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La pata palmeada se encuentra detrás del simbolismo de ciertas sociedades iniciáticas.

Cuatro patas de oca unidas por el centro constituyen la cniz paté de Occitania y de la orden
templaria (paté deriva de «pata palmeada»).

Dos cmces paté uxtapuestas (una blanca y otra negra) constituyen el octógono sagrado de los
templarios, muy empleado en la arquitectura gótica catalana. No hay torre en Barcelona que
no tenga como base el octógono. Allí encontraremos una de las pocas plazas octogonales del
mundo:la plaza Milans, sita en lo que otrora fuera la capilla del Palacio Menor de los
templarios.

Los cátaros, como los llamados cagots (lo cito en iui libro El conocimiento secreto), eran
llamados «patarines», nO aludiendo a la patera (a la «copa sagrada»), sino a la pata de oca,
que, por cierto. llevaban cosida -en una pieza de paño rojo- en su manga derecha. En fin, la oca
es un elemento iconográfico (de carácter gnóstico, cátaro y pagano) de primera categoría. En
términos simbólicos, representa el hermafroditismo, que es una forma de denominar a la
«dualidad primordial». Según Juan

El Camino de las Ocas y su relación con el Camino de Santiago

Las culturas celtas y preceltas, mantenían un símbolo sagrado, para sus cofradías y
hermandades: la oca o el ganso, representadas por la simbología de la pata de la oca ,que al
caminar, deja impresa una marca muy semejante al tridente de Poseidón, que fue
determinativo de todas aquellas culturas atlantes. El Camino de las Estrellas coincide con el
Camino de la Oca y la Concha.

Cuando los primeros cristianos comienzan a peregrinar a Santiago, se encuentran con que los
pobladores del Camino, tienen profundas tradiciones y hablan de un Camino de las Ocas o de
las Estrellas y de un Campo de las Estrellas, al cual se llega por un laberinto que es necesario
recorrer para renovarse por dentro. Estas vivencias son imposibles de arrancar; y lo que hacen
es cristianizarlas. Las Ordenes, que se van a encargar de cristianizarlas, son principalmente:
Cluny, Cister y la del Temple, que a partir del Siglo X, se encarga de las construcciones, que son
dotadas de una simbología en consonancia con el cristianismo.

Es así, como esos antiguos símbolos: la estrella, la concha, la pata de oca, el cuervo, el lobo, el
perro, se adoptan como símbolos cristianos y se incorporan a la peregrinación cristiana.

Si superponemos dos patas de la Oca, una hacia arriba y otra hacia abajo, obtenemos la X y la
barra que la corta verticalmente, obteniendo la X y con la P (Ji y Ro: iníciales del nombre de
Cristo).

¿Las Ocas: Transmisoras de la sabiduría sagrada?


Antiguamente, las Ocas eran las guardianes de las casas, alertando de la presencia de intrusos,
con el escandaloso ruido que producían.

Las Ocas, fueron consideradas el paradigma de la Sabiduría Sagrada. Se basaba en la creencia


de que las Ocas, Gansos o Ansares, eran las guías sagradas, enviadas para aconsejar a los
Humanos.

El cisne es un ave simbólica del esoterismo y ha sido utilizada a menudo por los escritores
espiritualistas de Oriente y Occidente. Los orientales, llamaban al cisne sagrado "Hamsa", que
está relacionado directamente con el dios creador Brama, siendo éste "Hamsa-Vâhana" o
"Vehículo del Cisne".

Para aquellos que desean liberarse, el camino del iniciado-cisne, es una senda segura de
evolución hacia la luz.El Ayo, Pedagogo o Maestro era conocido como el Ganso. El Maestro Jars
significa: el ansar que enseña, Jakin (vasco) significa: el más sabio.

El Camino de Santiago, siguiendo el recorrido de las Ocas Salvajes

Las Ocas Salvajes, tienen recorridos migratorios estaciónales y estables y definieron los
llamados Caminos de la Ocas. Estos recorridos, coinciden con el Camino a Santiago o Camino
de las Estrellas.

¿Cabe preguntarnos si las migraciones de las Ocas, marcaron un camino que seguía la Vía
Láctea o Camino de las Estrellas y los Peregrinos lo usaron como guía para llegar a Santiago.?

