El virrey, marqués de Cruillas, empezó a organizar esas milicias al modo
militar. En 1765 fue nombrado teniente general Juan de Villalba que llegó
junto con el Regimiento Real América y oficiales a sus órdenes.
Durante la guerra de independencia fue necesario a las autoridades
virreinales hacer subir la tropa a 85,000 hombres.

95
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los religiosos.

Fray Antonio Linaz estableció los Colegios de misioneros llamados de


Propaganda Fide que funcionaron en Querétaro (1683), Guadalupe,
Zacatecas (1707), San Fernando, México (1733), Orizaba, Veracruz (1799)
y Pachuca (1799). Dos más se establecieron en el siglo XIX: Zapopan,
Jalisco (1816), Cholula, Puebla (1860). Allí se prepararon los misioneros
que evangelizaron alta Calif0rnia, Nuevo México, Texas, etcétera.
Muy importantes —junto con otros— fueron fray Antonio Margil de
Jesús y fray Junípero Serra.
El P. Antonio Margil de Jesús (+1726), valenciano, llegó a Nueva
España en 1683. Fue un misionero itinerante incansable. Predicó en
Michoacán, Durango, Puebla, Tabasco, Yucatán, Chiapas, Tehuantepec, y
hasta en Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Por el norte llegó a
Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Texas.
Ejercitó este ministerio durante 43 años. Está iniciada su causa de
beatificación.
Fray Junípero Serra (1784) no se quedó muy atrás. Nació en Mallorca
en 1713. Arribó a Veracruz en 1749. Desde entonces hasta su muerte sufrió
de una dolorosa llaga en una pierna.
Pese a ella caminó miles de kilómetros. Predicó en las diócesis de
México, Puebla, Oaxaca, Valladolid. Los Virreyes Cruillas Croix, así como
el visitador José de Gálvez, lo apoyaron para que estableciera misiones en
la alta California (hoy parte de Estados Unidos). Fundó siete centros,
misionales que actualmente son importantes ciudades norteamericanas: San
Diego (1769), San Carlos de Monterrey (1770), San Antonio (1771), San
Luis (1772), San Francisco (1776), Santa Clara (1777) y San Buenaventura
(1782).
Colaboró con él y escribió su detallada biografía el P. Francisco Palou.
Actualmente es beato.
Portaban el hábito seráfico 600 individuos. Los dominicos contaban con
568 miembros, repartidos en 25 conventos. Los agustinos, más bien, habían
retornado a la vida conventual. Antes de la independencia había en Nueva
España: 3112 religiosos, 2098 religiosas, 4229 clérigos diocesanos, es
decir, un total de 9439.

96
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las religiosas.

Las religiosas clarisas indígenas habitaron el convento de Corpus Christi


desde 1724. Allí profesó la nieta de Juan Diego llamada María Antonia de
Escalona y Rosas, cuya acta de profesión dice así:
“El 24 (de mayo de 1739) recibió el hábito de religiosa en el monasterio
de Corpus Christi de Nobles Caciques franciscas descalzas doña María
Antonia de Escalona y Rosas, quinta nieta del venerable venturoso Juan
Diego, a quien el año de 1531 se apareció nuestra Señora de Guadalupe”.
También tuvieron conventos en Morelia (1737) y Oaxaca (1775). Aparte
de sus tres conventos antiguos las agustinas abrieron otro en 1720.
Las carmelitas habitaron dos conventos en Puebla, el segundo fundado
en 1748. Las religiosas de Santa Brígida estuieron en su convento desde
1743. La M. María Ignacia Azlor, nieta de los marqueses de Aguayo, nacida
en el hoy llamado General Cepeda, Coahuila, regresó de un viaje que hizo a
España (1753) trayendo religiosas de la Compañía de María o de la
Enseñanza, dedicadas a la instrucción de la juventud femenina.

Las misiones.

El avance misional fue lento pero continuo en estos años. Hasta su


expulsión en 1767, los jesuitas siguieron atendiendo la región que
comprende actualmente el sur de Coahuila, Durango, parte de Chihuahua,
Sinaloa y Sonora.
Penetraron también en Baja California y Nayarit.
Los franciscanos estuvieron presentes en el norte de Coahuila, en Texas,
en Nuevo León, en Tamaulipas.
El P. Juan Salvatierra, jesuita, desembarcó en Baja California en 1697 y
fundó esa misión. Italiano, había llegado a México joven aún. Misionó
primeramente en la Tarahumara.
El P. Eusebio Francisco Kino (1711) ingresó a la Compañía de Jesús en
Italia en 1665. Llegó en 1681 a Nueva España.
Empezó su labor evangelizadora en Baja California (1683—1685)
donde pasó a Sonora. De 1687 a 1711 efectuó 40 largas travesías y llegó
hasta Arizona. Estableció una cadena de centros misionales.

97
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Apaciguó a indígenas antes belicosos. Hizo pueblos, huertas, haciendas


y campos de ganado. Nunca descansó. Murió a los 70 años. Fue un
verdadero padre, guía y líder de todos los indígenas que habitaban los
lugares que recorrió.
El P. Juan de Ugarte *'(+1730) nació en Tegucigalpa, Honduras.
Misionó en California de 1700 a 1730. Fue maestro, albañil, peón.
Construyó casas y escuelas para los niños californios. Promovió el cultivo
de trigo, maíz y uvas. Hizo tres barcos para el servicio de la misión, pero se
hundieron sucesivamente. Poseía una fuerza descomunal. Mató a un feroz
león de una certera y potente pedrada en la frente. A un robusto y rebelde
indígena lo levantó de los cabellos y lo sacudió para escarmiento de él y de
los demás. Fue el baluarte de la misión de California.
Recordemos a dos jesuitas misioneros que gozaron extraordinarios
dones místicos en aquellas lejanas serranías norteñas: El bilbaíno P.
Antonio de Urquiza llegó a Sinaloa en 1662 y ahí permaneció hasta su
muerte en 1724, de los 25 años de edad hasta los 86.
Levantábase muy temprano tras pocas horas de sueño. Después de
cumplir sus obligaciones pastorales entraba al templo a orar. En esta
oración se transportaba tanto a los consuelos celestiales, que no se daba
cuenta de lo que ocurría a su alrededor.
Prorrumpía en cánticos espirituales con tanta fuerza de espíritu que, aun
cerrada la iglesia, se oían a alguna distancia. Su voz era suave, entera,
argentada. Cantaba en castellano, en latín, en mexicano y en vascuence. La
materia de estos cánticos eran los Salmos, los himnos del Breviario,
algunas alabanzas a Dios, a María Virgen y al Santísimo Sacramento. Tenía
también conocimiento de sucesos acaecidos en lugares muy lejanos. Por
ejemplo, el 29 de septiembre de 1717 dijo a los naturales que un temblor
había arrasado la ciudad de Guatemala, tal como había sucedido ese día.
Parecido fue el caso del P. Leonardo Jatino (+1668), siciliano de origen.
Llegó a México en 1620. Misionó en Durango y la Tarahumara. Hablaba
siete lenguas que aprendió durante los 30 años que vivió en las sierras.
Tuvo el don de lágrimas.
Cumplidos sus deberes, entraba a la iglesia y tomaba asiento en una
silla. En-ella lloraba el resto del día, a causa de la consolación que le
proporcionaba su comunicación con Dios.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Fondo Piadoso de las Californias.

Los jesuitas establecieron un capital para el mantenimiento de las


misiones de California, llamado Fondo Piadoso de las Californias. Llegó a
subir a la cantidad de 1'257,000 pesos. La idea fue de los padres Juan María
de Salvatierra y Juan de Ugarte.
Levantaron este fondo diversos bienhechores que veían con mucho
interés el desarrollo de las labores apostólicas en California. Expulsados los
jesuitas, el fondo sirvió para sufragar los gastos de los misioneros
franciscanos y dominicos que sustituyeron a aquellos.
Este fondo fue cuidado con suma meticulosidad, como lo reconoció en
el siglo XIX, don Lucas Alamán. Recuerda él cómo en el año de la
expulsión de los jesuitas —1767—, pasó por una hacienda propiedad del
fondo el último provincial de la antigua Compañía, el P. Salvador de la
Gándara. No se permitió tomar nada para si de dicha hacienda por
pertenecer al Fondo de California.

Los mártires.

En Durango, los tepehuanes mataron a los franciscanos fray Ramiro


Alvaez y fray Diego Evia en 1704. Los jesuitas Lorenzo Carranco (nacido
en_Cholula, Puebla), y Miguel Tamaral, ofrendaron sus vidas en California
en 1734. En la sublevación ocurrida en la misma misión perecieron los
padres Tomás Tello y Enrique Rowen en 1752.
En el Río Bravo, Texas, cayó, el franciscano Francisco Javier de Sila en
1753. Al norte de Texas, el de la misma orden religiosa, José Francisco
Ganzabal terminó su vida un año antes a manos de los naturales de la zona:
En San Luis de las Amarillas, Texas, en 1758, fueron martirizados los
miembros de la orden Seráfica Terreros y Santiesteban y en Sonora (1773)
y Crisóstomo Gil de Benave (a pedradas).

Las universidades.

Estas instituciones transcurrían los años funcionando regularmente.Para


1775 se habían graduado casi 30 mil bachilleres.Alrededor de fin de siglo
habían egresado de sus aulas 277 licenciados y 1403 doctores en teología,

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

derecho civil y canónico, medicina y filosofía. En l645 el Sr. Palafox


había redactado las Constituciones por las que debía regirse la Universidad
Real y Pontificia. En 1775 empezó a funcionar un Anfiteatro Anatómico.
En 1792 inició sus actividades la también Real y Pontificia Universidad
de Guadalajara. Impartió teología, derecho eclesiástico, derecho civil,
medicina y filosofía. En ella se graduaron los conocidos P. José María Cos,
P. Francisco Severo, Maldonado, insurgentes el obispo Manual Abad y
Queipo, antiinsurgente; y el P. Miguel Ramos Arizpe, padre de nuestra
república federal.
Los colegios de San Ildefonso, de Puebla, Santo Tomás, en Guadalajara,
y San Javier, en Mérida, de jesuitas, junto con los dos seminarios
di00esanos de Puebla, llamados San Juan y San Pedro, equivalían a otras
tantas universidades y estaban facultados a conferir grados académicos.

La Ilustración en Nueva España.

El iluminismo o Ilustración fue el movimiento intelectual racionalista


(quería prescindir de la revelación y de la teología), liberal, humanista y
científico, ocurrido en el siglo XVIII.
Fue conocido en Nueva España por unos cuantos lectores, los ilustrados.
Proporcionalmente no fueron muchos, tanto más que, excepto una pequeña
elite estudiada, la inmensa mayoría del pueblo era analfabeto.
El pensamiento ilustrado principalmente fue antirreligioso (Voltaire) y
antimonárquico (Rousseau y Montesquieu).
Silenciosamente aceptados eran los razonamientos políticos de Juan
Jacobo Rousseau y de Montesquieu. La Inquisición no permitía que se
mencionaran públicamente.
Rousseau escribió el Contrato social, el Discurso sobre el origen de la
desigualdad entre los hombres: todos los ciudadanos son libres e iguales.
Debería implantarse la democracia y terminar lamonarquía. La igualdad
habría sido destruida con la aparición de la pr0piedad. Las leyes fueron
instituidas para conservar la desigualdad entre opresores y oprimidos. La
soberanía radica en el pueblo.
Carlos de Secondant, barón de la Brede y de Montesquieu (+l755) en El
espíritu delas leyes, postulaba que los tres poderes de que consta

100
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

todo gobierno no los ejerciera una persona (el rey, que por tanto es
tirano absolutista) sino personas o cuerpos, divididas las funciones en poder
ejecutivo, legislativo y judicial.
Francisco María Arouet de Voltaire fue especialmente odiado en Nueva
España (tanto o más como, en la insurgencia, lo sería Napoleón), por la
fiera crítica que hacía al catolicismo y a los valores religiosos más sagrados
del pueblo. Repetía: “¡Aplastemos a la infame”, (la Iglesia católica) contra
la que era agresivamente intolerante.
No era ateo sino deísta (si Dios no existiera habría que inventarlo), es
decir, tenía fe en el Dios creador pero no en el Dios que cuida de sus hijos.
No aceptaban que Dios se había revelado. Declaró la guerra a muerte al
catolicismo y al cristianismo. Rechazó la fe cristiana. Acabar con el
cristianismo, según él, era servir y liberar a la humanidad.
Era imposible para un católico novohispano aceptar tales declaraciones.
Las máximasde Montesquieu y de Rousseau, dejaron clara huella en las
Constituciones de nuestro país a partir de la de Chilpancingo—Apatzingán,
de José María Morelos, hasta la de 1917 (incumplidas constantemente hasta
1997, en que las autoridades se vieron forzadas a respetar un tanto la
voluntad popular, y más a partir de las elecciones del año 2000).

La Virgen de Guadalupe, Patrona de Nueva España.

Como vimos, el culto que se tributó a la Virgen de Guadalupe fue


primero local, luego regional, finalmente nacional.

En este siglo XVIII la nación mexicana entera veneraba a María de


Guadalupe, de norte a sur y de oriente a poniente.
En 1737 la Virgen de Guadalupe había sido declarada Patrona de la
ciudad de México. En 1747 fue proclamada Patrona de toda Nueva España
por aclamación popular unánime, digámoslo así, de todas las ciudades y
poblados de la Nueva España previamente consultadas.
Importantes estudios de la aparición guadalupana realizó don Lorenzo
Boturini de Benaducci, caballero del Imperio y señor de la Torre de Hono
(+1751).

101
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Visitó innumerables archivos en el centro de la Nueva España, en busca


de documentación relativa a la aparición y, en efecto, la reunió hasta que,
preso por haber entrado ilegítimamente a Nueva España (1743), fue
expulsado de aquí. Había desembarcado en México en 1736. Sus papeles
fueron confiscados. Muchos de ellos se perdieron o Se encuentran en
bibliotecas extranjeras.
Es interesantísimo también el escrito del benemérito canónigo don José
Miguel Guridi y Alcocer (1763—1828), titulado Apología-de la aparición
de Nuestra Señora de Guadalupe de México, publicado en 1820. Lo dirige
directamente contra el español Juan Bautista Muñoz, quien negaba la
existencia de documentos del siglo XVI que trataran el hecho de la
aparición. Es un libro de crítica histórica y de lógica filosófica.
Don Cayetano de Cabrera y Quintero (1698—1775) escribió su Escudo
de armas en 1746. De don Juan José de Eguiara y Eguren (1696—1763) es
la fervorosa y reflexiva obra Panegírico de la Virgen de Guadalupe (1756).
El pintor don Miguel Cabrera (1695—1768) redactó su folleto titulado
Maravilla americana en 1756, después de haber estudiado minuciosa y
directamente el original (quitado el vidrio que lo cubría). Estudió la
aparición y el desarrollo del culto guadalupano don Mariano Fernández de
Echeverría y Veytia (1718—1780) en Baluartes de México (1779).
Criticó la obra Maravilla americana el escritor don José Ignacio
Bartolache (1739—1790) en su Manifiesto satisfactorio Opúsculo
guadalupano (1790). Fray José María Téllez Girón en 1792 publicó su
Impugnación al Manifiesto satisfactorio.
Juan Bautista Muñoz (1745-1799) escribió su antiaparicionista Memoria
sobre las apariciones y el culto de Nuestra Señora de Guadalupe (1794) en
España, su tierra natal.
Fray Servando Teresa de Mier (1763-1827) pronunció su famoso
Sermón guadalupano (1794). Afirmaba que la Virgen no se había aparecido
a Juan Diego sino al apóstol Santiago cuando éste había evangelizado el
antiguo Anáhuac, según era su teoría.

102
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La frustrada renovación filosófica

La Compañía de Jesús poseía muy buenas bibliotecas en sus, casas, así


como profesores venidos de distintos países europeos: italianos,
austriacos,alemanes, húngaros, checos, franceses, etcétera, que estaban al
día de los adelantos realizados en sus países y de las ideas que circulaban
entonces.
Hacia 1748 un grupo de jesuitas inició un movimiento que trataba de
reformar la enseñanza de la filosofía. Se oponían a la escolástica y querían
incorporar a sus métodos de enseñanza, habiendo hecho crítica de ellos, los
sistemas científicos y filosóficos de Descartes, Newton,etcétera. Veían la
importancia de conocer las ciencias experimentales: física, astronomía,
biología.
Eran humanistas cristianos. Tuvieron además la percepción de ser
mexicanos y proclamar la excelencia de la patria mexicana.
Contaron con excelentes seguidores como don Ignacio Bartolache y don
José Antonio Alzate, interesados en los problemas de las ciencias, así como
don Miguel Hidalgo, don Ignacio Guridi y Alcocer, Ignacio López Rayón,
José Sixto Verduzco, José María Liceaga, insurgentes, excepto Guridi.
Todos ellos se precupaban por la conformación social y política de Nueva
España. Benito Díaz de Gamarra, oratoriano, fue filósofo ecléctico.
Los primitivos intentos de los jesuitas precursores fracasaron.
Interrumpió su marcha la expulsión de que fueron objeto, que los separó de
sus discípulos, la pobreza en que vivieron en Europa, que les impedía
proseguir con su labor, la Revolución Francesa que se vino encima y por
último la guerra de Independencia que trastornó a México.
Cuando volvió a enseñarse filosofía en México fue la tradicional
escolástica, anquilosada y sin renovar. Ello siguió hasta el Vaticano II
(1965).
Los jesuitas en Europa, mientras tanto, se consolaban publicando sus
escritos.
Diego José Abad (+1779), natural de Jiquilpan, redactó poema latino De
Dios (Padre) y de Dios Hombre y su Curso Filosófico.
Francisco Xavier Alegre (+l788), veracruzano, fue historiador,
matemático, poeta y teólogo. Hablaba cinco idiomas. Escribió la Historia
de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús en Nueva España,

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

(cuatro tomos), Elementos de Geometría, Instituciones de Teología


(diecisiete tomos).
Andrés Cavo (+1803) nació en Guadalajara. En el destierro padeció de
una extrema pobreza, no obstante lo cual escribió su obra titulada Historia
civil y política de México, de 1521 a 1776, redactada con gran precisión de
conceptos y de suma amenidad.
José Rafael Campoy (+1777), sonorense, nacido en Álamo, anotó a la
luz de la ciencia de su tiempo la Historia Natural de Plínio. Fue excelente
latinista, científico y orador. Andrés de Guevara y Basoazábal (+1801),
filósofo, nacido en Guanajuato, publicó su Curso de Filosofía que fue texto
usado en varias universidades españolas.
Pedró José Márquez (+1820), que vio la primera luz en San Francisco
del Rincón, Guanajuato, tuvo predilección por la astronomía y la
arqueología. Fue de los pocos expulsados que regresó a la patria, en 1816,
ya restaurada la Compañía de Jesús en todo el mundo por el Papa Pío VII.
Publicó Cronología y mitología de México antiguo (1804), Dos antiguos
monumentos de arquitectura mexicana (el Tajín y Xochicalco, 1804) y
Sobre lo bello en general (1801). Fue el primer mexicano que escribió una
estética.
Juan Luis Maneiro (+1802), nacido en Veracruz, también también logró
regresar del destierro en 1799. Describió la vida de sus hermanos
expulsados en Vida de algunos mexicanos ilustres.
Agustín Pablo Castro (+1790), nacido en Córdoba, Veracruz, tradujo
obras de Bacon y de muchos autores griegos y latinos de la antigíiedad
clásica. Redactó una Invectiva contra el uso de aprender las ciencias por
diccionarios. Compuso un poema épico de gran aliento denominado La
Cortesíada, ocho tomos de sermones, la Historia de la villa de Córdoba y
una Prosodia Castellana. Había sido gran impulsor de las reformas que
habían pretendido efectuar los jesuitas en Nueva España. El más famoso de
este grupo es el P. Clavijero.

El fracaso de Francisco Xavier Clavijero.


El P. Juan José Eguiara y Eguren.

El ideal de la vida del P. Clavijero (1731—1787) fue lograr que se


reconociera la dignidad de los indígenas mexicanos tanto en Europa

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

como aquí mismo. No lo logró. Los naturales siguen siendo explotados,


oprimidos, humillados y considerados seres inferiores a los demás en
contra de todos los deseos, ilusiones y esfuerzos de Clavijero.
Nació en Veracruz. Escribió mucho, pues tenía suma facilidad para
expresarse con elegancia, precisión y amenidad.
Sus mejores obras son la Historia antigua de México, Historia de la
Virgen de Guadalupe, Curso de Filosofía, Curso de Física, Historia de la
Antigua o Baja California.
Clavijero refutó ampliamente a quienes decían que los naturales de
México no eran diferentes a las bestias sino en la figura, que estaban
claramente degradados, que no tenían memoria ni capacidad de reflexión,
que su voluntad era insensible para el amor.
Y que su pereza natural los había hecho imbéciles. Dolido, con toda la
fuerza de sus grandes conocimientos y clara inteligencia, Clavijero refutó
una a una las anteriores afirmaciones.
Su apología ha caído en el vacío. Muchos alaban el trabajo de Clavijero,
pero la raza indígena sigue Viviendo en la opresión.
El P. y Dr. Juan José Eguiara y Eguren (+l763) también salió en defensa
—y lo hizo con mucha lucidez— de la raza mexicaana. Fue canónigo de la
catedral. Valiosísima es su Biblioteca Mexicana en que responde a los
menosprecios lanzados contra la capacidad de cultura de nuestra raza. Así,
consignó a los escritores científicos y literarios mexicanos desde tiempos
prehispánicos. Desafortunadamente, siguiendo el abecedario, sólo concluyó
hasta la letra J .
Su estilo es de primera calidad; su erudición y amor patrio,
sobresalientes.

Obispos del siglo XVIII.

Ante la imposibilidad de estudiar a todos los prelados que gobernaron


las diócesis en el siglo XVIII, citemos unos cuantos.
Don Antonio Alcalde y Barriga (+ 1792), dominico, nació en Valladolid,
España. Fue obispo de Yucatán, donde mostró su gran caridad por los
pobres y su cuidado por la instrucción de la juventud. Obispo de
Guadalajara, desde 1771, construyó 58 casas para los pobres, y el hospital
de Belén.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El obispo Juan José Escalona (+1737) lo fue de Caracas y de


Michoacán. Había nacido en la Rioja, España. Regaló grandes cantidades
de limosnas a conventos masculinos y femeninos, y dio de vestir a los
pobres.
Fray Antonio de San Miguel (+1804) fue superior mundial de la orden
de San Jerónimo y obispo de Michoacán. Nació en Santander, España.
Atendió a los apestados de viruela (1798) pero además propagó el uso de la
reciente vacuna. En la terrible hambruna de 1785, dio trabajo a los pobres
en fábricas de hilados que estableció, y construyó el acueducto de
Valladolid, hoy Morelia.
El itinerante obispo Pedro Tamaron y Romeral (+1768) nació en Toledo,
España. Viajó once mil quinientos kilómetros recorriendo su extensísima
diócesis que abarcaba —léase con cuidado— Durango, Sinaloa, Sonora,
Chihuahua, Nuevo México y California.
Es valiosísimo el libro que nos dejó: Demostración del vastísimo
obispado de la Nueva Vizcaya, 1765. Relata los pueblos y caminos que
recorrió y describe cómo estaban los templos en aquellos años. Es un texto
muy usado por geógrafos, historiadores, antropólogos y estudiosos del arte
de aquella región norteña, por lo detallado y minucioso de sus
descripciones.

La expulsión de los jesuitas.

El 3 de septiembre de 1759 los jesuitas fueron proscritos de Portugal y


enviados a los Estados Pontificios o encarcelados y sujetos a tormentos.
Por su parte, el 12 de febrero de 1762 el Parlamento francés declaró que
las Constituciones de san Ignacio eran irreligiosas y prohibió a los jesuitas
que las acataran. Suprimió 80 colegios de la Orden. Las protestas de varios
obispos franceses fueron vivas y especialmente importante resultó la del
arzobispo de París, Cristóbal de Beaumont del 28 de octubre.
En 1764, el parlamento ordenó a los jesuitas que abjuraran de sus votos
y reconocieran públicamente que la Compañía era “perversa, perniciosa a la
Iglesia y al Estado, y que debía ser castigada”. En fin, en noviembre de
1762, Luis XV suprimió a la Compañía en Francia.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El borbón español Carlos III, firmo su pragmática sanción el 12 de abril


de 1767. El 4 de noviembre siguiente, Fernando IV de Nápoles siguió el
ejemplo, y otro tanto hizo el duque Fernando en Parma, el 6 de febrero del
año siguiente, así como el Maestre de Malta.
El P. Francisco Xavier Alegre cuenta que desde la expulsión de
Portugal, y especialmente desde 1763, “eran ya más que ordinarios los
indicios de la próxima ruina de la Provincia.
La Nueva España se encontraba inundada de “hojas volantes y libelos
difamatorios contra los jesuitas. Las misiones eran particularmente
criticadas. Se decía de ellas que los jesuitas poseían “tesoros inmensos”.
De este constante calumniar no quedó algo sino mucho. El provincial
Cevallos optó por renunciar a todas las misiones ante el virrey Joaquín de
Monserrat, marqués de Cruillas, incluyendo “todos sus bienes muebles y
raíces”. El P. Cevallos pidió que los jesuitas subieran a regiones más
septentrionales para establecer allí avanzadas nuevas que no ofrecieran
descanso sino incomodidades y peligros, pero el virrey no aceptó.
Desembarcaba, entretanto, un poderoso ejército que tenía como
finalidad aparente, defender esta colonia de posibles ataques de Inglaterra
y, como finalidad oculta, cooperar a la expulsión de la Compañía. Llegó,
además una cédula de Carlos III prohibiendo, según los usos regalistas, que
fuera publicada la bula de Clemente XIII, Apostolicum Pascendi, que
defendía a la orden jesuita.
Entró a gobernar la Provincia el P. Salvador de la Gándara que pidió a
todos intensificar la oración, siguiendo el mandato del P. Ricci, superior
general.
Así las cosas, a mediados de junio de 1767 vinieron de España unas
cartas “misteriosas”.
El nuevo virrey, marqués de Croix, envió enseguida emisarios “a todas y
solas aquellas partes en que había casas de la Compañía”, según observó el
mismo Alegre.
Al amanecer del 25 de junio, la tropa rodeó cada una de las casas
jesuitas de la Nueva España. La orden de expulsión dictada por el rey fue
comunicada a las diversas comunidades. Los encarggados de estas acciones
levantaron un inventario en cada una de las casas. José de Gálvez, hombre
de corazón tan fiero y crudelísimo como Nuño de Guzmán, que ya es decir,
ejecutó el mandato en el Colegio de México y “no pudo en diversas

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

ocasiones contener las lágrimas”. El encargado de apresar a los padres


de la Profesa, “aturdido”, estuvo “como fuera de sí”.
El marqués de Croix había publicado su Bando: “Hago saber a todos los
habitantes de este Imperio que el Rey nuestro Señor, por gravísimas causas
que reserva en su Real ánimo, se ha dignado mandar " se extrañen de todos
sus dominios... a los religiosos de la Compañía... y que se ocupen todas sus
temporalidades…”. Terminaba con su célebre advertencia: “… deuna vez
para lo venidero deben saber los súbditos de el gran Monarca que ocupa el
trono de España, que nacieron para callar, y obedecer, y no para discurrir, ni
opinar en los altos asuntos del Gobierno”.
Estas líneas produjeron gran enojo en los novohispanos. Todavía no
terminaba el amanecer, y la ciudad de México se encontraba ya “en la
mayor consternación”. Las calles estaban ocupadas por los soldados, las
iglesias permanecían cerradas, las campanas en silencio. La estimación que
los novohispanos profesaban a los jesuitas era profunda, por su trabajo en
los colegios, su predicación, su apostolado en el confesionario, el cuidado
con que atendían el culto en sus iglesias, las obras de beneficencia en favor
de los pobres, los encarcelados, los enfermos.
Los apresados capitalinos permanecieron recluidos en sus casas el 25 y
el 26. Salieron del actual Distrito Federal el 27 de junio. El ejército, con las
espadas desenvainadas, ocupaba el trayecto que recorrían los jesuitas. Pese
a ello, la multitud apenas dejaba espacio para que pasaran los carros que los
conducían. Conforme pasaban los jesuitas, el pueblo los bendecía como a
Padres de los pobres, como maestros de la Doctrina Cristiana, como
predicadores del Evangelio, como ministros e incansables del Sacramento
de la Penitencia, como verdaderos siervos y amigos de Dios”.
En la Villa de Guadalupe las personas “se arrojaban a los coches con
gritos y con lágrimas”, hasta que la comitiva se perdió de vista. La
conmoción experimentada en las diversas ciudades del interior fue análoga,
según refieren diversos testimonios.
En Guadalajara, Zacatecas y Valladolid, los jesuitas fueron apresados
“con extraordinaria severidad”. En San Luis de la Paz, pueblo fundado por
la Compañía, los naturales, al conocer la orden real, “cercaron con furiosos
alaridos todo el Colegio y saltando las tap1as de la, huerta, se entraron
hasta el patio...” para liberar a los padres.

108
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

De Pátzcuaro tuvieron que salir los jesuitas “a media noche y por


caminos excusados”. En Guanajuato “se amot1no el pueblo con tal furor”
que obligó al ejército a retirarse. Los jesuitas mismos calmaron los ánimos
y después se fueron. En San Luis Potosí, la gente impidió la salida de los
desterrados durante el largo lapso de un mes, hasta que llegó el ejército y
trasladó a los padres a Veracruz.

La represión que llevó a cabo José de Gálvez, fue tan cruel y


despiadada, pues su corazón estaba lleno de odio hacia los indígenas.

