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Docente:.

Juan Eudes González Rangel

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LA QUIEBRA

CONDICIONES QUE DETERMINAN EL ESTADO DE QUIEBRA

El Código de Comercio en su artículo 914 establece: “El comerciante


que no estando en estado de atraso, cesa en el pago de sus obligaciones

mercantiles, se halla en estado de quiebra”

Ya hemos dicho que la quiebra es un procedimiento de ejecución


colectiva aplicable al comerciante que se encuentra en estado de cesación de
pagos y que no reúna las condiciones de aquellos a quienes se da el beneficio

de atraso.

Así pues, son tres los requisitos que determinan el estado de quiebra, a

saber:

a) La cualidad de comerciante del deudor.


b) La cesación general de pagos.
c) La naturaleza mercantil de las obligaciones vencidas y exigibles.

LA CESACIÓN DE PAGOS

La cesación de pagos, concepto propio del derecho mercantil, consiste


en dejar de pagar las deudas de naturaleza comercial vencidas y exigibles.
Entre nosotros se requiere hacer la distinción con la suspensión de pagos, o
sea, el retardo o aplazamiento en los pagos de que hable el artículo 898 del
Código de Comercio al definir el estado de atraso y a que alude también el
artículo 914. En efecto, la suspensión de pagos en el atraso se debe a la
iliquidez patrimonial, pues el activo es superior al pasivo, por consiguiente es
temporal o pasajera; en cambio, la cesación de pagos se debe al estado de
impotencia patrimonial en que se encuentra el deudor comerciante para hacer
frente a los compromisos adquiridos. Es decir, la causa de la cesación de pagos
no es otra que la insolvencia del deudor; ésta insolvencia es una situación que
convierte a la cesación de pagos en una noción clara, general, permanente o
definitiva y se manifiesta siempre por hechos exteriores, si se quiere que
tenga, además de efectos económicos, los efectos legales indispensables para
la declaración de quiebra y que sean suficientes para producir la pérdida del
crédito del comerciante, inmediatamente que tenga publicidad.

NATURALEZA DE LA QUIEBRA

1) La quiebra es un juicio ejecutivo concursal. Con el procedimiento de


ejecución se pretende no la declaración judicial de una situación jurídica, sino
el cumplimiento de una situación jurídica preestablecida, no se discute el
derecho del actor, porque sobre ese aspecto no hay duda, lo que existe es
incumplimiento del derecho del acreedor, toda vez que el demandado

incumplió la obligación contraída con él.

Este procedimiento supone la existencia de un título, en el que debe


constar el derecho al que la ley reconozca fuerza suficiente para servir de base
al proceso de ejecución. Se proceda al embargo, y a la notificación de la
demanda al deudor. El bien asegurado sirve para su enajenación y

cumplimiento por equivalente.

2) La quiebra es un procedimiento de procedimientos. El juicio ejecutivo


tiene por finalidad la satisfacción de la obligación, incumplida mediante el
pago de su equivalente, la quiebra además de éste objetivo, persigue la

eliminación del patrimonio insolvente.

En la quiebra no puede hablarse de incumplimiento de una obligación y


en el juicio ejecutivo ello es indispensable para su inicio. En la quiebra, hay
ocasiones, en que el Juez procede de Oficio, mientras que en el juicio ejecutivo

es indispensable siempre la instancia de parte.

Pero la quiebra no es un simple proceso de ejecución, porque el


acreedor que primero actúe sobre un concurso en el que están llamados a
intervenir todos los demás acreedores del deudor y en el que habrán de
realizarse todos los bienes constitutivos del patrimonio, no actúa aisladamente
para sí o en su beneficio, sino para todos los interesados. A él le ha tocado,
movido por su interés, poner en marcha el procedimiento que ha de
comprender a todos los acreedores. Por eso, además de proceso de ejecución,
es colectivo y universal, lo que se confirma al hacer resaltar los siguientes

hechos:

A) Todos los acreedores, cualquiera sea la clase y el estado de sus


créditos, están llamados a participar en el proceso con las solas
limitaciones impuestas por las causales legales de prelación para el
pago. Sólo, pues, la concurrencia de créditos de los llamados
privilegiados rompe parcialmente ese par conditio creditorium,
porque se trata de un orden legal en que la ley sanciona
determinadas obligaciones como de preferente cumplimiento, en

razón de su misma naturaleza o de su garantía .


