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Qué es la Técnica de la Tortuga y cómo aplicarla correctamente?

La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en

una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin (1990).

La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para

comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos.

Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece

hasta que se tranquiliza.

La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria.

Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del

seno familiar.

¿Qué queremos conseguir?


 Que el niño sea capaz de controlar su conducta ante situaciones estresantes o que le generan rabia.

 Que el niño sea capaz de expresar esas emociones de una manera adecuada, no agresiva ni hostil.

 Que gane en autocontrol y se reduzca la impulsividad.

¿Cómo la aplicamos?
1. Le leemos al niño el cuento de la Tortuga (más abajo os lo adjuntamos). Buscamos ejemplos
en las conductas del niño para que se identifique con el personaje que lo protagoniza.
2. Se enseña al niño a responder a la palabra “Tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al
cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegándose
como una tortuga en su caparazón. Le explicamos que cuando le veamos muy nerviosos, o con
rabia o enfado, le diremos la palabra “Tortuga” para que sepa que es un buen momento para
“parar y pensar”.
3. También se le explica que él mismo la puede usar cuando se encuentre en una situación
“peligrosa”, en la que el mismo sabe que lo más normal es que acabe pegando, mordiendo…etc.
Es importante que vaya aprendiendo a conocer y canalizar sus emociones.
4. No olvidéis reforzar positivamente con elogios cuando el niño sea capaz de poner en práctica
la Tortuga.

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“El cuento de la tortuga”

A veces, intentaba trabajar, pero lo hacía


rápido para acabar enseguida y se volvía
loca de rabia cuando, al final, le decían
que lo había hecho mal. Cuando pasaba
esto, arrugaba las hojas o las rompía en
mil trocitos. Así pasaban los días…
Hace mucho tiempo, vivía una tortuga
pequeña y risueña. Tenía .. años. Se Cada mañana, de camino hacia la
llamaba Torti. A Torti no le gustaba ir a la escuela, se decía a sí misma que se tenía
escuela. Prefería quedarse en casa con que esforzar en todo lo que pudiera para
su madre y su hermanito. No quería que no le castigasen. Pero, al final,
estudiar ni aprender nada: sólo le gustaba siempre acababa metida en algún
correr y jugar con sus amigos, o pasar las problema. Casi siempre se enfadaba con
horas mirando la TV. Le parecía horrible alguien, se peleaba constantemente y no
tener que leer y leer, y hacer esos terribles paraba de insultar. Además, una idea
problemas de matemáticas que nunca empezaba a rondarle por la cabeza: «soy
entendía. Odiaba con toda su alma una tortuga mala» y, pensando esto cada
escribir y era incapaz de acordarse de día, se sentía muy mal.
apuntar los deberes que le pedían.
Un día, cuando se sentía más triste y
Tampoco se acordaba nunca de llevar los desanimada que nunca, se encontró con
libros ni el material necesario a la escuela. la tortuga más grande y vieja de la ciudad.
En clase, no escuchaba a la profesora y Era una tortuga sabia, tenía por lo menos
se pasaba el rato haciendo ruiditos que 100 años, y de tamaño enorme. La gran
molestaban a todos. tortuga se acercó a la tortuguita y deseosa
de ayudarla le preguntó qué le pasaba: –
Cuando se aburría, que pasaba a
¡Hola! –le dijo con una voz profunda– te
menudo, interrumpía la clase chillando o
diré un secreto: no sabes que llevas
diciendo tonterías que hacían reír a todos
encima de ti la solución a tus problemas».
los niños.

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Torti estaba perdida, no entendía de qué que con una goma, borrando con cuidado,
le hablaba. «¡Tu caparazón!» exclamó la la hoja voliera a estar limpia»). Torti siguió
tortuga sabia. Puedes esconderte dentro poniendo en práctica su secreto mágico
de ti siempre que te des cuenta de que lo cada vez que tenía problemas, incluso a
que estás haciendo o diciendo te produce la hora del patio. Pronto, todos los niños
rabia. Entonces, cuando te encuentres que habían dejado de jugar con ella por su
dentro del caparazón tendrás un mal carácter, descubrieron que ya no se
momento de tranquilidad para estudiar tu enfadaba cuando perdía en un juego, ni
problema y buscar una solución. Así que pegaba sin motivos. Al final del curso, la
ya lo sabes, la próxima vez que te irrites, tortuga lo aprobó todo y nunca más le
escóndete rápidamente». faltaron amiguitos.

A Torti le encantó la idea y estaba


impaciente por probar su secreto en la
escuela. Llegó el día siguiente y de nuevo
Torti se equivocó al resolver una suma.
Empezó a sentir rabia y furia, y cuando
estaba a punto de perder la paciencia y de
arrugar la ficha, recordó lo que le había
dicho la vieja tortuga. Rápidamente -FIN-
encogió los bracitos, las piernas y la
cabeza y los apretó contra su cuerpo,
poniéndose dentro del caparazón. Estuvo
un ratito así hasta que tuvo tiempo para
pensar qué era lo mejor que podía hacer
para resolver su problema. Fue muy
agradable encontrarse allí, tranquila, sin
que nadie le pudiera molestar.

Cuando salió, se quedó sorprendida de


ver a la maestra que le miraba sonriendo,
contenta porque se había podido
controlar. Después, entre las dos
resolvieron el error («parecía increíble