San San Guanaj Total


Luis de Luis uato
la Paz Potosí
Pasado por las armas 1 1
Pena capital y de horca 3 44 9 56
200 azotes y presidio perpetuo 5 5
Presidio perpetuo 81 25 106
Destierro Perpetuo 1 12 11 24
Presidio por 10 años 69 29 98
200 azotes y destierro 13 13

109
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

San San Guanaju Total


Luis de Luis ato
la Paz Potosí
Destierro por 10 años 5 5
Presidio por 8 años 148 80 228
Presidio por 7 años 1 1
Presidio por 6 años 68 31 99
Trabajo perpetuo 2 2
Doce años en el regimiento de
5 2 7
infantería de la Corte
10 años en la Real Armada 1 1
8 años en el regimiento de infantería
2 4 6
de la Corona
8 años con Dragones 1 1
Trabajo por 8 años 5 9 14
TOTALES 10 450 207 667

110
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Veamos lo que sufrieron unos cuantos de los que dieron a los jesuitas:
Los sublevados en San Luis de la Paz recibieron sentencias terribles:
entre otros Ana María Guatemala, viuda, Julián Martínez Serrano y Vicente
Ferrer Ronjel, fueron ahorcados por decisión de Gálvez. Cortadas sus
cabezas después, fueron expuestas hasta que se pudrieron. Sus casas fueron
derribadas y sembrado el terreno de sal.
El párroco del Valle_de San Francisco, Jesús Julián García Eduardo,
dirigente de la rebelión en esa zona, fue apresado y enviado a España
“enjaulado”. A unos de nuestros hermanos se les cortaron las manos o la
lengua, otros más fueron despedazados, atados a las colas de cuatro
caballos briosos en cada caso.
Algunos novohispanos pertenecientes a la clase acomodada, fueron
desterrados a la Metrópoli: el fiscal Velarde, el canónigo Antonio Lorenzo
López Portillo, el alcalde de la Corte, Diego Fernández de Lamadrid, el
director general del Ramo de Tributos, José Rafael Rodríguez, el ministro
de Tributos, Ignacio Negreiros y Herrera, el superintendente de la Casa de
la Moneda, Pedro Núñez de Villavicencio, el oidor de la Real Audiencia,
Francisco Xavier Gamboa, el decano del Tribunal de Cuentas, Alonso de
Mella y Ulloa, entre otros.
El arresto de los misioneros tuvo lugar en fechas posteriores, a causa de
las distancias.
El último de ellos ocurrió en California, en 1768; en aquella legendaria
tierra, en efecto, conquistada con la sangre de los jesuitas, los cuales eran
acusados, sin embargo, de ocultar allí tesoros más que fabulosos y de tener
una “altivez” tal que, sin duda —decían sus enemigos—,“resistirían con las
armas la orden real de extrañamiento.
No fue así. El ejecutor del mandato avisó al superior que reuniera a los
demás, como lo hizo. “En cuanto a salir ellos la California —dice el
protagonista P. Miguel Barco— poco vieron que sentir, estando ya
prevenidos para esto, si se admitía la renuncia de que ya hemos
hablado…”. Con todo, “lo vivo del dolor que sintieron todos —añade
Barco—, fue el saber, que su religión estaba ya desterrada de todos los
dominios de España.
Los misioneros se reunieron en Loreto. Los mismos jesuitas suplicaron
a los naturales que acataran la decisión oficial.
Ellos no dieron señal alguna de alboroto, y sólo mostraron con

111
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

lágrimas de sentimiento de que se les fueran sus padres, y especialmente


al salir éstos de las misiones, fueron tales sus llantos y gritos que no podía
dejar de enternecerse el corazón más duro”.
Los bienes de los jesuitas fueron confiscados y vendidos —
malbaratados, saqueados— a lo largo de la colonia. Tal fue el destino de
sus 123 haciendas (3% de las 3749 que había en la colonia), los edificios de
colegios y casas (10 seminarios, 22 colegios, 19 escuelas), 11 territorios de
misión. Con estas ventas, el rey obtuvo 10 millones de pesos, al valor de
aquella época. Valían mucho más.
La Provincia Mexicana (“una de las más ilustres de la Compañía”, en
frase de Clavijero), tenía 680 sujetos en 1767.
Por la expulsión, en Veracruz murieron 34. En La Habana fallecieron
19, en la travesía marítima otros 11, y 9 más en el puerto de Santa María.
De junio de 1767 a diciembre de 1769 dejaron de vivir 101 jesuitas.
Quienes sobrevivieron llevaron una vida extremadamente difícil pero,
con todo, muchos de ellos prestar0n invaluables servicios a su país por
medio de diversas actividades, especialmente a través de sus escritos. El 7
de agosto de 1814, día de la restauración de la Provincia, sobrevivían
apenas 26.
Como es sabido, un pequeño grupo de jesuitas no pudo salir de su tierra
en el momento señalado a la expulsión. Reunidos en comunidad, fueron
enviados a su antiguo Colegio de Puebla a fin de que recuperaran la salud y
viajaran posteriormente a Italia. Víctor Rico González publicó los
documentos que atestiguan la suerte de ellos en su libro Documentos sobre
la expulsión de los jesuitas, y ocupación de sus temporalidades en Nueva
España (1772-1783).
El P. Ignacio Calderón —consignó el médico— “se halla habitual y
gravemente enfermo de una postración de fuerzas tan grande que le impide
el uso expedito de todas sus acciones”. Tenía arrebatos y “un afecto
melancólico hipocondríaco habitual”, además de epilepsis, excrecencia
cutánea herpética y marasmo senil, así como dolores en el estómago y
diarreas.
El P. Salvador Bustamante estaba afectado de un asma que lo ponía “en
punto de morir”, marasmo senil, diarrea negra vahídos cardiacos e
insomnio.

112
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El P. Francisco Chávez padecía “afecto hipocondríaco con


descompostura de cabeza y estómago, y después de comer hedor,
aventamientos, desvanecimientos caducos, vahídos, ansias, vascas, vómitos
e insomnio prolongado”.
El P. Juan Manuel Estrada sufría hipocondria, melancolía, escorbuto,
almorranas, insomnio, ansias, enajenamiento, vahídos, cólicos,
convulsiones, reumatismo, dolor en todo el cuerpo, crudezas ácidas y
ardorosas, humores lentos y viscosos, torpeza en todos sus miembros,
calambres dolorosos, diarreas sanguinolentas, humor atrabiliario, escasez
de heces y caprinas a veces, aventamientos, postración de fuerzas,
extenuación de carnes, inclinación a la soledad, hinchazón de encías,
efusiones de sangre, hedor de boca, fiebre lenta y laxitud marasmódica.
El doctor describió también la suerte de otros acompañantes de los
anteriores. Los que faltan aquí estaban por el estilo de los anteriores, o peor
todavía.
El rey Carlos III ordenó a los obispos novohispanos que realizaran un
Concilio Nacional que, además, pidiera al Papa la extinción de los jesuitas.
Ese rey pretendía usar la fuerza que de por sí tiene una asamblea conciliar,
para acabar de debilitar el ánimo del acosado Clemente XVI. Los obispos
de la Nueva España obedecieron —y también callaron— porque estaban
obligados a, cumplir los dictámenes del monarca, en virtud del Patronato
vigente entonces.
Redactaron, desde luego, una carta dirigida al Pontífice pidiendo la
extinción dicha.
Comparando la Carta con el Breve de extinción, puede verse con
facilidad la gran dependencia del Breve. El esquema es el mismo y
parecido al contenido de ambos escritos. Puede afirmarse, por tanto, que el
Breve estuvo basado en la Carta de los obispos novohispanos.
El escrito mexicano consta de 55 páginas. A poco de leerlo, parece
evidente que ni el redactor, ni el copista, ni las letras mismas que quedaron
impresas, son capaces de creer tal conjunto de acusaciones como ahí se
acumulan. El Breve, aunque sigue el mismo desarrollo, es mucho más serio
y crítico.
El documento novohispano consta de 5 partes: 1) historia de las órdenes
suprimidas por diversos papas, 2) principales errores cometidos por los
jesuitas, 3) los más importantes problemas que han causado

113
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

ellos al pontificado, 4) otros de sus muchos defectos, 5) petición de que


la Compañía sea extinguida.
Según la carta, en efecto, 10 órdenes han sido suprimidas por diversos
pontífices. La Compañía, que había sido santa en su origen, se había
corrompido y caído en “relajación incorregible”, pues los jesuitas
comerciaban y ganaban hasta el 170% en sus transacciones, controlaban al
mundo mediante el confesionario y la educación, y defendían tanto el
Probabilismo como la Ciencia Media.
Desde Paulo IV hasta Benedicto XIV —escribieron los obispos— los
jesuitas han causado muchos problemas a los pontífices. Ellos han tomado
las armas para defender sus intereses. Resultan intolerables a todos. No se
pueden reformar. Era entonces el 26 de octubre de 1771. La extinción
vendría casi dos años después.
Fue publicado el Breve clementino el 21 de julio de l773.
Su esquema es como sigue: 1) enumera 10 órdenes extinguidas por los
papas, 2) narra los problemas causados por la Compañía, 3) relata los
enfrentamientos que han tenido con diversos pontífices, 4) añade que, de
todo el mundo, se pide su extinción que, por lo tanto, lleva a cabo.
La misión impuesta por Jesucristo a Clemente XIV, dice él, es mantener
la quietud y tranquilidad de la Iglesia. Dentro de ésta, las órdenes han
desarrollado una útil labor._ Cuando dejan de hacerlo, la Silla Apostólica
puede extinguirlas.
Añade el Papa Clemente que ha estudiado detenidamente el origen,
historia y realidad presente de la Compañía. Según la conclusión que
obtuvo, afirma que “casi desde su origen”, los jesuitas han reñido entre sí y
además contra las demás órdenes religiosas, el clero, las universidades, las
escuelas públicas, los cuerpos literarios y los soberanos. La raíz de estos
cuestionamientos han sido la autoridad del General, las doctrinas
teológicas, los privilegios y exenciones que han c0nseguido.
Han causado muchos problemas al Papado, principalmente a Sixto V, a
Gregorio XIV, Urbano VIII, Clemente IX, X, XII, XIII y Benedicto XIV.
Desde el tiempo de Clemente XIII —continúa el sucesor—, arreciaron
las quejas contra la orden, a grado tal que “nuestros muy amados en Cristo
hijos los Reyes de Francia, de España, de Portugal y de las dos Sicilias”, se
vieron obligados a expulsar de sus dominios a estos individuos.

114
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

A partir de su ascensión al trono pontificio, Clemente XIV indica que ha


recibido súplicas de reyes, obispos y varones insignes, pidiendo la
extinción del cuerpo jesuita.
La “gravedad e importancia” del asunto, sin embargo, requería “mucho
tiempo” de reflexión y oración. Pasado ese tiempo, “asistidos e inspirados”
por el Espíritu Santo y buscando la paz de la Iglesia, Clemente XIV optó
por suprimir a la Compañía. Consideró que ella no era capaz de cumplir su
misión y que mientras existiera, jamás gozaría la Iglesia de paz.
En tal virtud y “con la plenitud de la potestad apostólica añadió el Papa
Clemente, suprimimos, y extinguimos la sobredicha Compañía, abolimos,
anulamos todos y cada uno de sus oficios, ministerios y empleos, casas,
escuelas, colegios, hospicios, granjas y cualesquiera posesiones sitas en
cualquiera provincia o dominio, y que de cualquier modo pertenezcan a
ella. Y por tanto declaramos que quede perpetuamente abolida y
enteramente extinguida.
Clemente XIV dictaminó que su Breve no admitiría apelación alguna.
Tendría, además, efecto inmediato, y aquel que intentare estorbarla
quedaría excomulgado ipso facto.
Clemente XIV estableció que su Breve jamás podría ser revocado sino
que sería, por el contrario, “perpetuamente válido” y no quedaría sujeto a
interpretación alguna. Lo firmó en Santa María la Mayor. Era el quinto año
de su pontificado.
Para Ludovicus Pastor, la campaña llevada a cabo contra Compañía fue
una campaña dirigida contra la Iglesia y el Pontificado. Fue desarrollada
contra la Compañía “casi'exclusivamente porque se la consideraba como el
baluarte que era preciso derribar”, antes de atacar a la Iglesia y al
Pontificado.
El siglo de las luces aborrecía al Papado por tres motivos: por el espíritu
irreligioso del siglo XVIII —el enciclopedismo—, por el regalismo de las
diversas cortes y, en fin, porque consideraba al Papado “rémora para el
progreso material en el comercio e industria”. Los jesuitas eran el baluarte
del Papado sus colegios, por su ciencia contra enciclopedistas, por su
influencia en las altas esferas y por su defensa de los derechos papales. Con
todo, los enemigos de la orden no decían la verdadera razón de su actividad
antijesuita, sino que la velaban con el y pretexto de que la Compañía era
una orden relajada

115
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Alamán consideraba que “los jesuitas se habían hecho recomendables


por la pureza de sus costumbres y por su celo religioso” y que por estos
motivos “su expatriación dejó un gran vacío no sólo en las misiones entre
bárbaros que tenían a su cargo, sino en la instrucción y moral del pueblo...”.

El cuarto Concilio mexicano.

Para presionar al Papa Clemente XIV, a fin de que extinguiera a la


Compañía, el rey Carlos III obligó a los obispos de Nueva España a
efectuar este concilio nacional.
Pretendía el monarca decir al Papa que a las peticiones diversas que le
llegaban solicitando dicha extinción, se unía una de calidad especial que
provenía nada menos que de un concilio. Presidió el arzobispo de México,
Francisco Antonio de Lorenzana. Duró del 13 de enero al 9 de noviembre
de 1771.
Concurrieron a las sesiones el obispo de Oaxaca, Miguel Álvarez; de
Durango, José Díaz Bravo, que fue expulsado del Concilio y enviado a
España, por haberse quejado de la expulsión de los jesuitas, pues suponía la
ruina de las misiones en su diócesis, y que pereció en el mar; de Puebla,
Francisco Fabián y Fuero, enemigo, en cambio, de la Compañía; de
Yucatán Antonio Alcalde. Al prelado de Michoacán, Pedro Sánchez de
Tagle, lo suplió un enviado.
Asistieron los cabildos de las diócesis dichas, el virrey Croix, la Real
Audiencia. El texto del Concilio repitió lo que había dicho el anterior, el
tercer Concilio mexicano. El obispo Fabián pidió que se añadiera la
petición de suprimir a la Compañía. Los asistentes condescendieron.
También solicitaron la beatificación del V. Palafox, que no se logró. Roma
rechazó el texto del Concilio por considerar que exageraba
desmesuradamente los privilegios reales.
Con todo, este concilio se contabiliza después del tercero, de manera
que al siguiente (1896) se le llama el quinto (y último).

116
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La masonería.

Esta especie de hermandad nació en la época moderna, en el Londres


protestante, en 1717. Pretendía mejorar la moral individual de sus
miembros y practicar la filantropía. Tenía como norma el secreto y no
hablar de sus asuntos ante extraños.
El Papa Clemente XII condenó estas sociedades por su carácter oculto y
su tendencia al indiferentismo religioso que menoscababa la unidad de la
Iglesia católica, en 1738. En 1751, Benedicto XIV repitió la condena.
La masonería se divulgó en los países protestantes principalmente, pero
en algún grado llegó a España y de allí a MéxiCo. La introdujo en 1782 el
francés Pedro Burdales, castigado con el destierro por la Inquisición.
Con el segundo conde de Revillagigedo arribaron varios franceses de
diversas profesiones que se reunían periódicamente desde 1791. Juan
Laussel, uno de ellos, cocinero de Revillagigedo, fue sentenciado por la
Inquisición. A principios del siglo XIX funcionó otra logia en la hoy calle
de Bolívar de la ciudad de México.
Dejemos aquí el tema, para tratar posteriormente el desarrollo de esta
institución, sus miras y posición ante la Iglesia y el clero.

El arte religioso.

Desde fines del siglo XVIII, terminó la producción del arte barroco en
su fase o etapa churrigueresca. Dio paso al denominado neoclásico,
llamado así porque trataba de imitar el de la antigíiedad griega.
El neoclásico bien logrado es imponente. Cierto es que quitó todos los
adornos que había usado el barroco: ángeles, flores, frutas, animalitos,
santos, columnas salomónicas o pilastras. Es una manifestación artística
majestuosamente sobria, severa, monumental. Invita al silencio sacro, a la
oración.
Sobresale el artista y arquitecto novohispano Francisco Tresguerras,
nacido en Celaya, Guanajuato, autodidacta. Además de varias pinturas, nos
dejó el templo del Carmen de su ciudad, Celaya, máxima expresión del
neoclásico sobre todo por la cúpula elevada y en forma ovoide. Cuando
estalló la insurgencia de 1810, militó en las filas insurgentes.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Aunque murió en el siglo XIX buena parte de su obra pertenece al siglo


XVIII.
El español Manuel Tolsá (+l816) llegó a México en 1791.
Terminó la construcción de la catedral de la capital, a la que le faltaba su
cúpula. Esculpió la estatua ecuestre de Carlos IV llamada comúnmente “El
caballito”. A él se debe el palacio de la Escuela de Minería, tan elegante. La
estatua ecuestre compite con las mejores del mundo y aun las supera.
Miguel Cabrera (+l768) pintó gran cantidad de cuadros religiosos. Su
mayor obra es un retrato de sor Juana Inés de la Cruz. Pintó en las
catedrales de México y Puebla. También nos dejó cuadros de la vida de san
Antonio—, santa Clara y santa Prisca (en Taxco).
Como vimos, es famoso por el estudio que hizo en 1756 de la Virgen de
Guadalupe en el ayate original, al que llamó Maravilla Americana y
conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas de el
Arte de la Pintura.

Obras importantes.

El conde de Regla, Pedro Romero de Terreros, fundó en 1770 el Monte


de Piedad, para ayuda de los pobres, institución que subsiste hasta nuestros
días. El P. José Perz Cálama, canónigo de la catedral de Michoacán,
renovador de la enseñanza, convocó a un concurso cuyo ganador sería
quien escribiera el mejor ensayo teológico. Lo obtuvo el P. Miguel Hidalgo
Con su trabajo Disertación sobre el verdadero método de estudiar teología
escolástica, 1784.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Segunda Parte
La Independencia
de México

119
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Retablo de la Independencia (detalle), Juan O’Gorman, fresco sobre aparejo, 1960-1961.


Museo Nacional de Historia, Conaculta- INAH .

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capitulo IV
La Iglesia y la Independencia.
Situacion critica.

Al comenzar el siglo XIX, la situación de Nueva España era


efectivamente crítica. Hacía 300 años que sus riquezas eran saqueadas
sistemáticamente por España. En apariencia la Colonia funcionaba
normalmente. En realidad no era así.

La economia.

El comercio interior y exterior estaba en manos de los pocos españoles


que había, al igual que la minería. La de Zacatecas por ejemplo, pagaba
casi dos millones de pesos anuales a la Corona.
La industria española estaba protegida. La Corona monopolizaba
diversos ramos (tabaco, metales…) y prohibía que en la Nueva España se
fabricaran muchos productos a fin de tener que importarlos forzosamente
de la Metrópoli (seda, jabón...).
El tabaco, por ejemplo, producía de 3 a 4 millones de pesos anuales a la
Corona.
El mismo criterio proteccionista de los intereses reales fue seguido en el
ramo de la agricultura (prohibición de plantar olivos, Viñas...).
El conjunto de impuestos que cobraba España anualmente era enorme,
pues pasaba de 21 millones de pesos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las consecuencias sociales.

En 1810 la tierra de Hidalgo estaba habitada por 6 millones 122 mil


personas. Las nacidas en España eran las privilegiadas económica, social y
políticamente.
No pocos criollos sentían que ellos formaban una clase despojada. El
pueblo pobre apenas comía. Eran peones. No tenían conciencia de su
opresión.
El barón de Humboldt escribía a principios de siglo: “Megico (sic) es el
país de la desigualdad”.El obispo Abad y Queipo consignaba: los pocos
españoles que hay “tienen casi toda la propiedad y riqueza del reyno”. Los
indígenas y castas “se hallan en el mayor abatimiento” y degradación”. Los
Virreyes estaban sentados encima de un polvorín.
Habían ocurrido pequeñas sublevaciones como la de Mariano en Nueva
Galicia, el Manifiesto de José Antonio Rojas a favor de la Constitución de
Estados Unidos, la “Conspiración de los machetes” en la que Pedro Portilla
pretendía matar a los españoles y convocar a un congreso.
En 1804, Carlos IV mandó que le remitieran en calidad de préstamo,
que nunca pagó, los capitales de las Fundaciones Piadosas que le
proporcionaron diez y medio millones de pesos, pero la medida causó un
malestar generalizado en Nueva España.
La clase pensante de la colonia sabía que Montesquieu pedía que el
poder se dividiera para su ejercicio en tres personas, y que Rousseau
proponía la igualdad ciudadana de todos los nacidos en un país.
Recordaba con disgusto la expulsión de los jesuitas. Observaba con
beneplácito el régimen democrático instalado en los Estados Unidos desde
su independencia en 1783. Conocía los derechos humanos publicados por
la Revolución Francesa (aunque reprobaba sus excesos en materia de
religión).
Las cosas se precipitaron en 1808, Napoleón I invadió España. Hizo que
renunciaran Carlos IV y su hijo Fernando VII. Nombró rey a su hermano
José. España se levantó en armas. Para gobernar España mientras liberaban
a Fernando VII, se organizaron Juntas que después se unieron en una
Regencia. Pidieron ayuda económica a Nueva España.
Los españoles estuvieron de acuerdo en cooperar. Los criollos dijeron
que a falta de rey, la soberanía recaía en el pueblo.

122
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El inquisidor Prado y Ovejero condenó esta proposición como herética.


Los criollos fray Melchor de Talamantes, Primo de Verdad, Azcárate,
Cristo, Jacobo Villaurrutia, etcétera, sufrieron atropellos y cárceles por
expresar su pensamiento independiente.
El virrey Iturrigaray consideró la conveniencia de independizar Nueva
España y autonombrarse rey. Fue depuesto por los españoles sublevados al
mando del hacendado Gabriel del Yermo. En su lugar quedó como virrey el
arzobispo de México Francisco Lizana y Beaumont.
El grupo español consideró que había ganado la batalla.
La paz de los sepulcros reinó en la Nueva España hasta 1810. El 30 de
mayo de ese año, el inteligente obispo de Michoacán (electo, no
consagrado) se daba cuenta de la inminencia del grito de independencia.
Pedía a la Regencia que se reforzara el ejército hasta 30 mil hombres bien
armados y disciplinados, y se nombrara un “virrey militar” (como lo sería
Calleja) que trajera cañones y metralla.
Don Miguel Hidalgo y los militares Ignacio Allende e Ignacio Aldama
dieron inicio al movimiento de independencia la noche del 15 de
septiembre de 1810. Tomaron San Miguel (Allende), Celaya, Salamanca,
Guanajuato, Valladolid (Morelia) y llegaron a los límites de la ciudad
capital del reino. En vez de apoderarse de ella, Hidalgo ordenó la retirada
hacia Guadalajara.
En el camino fue derrotado por Félix María Calleja en Aculco. Muchos
siguieron el llamado y se sublevaron también: Morelos, los Villagrán, José
María Mercado, los hermanos José María, Ignacio y Francisco López
Rayón, los padres Sixto Berdusco o Verduzco, José María Cos, Mariano
Matamoros otros.
En Guadalajara, Hidalgo abolió la esclavitud y suprimió el tributo que
pagaban los indígenas.
Calleja fue a Guadalajara y derrotó y dispersó al ejército de Hidalgo en
la batalla del Puente de Calderón. Los jefes insurgentes huyeron hacia el
norte, Hidalgo y acompañantes fueron presos cerca de Monclova, Coahuila.
El fue enviado a Chihuahua y fusilado el 30 de julio de 1811.
Las autoridades virreinales hicieron antes un simulacro de degradación
sacerdotal de Hidalgo. Tal acto fue notoriamente inválido, pues la
degradación debería ser efectuada necesariamente por un obispo y a
Hidalgo se la hizo el canónigo Francisco Fernández Valentín.

123
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Muerto Hidalgo, trató de coordinar el movimiento independiente el Lic.


Ignacio López Rayón, sin mucho éxito militar.
José María Morelos conquistó el sur, como le había pedido su maestro
Hidalgo, en 1812 y 1813. Reunió el Congreso de Anáhuac y publicó la
Constitución de Apatzingán, demostrando que su movimiento no era un
motín desordenado sino que estaba contribuyendo a la nación
independiente, libre y soberana.
Morelos dominó los actuales estados de México, partes de Puebla y
Veracruz, Oaxaca y territorios sureños, Michoacán, Guerrero y Morelos.
Derrotado en Valladolid el 23 de diciembre de 1813, y tras de estar
huyendo, protegiendo al Congreso, fue apresado y fusilado el 22 de
diciembre de 1815.
El movimiento insurgente se vino abajo. Quedaron pequeñas partidas
más bien aisladas y sin coordinación, como las de Vicente Guerrero,
Guadalupe Victoria, los hermanos López Rayón, Pedro Moreno, Manuel
Mier y Terán, los Villagrán y Osorno. Calleja los fue derrotando o con las
armas o con la gracia del indulto.
Francisco Xavier Mina, español liberal, desembarcó en Tamaulipas en
1817, para ayudar a lograr la independencia.
Calculó mal. El pueblo no secundó sus acciones bélicas. Fue derrotado y
fusilado cerca de Guanajuato el 17 de octubre de 1817. España podía
gloriarse de haber exterminado el movimiento que inició Hidalgo.

El clero armado

El clero dividió sus opiniones ante la insurgencia. He aquí el número del


clero armado en esa época.
Cantidad Insurgentes Realistas Total
Curatos 1,072 2.4% 1.3% 3.9%

Clérigos 4,229 2.1% 0.5% 2.6%


Frailes 3,112 1% 0.5% 1.5%
7,341 1.7% 0.4% 2%

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Insurgentes Trigarantes Realistas Total


Clero Secular
Canónigos 1 1
Curas 26 1 15 42
Vicarios 10 1 10
Presbíteros 18 1 1 19
Diáconos 2 2
Subdiáconos 4 1 5
Minoristas 1 1
Clérigos 29 1 5 34
Total 91 1 22 114

Clero Regular
Agustinos 1 1 2
Carmelitas 1 1 2
Dominicos 4 3 7
Franciscanos 11 11
Hipólitos 1 1
Juaninos 6 6
Mercedarios 1 1
No especificados 12 5 17
Total 37 10 47
Gran Total 128 1 32 161

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los obispos y la insurgencia

Todos los obispos de entonces se declararon enemigos de la


Independéncia, pues habían jurado ser fieles al rey.
Tres excomulgaron a los insurgentes. El primero lo hizo inmediatamente
que supo la sublevación de Hidalgo. Fue el Obispo electo de Michoacán,
don Manuel Abad y Queipo, el 24 de septiembre de 1810. Declaró a
Hidalgo y seguidores (en ese momento más de cien mil) sacrílegos,
perjuros y herejes.
Siguióle el arzobispo de México, el ex virrey Francisco Lizana y
Beaumont, también el 24 de septiembre. Le dijo a Hidalgo que era ministro
de Satanás, precursor del anticristo, y que el movimiento insurgente era
anticatólico, extravagante, ridículo y contrario a la Biblia.
El obispo de Guadalajara Juan Ruiz de Cabañas Crespo, el 24 de
octubre de 1810 excomulgó a todos los insurgentes. Los llamó protervos.
La inquisición no se quedó atrás. Arremetió contra don Miguel Hidalgo
el 13 de octubre de 1810. Le dijo que él afirmaba que un papa estaba en el
infierno, que negaba la existencia del infierno (sic), que no aceptaba las
Sagradas Escrituras y que era luterano.
Contestó Hidalgo que si decía que un papa estaba en el infierno, ¿cómo
iba a negar la existencia de éste?; que si no aceptaba la Biblia, ¿cómo era
seguidor de Lutero que basaba su doctrina en la Biblia? Aseveró que del
mismo modo eran todas las acusaciones. Por iniciar la independencia era
tildado de hereje. Y añadía: “¿creéis acaso que no puede ser verdadero
católico el que no esté sujeto al déspota español?”. Juró ante sus
conciudadanos que lo más sagrado para él era la religión católica, que
jamás se apartaría un ápice de ella, que siempre había estado convencido de
la infalibilidad de sus dogmas y que estaba pronto a derramar su sangre por
cada uno de ellos.
Morelos no salió mejor librado del juicio inquisitorial. El 24 de
noviembre de 1815 lo acusó de haberse pasado al gremio “feo? impuro y
abominable de los herejes”, y por tanto declaró ¿era hereje formal, apóstata,
ateísta, materialista, deísta, libertino, sedicioso, enemigo implacable del
cristianismo, hipócrita, astuto, traidor al rey, lascivo, contumaz (y 26
acusaciones más).

126
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La lucha ideológica entre el clero insurgente y el realista era muy fuerte.


El padre Cos atacó al obispo Abad y Queipo mediante unos teoremas que
recuerdan el método de Baruch Spinoza en su libro Etica demostrada según
el orden geométrico.
Escribió en efecto:
1. Abad y Queipo no puede ser obispo porque es hereje, ilegítimo de
nacimiento e inmoral en su conducta.
2. Si acaso pudiera ser obispo, debería ser depuesto porque ataca a los
insurgentes; en vez de pastor es lobo rapaz y predica máximas opuestas a la
religión católica.

3. Está excomulgado porque es transgresor de la inmunidad eclesiástica,


trastorna el culto y predica que los insurgentes no conseguirán la vida
eterna.

El pensamiento insurgente.

Los insurgentes manifestaron en sus escritos su pensamiento teológico,


social, político. Hacían la comparación del que así como Egipto oprimía a
Israel, España hacia lo mismo con Nueva España.
Los novohispanos habían clamado a Dios pidiendo su liberación. Dios
actuó a favor de ellos. Envió a los insurgentes para que sacudiera a los
novohispanos del yugo que los esclavizaba. Dios cuidaba del movimiento
insurgente, con el auxilio de la Virgen de Guadalupe, su amable protectora.
La independencia era querida por Dios y por la Virgen. Dios había hecho
libres a los pueblos. La tiranía los había esclavizado.
Por lo tanto la independencia era una obra acorde a los planes de Dios y
querida por El. Procurarla era un acto moralmente justificado. La virtud de
la justicia lo exigía.
Morelos decía: “Esto que usted llama Revolución es para mí y será a los
ojos de Dios, de los ángeles y de los hombres ejercicio de virtud”. Liberar
al pueblo y procurar el bien común proporcionaba a Dios la honra y gloria
que todo ser humano estaba obligado a proporcionarle.
Los insurgentes tenían derecho a la revolución armada. No les había
quedado más opción, ante la tiranía española, que repeler la fuerza

127
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

con la fuerza”. Su causa era justa. Tenían el derecho de hacer una


guerra defensiva de sus derechos conculcados. Como el injusto agresor se
había negado sistemáticamente a entender razones, fue necesario
acometerlo con la fuerza de la razón unida a la razón de la fuerza.
En la sociedad que deseaban los insurgentes buscarían el progreso de la
nación, la justicia para todos, el empleo para los mexicanos y la justicia
agraria. Su pensamiento político postulaba la independencia, la religión
católica como la única tolerable, la soberanía popular, la igualdad
ciudadana, el respeto a todos los derechos humanos y la división de los
poderes en el gobierno.
El Acta de Independencia del 6 de noviembre de 1813 establecía que
celebraría “Concordatos con el Sumo Pontífice” y que no reconocía “otra
religión que la católica”, ni permitía ni toleraba el uso público ni secreto de
otra alguna.
La Constitución de Apatzingán estableció también que la religión
católica era la única que se debía profesar.
Los nobles sentimientos de la nación, de don José María Morelos, el 14
de septiembre de 1813, dicen: que México es independiente, que la religión
católica es la única tolerada, que la soberanía dimana del pueblo, que los
poderes se dividen en legislativo, ejecutivo y judicial, que se aumente el
jornal del pobre, que la esclavitud se proscriba para siempre, que todos los
ciudadanos son iguales, que se respete la propiedad, que se celebre el 12 de
diciembre y se solemnice el 16 de septiembre en honor del gran héroe, el
señor don Miguel Hidalgo.
La revolución de independencia fracasó, como acabamos de leer, pese a
tan justas aspiraciones y tan nobles ideales. Excepto al principio, no contó
con apoyo popular, en parte por los excesos ,que se efectuaron en la guerra,
en parte por las amenazas de la Iglesia. Muchos novohispanos no se
atrevieron a romper con el rey Fernando VII que, por otro lado, era una
persona de muy poca valía.
El ejército realista fue más poderoso que el insurgente (excepto en el
caso de Morelos). Por ejemplo, cuando apresaron a éste, el ejército realista
contaba con treinta mil soldados; el de Morelos con mil, pese a estar
situado en su propia tierra.
México quedó exhausto tras 10 años de guerra. La economía estaba en
quiebra total. La producción era nula. El clero insurgente sostuvo

128
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

la revolución, según confiesa don Lucas Alamán, porque fue quien


proporcionó los jefes de ella.