B) Todos los bienes del deudor están dispuestos a formar la “masa de
la quiebra”, para atender con ésta al pago de los acreedores. Pero a
diferencia de lo que sucede con el proceso individual común, para la
integración de esa masa se hace extensivo el proceso al examen y
anulación de los actos de carácter patrimonial ejecutados por el
deudor durante su estado de cesación en los pagos; porque el
deudor ha podido sustraer dolosa o culpablemente bienes
destinados a garantizar sus obligaciones, como ha podido conceder
ventajas indebidas a algunos de sus acreedores, desmejorando en tal
forma esa garantía común, y es justo que dichos actos no produzcan
sus efectos propios, para que los acreedores puedan hacer efectivos
sus derechos sobre todos los bienes embargables del deudor y en

circunstancias de igualdad.

CLASIFICACIÓN DE LA QUIEBRA

1. QUIEBRA FORTUITA: El Código de Comercio en su artículo 915 define la


quiebra fortuita así: “La que proviene de casos fortuitos o de fuerza mayor
que conducen al comerciante a la cesación de pagos y a la imposibilidad de
continuar sus negocios”. Es decir, cuando se debe al infortunio o a un
acontecimiento ajeno o extraño a la voluntad del deudor. Ésta quiebra puede
producirse a pesar de haber puesto el comerciante una notoria diligencia y
prudencia en el manejo de sus negocios, en sus gatos personales y en todos

los actos que pueden influir de algún modo en su patrimonio.

2. QUIEBRA CULPABLE: Es la que se origina de culpa, imprudencia o


negligencia del deudor. Puede decirse, en general, que ésta clase de quiebra
se presenta siempre que el comerciante, sin haber ejecutado acto alguno de
los que determinan la quiebra fraudulenta, no ha demostrado esa “diligencia
y cuidado que los hombre emplean ordinariamente en sus negocios
propios”. En otras palabras pertenecen a ésta clase las quiebras que ni son

fraudulentas, si son fortuitas, y pueden ser de dos (2) tipos:

1) Las que no admiten prueba en contrario (juris et de jure) en razón de que


los hechos o circunstancias que las originan ponen de manifiesto la

culpabilidad del quebrado.

2) Las que admiten prueba en contrario (juris tantum). En este caso la

culpabilidad se presume mientras el quebrado ni pruebe su inocencia.

a) En el primer tipo están comprendidos los siguientes hechos:

1- Cuando los gastos personales y domésticos del fallido, hubieren sido

excesivos.

2- Cuando hubiere perdido sumas considerables en el juego en operaciones

ficticias de bolsa o de puro azar.

3- Cuando hubiere hecho compras para vender a menor precio del corriente o
contraído obligaciones exorbitantes, u ocurrido a otros medios ruinosos para
procurarse fondos, cuando por el estado de sus negocios debía conocer que

tales operaciones sólo podrían retardar la declaración de quiebra.

4- Cuando después de haber cesado en sus pagos hubiere pagado a algún

acreedor con perjuicio de los demás.

b) El segundo tipo comprende los casos siguientes: (artículo 917 del

Código de Comercio)
1- Cuando el fallido hubiere prestado fianzas, o contraído por cuenta ajena
obligaciones excesivas, atendida su situación, sin tomar valores equivalentes

en garantía de su responsabilidad

2- Cuando hubiere incurrido en nueva quiebra sin haber cumplido el convenio

de la anterior.

3- Cuando no hubiera hecho asentar en el Registro de Comercio los


documentos de que trata el artículo 19 del Código Comercio.