Parece lógico pensar, que los peregrinos, seguían las indicaciones naturales para guiarse hasta
Santiago, siguiendo de día el Camino de las Ocas y de noche el Camino de las Estrellas

Los antiguos peregrinos, no disponían de Mapas ni Guías y se movían en un mundo hostil,


marcado por la existencia de: múltiples reinos, señores feudales, diferentes idiomas, religiones
y costumbres, basando su peregrinación en el auxilio de: Iglesias, Monasterios y Refugios. La
información oral, transmitida se basaba en puntos de referencia, que tenían que ser
localizados y en el recorrido a través de unas sendas señalizadas por elementos astronómicos,
geográficos o migratorios : Camino de las Ocas, Camino de las Estrellas....

A lo largo del Camino, es frecuente, encontrar el símbolo de la Pata de la Oca. Se supone, que
era uno de los símbolos usados por los Maestros Constructores de la Iglesias y Catedrales.
Áreas geográficas del Camino de las Ocas con gran influencia en el Camino de Santiago.

En el recorrido del Camino de Santiago hay dos zonas, en las que persisten poblaciones con
nombre de : Oca, Ganso, Ansar, Jar ...

La zona riojana de Villafranca Montes de Oca.

La zona Berciana desde El Ganso hasta Vega de Valcarce.

Que relación guarda El Juego de la Oca con el Camino a Santiago

El Juego de la Oca, se basa en una Espiral o Caracol, dividido en 63 casillas. La Pata de la Oca y
el Caracol eran los símbolos de los "Compañeros Constructores", que levantaban las iglesias de
estilo Románico, siendo las mas bellas y esotéricas, las encargadas por los Templarios. Cada
una de las Casillas en que esta dividido el Juego de la Oca, guarda una relación con las Etapas
del Camino de Santiago.

El juego de la Oca, era memorizado y ejercitado, de forma que no se olvidase, convirtiéndose


en la Guía del Camino para los Iniciados, de forma que cada casilla marcaba una etapa y su
inicio y final se reconocía por los Rótulos que dejaban los Maestros Constructores como
marcas.

Los Templarios, tenían prohibido por sus Reglas, los juegos de Dados y Ajedrez. El Juego de la
Oca, no era un Juego para los Templarios, era una Guía, la Guía del Camino de Santiago, que
convirtieron en Juego, para los no Iniciados.

En el Camino a Santiago, hemos tenido en cuenta esa relación, para el diseño de las Etapas.

LA SIMBOLOGÍA OCULTA DEL JARDÍN DE LA OCA

Más Allá de la Ciencia nº 230

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1. Introducción2. Más información

¿Simple entretenimiento de mesa o recorrido iniciático? He ahí la cuestión. El Juego de la Oca


o Jardín de la Oca esconde símbolos en muchas de sus casillas. Si los analizamos uno a uno y en
su conjunto quizá descubramos cuál es el fin último de este singular tablero.
Casi todo el mundo ha jugado alguna vez al Juego de la Oca y... tiro porque me toca. Es un
sencillo entretenimiento de mesa cuyo objetivo es recorrer las casillas y alcanzar la meta antes
que los demás jugadores. Hay quien sostiene que ya existía durante la época de la Guerra de
Troya, debido al descubrimiento del Disco de Phaistos (datado entre los años 1500 y 1700 a.C.)
en las ruinas del Palacio de Creta. Esta pieza tiene dos caras, de 30 y 31 casillas,
respectivamente, con dibujos diversos, entre los cuales se observan ocho pájaros. Una de las
hipótesis (ver recuadro en la pág. 56) sobre el origen de este juego hace referencia a la Orden
de los Pobres Caballeros del Templo de Salomón y atribuye a los templarios (Monográfico nº52
Templarios) la invención del juego que, en realidad, podría ser un plano secreto en el cual los
freires identificaron sus encomiendas más ocultas bajo la figura de una oca. Por otra parte, hay
que señalar que este juego se ha asociado al tramo más representativo del Camino de
Santiago, el que transcurre entre los Pirineos y Compostela o incluso Finisterre (debido a
ciertos elementos como los puentes que debían atravesar los peregrinos y la posada o el
hospital en el que se alojaban). También se ha especulado con la posibilidad de que este
entretenimiento de mesa se tratara de un medio de peregrinar a Compostela para quien no
pudiera hacerlo físicamente. ¿Pero esconde algún mensaje esotérico este singular tablero?
Analicemos el significado de los elementos que lo componen:

1. LA ESPIRAL

Es el símbolo más antiguo del mundo. Para muchas culturas representaba el ciclo nacimiento-
muerte-renacimiento, es decir, la vida sin principio ni fin, la eternidad. Aparece en todas las
latitudes del globo terráqueo: en India, África, China, América y, por supuesto, Europa. El
movimiento rotatorio de la espiral está muy presente en la Naturaleza, sin ir más lejos en
nuestra propia galaxia, si bien no fue descubierto hasta fechas recientes y gracias al uso de
aparatos muy sofisticados. Nuestros antepasados tenían otros elementos a su alcance, como
las conchas de los caracoles –en cuya espiral perfecta se inspiraron los griegos para establecer
la medida áurea de la geometría–, algunas plantas y flores, los remolinos de viento y agua, los
nidos de los pájaros, el ombligo, la coronilla de la cabeza, la propia capacidad humana para
girar y formar círculos y los movimientos del Sol y la Luna observados desde la Tierra, que
nacen, mueren y renacen. Todo ello quedó plasmado en las pinturas rupestres, en los
petroglifos y en algunas representaciones de la Divinidad. Existen muchas teorías sobre el
significado esotérico de la espiral e infinidad de figuras de todas las épocas, entre las cuales las
celtas son las más numerosas y variadas. En relación al Juego de la Oca, cabe señalar que las
casillas se corresponderían con las oquedades de la concha de un nautilus y que la espiral, al
igual que la pata de oca, fue uno de los símbolos utilizados por los maestros de la piedra, los
canteros.

2. LOS NÚMEROS
Los números están presentes en todas las casillas del Juego de la Oca, aunque en algunos
tableros no aparece escrito el último, el 64. La numerología del 1 al 9 establece una relación
entre las cifras y los seres vivos y su entorno. Las tres escuelas más importantes de la
Antigüedad que trabajaron con los números en su sentido esotérico fueron la pitagórica, la
cabalística y la china, aunque no coincidieran en su tratamiento ni en el significado o valor que
dieron a los números. Éstos aparecen también en el Apocalipsis de San Juan con claras
connotaciones esotéricas. En el juego hay 64 casillas, las mismas que en el ajedrez y en las
damas, igual que en el I Ching (MÁS ALLÁ, 174). La suma, la resta, la multiplicación y la división
de los números dan lugar a diferentes lecturas según las culturas y las creencias. En el caso de
tratarse de un tablero de adivinación, el intérprete otorga diferentes valores a cada una de las
casillas del juego e interpreta hechos presentes, pasados o futuros. Debido a la importancia de
los números en el juego existe una hipótesis según la cual el tarot (Monográfico nº51 Artes
adivinatorias) sería una evolución del Jardín de la Oca. De hecho, resulta llamativo que los
arcanos mayores sean en total 22, igual que las casillas más significativas de la Oca.

- Interpretación de los números:

1 (10): la unidad, Dios, el centro del Universo, el comienzo y el fin. El juego empieza en el 1 y
acaba en el 1 (64, 6+4=10=1+0=1).

2 (11, 20): la dualidad, el día y la noche, arriba y abajo, lo masculino y lo femenino, el germen
de la vida y también la discordia, la confusión y el Diablo.

3 (21, 30): el equilibrio, la Trinidad, padre-madre-hijo; las tres unidades: número, peso y
medida.

4 (13, 22, 31, 40): la creación, el Universo, los puntos cardinales, los elementos de la
Naturaleza, las estaciones del año y el alma humana con sus cuatro capacidades: pensamiento,
ciencia, opinión y sentido.

5 (14, 23, 32, 41, 50): la inteligencia. Es un símbolo de lo sagrado, la salud, el intelecto, los
sentidos corporales, los dedos de cada extremidad y la luz.

6 (15, 24, 33, 42, 51, 60): la fuerza divina, la creación del mundo, la belleza de la Naturaleza y el
trabajo.

7 (16, 25, 34, 43, 52, 61): el poder espiritual, la virginidad, los sellos del Génesis, las notas
musicales, los colores del arco iris y los días de la semana.

8 (17, 26, 35, 44, 53, 62): la Justicia, el infinito del equilibrio entre fuerzas antagónicas y el
eterno movimiento cósmico.

9 (18, 27, 36, 45, 54, 63): la perfección, el Alfa y la Omega y las musas.