La consumación de la Independencia.

Nueva España siguió cargando el pesado yugo que le imponía Fernando


VII y la oligarquía, puesto que no pudo lograr su independencia. Esta iba a
venir por otro lado.
En 1820 el coronel Rafael Riego obligó a Fernando VII a restablecer la
Constitución proclamada en Cádiz en 1812, para que reinara sujeto a ella y
no de manera absoluta como lo hacía.
Esta revolución de Riego traía consigo medidas contra los privilegios
del clero, que no fueron bien vistas por los españoles y criollos católicos de
Nueva España. Encabezaba la oposición el canónigo oratoriano Matías de
Monteagudo. Agustín de Iturbide asistió a las juntas que se celebraron en la
Profesa para decidir el camino a seguir.
El alto clero, los españoles y criollos mineros y latifundistas, con
Iturbide a la cabeza, proclamaron el Plan de Iguala o el de las Tres
Garantías: Religión católica, unión de los grupos sociales e independencia
con monarquía constitucional de un rey proveniente de alguna casa reinante
en Europa.
Iturbide ganó para su causa a los exjefes insurgentes, sus antiguos
enemigos, por ejemplo Guerrero, Victoria, Bravo.
Negoció con el virrey que llegaba, Juan de O”Donojú, y firmó el
Tratado de Córdoba que aceptaba el Plan de Iguala, el 24 de agosto de
1821.
El ejército trigarante ocupó la ciudad de México el 27 de septiembre
siguiente.

Bandera del Ejército Trigarante

129
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Entrada del Ejército Trigarante.

130
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Tercera Parte
México Independiente

131
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Acta de independencia del Imperio Mexicano.

132
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capitulo V
México Independiente de 1821 a 1854
La situacion de 1821 a 1854

México se sintió feliz cuando supo que la independencia había sido


declarada, pero no se daba cuenta que daba inicio una época de pobreza y
de inestabilidad política. El desplome económico era total, tanto como la
desorganización social.
Esta era la herencia que dejaba España tras trescientos años de tiranía,
opresión y saqueo de nuestras riquezas. Si bien el pueblo casi no podía
comer, nuestra plata inundaba la antigua metrópoli.
El 28 de septiembre se nombró una junta de Gobierno compuesta por 38
aristócratas. El Congreso debía señalar que régimen político
estableceríamos. Se reunió el 24 de febrero de 1822. Eligió a Iturbide como
emperador en mayo de 1822. Este disolvió el Congreso en octubre porque
no podía sujetarlo como era su intención.

La primera Constitución

Los enemigos de Iturbide eran numerosos: con los insurgentes había


sido excesiva e inútilmente cruel. Los republicanos, federalistas o
centralistas, no aceptaban su nombramiento de emperador. Iturbide salió
del país en 1823 tras unas sublevaciones que no pudo vencer. Volvió en
1824 y fue fusilado.
Era necesario constituir a México políticamente, escogiendo el régimen
que fuera apto, y también tomar las medidas necesarias para rehacer la
economía.

133
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Congreso publicó la Constitución de 1824. En él guiaron las acciones


los padres Miguel Ramos Arizpe, que era republicano federalista, y fray
Servando Teresa de Mier, que era republicano centralista.
Algunos grupos querían el retorno de la monarquía.
La Constitución hizo una república federal al modo estadounidense con
división de poderes, mantuvo a la religión católica como única posible, y
prohibió el ejercicio de cualquier otra.
Guadalupe Victoria gobernó al país de 1824 a 1829. Fue el único
presidente que completó su periodo en esta época. De 1821 a 1857, o sea
durante 36 años, sólo un presidente gobernó cuatro años, ninguno más de
tres, seis pasaron de dos, y treinta y nueve no llegaron al año: cuarenta y
seis presidentes en 37 años, lo que da un promedio de ocho meses cada
uno.
En el conjunto de nuestra historia tres son los presidentes que más se
han reelegido: Porfirio Díaz durante 31 años, Benito Juárez durante 12 y
Antonio López de Santa Anna durante 7.
En el periodo de 1821 a 1857 México ensayó 12 regímenes políticos
diferentes: una Junta, una Regencia, un Imperio, un Poder Ejecutivo, dos
Repúblicas Federales, un Triunvirato, tres Repúblicas Centrales, un
Ejecutivo Provisional y un Régimen Provisional.

La cuestión religiosa.

Realizada la independencia, era necesario estudiar los dificilísimos


problemas del Patronato, de lós bienes de la Iglesia y de las relaciones de
ésta con el Estado.

El Patronato.

La solución que reclamaba el asunto religioso, complicaba el problema


de la construcción nacional. Los liberales y los conservadores, pese a sus
cada vez más irreductibles diferencias, convenían en el mismo propósito de
heredar la institución del Patronato. Ninguno esbozó una teoría de relación
independiente entre los dos poderes.
La experiencia colonial indicaba que para el Estado era conveniente
controlar las actividades eclesiásticas. No puede esperarse de los mexicanos
recién liberados una concepción sin antecedente conocido, ni sería justo

134
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

reclamarles que, de haber tenido tan lúcida penetración, se hubieran


arriesgado a las consecuencias desconocidas de tan revolucionaria medida.
El asunto fue atendido en 1822 por el artículo 3º de la Reglamentación
Imperial, que declaró la actualidad del Patronato. “El Gobierno como
protector de la religión la sostiene y sostendrá contra sus enemigos.
Reconoce por consiguiente la autoridad de la santa Iglesia, su disciplina y
disposiciones conciliares, sin perjuicio de las prerrogativas propias de la
potestad suprema del Estado”.
La Constitución de 1824, en el artículo 50, fracción XII, encargó al
Congreso “arreglar el ejercicio del Patronato en toda la federación”.
Mientras, continuaba el documento, el presidente de la República seguiría
detentando el privilegio del Pase.
Iturbide y Sucesores, como es natural, quisieron heredar el uso del
Patronato. La Iglesia contestó que este privilegio había sido otorgado por
los papas a los reyes en concreto, y que, desaparecidos éstos, desaparecía el
Patronato. La discusión duró varios años y en la práctica resultó lo que
decía la Iglesia. El Patronato no fue renovado.

La masonería y los partidos.

Esta institución cuyos orígenes hemos estudiado antes, cobró un poderío


extraordinario desde mediados del siglo XIX.
En 1821 el depuesto virrey O'Donojú ayudó al grupo existente entonces.
Fueron enemigos de Iturbide, a quien ayudaron a derrocar.
Los masones se dividieron en dos grupos: los radicales que postulaban
la república federal y, comandados por el P. José María Alpuche, fueron
apoyados y Orientados por el primer embajador yanqui, Joel R. Poinsett. se
llamaron los “yorkinos” porque se afiliaron a la logia de Nueva York.
Pertenecía a este rito el P. Miguel Ramos Arizpe, don Ignacio Esteva, don
Vicente Guerrero. Pronto se había extendido a través de más de 100 logias
filiales. A los escoceses, la otra división, los orientaba don Nicolás Bravo.

En 1828 el Senado disolvió las logias porque atentaban contra la paz y


la seguridad nacional. El Papa León XII prohibió que los católicos
pertenecieran a la masonería con su Bula Quo Graviora del 13 de mayo

135
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

de 1826. Pese al decreto del Senado, los masones siguieron trabajando.


De los escoceses saldría el Partido Conservador; de los yorquinos, el
Partido Liberal que a mediados de siglo se hace muy anticlerical, y aun
anticatólico.

Fin del episcopado mexicano y su restauración.

En 1821 estaban vacantes las sedes de Michoacán, Linares y Chiapas.


En 1822 el arzobispo español de México se fue a su tierra disgustado
porque se había consumado la independencia.
De 1824 a 1829 quedaron acéfalos los obispados de Guadalajara,
Durango, Sonora, Yucatán, Oaxaca (abandonada) y Puebla.
Fernando VII, siguiendo su política absolutista, impedía que la Santa
Sede fuera nombrando los obispos que estaban faltando.
Fueron muy serios los problemas ocasionados por el hecho de que
México recién independizado quedara sin obispos, faltó la dirección en las
diócesis, no hubo ordenaciones sacerdotales ni confirmaciones ni
consagración de óleos, etcétera.
Por fin, en 1831 el Papa Gregorio XVI nombró seis obispos: para
Puebla a monseñor Francisco Vázquez; para Michoacán a monseñor Juan
Cayetano Portugal; para Guadalajara a monseñor Miguel Gordoa; para
Durango a monseñor Luis García y para Linares a monseñor José de Jesús
Beiaunzarán.
Faltaron los de México, Oaxaca, Yucatán y Sonora.
Apenas estaban reorganizando sus diócesis cuando en 1833 los obispos
fueron expulsados de ellas o perseguidos por el entonces vicepresidente
Gómez Farías, como veremos en seguida.

Algunos acontecimientos importantes.

En 1816 el Papa Pío VII pidió al pueblo novohispano que no hiciera su


independencia de España, mediante el documento llamado Etsi longuissimo
(aunque hace muchísimo).
León XII repitió la petición todavía en 1825 mediante su escrito llamado
Etsi Iam Diu (aunque ya hace mucho tiempo) el 24 de septiembre de 1824.
Estos documentos se difundieron poco.

136
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1827, con motivo de la expulsión general de españoles que decretó el


presidente Vicente Guerrero, tuvieron que irse también los religiosos y
sacerdotes españoles. Las misiones que atendían los franciscanos y
dominicos en el norte recibieron un golpe mortal.
En 1829 el español Barradas pretendió reconquistar México para la
corona española; pero fue fácilmente derrotado por Antonio López de
SantaAnna.
En 1833 éste se había apoderado del poder, pero como era su costumbre
dejaba su ejercicio al vicepresidente en turno que en este caso era don
Valentín Gómez Farías.
Este, junto con el exsacerdote José María Luis Mora dictaron varias
leyes persecutorias contra la Iglesia. Trataban de minar el poder e
influencia dela Iglesia y constituir una nación laica, independiente de toda
ingerencia religiosa.
Confiscaron el dinero que pertenecía al Fondo Piadoso de California y
al Fondo Piadoso de Filipinas. Clausuraron la Universidad Pontificia
alegando que enseñaba cuestiones inútiles y diciendo que se harían nuevos
centros de estudio, cuyos programas enseñarían las ciencias modernas.
Determinaron que finalizara el monopolio educativo del clero. Quitaron
la coacción civil que había entonces para que los fieles pagaran el diezmo y
para que los religiosos cumplieran sus votos. Terminaron con el fuero
eclesiástico o privilegio por el cual si algún clérigo cometía un delito era
juzgado por la autoridad eclesiástica. Dictaron la libertad de imprenta sin
censura eclesiástica.
Nombraron párrocos para los curatos vacantes. Al no aceptar esos
nombramientos ilícitos, fue desterrado el obispo Belaunzarán, de Linares;
salieron de sus diócesis el de Durango, monseñor Zubiría y el de Chiapas,
monseñor García. Se ocultaron el de Puebla, monseñor Vázquez y el de
Michoacán monseñor Portugal.
Los reformadores quisieron repartir las tierras dela Iglesia y extinguir
todas las órdenes religiosas. Don Valentín Gómez Farías introdujo en la
concepción y ejercicio del Patronato una diferencia cualitativa, no gradual.
No se pedía ya al Papa que concediera al gobierno el privilegio de
intervenir en lo eclesiástico. El mismo gobierno se lo otorgó a sí mismo.
Permaneció en don Valentín la idea de intervenir en las cuestiones internas
de la Iglesia.

137
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Modifica, y ello fue importante, el origen legalizador de tal actitud.


El primer conato de actuación laica, preparado ideológicamente por el
Dr. Mora, era radical: sepultar al partido del retroceso, como él lo llamaba,
e instaurar la era de progreso.
No le pareció conveniente recabar ninguna autorización romana para
efectuar estas medidas en el territorio mexicano.
Concebía al gobierno-como autónomo y, al mismo tiempo, autodotado
de capacidad para intervenir en los asuntos de la Iglesia. Tal era el
Patronato laico, puesto en acción breve tiempo y al que habrá de resucitar
el presidente Juárez.
Dos circulares ilustrativas dirigidas al clero publicó el vicepresidente:
por un lado, le recordó que no podía predicar de tópicos políticos, conforme
rezaba una antigua prohibición de las Leyes Indias. Por otro lado esbozó la
actitud que, ante el nuevo Patronato, debería mantener el clero nacional y
que era la de someterse al gobierno.
Tales preceptos no eran extraños al Patronato español.
Hubo varios pronunciamientos armados en contra de estas
disposiciones. Santa Anna tomó las riendas del poder y quitó esas leyes con
gran disgusto de Mora, quien era de un genio muy malhumorado.

Las leyes conservadoras de 1836.

La tercera ley, artículo 53, facultó a los senadores para que otorgaran o
retuvieran el pase de los decretos conciliares o pontificios “que contengan
disposiciones generales o trascendentales de la Nación”. La cuarta ley
confirió otro tanto al presidente, en el artículo 17, fracción XXIV. Los
conservadores utilizaron sutilmente las palabras Patronato y Concordato.
La tercera en su artículo 44, fracción VIII, ordenó que el Congreso
celebrara “concordatos con la Silla Apostólica”. La cuarta añadió que el
presidente, previo el concordato con la Silla, y según lo que en él se
disponga”, ejercía el privilegio real de presentación “para todos los
obispados, dignidades y beneficios eclesiásticos, que sean del patronato de
la nación...” (Art. 17, fracc. XXV). Los conservadores no aclararon la
diferencia entre las dos palabras, pero cuidaron que precediera al Patronato
un subjuntivo titubeante. La misma ley cuarta, en el artículo17, fracción
XIX, atribuía al presidente la potestad de “celebrar concordatos”.

138
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En este caso no mencionaba la palabra Patronato. Parece, pues, que la


intención conservadora era recibir los derechos antiguos “previos al
concordato” y según lo que en él se dispusiere”, diferencia grande respecto
a don Valentín.
Otros “artículos muestran cómo concebían el ejercicio del Patronato. La
primera ley, artículo 11, fracción VI, privó de sus derechos de ciudadanos a
todos los religiosos. La tercera, artículo 7, separó acertadamente las
funciones de la jerarquía y los gobernantes civiles, inhabilitando a los
arzobispos, obispos, gobernante de mitras, provisores y vicarios
generales…”, para ocupar los puestos de diputados. Protegía las
propiedades eclesiásticas la tercera ley, artículo 45, fracción II prohibía se
privara de “su propiedad directa ni indirectamente a nadie, sea individuo,
sea corporación eclesiástica o secular.

La época de Santa Anna

En 1836 perdimos Texas a causa de la guerra que nos hicieron los


estadounidenses—. En 1839, nos invadió Francia y nos derrotó en la
llamada Guerra de los Pasteles efectuada para cobrar la deuda que México
tenía con Francia.
En 1840, fue establecida la diócesis de California, que entonces
pertenecía a México. En 1848, pasó a ser diócesis estadounidense.
El Congreso Constituyente de 1842 a partir del pronunciamiento militar
llamado Bases de Tacubaya publicó su Constitución federalista. Permitió el
ejercicio privado de otras religiones, la enseñanza libre, la libertad de
escribir (o libertad de imprenta) excepto para atacar el dogma o la moral
católica.
Dada la ya connatural inestabilidad política que padecíamos, se
registraron sublevaciones a lo largo y ancho de México.
El Congreso publicó un Manifiesto y se disolvió. Santa Anna se apoderó
de las rentas del antiguo colegio clerical de Todos Santos, recibió ayuda
económica de los obispos y de las órdenesa religiosas para que pudiera
subsistir el gobierno.
En 1843, el mismo dictador aprobó oficialmente el regreso de los
jesuitas.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El bienio 1846-1848 fue desastroso para México. Estados Unidos nos


hizo una guerra que nos costó 2,263,866 km2, y se quedó con los estados
de California (y su diócesis), Nuevo México, Arizona, Utah, Nevada, la
mitad de Colorado, parte de Kansas, Oklahoma y Wyoming.
Los estadounidenses penetraron por Nuevo México y California. El
general Zacarías Taylor conquistó Saltillo y el noreste., El general Winfield
Scott atacó por Veracruz. El 14 de septiembre de 1848 los estadounidenses
se apoderaron de la capital. El 2 de febrero de 1848 se firmó el Tratado de
Guadalupe por el cual pusieron su bandera en los estados mexicanos. La
religión de los católicos mexicanos que estaban en los estados conquistados
fue respetada.
Durante la guerra que perpetraron contra nosotros los norteamericanos,
Gómez Farías estuvo como presidente un tiempo, del 26 de diciembre de
1846 al 21 de marzo de 1847.
Dictó dos leyes contra la Iglesia como había hecho en 1833, el 11 de
enero y el 4 de febrero de 1847, en que mandaba se ocuparan los bienes de
la Iglesia para proporcionar recursos al gobierno contra la invasión
americana por la suma de 15 millones de pesos.
Los jóvenes llamados “Polkos” se levantaron en armas contra Gómez
Farías el 26 de enero. Pedían la derogación de las leyes y el retorno de
Santa Anna como, en efecto, se realizó.
Santa Anna se había convertido en un tirano insoportable que, sin
embargo, era apoyado por liberales y conservadores, a quienes parecía el
gobernante necesario.
Subió al poder por última vez en el año de 1853 y exageró como nunca
su gobierno absolutista.
Don Mariano Otero en su ensayo sobre el verdadero estado de la
cuestión social y política que se agita en la República mexicana, el muy
lúcido don Mariano Otero, comprendió bien la situación en que se
encontraba México.
El destino de nuestro país era negro por la profunda división que lo
agobiaba. México era el último de los pueblos.
Cuantas guerras le habían hecho, las había perdido; Su deuda externa
era creciente. Las fronteras estaban desoladas. De

140
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

México había salido el 90% del oro que circulaba en el mundo, pero el
país se debatía en la miseria y en la bancarrota. La agricultura apenas
producía para el autoconsumo nacional. Casi no había industria textil ni
manufacturas y apenas se exportaba. La producción minera, otrora tan
importante, era bajísima.
El clero era el más rico propietario del país, pero invertía correctamente
su capital en promover la educación superior y primaria, las obras de
beneficencia y el socorro de los pobres. "No había armonía de clases",
concluía el sabio observador. La moral del pueblo era bajísima. México era
un edificio sin base.
Proponía tres soluciones: traer más inversiones, repartir las grandes
propiedades territoriales que estuvieran sin trabajar y, en fin, rescatar el
territorio que los Estados Unidos nos habían robado. Don Mariano Otero no
era pesimista sino realista y agudísimo observador. Muchos mexicanos
contemplaban el mismo panorama desolador que él había considerado.
Los partidos liberal y conservador entraron en pugna a fin de salvar a
México, según el proyecto de nación que cada uno tenía en mente. Será
mediante la guerra civil, desastrosa y cruel iniciada en 1854.

Religiosos y religiosas en la primera mitad del siglo XIX

A fin de confiscarles sus propiedades, don Luis María Mora elaboró la


estadística siguiente. No logró sus objetivos pero sí lo hará don Benito
Juárez con sus leyes de Reforma.
Religiosas
58 (35 en México 23 en el centro de la
Conventos
República
Número de reigiosas 1847
Número de Niñas 696
Número de empleadas 1546
Fincas rústicas 1593
Sus productos 436,209 pesos
Capitales 5,773,539 pesos
Sus réditos 329,896 pesos

141
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Religiosos
Conventos 148
Religiosos 1363
(Curatos) (39)
Misiones 102
Fincas rústicas 129
Productos 195,558 pesos
Capitales 1,825,093 pesos
Réditos 92,478 pesos
Limosnas anuales 162,192 pesos

(Nótese que por niñas Se entendía a las menores cuyas mamás llevaban
a vivir al convento durante cierto tiempo y allí aprendían las primeras letras
y labores domésticas. Las empleadas eran las mujeres que atendían el
mantenimiento del convento y servían a las religiosas. Éstas y las religiosas
vivían del producto de las fincas rústicas y de los réditos que obtenían
prestando partes de su capital. Las mujeres poseían muchas más fincas que
los hombres y mejores productos. El capital de los conventos femeninos era
alrededor de tres veces mayor que el de los masculinos.)

142
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo VI
La época de don Benito Juárez
El Plan de Ayutla
Antonio López de Santa Anna había cometido gravísimas traiciones a la
patria y numerosos yerros políticos. La última vez que había gobernado
México había sido de 1846 a 1847, durante la guerra contra los Estados
Unidos. Con ellos había pactado la derrota del ejército mexicano al que
“dirigía”. Consumada la derrota de los nuestros, huyó a Colombia.
Aunque parezca increíble, liberales y conservadores lo llamaron seis
años después para que tomara el poder nuevamente. Llegó a México en
1853. Gobernó como un demente tirano.
Los liberales decidieron terminar con su déspota y cruel gobierno.
Proclamaron el Plan de Ayutla en 1854. Fueron venciendo a los ejércitos
santanistas, hasta que el jefe de éstos huyó de México el 9 de agosto de
1855.
El Partido Liberal controló la presidencia de la república (desde
entonces hasta el año 2000).
El 14 de agosto de 1855 tomó el poder Martín Carrera. Lo sustituyó
Juan N. Álvarez el 4 de octubre, y después Ignacio Comonfort el 11 de
diciembre.
Fue designado un Congreso Constituyente que publicó la Constitución
Liberal de 1857.
Los conservadores se sublevaron contra el gobierno liberal y la
Constitución. Después de sofocar diversas sublevaciones, Comonfort los
apoyó y renunció a la presidencia el 21 de Enero de 1858.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Don Benito Juárez tomó el poder en nombre de los liberales el 19 de


enero de 1858, y el general Félix Zuloaga en nombre de los conservadores
el siguiente 23 de enero.
Empezó la terrible guerra de tres años entre ambos partidos. Ganaron los
liberales finalmente el 22 de diciembre de 1860.
Dos grupos mexicanos, mientras tanto, sinceros uno y otro, trabajaban
activamente por constituir al México independizado. Unos se afiliaron a la
logia escocesa, otros a la yorquina, de las que surgieron los partidos
conservador y liberal respectivamente.
El ideario conservador postulaba el mantenimiento de la estructura
novohispana, a excepción de la política, modificada por la independencia.
El liberal pretendía destruir la herencia feudal, social y económica, que
había legado Nueva España, para estructurar un país nuevo. Aquel, se
aferraba al pasado efectivo y afectivo; éste, buscaba la utopía creadora
El conservador desconocía los anhelos sociales de Apatzingán. El liberal
rechazaba la Reglamentación de 1822. Hispanista, monárquico al principio,
centralista después, el conservador fijaba como supremo valor el orden.
Ilustrado el segundo, americanista y federalista, el liberal predicaba el
supremo valor de la libertad.
El México adolescente no se encontrará a sí mismo sino después de
tristes convulsiones que habrá de padecer. Como nación, México existía,
pero no era. Empezaba a dejar de ser novohispano.
El Plan de Ayutla del 11 de marzo de 1854 aceleró la reforma mexicana
pese a que no mencionó la cuestión religiosa. Don Juan Alvarez ocupó la
presidencia el 4 de octubre de 1855. Durante su periodo comenzó la obra
legislativa y ejecutiva de la Reforma, encabezada cada vez más firmemente
por don Benito Juárez, llamado el “Benemérito” por los resultados
obtenidos.
Nuestro país, suele afirmarse, fue reformado y modernizado, en el punto
que nos ocupa. Reformado por una serie de leyes nuevas que oficializaron
un tipo de relaciones Iglesia—Estado, semejante —sin embargo—, al
colonial, en cuanto mantuvieron a la Iglesia dependiente del poder civil.
Modernizado
porque el gobierno introdujo la trascendental modalidad laicizadora, lo
que acarreó profundas modificaciones históricas.

144
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Por lo demás, en su conjunto, la Reforma pretendió destruir


definitivamente los moldes medievales novohispanos, para estructurar al
México nuevo conforme al sistema socioeconómico capitalista liberal.

Las primeras leyes.

El 22 de noviembre de 1855 fue publicada la Ley Juárez. En su artículo


42 determinó que los tribunales eclesiásticos cesarían de “conocer en los
negocios civiles”. El artículo 44 hizo renunciable el fuero eclesiástico en
delitos comunes. El Estado, con justicia, deseaba que su jurisdicción no
sufriera mengua alguna y que en México desaparecieran los grupos
detentadores de privilegios opuestos a la igualdad rusoniana.
El 31 de marzo de 1856, el general Ignacio Comonfort intervino los
bienes de la diócesis de Puebla, cuyo obispo era monseñor Pelagio
Labastida.
Suponiendo que el clero había financiado las sublevaciones
conservadoras, consideró necesario reprimirlo con medidas de alta política,
cuyo importe habría de ser destinado a usos civiles y eclesiásticos:
indemnización de la república y cuidado de los objetos piadosos de la
diócesis.
El 25 de julio de 1856 la Ley Lerdo afirmó que el estancamiento
económico de la nación debía atribuirse a la inadecuada concentración de la
propiedad raíz, en manos de las corporaciones eclesiásticas o civiles. Por
consiguiente, deberían ser vendidas esas propiedades a sujetos individuales.
El ideal perseguido consistía en fomentar la propiedad individual e
incrementar la clase burguesa liberal.

El Congreso y la Constitución de 1857.

En 1856, a petición del diputado constituyente Ignacio Vallarta, el


Congreso abolió a la Compañía de Jesús, que había sido restablecida en
1843 por López de Santa Anna.
El mismo Congreso se adelantó a la Constitución y puso fin a la
coacción civil para el cumplimiento de los votos de los miembros de las
órdenes religiosas. Nueva repercusión del Patronato fue la Carta Magna de
1857. Tenía como base la de 1824, y como objetivo la modernización
definitiva, social, económica, política y religiosa de México.

145
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

“En el nombre de Dios y con la autoridad del pueblo mexicano” fue


originada una república federal democrática, representativa y popular.

Garantizadora de los derechos del hombre, evitaría la tiranía por medio


delos planteamientos montesquianos divisores del poder. Ponía los
fundamentos de la economía liberal. Con base en el Patronato nuevo,
legisló también acerca de las cuestiones eclesiásticas.
El artículo 3º estableció, en efecto, la libertad de enseñanza sin
referencia al dogma. El séptimo consagró la libertad de escribir, con la
misma exclusión. El trece reprodujo la Ley Juárez. El quinto, en cambio,
prohibió los votos religiosos, el 27 negó a la Iglesia la capacidad de
adquirir más bienes raíces que los destinados directa o inmediatamente a su
objeto. El 123 otorgó a los poderes federales la facultad de intervenir en el
culto y disciplina externa. El nuevo Patronato en marcha, era en este
momento, una especie de regalismo añejo de la secularización moderna.

Las Leyes de Reforma

El 11 de abril siguiente, la Ley Iglesias prohibió a la Iglesia cobrar a los


pobres en bautismos, amonestaciones, bodas y entierros. El artículo 12
prometió encargarse del mantenimiento de los párrocos cuyos curatos
resultaran incongruos en el futuro. Los fundamentos de esta ley no fueron
políticos, económicos o sociales. Los mencionados por el señor Iglesias
provenían del III Concilio Mexicano celebrado en la época del Patronato
regio.
Así, pues, los reformistas resucitaron la idea de don Valentín Gómez
Farías. No habrían de heredar los privilegios del Patronato, previo
concordato con el Pontífice, ni renunciarían tampoco a ellos. Los
ejercitarían independientemente de la autoridad religiosa. Bautizaron el
hecho trascendental con dos nombres. A esta laicización del Patronato la
llamaron, indistintamente, separación de la Iglesia y del Estado, o
independencia entre ambas entidades.
El régimen eclesiástico estatal fue diferente al de la Nueva España en
cuanto al origen legislador del privilegio de intervención; fue igual en
cuanto a actitud interventora del Estado.

146
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El nuevo Patronato produciría en ocasiones una precisa deferenciación


de los regímenes, como ocurrió también en algunos aspectos durante la
colonia. Otras de sus leyes clausuraron anticuados fueros clericales. No
faltarán por último, las que proporcionen nuevos privilegios al clero.
El 17 de diciembre de 1857, don Félix Zuloaga se rebeló contra la
Constitución de los liberales puros. A los dos días, el presidente Comonfort
se adhirió al movimiento. El general Zuloaga, sin embargo, desconoció a
Comonfort el 11 de enero de 1858. Entonces don Benito Juárez asumió la
presidencia, en nombre de los puros.
Dos días más tarde, Zuloaga instaló el gobierno conservador que, a
cargo sucesivamente de diversos sujetos, terminó el 28 de diciembre de
1860. Hasta el 22 de julio de 1863 el licenciado Juárez gobernó solo. Ese
día, los conservadores establecieron la Suprema Junta de Gobierno
(avanzada del Imperio), a la que siguió, el 25 de junio del mismo año, la
regencia, luego Almonte, desde el 20 de mayo de 1864, y, por último, el 12
de junio del mismo año, Maximiliano, que habrá de ser fusilado el 19 de
junio de 1867. Don Benito Juárez, por su parte, se mantendría en el poder
hasta morir, el 18 de julio de 1872.
La guerra civil cubrió de luto a México en el trienio de 1858-1860.
La Reforma continuó el 2 de diciembre de 1858. El general Degollado
consideró que el “motín” (se refería a la guerra civil) lo había pagado el
clero para defender su patrimonio, con pretexto, decía, de defender la
“religión santa de Jesucristo, quien nadie ataca”. Al general pareció
preferible quitar a la Iglesia sus bienes y usarlos contra ella misma. Por tal
motivó impuso al clero un préstamo de dos y medio millones de pesos (Art.
1), cantidad en la que él calculaba lo facilitado al gobierno intruso (Art. 2).
El mismo artículo facultaba posteriormente las mismas medidas si se
llegaren a conocer otros préstamos.
El Manifiesto a la Nación, de los señores Juárez, Ocampo, Ruiz y Lerdo,
del 7 de julio de 1859, es muy importante.
Los firmantes dividieron a los sujetos de la historia mexicana en dos
grupos: Uno de ellos, el gobierno liberal, reflejo de la bondad y hasta el
momento, mártir silencioso de las circunstancias. El otro grupo estaba
formado por una parte del clero y el ejército, sublevados.