4- Cuando no hiciere la declaración de su quiebra conforme a lo previsto en el

artículo 925 del Codigo de Comercio.

5- Cuando no se presentare al Síndico o al Juez, en los casos dispuestos por la

ley.

6- Cuando no hubiere llevado libros de contabilidad o de correspondencia, o


no conservare la correspondencia que se le hubiere dirigido o no hubiere
hecho inventario, o cuando sus libros y correspondencia estuvieren
incompletos o defectuosos, o no apareciere de ellos el verdadero estado de
sus negocios, sin que haya fraude.

3. QUIEBRA FRAUDULENTA: La quiebra fraudulenta es aquella en que el


deudor trata de engañar o defraudar a sus acreedores mediante
manipulaciones o procedimientos ilícitos. Esta quiebra se caracteriza porque el

dolo o fraude precede o acompaña a los actos del quebrado.

El Código de Comercio en su artículo 918 reputa como quebrado fraudulento


al comerciante que se encuentre comprendido en alguno de los supuestos

siguientes:
a) Ocultación, falsificación o mutilación de sus libros de comercio
b) Sustracción u ocultamiento de todo o parte de sus bienes.
c) Por haberse reconocido fraudulentamente deudor de cantidades que
no adeuda. Este reconocimiento puede ser hecho por documentos

públicos o privados o resultar de libros o apuntes.

MASA DE QUIEBRA

Su noción. El día en que el Tribunal de Comercio competente dicta la


sentencia declarativa de quiebra, todos los bienes del fallido quedan
sometidos a embargo y por lo tanto ocupados por el Juez, en virtud de los
artículos 1.863 y 1.864 del Código Civil, que constituyen el fundamento
jurídico de la teoría de la masa de la quiebra. Además, todos los acreedores
del comerciante quedan unidos legalmente con la finalidad de organizar la
liquidación del patrimonio del deudor y lograr la distribución del producto,
mediante el prorrateo entre ellos, con atención al principio de la más perfecta

igualdad salvo las excepciones de la ley.

En razón de lo expuesto, existe la masa de bienes que la doctrina


denomina “masa pasiva” y la masa de acreedores conocida con el nombre

de “masa activa”.

Ahora bien, de acuerdo con el artículo 1864 del código Civil la función
que llena la masa de bienes es la de servir de garantía comuna de todas las
obligaciones del comerciante y para hacerla efectiva requiere la ejecución
provocada por el propio deudor o demandada por los acreedores.
La palabra “masa” para denominar la reunión, tanto de los bienes
como de los acreedores en una unión legal y estrecha no es un término
jurídico adecuado porque no se encuentra en las categorías previstas por el
derecho común y desde este punto de vista resulta bastante vago, aun cuando
es bueno convenir en que a falta de otro más preciso, el mencionado ha sido

admitido por la generalidad de la doctrina.

Al producirse la quiebra judicial, el comerciante queda desapoderado


de sus bienes, los cuales pasan a formar la masa, administrada por un tercero
que provisionalmente nombra el Juez en la sentencia declarativa de quiebra
(ordinal 1º del Artículo 937 del Código de Comercio) y que se denomina

Síndico.

El fallido una vez desapoderado de sus bienes no puede realizar actos


relativos a la administración de su patrimonio y para el caso de que llegue a
celebrarlos, carecen de validez y por tanto son inoponibles a los acreedores.
(Ordinal 4º del artículo 937 y artículo 939 del Código de Comercio). El Síndico,
como representante de la masa de acreedores o masa activa (artículo 940)
puede hacer anular los actos fraudulentos que el deudor haya realizado
durante el período sospechoso o con posterioridad a la declaración de

quiebra.