3. DE OCA A OCA
En el juego, aparecen 13 + 1 ocas –esta última, la Gran Oca que habita en el jardín de su mismo
nombre– y constituyen un enigma o, al menos, una curiosidad porque no existe en tierras del
Camino una mitología relativa a este animal y sí muchas relacionadas con osos, lobos o
jabalíes. En el Antiguo Egipto, la oca era un animal vinculado al nacimiento y la muerte, el
principio y el fin. El ánade –pato, ganso, cisne y oca– era considerado el animal más completo
por dominar tres de los cuatro elementos de la Naturaleza: el Agua, la Tierra y el Aire.
Asimismo, es un símbolo de defensa (las ocas del Capitolio avisaban con sus graznidos de la
llegada de los enemigos). Los monjes-soldado eran también defensores de los peregrinos que
acudían a Jerusalén y Compostela. Las ocas ocupan las casillas 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41,
45, 50, 54 y 59, es decir, se alternan los cincos y los nueves, en un intervalo de cuatro y cinco
casillas entre ellos, lo que suma nueve y nos conduce otra vez a la interpretación de los
números. Por otra parte, a lo largo del Camino de Santiago y en todas las regiones nos
topamos con lugares cuyos nombres no dejan de plantear ciertos interrogantes, por ejemplo:
ríos Oca, Oka, Oza u Oça, Oja, montes de Oca, valles de Oca, Nanclares de la Oca, Villafranca de
la Oca; valles y ríos de Anso y Ansón, la sierra de Ancares o Ançares; la población de El Ganso.
Además, estas aves se encuentran representadas en ermitas, iglesias, catedrales, castillos y
puentes del Camino. Asimismo, existe una teoría que afirma que los cátaros, huidos del País de
la Lengua de Oc (Languedoc), dieron su nombre a sus nuevos lugares de asentamiento, pero lo
cierto es que existían nombres “oca” anteriores a la persecución cátara.

Los primeros cátaros perseguidos lo fueron en el norte de Francia, en Champagne, la región de


las catedrales góticas, y llegaron a la Península por el Camino Francés. Excepto por sus
creencias religiosas, no existía relación entre ellos y los cátaros del Languedoc ni en lo
referente a la lengua, ni a la cultura. Sin embargo, sí existió en algunas zonas del Pirineo de
Huesca y Navarra una comunidad denominada “agote” (MÁS ALLÁ, 207), discriminada por
oscuras razones difíciles de esclarecer y obligada durante una época a llevar sobre el hombro
izquierdo una marca roja en forma de pata de oca. Carpinteros y canteros, se sabe que los
agotes trabajaron para los maestros constructores y puede que fueran suyas las marcas de
cantero en forma de pata de oca –simple o doble– que a menudo aparecen grabadas en las
construcciones. Otra interpretación está relacionada con la veneración de las vírgenes negras
(MÁS ALLÁ, 219) del Camino, que subsiste, a pesar del empeño de algunos en desmentir su
relación con la Diosa Madre, creencia primigenia de los seres humanos y que tanto el fundador
del Císter, Bernardo de Claraval, como sus protegidos, los templarios, promovieron en toda
Europa a partir del siglo XII. En este caso, la oca representaría la sabiduría de lo femenino y
estaría relacionada con las creencias, ampliamente extendidas en nuestras tierras, en las
lamias, las xanas, las mouras, las ayalgas, las dones d’aigua, las damas blancas y demás entes
femeninos de largos cabellos rubios y pies de... oca.

4. EL PUENTE (CASILLAS 6 O 6 Y 12)

El puente une dos orillas y permite al peregrino atravesar el río que le impide continuar su
camino. Es también la unión entre la vida y la muerte; el mundo material y el espiritual; la
aventura, la liberación. El puente como símbolo del paso hacia un nivel superior, de la unión
entre el cielo y la tierra, está presente en numerosas tradiciones y es común a varias religiones.
En la cristiana supone una alegoría importante, pues Cristo es Dios y es hombre; es el “puente”
entre lo humano y lo divino, y a través de Él los creyentes alcanzarán la vida eterna. Su
representante en la Tierra es el Pontifex, que literalmente significa “constructor de puentes”,
si bien existen discusiones al respecto. El título no es exclusivo de la religión católica, puesto
que ya lo utilizaban los sacerdotes romanos.

5. LA POSADA (CASILLA 19)

La posada, el hospital de peregrinos, es un lugar de descanso en la andadura para recuperar las


fuerzas perdidas y, asimismo, un espacio de introspección para conocerse a sí mismo. En el
tarot significa aislamiento y separación afectiva. En el juego se halla en una posición temprana
y no vuelve a aparecer, por lo que significa el momento de reflexión y decisión para proseguir
la senda hasta el final.

6. LOS DADOS (CASILLAS 26 Y 53)

Los dados significan la fortuna buena o mala del jugador. De ahí que ciertos hechos de la vida
dependan del destino. La suma de sus cifras en ambos casos es 8, y el ocho es el símbolo del
infinito.