147
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Por medio del escrito, los liberales decidieron ratificar ante el país que
la Constitución de 1857 habría de ser creadora del orden, libertad, paz y
progreso definitivos en México. En cambio, bajo la guía del otro partido,
nuestro país debía vivir en continuo despotismo, hipocresía, inmoralidad y
desorden.
Los autores opinaban que la reforma no debería sufrir mayor demora y
que, para llevarla a efecto, era necesario suprimir el apoyo de que se valía
el clero para mantener sus prerrogativas y los abusos que cometía “en el
oficio de su sagrado ministerio”.
A los cinco días fue tomada la primera medida liberadora: la
nacionalización o confiscación de los bienes eclesiásticos.
Los considerandos acusaban al clero de no querer depender de la
autoridad civil. Aun cuando ésta había pretendido beneficiarlo, se había
rebelado y pretendía usar su fuerza en perjuicio de la república.
Lo anterior obligaba a declarar la independencia perfecta del Estado con
respecto a la Iglesia (Art. 20). Los siguientes artículos se apartaron del
principio establecido. A la entidad declarada independiente, se le
confiscaron sus bienes (Art. 1).
Las órdenes religiosas, parte interna de su organización, fueron
suprimidas (Art. 5) y prohibidas en adelante (Art. 6). Adentrándose más en
la vida interna eclesial, se decretó (Art. 7) que los exreligiosos quedaran
convertidos en diocesanos. Como aliciente, el artículo 8 ofreció 500 pesos a
los nuevos diocesanos si eran jóvenes, y 3,000 si eran viejos. El artículo 9
regaló a los jóvenes y viejos los muebles que les hubieran gustado durante
su permanencia entre los muros conventuales. El artículo 13, en cambio,
penaba a los recalcitrantes con la privación de los 500 y de los 3,000 pesos
-sospechando que los habría jóvenes y viejos— y con la expulsión del país.
Las religiosas en cambio, podían seguir su vocación (Art. 14). Si alguna,
empero, deseaba aprovechar la ocasión, recibiría su dote o 500 pesos —sin
distinción de edades, en este caso— (Art. 15). Pero en adelante se
clausurarían perpetuamente los noviciados (Art. 15).
El Manifiesto de los que antes habían callado y sufrido, terminaba
dictando algunas penas (Art. 22): el escribano que actuara en la venta de los
bienes nacionalizados, sería depuesto perpetuamente, si bien los testigos
presenciales únicamente irían a prisión por un lapso que podría variar de l a
4 años.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El artículo 123 se refería a todos los mexicanos: el que aun


indirectamente, se opusiera a la ley, sería expatriado, por conspirador, y no
tendría recurso de indulto. Los firmantes justificaban su proceder indicando
que interpretaban los sentimientos, deseos y necesidades de la nación.
Rechazaban por anticipado cualquier ataque que calificara sus ideas de
disolventes y garantizaban que de las anteriores medidas no obtendrían
ningún provecho personal.
Don Manuel Ruiz, a la sazón ministro de Justicia, expuso el
pensamiento del Ejecutivo en una circular enviada a los gobernadores.
El clero, decía, reprimió con sangre durante toda la colonia, las luchas
que la razón había iniciado en aquel tiempo.
En el México independiente, además fue responsable de las
sublevaciones de 1822, 1833, 1842, 1847, 1852 y 1856.
En la colonia y en la vida independiente había oprimido constantemente
al pueblo. El clero, continuaba la circular, únicamente buscaba fueros,
privilegios e intereses anticristianos. No deseaba la estabilidad y el
progreso, sino el malestar y la opresión. Al gobierno —detentor del nuevo
Patronato— correspondía liberar a la nación “de tan perverso verdugo y
purificar al cuerpo clerical, quitándoles sus bienes, para que volviera a ser
el padre que debería ser.
Una función más que asumía el Patronato era tratar que el clero
predicara con el ejemplo, para que fuera no solamente digno sino…
evangélico. Otra razón movía al señor Ruiz. En su concepto, México
debería imitar a los países extranjeros en el ejemplo que habían ofrecido, al
suprimir inmunidades atentatorías de la era de la justicia y libertad.
Poco después, el señor Ruiz dejaba a un lado la idea rectora del
Patronato laico y asumía una posición laica sin Patronato, asentando la
necesidad de separación entre el Estado Iglesia. Según continuaba, la
Iglesia, sociedad perfecta, no requería de auxilio estatal en materia de
conciencia, que sólo a ella se le había encomendado.
De la misma manera, continuaba su razonamiento, el Estado no
necesitaba de la Iglesia para lograr sus fines. El señor Ruiz entendía por
separación o independencia renunciar a la presentación de candidatos y
dejar de ejercer la coacción civil diezmal.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Insinuaba que este concepto podría merecer otras concretizaciones, pero


prefería que, por el momento, permanecieran abstractas.
El ministro de Justicia consideró oportuno explicar las razones que
ordenaron la extinción de las órdenes religiosas. Leyendo su circular,
debemos entender que la desaparición habría de resultar benéfica no
solamente para el Estado, sino también para la misma Iglesia.
Esta parte de la organización interna de la vida eclesial, en efecto,
antiguamente había sido benéfica a los pueblos. Sus miembros habían sido
amantes de las ciencias. Hoy no lo eran.
Hoy vivían relajados y dedicados al descanso, en vez de adentrarse en los
secretos de la investigación. Su objeto, pues, y su época, había terminado,y
en grado tal que aun el mismo Papa pensaba eXtinguirlos. Nada mejor por
tanto, que el nuevo Patronato se adelantara a los anhelos pontificios y los
borrara de la geografía mexicana.
Con todo, el gobierno, justo y humano, tomaría a su cargo a los
extinguidos, para evitar que sufrieran penurias innecesarias. Don Manuel
Ruiz opinó que no había razón para extinguir a las religiosas profesas. La
prohibición dictada contra las novicias, atendía a que el país necesitaba de
un mayor número de hogares.
El número de sitios de oración, que también hacían falta en México, parecía
cubierto con los conventos de profesas que a la fecha existían. El autor
terminaba exhortando a los gobernadores, destinatarios de la circular, a que
visitaran esos lugares de retiro, de vez en cuando, para brindar su
protección a las contemplativas.

El matrimonio civil

En virtud de la separación, el gobierno estableció el contrato del


matrimonio, el 23 de julio de 1859, considerando finalizada la delegación
otorgada al clero para que el sacramento surtiera efectos civiles. El artículo
30 afirmaba que al casado civilmente no se le impediría recibir la bendición
de la Iglesia. La legislación puntualizó los requisitos del matrimonio civil
(sujetos, impedimentos, causas de separación temporal, etcétera), idénticos
a los de la moral católica.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El señor Ruiz, encargado de escribir a los gobernadores, fundamentó en la


malicia del clero la institución del matrimonio civil, no en la separación
efectuada. El clero, decía, estaba casando únicamente a quienes pertenecían
al partido conservador, lo cual no podía ser tolerado.

El Registro Civil

La creación del Registro Civil, en cambio, tuvo como finalidad


perfeccionar, decía el considerando, la independencia de las instituciones.
El Estado recobraba su facultad de asentar los momentos decisivos en la
vida de los ciudadanos.

Ceremonias y fiestas

Un decreto derivado de la disposición anterior fue la confiscación de los


cementerios de la Iglesia, iniciada el 31 de julio siguiente. El poder civil,
once días después, procedió a designar las festividades laicas, que
resultaron conmemoraciones católicas, excepto una de ellas: domingos, 1°
de enero, jueves y viernes santos, Corpus, 16 de septiembre, 1 y 2 de
noviembre, 12 y 24 (sic) de diciembre. En el mismo documento se recalcó
la separación: los funcionarios no volverían a asistir a las iglesias de una
manera oficial.
A don Melchor Ocampo correspondió redactar la circular relativa al
Registro Civil. El autor de la epístola matrimonial —poco veloz en estos
menesteres, pues sus consideraciones aparecieron hasta el 12 de agosto de
1860— declaró que el Estado había recuperado la delegación
proporcionada por el clero.
Recalcó los abusos que éste cometía contra los pobres en los entierros. Por
tal motivo, no ya por efecto de la separación, el gobierno tenía necesidad de
establecer sus propios panteones (si bien había confiscado los
eclesiásticos).

Religiosas y prelados.

Cuando la circular salía a correr los caminos, llegó al gobierno la noticia de


que algunas religiosas de Oaxaca no tenían fondos suficientes para su
manutención.

151
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Patronato, entonces, por voz del mismo don Melchor ordenó al


gobernador que atendiera esas necesidades con aportaciones del tesoro
público. El señor Ruiz volvió a tomar la pluma el 31 de octubre para
recopilar los atentados que estaban cometiendo los obispos, pues afirmaba,
financiaban las acciones bélicas mediante el despojo de altares, vasos y
alhajas de culto, o bien excomulgaban a los adversarios.
El ministro dirigió dos peticiones. Una a los obispos: que no usaran de los
vasos sagrados sino para “ofrecer el sublime holocausto de concordia y
propiciación”. Otra, a las autoridades: que decretaran penas a los prelados
que no cumplieran lo anterior.
El documento, promulgado el 4 de diciembre de 1860, logró párrafos
congruentes con el principio de la separación de las entidades. En otros,
manifestó la práctica intervencionista del Patronato. De otros es difícil
apreciar a qué lado de la balanza quedaron inclinados.
El ser humano, afirmaba el escrito, tiene derecho natural de practicar un
culto religioso. La ley, en consecuencia, protegería todos los cultos
(terminando en México el estado confesional). La independencia del Estado
ante las creencias y prácticas religiosas sería perfecta e inviolable, indicaba
la declaración, aunque la Carta Magna de 1857 —artículo 123— había
facultado la intervención en las prácticas.
Cada sociedad religiosa, leemos a continuación, podía arreglar por sí
misma sus creencias y prácticas con tal de no delinquir. El Estado —a esta
altura de los párrafos, independiente otra vez de la Iglesia— no castigaría
faltas religiosas a no ser que fueran también delitos civiles. La
manifestación de ideas religiosas gozaría de la libertad a menos que
provocara delitos.
Además de ello, y por la independencia eclesiástico—estatal, el Clero
perdía el privilegio de retener parte de sus bienes con perjuicio de
acreedores, y se daba por terminado el derecho de asilo en los templos y el
juramento religioso.
El sacerdote que fuera director espiritual de una persona, no podía ser
heredero de sus bienes. El que tuviera esa ocupación, no podía heredar
bienes raíces. En adelante se suprimiría el tratamiento oficial a los
eclesiásticos. Las campanas de los templos se someterían a reglamentos
policíacos.

152
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

A continuación de estas disposiciones, fue revivido un privilegio colonial:


los sacerdotes tendrían el fuero de no hacer servicio militar, ni podrían ser
obligados a presentar servicios personales coercitivos. Por último, el Estado
se comprometió a no intervenir ningún otro tipo de obvenciones clericales.
Con todo, el 3 de enero de 1861, el Patronato consideró oportuna una nueva
intervención económica, esta vez sobre un tercio de los diezmos del clero y
sobre el 20% de las limosnas (cuya quinta parte retendría el encargado de
llevar a cabo la determinación). Esta ley admitió excepciones: los clérigos
adictos al partido no sufrirían sus efectos.
El día 17 fueron expulsados temporalmente los obispos. El 2 de febrero se
procedió a la confiscación de los hospitales y establecimientos de
beneficencia eclesiástica, a excepción del sostenido por la Congregación
del Cristo de Burgos. Inopinadamente, el 2 de mayo quedaron derogadas
las prohibiciones que impedían al clero ejercitar profesiones, ser tutores o
apoderados. El 6 de ese mes, el gobernador de la capital cateó la Colegiata
de Guadalupe, lo que le acarreó una reprimenda de Juárez, que lo obligó a
regresar lo obtenido.
El 24 de octubre fueron clausurados, en cambio, los templos de los
conventos suprimidos, a excepción de Santa Clara. El Patronato señaló al
clero las iglesias que podían permanecer abiertas.
Un ejemplo de separación fue la circular llamada Sobre no intervenir en
asuntos eclesiásticos, de fecha 15 de agosto de 1862.
Determinó que no se prohibiera a los párrocos casar o bautizar aunque las
personas no lo hubieran hecho antes por lo civil. De igual manera quedó
establecido que el gobierno no pediría cuentas al clero de sus emolumentos.
De tal circular ha derivado la costumbre, mantenida, de que el clero no
pague impuestos al fisco, lo cual, sin duda, resultó un fuero más notable
que el retirado en 1855. Vino en su apoyo la determinación del 18 de
agosto, aduciendo que sus libros no eran “registros públicos”.

A las dos semanas fueron emitidas tres disposiciones. La primera y la


tercera ejercitaban la separación pues señalaban castigos a los sacerdotes
que despreciaran las leyes o portaran distintivos clericales en la calle. La
segunda, por su parte, suprimía los cabildos de la república, excepto el de
Guadalajara, simpatizador del partido liberal. El 20 de noviembre, un
decreto —difícil de clasificar— prohibió a los funcionarios civiles

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

que restringieran el culto que se celebraba en los cabildos extinguidos.

Las postreras medidas

Ante la amenaza del ejército francés, el gobierno decidió cambiar sus


puntos de vista acerca de los lugares de oración, otrora aceptables. El 9 de
diciembre de 1862, don Ponciano Arriaga ordenó que los conventos
femeninos poblanos quedaran convertidos en hospitales militares.
Don Benito, por su parte, ordenó el 26 de febrero de 1863 que
desapareciera toda comunidad religiosa femenina. Calificaba como
gravísima la situación de la república, a causa de la intervención francesa.
Pensaba que los galos podían ser detenidos con ayuda de los recursos que
produciría la venta de los conventos. Añadió, sin embargo, otras razones
filosófico—sociales.

El presidente aceptaba que el voto religioso era emitido libremente, pero


negaba que su cumplimiento se llevara a cabo sin coacción. Como esta
infringía la libertad y la ley de cultos, resultaba intolerable.
Las religiosas, continuaba, no hacían el voto de obediencia ni a las
leyes, ni a sus padres naturales, sino, en último término, al clero.
Independientemente de lo anterior, don Benito había comprendido que toda
la república se oponía a las comunidades femeninas.
Teniendo él la obligación de interpretar los anhelos populares, no podía
sino ordenar que los conventos fueran desocupados en ocho días. El
documento eximía de los considerandos y artículos a las hermanas de la
Caridad.
Al día siguiente se añadieron dos reformas: las capuchinas serían
dotadas por el gobierno; Las demás exreligiosas que lo solicitaran,
recibirían ayuda del mismo.
El 13 de marzo, don Benito mandó que nadie pusiera en duda la
ciudadanía de las monjas, y que gozaban de todos los derechos y deberes
constitucionales.
A ellas ordenó someterse a la tutela de sus padres, aclarando que no caía
tal obligación sobre quienes no los tuvieran. Dispuso minuciosamente los
bienes, domicilio y forma de vida de las ciudadanas que gozaban de todos
los derechos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Conclusión.

En el año de 1864 terminó prácticamente la actividad reformista, aunque


hubo de vez en cuando alguna disposición que en nada afectó lo que hemos
estudiado.
Si bien los liberales combatieron a Lorencez, Forey y Bazaine, parece
que, con algunas excepciones, copiaron la Constitución Civil del clero
francés. Sin negar que tuvieran en mente, ni mucho menos, las leyes del
Patronato regio, la Constitución estadounidense y la de Cádiz, los artículos
reformistas que hemos considerado, resultaron muy semejantes a los
publicados en 1790.
La salvedad a que nos referimos consistió en suprimir las
determinaciones más radicales o extremas de las llevadas a cabo en aquel
país: Los puros, en efecto, imitaron de las leyes extranjeras la
nacionalización y venta de las propiedades eclesiásticas, la supresión de
monasterios y órdenes, el trasladar a la jurisdicción diocesana a los
suprimidos, la prohibición de ingresar a los noviciados, la supresión de
cabildos, el establecimiento del Registro Civil, la supresión de fueros, la
conversión de conventos en cuarteles, la promulgación del decreto que
separaba al Estado de la Iglesia.
Aunque la revolución francesa procedió más allá, nuestros reformistas
no quisieron imitarlos en señalar un número de diócesis igual al de los
departamentos civiles, poner fin a la jurisdicción de prelados extranjeros,
transformar al clero en burocracia y mantenerlo junto con el culto, elegir
por votación popular a los obispos y párrocos, señalar el máximo de un
seminario por diócesis, obligar al juramento constitucional antes del
ejercicio de un cargo eclesiástico, oficializar el culto a la razón, extirpar a
los santos del calendario para sustituirlos por flores, animales o plantas, o
prohibir la guarda del domingo.
Podemos afirmar que el resultado de la reforma —momento altamente
afectivo— no fue el establecimiento de la separación del Estado con
respecto a la Iglesia, sino una curiosa mezcla de independencia,
subordinación o concesión de nuevos fueros a partir de un nuevo patronato
laico.
Inició una nueva época en México no tanto porque la reforma
establecida fuera efectiva, o lo fuera desde ese momento, sino porque con
el correr del tiempo ha sido ejercitada una relación independiente

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

más lógica y realista en el terreno de la práctica.

El contexto

Conviene añadir algunos hechos importantes para tener preciso el


contexto del tema que estamos estudiando. En 1856 el arzobispo de
México, monseñor Pelagio Antonio Labastida Dávalos fue encarcelado con
siete sacerdotes más por negarse a recibir en catedral bajo palio al
presidente Comonfort y a su séquito el jueves santo 9 de abril.
La insurrección por Religión y Fueros, que ya hemos tratado, duró de
1855 a 1857 y abarcó quince estados de la república. En el estado de
Veracruz se sublevaron las poblaciones de Zongolica, Coatzacoalcos,
Ixhuacán, Zomelahuacan.
Importante reducto se constituyó en Zacapoaxtla, Puebla desde el 12 de
diciembre de 1855. Comandaba a los levantados en armas el P. Francisco
García Ortega. El movimiento fue aplastado. En 1857 el presidente
Comonfort expulsó del país a monseñor Labastida.
El clero aportó tres millones de pesos al ejército conservador para que
venciera a los liberales. Con los monárquicos estuvo de acuerdo en que
Maximiliano fuera llamado para que reinara en México.
Juárez y los liberales se apoyaron decisivamente en Estados Unidos para
vencer a los conservadores y a la Iglesia.
El 1 de diciembre de 1859 se firmó el tratado entre el enviado
estadounidense McLane y el representante de Juárez, Melchor Ocampo.
México se endeudaba por cuatro millones de pesos, pero solamente
recibiría dos para que el resto quedara como garantía.
Concedía a los Estados Unidos el tránsito perpetuo del ejército
americano por tres sitios claves: Tehuantepec, Matamoros—Mazatlán y
Nogales-Guaymas.
El ejército yanqui sería el encargado de proteger estas vías, no el
mexicano, a pesar de que era el que estaba en su territorio.
Estados Unidos fijaría los pagos que deberían hacerse en las aduanas
mexicanas, a fin de cobrar la deuda a México por este conducto.
México prometía no efectuar préstamos forzosos a los ciudadanos
norteamericanos que residieran en el país.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los ejércitos americano y mexicano tendrían la obligación de ayudarse


mutuamente cuando alguna de sus poblaciones peligrara. Los gastos de esta
protección los pagaría el país protegido (léase México).
Afortunadamente, tan leonino tratado no fue aprobado por el senado
estadounidense que lo rechazó en 1860.
En y después de la guerra civil, los juaristas saquearon cuarenta
templos, además de conventos, seminarios y diversos edificios de la Iglesia.
Del santuario de San Juan de los Lagos, en 1858, el general Miguel
Blanco robó medio millón de pesos. El general Jesús González Ortega
saqueó la parroquia de Zacatecas en 1860, y de la catedral de Durango
usurpó ciento ochenta mil pesos. El gobernador del Distrito Federal, Juan
José Baz, entró a la Colegiata de Guadalupe (hoy Basílica) y la vació de sus
haberes. Don Benito Juárez le mandó que inmediatamente devolviera todo
lo que había obtenido, como hemos visto.
Templos y conventos, de arte colonial bellísimo, fueron demolidos, por
ejemplo los de San Francisco, Santo Domingo, Merced, San Agustín, el
Carmen, parte de la Profesa, etcétera.
Una veintena de conventos femeninos provenientes de fundaciones
coloniales y también de hechura artística muy valiosa y notable, corrieron
la misma suerte: el de las concepcionistas, la Encarnación, Regina Coeli,
etcétera.
Los conservadores mataron a dos sacerdotes. Los juaristas a diez:

Juan N. Ávalos, en Mascota, Jalisco, el 1 de enero de 1860.


Al párroco de Burras, Guanajuato, el 21 de mayo de 1857.
Francisco Flores Saucedo, en San Gabriel, Jalisco.
García Práxedes, en Tonila, Jalisco.
Francisco García Ortega, en Coscomatepec, Veracruz, el 1 de abril de
1859.
Gabino Gutiérrez, en Guadalajara, Jalisco, el 12 de junio de 1861.
Mariano Mejía, en Pichucalco, Chiapas, en 1859.
Félix Ojeda, en Tepic, Nayarit.
Al párroco de Romita, D.F., el 21 de mayo de 1857.
Un vicario, en Aguascalientes.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Don Benito Juárez quiso fundar una Iglesia reformista independiente


separada del Papa. Hizo que don Melchor Ocampo le entregara los templos
de la Merced, la Santísima, San José de Gracia y el de Betlehemitas. Tal
Iglesia no pudo echar a andar por más que los juaristas trataron de
promoverla de 1859 a 1869.
Varios sacerdotes fueron simpatizantes de la Reforma, siete tomaron las
armas a favor de ella, el cabildo de Guadalajara se manifestó a su favor
(por lo cual no lo clausuró Juárez), así como el vicario capitular de la
catedral de Tabasco. Dos escribieron en apoyo de ella en los periódicos.
Cinco absolvían a los católicos que habían jurado la Constitución de 1857
pues, en efecto, la jerarquía había excomulgado aquien lo hiciera.
Cuando don Benito Juárez regresó a la capital en 1861 tras la derrota del
ejército conservador, expulsó del país de forma inmediata al nuncio papal
monseñor Luis Clementi, así como a casi todos los obispos de que pudo
echar mano: los señores Lázaro de la Garza (de México), Clemente
Munguía (de Michoacán), Pedro Espinosa (de Guadalajara), Pedro Barajas
(de San Luis Potosí), Pelagio Labastida (de Puebla que había regresado de
la expulsión de que fue objeto de parte del anterior presidente liberal,
Ignacio Comonfort), Carlos Colina (de Chiapas), Pedro Loza (de Sonora),
José María Covarrubias (de Oaxaca) y Francisco Ramírez (de Linares).
El obispo José Antonio Subiría se escondió y no fue encontrado por los
juaristas. Al obispo de Baja California, Juan Francisco Escalante, por la
lejanía del centro, no le afectó la orden del destierro.
México volvió a quedar temporalmente sin obispos, como había
ocurridóen 1829.

Varios liberales fueron importantes ayudantes de don Benito Juárez:


Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez el Nigromante, Miguel y Sebastián
Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto, Ignacio Zaragoza, Santos Degollado,
Ponciano Arriaga, Francisco Zarco, Jesús González Ortega, José María
Mata, Leandro Valle, José María Lafragua, Manuel Doblado, Mariano Riva
Palacio, entre otros. Todos tienen calles y monumentos erigidos en su
honor.
Como estudió don Enrique Molina Enríquez, por las leyes juaristas, la
concentración territorial tuvo un auge grande.

158
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Posibilitaron que en adelante, el 97% de la tierra quedara en manos de


5,932 hacendados y 32,557 dueños de ranchos (o sea 38,489 propietarios,
de un total de alrededor de 8 millones de habitantes de la república).
Muchos de los compradores fueron franceses o alemanes.
El 2% de la población se compuso de pequeños propietarios. El 1% de
la tierra pertenecía a pueblos y comunidades.
El 96% de la población rural trabajaba como peón. De 70,000
comunidades indígenas existentes, 50,000 vivían en terrenos de haciendas.
La Reforma no produjo reforma agraria alguna, según observa Jan
Bazant. No hubo tampoco reforma social sino, al contrario, “enorme
desigualdad social” que fue heredada a Porfirio Díaz.
No se sabe qué pasó con los 150 millones que obtuvo don Benito Juárez
de la Venta de los bienes eclesiásticos. Cuando España, Inglaterra y
Francia, el 15 de diciembre de 1861, se presentaron a cobrar su deuda por
la cantidad total de 107 millones de pesos, Juárez no pudo hacer frente a
esa deuda y declaró la suspensión de pagos.
En estos tiempos ocurrió el caso de un obispo al que se le llama intruso:
José Manuel Pardío. Nació en Mérida, en 1790.
Fue ordenado en 1812. Ejerció su ministerio en Sotuta, Yucatán. Fue
designado obispo por el Papa Gregorio XVI, quien fue engañado para tal
efecto en 1841. No lo quisieron consagrar los obispos de México y Puebla,
monseñor Posada y monseñor Vázquez. Pudo serlo en Caracas, en 1842.
No le fue posible ejercitar su oficio episcopal, Falleció en México en 1861.
Don Benito Juárez y compañeros pertenecían a la masonería, que para
estas fechas era totalmente anticlerical. Fue recibido el 15 de enero de 1847
como tal en la “Respetable Logia Independencia Núm. 2”, bajo la dirección
del Gran Maestro del Rito Nacional Mexicano, José María del Río. Su
nombre de masón fue Guillermo Tell.
La obra de Juárez consistió en destruir la estructura visible de la Iglesia.
Le confiscó sus propiedades y le extinguió sus privilegios medievales.
Nada hizo, por supuesto, a la comunidad de creyentes, que siguió siendo
fiel a su religión.
La Iglesia quedó sin recursos. Y ello fue en grado tal que se vio precisada a
acudir al auxilio de los católicos para que pudiera funcionar el culto: el 10
de mayo de 1870 solicitó a los católicos que dieran un centavo al mes para
sufragar los gastos necesarios para el culto de la Virgen de Guadalupe.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Nuevas diócesis.

Mientras se daban los acontecimientos que hemos considerado, tuvo


lugar la formación de nuevas diócesis, que eran muy necesarias dadas las
circunstancias de la época.