ACREEDORES QUE FORMAN PARTE DE LA MASA

De acuerdo a lo expresado por el artículo 940 del Código de Comercio,


al ser pronunciada la sentencia declarativa de quiebra, los acreedores quedan
constituidos en una masa, representada por el Síndico quien administra la
masa de bienes y es con el con quien se seguirá todo juicio civil relativo al
patrimonio del fallido. Se trata de una unión regulada en forma obligatoria y
automática, aun cuando carece de personalidad jurídica, pues lo créditos
anteriores a la declaratoria de quiebra fueron adquiridos por el propio fallido y
los posteriores, son también créditos del mismo, representado por el Síndico,

puesto que éste tiene facultada de obrar en nombre de aquel.

En virtud de lo expuesto, la doctrina distingue dos (2) clases de

acreedores a saber:

a) Acreedores en la masa.

b) Acreedores de la masa.

Se entiende por acreedores en la masa, todos aquellos que tienen


acreencias comerciales contra el deudor con anterioridad a la declaratoria
judicial de quiebra. Por consiguiente, son estos acreedores los que forman

parte de la masa.

Se entiende por acreedores de la masa que son aquellos cuyos créditos


nacieron después del fallo declarativo de quiebra como consecuencia de la
gestión realizada por el Síndico para efectuar la liquidación y distribución del
patrimonio del quebrado. Estos acreedores son preferentes, es decir, no
forman parte de la masa, y por ello cobran primero que los anteriores y no
están sometidos al prorrateo.

TRIBUNAL COMPETENTE PARA DECLARAR LA QUIEBRA

La competencia para declarar la quiebra se rige tanto por la cuantía y la

materia por razón del domicilio:

A )RESPECTO A LA CUANTÍA: La regla nos la da el artículo 928 del Código de


Comercio, según el cual la declaratoria formal del estado de quiebra la
pronunciará el Juez de Comercio o Juez de Primera Instancia, cuando el
pasivo excediera de diez mil bolívares y por el Juez de Departamento o de

Distrito cuando no excediere de esa suma.

B)POR RAZON DE LA MATERIA: El Tribunal competente para declarar la


quiebra entiende de todo el procedimiento de la misma y de las acciones que

de él se deriven.

C)POR RAZON DEL DOMICILIO: De acuerdo con el principio de la unidad de


la quiebra, sólo hay un Tribunal competente para declarar y organizar el
procedimiento colectivo de quiebra, y es en ese Tribunal en donde se
centralizaran todas las cuestiones nacidas de dicho procedimiento. Ese
Tribunal es el del domicilio del deudor, a tenor de lo expresado por el artículo
925 del Código de Comercio. Pero hay que distinguir cuando se trata de un
deudor persona natural y un deudor jurídico (sociedad mercantil). En el
primer caso el domicilio del deudor es su domicilio comercial que conforme al
Código Civil (artículo 27) es el lugar donde tiene el asiento principal de sus
negocios. En el segundo caso, la determinación del domicilio es más
complicada, porque, en primer lugar, éste puede estar en el lugar que
determine el contrato constitutivo de la sociedad, y en segundo lugar, para el

caso de omisión, el domicilio será el lugar de su establecimiento principal.

TOMADO DEL LIBRO LECCIONES SOBRE QUIEBRA DE J.R.BURGOS VILLASMIL


PROCEDIMIENTO DE LA QUIEBRA

El incumplimiento del comerciante, cuando es síntoma de insolvencia,


no se agota en el estrecho ámbito de la relación entre el acreedor singular
insatisfecho y el deudor, sino que, por el contrario, interesa a todos los
acreedores. Ese interés se debe, por una parte, al peligro que significa para
ellos el hecho de que el comerciante continúe al frente de sus negocios, bajo
estado de desequilibrio económico, y por otra, a que, de prolongarse esa
situación, puede generar conflictos entre los acreedores, debido a la no
observación del principio de igualdad entre los mismos. Por eso se requiere
proceder a la liquidación colectiva del patrimonio del comerciante, como
medio adecuado para disipar el peligro y prevenir los conflictos. Esta
necesidad significa que el procedimiento colectivo prevalece sobre la acción
singular del acreedor, la cual puede ser impedida o prevenida por la

declaratoria judicial, a solicitud de uno cualquiera de los acreedores.