7. EL POZO (CASILLA 31)

En algunas tradiciones el pozo repleto de agua transparente es un augurio favorable, el útero


de la vida. Los antiguos judíos, por ejemplo, esperaban a sus futuras esposas junto a un pozo.
Por el contrario, si está vacío, el presagio es adverso porque significa oscuridad, desesperación,
el Hades. Sin embargo, el pozo tiene un doble simbolismo, ya que el agua que contiene es un
elemento de purificación, es decir, el bautismo, práctica utilizada antes del cristianismo en
Persia, India, Babilonia, Egipto y Grecia para liberar de los males morales e iniciar al neófito en
el culto. Como fórmula iniciática, representa la pertenencia a un grupo. En el juego, el pozo se
halla hacia la mitad, lo que significa que el iniciado ha recorrido la mitad del Camino y ha sido
admitido en la congregación.

8. EL LABERINTO (CASILLA 42)

De nuevo encontramos aquí la espiral, que es uno de los símbolos esotéricos más antiguos de
la humanidad. De forma cuadrada o rectangular, aparece en una tablilla de Pilo (siglo XIII a.C.)
y en los sellos de las tumbas del Antiguo Egipto. De forma redonda o circular, se observa en el
siglo VII a.C. entre los etruscos, en las monedas de Cnosos y en el famoso laberinto del
Minotauro en Creta (MÁS ALLÁ, 179 y 217). Existen laberintos en los suelos de iglesias y
catedrales como las de Chartres (MÁS ALLÁ, 223), Amiens, Lyon, Reims o Poitiers, también
llamados “caminos a Jerusalén”. Se afirmaba que recorrerlos era una forma de realizar la
peregrinación a Tierra Santa sin tener que ir hasta allí. Sin embargo, parece que no se trata de
la Jerusalén física, sino de la celeste mencionada en el Apocalipsis de San Juan. El laberinto
simboliza la superación de una prueba, la vida y el camino hasta llegar al centro, Dios. Es el
paso a través de las tinieblas para alcanzar la luz, la superación de la ignorancia para adquirir el
conocimiento, la victoria de la inteligencia sobre el instinto.

9. LA CÁRCEL (CASILLA 52)

En principio, la cárcel supone la pérdida de la libertad y el jugador que cae en esta casilla
pierde tres turnos. Sin embargo, en clave esotérica puede representar la ascensión mística del
alma una vez desprovista de su prisión material. A este respecto, no hay que olvidar que Cristo
resucitó al tercer día. Pero no sólo Él lo hizo. También Mitra –dios de la luz solar de origen
persa cuya religión fue adoptada por los romanos y compitió con el cristianismo hasta el siglo
IV– murió y resucitó al tercer día. Y, antes que ellos, Osiris permaneció tres días en el sepulcro
hasta su resurrección.

10. LA MUERTE (CASILLA 58)

Se encuentra a tan sólo cinco casillas del final del Camino y simboliza la muerte seguida de la
resurrección, el paso a un mundo superior situado al otro lado de la puerta del Jardín de la
Oca. En el juego, si se cae en dicha casilla, ha de volverse al principio y recomenzar la partida.
Para algunos simboliza la posibilidad de empezar de nuevo y revisar y enmendar los errores
cometidos durante el Camino.

Se han expuesto algunas de las diversas deducciones, claves y relaciones místico-esotéricas


que se atribuyen al popular Juego de la Oca o, mejor dicho, Jardín de la Oca. Puede que sea
simplemente un juego, puede que se trate de un tablero de adivinación o de una guía de
espiritualidad y autorrealización. En cualquier caso, cada cual que interprete su significado y
que lo utilice de la manera que más le convenga.

EN BUSCA DE... LOS ORÍGENES DEL JUEGO

Se ignora dónde, cómo y cuándo tuvo su origen el Juego de la Oca. Sólo existen hipótesis al
respecto. La más atractiva, sin duda, afirma que fue un tablero de adivinación en la época
faraónica que tuvo la forma espiral de una serpiente enrollada sobre sí misma cuyo cuerpo
estaba dividido en casillas marcadas con números. Según dicha hipótesis, el consultante tiraba
las tabas y el adivino interpretaba su presente o su futuro a partir del valor de los números,
una práctica habitual desde la Antigüedad. Todavía hoy se utiliza en China un tablero circular
de 4.000 años de antigüedad llamado I Ching o Libro de las Mutaciones, un libro sagrado
empleado como oráculo para predecir el futuro. Lo más curioso es que está formado por dos
trigramas (tres líneas) y un hexagrama (seis líneas), cuya combinación da un total de 64, el
mismo número de casillas que tiene el Juego de la Oca o, mejor dicho, el Jardín de la Oca, pues
era así como se conocía en la Edad Media.

MÁS DATOS EN:

El Jardín de la Oca.

Toti Martínez de Lezea.

Maeva.