A las diez que había, fueron añadidas las siguientes:

Número Diócesis Obispo


11 1854 San Luis Potosí Pedro Barajas
12 1855 Baja California Francisco Escalante
13 1861 Tamaulipas Francisco Ramírez
14 1862 Querétaro Bernardo Gárate
15 1862 Chilapa Ambrosio Serrano
16 1864 Veracruz Francisco Suárez
17 1864 Zamora Antonio de la Peña
18 1864 León Jesús Diez
19 1864 Zacatecas Ignacio Guerra
20 1864 Tulancingo Juan B. Ormaechea

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo VII
El fracaso de Maximiliano
El gobierno tiránico de Maximiliano resultó un fracaso de principio a
fin. El usurpador emperador carecía de las más elementales dotes de
gobierno. Este fue un desastre tras otro, hasta su estrepitosa caída final.
La presencia de Maximiliano en nuestro país costó la vida de miles de
compatriotas nuestros.
El 17 de junio de 1861 el entonces presidente Benito Juárez declaró que
no podía pagar la deuda externa de México, pese a los 150 millones de
pesos que había confiscado a la Iglesia, como vimos antes.
El 8 de diciembre del mismo año desembarcaron en Veracruz tropas
españolas que venían a cobrar 10 millones de pesos; el 6 de enero de 1862
llegaron los franceses (27 millones) e ingleses (70 millones). La deuda
sumaba 107 millones en total.
El gobierno de.]uárez a través de su ministro de Relaciones Exteriores
Manuel Doblado, firmó los tratados de la Soledad. Inglaterra y España
abandonaron nuestro país.
Francia tenía intenciones más allá de cobrar su deuda. El emperador
francés, Napoleón III, estaba dispuesto a ocupar todo el territorio mexicano
a fin de extender su ya de por sí enorme imperio mundial. Y quería hacerlo
precisamente en la frontera sur de Estados Unidos para evitar a éste que se
expandiera más hacia el sur. Napoleón dominaba en Europa, África del
Norte, sudeste asiático y Asia oriental.
Por tal motivo envió a Maximiliano a México, tal como lo deseaban los
conservadores y la Iglesia mexicana, éstos dos

161
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

últimos para destruir la obra juarista que los había derrotado hacía poco.
El mejor ejército del mundo en ese momento, el francés, invadió
Mexico a partir del 9 de abril de 1862, mandado por el conde Lorencez. El
siguiente 5 de mayo sufrió vergonzosa derrota a manos del ejército liberal
comandado por el general Ignacio Zaragoza, en Puebla. La intervención se
retrasó por este motivo.
A Lorencez le sucedió Elías Federico Forey. Venció en Puebla (tras dos
meses de batallas) y llegó a México. Juárez huyó y se refugió en la frontera
con Estados Unidos, en Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez en su honor.
Bazaine quedó al mando del ejército invasor. Se apoderó de todo
México excepto del Paso del Norte (1863—1864).
Mientras llegaba Maximiliano gobernó una Regencia del 11 de julio de
1863 al 20 de mayo de 1864, compuesta por el general Juan Nepomuceno
Almonte, el arzobispo Pelagio Antonio Labastida y el general José Mariano
de Salas.
Rumbo a México, Maximiliano habló con el Papa Pío IX en Roma. Este
le pidió que la religión católica fuera la única de México, que los obispos
tuvieran libertad de acción, que restableciera las órdenes religiosas, que
regresara sus propiedades a la Iglesia y que la educación escolar fuera
católica.
Maximiliano dio a entender al Pontífice que acogía positivamente estas
peticiones.
Maximiliano y su esposa Carlota arribaron a Veracruz el 29 de mayo de
1864. De inmediato instauró una política anticonservadora y anticlerical
para sorpresa mayúscula de propios y extraños.
El 10 de abril de 1865 estableció la libertad de cultos. El 30 de
noviembre siguiente clausuró la Universidad Pontificia.
Se rodeó de liberales, ahuyentó y menospreció a los conservadores y a
los eclesiásticos, excepto al alemán exprotestante P. Agustín Fischer,
antiguo párroco de Parras, Coahuila, a quien había traído a la capital como
consejero principal.
Mandó luego trabajar los domingos, el 30 de junio de 1864 El Papa Pío
IX envió como embajador al nuncio Francisco Meglía, quien llegó el 7 de
diciembre de 1864.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Pidió a Maximiliano que destruyera la acción juarista anticatólica y


restituyera a la Iglesia en sus derechos antiguos.
Pero Maximiliano fijó su política religiosa en los siguientes puntos:
libertad de cultos, aunque la religión oficial fuera la católica; que el Estado
sostendría el culto y pagaría sueldo a los ministros, los cuales darían
gratuitamente los sacramentos; uso del Patronato imperial, similar al
Patronato; restablecimiento de las órdenes religiosas; Registro Civil, pero
llevado por el clero, y cementerios civiles.
Maximiliano avanzó más. El 7 de enero de 1865 restableció el caducado
Pase para los documentos pontificios (o aprobación previa de los
documentos papales para que pudieran ser publicados en México), el 26 de
febrero reafirmó la libertad de culto y la venta de los bienes eclesiásticos
expropiados por Juárez que todavía no habían sido comprados.
El nuncio salió del país el 27 de mayo de 1865 en protesta por la
conducta de Maximiliano. El P. Agustín Fischer fue enviado a Roma (1865)
para tratar de firmar un concordato con el Papa, pero fracasó en su
empresa.
El clero y los conservadores se distanciaron más de Maximiliano. Aun la
esposa de Napoleón III, Eugenia, reprobaba la actuación de Maximiliano,
tan poco atinada.
El ejército liberal fue reorganizándose en el norte y en el sureste. Ambas
ramas avanzaban hacia el centro.
Estados Unidos mostró cada vez más agresivamente su repudio a la
presencia francesa en México y proporcionó en abundancia armas y dinero
a los juaristas.
Preocupado por la inminente guerra contra Prusia, Napoleón mandó que
el ejército francés retornara a Francia (15 de enero de 1866). La caída de
Maximiliano quedó asegurada.
Maximiliano, con ayuda de Miguel Miramón y Tomás Mejía, organizó
un ejército mexicano en defensa de su falaz imperio. Los recursos
económicos de éste eran cada vez menores. Tardíamente Maximiliano
buscó la ayuda de los conservadores, a los que había despreciado desde su
llegada.
Los liberales fueron apoderándose de las ciudades del norte al mando
del general Mariano Escobedo. Porfirio Díaz avanzó desde el sureste.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Maximiliano y lo que había podido rehacerse del ejército conservador


entró en Querétaro, en donde pensaba hacerse fuerte el 19 de febrero de
1867.
El 15 de mayo de 1867, los liberales republicanos se apoderaron de tan
bella ciudad y Maximiliano, Miramón y Mejía, tras un juicio, fueron
fusilados en el Cerro de las Campanas, el 19 de junio.
El P. Agustín Fischer entregó la ciudad de México al triunfante general
Porfirio Díaz. Don Benito Juárez llegó a la capital el 15 de julio del mismo
1867.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo VIII
El regreso de Juárez

Veamos lo tocante al periodo de don Benito Juárez desde 1867, en que


regresó a la capital mexicana, hasta 1872 en que murió. Ya no persiguió a la
Iglesia, porque ya en nada más podía perseguida.
De hecho no hizo obra pública, salvo en telégrafos y caminos. Se limitó
a estar sofocando las rebeliones militares provenientes de los mismos
liberales, dado que Juárez gobernaba tiránicamente. Se reeligió nuevamente
en 1867 y 1871.
Por suerte para don Benito, su general Sóstenes Rocha venció las
sublevaciones liberales de: Miguel Negrete (1868); Miguel Negrete otra
vez, Francisco Aguirre, Pedro Martínez, Trinidad García de la Cadena, José
García Granados (1869-1870); Porfirio Díaz, Jerónimo Treviño, Negrete
(tercera vez), Chavarría, Cosío, Toledo y otros.
Don Benito Juárez se fue quedando sin partidarios por su afán de
permanecer en el poder indefinidamente.
Don Ignacio Ramírez “El Nigromante”, radical liberal, terminó
agriamente distanciado de Juárez. En su artículo El erario nacional expresó
su queja cóntra el exceso de burócratas que sostenía don Benito.
En Principios sociales y principios administrativos, decía que don
Benito buscaba su propio provecho y no el beneficio del pueblo pobre. En
La Constitución le repróchó que tenía subordinados a los diputados.
Al saber que Juárez volvía a intentar su reelección, Ramírez se opuso
terminantemente a pesar que el presidente tenía 30 mil bayonetas apuntadas
contra el pueblo para lograr sus propósitos, y que mantenía silenciada y
amordazada a la prensa.

165
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Don Ignacio Ramírez añadía que el licenciado Juárez gastaba el dinero


de la nación para asegurar su permanencia en el poder y que había
entrenado a la burocracia para cometer trampas en las votaciones.
Acusó a don Benito de ser dictador y pretender ser monarca. Lo tildó de
ambicioso y tirano.
Juárez fue habilísimo político -se mantuvo en el poder de 1858 a 1872-,
sorteó las más difíciles circunstancias y dominó a todos los políticos de su
época, aun a los más inquietos y rebeldes.
Los masones de Colombia le otorgaron el título de “Benemérito de las
Américas” porque derrotó a la Iglesia mexicana.

Los primeros hermanos separados.

Dado que había sido proclamada la libertad de cultos en México, y


como ningún mexicano se pasaba a la práctica de la religión protestante,
don Benito trajo tres iglesias provenientes de Estados Unidos. Urgía a los
liberales la presencia del protestantismo en México. Así, llegaron los
presbiterianos en 1861, los episcopalianos en 1869 y los cuáqueros
bautistas en 1871.

Sebastián Lerdo de Tejada

Muerto el llamado Benemérito, le sucedió en el cargo el hombre de sus


confianzas, Lerdo (1872-1876), ante un descontento muy generalizado.
Basado'en la política denominada el Kulturkampf de Otto von Bismarck
en Alemania, mantuvo una política antieclesiástica, apoyado por masones y
jacobinos.
Expulsó del país a 10 jesuitas, seis pasionistas, dos diocesanos y un
paulino, extranjeros todos (mayo a noviembre de 1873).
Hizo lo mismo con las hermanas de la Caridad (1875), a lo cual no se
había atrevido ni don Benito Juárez.
En 1873 trajo de Estados Unidos a la Iglesia metodista, tratando de que
se afiliaran a ella algunos mexicanos.
Incorporó las Leyes de Reforma a la Constitución y dictó la respectiva
ley reglamentaria (1873-1874).

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1873 se sublevó en Nayarit Manuel Lozada -el llamado “Tigre de


Alica”- con objeto de destituir a Lerdo y defender la religión católica, que
era atacada. Pedía se hiciera una reforma agraria tal como lo solicitaría
posteriormente Emiliano Zapata en 1910. Fue derrotado por el general
Ramón Corona.
Tuvo lugar también la llamada “revolución cristera” que estalló en
Jalisco y Michoacán entre 1875 y 1876, dirigida por Abraham Castañeda y
Antonio Reza. Desconocieron la Constitución de 1857 y los poderes de la
nación. Querían constituir una república cuya religión oficial fuera la
católica. Enviarían un representante ante la Santa Sede para efectuar un
concordato con ella a fin de resolver el problema de la adjudicación de los
bienes eclesiásticos nacionalizados. Los derrotó el general Mariano
Escobedo.
Terminado su periodo, don Sebastián Lerdo de Tejada se reeligió para
un nuevo periodo presidencial mediante un gigantesco fraude electoral que
organizó.
No contaba con las miras de don Porfirio Díaz, que anhelaba también
habitar el Palacio Nacional. Este lanzó su Plan de Tuxtepec contra la
reelección. Venció al ejército lerdista. Empezó a gobernar el 23 de
noviembre de 1876.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

General Porfirio Díaz

168
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo IX

La dictadura de Díaz

El dictador Porfirio Díaz gobernó México de 1876 a 1880 y de 1884 a


1911, o sea 31 años.
Su peor error fue reelegirse en 1910. De no haberlo hecho, sería
considerado héroe nacional por la historia oficial.
Ideólogos principales del general Díaz fueron Justo Sierra, Gabino
Barreda, Joaquín Casasús, Ives Limantour, que a su vez eran discípulos de
las teorías del francés Augusto Comte, padre del positivismo.
Partían del presupuesto de que el liberalismo había llevado a México al
caos y a la anarquía. Era necesario entonces adoptar la teoría positivista de
Comte, la cual postulaba el orden y progreso como principios.
Para ello, tenían que implantar un gobierno presidencialista fuerte,
conservando en teoría la división en tres poderes y demás legalidades
necesarias.
Administrar, más que hacer política, fue la práctica del gobierno de
Díaz.
Creían los ideólogos que debían traer la inversión extranjera para que
produjera riqueza en el país.
Se estableció, pues, el orden, poniendo fin a las discrepancias entre los
liberales, los conservadores, los lerdistas y la Iglesia.
Se dio muerte a caciques sublevados, se controlaron los ataques de los
indígenas en la frontera norte. Los intentos separatistas de Yucatán fueron
sofocados. José María Leyva, alias el “Indio Cajeme”, fue derrotado y no
pudo llevar adelante su intento de liberar a los yaquis como pretendía. Las
tropas que había en exceso fueron licenciadas. A los bandoleros se les
aplicó la ley fuga.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El progreso que logró la dictadura de Díaz fue espectacular y nunca


visto en México. El pueblo tuvo trabajo. Numerosos países establecieron
relaciones diplomáticas con México. Se abrieron bancos cimentados
sólidamente. La hacienda pública quedó saneada. Se restableció el crédito
internacional, agotado desde la suspensión de pagos de don Benito Juárez.
La obra pública fue enorme: tren (a Estados Unidos), telégrafo, teléfono,
luz, correo, navegación, puertos marítimos. Las ciudades fueron
embellecidas. La expansión industrial fue enorme: jabón, hilados y tejidos,
alcoholes, tabaco; así como la agrícola —haciendas provenientes de la
época juarista— y ganadera.
La educación escolar no fue descuidada: enseñanza primaria,
preparatoria, inicios de vida universitaria.
Hubo orden en el régimen porfirista, pero no libertad política. Progreso
también, mas no justicia social.

La reorganización de la Iglesia

Don Porfirio elaboró una política religiosa de tolerancia hacia las


actividades católicas (con disgusto de masones y jacobinos), pero no
suprimió las Leyes de Reforma (lo que no agradó a los católicos).
Fue amigo particular de los principales obispos de México, monseñores
Labastida, Gillow, Montes de Oca, Alarcón, Mora y del Río. En particular
se declaraba católico. Muy observante de esta religión era su esposa
Carmen Romero Rubio.
Díaz toleraba, también, de vez en cuando, la aplicación de las Leyes de
Reforma en asuntos menores y las quejas periodísticas de masones y
jacobinos en contra del clero.

La actividad social

Se celebraron cuatro congresos católicos: Puebla (1903), Morelia


(1904), Guadalajara (1906),Oaxaca (1909), para impulsar las obras
católicas y unificar a los miembros de esta religión.
Los congresos difundieron la encíclica Rerum Novarum del Papa León
XIII acerca de los problemas sociales de ese tiempo.
Pidieron mejorar la situación de los peones, el pago en efectivo del
salario, la jornada de ocho horas, etcétera.

170
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Hubo también congresos agrícolas y semanas católico sociales iniciadas


por el obispo Mora y del Río.
Los congresos se celebraron en Tulancingo (1904 y 1905), en Zamora
(1906); las semanas en León (1908), México (1910 y 1911) y Zacatecas
(1912).
Propusieron la instalación del salario familiar, el combate a la
embriaguez, la edificación de escuelas rurales.
Don Trinidad Sánchez Santos, erudito periodista católico, fomentó
activamente las actividades católicas sociales. Don Gabriel Fernández
Somellera fundó el Partido Católico Nacional el 3 de mayo de 1911, que se
organizará propiamente en tiempo de Madero.

Las diócesis

Nuevas diócesis funcionaron: Tamaulipas (antes, desde 1870), Tabasco,


Colima y Sinaloa, en tiempo del presidente Manuel González, 1880, 1881 y
1883, respectivamente. En 1889 nació Aguascalientes. Le siguieron, en
1891, Cuernavaca, Chihuahua, Saltillo, Tehuantepec y Tepic, en 1895
Campeche, y en 1902 Huajuapan de León, Oaxaca.

La enseñanza

En 1851 habían existido 10 seminarios. En 1910 eran 29. Funcionaban


también 108 colegios de religiosas.
Tres universidades católicas abrieron sus puertas: la de Puebla, la de
Mérida y la Pontificia de México. El número del clero aumentó. Pasó de
3,232 sacerdotes en 1851, a 4,461 en 1910.
El tanto por ciento de los católicos era abrumador: 99.09% (1895),
99.33% (1900), 99.16% (1910).

La coronación de la Virgen de Guadalupe

Los obispos mexicanos organizaron en 1895 la solemnísima coronación


de la imagen de la Virgen de Guadalupe como Reina de todo México.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En 1910 el Papa Pío X la nombró Patrona de América Latina, y en 1945


el Papa Pío XII la designó Emperatriz de América y Filipinas.
En estos años, tuvo lugar el triste caso del señor obispo Eduardo
Sánchez Camacho, titular de Tamaulipas desde 1880.
Se opuso a que los fieles concurrieran a la peregrinación al Tepeyac por
los gastos que implicaba. Negó las apariciones en 1895. Fue partidario de
las Leyes de Reforma. Renunció al obispado en 1896. Se recluyó en la
Quinta del Olvido y desde allí redactó 28 folletos contra las apariciones y
las autoridades eclesiásticas. Reclamó a las autoridades eclesiásticas una
indemnización por 228 mil pesos. Murió el 14 de diciembre de 1920.

El quinto Concilio mexicano

El arzobispo de México, sucesor del señor Labastida, monseñor


Alarcón, convocó al V Concilio mexicano. Trabajó del 23 de agosto al 1º de
noviembre de 1896. Dictó ochocientas disposiciones pastorales. Fue
aprobado por la Santa Sede en 1908. Indicó la disciplina eclesiástica que
debía practicarse en la Iglesia mexicana.
Su legislación se dividió en cinco partes: La primera trató del magisterio
de la Iglesia (sermones, catecismo, misiones populares, ejercicios
espirituales, colegios católicos, seminarios diocesanos, universidades,
censura de libros).
La segunda estudió el régimen jerárquico de la Iglesia mexicana
(obispos, curias, cabildos, párrocos, vicarios).
La tercera consideró las condiciones para que se celebrara el culto
católico (santos, reliquias, ornamentos, festividades, ayunos, abstinencia,
liturgia, canto, música, cada uno de los sacramentos, indulgencias,
bendiciones y sepulturas).
La cuarta se avocó al tema de los bienes eclesiásticos y su
administración (diezmo, reparación de templos, estipendios).
En la quinta estipuló los juicios que se deberían hacer y las penas que
merecerían las infracciones a las leyes eclesiásticas.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los religiosos y las religiosas

Poco a poco fueron iniciando sus actividades los religiosos proscritos


por la Constitución. Jesuitas, pasionistas y josefinos laboraban desde
tiempos de Juárez. Llegaron más: cordimarianos (1884), salesianos (1892),
padres maristas (1897), hermanos maristas (1899), juaninos (1901),
benedictinos (1903), congregación de los Sagrados Corazones (1905),
lasallistas (1905), Capuchinos (1907), redentoristas (1908), padres del
Sagrado Corazón (1908).
Las religiosas fueron un poco menos: adoratrices (1879), damas del
Sagrado Corazón (1883), hermanas de la Caridad (1885), Compañía de
Santa Teresa (1888), salesianas (1893), Verbo Encarnado (1894),
reparadoras (1898), salesas (1898), hermanas de San José de Lyon (1903).
Congregaciones religiosas de fundación mexicana fueron las siguientes:
josefinas (del P. José Vilaseca), terciarias franciscanas de la Purísima
Concepción, hijas de María Inmaculada de Guadalupe, hermanas pobres y
siervas del Sagrado Corazón, siervas del Sagrado Corazón y de los pobres
(fundadas por san José María de Yermo y Parres), hijas mínimas de_María
Inmaculada (del P. Pablo de Anda Padilla), esclavas del Divino Pastor (del
P. Antonio Repiso), carmelitas terciarias, siervas de Jesús Sacramentado,
mercedarias del Santísimo Sacramento.
El gobierno porfirista hacía como que no se daba cuenta de la presencia
de estos religiosos. La esposa del presidente ayudaba cuanto podía a los
conventos femeninos.

Porfirio Díaz y el Vaticano

El general Díaz estuvo a punto de reanudar las relaciones diplomáticas


con el Vaticano y de derogar las Leyes de Reforma, pero no lo hizo.
El delegado apostólico Ricardo Sanz de Samper visitó al presidente a las
ocho de la noche del 19 de abril de 1902 “en el más posible secreto”.
Díaz dijo que guardaba hacia el Papa León XIII “profunda devoción
personal y admiración”. El delegado manifestó que sería conveniente
establecer relaciones con la Santa Sede.

173
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Díaz dijo que él opinaba lo mismo, pero que no era posible llevarlo a
cabo todavía.
El 10 de junio, a las 10 de la noche, volvieron a reunirse ambas
personalidades. Díaz dijo que había procurado aplicar las leyes hostiles a la
Iglesia de manera benigna y, mejor, no aplicarlas.
El general “muy excitado no pudo contener sus lágrimas” pero dijo que
era necesario esperar más tiempo para la solución de las relaciones
diplomáticas.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Cuarta Parte
En el Siglo XX

175
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Francisco Ignacio Madero con su esposa Sara Pérez Romero

176
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo X

La rebelión de Francisco Ignacio Madero

Porfirio Díaz -ciego ante la historia- se reeligió nuevamente en 1910, a


los 80 años de edad.
Madero había presentado su candidatura también, pero fue “derrotado”
por el dictador, el cual lo metió en la cárcel de San Luis Potosí.
Francisco Ignacio Madero quedó libre bajo fianza y huyó a Estados
Unidos. El 5 de octubre firmó su Plan de San Luis.
Convocó a todo México a levantarse en armas contra el decrépito
dictador Díaz, para el 20 de noviembre siguiente.
Prácticamente nadie se sublevó ese día a lo largo del país, excepto
Aquiles y Carmen Serdán, el 18 de noviembre. Pascual Orozco lo hizo el
19 de noviembre, y Pancho Villa el 22.
Hasta que empezó el año de 1911 comenzaron a tomar los fusiles varios
grupos. Emiliano Zapata lo hizo el 11 de marzo de ese año.
Madero regresó al país el 14 de febrero. Los sublevados del norte, junto
con Abraham González, obtuvieron sorpresivas victorias en varias ciudades
del estado de Chihuahua en contra del ejército federal.
El sistema porfirista se tambaleó terriblemente. Firmó los tratados de
Ciudad Juárez con Madero el 21 de mayo de 1911.
Díaz huyó a Francia el día 26. Gobernó como presidente interino
Francisco León de la Barra, del 25 de mayo al 6 de noviembre de 1911.
Mediante elecciones —no limpias— Madero empezó a gobernar el 6 de
noviembre. El lema de su campaña había sido Sufragio efectivo, no
reelección.

177
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Francisco Ignacio se afilió a la secta espiritista. Desde su casa en Parras,


Coahuila, se comunicaba, según decía, con don Benito Juárez, el cual lo
animó a lanzar su candidatura presidencial y a sublevarse contra don
Porfirio Díaz.
Madero, de familia coahuilense católica, había sido bautizado y
registrado con el nombre de Ignacio en honor de san Ignacio de Loyola, de
quien la familia era (y es) devota.
La Iglesia no sufrió mayores molestias durante el gobierno de Madero,
pero veía con inquietud la situación tan inestable que se vivía en todo el
país.

El Partido Católico

El 3 de mayo de 1911 don Gabriel Fernández Somellera fundó el


Partido Católico Nacional, junto con los señores Luis García Pimentel,
Rafael Martínez del Campo, Ángel Ortiz Monasterio, Miguel Palomar y
Vizcarra, Francisco Traslosheros y Trinidad Sánchez Santos, entre un total
de 35 personas.
Pedían la libertad religiosa y de enseñanza, el sufragio efectivo y la
solución a los problemas sociales, según la doctrina social de la Iglesia.
Apoyaron a Madero en la elección de 1911. El Partido Católico llegó a
tener medio millón de afiliados y 783 oficinas principalmente en el centro
de la república.
En las elecciones federales de 1912 obtuvo cuatro senadurías y 29
diputaciones. (a 46 candidatos más les fue arrebatada la victoria que
obtuvieron legítimamente).
En las municipales ganó la mayoría de las presidencias en Jalisco y
México, 26 más en Michoacán,y varias en Chiapas, Guanajuato,
Aguascalientes, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Veracruz.
En las de gobernadores triunfó en Querétaro, Jalisco, México,
Zacatecas, Chiapas, Puebla y Michoacán, aunque en los tres últimos les fue
quitado violentamente el triunfo que habían obtenido.
Sus diputados promovieron leyes sobre reparto de tierras, descanso del
séptimo día, fomento del patrimonio familiar, exención de impuestos a las
Cooperativas de Crédito Popular, creación de sindicatos, establecimiento
del municipio libre, etcétera.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Partido Católico tuvo muy buena organización y firmeza en sus


principios. Será cancelado su registro posteriormente, por ser católico y por
el gran arraigo que iba teniendo en la ciudadanía.

Las sublevaciones contra Madero

Don Francisco Ignacio Madero no supo ni pudo gobernar. Su mandato


se concretó a repeler las diversas insurrecciones que tuvieron lugar durante
ese periodo, que fueron numerosas.
De carácter local fueron las de Juchitán, Oaxaca (4 de diciembre de
1911) y la de Yucatán (1º del mismo mes).
Emiliano Zapata se levantó en armas contra Madero el 28 de noviembre
de 1911, porque este no incluía ninguna reforma agraria en sus proyectos
de gobierno.
Pascual Ortiz (3 de marzo de 1912), Bernardo Reyes (diciembre de
1911) y Félix Díaz (octubre de 1912) desconocieron el gobierno del
presidente Madero.
Finalmente tuvo lugar la llamada Sublevación de la Ciudadela o Decena
Trágica (9 a 18 de febrero de 1913) promovida por los generales Reyes y
Díaz, ya nombrados.
Para repeler este motín, Madero nombró al traidor Victoriano Huerta,
comandante de la plaza militar.
El embajador Henry Lane Wilson amenazó con una intervención armada
de los ejércitos estadounidenses para proteger los intereses de los
norteamericanos residentes en nuestro país, si no renunciaba Madero.
Wilson determinó que el siguiente presidente fuera Huerta, como en
efecto sucedió, El nuevo gobernante mandó asesinar a Madero y a su
vicepresidente José María Pino Suárez.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Victoriano Huerta

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo XI
Victoriano Huerta

Los enemigos de la Iglesia acusaron a ésta de ayudar económicamente a


Victoriano Huerta a derrocar a Madero (entre otros, Pancho Villa) pero
nunca lo demostraron. Huerta estableció una dictadura que abusó de la
fuerza y violó los derechos humanos.
Para las elecciones del Poder Legislativo, Huerta ofreció al Partido
Católico cien curules con la condición de que el Partido lo apoyara. Sin
atender al resultado de las elecciones el gobierno designaría a los
candidatos. El Partido no aceptó.
El periódico La Nación, órgano del Partido, fue suspendido el 23 de
diciembre de 1913 y desapareció de la circulación el 14 de enero de 1914.
El director del Partido, Sr. Somellera, y del periódico, Enrique M. Zepeda,
fueron encarcelados en San Juan de Ulúa.
Huerta amenazó personalmente al diputado católico Perfecto Méndez
Padilla, quien se opuso a la concesión de facultades extraordinarias a
Huerta, en cuestión de Hacienda y Guerra.

La terrible guerra civil

Podemos decir, con Arnaldo Córdoba en su libro La revolución


mexicana, que en México no hubo revolución ninguna a pesar de que se
celebre su inicio el 20 de noviembre de cada año. Lo que se llama
revolución fue una terrible guerra civil entre mexicanos que produjo, si, el
cambio de caciques, pero no modificó el concepto de propiedad ni la
organización de la sociedad.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Cayó la clase porfirista. Subió Madero, que se negó a hacer revolución


social ni agrarista alguna. Victoriano Huerta se limitó a guerrear contra
quienes se le sublevaran. Salido él del país al perder la guerra, tuvo lugar la
crudelísima guerra civil entre las diversas facciones que empezaron a
disputarse la silla presidencial.
Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas pelearon contra Villa y Zapata.
Triunfaron los primeros, pero el 21 de mayo de 1920 Obregón mató a
Carranza, y el 20 de julio de 1923 a Villa. Zapata había sido asesinado por
las tropas carrancistas el 10 de abril de 1919. La historia oficial a esto lo
llama revolución.
Desde 1910 el pueblo mexicano ha sufrido hambre. Cuando esto se
escribe se calculan en 40 millones los habitantes de nuestro país que se
encuentran en grave miseria.
Perdieron las facciones villista y Zapatista. Triunfaron las carrancistas (a
las cuales, antes de separarse de él, pertenecían Obregón, Calles y
Cárdenas). Todos los gobiernos posteriores, hasta 2001, fueron de esta
facción.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Emiliano Zapata y Pancho Villa en la Silla Presidencial


Capítulo XII:
La cruel persecución
Contra la usurpación de Victoriano Huerta y el asesinato de Madero
hubo cuatro importantes levantamientos en armas en 1913: por el noroeste:
Obregón, Carranza, Calles, Cárdenas, por el norte: Villa, Felipe Ángeles,
por el noreste: Pablo González, por el sur: Zapata.
Caído Huerta en 1914, como vimos, las facciones lucharon entre sí. La
guerra civil duró desde mediados de 1913, todo 1914 y parte de 1915.
Durante esta guerra civil, las posiciones de las distintas facciones ante la
Iglesia no fueron uniformes sino distintas.
Zapata no persiguió a la Iglesia. Protegió al obispo de la diócesis,
monseñor Manuel Fulcheri, que por tanto pudo permanecer en ella. Cuando
sus tropas entraron en la ciudad de México, llevaban el estandarte de la
Virgen de Guadalupe y estampas de ella en los sombreros.
Los del noroeste y noreste fueron anticatólicos y anticlericales porque
estaban muy influenciados por liberales jacobinos, socialistas, masones y
protestantes. Querían librar a México de la Iglesia Católica Romana y
decían que cuantos más sacerdotes fuesen muertos, tanto más complacido
sería el presidente norteamericano Wilson. Dondequiera que estos ejércitos
entraban, atacaban al clero y a la Iglesia.
Los obispos, excepto el de Cuernavaca, fueron expulsados de nuestro
país. El de Durango, monseñor Francisco Mendoza fue maltratado.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En Querétaro, Puebla y México los carrancistas quisieron colocar como


obispos de hecho a los padres Florencio Rosas, Federico Escobedo,
Antonio J . Paredes, a los cuales sus prelados les dijeron que actuaran como
vicarios para evitar males mayores.
En Durango, Monterrey, Tepic, Zacatecas, Aguascalientes, Guadalajara,
San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, León, Sinaloa, Celaya, Toluca,
Zamora, Morelia, Puebla, Jalapa, Córdoba, Orizaba, Campeche, Mérida y
México, los sacerdotes fueron encarcelados. Los extranjeros eran
expulsados del país.
Las religiosas fueron expulsadas de sus conventos, y violadas unas 60.
Los carrancistas profanaban los templos católicos, imágenes, vasos y
ornamentos sagrados. Quemaban los confesionarios. Los templos pasaban a
ser cuarteles o bodegas o se dedicaban a ser teatro de orgías.
Los carrancistas prohibían las misas y la confesión, a no ser antes de
fallecer y ante la presencia de un funcionario gubernamental. En Toluca
llegaron a prohibir los sacrificios y el ayuno. Los colegios católicos fueron
clausurados.
De 1914 a 1918 fueron asesinados los siguientes sacerdotes y religiosos:

H. Adolfo María, de las Escuelas Cristianas, en Zacatecas, el 24 de junio


de l9l4, por Villa.
H. Francisco Adriano, de las Escuelas Cristianas, en el mismo lugar y
día por Villa.
P. Jesús Alba, en La Calera, Zacatecas, por Eulalio Gutiérrez.
P. León Ávila Sánchez, en Coxicha, Oaxaca, el 20 de julio de 1917.
P. David Galván, en Guadalajara, Jalisco, el 30 de enero de 1915.
H. Mariano González, en Toluca, México, en 1914, por Murguía.
P. Inocencio López Velarde, en Zacatecas, Zacatecas, el 23 de junio de
1914.
P. Bartolo Montesinos, en Mihuatlán, Oaxaca, el 17 de febrero de 1916.
P. Ezequiel Sosa, en Tecomavaca, Oaxaca, el 28 de enero de 1918.
P. Conrado Navarrete, en Xalatlaco, México, en 1914.
El párroco de San Pedro de las Colonias, Coahuila, en 1914.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

P. Pascual Vega, en Zacatecas, Zacatecas, el 24 de junio de 1914.


P. Rosalío Zepeda, en Ocuíla, México, en julio de 1914, por el general
Francisco Pacheco, zapatista.
Carranza quiso convencer, en vano, al obispo de Veracruz, monseñor
Joaquín Arcadio Pagaza, de “nombrarlo” arzobispo de México, creyendo
que por ser un hombre anciano, lo podría manejar fácilmente.
El grupo carrancista más jacobino estuvo formado, entre otros, por
Francisco J. Múgica, Heriberto Jara, Andrés Molina Enríquez, Pastor
Rouaix, Froilán Manjarrez.
La actitud de Villa ante la Iglesia no fue uniforme sino cambiante. Por
un lado auxiliaba al clero mexicano pobre. Odiaba y expulsaba a los
jesuitas (“jisuitas”, decía) y a los sacerdotes extranjeros.
Cuando le mataban oficiales que le eran muy queridos, pedía a los
padres que les dijeran misa y que los “resucitaran”. Fue padrino de
bautismo de muchos niños. De hecho cuando lo asesinaron, había salido de
un bautismo e iba de regreso a su hacienda.
En Saltillo, por ejemplo, Villa mandó apresar a los jesuitas mexicanos, y
a los sacerdotes extranjeros, el 22 de mayo de 1914. Villa les dijo: “Yo
desafortunadamente soy católico porque así me hizo mi madre”. Mandó a
todos que le entregaran un millón de pesos. Amenazó al P. Eliseo Ancira,
enfermo, con fusilarlo. A las 12 de la noche del día 25, el coronel Fierro
simuló fusilar y ahorcar a los padres. Francisco Pichardo, Miguel Kubicza,
Martín Macías, José Méndez, jesuitas. Todos ellos permanecieron firmes
ante el peligro de muerte. Finalmente los desterró a Estados Unidos. El
colegio de los jesuitas fue destinado a cuartel de soldados y soldaderas.
Por su parte, al clero mexicano Villa le dijo: “Yo no les ataco su
religión, ni voy en contra de sus personas... y vivan seguros que loshombres
revolucionarios no los combatimos a ustedes, sino que los defendemos”.