Por otra parte, la quiebra puede ser necesaria desde otro punto de vista
más amplio: el peligro de la insolvencia del deudor exige que los acreedores
sean tutelados aun cuando la insolvencia no sea alegada o señalada por ellos,
siempre que se manifieste directamente al Juez, quien en ciertos casos
expresamente determinados por la Ley, puede declararla de oficio (Artículo

907, 911 y 929 del Código de Comercio).

Finalmente, la necesidad puede presentarse desde el punto de vista del


interés del deudor, quien tiene derecho a que su patrimonio no se disipe
vanamente en múltiples ejecuciones singulares y de oponerse a ello mediante
una solicitud de ejecución colectiva. Éstas exigencias han sido reflejadas en el
Código de Comercio, concretamente en el artículo 928, que dice “La
declaración formal de quiebra, cuando el pasivo excediere de diez mil
bolívares, se hará por el Juez de Comercio, si ha lugar, en virtud de la
manifestación del fallido o a solicitud de alguno de sus acreedores o de
oficio”. Ésta última quiebra solo procede en los casos señalados

anteriormente.

Declaratoria de quiebra a petición del deudor: Establece el artículo 925


del Código de Comercio, que “todo comerciante que se halle en estado de
quiebra debe hacer por escrito la manifestación de ella ante el Juez de
Comercio de su domicilio mercantil, dentro de los tres días siguientes a la

cesación de pagos”.

Ésta solicitud o manifestación del deudor no es el ejercicio de una


acción ejecutiva, que corresponde solamente al acreedor, ella es más bien
frente a la eventual acción individual al acreedor, la expresión de una
excepción mediante la cual el deudor hacer valer su derecho a la ejecución

colectiva en oposición a la ejecución individual.

CONTENIDO DE LA SOLICITUD DEL DEUDOR

Dispone el artículo 925 como antes hemos visto, que los comerciantes
que se encontraren en estado de quiebra deben hacer la manifestación de ella
al Juez de Comercio de su domicilio mercantil, dentro de los tres días
siguientes a la cesación de pagos. Ésta manifestación que debe ser por escrito,
el deudor debe indicar las razones de la cesación de pagos y solicitará que se

le declare en estado de quiebra.

A ésta manifestación, el deudor acompañará los siguientes recaudos:

(Artículo 926 ejusdem)


a) El balance general o una exposición de las causas que impiden al
fallido presentarlo.

b) Una memoria razonada de las causas de la quiebra.

El escrito, el balance y la memoria deben ser fechados y firmados por el

solicitante, bajo juramento de ser verdaderos.

Según el artículo 927 el balance deberá contener la relación y valores de


todos los bienes, muebles e inmuebles y estados demostrativos, con la debida
separación de todos los débitos y créditos, de los gastos y de las ganancias y
pérdidas.

DEMANDA DE ACREEDORES

Todo acreedor tiene derecho a pedir la quiebra de un comerciante que se


encuentre en estado de cesación de pagos. Ese derecho lo ejerce el acreedor
mediante la acción de declaratoria de quiebra propuesta ante el Tribunal
competente . Así el artículo 932 del Código de Comercio establece que “los
acreedores que pidan la declaratoria de quiebra lo harán mediante demanda
en que expliquen todos los hechos y circunstancias constitutivas de la

cesación de pagos.

El estado de quiebra de un comerciante no surte efecto alguno mientras

no ha sido declarado por sentencia judicial.

Contenido del libelo de demanda: De acuerdo con las exigencias del artículo
932 los acreedores en su líbelo de demanda debe explicar todos los hechos y

circunstancias constitutivas de la cesación de pagos:

a) Su condición de acreedor
b) Cualidad de comerciante del demandado
c) Precisar y demostrar que las obligaciones vencidas y exigibles no
satisfechas son mercantiles.
d) Narración de hechos y circunstancias que han dado lugar a la cesación
de pagos.
e) La petición de declaratoria de quiebra del deudor, previa citación del

mismo

SENTENCIA DECLARATORIA DE QUIEBRA: SU NATURALEZAl{oó{

Como la ejecución colectiva presupone la impotencia del deudor, es


decir, su estado de cesación de pagos, ella no puede iniciarse sino en cuanto
exista un decisión judicial que determine su insolvencia y declare abierto el

procedimiento concursal de quiebra.