Venustiano Carranza
Presidente de la
República

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La Constitución de 1917

Conforme a lo que estamos leyendo, es obvio explicar que la


Constitución elaborada por los jacobinos resultaba anticlerical, y
anticatólica.
Si bien Carranza no pretendía dictar nuevas leyes en contra de la Iglesia,
sino reproducir solamente las Leyes de Reforma, resultó que su grupo de
exaltados fue más allá de los planes del autollamado Primer Jefe.
El artículo tercero prohibió a las corporaciones religiosas y a los
ministros de culto tener o dirigir primarias.
El artículo 24 señaló que los actos de culto se celebrarían
exclusivamente dentro de los templos, que estarían siempre bajo la
vigilancia de la autoridad. (El diputado Enrique Reino quería que se
prohibiera la confesión y que fueran casados civilmente los sacerdotes
menores de 50 años).
El artículo 130 negó personalidad a las Iglesias, facultó a las legislaturas
estatales para determinar el número de ministros y prohibió a los partidos
políticos usar alguna palabra religiosa. Facultó al gobierno para intervénir
en el culto y disciplina de la Iglesia. Indicó que los sacerdotes deberían ser
mexicanos y no podrían votar ni ser votados, ni criticar las leyes y
gobierno, ni heredar después del parentesco de 4º grado.
El artículo 27, II, quitó a las Iglesias la capacidad de poseer bienes
raíces y determinó que los templos pasaran a ser propiedad de la nación así
como los obispados, curatos, seminarios, asilos, colegios, conventos.
Prohibió que las Iglesias fueran propietarias de instituciones de
beneficencia e investigación científica. El artículo 6, por su parte, evitó la
profesión de votos religiosos.
La Constitución fue publicada el 5 de febrero de 1917. Desde su
destierro, los obispos que pudieron reunirse, lo hicieron en la Acordada,
Texas, y emitieron un documento titulado Protesta de los obispos
mexicanos por la Constitución de 1917. Decían que la Constitución
sancionaba definitivamente la persecución religiosa.
En fin, es necesario notar que ya afianzado en el poder (Villa derrotado
por Obregón, y Zapata asesinado), Carranza hizo disminuir la persecución
contra la Iglesia y aun trató de derogar las leyes persecutorias de la
Constitución, pero se vio impedido ante la imponente sublevación que
Obregón llevó a cabo contra él y que finalmente le costó la vida.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo XIII:
Alvaro Obregón

Durante la presidencia del general Álvaro


Obregón la Iglesia no sufrió una persecución total, pero sí hubo de sortear
diversos actos realizados contra ella. Había ocasiones en que Obregón
mandaba aplicar los artículos contrarios a la Iglesia.
En febrero de 1921 explotó una bomba en el arzobispado de México, sin
mayores daños. Pese a manifestaciones y protestas, las autoridades no
investigaron el delito.
El 14 de noviembre de ese año, explotó también una bomba ante la
imagen de la Virgen de Guadalupe en la Basílica. No dañó en absoluto a la
imagen, pero sí los vidrios de las ventanas, una parte del altar y aun el
crucifijo situado encima de él.
La opinión unánime culpó a Obregón del atentado. El 1 de mayo de
1922 una turba de obreros llamados socialistas atacó la casa de la
Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM). A pesar de la
resistencia armada de ocho jóvenes, los asaltantes tomaron el local.
Apuñalaron una imagen de la Virgen de Guadalupe. Las autoridades
tampoco tomaron cartas en el asunto.
El 11 de enero de 1923 el delegado papal, monseñor Ernesto Filippi,
colocó la primera piedra del monumento a Cristo Rey en el cerro del
Cubilete que es el centro geográfico de la República.
Obregón expulsó del país al delegado apostólico indicando que había
sido violado el artículo 24 de la Constitución por haberse celebrado culto
fuera de los templos.
Del 5 al 12 de octubre de 1924 celebróse un Congreso Eucarístico,
previo permiso y acuerdo de las autoridades civiles. Éstas consignaron ante
los tribunales a los obispos y sacerdotes que habían participado en él.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Fieles venerando al Cristo del Atentado, se curvó por efectos de la bomba colocada el
14 de Noviembre de 1921. La tradición popular refiere que se curvó al proteger a Su
Madre la Virgen de Guadalupe de la explosión. Actualmente se encuentra en la Basílica
de Guadalupe en un muro cerca de la puerta central.

Mons. Ernesto Filippi bendiciendo la primera piedra del 1er monumento a Cristo Rey
en Silao, Guanajuato el 11 de Enero de 1921.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo XIV:
Plutarco Elías Calles (1924-1929)

Desde que incursionó en la política en Sonóra, su estado Elías (no era


nombre propio, sino primer apellido) se mostró decididamente anticatólico
y marcadamente anticlerical. Más lo sería durante su presidencia.
En febrero de 1925 intentó fundar una Iglesia Católica mexicana
separada de Roma. Peregrina idea. Fracasó al igual que la establecida por
Juárez el siglo pasado.
A través de Luis N. Morones, secretario de lndustria, Comercio y
Trabajo, nombró al disidente P. Joaquín Pérez como patriarca de ella. Había
sido capitán y masón. Después recibió las órdenes sacerdotales en el
Seminario de Xalapa.
Trabajaba en la parroquia de Santa María la Redonda. Amigo de
Morones, fue fácil que éste lo convenciera de llevar a cabo el cisma que le
propuso. Con el padre Manuel Monje se apoderó del templo de la Soledad.
No tuvo mayor número de seguidores.
Tres gobernadores declararon la guerra a la institución eclesiástica en
sus estados: José Guadalupe Zuno, en Jalisco (1923-1926), que murió
reconciliado con la Iglesia en 1976.
Adalberto Tejeda, en Veracruz (1920—1924 y 1928-1932), quien
también se reconcilió al morir en 1960. Finalmente, el más agresivo de
todos, Tomás Garrido Canabal, de Tabasco (1919 y 1923—1926).
Zuno, gobernador de Jaliscode 1923 a 1926, atacó abiertamente a la
institución eclesiástica y al obispo Francisco Orozco Jiménez. Adalberto
Tejeda gobernó de1920 a 1924 y de 1928 a 1932: quemó templos o los tiró,
expulsó a todo el clero y al obispo, el beato Rafael Guízar.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Promovió el anticlericalismo. Para fines de 1932 la estructura visible de


la Iglesia estaba totalmente destruida en Veracruz. Ninguno de los dos
igualó a Tomás Garrido Canabal (1919 a 1926). Expulsó a todos los
sacerdotes, destruyó cuanto templo pudo y desarrolló una campaña
antirreligiosa exaltada. Cometió atrocidades sin fin en contra de la inerme
población.

Los templos cerrados

El periodista Ignacio Monroy, de manera anónima, publicó tres artículos


en el periódico El Universal de la ciudad de México.
El 27 de febrero de 1926 escribió que el episcopado haría una campaña
dentro de la ley en contra de los artículos 3, 5, 27 y 130 de la Constitución.
El 4 de febrero explicó que en unas declaraciones del arzobispo de
México, José Mora y del Río, éste había dicho que no reconocía a la
Constitución y que la combatiría. El obispo lo desmintió el 11 de febrero.
Antes, el 8, el periodista reprodujo la carta de los obispos escrita en
1917, quejándose de las leyes persecutorias, pero el redactor la hizo
aparecer como si fuera un documento recientemente redactado. El
Universal despidió al periodista.
Calles, que vivía enojado contra la Iglesia y el clero, se irritó más. El 10
de febrero el presidente ordenó Se aplicara el artículo 130 constitucional
(que reglamentaba el número de sacerdotes que podían oficiar en un
estado) y el 3º (cierre de escuelas católicas).
Para el 15 de marzo de 1926 eran 202 los sacerdotes expulsados del
país, 118 los colegios clausurados y 83 los conventos cerrados.
El 21 de abril los obispos escribieron un documento titulado No
podemos en que manifestaron la imposibilidad de acatar los artículos
contrarios a la Iglesia.
En respuesta fue expulsado el delegado apostólico, monseñor Jorge José
Carauna, al mes y días de haber llegado. El 18 de mayo los obispos
redactaron un Memorial quejándose de este destierro.
El 2 de julio Calles arreció la tormenta: reformó el artículo 19 del
Código Penal, indicando penas para los infractores del artículo 130
constitucional.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Quedó férreamente establecido que todo sacerdote debería inscribirse


ante el gobierno como condición para poder ejercer su ministerio. Era una
medida que no podían aceptar los obispos a quienes compete nombrar a los
sacerdotes que pueden oficiar. Es como si la autoridad eclesiástica quisiera
nombrar a los funcionarios que pueden laborar en las oficinas de gobierno.
Los obispos, por tanto, decidieron cerrar todos los templos del país y lo
hicieron el 1° de agosto.
Calles creía acabar así con la Iglesia. Esta lucha, según él era la decisiva
de las varias que había habido a lo largo de la historia de México. Sería el
fin del clero. El gobierno controlaría en adelante toda actividad. En México
no volvería a a haber lugar para la Iglesia. Si esto no se obtenía, por lo
menos Calles creía lograr dominar a un cierto número de sacerdotes que
harían un cisma con respecto a la jerarquía mexicana y al Papa.
Alrededor de cuatro mil quinientos sacerdotes vivían en México. Si se
llevaba a cabo la reforma intentada por Calles solamente podrían trabajar
alrededor de mil, controlados por él.
Mediante Agustín Legorreta, amigo común de Calles y de los obispos
Ruiz Flores y Pascual Díaz, habían tenido una junta el 21 de agosto, en la
que no hubo acuerdo alguno. Calles dijo a los obispos que no le quedaba
más recurso que acudir a las armas o a las Cámaras.
El obispo Díaz afirmó que si la inscripción ante las autoridades era una
acción meramente administrativa, podría ser aceptada. Calles cambió varias
veces de parecer pero finalmente no aceptó. Lo aceptaría en 1929 el
entonces presidente Emilio Portes Gil.
Posteriormente, ya clausurado el culto, el 7 de septiembre los obispos
pidieron a la Cámara de Diputados que se reformara la Constitución. El 22,
ésta contestó que los prelados no conocían la Constitución y por tanto no
eran ciudadanos ni tenían el derecho constitucional de petición.
La Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa entonces, juntó
dos millones de firmas (México tenía 15 millones de habitantes) que
presentó a la Cámara. Ésta no las tomó en cuenta ni discutió el asunto.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La guerra cristera.

La guerra cristera fue llevada a cabo por campesinos. Ocurrió


principalmente en Jalisco, Michoacán, Colima, Morelos, Durango,
Guanajuato, Querétaro, Guerrero, Zacatecas, Nayarit, y otros en menor
proporción.
El pueblo, por supuesto, los ayudaba con armas, propaganda, espionaje,
dinero, comida. Las municiones a veces se las vendía el mismo ejército, el
cual informaba al gobierno que las había gastado en batallas que no habían
tenido lugar. A los cristeros los ayudaron las Brigadas Blancas,
organización femenina que les daba dinero, informes, medicinas, comida,
etcétera. Hasta 1929 la organización fue descubierta por el gobierno. En
1928 eran alrededor de diez mil sus miembros.
La revolución cristera pretendió derribar al gobierno callista y poner el
suyo. Empezaron usando machetes. Poco a poco fueron consiguiendo
armas y municiones. Además de campesinos, eran luchadores voluntarios.
No salían de la región que conocían. No había jefes al principio: se fueron
haciendo.
De hordas pasaron a partidas y después a ejército. Cada zona hizo su
estilo de guerra, según su mentalidad, geografía local y medios con que
contaban. Las regiones donde había cristeros sufrieron gran represión de
parte del gobierno: robo, tormento, violación, sadismo, sacrilegios de todas
clases.
Los generales Joaquín Amaro y Eulogio Ortiz se enriquecieron con lo
que robaron durante la guerra.
La guerra costó unos 80 mil muertos, 25 mil cristeros y 55 mil del
gobierno. De éstos, 12 fueron generales, 70 coroneles, 1,800 oficiales, y los
demás soldados.
La motivación de los cristeros fue esencialmente religiosa, pero además
tuvieron otros títulos para pelear: la guerra que emprendieron los cristeros
fue una lucha de autodefensa en contra del gobierno que los explotaba, el
cual, además, quiso quitarles también su religión.
La Liga Nacional de la Defensa Religiosa fue una asociación urbana que
trató de ayudar a los cristeros. Estaba formada por miembros de clase
media provenientes del antiguo Partido Católico Nacional y de la Acción
Católica de Jóvenes Mexicanos.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Sus principales dirigentes sucesivamente fueron el Lic.Rafael Ceniceros


Villarreal, don Luis Bustos, don Miguel Palomar Vizcarra, don Carlos F.
Landero y don Luis Beltrán.
Su proyecto era formar una sociedad mexicana justa, católica
(integrista), nacionalista y cooperativista. Apoyados en un principio por los
Obispos, finalmente quedaron desligados, de ellos.

Las luchas

La guerra cristera empezó, lentamente, a partir del cierre de templos


decretado por los obispos, para el 31 de julio de 1926.
Casi no tenían armas en ese entonces. A partir de 1927 fueron dándose
brotes por todos los estados que enumeramos antes. El ejército que se les
enfrentó no bajó de 70 mil efectivos. Más que enfrentamientos, las fuerzas
gubernamentales maniobraban, o hacían razzias o devastaban las zonas.
El ejército había creído que en dos semanas controlaría la revolución
cristera. Duró 3 años. Los generales Joaquín Amaro y Saturnino Cedillo
fracasaron en sus ataques con todo y que tenían trenes, camiones, aviones,
caballos.
Para fines de julio de 1927 había unos 20 mil cristeros dispersos, sin
dirección unificada. El ejército Se concentraba en las poblaciones, no en las
zonas de lucha. Cuando dejaba una zona, los cristeros volvían a ella.
De julio de 1927 a julio de 1928 se consolidó la guerra cristera. La Liga
de la Defensa Religiosa pagó tres mil pesos oro mensuales al general
Enrique Goroztieta para que fuera jefe único de los cristeros.
Gradualmente fue unificando el mando de varias partidas en un único
grupo. Hizo avanzar los territorios cristeros. A fines de 1927 tenían 25 mil
soldados bajo sus órdenes.
A estas fechas los cristeros no podían ser vencidos pero el gobierno
tampoco estaba a punto de caer, como pretendían los sublevados. La guerra
llegó a su apogeo de marzo a junio de 1929.
En marzo y abril los cristeros lanzaron fuerte ofensiva que les consiguió
el oeste del país, excepto las ciudades. El contraataque federal no tardó.
Con 35 mil soldados lo organizaron los generales Saturnino Cedillo y
Lázaro Cárdenas.

193
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Muerto en una emboscada el general Goroztieta, cerca de Atotonilco,


Jalisco, le sucedió el P. Aristeo Pedroza en el mando supremo de los
cristeros. Bajo el mando de éste, los cristeros obtienen importantes avances.
Muerto a su vez el P. Pedroza, le sucede en el mando el médico Jesús
Degollado Guízar.
Poco más adelante el presidente Emilio Portes Gil y los obispos Pascual
Díaz y Leopoldo Ruiz y Flores celebraron unos acuerdos mediante los
cuales pusieron fin a la guerra cristera.
El obispo de Tulancingo, Jesús Manríquez y Zárate, no aceptó esos
llamados “acuerdos”. Había estado preso en Pachuca un año, durante 1926.
Fue desterrado del país de 1927 a 1944. Fue un hombre de excepcional
fuerza y firmeza.
Portes Gil exigió que saliera del país el arzobispo de Guadalajara
monseñor Francisco Orozco y Jiménez, y que no volviera a el el de
Durango, José María González Valencia.
No pocos católicos recibieron los acuerdos con profunda inconformidad
y amargura. El gobierno no cumplió los acuerdos, antes al contrario fue
asesinando lentamente a los cristeros: de 1929 a 1935 murieron alrededor
de 5 mil.
Después siguió una llamada segunda cristiada, que llegó a tener 7,500
hombres situados en seis regiones, y que duró de 1935 a 1940. Derivaron
después en el Sinarquismo y más tarde en el Partido Demócrata Mexicano,
que perdió su registro por falta de votantes.
El cristero fue el último levantamiento de masas campesinas en México.
Los arreglos fueron unos acuerdos en que intervinieron el gobierno
mexicano (Calles y Portes Gil), los obispos nombrados al efecto, el Papa
Pío XI, la Liga y los Estados Unidos. No así los cristeros, que fueron tan
seriamente afectados por ellos.
Desde 1927 el general Obregón había hablado con el obispo Manuel
Fulcheri y algunos sacerdotes, pero no encontraron soluciones al problema.
Cuando llegó como embajador de Estados Unidos, en 1927, el señor
Dwigth W. Morrow, venía decidido a que terminara el conflicto religioso
por órdenes del presidente estadounidense Calvin Coolidge.

194
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En enero de 1928 el embajador habló en Cuba Con el estadounidense P.


Juan Burke y los obispos Mora del Río y Martín Tritschler. Calles habló en
secreto con el jesuita en San Juan de Ulúa.
El 17 de mayo de 1928 se efectuó otra junta con el P. Burke, el
presidente Calles y el obispo Ruiz y Flores, quien fue luego a informar al
Papa Pío XI.
El 1° de julio de 1928 fue declarado vencedor en las elecciones
presidenciales el general Obregón que, así, se reelegía. El 17 ocurrió su
asesinato, Calles terminó su periodo de gobierno el 30 de noviembre de
1928. Sin embargo seguiría dirigiendo al país a través de los presidentes
impuestos por él hasta 1936, en que fue expulsado del país por el entonces
presidente Cárdenas.
Se había autonombrado Jefe Máximo de la Revolución (título parecido
alque se dio a sí mismo Carranza: Primer Jefe).
El Papa Pío XI nombró delegado apostólico al arzobispo Leopoldo Ruiz
y Flores.
El 12 de junio de 1929 el presidente Portes Gil se reunió con los obispos
Pascual Díaz y Ruiz y Flores, S.J . Tuvieron unos acuerdos que publicaron,
y otros secretos, cuyo cumplimiento garantizaría el embajador Morrow,
pero éste murió poco después, en 1931. La Iglesia quedó sometida y siguió
siendo perseguida. Calles en nada cedió.
El Vaticano no apoyó a los cristeros pero sí los obligó a aceptar la paz.
Se dio cuenta de que no podía hacer más, dado el apoyo tan grande (militar,
económico, político) que los Estados Unidos prestaron a Calles y Portes
Gil.
El Papa habría escrito sus encíclicas Inquis Afflictisque, el 18 de
noviembre de 1926, acerca de la persecución padecida por los católicos
mexicanos, y la carta llamada Paterna Sane Sollicitudo del 2 de febrero del
mismo año.
El 20 de junio de 1929 Roma mandó a monseñor Ruiz y Flores un
telegrama que decía:
1. Santo Padre ansioso por pacífica y laica solución.
2. Completa amnistía para obispos, sacerdotes y fieles. .
3. Devolución de casas episcopales, curatos y seminarios.
4. Relaciones libres entre el Vaticano y la Iglesia mexicana.

195
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En realidad eran unas condiciones muy favorables para Calles, Jefe


Máximo, y para Portes Gil.
El día 21 de junio de 1927 se firmaron estos acuerdo
1. Que el artículo de la ley que determina el registro de ministros, no
significa que el Gobierno pueda registrar a aquellos que no hayan sido
nombrados por el superior jerárquico (sic) del credo religioso respectivo, o
conforme a las reglas del propio credo.
2. En lo que respecta a la enseñanza religiosa la Constitución y leyes
vigentes prohíben de manera terminante que se imparta en las escuelas
primarias y superiores, oficiales o particulares, pero esto no impide que en
el recinto de la Iglesia, los ministros de cualesquiera religión impartan sus
doctrinas a las personas mayores o a los hijos de éstas que acudan para tal
efecto*.
3. Que tanto la Constitución como las leyes del país garantizan a todo
habitante de la República el derecho de petición, y en esa virtud, los
miembros de cualesquiera Iglesia pueden dirigirse a las autoridades que
corresponde para la reforma, derogación o expedición de cualesquiera ley.

Palacio Nacional, junio 21 de 1929.


El Presidente de la República
(firmado)
E. Portes Gil.

(*Nota: en esto tenía razón Portes Gil. La escuela es laica. La Iglesia


debe tener su catequesis semanal —por lo menos— con los niños,
adolescentes y jóvenes, bien organizada, con métodos modernos y
adaptados, de tal manera que adquieran una evangelización integral y
profunda. Que entre semana aprendan geografía, literatura, matemáticas,
etcétera. Que en las parroquias reciban su formación religiosa completa.).

Emilio Portes Gil Mons Leopoldo Ruiz y Flores Papa Pío XI

196
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En hoja anexa el arzobispo de Morelia, Leopoldo Ruiz y Flores, escribió


que como consecuencia de las declaraciones del presidente, “el clero
mexicano reanudará los servicios religiosos de acuerdo con las leyes
vigentes”. Las leyes, pues, no se modificaban.
El párrafo primero ponía fin al conflicto que había propiciado el cierre
de los templos. El segundo no concedía nada.
En el tercero el presidente y el arzobispo olvidaban que hacía poco el
pueblo mexicano había presentado dos millones de firmas pidiendo la
derogación de los artículos constitucionales persecutorios, y que no había
sido tomado en cuenta.
De palabra, Portes Gil ordenó al señor Felipe Canales, secretario de
Gobernación, que se amnistiara a los cristeros y aun se les pagara su pasaje
a donde fueren, que se devolvieran las iglesias, casas curales y episcopales
desocupadas, y que se procurara desocupar las demás para devolverlas.
Este acuerdono lo cumplió ni Portes Gil ni Ortiz Rubio, ni Abelardo
Rodríguez ni Cárdenas. Se llevó a efecto, a partir de 1940, en tiempos del
general Manuel Ávila Camacho.
El pueblo se alegró al ver abiertos sus templos. Los masones y jacobinos
se enojaron.

Santos y beatos

En 1927 fue fusilado el P. Miguel Agustín Pro, actualmente beato.


Hombre de finísimo humor constante, vuelto a México después de realizar
sus estudios en Europa, desarrolló una incansable labor apostólica,
caritativa y heroica, en la ciudad de México hasta que, acusado falsamente
de haber participado en el atentado a Álvaro Obregón, fue fusilado. Encaró
la ejecución con valentía, serenidad y gozo. El gobierno de Calles violó sus
derechos humanos, pues no lo sometió a juicio ni le permitió tener un
abogado defensor.
Fueron beatificados 20 de noviembre de 2005 en el Estadio Jalisco de la
ciudad de Guadalajara, los siguientes siervos de Dios, laicos que dieron
testimonio de fe heroica en diversas circunstancias:
Anacleto González Flores
Jorge Vargas González
Ramón Vargas González

197
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Luis Padilla Gómez


Ezequiel Huerta Gutiérrez
Salvador Huerta Gutiérrez
Luis Magaña
Miguel Gómez Loza

El 21 de mayo de 2000 fueron canonizad0s los beatos del grupo llamado


Cristóbal Magallanes y compañeros. Son 22 sacerdotes y tres laicos del
tiempo de la persecución, aparte del P. José María Yermo y Parrés y la M.
María de Jesús Sacramentado Venegas.

La lista del grupo es como sigue:

a. Tres laicos:
Sr. Manuel Morales, muerto el 15 de agosto de 1926 en Puerto Santa
Teresa, Zacatecas.
Joven Salvador Lara, el mismo día y lugar.
Joven David Roldán, el mismo día y lugar.

b. 22 sacerdotes (en Jalisco, si no se dice dónde):


Cristóbal Magallanes, fusilado el 25 de mayo de 1927.
Román Adame Rosales, el 21 de abril de 1927.
Rodrigo Aguilar Alemán, ahorcado el 28 de octubre de 1928
Julio Alvarez Mendoza, fusilado el 30 de marzo de 1927.
Luis Bátis Sainz, el 15 de agosto de 1926.
Agustín Caloca Cortés, el 25 de mayo de 1927.
Mateo Correa Magallanes, en Durango, el 6 de febrero de 1927.
Atilano Cruz Alvarado, el 1 de julio de 1928.
Miguel de la Mora, el 7 de agosto de 1927.
Pedro Esqueda Ramírez, el 27 de n0viembre de 1927.
Justino Orona Madrigal, el 1 de julio de 1927, arrastrado de un caballo.
Tranquilino Ubiarco Robles, el 5 de octubre de 1928.
David Uribe Velasco, el 12 de abril de 1927, en el kilómetro 168 de la
carretera Iguala—México.
Margarito Flores Varela, en Tulimán, Guerrero, el 12 de noviembre de
1927.
José Isabel Flores Varela, degollado el 21 de junio de 1927.

198
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Sabás Reyes Salazar, fusilado el 13 de abril de 1927.


José María Robles Hurtado, ahorcado el 26 de junio de 1927.
David Galván Bermúdez, durante la persecución carrancista, el 30 de
enero de 1915.
Toribio Romo González, el 25 de febrero de 1928.
Pedro de Jesús Maldonado, en Santa Isabel, Chihuahua, durante el
gobierno cardenista, el 11 de febrero de 1937.
Jenaro Sánchez Delgadillo, ahorcado el 18 de enero de 1927.
Jesús Méndez Montoya, en Valtierrilla, Michoacán, el 5 de febrero de
1928.

El P. José María Yermo y Parres nació en Almolonga, Estado de México,


en 1851. Recibió la ordenación sacerdotal en 1879.
En 1885 fundó en León la congregación religiosa llamada Siervas del
Sagrado Corazón de Jesús y de los pobres, para atender a los marginados.
En este campo su labor fue ímproba. El gobernador de Guanajuato lo llamó
“Gigante de la Caridad”. Murió en 1904.

La madre María de Jesús Sacramentado Venegas (1868-1959) nació en


la Tapona, Zapotlanejo, Jalisco. Ingresó a la Congregación Hijas del
Sagrado Corazón de Jesús. Fue enfermera de 1905 a 1921. Ese año fue
nombrada superiora general de su congregación. Desde entonces hasta
1954 fundó numerosos hospitales, asilos, sanatorios, puestos de socorro,
clínicas, en casi toda la república.

Tres mártires

Hagamos una mención del licenciado Anacleto González Flores, varón


verdaderamente excepcional que puso su lucidez al servicio de la Iglesia
católica.

Abogado, miembro de la Acción Católica Juvenil, fue guía indiscutible


de la resistencia pacífica ante la persecución desatada en Jalisco por
Guadalupe Zuno. Escribió El plebiscito de los mártires y La cuestión
religiosa. Organizó la Unión Popular de Jalisco. Publicó Gladium, que
aparecía semanalmente con 100 mil ejemplares.

199
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Era llamado comúnmente El Maestro pues poseía excelentes dotes de


pedagogo y también un gran carisma que le atraía muchos seguidores.
Jamás desfalleció en sus intentos.
Preso muchas veces, volvía sin dudarlo al recobrar la libertad. Sufrió
con gran entereza los últimos tormentos que le hicieron padecer las fuerzas
callistas. En El plebiscito dice que los tiranos solamente saben matar o
encarcelar, y que cuanto más miedo tienen más matan. La religión católica
está enraizada en la médula de nuestra vida individual y colectiva, y ungida
por el pueblo. Nadie es querido por el pueblo, ni un hombre, ni un partido:
sólo la Iglesia. Ella ha llevado sol y pan a las cabañas, caminos, alturas,
profundidades. El gobierno no la puede llevar a juicio, porque la
defenderán Las Casas y Gante. Encarcelarla es encarcelar a todo México.
Con todo, siempre, la Iglesia un día antes de la Victoria, va a la cárcel.
Monseñor Pascual Díaz, S.J. (1876-1936) fue llamado “el arzobispo
mártir” por su biógrafo Eduardo J . Correa. Lo fue en efecto durante la
persecución callista. Todos los obispos sufrieron hasta agotar el cáliz que
tenían que beber.
Doctorado en Teología, en Bélgica, volvió a su país empezando la
persecución carrancista, en 1913. Ejercitó su ministerio a escondidas en la
Ciudad de México, en la parroquia de la Sagrada Familia, donde pronto
descolló por su temple y talento.
En 1922 fue consagrado por ello obispo de Tabasco ¡en tiempos del
terrible Garrido Canabal! que lo molestó cuanto pudo. Salvó la vida a
Garrido durante la guerra delahuertista; éste, en agradecimiento, no lo dejó
regresar de un viaje que el obispo hizo a la ciudad de México.
Fue expulsado del país. Estuvo en Roma donde recibió el apoyo del
Papa Pío XI. Fue enviado por éste a gestionar los arreglos. El Papa los
aprobó y lo nombró arzobispo de México en 1929. Ejerció su pontificado
en medio de una gran penuria y teniendo que vencer todos los obstáCulos
que le ponían los funcionarios gubernamentales. En 1935 estuvo preso un
día. Además de las anteriores cruces, tuvo que sufrir las grandes
contrariedades de los católicos que no estuvieron de acuerdo con los
arreglos llevados a cabo con Portes Gil: por ejemplo otros prelados, sus
hermanos en religión, laicos molestos, etcétera.
Él se mostraba entristecido ante las incomprensiones de que fue objeto.
Murió a los 60 años en 1936. A su entierro concurrió una enorme multitud.

200
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Igual martirio incruento sufrió monseñor Leopoldo Ruiz (1865—1941).


Hizo lo imposible por lograr la libertad de la Iglesia que era precisamente
lo que no quería permitir el gobierno del Jefe Máximo. Envió cartas,
memoranda, telegramas, peticiones, explicaciones, todas ellas despreciadas
y desoídas. La frustración más grande envolvió su ánimo en sus últimos
años.
Monseñor Ruiz fue obispo de León (1900-1907), arzobispo de Linares
(1907-1941) y delegado apostólico (1929—1937).
Tres veces estuvo desterrado de su país, la última de 1932 a 1937 como
represalia por la carta que escribió el Papa Pío IX, Acerba Animi,
quejándose de que la persecución continuaba en México a pesar de los
arreglos firmados en 1929, como vimos.
Sufrió con gran fortaleza y paciencia la inquebrantable oposición de los
gobiernos de Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo Rodríguez,
guiados por el Jefe Máximo.

Sacerdotes muertos de 1926 a 1938

Fusilados, salvo los que se indica otra forma de muerte


1. Darío Acosta Zurita, en Veracruz, dando catecismo, 25 de julio de
1931.
2. Crescenciano Aguilar, en el Castillo, Jalisco, el 13 de septiembre de
1936.
3. Rafael Aguilar, en Durango, 20 de mayo de 1936.
4. Urbano Ahumada, en Tierra Blanca, Colima, a pedradas, mayo de
1927.
5 . Gabino Alba, en Tepatitlán, mayo de 1927.
6. Rafael Álvarez, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 29 de febrero de
1928.
7. Francisco Cabral, en Rancho Nuevo, Jalisco, el 8 de diciembre de
1928.
8. Luis Campos, en Almolonga, Veracruz, el 30 de octubre de 1929, por
tormentos.
9. Ignacio Carranza, en Tlachichila, Zacatecas, a pedradas, julio de
1928.
10. Félix Castañeda, en Juanchorrey, Zacatecas, 3 de mayo de 1927, por
un excondiscípulo suyo.

201
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

11. Enrique Contreras, en San Luis de la Paz, Guanajuato, un 16 de


febrero.
12. Miguel Díaz, en Autlán, Jalisco, en febrero de 1927.
13. Miguel Díaz Covarrubias, en la Purificación, Jalisco, por negarse a
vitorear a Calles, 27 de junio de 1927.
14. Crescencio Esparza, en Cotija, Michoacán, el 1° de febrero de 1927.
15. Miguel Flores, en Guadalajara, Jalisco, por negarse a decir dónde se
escondía el arzobispo monseñor Francisco Orozco, el 18 de septiembre de
1928.
16. Leandro García, en Estación de Castro, Jalisco, en 1927.
17. Pablo García, en la hacienda del Testerazo, Jalisco, el 23 de
diciembre de 1927.
18. Ramón González, en Guadalajara, Jalisco, el 5 de mayo de 1928.
19. Ignacio González, en Querétaro, el 15 de junio de 1927.
20. Gregorio Gutiérrez.
21. Miguel Guízar Morfín, en los Reyes, 6 de marzo de 1927.
22. Agustín Herrera, en Hacienda de Trojes, Aguascalientes, el 11 de
agosto de 1928.
23. Espiridión Jiménez, el 20 de mayo de 1927.
24. Ponciano Laguna, en San Juan de los Lagos, Jalisco, en represalia
por un triunfo de los cristeros el 3 de abril de 1928.
25. José Lezama, el 20 de abril de 1930.
26. Manuel López, en el Salto, Durango, el 22 de noviembre de 1927.
27. Vicente López, en Tenancingo, México, en abril de 1927.
28. José López, en Acámbaro, Guanajuato, junio de 1928.
29. Epifanio Madrigal, 28 de abril de 1930.
30. Enrique Márquez, en Ocotlán, Jalisco, mayo de 1927.
31. Ángel Martínez, canónigo, en Pueblo Nuevo, Guanajuato, el 7 de
febrero de 1928.
(Agustín Martínez, de órdenes menores, junto con el anterior.
(Martínez ? lego franciscano, en Estación Falconi, Michoacán, el 6 de
febrero de 1928.)
32. Antonio Méndez, en San Luis Potosí, por confesar, el 13 de marzo
de 1928.
33. Manuel Mercado, en Aguascalientes, en 1927.
34. Guadalupe Michel, en Manzanillo, Colima, el 7 de marzo de 1929.
35. Buenaventura Montoya, capitán castrense, en Barranca del Gato, el
4 de abril de 1936.

202
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

36. Manuel Morales, en 1929.


37. Agustín Moreno, en Jerez, Zacatecas, el 27 de junio de 1927.
38. Adolfo Mota Pineda, en Zapotitlán, Jalisco, el 30 de mayo de 1932.
39. Elías del Socorro Nieves, agustino, en Cañada de Caracheo, el 10 de
marzo de 1928. Declarado beato, desde el 12 de octubre de 1997.
40. Antonio Ochoa, en Jalisco, en 1929.
41. Luis Orozco, el 14 de junio de 1929.
42. Aristeo Pedroza, general cristero, en Arandas, el 3 de julio de 1929.
43. Daniel Pérez, martirizado, en Pueblo Nuevo, Guanajuato, el 6 de
febrero de 1928.
44. Emilio Pérez, el 2 de mayo de 1928.
45. Francisco Pérez, en 1927.
46. José Pérez, franciscano, en Salamanca, Guanajuato, el 1° de junio de
1929.
47. Miguel Agustín Pro, jesuita, en México, el 23 de noviembre de
1927.
48. José Ramírez, en La Pareja, Michoacán, por negarse a secundar el
cisma del “Patriarca Pérez”, el 21 de marzo de 1928.
49. J. Trinidad Rangel, en Silao, Guanajuato, el 5 de febrero de 1927.
50. Pedro Razo, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, junto con su sacristán
Jerónimo, el 18 de septiembre de 1928.
51. Rafael Retana, en Durango, 16 de octubre de 1927.
52. Norberto Reyes, en Mezquitic, el 31 de diciembre de 1928.
53. Vicente Salas, en Tampico, Tamaulipas, en 1927.
54. J. Isabel Salinas, en combate, Salamanca, Guanajuato, el 8 de mayo
de 1929.
55. Secundino Sánchez, en Mascota, Jalisco, el 24 de abril de 1927.
56. Salvador Santacruz, en Las Cruces, Jalisco, en julio de 192 8.
57. Victoriano Santillana, antes del 21 de junio de 1929.
58. Gumersindo Sedano, en La Punta, Jalisco, en septiembre de 1927
quemado de los pies, colgado tres veces, fue blanco de los soldados.
59. Vicente Salas, en Nejapa, Oaxaca, el 15 de mayo de 1934.
60. Andrés Solá, carmelita, en San Joaquín, el 25 de abril de 1927.
61. Margarito Valera, en Toxin, Colima, el 2 de junio de 1928.
62. Junípero de la Vega, franciscano, en Estación Falconi, Michoacán,
febrero de 1928.
Como puede verse fueron 56 diocesanos, un carmelita, tres franciscanos,
un agustino y un jesuita.

203
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Dos fueron las religiosas que fallecieron: sor María Remedios, adoratriz,
superiora de Ejutla, por ocultar al P. Rodrigo Aguilar, el 1° de noviembre de
1927; y sor María Rosa, por maltrato en la prisión, adoratriz también, en
México, el 3 de abril de 1929.

Escenas del Fusilamiento del Padre Miguel Agustín Pro.

204
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo XV
El maximato.

La persecución

Se llama así al periodo en que el expresidente Calles impuso a los


presidentes de la república y los manejó a su antojo: Emilio Portes Gil (1°
de diciembre de 1928 al 5 de febrero de 1930), Pascual Ortiz Rubio (5 de
febrero de 1930 al 2 de septiembre de 1932), Abelardo Rodríguez (2 de
septiembre de 1932 al 30 de noviembre de 1934), y Lázaro Cárdenas (1° de
diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940). Este último se liberó de la
tutela de Calles, su antiguo protector, el 10 de abril de 1936, expulsándolo
del país.
Calles vio cómo mataban a Obregón, que se acababa de reelegir. Para
que no le ocurriera lo mismo, decidió ser el Jefe Máximo de la Nación para
seguir mandando en el país bajo la apariencia de los presidentes
mencionados.
A Obregón lo había matado León Toral, en 1928. El P. Pro fue señalado
como cómplice en un atentado anterior, sin haberlo sido, y fusilado sin
juicio alguno.
Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) el 4 de "marzo
de 1929, para evitar más cuartelazos con motivo de las elecciones
presidenciales y para controlar al país mediante una dictadura de partido.
Desde 1946 cambió de nombre por el de Partido Revolucionario
Institucional (PRI).
Durante todo el Maximato la persecución religiosa arreció en contra del
espíritu y letra de los arreglos. Se hizo agudísima y terrible, pero menos
cruenta.

205
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Ya hemos visto la actuación del entonces presidente Portes Gil en dichos


arreglos firmados por el. Añadamos que ordenó la clausura de los colegios
católicos, no permitió que regresaran al clero los templos, las casas
parroquiales, los obispados, ni los seminarios. Mantuvo en vigor que los
congresos estatales indicaran el número máximo de sacerdotes que podrían
celebrar y encarceló a varios de ellos.
El Ing. Pascual Ortiz Rubio no actuó de otra manera, pues tales eran las
rígidas órdenes que recibió del Jefe Máximo Calles.
Todavía más, confiscó otras casas a la Iglesia. Muchos sacerdotes fueron
encarcelados. Unos pocos ejemplos, tomados entre otros muchos, son: en el
arzobispado de Puebla, los padres: Felipe Berenguer (de Cuetzalan),
Ramón Carvajal (en Zacapoaxtla), Félix González (en Coyotepec), Pablo
G. de Atzín (en Teopantlán).
En varios estados de la república (Veracruz, Tabasco) la persecución
recrudeció notablemente, pero no fueron los únicos en que sucedió esto.
El 12 de diciembre de 1931 fue celebrado el cuarto centenario de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe. El enojo de Calles fue máximo, tal
como era el título que ostentaba.
Porque se reconstruyó muy bien la Basílica. El día 12 repicaron los
templos de todo México a la misma hora, asistieron a misas los obispos que
no estaban desterrados y el país entero vibró de fe y alegría. Predicó acerca
de las apariciones —no de otro tema—, con gran elocuencia, como era su
carisma, monseñor Luis María Martínez, entonces obispo auxiliar de
Morelia, Michoacán.
Cuando fue presidente el general Abelardo Rodríguez superó a los dos
anteriores en su actitud contra la Iglesia. Impidió el funcionamiento de
colegios católicos, no regresó casa ni templo alguno, ni los seminarios.
Llevó adelante las cosas: redujo todavía más el mínimo número que había
entonces de sacerdotes autorizados para oficiar (por ejemplo: uno para todo
el estado de Chihuahua), uno para Chiapas (incluyendo todas las religiones
que hubiera).
La publicación dela encíclica del Papa Pío XI, Acerba Animi Anxitudo
(La preocupación que nos embarga), del 29 de septiembre de 1932, irritó
sobremanera al Jefe Máximo Calles.

206
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El Papa se quejaba, en un momento poco propicio, de lo que era real y


evidente: que la persecución arreciaba, que los arreglos no se habían
cumplido, que el pueblo creyente —casi todo México— y el clero eran
molestados, encarcelados, etcétera.
En respuesta inmediata, el Jefe Máximo Calles ordenó al presidente
Rodríguez que expulsara del país al delegado apostólico Leopoldo Ruiz y
Flores, como lo hizo éste sin replicar.
La ascensión al poder del general Lázaro Cárdenas no tranquilizó a los
católicos, no sólo porque había sido fiero general anticristero, sino porque
durante su periodo como gobernador de Michoacán había perseguido a los
católicos y al clero.
En efecto, de 1934 a 1938 hizo lo mismo pero a nivel nacional. Calles
confiaba en él porque había sido su fiel servidor hasta entonces.
En 1936, solamente 197 sacerdotes podían ejercitar su ministerio de
manera oficial.
El general Cárdenas nombró gabinetes muy anticlericales. Uno de ellos,
por ejemplo, fue así: el general Francisco Múgica, Tomás Garrido Canabal,
Rodolfo Elías Calles, Narciso Bassols, Ignacio García Téllez y el ya
conocido Emilio Portes Gil.
Realizó más confiscaciones de propiedades eclesiásticas de 1934 a
1936. En ese año, el 10 de abril, expulsó del país al expresidente Calles, su
Jefe Máximo, y al incondicional de éste, Luis N. Morones. Calles seguía el
mismo camino al destierro que él mismo había hecho emprender a tantos
obispos.
En febrero de 1935, encarceló al arzobispo Pascual Díaz, durante un día,
junto con sus acompañantes, por supuestas faltas a la Ley de Cultos.
En 1938, cambió el nombre de PNR de Calles y lo llamó PRM, Partido
de la Revolución Mexicana, después PRI en 1946, en tiempos del general
Ávila Camacho. Modificó el nombre, no el uso de procedimientos
corruptos y antidemocráticos.
El presidente Cárdenas hizo muy estricto el artículo tercero
constitucional relativo a la educación de la niñez. A ésta deseaba, con su
grupo, apartarla de toda influencia de la Iglesia y aun clausurar las clases
parroquiales de catecismo si le hubiera sido posible.
Así, tuvo lugar el periodo —hasta la reforma de Ávila Camacho—
llamado de la educación socialista. En verdad sólo

207
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

sabían qué era, los intelectuales que la idearon y algunos profesores


encargados de llevarla a cabo. Para los demás se trataba de algo que tenía
que ver vagamente con la lucha armada, con el clero, con la opresión del
pueblo (que seguía oprimido, a los 30 años de caído Porfirio Díaz). Para
otros en concreto, se trataba de atacar a la Iglesia católica.
Como vimos en la lista de mártires, el P. Pedro Maldonado fue
asesinado en Santa Isabel, Chihuahua, a causa de la fe, el 2 de febrero de
1937.
En sus últimos meses el presidente Cárdenas modificó su política
relativa a la Iglesia, haciéndola más dúctil.
El 25 de febrero de 1937 fue nombrado arzobispo de México Luis María
'Martínez, michoacano como el presidente.
En 1938 tuvo lugar la expropiación petrolera, que fue apoyada por la
Iglesia. El Papa Pío XII empezó a gobernar desde 1939, año en que daba
inicio la segunda guerra mundial.
Para la sucesión presidencial, el pueblo estaba muy inquieto y molesto
por la actuación de Cárdenas. La glorificación de éste es posterior a estas
fechas.
El pueblo votó por el candidato de oposición Juan Andrew Almazán,
pero a través de un baño de sangre fue impuesto el general Manuel Ávila
Camacho que, como Cárdenas, había sido general en la guerra contra los
cristeros, si bien más benévolo“ y prudente.
Como protesta ante el régimen cardenista se formaron el Sinarquismo y
el Partido Acción Nacional. Ambos sufrieron una gran represión aun
sangrienta. El Sinarquismo no se mantuvo en las lides políticas, pues con el
tiempo fue perdiendo apoyo popular aun en la región de su nacimiento, el
Bajío. Finalmente se llamó Partido Demócrata Mexicano y perdió el
registro.

Montezuma y Buena Prensa

Ya desde 1928, ante la imposibilidad de tener seminarios en México, la


jerarquía eclesiástica abrió uno, en precarias condiciones, en Castroville,
Texas, con 24 alumnos. Lo atendieron los recién fundados Misioneros del
Espíritu Santo del P. Félix de Jesús Rougier. Duró poco tiempo.

208
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El 23 de septiembre de 1937, con ayuda de las autoridades eclesiásticas


estadounidenses, inició sus actividades el Seminario de Montezuma en
Nuevo México, dirigido por 17 jesuitas mexicanos, con 359 alumnos de 30
diócesis. Los obispos americanos pagaban el 66% de los gastos.
Montezuma produjo un clero fervoroso (1,707 sacerdotes) al servicio de
la Iglesia mexicana, así como 23 obispos.
Era seminario interdiocesano. Conforme era posible instalar seminarios
en México, fue perdiendo su razón de ser.
En 1972 se trasladó a Tula, Hidalgo, como regional. Terminó sus
actividades en 1979, tras 42 años de servicio.
En 1937 se estableció la Obra Nacional de la Buena Prensa para
difundir, de manera impresa, la religión católica mediante revistas, folletos,
libros con temas pastorales, espirituales, litúrgicos, etcétera. Perdura hasta
la fecha. Aparecieron después la Editorial Progreso, de los Hermanos
Maristas, la Editorial Paulina, la Editorial de los Combonianos, etcétera,
con el mismo propósito.

Encíclicas papales

El Papa Pío XI envió otra encíclica a México llamada Firmissimam


Constantiam en 1937, acerca de cómo rehacer la vida católica en México
después de tantas preocupaciones sufridas: con el cumplimiento exacto de
los deberes cristianos.
En el mismo año Pío XI redactó la encíclica Divini Redemptoris en
contra del comunismo ateo de Rusia, España y México. Ninguno de los
documentos provocó reacción gubernamental.

La espiritualidad

El P. Félix de Jesús Rougier (1859-1939), francés, padre marista de la


Sociedad de María, llegó a México en 1901.
En 1914 fundó la congregación de los Misioneros del Espíritu Santo y
tres congregaciones femeninas: Hijas del Espíritu Santo, Misioneras
Catequistas Guadalupanas y Oblatas de Jesús Sacerdote.
Recibió no poca ayuda de la madre Cancepción Cabrera de Armida
(1862—1937). Ella se casó en 1884 con el señor Francisco Armida,

209
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

con el cual procreó nueve hijos. Quedó viuda en 1901. Fundó la


congregación de las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús. En 1913, en
Roma, favoreció notablemente la fundación de los misioneros del P.
Rougier. Escribió sobre el dogma católico, la eucaristía y temas espirituales
de una manera muy profunda.

Los obispos

Monseñor Francisco Orozco Jiménez (1864—1936) nació en Zamora,


Michoacán. En Roma estudió filosofía y teología.
Vuelto a México se consagró largos años a la enseñanza.
De 1902 a 1912 fue obispo de Chiapas. Estableció seis colegios,
promovió industrias, dotó de alumbrado eléctrico a San Cristóbal Las Casas
y cuidó particularmente de los chamulas. De 1913 a 1936 fue arzobispo de
Guadalajara. Promovió los colegios católicos.
Tuvo que sufrir cinco destierros. Enfrentó la persecución del gobernador
José Guadalupe Zuno en contra del catolicismo, de 1923 a 1926.
Para no ser expulsado de su diócesis, cuando Calles decretó esta
medida, permaneció largo tiempo escondido a lo largo de ella, viviendo a
salto de mata en las barrancas.
Después de firmados los arreglos, Portes Gil se obstinó en que saliera
expulsado del país. Murió el 18 de febrero de 1936.
Es necesario nombrar al excelso obispo de Veracruz, beato Rafael
Guízar Valencia. Nació en Cotija, Michoacán, en 1878.
Desde joven sacerdote mostró ya un grado avanzado de virtud. Toleró
pacientemente las calumnias perpetradas contra él, que le valieron ser
suspendido de su ministerio sacerdotal durante un tiempo. Poseía el gran
carisma de realizar misiones populares con notables frutos espirituales,
como lo hizo en México y en otros países. Niños y adultos iban en pos de él
con gran cariño.
Fue consagrado obispo de Veracruz el año de 1919. Llegando al puerto
un terrible temblor de tierra destruyó poblaciones enteras de su diócesis, a
donde acudió el beato de inmediato a socorrerlas con gran celo.
El gobernador Adalberto Tejeda le hizo la vida imposible a él, al clero, a
los católicos. El obispo llevó el seminario a la Ciudad de México,

210
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

donde vivió escondido y a salto de mata, pero con esta acertada medida
la Iglesia veracruzana mantuvo su clero y lo aumentó. El señor Guízar fue
expulsado del país de 1927 a 1929.
Cuando apenas volvía a establecerse la paz religiosa en nuestro país, su
corazón se encontraba ya sumamente enfermo.
Monseñor Rafael murió en 1938. Los veracruzanos recibieron la noticia
transidos de dolor. Ante su tumba, situada actualmente en la catedral de
Xalapa, muchos creyentes oran todos los días del año.
Monseñor Gerardo Anaya Díaz nació en Tepexpan, México, en 1881. Se
graduó en Roma en filosofía, teología, derecho canónico. Ordenado en
1904, fue profesor en el seminario de la Ciudad de México y de 1911 a
1920, rector del mismo. Época aciaga para el seminario. En primer lugar, el
general Obregón lo expulsó de la ciudad de México, en 1915, junto con
otros muchos sacerdotes, hasta el puerto de Veracruz, acusados de tener
“sífilis”.
Regresó como pudo a sus ocupaciones, pero el presidente Carranza
ordenó encarcelarlo en el Palacio Nacional. Su hermano Pedro le llevaba
diariamente los alimentos.
Los seminaristas tuvieron que esconderse y salvar lo más que pudieron:
libros, mobiliario y enseres.
Ya en libertad, el P. Anaya mostró a las autoridades un documento
firmado por don Benito Juárez. Asentaba que el edificio era propiedad de la
nación, entregado por don Benito para que fuera usado como seminario de
la ciudad de México.
En 1920, fue nombrado obispo de Chiapas. En 1934, la persecución en
ese estado era parecida a la del Tabasco de Garrido Canabal.
Por disposición de Salubridad fueron clausurados los templos católicos,
por ser ocasión de transmisión de epidemias, no así los cines, templos
protestantes, escuelas, cantinas, etcétera.
El gobierno estuvo a punto de expulsar a todos los sacerdotes del estado.
La virtud y la prudencia insignes de monseñor Anaya fueron sorteando
todas las dificultades. Trasladado en 1941 a San Luis Potosí, monseñor
Anaya falleció en 1958.

211
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Beato Don Rafael Guízar y Valencia

212
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Capítulo XVI:
La última etapa (1940-1992)

Los diversos periodos

En estos 52 años vivimos un régimen pacífico en las relaciones Iglesia-


Estado en México. No se volvieron a aplicar las leyes antirreligiosas de
1917, pero tampoco se derogaron, como en tiempos de Porfirio Díaz. Dado
que en la práctica religiosa se hacía precisamente lo prohibido por la ley —
por impracticable y anacrónica— el pueblo ya ni sabía que existían esas
leyes. Las reformas de 1992 vinieron a legalizar casi todo lo que
ilegalmente realizaban el clero y el pueblo.
Antes de tomar el poder el general Manuel Ávila Camacho (1940—
1946), hizo declaraciones periodísticas: decía que era creyente. Daba a
entender que no llevaría a cabo una política antieclesiástica. Regresó
muchas propiedades de las confiscadas. Quitó los conceptos socialistas al
artículo 3º de la Constitución.
El licenciado Miguel Alemán (1946— 1952) lanzó una campaña
anticomunista, similar a la de la Iglesia católica. Llegó como encargado de
negocios de la Santa Sede ante los obispos monseñor Guillermo Piani,
quien realizó sus labores sin tener ningún obstáculo enfrente. Monseñor
Luis María Martínez obtuvo la aprobación del Senado de la República para
recibir sendas condecoraciones de los gobiernos de Francia y Líbano.
Las peregrinaciones religiosas recorrían toda la república sin
impedimento alguno (Basílica, Cubilete, etcétera).

213
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La organización masónica protestaba cuando podía. Su queja tenía cierta


resonancia pero no llegaba a más. La revista Tiempo, anticlerical, mostraba
su tendencia cada vez que podía.
En 1951, el episcopado publicó una carta colectiva en los sesenta años de la
encíclica Rerum Novarum, de León XIII, en contra de la injusticia social, y
en 1952 otra sobre la moralización del ambiente.
La jerarquía restableció el Secretariado Social Mexicano, cuyo director fue
el P. Pedro Velázquez.
Adolfo Ruiz Cortines fue presidente alejado de la Iglesia pero tolerante, de
1952 a 1958. Monseñor Piani ascendió a la categoría de delegado
apostólico.
En 1953 tuvo lugar el primer Congreso Nacional de la Cultura Católica en
Guadalajara, con asistencia de obispos e intelectuales católicos.
En 1956 fallecieron monseñor Luis María Martínez y monseñor Guillermo
Piani. Al primero lo sucedió monseñor Darío Miranda. Durante su gestión
monseñor Luis María desarrolló una amplísima labor de pacificación y
unidad. Tenía un humor excelente. Era muy dicharachero pero también
místico de altos vuelos, intelectual y pastor, habilísimo diplomático,
hombre de fácil relación con todos. Gran multitud lo llevó a su última
morada.
En 1957 se cumplió el centenario de la Constitución anticatólica de 1857.
En los medios de comunicación de aquel tiempo, los masones y jacobinos
levantaron la voz y atacaron al clero, encabezados por el literato Martín
Luis Guzmán en su revista Tiempo. Se quejaban agriamente de los avances
que había tenido el clero en el campo educativo y pastoral en general.
El P. Pedro Velázquez publicó su libro Iniciación a la vida política (de los
católicos) que molestó a autoridades gubernamentales.
El licenciado Adolfo López Mateos (1958—1964) tuvo una posición
parecida a la de su antecesor. Desde que el revolucionario Fidel Castro
tomó el poder en Cuba, se vivió en México un fuerte clima anticomunista.
En todos los lugares se veía el dilema Cristianos sí, Comunismo no.
Monseñor Octaviano Márquez Toriz, arzobispo de Puebla, encabezó el
movimiento anticomunista.

214
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El presidente tomó medidas sociales aprobadas por la Iglesia (reparto de


utilidades, reparto de tierra). Luego se declaró de extrema izquierda dentro
de la Constitución.
Se organizó el FUA, Frente Universitario Anticomunista, para evitar que
las universidades se hicieran comunistas o socialistas. Este movimiento
había nacido en Puebla.
En 1959 la Iglesia reaccionó en contra del libro de texto único y gratuito
que se repartió en las escuelas primarias.
En Guadalajara nació el MURO semejante al FUA, llamado Movimiento
Universitario de Renovación y Orientación, más conocidos como los Tecos.
Tenían como centro la Universidad Autónoma de Guadalajara.
También vio la luz el Movimiento Católico Tradicionalista cuyo objetivo
era rechazar las disposiciones del Concilio Vaticano II que se celebró de
1962 a 1965.
El episcopado mexicano tuvo poca participación en las decisiones del
Concilio, excepto monseñor Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca
que trató sobre la masonería, los judíos y el psicoanálisis. Los obispos
aceptaron sin oposición las conclusiones conciliares.
Cuando falleció el Papa Juan XXIII, tan querido en México y en el mundo,
el presidente López Mateos envió sus condolencias a monseñor Luis
Raimondi que era delegado apostólico (1956—1967).
El licenciado Gustavo Díaz Ordaz tomó las riendas del gobierno de 1964 a
1970. Fue bien visto por la Iglesia mexicana.
Grandes movimientos tomaron enorme auge en la promoción de la vida
cristiana: el Movimiento Familiar Cristiano, el Secretariado Social ya
mencionado; Cencos (Centro de Comunicación Social de la Iglesia), la
escuela de periodistas Carlos Septién, la revista Señal.
El año de 1966 marca el apogeo del modelo de desarrollo económico.
Ocurrieron -era ya la época conciliar- varios casos llamativos. El del P.
Gregorio Lamercier, benedictino de Cuernavaca, que hacía obligatorio el
psicoanálisis a los monjes de su monasterio, medida desautorizada por el
Papa Paulo VI. El de monseñor Ivan Illich, clérigo de Cuernavaca también,
que lanzaba ideas nuevas sobre el sacerdocio, sobre la sociedad, etcétera

215
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

La UMAE o Unión de Mutua Ayuda Episcopal, que fomentó la unión entre


el clero.
En 1968 tuvo lugar la catástrofe de Tlaltelolco, en el marco de la protesta
universitaria en contra de la política vigente, ante la cual la Iglesia
jerárquica no se pronunció en cuanto tal.
Sí lo habían hecho 37 sacerdotes a favor del movimiento estudiantil, el 11
de septiembre de 1968. La junta del episcopado latinoamericano de
Medellín, Colombia (del 24 de agosto al 7 de septiembre de 1968), muy
cerca del hecho de Tlaltelolco, provocó en el continente una amplia
concientización y protesta en contra de la situación de miseria en que se
encontraba el pueblo. En México se dio en círculos más reducidos. Se
publicó el llamado Documento de Medellín.
En septiembre de 1969 tuvo lugar el primer Congreso de Teología que
acabó en discusiones sobre la Teología de la Liberación recién arribada a
México.
Algunos sacerdotes mexicanos se inscribieron en los movimientos
Sacerdotes para el Pueblo y Cristianos por el Socialismo que propugnaban
un mayor acercamiento del clero al pueblo pobre en busca de la liberación
de las opresiones de la injusticia económica, tal como postulaba la Teología
de la Liberación.
El licenciado Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) tuvo relaciones
cordiales y abiertas con la jerarquía católica. Nombró a don Jorge Martínez
Gómez del Campo y a don Zerón Medina para que de la parte oficial se
hicieran cargo de los asuntos eclesiásticos. Procuró tener Contacto
individual con los obispos y otro tanto hicieron sus colaboradores
principales.
Pidió la opinión del clero sobre la reforma educativa. Antes de publicar la
candidatura del licenciado José López Portillo, le avisó de ello al cardenal
Miranda. Trabó amistad con el obispo Méndez Arceo. Quiso usar a la
Iglesia para mejorar su deteriorada imagen.
El presidente Echeverría visitó en el Vaticano al Papa Paulo VI el 9 de
febrero de 1974 para pedirle su apoyo a la Carta de los Deberes y Derechos
Económicos de los Estados, tal como lo hizo el Pontífice.
En 1976 apoyó la construcción de la nueva Basílica de Guadalupe. Tuvo
fricciones con la jerarquía por su política, de control natal y por el libro de
texto en lo que se refería a la

216
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

enseñanza sobre la educación sexual, la evolución de las especies y los


sistemas socialistas.
El licenciado José López Portillo (1976—1982) provocó una terrible crisis
económica en su periodo. En su campaña visitó a 40 prelados católicos.
Quitó su nombramiento a los anteriores representantes, Martínez Gómez y
Medina,-y se entendió directamente con el delegado apostólico monseñor
Jerónimo Prigione.
Recibió la visita del recién electo Papa Juan Pablo II, que estuvo en México
del 26 al 31 de enero de 1979. Los jacobinos protestaron. Salvo ellos, el
pueblo lo aceptó con grandísima alegría. El Papa pidió al clero no mezclar
la pastoral con la política, y a todos ser fieles al magisterio de la Iglesia y
promover los derechos humanos.
El Papa violó todos los anacrónicos preceptos anticlericales de la
Constitución. El presidente se ofreció a pagar las multas que se le
impusieran si se hacía la denuncia respectiva. Nada ocurrió. Hubieran sido
50 pesos de multa.
El licenciado Miguel de la Madrid (1982—1988), aunque exalumno de
maristas, mantuvo públicamente una postura fría ante la Iglesia. Cuando
fue candidato platicó con los obispos de las diócesis que visitaba. Junto con
el secretario de Gobernación, Lic. Manuel Bartlett, siguió entendiéndose
directamente con monseñor Prigione para las cuestiones eclesiásticas, en
vez de hacerlo por intermediarios. Los tres impidieron el cierre de todos los
templos que había planeado monseñor Adalberto Almeida, en Chihuahua,
el 6 de julio de 1986, ante el fraude electoral que llevó al PRI a la
gubernatura. En aquellos tiempos fue cuando monseñor Prigione acusó a
monseñor Arturo Lona de ser marxista.
Hasta aquí todos los presidentes tenían mayor o menor terror a los masones
y a los jacobinos (terror injustificado), tocante a quitar las leyes
anticlericales de la Constitución, y a restablecer relaciones diplomáticas
con el Vaticano interrumpidas desde tiempos de Maximiliano. Estos
presidentes sentían que serían juzgados por la historia como traidores a la
tradición juarista. No veían que hasta los países socialistas más duros
mantenían relaciones con el Vaticano ni que todos los países de
Latinoamérica habían suprimido las leyes persecutorias de la Iglesia.