Ahora bien, como la declaración de quiebra produce en el deudor


efectos personales y patrimoniales que acarrean un nuevo estado jurídico, o
sea el de fallido o quebrado, la doctrina, después de un largo debate ha
establecido que el acto judicial tiene dos fases: en tanto determina que la
quiebra es el estado del deudor comerciante que ha cesado en sus pagos, en
una decisión declarativa. Pero en cuanto constituye un procedimiento de
liquidación de bies, que limita derechos del deudor, con efectos sobre su
persona y sobre su patrimonio, la resolución judicial es constitutiva de una
nueva situación, es decir, la sentencia viene a ser de naturaleza declarativa-

constitutiva.

Para Provinciali, el acto judicial es un proveído jurisdiccional al que se


acerca un proveído ejecutivo, constituido por el embargo general de los
bienes del fallido. Tal naturaleza deriva del hecho de que la sentencia debe
reconocer la presencia de los presupuestos procesales y las condiciones de la

acción.

Compartimos el pensamiento de Satta, cuando dice que el acto judicial


no solo es sentencia desde el punto de vista formal sino también desde el
punto de vista sustancia, declara la certeza del estado de insolvencia y
constituye un estado jurídico inexistente antes, a fin de realizar de mejor modo
la tutela de los acreedores. Es una sentencia de las que suelen llamarse

declarativas de constitución.

Dice De Semo, que es un acto jurisdiccional de carácter contencioso, y


da lugar (si no hay oposición o ésta es rechazada) a cosa juzgada contra el
fallido y a favor de la masa. Es una sentencia declarativa de certeza por cuanto

verifica la cualidad del deudor y su estado de insolvencia.

CARACTERES DE LA SENTENCIA

1. Es una sentencia dictada por un Juez de Primera Instancia en lo Mercantil o

por un Juez de Distrito o Departamento.

2. Representa un pronunciamiento con motivo de un proceso o juicio.

3. Es provisionalmente ejecutiva, porque es susceptible de apelación en un


solo efecto, o sea en el efecto devolutivo, pero si no es apelada o si apelada es
confirmada por el Superior, entonces quedare firme y la ejecutividad es

definitiva.

4. Es oponible a todos; en este caso no juega el principio de la relatividad de la


cosa juzgada. Por eso, el desapoderamiento de los bienes del deudor que
dicha sentencia pronuncia tiene por efecto anular todos los actos realizados
por el deudor con posterioridad a la declaratoria de quiebra. Esa sentencia es
pues, oponible a los terceros que traten con el deudor después de la quiebra

(Ordinales 2º, 4º y 8º del artículo 937 del Código de Comercio).

EFECTOS DE LA SENTENCIA

1. Desapoderamiento de los bienes del fallido.


2. Nulidad de algunos actos realizados por el deudor ante de la
declaración de quiebra.
3. Reunión de los acreedores en una masa

4. Apertura del procedimiento de liquidación.

PRIMERA JUNTA DE ACREEDORES

La junta de acreedores es el organismo deliberante de la quiebra y


podemos definirla como la reunión de acreedores del quebrado, encargada de

expresar la voluntad colectiva en asuntos que le incumben conforme a la ley.

El patrimonio de la quiebra, que se ha quedado sin administrador como


consecuencia de la inhabilitación de su titular, requiere inevitablemente que
alguien ejerza sobre él una administración directa y constante, como la que,
antes de la quiebra, ejercía el propio deudor. La misión de administrar la masa
de la quiebra y defender sus intereses no está atribuida por nuestra ley a
ningún funcionario público, ni delegado suyo, sino que puede realizarse de

dos maneras:

a. Por los propios acreedores, a través de un liquidador y una comisión de


inspección y vigilancia.

b. Por un tercero, denominado Sindico.