217
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El licenciado Carlos Salinas de Gortari (1988—1994) se reunió en su


campaña con casi todos los obispos. Al tomar posesión de la presidencia
invitó a monseñor Prigione y al cardenal Ernesto Corripio a presenciar el
hecho en la Cámara de Diputados, no pisada por clérigos desde hacía más
de un siglo.
El nuevo presidente anunció una nueva relación con la Iglesia para
legitimar su mandato. (Había perdido las elecciones frente al ingeniero
Cuauhtémoc Cárdenas.)
Pasaron dos años sin que se viera ningún movimiento. Pero el 11 de febrero
de 1990 el Lic. Salinas nombró al Lic. Agustín Téllez Cruces como su
representante personal ante el Papa Juan Pablo II, quien a su vez designó a
monseñor Prigione como su representante ante el presidente.
El 20 de septiembre de 1992, México y la Santa Sede anunciaron el
restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Monseñor Prigione fue anunciado nuncio el 23 de septiembre.
A el sucedió, en 1997, monseñor Justo Mullor. En el año 2000 lo suplió
monseñor Leandro Sandri desde el 24 de abril.
El profesor Enrique Olivares Santana fue embajador ante la Santa Sede de
1992 a 1994; el licenciado Guillermo Jiménez Morales de 1995 a 1998;
desde ese año hasta el 2000 fungió como tal el Lic. Horacio Sánchez
Urzueta. Actualmente ocupa ese cargo el Sr. Fernando Estrada Sámano.
Cuando el Papa visitó México por tercera vez, el 11 de agosto de 1993,
arribó a Mérida donde fue recibido como Jefe de Estado con quien México
mantenía relaciones.
El presidente Ernesto Zedillo saludó al Sumo Pontífice en el Vaticano el 1
de febrero de 1996. Fue la primera visita oficial de un mandatario
mexicano al Papa como Jefe de Estado.

Las leyes de 1992

La nueva Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público fue publicada el


15 de julio de 1992. Resultó mejor, sin duda, que las leyes de 1917, pero es
perfectible según dicen miembros de la Iglesia y del gobierno. Resultó una
mescolanza de leyes favorables a la libertad religiosa y leyes que la coartan
y limitan.
Veamos:

218
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

a. Leyes que favorecen el derecho natural de libertad religiosa:

Disposiciones generales

• La Iglesia y el Estado son entidades independientes.


• En México hay libertad de creencias pero las convicciones
religiosas no pueden ser pretexto para no cumplir las leyes del país (contra
los Testigos de Jehová).
• Nadie puede ser obligado a declarar sus creencias ni ser impedido a
trabajar por ellas.
• Nadie puede ser obligado a trabajar, ni a dar dinero o cosas, para
sostener una iglesia ni a participar en ritos, ceremonias, fiestas, etcétera.
• El gobierno es laico. Ejercerá su autoridad en las manifestaciones
religiosas en lo tocante a la observancia de la ley, orden, moral pública y
cuidado de derechos ajenos.
• El registro y el matrimonio civil los hace la autoridad civil.

Funcionamiento

• Las iglesias deberán sujetarse a la Constitución y a las instituciones


gubernamentales.
• Tienen derecho a identificarse mediante una denominación
exclusiva, organizarse libremente en sus estatutos y autoridades, hacer
actos públicos, propagar su doctrina, participar en instituciones de
asistencia, educación, salud y a usar bienes propiedad de la nación (o sea
los templos construidos antes de 1992).
• Las relaciones de trabajo con sus empleados se sujetarán a la Ley
del Trabajo.
• Los ministros de culto de una religión son los que nombre esa
religión (contra Calles que quería nombrarlos él). Pueden ser mexicanos o
extranjeros internados legalmente en el país, Pueden votar.

Propiedades
• Las iglesias podrán tener un patrimonio para“ cumplir sus fines

219
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

• Deben registrar sus bienes ante Gobernación, y registrar a los


ministros encargados de monumentos arqueológicos, artísticos o históricos
propiedad de la nación.

Culto público
• El culto se puede realizar en los templos o fuera de ellos.
• No necesita permiso la afluencia para ir al templo ni para ir al culto
en lugares privados.

Autoridades
• No intervendrán en asuntos internos de las iglesias.
• No asistirán con carácter oficial al culto público.

Sanciones
• Todas se comprenden en la letra b.

La revisión

• Contra las sanciones se puede recurrir a la revisión dentro de 20


días. Al recurrir se interrumpe la sanción si es posible. Los casos dudosos
se resuelven conforme al Código Federal de Procedimientos Civiles.

Transitorios
• Se suprimen las reglamentaciones de 1926, 1927 la ley de 1940 y
las que se opongan a esta ley.

b. Leyes que entorpecen el derecho natural de libertad religiosa o lo


suprimen.

Funcionamiento
• Para inscribirse una iglesia necesita decir que se ha ocupado de
practicar su religión por lo menos hace cinco años que tiene arraigo en la
población, que tiene dinero para sus fines y estatutos.

220
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

• Para ser votados los ministros necesitan dejar el ministerio cinco


años antes. Para desempeñar cargos públicos superiores deberán dejarlo
tres años antes. Para cargos menores, seis meses antes. No podrán asociarse
con fines políticos ni hacer propaganda a favor o en contra de un candidato
o partido (en el culto es obvio que no; fuera de él ¿por que no?).
• Los ministros, sus ascendientes, hermanos, cónyuges y las iglesias
a las que pertenezcan, no pueden heredar de los difuntos a quienes
auxiliaron, a no ser que sean sus parientes hasta de cuarto grado.

Propiedades
• Las iglesias no pueden tener estaciones de radio, televisión, ni
medios de comunicación masiva a no ser publicaciones impresas. (En
muchas partes del mundo si pueden).

• Gobernación decidirá si un bien es indispensable o no para la


iglesia, cuando sean bienes inmuebles, herencias, fideicomisos con otras
asociaciones, bienes raíces de las instituciones de asistencia, salud o
educación. Para adquirir nuevos bienes se necesita permiso de
Gobernación. (Quien debería decidir es la propia Iglesia, al igual que en
México lo decide toda persona física o moral).

Culto público
• Se pedirá autorización a Gobernación para hacerlo por los medios
masivos de comunicación.

• En los templos no podra hacer reuniones de caracter político. (En el


culto, no; en un salón anexo, ¿por qué no? Si en un salón anexo se da un
curso de derechos humanos, ¿se trataría de una reunión de carácter
político? Es evidente que no).

Sanciones
Las aplicará Gobernación teniendo en cuenta la gravedad, alteración del
orden, situación económica e instrucción del infractor,

221
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

así como la reincidencia. Serán: l) apercibimiento, 2) ¡¡¡20 mil días de


salario mínimo vigente en el D.F. !!! (o sea, en el año dos mil, $770,000
pesos aproximadamente). (En tiempo de la feroz persecución callista la
multa era de 50 pesos, o sea unos 20 salarios mínimos, no 20 mil), 3)
clausura del templo, 4) suspensión de la iglesia en la nación, el estado,
municipio o localidad, 5) cancelación del registro de la iglesia.
En este caso la Secretaría de Desarrollo destina a un uso estos bienes.
(Cuando hace poco se trató de aplicar esta ley, se resbaló como un jabón en
las manos de las distintas autoridades que deberían intervenir. El cardenal
de México, Norberto Rivera, en sus misas de catedral había estado
pronunciando sermones que a alguno parecían políticos. En el último de la
serie dijo que el pueblo tiene derecho a levantarse en armas contra un
gobierno tirano y opresor. Los periódicos del lunes pusieron el grito en el
cielo e instaron a las autoridades a intervenir.
Decían que, como no era la primera vez, la sanción que correspondía era
la clausura del templo o sea de catedral. El Jefe de Gobierno del D.F., Ing.
Cuauhtémoc Cárdenas, preguntó quién tendría pantalones para realizar
semejante acción. Las demás autoridades a quienes podría competir este
asunto se pasaron el balón unos a otros.
Finalmente la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaria de
Gobernación envió un escrito al cardenal comentando el mencionado
sermón).

c. Leyes de interpretación equivoca que solamente con el tiempo y


cumplimiento podría verse si garantizan la libertad de creencia o si la
nulifican:

• Las iglesias deben registrarse ante la Secretaría de Gobernación


para que sean reconocidas.
• No perseguirán fines de lucro.
• Para registrarse en Gobernación se necesita que los representantes
sean mexicanos.
• Para celebrar culto fuera del templo se necesita solicitar permiso 15
días antes (no siempre es posible, como en el caso reciente del
obispo Arturo Lona que se vio obligado a oficiar de urgencia

222
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

en el monumento a la Independencia, en la avenida Reforma de la


Ciudad de México). Se indicará lugar, fecha, hora, motivo (sic). La
autoridad podrá negar el permiso por razones de seguridad, salud, moral,
tranquilidad u orden (términos muy ambiguos).
• -Quien abra un templo debe avisar a Gobernación antes que pase
un mes.
• -Al solicitar su registro las iglesias declararán sus bienes
inmuebles.
Nota importante: Un cambio significativo que introdujo esta ley fue que
(contra el parecer que había sido de don Benito Juárez) las iglesias deben
registrarse en la Secretaría de Hacienda y obtener su Registro Federal de
Causantes. En cuanto al régimen fiscal que les obliga, se equiparan a las
Asociaciones Civiles, no a las Sociedades Anónimas. Deben llevar un libro
el de Ingresos y Egresos, y presentar declaraciones durante el año y cada
año. Cuando consultaron a don Benito si esto mismo se debería obligar en
su tiempo, contestó que no. El clero, por tanto, estaba acostumbrado, hasta
1992, a no estar sujeto a la Secretaría de Hacienda.

El Concilio Vaticano II y México

Un pequeño grupo de católicos mexicanos siguió los trabajos del


Concilio y la mayoría de ellos únicamente lo hicieron a través de los
periódicos (poco peritos en las cuestiones y normalmente sensacionalistas,
por ejemplo en la presentación del tema del celibato, etcétera). Terminadas
las sesiones, el pueblo fiel casi no se había enterado de nada.
En el clero se produjeron cuatro grupos: los que reaccionaron en contra
de las determinaciones del Concilio siguiendo a monseñor Lefevre; los que
deseaban un rapidísimo cumplimiento de sus decretos; los que, con
prudencia, sabían que esto era una acción a largo plazo y otros, finalmente,
que ni se enteraron de los decretos ni tuvieron interés en ponerlos en
práctica.
Lentamente empezaron a verse los cambios litúrgicos. En algunos
ambientes se atacó el celibato sacerdotal y los votos de

223
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

los religiosos. Una parte del clero y de religiosos y religiosas profesos


colgaron sus hábitos. Los seminarios y noviciados resintieron una baja en
las vocaciones.
El modo de ejercer la autoridad en la Iglesia fue cuestionado
principalmente ante superiores autoritarios y poco comprensivos.
Defensores de cada una de las tendencias discutieron unos con otros aun
con cierto grado de acritud.
Sin duda, el Concilio revitalizó totalmente a la Iglesia en el mundo
entero, y por tanto en México. Bajo la sabia dirección del Papa Paulo VI, y
después bajo la égida del Papa Juan Pablo II, fue posible ir logrando, grado
por grado, la ansiada adecuada renovación.
El Concilio ha hecho una Iglesia optimista, caritativa, servidora,
creativa, en todos los niveles de jerarquía y laicos. El espíritu de los
decretos conciliares fue penetrando poco a poco el espíritu de los fieles y
las estructuras eclesiales, si bien falta aún mucho por avanzar.
Monseñor Sergio Méndez Arceo nació en Tlalpan en 1907. Se ordenó en
1934, habiéndose graduado de historiador. Fue nombrado obispo de
Cuernavaca, a los 45 años de edad, en 1952. En 1957 remodeló la catedral
de su sede, adelantándose a las directrices del próximo Concilio Vaticano.
A partir de este, fomentó la adaptación de la liturgia, el estudio de la
Biblia y la solidaridad con las luchas sociales. Se pronunció contra la
guerra de Vietnam, la tortura, los presos políticos del movimiento de 1968,
las dictaduras, y a favor de las luchas laborales y de los derechos humanos.
Fomentó la implantación de las Comunidades Eclesiales de Base.
En 1968 visitó a los presos políticos en la cárcel de Lecumberri. En
1970 entregó la llamada Carta de Anenecuilco a los candidatos Luis
Echeverría (PRI) y Efraín González Morfín (PAN). Pedía que se
cúmplieran las leyes antieclesiásticas de la Constitución de 1917 o se
derogaran para evitar el perjudicial estado de situación que se vivía en este
aspecto.
Asistió a muchos foros internacionales como Cristianos por el
Socialismo, Tribunal permanente de los pueblos, Secretariado Oscar
Romero, etcétera.
Presentó su renuncia, conforme a los cánones de la Iglesia, en 1983.
Falleció en la Ciudad de México, en 1992.

224
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Cardenales mexicanos

El arzobispo de México, Francisco Lorenzana fue trasladado a la sede


de Toledo, España, donde recibió el capelo cardenalicio, en el siglo XVIII.
En el siglo XIX el Papa Pío IX tenía intenciones de nombrar cardenal al
obispo de Morelia Clemente Munguía, pero no pudo llevar a la práctica su
deseo. El primer cardenal mexicano fue el arzobispo de Guadalajara
monseñor José Garibi Rivera, en 1958. El hecho tan novedoso conmovió
profundamente al país. Los siguientes cardenales han sido monseñor
Miguel Darío Miranda de México (1969), monseñor José Salazar,de
Guadalajara (1973), Ernesto Corripio Ahumada, de México (1980), Manuel
Posadas Ocampo, de Guadalajara, muerto trágicamente en balacera entre
bandas de narcotraficantes en 1993, Adolfo Suárez Rivera, de Monterrey
(1994), Juan Sandoval Iñiguez, de Guadalajara (1994) y Norberto Rivera
Carrera, de México en (1998).

Delegados, visitadores y nuncios en México

Luis Clementi Delegado 1864-1865


Nicolás Averardi Visitador 1896-1899
Domingo Serafini Delegado 1904-1905
José Riddolfi Delegado 1905-1911
Tomás Boggiani Delegado 1912-1914
Juan Sunzano Encargado de negocios 1915-1921
Ernesto Filippi Delegado 1921-1922
Serafín Cimino Delegado 1925
Jorge José Caruana Delegado 1926
Leopoldo Ruiz y Flores Delegado 1927-1937
Luis María Martínez Encargado de negocios 1937-1948
Guillermo Piani Delegado 1951-1957
Luis Raimondi Delegado 1957-1967
Guido del Mestri Delegado 1967-1970
Carlos María Martini Delegado 1970-1973
Marcos Pío Gaspari Delegado 1973-1977
Sotero Sanz Villalba Delegado 1977 falleció antes de llegar.
Jerónimo Prigione Delegado, Nuncio 1978-1992 y 1992-1997
Justo Mullor García Nuncio 1997-2000
Leandro Sandri Nuncio 2000

225
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Monseñor Luis Robles Díaz, es desde 1999, nuncio en Cuba. Es natural


de El Grullo, Jalisco (1938) y ha sido pro-nuncio en Sudán, delegado de la
región del Mar Rojo (1985) y pro-nuncio en Uganda (1990).

Los viajes papales y otras beatificacíones

El primero, con motivo de dar inicio a la reunión del CELAM en Puebla


fue en 1979. Lo recibió el presidente López Portillo como visitante
distinguido.
El segundo, en 1990, fue visita pastoral a varias ciudades. Beatificó a
Juan Diego, a los niños tlaxcaltecas y al P. José María Yermo. Lo recibió el
presidente Salinas.
En el tercer viaje, reanudadas las relaciones diplomáticas, el Papa fue
recibido de manera oficial por el mismo mandatario, en 1993, en Mérida.
Este viaje duró un día. El cuarto y último viaje tuvo como objeto entregar a
la Iglesia Latinoamericana el documento de la Iglesia en América, en 1999.
Duró varios días, que el Papa pasó en la Ciudad de México.
Además de los nombrados ya, el Papa beatificó en Roma, al agustino
fray Elías Nieves, muerto en la persecución callista; así como a la madre
Vicenta Chávez, muerta en 1949, fundadora de las Siervas de los Pobres.

La CEM

La Conferencia del Episcopado Mexicano, institución de carácter


permanente, es la asamblea de obispos que ejercen funciones pastorales
para promover el progreso de la Iglesia mexicana. Se fundó de manera
provisional en 1955. La Santa Sede aprobó sus estatutos en 1979.

226
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Los presidentes de la CEM han sido:


De manera provisional:
Octaviano Márquez 1955-1961
José Garibi 1961-1964
Octaviano Márquez (bis) 1964-1967 ;
Ernesto Corripio 1967-1972
José Salazar 1972 a 1979

De manera oficial, desde 1979:


José Salazar 1979-1980 .
Ernesto Corripio 1980-1983 1
Sergio Obeso 1983-1986
Sergio Obeso (bis) 1986-1989 1
Adolfo Suárez 1989-1992
Adolfo Suárez (bis) 1992-1995
Sergio Obeso (ter) – 1995-1998 11
Luis Morales 1998… '

Las Comisiones episcopales de la CEM son:


Tareas fundamentales
Comisión Doctrinal de la CEM
Comisión Episcopal de Evangelización y. Catequesis
Departamento Episcopal de Pastoral de Santuarios
Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica
Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica
Comisión Episcopal de Pastoral Social
Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud
Comisión Episcopal de Misiones
Comisión Episcopal de Educación y Cultura
Comisión Episcopal de Comunicaciones Sociales
Agentes de evangelización
Comisión Episcopal para el Apostolado de los Laicos
Comisión Episcopal de Ministerios Laicales y Diaconado Permanente
Comisión Episcopal de Seminarios y Vocaciones
Comisión Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada
Comisión Episcopal del Clero

227
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Comisión Episcopal para la Previsión Social del Clero


Pastorales diversificadas
Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil
Comisión Episcopal de Pastoral Familiar
Comisión Episcopal para Indígenas
Comisión Episcopal para la Pastoral de la Movilidad Humana
Comisión Episcopal Pro Refugiados

Servicios específicos
Comisión Episcopal de Diócesis
Comisión Episcopal Transitoria para la Instrucción de las Causas de
Canonización
Comisión Episcopal Transitoria Pro Sede CEM

El CELAM

El Consejo Episcopal Latinoamericano es el órgano que estudia los


problemas comunes en Latinoamérica. Ha publicado los siguientes
documentos pastorales:

1. Río de Janeiro (1955, Pío XII)


2. Medellín (1968, Paulo VI)
3. Puebla (1979, Juan Pablo II)
4. Santo Domingo _ (1992, Juan Pablo II)

Bautizados y clero

En 1996 había en México un total de 90,490,000 ciudadanos, de los


cuales eran católicos 86,305,000 personas o sea un 95.38%. Había también
un sacerdote por cada 6,804 católicos. Casi todo el clero que trabaja en
México es nacido en este país (lo que hubiera parecido muy bien a Pancho
Villa, como vimos).
He aquí su número en 1996:

228
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Obispos 113
Sacerdotes 12,684
Diocesanos 9,222
Religiosos 3,462
Diáconos 410
Religiosos legos 1,356
Religiosas 27,187
El total de parroquias es de 5,260

Hermanos separados
Las estadísticas que se publican indican lo siguiente
1910 30,000 0.9%
1940 175,000 1.30%
1950 331,500 1.80%
1960 630,000 1.80%
1970 867,000 1.80%
1980 1,260,000 1.80%

Los hermanos separados están agrupados en alrededor de 250


denominaciones diferentes (algunas de ellas con escasísimo número de
miembros).
El 20 de mayo de 2002 se publicó la siguiente encuesta hecha en
México.

Sin religión 35%


Testigos de Jehová 1.2%
Adventistas del Septimo Dia 06%
Iglesias Protestantes 5.2%
Otra repuesta 1.3%
Católicos 88.2%

229
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Algunos religiosos y religiosas

Dentro de las diversas órdenes y congregaciones religiosas que trabajan


en México podemos enumerar las siguientes: operarios diocesanos,
misioneros del Sagrado Corazón, Agustinos, Legionarios de Cristo, oblatos
de María, agustinos asuncionistas, benedictinos (de diversas ramas), Pía
Sociedad de San Pablo, servitas, combonianos, oblatos de San José,
somascos, jesuitas, franciscanos, dominicos, Sociedad del Sagrado
Corazón, misioneros xavieranos, escolapios, salesianos, teatinos, del Verbo
Divino, misioneros de Maryknoll.
También funciona en México el Instituto Secu1ar del Opus Dei.
La Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM), hoy
llamada Conferencia de Superiores Mayores, pero sin cambiar de siglas,
fue establecida en México por el delegado apostólico Luis Raimondi en
1960 con objeto de que los religiosos y religiosas coordinen sus
actividades, unan las fuerzas para la formación de sus miembros y cooperen
mejor con los obispos.
Existen en México alrededor de 160 congregaciones femeninas de vida
activa y unas 15 de vida contemplativa (aparte de 50 pias asociaciones en
espera de ser aprobadas como congregaciones).

El número de religiosas ha ido creciendo así:


1940 8,123
1950 10,113
1960 19,400
1967 21,176
1973 18,523
1982 23,887
1996 27,187

El total de miembros de órdenes y congregaciones, sacerdotes y


hermanos es el que sigue:
1940 1,071
1960 1,566
1970 6,173
1982 6,982
1996 4,818

230
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Las nuevas diócesis

La urgente necesidad que había de dividir las diócesis antiguas para su


mejor atención pastoral, pues había zonas muy abandonadas, ha sido
satisfecha gradualmente.
De 1950 a 1979 se han erigido las siguientes diócesis: Toluca, Torreón,
Ciudad Juárez, Tapachula, Mazatlán, Matamoros, Acapulco, Ciudad
Obregón, San Andrés Tuxtla, Culiacán, Texcoco, Ciudad Valles, Autlán,
Jal., Tula, Hgo., Tuxpan, Tehuacán, Apatzingán, Veracruz, Linares, Tijuana
(que era Vicariato desde 1864), Tlalnepantla, Tuxtla Gutiérrez, Ciudad
Altamirano, Ciudad Victoria, Mexicali, Tampico, San Juan de los Lagos,
Ciudad Guzmán, Jal., Celaya, Tuxtepec, Oax., Netzahualcóyotl, Cuautitlán.
Han sido construidos dos vicariatos: Tarahumara y La Paz. Asimismo
siete prelaturas: Jesús María, Nay.; Mixes, Oax.; El Salto, Dgo.; Ciudad
Madera, Chih.; Chetumal, Q. Roo; Huautla, Oax.; Nuevo Casas Grandes,
Chih.
Los vicariatos apostólicos y las prelaturas son territorios con fieles, aún
no constituidos en diócesis, gobernados por un vicario apostólico u obispo.
Las diócesis establecidas de 1980 al 2000 son: Coatzacoalcos, Ver.;
Atlacomulco, Méx.; Ciudad Lázaro Cárdenas, Mich.; Nuevo Laredo,
Tamps.; Chilapa—Chilpancingo, Gro.; Tlapa, Gro.; Parral, Chih.; Ecatepec,
Méx.; Matehuala, SLP; Orizaba y Córdoba, Ver.

La persecución en Chiapas

A partir del levantamiento armado de los neozapatistas, dirigidos por el


subcomandante Marcos, efectuado en 1994, no se ha encontrado solución al
conflicto. Cinco sacerdotes han sido expulsados del país, dos encarcelados
más un seglar (Joel Padrón, Seglar, y los padres Jerónimo Hernández, S.J. y
Gonzalo Rosas, S.J.). Una veintena de templos han sido clausurados por
fuerzas paramilitares. Los dos obispos que había entonces, monseñor
Samuel Ruiz y Raúl Vera fueron balaceados durante un viaje pastoral que
realizaban, afortunadamente sin consecuencias.
El entonces nuncio Justo Mullor pidió a los paramilitares que tienen
confiscados los templos católicos que, en nombre

231
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

del Papa, los regresaran a las autoridades eclesiásticas. No aceptaron


aquellos.
El 22 de diciembre de 1997 en el paraje de Acteal, municipio de
Chenalhó, los paramilitares priístas asesinaron a 45 indígenas tzotziles, 32
mujeres (algunas embarazadas) y hombres y niños.
Desde el año 2000 rige la diócesis monseñor Felipe Arizmendi.

Las CEB

Las Comunidades Eclesiales de Base, producto de la Teología de la


Liberación, declaradas nivel de Iglesia en el Documento de Puebla, han
hecho un bien inmenso a la Iglesia mexicana.
Son comunidades de católicos, pertenecientes a la clase social pobre que
se reúnen, conocen la enseñanza evangélica y la realidad socioeconómica
que las circunda, y tratan de ponerla en práctica con todas las exigencias
cristianas y sociales que implica.
Llevan a cabo, en efecto, lo que decía el Papa Paulo VI, en 1970, en el
Mensaje al pueblo mex1cano, muy bello como todos los suyos, con motivo
del 75º aniversario de la coronación de la Virgen de Guadalupe:

“Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad para


solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de
la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable y justamente
remunerado; no puede quedar insensible mientras las nuevas generaciones
no encuentran el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones, y
mientras una parte de la humanidad sigue estando marginada a las
ventajas de la civilización y del progreso.
Por ese motivo, en esta fiesta tan señalada, os exhortamos de corazón a
dar a vuestra vida cristiana un marcado sentido social —como pide el
Concilio—, que os haga estar siempre en primera línea en todos los
esfuerzos para el progreso y en todas las iniciativas para mejorar la
situación de los que sufren necesidad. Ved en cada hombre un hermano, y
en cada hermano a Cristo, de modo que el amor a Dios y el amor al
prójimo se unan en un mismo amor, vivo y operante, que es lo único que
puede redimir las miserias del mundo, renovándolo en su raíz más honda:
el corazón del hombre.

232
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

El que tiene mucho, que sea consciente de su obligación de servir y


contribuir con generosidad para el bien de todos. El que tiene poco o no
tiene nada, que, mediante la ayuda de una sociedad justa, se esfuerce en
superarse y en elevarse a sí mismo y aun en cooperar al progreso de los
que sufren su misma situación; Y, todos, sentid el deber de uniros
fraternalmente para ayudar a forjar ese mundo nuevo que anhela la
humanidad.
Esto es lo que hoy os pide la Virgen de Guadalupe, ésta la fidelidad al
Evangelio, de la que ella supo ser el ejemplo eminente.
Sobre vosotros, muy queridos hijos, imploramos confiados la maternal
benevolencia de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, para que siga
protegiendo a vuestra nación y la dirija e impulse cada vez más por los
caminos de progreso, del amor fraterno y de la pacífica convivencia.”

Conclusión
Esto es lo que hace falta en la Iglesia mexicana: que cristianos y mujeres
y hombres de buena voluntad trabajemos juntos para lograr que los seres
humanos seamos hermanos y alabemos a Dios Padre, al Espíritu Santo y a
Jesucristo el Sálvador.
La Iglesia mexicana ha llevado a cabo su evangelización integral,
promueve que todos los mexicanos vivan dignamente en la justicia y la paz,
y coopera a combatir la pobreza y la miseria, la inseguridad, el narcotráfico
de la muerte, la emigración por hambre, la falta de servicios médicos para
todos. Según sus principios busca la democracia, la justicia social y la paz
que trajo el Señor Jesús.
Según Roderic Ai Camp, el clero es el grupo social que goza del más
alto nivel de respeto dentro de la república mexicana. Por ello tiene la
especial oportunidad de cooperar a la instauración del Reino de Dios y su
justicia en nuestro país.
Especialmente a partir de los avances democráticos logrados por el
pueblo mexicano en el año 2000, cambios deseados tan vehementemente
por Madero desde 1908.
Termina una época de opresión del pueblo, iniciada no hace (1929), con
la fundación que hizo Calles del PNR, hoy PRI, como se ha dicho, sino
hace 142 años (en 1858), con la asunción al poder del partido liberal de don
Benito Juárez que, con diversos nombres, permaneció en la presidencia
hasta nuestros días.

233
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

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235
Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

Sobre el autor:

Agustín Celedonio Churruca Peláez

Nació en la ciudad de Puebla, el 25 de junio de


1938, hijo de padres españoles
La primaria la realizó en el Colegio Benavente de
Puebla, de Hermanos Lasallistas. Pasó a Bilbao, España
donde estudió por tres años en el Colegio Santiago
Apóstol, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Regresó a Puebla, donde hizo la secundaria con los
Padres Jesuitas en el Instituto Oriente. Al terminar la
preparatoria, el P. Agustín ingresó a la Universidad Autónoma de Puebla
(ahora BUAP), en el año de 1956.
En 1957, decidió ingresar al noviciado de la Compañía de Jesús en San
Cayetano en el Estado de México en donde a los dos años realizó sus
primeros votos. Estudió Teología en Dublín, Irlanda. Se trasladó a España e
ingresó a la Universidad de Deusto en Bilbao donde estudió entre 1962
y1964.
Regresó a la Ciudad de México, en donde concluyó su instrucción
eclesiástica y se ordenó como sacerdote jesuita el 31 de agosto de 1968, en
la iglesia de los P.P. jesuitas en San Ángel, en la Ciudad de México.
Impartió clases en la Universidad Iberoamericana, estudió la
licenciatura y la maestría en Historia de México. Oobtuvo el título de
Doctor en Filosofía y Letras por la UNAM, en el año de 1978.
Colaboró en el periódico "La Prensa" y en la revista "Chistus", ejerció
su ministerio sacerdotal e impartió clases en la ciudad de Tula, Hidalgo.
Fue asignado a la ciudad de Parras, Coahuila, el 1 de marzo de 1982.
fue destinado a la iglesia del Sagrado Corazón, Además de atender a su
feligresía se dedicó a la investigación histórica.
En este tiempo publicó varios libros, entre otros "Primeras Fundaciones
Jesuitas en Nueva España" , "Historia Mínima de la Iglesia", "Morelos. El
Insurgente", "El pensamiento Insurgente de Morelos", "Francisco Javier
Clavijero y otros Ensayos" y colaboró en diversas investigaciones
históricas sobre el Estado de Coahuila.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

En el año de 1996, fue enviado a la iglesia de los Sagrados Corazones


en la ciudad de Xalapa, Veracruz, en donde continuó ejerciendo su
ministerio sacerdotal, junto con la impartición de clases y cursos.Su labor
de investigación siguió adelante; publicó las obras: La Compañía de Jesús.
Como nació. (1999), San Ignacio y Lutero (2000) e Historia de la Iglesia
en México. Síntesis. Que fue publicada hasta el año 2002.
A pesar de su delicada salud, fue enviado a Oaxaca en octubre del año
2000. El día 9 de diciembre sufrió un infarto, y falleció el día 12 de
diciembre de ese año, el día de Santa María de Guadalupe. Hoy en día sus
cenizas descansan en la iglesia del Sagrado Corazón de Parras, el pueblo de
Parras otorgó el nombre de Agustín Churruca a una de sus calles colocando
una placa de mármol con su nombre.

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Agustín Churruca Peláez, S.J. :: Historia de la Iglesia en México

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