FACULTADES DE LA JUNTA
En ésta primera junta de acreedores tiene, en general, facultades para
exigir que la liquidación se realice por ellos mismos, mediante la designación
de un liquidador y una Comisión de Vigilancia señalados por ellos o que se
lleve a efecto, por un Síndico, indicado también por los acreedores, o por el
Síndico Provisional nombrado por el Juez, en cuyo caso se hace definitivo. Para
autorizar o no a los Síndicos en la continuación de los negocios del fallido y
para la concesión de alimentos al fallido y su familia (artículo 960 y 967 del

Código de Comercio).

SEGUNDA REUNIÓN DE LA JUNTA DE ACREEDORES

De acuerdo con el artículo 962 del Tribunal convocará a los acreedores


por la prensa, y por carteles donde no hubiere periódico, para que concurran
al Tribunal el día y hora fijados, a imponerse del cuadro de calificación de
créditos y hagan las observaciones que a bien tengan, en pro o en contra
dentro de los términos fijados en el artículo 959. Esas observaciones, de

acuerdo con el artículo 960 serán acerca de la legitimidad de los créditos.

Vencidos los lapsos para los acreedores domiciliados en la República,


quedará firme respecto de ellos la calificación que les concierne, si no hubiere
habido objeción. Si la hubiere habido respecto de algunos créditos, el Tribunal
convocará a los interesados para conciliación el tercer día, a la hora que
señale. Si no hubiere conciliación, de sustanciaran y decidirán las controversias

en juicio verbal, al cual se dará curso legal.

Lo mismo se ira practicando al vencimiento de los lapsos respectivos


para los acreedores de fuera de Venezuela, respecto de los créditos que

estuvieren en tales casos.


El liquidador representará los intereses de la masa en todo el
procedimiento que señala el artículo 962 y podrá hacerse representa, para
algunos de los actos de éste procedimiento, por un apoderado que elija de

acuerdo con la Comisión de Acreedores.

EL SÍNDICO: SU CONCEPTO Y SU NATURALEZA JURIDICA.

El Síndico tiene una misión compleja y variada. La función principal que


constituye su razón de ser y que le atribuye especiales características consiste

en la administración del patrimonio del fallido.

Se trata de la actividad dirigida a la obtención de los bienes por fuerza


de los derechos pertinentes del patrimonio: así el cobro de los créditos, la
recuperación de las cosas en posesión de terceros, el ejercicio de las acciones
de impugnación, de rescisión o de resolución de contratos, etc. Es una
actividad preparatoria de aquella de la venta de bienes con el objeto de

convertirlos en dinero.

El Síndico, además de administrador y liquidador es órgano motor del


procedimiento, también es un órgano inquisidor (informante) a los fines de la
justicia penal. Por lo tanto, podemos definir al Síndico, como el órgano
ejecutivo de la quiebra, a quien corresponde asegurar y administrar los bienes
de la quiebra, practicar su liquidación y distribuir el productos entre los

acreedores, proporcionalmente a sus créditos.

En doctrina se ha discutido mucho sobre la naturaleza jurídica del

Síndico. Esta controversia puede condenarse en tres teorías:

1º La que considera al Síndico como un representante de la masa de


acreedores.
2º La que considera al Síndico como un funcionario público.

3º La que ve en el Síndico a un auxiliar de la Administración de Justicia.

La primera teoría se fundamenta en el hecho de que el Síndico actúa en


nombre propio y en interés ajeno, recibiendo sus poderes, no de una

convención, sino de la Ley.

La segunda teoría considera al Síndico como un funcionario público


como a un órgano del Estado instituido para tutelar al patrimonio del deudor

en interés de los acreedores.

La tercera teoría estima que el Síndico es un auxiliar de la justicia por


cuanto su nombramiento lo hace el Juez y porque en diversas disposiciones

legales aparece como delegado de la Justicia.